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domingo, 17 de febrero de 2013

Guardando el catálogo


Día del Espectador: los Osos pasan al poder ciudadano

Gemma Casadevall

Berlín, 17 feb (EFE).- La Berlinale cerró hoy sus puertas con el tradicional "Día del Espectador", una jornada de "propina" en la que los Osos otorgados por el jurado internacional quedan bajo el juicio soberano del poder popular.
"El Día del Espectador' es, a veces, la última oportunidad de ver al Oso de Oro en una sala comercial", sostenía el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, al abrir del festival y en alusión a la suerte que pueden correr los teóricos grandes triunfadores.
La respuesta es uno de los chistes reincidentes con que este suabo de 64 años, desde 2001 al frente de la Berlinale, sale al paso a preguntas como qué fue de Osos anteriores, que nacieron y murieron en el festival berlinés, puesto que apenas lograron estrenarse.
Un caso sonado fue la sudafricana "U-Carmen", versión de la ópera de Bizet filmada en un suburbio de Ciudad del Cabo, sorprendente Oro en 2005 y luego desaparecida del circuito.
No se cuenta con un destino tan drástico con los ganadores de esta Berlinale, cuyo jurado, presidido por el cineasta chino Wong Kar Wai repartió sus trofeos por el este de Europa: el Oro fue para la rumana "Pozitia Copilului" ("Child's Pose") y el Gran Premio para "Epizoda u zivotuberaca zeljeza" ("An Episode in the Life of an Iron Picker"), del serbio Danis Tanovic.
La primera, de Calin Peter Netzer, está apuntalada en el trabajo de su actriz Luminitja Gheorghiu, mientras que al segundo -Oso de Plata a Nazif Mujic, un gitano arrancado de la vida real- cuenta con la palanca del prestigio del director, Óscar por "No Man's Land" (En tierra de nadie).
Las mejores perspectivas comerciales se perfilan para "Gloria", del chileno Sebastián Lelio, Oso de Plata a su actriz, Paulina García, con un personaje que inyecta optimismo y que se fue de Berlín premiada y con distribuidores para todo el mundo.
"Es el mensaje que todas, y todos, queremos oír: gente mayor que se conoce bailando y disfruta de la vida, del sexo, del alcohol y del casi proscrito placer de fumar", apunta Ulla Schmidt, sobre los 55 años e identificada con la mujer sin complejos de "Gloria".
"Ella es el Dr. Jekyll y la rumana Mr Hyde ", añadía esta crítica de a pie, quien en el festival también vi el filme que se llevó el Oro, centrada en otra fumadora -y bebedora- empedernida, de edad y condición social similar a la chilena, pero en una versión negativa.
García es el optimismo vital, mientras que la rumana es una manipuladora que usa toda su influencia para sacar del atolladero a su hijo, que atropelló y mató a un niño de familia humilde.
La Berlinale no precisa del "Día del Espectador", puesto que todo el festival está abierto al ciudadano corriente, que a lo largo de sus diez jornadas ha comprado las 300.000 entradas que salen a la venta.
Es un festival que opone al elitista Cannes el fervor de los berlineses, a los que en reconocimiento se consagra el día adicional, tras la gala de los Osos.
Es público de a pie, bien informado, que guarda colas las horas que haga falta para su entrada, sea para los estrenos de gala o para las secciones de cine experimental, en pleno invierno berlinés.
"El jurado hizo lo de siempre: repartir según los compromisos de sus miembros. Y, como no había franceses, no hubo premio para (Juliette) Binoche, por ejemplo", razonaba Dieter Merkel, estudiante de 29 años y sin parentesco conocido con la canciller Angela Merkel.
Francia fue la más presente de las cinematografías "clásicas" europeas entre los 19 filmes a concurso, con nombres como Binoche, Catherine Deneuve y Isabelle Huppert, pero se fue de vacío.
Tampoco tuvo premio el cine anfitrión, con una sola película -"Gold"- a competición y el director Andreas Dresen entre el jurado.
La lógica del ciudadano sí explicaría por qué obtuvo la Plata al mejor director David Gordon Green, con "Prince Avalanche", defendida entre el jurado por el actor estadounidense Tim Robbins.
"Mi Oro es para Jafar Panahi", opina Mariana Latorre, colombiana de paso por Berlín, quien no logró ver el filme del iraní -"Pardé"- pero considera que merece lo máximo por su coraje de cineasta.
La película obtuvo la Plata al mejor guión, un premio con que la Berlinale perpetúa su compromiso con los cineastas que, como Panahi, desafían al régimen de Teherán y siguen haciendo buen cine. EFE
gc/mcm
(foto)

sábado, 16 de febrero de 2013

Dos mujeres a la vez

La Berlinale repartió sus Osos entre la mala rumana y la espléndida chilena

Gemma Casadevall


Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale repartió sus Osos entre dos figuras de mujer valientes y sin complejos: la manipuladora protagonista del filme rumano "Pozitia Copilului" ("Child's Pose"), Oso de Oro del festival, y la espléndida Paulina García, con la Plata a la mejor actriz por "Gloria", del chileno Sebastián Lelio.
La lección de positivismo y capacidad de sobreponerse a los golpes, por parte chilena, y la fuerza menos positiva, pero valerosa que imprime la actriz rumana Luminitja Gheorghiu al filme de Calin Peter Netzer, fueron los dos rostros triunfadores de mujer de la Berlinale.
El jurado, presidido por el cineasta chino Wong Kar Wai, cumplió así con creces el compromiso del director del festival, Dieter Kosslick, de consagrar su 63 edición a la mujer, en sus múltiples variantes y a través de dos soberbias interpretaciones.

"Gracias a Sebastián, por este increíble papel y por haber creído en mi", dijo la actriz chilena, al recibir su estatua de plata por esa producción chileno-española que, desde su proyección, se colocó entre las grandes favoritas, tanto de la crítica como del público.
El triunfo de "Gloria" supone el regreso por la puerta grande a la Berlinale de Chile, que no estaba presente en competición en ese festival desde 1991, en que "La Frontera", de Ricardo Larraín, obtuvo el premio a la mejor ópera prima.
Rumanía se llevó su primer Oso de Oro con un filme centrado en una mujer de clase alta y acostumbrada a mandar, que toma las riendas de todo cuando su hijo mata en un accidente de coche a un niño de familia humilde, sin escrúpulos y sin reparar en gastos.
El filme del realizador rumano se llevó, asimismo, el premio de la Federación Internacional de Críticos de Cine (FIPRESCI).
Otro triunfador por partida doble fue el bosnio Danis Tanovic, cuyo "Epizoda u zivotuberaca zeljeza" ("An Episode in the Life of an Iron Picker"), ganó dos Osos de Plata, el correspondiente al Premio Especial del Jurado, y el de mejor actor, para Nazif Mujic.
El desgarrador filme de Tanovic está interpretado por personajes reales y se centra en una gitana embarazada que lleva un feto muerto en su interior y a la que el hospital quiere atender por no estar asegurada, para desesperación de su esposo, el Mujic real.
La plata al mejor director fue para David Gordon Green, por la comedia "Prince Avalanche", mientras que la película canadiense "Vic+Flo ont vu un ours", de Denis Côté, obtuvo el Premio Alfred Bauer, en memoria al fundador de la Berlinale.
La Berlinale dio el acostumbrado premio con sabor político al iraní Jafar Panahí con la Plata al mejor guión para "Pardé", un filme rodado burlando la inhabilitación profesional de Teherán.
El jurado de Wong premió asimismo al debutante kazajo Emir Baigazin por "Uroki Garmonii", ("Harmony Lessons"), el primer filme de Kazajistán a competición en ese festival, que acudía con recomendación especial de Kosslick y que se llevó la Plata a la mejor contribución artística por sus bellísima labor de cámara.
Se cerró con este palmarés una Berlinale con aire muy doméstico, ya que la mayoría de los grandes astros invitados -como las actrices Catherine Deneuve y Isabelle Huppert o los directores como Steve Soderbergh y Gus Van Sant- han sido presencias asiduas en la llamada "era Kosslick".
Se cumplió asimismo lo que ha sido una tónica constante en la gestión de Kosslick, en el cargo desde 2001, en lo que respecta al habitual mensaje político con el galardón a Panahi, quien no acudió, como tampoco pudo hacerlo cuando fue miembro de su jurado "en ausencia", en 2011, entonces por estar en arresto domiciliario.
Fue una 63 edición de la Berlinale con poco cine europeo -a excepción de Francia-, lo que Kosslick atribuyó a que los efectos de las crisis en la cinematografía empiezan a evidenciarse cuatro o cinco años después que en otros ámbitos.
Parece que este 2013 ni siquiera la alfombra roja disimula ya que nada es como fue, porque hubo asimismo menos brillo mediático de lo habitual.
Se vendieron unas 300.000 entradas al público, lo que revalida el título de la Berlinale como festival eminentemente ciudadano, a diferencia de su elitista rival directo, Cannes.
Fiel a ese público leal, la 63 edición prolongará mañana una jornada más su existencia, con el tradicional Día del Espectador, reservado al ciudadano de a pie, razón de ser y tal vez seguro de continuidad de la Berlinale. EFE
gc/mcm

Paulina, triunfando y sin complejos


"Gloria", un sueño que nació bailando

Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- La Berlinale se rindió al retrato de mujer valiente y sin complejos que representa la chilena "Gloria", Oso de Plata a su actriz Paulina García con un papel que "nació bailando" y que reafirma el magnífico momento de Chile.
El jurado presidido por el cineasta chino Wong Kai Wai se sumó al parecer de crítica y público, que colocó desde su estreno al filme dirigido por Sebastián Lelio como su favorita de la 63 edición del festival.
El Oso de Oro fue para otra película apuntalada en un papel femenino, la rumana "Pozitia Copilului" ("Child's Pose"), Oso de Oro del festival, interpretada por Luminitja Gheorghiu y dirigida por Calin Peter Netzer.
La producción chileno-española "Gloria" acaparó la Plata a su actriz, más dos premios de los jurados independientes del festival -el ecuménico y el de la Asociación de Cines de Arte y Ensayo-, además de la cartera repleta de pedidos, en lo que concierne a su distribución mundial.
"Es un sueño que se ha hecho realidad bajo este cielo tan plomizo de Berlín", comentaba Lelio a EFE, tras recibir los galardones independientes, en una ceremonia previa a los oficiales y cuando no se atrevía a soñar aún en que luego alcanzaría un Oso.
"De merecerlo alguien, esa es Paulina", dijo el realizador, cuyo filme llegó a Berlín avalado por el premio Cine en Construcción de San Sebastián.
Con el Oso de Plata en la mano y sobre el escenario del Berlinale Palast, Paulina García dedicó su trofeo al director, "por este increíble papel y por haber creído en mi".
"Es una película que nació bailando", había comentado a Efe durante el festival la actriz.
Lo primero que hizo Leilo tras encargarle el papel fue llevarla a bailar, con su esposa y con quien es su pareja en la película, el actor Sergio Hernández, "a uno de esos salones donde suena música de antes, de gente grande".


