domingo, 22 de diciembre de 2019

A 726 días de la marca de Kohl

Merkel deja atrás a Adenauer y se orienta hacia un récord incierto

Gemma Casadevall 

Bildergebnis für merkel kohl



Berlín, 22 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, igualó este domingo la marca de permanencia en el poder del patriarca conservador Konrad Adenauer y se orienta ya hacia el récord absoluto en esa disciplina, cuyo titular es Helmut Kohl.
Un total de 5.143 días han pasado desde que Merkel se convirtió en la primera mujer y la primera persona crecida en el este de Alemania que alcanzó la Cancillería, el 22 de diciembre de 2005. Los mismos que detentó el poder, entre 1949 y 1963, Adenauer, el canciller fundacional de la República Federal de Alemania (RFA).
Merkel no tiene previsto ninguna celebración pública, afirma el popular diario "Bild", que destaca lo que le queda por delante hasta pulverizar la marca absoluta de 5.869 días. El periodo que estuvo Kohl en la Cancillería, desde el 1 de octubre de 1982 al 26 de octubre de 1998.
Son 726 días hasta igualar en tiempo a quien se considera el "canciller de la reunificación". Kohl dirigió el proceso político que arrancó de la caída del muro de Berlín -el 9 de noviembre de 1989- y derivó once meses después en la incorporación a la RFA del territorio de la República Democrática Alemana (RDA). Fue el primer canciller federal que gobernó una Alemania amplificada a 80 millones de habitantes. 

UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS

Merkel, la "muchachita del este", como le llamó Kohl al incorporarla a su gobierno como ministra de la Familia, en 1991, no tiene asegurado ese récord. No solo porque ella misma ha anunciado que no optará a un quinto mandato, sino también por las debilidades de su gran coalición, la "groko".
La veterana entre los líderes europeos logró con penas y trabajos un cuarto mandato seis meses después de las generales de 2017. Su bloque conservador había ganado, pero con el resultado más bajo en unos comicios nacionales desde los años 50, un 32,9 %.
Peor aún le fue al Partido Socialdemócrata (SPD), que cayó al mínimo histórico del 20,5 % en unas generales. Quedaron abocados a regañadientes a ir a otra "groko", la tercera en las cuatro legislaturas de Merkel, mientras la ultraderecha entraba en el Bundestag (Parlamento federal).
A cada crisis, grande o pequeña, regresa a los medios alemanes un término aplicado a la canciller: el de la "Merkeldämmerung" -el ocaso de Merkel-. 

EL CONTADOR EN MARCHA

Para alcanzar a Kohl tiene que mantenerse en el poder -en la impopular "groko" o en un gobierno en minoría- otros dos años menos cuatro días. Es decir, hasta más allá de las generales a las que no piensa concurrir.
De no haber comicios anticipados, la cita con las urnas será en septiembre de 2021. Si la formación del siguiente gobierno se prolonga, algo nada inusual en Alemania, Merkel seguiría en el poder en funciones.
El marcador entró en esos dos años menos cuatro días. A la "groko" se la ha dado muchas veces por muerta; pero lo cierto es que cruzó ya el ecuador de la presente legislatura. 

VEINTE AÑOS DE "EMANCIPACIÓN"

Mientras "Bild" echa cuentas sobre el incierto récord que le falta a quien ya acumula muchos hitos, el diario "Süddeutsche Zeitung" recuerda otro aniversario: los 20 años desde que Merkel sentenció el fin de la "era Kohl".
Fue el 22 de diciembre de 1999, en una columna publicada en "Frankfurter Allgemeine Zeitung" -la FAZ, arquetipo de la prensa conservadora seria. Merkel, entonces secretaria general de la Unión Cristianodemócrata (CDU), llamaba al partido a emanciparse de Kohl.
Unas semanas antes había estallado el escándalo de las cuentas secretas del partido. La CDU llevaba un año en la oposición; la cancillería la ocupaba el socialdemócrata Gerhard Schröder en coalición con los Verdes.
Kohl, tras 16 años en el poder y 25 al frente de la CDU, acaparaba de pronto titulares no como el canciller de la reunificación, sino como el responsable de un sistema de cajas negras del partido. Un escándalo que salpicó a quien era su delfín y sucesor al frente de la CDU, Wolfgang Schäuble.
Cuatro meses después de su artículo, Merkel se convirtió en la primera mujer al frente de un partido acostumbrado a patriarcas como Adenauer o Kohl. EFE
gc/rml

