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martes, 24 de diciembre de 2024

De la selfie de 2021 a la realidad de 2024

Alemanya busca remeis a un tauler esquerdat

domingo, 17 de noviembre de 2024

Dr Jekyll envejeció mal y Mr Hyde siempre fue así

Verdes y liberales, la cara amable o la cruz tóxica de la fracasada alianza de Scholz



Olaf Scholz, canciller alemán, el pasado día 15 en el edificio de la Cancillería, en Berlín. / Clemens Bilan EFE
Gemma Casadevall

Los Verdes alemanes refrendaron como candidato a las elecciones anticipadas del 23 de febrero al ministro de Economía, Robert Habeck, representante de un ecologismo sensato, leal y asumible para el bloque conservador de Friedrich Merz, líder en los sondeos. Los ecologistas son el reverso de la medalla de los liberales, causantes de una ruptura de la coalición de Olaf Scholz que, según medios alemanes, se originó por una trama para finiquitar el gobierno del que formaban parte.

Habeck recibió el respaldo del 96 % de los delegados, en un congreso en que la formación ecologista, único aliado que le queda a Scholz, se abonó a la moderación. A menos de 100 días de las elecciones, los sondeos les sitúan en un 10 % de los votos, unos cinco puntos por debajo de los socialdemócratas. Merz parece inalcanzable, con un 32%, mientras que a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se le pronostica un 18%.

El congreso verde apostó por una ‚reforma‘, pero no abolición, del freno a la deuda, pese a ser este instrumento un obstáculo para la reactivación de la economía alemana, según reconocen asesores de Scholz. Aprobaron facilitar el acceso al mercado laboral a los inmigrantes y propiciar fórmulas para el ‚regreso voluntario‘, en lugar de las deportaciones. Y se pronunciaron por impulsar la prohibición de la AfD, algo que comparten miembros de un amplio espectro parlamentario.

Los liberales, un reincidente mal socio


El rechazo del ya exministro de Finanzas y líder liberal, Christian Lindner, a levantar el freno a la deuda fue la causa oficial de la ruptura de coalición con los socialdemócratas de Scholz y los verdes de Habeck. Detrás de ese rechazo, sin embargo, hubo un plan articulado por Lindner desde septiembre para, paso a paso, propiciar la ruptura. Medios de referencia, como el diario Süddeutsche Zeitung y el semanario Die Zeit, han revelado esa comprometedora trama.

Lindner se ha limitado a comentar que no debería "ser noticia" que el partido entendiera que no había forma de mantener la alianza. Desde las filas socialdemócratas se ha destacado que el plan había sido trazado en términos hasta bélicos, ya que fue bautizado como "Día D" -alusivo al desembarco aliado de Normandía, el 6 de junio de 1944.

Que los liberales han sido un partido acomodaticio, sea para gobiernos de liderazgo conservador o socialdemócrata, es un hecho en la historia de la República Federal de Alemania (RFA). También lo es que se han comportado como un socio traidor. El precedente directo fue el voto de censura que en 1982 derribó al canciller socialdemócrata Helmut Schmidt, impulsado por el entonces líder de la oposición conservadora Helmut Kohl y respaldado por los liberales, que habían quedado fuera de la coalición.

Está por ver si estas revelaciones llevarán al descrédito total al partido de Lindner, al que los sondeos sitúan por debajo del 4 %, mínimo para obtener escaños. La coalición de Scholz era altamente impopular, por lo que puede haber quien defienda la oportunidad del "Día D".

Errores ecologistas, de la crisis energética a Gaza

Habeck empezó su discurso ante los delegados recordando „la dura crisis energética“ precipitada por la guerra de agresión de Rusia sobre Ucrania. Alemania era un país „dependiente de Moscú“ por „decisiones políticas“ adoptadas tanto en tiempos del canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, como por la conservadora Angela Merkel.

El gobierno de Scholz tuvo que aparcar proyectos para impulsar las renovables, ya que existía el temor a quedarse „literalmente a oscuras o sin calefacción“. Se refirió a la ley impulsada por su departamento, que pretendía obligar a sustituir las viejas calderas por calefacción ecológicamente limpia. Con la inflación disparada, el proyecto hundió en la impopularidad al conjunto del partido. Su plan no era viable, lo que degradó a Habeck a la categoría de incompetente a ojos de la oposición.

El gran error político de los Verdes ha sido la defensa a ultranza del compromiso con Israel y el pánico ante cualquier crítica a la devastadora guerra de Gaza. Los intentos de la ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, por condenar las matanzas sobre la población palestina han sido demasiado tibios. El apoyo a Israel no se cuestiona entre la política alemana, por el peso del Holocausto. Pero esto le ha costado a los Verdes la desconexión con el voto joven. De ser identificado como un partido de orígenes revolucionarios y antijerárquicos ha pasado a ser visto como una formación que ha envejecido mal.

sábado, 21 de septiembre de 2024

Cuando jugar en casa no ayuda

Brandeburgo, la última bala de Scholz en un campo minado



El canciller de Alemania, Olaf Scholz (archivo) / Christoph Reichwein/dpa-Pool/dpa
Gemma Casadevall, Potsdam 21 SEPT 2024 

En Potsdam, la capital de Brandeburgo, tienen su domicilio familiar el canciller Olaf Scholz y su esposa Britta Ernst, quien hasta hace un año fue ministra de Educación en ese land. Ahí también reside la titular de Exteriores de Alemania, la verde Annalena Baerbock. Pero eso no significa que socialdemócratas o verdes jueguen en casa en las elecciones regionales de este domingo en el Estado que envuelve Berlín.

Con 2,1 millones de electores, Brandeburgo representa tanto a la elitista, monumental y turística Potsdam como a la semirural franja fronteriza con Polonia. En una de sus hermosas residencias se celebró el invierno pasado la reunión entre neonazis alemanes y austríacos con planes para deportar a millones de ciudadanos de origen no alemán. El porcentaje de población extranjera es de un 7%, la mitad del 15% nacional y alejado del 24% de Berlín. Pero el discurso contrario al asilo se ha apoderado de la campaña, mientras el Gobierno de Scholz endurece las leyes contra la migración irregular y crece la alarma social, sea por el yihadismo o la criminalidad presuntamente "importada".

