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sábado, 28 de junio de 2025

Saskia y Olaf se despiden

El rearme y la 'sumisión' a Merz pasan factura a la socialdemocracia alemana



El canciller de Alemania, Friedrich Merz. / Kay Nietfeld/dpa
 Gemma Casadevall, Berlín28 JUN 2025

“Somos demasiado aburridos”, clamó el exministro del Trabajo, Hubertus Heil, ante el congreso federal del Partido Socialdemócrata alemán (SPD), marcado por la frustración tras su hundimiento en las últimas elecciones generales y su condición de ‘socio’ menor del canciller conservador Friedrich Merz. “Pero la respuesta no puede ser girar hacia el lado equivocado”, añadió, en alusión al ‘Manifiesto’ de su ala izquierdista, que pide el fin de la confrontación hacia Rusia.

Alemania y Europa no necesitan “un rearme incontrolado”, sino una “reactivación de la vía diplomática para asegurar la paz”, sostuvo el histórico del izquierdismo en el SPD, Ralf Stegner. Su ‘Manifiesto’, difundido hace dos semanas, ha levantado ampollas en el partido y contradice la línea del ministro de Defensa, Boris Pistorius, único socialdemócrata miembro del anterior gobierno de Olaf Scholz presente también en el de Merz. Vladímir Putin es “un invasor imperialista”, que “no quiere negociar”, respondió Pistorius a Stegner. Para el titular de Defensa, el Manifiesto es el reflejo de una postura “nostálgica” y una “pérdida de tiempo” frente a las necesidades de un rearme que, dice, no puede demorarse.

La posición de los contrarios al rearme es aparentemente minoritaria en el SPD. Pero lo cierto es que el congreso socialdemócrata pasó factura al copresidente del partido, actual ministro de Finanzas y vicecanciller, Lars Klingbeil. Fue reelegido con un 65 % de los votos, un porcentaje que evidencia el malestar ante un líder al que se identifica con el hundimiento electoral sufrido los comicios del pasado 23 de febrero: un 16,4 % obtuvo el SPD, que quedó en tercera posición, por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (SPD).

Klingbeil es el artífice del plan presupuestario que duplicará hasta 2029 la partida de defensa. Alemania subirá así al 3,5 % de su PIB anual su gasto en defensa, lo que sumado al 1,5 % en otras partidas de seguridad le coloca en la órbita del 5 % prometido por Merz en la pasada cumbre de la OTAN. “Vladímir Putin no es Mijail Gorbachov. Tenemos que hacer todo lo posible para protegernos de Putin”, aseveró.

“Basura sexista” contra el liderazgo femenino

El pobre resultado de Klingbeil contrasta con el 95 % de la nueva copresidenta del partido, Bärbel Bas, expresidenta del Parlamento y ahora ministra de Trabajo. Bas sucede en la fórmula de dirección bicéfala a la izquierdista Saskia Esken, quien deja su puesto tras el vapuleo público al que fue sometida durante la negociación de la alianza con Merz no solo por los conservadores, sino desde las propias filas socialdemócratas.

Bas lanzó una arenga en su discurso contra la “basura sexista” sufrida por su correligionaria desde el mismo SPD. Recordó que algo parecido le ocurrió a Andrea Nahles en los dos años en que presidió el partido, entre 2017 y 2019. Y se comprometió a luchar por la paridad de género en la política alemana, que lejos de avanzar está en retroceso -un 32,4 % de los escaños parlamentarios están ocupados por mujeres, una caída del 2,3 % respecto a la anterior legislatura-.

El congreso del SPD tuvo rango de despedida para el excanciller Olaf Scholz. Tras un discurso en que llamó a sus correligionarios a demostrar “que el partido más antiguo de Europa sigue siendo necesario”, Scholz recordó cómo en 2021 ascendió al poder contra todo pronóstico y señaló a Klingbeil como artífice de esa proeza.

Tras este espaldarazo personal a quien fue el alma de esa campaña electoral prodigiosa, subieron al escenario todos los exministros de la pasada legislatura. La más emotiva despedida la recibió, sin embargo, la ya expresidenta Esken. “Dirigir el partido en estos tiempos revueltos ha sido el mayor orgullo de mi vida”, aseguró. Agradeció luego a los Jusos, las juventudes del partido, la defensa de su “alma” izquierdista.

miércoles, 7 de mayo de 2025

Pistorius, el superviviente

Los seis ministros clave del nuevo Gobierno de Alemania para los objetivos de rearme, activación económica e inmigración



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Katherina Reiche, Johann Wadephul, Alexander Dobrindt, Lars Klingbeil, Boris Pistorius y Bärbel Bas.


