Mostrando entradas con la etiqueta ópera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ópera. Mostrar todas las entradas

sábado, 30 de enero de 2016

Siempre nos quedará la musa


La Staatsoper revive a Salieri com asesino de Mozart de la mano de Winkler

Gemma Casadevall

Berlín, 30 ene (EFE).- La Staatsoper de Berlín recupera el mito de Antonio Salieri como envenenador del enervante y genial Wolfgang Amadeus Mozart con una pieza a medio camino entre la ópera y el teatro, apuntalada en la gran musa de la escena alemana Angela Winkler. 
"Mord an Mozart. Eine relative Vernichtungstheorie (Asesinato de Mozart. Una relativa teoría de la aniquilación)" es el título de la obra, estrenada esta semana en el Schiller Theater, domicilio provisional de la más clásica entre las tres grandes óperas de Berlín, la Staatsoper Unter den Linden, actualmente en obras. 

Bildergebnis für winkler mord mozart

Se trata de una recreación del "Mozart y Salieri" estrenado por Nikolai Rimski-Kórsakov en Moscú, en 1898, en que el mentor se convierte en asesino del alumno privilegiado al que reconoce como "un Dios", que para mayor exasperación "ni siquiera sabe que lo es". 
Arranca de Salieri tratando de concentrarse mientras el bebé grande que es Mozart le martiriza interpretando las "Seis variaciones del 'Mio caro Adone", todas al mismo tiempo. 
Deriva a lo largo de las cerca de dos horas de representación, sin entreacto, en una reflexión sobre el odio, la guerra, la aniquilación y la muerte, incluida la de Dios. 
Salieri -interpretado por Roman Treckel- y Mozart -Stephan Rügamer- se comportan de acuerdo a los cánones del "Amadeus" que llevó al cine Milos Forman, mientras sentada en una esquina del escenario Winkler repasa y lee en sus apuntes, en silencio. 
Se desarrolla así el drama que Rimski-Kórsakov ideó en torno al envenenamiento del genio hasta que justamente la muerte de éste da paso a lo que acaba siendo el factor fundamental: el largo monólogo de la actriz alemana. 
A sus 72 años, Winkler no solo conserva la voz profunda y sensual del "Tambor de Hojalata" -la película filmada por Volker Schlöndorff en 1979, sobre la novela de Günter Grass-, sino que parece haber agrandado incluso la fuerza interpretativa de entonces. 
Mozart y Salieri quedan rebajados a presencias esporádicas mientras la actriz lee una carta de Albert Einstein a Sigmund Freud, dominada por la pregunta del significado de la guerra, a la que el interlocutor admitirá no tener respuesta. 
Winkler es ahí un desbordado Freud que declama sobre una sonata para violín y piano de Mozart, para pasar luego al Gran Inquisidor de los "Hermanos Karamajov", de Fiodor Dostoievski, que se atreve a juzgar a Cristo. 
La parte musical se reserva ahora a Dimitri Shostakovich, para regresar finalmente a una versión del "Requiem" de Mozart remodelada por el compositor David Robert Coleman para el estreno en el Schiller Theater. 
Winkler culmina su interpretación convertida en un "pastor" a lo Joseph Beuys y eclipsando de nuevo al teórico tándem protagonista Mozart-Salieri. 
"Dios ha muerto" es el apocalíptico mensaje final de la pieza y el monólogo de Winkler, donde queda claro que el envenenamiento de Mozart por Salieri era solo un pretexto para reflexionar sobre la violencia como factor exterminador de lo humano y lo divino. 
El estreno de "Mord an Mozart" forma parte de las incorporaciones de nuevos talentos -Annika Haller, Elisabeth Söppler, Jens Schroth y Max Renne, equipo responsable de la producción- a la programación de la Staatsoper berlinesa, cuyo director titular es el maestro argentino-israelí Daniel Barenboim. 
El alojamiento en el Schiller Theater, de escenario mucho más reducido que el edificio histórico de la ópera en la Avenida Unter den Linden, en el corazón monumental clásico de la capital alemana, obliga a Barenboim a "encoger" el desarrollo escénico de las grandes producciones operísticas. 
"Mord an Mozart" acaba viéndose favorecido con el traslado provisional, sobre todo porque acerca a Winkler al público y le permite seguir a distancia corta cada uno de los gestos de la musa. EFE 
gc/psh 
(foto)

lunes, 27 de julio de 2015

Hasta Bayreuth se acostumbró al cocodrilo Frank

Abucheos aislados de Bayrueth a un Castorf domesticado


Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemamia), 27 jul (EFE).- El "Oro del Rin", la primera pieza del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf, abrió hoy la ronda de los abucheos, aunque aislados, en el Festival Richard Wagner de Bayreuth, y rompió así lo que hasta ahora había sido un panorama de armonía en el templo wagneriano. 


A los aplausos recibidos el sábado, en la apertura de la temporada, por el "Tristán e Isolda" de Katharina Wagner y el frenético entusiasmo con que se recibió ayer al "Lohengrin" de Hans Neuenfels siguió un lunes adusto para la controvertida producción de Castorf, con Kirill Petrenko a la batuta. 
La gasolinera-motel en que Castorf coloca el "Oro", entre matones y chicas de alterne, sigue sin agradar al estricto público de Bayreuth, que de nuevo aplaudió a las voces -especialmente a Wolfgang Jung, como Wotan- y al maestro, pero dejó claro que sigue sin dejarse convencer por el dramaturgo berlinés. 
No se llegó, sin embargo, a las atronadoras tempestades de silbidos y protestas que han acompañado a este "Anillo" desde su estreno, en 2013, tal vez porque la presente edición 104 del festival había abierto con buen pie. 
Katharina Wagner, biznieta del compositor, superó con un "Tristán" entre tinieblas la que el diario muniqués "Süddeutsche Zeitung" denominó hoy su "prueba de madurez" en la dirección escénica y, por extensión, de la empresa familiar. 
La heredera de los Wagner asume en solitario esta temporada las riendas del festival, tras años de dirección colegiada con su hermana Eva Wagner-Pasquier, como quedó establecido en la casa tras la retirada del patriarca, Wolfgang Wagner, fallecido en 2010. 
Katharina, de 37 años y por fin "liberada" de una codirección impuesta, optó por una escenografía sombría y visualmente poco imaginativa, que deja el protagonismo a las voces -de Stephen Gould y Evelyn Herlitzius- y la batuta de Christian Thielemann. 
Fue un estreno sólido, al que siguió el poético e imaginativo "Lohengrin" de Neuenfelds, una reposición que en esta temporada se despedirá de Bayreuth y que el domingo se llevó exaltadas ovaciones, con el público casi al unísono puesto en pie. 
No lo ha tenido fácil Neuenfels, a quien el mundo wagneriano vapuleó en su estreno, cinco años atrás, por la osadía de transmutar el coro operístico en una colorida legión de ratas de laboratorio y convertir el fruto del amor indebido en un engendro sanguinolento. 
En los años sucesivos, Bayreuth y Neuenfels se han acomodado y dulcificado mutuamente y el domingo el festival se volcó en su producción y sus solistas, especialmente el tenor local Klaus Fabian Vogt, en el papel de Lohengrin. 
Los titulares de los medios, del tipo "las ratas dejan Bayreuth", adoptaron perfiles de despedida nostálgica, en parte porque este "Lohengrin" es más que un desfile de entrañables ratoncitos y da la vuelta al mito del hombre que busca en Elsa del amor incondicional. 
Los furibundos abucheos iniciales parecen haber amainado también para Castorf, aunque a su producción se le sigue reprochando falta de concepto y mero afán provocador en la búsqueda de una versión grotesca de la tetralogía. 
Al "Oro del Rin", la pieza más liviana del "Anillo", seguirán en los próximos días "La Valkiria", "Sigfrido" y el "Ocaso de los Dioses", las tres siguientes piezas donde Castorf insistía en la provocación más bien hueca ante el tradicionalista Bayreuth. EFE 
gc/cd 
(foto)

viernes, 1 de agosto de 2014

Angie, por la puerta lateral


Los ratoncitos de "Lohengrin" se comieron al cocodrilo de "Tannhäuser"

