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martes, 25 de marzo de 2025

Rugen más, pero no suben


La ultraderecha alemana exhibe su fuerza en el nuevo Parlamento, pero se queda fuera de la cúpula




Los líderes de Alternativa para Alemania, Alice Weidel y Tino Chrupalla, en la sesión constitutiva del Bundestag. / CLEMENS BILAN / EFE



Gemma Casadevall
Berlín25 MAR 2025 

La ultraderecha alemana exhibió su capacidad para 'estorbar' en el recién constituido nuevo Parlamento desde su posición de segunda fuerza. Pero sigue sin conquistar ninguna de las vicepresidencias de la Cámara por el bloqueo del resto degrupos. Mientras la conservadora Julia Klöckner, del bloque de presumible nuevo canciller, Friedrich Merz, lograba su elección como presidenta con un amplio respaldo, el ultraderechista Gerold Otten vio derrumbada su candidatura en las sucesivas vueltas previstas. El resto de aspirantes de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Partido Socialdemócrata (SPD), Verdes y también La Izquierda sí obtuvieron sin contratiempos una de las vicepresidencias.

Al rechazo a Otten, un militar retirado de las fuerzas aéreas alemanas, siguieron las redobladas protestas de Alternativa para Alemania (AfD), que calificó su exclusión de antidemocrática. Este partido quedó ya fuera de la cúpula parlamentaria en las anteriores legislaturas. La diferencia es que ahora es la segunda fuerza a escala nacional, solo superada por el bloque conservador de Merz, con 208 escaños.

La AfD dobló sus resultados en los comicios del pasado 23 de febrero y tiene en la nueva Cámara 152 escaños. Relegó así al tercer puesto a la socialdemocracia de Olaf Scholz, con 120 escaños, mientras que los aún socios de gobierno del canciller saliente, los Verdes, tienen 85. A La Izquierda, finalmente, le corresponden 64.

Equilibrio de fuerzas inédito


Es una correlación de fuerzas inédita en la República Federal de Alemania. No solo por el avance del radicalismo derechista, sino también porque la 'tarta' parlamentaria ha quedado reducida a cinco grupos, al quedar convertidos en extraparlamentarios los liberales del FDP. Este partido fue hasta hace unas décadas una formación 'bisagra' tanto para gobiernos liderados por los conservadores como los socialdemócratas. Fuera ha quedado también el recién fundado izquierdismo prorruso de Sahra Wagenknecht, que fracasó en la búsqueda de su propio electorado.

El discurso inaugural le correspondió al izquierdista Gregor Gysi, por ser el diputado más veterano del hemiciclo. Este papel levantó ya encendidas protestas de la AfD. Históricamente, el honor del discurso se concedía al diputado de más edad, lo que le habría correspondido a Alexander Gauland, presidente honorario y fundador de la AfD. Pero ya en la anterior legislatura se modificó este protocolo por esta misma razón, lo que entonces derivó ya en encendidas, pero inútiles protestas de la ultraderecha.

Todo era bastante anómalo en la sesión constitutiva del nuevo Bundestag, con un centenar menos de escaños que el anterior, a consequencia de la reforma aprobada para bajar de los más de 700 escaños que tuvo a los actuales 630. Son menos los asientos y mucho menor el peso del centro-izquierda. Scholz seguirá ejerciendo como canciller en funciones hasta la elección de su sucesor, para convertirse luego en ‘diputado raso’ por el mandato logrado en su distrito electoral.

El bloque conservador de Merz y los socialdemócratas están negociando su pacto de coalición pero, pese al buen arranque y los principios de acuerdo en materia de rearme y fiscal, han fuertes diferencias en política migratoria y social. El propósito de Merz es someterse a la elección como canciller por el Parlamento el 23 de abril.

Paridad de género en retroceso

La conservadora Julia Klöckner, de 52 años y ministra de Agricultura bajo Angela Merkel, es la cuarta mujer que ocupa la presidencia del Bundestag. Sucede en el puesto a la socialdemócrata Bärbel Bas. Pero, fuera de esos puestos destacados, la paridad de género en la nueva cámara ha experimentado un nuevo retroceso. El porcentaje de escaños ocupados por mujeres se sitúa en el 32,4%, un descenso de 2,4 puntos respecto al anterior. Solo entre los Verdes y La Izquierda supera el porcentaje de diputadas el 50%, mientras que en la ultraderechista AfD se cae al 11,3%.