Gemma Casadevall

El líder conservador alemán Friedrich Merz se convirtió este martes, tras una accidentada votación, en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA) al frente de una coalición con los socialdemócratas. Será la quinta alianza de un gobierno nacional entre las dos formaciones que se han alternado el poder en la primera potencia europea. Repite el esquema de los ejecutivos que durante tres legislaturas lideró Angela Merkel, entonces de línea más centrista que el derechismo que ahora representa Merz.
A la Unión Cristianodemócrata (CDU) le corresponden siete ministerios, además de la cancillería, mientras que a su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se le adjudican otros tres. Siete serán también los ministerios del Partido Socialdemócrata (SPD).
En la búsqueda de equilibrios, a la socialdemocracia le han correspondido tres ministerios clave: Finanzas, Defensa y Asuntos Sociales y Trabajo. Entre los adjudicados al bloque conservador destacan Exteriores, Economía e Interior.

Vicecancillería y Finanzas: Lars Klingbeil (SPD)


Klingbeil, de 47 años y copresidente del SPD desde 2021, fue el estratega que hace tres años y medio llevó a la victoria electoral a Olaf Scholz. Asumirá Finanzas, ministerio clave para gestionar las arcas públicas del Estado, y lo hará con una Alemania que, por fin, se ha desprendido del dogma de la austeridad para autorizar el gasto prácticamente ilimitado en Defensa e inversiones de hasta 100.000 millones de euros en la puesta al día de las infraestructuras del país.

Economía: Katherina Reiche (CDU)

Reichelt, de 51 años y de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es la apuesta de Merz para relanzar la economía alemana, tras dos años en recesión y ante los pronósticos que auguran seguirá en la zona del estancamiento en el presente año. Su designación fue recibida con aplausos desde el ámbito económico, al que pertenece, puesto que entrará en el Gobierno desde la posición de jefa de la filial del gigante energético E.ON Westerenergie.

Asuntos Exteriores: Johann Wadephul

Wadephul, de 62 años, será el primer titular de Exteriores de la CDU desde hace seis décadas. Este ministerio ha correspondido tradicionalmente al socio menor, una práctica que ahora se rompe como un reflejo de la voluntad de Merz de llevar directamente su política exterior. Entre sus desafíos está buscar un equilibrio con EEUU, el gran aliado del que Alemania ya no puede fiarse, sea por el apoyo expreso de Donald Trump a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) o por sus amenazantes aranceles.

Defensa: Boris Pistorius

Pistorius, de 65 años y socialdemócrata, repite en el cargo tras haber tratado en la anterior legislatura de dar credibilidad al compromiso de Scholz con la 'Zeitenwende' --cambio de era-- en Defensa. A la invasión de Ucrania respondió Scholz con compromisos de solidaridad con Kiev, aunque lastrados por su lentitud en la toma de decisiones. Pistorius deberá plasmar en la realidad esa voluntad. Entre sus incógnitas inmediatas está si da luz verde a los misiles de largo alcance Taurus a Ucrania y si secundará la coalición de voluntarios del francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer.

Interior: Alexander Dobrindt

Dobrindt, de 54 años y de la CSU bávara, de línea más derechista que su partido matriz, la CDU, le corresponderá llevar a la práctica la promesa de Merz de aplicar desde el primer día de su mandato medidas destinadas a una reducción drástica de la inmigración irregular. Algo que implicará las devoluciones en caliente en la frontera alemana. Polonia ya ha expresado su protesta ante este propósito que, según Varsovia, no puede aplicarse unilateralmente. La línea dura migratoria es parte de la estrategia de Merz para recuperar electorado perdido en dirección a la AfD.

Trabajo: Bärbel Bas


Bas, de 57 años y socialdemócrata, accede al ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo tras haber sido en la anterior legislatura presidenta del Parlamento. Se caracterizó desde ese puesto por sus esfuerzos por mantener a raya a la AfD y neutralizar, sin caer en partidismos, sus arengas incendiarias. Ahora deberá luchar por llevar adelante la promesa socialdemócrata de elevar el salario mínimo interprofesional a 15 euros por hora trabajada --de los 12,85 euros actuales-- y evitar que el gasto en defensa o en inversiones implique recortes en el tejido social alemán.

martes, 6 de mayo de 2025

Impecable Zapfenstreich y convulsa investidura

Merz se convierte en canciller de Alemania tras una accidentada elección que rozó el fracaso



Merz pierde contra pronóstico la primera votación para salir elegido canciller de Alemania

 Gemma Casadevall


El líder conservador alemán, Friedrich Merz, logró este martes convertirse en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA), tras una votación en el Parlamento en la que rozó el fracaso al quedar en una primera vuelta por debajo de la mayoría requerida. Por primera vez en la historia de la RFA, fue necesario recurrir a una segunda vuelta, donde sí obtuvo el respaldo que precisaba: 325 votos, por encima de la mayoría de 316. En lugar del liderazgo fuerte que espera imprimir desde el arranque de su mandato, en su elección se plasmaron las fragilidades de la alianza de gobierno entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller saliente, Olaf Scholz, cuyo pacto se había sellado la víspera. Esta alianza nació de la voluntad compartida de mantener aislada a la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) y, a la vez, sustentarse en una mayoría suficiente para afrontar las tres grandes prioridades de Merz: el rearme, la reactivación económica y el endurecimiento de la política migratoria. Con su lema "Alemania ha vuelto", Merz se propone marcar pautas a escala europea e iniciar sus reformas en Alemania desde el minuto cero de su elección.