Berlín, 1 ago (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera) cerrará hoy la primera ronda de la temporada con el "Ocaso de los Dioses", la pieza final del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf que ha sido ya profusamente abucheada por el público, fascinado en cambio por el "Lohengrin" de Hans Neuenfels.
El coro de ratoncitos de colores ideados por Neuenfels se ganó el favor del público, que aplaudió frenéticamente la reposición de esta producción, el jueves, después de haberla acogido entre protestas la temporada de su estreno, en 2010.
Lentamente el tradicionalista festival bávaro se han acomodado a la idea de Neuenfels, que a su vez ha suavizado algunos elementos hasta convertir en triunfal una escenografía que disfraza al coro dirigido por Eberhard Friedrich como roedores de laboratorio.
Las criaturas del "Lohengrin" han sido felizmente adoptadas por la familia wagneriana, que asimismo recibió con fuertes ovaciones a su director musical, Andris Nelsons.
En cambio sigue sin encajarse el "Anillo" de Castorf, por mucho que también ahí se ovacione a la batuta de Kirill Petrenko o las voces de los solistas.
La primera pieza de la tetralogía, el "Oro del Rhin", fue aceptada aún sin grandes protestas, pero a partir de ahí el público empezó a perder la paciencia ante las provocaciones de Castorf, que ya en su estreno, en 2013 y coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner, desató una tormenta de abucheos.
Con "La Valkiria" se escucharon los primeros signos de abierto descontento hacia la versión del "Anillo" que discurre entre plantas petroleras, moteles y ambientes poscomunistas, a lo que siguió la pieza de más difícil digestión, "Sigfrido".
Tal como ya ocurrió en 2013, la aparición en el momento cumbre de la pieza de cocodrilos articulados, primero tratando de copular y luego engullendo mobiliario o incluso al Ave del Bosque, desató la tempestad.
Se llegará así hoy al "Ocaso", última pieza de la tetralogía, con un muy buen balance en el apartado musical y suerte desigual para las escenografías de esa temporada 103 de Bayreuth.
La temporada se abrió el día 25 con la reposición de "Tannhäuser" marcada por una interrupción por avería técnica en el primer acto y abucheos a su creador, Sebastian Baumgarten.

Con "El Holandés Errante", asimismo un reestreno, se aplaudió con creces la batuta de Christian Thielemann y algo más discretamente el concepto de la producción de Jan Philipp Gloger.
Con el "Sigfrido" volvió la furia del público hacia Castorf, en presencia además de la más ilustre asidua del festival, la canciller Angela Merkel, que este año no acudió a la apertura de la temporada pero sí a la tercera pieza del "Anillo", más el "Lohengrin".
El hecho de que no haya producciones nuevas -algo habitual en Bayreuth, en la temporada siguiente del estreno de un "Anillo"- ha deslucido un poco la presencia mediática y asistencia de público al festival, que por primera vez ofreció entradas "último minuto" por internet para algunas galas.
Con el "Ocaso" de Castorf se cierra el primer ciclo de las siete piezas programadas en esta temporada -"Tannhäuser", "Holandés", "Lohengrin", más las cuatro del "Anillo"-.
Como ya ocurrió en el estreno del año pasado, el dramaturgo berlinés no ha salido aún a saludar al término de las tres primeras piezas, pero se ha por hecho que lo hará tras el "Ocaso". EFE
gc/cat

Merkel recuperó con "Sigfrido" la tradicional visita a Bayreuth

La canciller alemana, Angela Merkel, recuperó hoy para la representación de "Sigfrido" su tradicional visita al Festival Richard Wagner de Bayreuth (Baviera), después de que este año rompiera con su costumbre de asistir a la apertura de temporada de ese certamen.
La jefa del Gobierno acudió al teatro levantado sobre la Verde Colina a título privado, con el mismo vestido de gala azul que en años anteriores y acompañada de su esposo, Joachim Sauer, tan asiduo a ese festival desde hace más de veinte años como la propia canciller.
Merkel recibió a su llegada los aplausos del público asistente, hoy más numerosos que en los días precedentes ya que se sabía que era el día en que acudiría la canciller.
Fuentes del festival habían indicado que la canciller tenía la intención de cumplir con su tradicional visita, en esta ocasión para poder asistir a las últimas piezas del "Anillo del Nibelungo", que el año pasado no pudo ver por razones de agenda.
El Festival Richard Wagner se abrió el pasado viernes, día 25, con la reposición del controvertido "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, que había sido sistemáticamente abucheado desde su estreno, en 2011, y repitió suerte en esta temporada, la última para esa producción en Bayreuth.
Fue una apertura deslucida, por tratarse de una reposición que nunca había gustado, y además accidentada, ya que a los veinte minutos de abrirse el primer acto hubo que desalojar la sala durante casi una hora para subsanar una avería en una plataforma del escenario, algo inaudito en ese elitista festival.
A la poco exitosa apertura siguió otra reposición, la del "Holandés Errante", de Jan Philipp Gloger y con Christian Thielemann a la batuta, que reconcilió al público con el festival sobre todo al apartado musical.
Lo mismo ocurrió con las dos primeras piezas del "Anillo" de Frank Castorf, que en su estreno el año pasado -coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner- desató una tempestad de abucheos hacia la producción y ovaciones hacia la música.
 "El Oro del Rhin" y "La Valkiria", las dos primeras piezas, recibieron en su regreso a Bayreuth frenéticos aplausos destinados a la batuta de Kirill Petrenko y sus solistas.
Castorf este año no ha subido aún al escenario para someterse al juicio del público y se espera que lo haga, como ocurrió en el año de su estreno, al término de "El Ocaso de los Dioses", la última pieza de la tetralogía.
El año pasado al dramaturgo berlinés se le castigó con casi media hora de inclementes abucheos, a lo que él respondió con gestos arrogantes hacia el público. Completan ese año la programación de Bayreuth otra reposición, el "Lohengrin" de Hans Neuenfels, que asimismo en su estreno, en 2010, tuvo una mala recepción del público y la crítica pero que en los años pasados se ha ido ganando a Bayreuth con su coro de ratoncitos de colores. EFE
gc

sábado, 26 de julio de 2014

La buena sociedad bayreuthiana


Bayreuth entona el "Quo Vadis"

Gemma Casadevall.

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- La familia wagneriana de Bayreuth empezó a entonar un "Quo Vadis?" ante los síntomas de que el Festival Richard Wagner al que debe su universalidad esa pequeña ciudad bávara va a la deriva, algo insólito en un certamen cuyo sello era el pulso firme del genial compositor.
La pregunta del "adónde vas", en latín, era el titular hoy de la edición especial del "Festival Tribune", al día siguiente de la apertura, y cuadraba con el ánimo de la segunda jornada de festival.
No porque en ella se reponga el "Holandés Errante" sin grandes alicientes escénicos de Jan Philipp Gloger, sino por la aparatosa avería de la apertura, con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten.
"Que una producción sea controvertida es normal, siempre lo fueron siempre aquí. Pero nunca había ocurrido algo así", comentaba Gudrun Knab, asidua al festival desde los años sesenta, en la tradicional recepción del "Land" de Baviera de todas las temporadas.
Efectivamente, en toda la historia de Bayreuth no se había representado nunca un "Tannhäuser" partido por tres pausas, bromeaba la ministra de Cultura, Monika Grütters, mientras los camareros repartían copas de vinos y tentempiés.

Pressekonferenz mit Katharina Wagner (rechts) und Eva Wagner-Pasquier: Von den...

