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domingo, 12 de abril de 2026

La gran noche de Péter


De aplaudir a Orbán a derribarlo tras 16 años de ultranacionalismo: así es Péter Magyar, el líder opositor que ha ganado en Hungría



Péter Magyar, líder del partido opositor de Hungría Tisza, en una imagen de archivo. / Tibor Illyes / Efe

 Gemma Casadevall   Budapest12 ABR 2026 

De aplaudir a Viktor Orbán a prometer derribar, pieza a pieza, el aparato estatal diseñado a lo largo de 16 años por el primer ministro y líder del Fidesz, el partido en el que el mismo militó: Péter Magyar, de 45 años y abonado a una imagen de político joven y dinámico, como lo fue Orbán unas décadas atrás, necesitaba una mayoría amplia para hacer caer a su excorreligionario y abanderado de la ultraderecha euroescéptica que gobierna Hungría desde 2010. Entre las reformas implantadas por Orbán se encuentra el diseño de un sistema electoral que favorece a Fidesz y obliga a Tisza, el partido de Magyar, a superarle al menos en unos cinco puntos. Lo logró con creces, ya que tendrá una mayoría de dos tercios en el nuevo Parlamento nacional de Budapest.

Representa al conservadurismo y comparte con Orbán el ideario nacionalista, aunque sin el prefijo ultra. Se espera de él una política migratoria más restrictiva aún que la ahora vigente. Tampoco se abrirá a un ingreso rápido de Ucrania en la UE. A diferencia de Orbán no es identificable como homófobo, pero tampoco se prevé que impulse un giro a favor del colectivo LGTBI. Llega al poder, sin embargo, como gran esperanza del cambio de rumbo en Budapest que anhelaba una mayoría de los húngaros, además de Bruselas y el conjunto del centro político europeo bajo presión por el auge ultraderechista.

Magyar es el rey de las redes sociales y ha logrado vitalizar lo que era un partido agónico, Tisza. Adoptó ahí el nombre de una formación registrada en 2021 y sin fortuna en las urnas. Con esa estrategia activó un partido que de otro modo no habría llegado a tiempo para concurrir en los comicios europeos de 2024, su catapulta a la vanguardia política. Se puso así al frente de una formación sin apenas aparato ni más rostros que él mismo. Y, en el esprint de la campaña, se ha lanzado a por el voto que no tenía asegurado, el del campo, con una exhaustiva gira por todo el país y algo alejado del Budapest donde creció.

Primero fue una voz discordante dentro de Fidesz. Luego dejó sus filas para desenmascarar el nudo de corrupción en que se ha convertido el partido dominante en Hungría. Es precisamente el hecho de haber estado en el núcleo duro de Fidesz lo que da fuerza a su lucha por erradicar un sistema corrupto, cuyas entrañas conoce muy bien.

Ascenso meteórico

Sus vínculos con el "sistema Orbán" van de lo político a lo privado. Nacido en Budapest en 1981, creció en el seno de una familia arraigada en el conservadurismo húngaro. Estudió Derecho, completó su formación en el extranjero e ingresó en Fidesz. Entre 2006 y 2023 estuvo casado con Judit Varga, quien sería ministra de Justicia de Orbán.

Emergió a la primera línea política a raíz de un escándalo por encubrimiento de abusos a menores que sacudió al Gobierno de Budapest en 2024. Su ya exesposa y la presidenta del país, Katalin Novak, dimitieron a raíz de la trama. Magyar, en cambio, movilizó a la ciudadanía con la denuncia de unos casos de pederastia que conmocionaron a todo el país. En el camino quedaron una serie de aspectos que dan a su figura rasgos clarooscuros, como la difusión de unas conversaciones que comprometieron a su exesposa y una denuncia por malos tratos de ésra.

A partir de ahí, y en medio de la dimensión adoptada por lo ocurrido, tuvo un ascenso meteórico. Como de la nada, Tisza alcanzó posiciones punteras en las elecciones europeas e ingresó en el eurogrupo de los Populares, donde estuvo antes de su viraje ultra el Fidesz de Orbán.

Ha pagado un alto precio por su ataque al poder del Fidesz. Se ha visto confrontado con todo tipo de bulos, fango mediático y mensajes de odio. Su equipo atribuye el "tsunami" multiplicador a las redes de desinformación orquestadas desde el Kremlin contra el único rival capaz de poner fin al "sistema Orbán", máximo aliado dentro de la UE de Vladímir Putin.

La clave de su ascenso ahora está en su propósito de liberar para Hungría los fondos europeos -unos 18.000 millones de euros- que Bruselas mantiene congelados por los ataques de Orbán a los principios europeos. Se ha comprometido a mejorar la sanidad o la escuela pública, además de a desmantelar la telaraña corrupta de Orbán.

Bruselas espera de la victoria opositora el desbloqueo de los 90.000 millones en préstamos que precisa Kiev. Magyar se opone tanto a un ingreso acelerado de Ucrania en la UE como al envío de tropas a ese país. Pero no comparte con Orbán la línea de abierta hostilidad hacia el país invadido por las tropas de Putin.

sábado, 14 de marzo de 2026

Pulso al Kremlin en Budapest

Los choques con Zelenski y el apoyo ruso marcan la campaña por la reelección de Orbán



Peter Magyar, líder de Tisza, ondea una bandera nacional en un mitin / TAMAS VASVARI / EFE
  Gemma Casadevall    Berlín14 MAR 2026
 
El líder opositor húngaro Péter Magyar, al que los sondeos dan por ganador en las elecciones generales del próximo abril, denunciaba hace unos días una campaña "de desinformación" lanzada con ayuda de la inteligencia artificial y materializada en 14 videos presuntamente difamatorios. Desde el portal VSquare, dirigido por el periodista crítico Szabolcs Panyi, se ha alertado de una operación orquestada por un grupo de agentes del espionaje militar ruso Moscú, cuya misión es manipular esos comicios. El objetivo está claro: mantener al ultranacionalista Víktor Orbán en el poder, el más poderoso aliado del Kremlín en la Unión Europea. El responsable de la operación es, según dicho portal, Serguéi Kiriyenko, exprimer ministro ruso y exjefe del grupo estatal nuclear Rosatom. A Kiriyenko se le atribuyen agresivas campañas de desinformación, como la que lanzó contra la presidenta de Moldavia, Maia Sandu.

Magyar, de 44 años y líder del partido Tisza, aventaja en los sondeos en unos quince puntos a Orbán, de 66 años y jefe de Fidesz, el partido que desde hace 16 años gobierna con mayoría absoluta en Hungría. La campaña revelada por VSquare consiste en un lanzamiento sistemático de bulos para descalificar a Magyar como una "marioneta de Bruselas" que no tiene apoyo en el extranjero. Si algo tiene Orbán son aliados poderosos. Es amigo declarado de Vladímir Putin, de Donald Trump y de BBenjamín Netanjahu, al que recibió hace unos meses en Budapest pese a la orden de detención de la Corte Internacional de La Haya. Es el fundador de los llamados "Patriotas para Europa", que integra a la ultraderecha francesa de Marine Le Pen, al Vox de Santiago Abascal y otras formaciones de ese espectro de Países Bajos y Austria, entre otros.

Las injerencias rusas serían el brazo virtual de Moscú en su campaña por la reelección en los comicios del 12 de abril. Los vínculos entre Budapest y Moscú se hacen aún más palpables en los choques entre Orbán y Volodímir Zelenski. Su hostilidad recíproca es conocida, pero estas semanas escalaron a una toxicidad extrema.

El cordón umbilical ruso

La reciente detención de siete ciudadanos ucranianos que transportaban por Hungría unos 75 millones de euros en efectivo, más nueve lingotes de oro, disparó las tensiones entre Budapest y Kiev. Hungría se incautó por decreto de ese transporte, mientras Ucrania argumentaba que es una trasacción legal entre el banco austriaco Raiffeisen International y el ucraniano Oschadbank.

Del cruce de reproches habitual entre Zelenski y Orbán se pasó a una escalada en la que Bruselas acabó interviniendo a favor del primer ministro húngaro. Al presidente ucraniano se le ocurrió amenazar a Orbán con dar su dirección a "nuestros muchachos" de las fuerzas armadas para que le visitaran y le hablaran "en su idioma". A Bruselas no le quedó otro remedio que afear públicamente a Zelenski la amenaza.

Las razones del descontento del presidente ucraniano están en el anunciado bloqueo húngaro al préstamo de la UE de 90.000 millones de euros destinado a Ucrania, que se suma a la sistemática negativa húngara de apoyar a Kiev. Para Zelenski, esa vía de crédito es vital. Orbán argumenta que no cederá mientras no se restablezca el tránsito de crudo ruso por el oleoducto Druzhba, en territorio ucraniano y dañado desde finales de enero por un ataque ruso. Desde Bruselas se ha instado a Zelenski a asumir la reparación de ese oleoducto.

La Hungría de Orbán no solo es una aliada política de Putin, sino que depende fuertemente de los suministros rusos. Su gobierno reclama de la UE que siga el ejemplo de EEUU y suspenda temporalmente las sanciones contra el petróleo ruso, con el argumento de que con ello se frenará el alza de precios precipitada por la guerra en Irán.
Sondeos cuesta arriba

A finales de febrero, el instituto Medián daba a Magyar una ventaja de hasta 20 puntos sobre Orbán. Esta distancia se reducirá probablemente en la recta final, según algunos expertos. Pero aún sí se contempla como muy probable la derrota de Orbán.

Magyar, quien militó en el pasado en el Fidesz, representa ahora la esperanza opositora de poner fin a la deriva totalitaria húngara. Denuncia que, bajo Orbán, Hungría se ha convertido en el país más corrupto de la UE y que el apoyo que recibe de Putin o de Trump responde a la obsesión de ambos por debilitar a Europa.

