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domingo, 12 de octubre de 2025

Víktor y sus muchachos

Los Patriotas de Orbán, el imparable contrapoder europeo



El líder de Liga y viceprimer ministro italiano, Matteo Salvini; el primer ministro de Hungría, Viktor Orban; el líder de Vox, Santiago Abascal; la líder de Reagrupación Nacional, Marine Le Pen; el líder del Partido por la Libertad holandés, Geert Wilders, y el ganador de las elecciones en la República Checa, Andrej Babis, durante la cumbre Patriotas, el pasado febrero en Madrid. / RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS



Gemma Casadevall
Berlín12 OCT 2025 

Los Patriotas para Europa, el grupo fundado por el húngaro Víktor Orbán y el checo Andrej Babis, conquista elección tras elección más parcelas de poder en Europa y amplifica el radio de acción de una línea en que confluyen el trumpismo y la dinámica prorrusa. Juegan a su favor una red de 'espías' en los círculos diplomáticos de la UE y los multiplicadores en TikTok.

En la recta final de la campaña que llevó a la victoria a Babis, en los comicios legislativos del pasado 4 de octubre, el grupo de analistas checo Online Risk Labs, identificó hasta 286 cuentas interconectadas, difusoras de propaganda prorrusa y promotoras de los postulados del ultranacionalismo xenófobo del SPD. Es decir, uno de los partidos con los que Babis negocia la formación del gobierno que quiere tener listo para la sesión constitutiva del nuevo parlamento, el 3 de noviembre. 

En medios checos se baraja que Babis cederá a ese socio tres ministerios, entre ellos Interior, mientras que su segundo aliado potencial, Motoristé (o partido de los Motorizados, defensor de los motores de combustión) tendría al menos Medio Ambiente. Según el Centro para el Estudio de Riesgos en Línea (CVOR), desde estas cuentas y sus multiplicadores se comparten sistemáticamente las consignas del SPD, partido que promueve la salida de la República Checa de la UE y el rechazo a la OTAN, además de lanzar bulos contra sus rivales.

La Acción de Ciudadanos Descontentos (ANO) de Babis, uno de los empresarios más ricos del país, se impuso como fuerza más votada con un 34,5 % de los votos. Tendrá 80 de los 200 escaños del Parlamento y espera sumar la mayoría necesaria con los 15 del SPD y los 13 de Motoristé. La alianza centrista-liberal del aún primer ministro, Petr Fiala, quedó claramente derrotada.

Babis aspira a recuperar el puesto de jefe del Gobierno que ejerció entre 2017 y 2021. Lo hará, de conseguir su objectivo, con un perfil radicalizado respecto a sus inicios. En 2012, cuando fundó ANO, su formación se juntó con los liberales europeos. En julio de 2024, presentó con Orbán sus Patriotas para Europa, ahora el tercer grupo de la Eurocámara tras los populares y los socialdemócratas. Babis no es un reconocido aliado europeo de Vladímir Putin al nivel de Orbán. Pero ha prometido que desde el poder cortará toda la ayuda militar directa a Ucrania. El Ejecutivo saliente de Fiala ha estado entre los aliados más fieles a Ucrania y coordinado incluso los suministros de munición comunitarios a Kiev.

El tercer brazo fundacional de los Patriotas fue el austríaco Herbert Kickl, cuyo partido FPÖ fue el más votado en las elecciones de su país, aunque al final no logró convencer a sus potenciales socios y ha acabado en la oposición. Forman asimismo parte de los Patriotas de Orbán otro partido en alza, el PVV del neerlandés Geert Wilders, que según los sondeos será el partido más votado en las elecciones legislativas del próximo 29 de octubre. Ahí está también el Reagrupación Nacional de los franceses Marine Le Pen y Jordan Bardella, ambos esperando al estallido final en la crisis persistente de Emmanuel Macron. Por parte de España están en el grupo Vox y Santiago Abascal.

Los 'agentes' del líder húngaro en la UE

Orbán tiene su propia cita con las urnas en 2026. Al primer ministro húngaro le ha surgido un rival capaz de derrotarle en las urnas, Peter Magyar. De correligionario de Orbán pasó a fundar su propio partido, Tisza, que ahora lidera los sondeos. Es una situación indigerible para Orbán, con una década y media ininterrumpida en el poder y acostumbrado a imponer su ley.