"¿Ven? Pensaban que no había primicia este año. La técnica nos improvisó una", le seguía la broma el exprimer ministro bávaro, Günther Beckstein.
Los comentarios aludían a la avería en la plataforma que debía izar la Montaña de Venus -una jaula- en el primer acto, que se trabó y obligó a desalojar el teatro durante una hora para repararla.
"No, no es una anécdota. Es síntoma de una desidia que Wieland y Wolfgang Wagner no se habrían permitido cuando lucharon para reflotar el festival. Menos aún después, cuando vinieron aquí las mejores batutas y creadores del mundo", apunta la señora Knab.
La vecina se refiere a los nietos del genio, refundadores del festival tras la II Guerra Mundial, con Bayreuth custodiado por los aliados estadounidenses tras su fase de sumisión devota a Hitler.
Primero de a dos, luego bajo el liderazgo en solitario de Wolfgang -Wieland murió en 1966-, el festival recuperó su posición y puso en escena las producciones más arriesgadas y polémicas, como el "Anillo" de Patrice Chereau o el "Tristan" de Heiner Müller.
A Baumgarten le han perseguido los abucheos desde que estrenó su "Tannhauser" en 2011 y en este año de su despedida de programa se le sumó un fallo técnico "imperdonable" en el "olimpo perfeccionista que es Bayreuth", dice la señora Knab, de pronto algo descabezado.
A las dos hijas de Wolfgang Wagner, Katharina y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras del festival, no se las vio en la apertura ni en la recepción. A partir de 2015 Katharina asume las riendas en solitario "mientras los wagnerianos de siempre" empiezan "a extinguirse", señala una de ellas.
La ciudadana de Bayreuth forma parte del colectivo de "simpatizantes del festival" que durante décadas acogieron en casa a los miembros del coro o resto de personal implicado en las producciones -"no a los solistas, por supuesto"- las semanas del festival.
"A cambio tenemos entradas para los ensayos generales o alguna gala, más una compensación mínima", cuenta. En esta temporada verá "La Valkiria", la segunda pieza del "Anillo" que empezará a desgranar mañana Frank Castorf, tras su tormentoso estreno en 2013.
El de este año es un programa confeccionado con reposiciones y abierto con una histórica avería, a lo que se suma la creciente sensación de pánico ante la presunta "extinción" del wagneriano tradicional.
"Sí, nuestro público cambió", admitía el portavoz del festival, Peter Emmerich, según el cual no hay motivo de preocupación porque suple ese vacío un visitante más internacional y diversificado.
"Hay muchos tipos de wagneriano, tal vez solo se metamorfosearon. Pero sí, algo hay, una cierta extinción de la especie que pobló esto tanto años", comentaba a Efe Castorf, ante la reposición del "Anillo".
"El 'Holandés' no tiene nada que temer. A la batuta está Christian Thielemann, el mimado de la casa. Pero cuando Castorf saque de nuevo su cocodrilo articulado esto se cae", estimaba Florian Zinnecker, crítico del diario local "Nordbayerische-Kurier.
El cocodrilo devorador de ninfas, en "Sigfrido", unos curiosos espermatozoides danzantes de "Tannhäuser" o los ratoncitos de colores en que Hans Neuenfels convierte al coro de "Lohengrin", otra reposición de la temporada: tal vez con menos criaturas anómalas al servicio de los autoproclamados transgresores no se ahuyentaría al público de siempre, dice el crítico. EFE
gc/ps
(foto)

Paseando como cualquier cosa por la Colina


Castorf, el Terrible: "Si vuelven a hacerme esto no vuelvo más"

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 26 jul (EFE).- El director teatral Frank Castorf acudió al Festival Richard Wagner envuelto en la polémica tras acusar de injerencia al certamen, pero aparentemente dispuesto a una tregua ante el reestreno de su "Anillo del Nibelungo".
"Mi abogado hablaba de poner una denuncia por la vía de urgencia. Seguramente sería rechazada, pero los procesos más hermosos son aquellos que se pierden", comentaba a Efe el dramaturgo, relajado y como de paseo por la Verde Colina que rodea al teatro fundado por Wagner en Bayreuth, donde mañana se repondrá "El Oro del Rhin".
"La verdad es que ahora mismo no veo una necesidad imperiosa de hacerlo. Pero si vuelven a hacerme algo así no vuelvo más por aquí", añadía Castorf, de 63 años, y por segunda temporada consecutiva en el elitista festival de esa ciudad bávara.
El dramaturgo y director general de la Volksbühne -el Teatro del Pueblo del antiguo sector este de Berlín- alude a la controversia desatada por lo que considera injerencia de Katharina Wagner, codirectora del festival junto a su hermana Eva Wagner-Pasquier.
Más concretamente, a la exclusión de su elenco del solista Martin Winkler -el Alberich de la temporada pasada-, sin su consentimiento, más la pretensión de imprimir algunos retoques a su "Anillo", profusamente abucheado por el público de Bayreuth en su estreno.
"Winkler se comprometió con pasión con mi proyecto", apunta, para insistir que no aceptará tijeretazos. "Si pretenden que mi obra es suya, deben llevarla adelante sin mí. A ver qué ocurre", añade.
Castorf dice que no pretende "amenazar", sino "advertir", tal vez porque "en el fondo es hermoso trabajar bajo este cielo azul", concede, desde el soleado Bayreuth.
Entre las cuestiones que le alejan de la tentación de la demanda urgente está también que el abogado al que alude -Gregor Gysi, líder de la primera fuerza de la oposición, La Izquierda- "está de vacaciones en Cerdeña", prosigue, en tono relajado.
El director desvía la atención cuando se le pregunta por las recriminaciones de Katharina Wagner, que en declaraciones a un diario bávaro insinuaba que parte de las devoluciones de entradas registradas podían atribuirse al nulo éxito del "Anillo" en 2013.
"Yo no soy gestor de la venta de localidades", afirmó, acerca de la "primicia" más comentada de esta 103 edición del festival, donde hubo notorias devoluciones y cancelaciones, de modo que al final se ofrecieron entradas "último minuto" en internet.
"Lo mío no es hacer recomendaciones. No me siento predestinado. Solo quiero recordar que no estamos en la República Democrática Alemana (RDA), donde se reaccionaba con pavor a la crítica", insiste Castorf, para quien retocar su obra implica no encajar el disenso.
"Tienen que aceptar que hay gente que interpreta a Wagner de otra manera. Por eso se viene a Bayreuth: porque es el único festival del mundo concentrado sólo en Wagner, en sus múltiples interpretaciones, en cada momento histórico", añade.
Estrenar una nueva versión de su celebre tetralogía, en 2013 y coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de Wagner fue "un gran desafío", del que surgieron "17 intensas horas de ópera", fieles a la música y al libreto, pero con una interpretación propia.
"Fue un privilegio, de Baviera a este berlinés que alguno ve aquí como un exestalinista", ironiza de nuevo, bajo el sol y vestido con un pantalón de hilo y camisa azul celeste, en medio del panorama de trajes de gala de quienes se dirigen al teatro.
"Aquí nació un concepto de ópera moderna interpretable en cada punto de la historia. La pregunta es si dejamos que sigan naciendo conceptos o dejamos que Bayreuth caiga en el aburrimiento", reitera.
Para el responsable del "Anillo" probablemente no será aburrimiento lo que le aguarda en los próximos días, en que se repone "El Oro del Rhin", "Valkiria", "Sigfrido" y finalmente "El ocaso de los dioses", generadores en 2013 de atronadores abucheos.
Su obra fue recibida con rechazo por el público wagneriano y críticas demoledoras, que la tacharon de vacía y hasta grotesca.
Se ovacionó frenéticamente la batuta de Kirill Petrenko y se castigó un "Anillo" de Castorf, que discurre entre pozos petroleros y moteles-gasolinera, con matones de medio pelo, un Sigfrido armado con una kalashnikov y desemboca en las Mount Rushmore con las cabezas esculpidas de Marx, Lenin, Stalin y Mao. EFE
gc/ps
(foto)