sábado, 7 de diciembre de 2019

Saskia y Norbert


Els socialdemòcrates busquen la 

pau amb l’ala esquerra


viernes, 6 de diciembre de 2019

No aprendemos


El SPD sale al encuentro de los críticos sin rupturas

Gemma Casadevall


Fragen und Antworten: Der SPD-Parteitag im Überblick | ZEIT ONLINE

Berlín, 6 dic (EFE).- Los socialdemócratas alemanes buscarán el reencuentro con su ala izquierdista con una nueva jefatura más critica hacia la coalición de Gobierno, ansiosos de recuperar electorado, pero sin romper con el bloque conservador de la canciller, Angela Merkel.
El Partido Sociademócrata (SPD) entró este viernes en la órbita de los partidos con dirección paritaria y bicéfala que, tradicionalmente, caracterizó a Los Verdes y La Izquierda. El congreso federal ratificó como sus nuevos líderes a Norbert Walter-Borjans y Saskia Esken, ambos representantes de su ala crítica, una semana después de que la consulta entre las bases se decantara por esa fórmula.
Su victoria fue un toque de aviso al aparato del partido, que respaldaba la candidatura oficialista del titular de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz. A distanciarse de la doctrina del "déficit cero" que defienden tanto Merkel como su ministro dedicó parte de su discurso Walter-Borjans, que recibió un 89,2 % de los votos del congreso.

DEL SPD DE BRANDT AL DEL "DEFICIT CERO"

El cometido del SPD debe ser "poner fin de una vez" a políticas que "acrecientan la desigualdad social", sostuvo. "Se ha dicho que representamos un giro a la izquierda (...). Si ello significa regresar a lo que fue Willy Brandt, demos ese giro a la izquierda", apuntó, entre ovaciones frenéticas.
Esken, quien durante la campaña ante las bases representó la línea dura respecto a la "groko" -como se llama a la gran coalición-, arrancó su intervención en un tono muy personal. Recordó los múltiples empleos por los que pasó y lo complejo que fue compaginar su carrera con su condición de madre de tres hijos.
A partir de ahí, puso el acento en la necesidad de recuperar las esencias del SPD como partido social y de izquierdas. "Quiero un país donde todos se sientan protegidos, donde no haya niños en riesgo de exclusión social", dijo, en alusión a la creciente precarización laboral y social en que vive Alemania.
Esken quedó por debajo de su compañero y obtuvo un 75 %. Algo que puede atribuirse a que el ánimo mayoritario del partido asume la crítica, pero huye del riesgo de ruptura. O, también, a que Walter-Borjans está más rodado, ya que fue ministro de Finanzas en el populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia.

CALMAR LAS AGUAS SIN DECEPCIONAR EXPECTATIVAS

Ambos llegan al liderazgo del partido tras haberse comprometido ante las bases a hacer valer la clausula incluida en el pacto de Gobierno de evaluar sus resultados llegada la mitad de la legislatura; es decir, ahora.
En la corta semana transcurrida tras conocerse el veredicto de la militancia, y en medio de llamadas a rebajar el tono desde las ejecutiva, han dejado claro que no pretenden un fin abrupto de la coalición.
La línea intermedia se plasmó con una moción pactada con la ejecutiva de cara al congreso, en que se reclama más ambición frente al cambio climático, un programa de inversiones infraestructurales y la subida del salario mínimo interprofesional. Las corrientes más izquierdistas no quieren continuismo disfrazado de paños calientes, sino despedir a la "groko".
 
