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lunes, 18 de mayo de 2026

Militarizando el ártico

Groenlandia insiste en el respeto a su soberanía ante el plan de Trump de abrir más bases en la isla ártica



El consulado de EEUU en Nuuk, la capital de Groenlandia. / JULIA WÄSCHENBACK / DPA / EUROPA PRESS
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 Gemma Casadevall    Berlín18 MAY 2026 

El enviado para Groenlandia de Donald Trump, Jeff Landry, ha abordado con el primer ministro de este territorio, Jean-Frederik Nielsen, y con su antecesor y actual ministro de Exteriores, Múte B. Egede, las aspiraciones de EEUU de abrir más bases militares en la isla ártica. La respuesta groenlandesa ha sido un sí a extender la cooperación militar, siempre que se respete su soberanía territorial.

"Estados Unidos y Groenlandia se necesitan mutuamente en materia de seguridad. Pero el futuro de Groenlandia nos pertenece a los groenlandeses", afirmó Egede a la radiotelevisión pública danesa DR, tras su reunión con Landry. "Podemos debatir sobre la cooperación militar, aunque debe hacerse respetando las fronteras de Groenlandia", añadió Nielsen. La reunión estuvo marcada por "el buen tono", dijo el líder groenlandés, para advertir a continuación de que "persiste el deseo de EEUU" de controlar la isla.

El emisario de Trump llegó el domingo a la isla ártica, el territorio autónomo del Reino de Dinamarca que codicia el presidente estadounidense. El motivo de su visita era participar en un foro empresarial, pese a que no estaba formalmente invitado. Pero ya la víspera se anunciaron sus reuniones con Nielsen y con su ministro de Exteriores. Landry fue designado como enviado para Groenlandia hace medio año, un nombramiento que entonces levantó ampollas porque no había sido consultado con las autoridades locales. Ahora, a su llegada a Nuuk, la capital groenlandesa, afirmó Landry que su propósito era "ganarse amigos", de acuerdo con el deseo de Trump. EEUU está determinado a ampliar sus bases militares en territorio groenlandés. Actualmente tiene la Pituffik, en el noroeste de la isla, pero aspira a disponer de otras tres en el sur para la supervisión de actividades submarinas.


Las negociaciones sobre el futuro de la isla entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia, están en marcha y, según medios británicos, avanzan. Aparentemente no se han cerrado ya que Washington pretende que sean reconocidas como territorio soberano estadounidense. Es decir, un estatus parecido al de Ramstein, su mayor base en Europa con un contingente de unos 9.000 soldados.
Más bases a cambio de distensión

La formación de ese grupo de trabajo se decidió a principios de año. Fue tras cerrarse el momento álgido entre Copenhague, Nuuk y Washington, generado por la insistencia de Trump de hacerse con el control de la isla "por las buenas o por las malas". Es decir, sin descartar el uso de la fuerza militar. Argumentaba que Dinamarca había negligido la defensa ártica, lo que según Trump favorece el dominio de Rusia y China sobre la región.

Ello creó una situación inédita en la OTAN, porque implicaba la amenaza de agresión entre los miembros. Dinamarca logró el apoyo de varios aliados europeos, que se comprometieron a ampliar su presencia militar en la isla y enviaron equipos de exploración para eventuales maniobras conjuntas.

De la crispación con el aliado transatlántico se pasó a la distensión en cuanto Trump anunció un preacuerdo facilitado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, leal al presidente. Washington descartó una intervención militar, a cambio de ampliar sus bases. Es técnicamente fácil por el acuerdo de cooperación militar de 1951, actualizado en 2004. Pero topa con el asunto espinoso de la soberanía territorial.
Nubarrones daneses y europeos

Las negociaciones sobre Groenlandia coinciden con los anuncios de Washington de reducir en 5.000 soldados sus tropas en territorio alemán y de cancelar el envío de 4.000 militares adicionales a Polonia. El recorte de su contingente en Alemania, donde EEUU tiene unos 36.400 efectivos, coincide con sucesivos rifirrafes entre Trump y el canciller Friedrich Merz, quien enojó al gran aliado transatlántico al aseverar que Teherán estaba "humillando" a EEUU y aseguró que Washington no tiene una estrategia en la guerra lanzada contra Irán. Posteriormente el líder alemán afirmó que no recomendaría a sus hijos ir a estudiar a EEUU, dado el clima social que se vive en el país.