Tampoco se ha avanzado en cuanto a presencia de parlamentarios con raíces extranjeras: se sitúa en un 11,4%, prácticamente al mismo nivel que su antecesor. Lo que teniendo en cuenta que uno de cada cuatro ciudadanos del país tienen orígenes no alemanes es un porcentaje muy bajo.

martes, 18 de marzo de 2025

Desenfreno

Alemania entierra el dogma de la austeridad y aprueba el paquete para activar el rearme y actualizar sus infraestructuras



Alemania se abre a un histórico gasto ilimitado en defensa

Gemma Casadevall  Berlín18 MAR 2025 

Lo que parecía imposible hace unos meses se convirtió en realidad y por la vía rápida en el Parlamento alemán: las enmiendas a la Constitución para liberar a defensa del freno a la deuda y activar un fondo de medio billón de euros para infraestructuras lograron este martes la mayoría de dos tercios que precisaban. El previsiblemente próximo canciller, el líder conservador Friedrich Merz, las había pactado de antemano con sus futuros socios socialdemócratas, el partido de Olaf Scholz, y con los Verdes. Supone dar luz verde a un endeudamiento total por cerca de un billón de euros por un periodo de 12 años. El plan generó tensiones en su bloque conservador, y algunos rechazos como el del exsecretario general de su Unión Cristianodemócrata (CDU), Mario Czaja. Y superó varias demandas ante el Tribunal Constitucional de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) y de La Izquierda, contra el camino seguido para lograr la mayoría de dos tercios.
Consistió la estrategia de Merz en convocar el Parlamento saliente, en lugar del emanado de las urnas, para sortear la minoría de bloqueo que podrán ejercer en el futuro la AfD, que será segunda fuerza nacional, junto a La Izquierda. Las demandas fueron rechazadas por el Constitucional, pero quedaba por disipar el peligro de que las disidencias entre el bloque conservador derribaran el proyecto. No fue así. La moción logró el apoyo de 513 diputados, claramente por encima de los 489 votos necesarios y con apenas una quincena de votos díscolos atribuibles a los descontentos entre conservadores, socialdemócratas o verdes. Los votos en contra fueron 207.
"Nuestra seguridad no puede depender de la situación presupuestaria (...) Los tiempos en que confíamos en que otros la garantizarían quedaron atrás", había alertado en el debate previo el ministro de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius, hombre fuerte del Gobierno de Scholz y probablamente presente también en la futura coalición de Merz.
Con la votación de este martes se entierra el dogma de la austeridad alemán ejercido a través del llamado freno a la deuda. Es un mecanismo anclado en la Constitución, en vigor desde 2011 y que limita el endeudamiento al 0,35 % del PIB anual. Había quedado temporalmente en suspenso durante la pandemia, aún bajo la 'era Angela Merkel'. El articulado constitucional prevé excepciones por emergencias. Pero el Partido Liberal (FPD), exsocio de Scholz, impuso el regreso a su estricto cumplimiento, lo que precipitó el hundimiento de la alianza de gobierno. Socialdemócratas y Verdes exigían el fin de este instrumento.

Giro conservador y triunfo verde

De levantar el freno a la deuda dependen el rearme que reclama la situación global y la puesta al día de las desvencijadas infraestructuras de la red ferroviaria, autopistas o incluso escuelas del país, impropias de un país industrializado como Alemania.
Así lo ve ahora Merz, pese a que, como los liberales, se había aferrado al freno a la deuda en la campaña que le llevó a la victoria electoral el pasado 23 de febrero. De su bloque conservador había partido en 2022 una demanda al Constitucional contra el uso de fondos no usados en la pandemia que, a su juicio, vulneraba el sentido del freno a la deuda.
El giro del bloque conservador, calificado de engaño al elector por sus rivales, se vislumbró en las primeras reuniones de tanteo con los socialdemócratas. Se fijó la semana pasada al abrirse la negociación formal de coalición con el partido de Scholz. Al acuerdo entre los dos futuros socios se sumaron Los Verdes. Hubo un forcejeo intenso, pero rápido, que terminó con un triunfo para los ecologistas, que lograron arañar un compromiso concretado en cifras para proyectos propios.
Del medio billón de euros para infraestructuras, para un periodo de 12 años, 100.000 millones serán para la protección del medio ambiente. También hubo concesiones para los poderes locales y regionales. El freno a la deuda se levanta también para los 'länder', los estados federados, y se liberan otros 100.000 millones para sus arcas.

Cheque en blanco a defensa

El giro en defensa se inscribe en la dinámica de rearme europeo y especialmente el flanco del este. La Rusia de Vladímir Putin ya no es el único factor de riesgo para Alemania, así como Polonia, países bálticos o Suecia y Finlandia. También lo es el desafecto galopante hacia Europa de Donald Trump. Merz, profundo atlantista como el grueso del espectro parlamentario alemán, desconfía ya sin tapujos de Washington, lo que es un cambio de paradigma aún más radical que el entierro del dogma de la austeridad.
La enmienda constitucional da un cheque en blanco al rearme alemán. Permite un endeudamiento ilimitado en defensa en cuanto se supere el 1% del PIB, lo que implica casi 44.000 millones de euros. Comprende el gasto estrictamente militar y se extiende a protección civil, contra ciberataques, servicios secretos o ayuda a Ucrania. Sigue al fondo extraordinario impulsado por Scholz a raíz de la invasión rusa en 2022, por un monto de 100 mil millones de euros y que se estima se habrá agotado el próximo año.
Las enmiendas constitucionales deberán superar la ratificación el viernes de la Cámara alta o de representación territorial, el Bundesrat. El tiempo apremia: para la semana próxima está convocada la sesión constituyente del próximo Parlamento, con la CDU/CSU de Merz como primera fuerza, seguida de los ultras de la AfD, con los socialdemócratas en tercera posición, los Verdes en cuarta y la Izquierda en quinta. Ni los liberales ni el nuevo izquierdismo prorruso de Sahra Wagenknecht tendrán escaños. El Gobierno de Scholz con los Verdes seguirá en funciones previsiblemente hasta el 23 de abril, en que Merz aspira a someterse a su elección como canciller al frente de una coalición con los socialdemócratas.