La Berlinale se dejó contagiar por el positivismo que desprende el personaje de Gloria, la mujer sin complejos que, a punto de entrar en los 60, canta al volante mientras conduce por Santiago, disfruta del vino, el cigarrillo y el sexo.
"Es una mujer que se levanta, por encima de los golpes de la vida", apuntó la actriz, lo que para Lelio es un reflejo del momento actual de la sociedad chilena, dispuesta a "superar el pasado, a luchar por el presente y a defender su futuro".
El triunfo de "Gloria" supone el regreso por la puerta grande a la Berlinale de Chile, que no estaba presente en competición en ese festival desde 1991, en que "La Frontera", de Ricardo Larraín, obtuvo el premio a la mejor ópera prima.
La película se aseguró, ya antes de los premios concedidos por la Berlinale, la distribución en "como quien dice en todo el mundo", según Lelio.
Desde su estreno en la Berlinale, el pasado domingo, y hasta el cierre del European Film Market, paralelo al festival, el filme ha encontrado distribuidor en EEUU, Reino Unido, Holanda, Francia, Alemania, Suiza, España, Grecia, Chipre, Brasil y Colombia.
"Chile está muy arriba. Vamos a ver qué pasa con los Oscar", comentaba Lelio, en alusión a la película "No", dirigida por Pablo Larraín e interpretada por Gael García Bernal, aspirante a una estatuilla en Hollywood.
Chile perpetuó con "Gloria" la buena sintonía entre la Berlinale y el cine de América Latina, que tomó fuerza en 1998 con el Oso de Oro a la brasileña "Central do Brasil", de Walter Salles.
Al éxito de Brasil siguió una buena racha para Argentina, desde que Lucrecia Martel ganó el premio a la opera prima con "La ciénaga" ese 2001, a lo que siguió, en 2004, "El abrazo partido", de Daniel Burman, Gran Premio del Jurado y Plata al actor Daniel Hendler.
Dos años después "El Custodio", de Rodrigo Moreno, obtuvo el Alfred Bauer y al siguiente "El otro", del asimismo argentino Ariel Rotter, el Premio del Jurado y la Plata a su actor Julio Chávez.
Tras Argentina llegó el momento de Uruguay, en 2009, con "Gigante", de Adrián Biniez -Gran Premio del Jurado, Alfred Bauer y mejor opera prima- mientras la peruana Claudia Llosa logró ese año Oro con "La teta asustada".
Chile ha tomado ahora el relevo a esa sucesión de premios en la Berlinale, con una película que levantó el ánimo del festival alemán, que cinco días después de su proyección sigue tarareando el "Gloria" de Umberto Tozzi. EFE
gc/mcm

viernes, 15 de febrero de 2013

Última dosis de estrellato


El cavernícola Cage y la diva Deneuve

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- El actor Nicolas Cage, la "voz" de un cavernícola del filme de animación "The Croods", y la diva francesa Catherine Deneuve, como fumadora empedernida en "Elle s'en va" acapararon hoy los flashes de la Berlinale, en la última ronda de un festival con aire de encuentro entre amigos.
Cage compareció como un gentleman, galanteando a la otra "voz" protagonista, Emma Stone, y compensando con los gestos de sus manos y los guiños de sus ojos la ausencia física en "The Croods", el filme sobre una familia de cavernícolas que debe dejar su hábitat.
"Actuar es poner voz. Y en este caso no pude respaldarme ni en la cara ni en el cuerpo. Es decir, no en mi cara ni en mi cuerpo, sino en la de esos otros seres animados", afirmó Cage, cuyo filme se proyectó con carácter de estreno mundial, fuera de competición.
Deneuve apareció bajo los flashes como la diosa que siempre fue, algo menos displicente que otras veces y representando a una mujer sobre los 60 años, que anda dando tumbos en busca de cigarrillos y entre altibajos generacionales o sexuales.
"La felicidad como estado permanente no existe. Hay momentos de felicidad, el resto no sería creíble", afirmó la diva, para admitir que "no es fácil" representar "tantas historias de amor" como las que ha llevado al cine y adaptarse a los cambios o estragos de la edad.
En "Elle s'en va", Deneuve interpreta a una mujer que un día se pone al volante de un viejo Mercedes y deja a sus espaldas a su madre, su restaurante, sus deudas y su último desengaño.
Es un filme escrito por su directora, Emmanuelle Bercot, para Deneuve -invitada casi permanente de la Berlinale-, interpreta un papel con fuertes paralelismos con la chilena "Gloria", solo que sin el ininterrumpido positivismo de la mujer sin complejos que asume la actriz Paulina García.
Deneuve, en la piel de una mujer con altibajos, despliega en el filme todo su repertorio de miradas altivas, sonrisas de diosa y lágrimas de amargura de la exmiss de provincias que de pronto asume su estatus de abuela con vida sexual.
Las presencias de Cage y Deneuve aportaron la última dosis de estrellato a la Berlinale, aunque el actor acudía con un filme incluido en el programa con fines promocionales.
La 63 edición del festival contó con una nutrida gama de divas francesas -además de Deneuve, Juliette Binoche, por "Camille Claudel 1915", Isabelle Huppert, por "La Religieuse", y Julie Delpy, en "Before midnight"-.
Desfiló por su alfombra también un buen despliegue de actores de Hollywood, como Ethan Hawke, Matt Damon, Jude Law, Hugh Jackmann, James Franco, así como el británico Jeremy Irons.
Francia y Estados Unidos aportaron el contingente de estrellato, inherente a todo festival, por mucho que la Berlinale no dé tanto plato fuerte en ese aspecto como su principal rival europeo, Cannes.
Un balance más o menos satisfactorio para el director del festival, Dieter Kosslick, aunque los medios berlineses hayan hecho hincapié en que la edición presente tuvo escasa brillantez mediática.
Faltaron nombres punteros y los filmes, salvo honrosas sorpresas -"Gloria", de Sebastián Lelio, y el debutante kazajo Emir Baigazin, con "Harmony Lessons"-, no desataron entusiasmos.
Los grandes directores que acudieron -Gus Van Sant o Steven Soderbergh- eran amigos de la casa, asiduos al festival en "era Kosslick, lo mismo que el iraní Jafar Panahi, héroe en ausencia de la Berlinale con su última película, "Pardé", rodada pese a que el régimen de Teherán le ha inhabilitado profesionalmente. EFE
gc/cr
(foto) (vídeo)

jueves, 14 de febrero de 2013

Explorando cinematografías ignotas


El recóndito cine kajazo pone cerco al Oso

Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- Un cineasta debutante Emir Baigazin, al frente del primer filme de Kazajistán a competición en la Berlinale, le puso cerco hoy a los Osos, en la penúltima jornada del festival con una historia de trama hermética y planos de belleza impactante.
"Uroki Garmonii" (Harmony Lessons), un filme que discurre en una recóndita escuela rural kazaja y que arranca del degüelle y destripe de una oveja por el muchacho protagonista -Aslan Anarbayev-, colocó la pieza que faltaba en una Berlinale ansiosa por revelar talentos.
Aslan es un chico aplicado, que aplica lo que aprende en las clases de Física y Química en construir minisillas eléctricas para las cucarachas de su casa o pistolas de madera, que disparan fuego real, pensando en los matones que le extorsionan en la escuela.
No es un chico cruel, sino alguien que busca la precisión en cada gesto y que, puestos a sacrificar la oveja para su abuela, lo hace hasta con amor y procurándole el menor dolor posible.
Su único amigo en la escuela es un muchacho llegado de la ciudad, que se rebela contra los matones, y la chica que la gusta una musulmana con el pañuelo islámico, que a su manera también marca las diferencias frente a la ley marcial imperante en el colegio.
Baizagin, con menos de 30 años, representó eso que un festival como la Berlinale necesita aportar cada año, un lenguaje cinematográfico nuevo, que se plasmó escena a escena con un trabajo de cámara sensacional -a cargo de Aziz Zhambakiyev-.
La trama, que deriva en cortos procesos policiales en medio de crímenes escolares y torturas en oscuros calabozos, tiene sus lagunas, a lo que se suma algún detalle que chirría en el contexto del Kazajistán rural, como la maestra con apariencia de secretaria de alto standing en Wall Street.
Sin embargo, tuvo una entre cálida y entusiasta acogida en el pase para la prensa y el director del festival, Dieter Kosslick, la había colocado entre sus "filmes destacados" al presentar programa.
El realizador kajazo acudía a la Berlinale, además, arropado por las ayudas del World Cinema Fund, las subvenciones creadas por ese festival en apoyo del cine periférico y cantera de muy buenos títulos que luego pasaron a luchar por los Osos.
A falta de dos filmes a concurso -"Elle s'en va", con Catherine Deneuve y "Nobody's Daughter Haeven", del coreano Hong Sangsoo-, las valoraciones de la crítica internacional, reflejadas en la revista "Screen" de la Berlinale, apuntaban a "Gloria" como clara favorita.
La película del chileno Sebastián Leilo cautivó con su potente retrato de una mujer sin complejos que toma las riendas de su vida, mientras que la clasificación de la crítica alemana -del diario berlinés "Der Tagesspiegel" se decanta por "Pardé", de Jafar Panahi.
El jurado que lidera el realizador Wong Kar Wai tiene sus propias reglas del juego y podría optar por buscar su propio héroe.
El filme kajazo fue el único a competición en esta jornada, cuya sección oficial completó, con carácter de exhibición, "Dark Blood".
Se trata del último film rodado por el actor River Phoenix, quien falleció diez días antes de completar su trabajo, en 1993, por una sobredosis de barbitúricos.
El director, el holandés George Sluizer, completó ahora esa película, centrada en un matrimonio de actores -Judy Davis y Jonathan Price- cuyo Bentley queda averiado en medio del desierto de Estados Unidos.
Phoenix, un joven de sangre india que vive solo en su cabaña, será su ayuda o su condena, según se vea, ya que en paralelo al juego de seducción con la atractiva esposa se genera la inevitable rivalidad con el marido.
Sluizer rellenó las escenas inconclusas con su propia voz, relatando lo que habríamos visto, de no haber muerto el actor.
Veinte años después de la trágica muerte del actor, al que ahora se ve -como suele ocurrir con los fallecimientos prematuros de astros- como un sucesor de James Dean, la proyección de "Dark Blood" tenía carácter de homenaje a Phoenix.
El otro homenajeado de la jornada fue el documentalista francés Claude Lanzmann, Oso de Oro honorífico de esta 63 edición de la Berlinale, por su documental "Shoah" sobre el genocidio contra los judíos europeos. EFE
gc/jcb/cr
(foto)


