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domingo, 23 de febrero de 2025

Los rostros de la previa

Alemania acude a las urnas bajo el empuje ultra y un previsible giro a la derecha



Candidatos a las elecciones alemanas; Friedrich Merz, Olaf Scholz, Alice Weidel, Robert Habeck, Christian Lindner, Sahra Wagenknecht / EPC
Gemma Casadevall, Berlín 23 FEB 2025 

Unos 59,2 millones de alemanes están convocados a las urnas este domingo para unas elecciones generales predestinadas a marcar un cambio de paradigma a escala nacional y a sacudir el tablero europeo. El vencedor será, previsiblemente, Friedrich Merz, el derechista al que Angela Merkel quiso apartar de la familia conservadora alemana hace más de 20 años. Y, por primera vez en la historia de la República Federal de Alemania (RFA), un partido vinculado al neonazismo, Alternativa para Alemania (AfD), se alzará como segunda fuerza en un Parlamento (Bundestag) integrado por 630 diputados. Un cóctel explosivo para la primera economía europea, que cayó en recesión y que se sabe traicionada por su puntal transatlántico, Estados Unidos, que con Donald Trump ha lanzado una andanada antialemana y antieuropea que ni los más pesimistas consideraban posible.

Ha sido una campaña corta, precipitada por el hundimiento de la coalición de Olaf Scholz. Se ha visto salpicada por una serie de ataques cometidos por refugiados, algunos de trasfondo político, otros por trastornos mentales. El último de ellos fue el viernes, en el monumento del Holocausto de Berlín que recuerda a los seis millones de judíos asesinados por el nazismo. Un sirio de 19 años se lanzó con un cuchillo contra un turista bilbaíno de 30 años, que quedó herido de gravedad. Su intención era 'matar judíos'. Sacudió así la recta final de la campaña, en un país donde no hay jornada de reflexión y donde este sábado seguían los líderes pidiendo el voto al ciudadano.

A la socialdemocracia de Scholz le reservan los sondeos el tercer puesto. Todo parece orquestado para regresar al esquema de la 'groko', como se apoda en Alemania a una gran coalición entre las dos grandes formaciones. En rigor, el término acuñado por tres de las cuatro legislaturas de Merkel en ese formato ya no es vigente. La Unión Cristianodemócrata (CDU) y su hermanada Unión Socialcristiana (CSU), el bloque de Merz, tendrá según los sondeos un 30% de los votos y aproximadamente 220 escaños. Está descartada, hasta donde permiten creer las promesas preelectorales del líder conservador, una coalición o cualquier mayoría apuntalada en el 20% que se atribuye a la AfD. Pero no se puede dar por seguro que el 15% que se adjudica al SPD de Scholz le garantice a Merz la gobernabilidad. Un punto por debajo de lo previsto abocaría a Merz a buscarse un tercer socio. O a gobernar en minoría 'bajo tolerancia' de un tercero, algo inédito en el Bundestag e implanteable, según Merz, en unos momentos de presión casi insostenible por el avance ultra alemán y la llamada internacional trumpista.

Alice Weidel, la candidata de la AfD, está descartada como aliada política, pero ha alcanzado una dimensión que tal vez ni ella imaginó. En la recta final de la campaña, ha contado con el apoyo explícito del equipo de Trump. Es la líder respaldada por Elon Musk y por el propio presidente, como representante de dos corrientes peligrosas para Alemania: su partido es, además de euroescéptico, tan trumpista como afín a los intereses del Kremlin. La diferencia respecto al conjunto del espectro ultra europeo es que es mucho más tóxica y extremista que el resto. En el país del que partió el Holocausto, ello debería ser disuasorio para el elector medio. En lugar de eso, ha disparado sus expectativas de voto con tergiversaciones históricas y promesas irrealizables. Entre ellas, la de impulsar deportaciones masivas en un país donde uno de cada cuatro ciudadanos tiene raíces no alemanas y donde la industria estima que precisaría 400.000 trabajadores extranjeros al año para paliar la falta de personal.

Habeck, la esperanza o la gran decepción verde

Merz y, sobre todo, sus socios bávaros han invertido parte de su campaña en ridiculizar al candidato de los Verdes, Robert Habeck. Le califican del peor ministro de Economía que ha tenido la RFA en tanto que rostro visible de la recesión que atraviesa Alemania desde 2023. La crisis energética precipitada por la guerra de Ucrania complicó sus planes de impulsar las renovables e hizo que se cuestionara el apagón nuclear que, pese a todo, logró zanjar. A los ataques derechistas se suma el descrédito de los Verdes entre el voto joven, derivado del apostolado de Habeck a favor de Israel, acorde con línea alemana por responsabilidad histórica, pero que le convierte en 'no votable' para quienes asisten al horror de Gaza. Pese a todo, el 12,7% que le atribuyen los sondeos podría convertirle en la clave de la gobernabilidad para Merz, sea porque precisa un tercer socio o para tener una opción de alianza que no sea la 'groko'.

Los sondeos están más o menos estabilizados en lo que respecta a los partidos grandes, pero en las últimas semanas se movieron piezas entre los que no tienen asegurados los escaños. El Parlamento dejará atrás la larga etapa hipertrofiada, con 730 escaños en esta pasada legislatura, para reducirse a 630 en virtud de una reforma que complica las cosas a los partidos pequeños.

La Izquierda de Gregor Gysi, fusión del poscomunistmo y la disidencia socialdemócrata de Oskar Lafontaine, parecía destinada a morir por el empuje de la escisión prorrusa capitaneada por Sahra Wagenknecht, BSW. De pronto el partido de Wagenknecht, esposa de Lafontaine, se comporta como un 'souflé', mientras que el de Gysi, Die Linke, ha remontado al 7%. Las propuestas antiasilo de BSW la acercaban a Weidel, a lo que siguió el voto cómplice de la BSW al proyecto migratorio que Merz trató de elevar a ley con el apoyo ultra. El proyecto de ley se estrelló por distintos flancos, mientras que La Izquierda se reivindicó como brazo parlamentario del 'Brandmauer', el cortafuegos o cordón sanitario contra los ultras.

Posible entierro liberal


Asimismo en la cuerda floja, por debajo del 5%, está el Partido Liberal (FDP) del exministro de Finanzas, Christian Lindner. A los liberales se les responsabiliza del hundimiento del tripartito de Scholz. Se comportaron como un mal socio desde el minuto uno de la coalición con socialdemócratas y verdes con su obsesivo respaldo del freno a la deuda, instrumento constitucional que limita el endeudamiento. De haber sido durante décadas el partido bisagra por excelencia y el aliado natural de los conservadores han pasado a verse repudiados por Merz, que también quiere liberar a la economía alemana del freno a la deuda. A no ser, claro está, que finalmente entren y se les necesite para una constelación no contemplada en los pronósticos actuales.

miércoles, 15 de enero de 2025

Más palos a Habeck


La economía alemana se contrajo un 0,2% en 2024 y encadena el segundo año de recesión




Archivo - Planta de Audi en Alemania. / AUDI - Archivo


Gemma Casadevall

La economía alemana se contrajo un 0,2 % en el conjunto de 2024, según los datos adelantados publicados este miércoles por la Oficina Federal de Estadística (Destatis), y encadena así el segundo año consecutivo de recesión. Se confirman así los pronósticos anticipados por expertos e institutos económicos, mientras persiste la incertidumbre sobre si se trata de una enfermedad crónica o un efecto de la indefinición política actual. En noviembre se hundió la coalición de gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz, marcada desde sus inicios por los disensos entre sus socios en materia económica.