Scholz ha estado ausente en el final de campaña. Su presencia podría incluso perjudicar a su correligionario y primer ministro regional, Dietmar Woidke, con 11 años en el cargo. En las regionales de 2019, este veterano defendió para el Partido Socialdemócrata (SPD) la posición de primera fuerza, frente a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entonces capitaneada por Andreas Kalbitz. La cúpula del partido acabó echando a Kalbitz porque su pasado en grupos neonazis dañaba a toda la formación. Su candidato actual, Hans-Christoph Berndt, pertenece a la misma corriente de los autoproclamados "patriotas" de Björn Höcke, el líder de Turingia que logró para la AfD la posición de primera fuerza en las regionales celebradas a principios de mes. Los hitos de Höcke han agudizado la radicalización de un partido que, además de primera fuerza en el este, ocupa la segunda posición a escala nacional.

Woidke tiene ahora una estimación de voto del 27%, un punto por debajo de la AfD, pero 11 por encima de la conservadora la CDU. En las últimas semanas ha ido ganando terreno, punto a punto. Le respaldan algunos históricos de la CDU, como la expresidenta del Parlamento Rita Süssmuth. Al nuevo populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, pieza clave para la búsqueda de coaliciones sin la AfD, se le pronostica un 13% de los sufragios.

Una coalición agónica

El propio Woidke ha anunciado su adiós si vence la AfD. Pero más allá del futuro del líder regional, los comicios en Brandeburgo se consideran la última bala para Scholz y su tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales. Los tres coaligados quedaron a mínimos en las elecciones regionales celebradas el 1 de septiembre en Turingia y Sajonia, los dos estados del este donde los ultras se dispararon a la primera y segunda posición, respectivamente. A los liberales se les pronostican resultados pírricos, que les dejarán fuera de otra cámara regional. Los verdes podrían salvar la cara incluso si quedan por debajo del 5%, el mínimo para obtener escaños, si obtienen de nuevo un mandato directo o victoria absoluta en Potsdam.

Se respira nerviosismo en Berlín, sobre todo por parte del líder liberal y ministro de Finanzas, Christian Lindner. Lo único que aparentemente ha impedido hasta ahora la ruptura de coalición es la certeza de que unas elecciones anticipadas precipitarían su degradación a extraparlamentarios también a escala federal.

Los próximos comicios generales están previstos para el 28 de septiembre de 2025. En Berlín se cruzan apuestas sobre si la coalición de Scholz resistirá un año más o si habrá ruptura este otoño, por el disenso constante e insoportable en materia presupuestaria entre Lindner y el ministro de Economía y vicecanciller, el verde Robert Habeck.

¿Retirada de Scholz?

El tercer escenario que se baraja, como insisten casi a diario los medios del poderoso grupo Springer, es que Scholz acabe como el presidente estadounidense, Joe Biden. Es decir, dejando que luche por retener el poder su ministro de Defensa, Boris Pistorius. Scholz es un canciller "quemado", no por la edad, como Biden, sino por su incapacidad por pilotar una coalición a la deriva, sea en materia migratoria, presupuestaria o en la lucha contra el terrorismo islámico. A Pistorius se le ve como su potencial relevo, a lo Kamala Harris, capaz de imprimir vitalidad a un SPD hoy por hoy insulso.
En esta situación, tomó carrerilla el bloque conservador de la CDU y su hermanada CSU bávara. En Brandeburgo no pueden ganar la batalla. Pero a escala federal su líder, el derechista Friedrich Merz, se aseguró esta semana pasada el respaldo de los suyos como candidato a las generales. La derecha moderada ha enterrado así definitivamente la vía centrista que representó Angela Merkel en sus 16 años en la cancillería. Merz, histórico rival interno de Merkel, tiene anti sí la revancha, a más tardar en 2025.

miércoles, 17 de abril de 2024

Baerbock y Pistorius se cuadran


Alemania apremia a los aliados a reforzar la defensa antiaérea de Ucrania




El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, y el canciller alemán, Olaf Scholz, durante una rueda de prensa en Berlín el pasado 16 de febrero. / PRESIDENCIA DE UCRANIA / POOL / EUROPA PRESS
Gemma Casadevall
Berlín 17 ABR 2024 

Alemania ha activado un plan entre los socios de la OTAN y de la Unión Europea (UE), así como terceros países, para reforzar las defensas antiaéreas ucranianas. La iniciativa será debatida entre los titulares de Defensa de la Alianza Atlántica el próximo viernes y a escala del bloque comunitario. Tiene ya algunos apoyos, entre ellos el del primer ministro neerlandés, Mark Rutte, así como del secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

Según avanza el semanario 'Der Spiegel', la propuesta ha tomado cuerpo por iniciativa conjunta de la ministra alemana de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, y su colega de Defensa, el socialdemócrata Boris Pistorius. El detonante fueron las alertas del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, a sus aliados occidentales, recordando que su país no tiene un escudo efectivo semejante al de Israel, capaz de neutralizar un ataque masivo como el lanzado la semana pasada por Irán.

Alemania, segundo país contribuyente en apoyo militar a Kiev tras Estados Unidos, anunció ya el sábado que aportará un tercer sistema defensivo Patriot para Ucrania --que se sumará a los dos ya entregados a Kiev--. Admite, sin embargo, que esta aportación no es suficiente y apremia al resto de sus aliados de la Alianza a contribuir con determinación a la defensa ucraniana. En una carta enviada a sus colegas de la OTAN y otros países asociados --a la que 'Der Spiegel' afirma haber tenido acceso--, Pistorius y Baerbock instan a "revisar una vez más todas las reservas defensivas para evaluar cuáles pueden ser entregadas a Ucrania". "Toda ayuda será bienvenida. Sean sistemas completos de defensa antiaérea, componentes o munición. Todos tenemos algo que aportar, probablemente más de lo que hasta ahora creíamos posible", sigue el escrito.