Dedicado a Elena Box


La resurrección de River Phoenix topa con legalismos

Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- El actor River Phoenix, muerto en octubre de 1993 de una sobredosis, resucitó hoy en la gran pantalla de la Berlinale con la exhibición de su última película "Dark Blood", aunque no tiene asegurado su estreno comercial por razones legales.
El director de la película, George Sluizer, en la sección oficial pero fuera de competición, admitió tras el pase para la prensa que no tiene claro si llegará a estrenarse por un contencioso con la aseguradora bajo cuya custodia quedó el material.



"No hemos llegado a un acuerdo. Tal vez lo consigamos mañana, tal vez no lo consigamos. No lo sé", explicó el cineasta holandés, quien ha tardado veinte años en completar un filme cuyo rodaje quedó interrumpido diez días antes de su final por la muerte del actor.
Phoenix falleció a los 23 años de una sobredosis a las puertas de una discoteca, entonces propiedad de Johnny Depp, lo que de inmediato le catapultó, como a tantos astros de muerte prematura, a comparaciones como un nuevo James Dean.
Sluizer tardó años en recuperar el material rodado del filme, que arranca con un matrimonio de actores cuyo Bentley queda averiado en una carretera del desierto de Arizona, situación de la que los salva -o no- el guapo joven de raíces indias que interpreta Phoenix.

"Dark Blood" bei der Berlinale 2013:  Unverhofftes Wiedersehen mit River Phoenix

"De pronto me enteré, hacia 1999, de que la compañía de seguros donde habían quedado depositados los rollos iba a destruirlos y decidí actuar deprisa para recuperarlo", explicó hoy Sluizer, acompañado del protagonista masculino, George Pryce.
Consiguió impedir su destrucción, pero no se puso a trabajar de inmediato sobre ese material, hasta que en 2007, creyéndose a las puertas de la muerte, decidió completarlo.
"Me diagnosticaron un aneurisma y creí que iba a morir", explicó, lo que sumó otros dos años al retraso ya acumulado hasta que ya, restablecido, pudo dedicarse a completar el filme.
Fue una tarea ardua, porque además de no haberse terminado el rodaje tampoco puedo recuperar íntegramente todos los rollos que teóricamente habían quedado almacenados en un depósito.
"Dark Blood" pasó por otros festivales antes de llegar a la Berlinale, pero es complejo saber si va a lograr sortear el eslabón del litigio con la aseguradora para pasar a salas comerciales.
"Estamos hablando de otras dimensiones. De gente que no entiende de cine o cultura y que solo les preocupa el dinero. Mucho dinero, por lo demás", lamentó el octogenario cineasta.
La película empieza con una advertencia al espectador del propio Sluizer, quien aclara que fue un rodaje inacabado y destaca el futuro que tenía por delante Phoenix -hermano mayor del también actor Joachin Phoenix-.
A partir de ahí, se adentra en la historia del matrimonio de actores, con una cita para un rodaje, que quedan tirados en una carretera donde transita un auto cada dos días.
El esposo decide esperar dentro del Bentley, hasta que ella -Judy Davis- se lanza en la noche en dirección a la luz de una cabaña, lugar donde vive Boy, un muchacho tan esotérico como guapo y necesitado de una mujer, puesto que enviudó de la propia.
Se abre así el inevitable juego de seducción entre la atractiva esposa y el joven, así como la lógica rivalidad con el marido.
Sluizer rellena las escenas inconclusas con su propia voz, relatando lo que habríamos visto de no haber muerto el actor.
El conjunto tiene un punto hasta macabro, a lo que contribuye una frase de Judy Davis al chico, en que le provoca diciéndole que es un joven prematuramente muerto.
La exhibición de "Dark Blood" completó la jornada de la sección oficial de hoy, penúltima de la Berlinale, cuyo único filme a competición fue el kazajo "Uroki Garmonii" (Harmony Lessons), que discurre en una recóndita escuela rural.
Se trata del debut como director de Emir Baigazin, nacido en 1984, y también el primer filme de Kazajistán a competición en la Berlinale, que generó ovaciones en el pase para la prensa. EFE
gc/cr

Gente como nosotros



Una Deneuve dando tumbos cerró el desfile de la Berlinale

Gemma Casadevall


Berlín, 14 feb (EFE).- El filme "Elle s'en va", con Catherine Deneuve dando tumbos a por cigarrillos, más lo último del coreano Hong Sangsoo, cerraron hoy la Berlinale y dispararon la caza del Oso, con la chilena "Gloria" y otras mujeres poderosas a la cabeza.
Deneuve, otra mujer al volante y sobre los 60, sólo que sin la fuerza positivista que desprende la protagonista de Sebastián Lelio, cerró el desfile de las 19 aspirantes de la competición del festival, consagrado como nunca a retratar mujeres sin complejos.
"Ella s'en va" es un filme escrito por su directora, Emmanuelle Bercot, expresamente para su diva y ésta responde con un recital de su característico rictus de hastío, pero también lágrimas que la humanizan y risas que la rejuvenecen.
Es el retrato de una mujer que fue y sigue siendo hermosa, a la que el azar hace ejercer de buena abuela -pese a que se saltó la etapa de ser una buena madre- y que, como Paulina García -la "Gloria" de Lelio-, disfrutará del sexo.
El filme de Bercot da algunos tumbos, como la Deneuve, pero fue un honroso colofón para una Berlinale dominada por la mujer, desde el jurado -cuatro de sus siete miembros los son- a las actrices, directoras y temáticas abordadas.
Deneuve compartió la última jornada a concurso con "Nugu-ui ttal-do anin Haewon" -"Nobody's Daughter Haewon"-, otra incursión del celebrado cineasta coreano Hong Sangsoo en las redes del amor, en ese estilo aparentemente simple de Éric Rohmer.
Se centra en una hermosa chica soñadora, que se siente abandonada por todos -incluida su madre, que se va a Canadá-, que es amable con todos y que se deja cortejar fácilmente, lo que la hace ir sumando pretendientes.
Si Deneuve representa a una exMiss Bretaña desengañada que deja plantados a su anciana madre, restaurante y deudas, la linda Haewon podría ser la futura Miss Corea, opina su mamá en la despedida.
Ambos filmes cerraron el ciclo con más exponentes de retratos femeninos en un festival saturado de ellos, lo que podría afectar el ánimo del jurado, presidido por el realizador chino Wong Kar Wai.
De seguir las puntuaciones de la revista diaria del festival, "Screen", el Oso sería para Lelio, que además de juntar las preferencias de la crítica internacional y el público provocó un alud de pretendientes en el European Film Market.
El mismo "Screen" revelaba en su último número que la película chilena ha encontrado en ese mercado -que discurre paralelo al festival- distribuidor en EEUU, Reino Unido, Holanda, Francia, Alemania, Suiza, España, Grecia, Chipre, Brasil y Colombia.
El juicio soberano del equipo de Wong puede ignorar estas preferencias, ya que de un jurado se esperan criterios no siempre coincidentes con la mayoría o incluso afán de controversia.
Ha habido muchos personajes femeninos y a cargo de espléndidas actrices -de Juliette Binoche, al frente de "Camille Claudel", a la joven Pauline Étienne, de "La Religieuse", o la rumana Luminitja Gheorghis, otra fumadora empedernida, como Deneuve y García.
También hubo grandes revelaciones, como el debutante kazajo Emir Baigazin, que presentó el filme más bello e inquietante de la Berlinale, "Uroki Garmonii" ("Harmoni Lessons").
El iraní Jafar Panahi concursó con "Pardé", una película que burló la prohibición de hacer cine impuesta por Teherán y que para muchos no es cine, sino teatro filmado, pero con una carga política muy acorde con la línea de la Berlinale.
Se vio mucho cine del este de Europa, dramas gitanos -Danis Tanovic- y una sola representante del cine anfitrión -"Gold"- así como cine muy "made in USA" -Gus Van Sant y Steven Soderbergh-.
Y no compitieron cinematografías "clásicas" europeas -a excepción de Francia-, sean mediterráneas, escandinavas o británicas.
El director del festival, Dieter Kosslick, advirtió al abrir la Berlinale que los efectos de las crisis globales llegan a las pantallas de tres a cinco años después de azotar otros ámbitos.
La sequía de esas cinematografías puede entenderse como que el tsunami tocó tierra, al menos en lo que a la Berlinale se refiere.
Para alegrar los corazones y los flashes, la última jornada incorporó, a exhibición, de "The Croods", el filme de animación en 3D, cuyo estreno mundial trajo la "voz" de Nicolas Cage. EFE
gc/jcb/me
(vídeo)