"Buenos días a todos", fue el simple saludo de apertura de la presidenta del Parlamento, la conservadora Julia Klöckner, cuando todo parecía apuntar a una sesión sin sobresaltos. Sin preámbulos, pasó casi inmediatamente a la votación de los diputados. Merz precisaba 316 votos para ser elegido en la primera vuelta y entre conservadores y socialdemócratas suman 328. Obtuvo 310 votos, de los 621 emitidos, lo que obligó a ir a una segunda vuelta. A la lectura del resultado siguió un silencio sepulcral en el hemiciclo. La cara de Klöckner reflejaba su nerviosismo y desconcierto. Se retiraron durante horas los grupos parlamentarios para consensuar cuándo se produciría esa segunda vuelta, lo que debía ocurrir en un plazo máximo de 14 días. Finalmente el jefe del grupo parlamentario conservador, Jens Spahn, informó de que la sesión se retomaba esa misma tarde. Los opositores Verdes y la Izquierda respaldaron esa opción, lo que les agradecieron las filas conservadoras. La segunda ronda fue una especie de 'fumata blanca' para Merz.

Un revés inédito

Su fracaso en la primera vuelta es más que un lamparón. Los nueve anteriores cancilleres federales precisaron solo de una ronda de votación. Destacaron, además, las ausencias de algunos diputados --630 componen la Cámara--. Se frustró así lo que habría sido elección impecable, a tono con lo que fue el proceso de formación de su alianza de gobierno. Han transcurrido 72 días desde las elecciones generales, frente al récord de 171 días que precisó Angela Merkel en su última legislatura. Los comicios del 23 de febrero dieron una clara victoria al bloque conservador de Merz, con ocho puntos de ventaja sobre la AfD y 12 sobre el SPD. Esa correlación de fuerzas se había movido ya a favor del radicalismo derechista, al que ahora los sondeos colocan empatado o incluso superando a los conservadores de Merz.

La formación de la alianza con los socialdemócratas discurrió sin indiscreciones ni filtraciones perturbadoras a los medios. Al SPD le correspondieron finalmente siete ministerios, entre ellos Finanzas y Defensa; es el mismo número que los de la CDU de Merz, aunque a estos se le añaden los tres de la CSU bávara, su partido hermano a escala regional.

Será un equipo marcado por rostros nuevos o incluso sin experiencia de gobierno, como es el caso de Merz y de su vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Lars Klingbeil. Hay únicamente un superviviente del gobierno anterior, Boris Pistorius, quien repite como ministro de Defensa. Parece que esa inexperiencia les pasó factura, ya que la votación parlamentaria evidenció una falta de control sobre sus filas. Merz había ya errado el cálculo en cuanto al respaldo de sus propias filas, al no conseguir su apoyo cerrado al proyecto de ley recientemente presentado desde la oposición en materia migratoria.


La sombra de Merkel


El fracaso de la primera votación es otro revés en la carrera de obstáculos que marca la biografía de Merz. El líder conservador llevaba ya casi una decada y media apartado de las estructuras de su partido. El ascenso a la jefatura de la CDU de Merkel, en el 2000, y la llegada de esta al poder, en 2005, derivaron en un arrinconamiento político para Merz, representante de la línea más derechista, frente al centrismo de su poderosa rival interna. Se convirtió en líder de la CDU en diciembre de 2021, tras la retirada de Merkel, y fue designado candidato del bloque conservador con Scholz ya en el poder.

Merkel acudió esta vez a la tribuna de invitados del Bundestag, dentro del proceso de reconciliación entre ambos políticos. Solo asistió a la primera vuelta, la fallida para Merz. Luego se ausentó por razones de agenda, según explicaron fuentes de su oficina. Las distancias entre ambos políticos no son un secreto en Alemania. La propia Merkel no dudó en criticar a Merz cuando le pareció "imprudente" que éste no rehuyera el apoyo de la AfD en una reciente votación parlamentaria sobre política migratoria.

El propósito proclamado por Merz era ponerse inmediatamente en marcha. De acuerdo a la línea de sus predecesores, este miércoles viajará ya a Francia para reunirse con Emmanuel Macron, tras lo que seguirá ese mismo día a Polonia para entrevistarse ya como canciller con el primer ministro Donald Tusk. El jueves asistirá como canciller al 80 aniversario de la Capitulación del Tercer Reich.