viernes, 14 de marzo de 2025

Siempre nos quedarán los verdes

Merz suma a los Verdes a su pacto para liberar el gasto en defensa



El futuro canciller, Friedrich Merz, en el pleno del Bundestag / EBRAHIM NOROOZI / AP

Gemma Casadevall, Berlín14 MAR 2025 

Los Verdes alemanes darán su respaldo al plan pactado entre el futuro canciller, el conservador Friedrich Merz, y sus virtuales socios socialdemócratas para liberar el gasto en defensa del freno a la deuda y crear un fondo de medio billón de euros para infraestructuras. Según indicó Merz, la formación ecologista dará el visto bueno al plan tras concretarse que una partida de 100.000 millones del paquete de infraestructuras irá a protección del medioambiente. Es el doble de lo que había ofrecido inicialmente y explicita que son fondos 'adicionales', no procedentes de otros fondos. El grueso del fondo a las infraestructuras, para el que se contempla un plazo de 12 años, se destinará a la puesta al día de la anticuada red ferroviaria, autopistas, puentes o escuelas y se nutrirá de créditos exentos del freno a la deuda.
El acuerdo sigue a la tensa sesión parlamentaria del jueves, en que los Verdes reprocharon a Merz que durante meses había rechazado todas las propuestas hechas por el Gobierno del aún canciller, Olaf Scholz, y los ecologistas para reformar el freno a la deuda. Aseguraron que no entregarían un cheque en blanco solo para defensa.
El freno a la deuda es un instrumento anclado en la Constitución y para suspenderlo o reformarlo se precisa el apoyo de dos tercios de la Cámara. Este instrumento limita el endeudamiento del Estado al 0,35 % del PIB anual. Con la reforma, el gasto en defensa que supere el 1 % del PIB (unos 43.000 millones) quedará excluido de esta regla. En ello entrarán no solo los gastos estrictamente militares, sino también servicios secretos, ciberseguridad, seguridad civil y ayuda a países agredidos, como Ucrania. Este nuevo paquete sigue al fondo extraordinario 100.000 millones creado tras el inicio de la invasión rusa por el gobierno de Scholz para la puesta a punto del ejército alemán y para la ayuda militar a Kiev.
El bloque conservador de Merz y sus futuros socios socialdemócratas optaron por presentar ambos megaproyectos al Parlamento saliente, sin esperar a la sesión constituyente de la nueva Cámara del 25 de marzo. Se quería evitar así que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) haga uso de la llamada minoría de bloqueo para detenerlo. La AfD será la segunda fuerza del nuevo Parlamento y con La Izquierda sumará los escaños precisos para hacer uso de la minoría de bloqueo. La ultraderecha rechaza un rearme alemán, mientras que La Izquierda exige el levantamiento total del freno a la deuda.
Visto bueno del Constitucional
Merz se vio obligadoel jueves prácticamente a suplicar ante el Parlamento el apoyo a los Verdes, lo que desató las risotadas de buena parte del pleno. En la pasada campaña electoral, tanto el líder conservador y muy especialmente su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se dedicaron a despotricar de los ecologistas y a descalificar a su candidato y ministro de Economía, Robert Habeck, al que responsabilizan de la recesión que atraviesa Alemania.
La votación sobre ambos paquetes, el de defensa y el de infraestructuras, tendrá lugar el próximo martes. La AfD y la Izquierda habían presentado demandas al Tribunal Constitucional con el argumento de que el Parlamento saliente no representa la mayoría emanada de las urnas y que no está legitimado para adoptar decisiones de ese calibre. La Corte rechazó este viernes estas demandas.
Merz justificó que se recurra a esta aprobación acelerada en la necesidad imperiosa ante el agravamiento de la seguridad global y asumiendo que Estados Unidos dejó de comportarse como un aliado 'fiable'.
Su bloque conservador y los socialdemócratas iniciaron este jueves negociaciones formales de coalición, que discurren asimismo a ritmo acelerado. El propósito de Merz es someterse a la elección del Parlamento el próximo 23 de abril.