Desde 2010, Orbán ha ganado con mayoría absoluta cuatro elecciones. Su dominio le ha permitido modificar la Constitución, reformar el sistema electoral y colocar a leales a su línea al frente del Tribunal Constitucional. Controla los medios de comunicación públicos, atenaza a los críticos y impone su ley en el ámbito universitario.

Zelenski se ha llevado la reprimenda de Bruselas por sus amenazas. Pero Orbán representa la confrontación constante con la Comisión Europea (CE), que tiene congelados 20.00 millones de distintos fondos por violaciones del Estado de derecho.

jueves, 5 de marzo de 2026

Panorámica extended

Europa envía buques de guerra a Oriente Medio pero se divide ante el uso por EEUU de las bases militares contra Irán



El portaaviones francés Charles de Gaulle. / CHRISTOPHE SIMON / POOL / EFE


Leticia Fuentes    Irene Savio    Gemma Casadevall    Lucas Font

05 MAR 2026 17:21

El rechazo del Gobierno de Pedro Sánchez a que EEUU pueda usar las bases de Rota y Morón para los ataques aéreos contra Irán ha levantado una gran polvareda esta semana, especialmente después de la respuesta del presidente Donald Trump, quien amenazó con "cortar todo el comercio" con España en represalia. El Ejecutivo recuerda que según el artículo 2 del convenio entre ambos países que rige el uso conjunto de los muelles y pistas de Rota (Cádiz) y el aeródromo militar de Morón (Sevilla), España debe autorizar cualquier operación que vaya más allá de operaciones comunes por la común pertenencia de los dos países a la OTAN y "el común ideal de respeto a los principios de la democracia, las libertades individuales y el imperio de la ley" así como la "fe" de ambos estados firmantes en "los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas".

Los casos que se registran en el resto de países europeos es dispar, y oscilan entre la alianza más estrecha del Reino Unido y Alemania a las posturas de Italia o Francia, más próximas a la de España.

Al margen de este asunto, la mayoría de países europeos han decidido desplazar a la región portaaviones, fragatas y aviones de combate para labores de defensa de países aliados.

Francia: participación indirecta

Francia juega con el equilibrio. Su postura en el nuevo contexto geopolítico no es como la de España, y aunque el presidente francés ha reconocido en público que el ataque de Estados Unidos e Israel se encuentra al margen del derecho internacional y esto "Francia no lo puede aprobar", no ha negado tampoco que "Irán es la primera responsable de esta situación".

En esa posición de balance, y aunque el país galo no forma parte de la operación Furia Épica, el Gobierno francés ha movido ficha enviando a sus pesos pesados al Mediterráneo oriental en una lógica "estrictamente defensiva"; su portaaviones 'Charles de Gaulle', el único en Europa con propulsión nuclear, varios cazas Rafale, que ya están actuando en defensa de los países del Golfo, y la fragata multimisiones 'Languedoc' situada en aguas chipriotas para contrarrestar los ataques iraníes. Sobre el uso de sus bases por parte de aviones de EEUU, el Estado Mayor francés ha explicado este jueves que está permitiendo la llegada de aeronaves de apoyo, no de combate, a la de Istres (sureste de Francia) pero con la "garantía" de que "no participarán en modo alguno en las operaciones" que se están llevando a cabo en Irán.

"Es efectivamente nuestra responsabilidad (...), se trata de proteger y restablecer la paz lo más rápidamente posible", insistió el presidente Emmanuel Macron esta semana. Estas aportaciones se leen como una participación indirecta en el conflicto, de ahí que dos de sus bases en Abu Dhabi hayan sido atacadas por las fuerzas iraníes.

Este nivel de implicación también se debe a su ya significativa presencia militar en Oriente Medio. En total, hay cerca de 5.000 soldados franceses desplegados en la región. De ellos, casi 900 están en Emiratos Árabes Unidos, entre la base aérea de Al Dhafra y la base naval de Abu Dabi.

Esta movilización militar anunciada por Macron no acaba de convencer a los franceses, quienes se encuentran divididos sobre qué posición debería tomar el país. Según una encuesta de Elabe publicada esta semana, el 56% se opone rotundamente a la intervención del país en el conflicto, frente al 38% que la apoya. Aunque, el 51% cree que el despliegue del portaaviones 'Charles de Gaulle' es una "buena decisión".

Italia

"Italia no está en guerra ni quiere entrar en la guerra". Con estas palabras de fuerte impacto mediático, Giorgia Meloni, primera ministra italiana —y dato importante, principal aliada de Donald Trump en Europa—, ha decidido este jueves hablar con algo más de claridad sobre su postura respecto a la guerra de Estados Unidos (EEUU) e Israel contra Irán, aunque sin renunciar del todo sus habituales malabarismos retóricos.

Después de días de mantener un perfil bajísimo, en los que literalmente Italia parecía haberse evaporado del tablero geopolítico, Meloni se ha expresado de esta manera en una entrevista con la emisora RTL. Una intervención, esta, en la que la líder derechista además dejó caer que, en lo que respecta al uso de las bases militares estadounidenses en territorio italiano, la posición de Roma no sería muy distinta de la de España.

Quizá consciente de los malos ojos con los que gran parte de la opinión pública italiana ve a la guerra en curso, Meloni ha recordado que los acuerdos con EEUU sobre el uso de bases militares en suelo italiano llevan más de medio siglo en vigor y fueron renovados mucho antes de su llegada al poder. Además, estos acuerdos, serían solo "sobre logística y operaciones no cinéticas, lo que significa que no hablamos de [su uso para] bombardeos", ha puntualizado.

Con esto la mandataria se ha distanciado de la eventualidad de que Italia participe de forma activa en la guerra en curso. Además, según ha explicado, Roma no ha recibido hasta ahora "ninguna solicitud de EEUU" para utilizar las bases militares en suelo italiano con el objetivo de lanzar ataques o bombardeos. Y si esa petición llegara, ha dicho, la autorización no sería automática. "La responsabilidad sería del Ejecutivo, pero yo creo que en ese caso deberíamos decidirlo con el Parlamento", ha añadido.

Alemania: soberanía y gestión estadounidenses


Alemania, cuyo canciller Friedrich Merz mantiene la consigna del apoyo imprebrantable a Estados Unidos e Israel, ha descartado hasta ahora participar en acciones de guerra contra Irán, pese a formar parte del llamado E3, la cabeza de lanza europea compartida con Reino Unido y Francia. Poco después de iniciarse la ofensiva estadounidense-israelí, los gobiernos del E3 emitieron un comunicado comprometiéndose a adoptar medidas para "destruir la capacidad de ataque de Irán". El ministro de Exteriores alemán, Joann Wadephul, aclaró a continuación que su país solo actuará "para proteger a nuestros soldados si son atacados". Alemania no tiene bases en la región del Golfo.

La implicación germana en el conflicto es a través de las bases en su territorio, entre ellas Ramstein, la mayor de Estados Unidos fuera de su territorio, que se complementa con las existentes en Baden-Württemberg, Baviera, Hessen y Renania-Palatinado. Ramstein ha sido ya utilizada para los KC-35 estadounidenses, tras la negativa del Gobierno español al uso de la base aérea de Morón de la Frontera.

El régimen legal de las bases militares de EEUU en Alemania es muy diferente a las de España. Mientras en Rota y Morón, la soberanía es española y el uso es compartido, las que están en suelo germano son de soberanía y gestión exclusivamente estadounidense. Gozan de inmunidad, como la de una embajada, y los funcionarios y políticos alemanaes solo pueden entrar con la aprobación del comandante estadounidense.

Por otra parte, el Gobierno de Merz se plantea el envío de una fragata al Mediterráneo, a modo de contribución a la defensa de Chipre.

Los aliados nórdicos apelan al derecho internacional


El presidente finlandés, Alexander Stubb, conservador y al que se atribuye cercanía incluso en lo personal a Donald Trump, estuvo entre los primeros líderes europeos en alertar el fin de semana pasado de que Estados Unidos actuaba al margen del derecho internacional, además de expresar su anhelo de una desescalada para volver a la vía de la negociación.

Noruega, país extracomunitario y miembro de la OTAN, ha mostrado esta misma preocupación. "Las hostilidades se han extendido ya a 14 países. Apelamos a todas las partes a respetar el derecho internacional y la protección de los civiles", insistió este miércoles su ministro de Exteriores, Espen Barth Eide. Noruega es el único entre los países de la región que tiene bases de EEUU en su territorio. Pero su situación geográfica no las hace susceptibles de ser utilizadas para la ofensiva.

Dinamarca, pese al conflicto precipitado por las ansias de Trump de hacerse con el control de Groenlandia, territorio autónomo danés, mantiene estrechas relaciones en lo militar con EEUU, plasmadas en macropedidos como los 27 cazas F-35 de fabricación estadounidense. El pasado mes de junio, el Parlamento danés aprobó un nuevo acuerdo que permitirá a Estados Unidos tener bases militares en el país nórdico. Pero eso forma parte del futuro, no del presente.
Polonia:  Soldados y bases en alerta

"Todos los servicios de inteligencia de la OTAN están en alerta. Soy el responsable de imaginar los peores escenarios posibles", afirmó el ministro coordinado de los servicios secretos polacos, Tomasz Siemoniak. Irán está siendo humillado y los humillados "recurren al terrorismo", añadió. Su alerta se dirige hacia la posibilidad de atentados en Polonia, país con un presidente 'devoto' de Donald Trump, Karol Nawrocki. La lealtad polaca hacia Washington se plasma en las cuatro bases militares de EEUU en su territorio, aunque su cometido es la defensa del flanco este de la OTAN, es decir, derivada de la invasión rusa de Ucrania. Una de ellas, la de Redzikowa, forma parte del escudo antimisiles que debería proteger a Europa de un ataque de Irán.