Propuesta ante el G7 y la UE

La cuestión será trasladada por Baerbock al resto de ministros de Exteriores del G7, en la reunión iniciada en Capri (Italia), así como en la reunión ministerial de la UE de la próxima semana. Pistorius, por su parte, lo abordará en la reunión del consejo OTAN-Ucrania convocado este miércoles por Stoltenberg, y que tendrá lugar el próximo viernes. La convocatoria de este consejo, creado en la cumbre de la OTAN del año pasado en Lituania, responde a lo que Stoltenberg calificó de "necesidad urgente" de reforzar las defensas de Ucrania. "Debemos dar prioridad al envío de armas a Ucrania para su defensa ante Rusia, frente a los objetivos de la Defensa propia de la Alianza". El propio Zelenski había requerido esta reunión de los ministros de Defensa aliados. "Ucrania necesita pasos inmediatos para reforzar su defensa aérea", afirmó el presidente ucraniano en un mensaje colgado en redes sociales.

"Los retrasos en la ayuda tienen consecuencias sobre el terreno todos los días así que mi mensaje a los aliados es claro: envíen más a Ucrania", ha rogado este miércoles Stoltenberg tras hablar con Zelenski, sobre las "necesidades urgentes" del país y la "muy difícil situación" que afronta Ucrania en el campo de batalla.

En rueda de prensa, y acompañado de los primeros ministros de Dinamarca (Mette Frederiksen), República checa (Petr Fiala) y Países Bajos (Mark Rutte), Stoltenberg ha destacado las iniciativas de algunos de estos aliados en los últimos días: un paquete de ayuda Dinamarca, 4.000 millones en ayuda militar adicional Países Bajos, la iniciativa para comprar munición de Chequia y el anuncio de Alemania de enviar otro sistema de defensa aérea Patriot, sin contar con los F16 prometidos por Dinamarca y Países Bajos. "Pero Ucrania necesita más. Por eso, si los aliados tienen que elegir entre cumplir los objetivos de capacidad de la OTAN y proporcionar más ayuda a Ucrania, mi mensaje es claro: envíen más a Ucrania", ha reivindicado el secretario general de la Alianza, informa Silvia Martinez.

Apoyos a Berlín

Por lo pronto ha expresado explícitamente su apoyo a la iniciativa defensiva alemana el primer ministro neerlandés, según el cual el plan también cuenta con el respaldo de Dinamarca y República Checa. A Rutte se le considera el aspirante más solido para suceder a Stoltenberg al frente de la OTAN, ya que cuenta con el apoyo de importantes aliados --el bloque nórdico y Alemania-- aunque se han expresado en contra países como Hungría.

Un portavoz de Ministerio de Exteriores alemán confirmó la existencia de esa iniciativa, denominada 'Inmediate Action on Air Defense', aunque sin revelar su alcance. Sí precisó, sin embargo, que se enmarca en el compromiso de Alemania de contribuir de "manera continuada y sistemática a la defensa área de Ucrania", según la fuente gubernamental.

Para Baerbock, reforzar la defensa aérea de Ucrania es "una cuestión de supervivencia para miles de personas de Ucrania y la mejor protección para nuestra propia seguridad". La ministra alemana hizo estas declaraciones de camino a Capri y tras haberse reunido en Israel con el primer ministro Binyamín Netanyahu y el titular de Exteriores británico, David Cameron.

domingo, 14 de enero de 2024

Paseo dominical





  Gemma Casadevall


Miles de personas participaron hoy en una manifestación en Potsdam en contra de la ultraderecha, entre ellas el canciller alemán, Olaf Scholz, y la titular de Exteriores, Annalena Baerbock, ambos residentes en esa ciudad vecina a Berlín. La marcha fue convocada por el alcalde de dicha ciudad, el socialdemócrata Mike Schubert, en respuesta a las revelaciones sobre una reunión entre destacados representantes del partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), grupos neonazis alemanes y austriacos, así como algunos empresarios. En la reunión, celebrada en una villa de Potsdam, se planteó expulsar a unos dos millones de extranjeros o personas de origen inmigrantes, incluidos quienes ya adoptaron la nacionalidad alemana, pero se consideran "no integrados" en su sociedad.

La alcaldía de Potsdam habló de unos 10.000 participantes, mientras que en Berlín discurrió otra concentración similar con unos 25.000 asistentes, según informaciones de la televisión pública regional RBB.

A la concentración de Potsdam acudieron tanto líderes socialdemócratas, el partido de Scholz, como de los Verdes, el partido de la ministra Baerbock, así como de La Izquierda y de la conservadora Unión Cristianodemócrata (CDU). La de Berlín contó con una amplia representación tanto de estos partidos como de los activistas medioambientales de Fridays for Future y se desarrolló ante la emblemática Puerta de Brandeburgo.

Un plan de expulsiones masivas que compromete a la AfD

El medio de investigación 'Correctiv' reveló el pasado miércoles que políticos de AfD participaron en Potsdam en noviembre en un encuentro organizado por influyentes figuras de la extrema derecha en el que se abordaron planes para expulsar del país a millones de extranjeros.

En el centro del evento se hallaba según diversas fuentes el austríaco Martin Sellner, considerado uno de los líderes del ultraderechista Movimiento Identitario, que presentó un "plan maestro" para lograr lo que ciertas facciones extremistas llaman "remigración", es decir, la limpieza étnica de la nación de elementos foráneos.

Asimismo se reveló la presencia de al menos dos exdiputados de la AfD. Uno de ellos es Roland Hartwig, asesor de la líder del partido Alice Weidel. El semanario "Die Zeit" ha asegurado asimismo que acudió a otra cita anterior con parecidos objetivos el otro presidente de la AfD, Timo Chrupalla, quien comparte la dirección colegiada del partido con Weidel.

