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jueves, 28 de septiembre de 2023

Marina persiste

La economía alemana se contraerá este año el 0,6%, según los expertos

Marina Ferrer





Olaf Scholz. REUTERS


La recuperación de la economía alemana tendrá que esperar. Ni la actividad industrial ni el consumo privado están progresando al ritmo anhelado, tras entrar el país en recesión técnica a principios de este año y bajo los efectos de la persistente inflación. El resultado será una contracción del producto interior bruto (PIB) del 0,6 % para el conjunto del presente año.

A esta conclusión han llegado los principales institutos económicos del país, cuyas estimaciones actualizadas, presentadas este jueves, suponen una revisión a la baja del 0,9% frente a las que habían formulado la pasada primavera.

Alemania sigue sin lograr dominar la inflación, que se estima se situará este año en una media del 6,1%. Este porcentaje supone una mejora respecto al que se marcó al inicio de 2023, por encima del 8% o el récord alcanzado en octubre del año pasado, sobre el 10%. Pero todo alivio discurre a un ritmo demasiado lento, lo que lastra el consumo privado.

Los pronósticos de los cinco institutos son una especie de diagnóstico previo sobre el que el equipo económico del canciller Olaf Scholz basa sus propias estimaciones y también sus previsiones fiscales. "En primavera esperábamos una recuperación mucho más rápida del consumo y de la actividad industrial", afirmó el vicepresidente del Instituto de Estudios Económico (IWH), Oliver Holtemöller.

Los expertos coinciden en vislumbrar una mejora a medio plazo, que se traducirá en un crecimiento del PIB del 1,3% para 2024 -otra corrección a la baja, ya que en primavera se estimó que se situaría en un 1,5 %. La inflación habrá descendido para el próximo año hasta rondar el 2,6 %.

Lo único que, a efectos macroeconómicos, sigue comportándose con cierta solidez es el mercado laboral. El índice de desempleo se mantendrá a niveles considerados bajos, con un 5,3 % para el conjunto del presente año, según las actuales proyecciones. Habrá un ligero incremento en 2024 para situarse en el 5,6 %, pero no se saldrá de los niveles considerados asumibles para la primera economía europea.

"La debilidad coyuntural ha hecho mella también en el mercado laboral", destacó en su presentación Holtemöller. Es una situación paradójica, puesto que prácticamente todos los ámbitos industriales sufren los efectos de la falta de personal. Pero mientras persista la fase de contracción económica habrá que afrontar ese incremento del desempleo que, de todos modos, los institutos califican de "leve".

sábado, 19 de agosto de 2023

El aliado Ulf

Zelenski busca más apoyo militar, en un viaje a Suecia marcado por las muertes de civiles 

Marina Ferrer

El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, acudió a Suecia en un viaje sorpresa en busca de más apoyo militar desde este país nórdico, uno de los fieles aliados occidentales a Kiev, una visita que se desarrolló bajo el impacto de un nuevo ataque con víctimas mortales en Ucrania.

Apenas una hora después de que Zelenski informara, vía X -o twitter- de su llegada a Estocolmo junto a su esposa Olena, un nuevo mensaje en la red del líder ucraniano incorporaba un vídeo con las primeras imágenes de la Universidad de Chernígov tras el impacto de un misil ruso que impactó en el corazón de esa ciudad. Poco después llegaron las informaciones de su Ministerio del Interior, en Kiev, con al menos seis muertos y una treintena de heridos.

“Eso es lo que ocurre cuando se vive al lado de un estado terrorista”, escribió Zelenski. El propósito del presidente ucraniano era reunirse en Estocolmo con el primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson, con el rey Carlos Gustavo y visitar luego el Parlamento, del que depende la aprobación a la ayuda militar.

“Tenemos una amplia agenda (…) incluye los poderosos CV-90s”, escribió de nuevo Zelenski, en alusión a dichos blindados de fabricación sueca.

El país nórdico, que al igual que Finlandia solicitó su ingreso en la OTAN el año pasado bajo el impacto de la invasión rusa de Ucrania, es un sólido contribuyente occidental a la defensa ucraniana. Esta misma semana aprobó su gobierno un nuevo paquete de ayuda militar, el número doce desde el año pasado, lo que eleva a unos 1.500 millones de euros el total de lo aportado, incluidos varios tanques Leopard.

La visita de Zelenski a Estocolmo se produjo en un momento delicado para el país nórdico, aún a las puertas de completar su ingreso en la OTAN y pendiente de la ratificación de Turquía. Kristersson y el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, anunciaron en la pasada cumbre de la Alianza Atlántica de Vilna (Lituania), el pasado julio, el fin del bloqueo que Ankara mantenía desde hacía meses al ingreso sueco. Pero luego resurgieron las críticas de Ankara a Estocolmo, ahora a raíz de una serie de quemas públicas del Corán, bajo autorización policial, que han levantado la indignación en el mundo islámico.

El mismo viernes se había producido otra de estas acciones, de nuevo a cargo del refugiado iraquí, Salwan Momika, que lleva meses con estos actos y que esta vez lo convocó ante la embajada de Irán en Estocolmo.

Suecia ha condenado cada una de estas acciones, sea las de este refugiado o las que ha protagonizado el neonazi sueco-danés Rasmus Paludan. Pero considera que no se pueden prohibir, porque están amparadas por la libertad de expresión, de acuerdo a la Constitución sueca.

En medio de la alarma creada por las reacciones del mundo islámico, la más grave de las cuales fue el asalto e incendio de la embajada sueca en Bagdad, Estocolmo busca formas legales para restringirlas cuando se convocan en espacios especialmente sensibles.