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Por parte danesa, la negociación sobre el territorio autónomo se produce en un momento de incertidumbre política. La primera ministra en funciones, la socialdemócrata Mette Frederiksen, no ha logrado cerrar un acuerdo de coalición para mantenerse en el cargo. Su bloque de centro-izquierda ganó las elecciones del pasado abril, pero sufrió una fuerte caída de votos. Tras semanas buscando infructuosamente socios, el encargo de formar gobierno ha pasado a su ministro de Defensa y líder liberal, Troels Lound Poulsen, para quien tampoco se vislumbra una mayoría parlamentaria

viernes, 27 de marzo de 2026

Las Feroe, de nuevo ante las urnas


La derecha se impone en las islas Feroe, con la socialdemocracia hundida en la tercera posición




Recuento de voto de las elecciones en las islas Feroe, este jueves en Torshavn. / ALVUR HARALDSEN / EFE
  Gemma Casadevall    Berlín27 MAR 2026 

El Partido Popular se ha impuesto como primera fuerza en las islas Feroe, territorio autónomo de Dinamarca, donde la socialdemocracia se ha hundido hasta caer en la tercera posición. Segun los datos de la Autoridad Electoral, los populares han obtenido un 26,7% de los votos, lo que supone un despegue de ocho puntos respecto a las anteriores autonómicas. Tendrá ocho de los 33 escaños de que consta el Logting, el Parlamento autonómico.

Los liberales se han situado en segunda posición, con un 21,5%, mientras que los socialdemócratas del actual presidente, Aksel V. Johannesen, han caído siete puntos y medio para quedar en el 18,9%, según la televisión pública del archipiélago, Krinvarp Foroya. Las posiciones siguientes corresponden a los Republicanos y el Partido del Progreso, socios en la coalición saliente, con un 17% y un 6% respectivamente.

Todo apunta a que el nuevo gobierno estará liderado por el conservador Beinir Johannesen, de 29 años y sobrino del presidente autonómico saliente. De lograr su objetivo, se convertirá en el presidente más joven de la historia de las Feroe. "Es fantástico. Es nuestro mejor resultados en 70 años", declaró el ganador, exultante, ante la televisión pública danesa DR.

Las Feroe, en el Atlántico norte, es un archipiélago formado por 18 islas. Tiene unos 55.000 habitantes, algo menos que los de Groenlandia, aunque repartidos en sus 1.399 kilómetros cuadrados frente a los dos millones de la inmensa isla ártica
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Dos citas con las urnas en una misma semana


La población de las Feroe es una minoría en el conjunto del Reino de Dinamarca, con cerca de seis millones de habitantes. Pero sus elecciones autonómicas despertaron notable interés en Copenhague. Habían sido convocadas por anticipado a causa de los disensos en la coalición saliente. Sus 39.700 electores fueron llamados a las urnas para unos comicios que se celebraron dos días después de las generales de Dinamarca, en que la socialdemocracia de la primera ministra, Mette Frederiksen, defendió su posición de primera fuerza, pero con un desplome histórico. La primera ministra en funciones ha invitado a las consultas previas a siete partidos, del total de 12 que tendrán escaños en el Parlamento sin contar los cuatro que se reparten entre Groenlandia y las Feroe. A los Moderados del ministro de Exteriores saliente, Lars Fokke Rasmussen, se le otorga un papel clave, por no pertenecer ni al bloque izquierdista de Frederiksen ni al conservador del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Copenhague, el día después


Dinamarca: 5 claves de la amarga victoria de Mette Frederiksen



La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. / MADS CLAUS RASMUSSEN / EFE
 Gemma Casadevall   Copenhague25 MAR 2026 