viernes, 25 de julio de 2014

El entreacto, la estrella de Bayreuth

Un accidentado y fallido "Tannhäuser" pone a prueba el culto a Wagner

Gemma Casadevall


Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Un accidentado "Tannhäuser", de Sebastian Baumgarten, y la ausencia de la más ilustre visitante de la casa, la canciller Angela Merkel marcaron hoy la apertura del Festival de Bayreuth, como desafío a la devoción por Richard Wagner de quienes anualmente peregrinan a ese templo wagneriano.
Arrancar la temporada con un "Tannhäuser" que no gustó en su estreno, en 2011, era ya arriesgado y, encima, una avería dejó la Montaña de Venus -en formato jaula- atascada y obligó a desalojar el teatro sobre la Verde Colina a los veinte minutos de iniciarse el primer acto hasta que se reparó más o menos la tramoya.
Parecía que una conjura se había abalanzado sobre el festival de Bayreuth, cuya temporada número 103 -de sus 138 años de historia, desde que lo fundó el propio Wagner- no incluye nuevas producciones.
Pero el genio operístico de Wagner se impuso sobre los inconvenientes y la batuta de Axel Kober, más las voces de Kwangchul Youn, Torsten Kerl, Camilla Nylund y Michelle Nylund, le ganaron la partida a la fallida escenografía de Baumgarten.
Tal vez el propio director optó por retirar algo de protagonismo a la planta de biogás excremental en que se convierte el Wartburg, donde el héroe se debate entre el amor puro y el profano. O el público ya sabía que le correspondía ver danzar unos figurantes disfrazados de espermatozoides, entre otras criaturas, y en lugar de enfadarse, los adoptó.
El caso es que hubo más aplausos que abucheos para este "Tannhäuser", cuyo único rapapolvo grave fue para Baumgarten, quien tras cuatro años parece resignado a no gustar en Bayreuth, ni siquiera en su última temporada en programa.
Es un año sin alicientes novedosos, ya que al "Tannhäuser" de la apertura seguirán las reposiciones del "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf, más el "Lohengrin" de Hans Neuenfeld y el "Holandés Errante" de Jan Philipp Gloger.
La producción de Castorf fue profusamente abucheada el año pasado, en que Bayreuth celebrada el bicentenario del nacimiento de Wagner y aguardaba con gran expectación el nuevo "Anillo".
También ahí, el público salvó la parte musical -la batuta de Kirill Petrenko y el dúo de voces de Lance Ryan y Catherine Foster- pero hizo añicos la escenografía.
Fue una apertura "en familia", que desplegó a la clase política bávara al completo por el teatro tal vez para compensar la ausencia de Merkel, quien no se había perdido un arranque de temporada en ese festival desde sus tiempos de líder de la oposición.
La jefa del Gobierno alemán alegó razones de agenda, aunque se espera acuda a ver el "Sigfrido" -la tercera pieza del "Anillo", tras el "Oro del Rhin" y "La Valkiria" y antes del "Ocaso de los Dioses".
También cancelaron a última hora varios rostros conocidos de la farándula alemana -como el presentador Thomas Gottschalk-, lo que se interpretaba como un castigo al festival por programar reposiciones que en su estreno no fueron precisamente un hito.
Para tranquilizar impaciencias, el festival anunció hoy el estreno de unos "Maestros Cantores" para 2017, que pondrá en escena el australiano Barrie Kosky. Como ya se anunció anteriormente, en 2015 habrá un nuevo "Tristán" y en 2016 un "Parsifal".
A Kosky, al frente de la Ópera Cómica de Berlín desde 2012, se le considera un innovador de clásicos como Puccini o Verdi y ya afrontó en otras ocasiones a Wagner, con resultados algo traumáticos para él ya que incluso se prometió no volver a intentarlo.
Habrá que esperar a 2017 para saber si hizo bien en retractarse de esa promesa con sus "Maestros", la obra preferida de Adolf Hitler y un reto para un director judío y homosexual, como es Kosky.
En 2015 quedará la dirección en solitario del festival para Katharina Wagner, la biznieta del compositor y desde 2009 al frente de la casa junto a su hermanastra Eva Wagner-Pasquier.
A la más joven de las dos herederas -36 años, frente a los 69 de Eva- le corresponderá defender las esencias del más tradicionalista de los festivales operísticos europeos, pero también renovar para que la empresa siga siendo rentable.
El festival presume de tener listas de espera de hasta diez años para cada una de las 60.000 localidades que forman su temporada.
Esta vez hubo entradas "último minuto" tanto en internet como en taquilla debidas a devoluciones, admitieron los responsables del certamen, el único del mundo consagrado en exclusiva a Wagner. EFE
gc/fpa
(foto)

Pisando el Silver Lounge de Merkel

A Bayreuth no le basta ya con el apellido Wagner

Gemma Casadevall 

Bayreuth (Alemania), 25 jul (EFE).- Al Festival de Ópera de Bayreuth no le basta ya con el nombre de su fundador Richard Wagner para atraerse al público leal, admiten los gestores del certamen, cuya temporada abre hoy "Tannhäuser" con el cartel de agotadas las localidades, aunque con algún lamparón.
"Hubo algunas devoluciones, es cierto. Y también alguna oferta de última hora en la venta por internet en algunas categorías de precios o de galas", explicaba horas antes de la apertura a un grupo reducido de periodistas Peter Emmerich, portavoz del festival.
Bayreuth, el festival que todos los años representa únicamente a Wagner, desde su fundación en 1876, presume de tener listas de espera de diez años para las cerca de 60.000 entradas que se reparten en las 30 galas que dura la temporada.
En este año, hasta la recta final se ofrecieron localidades sueltas en internet, más un retén de "último minuto", horas antes de cada representación -"debidas a gente que falla, sean autoridades, público de a pie o prensa", explica Emmerich.
El portavoz no quiere dar por muerto el "mito de Bayreuth" alusivo a esos diez años de espera, una de las señales de identidad de esa ciudad de provincias bávara, punto de peregrinaje de todo wagneriano que se respete.
"Se ha internacionalizado nuestro público, eso sí. Las grandes familias que fueron nuestro público genuino han cedido presencia. A cambio vienen más japoneses o estadounidenses, para los que una semana de 'Anillo' significa comerse todas sus vacaciones anuales", indica Emmerich.
Que el "Anillo del Nibelungo" estrenado el año pasado por Frank Castorf desatase una tempestad de abucheos no "ahuyenta" al público, asegura -"ningún wagneriano que se precie se perdería la ocasión de abuchear a una producción aquí", bromea-.
Sí lo es que solo se puedan adquirir las entradas en bloque, para las cuatro piezas -"El Oro del Rhin", "La Valkiria", "Sigfrido" y "El ocaso de los dioses"-, algo que obliga a pasar una semana entera en Bayreuth, incluido el día de pausa entre las cuatro galas.
Las localidades se encarecieron un 18 % este año -las más costosas están sobre los 300 euros- y el festival da por inevitable que tarde o temprano se vendan localidades para solo una pieza del 'Anillo', hasta ahora poco menos que una blasfemia en esa plaza.
"Bayreuth no tiene el encanto mundano ni la exquisitez de otros festivales", admite Emmerich sobre esta ciudad donde Wagner levantó su teatro, gracias a su mecenas Luis II de Baviera, el rey loco.
Para muchos, el encanto de Bayreuth es justamente la mezcla entre provincianismo y elite, en cuyos entreactos conviven entre gente tomando el sol en bañador en una explanada vecina con las copas de champán francés.
Pero es poca la oferta de hoteles o restaurantes de lujo, recuerda Emmerich. Las rencillas que durante años sacudieron a los sucesores de los Wagner se apaciguaron con la dirección colegiada de las hermanas Katharina y Eva Wagner-Pasquier, desde 2009 al frente de Bayreuth, y eso ha quitado comidilla a los entreactos.
Las críticas de Castorf a la dirección -amenaza con lanzar a su abogado contra el festival, por inmiscuirse en su "Anillo"- llenaron los comentarios de la pretemporada, pero también forman parte del ritual de la casa este tipo de trifulcas.
Katharina asumirá las riendas en solitario tras la retirada el próximo año de su hermana. Ahí volverán los estrenos -un "Tristán", para 2015, un "Parsifal", para 2016, y unos "Maestros Cantores", para 2017, que dirigirá el australiano Barrie Kosky.
Los peregrinos a Bayreuth tendrán que conformarse ahora con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, estrenado en 2011 y por última vez en cartera, más el "Anillo" de Castorf, y un "Holandés errante" y un "Lohengrin" asimismo rescatados de temporadas anteriores.
Ninguna de estas producciones marcó un hito en su estreno, pero Emmerich descarta que eso sea el detonante de las devoluciones de entradas o de la ausencia en la apertura de la temporada de su visitante más ilustre y fiel, la canciller Angela Merkel. "No acude por razones de agenda. No es que haya dejado de querernos, ya que vendrá el 'Sigfrido'", explica el portavoz. EFE
gc/cat