Las revelaciones han activado las propuestas para pedir la ilegalización de AfD. Dicha vía se considera, sin embargo, compleja, ya que en Alemania hasta ahora solo han prosperado dos iniciativas para prohibir partidos con estructuras en todo el país, ambas en los años 50. Sucesivas solicitudes respaldadas por el gobierno y el Parlamento contra el Partido Nacional Democrático (NPD) fueron rechazadas por el Tribunal Constitucional, único órgano facultado para resolver estas cuestiones. Primero desestimó un procedimiento porque estaba fundamentado en testimonios de "confidentes" infiltrados por los servicios secretos. Finalmente, en 2017 rechazó otra propuesta por entender que el NPD, pese a perseguir objetivos anticonstitucionales, no estaba capacitado para llevarlos a cabo dada su marginalidad y nulo peso parlamentario.

La situación es muy distinta para la AfD, con escaños tanto en el Parlamento federal (Bundestag) como en 14 de los 16 estados federados. Ocupa, además, el segundo puesto en intención de voto a escala nacional e incluso el primero en el este del país, donde el próximo septiembre se celebrarán elecciones regionales.

miércoles, 14 de junio de 2023

El desfile del tripartito

 


Alemania se blinda con un plan integral de seguridad orientado a Rusia

Marina Ferrer


"La libertad no cae del cielo. Hay que protegerla", aseguró la ministra alemana de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock, al presentar el "plan de estrategia de seguridad integrada", junto al canciller Olaf Scholz. Les acompañaban otros tres ministros -el de Finanzas, el liberal Christian Lindner, y los de Defensa y de Interior, Boris Pistorius y Nancy Faeser, socialdemócratas como Scholz. Que un canciller compareciera con cuatro ministros ante la Bundespressekonferenz -o Conferencia Federal de Prensa- era algo que no ocurría desde 1978, destacó el moderador de esa asociación independiente, donde discurren las principales convocatorias del gobierno, partidos, grupos industriales o hasta iglesias del país.

Baerbock llevó la voz cantante, como viene siendo habitual, frente a un canciller que parece resignado a resultar insulso -sea porque es una peculiaridad de su carácter o por estrategia-. "Por primera vez en la historia de nuestro país hemos elaborado un plan nacional de seguridad. Antes teníamos el libro blanco limitado Defensa. Ahora queremos abarcar todos los aspectos que tienen que ver con la seguridad", afirmó Scholz.

La ministra de Asuntos Exteriores precisó que el concepto de seguridad integral implica que afecta tanto a Defensa como a ciberseguridad en tiempos de hackeos o espionaje, "sean rusos o chinos", precisó. Pero también al suministro de materias primas, la seguridad energética, alimentaria o el cambio climático. Es decir, a todos los Ministerios, como el de Economía -del asimismo verde Robert Habeck- o Agricultura -del también ecologista Cem Özdemir-, citó Baerbock.

En Defensa se concentra la máxima atención y recursos, destacaron tanto Pistorius como Lindner, a quien corresponde, como titular de Finanzas, "implementar y hacer viables las medidas", recordó el propio ministro. El plan estratégico empezó a forjarse con el pacto de coalición del tripartito en diciembre de 2021. "Antes del inicio de la invasión rusa de Ucrania", recordó el canciller. Pero fue pocos días después de ésta cuando Scholz anunció la llamada "Zeitwende" o cambio de era en Defensa, con un paquete de inversiones de 100.000 millones de euros para poner al día las fuerzas armadas alemanas, diezmadas tras décadas de recortes.

El plan era una asignatura pendiente, mucho antes de la guerra de agresión rusa, enfatizó Scholz. Pero está dirigido hacia Rusia, a la que el tripartito alemán califica como la principal amenaza para la seguridad alemana, de la Unión Europea (UE), de la OTAN y global. Ahí no hay disensos entre los tres socios, que por lo demás suelen discrepar más que coincidir. La comparecencia ayer de los cuatro ministros y su canciller se interpretaba como un paseo destinado a mostrar cohesión, al menos en lo que a seguridad de refiere. “El éxito de nuestra estrategia depende de tres pilares: la fortaleza de nuestra democracia, la fortaleza de nuestra economía y la cohesión social”, aseveró Scholz.

sábado, 10 de junio de 2023

La caldera de Habeck

 Les set plagues d’Els Verds


“A Espa­nya patei­xen sequera extrema, al Canadà hi ha uns incen­dis fores­tals esfereïdors i la tem­pe­ra­tura del mar és massa alta: el canvi climàtic és entre nosal­tres i ha arri­bat amb tota la fúria”, sosté Katrin Göring-Eckardt, històrica d’Els Verds ale­manys i vice­pre­si­denta pel seu par­tit al Bun­des­tag, el Par­la­ment fede­ral.

“Estar car­re­gats de raó o haver estat els pri­mers a aler­tar d’una crisi glo­bal com la climàtica no dona vots. Vivim un moment en què tri­om­fen les res­pos­tes apa­rent­ment fàcils a pro­ble­mes que no ho són. I això és exac­ta­ment el que mai no han repre­sen­tat Els Verds”, asse­nyala per la seva banda Flo­rian Schikowski, his­to­ri­a­dor del Cen­tre d’Inves­ti­ga­ci­ons Leib­niz, de Pots­dam.

Tant Göring-Eckardt com l’his­to­ri­a­dor seran els prin­ci­pals ora­dors d’un debat com­me­mo­ra­tiu dels 30 anys de la fusió entre Els Verds –el com­ba­tiu par­tit eco­lo­gista nas­cut el 1980 entorn de figu­res com Petra Kelly– i el Bündnis 90, o Aliança 90, l’equi­va­lent sor­git a l’Ale­ma­nya comu­nista i con­so­li­dat amb la cai­guda del mur ber­linès. Hau­ria de ser un motiu de cele­bració. Però Els Verds no estan per a fes­tes, sinó en una de les seves fases de reflexió tor­tu­rant.