Junto a este aporte a la defensa común europea, Polonia tiene actualmente 400 soldados polacos en Oriente Medio, integrantes de misiones de la ONU o de operaciones de la OTAN, según el portal RMF24. Están en estado de alerta especialmente los militares estacionados en la frontera entre Líbano e Israel.

Hungría: entre Trump y Putin


La Hungría del ultranacionalista Viktor Orbán se mueve en este conflicto dentro de su reconocida ambigüedad por su condición de aliado, por un lado, de Donald Trump y de Binyamín Netanyahu, y, por el otro, de Vladímir Putin. Budapest se comporta como un socio europeo persistentemente díscolo cuando se trata de la ayuda a Ucrania --que rechaza y bloquea, de acuerdo a los designios de Moscú-- y que no ha dudado en recibir con honores a Netanyahu, pese a la orden de detención de la Corte Penal Internacional de la Haya contra el primer ministro israelí.

En ese dinámica ambivalente, aparentemente lo único que le preocupa a Orbán de la escalada en Irán es que genere "nuevas oleadas de inmigración masiva, a través de Turquía y los Balcanes, hasta nuestra frontera", según escribió en su cuenta en X. Ha relacionado además la falta de apoyo militar de España y Reino Unido a la ofensiva estadounidense-israelí a que la capacidad de maniobra política de ambos países está limitada por la entrada masiva de inmigración. En la dialéctica de Orbán, ambos países tienen ya en su territorio "masas de musulmanes" que condicionan su política.

No se plantea, por el momento, implicarse militarmente en un conflicto que coincide con la campaña electoral húngara. Orbán lucha por la reelección en los comicios que se celebrarán el 12 de abril. Los sondeos apuntan a una derrota de este representante del trumpismo que, a la vez, es el principal aliado de Putin en la UE.

Reino Unido: apoyo logístico y bases para acciones "defensivas"

El Reino Unido ha incrementado su presencia militar en Oriente Medio desde las semanas previas al ataque de Estados Unidos e Israel contra Irán. El primer ministro, Keir Starmer, ordenó el envío preventivo de radares terrestres, sistemas de defensa aérea y aviones de combate F-35 para proteger a sus aliados en la región y las bases con presencia de tropas británicas. Este equipamiento se sumó al avión cisterna Voyager y a los cazas Typhoon que ya estaban desplegados en la base de la fuerza aérea británica en Akrotiri, en Chipre, y en Al Udeid, en Qatar. Starmer ha anunciado este jueves el envío de cuatro Typhoons adicionales a esta última base.

El Gobierno también ha autorizado a Estados Unidos el uso de las instalaciones militares en la isla de Diego García, en el archipiélago de Chagos, y la base de la fuerza aérea de Fairford, en Inglaterra, para llevar a cabo acciones "defensivas" contra Irán, incluida la destrucción de sus arsenales militares y de sus lanzaderas de misiles. Starmer ha recalcado, sin embargo, que el Reino Unido no participará activamente en estos ataques y que su implicación se limitará al apoyo logístico.

El Ejecutivo ha reforzado además la seguridad de sus dos bases militares en Chipre, las cuales han sido objetivo de los ataques iraníes en los últimos días. Starmer ha ordenado el envío a la zona del HMS Dragon, un destructor de la marina británica tipo 45 con un avanzado sistema de defensa antiaérea, el Sea Viper, que permite lanzar ocho misiles en menos de 10 segundos y guiar 16 misiles de forma simultánea. Como refuerzo adicional, también se están desplegando dos helicópteros Wildcat con capacidad para derribar drones, cuya llegada está prevista para este viernes.

domingo, 1 de marzo de 2026

Fratelli

"Merzoni", la sombra de un eje germano-italiano sobre la UE



Friedrich Merz y Giorgia Meloni, en Roma. / ROBERTO MONALDO / AP




 Gemma Casadevall    Berlín01 MAR 2026 



¿Se impondrá un "Merzoni" capaz de tomarle el relevo al eje franco-alemán? Por el término "Merzoni" se entiende una alianza entre el canciller alemán, Friedrich Merz, y la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni. La sintonía personal entre ambos se plasmó en la cumbre germano-italiana celebrada a principios de año en Roma, a la que siguió un documento conjunto preparatorio para la siguiente cumbre de la UE. Es esta una práctica que hasta ahora se reservaba al eje París-Berlín, con el propósito de acudir con posiciones consensuadas ante el resto de líderes.

Es sabido que Merz y Emmanuel Macron no acaban de conectar, pese a sus socorridos pronunciamientos sobre la solidez de su motor europeo. El eje quedó ya bastante maltrecho en los tres años al frente del Gobierno alemán del socialdemócrata Olaf Scholz. El conservador Merz no ha logrado darle nuevo ímpetu en el año transcurrido desde su victoria electoral, en febrero de 2025. El disenso en torno al caza europeo de sexta generación (FCAS, por sus siglas en inglés), en que están implicados Francia, Alemania y España, pesa sobre la relación bilateral. El proyecto arrancó en 2017, con Angela Merkel en el poder, e incluye, además del avión, un sistema de drones interconectados. El deseo del grupo armamentístico francés Dassault de hacerse con el control del 80% del proyecto -y no del 30 % inicialmente pactado- mantiene en suspenso este proyecto estrella para la defensa europea.

La base del eje franco-alemán es el Tratado del Elíseo, firmado en 1963 entre Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, puntal de la reconciliación entre dos países vecinos que llevaban siglos combatiéndose. Se mantuvo entre líderes a menudo de familias políticas distintas, con tándems como el que formaron el socialista François Mitterrand y el conservador Helmut Kohl. Legendarios fueron los que formó Angela Merkel con cuatro presidentes franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y Macron- Cuesta creer que ese motor europeo pueda quedar desplazado por una alianza entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido fundado por Adenauer, y los Fratelli d’Italia de Meloni, un partido postfascista.

Al margen de referencias históricas, el actual canciller parece atraído por una Meloni que ha roto la dinámica de los gobiernos efímeros italianos. Lleva tres años y medio en el poder y los sondeos apuntan a su reelección para 2027. A Macron le queda previsiblemente un año y medio en la presidencia.

El frágil cortafuegos alemán

A los Fratelli de Meloni y la CDU de Merz les une el pragmatismo de sus respectivos líderes. "Merz juega con fuego", explica a EL PERIÓDICO Franco Delle Donne, analista político de la Universidad Libre de Berlín y autor del libro 'Epidemia Ultra' (Península), donde analiza las corrientes ultraderechistas europeas y del resto del mundo. Acercarse a Meloni es peligroso para la CDU. Supone "abrir la puerta a algo que no le conviene", explica. Sería normalizar la relación con un partido postfascista, lo que no concuerda con el propósito de sostener a escala nacional el "brandmauer", o cortafuegos en alemán. Este cordón sanitario ha mantenido aislada a Alternativa para Alemania (AfD), la segunda fuerza política en el país desde los comicios de 2025 y la corriente más radical de la ultraderecha europea.

Dejar que cuaje esa alianza no solo es peligroso para la política interna alemana. Además "abriría el camino a la cohesión entre los conservadores y los ultras en el Parlamento europeo", advierte Darío Azzellini, investigador de la Universidad de Duisburg-Essen. Se reforzaría la mano tendida a Meloni por la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y apuntalaría "el discurso antiinmigración y xenófobo" dentro del bloque comunitario, prosigue este investigador. Von der Leyen comparte con su compatriota Merz no solo la militancia en la CDU, sino también la cercanía personal hacia Meloni.

En juego está, añade Delle Donne, una "erosión del estado de Derecho" similar a la emprendida en Hungría por el ultranacionalista Víktor Orbán. En Italia se han producido ya cambios en el poder judicial para dar más peso al poder ejecutivo, por encima del legislativo. El discurso de Meloni se ha moderado desde que alcanzó el poder. Pero lo que cuenta "no son los discursos, sino las políticas" que aplica, explica el analista, sea en forma de una política migratoria aún más restrictiva, los ataques a los colectivos LGTBIQ+ o el no al aborto.

"Alemania ha estado muy callada frente a la política errática de Donald Trump. Meloni es, entre los líderes de los grandes países europeos, la que más firme sintonía exhibe con el presidente estadounidense", advierte Azzellini. Merz respondió a la llamada de Dinamarca a reforzar la presencia militar en Groenlandia, ante a los propósitos de Trump de hacerse con la isla ártica, territorio autónomo danés. En cambio, ni siquiera el afán expansionista del líder de la Casa Blanca contra otro aliado de la OTAN han apartado a Meloni de su sumisión a Trump.

¿Resistirá el viejo efe franco-alemán?

Merz dejó claro en la pasada Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) su fidelidad a la relación transatlántica. Es un pilar de la política alemana desde el fin de la II Guerra Mundial, pero abogó por reducir su relación de dependencia. "El orden mundial unipolar ha terminado y el liderazgo de EEUU está siendo desafiado (…) Nuestra tarea, como europeos y como alemanes, es reconocer esa realidad, reforzar Europa", afirmó ante la MSC. A la presente edición acudió como representante de EEUU su secretario de Estado, Marco Rubio. Su tono fue más moderado que el empleado un año atrás por el vicepresidente JD Vance, aunque los contenidos no han variado. Estados Unidos sigue contando con sus "mejores aliados", los europeos. Pero aspira a que estos compartan su rumbo en política migratoria, climática y social, dijo Rubio.

Merz exhibió en Múnich, una vez más, cohesión con Macron. Y confirmó que había entablado con el presidente francés "conversaciones sobre la disuasión nuclear europea", algo que, dijo, "ha llegado el momento de refundar".