De momento, Estocolmo elevó esta semana su nivel de alerta antiterrorista al cuarto punto –de los cinco posibles-, el más alto en siete años. Según sus autoridades no hay amenazas concretas, pero entre los factores señalados para recomendar esta modificación están las quemas públicas, bajo autorización policial, del libro sagrado musulmán.


miércoles, 16 de agosto de 2023

Porro made in Germany

 Alemania, a por el consumo y cultivo “legal y ordenado” del cannabis

Marina Ferrer




Hasta tres plantas de cannabis para el autocultivo o la posesión de 25 gramos destinados al “consumo personal”, que deberán adquirirse en asociaciones específicamente creadas para este fin: estas son las líneas maestras del proyecto de ley aprobado este miércoles por el Consejo de Ministros alemán para la denominada “legalización ordenada” del cannabis. Se dirige a los mayores de 18 años y establece ese máximo de 25 gramos como cantidad adquirible en los locales establecidos y con la licencia oportuna más mecanismos de control necesarios para hacerlo.

Fue presentado por el ministro de Sanidad, el socialdemócrata Karl Lauterbach, médico de profesión y, en el pasado, contrario a despenalizar una droga cuyo consumo, reconoce, entraña sus peligros especialmente para los más jóvenes. La legalización controlada forma parte del pacto de coalición suscrito entre los socialdemócratas del canciller Olaf Scholz, los Verdes y los liberales al inicio de la legislatura, en 2021. A Lauterbach le correspondió, por tanto, ponerla en marcha.

El proyecto de ley representa “un punto de inflexión en la política alemana” sobre el consumo de drogas, afirmó ahora el ministro, mientras desde la oposición conservadora, asociaciones de jueces, sector médico e incluso ámbito policial se echaba el grito al cielo ante las dificultades e incertidumbres que, para los detractores de su legalización, entraña dar ese paso.

“Mi propósito no es extender o promover el consumo de una droga denominada blanda, sino limitarlo y hacerlo más seguro”, sostuvo el ministro. Alemania no se dispone a seguir ejemplos “poco positivos” de legalización, como los implantados en Países Bajos o Estados Unidos, que llevaron a un incremento del consumo, sino “dotarse de una regulación que frene su mercado negro”. Algo que ocurrirá en el momento en que en lugar de “ir a un parque de Kreuzberg o de Prenzlauer Berg” a por la substancia, añadió, en alusión a dos barrios de Berlín conocidos como puntos fuertes para los traficantes, existan locales legalizados donde adquirirla “de forma segura”. El cultivo de la planta para autoconsumo tendrá lugar en asociaciones o clubes de hasta 500 miembros, que tendrán así acceso a los 25 gramos diarios o un máximo de 50 gramos al mes.

Lauterbach sostiene que con su regulación se podrán atajar de golpe varios problemas sustanciales. El principal, la criminalidad asociada a su tráfico. Desde el sector policial se rebate esta afirmación, ya que se considera que el mercado negro paralelo, lejos de quedar suprimido, crecerá. A su parecer, la posibilidad de acceder a la droga legalmente generará nuevas adicciones.

Desde la oposición conservadora se ha apremiado al ministro a bloquear el proyecto antes de su entrada en el trámite parlamentario. Las críticas sobre la regulación formulada por el ministro socialdemócrata se han extendido también en el seno del tripartito de Scholz. Los Verdes, como los liberales, la consideran demasiado restrictiva. Especialmente en lo que concierne a la dosis máxima marcada, algo que rechazan “de plano” los liberales, según la portavoz de su grupo parlamentario, Kristine Lütke.


martes, 15 de agosto de 2023

En marcha


 

Polonia exhibe poderío militar y patriotismo 

Marina Ferrer

Varsovia convirtió su Día del Ejército en una exhibición de poderío militar, reflejo de la determinación de su gobierno de reforzar el gasto en Defensa y en una jornada en que los ataques rusos castigaron la región ucraniana limítrofe con Polonia.

El presidente polaco, Andrzej Duda, abrió el mayor desfile del ejército en varios años, de pie, sobre un carro blindado descubierto. Era uno de los 200 vehículos militares desplegados en la jornada, incluidos tanques o artillería, mientras marchaban 2.000 soldados en formación y sobrevolaban la capital casi un centenar de aviones de combate y helicópteros, en uno de esos raros días de sol inclemente del presente verano polaco.

Tras varios años sin desfile –desde 2019, entonces por imperativo de la pandemia-- el gobierno del ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS) liderado por Mateusz Morawiecki. estaba determinado a plasmar en una exhibición militar no solo que es el país clave en el flanco este de la OTAN, sino también el que más efectivo apoyo presta a Kiev.

Morawiecki aprobó el año pasado un aumento del presupuesto en Defensa para elevarlo al 4 % del Producto Interior Bruto (PIB). Ya entonces aprovechó ese incremento para reprochar al liberal Donald Tusk, ahora líder opositor, haber desmantelado el ejército mientras fue jefe de gobierno –entre 2007 y 2014-. Ahora cada declaración patriótica, sea del primer ministro, de Duda, o del líder del PiS, Jaroslaw Kaczynski, sirve para tratar de descalificar a Tusk. Kaczynski ha tomado las riendas de la campaña ante las elecciones generales del próximo 15 de octubre, en un momento en que los sondeos presentan al PiS casi empatado con la Plataforma Cívica (PO) en un 30 % frente al 29 % en intención de voto, respectivamente.

El ejército polaco está integrado por unos 172.500 efectivos, a lo que se suman decenas de miles de asociaciones de voluntarios. Varsovia quiere elevar ese contingente hasta 300.000 soldados a medio plazo, de los cuales unos 20.000 deben destinarse a reforzar las fronteras. Las alusiones a la presencia de mercenarios del grupo Wagner en Bielorrusia son en el relato del gobierno de Varsovia casi tan reincidentes u obsesivas como las críticas a Tusk. Polonia construyó ya en 2021 unos 180 kilómetros de valla de hasta 5,5 metros de altura en la franja fronteriza de 400 kilómetros con Bielorrusia, el gran aliado de Moscú. Ahora se propone reforzar con sistemas parecidos la que le separa del enclave ruso de Kaliningrado.