De motor del tri­par­tit amb el soci­al­demòcrata Olaf Scholz i el Par­tit Libe­ral (FDP) com a ter­cer soci han pas­sat a la cai­guda lliure en els son­de­jos. Fa apro­xi­ma­da­ment un any lide­ra­ven les enques­tes d’intenció de vot, men­tre que ara estan per sota, no només de l’opo­sició con­ser­va­dora –que seria la força més votada, si hi hagués ara elec­ci­ons gene­rals– sinó també de la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per a Ale­ma­nya (AfD), en segon lloc i empa­tada amb els soci­al­demòcra­tes de Scholz.

No és el pri­mer cop que topen amb la rea­li­tat de la gestió de govern. La seva ante­rior –i única– experiència va ser com a ali­ats del soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder (1998-2005). Una experiència que va aca­bar abrup­ta­ment, amb l’avançament elec­to­ral pre­ci­pi­tat per un can­ce­ller des­gas­tat en només set anys. Eren els temps en què el pragmàtic Joschka Fisc­her, com a minis­tre d’Afers Estran­gers, es va haver d’enfron­tar a la indig­nació interna, entre altres coses, per haver beneït la pri­mera inter­venció de l’exèrcit ale­many en una missió de l’OTAN, el 1999, a Kosova.

Són mol­tes les raons d’aquesta nova crisi i mol­tes les con­tra­dic­ci­ons inter­nes acu­mu­la­des, algu­nes amb cate­go­ria de traïció a les essències del par­tit i victòria del rea­lisme. A la llista de mesu­res con­si­de­ra­des asse­nya­des però que afec­ten els interes­sos i recur­sos de mili­ons d’ale­manys –com ara la subs­ti­tució de la cale­facció de gas o petroli per les equi­va­lents d’ener­gies reno­va­bles– s’han afe­git un seguit de nome­na­ments d’amics o parents al Minis­teri d’Eco­no­mia i Pro­tecció del Clima.

Robert Habeck, el seu titu­lar i vice­can­ce­ller de Scholz, ha pas­sat de ser el polític més ben valo­rat del país a ser l’objec­tiu pri­o­ri­tari de les por­ta­des més viru­len­tes de Bild, el diari sen­sa­ci­o­na­lista que segueix una línia sem­blant a la de l’AfD. “A Els Verds no se’ls per­dona res. No hi ha com­passió amb un par­tit que es diu la veu de la consciència”, explica el politòleg Hajo Funke, de la Uni­ver­si­tat Lliure de Berlín i expert en la ultra­dreta. “És més fàcil fer caure en el descrèdit una figura del «par­tit de les pro­hi­bi­ci­ons» que un radi­cal de l’AfD”, hi afe­geix.

El “par­tit de les pro­hi­bi­ci­ons” tant Bild com la ultra­dreta ente­nen que són Els Verds, mal­grat que fins ara no han acon­se­guit fer rea­li­tat un dels cavalls de bata­lla, la implan­tació d’un límit de velo­ci­tat a les auto­pis­tes ale­ma­nyes, mal­grat que la majo­ria dels ciu­ta­dans hi donen suport.

Els Verds no estan en el millor moment i l’acte dels 30 anys de la fusió amb els com­panys de l’Est, pro­gra­mat per la Fun­dació Hein­rich Böll per al dia 14 que ve, serà més aviat un motiu per recor­dar “les mol­tes cri­sis que hem pas­sat”, reco­neix Göring-Eckardt.

La vice­pre­si­denta del Bun­des­tag, nas­cuda a l’Est comu­nista fa 57 anys, repre­senta el sec­tor con­ser­va­dor del par­tit i té forts vin­cles amb l’Església –va ser mem­bre del sínode de l’Església evangèlica ale­ma­nya entre el 2009 i el 2013.

Va ser una de les par­tidàries de la incor­po­ració d’Ucraïna a la Unió Euro­pea (UE) des d’abans de l’inici de la invasió russa, i també, dins del par­tit, una de les defen­so­res dels sub­mi­nis­tra­ments d’armes a Kíiv. És aquesta la línia domi­nant entre un par­tit nas­cut com a paci­fista, com­par­tida tant per Habeck com per la minis­tra d’Afers Estran­gers, Anna­lena Baer­bock.

“El 24 de febrer ens vam des­per­tar en un altre món”, va dir Baer­bock res­pecte a aquell matí del 2022 quan dels “indi­cis” d’una agressió immi­nent es va pas­sar a la seva mate­ri­a­lit­zació. Aquell matí va des­fer­mar-se sobre els ucraïnesos una tragèdia que encara con­ti­nua. La guerra tor­nava a Europa. A Ale­ma­nya feia tres mesos que havia assu­mit el poder un govern jove, lide­rat per Scholz i amb Els Verds i els libe­rals com a socis. La pri­o­ri­tat del tri­par­tit havia de ser enge­gar la tran­sició cap a una ener­gia verda que els suc­ces­sius governs d’Angela Merkel –el dar­rer dels quals, amb Scholz com a titu­lar de Finan­ces– havia dei­xat apar­cada.

A Habeck li va cor­res­pon­dre inde­pen­dit­zar Ale­ma­nya en un temps rècord dels sub­mi­nis­tra­ments de gas, petroli i carbó rus­sos, sense con­dem­nar el ciu­tadà a pelar-se de fred a l’hivern. Va haver-hi gas per a tot­hom, però molt més car. I a canvi d’inver­tir en ter­mi­nals de gas natu­ral liquat (GNL), de bus­car recan­vis amb països indi­ge­ri­bles, inclòs Qatar, o de recórrer a subs­ti­tuts com el carbó.