SUCESION DE LÍDERAZGOS ROTOS

"Deberían estar ustedes contentos. Pocas ocasiones tendrán de encontrar en una sola sala a tantos exjefes de un mismo partido, ministros o miembros de su ejecutiva", bromeaba Kurt Beck, jefe del SPD entre 2006 y 2008, en un encuentro con representantes de los medios previo al congreso.
Al congreso acudían varios de los sucesivos líderes o jefes interinos que, tras la etapa de Gerhard Schröder en el poder -de 1998 a 2005- han asumido el desafío de reconducir al partido de sus persistentes crisis.
Ahí estaba también Martin Schulz, quien de gran esperanza del SPD pasó a ser identificado con su hundimiento bajo mínimos históricos en las elecciones generales del 2017. O los tres miembros de la gestora -Malu Dreyer, Manuel Schewig y Thorsten Schäfer-Gümbel- que ha dirigido el partido desde la dimisión el pasado junio de Andrea Nahles, fuertemente cuestionada en su liderazgo.
"Norbert y Saskia han sido dos candidatos de primera. Tienen ahora la oportunidad de recolocar al SPD a las posiciones perdidas", defendía Beck. El propósito de los nuevos rostros visibles del partido es regresar ya el próximo año a resultados por encima del 30 %.
Es decir, a los puestos que ocupó en los años 90, hasta llegar al 40,9 % con que Schröder llegó al poder. En 2005, con la derrota frente a Merkel, entró el SPD en cifras descendentes.
Parte de esa situación se ha atribuido al descontento de su electorado con el centrismo de Schröder. También al desgaste de las tres legislaturas en que ha sido socio menor de Merkel. Los sondeos apuntan a que, de celebrarse ahora comicios nacionales anticipados, se hundiría en el 14 % o 15 %.

jueves, 5 de diciembre de 2019

Siguiente tiro al pie


La socialdemocracia busca ratificar a su ala crítica sin romper la "groko"

Gemma Casadevall 

 Berlín, 5 dic (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) se propone ratificar una presidencia más crítica, emanada del voto de sus bases, aunque sin romper la gran coalición con la canciller alemana, Angela Merkel, pese a los imperativos de su corriente más izquierdista.
"Hemos logrado un compromiso que va en la dirección correcta", declaró hoy Norbert Walter-Borjans, quien previsiblemente será refrendado como copresidente en el congreso federal que abre mañana esa formación en Berlín.
Abandonar la "groko" -como se llama la gran coalición- no es "un objetivo en sí mismo", afirmó Saskia Esken, su compañera en la nueva dirección colegiada.
El dúo entre Walter-Borjans y Esken se impuso en la consulta entre las bases frente a la candidatura oficialista del ministro de Finanzas y vicecanciller, Olaf Scholz. Su campaña se basó en el compromiso de hacer valer la cláusula de revisión del pacto de coalición en la mitad de la legislatura; es decir, ahora.
Su victoria fue contra pronóstico, aunque no del todo sorprendente. Scholz representa la austeridad presupuestaria -el dogma del "déficit cero"-. Ese dogma se topa con la base electoral clásica del SPD, que reclama inversiones de la potencia económica europea y una política más orientada hacia la justicia social.
Al susto inicial que supuso esa victoria entre el aparato, su grupo parlamentario y algunos históricos del partido, siguieron dos reuniones -martes y jueves- de la ejecutiva y la nueva jefatura designada, en las que se consensuó una moción conjunta para ir al congreso. Es decir, el "compromiso". 