"Las cargas coyunturales y estructurales se interpusieron en el camino hacia un mejor desarrollo económico en 2024", señaló la presidenta de Destatis, Ruth Brand, quien agregó que, entre ellas, figuran la creciente competencia para la industria exportadora alemana en mercados de venta importantes, los elevados costes de la energía, unos tipos de interés persistentemente altos y unas perspectivas económicas inciertas.

Brand agregó que, "en este contexto, la economía alemana volvió a contraerse en 2024". Corregidos los efectos de calendario, la caída del PIB fue también del 0,2 % en 2024.

Debilidad económica e indefinición política


Desde el gobierno alemán, y especialmente su titular de Economía, el verde Robert Habeck, se insiste en responsabilizar de la debilidad económica actual al lastre dejado por la guerra de Ucrania y especialmente por la necesidad acelerada de desprenderse de los suministros rusos. Con el inicio de la invasión de Ucrania, en febrero de 2022, Alemania se vio obligada a emprender una carrera rápida en busca de sustitutos más costosos, tras décadas de fuerte dependencia energética de Rusia. Le correspondió además ponerse al día con fuertes inversiones en Defensa, mientras siguen presentes los déficits en infraestructuras y digitalización.

La oposición conservadora, liderada por Friedrich Merz, considera sin embargo que han sido precisamente los desaciertos de Habeck los responsables de que Alemania no logre remontar. Los disensos entre los verdes y los liberales derivaron en el hundimiento de la coalición, que según Merz fue además incapaz de presentar soluciones a las crisis de sectores clave, como la automoción.

Merz encabeza los sondeos de cara a las elecciones generales anticipadas del próximo 23 de febrero. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz ocupa la tercera posición, por detrás de la derecha moderada y de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Los verdes de Habeck están en tercera posición, mientas que los liberales, el partido del extitular de Finanzas, Christian Lindner, podrían no alcanzar el mínimo del 5 % de los votos preciso para tener escaños.

La recuperación como asignatura pendiente

En 2023, la economía alemana ya se había ralentizado un 0,3 % -un 0,1% eliminados los efectos de calendario- mientras que, para este año, los expertos pronostican, a lo sumo, un ligero crecimiento.

El valor agregado bruto (VAB) ajustado a los precios para el conjunto de la economía disminuyó el año pasado un 0,4 %, con claras diferencias entre los distintos sectores económicos.

En la industria manufacturera, el VAB cayó un 3,0 % respecto al año anterior y se redujo la producción de sectores relevantes, como la ingeniería mecánica y la industria del automóvil.

En las industrias con un consumo intensivo de energía -la química y la metalúrgica, por ejemplo- la producción se mantuvo a un nivel bajo, después de que en 2023 descendiera considerablemente como consecuencia de la fuerte subida de los precios energéticos.

En la construcción, el VAB retrocedió un 3,8 % en comparación con el año anterior, mientras que el sector servicios evolucionó en términos generales de forma positiva, al crecer un 0,8 %, aunque de forma desigual.

La formación bruta de capital fijo disminuyó en su conjunto un 2,8 %, mientras el consumo público aumentó un 2,6 %, más que el privado, que sólo creció un 0,3 %.

La difícil situación económica de 2024 también se reflejó en el comercio exterior, con una caída de las exportaciones de bienes y servicios del 0,8 %, frente a un ligero aumento del 0,2 % de las importaciones.

Según las primeras estimaciones basadas en datos todavía incompletos, el PIB alemán se contrajo un 0,1 % en el cuarto trimestre de 2024 respecto a los tres meses anteriores, corregidos los efectos de precios, estacionales y de calendario.

martes, 24 de diciembre de 2024

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martes, 17 de diciembre de 2024

Alemanadas

Scholz perd la confiança del Parlament

martes, 26 de noviembre de 2024

Armando el puzzle electoral

SPD y CDU y el objetivo de pescar en el caladero extremista



Gemma Casadevall

Quince días después del colapso de la coalición de Olaf Scholz, Alemania ya ha fijado quienes los candidatos de los principales partidos para los comicios anticipados del 23 de febrero próximo. A tres de ellos se les identifica como del centro político: el socialdemócrata Scholz, el líder del bloque conservador Friedrich Merz o el verde Robert Habeck. Frente a ellos, dos líderes del extremismo parlamentario, la ultraderechista Alice Weidel y la izquierda populista de Sahra Wagenknecht.
La lucha de Merz, el próximo canciller según los sondeos, no se orienta tanto a recuperar votos del centrismo que representó Angela Merkel. Su estrategia incluye recuperar al electorado antiasilo. El rechazo de Scholz a entregar sus misiles Taurus a Ucrania o su disposición a dialogar con Vladímir Putin apunta a un afán por atraerse al electorado contrario a los suministros de armas a Kiev, sea por temor a Moscú o por un nuevo pacifismo.

Scholz, a por un muy improbable segundo mandato

El canciller fue designado este lunes por unanimidad de su cúpula como candidato del Partido Socialdemócrata (SPD). Se buscó así dar una imagen de cohesión, algo forzada. Su popular ministro de Defensa, Boris Pistorius, había renunciado la semana pasada a ser él quien liderase la socialdemocracia. Los sondeos apuntaban a un mayor respaldo para el vital ministro frente al apático canciller: un 60% de los ciudadanos veían a Pistorius más apto que a Scholz para buscar la remontada. Con su renuncia, se zanjó un dilema interno que dañaba al partidp. Pero pese a la exhibición de unidad, el SPD sigue clavado en una intención de voto del 15%.
Scholz se sitúa entre los aliados occidentales que exasperan a Volodímir Zelenski con su lentitud en la toma de decisiones. Alemania es el segundo contribuyente tras EEUU a la ayuda a Kiev, con un volumen de 7.100 millones de euros solo este 2024. Pero tardó lo suyo en dar luz verde al envío de sus tanques Leopard, a sus sistemas de defensa áerea Patriot o IRIS. Ahora Scholz se ha enrocado en el rechazo a entregar los misiles de largo alcance Taurus. Contraría así la opinión tanto a Kiev o sus principales aliados occidentales, como a la oposición conservadora y a sus socios verdes, su único puntal en el Gobierno, tras romper con el tercer socio, los liberales. "Haremos todo lo necesario para impedir que la guerra escale a un conflicto entre la OTAN y Rusia", insistió, tras su designación.
Su reciente conversación con Vladímir Putin fue inoportuna a ojos de Francia y otros aliados, porque además poco después el Kremlin anunció la ampliación de la "doctrina rusa" nuclear. Con ello se situó Scholz en un mayor radio de aceptabilidad entre los votantes de la agónica izquierda tradicional y del revitalizado izquierdismo de Wagenknecht. Entre esta nueva izquierda y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), identificable como prorrusa, representan casi el 50% de los votos en las regionales del este alemán.