Apa­gada nuclear endar­re­rida

Habeck va encai­xar, a més, un ajor­na­ment de tres mesos en l’apa­gada nuclear, una qüestió exis­ten­cial per a Els Verds impul­sada en temps de Schröder. A l’abril, van apa­gar-se final­ment les tres últi­mes plan­tes atòmiques. Però imme­di­a­ta­ment va caure sobre Habeck un altre xàfec: el pro­jecte de llei que pro­hi­birà ins­tal·lar noves cal­de­res de gas o petroli a par­tir del 2024. Es tracta d’una peça del pla per a la subs­ti­tució de la cale­facció d’ener­gia fòssil, d’acord amb el pla de la Comissió Euro­pea, que ha posat en peu de guerra pro­pi­e­ta­ris i llo­ga­ters. Sobre­tot la gent més gran, que tem veure’s obli­gada a una forta inversió, si la vella cal­dera diu prou.

Els libe­rals han blo­que­jat el pro­jecte de Habeck. El minis­tre arros­sega un via­cru­cis per­so­nal, entre els atacs de Bild o AfD i els dels socis libe­rals. I, a més, és l’encar­re­gat de ges­ti­o­nar l’ano­me­nada recessió tècnica. La pri­mera eco­no­mia de la zona euro va tan­car el 2022 amb una con­tracció del seu pro­ducte inte­rior brut (PIB), una situ­ació que s’ha repe­tit en el pri­mer tri­mes­tre d’aquest 2023.

A totes aques­tes pla­gues se suma ara la de la reforma de l’asil euro­pea, quan els popu­lis­mes dre­tans lide­ren o apun­ta­len cada cop més governs, des d’Itàlia fins a Suècia o Finlàndia.

“Jo tam­poc no com­par­teixo alguns plan­te­ja­ments. Però vivim en una Europa molt hete­rogènia i hem de tan­car una assig­na­tura pen­dent, com és una política d’asil comuna euro­pea”, deia la minis­tra Baer­bock enmig de la revolta interna gene­rada pel propòsit de regu­lar les sol·lici­tuds d’asil a les fron­te­res exte­ri­ors de la UE. És a dir, de no dei­xar entrar al bloc qui no tin­gui pers­pec­ti­ves reals de poder que­dar-s’hi.

Carta de rebuig

Uns dos-cents càrrecs d’Els Verds han expres­sat per carta a la cúpula del par­tit el rebuig a aquesta política d’asil. Un cop més sor­geix la pre­gunta de si petarà el par­tit de Petra Kelly, Joschka Fisc­her o d’Anna­lena Baer­bock i Robert Habeck o si encai­xarà una altra dosi de rea­lisme, o de traïció a les essències, com a soci de govern.

domingo, 5 de marzo de 2023

Marina explicando a Baerbock

 

Alemania, en busca del “Real-Feminismus”


                                                                                                                                   Marina Ferrer





Otro feminismo es posible, defiende la ministra alemana de Asuntos Exteriores, la verde Annalena Baerbock. El feminismo anclado en realidades, no en cuestiones ideológicas y partiendo de obviedades, como es cerca de la mitad de la población del mundo son mujeres, pero ni siquiera en democracias avanzadas se ha logrado la paridad. La brecha de género persiste en el ámbito político, el económico, el laboral o el social, por no hablar de la lacra de la violencia sexual. Hasta hace unos pocos años, un asesinato o agresión por parte de la pareja o expareja se consideraban en Alemania “crímenes privados”, con escasa repercusión en los medios.


“No pretendemos una revolución. Partimos de lo que debería ser una obviedad, como es la defensa de la igualdad de derechos de la mujer en todo el mundo”, proclamó Baerbock esta semana, al presentar las “Líneas marco de una política Exterior y de Ayuda al Desarrollo feminista”. Lo hizo acompañada de la ministra de Ayuda al Desarrollo, la socialdemócrata Svenja Schulze, aunque el proyecto lleva el sello personal de Baerbock.


No se trata de un simple “panfleto”, explicó la titular de Exteriores. Es un documento de 89 páginas, pormenorizado por capítulos, incluidos los instrumentos con que cuenta su ministerio para llevar a la realidad ese objetivo. Y también los déficits en paridad de su departamento: un 49,8 % de los empleados de Exteriores, dentro y fuera del país, son mujeres, pero principalmente en puestos administrativos o de intérpretes. Solo un 27 % de los altos cargos -incluidos embajadores – están ocupados por mujeres.


El objetivo declarado más ambicioso -y verificable- atañe a la Ayuda al Desarrollo: para 2025, un 90 % de los fondos y recursos de ese departamento deben destinarse a proyectos que impulsen la paridad de género. Sea en África, en América Latina o cualquier otra parte del mundo. Algo difícil de llevar a cabo, admite Baerbock, en casos como Afganistán, donde el régimen taliban trata de excluir a la mujer del mundo laboral o la gestión de cualquier empresa o proyecto. “Tenemos ante nosotros el dilema de cómo seguir apoyando a la mujer afgana, cuando solo puede hacerse a través de ONG gestionadas por hombres”, en palabras de la ministra.


Cada uno de los proyectos que apoye el departamento de Ayuda al Desarrollo -lucha contra la hambruna, contra la pobreza extrema, contra la crisis climática, por el acceso a la sanidad o a la energía- debe contemplar el aspecto de la paridad de género, coinciden Schulze y Baerbock. El plan de ambas ministras cuenta con el respaldo del tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz y fue refrendado en su último Consejo de Ministros.


El sello de la política exterior feminista estaba entre las prioridades de Baerbock al asumir su puesto, en diciembre de 2021, tras la victoria del socialdemócrata Scholz. Se puso fin ahí a 16 años de mandato de la conservadora Angela Merkel. La mera presencia de una mujer al frente de la primera potencia europea, considerada además exponente de un liderazgo sólido, dialogante y sensato, fue un hito para el feminismo, pese a que la propia Merkel tardó bastante en sentirse identificada con ese término. 