Meloni y Merz comparten objetivos como la desburocratización, por ser un lastre para la actividad económica para dos países industrializados. También comparten la determinación de seguir apoyando a Ucrania y su compromiso inquebrantable con Israel, los que han llevado al extremo de esquivar tanto como han podido toda condena a la devastadora ofensiva en Gaza.
Disuasión nuclear

Pero si hay algo en lo que Roma no puede relevar a París es en la disuasión nuclear. Francia es la única potencia atómica de la UE desde que Reino Unido abandonó el bloque comunitario. Macron lleva desde 2020 ofreciendo a Alemania extender su "paraguas". Tanto la conservadora Angela Merkel como el socialdemócrata Olaf Scholz rehuyeron esa pretensión. Merz, en cambio, lo ve como relevante en el propósito de reducir su dependencia defensiva europea respecto a Estados Unidos.

Se estima que en territorio comunitario hay un centenar de bombas atómicas estadounidenses, parte de ellas en la base de Büchel, en el oeste de Alemania. Lo que actualmente se discute entre París y Berlín es cómo reforzar el brazo atómico europeo.

Macron esgrime su papel como única potencia atómica de la UE. Merz insiste en que su propósito es dotar a su país “del mayor ejército convencional de Europa”, pero descarta traspasar la línea roja del armamento nuclear propio.



















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domingo, 15 de febrero de 2026

En defensa propia

Lagarde y Kallas defienden una Europa que no se deja "denigrar" por Trump



 Gemma Casadevall

"Europa no es decadente, ni 'woke' ni una civilización amenazada", en palabras de la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, quien criticó la 'moda' de la Casa Blanca de criticar o denigrar al bloque comunitario. "La patada en el culo que recibimos del presidente (Donald) Trump nos ha acercado a los europeos y hecho más responsables", afirmó por su parte la presidenta del Banco Central Europeo (BCE), Christine Lagarde.
Con estos pronunciamientos de la alta representante de la Política Exterior de la UE, por un lado, y de la máxima responsable de la política monetaria de la zona euro, por el otro, se cerró una Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) dominada por la voluntad de emancipación europea respecto a su aliado transatlántico. Estados Unidos, representado por su secretario de Estado, Marco Rubio, no se dedicó a tratar de humillar a Europa -como sí hizo un año antes su vicepresidente, JD Vance--, sino que llamó a relanzar esas relaciones. Dejó claro, sin embargo, que aspira a que Europa se ciña al rumbo de Trump, sea en política migratoria, social o climática, en unos momentos en que, según Washington, la civilización occidental y sus valores cristianos están amenazados.

Incomodidad ante Rubio


"Cuando escucho ciertas críticas contra Europa, lo que al parecer está de moda, me pregunto cuál es la alternativa y por qué son tantos quienes quieren unírsenos", argumentó Kallas, en la jornada de cierre de la MSC. La lista de los que esperan adherirse "es larga", añadió, para referirse no solo a países del este europeo, como Moldavia o Ucrania, sino incluso a Canadá. "Un 40 % de los canadienses tienen interés en ingresar en la UE", aseguró.
Kallas desmenuzó, aunque sin citarlo, algunos de los argumentos brindados la jornada anterior por Rubio. "No necesitamos que nos den lecciones", dijo, para citar como ejemplo a su país, Estonia, que ocupa el puesto segundo en los índices de libertad de prensa, mientras que Estados Unidos está en el 57. A Kallas se la había visto incómoda en la sala del Bayerischer Hof, el hotel muniqués sede de la MSC, al fin del discurso de Rubio. La mayoría de los asistentes, como el canciller Friedrich Merz, saludaron con cerradas ovaciones el discurso del secretario de Estado. Era sobre todo una expresión de alivio, por el tono conciliador empleado por Rubio. Pero el contenido del discurso sigue reflejando unas grietas muy profundas en las relaciones transatlánticas. La esperanza de muchos líderes europeos está en figuras como el gobernador de California, Gawin Newson, presente en la MSC junto con una abultada representación de parlamentarios demócratas o republicanos críticos hacia Trump.
"Europa crece y se fortalece en tiempos de crisis", afirmó Lagarde casi al cierre de la MCS. Soltó ahí su frase sobre la "patada en el culo" que Trump ha propinado, con su giro hostil hacia Europa. Y argumentó que esa sacudida había tenido efectos positivos. La resultante es una cohesión entre los socios europeos, que se ha plasmado en el apoyo a Dinamarca frente a los propósitos anexionistas de Groenlandia por parte de Trump o en la búsqueda de una emancipación defensiva respecto a Estados Unidos.

Rubio, al encuentro con el trumpista Orbán

La visita de Rubio a Múnich suavizó los estragos en la relación transatlántica. El propio Trump había desminado ya bastante el conflicto con Dinamarca, socio de la OTAN. Fue en Davos, cuando descartó el uso de la fuerza militar para lograr sus objetivos sobre la isla ártica y echó atrás la amenaza de aranceles contra los aliados que respaldaran militarmente al socio danés.
Pero estas maniobras para distender la relación entre aliados no ocultan cuáles son los verdaderos amigos políticos a los que Trump y su equipo dispensan asistencia, incluido a escala electoral. Rubio partió de Múnich en dirección a Eslovaquia, para reunirse con el primer ministro del país, el populista Robert Fico. De ahí seguirá viaje a Budapest, donde el lunes será recibido por el líder ultranacionalista Víktor Orbán, el máximo aliado de Trump entre los miembros de la UE.
La visita se produce en unos momentos de debilidad para Orbán. Se pronostica una derrota del primer ministro húngaro en las elecciones parlamentarias del próximo 12 de abril. Los sondeos apuntan a que Fidesz, el partido de Orbán, perderá esos comicios, tras 16 años de gobernar con mayoría absoluta. Su rival es Péter Magyar, excorreligionario de Orbán y ahora líder de Tisza, al que los sondeos sitúan en un 48 % de los votos, diez por encima de los pronosticados a Fidesz.
Orbán asegura que los impulsores de Magyar son la presidenta de la Comisión Europea, Ursula on der Leyen, el líder del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, y, por extensión, Alemania, el país de ambos políticos. Magyar asistió como invitado a la MSC muniquesa, donde mantuvo encuentros con varios líderes, entre ellos el canciller Friedrich Merz

sábado, 14 de febrero de 2026

Llega Pedro

Sánchez alerta contra un rearme nuclear ante una MSC volcada en la defensa


 Gemma Casadevall    Múnich14 FEB 2026 

"Humildemente les pido a las grandes potencias que detengan el rearme nuclear", instó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ante una Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) volcada en el nuevo papel de una Europa reforzada en materia defensiva y donde el eje franco-alemán habla ya de nuevos conceptos para la disuasión nuclear. El líder español llamó así a las potencias nucleares a sentarse a negociar y firmar un nuevo acuerdo START, que garantice la continuidad del que acaba de vencer e impida una nueva carrera armamentística. La apuesta desde la UE debe ser la creación de un Ejército europeo --"y no dentro de diez años, sino ahora", afirmó--, para concluir que el rearme que ahora precisa el mundo es "el moral".
Sánchez lanzó esta llamada en una intervención ante la MSC, previa al debate que mantuvo a continuación con la líder danesa, Mette Frederiksen, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, ambos abanderados del rearme europeo y del reforzamiento del flanco este de la OTAN. Frederiksen, miembro de la familia socialdemócrata como Sánchez, alertó de que, pese a que el presidente Donald Trump descarta ahora el uso de la fuerza militar para hacerse con Groenlandia, persiste en su deseo de hacerse con el control de la isla ártica, territorio autónomo danés.

Groenlandia, anhelo persistente de Trump


"¿Pasó la crisis? No, esa crisis no ha pasado. El deseo de Trump sigue siendo el mismo. Y nosotros, el Reino de Dinamarca, estamos en desacuerdo con ese objetivo", afirmó Frederiksen, respecto al conflicto surgido entre su país y Estados Unidos por el propósito del líder de la superpotencia estadounidense de anexionarse la isla. El apoyo cerrado del conjunto de países europeos a Dinamarca ha limado asperezas, a lo que siguió el anuncio de Trump en Davos descartando el uso de la fuerza militar. La activación de la misión de la OTAN ‘Centinela Ártico’ ha contribuido a tranquilizar los ánimos de Trump, que acusaba a Dinamarca de negligir la defensa de la isla ártica. "Estamos de acuerdo en que tenemos que hacer todos más, a escala colectiva, en su defensa. El Ártico es muy grande. Y éste es el siglo del Ártico", explicó Frederiksen.
El conservador Stubb, a quien se atribuyen cercanías personales y políticas con Trump, consideró que el cerrado apoyo europeo a Dinamarca ha tenido efectos positivos. "El resultado de lo que ocurrió en Davos y lo que hemos visto con Groenlandia es una presencia más fuerte de la OTAN en el Ártico. Creo que lo hemos hecho bastante bien", aseguró. Reflejo de ello, dijo, serán las maniobras que arrancarán la próxima semana en Noruega y Finlandia, con cerca de 25.000 soldados, 5.000 de ellos estadounidenses. El presidente finlandés recordó asimismo que la apuesta de su país por la inversión en defensa es anterior al ingreso acelerado en la OTAN, precipitado por la invasión rusa de Ucrania. "Nuestro objetivo es ser proveedores de seguridad, no consumidores de seguridad", afirmó, en relación a las altas inversiones en materia militar de su país.