jueves, 13 de marzo de 2025

Rearme sin freno

Merz forcejea con el Parlamento agónico para liberar el gasto en Defensa



Gemma Casadevall, Berlín 13 MAR 2025 

"Los cambios en el orden mundial son dramáticos (...) Alemania debe ser capaz de defenderse”: con estas palabras, el líder conservador y previsible próximo canciller alemán, Friedrich Merz, pidió liberar Defensa del freno a la deuda por la vía rápida, ante el Parlamento saliente y con el Gobierno de Olaf Scholz aún en funciones. “Si la historia llama a la puerta, hay que abrírsela. Tal vez no se dé otra oportunidad”, salió en su apoyo Lars Klingbeil, líder socialdemócrata.
Klingbeil aludía así a la necesidad de respaldar ya un doble paquete financiero para Defensa e Infraestructuras que precisa el apoyo de una mayoría de dos tercios del Parlamento. Se trata de liberar del freno a la deuda los gastos de Defensa que superen el 1 % del PIB y de crear un fondo especial de medio billón de euros para infraestructuras. La ansiada mayoría de dos tercios podría ser impracticable a partir del 25 de marzo, cuando se constituya nuevo el Parlamento emanado de las elecciones generales. La ultraderechista Alemania para Alemania (AfD) será segunda fuerza y sus escaños, sumados a los de La Izquierda, la facultarán para imponer la llamada ‘minoría de bloqueo’ a toda enmienda constitucional.
“Usted pasará a la historia como el sepulturero del freno a la deuda que prometió defender”, aseguro la líder de la AfD, Alice Weidel, en dirección a Merz. El bloque conservador, como los liberales, rechazó una y otra vez todas las propuestas de Scholz y sus socios verdes para reformar el freno a la deuda, instrumento constitucional que limita el endeudamiento al 0,35 % del PIB. Este mecanismo ha lastrado la economía alemana, según la opinión coincidente entre expertos económicos. Pero tanto Merz como los liberales se aferraron a su mantenimiento La tenaza de los liberales precipitó el hundimiento de la coalición de Scholz.

¿Estrategia legítima o engaño al elector?

La estrategia de buscar el respaldo ‘in extremis’ de un Parlamento formalmente vigente, pero inactivo desde hace semanas, se ha denunciado como un engaño al elector desde la AfD, La Izquierda, los liberales y los Verdes. Hay tres demandas ante el Tribunal Constitucional, una de AfD y dos de La Izquierda, contra la determinación de recurrir a un Parlamento que no refleja la mayoría emanada de las urnas.
La llave para que salga adelante el plan de Merz la tienen los ecologistas. Sus votos son necesarios para una mayoría de dos tercios. Pero se niegan a ofrecer un ‘cheque en blanco’ sin incluir objetivos climáticos cuantificables. "No vamos a respaldar sus trucos’, aseveró la jefa del grupo parlamentario verde, Katharina Dröge.
Está por ver si los Verdes mantendrán su rechazo en la votación final, prevista para el próximo martes. Merz ha emprendido intensas negociaciones para incorporar concesiones en materia climática. Mucho más complejo sería para Merz buscar el apoyo ya en la nueva cámara de La Izquierda, que reclama una abolición total del freno a la deuda.

¿Pacto de gobierno en tiempo récord?

Scholz y sus ministros asistían a la sesión del Bundestag como convidados de piedra. Este jueves empezaban las negociaciones formales para una coalición entre el conservador Merz y con Klingbeil como jefe de la delegación socialdemócrata. Son 256 las personas involucradas en la negociación, repartidas en 16 grupos de trabajo. Según la agenda filtrada por medios alemanes, Merz quiere tener el pacto listo en Semana Santa para someterse a su elección ante el Parlamento el 23 de abril.
De conseguirlo, habrá sido a velocidad fulminante. Angela Merkel precisó de casi seis meses entre su última victoria electoral, en septiembre de 2017, hasta su reelección, en marzo de 2018. Scholz tardó 73 días para su único mandato.
Merz ha pisado el acelerador. Antes de entrar en negociaciones formales, ya obtuvo principios de acuerdo para Defensa e infraesfraestructuras, así como para endurecer la política migratoria, punto esencial de su programa.

sábado, 1 de marzo de 2025

Que nos quisimos tanto

La gran coalición o 'Groko': ¿receta de éxito o única vía posible?



La conservadora Angela Merkel y el socialdemócrata Martin Schulz, que integrarían una gran coalición, durante un debate electoral en septiembre de 2017. / HERBY SACHS WDR / POOL / EFE


Gemma Casadevall
B
erlín01 MAR 2025 

Alemania se dirige hacia una nueva gran coalición entre conservadores y socialdemócratas, apodada 'Groko'. Recuperará así el modelo marcado en tres de sus cuatro legislaturas por Angela Merkel, representante del centrismo entre los conservadores. Su liderazgo ahora corresponde a Friedrich Merz, ganador de las elecciones generales y defensor de una línea más derechista. Es la única fórmula posible para garantizar una mayoría parlamentaria y, a la vez, mantener el cordón sanitario contra la ultraderecha. En Alemania, un país obsesionado por la estabilidad, no se contempla un gobierno nacional en minoría respaldado por aliados puntuales en el Parlamento.

La 'Groko' fue considerada en el pasado una constelación para situaciones de emergencia y como último recurso, ya que condena a la oposición a una posición simbólica. Sin embargo, se ha cimentado en Alemania como puntal de estabilidad. El hundimiento del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales que dirigió Olaf Scholz ha reafirmado el rechazo a experimentos contranatura a escala federal.