El respeto a Scholz

El tropiezo de la primera votación era totalmente inesperado por los medios y por el estamento político. La víspera de la sesión parlamentaria, el aún canciller Olaf Scholz tuvo una despedida solemne con la ‘Zapfenstreich’ o toque de retreta, la ceremonia militar con que el ejército despide en Alemania a los presidentes, cancilleres y ministros de Defensa. Es un desfile nocturno a la luz de las antorchas que portan los soldados, en el Bendlerblock, sede del ministerio de defensa y también centro de documentación y homenaje a la resistencia contra Adolf Hitler.

Como es tradición, cada homenajeado elige varias piezas en la selección musical que interpreta la banda militar. Merkel escogió para su despedida del poder la música de la ex reina del punk alemán Nina Hagen, entre otras. Scholz se despidió entre el 'In my life' de The Beatles y 'Respect' de Aretha Franklin.

Respeto fue el término elegido para la campaña que le llevó al poder en 2021. Ese era también el sentimiento general de los presentes en la ceremonia, la plana mayor de la política alemana y de todos los órganos constitucionales, además del propio Merz.

El discurso de despedida se lo dispensó Boris Pistorius, que seguirá como ministro de Defensa. Pistorius recordó ahí cómo la legislatura de Scholz quedó marcada por el impacto, tres meses después de su llegada al poder, de la invasión de Ucrania por Rusia.

Además del respeto de su correligionario o de la canción de Franklin, a Scholz le despidió una cerrada ovación de todos los presentes en su toque de retreta. Esta ceremonia, que hasta hace pocos años topó con cierto repudio por su resonancias militaristas, se ha consolidado como una forma aceptada y bella de despedir a los cargos políticos tras el ejercicio del poder.  

lunes, 5 de mayo de 2025

Regreso al Gasometer

Merz sella su pacto de gobierno para "por Alemania y por Europa"


El futuro canciller alemán, Friedrich Merz, firma el acuerdo de gobierno entre CDU, CSU y SPD, este lunes en Berlín. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall

"Este país necesita un gobierno que funcione desde el primer día y eso es lo que haremos. (…) Es lo que piden nuestros ciudadanos y es lo que reclama Europa": con estas palabras y un acto de menos de una hora, incluidos discursos y la firma del pacto por los partidos implicados, dio el líder conservador alemán, Friedrich Merz, por culminado el proceso que le convertirá este martes en canciller. Lo hizo, como ha hecho en toda la negociación hasta alcanzar su alianza de gobierno, rodeado por los dos líderes del Partido Socialdemócrata, Lars Klingbeil y Saskia Esken, y también por el bávaro Markus Söder, jefe de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido hermanado a su Unión Cristianodemócrata (CDU).

El acto tuvo lugar en el Gasometer, una antigua planta industrial de Berlín, ahora centro de eventos culturales. En ese mismo escenario acogió el último acto de campaña en la capital alemana de la CDU/CSU, antes de las elecciones que llevaron en febrero a los conservadores a una clara victoria, con ocho puntos de ventaja sobre el segundo, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). El Gasometer representa no solo esa victoria conservadora, sino que a escala berlinesa es un símbolo del corazón rojo e industrial de la capital, con arraigo socialdemócrata. La elección redondeaba la búsqueda de un equilibrio o protagonismos compartidos entre los dos flancos de la alianza de gobierno.

"Hemos logrado formar un equipo con la fuerza y la competencia que el país precisa", añadió Merz, para valorar a continuación el buen clima con que han discurrido unas negociaciones de coalición que, para lo que es habitual en Alemania, se han desarrollado con bastante celeridad. En otras ocasiones, con Angela Merkel en el poder, se precisaron hasta seis meses para lograr un acuerdo de gobierno. "A partir de mañana, tras mi previsible elección (en el Parlamento federal) e investidura, pondremos en marcha nuestro programa de reformas e inversiones", garantizó el líder conservador.

El papel de Alemania

"El mundo está en un punto de inflexión, de cambio, de incertidumbres. Alemania debe asumir su papel", reclamó por su parte Klingbeil. El co-presidente del SPD será el segundo en la coalición, con rango de vicecanciller, mientras que su compañera en la jefatura bicéfala, la más izquierdista Esken, ha quedado fuera y entre rumores de un final más o menos cercano en las estructuras del SPD.

Klingbeil comparte con Merz no solo la voluntad de poner el nuevo gobierno rápidamente en marcha, sino un handicap: ninguno de los dos tiene experiencia de gobierno. Algo que tal vez no sorprenda en Francia u otros grandes socios europeos, pero que en Alemania no es lo habitual.