Integridad territorial sin dobles raseros

"La integridad territorial merece todo nuestro respeto", aseguró Sánchez, quien ratificó todo el apoyo de su Gobierno, como del resto de los socios europeos, a Dinamarca. Explicó, asimismo, que España asume sus responsabilidades con la OTAN y con sus socios europeos, lo que se demuestra, dijo, con el hecho de que ha triplicado la inversión en Defensa y duplicado los efectivos de soldados españoles en misiones de la Alianza.
En relación con el respeto a la integridad territorial, indicó que ahí no pueden aceptarse dobles raseros: "Tenemos que defender estos valores también desde la perspectiva del flanco sur. Defendemos la integridad territorial de Ucrania, pero también la de Gaza, la de Cisjordania".
Sánchez se erigió así en "voz" del flanco sur, en una MSC cuyo máximo protagonismo había recaído en Alemania, no solo por ser el país anfitrión, sino también por el giro que ha dado esta potencia europea en cuanto al gasto en defensa. El canciller Friedrich Merz insistió ante la MSC en su objetivo de dotar al país del ejército convencional más fuerte de Europa. Confirmó además las negociaciones entabladas en torno a la disuación nuclear con el presidente francés, Emmanuel Macron, en tanto que líder del único país miembro de la UE con armas atómicas propias.
Para Sánchez, una Europa fuerte es garantía de "avance hacia la estabilidad y la paz global". "No entiendo por qué se nos ve como una amenaza", añadió, en alusión a quienes en Estados Unidos miran a la UE como una amenaza y quieran verla "más fragmentada".
La segunda jornada de la MSC, a la que asisten 60 jefes de Estado o de gobierno más una treintena de ministros de un centenar de países, estuvo marcada por la intervención del secretario de Estado de EEUU Marco Rubio. Su discurso fue acogido con alivio por la mayoría de los presentes. Estuvo lejos de las arengas antieuropeas lanzadas el año anterior por el vicepresidente JD Vance. "No es cierto que busquemos separarnos de Europa. Queremos una Alianza y una Europa fuertes (…) Los europeos siempre serán nuestros mejores amigos (...) Pero debemos combatir juntos a quienes buscan destruir nuestra civilización"..., aseguró Rubio. El secretario de Estado habló desde la perspectiva de una Casa Blanca que no excluye a Europa, aunque aspira a que se oriente hacia sus mismos objetivos.

Un Trump con piel de cordero

Rubio llama a Europa a unirse a la lucha "contra los enemigos de nuestra civilización"


 Gemma Casadevall   Múnich14 FEB 2026 

"No es cierto que busquemos separarnos de Europa. Queremos una Alianza y una Europa fuertes (…) Los europeos siempre serán nuestros mejores amigos (...) Pero debemos combatir juntos a quienes buscan destruir nuestra civilización"... Con un discurso sembrado de alusiones a las raíces cristianas de europeos y americanos, al "deber" del presidente Donald Trump de combatir "la inmigración masiva”, la "desindustrialización de Occidente" y todo aquello que, a su parecer, frena la prosperidad, como los acuerdos contra el cambio climático, se erigió el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, en defensor de un nuevo orden mundial que no excluye a Europa, sino que aspira a que se oriente hacia esos mismos objetivos.
"En un mundo ideal, conflictos como el de Irán o Venezuela se resolverían por la vía diplomática. Pero no vivimos en un mundo ideal", aseguró, desde su posición de emisario de Trump ante la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC). Todas las miradas de ese foro internacional, al que asisten 60 jefes de estado o de Gobierno, ministros y representantes de un centenar largo de países, estaban depositadas en Rubio. Se esperaba de él un discurso en línea con las consignas de Trump. Pero que, a la vez, actuara de bálsamo frente a la hostilidad antieuropea marcada el año anterior por el vicepresidente JD Vance.
En la jornada de apertura, tanto el canciller alemán Friedrich Merz como el presidente francés Emmanuel Macron habían dejado clara su apuesta por una nueva Europa fuerte, capaz de defenderse y de invertir en el rearme, incluidas alusiones a la disuasión nuclear. También dieron por terminado el viejo orden mundial o el fin de una unipolaridad, como lo definió Merz, o el dominio único estadounidense.
"No buscamos desmantelar las instituciones del antiguo orden, sino reformarlas y reconstruirlas", afirmó Rubio. Puso como ejemplo la ONU, un organismo que, según él, "no tiene respuestas" ante los conflictos actuales, que no ha sabido resolver el de Gaza -como a su parecer sí logró Trump-, tampoco logra avances en Ucrania ni supo abordar "las amenazas de un narcodictador en Venezuela", en alusión a Nicolás Maduro, que ahora deberá responder ante la justicia de EEUU.

Un bálsamo desde el trumpismo


El discurso de Rubio se acogió con alivio y se cerró con una ovación de los líderes presentes en pie. Pero más allá del bálsamo por su tono conciliador, los elogios hacia "nuestros amigos europeos" o las alusiones a las raíces compartidas -desde el "explorador italiano" Cristóbal Colón, a colonos irlandeses, ingleses, holandeses o incluso los orígenes españoles-, dejó también un mensaje muy claro de cuáles son las prioridades de Trump.
"Hemos pagado un precio altísimo de la visión dogmática del libre comercio, que otros han aprovechado para socavar nuestra nación", afirmó. "Hemos cedido soberanía a otras naciones (...) hemos dejado que el culto climático nos debilitara (…) Hemos abierto las puertas a una migración masiva que amenaza el futuro de nuestro pueblo", prosiguió. A Trump le corresponde ahora revertir esa situación y avanzar hacia "la reconstrucción de nuestras naciones".
"Podemos hacerlo solos. Pero esperamos contar con ustedes, nuestros amigos de Europa", enfatizó, para referirse una y otra vez a los "lazos forjados por siglos de fe cristiana". Trump exige reciprocidad de sus aliados, advirtió. Pero por encima de las diferencias que puedan surgir, incluido en cuestiones como el gasto en defensa, lo fundamental es preservar juntos "un modo de vida y una civilización que tiene muchos motivos para estar orgullosa".

Mensajes a la ultraderecha

La migración masiva "es una crisis que nos está desestabilizando". Buscar recuperar el control sobre las fronteras “no es xenofobia”, dijo, sino la expresión de “nuestra obligación” de defenderse frente aquellos que “pone en peligro a nuestras naciones”.
La intervención de Rubio, al que se reconocía de antemano como un visitante menos virulento o tóxico que Vance, abrió la segunda jornada de la MSC, marcada también por las presencias del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, el ministro de Exteriores chino Wang Yi, así como la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, y el premier británico Keir Starmer.
Por primera vez en años, la MSC había invitado a miembros de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional y afín al trumpismo.

Arropando a Zelenski

Rubio había mantenido ya en la jornada anterior diversas bilaterales, una de ellas con Merz. No asistió en cambio, según fuentes estadounidenses por razones de agenda, a los diversos encuentros mantenidos en Múnich por Zelenski con sus aliados occidentales, una de ellas en el llamado “formato Berlín” -con Merz, Macron y Starmer, más otra ronda con Frederiksen, el primer ministro polaco, Donald Tusk, y el presidente finlandés Alexander Stubb, entre otros. El propósito de estos líderes europeos era arropar a Zelenski, mientras Trump le apremia a cerrar un acuerdo con Rusia y a celebrar elecciones presidenciales en los próximos meses.
"No sabemos si los rusos van en serio en lo de acabar con la guerra. Ellos dicen que sí", se limitó a afirmar Rubio este sábado de ante la MSC, para insistir en que Estados Unidos seguirá poniendo a prueba la "voluntad negociadora" de Moscú.

La respuesta de Francia y Alemania

La rebaja del tono en el discurso de Rubio, aunque fue bien recibida entre los líderes europeos, no disipó su escepticismo sobre la postura de la Administración estadounidense. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, afirmó que el mensaje conciliador del secretario de Estado, Marco Rubio, “no cambiará la estrategia” de París para promover “una Europa independiente y fuerte”.
“Este mensaje, que ha sido bien recibido, no va a modificar nuestra estrategia. Lo dicho hoy lo hemos escuchado en el pasado de administraciones demócratas y republicanas. Queremos construir una Europa fuerte e independiente”, declaró Barrot en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
Por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, consideró este sábado que Rubio es un “socio real” y subrayó la importancia de los lazos transatlánticos. No obstante, recalcó la necesidad de “defender el orden internacional basado en reglas, especialmente el sistema de Naciones Unidas”. Además, rechazó la idea de minimizar el papel de esta institución y defendió “señalar cuando ese orden sea vulnerado”.

viernes, 13 de febrero de 2026

Càsting de líderes en Múnich

Merz y Macron exhiben la "nueva fortaleza" europea frente a Trump


  Gemma Casadevall    Múnich13 FEB 2026 

"El orden unipolar ha terminado y el liderazgo de Estados Unidos está siendo desafiado (...). Tenía razón el vicepresidente JD Vance cuando dijo que el viejo orden mundial desapareció. Nuestra tarea, como europeos y alemanes, es reconocer esa realidad". Con estas palabras abrió el canciller alemán, Friedrich Merz, la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), una cita entre poderosos volcada en las relaciones transatlánticas. "Es el momento de una Europa fuerte, que además apoye con todas sus fuerzas a Ucrania", afirmó, ya al término de la jornada, el presidente francés, Emmanuel Macron. Sería "un gran error estratégico" pretender que la paz pueda construirse "sobre grandes renuncias" para Ucrania, añadió Macron. Incluso cuando se logre esa paz, "viviremos puerta a puerta con Rusia", recordó, por lo que Europa "debe estar representada en las negociaciones".

Un año después de que Vance dejara atónitos desde ese mismo escenario a los más firmes atlantistas con sus arengas antieuropeas, Merz, en su calidad de anfitrión de la MSC, abogó por "reparar" los lazos entre EEUU y Europa. Pero marcó al mismo tiempo distancias hacia lo que actualmente representa Estados Unidos: "El movimiento MAGA no es nuestro movimiento (...) No creemos en aranceles ni en proteccionismo, sino en libre comercio. Y respetamos los acuerdos climáticos y a la Organización Mundial de la Salud", afirmó. Se desvinculó a renglón seguido de quienes pretenden "prescindir" de Estados Unidos como grandes socios: "Eso es menospreciar el potencial de nuestras relaciones con EEUU, aunque estas deban cambiar".