Merz, el virtual ganador desmarcado del centrismo



El líder de la CDU, Friedrich Merz, en una sesión en el Busdestag. / CLEMENS BILAN / EFE

"Es ilusorio imaginar que todo se resuelve rechazando a los inmigrantes en la frontera", aseguró estos días la excancillera Angela Merkel, en una entrevista con el semanario 'Der Spiegel', ante el lanzamiento de sus memorias 'Freiheit' ('Libertad'). Criticaba con ello el plan de expulsiones en caliente que defiende el actual líder del bloque conservador, Friedrich Merz, rival histórico de la excanciller. Merkel sigue defendiendo su decisión de mantener las fronteras abiertas durante la crisis migratoria de 2015. Pero esa decisión dio alas a la por entonces recién fundada AfD, ahora catapultada a la segunda posición en intención de voto.
La intención de voto del bloque de Merz está en un 33%, mientras que a la AfD se la sitúa rondando el 19%. La apuesta por las expulsiones del líder de la derecha dicha moderada se produce cuando en toda Europa la ultraderecha está marcando pautas en política migratoria. Hay ahí una búsqueda del voto que se escapó hacia la ultraderecha. Una diferencia marca, sin embargo, la distancias entre el bloque conservador de Merz y otras derechas europeas: en Alemania se mantiene el cordón sanitario contra la AfD. Así fue con la centrista Merkel en el poder; así sigue siendo con el derechista Merz en plena carrera hacia la Cancillería.

Habeck, el nuevo centrismo verde



El ministro de Economía, Robert Habeck / LARISSA SCHWEDES / DPA / EUROPA PRESS

Los Verdes alemanes dejaron atrás el pacifismo de sus orígenes. Con la guerra de agresión sobre Ucrania, el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, ha ido siempre dos pasos por delante de Scholz en lo que al apoyo a Kiev se refiere. Ya como candidato del partido ecologista sostiene que, de seguir su partido en el próximo gobierno, apoyará el envío de los Taurus a Kiev. Habeck ha tenido una deriva errática respecto a Gaza, acorde con el dominante pánico alemán a toda crítica Israel. Pero en lo que concierne a Ucrania no ha tenido dudas. El compromiso con Israel y el miedo a que toda condena a Binyamín Netanyahu sea tachada de antisemitismo ha apartado a los Verdes del voto joven, su razón de ser en sus orígenes. Ahora que maduró, o envejeció, ha ganado apoyos como representante del "ecologismo sensato", como le gusta definirse a Habeck. El líder de los verdes se presenta como un candidato 'cercano', que habla al votante desde la mesa de la cocina de su casa o de la de otros ciudadanos. Trata de romper la imagen de los Verdes como partido de 'acadèmicos' y gente de estudios superiores, ajenos a los problemas reales del resto de la población.
La intención de voto sitúa al partido de Habeck y de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en un casi empate con el SPD de Scholz. Hasta ahora, los conservadores han descartado a los verdes como futuros socios. El argumento de Merz no es solo ideológico: castiga a Habeck con el calificativo de "peor ministro de Economía" de la historia del país. Alemania cerrará 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Habeck argumenta que se debe a la crisis precipitada con la guerra en Ucrania. Recuerda que Alemania cultivó durante décadas la dependencia energética de Rusia, sea bajo Merkel o el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Weidel y Wagenknecht, los dos rostros del extremismo



La líder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. / FILIP SINGER / EFE

La única mujer entre las primeras posiciones de los sondeos es la ultraderechista Alice Weidel, copresidenta de la AfD. No tiene opciones a la Cancillería, pese a ocupar la segunda posición en intención de voto, puesto que el resto del espectro político la descarta como socia. Pero el auge de su formación ha marcado ya la agenda, tanto en la política migratoria como respecto a Ucrania. Basa su campaña en la denuncia del cortafuegos como un "mecanismo antidemocrático" y se erige en el estandarte de lo que califica de auténtico pacifismo. Es decir, la paz entre Moscú y Kiev, bajo una perspectiva similar a la del Kremlin.



La dirigente de la izquierda populista alemana Sahra Wagenknecht. / CLEMENS BILAN / EFE

El otro rostro de mujer es el de Sahra Wagenknecht, en última posición entre las formaciones que quedarán por encima del 5%. Su posición respecto a la política migratoria es restrictiva, sin llegar al radicalismo de la AfD. En el este de Alemania es ya un partido clave para lograr mayorías esquivando a la AfD. Ese es el caso de Turingia, el 'land' donde la ultraderecha quedó en primera posición, pero donde finalmente ha prosperado un gobierno entre conservadores, socialdemócratas y el partido de Wagenknecht. El pacto fue posible tras imponer la formación izquierdista un párrafo, obviamente simbólico porque un 'land' no tiene competencias en Exteriores, contra el estacionamiento de misiles estadounidenses en Alemania.

domingo, 17 de noviembre de 2024

Dr Jekyll envejeció mal y Mr Hyde siempre fue así

Verdes y liberales, la cara amable o la cruz tóxica de la fracasada alianza de Scholz



Olaf Scholz, canciller alemán, el pasado día 15 en el edificio de la Cancillería, en Berlín. / Clemens Bilan EFE
Gemma Casadevall

Los Verdes alemanes refrendaron como candidato a las elecciones anticipadas del 23 de febrero al ministro de Economía, Robert Habeck, representante de un ecologismo sensato, leal y asumible para el bloque conservador de Friedrich Merz, líder en los sondeos. Los ecologistas son el reverso de la medalla de los liberales, causantes de una ruptura de la coalición de Olaf Scholz que, según medios alemanes, se originó por una trama para finiquitar el gobierno del que formaban parte.

Habeck recibió el respaldo del 96 % de los delegados, en un congreso en que la formación ecologista, único aliado que le queda a Scholz, se abonó a la moderación. A menos de 100 días de las elecciones, los sondeos les sitúan en un 10 % de los votos, unos cinco puntos por debajo de los socialdemócratas. Merz parece inalcanzable, con un 32%, mientras que a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se le pronostica un 18%.

El congreso verde apostó por una ‚reforma‘, pero no abolición, del freno a la deuda, pese a ser este instrumento un obstáculo para la reactivación de la economía alemana, según reconocen asesores de Scholz. Aprobaron facilitar el acceso al mercado laboral a los inmigrantes y propiciar fórmulas para el ‚regreso voluntario‘, en lugar de las deportaciones. Y se pronunciaron por impulsar la prohibición de la AfD, algo que comparten miembros de un amplio espectro parlamentario.

Los liberales, un reincidente mal socio


El rechazo del ya exministro de Finanzas y líder liberal, Christian Lindner, a levantar el freno a la deuda fue la causa oficial de la ruptura de coalición con los socialdemócratas de Scholz y los verdes de Habeck. Detrás de ese rechazo, sin embargo, hubo un plan articulado por Lindner desde septiembre para, paso a paso, propiciar la ruptura. Medios de referencia, como el diario Süddeutsche Zeitung y el semanario Die Zeit, han revelado esa comprometedora trama.

Lindner se ha limitado a comentar que no debería "ser noticia" que el partido entendiera que no había forma de mantener la alianza. Desde las filas socialdemócratas se ha destacado que el plan había sido trazado en términos hasta bélicos, ya que fue bautizado como "Día D" -alusivo al desembarco aliado de Normandía, el 6 de junio de 1944.

Que los liberales han sido un partido acomodaticio, sea para gobiernos de liderazgo conservador o socialdemócrata, es un hecho en la historia de la República Federal de Alemania (RFA). También lo es que se han comportado como un socio traidor. El precedente directo fue el voto de censura que en 1982 derribó al canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, impulsado por el entonces líder de la oposición conservadora Helmut Kohl y respaldado por los liberales, que habían quedado fuera de la coalición.