El incremento del gasto militar se destina no solo al aumento del contingente humano, sino sobre todo a la adquisición de armamento de sus principales socios occidentales. La pieza clave en el gobierno de Morawiecki es su ministro de Defensa, Mariusz Blaszczak, quien en un año ha cerrado contratos con Estados Unidos, Turquía y Corea del Sur para la adquisición de 48 cazas del tipo FA-50 y 48 blindados K9, así como 180 carros de combate K2 y hasta 366 de los Abrams estadounidenses –de los cuales 160 son usados y el resto nuevos-. En paralelo ha suministrado a Ucrania desde aviones de combate de fabricación soviética MiG29 a Leopard alemanes.

La defensa de Europa se plasma en Polonia. Nuestros soldados frenaron a los bolcheviques en 1920 como ahora defenderemos nuestras fronteras frente al Kremlin”, afirmó Duda en su discurso ante los soldados. El Día del Ejército se instituyó en 1923 en memoria del llamado “Milagro del Vístula” de 1920. Es decir, la batalla en la que, contra pronóstico, el ejército polaco venció al soviético, una hazaña con ribetes épicos para la memoria colectiva de ese país.

Justo esta jornada en honor a las fuerzas armadas actuales coincidió con sucesivos ataques rusos en la región más occidental de Ucrania. Es decir, lejos del frente y cerca de la frontera con Polonia. En Leópolis el ataque impactó contra un bloque de viviendas, incluido una guardería, y dejó una veintena de heridos. En Lutsk, una ciudad de esa misma región, murieron tres personas al impactar un misil ruso en un recinto industrial, donde está ubicada una fábrica de propiedad sueca.

viernes, 11 de agosto de 2023

El bucle ultra

 


Polonia se radicaliza ante unas elecciones clave para el PiS de Kaczynski

Marina Ferrer

El gubernamental partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS) ha radicalizado su discurso ante las elecciones generales convocadas para el 15 de octubre, consideradas clave para el hombre fuerte de Polonia, Jaroslaw Kaczynski. Mientras el primer ministro Mateusz Morawiecki  centra sus esfuerzos en la militarización de sus fronteras, el líder del PiS y viceprimer ministro carga contra el líder de la oposición liberal, Donald Tusk, al que califica de siervo de Bruselas o de Berlín, mientras en paralelo acerca posiciones a la denominada Confederación, un partido ultraderechista destinado a ser la tercera fuerza.

De los 1.000 soldados adicionales que Varsovia dijo el lunes que iba desplegar en su frontera con Bielorrusia, se pasó un día después a doblar esa cantidad, justificada en los movimientos de los miles de mercenarios del grupo Wagner concentrados en el país vecino, aliado de Moscú. Al anuncio del presidente Andrzej Duda, el miércoles pasado, convocando elecciones generales en octubre siguió la siguiente cifra de efectivos militares adicionales para el punto álgido del flanco este: serán 10.000, según el ministro de Defensa, Mariusz Blaszczak. Y además de reforzar los 400 kilómetros de frontera con Bielorrusia, se desplegarán por la que comparten con Kaliningrado, territorio ruso. Cada uno de estos anuncios militares vino acompañado de reproches de Kaczynski culpando a Tusk del desmantelamiento de las fuerzas armadas durante su etapa como primer ministro –de 2007 a 2014--. O de la sumisión del líder de la opositora Plataforma Cívica (PO) a los dictados de Bruselas y de Alemania, lo que implica, para Kaczynski, el “consentimiento” que practicó la entonces canciller Angela Merkel hacia el presidente ruso, Vladímir Putin. El origen de todos los males, sea de la dependencia energética respecto a Rusia o del inicio de la invasión de Ucrania.

Que Tusk pasara de jefe del gobierno polaco a presidente del Consejo Europeo apuntala, según el PiS, la teoría de esa sumisión. El caso es que los ocho años ininterrumpidos con el partido ultraconservador al frente del gobierno polaco, desde 2015 a la actualidad, se han caracterizado por la vía diametralmente opuesta a la que supuso Tusk. Han sido ocho años de confrontación continua con Bruselas, desde su controvertida reforma judicial atentatoria contra la independencia de la justicia, a las andanadas contra los medios de comunicación o el colectivo LGTBI, así como una limitación de la ley del aborto que raya su práctica prohibición. Pero también de reforzamiento de las fuerzas armadas, por recursos propios o apoyado por los socios de la OTAN ante la imperiosa y objetiva necesidad de reforzar su flanco este. Este martes, Varsovia verá desfilar por sus calles el mayor desfile militar en 30 años, a modo de exhibición del poderío bélico polaco actual.

Antes de que Duda –formalmente independiente, pero vinculado al PiS-- anunciara la fecha electoral, Kaczynski ya había calificado los comicios como los más importantes para Polonia desde 1989. Es decir, desde las llamadas revoluciones cívicas que arrancaron de su país, se extendieron por Checoslovaquia, Hungría y la Alemania comunista, hasta precipitar la caída del Muro de Berlín y el hundimiento del Telón de Acero.

El superviviente del tándem político formado con su hermano gemelo, el presidente Lech Kaczynski, muerto en 2010 al estrellarse su avión presidencial en Smolensk (Rusia), ha tomado las riendas de la campaña. El enemigo a batir es Tusk, pero en su empeño por cimentar su poder ha vinculado esos comicios a un referendum que debe celebrarse ese mismo día. La consulta incluirá una pregunta sobre el apoyo o no a la reubicación de los refugiados propuesta por la Comisión Europea (CE), que Varsovia rechaza, y otra sobre la “liquidación” o privatización de las empresas estatales, que según el PiS propicia Tusk para favorecer el dominio inversor alemán.

El eje de la campaña es la frase más repetida estos días por Kacsynski –”Tusk es el verdadero enemigo de nuestro pueblo”--. Morawiecki la sustenta retratando al líder de la oposición liberal como “el rostro de la mentira”.