A la firma del pacto seguirá la noche de este lunes el 'Zapfenstreich' o toque de retreta, la ceremonia nocturna militar con que se despide del cargo a cancilleres, presidentes o ministros de Defensa. Su destinatario será Olaf Scholz, quien el martes completará previsiblemente el traspaso de poderes a Merz.

domingo, 4 de mayo de 2025

Nunca es tarde


Merz, el regreso a Alemania de la derecha no 'merkeliana'




El líder de la CDU, Friedrich Merz, tras su discurso en el comité federal del partido del pasado lunes. / HANNIBAL HANSCHKE / EFE


Gemma Casadevall

Friedrich Merz, de 69 años y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) tras la retirada de Angela Merkel, alcanzará este martes el puesto que lleva anhelando desde hace más de 20 años: la cancillería alemana. Será el décimo canciller en la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y el sexto del bloque conservador, que integran su partido y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Pero será también el primer jefe de un gobierno federal alemán que lidia con la pérdida de confianza respecto al gran aliado hasta ahora incondicional, Estados Unidos. La hostilidad hacia Europa de Donald Trump ha abierto una grieta en el eje transatlántico que hace poco parecía impensable. Mucho menos aún puede contar con Rusia. La guerra de agresión contra Ucrania aniquiló la línea del 'appaesement', o apaciguamiento, que practicó Merkel. Sí se espera de Merz que recomponga el eje franco-alemán, maltrecho por la falta de química entre Emmanuel Macron y Olaf Scholz, el frío canciller socialdemócrata que le traspasará el poder. También se espera una revitalización de las relaciones con el Reino Unido, pese a las barreras dejadas el Brexit.

Merz asumirá el cargo a dos días del 80 aniversario de la capitulación del Tercer Reich, con una Alemania inmersa en ese nudo de relaciones complejas o rotas, en el caso de Moscú, con las cuatro potencias aliadas que derrotaron al nazismo. Completa el panorama adverso la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), convertida en segunda fuerza a escala nacional, lo que ha echado por tierra la ilusión de que el país del partió el Holocausto se había blindado debidamente contra el neonazismo.

Nada está saliendo como probablemente imaginó Merz cuando en diciembre de 2021, tras varios tanteos, tomó por fin las riendas de la CDU. El socialdemócrata Scholz había ganado unos meses antes las elecciones, impulsado por su perfil de continuador de Merkel, pese a ser de familias políticas rivales. La jubilación política de Merkel permitió a Merz regresar a la vanguardia tras 12 años apartado de las estructuras del partido y como representante del ala más derechista y menos 'merkeliana'.

El arrinconamiento de Merkel

Ni Merz ni Merkel han tratado de disimular nunca sus diferencias. La CDU/CSU ganó las elecciones del pasado 23 de febrero prometiendo cerrar fronteras a la inmigración irregular y reconociendo como "error" la acogida de refugiados que defendió Merkel durante la gran crisis migratoria de 2015. Merz quiere revertir lo que califica de llegada descontrolada de inmigrantes y, en su camino hacia el poder, rompió un tabú al dejarse respaldar por la AfD en una moción parlamentaria para endurecer la política migratoria. Merkel, que no suele incidir en la política diaria, criticó sin tapujos ese voto cómplice.

Paradójicamente, Merz dirigirá ahora una coalición con los socialdemócratas, la constelación con la que Merkel gobernó en tres de sus cuatro legislaturas. No hay otra alianza posible que le dé la mayoría parlamentaria sin romper el cordón sanitario sobre la ultraderecha.

Merz llega a la cancillería sin experiencia de gobierno ni siquiera a escala regional, lo que en Alemania es inusual, y sin que se le reconozcan dotes para el consenso, el sello de identidad de Merkel. Se propone activar el rearme y sobre todo la economía, tras dos años en recesión y con 2025 apuntando al estancamiento. Tendrá que buscar consensos entre su ideario liberal, la defensa de las privatizaciones o los recortes y el contrapeso representado por su vicecanciller y ministro de Finanzas, el presidente de los socialdemócratas, Lars Klingbeil.

Pedigrí conservador

La línea divisoria entre su derechismo y el centrismo de Merkel está clara. Pero nadie le cuestiona a Merz su arraigo en la CDU, partido al que llegó décadas antes de que lo hiciera Merkel. Nacido en 1955 en Brilon, en el populoso 'land' de Renania del Norte-Westfalia, ingresó en las juventudes de la CDU en 1972. Empezó a despuntar como brillante rejuvenecedor de la línea del canciller Helmut Kohl y se convirtió en eurodiputado en 1989. De la Eurocámara pasó Merz en 1994 al Parlamento federal. Pero tras estallar el escándalo de las cuentas secretas de la 'era Kohl' se produjo el primer choque con Merkel, quien había ingresado unos pocos años antes como joven promesa procedente del este del país y había alcanzado ya la jefatura del partido tras llamar a "emanciparse" del patriarca.

El pulso entre ambos tuvo dos picos: primero, en 2002, cuando una conjura entre varios barones del partido y otros machos alfa forzaron a Merkel a renunciar a ser la candidata del bloque en las elecciones generales. La designación recayó en el bávaro Edmund Stoiber, que perdió ante Gerhard Schröder. Merkel reclamó luego el puesto de líder de la oposición parlamentaria, lo que Merz encajó de mala gana. Unos años después, con Merkel ya en la cancillería al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas, Merz se retiró como diputado para pasar a la empresa pública.