El equipo de Merz y el del Partido Socialdemócrata (SPD), dirigido por su copresidente, Lars Klingbeil, iniciaron ya en la semana siguiente a los comicios sus "contactos de tanteo", fase previa a las negociaciones formales. Las prioridades de Merz son la reactivación económica tras dos años en recesión, las inversiones en Defensa de una Alemania que ya no confía en EEUU y el cerrojo a la inmigración irregular. Las del SPD, salvar la cohesión social de los temidos recortes conservadores y fórmulas menos drásticas en materia migratoria.

Merz quiere una formación de gobierno rápida, porque "el mundo no espera", como ha venido repitiendo en toda su campaña. Por rápida se entiende en Alemania un par de meses. Para Semana Santa quiere tener cerrado el pacto de coalición y el reparto de puestos entre los socios. Luego se someterá a la elección del Parlamento.

En rigor, la nueva alianza no debería llamarse ya 'Groko', o coalición entre los grandes, dado que los socialdemócratas cayeron al tercer puesto. Pero ese es el término acuñado para una alianza que ha evidenciado sus grandezas y debilidades. Más que receta de éxito, parece un plato único surgido de la voluntad compartida de mantener aislada a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional.

El precedente de Kiesinger, el canciller más fugaz


Hasta la llegada de Merkel al poder, el único precedente de una 'Groko' correspondió al corto periodo del conservador Kurt Georg Kiesinger (1966-1969). No accedió al poder a través de las urnas, sino tras hundirse la coalición con los liberales del "padre del milagro alemán", Ludwig Erhard. La gran coalición nació como recurso a la situación de inminencia. Kiesinger fue el canciller más fugaz de la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y uno de los más controvertidos. De su paso por la cancillería se recuerdan varias leyes de emergencia, así como la bofetada que le propinó en público la periodista y cazanazis Beate Klarfeld por su pasada militancia en el partido de Adolf Hitler.

Merkel, bajo el fuego amigo bávaro

Angela Merkel accedió al poder en 2005 tras imponerse por la mínima al socialdemócrata Gerhard Schröder. El entonces canciller pasó de no reconocer su derrota a tener que ver cómo su partido negociaba una gran coalición con su rival. Otras posibilidades de tripartito, bajo liderazgo conservador o socialdemócrata, habían quedado descartadas tras tibios conatos negociadores.

Pese a la superioridad numérica, Merkel no tuvo una legislatura fácil. Estuvo bajo fuertes presiones desde su propio bloque, que en realidad integran dos partidos: la Unión Cristianodemócrata (CDU) y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Sobre la entonces cancillera se vino la furia de la CSU que le exigía el cierre de las fronteras a los refugiados.

En 2009, Merkel reeditó la fórmula de la coalición con sus aliados naturales, los liberales. Pero el derrumbe de sus socios en las siguientes elecciones generales, en 2013, en que quedaron fuera del Parlamento, la obligó a volver a la 'Groko'. Su CDU/CSU había rozado la mayoría absoluta en esos comicios. Su principal apoyo en este mandato fue el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, su ministro de Exteriores, que desde este puesto saltó a presidente del país por consenso.

El cuarto y último mandato de Merkel se abrió en 2019 tras forzar Steinmeier, desde la presidencia, a su correligionario, el derrotado Martin Schulz, a ceñirse a una nueva 'Groko'. Esta fórmula de gobierno era por entonces impopular y había erosionado a ambos socios. De nuevo, el azote para Merkel hasta su retirada fue la convivencia con la CSU, esta vez representada por su ministro de Interior, Horst Seehofer, obsesionado en cerrar fronteras. Su regalo de despedida al SPD lo personificó Olaf Scholz, su último vicecanciller y ministro de Finanzas, vencedor de las siguientes elecciones por representar la continuidad respecto a Merkel, pese a pertenecer al partido rival. Juntos representaron el más armónico traspaso de poderes que se recuerda en Alemania.

Los escollos actuales


A Merz, sin experiencia de gobierno ni a escala regional, no se le reconocen las dotes para el consenso que caracterizaron a Merkel. La CSU está ahora representada por su líder y primer ministro de Baviera, Markus Söder, un político con reputación de 'macho alfa'. La primera foto del núcleo duro en torno a Merz fue un golpe desde la perspectiva de la paridad de género: seis hombres y ninguna mujer. En el equipo ampliado de sondeo sí hay alguna representante de la CDU, aunque de escasa relevancia. El SPD compensa un poco la grieta de género. El equipo de Klingbeil incluye a la copresidenta del partido, Saskia Esken; a la ministra del Interior, Nancy Faeser, y a la presidenta del Parlamento, Bärbel Bas. Su pieza fundamental, a priori, en el camino a una 'Groko', será sin embargo el ministro de Defensa, Boris Pistorius. Es un político carismático, que sonó como candidato del SPD en lugar de Scholz, pero que se hizo a un lado para evitar mayores desgarros entre los socialdemócratas.

miércoles, 26 de febrero de 2025

El gran Lars

La socialdemocracia alemana se reorganiza para negociar una gran coalición con muchas aristas



El nuevo líder del grupo del SPD en el Bundestag, Lars Klingbeil. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Berlín 26 FEB 2025 

Lars Klingbeil, copresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) alemán, será la figura clave en la negociación de la gran coalición con la que aspira a gobernar el conservador Friedrich Merz, ganador de las elecciones generales del pasado domingo. De 47 años y al frente de la socialdemocracia desde 2021, Klingbeil fue elegido por un 85% de los votos entre sus 120 diputados, un resultado discreto y reflejo del malestar existente en el partido del canciller Olaf Scholz. La socialdemocracia se desplomó desde el 25,7% obtenido en 2021 al 16,4% actual. Es un récord a la baja histórico y encima han quedado relegados al tercer puesto, por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). A Klingbeil se le reprocha, además, haber anunciado el mismo domingo su propósito de dirigir el grupo parlamentario, en lugar de plantearlo primero a sus diputados. Representa en la cúpula del SPD a su ala moderada, frente a la izquierdista de la copresidenta Saskia Esken.

