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miércoles, 3 de junio de 2026

Con Fabian en Dahlem Dorf

Fabian Scheidler, filósofo alemán: "Israel no podría cometer sus crímenes sin el apoyo de EEUU y Alemania"




El escritor y filósofo alemán Fabian Scheidler, en una imagen cedida. WWW.FABIANSCHEIDLER.COM

 Gemma Casadevall    Berlín03 JUN 2026 

Occidente ha entrado en una "lógica de la guerra" permanente en la que incentiva los conflictos y genera nuevos enemigos internos o externos: esta es la tesis del escritor, dramaturgo y filósofo alemán Fabian Scheidler (Bochum, 1968). El estado de guerra y la lucha por un nuevo orden de paz es el título de su último libro, editado en España por Icaria. Sigue la línea emprendida por El fin de la megamáquina. Historia de una civilización en vías de colapso, pero se centra ahora en las falsas respuestas de Occidente a crisis como la del covid o las guerras en Ucrania y Gaza. Es especialmente crítico ante el apoyo incondicional de Alemania a Israel, sustentado en su responsabilidad histórica tras el Holocausto nazi, pero que ha convertido a su país en un apoyo al "genocidio" en Gaza.

No es fácil en Alemania mantener posiciones como la suya sin verse confrontado con acusaciones de antisemitismo.

En mi libro documento cómo el Gobierno alemán reaccionó a los ataques del 7 de octubre de 2023. Con un apoyo incondicional hacia Israel, a pesar de que pocos días después estuvo claro que Israel estaba vulnerando masivamente el derecho internacional. La entonces ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, justificó que se bombardearan hospitales y escuelas de Gaza porque supuestamente Hamás se escondía ahí. Ello va directamente contra la Convención de Ginebra, que obliga a proteger activamente a la población civil. Tanto Amnistía Internacional como Human Rights Watch y demás grandes organizaciones humanitarias concluyeron que se estaba cometiendo un genocidio. Y, sin embargo, Alemania mantiene ese apoyo a Israel. Es un escándalo inmenso que precisamente Alemania apoye ahora otro genocidio.

El Ejecutivo actual ha matizado su posición. Bajo el canciller Friedrich Merz, en agosto de 2025 se dictó un embargo temporal de armas susceptibles de ser utilizadas en Gaza. También ha criticado la expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. ¿Teme el Gobierno de Merz quedar aislado?


Cuando viajan por el mundo, nuestro canciller y su ministro de Exteriores, Johann Wadephul, notan el viento en contra. Por eso han retrocedido retóricamente en su apoyo a Israel. Pero en lo material, en lo que concierne a ventas de armas y apoyo, la posición no ha cambiado. Israel no podría cometer sus crímenes sin sus aliados occidentales. Y, junto con Estados Unidos, Alemania es el principal apoyo de Israel. Para poner fin a ese genocidio hay que poner fin a la venta de armas a Israel.

En España hay un claro posicionamiento desde el Gobierno de Pedro Sánchez en favor de Palestina.

En Alemania la situación es muy distinta. Tenemos a un encargado especial del Gobierno contra el antisemitismo, Felix Klein. Desde su perspectiva, cualquier crítica a Israel implica antisemitismo. La Asociación Internacional de Investigadores del Genocidio, entre otros, califican las acciones de Israel como genocidio. Pero Klein tacha esta afirmación de antisemita.

Lo que es especialmente complejo en eventos internacionales. En la Berlinale se vivió una situación que rozó lo grotesco. Primero se criticó al festival por supuestamente "silenciar" lo que ocurre en Gaza para acabar pidiendo la dimisión de su directora, Tricia Tuttle, por posar junto a una bandera palestina. ¿Sufre Usted presiones parecidas?

Yo, afortunadamente, sigo con mi trabajo sin restricciones. Pero hay muchos casos de masivas restricciones no solo de la libertad de opinión, sino incluso de los derechos fundamentales. A petición del gobierno alemán, el Consejo Europeo ha bloqueado las cuentas del periodista crítico hacia Israel Hüseyun Dogru, a pesar de que no ha cometido ningún delito. No ha habido audiencia ni proceso, un hecho sin precedentes. O lo que le ocurrió a Francesca Albanese (Relatora de la ONU para los territorios palestinos), a la que se prohibió hablar en la Universidad Libre de Berlín por intervención del alcalde, Kai Wegner. La Universidad obedeció.



Fabian Scheidler, durante una conferencia. / GUENThER GIESE

¿Por qué es tan difícil diferenciar en Alemania la crítica a Israel del antisemitismo?


Hay dos razones. Una es la sumisión de la política alemana a Estados Unidos. Desde hace mucho no tenemos una política exterior independiente. La hubo bajo el canciller Willy Brandt (1969-1974) y, parcialmente, se mantuvo bajo Helmut Kohl (1982-1998). La otra razón es Israel y la falsa interpretación de cómo afrontar el pasado alemán. En mi opinión, la lección del Holocausto debería ser actuar frente a toda vulneración del derecho internacional, independientemente de quién la cometa o contra quién se dirija. Lo que vivimos es exactamente lo contrario. Un Gobierno alemán que apoya incondicionalmente a Israel, incluso cuando el Gobierno actual israelí tiene a reconocidos ultraderechistas. Pueden matar a decenas de miles de civiles y les seguimos apoyando. Esto, en mi opinión, es una absurda dislocación de las lecciones del Holocausto.

En su libro es especialmente crítico hacia Baerbock como ministra de Exteriores y califica a su partido, los Verdes, como el motor de la militarización alemana. ¿Habría sido distinta la reacción alemana tras el 7 de octubre con otro partido al frente de Exteriores?


No, tenemos un giro hacia el militarismo en casi todos los partidos. En La Izquierda ese giro es solo a medias, pero en el resto es total. En los Verdes es especialmente trágico por sus orígenes antimilitaristas. Hubo ya una ruptura con esa tradición con Joshka Fischer como ministro de Exteriores (1998-2005).

¿Le parece peligroso que la ultraderechista Alternativa para Alemania acabe siendo, como apuntan los sondeos, primera fuerza en el Parlamento o que incluso pase a sus manos el rearme, en el que tanto dinero invertimos?

Eso sería obviamente mucho peor. La AfD es un partido militarista, fue el primero que respaldó plenamente el objetivo de destinar un 5% del PIB al gasto en Defensa, aunque ahora prácticamente todos los partidos lo siguen. Hay un consenso en el ámbito político de Alemania en torno al militarismo.

miércoles, 20 de mayo de 2026

Albares se pone firme

Albares denuncia desde Alemania el trato "monstruoso, inhumano e indigno" de Israel a los activistas de la Flotilla



Albares tras el vídeo de los activistas esposados en Israel: "Exijo disculpas públicas a Israel"

 Gemma Casadevall   Berlín20 MAY 2026 

Las imágenes difundidas este miércoles por el ministro de Seguridad Nacional israelí, Itamar Ben Gvir, proporcionando un trato vejatorio a los activistas de la Flotilla Global Sumud detenidos ha provocado la indignación en los gobiernos de España, Italia y Francia, que han coincidido en reclamar su liberación inmediata y en exigir explicaciones al Gobierno de Tel Aviv, cuyo primer ministro, Binyamín Netanyahu, también ha expresado su incomodidad por la grabación.

"Según salía de la cancillería alemana he visto un vídeo monstruoso, inhumano e indigno donde miembros de la Flotilla (de Gaza) eran tratados injustamente y de manera humillante por un ministro israelí y por la policía. Entre ellos están los españoles y españolas de la Flotilla (…) Es un trato abominable, indigno y exijo disculpas públicas a Israel": con estas palabras anunció el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, su decisión de convocar a la encargada de negocios de Israel, Dana Erlich, la máxima representante de ese país en España. Entre los detenidos, según los datos de que dispone Exteriores, hay 44 españoles. El ministro israelí que aparece en las imágenes "hace mucho tiempo que está sancionado por España y tiene prohibida la entrada en nuestro país", destacó Albares, para aseverar a continuación que en breve esa prohibición se extenderá a toda la UE. Por lo pronto, desde el ministerio español se contactará con el resto de países con ciudadanos en la Flotilla para actuar conjuntamente.

Las declaraciones de Albares, pronunciadas ante medios españoles, se produjeron tras la reunión de trabajo mantenida en Berlín con su homólogo de Alemania, Johann Wadephul. El Gobierno del canciller Friedrich Merz mantiene la línea marcada desde hace décadas en Alemania de la máxima cautela respecto a Israel alegando razones de "responsabilidad histórica" por los millones de judíos muertos en el Holocausto nazi. El Gobierno germano ha dejado en manos de su embajador en Israel, Steffen Seibert, una leve reprimenda. Seibert ha destacado que "muchas voces israelíes --entre ellas la del ministro de Exteriores-- denuncian con toda claridad el trato que el ministro Ben Gvir dispensa a los detenidos por lo que es: totalmente inaceptable e incompatible con los valores fundamentales de nuestros países".

El encuentro entre ambos ministros se produjo en la víspera de la reunión en Helsingborg (Suecia) entre los titulares de Exteriores de la OTAN, preparatoria para la cumbre de la Alianza Atlántica que tendrá lugar en Turquía en julio. La cita está marcada por los anuncios de retirada de tropas de EEUU de sus bases en Europa, lo que afecta directamente a las de Alemania.

En el vídeo al que alude Albares, que ha sido divulgado por el propio Ben Gvir en X, aparecen activistas de la Flotilla Global Sumud esposados y arrastrados por el suelo, en un buque militar, tras ser capturados en aguas internacionales. El ministro les recibe a continuación eufórico y triunfante en tierra, mientras se les obliga a avanzar con la cabeza gacha, entre bromas dándoles la "bienvenida" y advertencias sobre lo que les puede esperar en Israel.

El ministro implicado, con competencias sobre la Policía, fue el encargado de visitar en la prisión del desierto de Néguev a los activistas capturados en flotillas anteriores. Ha sido reiteradamente denunciado por el trato vejatorio que dispensa a los activistas y por las condiciones inhumanas que reciben los palestinos detenidos o recluidos en las cárceles israelíes.

Netanyahu ha afeado a Ben Gvir las formas y ha declarado que el vídeo de este miércoles "no se ajusta a los valores y normas de Israel", aunque ha defendido el "derecho" de su país a "impedir" que las flotillas que pretenden romper el bloqueo de Gaza entren en las que ha calificado como "aguas territoriales" israelíes.