Cómo convertirse en millonario

A esta etapa debe Merz el otro rasgo esencial de su biografía: el de millonario y orgulloso propietario del jet privado que gusta pilotar. Su paso por sucesivos consejos de administración incluye el cargo de presidente en Alemania del fondo de inversión BlackRock. Ello hace que muchos de sus compatriotas le identifiquen con la voracidad neoliberal. Otros consideran que tales conocimientos le dan ventaja para relanzar la economía o para buscar afinidades con Trump, con quien comparte la afición al golf.

El próximo martes, cuando asuma su cargo, tendrá en la tribuna de invitados a Merkel. Pese a no haber asistido a ningún congreso de a CDU desde su retirada, la excancillera parece dispuesta ahora a buscar el reencuentro con su partido.

La otra mujer que, en lo privado, marca la biografía de Merz es su esposa, Charlotte. Llevan casados 44 años, tienen tres hijos y siguen mostrándose como un matrimonio bien conjuntado, inclusive cuando saltan a la pista de baile.

domingo, 27 de abril de 2025

En capilla

Compás de espera: los 4 dilemas de la CDU y el SPD



Friedrich Merz. / Michael Kappeler/dpa

 Gemma Casadevall

El líder de los conservadores alemanes, Friedrich Merz, espera obtener entre el lunes y el miércoles la luz verde definitiva al pacto de Gobierno que le convertirá en el nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA). Necesita para ello la ratificación tanto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), su partido, como de los socialdemócratas del canciller saliente, Olaf Scholz.
Será, de materializarse, la quinta alianza entre los dos partidos que se han alternado el poder en Alemania desde la fundación de la RFA. La CDU debe dar luz verde este lunes, en un congreso de formato reducido, a un pacto cuyos puntos fuertes son el rearme, la reactivación económica y la línea dura migratoria. Las bases del Partido Socialdemócrata (SPD) tienen hasta la medianoche del miércoles para darle o no su respaldo, en una consulta entre sus 358.000 militantes. La futura alianza confronta a ambos bandos dilemas, en medio de la erosión precipitada por el auge de una ultraderecha que, según los sondeos, podría ser la primera fuerza, de convocarse nuevas elecciones. A continuación, los principales desafíos.

¿Dinamizará Merz el motor alemán y europeo?

La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), hermanada a la CDU, no se anduvo con rodeos y ratificó sin debates el pacto de coalición al día siguiente de anunciarse el acuerdo entre los partidos implicados. Pero Merz necesita exhibir cohesión y liderazgo en la CDU. Han discurrido seis meses desde el hundimiento de la coalición de Scholz con verdes y liberales y dos desde las elecciones que ganó la CDU/CSU con ocho puntos de ventaja sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
De esa situación se ha pasado al empate en los sondeos, con tendencia alcista para los ultras. Una parte del bloque conservador anima a 'normalizar' las relaciones con la AfD como oposición parlamentaria. Merz se propone dar un giro más derechista a su partido y recuperar base electoral absorbida por los ultras. Se presenta como el líder que Alemania y Europa necesitan frente a la deriva de EEUU con Donald Trump. Si nada se tuerce, se someterá a la elección parlamentaria como canciller el 6 de mayo. Sus primeros pasos, inmediatamente después, se orientarán hacia la restauración del eje franco-alemán, maltrecho por la falta de química entre Emmanuel Macron y Scholz. Polonia, su otro gran vecino europeo, será su siguiente objetivo.

¿Cómo organizar el rearme alemán sin olvidarse de Ucrania?


Antes aún de tener listo su pacto de coalición, Merz había dado marcha atrás en una de sus promesas en campaña y accedió a liberar el gasto en defensa del sacrosanto freno a la deuda. Con ello se pretende poner al día al Ejército de un país que durante décadas mimó su poderío económico pero se comportó con timidez en lo militar. Scholz había dado un primer paso en 2022, recién iniciada la invasión rusa de Ucrania, con la llamada ‘Zeitenwende’ -tiempos de cambio-.
Se creó un fondo especial de 100.000 millones de euros en Defensa. Alemania se convirtió en el primer contribuyente europeo a la ayuda militar a Ucrania, incluidos sus sistemas de defensa ‘Patriot’. Pero el Ejército propio sigue en mantillas. "Alemania necesita tantos ‘Taunus’ como sea posible. Y los necesitamos para nosotros", afirmó hace unos días el líder de la CSU bávara, Markus Söder, en alusión a los misiles balísticos con capacidad de alcanzar objetivos a 500 kilómetros. Scholz se negó a suministrar este armamento a Kiev, ante el temor de que eso convirtiera a Alemania en parte del conflicto. Merz, quien reprochó a Scholz esta actitud, no aclara ahora si como canciller dará luz verde a su entrega a Ucrania.

¿Se encamina la socialdemocracia a su enésima crisis?