Merz se alineó así entre los que no tratan de minimizar las grietas aparecidas en la relación con EEUU con el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. Insistió en su apuesta por el rearme y su propósito de dotar a Alemania del "ejército más poderoso de Europa". Y confirmó que ha abordado "conversaciones sobre la disuasión nuclear europea" con Macron, el líder del único país de la UE con armas atómicas propias. "La estrategia de disuasión nuclear francesa no es nueva. Pero ha llegado el momento de refundarla", añadió, lo que debe encajarse en el concepto de rearme europeo.

El rearme como ambición compartida


El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, cuya docilidad hacia el presidente de EEUU causa crispación entre algunos europeos, optó desde Múnich por incidir en los avances en el rearme que reclama Washington de sus aliados. "Se ha producido ya un cambio de mentalidad. Europa ha dado un paso adelante y asume su responsabilidad ante la OTAN y frente a su propia defensa", aseguró Rutte, ante una MSC erigida en test oficioso sobre el estado de las relaciones transatlánticas.

"Tenemos que rearmarnos. Tanto y tan rápido como nos sea posible", fue el mensaje de la primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, a su llegada a la capital bávara. Unas horas después, la líder danesa se reunió con el secretario de Estado, Marco Rubio, quien este año encabeza la delegación estadounidense. Fue una reunión de unos 15 minutos, compartida además con el presidente autonómico de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen.

El cambio de mentalidad al que alude Rutte se mide ya en cifras, recordó la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen. De los 8.000 millones de euros en defensa del último presupuesto comunitario para siete años se pasó ahora a movilizar 800.000 millones para la defensa europea. El objetivo es "cerrar brechas persistentes", según Von der Leyen, quien destacó además los 100.000 millones de euros otorgados al programa SAFE de compra conjunta de los Estados miembros para proyectos de defensa.

Que estos esfuerzos apacigüen de forma duradera a Trump o hagan avanzar de una vez a Europa hacia una autonomía defensiva, ahora propulsada por el tono hostil de la Casa Blanca, es cuestión dominante en las tres jornadas de discusiones, debates y encuentros a puerta cerrada en Múnich. El hecho de que Frederiksen se reuniera con Rubio eleva el nivel de las negociaciones entre Dinamarca y Estados Unidos en torno a Groenlandia. Hasta ahora, la representación danesa había correspondido a su ministro de Asuntos Exteriores, Lars Fokke Rasmussen, un político tenaz y hábil negociador.


Reparar grietas o asumir un camino sin retorno


Sobre la MSC pesa el dilema entre reparar los estropicios asestados por Trump a las relaciones transatlánticas o considerar que se entró en un camino sin retorno. La intervención de Trump en el anterior gran foro global entre poderosos, en Davos, donde descartó una intervención militar en Groenlandia, contribuye a la conciliadora representada por Merz, para quien la relación transatlántica es "irrenunciable". En términos parecidos a los del canciller se pronunció el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares: "Nosotros creemos en una europea soberana e independiente, pero esto no excluye que queremos una relación transatlántica tan fuerte como sea posible", afirmó, en un aparte con medios españoles, tras intervenir en la MSC en un panel centrado en Palestina y el futuro de Gaza. Para Albares, "es evidente que se ha producido una ruptura del orden mundial", pero también que la alianza transatlántica "ha dado décadas de paz y estabilidad" y que "una alianza fuerte transatlántica no excluye una Europa soberana y fuerte".

El caso es que al anuncio de Trump en Suiza ha seguido la activación de la misión Centinela del Ártico ('Artic Sentry') de la OTAN, con una importante contribución militar europea. Dinamarca aportará cuatro F35. Se da por superado así un capítulo de máxima toxicidad en las relaciones con Trump, que hasta ahora usó el argumento de que el gobierno danés no defendía como corresponde la isla ártica, su territorio autónomo.

El presidente de la MSC, Wolfgang Ischinger, se ha asegurado que en la presente edición no falten voces críticas estadounidenses. El secretario de Estado, Marco Rubio, mantuvo ya este viernes una bilateral con Merz e intervendrá el sábado ante la MSC. De él se espera un tono menos virulento que el marcado el año anterior por el vicepresidente JD Vance. Su intervención se interpretó como la primera señal de aviso de que nada iba a ser como siempre en las relaciones transatlánticas. Se produjo unas semanas después del regreso a la Casa Blanca de Trump, que a partir de ahí no ha escatimado en lenguaje hostil o hasta humillante hacia los aliados europeos.

Ischinger ha invitado a su foro a un grupo de 50 senadores y congresistas estadounidenses, incluidos demócratas o voces críticas dentro de los republicanos. Por parte demócrata, se esperan al gobernador de California, Gavin Newson, y a la congresista Alexandria Ocasio-Cortez, ambos exponentes de la oposición frontal hacia el presidente. Y también acudirá la exsecretaria de Estado y excandidata a la Casa Blanca Hillary Clinton.

Informe contundente

La MSC marcó ya ciertas pautas con un informe anual en que se advertía contra la "bola de demolición" que para el orden mundial representa Trump. El título genérico de esta edición de la conferencia es "Bajo Destrucción", lo que, en palabras del ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, refleja "los complejos momentos actuales".

Se han limado asperezas desde la intervención de Trump en Davos. Frederiksen no se amilanó frente a la superpotencia, defendió que Groenlandia no está en venta y logró el apoyo de sus principales socios europeos. Lo hizo desde su posición de líder de un país profundamente atlantista y favorable al rearme.

Frederiksen compartirá el sábado uno de los debates de la MSC con el jefe del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el presidente finlandés, Alexander Stubb. El de la MSC es un programa intenso, repartido en tres jornadas, con unos 60 jefes de Estado o de Gobierno, además de una treintena de ministros. Hay muchos ámbitos de la geopolítica global "bajo destrucción", pero las relaciones transatlánticas y los dilemas europeos dominan la cita.

lunes, 9 de febrero de 2026

Derribos Donald


La Conferencia de Seguridad de Múnich alerta del impacto global de la "bola de demolición" de Trump




El presidente de EEUU, Donald Trump, a su llegada a Washington este lunes. / JOSÉ LUIS MAGANA / AP
 Gemma Casadevall    Berlín09 FEB 2026 

El mundo está bajo los efectos de una política de "demolición" cuyo máximo representante es Donald Trump, quien muestra además una "inquietante afinidad" con Vladímir Putin, mientras que Europa reacciona al shock derivado de las amenazas de anexión de Groenlandia "buscando cautelosamente una mayor autonomía": estas son las conclusiones del Índice Anual de la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), basado en encuestas entre la población de las grandes economías mundiales y difundido ante el foro que se abre el próximo viernes en la capital bávara.

El título general del informe, de un centenar de páginas sin contar sus apéndices, es suficientemente elocuente: "Bajo destrucción". Es un título "deliberadamente provocador", explicó el presidente de la MSC, Wolfgang Ischinger, reflejo del descontento mayoritario y creciente de la población de países del G7 --Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Reino Unido e incluso EEUU--, así como Brasil, China, la India y Sudáfrica. En el vecino Canadá, ese descontento se sitúa en el 71%, en lo que respecta a los efectos hacia el propio país, porcentaje que sube al 79% para el resto del planeta.

Trump es la figura de referencia de los cinco apartados del índice, inclusive el referido a la región asiática y China. A Putin se le menciona menos de una decena de veces. "Nuestros ciudadanos se preguntan de dónde viene el afán por destruir. Se aprecia una tendencia general entre líderes que no plantean reformar, sino destruir a partir de ideas radicales", explicó el autor principal del estudio, Tobias Bunde.

El foco de las alertas ciudadanas está en la Casa Blanca y su presidente, el más prominente entre quienes "prometen liberar al país de las restricciones impuestas por el orden internacional". Con ello se ha entrado en el proceso de destrucción de un orden internacional construido hace 80 años y liderado por EEUU, sobre las ruinas de la Segunda Guerra Mundial, añade el informe.

Trump por supuesto no actúa solo. Siguen su órbita líderes como el presidente argentino, Javier Milei, o magnates multimillonarias como Elon Musk, destaca el informe. Actúan como "bolas de demolición" que en lugar de reformar derriban estructuras, a través de agendas disruptivas basadas que se alimentan de la crispación o descontento de la población con las instituciones democráticas.

Ajuste de cuentas transatlántico

Las conclusiones de la encuesta del MSC no son nuevas. Es más bien un resumen de unas advertencias conocidas. Pero es revelador que parta de ese foro. Es la segunda cita del año de líderes y poderosos tras la de Davos (Suiza) y llama la atención que dedique prácticamente tanto protagonismo en negativo, y bajo ese título, al líder del país que durante décadas ha sido el aliado indiscutible para Alemania. La presencia en Múnich el año pasado del vicepresidente JD Vance levantó ampollas. Se permitió acusar a Europa de "atenazar" la libertad de expresión por su política de aislamiento de la ultraderecha. Este año se espera en Múnich a su secretario de Estado, Marco Rubio, teóricamente más moderado o, al menos, menos dado a verbalizar amenazas. A él corresponderá previsiblemente responder a los contenidos del informe anual. También se espera en la capital bávara a una amplia representación de parlamentarios demócratas, entre ellos a la gran esperanza del partido, Alexandria Ocasio-Cortez.

El presidente de la MSC, Wolfgang Ischinger, prevé contar con la presencia de unos 60 líderes, más casi un centenar de ministros y representantes de 40 organizaciones internacionales. El canciller alemán, Friedrich Merz, ejercerá de anfitrión más o menos oficioso, en la que será su primera intervención en Múnich como jefe del Gobierno. La anterior edición del foro se produjo una semana antes de su victoria frente al socialdemócrata Olaf Scholz en las elecciones generales alemanas. Ischinger ha decidido invitar por primera vez a representantes de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional desde esos comicios.