miércoles, 13 de febrero de 2013

Tanovic y el mundo gitano


La Berlinale se cobija en la amistad

Gemma Casadevall


Berlín, 13 feb (EFE).- La Berlinale se refugió hoy en la amistad, como puerta de emergencia cuando el mundo no funciona como debería, desde la perspectiva de una comedia estadounidense a medio gas, "Prince Avalanche", y desde el duro cine gitano de Danis Tanovic.
Dos hombres de edad y aspiraciones antagónicas -el joven Emile Hirsch y el algo más maduro Paul Rudd-, metidos a trazar la línea discontinua de una carretera en medio de un bosque incendiado: este es el punto de partida del filme de David Gordon Green.
Un gitano de Bosnia Herzegovina, a cuya esposa embarazada ningún hospital quiere extraerle el feto muerto, si no pone sobre la mesa el dinero de la operación, ya que no pagan seguro médico: esta es la cruda realidad de "Epizoda u Zivotu Beraca Zeljeza" ("An Episode in the life of an Iron Picker"), de Tanovic.
Dos filmes en las antípodas uno del otro, pero con el nexo de la amistad entre hombres condenados a entenderse, sea porque comparten una tienda de campaña y un trabajo en el bosque, sea porque su único cobijo es la solidaridad, en medio de su desolada situación.
"Entre la destrucción de un bosque quemado renace la vida. Y entre dos personalidades que se detestan también crece la empatía, si uno es capaz de buscarla", apuntó Gordon Green respecto a su filme, una revisión de "Either way", de Hafstein Gunnar Sigurösson.
Menos lacónico que su precedente islandés y con un toque de comedia melancólica, Gordon Green retrata las margaritas que crecen entre troncos quemados o la complicidad que surge entre un joven, ansioso de sexo indiscriminado, y su colega, necesitado de silencio.
El trío formado por el director y sus dos actores compareció ante la Berlinale con caras de buenos chicos y pose de grandes amigos, a modo de extensión de la comedia de buenos sentimientos que defendían, una de las 19 aspirantes a los Osos del festival.
Nada es irreparable, ni siquiera el hecho de haber dejado embarazada a una mujer de 47 años -el joven Hirsch, de 27 años-, en una de las excursiones a la ciudad, o que al adulto Rudd ambicioso de silencios le plante por carta su novia -la hermana de su compañero, para mayor molestia-.
Nada es irreparable, tampoco, en el mundo sin concesiones de la familia de gitanos bosnia, por mucho que estén en situación extrema y sin recursos, ni siquiera para la mujer a la que se niega atención médica, esté o no a las puertas de la muerte.
No son gitanos errantes, sino asentados como el resto de sus vecinos, que se ganan el sustento desguazando autos o escarbando en vertederos en busca de chatarra.
Pese a todo, su situación es de absoluta precariedad, tanto como el motor del viejo Opel Kadett que se quedó helado entre la nieve y que no arranca en medio de la emergencia.
"No es solo un retrato del desamparo y la exclusión, sino también de la solidaridad, la pertenencia a un colectivo que solo se tiene a sí mismo", explicó Tanovic.
El director acudió a la Berlinale apuntalado en el prestigio de "No man's land", el drama bélico de los Balcanes, que en 2001 le dio la Palma de Oro en Cannes y el Óscar a la mejor película en lengua no inglesa.
Así como Gordon Green defendió su filme con sus dos "amigos", Tanovic lo hizo acompañado de los intérpretes de su duro filme, Senada Alimanovic y Nazif Mujic, que se llaman igual que sus personajes porque no son actores, sino seres arrancados de la vida que cuentan su propia historia.
Completó la jornada, aunque fuera de competición, "Night train to Lisbon", basado en el best-seller de Pascal Mercier y con un Jeremy Irons interpretando al melancólico profesor de Berna que un día sube a un tren nocturno en dirección a Lisboa en busca del protagonista del libro que le dejó la muchacha a la que apartó del suicidio.
De la melancolía existencial del maestro a la portuguesa, de la mano del director Bille August y con secundarios como Christopher Lee, tan draculiano como siempre aunque no sea esa la idea, o Charlotte Rampling, convertida en una anciana. EFE
gc/jcb/agf
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El WCF busca talentos caribeños


La cantera de la Berlinale se reorienta hacia Cuba

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- El World Cinema Fund (WCF), los fondos de la Berlinale de apoyo a nuevos cineastas, se reorienta hacia el cine de Cuba en busca de proyección exterior, con el reto de conciliar el "caos con sistema" de la isla y el amor al orden alemán.
Vincenzo Bugno, responsable del programa WCF y miembro del equipo programador para América Latina, presentó hoy a Cuba, junto con Vietman, como nuevos horizontes privilegiados para esos fondos, creados en 2004 para apoyar cinematografías periféricas.
"En Cuba confluyen una sólida escuela de cinematografía con la fuerza creativa de la apertura. Algo está cambiando en la isla, hay que apoyar ese momento", explicó a EFE Bugno.
Carlos Machado Quintela, director de la cubana "La Piscina", así como su productor, Sebastián Barriuso, hablaron de este trabajo, un filme rodado en una piscina abandonada del barrio de Miramar que retrata un día de entreno de cuatro discapacitados y arranca bajo una tormenta hasta que surge el intenso azul del cielo caribeño.

 
"Era un proyecto hecho a medida para el WCF. Recibió los apoyos y ahora es exponente de la reorientación hacia Cuba", indicó Bugno.
"La Piscina" lleva el sello del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), pero está rodado "como cine independiente", explicó Machado Quintela.
La historia gira en torno a cuatro discapacitados -una muchacha con una pierna amputada, un muchacho con síndrome de Down, otro con parálisis y un cuarto que simplemente no habla-, más el entrenador.
El eje es ella, Diana, que no parece sufrir la ausencia de la pierna, coquetea con todos y a todos hace ir de cabeza.
Se trata de un filme rodado con muchos planos fijos, que se recrea tanto en el agua de la piscina como el cielo de La Habana, así como en el chiringuito vecino donde va a merendar el grupo.
El tema, para Machado Quintela, es la certeza de que "a todos nos falta algo", incluido a ese entrenador no discapacitado que aparentemente es el "entero" del grupo.
El WCF actuó de palanca para un proyecto que nació en 2007, cuando el guión ganó un concurso de la Muestra Joven de la Habana.
Recibieron la ayuda inicial del ICAIC -20.000 euros, 26.721 dólares- y luego el proyecto quedó estancado hasta que tomó impulso en 2012, con el aporte del WCF.
De esa misma factoría han surgido filmes como "La teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009, así como "El otro", del argentino Ariel Rotter; "El custodio", de su compatriota Rodrigo Moreno; y "El abrazo partido", de Daniel Burman.
Su ámbito va de los guiones a la posproducción, con montos que oscilan de los 15.000 (20.000 dólares) hasta los 100.000 euros (133.000 dólares) y siempre para proyectos de bajo presupuesto (entre 200.000 y hasta un millón de euros; entre 267.000 y hasta 1.336.000 de dólares).
El foco de atención, en los primeros cuatro años del programa -del 2004 al 2012-, en lo que América Latina se refiere, se situó en Argentina, Brasil y México, luego pasó a Colombia, Uruguay y Perú y ahora alcanza Cuba y Venezuela.
"La Piscina" se estrenó en Panorama y es uno de los seis debutantes de América Latina que aspira al premio a la mejor ópera prima, como "Workers", del mexicano José Luis Valle, también apoyado por el WCF.
El estreno en Berlín estuvo acompañado por el espíritu de "caos con sistema" y sentido de improvisación, en palabras de Barriuso, con que los cubanos resuelven los problemas que van surgiendo. EFE
gc/ram
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martes, 12 de febrero de 2013

El día de Soderbergh, Panahi y Binoche

La Berlinale juntó a tres platos fuertes

Gemma Casadevall

Berlín, 12 FEB (efe).- La Berlinale juntó hoy tres platos fuertes de sabor desigual: el iraní Jafar Panahi burlando la tenaza de Teherán, Juliette Binoche como la cautiva Camille Claudel y Steven Soderbergh con un "thriller" que indaga en la farmacología criminal.
"Parde" -"Closed Curtain"-, el filme rodado por Panahi, pese a su inhabilitación profesional por el régimen iraní, aportó el alegato político.
"Camille Claudel 1915" brindó un sensacional recital de Binoche en estado puro, a las órdenes de Bruno Dumont.
Y Soderbergh puso en "Side Effects" aquello que el espectador común espera cuando entra en un cine a ver un "thriller": una trama novedosa, un conjunto de buenos y atractivos actores, como Jude Law, Rooney Mara y Catherine Zeta-Jones, y un desenlace inesperado.
La combinación de tres formas distintas de hacer cine, arropadas con grandes nombres, convierte en compleja la tarea de elegir lo mejor de la jornada, aunque el rostro de Binoche, como Camille Claudel entre locas desdentadas, acabe decantando las preferencias.
"Camille Claudel 1915" vuelve sobre la figura interpretada en 1988 por Isabelle Adjani, ahora en un formato casi insufrible para el espectador, al que no se da ni una secuencia de alivio, por mucho que se asista a una genial interpretación de Binoche.
Una artista sepultada en vida entre oligofrénicos o autistas, con la sola visita de su hermano Paul, interpretado por Jean-Luc Vincent, es el eje del filme, en el que Dumont captura el caudal inagotable de recursos de Binoche, en arriesgados primerísimos planos.
Paul, el poeta católico que sólo tiene ojos para sus textos o para Dios, pero no para auxiliar a su hermana, es una anécdota que no reporta, ni a Camille ni al espectador, la mínima distensión en el negro panorama del convento en que está recluida.
Se regresó al cine más asequible con Soderbergh, en un "thriller" que mezcla farmacología y especulación bursátil, con una depresiva que asesina a su esposo -Rooney Mara-, lo que complica a su psiquiatra -Jude Law-, quien cándidamente recurre a su antecesora en la terapia -Catherine Zeta-Jones- para salir del lío.
"La industria farmacológica es un muy buen material para los criminólogos", dijo el realizador, acompañado por dos de sus atractivos actores, Law y Mara, ambos tan perfectos en el filme como en la labor de captar "flashes" en el festival.