El Partido Socialdemócrata (SPD) entrará previsiblemente en su siguiente coalición bajo liderazgo conservador, la quinta tras una fugaz experiencia entre 1966 y 1969 y las tres de la ‘era Angela Merkel', degradado a tercera fuerza parlamentaria. Se mantendrá así como partido con responsabilidad de Gobierno, tras los tres años de legislatura fallida de Scholz con los verdes y los liberales. Esta posición no le garantiza precisamente una regeneración. Del 40 % de los votos que obtuvo en 1998, en la primera victoria de Gerhard Schröder, había caído al 34 % en 2005 con el ascenso de Merkel al poder para bajar luego al 23 % y al 20 % en las legislaturas siguientes. Scholz accedió a la cancillería con un 25 %.
Pero en las elecciones del 23 de febrero cayó a su mínimo histórico, un 16,4 %. La crisis del SPD no se mide únicamente en su caída de votos, sino también por su búsqueda desesperada de remedios en la cúpula: desde 2002, con Schröder en el poder, el SPD ha conocido diez relevos en su presidencia. Scholz se retirará como canciller para pasar a diputado raso. El hombre fuerte del SPD actual no es ninguno de los dos co-presidentes, Lars Kingbeil y Saskia Esken, sino el ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien previsiblemente repetirá en el cargo.

¿Salvará el SPD su sello en lo laboral y social?


La línea dura en materia migratoria será un hueso difícil de roer para muchos socialdemócratas, aunque hay consenso en cuanto a la voluntad de reducir la inmigración irregular. Pero desde las filas conservadores se empezaron ya a matizar los objetivos pactados en cuanto al aumento del salario mínimo interprofesional -de los 12,8 euros actuales por hora trabajada a los 15 euros-, así como a mejoras en las jubilaciones y ayudas a la familia. Es decir, los caballos de batalla del SPD y los aspectos en los que quieren defender su sello para actuar de dique de contención frente a los temidos recordes en una Alemania que, según todos los pronósticos, seguirá sin levantar cabeza. La primera economía europea cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Y para 2025 se espera un crecimiento nulo -0,0 % del PIB, según últimos los pronósticos del agónico Gobierno saliente de Scholz. La culpa ahora ya no es la crisis energética, sino los aranceles de Donald Trump.

miércoles, 9 de abril de 2025

Casi canciller

Conservadores y socialdemócratas cierran el pacto que convertirá a Merz en canciller



El líder de la CDU y probable nuevo canciller alemán, Friedrich Merz. / CLEMENS BILAN / EFE
 Gemma Casadevall

El bloque conservador de Friedrich Merz, el previsible nuevo canciller de Alemania, confirmó este miércoles que ha alcanzado un pacto de gobierno con los socialdemócratas, seis semanas después de las elecciones nacionales del pasado 23 de febrero. Los términos del acuerdo serán presentados por los líderes de los tres partidos implicados, la Unión Cristianodemócrata de Merz y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) de Markus Söder, más el Partido Socialdemócrata (SPD) de Lars Kingbeil.
La última ronda negociadora ha sido maratoniana. El acuerdo se había dado casi por cerrado a última hora del martes. Sin embargo, al filo de la medianoche se despidieron las delegaciones respectivas sin anunciar nada para emplazarse a una nueva ronda, este donde limar los "detalles".
Merz tardará aún algunas semanas en ser elegido canciller por el Bundestag (Parlamento alemán). El pacto debe ser ratificado por cada uno de los partidos, lo que en el caso de los socialdemócratas implica someterlo a una votación entre las bases. La CDU lo hará en un congreso que podría tener lugar a finales de abril, mientras que la CSU bávara debe determinar aún la fórmula de validación.
No es un proceso demasiado largo, desde la perspectiva alemana. En otras ocasiones, entre unos comicios nacionales y la elección parlamentaria han pasado tres o hasta seis meses, como ocurrió con Angela Merkel en su última legislatura en gran coalición. No hay vacío de poder, se explica, porque el anterior gobierno sigue en funciones. Pero nada ahora mismo es como siempre. Hay gran nerviosismo entre el ámbito económico, que reclama un plan de acción ante los previsibles estragos que causarán los aranceles de Donald Trump en una potencia exportadora como Alemania. La primera economía europea cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Este 2025 puede ser de nuevo dramático, según avanzan algunos medios a la espera de que los grandes institutos económicos del país actualicen sus pronósticos coyunturales.