Klingbeil mantuvo un primer contacto con Merz la noche electoral. Formalmente, fue una llamada de trámite, en que Merz felicitó a líder socialdemócrata en su cumpleaños. También fue una mera formalidad la visita de Merz a Scholz en la sede de la Cancillería. Son habituales en Alemania estas reuniones para facilitar el armónico traspaso de poder. Scholz seguirá en pleno ejercicio de su cargo hasta la constitución de la nueva Cámara, prevista para el 24 o 25 de marzo. Tras ese día continuará en el puesto, aunque en funciones, hasta que el Parlamento elija a su sucesor.

Merz aspira a tener firmado su pacto de coalición y la formación de su gobierno hacia Semana Santa. Antes tendrá que limar muchas asperezas, sea en política social como en Defensa o en lo personal. No ha formado parte de ningún gobierno, ni a escala regional, lo que en Alemania es algo insólito porque implica cero experiencia para manejar disensos con sus coaligados.

Marcha atrás


Por lo pronto, el martes dio Merz marcha atrás en su supuesta disposición a reformar el freno a la deuda antes de la constitución de la nueva cámara. Este instrumento limita el endeudamiento, pero para que prospere una reforma precisa una mayoría de dos tercios. La idea de avanzar el voto responde al peso que tendrá en la futura cámara la AfD, cuyos 152 diputados unidos a los 64 de La Izquierda la capacitarían para vetar ciertas leyes, como enmiendas o reformas constitucionales.

Con este argumento y con los resultados en la mano, Merz barajó la idea de someterlo al Bundestag aún vigente, con sus 730 diputados, lo que además de premura de tiempo imponía desafíos logísticos. En el Bundestag se está trabajando para desmantelar y remodelar los asientos para los 630 diputados de la nueva cámara. El martes matizó su propósito y propuso una reforma rápida pero solo para aprobar un fondo especial para Defensa. Alemania cumplió en 2024 por primera vez con el objetivo de destinar un 2% de su PIB a defensa y se proponer ir a más a medio plazo. El Gobierno de Scholz aprobó un paquete especial de 100.000 millones de euros inmediatamente después del inicio de la guerra de Ucrania. Su doble objetivo era poner al día al Ejército alemán, debilitado por décadas de recortes, y suministrar armas a Ucrania. Este fondo está casi exhausto o lo estará en 2027 por los compromisos adquiridos. Merz necesita en nuevo marco legal para su objetivo de mantener el apoyo a Kiev y acelerar los planes de una defensa europea vista la imprevisibilidad de EEUU bajo Donald Trump.

Un reforma que implique solo el fondo para defensa topará con el rechazo de La Izquierda, que reclama liberar de la tenaza del freno a la deuda todo el ámbito de la política social o la vivienda, principal preocupación del ciudadano. El SPD de Klingbeil, por su parte, aprobó en su último congreso una moción para la suspensión total del freno a la deuda.

El sí o no a este mecanismo fue objeto de disenso permanente en el tripartito que dirigió Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. El rechazo liberal a levantarlo precipitó el hundimiento de la coalición.

martes, 25 de febrero de 2025

Friedrich no pierde el tiempo

 Merz prem l’accelerador

“El món no es que­darà atu­rat espe­rant-nos. Evo­lu­ci­ona i es desen­vo­lupa ràpida­ment.” Amb aques­tes parau­les, l’endemà de la seva victòria elec­to­ral, el con­ser­va­dor Fri­e­drich Merz va voler mar­car les diferències res­pecte de l’anqui­lo­sa­ment que ha carac­te­rit­zat el govern de l’encara can­ce­ller Olaf Scholz. No va bur­xar en la ferida de la der­ro­tada soci­al­de­mocràcia ale­ma­nya, que va caure al seu mínim històric –un 16,4 % dels vots– i s’ha con­ver­tit en ter­cera força, dar­rere de la ultra­dreta–. Al cap­da­vall, el propòsit de Merz és fer la farina blana i empren­dre imme­di­a­ta­ment nego­ci­a­ci­ons amb els soci­al­demòcra­tes. L’objec­tiu es tan­car amb el par­tit de Scholz una nova gran coa­lició, l’única cons­tel·lació política que li garan­tirà una majo­ria par­la­mentària sense comp­tar amb Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD). Merz vol acce­le­rar un procés que al seu país pot per­llon­gar-se mesos i tenir el seu nou govern llest per Set­mana Santa. Té al seu favor la dis­po­sició prèvia de Scholz, que con­ti­nuarà com a can­ce­ller fins que li vin­gui el relleu, però no diri­girà les con­ver­ses amb el soci gran.