Bulldozers y motosierras contra la democracia

La población percibe sus democracias como excesivamente burocratizadas y judicializadas, expone el informe. El resultado es un nuevo clima político donde los líderes "que emplean excavadoras, bolas de demolición y motosierras son admirados con cautela o incluso celebrados abiertamente". Trump se comporta como un "bulldozer" que promete romper la inercia y forzar la resolución de conflictos, desde Oriente Próximo a Ucrania, pero que acaba generando un mundo que "prima a ricos y poderosos", no a la masa de sus votantes.

Los efectos de este giro de la Casa Blanca son "particularmente evidentes" en Europa y en el Indo-Pacífico. Es decir, las regiones que se beneficiaron más de la "Pax Americana". Todo eso ocurre en un momento en que Rusia ha intensificado su guerra híbrida sobre toda Europa, además de su guerra en Ucrania. Al "apoyo vacilante" de Washington respecto a Kiev o la retórica amenazante sobre Groenlandia, territorio autónomo danés, ha reaccionado Europa con inseguridad, mientras China ejerce su dominio sobre toda la región asiática. Un último elemento se suma al mundo en destrucción de Trump: la coerción económica, practicada a través de unos aranceles que rompen las reglas del juego del comercio global representado por la Organización Mundial del Comercio. Todo ello responde a lo que los críticos a Trump reprochan al presidente: su afán por derribar cosas sin haber pensado en una alternativa viable.

El índice 2026 de la MSC refleja asimismo una falta de fe mayoritaria hacia sus gobiernos por parte de la población de países com Francia, Reino Unido y Alemania. El pesimismo y la sensación de impotencia individual o colectiva se ha apoderado de sus ciudadanos. La consecuencia es ese proceso de destrucción sobre el que gira el informe.

martes, 3 de febrero de 2026

Groenlandia existe


Kallas aboga por una nueva política europea para el Ártico en plena tensión con EEUU por Groenlandia




Kallas dice que es hora de crear una nueva política de la UE para el Ártico

Gemma Casadevall    Berlín03 FEB 2026
 
Las tensiones entre Estados Unidos, por un lado, y Dinamarca y Groenlandia, por el otro, han disminuido y eso "nos alivia a todos", aseguró la alta representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, Kaja Kallas, en el foro 'Arctic Frontiers' de Noruega. Pero "no hay claridad" acerca de cómo evolucionará la situación o "cuándo surgirá la siguiente disputa", añadió. Sí hay claridad, dijo, en que la integridad territorial es una línea roja que no puede "vulnerarse" y que toda decisión sobre el futuro de la isla ártica corresponde a los groenlandeses.

"Por supuesto tomamos en serio las preocupaciones de cualquier aliado respecto a su seguridad. Y buscamos respuestas conjuntas a ello", afirmó por su parte el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. Aludió así al argumento esgrimido por Donald Trump, según el cual hacerse con el control de Groenlandia es una cuestión de "seguridad nacional" para su país.

"El mundo ha cambiado y en ninguna otra parte se siente tanto ese cambio como en la región ártica", según Kallas. Las tensiones en torno a Groenlandia han hecho que la isla ya no sea "una esquina olvidada del mundo", sino un "actor principal de la política global". Para la jefa de la diplomacia europea, "es hora de que la UE cree una nueva política para el Ártico", en coordinación con la extracomunitaria Noruega, Canadá e Islandia.

El foro 'Arctic Frontiers' es el exponente del nuevo papel geopolítico de Groenlandia. La reunión, que se celebra en la ciudad noruega de Tromso, coincide con un momento de distensión, tras anunciar Trump que, contrariamente a lo que había asegurado, no pretenderá anexionarse la isla por la fuerza militar. Tampoco impondrá nuevos aranceles a los aliados que participen en las misiones militares que convocó Dinamarca en los momentos más álgidos en las tensiones transatlánticas.

Pero ni Groenlandia ni el Gobierno danés de Mette Frederiksen bajan la guardia. El presidente autonómico de la isla, Jens-Frederik Nielsen, recordó el lunes, en una sesión extraordinaria del Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, que el deseo anexionista de Trump "continua vigente". El líder de la Casa Blanca ya lanzó en 2019, durante su primer mandato, una "oferta de compra" sobre Groenlandia, que rechazó categóricamente Frederiksen. El objetivo de controlar la isla es una de las obsesiones de la actual legislatura.

Cohesión y revaloración del liderazgo político

Las pretensiones de Trump han generado un sentimiento de cohesión entre daneses y groenlandeses inédito en las relaciones no siempre armoniosas entre el Reino de Dinamarca y su antigua colonia. Pero también han dejado una "sensación de incertidumbre" en la población, recordó Nielsen.

No solo han crecido los sentimientos de unidad o de incertidumbre como fruto de las tensiones entre una isla con 57.000 habitantes y la superpotencia estadounidense. También lo ha hecho la popularidad de sus actores políticos principales. Frederiksen, socialdemócrata y jefa del Gobierno danés desde 2019, ha revalorizado su imagen de líder firme que no se deja intimidar. Se ha disparado también la popularidad del ministro de Exteriores, el conservador Lars Lokke Rasmussen, quien ha llevado las riendas de las negociaciones entre su gobierno y la Casa Blanca. Es un político acostumbrado a medirse con líderes, como hizo en su anterior etapa como jefe del Gobierno danés.

El centrista Nielsen, quien ganó contra pronóstico las elecciones groenlandesas del año pasado, ha hecho un rodaje ‘express’ al frente de una coalición de amplio espectro. Es el tándem perfecto para Frederiksen, con quien comparte al 100% la consigna de que Groenlandia no se vende. A la titular de Exteriores groenlandesa, Vivien Motzfeld, la aclaman sus compatriotas como alguien que no se ha amilanado cuando le ha representado ante la Casa Blanca, pese al escaso peso que, hasta ahora, había tenido Groenlandia a escala global.

miércoles, 28 de enero de 2026

Con papeles

La regularización masiva de inmigrantes, un recurso poco utilizado en los principales países de Europa



La regularización masiva de inmigrantes, un recurso poco utilizado en los principales países de Europa

Leticia Fuentes     Irene Savio     Gemma Casadevall     Lucas Font   28 ENE 2026 

La regularización masiva de inmigrantes aprobada este martes por el Consejo de Ministros, tras el pacto alcanzado entre el Gobierno y Podemos, está previsto que legalice el estatus de hasta medio millón de personas que puedan acreditar haber llegado a España antes de finales de 2025. El objetivo, según explicó la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migración, Elma Saiz, es "garantizar derechos y dar seguridad jurídica a una realidad social existente".
España utiliza este mecanismo para regularizar a trabajadores extranjeros en situación irregular en varias ocasiones desde la instauración de la democracia; la última vez fue en 2005, bajo el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Otros países de Europa, como Italia, también han echado mano de este tipo de procesos de legalización masivos, aunque no es para nada una medida recurrente.
Esto es lo que ocurre en Francia, Italia, Alemania y Reino Unido:

Barreras migratorias más altas frente a la necesidad de mano de obra


Francia, a diferencia de España, se encuentra en un contexto distinto respecto a la regularización de la inmigración. Actualmente, la política instaurada en el país es reducir significativamente la entrada de migrantes, mediante el endurecimiento de las condiciones para obtener el permiso de residencia, conocido como 'titre de séjour'. Entre 2024 y 2025, los permisos cayeron un 42%, después de elevar el requisito mínimo de estancia en el país de cinco a siete años, y añadir pruebas cívicas y de idioma. A esto se suma, el endurecimiento de las medidas de expulsión para aquellos en situación irregular; solo el último año, las detenciones aumentaron un 30%.
Mientras el Gobierno francés invierte en aplicar más barreras migratorias, un estudio reciente del INSEE arroja luz sobre el valor añadido de la población migrante al mercado laboral en Francia; las personas nacidas fuera de la Unión Europea representaron más de una cuarta parte de la creación de empleo entre 2019 y 2024, muchos en profesiones cualificadas, como las sanitarias. Según el informe, esto se debe, principalmente, a la mejora de su integración en el ámbito laboral y al cambio demográfico que arrastra el país desde hace años. Asimismo, durante este período, el 15% de la disminución de la tasa de desempleo se atribuyó a los inmigrantes.
Debido al envejecimiento de la población y a la necesidad de soportar su sistema social, según una investigación de Terra Nova Think Tank, Francia necesitaría incorporar cerca de 310.000 trabajadores inmigrantes al año para equilibrar una situación demográfica crítica, puesto que por primera vez desde 1942, el país registró este año más muertes (651.000) que nacimientos (645.000).

Ampliación de visados récord pese a una retórica hostil

La política del Gobierno de Giorgia Meloni en materia de regularización de inmigrantes ha sido hasta ahora, como mínimo, errática. Mientras dirigentes de la coalición gobernante mantienen una retórica abiertamente hostil hacia la inmigración, el Ejecutivo italiano ha aprobado en paralelo sucesivas ampliaciones de los visados de trabajo destinados a ciudadanos extracomunitarios.
La primera de estas regularizaciones se aprobó en 2023, cuando el Gobierno de Meloni autorizó la concesión de 450.000 permisos de trabajo hasta 2025. A esta le siguió una segunda medida, aprobada el año pasado, que dio luz verde a otro medio millón de permisos hasta 2028. Se trata de cifras muy superiores a las de años anteriores: 70.000 en 2021, cuando Meloni aún no estaba en el poder, y 75.700 en 2022, año en que ganó las elecciones en septiembre.
Sobre el papel, el aumento es significativo. Sin embargo, en la práctica, las trabas burocráticas han reducido drásticamente el impacto de estas medidas. Según datos de organizaciones de defensa de los migrantes como Ero Straniero (Era Extranjero), solo una pequeña parte de personas presentaron efectivamente su solicitud y una parte aún más pequeña tuvo éxito en la aprobación de su trámite. En concreto, de las 127.707 y 119.890 solicitudes presentadas en 2023 y 2024 —los últimos datos disponibles—, apenas se aprobaron unas 39.000 (el 12%) y 16.100 (el 7%), respectivamente.