Está por ver si estas revelaciones llevarán al descrédito total al partido de Lindner, al que los sondeos sitúan por debajo del 4 %, mínimo para obtener escaños. La coalición de Scholz era altamente impopular, por lo que puede haber quien defienda la oportunidad del "Día D".

Errores ecologistas, de la crisis energética a Gaza

Habeck empezó su discurso ante los delegados recordando „la dura crisis energética“ precipitada por la guerra de agresión de Rusia sobre Ucrania. Alemania era un país „dependiente de Moscú“ por „decisiones políticas“ adoptadas tanto en tiempos del canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, como por la conservadora Angela Merkel.

El gobierno de Scholz tuvo que aparcar proyectos para impulsar las renovables, ya que existía el temor a quedarse „literalmente a oscuras o sin calefacción“. Se refirió a la ley impulsada por su departamento, que pretendía obligar a sustituir las viejas calderas por calefacción ecológicamente limpia. Con la inflación disparada, el proyecto hundió en la impopularidad al conjunto del partido. Su plan no era viable, lo que degradó a Habeck a la categoría de incompetente a ojos de la oposición.

El gran error político de los Verdes ha sido la defensa a ultranza del compromiso con Israel y el pánico ante cualquier crítica a la devastadora guerra de Gaza. Los intentos de la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, por condenar las matanzas sobre la población palestina han sido demasiado tibios. El apoyo a Israel no se cuestiona entre la política alemana, por el peso del Holocausto. Pero esto le ha costado a los Verdes la desconexión con el voto joven. De ser identificado como un partido de orígenes revolucionarios y antijerárquicos ha pasado a ser visto como una formación que ha envejecido mal.

miércoles, 9 de octubre de 2024

Entre el PIB y los ultras

Alemania encalla en la recesión y bajo un gobierno maltrecho



El canceller alemany, Olaf Scholz (dreta), conversa amb el ministre d’Economia i Protecció del Clima, Robert Habeck, ahir al Bundestag. | LIESA JOHANNSSEN / REUTERS / GEMMA CASADEVALL
  Gemma Casadevall

Por segundo año consecutivo, Alemania cerrará este 2024 en recesión. La primera economía del bloque comunitario, y tercera a escala mundial, sufre los estragos de una pérdida de competitividad en sectores clave, como la automoción, a lo que se suma la debilidad política bajo una coalición de gobierno a la que día a día se le pronostica un fin prematuro.
El ministro de Economía y vicecanciller, Robert Habeck, oficializó la corrección a la baja respecto a sus proyecciones anteriores, para admitir que se producirá una contracción del 0,2% del PIB. En abril había pronosticado aún un crecimiento del 0,3%. "El repunte se hace esperar. Una vez más", admitió.
Será el segundo ejercicio consecutivo en negativo, tras la caída del 0,1% registrada el año anterior. Solo en otra ocasión había encadenado Alemania dos años seguidos en negativo, en 2002 y 2003.
La anhelada recuperación se postergará así un año más, para situarse en 2025 en un 1,1%. Habeck mostró ahí cierto optimismo, aunque sin explicitar en qué factores internos o externos confía para lograr que la evolución del PIB pase de la tendencia negativa actual hacia lo positivo.

Se aleja la recuperación

La ligera recuperación que había pronosticado en abril no se ha producido. El consumo no ha impulsado el crecimiento como se esperaba, persisten los efectos de la crisis energética precipitada por la invasión rusa de Ucrania, las exportaciones no remontan y hay una desaceleración en el conjunto de la actividad industrial.
La crisis del gigante automovilístico Volkswagen, inmerso en un plan de ahorro que contempla el cierre de fábricas y despidos en Alemania, no es un factor aislado, sino que refleja los problemas estructurales del sector.
Todo ello se traduce en una recesión "moderada", en palabras de Habeck, generada por "efectos globales" y también, según el ministro, por "problemas heredados de gobiernos anteriores". En los últimos 10 o hasta 15 años, Alemania no ha sido capaz de "impulsar" su economía, sino que se ha ido arrastrando entre porcentajes de crecimiento de su PIB bajos o muy bajos, hasta caer el año pasado en una recesión técnica. La situación ha escalado ahora, en un momento en que "Alemania y el conjunto de Europa están atenazados entre China y Estados Unidos", explicó el ministro. Son dos poderosos e inexcusables socios comerciales que, a la vez, presionan sobre el mercado alemán.

Hasta cuándo aguantará la coalición de Scholz

"Alemania ha resuelto otras crisis y no hay por qué pensar que no volverá a hacerlo. Pero para ello es necesario que articulemos las medidas precisas“, prosiguió el ministro. El ecologista Habeck no se molestó en tratar de ocultar que entre los obstáculos para la recuperación económica están los disensos permanentes entre los tres socios de coalición, los socialdemócratas, verdes y liberales. "Es indiscutible que ello no genera confianza“, respondió, a una pregunta en esa dirección.
Los dos rostros del disenso permanente son el suyo, por un lado, y el del ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, apóstol del recorte presupuestario y el freno a la deuda. "Soy parte de este gobierno y hace tres años que trato de revertir los problemas dejados por nuestros antecesores", añadió. Sus palabras se interpretaban como un intento por extender las responsabilidades de la situación actual a las asignaturas pendientes dejadas por los 16 años de gobiernos liderados por la conservadora Angela Merkel, en coalición con los socialdemócratas o con los liberales.
Los desencuentros entre Habeck y Lindner son tan públicos como lo son las apuestas que se cruzan en los medios sobre un posible abandono de la coalición por parte de los socios liberales. Como fecha más probable se baraja finales de noviembre, si el ministro de Finanzas no consigue ver aprobados unos presupuestos bajo el signo de la contención, su señal de identidad. Especialmente los medios del grupo Springer, con el sensacionalista ‚Bild‘ a la cabeza, publican casi a diario sus hojas de ruta sobre el presunto fin de la coalición de gobierno. Dibujan un calendario más o menos vislumbrable para la celebración de elecciones anticipadas, que sitúan estos mediados para marzo. Los próximos comicios generales regulares están convocados para el 28 de septiembre de 2025. El bloque conservador opositor de Friedrich Merz está en primera posición en intención de voto.

martes, 24 de septiembre de 2024

Pulmonía o resfriado común en VW

Alemania estudia incentivos para reactivar la electromovilidad en plena crisis de VW



El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la visita que ha realizado este lunes a Solingen. / HENNING KAISER / AP



Gemma Casadevall
Berlin 23 SEPT 2024 

"Una gran parte del problema está en la debilidad del mercado chino. Y no se percibe una perspectiva rápida de alivio“, admitió el ministro alemán de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck, tras abordar la crisis del sector en la llamada 'cumbre de la automoción‘ con los principales fabricantes de automóviles alemanes. El mercado europeo también esta afectado por una fuerte caída de ventas, añadió el ministro, mientras Volkswagen (VW) trabaja en un plan de ahorro sin precedentes en la historia de este gigante de la automoción.

"La situación actual tiene que ver con factores estructurales que no desaparecerán de pronto“, admitió, al término de la reunión virtual con los jefes de VW, Mercedes, BMW y Tesla Alemania, entre otros, en busca de medidas de apoyo a la electromovilidad y ante la evidencia de que, para el consumidor, el salto al auto eléctrico sale caro.