La realidad es que tras su retirada la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que Merkel lideró durante 18 años, volvió a manos de un hombre, Friedrich Merz, un rival interno histórico de Merkel. En el Bundestag (Parlamento federal) de la presente legislatura, apenas un 31 % de los escaños está ocupado por diputadas. Y en el tripartito de Scholz tampoco se ha logrado la paridad, principalmente porque solo los Verdes cumplen con ese criterio en el reparto de carteras, mientras que los liberales ni se lo plantean.


“Los parlamentos de México o Sudáfrica nos dan lecciones de paridad”, reconoció Baerbock, para destacar que, en cuanto a gobiernos , los buenos ejemplos proceden de España o Chile.

El concepto de política exterior feminista no es nuevo. Lleva un siglo de discusiones e implementación en distintos países, a partir de la idea lanzada en el Congreso Internacional de la Mujer en La Haya, de 1915. Países como Canadá o España mantienen esa bandera, mientras que Suecia, lo abandonó en 2022 tras el relevo en el poder de la socialdemócrata Magdalena Andersson por el conservador Ulf Kristersson, al frente de una coalición centrista con el apoyo externo de la ultraderecha.


El término “Real-Feminismus” encaja con la línea los Verdes. Baerbock representa, como el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, a los “realos” o pragmáticos dentro de la formación ecologista. La otra corriente, los “fundis”, prácticamente se extinguió. En tiempos de Joschka Fischer en Exteriores, bajo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder (1998-2005), aún complicaron la vida a los “realos”. Uno de los últimos representantes destacados esa ala, el diputado Anton Hofreiter, es ahora máximo defensor de los suministros de armas a Ucrania, como lo son Baerbock y Habeck.

martes, 24 de enero de 2023

Baerbock desbloquea el tablero

 Berlín desafia Varsòvia a demanar permís pels Leopard2

sábado, 10 de diciembre de 2022

Reescribiendo a la Bundeskanzlerin

 Un any sense Merkel i amb esquerdes

GEMMA C. SERRA

El 8 de desem­bre del 2021, després de 5.860 dies en el poder, Angela Merkel va dei­xar la can­ce­lle­ria en el que sem­blava una tran­sició per­fecta. Era un traspàs entre líders asse­nyats, la con­ser­va­dora Merkel i el soci­al­demòcrata Olaf Scholz, que havien com­par­tit res­pon­sa­bi­li­tats de govern, ella com a can­ce­llera; ell com a minis­tre de Finan­ces de la dar­rera gran coa­lició.
Scholz havia gua­nyat les elec­ci­ons dos mesos i mig abans, havia arro­do­nit un tri­par­tit inèdit a escala fede­ral entre soci­al­demòcra­tes, verds i libe­rals, i apun­tava al model de lide­ratge mode­rat i sense estridències de la seva ante­ces­sora.
Merkel va assis­tir aquell dia a la inves­ti­dura de Scholz des de la tri­buna del Bun­des­tag (Par­la­ment). Ja no era dipu­tada, feia tres anys que havia dei­xat la pre­sidència de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) i asse­gu­rava que no volia ocu­par cap altre càrrec polític. El seu dar­rer acte a la can­ce­lle­ria va con­sis­tir en una decla­ració amb Scholz, un inter­canvi de rams i som­riu­res de com­pli­ci­tat. Poc després, va sor­tir del que havia estat el seu domini durant setze anys, va pujar a un cotxe i va mar­xar com si fos un capítol més dels molts que va pro­ta­go­nit­zar men­tre va ser la líder de referència a escala ale­ma­nya, euro­pea i fins i tot glo­bal.
Poc abans d’aquell acte, el seu por­ta­veu havia emès una nota sobre la dar­rera con­versa man­tin­guda encara com a can­ce­llera amb els líders dels EUA, França, el Regne Unit i Itàlia –Joe Biden, Emma­nuel Macron, Boris John­son i Mario Draghi–. Els grans ali­ats occi­den­tals expres­sa­ven la seva pre­o­cu­pació pels movi­ments rus­sos prop de la fron­tera d’Ucraïna.
Merkel, la líder que va mar­car les pau­tes a Europa enmig de la crisi de l’euro, durant l’emergència migratòria del 2015 i en els moments més durs de la pandèmia, dei­xava el poder quan Was­hing­ton ja feia un mes llarg que adver­tia dels plans de Putin d’envair Ucraïna. Molts pen­sa­ven que eren d’aque­lles aler­tes interes­sa­des de Was­hing­ton con­tra l’ene­mic de sem­pre.
La pri­mera decla­ració de govern de Scholz al Bun­des­tag va ser per adver­tir Rússia con­tra tota vul­ne­ració de la inte­gri­tat ter­ri­to­rial ucraïnesa. Sonava a rutina. Al cap­da­vall, Merkel va dei­xar pas­sar amb unes quan­tes san­ci­ons l’annexió de Cri­mea, el 2014.
Però Scholz no era l’únic que adver­tia Mos­cou. El can­ce­ller havia pujat al poder amb un vice­can­ce­ller i minis­tre d’Eco­no­mia, el verd Robert Habeck, qui, com a líder encara a l’opo­sició, havia tor­nat uns mesos abans d’un viatge a Ucraïna con­vençut que el país neces­si­tava arma­ment occi­den­tal, i per tant ale­many, per defen­sar-se de Rússia.
La minis­tra d’Afers Estran­gers, la també verda Anna­lena Baer­bock, havia acce­dit al càrrec dis­po­sada a mar­car les seves pròpies pau­tes i impul­sar una via “crítica”, espe­ci­al­ment davant Rússia i també la Xina. Scholz va fer equi­li­bris uns mesos més fins que Rússia va reconèixer les repúbli­ques sepa­ra­tis­tes del Don­bass, pas previ a l’inici de la invasió, el 24 de febrer. El can­ce­ller va optar lla­vors per allò que Merkel va defu­gir fer amb l’annexió de Cri­mea: va atu­rar el Nord Stream 2, el segon gaso­ducte del pro­jecte nas­cut el 2005 de l’aliança d’interes­sos entre Putin i el soci­al­demòcrata Ger­hard Schröder, la peça clau per a la dependència energètica d’Ale­ma­nya res­pecte a Rússia. Ale­ma­nya ha dei­xat de ser l’expo­nent de soli­desa i ara demana “soli­da­ri­tat” a la UE. La pri­mera potència euro­pea va mos­trar les seves esquer­des, here­ta­des d’aque­lla mena d’amis­tat entre mas­cles, el rus i l’ale­many, i ampli­fi­ca­des després per la can­ce­llera. Fos perquè no volia fer enfa­dar Putin o fos perquè va con­si­de­rar que el gas barat rus afa­vo­ria la indústria i el crei­xe­ment econòmic ale­many.
De Schröder es pot deduir que va actuar per interès propi. Un cop fora del poder, Putin el va col·locar al cap­da­vant d’un seguit de con­sells energètics con­tro­lats pel Krem­lin. De Merkel hi ha mol­tes inter­pre­ta­ci­ons pos­si­bles. Des de la seva obsessió per l’esta­bi­li­tat i per evi­tar tren­ca­dis­ses, a una por envers Mos­cou de tants ciu­ta­dans cres­cuts al ter­ri­tori de l’extinta Ale­ma­nya comu­nista, com havia estat ella mateixa.
No era l’única esquerda en el retrat de soli­desa de la potència euro­pea. Ale­ma­nya té una de les xar­xes d’inter­net més len­tes del cen­tre euro­peu, un exèrcit anti­quat i una neces­si­tat impe­ri­osa de posar al dia infra­es­truc­tu­res com ara la com­pa­nyia fer­roviària, de les més impun­tu­als de la UE. L’eficiència ale­ma­nya és un mite, no una rea­li­tat, que forma part també del lle­gat de Merkel.
Scholz no ha pogut jugar la carta del con­ti­nu­isme tran­quil ni enge­gar la tran­sició cap a l’eco­no­mia verda que volen els seus socis eco­lo­gis­tes. El ter­cer soci, el libe­ral Chris­tian Lind­ner, minis­tre de Finan­ces, tam­poc no va poder recu­pe­rar l’esta­bi­li­tat pres­su­postària amb què havia assu­mit el càrrec. Ale­ma­nya havia tren­cat amb el dogma del dèficit zero encara sota Merkel, enmig dels estralls econòmics de la covid. Amb la crisi energètica i la inflació dis­pa­rada, a Lind­ner li ha tocat accep­tar paquets mul­ti­mi­li­o­na­ris per min­var-ne els efec­tes en la indústria i el ciu­tadà.
Habeck ha apar­cat la revo­lució verda i ha bus­cat subs­ti­tuts cars al carbó, petroli i sobre­tot gas rus, cosa que implica sig­nar con­trac­tes indi­ge­ri­bles per als Verds, com ara amb Qatar. Ale­ma­nya entrarà a l’hivern amb els dipòsits plens gràcies a Noru­ega, els Països Bai­xos o Bèlgica. La gran pre­o­cu­pació ciu­ta­dana és com es tra­duirà en la fac­tura del gas. En aquest con­text, la supo­sada gran renúncia dels Verds, com és ajor­nar l’adeu a l’ener­gia nuclear tres mesos, fins l’abril, sem­bla gai­rebé un detall.