Meloni rompe su tibieza

La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, ha roto su habitual tibieza sobre los excesos israelíes con una encendida declaración. Las imágenes difundidas por el ministro Ben Gvir, ha dicho, son "inaceptables", y el trato recibido por los manifestantes —entre ellos 29 ciudadanos italianos— supone una lesión intolerable de la dignidad humana. Roma ha pedido su liberación inmediata y, además, ha reclamado a Tel Aviv que se disculpe: no como ruego, sino como exigencia formal. El Gobierno italiano ya actúa "a los más altos niveles institucionales", ha puntualizado la líder italiana, al explicar que ha sido convocado el embajador israelí, informa Irene Savio.

El ministro de Defensa, Guido Crossetto, también ha cargado duramente contra el dirigente ultra israelí. "Nosotros presumimos de otras cosas, ministro. Presumimos de haber tratado siempre con respeto a sus compatriotas, y no tenemos la costumbre de detener a personas en aguas internacionales, sino más bien de rescatarlas si lo necesitan. No creo que con actitudes de este tipo se haga ningún bien a Israel", ha declarado.

El titular de Exteriores de Francia, Jean-Noël Barrot, también ha calificado de "inadmisible" el trato dispensado a los miembros de la flotilla humanitaria y ha anunciado la convocatoria del embajador israelí en París. "La seguridad de nuestros compatriotas es una prioridad constante. Sea lo que sea que se piense de esta flotilla —y hemos indicado en varias ocasiones nuestra desaprobación de esta iniciativa—, nuestros compatriotas que participan en ella deben ser tratados con respeto y liberados en el menor plazo posible", ha añadido en un mensaje difundido en sus redes sociales, informa Leticia Fuentes.

Otros países como Bélgica, Países Bajos, Portugal, Grecia, Canadá o Turquía se han sumado a las críticas y han convocado a los embajadores israelíes en sus territorios.

martes, 18 de noviembre de 2025

Núremberg (II)

 Nuremberg, un procés clau per a la justícia internacional

Gemma C. Serra - Berlín


La històrica Sala 600 del Palau de Justícia de Nurem­berg, la mateixa ciu­tat on, entre el 1933 i el 1938, Adolf Hit­ler va pre­si­dir els con­gres­sos glo­ri­fi­ca­dors del seu par­tit naci­o­nal­so­ci­a­lista, rep el visi­tant amb una simu­lació vir­tual dels pro­ces­sos cele­brats allà mateix con­tra el que que­dava de la cúpula nazi.
El pri­mer judici es va obrir el 20 de novem­bre del 1945, sis mesos i escaig després de la capi­tu­lació del Ter­cer Reich. Un tri­bu­nal mili­tar for­mat per les qua­tre potències ali­a­des que havien der­ro­tat el nazisme –els Estats Units, el Regne Unit, França i la Unió Soviètica– feia seure al banc dels acu­sats 21 jerar­ques nazis, els de màxim rang entre els super­vi­vents que no havien fugit. Se’ls acu­sava de crims de guerra, con­tra la huma­ni­tat, con­tra la pau i d’haver estat part d’una guerra d’agressió. No s’hi va incloure geno­cidi, ja que ales­ho­res no estava ni tipi­fi­cat.
El dret inter­na­ci­o­nal es tro­bava encara en un estat molt ini­cial. La base jurídica per a Nurem­berg havia que­dat esta­blerta tot just l’agost pas­sat, en l’ano­me­nat Esta­tut de Lon­dres. Val a dir, però, que els matei­xos ali­ats havien pre­pa­rat el ter­reny des del 1943, qua­tre anys després de la invasió de Polònia. La comissió Uni­ted Nati­ons War Cri­mes havia estat reco­llint docu­men­tació sobre poten­ci­als crims de guerra i con­tra la huma­ni­tat. Per a la fi de la Segona Guerra Mun­dial, fal­ta­ven encara dos anys més, els pit­jors en el con­flicte glo­bal més devas­ta­dor de la història. Un mes després de la capi­tu­lació, el 26 de juny del 1945, els ali­ats i 50 països més van sig­nar la Carta de les Naci­ons Uni­des. Era el fona­ment de l’ano­me­nat “espe­rit de Nurem­berg”: cap res­pon­sa­ble de crims de guerra no pot que­dar impune. “Nurem­berg va incor­po­rar un prin­cipi revo­lu­ci­o­nari, el de la res­pon­sa­bi­li­tat indi­vi­dual”, explica Gur­gen Petros­sian, jurista de l’Acadèmia Inter­na­ci­o­nal sobre els Prin­ci­pis de Nurem­berg. Petros­sian, acom­pa­nyat de la direc­tora del memo­rial ins­tal·lat a la planta supe­rior de la Sala 600, Nina Lutz, des­taca els trets “específics” d’aquell judici inèdit a un grup de cor­res­pon­sals estran­gers a Ale­ma­nya.
Que fos­sin jut­jats per un tri­bu­nal mili­tar una vin­tena d’exna­zis, amb posi­ci­ons clau en l’apa­rell de Hit­ler però alguns dels quals civils, va afa­vo­rir que part de la soci­e­tat ale­ma­nya ho per­cebés ales­ho­res com un expo­nent de “justícia dels ven­ce­dors sobre els vençuts”. L’expo­sició del memo­rial que diri­geix Lutz també es plan­teja aquesta pre­gunta. “La per­cepció gene­ral, a Ale­ma­nya i fora d’aquí, és que va ser un procés just, amb sentències equi­li­bra­des”, diu la direc­tora. El judici va aca­bar l’octu­bre del 1946 amb dotze con­dem­nes a mort, set de presó i tres abso­lu­ci­ons. Entre els pro­ces­sats, hi havia Her­mann Göring, coman­dant en cap de les for­ces aèries nazis; Rudolf Hess, el segon del par­tit nazi, i Albert Speer, minis­tre d’Arma­ment i cer­vell dels deli­ris arqui­tectònics de Hit­ler. Tots els con­dem­nats a mort van ser pen­jats al mateix recinte, tret de Göring, que s’havia suïcidat amb cia­nur la vigília de la seva exe­cució.
La simu­lació vir­tual recorre tots aquests fets. Repro­du­eix sobre la Sala 600 les imat­ges d’uns pro­ces­sats que escol­ten, sovint amb gest d’arrogància, l’acu­sació del fis­cal prin­ci­pal, el nord-ame­ricà Robert H. Jack­son. Era un judici no només revo­lu­ci­o­nari quant als con­tin­guts, sinó també per qüesti­ons tècni­ques, com ara la inter­pre­tació simultània en els qua­tre idi­o­mes dels ali­ats, més l’ale­many i els dels tes­ti­mo­nis. El tracte als pro­ces­sats era del tot cor­recte, tot i la mons­tru­o­si­tat d'un règim que va assas­si­nar mili­ons de per­so­nes.

Göring i la càpsula de cia­nur

Tot això dis­corre als ulls dels visi­tants, a més dels pre­ce­dents jurídics, docu­ments històrics i imat­ges dels acu­sats, fis­cals i equip jurídic, tes­ti­mo­nis, repre­sen­tants de premsa i alguns obser­va­dors, com el polític soci­al­demòcrata i entre el 1969 i el 1974 can­ce­ller ale­many Willy Brandt, i l’escrip­tor nord-ame­ricà John Dos Pas­sos.
Els visi­tants de la Sala 600, uns 160.000 cada any, plan­te­gen als seus guies qüesti­ons com ara com va acce­dir Göring a una càpsula de cia­nur –això mai no s’ha acla­rit del tot, reco­neix Lutz–. O què hi fa el cru­ci­fix de dos metres que pre­si­deix la sala, però que no consta que hi fos el 1945. La creu la van col·locar les auto­ri­tats de l’estat fede­rat de Bavi­era, el land de Nurem­berg, quan es va refor­mar l’edi­fici, el 1960. Res del que té al davant el visi­tant és ori­gi­nal, ni els mobles ni l’equi­pa­ment. La Sala 600 s’ha fet ser­vir fins al 2020 per a judi­cis ordi­na­ris de l’Audiència de Nurem­berg. Aquesta doble funció, com a tes­ti­moni històric i per a la justícia actual, explica les dis­crepàncies res­pecte a l’ori­gi­nal.
No són aques­tes, però, les úniques pre­gun­tes que plan­te­gen els cor­res­pon­sals estran­gers al jurista de l’Acadèmia. Es pot con­si­de­rar aquell pri­mer judici o els dotze poste­ri­ors que el van seguir, fins al 1949, amb un total de 177 acu­sats, l’embrió del dret penal inter­na­ci­o­nal modern que s’impar­teix ara des de la Haia? Per què Ale­ma­nya con­ti­nua jut­jant homes i dones de 90 anys o més per crims del nazisme?
La segona pre­gunta és la més fàcil de res­pon­dre. Ale­ma­nya va tri­gar una dècada i mitja, després del 1945, a obrir el pri­mer procés propi pels crims de guerra nazis. Va ser el 1961, impul­sat pel fis­cal Fritz Bauer, un soci­al­demòcrata com Willy Brandt, que s’havia exi­liat durant el nazisme. Se’l va ano­me­nar “procés d’Auschwitz” i va ser la pri­mera con­fron­tació de la justícia ale­ma­nya amb els crims del nazisme. Ale­ma­nya es mirava cara a cara amb altres par­ti­ci­pants de la maquinària de la mort nazi, molts dels quals, per­so­nes que havien refet la seva vida com a ciu­ta­dans cor­rents.
Es cal­cula que, entre el 1961i el 2000, s’ha pro­ces­sat a Ale­ma­nya un miler de per­so­nes pels crims del nazisme. El pre­ce­dent que va pos­si­bi­li­tar que encara ara s’obrin pro­ces­sos per crims come­sos fa 80 anys o més el va mar­car el 2011 la con­demna per com­pli­ci­tat en les morts al camp de con­cen­tració de Sobi­bor de l’ucraïnès John Dem­jan­juk. Va ser un procés com­pli­cat, amb un acu­sat aca­bat d’extra­dir dels Estats Units que assis­tia a les vis­tes en cadira de rodes o lli­tera i sense obrir la boca. L’han seguit molts altres judi­cis con­tra per­so­nes nona­genàries. Des de l’ano­me­nat “comp­ta­ble d’Auschwitz”, Oskar Gröning, con­dem­nat a presó als 94 anys, fins a la secretària d’un altre camp nazi, jut­jada amb 99.
Són judi­cis tor­tu­o­sos tant per al pro­ces­sat com per als tes­ti­mo­nis, si n’hi ha. Sovint no arri­ben a oir sentència. En cas que se’n dicti, és simbòlica. Els con­dem­nats tam­poc no ingres­sen a la presó, per qüesti­ons d’edat. Però hi pre­val el prin­cipi que l’assas­si­nat o la com­pli­ci­tat en crims de guerra no pres­criu.
Els judi­cis del Tri­bu­nal Mili­tar de Nurem­berg van mar­car el camí cap al con­cepte modern de “justícia uni­ver­sal”, explica Petros­sius. Se’ls con­si­dera l’embrió de la Cort Inter­na­ci­o­nal de Justícia (CIJ), màxim òrgan judi­cial de l’ONU, o de la Cort Penal Inter­na­ci­o­nal (CPI), la qual jutja indi­vi­dus per crims con­tra la huma­ni­tat o de guerra. Sovint es con­fo­nen, perquè totes dues tenen seu a la Haia. Però men­tre que el CIJ és d’espec­tre uni­ver­sal, el CPI es limita als estats subs­crip­tors de l’Esta­tut de Roma del 1998 (entre els quals no hi ha els EUA, Rússia, la Xina ni Israel, entre d’altres). “La situ­ació mun­dial és catastròfica. Hi ha estats o potències que ens igno­ren. Però el dret inter­na­ci­o­nal hi pre­val; encara que no s’imple­menti, no s’extin­geix, i marca les pau­tes del futur”, insis­teix el jurista.