Los esfuerzos desplegados por el PiS para desprestigiar a Tusk son a la vez reflejo del miedo a que les falle la mayoría. Los recortes a la independencia judicial, a la libertad de prensa o al aborto han generado en los últimos tiempos movimientos de protesta como no se recordaban desde 1989, aunque entonces se dirigían contra el régimen comunista. Una encuesta reciente del instituto Ibris colocaba al PiS en el 33,4 %, mientras que al PO de Tusk se le sitúa en el 26,2 %. La de los ultraconservadores es una ventaja engañosa, puesto que su tendencia es a la baja. No porque Tusk esté subiendo en los sondeos, sino porque empezó a crecer como tercera fuerza la Confederación. Es un partido claramente ultraderechista, que promulga el cerrojo radical al asilo y al aborto, la prohibición del divorcio y un nacionalismo católico más acérrimo que el del PiS. Sus expectativas de voto se sitúan sobre el 12 %.

Se estima que Kaczynski ha radicalizado su discurso en busca del electorado que se le escapará en dirección a ese partido. En caso de necesitar un socio de gobierno, es la formación más hermanada a su propia ideología.


jueves, 10 de agosto de 2023

No es país para viejos

 


Los jubilados alemanes, a por el minijob

Marina Ferrer

Los tiempos en que se identificaba a los jubilados alemanes con turismo de la tercera edad o residentes fijos del litoral español empezaron a quedar atrás. Cada vez son más los que con 67 años o más siguen trabajando, en un país donde no hay restricciones para hacerlo una vez alcanzada la edad para acceder a la jubilación. A los pensionistas actuales, al menos los que pasaron recientemente al retiro, se les ve ejerciendo de cajeros de supermercado, guardas de seguridad o servicios de limpieza, pero también como conductores de autobús. Cifras recientes del gobierno situaban en más de un millón el número de jubilados laboralmente activos, sin contar los profesionales autónomos, lo que significa un incremento de 200.000 respecto a 2015. Es una cifra en ascenso continuado, en un país que se estima llegará en 2035 a tener veinte millones de pensionistas –del total de 84,4 millones de ciudadanos de Alemania--. Las rentas se van equiparando año a año, pero quedan por debajo del nivel de inflación.

La pensión media que percibe un jubilado que haya cotizado un mínimo de 45 años está en 1.543 euros, lo que en el caso de las mujeres del este del país baja a 865 euros. Es decir, aproximadamente mil euros menos del sueldo medio neto de un trabajador. El gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz ha implantado mejoras en las jubilaciones más bajas, de manera que quienes perciban menos del mínimo denominado existencial –450 euros al mes-- pueden solicitar complementos en forma de ayuda al pago del alquiler o por otros conceptos.

El caso es que ese millón de pensionistas laboralmente activos, algunos de ellos cumplidos los 85 años, tratan de complementar su jubilación a través de los llamados minijobs o empleos de baja remuneración. Es una fórmula establecida en 2003 bajo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder que tras sucesivas revisiones permite trabajar hasta 43,3 horas al mes por un máximo de 520 euros. Son más de seis millones de personas las empleadas en minijobs en Alemania. Para los más jóvenes, es una vía para acceder al mercado laboral; para los jubilados, una manera de mejorar su renta. Son, respectivamente, las dos franjas de población a las que reporta ciertas ventajas, mientras que los trabajadores sobre los 40 años el régimen de subempleo les condena a futuras pensiones de miseria.

Los dos grupos de población predestinados al minijob no logran, sin embargo, subsanar la falta de personal que, como otros países europeos, sufre Alemania. Según cálculos de la Agencia de Empleo, Alemania precisaría anualmente unos 400.000 trabajadores extranjeros. El gobierno de Scholz ha implantado una serie de medidas para atraerse a extracomunitarios. En paralelo, se trata de agilizar la integración de quienes llegados como refugiados. Aproximadamente la mitad del millón largo de peticionarios de asilo recibidos en 2015, año álgido de la crisis migratoria generada por la guerra civil de Siria, ya está trabajando. Uno de cada cuatro ucranianos llegados a Alemania desde el inicio de la invasión rusa, otro millón de personas, está ya trabajando o completando su formación profesional.

martes, 8 de agosto de 2023

Panorámica


El norte y báltico europeo, a merced de dos frentes tormentosos

Marina Ferrer



Las imágenes de las inundaciones en el centro de Europa de los últimos días, con Eslovenia y Austria convertidas en zonas de emergencia, se trasladaron desde el lunes y a lo largo de todo el marte al norte europeo y región la báltica. Suecia, Noruega, Finlandia y Dinamarca, por un lado, así como Estonia, Lituania y Letonia, por el otro, más el litoral alemán, en medio, quedaron a merced de dos frentes tormentosos, bautizados como “Hans” y “Zacharias”, respectivamente. Dos víctimas mortales, en la región báltica, es el balance de víctimas del martes, que se sumó a las ocho registradas en los días precedentes en Eslovenia.

Mientras en Eslovenia, como en Austria, el azote de las tormentas quedó plasmado en extensas zonas anegadas por las precipitaciones y ríos desbordados, en los países escandinavos “Hans” dejó un panorama de corrimientos de tierra, carreteras bloqueadas y tráfico cortado, incluidos varios trayectos de ferry entre Noruega y los países vecinos, lo mismo que entre los bálticos. Las autoridades noruegas procedieron a evacuar centenares de habitantes de las poblaciones más afectadas, en el norte del país. En Suecia quedaron anegados parcialmente cascos urbanos de ciudades como Göteborg y Are, donde se desbordó un río.

No se prevé un alivio de la situación al menos en toda la región al norte noruega, ya que los servicios meteorológicos pronostican que persistirán estas tormentas extremas, aunque de verano. El fin de semana pasado se habían registrado en los países bálticos y nórdicos temperaturas por encima de los 30 grados, para desplomarse en cuestión de 24 horas a los 15 o 17 grados.