jueves, 24 de julio de 2014

Wagner, al amor del biogás

Tannhäuser abre Bayreuth, el festival impertérrito al paso del tiempo

Gemma Casadevall




Berlín, 24 jul (EFE).- El Festival Richard Wagner de Bayreuth abre mañana su temporada con el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, decidido a defenderse como festival impertérrito al paso del tiempo y fiel al culto en exclusiva al compositor alemán.
La fecha de la apertura es el 25 de julio, como viene siéndolo desde que en 1876 el propio Wagner inauguró el primer festival sobre la Verde Colina de esa ciudad de provincias bávara, con "El Anillo del Nibelungo".
Al frente del festival sigue figurando el apellido Wagner -ahora, representado por sus codirectoras y biznietas del genio, Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier- y también según la norma de la casa en sus cinco semanas y media de existencia se escucharán únicamente el ciclo de óperas wagnerianas del fundador.
Al "Tannhäuser" de Baumgarten se le auguran parecidos abucheos que los cosechados en su estreno, en 2011, con su versión del drama centrado en la Montaña de Venus degradada ahora a planta de biogás alimentada por excrementos.
Abuchear a los transgresores es algo así como una disciplina olímpica en Bayreuth, cuyo público más fiel disfruta vapuleando a las escenografías arriesgadas y aplaude luego frenéticamente las voces y las batutas leales al legado wagneriano.
Ese fue el caso también, la temporada pasada, del "Anillo" estrenado por Frank Castorf, coincidiendo con el 200 aniversario del nacimiento de Wagner.
La arriesgada versión del dramaturgo berlinés, que traslada la lucha por el Oro del Rhin a una guerra entre matones por los campos petroleros de Texas o paisajes poscomunistas, fue tanto o más abucheada que el "Tannhäuser" de la infatigable planta de biogás.
Pero Kirill Petrenko, a la batuta, y el dúo de voces de Lance Ryan y Catherine Foster colocaron a lo devotos wagnerianos al borde del éxtasis con una tetralogía de más de veinte horas de duración.
"Tannhäuser" tiene este año su última oportunidad de reconciliar a Baumgarter con el público de Bayreuth, ya que será su temporada de despedida, mientras que el "Anillo" de Castorf se repone con ruido de sables anticipado, por las críticas del dramaturgo a las Wagner.
A una semana de la apertura, el dramaturgo la emprendió desde los medios contra las señoras de la casa, a las que acusó de haber hecho de Bayreuth un festival cobarde y aburrido.
En su opinión, Bayreuth ha dejado de ser un lugar abierto a las escenografías innovadoras sobre las óperas de Wagner para quedar reducido a un festival donde impera la "obediencia y el miedo".
La controversia animó la espera hasta el inicio de esta temporada que no incluye estrenos, como ha ocurrido siempre en la Verde Colina tras una nueva versión del costoso "Anillo", sino que junto a las reposiciones mencionadas se completará con el "Lohengrin" de Hans Neuenfels.
Es un año de transición, ya que hasta 2015 no habrá una nueva producción -"Tristán e Isolda"- y, además, será la despedida de la dirección colegiada de las dos hermanas Wagner.
El patronato del Festival Richard Wagner -donde están representados la sociedad de Amigos del Festival, el "Land" de Baviera, la ciudad de Bayreuth más el Estado federal alemán- prolongó por cinco años el contrato a Katharina.
Eva Wagner-Pasquier, por su parte, dejará el puesto de acuerdo a lo anunciado un año atrás, aunque mantendrá una vinculación con el festival como asesora.
Las dos hermanas asumieron la dirección de Bayreuth en 2008 tras la retirada de su padre, Wolfgang Wagner, quien durante medio siglo llevó las riendas del templo wagneriano.
Katharina, de 36 años e hija del patriarca y su segunda esposa, Gudrun, se convertirá así en la señora única de Bayreuth, como lo fueron en el pasado Cosima -viuda del compositor- y luego Winifred, su nuera y esposa de su hijo Siegfried, británica y recalcitrante fanática de Adolf Hitler.
Eva, de 69 años y nacida del primer matrimonio con Ellen Drexler, de por sí la menos mediática de las dos codirectoras, se retirará con la misma discreción con que ha llevado en estos años la gestión administrativa de la empresa.
Con o sin estrenos, la apertura concentrará en Bayreuth a los wagnerianos de todo el mundo, además de la clase política alemana, capitaneada por el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer.
Por primera vez en años, no estará en el arranque la canciller Angela Merkel, fiel al festival desde sus tiempos de líder de la oposición, a la que se espera en Bayreuth en las semanas siguientes, para el "Anillo" de Castorf. EFE
gc/mcm

lunes, 21 de julio de 2014



Una trifulca entre Castorf y las Wagner calienta la pretemporada

Gemma Casadevall



Berlín, 21 jul (EFE).- Una trifulca entre el dramaturgo Frank Castorf, responsable del "Anillo del Nibelungo" estrenado en 2013, y el Festival Richard Wagner de Bayreuth ha calentado la temporada de ese certamen operístico, que abrirá este viernes con un "Tannhäuser" asimismo polémico. 

Un año después de estrenar entre abucheos su "Anillo", Castorf lanzó duras críticas contra las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, bisnietas del compositor y directoras del festival, a las que acusa de inmiscuirse en su producción. 
La dirección del festival pretende "torpedear" la escenografía concebida entre él y Aleksandar Dénic, denunció Castorf en declaraciones al semanario "Der Spiegel" y al popular diario "Bild". 
"La anarquía que pusimos en escena el año pasado es ahora indeseada", añadió el dramaturgo y director desde 1992 de la Berliner Volksbühne, el que fuera Teatro del Pueblo en el sector este de Berlín, en tiempos de la división alemana. 
Castorf acusa a la dirección de Bayreuth de haber pretendido rectificar parte de su provocadora escenografía -como suprimir un cartel del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD)- y de haber relevado de su puesto al brillante solista Martin Winkler, en el papel de Alberich. 
"Se ha impuesto el aburrimiento", sostuvo Castorf, frente al revulsivo que quiso representar con su "Anillo", donde se trasladaba la lucha por el Oro del Nibelungo a luchas por el poder en campos petroleros de EE.UU., entre prostitutas y matones de medio pelo. 
Castorf admite que se siente como un "idiota", por lo que ha puesto el caso en manos de Gregor Gysi, abogado y líder de la primera fuerza de la oposición parlamentaria, La Izquierda. 
En su opinión, Bayreuth ha dejado de ser un lugar abierto a las escenografías innovadoras sobre las óperas de Wagner para quedar reducido a un festival donde impera la "obediencia y el miedo". 
Las declaraciones preceden a la apertura de la temporada, el próximo viernes, con la reposición del "Tannhäuser" de 2011 de Sebastian Baumgarten, que discurre en una planta de biogás. 
La producción fue entonces profusamente abucheada y este año compartirá el programa del elitista festival wagneriano con el "Holandés Errante" de Jan Philip Gloger y el "Anillo" de Castorf. 
Será una temporada sin estrenos y la última con las dos bisnietas en la dirección del festival, que en el futuro llevará en solitario Katharina Wagner. 
El patronato del Festival Richard Wagner prolongó la semana pasada por cinco años el contrato a Katharina, mientras que Eva Wagner-Pasquier pasará a mantener una vinculación con el festival simplemente como asesora. 
Las dos hermanas asumieron la dirección colegiada de Bayreuth en 2008 tras la retirada de su padre, Wolfgang Wagner, quien durante medio siglo llevó las riendas del templo wagneriano.
Katharina, de 38 años e hija del patriarca y su segunda esposa, Gudrun, lleva desde entonces la dirección artística y de programación, mientras que Eva, de 69 años y nacida del primer matrimonio con Ellen Drexler, asumió la parte administrativa. 
La hermana menor incorporó algunas innovaciones en el programa, como las transmisiones al aire libre de una gala, en una explanada de Bayreuth, y más recientemente las proyecciones de una representación en las pantallas de cines de toda Alemania. 
Para el próximo año se anuncia su primer estreno como directora en solitario, "Tristán e Isolda", al que seguirá en 2016 un nuevo "Parsifal". 
Con o sin estrenos, la apertura de la temporada concentrará en Bayreuth a los wagnerianos de todo el mundo, además de la clase política alemana, capitaneada esta vez por el primer ministro de Baviera, Horst Seehofer. 
A la canciller Angela Merkel, asidua fiel al festival desde sus tiempos de líder de la oposición, se la espera en esa ciudad de provincias bávara en las semanas siguientes del certamen, que se cerrará a final de agosto. EFE 
gc/nl/cat