viernes, 8 de agosto de 2025

En la dirección correcta

Alemania suspende la entrega de armas a Israel "susceptibles de ser usadas" en Gaza tras el anuncio del plan de Israel



El canciller alemán, Friedrich Merz / Carsten Koall/dpa

 Gemma Casadevall, Berlín 08 AGO 2025 12:57

Alemania no exportará armas a Israel "susceptibles de ser utilizadas en Gaza": con esta decisión respondió el canciller Friedrich Merz a la ofensiva anunciada por el Gobierno de Binyamín Netanhayu para hacerse con el control de la Ciudad de Gaza. Es un giro de gran relevancia para Berlín, que hasta ahora ha rechazado adoptar las sanciones a escala europea impulsadas por otros socios de la UE y también interrumpir los suministros de armas a Israel. Tampoco se plantea, por el momento, un reconocimiento de Palestina, como sí han anunciado Francia o Reino Unido.
"Israel está en su derecho de defenderse frente al terror de Hamás. La liberación de los rehenes y la consecución de una tregua es asunto prioritario para nosotros (…) Hamás no puede desempeñar ningún papel en el futuro de Gaza", establece el comunicado difundido por Merz, de acuerdo a la línea de su Ejecutivo de expresar en primer lugar su apoyo a Israel.
El plan de Netanyahu cierra aún más las posibilidades de avanzar hacia estos objetivos, sostiene a continuación el líder alemán, para justificar así su decisión, con efectos inmediatos, de no suministrar armas "utilizables" para esa nueva ofensiva. "El Gobierno alemán está profundamente preocupado por el sufrimiento de la población civil de Gaza", insiste Merz, quien reitera además su apremio a Netanyahu para no dar "ni un paso más" en dirección a una anexión de Cisjordania.
Alemania ha sido hasta ahora uno de los grandes exportadores de armas a Israel, con un 30 % del total que adquiere ese país. Desde el inicio de la ofensiva israelí, tras la toma de rehenes de Hamás, el 7 de octubre de 2023 y hasta el pasado mayo, Berlín ha autorizado ventas de armamento a ese país por 485 millones de euros, según cifras recientes del ministerio de Economía.

Bloqueo a la acogida de menores gazatíes

La decisión de Merz sigue no solo a las alarmas internacionales sobre la hambruna que padecen especialmente los niños de Gaza, sino también al creciente rechazo entre la opinión pública a la ofensiva israelí. Un 80 % de los alemanes desaprueba el proceder del gobierno de Netanyahu en Gaza. En medio de ese giro, ha causado extrañeza el bloqueo del Gobierno de Merz a la acogida de grupos reducidos de menores enfermos o heridos. "Son iniciativas generosas, pero para atenderlas tenemos que resolver una serie de problemas de seguridad", afirmaron fuentes del Ministerio de Interior, ante las críticas de ciudades como Hannover, Berlín, Bonn y Leipzig por ver bloqueada su oferta de acogida. Alemania ha ido evacuando de Gaza a ciudadanos de nacionalidad germana o sus familias, aunque con enormes restricciones y en grupos muy reducidos.
El Gobierno de Merz da prioridad "a la ayuda sobre el terreno", argumentan las fuentes de Interior. Se remiten para ello tanto al llamado "puente aéreo" o lanzamiento desde aviones militares de paquetes de ayuda humanitaria, que se activó a finales de la semana pasada, como a la atención sanitaria sobre el terreno. Lo primero, el lanzamiento aéreo de toneladas de alimentos, topa con las críticas de onegés, que advierten de sus riesgos, mientras que el propio Ejecutivo alemán admite que es un sistema caro y poco eficaz, que en ningún caso puede sustituir al transporte terrestre. La atención sanitaria en Gaza es prácticamente imposible, porque los ataques de Israel han devastado los hospitales de la Franja.
Hannover fue la primera ciudad en ofrecerse a atender en sus hospitales a niños enfermos de Gaza. "Queremos lanzar una señal humanitaria", afirmó su alcalde, Belit Onay, del partido Los Verdes e hijo de inmigrantes turcos. A su iniciativa siguieron similares ofertas de Berlín, Hamburgo y otras ciudades del país. La primera respuesta desde el gobierno de Merz fue negativa: "Es una idea electoralista y no se trata de hacer campaña con estas cuestiones", afirmó la secretaria de Estado de Exteriores Sepat Güler, de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merz, sin concretar a qué comicios alude. Próximamente solo hay convocatorias a escala municipal en el ‘land’ de Renania del Norte-Westfalia, al que no pertenece Hannover.
Los obstáculos planteados desde Interior se producen en un momento en que la opinión pública alemana está claramente decantada en contra del compromiso casi incondicional hacia Israel que practica el gobierno alemán. No es una posición nueva de Merz, sino que se inscribe en la llamada "razón de estado" a la que se ciñe desde hace décadas Alemania por responsabilidad histórica tras los seis millones de judíos asesinados por el nazismo. Desde el Partido Socialdemócrata (SPD), su socio de coalición, se apremia al bloque conservador de Merz a replantear su histórico apoyo incondicional.

Protestas a la deportación de menores yazidíes

La incomprensión por el bloqueo a la atención de niños gazatíes se suma a la provocada por la deportación a Irak de una familia de yazidíes, incluidos cuatro menores. El caso ha levantado protestas en Lychen, la población de Brandeburgo donde estaban acogidos. Llevaban años en esa ciudad del 'land' que envuelve Berlín y los menores estaban escolarizados ahí, pero las autoridades de Inmigración habían rechazado su petición de asilo. Finalmente lograron una orden judicial para impedir ‘in extremis’ su expulsión. Pero la notificación se produjo cuando ya estaban en el vuelo de deportación.
El tribunal administrativo de Brandeburgo considera "irreversible" su expulsión e implanteable su regreso al país. Mientras, un grupo de escolares de Lychen ha entregado una petición con 35.000 firmas al Parlamento regional de Brandeburgo reclamando el regreso de la familia.

miércoles, 30 de julio de 2025

Miente, que algo queda

Auschwitz rebate el negacionismo con un manual para responder a las mentiras sobre el Holocausto



Imagen de archivo del campo de concentración de Auschwitz-Birkenau / Europa Press
 Gemma Casadevall  Berlín30 JUL 2025

Los crematorios se construyeron para incinerar a presos fallecidos de muerte natural; el gas Zyklon B se usaba como desinfectante o Auschwitz no tenía la capacidad para asesinar a un millón de personas: estos son algunos de los argumentos más usuales del revisionismo para negar el Holocausto nazi. Desde este martes, la web del museo y centro de documentación de Auschwitz, el mayor campo de exterminio nazi, ofrece respuestas claras, en polaco o en inglés, a los 14 cuestionamientos más extendidos por el negacionismo. Su propósito es combatir las mentiras més frecuentes del ultraderechismo desde el terreno que ahora le es más propicio, las redes. Basta pinchar en el enlace 'Stop-Denial' de su web -www.auschwitz.com- para dar con estas respuestas.
Se accede en primer lugar a catorce aseveraciones profusamente defendidas desde canales actuales del negacionismo, sea tiktok, telegram o facebook. Se acompaña cada una de las respuestas de documentos, planos, fechas, cifras y testimonios que demuestran exactamente lo contrario de lo que sostiene el revisionismo. Sí, las cámaras de gas existieron y empezaron a funcionar en septiembre de 1941 en el sótano de uno de los antiguos crematorios. Sí, el gas Zyklon B se había utilizado en décadas anteriores para desinfectar viviendas, pero está suficientemente documentado por pedidos del régimen nazi a IG Farben (la empresa que lo producía), testimonios de supervivientes y de oficiales nazis su uso para matar a los presos. Que las puertas de esas cámaras fueran de madera, y no de metal, no impedía que quedasen herméticamente cerradas.
“Hasta hace una o dos décadas, pocos se atrevían a mirar a los ojos a los supervivientes y sostener que mentían. Quedan pocos con vida. Las voces del antisemitismo, la xenofobia y los populismo se hacen más fuertes”, ha advertido, al presentar esta herramienta virtual, el director del Museo de Auschwitz e impulsor de la campaña ‘Stop Denial’. Piotr M.A. Cywinski. El negacionismo existió siempre, pero el potencial difusor de sus mentiras se ha disparado. Si antes, tomaba impulso en ámbitos relativamente restringidos, a través de revisionistas como el británico David Irving, ahora ha adoptado mucho más brío y proyección en las plataformas sociales. El ímpetu de la ultraderecha en todo el mundo, hasta alcanzar posiciones de poder y liderazgos políticos, convierte en extremadamente complejo combatir el revisionismo.
“Quienes niegan el Holocausto ignoran todos los hechos disponibles y repiten sin cesar las mismas mentiras. Su objetivo no es buscar de la verdad, sino profanar la memoria de las víctimas», afirmó el Dr. Igor Bartosik, del Centro de Investigación del Museo de Auschwitz.
El régimen nazi empezó a planificar el campo de exterminio nazi de Auschwitz, en la Polonia ocupada, en 1939. Fue ampliándose en los años siguientes hasta ocupar 200 hectáreas de terreno en las afueras de la ciudad de Oswiecim, el nombre en polaco de Auschwitz. Hasta su liberación, en enero de 1945, se estima que fueron asesinadas ahí más de un millón de personas, en su mayoría judíos.