La guerra, prova de resistència per a la cohesió social


“Hem mobilitzat 200.000 milions d’euros per impedir, aquest any i el vinent, que la factura de la llum, del gas o altres fonts d’energia per a la calefacció es disparin”, deia Olaf Scholz en el seu missatge als ciutadans de dissabte passat, en fer balanç d’un any extremadament complicat. La guerra ha trasbalsat tots els plans, i una de les prioritats del govern era defensar la cohesió social, admet el canceller. “El nostre objectiu és mantenir l’estabilitat econòmica i ajudar el ciutadà a superar aquesta crisi, no deixar ningú sol”, hi afegia. Alemanya entrarà previsiblement l’any vinent en recessió, però amb un mercat laboral sanejat –l’índex de l’atur es manté en un 5,3%– i un rècord de població laboralment activa. Empreses grans i petites, sigui del sector serveis, sanitari o hostaleria, però també informàtica i acadèmic, pateixen un dèficit de personal alarmant. Fins a 400.000 treballadors extracomunitaris calcula el govern que necessita atreure el país cada any per cobrir aquestes vacants.
Des que va començar la invasió russa, Alemanya ha rebut 1,2 milions d’ucraïnesos, que s’afegeixen als prop de 180.000 sol·licitants d’asil d’altres països. És a dir, molts més que els 950.000 refugiats que van arribar al país en l’any rècord de la crisi migratòria del 2015 i que van col·locar Merkel sota la pressió del seu partit conservador, a més de facilitar l’ascens electoral de la ultradretana Alternativa per Alemanya (AfD). En les successives eleccions regionals d’aquest any no s’ha produït un ascens del vot radical com aleshores, ni tampoc grans mobilitzacions al carrer com en temps de la islamòfoba Pegida o dels moviments antivacunes durant la pandèmia.
Però tampoc no s’ha resolt el problema de la manca de personal. Integrar els refugiats en el mercat laboral necessita temps. El govern de Scholz vol afavorir l’arribada dels treballadors extracomunitaris amb una nova llei que alleugerirà les traves burocràtiques quant a homologació de títols d’estudis superiors o formació professional. També vol facilitar l’accés a la nacionalitat alemanya, que podrà obtenir qualsevol estranger, comunitari o no, al cap de cinc anys de residència estable al país i sense haver de renunciar a la seva ciutadania d’origen. Tot plegat, però, demana temps, com l’aprenentatge de l’idioma, fonamental per accedir a aquestes feines, sobretot on es tracta directament amb el públic. I, mentrestant, el cartell de “Es necessita personal” penja de petits i grans comerços, siguin llars d’infants, bars i tallers mecànics.