Les pri­o­ri­tats de Merz són tres: enge­gar una política de segu­re­tat euro­pea “amb veu pròpia” i “inde­pen­dent” res­pecte dels Estats Units, reac­ti­var l’eco­no­mia ale­ma­nya i acon­se­guir tallar la migració irre­gu­lar des­con­tro­lada. Compta per fer-ho amb “el com­por­ta­ment res­pon­sa­ble” dels soci­al­demòcra­tes. I admet la seva pre­o­cu­pació per la mala maror pro­ce­dent de la Casa Blanca, tant pel que fa als amenaçadors aran­zels anun­ci­ats o ja apli­cats per Donald Trump com per la dinàmica empresa per Was­hing­ton i Mos­cou res­pecte d’Ucraïna. Que els Estats Units vul­guin pren­dre deci­si­ons pel seu compte amb Rússia “no és accep­ta­ble ni per a Ucraïna ni per a Europa”.

“Els Estats Units són una part fona­men­tal de l’OTAN, i volem man­te­nir el nos­tre bon nivell en les rela­ci­ons transatlànti­ques”, va insis­tir, en la seva pri­mera roda de premsa l’endemà de les elec­ci­ons. El 28,5% obtin­gut pel seu bloc a les urnes, en uns comi­cis en què la par­ti­ci­pació va ser del 83 %, la més alta des de la reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, li dona un man­dat clar per lide­rar el pròxim govern. Sap que la seva majo­ria depèn d’un acord amb els soci­al­demòcra­tes. El par­tit de Scholz està enfon­sat en les seves hores més bai­xes, però no pot sig­nar a cegues un pacte de coa­lició que inclo­gui reta­lla­des soci­als dràsti­ques com les plan­te­ja­des per Merz en cam­pa­nya. La recerca d’un equi­li­bri entre les pro­pos­tes con­ser­va­do­res i la justícia social que diu repre­sen­tar la soci­al­de­mocràcia és un dels rep­tes que ha de superar Merz per arri­bar al seu objec­tiu: la can­ce­lle­ria.

Els socis euro­peus pres­si­o­nen perquè Ale­ma­nya assu­meixi un paper de lide­ratge. Merz té en aquesta missió el suport de la pre­si­denta de la Comissió Euro­pea, la també ale­ma­nya Ursula von der Leyen, mem­bre del seu par­tit, la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU). Però, fora de les qüesti­ons de defensa, segu­re­tat o política exte­rior, el pre­vi­si­ble suc­ces­sor de Scholz té una situ­ació crítica interna, amb una ultra­dreta que con­ti­nua política­ment aïllada, però que cada cop és més forta, sobre­tot a l’est del país.

L’èxit de l’AfD amb la seva can­di­data, Alice Wei­del, és indis­cu­ti­ble. També ho és la por fona­men­tada que es tren­qui en algun moment el talla­foc a l’entorn d’aquest par­tit, aïllat a escala ale­ma­nya per la seva toxi­ci­tat i, fins i tot, temut per molts dels altres euro­peus ultres per la seva radi­ca­lit­zació.

Cordó sani­tari

Però a la seu del par­tit, la mateixa nit elec­to­ral, no es per­ce­bia l’eufòria que esce­ni­fica Wei­del en les seves inter­ven­ci­ons a la tele­visió. No perquè Merz insistís, un cop més, que mai no coo­pe­rarà política­ment amb el seu par­tit ni el bus­carà per for­mar una coa­lició. És la seva posició decla­rada de fa mesos i no té cap motiu per des­dir-se’n, vist que té en l’horitzó una gran coa­lició que no trenca esque­mes. Però a l’AfD es con­fi­ava en uns efec­tes més vis­to­sos del suport rebut per Wei­del d’Elon Musk i la resta de l’entorn de Donald Trump. Tam­poc no sem­blen haver influït en favor del màxim repre­sen­tant polític de la línia anti­a­sil i el vot xenòfob la sèrie d’atacs a gani­ve­ta­des o atro­pe­lla­ments múlti­ples come­sos en els últims mesos o set­ma­nes per refu­gi­ats. Feia temps que els son­de­jos pro­nos­ti­ca­ven per a l’AfD un 20% o un 21%. I aquest ha estat final­ment el resul­tat obtin­gut. Pot­ser sigui massa opti­mista o pre­ma­tur pen­sar que l’AfD ha tocat sos­tre. Però seria una lec­tura no tan nega­tiva, enmig del con­text pre­o­cu­pant que envolta l’evo­lució política que hi ha a Ale­ma­nya

El mapa polític que queda després d’aques­tes elec­ci­ons gene­rals és esfereïdor per al cen­tre polític. Pràcti­ca­ment no hi que­den ni espur­nes ver­me­lles, el color que iden­ti­fica el Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD), a tot el país. La mei­tat oest i sud ha pas­sat a ser negra, el color del bloc con­ser­va­dor. I la mei­tat est, antic ter­ri­tori de l’Ale­ma­nya comu­nista, té el blau de l’AfD. Els ultres de Wei­del són la pri­mera força en aques­tes regi­ons, un fac­tor que en rea­li­tat tam­poc no sorprèn tant, perquè les elec­ci­ons regi­o­nals de l’any pas­sat a Turíngia, Bran­den­burg i Saxònia ja van mar­car aquesta evo­lució. Turíngia molt espe­ci­al­ment, pel fet de ser el land del líder més radi­cal entre els ultres, Björn Höcke. Mal­grat el seu domini clar, però, no va acon­se­guir el lloc de pri­mer minis­tre regi­o­nal a causa de l’aïilla­ment de la resta dels par­tits.