martes, 29 de julio de 2025

El mal llamado puente aéreo

Alemania activa el envío de ayuda a Gaza, que las oenegés denuncian como un "lavado de cara" de Merz




El canciller alemán Friedrich Merz y el rey Abdullah II de Jordania se reunieron para mantener conversaciones bilaterales. / CLEMENS BILAN / EFE
 Gemma Casadevall, Berlín29 JUL 2025 1

El canciller alemán, Friedrich Merz, admite que el puente aéreo de ayuda para Gaza activado por su gobierno será “una pequeñísima contribución” que poco puede paliar el “inhumano sufrimiento” de la población gazatí. Para el rey jordano, Abdallá II, con cuyo gobierno coordina Berlín este operativo, puede servir para aumentar la presión internacional sobre Israel, por proceder de uno de sus aliados más incondicionales, Alemania. Para oenegés como Amnistía Internacional, es un intento de Alemania para “lavarse la cara” ante su complicidad en los crímenes contra la humanidad que comete Israel.
Merz, acompañado del rey jordano, presentó este martes la puesta en marcha del puente aéreo, por el que se lanzará en paracaídas paquetes de ayuda humanitaria. Es una operación similar a las anunciadas por Francia y Reino Unido. Mientras el canciller daba detalles sobre el operativo, un grupo de oenegés y profesores universitarios advertían de que los lanzamientos de ayuda por aire son ineficaces, incontrolados o hasta peligrosos, puesto que no se sabe a qué manos irán a parar los suministros.
“Queremos acabar cuanto antes con el sufrimiento de la población civil de Gaza”, insistió el canciller junto al rey jordano. Repitió así su frase del día anterior, tras una reunión de su Consejo de Seguridad, convocada ante el clamor de críticas al incondicional apoyo alemán a Israel. Son críticas que proceden no ya únicamente de la sociedad civil, sino de funcionarios del ministerio de Exteriores y del grupo parlamentario socialdemócrata en el Bundestag (cámara baja), los socios de coalición del bloque conservador de Merz.
En cada una de sus comparecencias de estos días, ha apremiado el canciller alemán al primer ministro israelí, Binyamin Netanyahu, a que “mejore notablemente la llegada de ayuda humanitaria a Gaza”. Ante el rey jordano consideró que las pausas humanitarias a las que ahora ha accedido Israel son resultado de las presiones que ejerce el llamado E3, grupo integrado por Alemania, Francia y Reino Unido. Este martes partieron los dos primeros aparatos alemanes hacia Amán, donde se coordinarán los vuelos posteriores hasta Gaza.
El hecho de que se denomine ‘puente áereo’, término que en Alemania remite al que en 1948 organizó la aviación aliada para salvar a Berlín del bloqueo soviético, es un ‘eufemismo’, advirtió Julia Duchrow, secretaria general de Amnistia Internacional en Alemania. El operativo de entonces llevó a los habitantes del sector occidental berlinés 2.000 toneladas diarias de suministros, en aviones que aterrizaban cada pocos minutos en el aeropuerto de Tempelhof. Ahora se lanzarán desde el aire “cargamentos simbólicos”, insistió Riad Othman, de Medico Internacional.
“Es una gota en el desierto”, resumió el rey jordano, tras calificar de absolutamente insuficiente la ayuda humanitaria por vía terrestre que desde hace unos días permite Israel. Están entrando unos 60 camiones por semana, mientras que serían necesarios al menos 150 al día, según Abdallá II.

viernes, 25 de julio de 2025

Hasta cuándo

El Gobierno de Alemania se agrieta por el férreo apoyo a Israel



El canciller alemán, Friedrich Merz / Carsten Koall/dpa

Gemma Casadevall, Berlín25 JUL 2025 

¿A qué espera Friedrich Merz para abandonar el apoyo prácticamente incondicional a Israel? El anuncio de Emmanuel Macron de que Francia reconocerá el estado de Palestina, expresado un día después de su encuentro con el líder alemán en Berlín, ha aumentado las presiones sobre el canciller. La respuesta inmediata de Merz ha sido la esperada: Alemania no se plantea 'a corto plazo' tal reconocimiento.
Tras esta previsible reacción hay un sinfín de síntomas del agrietamiento en la postura oficial de Berlín. Un grupo de 130 funcionarios del ministerio de Exteriores han exigido por carta un ‘replanteamiento’ de ese apoyo incondicional a Israel; también lo reclama el grupo parlamentario del Partido Socialdemócrata, socio de gobierno del bloque conservador de Merz. Las grietas se plasman asimismo día a día en portadas como la del semanario de referencia ‘Der Spiegel’, que se suma al clamor de otros medios nacionales o internacionales para denunciar el "crimen" de la guerra sobre Gaza. Ya no son solo las expresiones de rechazo de manifestaciones pro-palestinas como las que salpican cada semana las ciudades de todo el país. Un 80% de la población, según una encuesta reciente, considera "ilegítimo" el proceder de Israel, aun teniendo en cuenta que es en respuesta al terror de Hamás.
Merz rechaza el término de "guerra de exterminio" aplicado a Israel. Entre el conjunto de la clase política germana, con excepción de la opositora izquierda, es un tabú hablar de "genocidio". Las denuncias desde organismos internacionales, sea la ONU o oenegés, o la orden de arresto de la Corte Internacional de La Haya contra el primer ministro, Benjamin Netanyahu, no alteran más que milimétricamente la postura oficial de Berlín.
A la pregunta de por qué no juntó Alemania su firma a la de los 28 países que, como España y la mayoría de socios europeos, piden el fin inmediato de la guerra en Gaza y la entrada de ayuda humanitaria responde Merz o su portavoz, Stefan Kornelius, con explicaciones tibias. Al anuncio de Macron siguió este viernes otro comunicado de Kornelius, insistiendo en lo consabido: Alemania está comprometida con una solución de los "dos estados" y no se plantea "a corto plazo" reconocer al Estado de Palestina. Reitera, eso sí, su apremio a que Israel "mejore drásticamente" la entrada de ayuda humanitaria, que ofrezca una "perspectiva política" a la Franja y que no dé pasos "hacia una anexión de Cisjordania". Todo ello, tras exigir a Hamás que libere a sus rehenes y que entregue las armas.

Críticas tibias a crímenes de guerra

"El canciller ha dejado claro su rechazo a lo que ocurre en la Franja de Gaza", afirma Kornelius, ante la insistente pregunta sobre la negativa alemana a suscribir el llamamiento de los 28 países. Menos convincente aún es el argumento de que Merz ya ha calificado de "inaceptable" que Israel no permita el acceso "suficiente" a la ayuda humanitaria o expresado su "total identificación" con la última declaración del Consejo Europeo sobre ese conflicto, del 26 de junio. El canciller asegura que el contenido de ésta es "prácticamente idéntico al de la carta" de los 28 países. Su respuesta no hace más que acentuar la incomprensión ante el rechazo a suscribir el documento, puesto que es tan "idéntico" a sus propios postulados.
La cuestión persigue Merz en sus comparecencias ante los medios, mientras entre los funcionarios de Exteriores crece el temor a que el término "genocidio" aplicado a Israel deje de ser un tabú. La explicación de la razón de Estado o responsabilidad "especial" alemana hacia Israel por razones históricas no evitará a Berlín que, tras los monstruosos genocidios de la Alemania nazi, pase ahora a ser vista como cómplice de los de Israel.
La existencia de la carta de los funcionarios de Exteriores salió a relucir a través de ‘Der Spiegel’. Se trata, según este medio, de un grupo de jóvenes diplomáticos "horrorizados" por la inmovilidad alemana. El nerviosismo entre el gobierno crece. La exigencia de un cambio de rumbo se ha extendido entre los diputados socialdemócratas del Bundestag, la cámara baja. "Hay que actuar con consecuencia cuando el derecho internacional es sistemáticamente violado", escribió el jefe del grupo parlamentario socialdemócrata, Matthias Miersch.
Frente a eso, Merz sigue rechazando medidas de presión sobre Tel Aviv, sean sanciones, embargo de armas o la suspensión del Acuerdo de Asociación UE-Israel, que reclaman cada vez más socios del bloque comunitario. A la "razón de Estado" o al peso de la culpa alemana por el asesinato de seis millones de judíos bajo el nazismo se añade otro obstáculo: la sumisión de la política exterior alemana a Estados Unidos. Es una regla mantenida desde hace décadas hacia su gran aliado transatlántico. Se recuerda, sin embargo, la excepción en tiempos del canciller socialdemócrata Gerhard Schröder, cuando en 2003 se negó a secundar la invasión "preventiva" de Irak comandada por el entonces presidente George W. Bush.

domingo, 1 de junio de 2025

Pedro contra todos

El giro europeo sobre Israel todavía no da frutos



Una mujer y su hijo buscan comida entre la basura en Gaza.