Soderbergh confirmó lo que ya se sabía, que piensa tomarse "una larga pausa" tras este "thriller" en el que se decidió por un tema con "tirón": la complicidad entre dos entes sin escrúpulos, la farmacología y la Bolsa.
Fue su cuarto filme a concurso en la Berlinale, tras "Traffic", en 2001, "The goog German", en 2007, y "Haywire", en 2012.
Completó la jornada el experimental "Parde" de Panahi, Oso de Plata en 2006 con "Offside" y en 2011 miembro del jurado "en ausencia" de la Berlinale por estar bajo arresto domiciliario.
Panahi está inhabilitado para rodar filmes, y "Pardé", la película que ofreció, semeja teatro filmado, centrado en un creador, Partovi, refugiado en una hermosa casa junto al mar, cuyos ventanales tapa con gruesas cortinas.
No está solo sino que le acompaña su perro, que no debe salir al exterior ya que el régimen sacrifica a estos animales, considerados indignos. En la casa se refugia una noche una mujer, perseguida por haberse divertido y bebido en una fiesta, la siguiente prohibición.
"Pardé" es un conjunto de ensoñaciones de Panahi, que se mueve por su casa entre carteles de sus películas u otros recuerdos, como el del Festival de Cine de Valladolid de 1997.
Le amenaza no solo el régimen, sino también la locura o la tentación del suicidio al que le invita la mujer, sea descorriendo las cortinas y poniéndole en peligro, sea adentrándose en el mar.
Su inclusión en la competición fue un tributo a Panahi de un festival que en la última década ha ejercido de gran pantalla para el mejor cine iraní, con filmes como "Nader and Simin. A Separation", de Asghar Farhadi, Oso de Oro dos años atrás. EFE
gc/ram
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Panahi, de nuevo ausente


La Berlinale reeditó su compromiso con los cineastas iraníes

Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale brindó hoy su gran pantalla a los cineastas silenciados por Teherán a través de Jafar Panahi, uno de las 19 aspirantes al Oso de un festival que "reincide" año a año en las muestras de solidaridad hacia los cineastas iraníes.
"Pardé" (Closed Curtain), un filme dirigido por Panahi pese a los 20 años de inhabilitación a que está condenado en Teherán, llegó a la Berlinale entre gestiones in extremis del gobierno de Angela Merkel por lograr que el propio director acudiera a presentarlo.
Los intentos mediadores no tuvieron los efectos deseados, y el filme fue presentado en ausencia de su autor, mientras grupos de manifestantes protestaban ante el Berlinale Palast.
"Ich sollte hier sein!" (Yo debería estar aquí) era la frase estampada sobre fotos en tamaño natural de Panahi portadas por los manifestantes, alusiva a la prohibición de salir del país.
"Jafar Panahi es una persona que arriesga su vida para mostrar al mundo que Irán es tierra de grandes cineastas libres", afirmó la cineasta iraní Shirin Neshat, miembro del jurado del festival.
Panahi, Oso de Plata en 2006 con "Offside" y en 2011 miembro del jurado "en ausencia" de la Berlinale -estaba bajo arresto domiciliario-, no pudo acudir a defender su filme, y la tarea quedó para su codirector, Kamboziya Partovi, y la actriz Maryam Moghadam.
"Es una película rodada para romper el bloqueo y con la que pretendíamos plasmar lo que implica prohibir trabajar a un director", indicó Partovi, quien en "Pardé" se alterna con el propio Panahi en el papel del creador "silenciado".
La película arranca con un hombre, Partovi, que se refugia en una hermosa casa junto al mar, tras cubrir los grandes ventanales con gruesas cortinas para no ser visto desde el exterior.
No está solo, sino que le acompaña su perro, a los que el régimen sacrifica por considerarlos indignos.
Una noche llega a la casa una mujer, también huyendo de unos perseguidores que la acusan de haberse divertido y bebido en una fiesta.
Es la siguiente prohibición a que se alude, a lo que seguirán una serie de ensoñaciones del personaje de Partovi, a medio camino entre la realidad y la ficción, hasta que aparece en escena Panahi.
El director, y propietario de la casa, se moverá entre esos personajes a los que no ve, rodeado de carteles de sus películas y otros recuerdos, como el del Festival de Cine de Valladolid de 1997.
Le amenaza no solo el régimen, sino también la locura o la tentación del suicidio al que le invita la mujer, sea descorriendo las cortinas y poniéndole en peligro, sea adentrándose en el mar.
El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, la incorporó al programa oficial de acuerdo a la dinámica emprendida a favor del cine iraní en el festival desde el inicio de su gestión, en 2001.
Kosslick llama "amigo" a Panahi desde que estuvo en Berlín en 2006 y recibió el Oso por su película sobre las muchachas que se disfrazan para poder entrar en un estadio de fútbol, cosa por supuesto también prohibida en Irán.
En 2011, el Oso de Oro fue para "Nader and Simin. A Separation", de Asghar Farhadi, mientras que en anteriores ediciones fueron a concurso filmes de Raffi Pitts, entre otros.
Además, paralelamente al festival se han celebrado, año tras año, a lo largo de esta "era Kosslick", debates sobre la situación del cine en Irán.
Entre las curiosidades que también se vieron en la gran pantalla de la Berlinale estuvo, en 2009, el filme fuera de concurso "Cartas a un presidente", del director checo Petr Lom, en torno al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El documental seguía al presidente a lo largo de una gira por tres provincias en 2007 y estaba salpicado de la lectura de cartas al mandatario por sus conciudadanos con los más variados mensajes. EFE
gc/ram
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lunes, 11 de febrero de 2013

Cielo cubano sobre Berlín


La Berlinale se abre a Cuba con La Piscina

Gemma Casadevall





Berlín, 11 feb (EFE).- La Berlinale se abrió hoy a Cuba con "La Piscina", una película que recoge un día de entreno de cuatro discapacitados bajo el cielo de La Habana, exponente de un cine de nuevo cuño de la isla, hasta ahora poco explorada por el festival.
"Cuba está cambiando. De pronto vinimos con un proyecto que hace unos pocos años habría sido impensable estrenar acá", explicó a EFE Carlos Machado Quintela, director del filme, incluido en Panorama Special, segunda sección del festival.
La película lleva el sello del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y está por tanto auspiciado por el oficialismo, pero tiene factura de cine "independiente" -"dentro de lo que eso puede significar en Cuba", indica el cineasta.
La historia gira en torno a cuatro discapacitados -una muchacha con una pierna amputada, un muchacho con síndrome de Down, otro con parálisis y un cuarto que simplemente no habla- más su entrenador.
El eje es ella, Diana -"una mujer fatal chiquitita", en definición del director- que no parece sufrir la ausencia de la pierna, coquetea con todos y a todos hace ir de cabeza.
"El eje es lo que nos falta, porque nadie es un ser pleno. Al profesor, sin ningún problema físico, también vemos que le falta algo, también es un ser incompleto", explica Macho Quintela.
Rodado con muchos planos fijos, "La piscina" se recrea en el cielo de La Habana tanto con densos nubarrones, como si el fin del mundo fuera inminente, como mediante un azul intenso, como "si nunca hubiera conocido la existencia de una nube".
El escenario es una vieja instalación deportiva del barrio de Miramar, en otros tiempos un club de yates de lujo, ahora abandonada, que el equipo de Machado reactivó y que ahora, terminado el rodaje, volvió a quedar en desuso.
"Estamos hablando de un proyecto que nació en 2007, aún en tiempos de Fidel (Castro), cuando ganamos un concurso de guiones de bajo presupuesto de la Muestra Joven de la Habana", explica Sebastián Barriuso, productor y compañero de estudios del director.
Ahí recibieron una ayuda de 20.000 euros (26.721 dólares) del ICAIC, luego el proyecto se estancó hasta que tomó impulso en 2012, con el apoyo del World Cinema Fund (WCF), los fondos creados por la Berlinale en 2004 para apoyar jóvenes talentos de cinematografías periféricas.
De esa factoría salieron filmes como "La teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009, así como "El otro", del argentino Ariel Rotter; "El custodio", de su compatriota Rodrigo Moreno; y "El abrazo partido", de Daniel Burman, todos ellos premiados en ediciones anteriores del festival.
El foco de atención se desplazó ahora a Cuba y otras cinematografías poco exploradas por este festival, después de que en años pasados se centrara en Argentina, México, Colombia y Perú.
Machado Quintela es uno de los seis debutantes procedentes de América Latina que aspira al premio a la mejor ópera prima del festival, entre ellos "Workers", del mexicano José Luis Valle, asimismo apoyado por el WCF.
El director se quedó sin poder acudir al primer pase de su película en el cine Internacional, en el antiguo sector este de Berlín, "porque me perdí y no lo encontré", confiesa.
Llegó a Berlín sumando recursos, como el resto del equipo, entre apoyos públicos y privados -"tengo un hermano viviendo aquí".
Raúl Capote, actor que interpreta al entrenador, casi se quedó a medio camino "porque en Sevilla se me acabó el dinero", cuenta, desde el expositor del cine finlandés del European Film Market.
Ahí, acompañados de unas "amigas finlandesas", tiene el equipo de "La Piscina", el apoyo oficioso pero individualizado del festival.
Además de "La Piscina", Cuba tiene en el programa de la Berlinale otros tres títulos -"Por primera vez", de Octavio Cortázar; "Arturo", de Pilar Álvarez; y "Lessons in proces", coproducción con Canadá, todas ellas en la experimental Forum Expanded. EFE
gc/ram


Uruguay, cuatro años después de "Gigante"