En el litoral norte alemán se activaron asimismo las alarmas ante los pronósticos de nuevas tormentas. La práctica totalidad de Alemania está desde hace semanas bajo copiosas precipitaciones, tanto en Baviera (sur) como en el norte y el este del país. El fin de semana pasado hubo una impresionante granizada sobre la ciudad de Reutlingen, en el “Land” de Baden-Württemberg. El centro de la localidad quedó bajo una capa blanca de 30 centímetros de grosor que semejaba nieve, aunque las temperaturas reinantes seguían siendo las propias del verano centro-europeo.

lunes, 7 de agosto de 2023

El cordón, ay el cordón

La ultraderecha cae en un radicalismo antieuropeo indigerible para la CDU


Marina Ferrer

“Seguir en Europa la línea marcada por la AfD sería convertirnos en la quinta columna de Moscú”, advirtió el secretario ejecutivo del grupo parlamentario conservador, Thorsten Frei, a la luz del programa electoral para los comicios europeos de 2024 aprobado el fin de semana pasado por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Frei, al frente del grupo del Bundestag (Parlamento federal) integrado por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), aludía con ello no solo al punto principal del programa aprobado, en el que se apuesta por la “refundación” de una Unión Europea (UE) que se considera “fracasada”. Su advertencia se dirigió a lo que se escuchó en las intervenciones de los aspirantes a integrar la lista del partido para los comicios, que iban más allá de la hostilidad para caer en lo claramente tóxico hacia la UE. La AfD forma parte del grupo Identidad Europea de la Eurocámara, que integra asimismo a la Agrupación Nacional de Marine Le Pen, a la Liga Italiana y al FPÖ austríaco.

“En la AfD hay corrientes claramente anticonstitucionales”, que adoptan conceptos “fundamentados en diferencias étnicas”, ignoran el “respeto a la dignidad humana de determinados grupos de población” e incurren en “teorías de la conspiración”, advirtió por su parte el jefe del departamento de Protección de la Constitución, o servicios secretos de Interior, Thomas Haldenwang.

Ambas declaraciones, la del representante del grupo parlamentario conservador y la del jefe de la Inteligencia, seguían al cierre de la llamada asamblea europea celebrada por la AfD entre dos fines de semana, el último de julio y el primero de agosto. Ahí se eligió una lista de candidatos claramente dominada por el ala más radical del partido, la que encabeza el líder de Turingia, Björn Höcke, gran reclutador de votos en todo el este del país. Los llamados moderados quedaron fuera, lo mismo que algunas propuestas aún más radicales que la finalmente aprobada.

En los debates se escucharon intervenciones en que se calificaba de “veneno” la UE, por no haber sabido frenar la llegada de inmigración irregular a Europa, una de las obsesiones del partido. Un sector notable de los delegados apostaba por el “Dexit” -juego de palabras entre Deutschland y abandono del bloque, de acuerdo al modelo británico--, pero esta moción quedó arrinconada, como la que pedía la salida de la zona euro. La sensación entre comentaristas políticos y medios de comunicación presentes es que la cúpula se encargó de dulcificar los planteamientos más radicales por ser disuasorios para muchos votantes alemanes. La AfD es una fuerza pujante, con una intención de voto que le coloca en segunda posición, solo aventajada por la CDU/CSU. En el este del país, donde en 2024 hay convocadas tres elecciones regionales –entre ellas, Turingia-- se le pronostica incluso la posición de primera fuerza.

Esas posiciones existen por ahora solo en los sondeos –un 20 % a escala nacional y sobre el 35 % en las regionales del este--. Para que se plasmen en resultados no pueden contar solo con el electorado más radical, sino que necesitan reclutar votos del centro.

“Dejémonos de cuentos. Son neonazis. Cada voto a la AfD es un voto contra la democracia y un voto para la destrucción de Europa”, escribió este lunes el exministro del Interior, Gerhard Baum, del Partido Liberal (FDP) y miembro del gobierno federal en tiempos del canciller socialdemócrata Helmut Schmidt. La frase forma parte de una columna de opinión en el semanario “Die Zeit”, desde su posición de “jubilado” de la política cuya opinión sigue contando en el país.

Las posiciones defendidas por la AfD respecto a Europa son incompatibles con los preceptos de los grandes partidos alemanes, no solo los liberales de Baum o los socialdemócratas, sino principalmente para el grupo conservador. El europeismo forma parte de las señas de identidad de la CDU desde tiempos fundacionales, desde tiempos de Konrad Adenauer y bajo sus siguientes cancilleres históricos, Helmut Kohl y Angela Merkel. Cualquier cuestionamiento a esa vía sería una especie de traición a esos principios.

Sobre el líder actual de la CDU, Friedrich Merz, se desató hace unas semanas una tempestad de críticas en cuanto mencionó desde la televisión pública la posibilidad de “colaborar” con la AfD a escala municipal. Su homólogo de la CSU bávara, Markus Söder, le recordó que los estatutos de su partido prohiben explícitamente toda cooperación y a cualquier nivel con lo que califica de “secta de Höcke”, por ser este líder regional quien realmente lleva la voz cantante en el partido.

Söder tiene su propia contienda electoral en octubre, en que se celebran elecciones en su próspero “Land”, dominado desde hace décadas por su partido. Aspira a reeditar su coalición con los llamados “Freie Wähler” –”Electores Libres”--, un partido regional con posiciones no tan distantes respecto a la AfD. Pero que, a ojos del conservadurismo bávaro, no plantea el peligro de un crecimiento súbito hasta llegar a opacarle, como sí se atribuye actualmente a la AfD.

viernes, 4 de agosto de 2023

Cerrando el paso

 




Dinamarca y Suecia refuerzan sus controles ante la alarma por las quemas del Corán

Marina Ferrer

Dinamarca ha reforzado el control de sus fronteras, principalmente la terrestre con Alemania, ante la alarma causada por las sucesivas quemas del Corán en su territorio y las airadas protestas del mundo islámico. El gobierno danés, liderado por la socialdemócrata Mette Frederiksen, anunció este viernes esta medida, con carácter inmediato y que se mantendrá en principio toda una semana, dos días después de que Suecia adoptara asimismo medidas especiales por la misma razón. “El gobierno se toma muy en serio la seguridad del país y las alertas de amenazas sobre ésta”, afirmó el Ministerio del Interior, a través de un comunicado.