Divisió ter­ri­to­rial

És una divisió cromàtica que recorda quasi mil·limètri­ca­ment la fron­tera que va par­tir durant dècades les dues Ale­ma­nyes, l’occi­den­tal i la de l’est. A la pri­mera hi domina la dreta mode­rada de Merz i a la segona, els ultres de Wei­del.

Hi ha, però, una taca que trenca els esque­mes i marca una tendència insos­pi­tada: Berlín. La capi­tal no es ni negra i blava, sinó morada, el color de l’Esquerra històrica. El par­tit que ha aixe­cat el cap quan molts el dona­ven per mort o agònic arran de l’escissió encapçalada per Sahra Wagenk­necht. De cop, i com a repre­sen­tant més con­vin­cent del talla­focs con­tra els ultres, el par­tit del post­co­mu­nista Gre­gor Gysi, la seva figura més carismàtica, i de la nova pre­si­denta, Heidi Reic­hin­nek, va sal­tar al 8,8% a escala naci­o­nal. Un mes enrere estava al 4%. Més relle­vant encara és que hagi esde­vin­gut la pri­mera força a Berlín, una ciu­tat estat i capi­tal gover­nada per una gran coa­lició entre con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes.

De cop, la capi­tal ha que­dat encer­clada pel pano­rama ultra domi­nant de tot l’est. L’èxit de l’Esquerra clàssica o històrica és encara més des­ta­ca­ble perquè ha gua­nyat la par­tida sobre Wagenk­necht. La seva escissió, pro­russa i anti­a­sil, s’ha enfon­sat per sota del mínim del 5% neces­sari per garan­tir l’accés a escons. I, final­ment, hi ha una inversió en la dinàmica del vot jove. L’Esquerra de Gysi i Reic­hin­nek és la pri­mera força entre els joves de 18 a 25 anys a tot el país. Un 27% dels joves s’han decan­tat pel vot esquerrà. En les elec­ci­ons del 2021, el pri­mer lloc entre aquesta franja d’elec­tors va ser per a l’AfD.

Sahra Wagenk­necht ha estat el ros­tre de la der­rota en un par­tit de dos anys d’existència, però que es va inflar perquè sem­blava clau per a la gover­na­bi­li­tat a l’est ale­many. Però, final­ment, s’ha posat en evidència como un popu­lisme prorús poc con­vin­cent o sos­pitós d’anar tele­di­ri­git des del Krem­lin.

La gar­ro­tada més forta, però, ha anat per als libe­rals de l’exmi­nis­tre de Finan­ces Chris­tian Lind­ner. També han que­dat fora del Par­la­ment, que perdrà de vista un par­tit arre­lat en el tau­ler polític ale­many. L’FDP, el par­tit libe­ral, va ser soci de suc­ces­sius governs, tant con­ser­va­dors com soci­al­demòcra­tes, fins a l’arri­bada al poder del soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder (1998-2005), que va gover­nar amb els Verds. Amb Angela Merkel va recu­pe­rar, durant una de les seves qua­tre legis­la­tu­res, la posició de soci natu­ral dels con­ser­va­dors. Ara s’ha estim­bat en el descrèdit, com a mem­bre del tri­par­tit amb el soci­al­demòcrata Scholz i el verd Habeck, la gestió dels quals va sot­me­tre a un sabo­tatge intern per­ma­nent.

A Lind­ner se’l res­pon­sa­bi­litza de l’enfon­sa­ment de la coa­lició que ha pre­ci­pi­tat les elec­ci­ons. Ara s’ha que­dat sense escons, cosa que, d’altra banda, deixa sense braç par­la­men­tari un seguit de lob­bies. A l’FDP de Lind­ner se l’ha iden­ti­fi­cat a Ale­ma­nya com el par­tit “dels ingres­sos alts”, pels seus vin­cles amb la indústria. Ha estat també el par­tit de figu­res polítiques com Hans Die­trich Gensc­her, l’emblemàtic minis­tre d’Afers Estran­gers de Hel­mul Kohl des de la dar­rera fase de la guerra freda fins a la reu­ni­fi­cació. Lind­ner repre­sen­tava la nova gene­ració. Ara el par­tit haurà de bus­car la reno­vació en un con­text política­ment enra­rit i enmig d’una crisi econòmica pre­ci­pi­tada sota un govern del qual van for­mar part els repre­sen­tants de l’àmbit finan­cer.