"Tanta agua", el diluvio uruguayo que empapó a la familia

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- Uruguay emergió hoy en la Berlinale con "Tanta agua", un filme de bajo presupuesto dirigido por dos debutantes -Ana Guevara Pose y Leticia Jorge Romero-, que de un diluvio en vacaciones salta al complejo mundo de la pubertad.
"Nos centramos en una familia en formato micro -un padre y sus dos hijos- para pasar a algo tan macro como es la fase de la persona que siempre persiste cuando creamos haber llegado a la adultez", explicó Efe Guevara, en entrevista a dos voces con su colega.
La situación de arranque de "Tanta agua", estrenada hoy en Panorama, es un "pobre padre" -como se denomina a sí mismo el personaje, interpretado por Néstor Guzzini-, divorciado, que se lleva a sus hijos de vacaciones una semana a unas termas uruguayas.
Como el título anuncia, al trío le espera un diluvio que además de inutilizar la piscina y empapar a la familia obliga al adulto a buscar alternativas a dos poco cooperativos hijos, empeñados en aburrirse sin disimulos, especialmente la muchacha, Malú Chouza.
Del padre que va a buscar a los chicos a casa de su exesposa, casi de madrugada y ya bajo la lluvia, "se desplaza la atención a la adolescente, que con 14 años tiene mucho por delante pero ningunas ganar de perder el tiempo", explicó Leticia Jorge.
El filme supera con creces el diluvio inicial para dejar emerger de nuevo esa cinematografía en la Berlinale, tras el espaldarazo que supuso en 2009 "Gigante", de Adrián Biniez, al acaparar el Gran Premio del Jurado, el Alfred Bauer -en memoria del fundador del festival- y el de mejor ópera prima.
"El éxito de 'Gigante' hace que nos hayamos encontrado el camino algo más transitado. Adrián nos empujó al resto, internacionalmente, y eso se nota", apuntó Leticia, para matizar que, modestamente, no se sienten "representantes" de su país, sino de su filme.
La suerte de "Tanta agua" arrancó del paso de la película, aún en versión proyecto, por San Sebastián, donde ganó el premio Cine en Construcción, una situación parecida a la de "Gloria", del chileno Sebastián Lelio, una de las 19 aspirantes a Oso de la Berlinale.
"La historia de 'Tanta agua' se fraguó en 2011, pero luego quedó atascada por falta de presupuesto. San Sebastián la impulsó", sostiene Ana Guevara.
No hubo un reparto específico de tareas entre una y otra directora, sino que se hizo "de forma natural", de acuerdo a las aptitudes de cada una y tras terminar un guión en que, en palabras de Leticia Jorge, dejo "muy visualizado cómo trabajaríamos".
El gran enemigo, sobre el papel, era ese protagonista establecido por el guión, pero a la vez indomable -la lluvia-, para lo cual se equiparon con los efectos especiales pertinentes por si fallaba el elemento natural.
"Fuimos una pesadilla para el asistente de producción. Tenía cada día tres planes distintos, para rodar si llovía, si no lo hacía, si estaba nublado o si salía el sol. Por suerte, el diluvio natural nos acompañó ahí donde debía", recordaba Jorge.
Tras ese filme en formato "micro", que esperan estrenar en Uruguay el próximo mayo, el dúo de realizadoras prepara ya el paso a la macro en el que será su segundo largometraje a dos manos, esta vez centrado en una estructura familiar mayor y los cambios que genera en ella la muerte del abuelo.
"Tanta agua" es uno de los aspirantes al premio ópera prima de la Berlinale, al que concurren largometrajes de las secciones a competición, Panorama y Forum.
América Latina copa la lista de los candidatos, con seis títulos: "Deshora", de la argentina Barbara Sarasola-Day; "Habi, la extranjera", de su compatriota María Florencia Alvarez; "Workers", del mexicano José Luis Valle; "AninA", del uruguayo Alfredo Sordeguit, y "Princesas Rojas", de Laura Astorga Carrera. EFE
gc/jcb/me
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La poética del sabotaje diario


"Workers", la rebelión silenciosa de los sumisos

Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- La película "Workers", del mexicano José Luis Valle, plasmó hoy en la Berlinale la rebelión silenciosa de los trabajadores sumisos que un buen día dicen que no pueden más, desde la realidad de la Tijuana fronteriza, ampliable a otras latitudes.
"Es una rebelión sutil, no expresada en gritos, sino en pequeños gestos, de quienes durante años se esmeraron en hacerlo todo bien y que se ven desposeídos del mínimo reconocimiento", explicó a EFE Valle, nacido en El Salvador y desde hace año y medio "mexicano legalizado".
Ese es el caso de Rafael, servidor fiel durante 30 años de una fábrica de bombillas, que se compra zapatos nuevos para presentarse al patrono en su teórico último día de trabajo y se le recuerda que no tiene los papeles en regla y, por tanto, tampoco acceso al retiro.
También es el caso del colectivo de sirvientes de una tiránica patrona, atada a una silla de ruedas y con respiración asistida, que al morir convierte en heredera universal a la galgo hembra "Princesa", de la que pasan a ser lacayos de por vida.



"Son dos historias paralelas, reflejo de la brutalidad kafkiana, grotesca, que tal vez nos hace reír en el filme, pero que no es graciosa, de un mundo en que la brecha social se extiende, desde el sexto mundo mío a esta Europa que parecía ideal", prosigue.
Se trata del primer largometraje del realizador, incluido en la sección Panorama Special -la segunda sección de la Berlinale- y financiado con la ayuda del World Cinema Fund (WCF), los fondos creados por la Berlinale en 2004 para apoyar a jóvenes talentos.
De esa factoría salieron filmes como "La teta asustada", de la peruana Claudia Llosa, Oso de Oro en 2009, así como "El otro", del argentino Ariel Rotter; "El custodio", de su compatriota Rodrigo Moreno; y "El abrazo partido", de Daniel Burman, todos ellos premiados en ediciones anteriores del festival.
"Workers" es uno de los seis filmes procedentes de América Latina que aspiran al premio ópera prima de la Berlinale, sean de la sección a competición o de las restantes, como es el caso del cubano Carlos Machado Quintela, con "La Piscina".
México está entre las cinematografías latinoamericanas "mimadas" por la Berlinale en los últimos años, después de que en una fase anterior la atención se hubiera centrado, en lo que a ese ámbito se refiere, en Argentina y Brasil.
A esta 63 edición del festival acuden cinco títulos con participación mexicanas, ya que junto a "Workers" está en Panorama la coproducción con Uruguay "Tanta agua", aspirante al premio a la mejor ópera prima, dirigido por Ana Guevara y Leticia Jorge.
En Forum, dedicado al cine experimental, se proyectó "Matar extraños", dirigida por Jacob Secher Schulsinger y Nicolás Pereda y centrada en la revolución mexicana del siglo pasado.
En Cortometrajes, México presenta la coproducción entre Estados Unidos, Ghana y México "Kwaku Ananse", así como el documental de animación "Reality 2.0", dirigido Víctor Orozco.
No como representante del cine mexicano, pero asimismo abundando en la realidad brutal que sacude el país está "Narco Cultura", una película dirigida por el israelí Shaul Schwarz, incluida en Panorama Documentos y centrada en los crímenes de Ciudad Juárez.
"Mi país vive una guerra brutal. Andar por Tijuana es confrontarse con esa realidad monstruosa, con crímenes que no tienen nombre ni estadística. Cuídense los europeos: no dejen crecer entre ustedes el abismo de injusticia social que nosotros no sabemos ya cómo combatir", advierte Valle. EFE
gc/ram
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domingo, 10 de febrero de 2013

Anticipándonos a Catherine

La Berlinale encontró a su heroina sin complejos

Gemma Casadevall

Actors Sergio Hernandez (L), Paulina Garcia (C) and director Sebastian Lelio pose during a photocall to promote the movie ''Gloria'' at the 63rd Berlinale International Film Festival in Berlin February 10, 2013. REUTERS/Fabrizio Bensch

Berlín, 10 feb (EFE).- La Berlinale encontró hoy a su heroína en "Gloria", del chileno Sebastián Lelio, el retrato de una mujer sin complejos, inmersa en una sociedad asimismo ansiosa de demostrar que no le teme a la vida, que aportó luz a la competición del festival.
La película se desmarcó de lo visto hasta ahora en una Berlinale que su director, Dieter Kosslick, ha plagado de personajes de mujeres poderosas, aunque hasta el momento sin el factor de positivismo que emana esta producción chilenoespañola.
"Es un canto al derecho a disfrutar de la vida de una generación, la de los ya mayorcitos, en medio de una sociedad enfermizamente obsesionada por la juventud", explicó Lelio, tras el paso de la película, la primera a concurso que se llevó una cerrada ovación.
Aparentemente, todo gira en torno a la mujer que interpreta Paulina García -recibida por la prensa de la Berlinale como "la Meryl Streep de América Latina"-, una mujer que se acerca a los 60 saboreando lo que le ofrece la vida, incluido por supuesto el sexo.
"En realidad, es un retrato interconectado con el ansia de libertad y de ser por fin feliz, compartido por toda la sociedad chilena", añadió Lelio.
No se trata solo de esa Gloria, una mujer estupenda que tal vez bebe demasiado como para poder tomar siempre las decisiones correctas, en el momento adecuado, pero que "acaba encontrando el camino correcto".
Se trata de todos los personajes "que genera en Santiago de hoy", desde esa generación de "mayorcitos" a los que alude el director a los estudiantes que salen a la calle a clamar por sus derechos, telón de fondo del filme.
Paulina García es una mujer que canta al volante, que se ríe, que se enamora de un hombre que no está a su altura -es difícil estarlo- y que tiene su lucha diaria con un vecino drogadicto y con el gato de este, con más aspecto de murciélago que de felino.
Disfruta del sexo, lo que inscribe a "Gloria" en la corriente actual de filmes que muestran cuerpos desnudos ya entrados en años, por mucho que eso "pueda costarnos algún rechazo en los sectores machistas, hipócritas, de nuestra sociedad", apuntó Paulina García.
Lelio, argentino de origen, crecido en Chile y residente en Berlín -donde acabó su filme, con una beca de la sociedad de intercambio DAAD-, devolvió a la competición de la Berlinale el cine chileno, ausente desde 1991 -entonces, con "La Frontera", de Ricardo Larraín, Oso de Plata a la mejor ópera prima-.
"Gloria" es su cuarto filme -tras "Sagrada Familia", "Navidad" y "El año del tigre"- y llegó con buena estrella a la Berlinale, tras haber obtenido en San Sebastián el premio Cine en Construcción a su proyecto, lo que le abrió la puerta a la coproducción española.
Brindó la dosis de positivismo que precisaba el festival, en una jornada a competición compartida con "La religieuse", de Guillaume Nicloux, interpretada por Pauline Etienne y Isabelle Huppert y centrada en la estricta, hasta brutal, vida tras los portalones de un convento.
Es la historia de la rebelión de una de esas monjas, minuciosamente contada, desde la perspectiva de la que se subleva contra el poder de la madre superiora.
A Huppert se la esperaba en Berlín como la primera del contingente de divas francesas que Kosslick ha preparado para la 63 edición del festival -las siguientes serán Juliette Binoche, como "Camille Claudel" y Catherine Deneuve, en "Elle se'n va".
El filme, sin embargo, no gira en torno a ella, sino de la joven colega de convento y de profesión.
La tercera película a competición era la canadiense "Vic+Flo ont vu un ours", de Denis Côte, estaba asimismo centrada en dos mujeres, una lesbiana "auténtica" y su novia -a la que en realidad gustan los hombres-, en una historia oscura en que se mezclan pasados carcelarios, venganzas y amenazas.
Entre los frondosos bosques canadienses y los altos muros del convento, "Gloria" aportó el resplandor de la mujer que sabe sonreírle a la vida, desde un Santiago de Chile que asimismo se sacude los corsés del pasado. EFE
gc/cat
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Todos con Gloria