A escala interna practica una deriva autoritaria que le ha colocado en rumbo de colisión con Bruselas. Una investigación periodística difundida por medios como el belga 'De Tijd' y el alemán 'Der Spiegel' ha revelado que el líder húngaro maneja desde hace una década una red de agentes infiltrados en la UE. Actúan como falsos diplomáticos, según esos medios, que Orbán utiliza desde que empezó a tener problemas con la Comisión Europea (CE). Están estratégicamente situados en la Representación Permanente húngara en la UE. Se les conoce como KHT1, que cuentan con otros confidentes o informantes, los KHT2. Se trata, concluye esa investigación, de agentes encubiertos entre el cuerpo diplomático.

sábado, 6 de abril de 2024

El George Clooney de Bratislava

 


Eslovaquia afianza su rumbo prorruso con Pellegrini en la presidencia




El candidato presidencial Peter Pellegrini, durante la noche electoral en Bratislava. / MICHAELA NAGYIDAIOVA
Gemma Casadevall

Eslovaquia se afianzó en la vía del populismo prorruso, con la victoria en las elecciones presidenciales de Peter Pellegrini, aliado del primer ministro Robert Fico. La segundo vuelta de estos comicios se había presentado como un fuerte pulso entre el candidato respaldado por el jefe del gobierno y el exministro de Exteriores Ivan Korcok, representante de la vía liberal y europeísta. Las primeras proyecciones a pie de urna habían apuntado a una victoria, aunque por la mínima ventaja, para Korcok. Pero el conteo oficial dio la victoria a Pellegrini, por 53 % de los votos frente al 46 % de su rival, escrutado el 99 % de los votos. .

Korcok se había impuesto en la primera ronda celebrada hace dos semanas con cinco puntos de ventaja. Pellegrini, presidente del Parlamento, logró atraerse al electorado de quien había quedado en tercer lugar, el ultranacionalista Stephen Harabin, asimismo contrario a la ayuda a Ucrania, el tema prioritario en estas elecciones.

El apoyo a Ucrania, tema dominante

Eslovaquia, con 97 kilómetros de frontera con Ucrania, mantuvo la línea del máximo apoyo humanitario y militar a Kiev hasta la victoria de Fico en las elecciones parlamentarias de octubre del año pasado. La nueva coalición surgida de esa victoria entre el populismo izquierdista del primer ministro, el socialdemócrata Hlas -el partido de Pellegrini-, y la ultraderecha se sumó a las pautas frente a Ucrania del húngaro Viktor Orbán, el más poderoso aliado de Vladímir Putin entre los socios del bloque comunitario y de la OTAN.

Bratislava suspendió entonces los suministros de armas a Ucrania, mientras que, a escala de la política interior, emprendió caminos similares a los del ultranacionalista líder húngaro, tanto en lo que se refiere a las andanadas para controlar los medios de comunicación públicos como a su reforma judicial. La línea actual del gobierno de Bratislava le confronta no solo con Bruselas, sino con otros socios del flanco este, nórdico y báltico europeos, defensores del apoyo a Ucrania.

A ello se suman las tensiones con la vecina República Checa: la intensificación de las relaciones con Moscú ha precipitado una crisis con el gobierno checo. Se ha roto así armonía bilateral entre los dos países que integraron Checoslovaquia, hasta que en 1993 optaron por separarse, de común acuerdo y sin traumas.

El Smer de Fico, como el Hlas de Pellegrini, han quedado además fuera de la familia de los socialistas y socialdemócratas europeos como consecuencia de su hermanamiento con Orbán y, por extensión, con el Kremlin. A Fico no parecen preocuparle los teóricos abismos ideológicos entre su partido y el ultranacionalismo húngaro. Desde Kiev se teme que esta alianza entre los populismos prorrusos del este europeo debilite aún más el apoyo militar, económico y humanitario que precisa para hacer frente a las tropas rusas.