Daniel G. Sastre, Gemma Casadevall, Leticia Fuentes, Lucas Font, Irene Savio

Barcelona / Berlín / París / Londres / Roma   01 JUN 2025 

Un giro que convierte a Sánchez en punta de lanza contra Netanyahu


España ha encabezado, desde poco después del ataque de Hamás que desencadenó la guerra en Israel, la oposición internacional al desenfreno militar de Binyamin Netanyahu. Es el último capítulo de una relación histórica con el conflicto cambiante y no exenta de susceptibilidades históricas. El reconocimiento del Estado de Israel no llegó hasta 1986, justo antes de la entrada en la Comunidad Europea: de la actitud abiertamente propalestina de Franco se pasó a la voluntad de ejercer como mediador en el choque, con hitos como la Conferencia de Madrid de 1991, que sentó las bases de los Acuerdos de Oslo entre la OLP e Israel de dos años después. Pero los acontecimientos del último año y medio han separado de nuevo a España del Estado hebreo, quizás con más contundencia que nunca.
La cumbre del domingo pasado en Madrid, en la que el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, reunió a representantes de los principales países europeos y árabes partidarios de la ‘solución de los dos Estados’ con el objetivo de “poner fin a la crisis humanitaria de Gaza”, sirvió para constatar de nuevo la voluntad de España de convertirse en punta de lanza contra Netanyahu. Albares propuso con suerte desigual un embargo total de armas a Israel, la imposición de sanciones personalizadas a sus dirigentes y la ruptura inmediata del Acuerdo de Asociación entre el Estado hebreo y la Unión Europea.
Tras reconocer en los primeros momentos del conflicto el derecho de Israel a defenderse, el alejamiento empezó muy poco después de que Netanyahu iniciara su ofensiva, ya en octubre de 2023. España y otros países, sobre todo Irlanda, llamaron al alto el fuego y a permitir la llegada de ayuda humanitaria a Gaza, así como a garantizar el suministro de agua y electricidad a la población. Poco después, el Gobierno de Pedro Sánchez, otra vez de la mano del Ejecutivo irlandés, reclamó revisar la asociación entre la UE e Israel, porque una de las cláusulas de ese pacto exige a las partes el respeto a los “derechos humanos”.
El principal hito del giro de España con respecto al conflicto llegó hace justo un año, cuando se unió a Irlanda y Noruega para reconocer oficialmente a Palestina como Estado, con las fronteras de 1967. Es decir: con Jerusalén este como capital y con un corredor entre Gaza y Cisjordania. El Gobierno también ha apoyado medidas como la apertura del procedimiento contra Israel por genocidio en el Tribunal Internacional de Justicia que inició Sudáfrica.
Con todo, la escalada ha tensado las costuras dentro del Ejecutivo de Sánchez. En muchas ocasiones se ha evidenciado que la contundencia contra Israel que desearía Sumar, el socio minoritario, es mayor de lo que le gustaría al PSOE. Por ejemplo: tras el inicio de la tramitación de la proposición parlamentaria para prohibir la venta de armas a Israel, que los socialistas apoyaron arrastrando los pies, fuentes del Gobierno se apresuraron a aclara que era “más bien simbólica”, porque “en la práctica es muy difícil” de aplicar.
Lo que está claro es que todos estos movimientos han disparado la tensión con Israel, con episodios que han incluido llamadas a consultas y amonestaciones a los respectivos embajadores y duras críticas cruzadas en los medios. El Gobierno israelí y la comunidad judía en España protestaron especialmente contra el reconocimiento del Estado palestino; cuando sucedió, el ministro de Exteriores del país, Israel Katz, llegó a publicar un vídeo en el que mezclaba imágenes del ataque de Hamás y de bailarines de flamenco, para relacionarlo de alguna manera con España.


Gaza coloca a Alemania ante un dilema insostenible


En Alemania, imputar ‘genocidio’ a Israel puede provocar una amonestación parlamentaria, como vivió recientemente una diputada izquierdista. Las manifestaciones de apoyo a Palestina discurren bajo observación minuciosa de las fuerzas de seguridad, atentas a cualquier atisbo de expresión o comportamiento antisemita. E irrumpir por la fuerza en un aula universitaria en apoyo de Gaza puede derivar en una orden de expulsión del país, para los estudiantes no alemanes. El peso de la ‘culpa’ por los crímenes del nazismo y el asesinato de seis millones de judíos en el Holocausto hace que para la Alemania actual el derecho de Israel a defenderse se reconozca como 'razón de Estado’. Son los efectos de la responsabilidad histórica por los crímenes del pasado.
Así ha sido durante décadas para los sucesivos gobiernos federales, fueran de signo conservador o socialdemócrata. La norma ha sido siempre la de observar la máxima cautela ante cualquier crítica a la política de Israel o de secundar muy tímidamente las condenas de los grandes organismos internacionales contra los asentamientos judíos. Para el ejecutivo del actual canciller, Friedrich Merz, como para el de su antecesor, Olaf Scholz, la ofensiva israelí sobre Gaza tiene un origen, los ataques y toma de rehenes de Hamás del 7 de octubre de 2023. Cualquier alusión a la tragedia diaria que viven los gazatíes, inclusive para la plana mayor de la política alemana pasa por ‘recordar’ que su origen está en el terrorismo de Hamás.
Pero incluso un aliado incondicional como Alemania empezó a mostrar sus grietas en cuanto al compromiso con el Israel de Binyamin Netanyahu. El embargo de armas no entra aún en el horizonte de un país exportador como Alemania, que el año pasado suministró armamento por 161 millones de euros a Israel. Tampoco el reconocimiento unilateral de Palestina, aunque sí se defiende desde tiempos de Angela Merkel en la Cancillería la fórmula de los dos estados como única solución posible al conflicto.
Pese a este contexto, Merz pronunció hace unos días una frase inédita en el vocabulario de un jefe del gobierno alemán: “El sufrimiento de la población civil no puede justificarse en la lucha contra el terrorismo de Hamás”, afirmó en un foro de debate político. Se planteó si Israel estaba “traspasando los límites” del derecho internacional e incluyó implícitamente la advertencia de que, de ser ahí, su país podía dejar de apoyarles.
Lo que en España, Francia u otros países europeos habría sido una crítica más bien tibia levantó titulares en Alemania. No solo por el cambio de paradigma político que refleja, sino porque además coincide con un lento, pero muy perceptible despertar entre la opinión pública y la ciudadanía. Los grandes medios de referencia han abandonado progresivamente la cautela frente a Israel y en sus informativos se somete sin miramientos a representantes del Ejecutivo a la pregunta de por qué ha tardado tanto en reaccionar ante la brutal ofensiva sobre Gaza o el uso del hambre como arma de guerra. Las manifestaciones en apoyo a Palestina siguen sin ser multitudinarias. Pero un 80% de los alemanes considera, como Merz, "no justificable" la ofensiva israelí sobre Gaza. Llevar el pañuelo palestino ha dejado de ser algo minoritario o exclusivo de la izquierda radical. Eso sí: aplicar el término 'genocidio’ a Israel sigue siendo un tabú, incluso en la discusión privada.

Un conflicto importado a Francia


La posición de Francia sobre el conflicto entre Israel y Hamás ha experimentado un cambio significativo con el tiempo. Por su historia, el país galo se encuentra en una encrucijada, ya que cuenta con la comunidad judía más grande de Europa, unos 600.000, que a su vez conviven con unos 5,4 millones de musulmanes.
Un conflicto que acaba importándose a Francia, y que obliga al gobierno a estar con un ojo vigilante puesto en casa y otro en Oriente Próximo. En 1999, se registraron en Francia 82 actos antisemitas. Un año después, con el estallido de la Segunda Intifada, las agresiones se dispararon: hubo 744 ataques. Desde el 7 de octubre de 2023, las tensiones han vuelto al país galo: en 2024 se denunciaron 1.570 actos antisemitas en suelo francés, el 65% de estos ataques fueron gestos o comentarios amenazantes.
Los centros escolares tampoco se libran de estas tensiones. Según datos del Ministerio de Educación, los incidentes han crecido un 317%, respecto al curso 2022-2023. Se han producido 1.670 incidentes antisemitas en escuelas y universidades. Los equipos académicos destacan la recurrencia de las apologías del nazismo.
Los ataques islamóbofos también han aumentado en los últimos años en Francia. Según el ministro del Interior, “los actos contra personas e instalaciones musulmanas crecieron un 30%”, y más de la mitad de estos incidentes ocurrieron en los últimos tres meses del año, coincidiendo con el inicio del conflicto en Gaza.
Un conflicto que ha salpicado a los eventos deportivos organizados en suelo francés, como el partido de fútbol Francia-Israel celebrado el pasado noviembre, o los Juegos Olímpicos, donde la delegación israelí tuvo que ser custodiada bajo un fuerte dispositivo policial liderado por las fuerzas de seguridad de élite francesas.
Hasta ahora, estos hechos obligaban al gobierno a mantener cierta prudencia en sus declaraciones, con el fin de evitar encender aún más las calles. Aunque siempre ha condenado enérgicamente las operaciones militares israelíes, y ha calificado la situación como de "violencia ciega" y denunciando el bloqueo de ayuda humanitaria como una violación del derecho internacional.
Ante la presión social y el recrudecimiento del conflicto, que ya supera las 50.000 víctimas mortales, el Gobierno francés ha dado un paso al frente. Emmanuel Macron anunció que Francia podría reconocer oficialmente al Estado palestino en junio de 2025, coincidiendo con la conferencia internacional sobre la solución de dos Estados coorganizada por Francia y Arabia Saudita y que tendrá lugar en Nueva York a finales de junio. Además, el país galo ha incrementado la ayuda humanitaria en los territorios palestinos y ha vuelto a condenar firmemente la actuación de Israel en un comunicado escrito y firmado por varios países europeos, donde prometen represalias.
No solo el gobierno ha endurecido su postura, también las calles francesas han experimentado una creciente movilización en apoyo a Palestina. Cerca de 300 escritores francófonos han firmado una carta pública denunciando el "genocidio" cometido por Israel en Gaza. Además, durante estos meses de conflicto, estudiantes de distintas universidades como la Sorbona y Sciences Po se han manifestado en apoyo al pueblo palestino. Manifestaciones que se han ido sucediendo cada fin de semana en la mítica Plaza de la República. 

Reino Unido endurece el tono con Israel pero evita la reprimendas contundentes

El Reino Unido ha endurecido el tono con Israel desde la llegada al poder del Partido Laborista en julio del año pasado. El Gobierno anunció el pasado septiembre la suspensión de 30 licencias de exportación de armas a Tel Aviv, de un total de cerca de 350, tras confirmar que este material militar se estaba utilizando en la ofensiva contra Gaza. El recrudecimiento de los ataques en los últimos meses, sumado al bloqueo humanitario, ha llevado al Ejecutivo británico a anunciar nuevas medidas recientemente, incluidas sanciones contra los colonos israelíes en Cisjordania y la paralización de las negociaciones para un acuerdo comercial con Israel.
En un reciente discurso en la Cámara de los Comunes, el ministro de Exteriores, David Lammy, cargó con dureza contra los ministros más radicales del Gobierno de Binyamín Netanyahu, a los que calificó de “extremistas” y “peligrosos”. Lammy aseguró que el desplazamiento forzoso de los habitantes de Gaza es “moralmente injustificable, absolutamente desproporcionado y totalmente contraproducente” y alertó a Israel del deterioro de su imagen y de su aislamiento cada vez mayor en el plano internacional.
Pero a pesar de las advertencias y de la escalada del tono, lo cierto es que el Gobierno laborista ha evitado por ahora tomar medidas contundentes contra Israel. Según el portal de noticias Middle East Eye, el Ejecutivo británico aprobó el envío de material militar valorado en 169 millones de dólares (unos 150 millones de euros) a Israel en los tres meses siguientes a la suspensión parcial de las licencias de exportación. Un volumen superior al de los tres años anteriores y que, según el Ministerio de Comercio, corresponde en su gran mayoría a componentes para la fabricación de material que posteriormente es exportado a terceros países.
El Gobierno también ha evitado imponer sanciones contra miembros del Ejecutivo israelí, incluido el ministro de Finanzas, el radical Bezalel Smotrich, a pesar de sus advertencias. En un comunicado emitido recientemente junto a Francia y Canadá, el Reino Unido insistió en su apuesta por la solución de los dos Estados y amagó con el posible reconocimiento del Estado Palestino en la conferencia de la ONU de mediados de junio, aunque ningún miembro del Ejecutivo se ha pronunciado abiertamente al respecto. El primer ministro, Keir Starmer —casado con una mujer judía—, ha optado por ahora por la prudencia y ha evitado entrar en grandes polémicas en un asunto que divide a su propio partido.
Cerca de una decena de diputados laboristas han apoyado una carta del exlíder del partido Jeremy Corbyn, actual miembro independiente de la Cámara de los Comunes, en la que solicita la apertura de una investigación para aclarar las decisiones tomadas por el Reino Unido desde los ataques de Hamás en octubre de 2023, incluidas las relacionadas con el envío de armamento a Israel. Una posición totalmente enfrentada a la del sector proisraelí del partido, que ha evitado condenar la ofensiva militar en la Franja. 