Frederiksen y el jefe del gobierno sueco, el conservador Ulf Kristersson, están analizando la posibilidad de restringir esas quemas o prohibirlas, al menos cuando se convoquen ante embajadas extranjeras o ante mezquitas. Sin embargo, se considera que será un proceso largo y dificultoso, ya que este tipo de acciones están amparadas por el derecho a la libertad de expresión tal como lo contemplan sus respectivas Constituciones. La oposición de uno y otro país han criticado las propuestas orientadas hacia cualquier tipo de restricción.

Los actos hasta ahora registrados, previamente anunciados como manifestación y autorizados por la policía, no se puede considerar que alteran el orden público, ya que en este tipo de quemas participan una o dos personas, protegidas por un cordón policial. Hasta ahora, las acciones más notables y que mayores protestas han desencadenado han procedido de un reconocido neonazi sueco-danés, Rasmus Paludan, y un refugiado iraquí residente en Suecia, Salwan Momika.

Las protestas contra estos actos en los propios países nórdicos no han generado mayores problemas en el orden público, mientras que en Yemen, Irak y Turquía han derivado en disturbios. Los más notables fueron los registrados en la embajada sueca de Bagdad, que asaltaron e incendiaron cientos de manifestantes. Ocurrió a raíz de la convocatoria de Momika de una sus acciones en Estocolmo y precisamente ante la embajada de su país de origen.

Tanto el gobierno sueco como el danés han condenado cada una de las quemas del Corán u otras formas de profanación del libro sagrado de los musulmanes, que además ha generado conflictos diplomáticos y fuertes condenas de sucesivos países de población mayoritariamente musulmana.

El conjunto de la Unión Europea (UE) ha expresado asimismo su rechazo a lo que el Alto Representante de Política Exterior, Josep Borrell, calificó de “provocación intolerable”.

miércoles, 2 de agosto de 2023

Más y más vallas

 



La sombra de una guerra híbrida calienta la pre-campaña polaca

Marina Ferrer


Las alertas polacas en torno a la situación del flanco este de la OTAN y la necesidad de reforzarlo se centraron de nuevo en la llamada “guerra híbrida”, propulsada desde Bielorrusia y ahora con la amenaza añadida que representa el desplazamiento a ese territorio de miles de mercenarios del grupo Wagner. Que a su líder, Yevgeny Prigozhin, se le sitúe tan pronto en África como buscando resituarse tras su fracasada revuelta contra Vladímir Putin importa poco. La reciente mención del presidente bielorruso, Alekandr Lukashenko, de que los wagneritas podían pretender “darse un paseo hasta Varsovia” revitalizó para Polonia la necesidad de reforzar la frontera. Ese es el parecer del gobierno de Varsovia, liderado por el ultraconservador partido Ley y Justicia (PiS) del primer ministro Mateusz Morawiecki y comandado por el hombre fuerte del país, Jaroslaw Kaczynski.

La guardia fronteriza polaca lleva días advirtiendo de una creciente presión migratoria en los 400 kilometros de frontera compartida con Bielorrusia, el principal aliado regional del presidente ruso. En lo que va de año se registraron unos 16.000 intentos de cruzarla de forma irregular y la semana pasada se alcanzó la cifra de 300 casos en un solo día. Es decir, un nivel similar al notificado en los momentos álgidos de la anterior guerra híbrida migratoria, en 2021, cuando Polonia, Lituania y Letonia denunciaron la presencia de centenares de refugiados que pretendían ingresar en su país, a los que el régimen de Lukanshenko empujó hacia sus fronteras con intención, según Varsovia, desestabilizadora. Centenares de ellos quedaron en tierra de nadie, atrapados entre dos guardias fronterizas –la polaca, que les rechaza, y la bielorrusa, que les empelía.

Varsovia respondió entonces levantando una valla a lo largo de 186 kilómetros de esa frontera compartida, con barrotes de hasta 5,5 metros de altura y protegida por modernos sistemas de cámaras y sensores. Cerró prácticamente todos sus pasos fronterizos con Bielorrusia, como hicieron los vecinos bálticos, con excepción de dos vías ferroviarias. Ahora Kaczynski y Morawiecki hablan de aumentar los efectivos militares en esa franja, mientras denuncian ante la OTAN nuevas “provocaciones” desde el régimen de Minsk.

A los 5.000 miembros de la guardia fronteriza, más 2.000 soldados y 500 antidisturbios deben sumarse un número aún no concretado de efectivos, reforzados además por un voluntario de una fuerza paramilitar adscrita a Defensa. Entre las “provocaciones” denunciadas por Varsovia estuvo la incursión en su espacio aéreo de dos helicópteros militares bielorrusos, cuya presencia fue detectada por Polonia y negada por Minsk.

No hay cifras concretas sobre el alcance de la presencia de wagneritas en territorio bielorruso, con qué propósito y menos aún si hay alguna relación entre éstos y las presión en la frontera por parte de una nueva oleada de inmigración irregular. Pero el cóctel entre estos términos –migración, mercenarios rusos y fronteras- acapara los titulares polacos en un verano en que se respira en el país aires de pre-campaña electoral, a la espera de que el presidente Andrzej Duda convoque los próximos comicios nacionales. Se estima que lo hará en los próximos días –antes del 15 de agosto, según los plazos marcados por la Constitución para el término de la presente legislatura--. Y se calcula que la fecha elegida será entre el 15 de octubre y el 5 de noviembre, también de acuerdo a lo establecido. La máxima tensión se sitúa entre el PiS de Morawieki y Kaczynski y la oposición liberal de la Plataforma Cívica (PO) que lideró Donald Tusk, al que el gobierno actual acusa de haber debilitado el país mientras estuvo en el poder, hasta 2015. Hay un tercero en liza, el ultraconservador Slawomir Mentzen, una versión aún más radical y populista que el PiS.