Leilo y Paulina, dos chilenos a por el Oso

Gemma Casadevall
Berlinale: Einen Preis hat «Gloria» schon in Berlin
Berlín, 10 feb (EFE).- El director chileno Sebastián Lelio y la actriz Paulina García entraron hoy en la ronda de cazadores del Oso de Berlín con "Gloria", el retrato de una mujer y de una sociedad, la de Chile, que aspiran a todo porque no le temen a la vida.
"Mi película es el viaje de un individuo, una mujer, que ocurre en medio del torrente colectivo de la sociedad chilena", explicó Lelio a EFE, tras la proyección de "Gloria", que se llevó la primera ovación cerrada de la sección a competición de la Berlinale.
Gloria representa "el ansia de vivir, sin complejos y sin miedo, ni a la edad ni al qué dirán", explicó por su parte Paulina García, quien da cuerpo junto a Sergio Hernández a una pareja entrada en años, que se conoce y enamora bailando.
Ella va camino de los 60, él pasó esa barrera y superó una operación de la que resurgió con muchos kilos menos encima. Ambos disfrutan del vino y el sexo, sin tabúes, sólo que ella es arrojada y decidida y él no.
"Las mujeres somos más valientes. Preferimos tomar una decisión antes que quedarnos en la ambigüedad. Vivimos en una sociedad muy machista, en Chile, donde la mujer no tuvo derecho al voto hasta 1948. Pero incluso antes de poder votar ya decíamos nosotras", asegura la actriz.
Lelio traza en "Gloria" el nexo entre las ansias de vida de esa mujer que no se acobarda y las de la sociedad chilena actual por liberarse de los lastres del pasado.
"Chile se ha modernizado a tropezones, su contrato social es caduco. Hay una sociedad nueva que exige educación y salud gratis", apunta el realizador, para quien pese al protagonismo de Paulina hay un "cordón umbilical invisible entre ella y su sociedad".
"Son dos cosas que se retroalimentan: su derecho a vivir y a ser querida representa también las ansias del chileno de hoy", añade Lelio, nacido en 1974 en Argentina y desde los dos años en Chile.
"Gloria" es un canto al ansia de libertad, individual y colectiva, representada por una mujer "ya mayorcita", en medio de "una sociedad enfermizamente obsesionada por la juventud".
Se trata de un filme que empezó a fraguarse tres años atrás, que luego quedó aparcada mientras Lelio rodaba "El año del tigre" -"ahí quedó medio huérfana, pero se reveló y volvimos a ella"-.
A partir de ahí todo empezó a funcionar "con gran rapidez", filmaron en Santiago de Chile a principios de 2012, luego ganó el premio Cine en Construcción en San Sebastián y a partir de ahí encontraron coproductora española.
"Fue como una explosión. Los programadores de la Berlinale la vieron y la seleccionaron. En medio recibí una beca alemana -de la sociedad de intercambio cultural DAAD-, así pasé unos meses trabajando y terminando de montar la película aquí", explicó Lelio, que se quedará "unos meses más" en la capital alemana.
Con "Gloria", la película de una mujer madura que canta al volante, que se ríe y que se enamora de un hombre que no está a su altura, el cine chileno regresó a competición en la Berlinale tras años de ausencia -la última fue en 1991 con "La Frontera", de Ricardo Larraín, Oso de Plata a la mejor ópera prima-.
Se trata del cuarto filme de Lelio -tras "Sagrada Familia", "Navidad" y el mencionado "El año del tigre"- y brindó al festival la dosis de positivismo que precisaba la Berlinale, pletórica de personajes poderosos de mujer, pero hasta ahora más bien sombríos.
"Gloria" compartió la jornada a concurso con "La religieuse", de Guillaume Nicloux, interpretada por Pauline Etienne y Isabelle Huppert y centrada en la estricta, hasta brutal, vida tras los portalones de un convento.
La tercera película a competición del día fue la canadiense "Vic+Flo ont vu un ours", de Denis Côte, estaba asimismo centrada en dos mujeres, una lesbiana "auténtica" y su novia -a la que en realidad le gustan los hombres-, en una historia oscura en que se mezclan pasados carcelarios, venganzas y amenazas.
Lelio la rodó tras "El año del tigre", una película dura hecha tras el terremoto que sacudió su país, necesitado de un "golpe de vitalidad".
Como tal aporte de positivismo recibió la Berlinale a "Gloria", única representante de América Latina entre las 19 aspirantes al Oso. EFE/cr
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sábado, 9 de febrero de 2013

Cuando un western habla en alemán

Nina Hoss cabalgó por la Berlinale

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El cine alemán entró hoy en competición en la Berlinale con "Gold", con una Nina Hoss cabalgando en busca de oro por abruptas montañas canadiense, en un festival volcado en mostrar el valor de la tierra en tiempos de pioneros o ante los usurpadores del presente.
A Hoss, una "musa berlinesa" asidua del festival, le correspondió defender el pabellón alemán con una película angosta, única representante del cine anfitrión a concurso y compartiendo jornada con la rusa "Dolgaya schastlivaya zhizn" ("A Long and Happy Life").
Fueron dos exponentes distintos de lo que el director del festival, Dieter Kosslick, anunció como uno de los ejes de la 63 edición de la Berlinale: el destino de los desarraigados del planeta, sea por propia voluntad o por designio ajeno.
Dirigida por Thomas Arslan, "Gold" se centra en un grupo de inmigrantes alemanes que, en 1898, pasan de Estados Unidos a Canadá, dispuestos a recorrer 2.500 intrincados kilómetros en busca de oro.
La misma Hoss que en 2012 interpretó a una médico acosada por la Stasi -policía política de la Alemania comunista- en "Barbara" o a la fantasmal "Yella", dos años atrás, es ahora el centro de esos alemanes a los que Arslan mueve por las montañas.



Mantienen los gestos, frialdad y frases secas propias de empleados de una oficina de Correos en Bremen o Hannover, su lugar de origen, sólo que lugar de estampar sellos amputan con un serrucho la pierna de uno de ellos al borde de la gangrena.
A la hora de la proyección, entre un cúmulo de tópicos robados de cualquier "western", empezaron a desatarse las impaciencias o carcajadas de los asistentes.
El propósito de Arslan no era la parodia, sino retratar a unos pioneros entre los seis millones de alemanes que entre 1830 y 1900 llegaron a Estados Unidos y que forman parte de su paisaje actual.
Cuando un filme desata risas ahí donde no debe es que algo no funciona, por mucho que al final se dispensaran a aplausos de cortesía al único anfitrión entre los 19 filmes a concurso.
"Me pareció interesante reflejar ese otro lado de los alemanes afectados por las migraciones. Es decir, donde ellos mismos son quienes emigran, o al revés". explicó Arslan, director alemán de origen turco, de cuya filmografía destaca "Dealers".
Bastante mejor le fue "Dolgaya schastlivaya zhizn", del ruso Boris Khlebnikov, con una historia parecida a la de "Promised Land" proyectada el día anterior y con Matt Damon, solo que sin los edulcorantes propios del cine estadounidense.
También aquí se centra el filme en un colectivo de campesinos, esta vez de la península de Kola, a los que los poderosos pretenden quitar de sus tierras a precio de estafa.
El filme ruso se unió a la tónica de "Promised Land", sólo que en lugar de ladrones de guante blanco -un consorcio energético- aquí quien pretende desterrar a los vecinos es el aparato estatal.
Una muy buena alternativa, en lo cinematográfico, a "Gold" y, sobre todo, a la tercera película a competición de la jornada, "The Necessary Death Of Charly Countryman", dirigida por el sueco Fredrick Bond e interpretada por Shia LaBeouf.
La película de Bond empieza con un delirio, el del personaje interpretado por LaBeouf, y va a más, entre paseos por "hostels" y clubes nocturnos de Bucarest.
A LaBeouf no se le borra la expresión de bobo enamorado -de Rachel Wood- en toda la película, con un Mads Mikkelsen empeñado en quitarle a la chica de sus sueños.
Mientras la competición llevo a a alfombra roja a Hoss, heroína local, y LaBeouf, con muchas fans en Berlín, los filmes fuera de concurso dejaron otra dosis de guapas y guapos: entre otros, Anne Hathaway, representando a "Les Misérables" en la sección Berlinale Special, y James Franco y Amanda Seyfried, en "Lovelace", de Panorama. EFE

Salvadnos de los salvadores


El haitiano Raoul Peck sacude con el despropósito de la ayuda humanitaria 

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El director haitiano Raoul Peck sacudió hoy la Berlinale con su documental "Assistance mortelle", filmado tras el terremoto que dejó 250.000 muertos y un millón de damnificados en su país y en el que denuncia los despropósitos de la ayuda humanitaria.
"Por favor, salvémonos de quienes dicen que vienen a salvarnos", exclamó el realizador, sin acritud pero contundente, tras la proyección de su filme, recibido con fuertes ovaciones en su estreno en la sección Berlinale Special, fuera de concurso.
Rodado en Puerto Príncipe y otras zonas devastadas por el seísmo del 12 de enero de 2010, el documental se adentra en "la otra catástrofe que siguió a la catástrofe", en un país donde las viviendas de millón y medio de personas quedaron en ruinas.
"La comunidad internacional prometió miles de millones de dólares en ayuda humanitaria. En lugar de un auxilio controlado se vino sobre nosotros el caos, a veces por negli gencia, a veces por afán de hacer negocio con nuestra tragedia", sostuvo el director.