Italia: un histórico aliado cada día más lejos de Israel


El viaje existencial que ha hecho Roma en su postura hacia Israel ha sido largo. Antes firme aliada de las autoridades israelíes, Italia —un país en el que vive una pequeña pero influyente comunidad judía de alrededor de 30.000 personas— evitó durante mucho tiempo pronunciarse con demasiada dureza sobre la guerra que el Estado hebreo mantiene actualmente contra Palestina. No obstante, la prolongación de la ofensiva militar israelí, la decisión de romper la tregua y las repetidas violaciones del derecho humanitario internacional cometidas han coincidido con un progresivo enfriamiento en la relación con su histórico socio.
El pasado miércoles, la última comparecencia ante el Parlamento italiano del ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, lo reflejaba claramente. Aunque descartó que iniciativas como el aislamiento político total de Israel sean la solución, Tajani pronunció un discurso muy duro, en el que condenó la ofensiva militar israelí y pidió al Gobierno de Binyamin Netanyahu que la detenga de inmediato.
"La población de la Franja está pagando un precio altísimo desde hace demasiado tiempo. Pagan, como señaló el papa León XIV, los niños, los ancianos, las personas enfermas. Estas muertes inocentes hieren nuestros valores e indignan las conciencias", afirmó Tajani. "La legítima reacción del Gobierno israelí a un acto terrorista terrible (el ataque de Hamas del 7 de octubre de 2023) está tomando formas absolutamente dramáticas e inaceptables", añadió, al recordar también la iniciativa italiana 'Food for Gaza', a través de la cual el Gobierno italiano, en coordinación con la ONU, ya ha enviado más de 100 toneladas de alimentos y equipos médicos a Gaza.
En esta línea, Tajani también ha defendido la decisión de Italia de paralizar todo nuevo contrato de armamento con Israel. Una medida que, sin embargo, activistas y defensores de derechos humanos consideran insuficiente, ya que el país ha mantenido los contratos firmados antes del 7 de octubre de 2023, los cuales solo el año pasado alcanzaron un valor de unos cinco millones de euros y representaron un estimado 1% del armamento utilizado por el Estado hebreo. Por ello, juristas del país han pedido que Italia deje de hacer también esto y no renueve el acuerdo militar con Israel, que caduca el próximo 8 de junio.
En este marco, Italia ha convocado en varias ocasiones al embajador israelí en Roma —la última vez, tras los disparos contra una delegación de diplomáticos en Cisjordania— y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, también ha endurecido sus mensajes dirigidos a las autoridades israelíes, quejándose también por los obstáculos impuestos para proporcionar ayuda a la población civil en Gaza.
Este giro refleja el sentir común de los italianos. Según uno de los últimos sondeos publicados, realizado por Ipsos, el 68% de la población en Italia considera actualmente la ofensiva militar israelí como "desproporcionada e inaceptable".

lunes, 26 de mayo de 2025

Esa grieta tan alemana

La escalada de Israel agrieta el férreo apoyo de Alemania 



El canciller alemán, Friedrich Merz. / TOMS KALNINS / EFE
Gemma Casadevall, Berlin26 MAY 2025 

"Honestamente, no entiendo lo que está haciendo el Ejército israelí en Gaza. El sufrimiento de la población civil, como lo estamos viendo, no puede justificarse en la lucha contra el terrorismo de Hamás", afirmó el canciller alemán, Friedrich Merz, quien apuntó a que el Gobierno de Binyamín Netanyahu "podría estar infligiendo el derecho internacional".
Alemania está obligada a "contener como ningún otro país" sus amonestaciones a Israel, prosiguió el canciller. Aludía así a la responsabilidad histórica de su país por los crímenes del nazismo. "Pero también nosotros tendremos algo que decir si se vulnera el derecho internacional", añadió Merz, en un debate de la televisión pública WDR. Lo que ocurre en Gaza es "una tragedia humana y una catástrofe política", sentenció.
Las palabras del jefe del Gobierno son, para los estándares alemanes, un giro notable. Siguen a un reciente pronunciamiento del líder socialdemócrata y ministro de Finanzas, Lars Klingbeil, recordando a Israel que debe ceñirse al derecho internacional humanitario. Destacados representantes del cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD) se han pronunciado estos días a favor del embargo de armas a Israel. Algo que el Ejecutivo de Merz rechaza, según recordó este lunes desde Madrid su ministro de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul. "Alemania seguirá suministrando armas a Israel porque su derecho a defenderse forma parte de nuestra razón de estado", justificó. En 2024 Alemania autorizó envíos de armamento a Israel por valor de 161 millones de euros, a los que se sumaron en los tres primeros meses de este 2025 otros 28 millones de euros.

Trato de socio preferente


La posición de Alemania está lejos de las defendidas por el llamado Grupo de Madrid. Tampoco se plantea el reconocimiento unilateral de Palestina, como sí han hecho otros países europeos, entre ellos España. Sin embargo, las matanzas en Gaza, la gran ofensiva anunciada por Israel y las órdenes de evacuación masiva han encendido las alarmas de Berlín.
Los sucesivos gobiernos alemanes mantienen desde hace décadas la consigna del apoyo incondicional hacia Israel. Hasta hace unas pocas semanas, el propio Merz se mostraba dispuesto a invitar a Netanyahu a Berlín, pese a la orden de detención del líder israelí desde la Corte Internacional de La Haya. Sin llegar a invitarlo, su predecesor, el socialdemócrata Olaf Scholz, consideró en su momento "inviable" que pudiera detenerse a Netanyahu en territorio alemán.
A mediados de mayo, el primer ministro israelí recibió la visita del presidente alemán, Franz Walter Steinmeier, quien pese a las críticas de Amnistía Internacional consideró inexcusable este encuentro por coincidir con el 60 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre Israel y Alemania. El propio Wadephul se reunió asimismo en Israel con Netanyahu pocos días después de acceder al cargo.

Apoyo creciente a Palestina

Este giro es asimismo perceptible en los medios de comunicación de referencia. Aplicar el término 'genocidio' a Israel sigue siendo tabú; recientemente, una diputada izquierdista fue amonestada por usarlo en un pleno parlamentario. Pero sí se manejan los de crímenes de guerra o incluso limpieza étnica. Las marchas propalestinas siguen siendo minoritarias y bajo sospecha de "antisemitismo". Sin embargo, un 80% de la población alemana considera "no justificable" la actuación del Ejército israelí en Gaza, según una encuesta de la televisión pública ZDF. Uno de cada dos ciudadanos rechaza los suministros de armas de Israel, según el diario 'Tagesspiegel'

martes, 20 de mayo de 2025

La gráfica de Dobrindt

Los delitos de motivación política se disparan un 40% en Alemania, con gran protagonismo de la ultraderecha



El ministro del Interior alemán, Alexander Dobrindt, este martes durante la presentación del informe sobre criminalidad anual. / HANNIBAL HANSCHKE / EFE

Gemma Casadevall, Berlin20 MAY 2025 

"Asistimos a una polarización que ha disparado la criminalidad política, especialmente la de signo ultraderechista (…). Sí, Alternativa para Alemania (AfD) es parte del problema", aseguró el ministro alemán del Interior, Alexander Dobrindt, al presentar la estadística anual de delitos de trasfondo político y preguntado sobre el papel que juega ahí el principal partido de la ultraderecha. Las cifras son más que elocuentes: en 2024 se registraron 84.172 delitos identificables como criminalidad política, lo que engloba desde atentados y violencia física a propaganda, exhibición de símbolos prohibidos en manifestaciones o mensajes de odio. Es un incremento del 40% respecto a 2023. Más de la mitad de esos casos (42.788) procedieron de la ultraderecha. En términos estadísticos resultan 117 delitos al día. La media de ataques o violencia física procedentes de la ultraderecha fue de nueve al día. Sus destinatarios fueron refugiados, personas identificables como extranjeras o de una religión determinada
Alarmante no es solo ese incremento anual, que podría considerarse un pico por haberse celebrado en 2024 varias elecciones muy polarizadas, sean comicios europeos o regionales en el este, donde la AfD tiene sus bastiones. "Es una tendencia al alza continuada en los últimos 10 años", explicó el presidente del Departamento Federal de la Policía de lo Criminal, Holger Münch. Que un 37% de los casos sean delitos de propaganda no es motivo de "tranquilidad", añadió. La incitación o los mensajes de odio en tiempos de "polarización extrema" son el caldo de cultivo "preferencial" para la violencia.
Dobrindt, de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido más derechista del bloque conservador del canciller Friedrich Merz, destacó que hay un incremento general de la criminalidad política, incluida de la izquierda radical. Sin embargo, se produce en un nivel muy inferior: un 12% del total procede del extremismo izquierdista, que además no registra un crecimiento tan exorbitante como el derechista.
La presentación del demoledor informe coincidió con otra estadística de los colectivos de asistencia a víctimas de la violencia ultraderechista, xenófoba o antisemita y que recaba datos de 12 del total de 16 estados federados alemanes. En 2024 hubo, según sus datos, 3.453 ataques, con un total de 4.861 afectados. La media sube así a 12 personas cada día.