Las urnas dejaron este martes en Dinamarca un panorama complejo para la primera ministra, Mette Frederiksen. Su Partido Socialdemócrata se revalidó como fuerza más votada en las elecciones parlamentarias celebradas este martes, aunque con el peor resultado desde 1901. Obtuvo un 21,9% de los votos, más de 10 puntos por delante de la segunda formación, el Partido Socialista Popular (SF), con 11,6%, y 11 más que el primer clasificado del lado derechista, el Partido Liberal, con 10,2%, que a su vez cosechó su récord a la baja histórico. Pero eso no le garantiza el tercer mandato al que aspira. Frederiksen, a sus 48 años, ha demostrado que es una líder que no se arruga ni ante Donald Trump. Ahora deberá negociar a múltiples bandas después de recibir, este miércoles, el encargo de formar gobierno del rey Federico . Dinamarca, con seis millones de habitantes incluidos los de Groenlandia y las islas Feroe, se encamina a una formación de ejecutivo que podría ser prolongada y en la que se otorga un papel clave para el sexto clasificado, los Moderados, con un 7,7%. Es el partido del ex primer ministro y actual titular de Exteriores, Lars Fokke Rasmussen, un político astuto y tenaz, que se coloca en el fiel de la balanza entre los dos grandes bloques tradicionales, el rojo o izquierdista y el azul o derechista.

Romper el bloque


El bloque izquierdista, que está integrado por cinco partidos, tendrá 84 escaños, del total de 179 del Folketing (Parlamento danés), incluidos los cuatro que aportan Groenlandia y las islas Feroe. El socialdemócrata será el mayor grupo parlamentario, con 38 escaños, 12 menos que los actuales. El bloque azul, con seis partidos, tendrá 77 escaños. No son bloques monolíticos, sino con profundas diferencias e incluso hostilidades, sobre todo en el lado derechista. "No puedo estar feliz con este resultado. Pero estoy lista para asumir la responsabilidad de seguir siendo primera ministra por otros cuatro años", dijo Frederiksen, ya de madrugada, al comparecer ante su militancia en el Folketing. "Sumaos a nosotros. Estamos en el medio. No os quedeis en la esquina", fue el mensaje de Rasmussen, perseguido como ningún otro líder por las cámaras en la noche electoral danesa. Su apuesta se orienta hacia la incorporación de un cuarto miembro a la coalición entre socialdemócratas, liberales y moderados del gobierno saliente. La primera ministra tampoco se aferra a los bloques, como demostró al optar por la fórmula centrista para su segunda legislatura, tras haber gobernado con el apoyo de la izquierda en el primer mandato.

Tenaza a la política migratoria

Incluso si Frederiksen optara por un giro a la izquierda, con la complicidad del versátil Rasmussen, nada cambiará en la línea restrictiva migratoria de su gobierno. Su coalición saliente ha aplicado la fórmula de la tenaza, lo que ha llevado a una reducción drástica de la llegada de peticionarios de asilo --876 el año pasado, la cifra más baja en décadas--. Hay una reforma legal en ciernes por la que se expulsará del país a todo extranjero con delitos graves o condenas a partir de un año de cárcel. A escala europea, Frederiksen va de la mano de la italiana Giorgia Meloni en cuanto a política migratoria. Cuenta con un amplio consenso para seguir en esa línea y no solo por parte de formaciones derechistas. Las elecciones del martes dieron, además, un notable impulso a la ultraderechista Partido Popular Danés, al que se había dado por políticamente muerto, pero que se alzó con un 9,1%, apenas unas décimas por debajo de la Alianza Liberal que lidera la nueva estrella de la política danesa, Alex Vanopslagh, gran captador del voto joven.


Impuesto sobre el patrimonio o rebaja fiscal


Frederiksen prometió en campaña la reimplantación de un impuesto sobre el patrimonio, que afectaría a unos 20.000 daneses y con el que pretende financiar mejoras en la escuela pública. A esta promesa se ha atribuido el giro a la izquierda que marcó su campaña, con el que pretendió revertir o frenar la caída de electorado propio sufrida por los socialdemócratas en los últimos comicios europeos y municipales. Pero será también el gran escollo si acaba decantándose por buscar el apoyo del centrismo. Concretamente su ministro de Defensa, el líder liberal Troels Lund Poulsen, como el resto de formaciones similares se oponen frontalmente a la reimplantación de una tasa que fue abolida hace 30 años. El conjunto de partidos derechistas claman por rebajas fiscales, en un país donde las cargas impositivas sobre el ciudadano están entre las más altas de Europa.