jueves, 1 de agosto de 2013

En la Deutsche Bahn


El vaso medio lleno o medio vacío de las herederas Wagner

Gemma Casadevall


Bayreuth (Alemania), 1 ago (EFE).- El "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf cosechó algo más que los abucheos rituales del tradicionalista Festival de Bayreuth, algo que salpica a las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier al frente de una empresa volcada al culto a su bisabuelo. 
Bronca atronadora, anoche, con el "Ocaso de los dioses", en un teatro cuya fachada amenaza ruina y con el vecino Museo Richard Wagner a merced de las grúas, en vías de ampliación: estos fueron los puntos feos más aparatosos del 102 Festival de Ópera de Bayreuth. 
Nada que ver con lo que se espera de un edición del certamen programado como plato fuerte del bicentenario del nacimiento del compositor, cuya música es tan venerada por unos como odiada por otros pero al que se considera cumbre del germanismo operístico. 
La temporada se abrió el 25 de julio con una reposición del "Holandés errante" de Jan Philipp Gloger abucheado en su estreno, en 2012, y mejor asimilada en su segunda temporada en cartel. 
Luego llegó Castorf con un "Anillo" efectista, en el que el director berlinés pretendió trazar un viaje planetario por la lucha por el poder y la corrupción, trasladada al oro negro, el petróleo. 
La producción recibió la primera tanda de abucheos con "El Oro del Rin", luego "La Valkiria" calmó algo las aguas, para desatarse la siguiente tempestad con un grotesco "Sigfrido" con kalashnikov y cerrarse el ciclo en bronca atronadora, con el "Ocaso". 
Castorf, que no había salido a saludar hasta entonces, lo encajó con arrogancia, desafiando los abucheos del templo wagneriano desde el escenario entre gestos de "no habéis entendido nada". 
No convenció con su colección de matones, dioses borrachos y chicas sexy, sean de motel-gasolinera o en Wall Street, pese a las impactantes escenografías con los rostros de Marx, Stalin, Lenin y Mao en las Mount Rushmore o plantas petroleras soviéticas. 
Completarán la temporada del bicentenario el "Tannhäuser" de Sebastian Baumgarten, despreciada desde su estreno, en 2011, y el asimismo vapuleado "Lohengrin" de Hans Neuenfels, de 2010. 
Mal balance, sobre el papel, para las biznietas de Wagner, a quienes en 2008 transfirió las riendas de Bayreuth su padre y patriarca, Wolfgang Wagner, artífice en los 50 de la refundación del festival tras la etapa de sumisión entusiasta al Tercer Reich. 
Las herederas no lograron convencer a Wim Wenders ni a otros cineastas para el primer "Anillo" bajo su gestión, tal vez por la mala fama atesorada por el lugar bajo el autoritario Wolfgang. 
Sí han logrado, en cambio, atraerse las mejores voces del universo wagneriano -fuera de Waltraud Meier, que se cansó de los ataques de ira Wolfgang y nunca más volvió- y también las mejores batutas. 
A Christian Thielemann, director mimado por Bayreuth en los últimos años, le salió ahora un competidor que la tempestad sobre Castorf convirtió en héroe del "Anillo": Kirill Petrenko, nuevo director la Ópera Nacional de Baviera. 
Fue, en lo musical, un "Anillo" tal vez histórico, con un único lamparón -el Sigfrido de Lance Ryan- y unos grandiosos Catherine Foster -Brünnhilde-, Anja Kampe -Sieglinde-, Nadine Weissmann -Erda-, Martin Winkler -Alberich- y Wolfgang Koch -Wotan-. 
Está por ver si ello será suficiente para convencer al patronato rector del festival de prolongar el mandato a las herederas, que expira el 2015. 
El apellido pesa mucho en un festival fundado por Richard Wagner en 1876, cuatro años después de colocar la primera piedra del teatro, y que mantiene el perfil de empresa familiar. 
Pesa, pero no lo es todo. Está también el factor éxito, del que depende la financiación de una empresa que presume de listas de espera de hasta años para cada una de sus localidades, pero que abre apenas cuatro semanas al año, las que dura el festival. EFE 
gc/cat

miércoles, 31 de julio de 2013

Chaparrón precocinado


Bayreuth cierra el anillo con fuego cruzado de abucheos y arrogancia

Gemma Casadevall



Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- Bayreuth cerró hoy el "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf en medio de un fuego cruzado de abucheos del público y gestos de arrogancia del director, colofón al estreno de un "Ocaso de los dioses" trasladado a Wall Street. 

Si Castorf pretendía revalidarse como "enfant terrible", a sus 61 años, lo logró con creces en el tradicionalista templo wagneriano, respondiendo con gestos de "no habéis entendido nada" al chaparrón que le dispensó el público en la pieza que cerró el "Anillo". 
Estaba claro que Bayreuth iba a cebarse en el dramaturgo, visto que éste había evitado salir a dar la cara hasta entonces y por mucho que el "Ocaso" estuvo a un nivel superior al "Sigfrido", la auténtica piedra de escándalo del ciclo, rayana a lo grotesco. 
El público del Festival Richard Wagner tuvo, por su parte, el privilegio no solo de cumplir con su ritual de abuchear al presunto transgresor, sino que además la batuta de Kirill Petrenko le situó ante una tetralogía musicalmente memorable, por no decir histórica. 
Petrenko fue ovacionado como el nuevo héroe del olimpo wagneriano, a meses de asumir la dirección musical de la Ópera Nacional de Baviera, con su capacidad para transmitir cada una de las notas escritas por Wagner en sus 17 horas de tetralogía. 
El grado de aclamación a Petrenko tenía, por contraste, rango de reprimenda acrecentada a Castorf y también un toque de advertencia a Christian Thielemann, durante años el señor oficioso de la casa, de pronto con riesgo a quedar destronado. 
Para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier el éxito del ruso puede ser un salvavidas frente al ala tradicionalista, que exige a las biznietas del genio y codirectoras de Bayreuth algo más que provocación si quieren prolongar su mandato más allá de 2015. 
Las Wagner no lograron convencer a Wim Wenders para dirigir el "Anillo" del bicentenario del nacimiento de Wagner -22 de mayo de 1813-, pero sí ficharon a una gran batuta y a las mejores voces del momento para interpretar a su bisabuelo. 
Ahí estuvieron Wolfgang Koch -Wotan-, Anja Kampe -Sieglinda-, Johan Botha -Siegmund-, Catherine Forster -Brünnhilde-, Martin Winkler -Alberich-, Attila Jun -Hagen-, Nadine Weissmann -Erda- y Claudia Mahnke -Waltraute- un bálsamo para las almas maltrechas por la apuesta de Castorf. 
El único punto gris musical fue Lance Ryan, el Sigfrido al que Castorf armó con una kalashnikov y convirtió en ligón de barrio. 
Fue un estreno en cierto modo redondo, con los elementos implícitos a la casa: abucheos al transgresor, fidelidad excelsa a la partitura y su desfile de devotos ilustres al genio. 
A la crítica internacional reunida entre los privilegiados asistentes al "Anillo" del bicentenario le queda ahora dilucidar si la apuesta de Castorf es lasciva y grosera o tan innovadora que resulta indigerible para el tradicionalismo de la casa. 
Bayreuth puso a su servicio las mejores voces, la mejor batuta y un impresionante despliegue de plataformas circulares para llevar a la práctica las escenografías rotatorias de Aleksandar Denic. 
Las escenografías son espectaculares, con reminiscencias del mejor Wenders que no vino, pero huecas de contenido hasta parecer un mero ejercicio de rotación hasta el Wall Strett final. 
El "Anillo" arrancó en una gasolinera-motel estadounidense en el "Oro"; se trasladó a una rústica torre petrolera de Azerbaiyán, en "La Valkiria"; a las Mount Rushmore con las cabezas esculpidas en sus rocas de Marx, Lenin, Stalin y Mao y a la Alexanderplatz de Berlín, con un "Sigfrido" disparando su kalashnikov. 
La guerra por el poder, la avaricia, la traición, el amor, entre nibelungos y otras criaturas adoptadas por Wagner se plasmó en dioses borrachos y sexys chicas de calendario de gasolinera, que reaparecieron en Wall Street convertidas en prostitutas de lujo. 
En medio aparecieron cocodrilos de cartón copulando o engullendo a su musa y otros seres ideados por Castorf, rozando el dadaísmo. 
"Es un 'Anillo' perfecto para escuchar por radio", resumía irónicamente Peter Wallendorf, asiduo al festival, mientras a su lado un británico, que había esperado 21 años por su entrada le recordaba que la ópera no solo es música, sino también escenografía. EFE 
Golden Girls. Lance Ryan (Siegfried) mit den Rheintöchtern Julia Rutigliano, Mirella Hagen, Okka von der Dammerau. Foto: dpa
gc/cd 
(vídeo) (foto)