Trabas para la prohibición

Pese a reconocerse el papel de la AfD en la alarmante polarización social, Dobrindt no contempla impulsar la prohibición de ese partido, actualmente la segunda fuerza en el Parlamento federal. "Debemos combatirlo políticamente y desde el centrismo", aseguró el ministro. El debate en torno a una ilegalización de la AfD cobró fuerza ante un reciente informe de los servicios secretos que la identifica como "declaradamente extremista". Los contenidos del informe han sido parcialmente filtrados por varios medios. La AfD presentó un recurso por la vía de urgencia contra el informe, a lo que respondió la justicia con una moratoria al uso de esa clasificación.
Las reticencias a un proceso de ilegalización se sustentan en las dudas sobre su viabilidad. En Alemania, un partido con estructuras nacionales solo puede ser prohibido por el Tribunal Constitucional. Hasta ahora, solo prosperaron dos procesos en los años 50, uno contra el sucesor del nacionalsocialismo y otro contra el del Partido Comunista. Hay precedentes de procesos de ilegalización de partidos neonazis que fracasaron por razones formales, lo que de ocurrir con la AfD envalentonaría aún más a ese partido.

El antisemitismo generado por la guerra


El ministro del Interior destacó asimismo el crecimiento de los delitos de antisemitismo, con un incremento del 20%. Lo atribuye, en parte, a un "antisemitismo importado", término alusivo a los refugiados, peticionarios de asilo o población de origen inmigrante y musulmán. Pero también admite los efectos del "conflicto de Oriente Próximo" y cómo este influye en los "sentimientos" de la población propalestina.
No mencionó la ofensiva israelí sobre Gaza, los estragos sobre su población civil o lo que, en términos de la ONU, se denomina abiertamente "limpieza étnica". Alemania, y muy especialmente sus sucesivos gobiernos, siguen observando la máxima cautela ante las críticas a Israel por lo que se denomina "responsabilidad histórica".
En la estadística de la criminalidad política se contabilizaron 7.328 casos de antisemitismo, en su gran mayoría relacionados con la exhibición de determinados símbolos o consignas propalestinas en manifestaciones de apoyo a Gaza. De los 793 casos identificados como violentos, casi 500 corresponden a alteración del orden público o resistencia a la autoridad policial.

jueves, 3 de abril de 2025

Amigos para siempre

Orbán saca a Hungría de la CPI en plena visita de Netanyahu



Orbán recibe a Netanyahu en Budapest / ATTILA KISBENEDEK / AFP
Gemma Casadevall, Berlín03 ABR 2025 

"La Corte (Penal Internacional de La Haya) ya no se ciñe al Derecho, es un tribunal político. Y Hungría defiende a la democracia israelí", aseguró el primer ministro húngaro, Víktor Orbán, tras recibir con honores militares a Binyamín Netanyahu. Desobedeció así, de facto, la orden de detención emitida contra el líder israelí. "La Corte nos castiga a nosotros, en lugar de actuar contra quien atentan contra nuestra democracia", respondió el primer ministro de Israel, para quien La Haya es un instrumento de la "corrupción".
Con la comparencia ante los medios de ambos líderes se plasmó la alianza entre la Hungría del ultranacionalista Orbán y el Israel que sigue ampliando su mortal ofensiva sobre Gaza y desoye las reiteradas denuncias de la ONU por las muertes de la población civil. Estaba claro, porque Orbán se lo había garantizado de antemano, que Netanyahu no debía temer ser detenido, pese a la orden de la CPI por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad en Gaza. Además, unas pocas horas después de la llegada de Netanyahu, el portavoz del Ejecutivo húngaro, Gergely Gulyas, oficializó el anuncio de retirada de su país de este tribunal. Es un movimiento esperado y el procedimiento hasta hacer efectiva la retirada está contemplado en el Estatuto de Roma, el documento con el que se creó la corte.
El proceso se prolongará previsiblemente un año. Y la salida del Tratado no exonera a Hungría de las obligaciones contraídas mientras formó parte de la CPI. Este matiz quedó en evidencia con la detención del expresidente filipino Rodrigo Duterte el pasado marzo. Filipinas rompió con la CPI en 2018, pero el exmandatario fue detenido por sus presuntos crímenes mientras estuvo en el poder.
Pero estos matices no parecen importar a Orbán. En cuanto la Corte emitió su orden contra el líder israelí, el año pasado, el primer ministro húngaro dejó claro que su amigo y aliado no debía temer ser arrestado en Hungría. Ya entonces le invitó formalmente a viajar a su país. La pasada semana se formalizó la visita oficial, que se inició la pasada madrugada y se prolongará, salvo contraorden, hasta el domingo.
La CPI está encargada de investigar y juzgar a los máximos responsables de crímenes de guerra, lesa humanidad, genocidio y agresión. Unos 125 países han suscrito su Tratado, entre los que no están potencias como Estados Unidos, Rusia ni China, así como tampoco Israel. Hungría firmó el Tratado de Roma en 1999 y lo ratificó en 2001. Para Bruselas, la orden es vinculante. Pero Orbán defiende lo contrario porque, dice, no es acorde con las leyes húngaras.
Que la cita con Netanyahu se produzca mientras Israel amplía su ofensiva en Gaza y en paralelo a las nuevas denuncias del secretario general de la ONU, António Guterres, no altera la visita. O, al contrario, parece que les anima a exhibir su línea de desobediencia a instancias internacionales. Netanyahu y Orbán comparecieron más aunados que nunca en sus alertas al "antisemitismo importado" que, según el húngaro, crece en Europa por culpa de la inmigración irregular. Para su homólogo israelí, Hungría sí entiende que defender a "Israel es proteger a Europa".

Desafío húngaro y ambigüedades germano-polacas

Hungría es el primer país miembro de la UE que visita Netanyahu desde el que la CPI emitió la orden de detención contra él. Hay que decir, en rigor, que la posición de otros países europeos no es tan clara como pretende Bruselas. Ya el pasado enero, en ocasión del 80 aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz, Polonia garantizó a Netanyahu que no sería detenido si asistía a esos actos. Varsovia se ahorró el trago, puesto que finalmente no acudió.
Berlín mantiene asimismo una posición ambigua respectó a cómo se actuaría en caso de una visita del líder israelí. Para la Alemania actual, es difícilmente practicable por razones de responsabilidad histórica hacia Israel. El canciller en funciones alemán, Olaf Scholz, reiteró este jueves que no se puede "imaginar" una detención de Netanyahu en su país, mientras que su probable sucesor, Friedrich Merz, incluso la ha descartado.

Máxima representación institucional para un 'amigo'


Netanyahu llegó a Budapest de madrugada, horas después de lo inicialmente previsto, y sin que se haya detallado por parte húngara su agenda por razones de seguridad. Se sabe que a su mediático encuentro con Orbán, el primer punto de su agenda, seguirá una reunión con el presidente del país, Tamás Sulyok. También informan los medios húngaros del propósito del líder israelí de pasar el Sabbat con la comunidad judía de Budapest, la tercera más numerosa de Europa, según destacó Orbán.
Su desafiante visita encaja con los perfiles de sus máximos protagonistas, Orbán y Netanyahu. El primer ministro húngaro es amigo declarado de su homólogo israelí y también del presidente estadounidense, Donald Trump. Es, a la vez, el más poderoso aliado dentro del bloque comunitario del presidente ruso, Vladímir Putin.
Esta conjunción de afinidades le convierten en azote de la línea mantenida por Bruselas respecto a Moscú, a lo que se suma ahora el frente abierto con el aliado que se creía incondicional, EEUU, que con Trump ha pasado a representar la confrontación. En medios húngaros se ha aventurado con que entre los temas destacados de la visita de Netanyahu está el proyecto de Trump de convertir Gaza en la "Riviera de Oriente Próximo".

viernes, 22 de noviembre de 2024

El eje Budapest-Tel Aviv

Orbán invita a Netanyahu y le garantiza que no aplicará la orden de detención del TPI



El primer ministro de Hungría, Viktor Orban, saluda a su homólogo israelí, Binyamín Netanyahu, durante una visita a Israel en 2018. / DEBBIE HILL / EFE
Gemma Casadevall

La voracidad del líder húngaro, Viktor Orbán, para crear divisiones en el bloque comunitario ya ha encontrado el siguiente desafío: la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) de La Haya contra el primer ministro israelí, Binyamín Netanyahu, y su exministro de Defensa Yoav Gallant por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad. Lejos de respaldar la posición del alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, quien ha afirmado que la orden debe ser "respetada y aplicada", el primer ministro de Hungría anunció este viernes que invitará a su homólogo israelí a Budapest en "protesta" por la decisión del TPI.
"No tenemos otra opción que desafiar esa decisión", afirmó Orbán este viernes a la radio pública de su país. Para materializar ese desafío, invitará a Netanyahu a Hungría, donde "la orden de arresto no tendrá efecto".
El pronunciamiento de Orbán se produce cuando Hungría detenta aún la presidencia de turno del Consejo Europeo, que se inició en julio con otros dos desafíos: su visita a Moscú para reunirse con Vladímir Putin y su encuentro posterior con Donald Trump en Estados Unidos, a meses de los comicios en ese país. Orbán es el más poderoso aliado del presidente ruso en el bloque comunitario y representante del trumpismo europeo. Ha venido brindando, asimismo, un apoyo incondicional a Netanyahu.
Los intentos por aislarle políticamente en el conjunto europeo han fracasado. Su peso en la UE crece y ha sido el impulsor de un grupo en la Eurocámara entre formaciones ultraderechistas o ultranacionalistas, los llamados Patriotas para Europa. Forman parte del grupo 13 partidos europeos, con líderes como la francesa Marine Le Pen, el neerlandés Geert Wilders, el austriaco Herbert Kickl y el español Santiago Abascal, quien fue elegido presidente de la agrupación el pasado fin de semana.