Rearme e inmigración

Tampoco pueden esperar otros asuntos apremiantes para el conjunto de Europa, como son el rearme o la política migratoria. Merz logró la aprobación por el Parlamento saliente de una enmienda constitucional para liberar defensa de las restricciones del freno a la deuda y también para activar un paquete de medio billón de euros destinado a las infraestructuras alemanas. Pero habrá que esperar hasta que se traduzcan en proyectos de ley y superen el trámite parlamentario.
A todo esto, a la CDU/CSU le saltaron las alertas procedentes de la demoscopia. A Merz le reprochan desde sus filas haber traicionado su promesa de respetar el freno a la deuda. Las urnas le dieron el 23 de febrero casi 10 puntos de ventaja sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Ahora la impaciencia por ese tiempo muerto de transición o la decepción por las teóricas concesiones a los socialdemócratas le sitúan empatado en los sondeos con la derecha radical. El SPD quedó debilitado al caer a la tercera posición en los comicios nacionales, pero Merz les necesita sí o sí para asegurarse una mayoría parlamentaria y, a la vez, mantener el cordón sanitario sobre los ultras.

miércoles, 26 de febrero de 2025

El gran Lars

La socialdemocracia alemana se reorganiza para negociar una gran coalición con muchas aristas



El nuevo líder del grupo del SPD en el Bundestag, Lars Klingbeil. / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall
Berlín 26 FEB 2025 

Lars Klingbeil, copresidente del Partido Socialdemócrata (SPD) alemán, será la figura clave en la negociación de la gran coalición con la que aspira a gobernar el conservador Friedrich Merz, ganador de las elecciones generales del pasado domingo. De 47 años y al frente de la socialdemocracia desde 2021, Klingbeil fue elegido por un 85% de los votos entre sus 120 diputados, un resultado discreto y reflejo del malestar existente en el partido del canciller Olaf Scholz. La socialdemocracia se desplomó desde el 25,7% obtenido en 2021 al 16,4% actual. Es un récord a la baja histórico y encima han quedado relegados al tercer puesto, por detrás de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). A Klingbeil se le reprocha, además, haber anunciado el mismo domingo su propósito de dirigir el grupo parlamentario, en lugar de plantearlo primero a sus diputados. Representa en la cúpula del SPD a su ala moderada, frente a la izquierdista de la copresidenta Saskia Esken.

Klingbeil mantuvo un primer contacto con Merz la noche electoral. Formalmente, fue una llamada de trámite, en que Merz felicitó a líder socialdemócrata en su cumpleaños. También fue una mera formalidad la visita de Merz a Scholz en la sede de la Cancillería. Son habituales en Alemania estas reuniones para facilitar el armónico traspaso de poder. Scholz seguirá en pleno ejercicio de su cargo hasta la constitución de la nueva Cámara, prevista para el 24 o 25 de marzo. Tras ese día continuará en el puesto, aunque en funciones, hasta que el Parlamento elija a su sucesor.

Merz aspira a tener firmado su pacto de coalición y la formación de su gobierno hacia Semana Santa. Antes tendrá que limar muchas asperezas, sea en política social como en Defensa o en lo personal. No ha formado parte de ningún gobierno, ni a escala regional, lo que en Alemania es algo insólito porque implica cero experiencia para manejar disensos con sus coaligados.

Marcha atrás


Por lo pronto, el martes dio Merz marcha atrás en su supuesta disposición a reformar el freno a la deuda antes de la constitución de la nueva cámara. Este instrumento limita el endeudamiento, pero para que prospere una reforma precisa una mayoría de dos tercios. La idea de avanzar el voto responde al peso que tendrá en la futura cámara la AfD, cuyos 152 diputados unidos a los 64 de La Izquierda la capacitarían para vetar ciertas leyes, como enmiendas o reformas constitucionales.

Con este argumento y con los resultados en la mano, Merz barajó la idea de someterlo al Bundestag aún vigente, con sus 730 diputados, lo que además de premura de tiempo imponía desafíos logísticos. En el Bundestag se está trabajando para desmantelar y remodelar los asientos para los 630 diputados de la nueva cámara. El martes matizó su propósito y propuso una reforma rápida pero solo para aprobar un fondo especial para Defensa. Alemania cumplió en 2024 por primera vez con el objetivo de destinar un 2% de su PIB a defensa y se proponer ir a más a medio plazo. El Gobierno de Scholz aprobó un paquete especial de 100.000 millones de euros inmediatamente después del inicio de la guerra de Ucrania. Su doble objetivo era poner al día al Ejército alemán, debilitado por décadas de recortes, y suministrar armas a Ucrania. Este fondo está casi exhausto o lo estará en 2027 por los compromisos adquiridos. Merz necesita en nuevo marco legal para su objetivo de mantener el apoyo a Kiev y acelerar los planes de una defensa europea vista la imprevisibilidad de EEUU bajo Donald Trump.

Un reforma que implique solo el fondo para defensa topará con el rechazo de La Izquierda, que reclama liberar de la tenaza del freno a la deuda todo el ámbito de la política social o la vivienda, principal preocupación del ciudadano. El SPD de Klingbeil, por su parte, aprobó en su último congreso una moción para la suspensión total del freno a la deuda.

El sí o no a este mecanismo fue objeto de disenso permanente en el tripartito que dirigió Scholz entre socialdemócratas, verdes y liberales. El rechazo liberal a levantarlo precipitó el hundimiento de la coalición.