martes, 30 de julio de 2013

Asomándose al ocaso

Gozar de Wagner y reírse de Castorf

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul (EFE).- El "Ocaso de los dioses" cerrará mañana el ciclo de estrenos de Festival de Bayreuth, a modo de última etapa para disfrutar de Richard Wagner dirigido por Kirill Petrenko y de reirse o indignarse con un "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf que va de lo lascivo a lo grotesco. 

El templo wagneriano se divirtió lo suyo anoche abucheando las ocurrencias de Castorf en "Sigfrido", al que arma con una kalashnikov que por supuesto acabará disparando y convierte luego en funcionario de Correos que alimenta a cocodrilos copulantes. 
La rabieta del tradicionalismo estaba tan justificada como la ovación cerrada al magistral Petrenko y los solistas -Lance Ryan, un atlético Sigfrido; Wolfgang Koch, el Wotan degradado a santo bebedor; Nadine Weissmann, una Erda prostituida-. 
"Tener el mejor teatro del mundo para interpretar el "Anillo", las mejores voces wagnerianas del momento y una escenografía prodigiosa para ofrecer algo tan poco inspirado da que pensar", opinaba Michael Mayer, un bávaro de la Sociedad Amigos de Bayreuth y uno de los 5.000 donantes del festival de todo el mundo. 
La opinión de Mayer era de las más comedidas, en medio de voces anónimas que, entre copas de champán, consideraban que podía darse mejor uso a la kalashnikov de Sigfrido que los cartuchos de fogueo. 
"Así es Bayreuth. Colocas la mejor escenografía del mundo y a los viejos se les indigesta lo que comieron en la pausa porque suenan dos disparos", opinaba en cambio Dieter Wunsiedel, joven wagneriano tan asiduo al festival como los "amigos" de Bayreuth. 
La obsesión de Castorf por seguir con la cámara de vídeo a los solistas estorba a unos y gusta a quienes lo ven como la oportunidad de asistir como nunca al cuerpo a cuerpo, sea un primer plano de presunto sexo oral callejero, de Erda a Wotan, o al dios engullendo espaguetis y vino o fumando mientras canta. 
Castorf lleva la tetralogía de los mitos germánicos, sus ansias de poder, avaricia, traición, amor y deseos al motel-gasolinera del "Oro del Rin" y las Mount Rushmure con los cráneos de Marx, Lenin, Stalin y Mao supliendo a los presidentes de EE.UU., en "Sigfrido". 

Pasó asimismo por una torre petrolera de Baku, en "La Valkiria" y por la Alexanderplatz donde Sigfrido escarba entre la basura, a la espera de que el "Ocaso" derive en Wall Street. 
Entre dioses, nibelungos, enanos y valkírias convertidos en matones, prostitutas y otros elementos de mal vivir circula un personaje que no entona ni una sola nota: el propietario del motel, primero, y el camarero que emborracha a Wotan, después. 
Se trata de Patric Seibert, asistente de dirección y auténtico hallazgo para muchos, tal vez la mejor creación de este "Anillo". 
Seibert tiene un nutrido club de admiradores entre el público de Bayreuth, aunque ello no allanará el camino a Castorf ante el previsible chaparrón, mañana, cuando deberá dar la cara y saludar, después de no haberlo hecho en las tres piezas anteriores. 
Otro foco de atención es la canciller Angela Merkel, que exhibió sonrisa y traje de gala en la apertura de la temporada, para sumergirse después en su característica discreción en el "Anillo". 
A Merkel se la detecta apenas en los entreactos, en cuanto se ve apostado a un guardaespaldas ante la escalera que lleva a los servicios de las damas, a lo que seguirá la imagen de la canciller dando las gracias y dejando unas monedas en el plato. 
El resto del tiempo está en su palco o en la terraza de la Silvener Lounge, donde se la vislumbra charlando con algún solista. 
Bayreuther Festspiele - SiegfriedSeguir a la canciller o al intruso sobre el escenario que no canta, son diversiones añadidas al privilegio de asistir a un estreno etiquetado de histórico en Bayreuth. 
Es el único teatro del mundo construido a medida para las óperas de Wagner, el único donde la orquesta toca desde un foso oculto que difunde cada nota a la butaca del espectador y el único donde se representa única y exclusivamente al genio. 
El estreno de Castorf es, en resumen, el plato fuerte del Año Wagner, en que confluyen el bicentenario de su nacimiento, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. EFE 
gc/cat 

Bayreuth, una ciudad como tantas otras

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- A Bayreuth, ciudad wagneriana por excelencia, no solo acuden adoradores de Richard Wagner de todo el mundo sino también españoles en busca de trabajo, una situación común en toda Alemania por mucho que lograrlo no siempre es fácil.
También puede toparse uno con españoles en busca de trabajo como Jacob Gisbert, un logopeda valenciano de 30 años, o Borja Barrado, de San Sebastián, con 27 años y estudios de gestión comercial.
Ni uno ni otro se lamenta de su situación: "Esto es el paraíso, se resuelva o no la crisis quiero seguir viviendo aquí", dice Jacob.
Ambos llegaron hace unos meses y ambos lo hicieron siguiendo a sus respectivas novias, dos universitarias alemanas en Bayreuth.
"No emigramos solo por la crisis, teníamos la inquietud de salir. Pero está claro que no se puede pensar en regresar a España, con cero posibilidades de encontrar empleo", explicó a EFE Borja, junto a su amigo, en una cervecería de Bayreuth.
No es oro todo lo que reluce en el mercado laboral alemán, aquejado de una creciente precarización y donde ocho millones de personas trabajan con sueldos mínimos. Pero su índice de desempleo -un 6,6 %- está muy por debajo del español -27 %- y la tasa de los jóvenes sin trabajo es la más baja de la UE.
Los dos españoles siguen cursos de integración subvencionados por el "Land" de Baviera, orientados a extranjeros no comunitarios, ya que son preceptivos para obtener permiso de residencia.
Los españoles no los precisan por ser ciudadanos de la UE, pero ahí aprenden gratis alemán. "Venir a buscar trabajo aquí sin dominar el idioma es tirarse a la piscina", advierte Jacob.
Las perspectivas de este valenciano, que percibe un subsidio de desempleo en Alemania, se centran en una normativa según la cual cada escuela primaria alemana tendrá un logopeda el próximo curso.
Su compañero donostiarra, sin subsidio pero con un "miniempleo" -cinco horas, tres días por semana- en un restaurante italiano, lo ve más complejo: "No podemos entrar en los programas de formación profesional, porque ya hicimos nuestra capacitación".
Borja alude a los acuerdos entre los gobiernos de Berlín y Madrid para fomentar el acceso de jóvenes españoles al sistema dual, que combina la parte teórica con la formación profesional en empresas. Alemania pretende cubrir su déficit de mano de obra cualificada y contribuir a la lucha contra el desempleo juvenil.
Baviera, "Land" identificado con la fortaleza económica, ha firmado un acuerdo con 39 empresas para que españoles de 18 a 35 años inicien su capacitación en septiembre. Ésta no es, sin embargo, la situación de otros españoles, como los de Bayreuth, que están en lo que Jacob califica de una encrucijada "querida".
Está en Bayreuth porque ahí estudia su novia Jana economía sanitaria, mientras que Karen, la chica de Borja, cursa desarrollo en África, punto fuerte de la universidad de esa ciudad.
Son muchas las coincidencias, como el apoyo de sus familias a la decisión de salir a buscar trabajo. "A mi madre no le da pena. Le da rabia, vernos obligados a buscar trabajo fuera", resume Borja.
No tienen entradas para ir al Festival de la Verde Colina, donde se estrenó una provocadora versión del "Anillo del Nibelungo" dirigida por Frank Castorf y con Kirill Petrenko a la batuta.
"Hay lista de espera de cinco o diez años para conseguir una. Pero tal vez lo intentemos espontáneamente porque dicen que a media temporada hay cancelaciones", explica, en buen español, Jana.
Los dos "emigrados por amor", como se definen, se reconocen poco amantes de Wagner. Pero les gustaría tener ocasión de descubrir el misterio que, año a año, lleva a miles de fanáticos de peregrinaje a Bayreuth, para el festival más wagneriano del mundo. EFE