El cargo presidencial es eminentemente representativo, pero una victoria de Korcok habría supuesto cierto contrapeso frente al poder de Fico. El candidato derrotado representaba el continuismo respecto a la presidenta saliente, Zuzana Caputova, quien tras cinco años en el cargo no optó a la reelección, en medio del fuerte acoso sufrido en los últimos meses desde las filas de Fico.

viernes, 5 de abril de 2024

Moneda al aire



Eslovaquia decide en las urnas si ratifica su apuesta por la vía prorrusa u opta por el europeísmo




Un vehículo pasa junto a carteles electorales de los candidatos Ivan Korkok y Peter Pellegrini, este viernes en Trencin. / RADOVAN STOKLASA / REUTERS
Gemma Casadevall

Eslovaquia elige este sábado a su nuevo presidente entre un representante de la vía prorrusa, Peter Pellegrini, aliado del populista primer ministro Robert Fico, y el europeísta y exministro de Exteriores Ivan Korcok. Los 4,4 millones de electores de este país miembro de la Unión Europea y la OTAN, fronterizo con Ucrania, están convocados a las urnas para la segunda vuelta de desempate y sin un favorito claro, según los sondeos. Korcok, de 59 años y liberal, fue el ganador contra pronóstico en la primera vuelta, al obtener un 42% de los votos, cinco puntos por encima de Pellegrini. Pero el aliado de Fico tiene mayores opciones de atraerse al electorado del ultranacionalista Stefan Harabin, quien quedó tercero en la primera vuelta con 11,7%.

De la victoria de uno u otro depende no solo la sintonía futura entre Bratislava y Bruselas, sino sobre todo la línea de Eslovaquia respecto a Ucrania, país con el que comparte 97 kilómetros de frontera. El país abandonó el apoyo humanitario y militar hacia Kiev a raíz de la victoria de Robert Fico en las elecciones generales del pasado octubre. Los suministros de armas a Ucrania han quedado en suspenso, en línea con las decisiones de la vecina Hungría del ultranacionalista Viktor Orbán, el más sólido aliado de Vladímir Putin entre los socios de la UE y la OTAN. Que Orbán pertenezca al populismo derechista y Fico a su equivalente izquierdista no les impide formar bloque común en lo que a las relaciones con el Kremlin se refiere.

Pellegrini, ex primer ministro y el político más popular del país, es el líder y fundador de Hlas (La Voz), un partido surgido de su propósito de marcar ciertas distancias respecto al Smer de Fico. Ambos partidos forman parte de la coalición gubernamental, lo mismo que la ultraderechista SNS. Esa alianza, así como su hermanamiento con Orbán, precipitó su divorcio respecto al grupo de los socialistas y socialdemócratas europeos.

Figura representativa


La figura del presidente en Eslovaquia es representativa, pero tiene competencias que vetar ciertas leyes. De Korcok se espera que, de ganar la elección, actúe de contrapeso a la línea prorrusa de Fico y suavice las tensiones con Bruselas. Se le considera un continuador del rumbo marcado por la presidenta saliente, Zuzana Caputova, quien ha renunciado a buscar la reelección, cinco años después de haberse convertido en la primera mujer en la jefatura del Estado eslovaca.

Pese a no buscar un segundo mandato, la campaña electoral ha estado marcada por las hostilidades a Caputova, a quien Fico acusa de sumisión a Washington y Bruselas. Asimismo se han vivido movilizaciones contra la línea autoritaria del Gobierno y su propósito de restringir las actividades de oenegés y grupos proderechos humanos, tachados de "agentes extranjeros" por Fico.

viernes, 29 de marzo de 2024

El bloque del mal

Ucrania, pendiente del populismo europeo



El primer ministro de Eslovaquia, Robert Fico (derecha) junto al de Hungría, Víktor Orbán, en Bruselas. / OLIVIER HOSLET / EFE