Cuestionamientos políticos, jurídicos o prácticos a la implementación de la orden

Para Orbán, la decisión de La Haya es "descarada y política", que lleva al "descrédito del derecho internacional". Teóricamente, la orden de arresto es vinculante para los 124 estados suscriptores del tribunal, entre los que no se cuenta Estados Unidos, por ejemplo. Hungría suscribió el Estatuto de Roma base sobre la que se creó el TPI, y lo ratificó dos años más tarde. Sin embargo, Budapest sostiene que no está obligado a aplicar las decisiones de La Haya.
La decisión del TPI ha sido criticada por otros países europeos, como Austria. El ministro de Exteriores de este país, el conservador Alexander Schallenberg, considera que la orden atenta contra la credibilidad del TPI. En Austria están negociando la formación del nuevo gobierno los conservadores del canciller Karl Nehammer, junto con socialdemócratas y liberales. Esta constelación dejaría fuera a los ultraderechistas de Kickl, primera fuerza en las elecciones generales celebradas el pasado octubre.
Alemania, país que practica el compromiso incondicional hacia Israel por su responsabilidad histórica tras el Holocausto nazi, garantizó el pasado mayo que, de emitirse esa orden, iba a cumplirse a rajatabla si Netanyahu visitaba el país. En un comunicado emitido este viernes, el portavoz del Gobierno de Olaf Scholz, Steffen Hebestreit, insistió en el apoyo total de Alemania al TPI. Pero además de las "razones históricas" para su apoyo al tribunal, menciona el portavoz la "responsabilidad" hacia Israel. Y deja en el aire la implementación. "Estudiaremos las medidas a adoptar, en el caso de que se produzca una estancia del primer ministro o el exministro de Defensa a Alemania". Por lo pronto, no se vislumbra que ello vaya a ocurrir, señaló el portavoz, en una comparecencia ante los medios, ante el alud de preguntas generado por su ambiguo comunicado.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Cortocircuito alemán

El debate sobre el supuesto antisemitismo de la Berlinale alcanza a un cineasta israelí, amenazado de muerte



El israelí Yuval Abraham (izquierda) y el palestino Basel Adra, en el momento de recoger el premio en la Berlinale, el pasado 24 de febrero / AP / MARKUS SCHREIBER


Gemma Casadevall

"Recibo amenazas de muerte y he tenido que cancelar mi vuelo de regreso. Esto me ocurre desde que medios israelíes y alemanes calificaron absurdamente de antisemita mi discurso en la Berlinale", escribía desde X -antes Twitter- el director de cine israelí Yuval Abraham, premiado en el festival de cine Berlín junto con su colega palestino Basel Adra por su documental 'No other Land'. La película, un documental sobre la demolición de poblaciones palestinas en Cisjordania por excavadoras y ejército israelíes, ganó el premio al mejor documental de la Berlinale y el del público de la sección Panorama.
El palmarés ya es historia -el Oso de Oro fue para la franco-senegalesa 'Dahomey', centrado en la descolonización de los museos africanos-. Pero lo ocurrido en la gala de los premios ha levantado ampollas en Alemania, país que practica, por responsabilidad histórica, el apoyo incondicional a Israel. Abraham y otros galardonados -como la brasileña Juliana Rojas, premiada por 'Cidade, campo', en la sección Encounters- expresaron su apoyo a los palestinos o clamaron por un alto el fuego en Gaza. Adra pidió el fin de los suministros de armas a Israel, Abraham habló de „apartheid“ contra los palestinos y el estadounidense Ben Russell, premio al mejor filme de la sección Encounters por 'Direct Action', pronunció la palabra "genocidio". Hubo ovaciones entre el público y apoyo por algún miembro del jurado.
Nada que no se haya visto en otras galas del cine, incluida la entrega de los Goya. Pero suficiente para desatar una tempestad en Alemania. Además del peso de la responsabilidad por el Holocausto, se teme tanto una instrumentalización de la crítica a Israel por la ultraderecha como una legitimización de los ataques de Hamás.
La clase política en pleno, desde el alcalde de Berlín, el conservador Kai Wegner, a la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, expresaron su estupor por el supuesto antisemitismo transmitido por la gala. La Berlinale emitió su enésimo comunicado distanciándose de las declaraciones de los cineastas. De poco sirvió que la codirectora del festival, Mariette Rissenbeek, hubiera dejado clara la condena a los ataques de Hamás del 7 de octubre en la apertura de la gala. La Berlinale ha quedado bajo sospecha de antisemitismo, una etiqueta amplificada desde todos los medios de comunicación de relevancia del país. Se ha publicado apenas algún comentario recordando que criticar a Israel no es, de por sí, antisemitismo -como el del politólogo Klaus Bachmann, en 'Berliner Zeitung'-. Pero domina el repudio sin paliativos, incluido a Abraham, hijo de supervivientes del Holocausto nazi.
Hay un claro divorcio entre esta especie de "pensamiento único" oficial y la calle, como lo demuestra el premio por votación del público a 'No other Land'. Todos sus pases estuvieron a rebosar de público joven, no identificable ni con la ultraderecha ni mucho menos con el temido yihadismo.

Dudas sobre el festival

La Berlinale es conocida como un festival de fuerte contenido político, pero en esta edición, la número 74, entró en conflicto con lo políticamente correcto. Era el último de la dirección bicéfala a cargo de la neerlandesa Rissenbeek y el italiano Carlo Chatrian. Dejarán el puesto tras cuatro años en los que la Berlinale ha perdido magnetismo mediático y tampoco ha convencido en lo cinematográfico.
Las presiones políticas han pesado sobre su gestión. Se vieron forzados a retirar las invitaciones a representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), ante la lluvia de críticas del ámbito cultural contra esa presencia. El activismo pro-israelí salpicó algunos actos del festival -incluido uno con la exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, increpada por su apoyo a Israel.
El próximo año asumirá la dirección la estadounidense Tricia Tuttle, por designación directa de la ministra de Cultura Roth.
Las dudas sobre el futuro no se limitan al festival, sino también a instituciones como la Filmoteca -Deutsche Kinemathek-, sus salas de cine Arsenal y el Museo del Cine, hasta ahora alojadas en un edificio vecino a Berlinale. Este año fue el último en el que se entregaron ahí los premios Fipresci de la crítica internacional -uno de ellos, para la sección Forum, a 'The Human Hibernation', de Anna Cornudella-. Su contrato de alquiler expiró, sin que se sepa dónde se alojarán en el futuro.

miércoles, 21 de febrero de 2024

Pañuelos palestinos y exclusión de la AfD

Gaza sacude una Berlinale „políticamente correcta“

Joana Serra





Un grupo de activistas pro-Palestina afeando a la exsecretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, su fidelidad al compromiso con la defensa de Israel; una película grabada en octubre que denuncia el „apartheid“ que, a juicio de sus autores, se practica contra los palestinos; o varios manifestantes irrumpiendo en el European Market al grito de „Free Palestine“: son algunos de los problemas que está teniendo una Berlinale que presume de festival político, pero que no acaba de afrontar los conflictos que no son „políticamente correctos“ para el establisment alemán.

Año a año, el festival alemán defiende la presencia del cine iraní en su sección oficial, incluidos los directores perseguidos por el régimen de Teherán. Apuesta asimismo fuertemente por Ucrania, víctima de la agresión rusa. Pero no acaba de resolver sus dilemas internos cuando se trata de Israel o teme que cualquier crítica a su gobierno sea instrumentalizada por el antiseminismo, en pleno auge ultraderechista.

Clinton, invitada a la gala del „Cinema for Peace“ respondió a la provocación activista con un „si Hamás liberara a sus rehenes, mañana tendríamos una tregua“. Siete manifestantes que se habían infiltrado en la sesión, un acto en paralelo a la Berlinale, fueron expulsados de la sala, mientras la excandidata a la Casa Blanca expresaba su „comprensión“ por las emociones que desata la guerra en Gaza en el mundo occidental.

Algún tumulto ha provocado asimismo el estreno de „No Other Land“, una película firmada por un colectivo palestino-israelí que se proyecta en la Berlinale fuera de concurso. Describe la expulsión de los palestinos de una población de Cisjordania y fue filmada en octubre del año pasado, aunque apenas incluye alguna alusión a los ataques y secuestros de la organización terrorista Hamás.

La dirección del festival, ejercida por el dúo formado por Carlo Chatrian y Mariette Rissenbeek, había tenido ya sus problemas con la ministra de Cultura, la verde Claudia Roth, defensora como Clinton del compromiso cerrado con el estado de Israel. Es también la línea que tradicionalmente ha seguido a rajatabla los sucesivos gobierno y el conjunto de la clase política de Alemania por responsabilidad histórica con el destino de los judíos.

La dirección de la Berlinale quiso incidir de algún modo en una temática ineludible en un festival políticamente comprometido como es la Berlinale, a través del llamado „Tiny House Project“, o „Proyecto de la Casa Pequeña, un remolque con capacidad para seis personas que invita a reflexionar sobre la guerra de Gaza. Es obra del activista israelí Shai Hoffmann y el palestino Ahmad Dakhnous y se plantea ser una opción íntima para el diálogo sobre una situación que, en Alemania, desata las tensiones y genera temores a una instrumentalización antisemita. Cualquier manifestación pro-palestina puede derivar en Berlín u otras partes del país en proclamaciones de apoyo a Hamás o negación del derecho a la existencia de Israel, lo que para el país del que partió el Holocausto es intolerable.

Un desfile de cineastas proclamando su apoyo a Gaza, como la que se vio en la gala de la entrega de los Premios Goya en Valladolid, generaría un fuerte debate en Alemania. Mientras en España, se apoya mayoritariamente, también desde la clase política dominante, a Palestina, en Alemania ocurre exactamente lo contrario.

No es este el único conflicto político al que se enfrentan Chatrian-Rissenbeek. Su decisión de retirar las invitaciones a sus galas los representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), presionados por las protestas procedentes del ámbito cultural, ha topado con la incomprensión de algunos cineastas presentes en el festival. Directores como el alemán Andreas Dresen, representante del cine dicho social originario del este del país, han explicado, preguntados por la cuestión, que no ven del todo procedente esa exclusión. Otro cineasta del país, ahora miembro del jurado, Christian Petzold, consideró asimismo que habría sido „más oportuno“ tenerlos entre los invitados, en tanto que representantes políticos elegidos democráticamente.

La AfD es la segunda fuerza en intención de voto a escala nacional. A diferencia de lo que ocurre en España, donde Vox es socio de gobierno del PP en algunas comunidades, en Alemania el resto del espectro parlamentario actual excluye a la AfD como aliado en cualquier constelación a nivel nacional o regional. La exclusión de los representantes de ese partido se produce en medio de las manifestaciones multitudinarias que se han registrado en todo el país contra la ultraderecha, precipitadas por las revelaciones de una reunión entre neonazis en que se abordó la expulsión masiva de millones de ciudadanos de origen extranjero.

La reunión, a la que asistieron representantes de la AfD, tuvo lugar en Potsdam (este del país) el pasado noviembre, pero fue revelada recientemente por un equipo periodístico de investigación. Para muchos alemanes, fue el toque de alerta definitivo de la realidad y corrientes internas de un partido con escaños en el Bundestag (Parlamento federal) y en 14 de las 16 cámaras regionales del país.