lunes, 29 de julio de 2013

La cólera del dios Bayreuth

Castorf desata los truenos con su Sigfrido con Kalashnikov

Gemma Casadevall

Bühnenbild der Oper "Siegfried"

Bayreuth (Alemania), 29 jul (EFE).- El dramaturgo berlinés Frank Cartorf desató hoy otra ronda de atronadores abucheos en el Festival de Bayreuth con un "Sigfrido" armado con una kalashnikov, algo de sexo oral y otras ocurrencias, aparentemente destinadas a llevar a Richard Wagner al absurdo. 

Bayreuth no sería Bayreuth si no encajara mal las osadías de quienes llegan etiquetados de provocadores y para los que hay precocinadas las rabietas del tradicionalismo wagneriano. 
Hay que decir, sin embargo, que los abucheos arrancaron antes de la escena en que Erda, prostituta de Alexanderplatz practica sexo callejero con Wotan -seguidos en primer plano por el inseparable vídeo de Castorf-. 
Esa escena quedaría en lo anecdótico en un templo wagneriano que no quiere parecer pacato, ya que el problema es que Castorf no consigue transmitir por qué a Sigfrido les siguen las miradas severas de Marx, Lenin, Stalin y Mao, esculpidos en las Mount Rushmure. 
Por fortuna, Wolfgang Koch -Wotan- y Nadine Weismann cantan como dioses, en cualquier situación, lo mismo que el Sifgrido de Lance Ryan, por mucho que se les transmute desde héroe de la madre revolución a funcionario de correos. 
El viaje ideado por Castorf para el "Anillo del   de Wagner se paró así las Mount Rushmure, con los próceres comunistas suplantando a los presidentes de EEUU. 
De ahí cambió a una Alexanderplatz que, de la fea arquitectura socialista de sus tiempos en el sector oriental berlinés, pasó a la mediocridad actual, enredada entre shoping centers y anodinas estafetas de Correos. 
Ahí cae Sigfrido, rebuscando entre papeleras de basura, a modo de grotesca degradación del héroe que no le temía a nada y fundía su propia espada, finalmente aparcada por la kalashnikov. 
La magia imponente del escenario rotatorio ideado por Aleksander Denic y las voces mayúsculas de Ryan o Mirella Hagen -el pájaro del bosque, como majestuosa ave del paraíso- no consiguieron aplacar los ánimos de Bayreuth. 
Se recrudecieron así los abucheos que habían aparecido en "El Oro del Rin" y que en la segunda pieza, "La Valkiria", parecían haberse calmado gracias a los buenos oficios de Kirill Pretenko a la batuta. 
El sector de público menos tradicionalista ensalzaba aún hoy en los entreactos la valentía de Castorf y atribuía los abucheos a la otra tradición de Bayreuth que implica castigar las trasgresiones al genio de Wagner. 
Fuera de la reacción del público, las críticas hasta ahora han sido elogiosas para Petrenko y adversas a Castorf, al que de antemano se esperaba como un intruso en el olimpo wagneriano.
"Ignorad la dirección y escuchad la música", recomendaba la edición digital del semanario "Die Zeit", tras el estreno de las dos primeras piezas. 
Queda por ver qué ocurre el miércoles, cuando se cierre el "Anillo" con el preceptivo "El ocaso de los dioses" y a Castorf no le quede otra que salir a saludar -lo que hasta ahora evitó. 
El estreno del "Anillo" se considera algo así como la prueba de fuego para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras de Bayreuth desde 2008 y cuyo mandato expira el 2015. 
La tetralogía es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del compositor, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. 
El propio Wagner estrenó el "Anillo" completo en Bayreuth, en 1876, en el que fue el primer festival de esa ciudad bávara donde hizo levantar el teatro considerado óptimo para su ciclo operístico. EFE 
gc/cd


La crítica encumbra a Petrenko y arremete contra Castorf

Bayreuth (Alemania), 29 jul (EFE).- La crítica alemana coincide con la opinión expresada en aplausos o abucheos por el público de Bayreuth y ensalza la batuta de Kirill Petrenko para castigar la dirección de Frank Castorf en el "Anillo del Nibelungo", que se representa en el Festival de Ópera de esa ciudad bávara. 
"Ignorad la dirección y escuchad la música", recomienda la edición digital del semanario "Die Zeit" tras el estreno en los días pasados de las dos primeras piezas del nuevo "Anillo", "El oro del Rin" y "La Valkiria". 
En términos parecidos se expresa "Der Spiegel", que ya en el preámbulo del "Oro del Rin" destacó la maestría de Petrenko y las lagunas de dirección de Castorf, quien se auxilia de las cámaras de vídeo que siguen a los solistas para tratar de explicar su concepto. 
Más duro es el izquierdista diario "Die Tagezeitung", según el cual lo hasta ahora visto del "Anillo" delata una ausencia de dirección, puesto que no se entiende qué pretende al trasladar a los mitos germánicos a ambientes petroleros. 
"Sexo, petróleo y juegos de vídeo", titula por su parte "Die Welt", que sí elogia a Castorf y la valentía de un "Anillo" que arranca en un motel-gasolinera de EE.UU. y de ahí pasa a una torre petrolera de Baku donde la Unión Soviética planta su Estrella Roja. 
A las dos piezas ya conocidas seguirá hoy el estreno del "Sigfrido", el héroe nacido del amor incestuoso y que no conoce el miedo hasta que se topa con la primer mujer de su vida, Brünnhilde, la Valkiria. El ciclo se cerrará el miércoles, con "El ocaso de los dioses". 
Será una nueva ocasión para examinar el trabajo de Petrenko, que roza la perfección con su dirección musical, así como los solistas, depositarios hasta ahora de las atronadoras ovaciones del elitista público de Bayreuth. 
Las dos primeras piezas se estrenaron en un Bayreuth al borde de la asfixia, bajo una ola de calor extrema para lo que suele ser el verano alemán, que afortunadamente cedió el domingo. 
Bajo esas condiciones se presentó un "Oro del Rin" poblado por matones y sus chicas, el viernes, seguido al día siguiente de la "Valkiria" en Azerbaiyán, el sábado. 
Castorf fue abucheado por el público en la primera pieza, mientras se aclamaba a Petrenko y los solistas, mientras que en la segunda se le ignoró, tal vez porque, tal como hizo con el "Oro", no salió a saludar. 
Junto a Petrenko fueron ovacionados la Sieglinde de Anja Kampe, así como Siegmundo de Johan Botha y el Wotan de Wolfgang Koch. 
El estreno del "Anillo" se considera algo como así como la prueba de fuego para las hermanas Katharina Wagner y Eva Wagner-Pasquier, codirectoras de Bayreuth desde 2008 y cuyo mandato expira el 2015. 
La tetralogía es el plato fuerte del Año Wagner, en que se conmemora el bicentenario del nacimiento del compositor, en Leipzig, y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. 
El propio Wagner estrenó el "Anillo" completo en Bayreuth, en 1876, en el que fue el primer festival de esa ciudad bávara donde hizo levantar el teatro considerado óptimo para su ciclo operístico. EFE 
gc/nl/mlr 
(foto) (vídeo)