CAMBIO CLIMÁTICO Y SALARIO MÍNIMO

Tres son los puntos que la nueva presidencia colegiada quiere plantear al bloque conservador de Merkel: una lucha más decidida contra el cambio climático, la puesta en marcha de un ambicioso plan de inversiones y la subida del salario mínimo interprofesional.
Pero no se habla ya de "revisar" en su conjunto el pacto de Gobierno, sino de "evaluar" lo logrado hasta ahora, a la luz de la situación actual, no de la existente al abrirse la legislatura.
Cumplir con los compromisos contra el cambio climático es ya el objetivo prioritario del Ejecutivo de Merkel. Pero el plan de choque presentado hace unas semanas fue tachado de insuficiente por expertos y oposición, especialmente Los Verdes, formación emergente y principal captador del electorado que abandonó el SPD.
El SPD reclama mayor ambición en el desarrollo de las energías renovables y una revisión del calendario previsto para el abandono del carbón -el Gobierno prevé el adiós definitivo a esta fuente de energía para 2038-.
El punto esencial de la moción es la subida del salario mínimo interprofesional, actualmente en 9,19 euros la hora, para quedar en los 12 euros. La implantación de ese mínimo se acordó en la anterior legislatura y se consideró entonces el gran logro del SPD en ese mandato.
Esa conquista ayudó a "convencer" al SPD para reeditar la alianza con Merkel tras las elecciones generales de 2017. Los socialdemócratas estaban determinados a pasar a la oposición, en medio de la sacudida dejada por sus pésimos resultados. Finalmente se resignaron a otra "groko" para evitar nuevas elecciones. 

LA RUPTURA PIERDE FUELLE

"Dentro del Gobierno tenemos más capacidad de maniobrar que fuera", ha afirmado estos días el líder de las Juventudes del partido -los Jusos-, Kevin Kühnert. Su organización pujó por el dúo de Walter-Borjans y Esken y llegó a hacer campaña por que el congreso federal sirviera para finiquitar a la "groko".
Kühnert, que se postula para una de las vicepresidencias del partido, se ha sumado ahora a los que rebajaron el tono, para disgusto del ala más izquierdista. Varios de sus representantes defenderán una moción ante el congreso destinada a forzar un voto sobre la permanencia en la coalición.
Los intentos por calmar las aguas de la nueva presidencia colegiada, del aparato e incluso del eterno rebelde que es Kühnert discurren en paralelo a los pronósticos entre los medios sobre las perspectivas existentes, en caso de un fin prematuro de la "groko".
Se considera que a una ruptura no seguiría sí o sí el fin inmediato de la legislatura. Merkel podría gobernar en minoría hasta, al menos, finales de 2020, con los presupuestos de ese ejercicio ya aprobados. El fin regular de su cuarto y último mandato, tras el que piensa retirarse, es 2021.

VOLVER AL ÁREA DEL 30 % 

La nueva presidencia pretende infundir ánimos a sus filas y se marca el objetivo de regresar a la zona del 30 % electoral para 2020. Es decir, los resultados electorales que obtenían en los años 80, hasta escalar al 40,9 % en la primera victoria electoral de Gerhard Schröder -1998-, y que ahora se vislumbran como muy lejanos.
En 2017 cayeron al 20,5 %, su mínimo histórico a escala nacional. Desde entonces han ido de derrumbe en derrumbe, en sucesivas regionales. Los sondeos le calculan un 14 % en caso de convocarse generales anticipadas. EFE
gc/jam/si

domingo, 1 de diciembre de 2019

La normalización del pirómano


Los ultras alemanas ansían romper su aislamiento sin renunciar a la cantera radical