Desde su departamento se "analiza" la posibilidad de restaurar los incentivos al conductor. Se baraja la implantación de subvenciones de entre 4.000 a 6.000 euros, como propone el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, por el cambio de auto de combustión por uno eléctrico. Sustituiría con ello las primas o ayudas que se eliminaron abruptamente en diciembre del año pasado, en contra del parecer de Habeck.

Pero su restablecimiento topa con el rechazo del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner, pese a reconocerse que la decisión de entonces acentuó la caída de ventas. La confrontación entre la línea del ecologista titular de Economía y su colega liberal es una constante en la coalición de gobierno que lidera el socialdemócrata Scholz. El capítulo de la electromovilidad es solo uno de los aspectos, mientras persisten entre abismos en materia presupuestaria que ponen en jaque a la alianza de gobierno.

Crisis de VW

Habeck lleva días inmerso en la búsqueda de soluciones a la crisis de Volkswagen, que por primera vez en su historia anunció a mediados de septiembre su propósito de cerrar fábricas en Alemania.

Las subvenciones a la compra de coches eléctricos, también llamadas primas de desguace, es una de las recetas de Habeck, quien la semana pasada visitó una de las plantas de VW que teóricamente estarían amenazadas de cierre, en Emden. Los sindicatos están preparando una campaña de movilizaciones contra el fin de las garantías contra el despido vigentes desde hacía 30 años.

En Emden, con 8.500 empleados -del total de 120.000 que tiene VW en Alemania-, se producen casi únicamente coches eléctricos. La caída de ventas de estos coloca esta planta en la lista de posibles cierres.

El propio Habeck se encargó de rebajar expectativas ante la "cumbre" de este lunes, de la que advirtió, no debían esperarse resultados concretos. Se trató simplemente de una videoconferencia con los jefes de los grandes fabricantes alemanes, representantes del poderoso sindicato IG Metall y también productores de componentes. Desde el sindicato se reclama un plan global de apoyo a la electromovilidad. Pero Lindner lo rechaza por atentar, a su parecer, contra los objetivos de contención presupuestaria.

El ambiente está caldeado y se teme que vaya a peor si no hay acuerdo entre la dirección de VW y los sindicatos. En Alemania se habla ya de una campaña de movilizaciones que se desencadenaría, a más tardar, en noviembre.

El propósito de VW, que en el primer semestre del año ingresó un 14% menos a escala mundial, es reducir gastos hasta 2026 en al menos 10.000 millones. La supresión de las garantías contra el despido es, junto al posible cierre de fábricas, el reflejo más acusado de su crisis, ya que implica un cambio de paradigma en la marca. Pero va acompañado de otras medidas igualmente sensibles, como la eventual desaparición de planes de formación profesional en la casa.

El propio presidente de VW, Oliver Blume, calificó de "extraordinariamente tensa" la situación del sector. Para Alemania, la crisis de la industria del motor en una economía basada en las exportaciones, adquiere dimensiones de problema de Estado.



lunes, 2 de septiembre de 2024

Las claves


¿Por qué ha ganado Alternativa para Alemania en Turingia? ¿Podrá gobernar? ¿Cómo afecta al Gobierno de Scholz?



Bjoern Hoecke / Wolfgang Rattay / REUTERS



Gemma Casadevall
Berlín 02 SEPT 2024 

El este alemán rugió y dio varios mazazos a los partidos establecidos, especialmente a la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz. A la victoria de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) en Turingia, donde alcanzó la posición de primera fuerza, o su segundo puesto en Sajonia, se sumó la irrupción del nuevo populismo izquierdista que lidera Sahra Wagenknecht, a cuya puerta deberá llamar la derecha moderada de la CDU para poder gobernar. Wagenknecht deja así herida de muerte a La Izquierda, el partido que durante años aglutinó el voto de protesta en el territorio de la antigua Alemania comunista y al que ahora dio la espalda su votante, probablemente porque lo considera 'domesticado' por los partidos establecidos.

¿Por qué ganó la ultraderecha?


Los resultados de los comicios regionales de este domingo no difieren mucho de los alcanzados por la AfD en las pasadas elecciones europeas: en Turingia se disparó el domingo al 32,8 %, frente del 30,7 % de las europeas de junio, mientras que en Sajonia obtuvo un 30,6 %, tras el 31,8 % de los comicios a la Eurocámara. El voto ultra estaba ahí, esperando el momento para lanzarse y ganar su primer ‚Land‘. Es un voto transversal, que alcanza todos los estratos sociales y que puede ir a más, de mantenerse la tendencia. Su máximo eco lo encuentra entre los votantes entre 18 y 24 años, con un 38% en Turingia. Entre los mayores de 70 años baja al 19 %, según las estimaciones de la televisión pública ARD. En la franja entre 16 y 18 años, sin derecho a voto en estos comicios, está en un 48%.

¿Podrá gobernar el radical Höcke?


Al líder de la AfD en Turingia, Björn Höcke, no se le veía realmente exultante la noche electoral, pese a que las urnas le dieron dos puntos más de lo pronosticado. El resto del espectro parlamentario le descarta como socio, como hace también izquierda de Wagenknecht. Höcke representa el ala más radical de un partido al que excluyen, por su extremismo, las dos grandes familias de la derecha populista europea, Conservadores y Reformistas, el grupo de la italiana Giorgia Meloni, y los Patriotas para Europa del húngaro Viktor Orbán y la francesa Marine Le Pen. La figura de Höcke le sirve a la AfD para captar votos, pero no para avanzar hacia el poder. Lo tendría más fácil su correligionario de Sajonia, Jörg Urban, menos estridente. Pero ahí la primera fuerza fue la CDU. Encima, tras el recuento de votos la AfD perdió un escaño y con ello la minoría de bloqueo, necesaria para vetar ciertas leyes y designaciones.

¿Aguantará la coalición de gobierno de Scholz?

La noche electoral fue agria para el Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, que ya estaba en mínimos en ambos estados del este. Mucho peor fue la situación para sus socios Verdes, que solo tendrán escaños en Sajonia, y sobre todo para los liberales, que quedaron fuera de ambas con resultados propios de una formación marginal, sobre el 1,5 %. „Todas las fuerzas democráticas están llamadas a posibilitar un gobierno sin el extremismo derechista“, afirmó Scholz, a la agencia de noticias Reuters. Las próximas elecciones generales están convocadas para el 28 de septiembre de 2025. Scholz empezó ya a aplicar su receta para tratar de aguantar ese año: agilizar las expulsiones de migrantes irregulares, recortar los subsidios a los solicitantes de asilo rechazados y endurecer su política migratoria. Es decir, aquello que viene reclamando todo el espectro parlamentario, de derecha a izquierda, incluidos sus socios. Es una coalición en tiempo de descuento, a la que desde los verdes se ha calificado de 'transición'.

¿Es la derecha moderada la vencedora de los comicios?

Por lo pronto, la CDU tiene las mejores cartas no solo para mantenerse al frente del gobierno regional de Sajonia, sino también para ganar el liderazgo del de Turingia, cuyo jefe de gobierno fue en las dos últimas legislaturas el izquierdista Bodo Ramelow. Con ello reforzará sus posiciones a escala de los poderes regionales y, además, mejora sus perspectivas de cara a las generales de 2025. En las pasadas europeas se coronó como primera fuerza con un 30 %, casi el doble que su perseguidora, la AfD,. Tiene además la siguiente oportunidad de revalidarse como 'salvadora' en nombre de la democracia en las regionales de Brandeburgo, que se celebran el 22 de septiembre. Los sondeos sitúan a la AfD en un 24 %, cuatro puntos por encima tanto de la CDU como del SPD, que actualmente lidera el gobierno regional de ese ‚Land‘ que rodea Berlín.