El propósito del PiS es convocar para la misma fecha de los comicios legislativos un referéndum sobre la reforma migratoria propuesta por la Comisión Europea (CE) y que tanto Polonia como Hungría, entre otros países, rechazan. El no húngaro y polaco a todo reparto o reubicación obligatoria de refugiados es de sobras conocido. Se agudizó con la crisis humanitaria de 2015, cuando Alemania acabó recibiendo en su territorio más de un millón de solicitantes de asilo –en su mayoría, procedentes de Siria--, mientras otros socios de la UE cerraban sus fronteras. La guerra híbrida y los miles de refugiados, muchos de ellos asimismo sirios, que Minsk arrastró hasta las fronteras polaca y bálticas en 2021 devolvió a la actualidad el rechazo polaco a acoger inmigración irregular, sobre todo si es musulmana. Polonia mostró su rostro más solidario acogiendo a millones de ucranianos en su territorio a partir de febrero de 2022, con el inicio de la invasión rusa. Pero en esta respuesta solidaria entran una serie de factores específicos, desde la vecindad con el país invadido por el gran enemigo común –Rusia-- al hecho de ser mayoritariamente cristianos y procedentes de sociedades parecidas.

lunes, 31 de julio de 2023

Kristersson y la sombra de Erdogan


Suecia y Dinamarca buscan cómo prohibir las quemas del Corán entre protestas del mundo islámico

Marina Ferrer


El primer ministro sueco, el conservador Ulf Kristersson, ve su país “ante la más grave situación de peligro desde la Segunda Guerra Mundial”. Y su respuesta ante la amenaza de que las quemas y otros modos de profanación del Corán coloquen a Suecia en el objetivo del terrorismo es buscar, junto con Dinamarca, cómo prohibir algo que está amparado por la Constitución -el derecho a la libertad de expresión-. Kristersson, al frente de una coalición de centro-derecha bajo “tolerancia” de la ultraderecha, abordó la cuestión el fin de semana con su homóloga danesa, la socialdemócrata Mette Frederiksen. Suecia, como Dinamarca, han sido los escenarios elegidos por sucesivos individuos de motivaciones dudosas -un refugiado iraquí y un agitador neonazi sueco-danés- para llevar a cabo sus quemas del Corán.

Este mismo lunes se produjo la siguiente profanación, anunciada y autorizada por la policía del país nórdico. Fue ante el Parlamento sueco y la protagonizó Salwan Momika, el mismo refugiado iraquí que una semana antes había pateado el Corán ante la embajada de su país de origen. Las imágenes eran muy parecidas: Momika y un acompañante de la misma nacionalidad, prendiendo fuego a unas páginas de lo que aparentemente era el Coran, pateándolo a continuación y reclamando su prohibición en Suecia.

El derecho a la libertad de expresión, una especie de señal de identidad para ambos países nórdicos, incluye la crítica a las religiones, explicaba a través de un tuit el ministro danés de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen. Pero quemar el Corán musulmán o la Torá judía ante una embajada solo puede entenderse como una burla a esa religión o un intento por ridiculizarla, añadía el ministro.

Su colega sueco, Tobias Billström, comparte este parecer. Ambos titulares de Exteriores están inmersos en la búsqueda de medidas para restringir al menos esas acciones y a la expectativa de los pronunciamientos procedentes del mundo islámico, especialmente de Turquía, Irak y Jordania. Los ministros de Exteriores de la Organización para la Cooperación Islámica (OCI), en la que están representados 56 países, estaban reunidos para abordar la cuestión, recordó a través de un comunicado Billström. Pero la búsqueda de esas fórmulas de prohibición o restricciones “no es fácil”, admitió el ministro sueco. Y mucho menos va a ser “rápido” encontrar las soluciones que se reclama a Suecia y Dinamarca, ya que implican modificaciones a sus leyes.

A Estocolmo y Copenhague se les exige que no se limiten a condenar esas quemas, como han venido haciendo, sino que las prohiban. Los gobiernos de los países nórdicos barajan la posibilidad de, al menos, impedir que tengan lugar ante embajadas extranjeras. Kristersson advierte de que detrás de las provocadoras quemas hay “determinados actores, sean Estados o individuos” interesados en afectar la seguridad del país. Suecia está aún pendiente de completar su ingreso en la OTAN, ya que pese a haber anunciado Ankara su próxima ratificación al ingreso, ésta aún no se ha materializado ni se espera que se produzca antes de otoño. Turquía está entre los países del mundo islámico que han alzado su voz contra la profanación del Corán.

Estocolmo, como Copenhague, empiezan a plantearse por su parte dónde están los límites entre la libertad de expresión y la incitación al odio. Las motivaciones de Momika, un iraquí de 37 años acogido por Suecia en 2019, son confusas. Asegura no pretender generar problemas al país que le ha recibido como asilado, se declara ateo, pero según medios suecos milita en la ultraderecha desde hace un año. El mero anuncio de una de sus quemas derivó en el asalto e incendio de la embajada sueca en Bagdad por centenares de manifestantes.

El otro protagonista de actos recientes parecidos es un neonazi sueco-danés, Rasmus Paludan, que primero adquirió cierta notoriedad en Dinamarca con sus acciones y que luego las extendió a Suecia. Cada una de sus quemas tienen el denominador común de ser perpetradas por uno o dos individuos, de forma que no entrañan problemas de orden público que justifiquen su prohibición.