Gemma Casadevall

Bildergebnis für afd flügel

Berlín, 1 dic (EFE).- La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) cerró hoy su congreso con una cúpula renovada y ansiosa por romper su aislamiento respecto al resto del espectro parlamentario, pero cediendo terreno a su trinchera más radical.
"Estamos dispuestos a asumir funciones de gobierno. Alemania nos necesita. Nos necesita ya", clamó el co-presidente del partido, Jörg Meuthen, reelegido para el cargo y representante del sector patriótico-conservador, los llamados moderados dentro del partido.
"Alcanzaremos el centro político con sensatez y conquistando nuevo electorado", sostuvo su recién ascendido compañero en la dirección colegiada, Tino Chrupalla, sucesor en el puesto del veterano Alexander Gauland, que pasó a la presidencia honorífica.
LA ESTRATÉGICA INFLUENCIA DEL "ALA"
La elección de Chrupalla, con 44 años y el candidato más votado en su distrito de Görlitz (junto a Polonia) en las generales de 2017, fue posible con el apoyo de la llamada "Flügel" -el "Ala"-, el sector cercano al neonazismo y muy asentado en el este del país.
A esa incorporación en la cúpula siguió la de Andreas Kalbitz, reconocido cabecilla del ala radical y líder de la AfD en Brandeburgo, el "Land" que envuelve Berlín. Kalbitz fue elegido como vocal, lo que asienta a su sector en posiciones estratégicas.
A la "Flüge" pertenecen varios de los cabecillas regionales que mejores resultados han logrado en el este. Su líder es Jörg Höcke, que en los comicios de su "Land", Turingia, se disparó al 27,5 %.
Contra algunos de sus miembros se han abierto - sin éxito - expedientes de expulsión tras incendiarias proclamas racistas o negacionistas del Holocausto. Se les considera, sin embargo, un peligro necesario, en tanto que grandes captadores del voto más joven y radical.
LA APARENTE MODERACIÓN ENTRE INCENDIARIOS
El congreso, celebrado en Braunschweig (centro), se caracterizó por la armonía entre los oradores. El propósito de Meuthen era exhibir normalidad y defender a AfD como único socio posible para lograr mayorías conservadoras, sobre todo en el este del país.
Beatrix von Storch fue reelegida como vicepresidenta con postulados parecidos. Sin embargo, la moderación no es la tónica en esta exeurodiputada, nieta de un ministro nazi, quien durante la crisis de los refugiados abogó por disparar sobre quienes desoyeran un alto en las fronteras y con varias denuncias por islamofobia.
Von Storch dio que hablar también esta semana, al hacer un gesto desde su escaño en el Bundestag (Parlamento) con el que parecía amenazar con cortarle la cabeza a un orador socialdemócrata. El gesto se hizo viral, en una sesión donde Angela Merkel se ganó su espacio en las redes con una apasionada intervención en que marcaba distancias entre la libertad de expresión y la incitación al odio.
FUERA DE COALICIONES Y DE LA MESA DEL BUNDESTAG 

El conjunto del espectro parlamentario descarta a la AfD como socio de gobierno o aliado externo. La ultraderecha, tercera fuerza del Bundestag, no ha logrado hasta ahora los apoyos precisos para acceder a una vicepresidencia del Parlamento, pese a que cada grupo parlamentario suele tener un puesto en la mesa.
A escala nacional y también regional se mantiene el estricto cordón sanitario sobre la AfD, una formación nacida en 2013, que tiene ya escaños en las cámaras de los 16 "Länder" del país y que es la segunda fuerza en varios estados federados del este.
Su presencia ha alterado el esquema de las alianzas tradicionales y obligado a recurrir a nuevas constelaciones. Sajonia, asimismo en el este, será gobernada por un tripartito entre conservadores, socialdemócratas y verdes -la coalición llamada Kenia, por coincidir los colores de su bandera con los que se identifica a los partidos-.
Kenia gobierna también en Brandeburgo y Sajonia-Anhalt -asimismo en el este-, mientras que en otros "Länder" se experimentó el tripartito llamado Jamaica entre conservadores, liberales y verdes.
Meuthen se dice convencidos de que, más pronto que tarde, se romperá su aislamiento. La "Flüge" parece preferir seguir en la oposición ruidosa e incendiaria.
UN PODER CAPTADOR DE VOTOS
El congreso fue una oportunidad para comprobar la capacidad de la AfD por ganar seguidores de casi todos los flancos. Cada orador se presentaba ante los delegados explicitando su procedencia política.
Eran pocos los neófitos y muchos los que declaraban haber militado en otro o varios partidos. Algunos habían pasado por los Republicanos - formación ultraconservadora ya extinta -; muchos más habían desfilado por las filas conservadoras, socialdemócratas, liberales o por La Izquierda. EFE
gc/jgb
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