¿Peligra el apoyo a Ucrania por el ímpetu prorruso?

El este alemán dio un baño de realidad al gobierno de Scholz y a la oposición conservadora en lo que se refiere a Ucrania. La AfD y el partido de Wagencknecht tienen posiciones similares en política migratoria, aunque el populismo izquierdista se aparta de las posiciones radicales como los planes de ‚remigración‘ ultraderechistas. Donde sí hay coincidencia entre ambos extremismos políticos es en el rechazo al apoyo militar a Kiev. Se dicen ‚pacifistas‘ y reclaman el fin de los suministros de armas a Ucrania. Alemania es el segundo contribuyente internacional a Kiev, tras EEUU. La entrada de Wagenknecht en un gobierno regional o en los dos no debería afectar la política exterior de Berlín. Pero sí es una llamada de atención, siendo que esos dos partidos, AfD y Wagenknecht, que dicen enarbolar el ‚no a la guerra‘ y el ‚sí a negociar‘ con Moscú sumaron casi el 50 % en Turingia y un 42 % en Sajonia.

viernes, 16 de agosto de 2024

Tregua estival


La coalición de Scholz pacta 'in extremis' el Presupuesto de 2025 y mantiene el freno a la deuda




El canciller Olaf Scholz (centro), el ministro de Asuntos Económicos, Robert Habeck (derecha), y el de Finanzas, Christian Lindner, en una imagen de julio de 2024. / Kay Nietfeld / DPA via AP

Gemma Casadevall
Berlín 16 AGO 2024 

El tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz logró superar su disenso en torno a los presupuestos de 2025, con un acuerdo 'in extremis' que, además, permitirá respetar el freno a la deuda, un principio irrenunciable para el ministro de Finanzas, Christian Lindner. A escasas horas de cumplirse el plazo para cursar el proyecto de ley a las cámaras baja y alta (Bundestag y Bundesrat, respectivamente), el portavoz del Gobierno, Steffen Hebestreit, anunció este viernes que se había alcanzado un acuerdo entre las delegaciones de los tres partidos coaligados.

"El precepto del freno a la deuda se mantiene y no habrá desviaciones", aseguró el portavoz de Scholz. El plazo para tramitar el proyecto de ley al Parlamento expiraba la medianoche de este viernes. En medios alemanes se cruzaban los comentarios acerca del persistente disenso entre el ministro de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, y el titular de Finanzas y líder del Partido Liberal (FDP).


Lindner, vencedor

Que el comunicado de Hebestreit haga hincapié en el mantenimiento del freno a la deuda da a Lindner rango de vencedor en la pugna interna. Queda por ver, sin embargo, cómo se resolverá el agujero presupuestario de 12.000 millones de euros, que teóricamente deberá quedar en 4.500 millones en virtud de la evolución económica o los proyectos que no llegen a implementarse en el año en curso.

Originariamente, el agujero "reconocible" cuando se presentó el primer esbozo, a principios de julio, se estimó en 17.000 millones. Entonces se calculó que podría bajar a 9.000 millones o incluso a 5.000 millones, de aplicarse un recorte general del gasto público propugnado por los liberales. Pero ello contrariaba tanto a los Verdes como al Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz, ya que habría implicado recortes en ayudas a la familia y en subsidios básicos, que de por sí están a mínimos.


Nuevo curso político

El acuerdo anunciado por el portavoz garantiza cierta paz a Scholz, quien el lunes se reincorporará a su mesa de trabajo tras tres semanas de vacaciones. En ese receso no estuvo tampoco del todo en 'off'. El primero de agosto compareció ante los medios para informar de la “aportación alemana” al histórico intercambio de prisioneros entre Estados Unidos y Rusia -es decir, la entrega a Moscú de un sicario ruso condenado por asesinato de un opositor checheno en Berlín-. Al margen de esta intervención, estuvo en permanente contacto con sus dos ministros clave para tratar de desbloquear los presupuestos de 2025, Habeck y Lindner.

Desde el inicio de la legislatura, en 2021, Habeck y Lindner vienen exhibiendo sus diferencias en lo político, ideológico, económico y hasta personal. Habeck ha sacrificado muchas aspiraciones verdes en medio de la crisis energética precipitada por la guerra en Ucrania -y el adiós acelerado al gas barato ruso-. Lindner ha defendido a muerte la joya de la corona de su ideario: el freno a la deuda, el instrumento constitucional que limita el endeudamiento a un máximo 0,35 % del PIB. Durante cuatro años quedó en suspenso, ya que la Constitución lo permite ante emergencias como la pandemia y los estragos económicos que se le derivaron. Para 2025 no habrá perdón, sostiene Lindner, mientras que Habeck insiste en reformar ese instrumento constitucional que, para los Verdes, es obsoleto e impide la recuperación económica. Alemania cerró 2023 en recesión y que volvió a registrar una contracción del PIB en el segundo trimestre.

Scholz, Lindner y Habeck habían anunciado ya un primer esbozo de su acuerdo en julio. Comparecieron entonces cansados, pero sonrientes, tras 80 horas de reuniones, repartidas en 23 sesiones. El volumen total era de 480.000 millones de euros, con un nuevo endeudamiento de 44.000 millones de euros. Poco después surgieron las advertencias de los expertos económicos, que consideraron “irrealizable” el proyecto sin saltarse la norma del freno a la deuda.
La línea roja liberal

El factor clave en los disensos del tripartito es el freno a la deuda. Socialdemócratas, verdes y la mayoría de los expertos económicos recomiendan su reforma o incluso su abolición. Argumentan que Alemania necesita renovar infraestructuras esenciales, red de ferrocarriles, autopistas y hasta Defensa, lastrados por décadas de austeridad.

Para Lindner, eso es una línea roja. El ministro de Finanzas está ya encarrilando la campaña de su partido para las generales. Los pronósticos son pésimos para el tripartito, pero especialmente para los liberales: a los socialdemócratas se les sitúa en tercera posición en intención de voto, con un 15 %. El primer lugar es para la oposición conservadora, con el 30 %, y el segundo para la ultraderecha, con un 18 %. Los verdes caerían al 12 % y los liberales están en la cuerda floja del 5 %, mínimo para obtener escaños. Lindner debe defender su perfil político y, a su parecer, este depende de la defensa del freno al gasto público.  