Gemma Casadevall

Europa ha empezado a plantearse en serio su rearme ante el temor a no poder contar con el gran hermano transatlántico, Estados Unidos, en caso de un regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. La necesidad de reforzar la defensa del propio territorio es ahora un asunto prioritario entre bloque comunitario, no solo entre los países del flanco este, ante un imprevisible Vladímir Putin. En paralelo han crecido las lagunas en la teórica solidaridad inquebrantable europea a Kiev, especialmente ahí donde gobierna el populismo prorruso, sea de ultraderecha o izquierdista, mientras el calendario electoral de 2024 pronostica una consolidación de este espectro.
Al más leal aliado de Putin en el bloque europeo, el ultranacionalista hungaro Viktor Orbán, le han surgido en pocos meses otros líderes hermanados en el cuestionamiento de la ayuda militar a Ucrania. En octubre sacudió el tablero el regreso al poder en Eslovaquia de Robert Fico, un socialdemócrata transmutado en populista. Pese a sus abismos ideológicos, sigue la misma línea respecto a Kiev que Orbán. Un mes después, en Países Bajos se impuso como primera fuerza el Partido de la Libertad (PVV) del ultraderechista Geert Wilders, quien a su discurso racista e islamófobo había unido la promesa de finiquitar la ayuda militar a Ucrania. Que Wilders logre convertirse en primer ministro parece descartado, puesto que anunció su renuncia a seguir intentándolo ante el rechazo del resto de sus aliados potenciales. Las negociaciones entre su PVV y otros partidos centristas siguen, ahora con el objetivo de formar un gobierno entre tecnócratas y políticos. Pero es innegable el peso acrecentado de Wilders, un veterano entre los ultras europeos.
El panorama electoral apunta a refuerzos para las formaciones que cuestionan el apoyo a Kiev. La próxima cita con las urnas en Eslovaquia podría convertir este país de 5,5 millones de habitantes, con 97 kilómetros de frontera con Ucrania, en el siguiente que se cierra a cal a canto al apoyo al país eslavo. Será con la segunda vuelta de las presidenciales, el 6 de abril, que disputarán el europeísta Ivan Korcok y el representante del populismo prorruso Peter Pellegrini. Korcok fue el más votado en la primera vuelta, con un 42,5 % de los votos, cinco puntos por encima de su rival. De ganar, ejercería de contrapeso al dominante Fico. Pero Pellegrini puede reclutar apoyos del electorado de otro candidato, el nacionalista prorruso Stephen Harabin, quien quedó tercero con un 11% de los votos. Movilizar a este electorado es clave para la ronda decisiva y supuestamente juega ahí con ventaja Pellegrini.
La gran plataforma de los populismos serán obviamente los comicios europeos del próximo junio. Se espera que exhiban músculo, aunque también que rebaje su impacto la división entre sus familias: por un lado, Identidad y Democracia, de la que forman parte la francesa Marine Le Pen, la Liga del italiano Matteo Salvini y Alternativa para Alemania (AfD), y por el otro Conservadores y Reformistas, con el español Vox, los Hermanos de Italia de Giorgia Meloni y el polaco Ley y Justicia (PiS).
Los pronósticos apuntan a una victoria conservadora y la reelección como presidenta de la Comisión Europea (CE) de la alemana Ursula von der Leyen. Defiende, como su país de origen, la inquebrantable solidaridad con Ucrania y excluye la cooperación con partidos prorrusos. Pero incluso de mantenerse en su puesto no podrá obviar el creciente peso de la ultraderecha, que puede sumar en otoño su siguiente triunfo: Austria. El partido ultranacionalista y xenófobo Partido de la Libertad,(FPÖ por sus siglas en alemán), exsocio de gobierno del conservador Partido Popular (ÖVP), lidera en intención de voto con más de un 30%. Las encuestas reflejan su dominio tanto de cara las europeas como a las parlamentarias previstas para el próximo otoño. El Gobierno austriaco, actualmente una coalición entre conservadores y verdes, mantiene ya una línea restrictiva en lo que se refiere al apoyo a Ucrania. En tanto que país neutral desde 1955, se limita a prestar ayuda humanitaria, civil y financiera a Kiev.

La excepción nórdica

Contrasta con este panorama la posición de dos países nórdicos donde la ultraderecha es parte de su gobierno o le apoya. Es el caso de Finlandia, donde los ultras Verdaderos Finlandeses son socios en la coalición liderada por el conservador Petteri Orpo, y de Suecia, en que la alianza centrista-liberal del primer ministro Ulf Kristersson gobierna "bajo tolerancia" de los radicales Demócratas Suecos.
Finlandia y Suecia dejaron atrás su histórica neutralidad a raíz de la invasión de Ucrania para ingresar en la OTAN. Fue un giro respaldado por el conjunto de la sociedad y de su espectro parlamentario. Ni los ultras suecos ni los finlandeses --país que hasta la agresión rusa a Ucrania mantuvo fructíferas relaciones con Moscú-- se comportan como partidos prorrusos. Son países con ejércitos modernos, clave para el escudo báltico junto con Lituania, Estonia, Letonia o Polonia, todos ellos con frontera terrestre o división marítima con Rusia o con Bielorrusia.

domingo, 24 de marzo de 2024

Se trata de Orbán

El europeísmo y el populismo prorruso se disputarán la presidencia eslovaca



El primer ministro de Hungría, Víktor Orban, y el líder de Eslovaquia, Robert Fico. / AFP