De la promesa de ayuda urgente, transparente y con implicación haitiana, se pasó a un despropósito de ONGs actuando en paralelo y en medio del despliegue mediático alrededor de la elite política internacional -como el expresidente de EEUU Bill Clinton- y estrellas comprometidas, desde Angelina Jolie a George Clooney.
Peck acudió con este documental a la Berlinale desde su posición de viejo amigo del festival, pues en 2002 fue miembro del y en 2005 compitió por los Osos con "Sometimes in april", sobre el genocidio ruandés de 1994.
Explicó que su propósito no es "dejar en evidencia a colegas, ONGs, ni otros estamentos comprometidos de corazón con la causa", sino incidir en la necesidad de replantearse lo que se entiende por ayuda humanitaria.
El cineasta, exministro de Cultura en Haití, se presentó como un ciudadano de mundo que ha vivido en África, Estados Unidos y Europa y alternó el creole de su país de origen con el francés, el inglés y el alemán -estudió cine en Alemania-.
"Haití también pasó su hora cero", explicó el cineasta, en alusión a cómo quedó Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y la capitulación del Tercer Reich.
"Assistance mortelle" es un documento con el que pretende "disuadir" al espectador de hacer donativos irreflexivos a "cualquier ONG, por simple afán de bondad" o lo que califica de "ayudar por ayudar".
Con un formato estricto, sin concesiones al espectador, el filme recoge los argumentos tanto de los "sufridores" de la ayuda -haitianos comunes- como de quienes tratan de canalizarla honradamente, ya sean responsables de altos organismos o pequeñas organizaciones.
"Los haitianos somos en ese engranaje como piezas de un escenario que es el país más pobre del mundo", sobre el que de pronto llueve miles de millones de dólares, lo que no impide que cientos de miles de ellos sigan viviendo hoy bajo carpas de plástico.
Ejemplo de esta situación son escenas como las que muestra al responsable del departamento de Ingeniería haitiano dirigiendo las labores de sus cien empleados, descalzos sobre el lodazal de canalizaciones infestadas, a metros de cuatro cooperantes de una ONG protegidos de pies a cabeza con el mejor equipo.
Apenas cinco de las veinte grandes organizaciones que operaron en Haití presentaron "cuentas claras" de su gestión.
Para tareas prioritarias, como las labores de desescombro, no había dinero, pero sí lo hubo para invitar al país a políticos y periodistas de todo el mundo, dispuestos a relatar lo que la comunidad internacional "hacía con Haití", apunta Peck.
Los 99 minutos del documental son el resultado de 500 horas de película, rodadas en los dos años siguientes al seísmo y financiadas por varios canales de la televisión pública franco-alemana, Arte, entre otras ayudas. EFE
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viernes, 8 de febrero de 2013

Desposeídos, uníos


Matt Damon le puso rostro a la usurera industria energética


Gemma Casadevall


Berlín, 8 feb (EFE).- El actor estadounidense Matt Damon llevó hoy a la Berlinale el rostro de la estafa ecológica en "Promised Land", un filme de Gus Van Sant sobre la usura voraz de la industria energética que convierte a granjeros en desposeídos de su tierra.
Damon, con su eterna cara de chico bueno pese a interpretar a un engatusador profesional, acaparó los flashes de la primera jornada a competición, compartida con el excelente filme "W Imie" ("In the name of"), sobre homosexualidad y sacerdocio en la católica Polonia.

"Es un personaje en dilema, que trata de no escuchar a su conciencia, aunque sabe el alto coste que implica ignorarla", explicó el actor, el imán mediático de la jornada en un papel diseñado a su medida y en un filme del que es además coguionista y productor.
"Promised Land" arranca con la llegada de Damon y Frances McDormand a un pueblo de granjeros perdido en EEUU que el consorcio "Global" pretende perforar en busca del gas, por mucho que conlleve envenenar el subsuelo de los prados donde pacen las vacas.
Se trata de perforaciones a kilómetros de profundidad -el controvertido método "Fracking"-, para el que se insuflan productos químicos y que "Global" quiere llevar adelante estafando con un contrato subvalorado a los granjeros.
"No es filme de héroes y villanos. En nuestro mundo, también el de los consorcios sin escrúpulos, uno puede pasar de un lado al otro sin dejar de ser la misma persona", apuntó Van Sant, presente en la Berlinale como nombre de peso entre los 19 aspirantes a Oso.
Damon y McDormand serán exponente del principio de que "nada es sólo blanco o negro" -en palabras del actor-, ni siquiera en el mundo sin escrúpulos del que proceden.
Llegarán al pueblo pensando que será una pieza fácil y se toparán con un viejo maestro, ingeniero de elite ya jubilado y líder de la resistencia en tanto que suficientemente viejo para permitirse el lujo de morir con dignidad, en lugar de venderse barato.
A partir de ahí empezarán a hacerlo todo mal, desde comprar al alcalde a tratar de hacerlo con un activista ecologista -John Krasinski- tan engatusador como los enviados del consorcio, por mucho que les acose a ellos y al pueblo entero con carteles de "Global go home".
Van Sant se permite una pequeña sorpresa, cuando todo parece cuadrar demasiado y el dilema de Damon tiende a resolverse en una dirección excesivamente esperable.
"Trato de hacer filmes en los que creo y que a la vez sean realistas, cinematográficamente", defendió Damon, en alusión al corte convencional de la película, en la que no falta el romance con la linda maestra del pueblo.
"Promised Land" dio un buen arranque, en lo mediático, a la primera jornada a competición, aunque en lo cinematográfico la mejor acogida se la llevó el filme dirigido por Malgoska Szumowska, representante del nuevo cine polaco.
"W Imie..." se recibió como una de esas pequeñas joyas del cine de bajo presupuesto, con unos actores excelentes y trazado sobre otro tipo de dilema: el de un cura de una parroquia rural al cargo de un grupo de muchachos difíciles.
La homosexualidad, tabú en todo el ámbito católico y más aún en un país casi al cien por cien confesional como es Polonia, es la tortura interior y exterior del sacerdote, que se gana el aprecio de los chicos con su imagen moderna y hasta el acoso de la atractiva y desorientada esposa de un instructor de la escuela.
Szumowska aborda el tabú sin tapujos, en un película rica en detalles reveladores y que huye de los tópicos.
La tercera a competición fue "Paradies: Hoffnung" ("Paradise: Hope"), la última pieza de la trilogía del austríaco Ulrich Seidl -tras sus anteriores "paraísos" dedicados al amor y a la fe-.
También se introduce en las tentaciones adultas -esta vez, un médico- por una muchacha, esta vez en un campamento de vacaciones al que los padres envían a sus hijos con sobrepeso a adelgazar.
La muchacha es una "Lolita" gorda empeñada en seducir al adulto, el tercer personaje en dilema en una misma jornada, y el resultado un filme sin la intensidad de su compañera a competición polaca ni el factor mediático de la de Van Sant. EFE
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jueves, 7 de febrero de 2013

Tanta belleza aburre

Kung fu sobre la alfombra roja

Gemma Casadevall

Berlín, 7 feb (EFE).- El director chino Wong Kar Wai abrió hoy la Berlinale con "The Grandmaster", un homenaje al genio del kung-fu Bruce Lee que en lugar de ritmo, acción y golpes se plasma en filosófica y trascendente belleza.
"Bruce Lee fue el héroe de mi infancia, sí. Sólo que las artes marciales además de golpes certeros y mortales encierran principios, honor y mucha filosofía", afirmó Wong, quien además de inaugurar el festival llegó a Berlín como presidente de su jurado internacional.
"The Grandmaster", fuera de competición, es un espectáculo que va de la fascinación coreográfica por el kung-fu, entre hermosos paisajes helados y combates callejeros bajo inclementes diluvios, a la búsqueda de la esencia del honor y la traición a ese principio.



"Las artes marciales son un código que se trasmite de generación en generación y que cada generación enriquece con nuevas prácticas", explicó el director.
"The Grandmaster" arranca de la China de 1936, año de la invasión japonesa, donde el enemigo no es solo ese invasor extranjero, sino también la hostilidad norte-sur entre dos clanes. Abarca hasta finales de los cincuenta, con el personaje principal, Ip Man, convertido en gran maestro para Bruce Lee.
En medio, una historia de amor entre el perfecto luchador y la Miss Gong, única rival que alcanza a vencerlo con una forma de lucha específica de su clan, el llamado juego de las 64 manos.
Wong coloca al frente de su filme a dos superestrellas del cine asiático, Tony Leung -protagonista de "In The Mood For Love", del mismo director- y Zhang Ziyi -de "Tiger & Dragon" y "The Geisha"-.
El director regresó así a la Berlinale, como director y encabezando a un jurado del que forman parte también Tim Robbins, el director alemán Andreas Dresen y la iraní Shirin Neshat, exponente de los cineastas de su país bajo la tenaza de las restricciones de Teherán.
El cineasta chino se presentó junto a sus compañeros de jurado dispuesto a colocarse "al servicio" de los 19 aspirantes a los Osos.
Él homenajeó a Lee, mientras que la Berlinale le recibió como al genio al que vio debutar y que regresa con la aureola de maestro.
Wong, de 54 años, presentó en ese mismo festival, en 1988 su ópera prima, "As tears go by", entonces en el Foro del Cine Joven.
Ocho años después regresó con "Fallen Angels" y en 1997 se llevó de la competencia, el Festival Cannes, el premio al mejor director con "Happy together".
Recibió el César francés en 2001, con "In the mood for love", la película a la que inevitablemente remiten las secuencias más bellas de "The Grandmaser". Y en 2004, la Academia del Cine Europeo, con sede en su Berlín "amigo", le premió por su película "2046".
Tras la exhibición del mágico kung-fu de Wong se abrirá mañana el desfile de los 19 filmes aspirantes al Oso, con grandes nombres como el iraní Jafar Panahí, los estadounidenses Steven Soderbergh y Gus Van Sant, junto a nuevos talentos, como el chileno Sebastián Lelio.
Sobre su alfombra roja se espera ver a un desfile de estrellas, como las divas francesas Catherine Deneuve, Juliette Binoche e Isabelle Hupert, así como a Matt Damon, Jude Law, Nicolas Cage, Jeremy Irons, el cantante-actor Shia LaBeouf y a un Ethan Hawke, una vez más, como pareja de Julie Delpy.
Acudirán asimismo Isabella Rossellini, expresidenta del jurado que ahora recibirá una Cámara de Oro, así como Anika Ekberg, dando lecciones en el Talent Campus, Jane Fonda, invitada por la firma patrocinadora del festival, y Sharon Stone, en la gala "Cinema por Peace".
Mañana llegará la primera aportación del cine español, "La Plaga", de Neus Ballús, que refleja los efectos de la crisis global sobre cinco personajes y que se exhibe en la sección Forum.
También en la crisis, y sobre un formato aún más doméstico -una pareja-, se centra la última película de Isabel Coixet, "Ayer no termina nunca", con Javier Cámara y Candela Peña, que se exhibirá el domingo, fuera de concurso, en Panorama. EFE
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