miércoles, 27 de marzo de 2024

El rearme de Habeck

Berlín respalda la figura de un eurocomisario de Defensa 


Joana Serra


Alemania apoya la creación de un nuevo eurocomisario de Defensa, tal como ha propuesto la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, mientras busca impulsos para la industria armamentística tanto nacional como a escala del bloque comunitario. „Las amenazas mundiales han cambiado y tenemos que dar las respuestas adecuadas a esta situación“, afirmó el ministro de Economía y vicecanciller, Robert Habeck, de los verdes, tras la reunión mantenida en la Cancillería alemana con las empresas punteras del sector armamentístico. Preguntado por la idea lanzada recientemente por von der Leyen para la creación de ese puesto en el ejecutivo europeo, Habeck argumentó que dicho cargo favorecería una „mejor coordinación“ a escala europea y que por lo tanto iría en la dirección „correcta“.
„Sólo avanzaremos si logramos poner en marcha cosas concretas“, afirmó, para incidir en la necesidad de que se acuerden a escala comunitaria „los mismos parámetros y estandares en la producción armamentístiva, sea de fragatas o de blindados“.
La propuesta de von der Leyen, candidata del Partido Popular Europeo en las próximas elecciones europeas y aspirante a ser reelegida al frente de la CE, fue recibida con escepticismo por parte del Alto Representante de Política Exterior de la UE, el socialista Josep Borrell.
Habeck, por contra, considera que la producción armamentística está „excesivamente concentrada en intereses nacionales“, mientra que el objetivo de una Defensa común europea implica acciones más „concertadas“. „El volumen de la producción en Europa no es pequeño, pero no siempre se destinan los fondos y el dinero preciso a los objetivos adecuados“, admitió el ministro.
La reunión del ministro, con rango de vicecanciller en el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales que lidera Olaf Scholz, estuvo centrada en la voluntad del Ejecutivo alemán de dar un fuerte impulso a la industria armamentística del país. Junto al titular de Economía participaron en la reunión, calificada de „cumbre del armamento“ en medios alemanes, el ministro de la cancillería, Wolfgang Schmidt, el más estrecho colaborador de Scholz desde hace décadas, así como representantes de los ministerios de Finanzas y de Defensa. Por parte de la industria acudían altos cargos de una veintena de empresas del sector, desde Rheinmetall a Airbus Defensa, según informaciones del portal „Politico“, del poderoso grupo mediático Springer.
„Mirando a Rusia nos damos cuenta de hasta qué punto es importante aumentar la producción del sector, tanto en Alemania como en el conjunto de Europa“, afirmó el ministro a los medios tras la reunión.
Habeck, pese a representar al partido del ecopacifismo alemán, ha defendido en todo momento los suministros de armas a Ucrania. Esta era ya su postura en sus tiempos en la oposición, antes de formarse el tripartito de Scholz, y del inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022.
Fue precisamente a raíz de la agresión a Ucrania cuando Scholz anunció un giro radical en la política de Defensa alemana, tras décadas de recortes y de austeridad.
El canciller anunció entonces la creación de un fondo por 100.000 millones de euros para la puesta a punto del ejército alemán. Alemania es el segundo contribuyente a escala internacional, tras Estados Unidos, en suministros de armas y apoyo militar a Kiev.

martes, 21 de noviembre de 2023

De pronto, el abismo

Alemania bloquea sus presupuestos por un agujero de 60.000 millones de euros



Gemma Casadevall


A la Alemania en recesión le sobrevino otro acuciante problema: los 60.000 millones de euros bloqueados por el Tribunal Constitucional (TC) y que debían nutrir el Fondo para el Clima y la Transformación (KTF), clave para impulsar grandes proyectos energéticos del tripartito de Olaf Scholz. En medio del disenso en la coalición de gobierno entre partidarios y contrarios a levantar o suspender el freno a la deuda, el ministerio de Finanzas optó por bloquear los presupuestos para lo que queda de este año para no comprometer los correspondientes a 2024.

La noticia del bloqueo saltó a los medios a través el semanario “Der Spiegel”, que filtró una circular del ministerio que dirige el liberal Christian Lindner, firme defensor del freno a la deuda. El texto explicita que solo se podrán atender a gastos “absolutamente necesarios” y que no impliquen compromisos para el ejercicio siguiente. Desde el ministerio de Economía, cuyo titular es el verde Robert Habeck, se había advertido ya antes de conocerse ese texto de las “dimensiones incluso dramáticas” que podía tener la sentencia del Constitucional para grandes proyectos e inversiones, así como sus consecuencias en todo el ámbito económico, industria y ciudadanos.

El propósito de Lindner al emitir la orden de evitar toda carga presupuestaria no imprescindible afecta no solo al futuro del KTF. También repercutirá a las finanzas de los “Länder”, los estados federales, asimismo sujetos a la regla fiscal o freno a la deuda que, tal como establece la Constitución alemana, no puede superar el 0,35 % del producto interior bruto (PIB). Contempla, sin embargo, su suspensión ante casos excepcionales, sea por depresión económica, en caso de guerra o de catástrofe natural.

Victoria opositora ante el Constitucional

El detonante de la situación actual es la demanda interpuesta por el bloque conservador, la primera fuerza de la oposición alemana, contra la decisión Scholz al iniciarse la actual legislatura de transferir al KTF créditos y recursos del fondo creado para paliar los estragos generados por la pandemia, pero que finalmente no habían sido utilizados. En ese periodo de pandemia, y en atención a las circunstancias especiales derivadas de ésta, había quedado suspendido el freno a la deuda. Karlsruhe determinó ahora que esos fondos no pueden usarse en años posteriores y tampoco destinarse a fines distintos a los aprobados en su momento.

La sentencia de Karlsruhe, la ciudad donde tiene su sede del TC, cayó como una bomba en un tripartito de por sí dividido en todo lo que afecta al gasto público. El Partido Socialdemócrata (SPD) de Scholz y los Verdes del vicecanciller Habeck abogan por flexibilizar la regla fiscal. Lindner, por contra, se aferra a esta señal de identidad en su línea de la contención presupuestaria.

“Todos los ciudadanos y todos los ámbitos económicos se verán afectados. No se trata solo de proyectos inconcretos medioambientales de Protección del Clima. Se trata también de fondos destinados a incentivar proyectos e inversiones”, advirtió Habeck, en un tono hasta dramático, en declaraciones a la primera cadena de la televisión pública, Ard.

Pulso en torno al freno a la deuda


Dichas declaraciones fueron hechas incluso antes de conocerse el bloqueo presupuestario, pero en ellas aludía el ministro y vicecanciller a una contracción para la economía alemana. Los últimos pronósticos del ministerio de Economía, en consonancia con los de los principales institutos económicos y asesores del Gobierno, consideran que este 2023 habrá una contracción del 0,4 %. Su ministerio estimaba que se volverá en 2024 a la senda del crecimiento, con un 1,3 %. Ahora apuntó a otra contracción o a un “crecimiento menor de lo esperado”.

Habeck consideró además que el freno a la deuda, tal como está establecido, ha quedado desfasado cuando hay que hacer frente a necesidades “especiales”, lo que a su parecer entra no solo la pandemia. También lo es la crisis energética precipitada por la invasión de Ucrania y sus consecuencias sobre un país como Alemania que, hasta entonces, recordó el ministro, dependió fuertemente de los suministros rusos.

Al margen del pulso interno en el tripartito o la victoria de la oposición conservadora ante el Constitucional, el caso es que hoy por hoy una cambio en esa regla fiscal no prosperaría ante el Parlamento (Bundestag), ya que en la correlación de fuerzas actual no obtendría el respaldo mayoritario para la correspondiente modificación constitucional.

domingo, 20 de agosto de 2023

Cierre

Scholz busca conjurar las divisiones internas en el Día de Puertas Abiertas

Gemma Casadevall

Berlín, 20 ago (EFE).- El canciller alemán, Olaf Scholz, trató este domingo de conjurar los disensos públicos que envuelven a su tripartito desde el llamado Día de las Puertas Abiertas de su Gobierno y con la Cancillería convertida en plataforma para todo tipo de inquietudes ciudadanas.