Gemma Casadevall

El candidato europeísta Ivan Korcok y el representante del populismo prorruso Peter Pellegrini, afín al primer ministro Robert Fico, y se disputarán la presidencia de Eslovaquia en la segunda vuelta electoral, que tendrá lugar el próximo 6 de abril. El más votado en la primera vuelta fue Korcok, con un 42,5 % de los votos, cuatro por encima de su rival, según los datos difundidos por el canal RTVS una vez escrutados el 100 % de los distritos electorales.
Unos 4,4 millones de electores estaban convocados este sábado a la primera ronda de sus comicios presidenciales marcados por la situación en Ucrania, con la que Eslovaquia comparte 97 kilómetros de frontera. Seguir prestando o no apoyo militar y humanitario al país vecino, en un momento de máxima tensión con Moscú, era la cuestión fundamental en estos comicios, que se celebraron seis meses después del regreso a la jefatura del gobierno de Fico. Su línea, en lo que respecta a Rusia, es similar a la del ultranacionalista húngaro Viktor Orban, el gran aliado entre el bloque europeo del presidente Vladímir Putin.
Eran nueve los candidatos en esta primera vuelta y el más cercano a Fico era Pellegrini, exprimer ministro y presidente del Parlamento; como principal rival a su línea partía el extitular de Exteriores Korcok, quien aspira a suceder a Zuzana Caputova y ejercer como contrapeso pro-ucraniano a los propósitos de Fico. Los comicios electorales cerraron a las 22.00 horas locales sin incidentes destacables, tras lo que se difundieron las estimaciones de RTVE.
"La gente sabe cuál es mi compromiso político. Es el momento de expresarlo con el voto", afirmó Korcok, al depositar su voto. "Aspirar a una mayor soberanía nacional no significa dar un giro radical a nuestra política exterior", dijo por su parte Pellegrini.
A Korcok, un diplomático muy rodado de 59 años, se le identifica con el continuismo europeísta respecto a Caputova, quien cinco años atrás se convirtió en primera mujer en la presidencia de Eslovaquia y que ahora renunció a optar a la reelección. Pellegrini, de 48 años y el político más popular del país, es la gran apuesta de Fico para apuntalar su dominio. Ambos proceden de la socialdemocracia, aunque mutados hacia un populismo prorruso que les hermana con el ultranacionalismo húngaro.

Movilizaciones contra la deriva de Fico

Korcok no ha escatimado críticas a la línea de Fico, lo mismo que ha hecho Caputova desde la presidencia. Esas críticas se plasmaron en la recta final de estas presidenciales en movilizaciones masivas contra los propósitos de Fico de reestructurar la radiotelevisión pública, lo que significaría hacerse con su control. Pellegrini ha instado a Ucrania a un inmediato alto el fuego y a abrir negociaciones de paz con Moscú, lo que tanto para él como para Fico implicaría renunciar a parte de su territorio. Ambos candidatos representaban la polarización política de Eslovaquia, país con 5,5 millones de habitantes -o 4,4 millones de electores-, que como los estados bálticos ingresó en la OTAN hace 20 años.
La campaña estuvo dominada por las acusaciones desde las filas de Fico contra la presidenta saliente, a la que se considera una "agente al servicio de Bruselas y Washington". Estos reproches eran extensivos a Korcok, quien de acceder a la presidencia ejercerá de contrapeso a Fico. El cargo presidencial es eminentemente representativo, aunque puede vetar determinadas leyes emanadas del Parlamento.
Apoyar o no a Ucrania ha sido la cuestión de la campaña electoral, en un país que perteneció al bloque soviético y pasó a integrarse en la OTAN y en la UE en 2004. Su ingreso se produjo en paralelo a los de Lituania, Letonia y Estonia, asimismo miembros de la Alianza desde hace 20 años. Pero mientras los tres países bálticos defienden la máxima solidaridad y apoyo a Ucrania, así como la fidelidad al atlantismo, en Eslovaquia la influencia de Orban se ha convertido en determinante.