A la legalidad por la vía de la tolerancia


En Alemania no hay precedentes recientes de regularizaciones colectivas en las dimensiones que se han producido en países del sur de Europa. Los inmigrantes que ingresan en el país irregularmente pueden obtener el permiso de residencia, inicialmente temporal, a través de procedimientos individuales muy estrictos, cuya resolución pueden llevar años.
El camino hacia la legalidad pasa por superar un periodo, que puede ser asimismo de varios años, en que viven en Alemania en régimen de 'tolerancia'. Se trata principalmente de personas que, habiendo ingresado como solicitantes de asilo, han visto rechazada esa petición, pero no pueden ser expulsados a sus países de origen por razones humanitarias o porque su vida o integridad física corre peligro, en caso de deportación.
En la gran crisis migratoria de 2015, Alemania recibió cerca de un millón de solicitantes de asilo, que tramitaron su petición desde los centros de primera acogida a los que fueron asignados. De ellos, entre 150.000 y 400.000 se quedaron en el país pese a que vieron denegada su petición. Aproximadamente un tercio logró luego el permiso de residencia tras ese periodo en situación de tolerancia.
Diez años antes sí hubo una regularización más o menos general. Afectó a unas 50.000 personas, que lograron su permiso de residencia tras años en el país y tras demostrarse que cumplían con una serie de criterios como arraigo familiar y con perspectivas de integración social y laboral en Alemania.
En 2023 se introdujo una regulación que permitía obtener el permiso de residencia durante 18 meses tras cinco años en el país régimen de tolerancia. Transcurrido ese periodo de año y medio, se podía acceder al permiso de residencia indefinido tras superar los cursos de integración, demostrar un determinado nivel del idioma alemán y capacidad para vivir por sus propios medios. Esta cláusula era de carácter temporal y expiró en diciembre de 2025.

Reino Unido


El Reino Unido nunca ha implementado un programa de regularización masiva de inmigrantes, aunque sí ha habido peticiones para llevarlo a cabo. La más reciente, apoyada por más de 100.000 firmas, se presentó en el Parlamento británico en 2021 con el objetivo de mejorar el acceso a servicios básicos de las personas indocumentadas, uno de los sectores de la población más golpeados por la pandemia. El entonces Gobierno conservador tumbó la petición argumentando que "recompensaba indebidamente a quienes no han cumplido con la legislación" en esta materia.
Desde 2012 el Reino Unido ha implementado una política conocida como 'hostile environment' (ambiente hostil), destinada a dificultar todavía más la permanencia en el país a las personas indocumentadas. Entre las principales limitaciones actuales, está la imposibilidad de trabajar legalmente, alquilar propiedades, abrir cuentas bancarias o acceder a prestaciones sociales y a servicios públicos.
En general, los procesos de regularización en el Reino Unido se estudian caso por caso y suelen ser muy restrictivos. Una de las pocas vías para poder optar a un permiso de residencia es demostrar haber residido en el país durante un periodo de 20 años. Una vez cumplido este plazo, las personas en situación irregular pueden optar a un permiso de residencia temporal que se revisa cada 30 meses. Sólo cuando hayan pasado 10 años con este permiso pueden solicitar la residencia permanente.
El Gobierno británico sí ha aprobado programas específicos para acelerar la tramitación de solicitudes de asilo en algunos casos concretos —incluidos el de los refugiados ucranianos o el de los exiliados de Hong Kong— y también para regularizar la situación de determinados grupos, entre ellos los afectados por el escándalo de Windrush, que afectó al estatus legal de miles de inmigrantes procedentes de las antiguas colonias británicas en el Caribe.

martes, 11 de noviembre de 2025

De Varsovia a Gdanks

Los ultranacionalistas de Polonia exhiben su fuerza en las calles en el Día de la Independencia



Imagen de la manifestación por las calles de Varsovia con motivo del Día de la Independencia, este martes. / LESZEK SZYMANSKI / EFE

 Gemma Casadevall, Berlín11 NOV 2025 

La marcha del Día de la Independencia de Polonia concentró esta año en Varsovia a más de 100.000 personas, encabezadas por el presidente del país, el ultranacionalista Karol Nawrocki, y entre proclamas hostiles al primer ministro, el liberal Donald Tusk. "Nunca volveremos a ser una colonia de nadie. Nunca permitiré que nos traten como mascotas que solo repiten lo que dictan otros países", proclamó Nawrocki, ante un espectacular despliegue de banderas, pirotecnia y símbolos nacionales y alusiones al Gobierno de signo europeísta de Tusk.
"No vamos a ceder nuestra soberanía a instituciones extranjeras y agencias de la Unión Europea", añadió el presidente. Nawrocki llegó al poder el pasado agosto, tras haber ganado las presidenciales como candidato del ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS). Nawrocki ejerce desde la presidencia un bloqueo sistemático a las reformas de Tusk, de acuerdo a la línea marcada por su antecesor en la jefatura del Estado, Andrzej Duda.
El Gobierno del primer ministro, una coalición de amplio espectro, ha sumado una crisis tras otra desde su victoria electoral, hace ahora un año. Está debilitado, en parte por sus divisiones internas, pero también por la frustración generada por el bloqueo ejercido desde la presidencia. Tusk no ha logrado revocar controvertidas reformas, como la del poder judicial implantada por el PiS, en el periodo en que controló la presidencia y la jefatura del Gobierno. Tampoco ha logrado liberalizar el aborto, prácticamente prohibido salvo en casos excepcionales, tras haber sido ésta una de sus promesas en la campaña que llevó a su bloque europeísta a la victoria.

La respuesta europeísta


Mientras Nawrocki exhibía su poder de convocatoria en Varsovia, junto con el líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, y otras figuras del ultranacionalismo polaco, Tusk les dio la contrapartida desde la ciudad portuaria de Gdansk. Allí recordó el primer ministro que el 11 de noviembre es el Día de la Independencia "de todos los polacos" y advirtió de que "nadie tiene el monopolio del patriotismo".
El 11 de noviembre se conmemora en Polonia el Día de la Unidad, lograda en 1918. Suele ser una jornada de confrontación política, más allá de la rivalidad actual representada por la compleja cohabitación entre el presidente Nawrocki y el jefe del Gobierno Tusk. La marcha del ultranacionalismo ha derivado en ocasiones anteriores en disturbios y enfrentamientos.
La jornada se inició con una ofrenda foral a los héroes de la independencia, seguida de una misa en su honor y otro acto ante la tumba al Soldado Desconocido, para proceder a continuación a la marcha del ultranacionalismo. A media tarde, unas horas después de haberse iniciado la manifestación por el centro de Varsovia, la alcaldía de la capital informaba de algunos incidentes aislados y abucheos a representantes del Gobierno de Tusk en actos institucionales, pero sin altercados destacables.

viernes, 31 de octubre de 2025

Vamos mal


Letonia abandonará la Convención de Estambul contra la violencia sobre la mujer a propuesta de la ultraderecha



El presidente de Letonia, Edgars Rinkevics. / BERND VON JUTRCZENKA / DPA

Gemma Casadevall

Berlín31 OCT 2025 

Letonia ha acordado retirarse del llamado Convenio de Estambul, considerado un puntal para la lucha contra la violencia sobre la mujer, tras prosperar una moción de la ultraderecha respaldada por la oposición y por un partido del Gobierno de centro-izquierda. Es la primera vez que adopta esta decisión un miembro de la Unión Europea (UE). Hasta ahora solo Turquía había abandonado el tratado, en 2021.

Uno de los argumentos esgrimidos en la moción del partido Letonia Primero (LPV), integrado en el grupo de los Patriotas para Europa de la Eurocámara, es que la convención está fundamentada en la "ideología de género".

Su propuesta fue respaldada por 56 diputados del Saeima, el Parlamento letón, frente a 32 en contra. Entre los partidos que la apoyaron hay formaciones opositoras nacionalistas, prorrusas y centristas, así como la Alianza de Verdes y Campesinos, socio del tripartito de la primera ministra, Evika Silina.

La decisión letona ha desatado críticas a escala parlamentaria de países nórdicos --Suecia, Dinamarca, Finlandia, Noruega e Islandia--, así como de la Asamblea del Consejo de Europa (APCE). Según su presidente, Theodoros Rousopoulos, la retirada de un país de la UE, de consumarse, será "un retroceso sin precedentes", "altamente preocupante" y basado en argumentos "alimentados por la desinformación". El tratado fue auspiciado por el Consejo de Europa en 2011 como instrumento continental contra la violencia de género y fue ratificado desde entonces por 39 países.

Algunos argumentos de los impulsores de la moción no difieren de los dados por Turquía al retirarse. Consideran que "incentiva" a la homosexualidad o la transexualidad a los jóvenes. Defienden asimismo que son regulaciones impulsadas "desde el exterior", lo que vulnera la soberanía nacional. Aseguran finalmente que Letonia tiene su propia legislación contra la violencia de género, por lo que la convención es redundante.

El país báltico había ratificado la Convención de Estambul en 2023. La formalización de su salida está pendiente de la firma del presidente del país, Edgards Rinkevics, quien a través de X indicó que "analizará" el texto sin tomar en cuenta cuestiones "ideológicas o políticas", sino "jurídicas". En caso de que lo refrende, Letonia deberá notificar su retirada al Consejo de Europa y a los tres meses se considerará que el país se ha desvinculado de la obligación de ceñirse a esas medidas.