"No me gusta que las discusiones internas del gobierno salten a los medios. Estamos aún en proceso de debate. Y estoy seguro de que llegaremos rápidamente a un acuerdo", afirmó Scholz, en mangas de camisa y ante centenares de ciudadanos esperando turno para dirigirle su pregunta, a 30 grados y bajo el sol.

Respondió así a una cuestión sobre el conflicto entre su ministra de la Familia, la verde Lisa Paus, y el titular de Finanzas, el liberal Christian Lindner, enfrentados por una nueva prestación destinada a las familias con niños en situación de pobreza, un problema creciente en Alemania.

"Mi motivación principal, la que acompaña toda mi carrera y con la que me levanto todos los días es la justicia", aseguró poco después, ante otra pregunta ciudadana.

Alemania tiene "los suficientes instrumentos y la solidez necesaria" para atender a estos problemas, aseguró. Su tripartido entre socialdemócratas, verdes y liberales "trabaja todos los días, a todas horas" para resolver desafíos globales y preocupaciones ciudadanas, añadió.

Era el segundo Día de Puertas Abiertas de Scholz como canciller y estaba marcado por sondeos adversos: un 64 % de los ciudadanos quisieran otro gobierno, según una encuesta publicada por el dominical del popular diario "Bild".

Su tripartito entrará en la segunda mitad de la legislatura en otoño y desde hace meses se suceden los malos augurios para su coalición. La oposición conservadora ocupa la primera posición en intención de voto seguida de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 26 y un 20 % respectivamente.

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A los socialdemócratas de Scholz se les reserva el tercer puesto con un 17 %, mientras que los Verdes están en un 14 % y los liberales en el 7 %.


Scholz se vio confrontado a preguntas de todo tipo -desde personales a referidas a Afganistán, Ucrania o Níger-; se las dirigieron ciudadanos de toda edad, origen y condición -incluido un niño de 10 años- y se escucharon bastantes acentos extranjeros.

En general el tono era más amistoso que lo reflejado por los sondeos. El canciller, por lo demás, tiene un buen rodaje para estos encuentros. En Alemania son habituales tanto las jornadas de puertas abiertas -instituidas en 1999- como los llamados foros ciudadanos que se celebran prácticamente todos los meses.

Pero está claro que el retorno a la actividad tras el receso estival está empantanado por esa confrontación entre Paus y Lindner, ante un problema que según estimaciones coincidentes del Ministerio de la Familia, instituciones de apoyo social e institutos económicos afecta a 5,5 millones de niños. Es decir, uno de cada cinco menores de la primera economía de la zona euro.

Lindner se insiste en que el monto de ese subsidio no puede superar los 2.000 millones de euros anuales a partir de 2025. La ministra de la Familia reclamaba 12.000 millones, pero según medios alemanes rebajó ya esta aspiración a 7.000 millones anuales.

Es un escollo más en un tripartito cuya gestión acumula enfrentamientos entre verdes y liberales. Ahora la situación escaló a otro calibre al llegar la ministra Paus a vetar un plan de alivios fiscales para las empresas elaborado por Lindner, quien el pasado miércoles tuvo que cancelar a última hora la conferencia de prensa en que pretendía presentarlos.

Fue una decisión en solitario de Paus, lo que aparentemente causó malestar en sus propias filas verdes. Especialmente en el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, quien ha tenido ya demasiadas pullas que librar frente a Lindner en defensa de las renovables en plena crisis energética.

La solución de compromiso para la llamada "salvaguarda infantil básica" con que Paus pretende ofrecer unos ingresos mínimos a las familias afectadas podría situarse en unos 3.500 millones de euros, según informaciones del semanario "Die Zeit". EFE  gc/ad

miércoles, 21 de junio de 2023

Pinchazo

La inflación aboca a Alemania a seguir en recesión

Marina Ferrer
Los cálculos de que Alemania se recuperaría pronto de la recesión denominada "técnica" y de efectos temporales se han evaporado, al menos para el instituto económico Ifo. De acuerdo con sus análisis actualizados, la economía alemana se contraerá un 0,4% este año -y no un -0,1%, como predijo aún en primavera. La revisión a la baja del instituto, con sede en Múnich, también afectará al año próximo. La previsión de crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) para 2024 baja para sus analistas del 1,7% anteriormente estimado al 1,5%.
El jefe económico del Ifo, Timo Wollmershäuser, trazó un paralelismo futbolero al comentar esos negros pronósticos. "Las cosas no sólo no van bien en el fútbol alemán en este momento", explicó a la cadena pública ARD. Aludía así a la derrota 0-1 de la selección alemana la noche anterior en el amistoso frente a Colombia, que seguía a la sufrida la semana anterior ante Polonia y al magro empate encajado ante Ucrania. Al seleccionador, Hansi Flick, le llueven las críticas, un año antes de que Alemania acoja como anfitriona la Eurocopa.
"Hay bastantes problemas en el fútbol y también en la economía alemana", añadió Wollmershäuser. Entró en recesión técnica el primer trimestre del año, al caer su PIB un 0,3 %, tras haberse contraído ya su economía un 0,5 % entre octubre y diciembre. Con eso se acumularon dos trimestres consecutivos, criterio aceptado para la recesión técnica. Para el Ifo, la primera economía de la zona euro no despegará tampoco en lo que resta del año.
Su análisis difiere del procedente del consejo de expertos que asesora al gobierno, los llamados Cinco Sabios. El equipo asegura aún ahora que habrá un estancamiento y que se cerrará el año con un 0,0 %, según el análisis de la presidenta del equipo, Monika Schnitzer, a la agencia Reuters.
"El Banco Central Europeo está actuando y sigue subiendo los intereses", añadió a ese medio la jefa de los Cinco Sabios, el prestigioso equipo que celebró este miércoles sus 60 años de vida con el canciller Olaf Scholz como orador principal. Schnitzer aludía así a las subidas de tipos como instrumento o correctivo del BCE para contener la inflación.
El Ifo considera, sin embargo, que sus efectos van a seguir pesando sobre la primera economía de la zona euro. El mayor freno para el año en curso vendrá del consumo privado y debido a la elevada inflación, ya que supone una importante pérdida de poder adquisitivo para muchos consumidores, argumenta el Ifo. "La economía alemana está saliendo de la recesión muy lentamente", prosigue el instituto.
El BCE ha subido ya los tipos de interés básico ocho veces seguidas, hasta situarse en el 4 % actual. La tasa de inflación en Alemania bajará del 6,9% en 2022 al 5,8% este año. En 2024, el aumento de los precios debería volver gradualmente a la normalidad y caer hasta el 2,1%. O sea, cerca del objetivo marcado por el BCE.
Pero hasta que eso ocurra el consumidor estará bajo los efectos de la denominada "inflación percibida", estimada por los analistas del Ifo en un 18 %. Para ese instituto, la elevada inflación hará que el consumo privado baje este año un 1,7 %. Y que sólo vuelva a crecer en 2024, un 2,2 %.
La situación del mercado laboral sigue siendo sólida, con un bajo nivel de desempleo y unos niveles de ocupación récord. Pero incluso ahí se producirá una evolución negativa este año, advierte el Ifo: la cifra de desempleados aumentará ligeramente en un primer momento, de 2,42 a 2,55 millones, para volver a bajar el año que viene a 2,45 millones. Ello equivale a una tasa de desempleo del 5,3 % en 2023 y del 5,5 % en 2024, tras el 5,3% del año pasado.