sábado, 23 de marzo de 2024

Descubriendo Bratislava

Eslovaquia, ante unas elecciones que pueden consolidar el dominio pro-ruso



La presidenta eslovaca, Zuzana Caputova. / VLADIMIR SIMICEK

Gemma Casadevall

Son apenas 4,4 millones de electores los convocados a las urnas el sábado en Eslovaquia para la primera vuelta de las elecciones presidenciales. De su voto dependerá que el populismo prorruso consolide su dominio en un país que, desde la victoria de Robert Fico en las parlamentarias del pasado octubre, abandonó el apoyo militar a Ucrania. Sigue el modelo practicado en la vecina Hungría por el ultranacionalista Víktor Orban, el más fuerte aliado de Vladímir Putin en la Unión Europea (UE).
Eslovaquia, con 97 kilómetros de frontera con Ucrania, tenía hasta ahora cierto contrapeso contra la línea prorrusa de Fico a través de su presidenta, Zuzana Caputova. La jefa del Estado -cargo representativo pero al que corresponde ratificar las leyes emanadas del Parlamento, además de ejercer la jefatura de las Fuerzas Armadas- representa al europeísmo y la solidaridad hacia Kiev.
Pero, cinco años después de convertirse en la primera mujer en la presidencia eslovaca, no opta a la reelección. Son once los aspirantes al puesto, con dos firmes candidatos a disputar desempate, el 6 de abril. Los sondeos apuntan a que ninguno logrará la mayoría en la primera vuelta.
Al exprimer ministro y ahora presidente del Parlamento, Peter Pellegrini, afín a la línea de Fico, se le pronostica un 34% de los votos; le sigue el liberal Ivan Korcok, extitular de Exteriores y representante del europeísmo, un punto por debajo. Pellegrini, como Fico, se sitúan en esa línea política de compleja definición, ya que proceden de la socialdemocracia, pero mutaron hacia un populismo capaz de aliarse con la ultraderecha. También concurren un expresidente del Tribunal Supremo, Stefan Harabin, leal al Kremlin, y el radical de derechas, Marian Kotleba.

El precedente de Polonia

Han estado muy presentes en la campaña las hostilidades hacia la presidenta saliente, a la que se acusa de ser una "agente al servicio de Bruselas y Washington". Son reproches idénticos a los que sufrió el actual primer ministro polaco, Donald Tusk, quien en 2023 logró el relevo en el poder tras ocho años de dominio del ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS). A Tusk le compete ahora revertir legislaciones atentatorias contra la libertad de medios y la independencia judicial, pero por lo menos el PiS mantuvo una línea solidaria hacia Ucrania.
Una victoria de Pellegrini en la carrera a la presidencia convertiría a Eslovaquia en el siguiente país de la UE fronterizo con Ucrania con dominio de fuerzas prorrusas. Favorecía asimismo los planes de reestructuración de Fico de la radiotelevisión pública RTVS, que han desatado ya movilizaciones opositoras, con el apoyo de la aún presidenta.

Cuestionamiento de la soberanía de Ucrania


El Gobierno de Fico practica el cuestionamiento de la soberanía de Ucrania, a la que insta a "negociar" una paz con Moscú y la renuncia a una parte de su territorio. Korcok ejercería de contrapeso, como ha hecho Caputova, quien pese a sus limitadas competencias puede vetar determinadas leyes.
Apoyar o no a Ucrania ha sido la cuestión de la campaña electoral, en un país que perteneció al bloque soviético y pasó a integrarse en la OTAN y en la UE en 2004. Su integración discurrió en paralelo a las de Lituania, Letonia y Estonia, asimismo miembros de la Alianza desde hace 20 años. Pero hay abismos entre Eslovaquia y los países bálticos, fronterizos con Rusia o Bielorrusia y representantes de una fidelidad sin escisiones al atlantismo.
La influencia de Orban es determinante, como lo ha sido una campaña de desinformación masiva. Se ha recordado insistentemente el escaso peso de Bratislava en la toma de decisiones de la UE, donde ingresó diez años después de la disolución pacífica de Checoslovaquia en las actuales República Checa y Eslovaquia.

El factor económico

El caso es que del generoso apoyo militar y humanitario a los refugiados ucranianos llegados a su frontera con el inicio de la invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, ha pasado a situarse en las antípodas de la solidaridad hacia el vecino agredido. La victoria electoral de Fico ha acrecentado esa línea. Ya entonces, se alertó sobre la campaña de desinformación sobre el electorado.
Lo único que parece ahora contener la hostilidad de Bratislava hacia Bruselas son las inversiones del sector de la automoción en ese país: Eslovaquia, parte de la euro zona desde 2009, produjo más de un millón de automóviles en 2023. Fueron vehículos salidos de las factorías en su territorio del grupo alemán Volkswagen, pero también del surcoreano Kia. De estas inversiones dependen ya a muchos puestos de trabajo, a la espera de la implantación en el país