Suecia contempla con preocupación la posibilidad de otra demora a la ratificación de Turquía, tras meses de negociar con Ankara el fin del bloqueo a su ingreso en la OTAN. Dinamarca recuerda por su parte las sangrientas protestas que generó en 2005 la publicación de doce caricaturas de Mahoma, la más famosa de las cuales era del dibujante danés Kurt Westergaard. El conjunto de la sociedad danesa lo defendió entonces como derecho a la libertad de expresión; la quema reiterada de un libro sagrado genera en cambio división de opiniones y rechazo.

sábado, 29 de julio de 2023

Paseando

 


El “No German, sorry” toma Berlín

 

Marina Ferrer

 

Lo del “No German, sorry” se ha implantado en cafeterías, bares de copas e incluso algún “döner” de comida rápida de Berlín. Es una frase cada vez más habitual destinada al cliente que se dirige en alemán a la persona que le atiende. El tono no es de provocación, sino de amable disculpa. El cliente suele responder pasando al inglés, en caso de hablar también ese idioma. O tratando de hacerse entender entre el rudimentario alemán del otro y el rudimentario inglés propio, lo que no suele entrañar mayor dificultad.

Que en la capital de un país con 84 millones de habitantes, teóricamente la potencia dominante en la Unión Europea (UE), un camarero le pueda imponer al cliente un idioma extranjero sonaba impensable hace unos pocos años. Ahora es realidad no solo en el céntrico y turístico Mitte, sino también en los distritos multiétnicos de Kreuzberg o Neukölln, donde por la calle se escucha más turco, árabe o incluso ucraniano que inglés.

Llevo dos años aquí. Soy el único entre mis colegas que habla alemán. Bueno, más o menos alemán… ”, explica Matthews, un australiano que sirve espressos, capuccinos, latte macchiatos, americanos o cualquier otra variedad --con leche normal, semidesnatada, sin lactosa o sus equivalentes veganas-- del largo catálogo con una veintena de posiciones --solo para los cafés, luego vienen los zumos o bollería-- que ofrece el local. La situación es parecida en la heladería vecina, llamada “Tribeca”, que además de productos veganos ofrece sus equivalentes sin gluten u otras posibilidades. Todo en perfecto inglés. Son dos entre los muchos locales de esa misma calle que expone sus carteles sólo en ese idioma foráneo. El único término alemán que se distingue en una de las pizarras de la calle es el nombre del local –-”Schneckenhaus”, o “Casa del caracol”--.

Estamos en una zona de cafés y copas entre Kreuzberg y Neukölln. Las múltiples terrazas que se reparten entre sus estrechas aceras y calles, algunas de ellas cerradas a todo vehículo que no sean bicicletas, ofrecen aún un panorama repartido más o menos equilibradamente entre carteles en inglés y otros en alemán, en árabe o turco. El dominio anglosajón se agranda a medida que se acerca uno a Prenzlauer Berg o Mitte, donde además del circuito monumental y los grandes museos se encuentra el distrito gubernamental y parlamentario. El centro del poder de la República Federal de Alemania (RFA).

El alemán no es un idioma fácil. Sufrimos una falta de personal en todos los sectores profesionales, pero especialmente en gastronomía. Hay que ser flexibles”, explica Ottile Klein, de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido del alcalde-gobernador de la capital y ciudad estado de Berlín, Kai Wegner. En la capital alemana el porcentaje de ciudadanos de nacionalidad extranjera es del 24,6 %, según cifras de 2022 del departamento federal de Estadística (Destatis). Su Senado, o gobierno regional, presume de la internacionalidad de su ciudadanía, en que conviven personas con 193 nacionalidades distintas. Ya no se pide al personal que hable inglés como deferencia al potencial visitante extranjero, sino que es el camarero/a el que no tiene otro idioma vehicular que esa lengua franca.

Klein es diputada por el distrito de Berlín-Mitte. La flexibilidad actual contrasta con las “quejas” expresadas hace unos cinco años por su correligionario y entonces ministro de Sanidad, Jens Spahn. En los locales de Mitte de la modernidad no puedes ya pedir tu comida o bebida si no es en inglés, lamentaba el entonces ministro, de 43 años y representante de la línea renovadora de la CDU, que luchó en su momento por suceder a Angela Merkel como jefe del partido. Spahn no estaba solo en su lamento contra la “colonización lingüística”. Socialdemócratas como Wolfgang Thierse, expresidente del Parlamento federal y originario del territorio comunista, alertaba también por entonces contra lo que se calificaba de peligrosa variante de la gentrificación de Prenzlauer Berg, su barrio de toda la vida, convertido en zona de copas tras la caída del Muro (1989).

Las quejas de entonces quedaron atrás. Ahora el senador de Cultura, también de la CDU, se llama Joe Chialo, nacido en Alemania pero de origen tanzano, y defensor también de la “flexibilidad” idiomática en la vida pública. Por pragmatismo ante la falta de personal o por convicción.

La “defensa” del idioma alemán es ahora una especie de reducto de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). En este caso, no por rechazo a un intrusismo anglosajón en la hostelería, sino sobre todo por considerar “peligrosa” la creciente presencia de policías de origen turco o árabe que se dirigen entre sí en “otros” idiomas.

Mi único cartel en inglés es el de ‘cash only’”, afirma Mustafá, propietario del puesto de “Kebab” más popular de Berlín, en Mehringdamm. No es un recién llegado a la capital. Habla un perfecto alemán, lo mismo que el personal del vecino y asimismo concurridísimo puesto salchichero llamado “Curry 36”. Ambos puntos de cómida rápida se caracterizan por las largas colas que se forman ante ellos día y noche, sea de clientela local o gente de paso. El “cash only” fue algo bastante común incluso en el céntrico Mitte, para sorpresa de turistas y especialmente visitantes del mundo nórdico, donde lo difícil es encontrar locales donde acepten el pago en metálico. La extensión del inglés como idioma dominante en bares y restaurantes ha ido acompañada de la proliferación de otro cartel, el de “Only card”, para los cada vez más numerosos locales donde solo aceptan el pago con tarjeta.