Fidelidad atlantista y compromiso con Ucrania


La defensa de Groenlandia frente a los delirios expansionistas de Trump actuó de palanca a favor de Frederiksen y cohesionó al resto de la clase política danesa. Lo de "Groenlandia no está en venta" es una consigna compartida por todo el país, pero ello no significa que se haya roto la tradicional fe atlantista de Dinamarca o la apuesta por el rearme europeo que exige la Casa Blanca a los aliados europeos. No se esperan cambios en esa línea, ni tampoco en el compromiso con el apoyo a Ucrania. Bajo el Gobierno de Frederiksen, Kiev ha encontrado en Dinamarca uno de sus más firmes aliados. Entre Volodímir Zelenski y la primera ministra hay una sintonía tanto en lo personal como en los aportes militares del país nórdico a Kiev. El presupuesto militar de Dinamarca se ha disparado desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Al menos ahí, sí se ha comportado como un alumno ejemplar de las exigencias de Trump, lo que se ha plasmado en macropedidos como el de los 27 cazas F-35 de fabricación estadounidense, pendiente de completarse entre este año y el próximo.


La fuerza del independentismo isleño


En el cómputo de los 179 diputados del Folketing se incluye los cuatro que corresponden a Groenlandia y a las islas Feroe, los dos territorios autónomos. Teóricamente podían haber inclinado la balanza en favor de uno u otro bloque. Pero finalmente los escaños de Groenlandia se repartieron entre el partido izquierdista IA y el derechista Naleraq, representante del independentismo por la vía rápida y al que se atribuyen cercanías trumpistas. Lo mismo ocurrió con los escaños de las Feroe. Los electores de este archipiélago con 56.000 habitantes del Atlántico Norte, a medio camino entre Dinamarca y Groenlandia, tienen el jueves otra cita con las urnas. Se celebran comicios autonómicos, del que se espera un fuerte impulso para el independentismo.

martes, 24 de marzo de 2026

Rasmussen, el salchichero de la estación

Dinamarca vota, aliena al 'factor Trump'

El futur de l’illa no ha estat un tema dominant en la campanya de Frederiksen cap a la reelecció per a un tercer mandat. Fa set anys que és al càrrec. En la primera legislatura va governar al capdavant d’un bloc esquerrà per passar al segon període a fer-ho amb partits centristes. Els seus socis actuals són els moderats del ministre d’Exteriors, Lars Lokke Rasmussen, i el liberal Troels Lund Poulsen, ministre de Defensa. Han estat tots tres uns rostres ben presents durant tota la crisi amb els Estats Units. Rasmussen, com a negociador amb Washington; Poulsen, com a cap de Defensa; Frederiksen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Mentre que la líder socialdemòcrata invertia el darrer dia de campanya amb més i més entrevistes a la televisió, el carismàtic Rasmussen repartia salsitxes entre adolescents davant l’estació central de Copenhaguen, amb el seu equip de campanya i un fort desplegament mediàtic.

Els socialdemòcrates arriben a la cita amb les urnes en primera posició, amb una intenció de vot estimada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Partit Socialista Popular (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels liberals de Poulsen. L’espectre parlamentari danès és molt fragmentat i hi ha una dotzena de partits que potencialment tindran representació al Folketing.La presència de Groenlàndia i les illes Fèroe al Folketing, el Parlament danès, és més aviat simbòlica. Dos diputats tenen cadascun d’aquests territoris autònoms del Regne de Dinamarca, entre el total de 179 escons de la cambra nacional danesa. El seu pes demogràfic és mínim –uns 56.000 habitants tant de les Fèroe com de Groenlàndia– i, fins fa poc, els seus diputats no acostumaven a incidir en la política nacional danesa.

La presència de Gro­enlàndia i les illes Fèroe al Folke­ting, el Par­la­ment danès, és més aviat simbòlica. Dos dipu­tats tenen cadas­cun d’aquests ter­ri­to­ris autònoms del Regne de Dina­marca, entre el total de 179 escons de la cam­bra naci­o­nal danesa. El seu pes demogràfic és mínim –uns 56.000 habi­tants tant de les Fèroe com de Gro­enlàndia– i, fins fa poc, els seus dipu­tats no acos­tu­ma­ven a inci­dir en la política naci­o­nal danesa.

En el cas de Gro­enlàndia, cap dels seus escons al Folke­ting cor­res­pon al par­tit del seu pre­si­dent autonòmic, el cen­trista Jens-Fre­de­rik Niel­sen. L’un per­tany al soci­a­lista Inuit Ataqa­ti­giit i l’altre a l’inde­pen­den­tisme rup­tu­rista de Nale­raq. Niel­sen va pujar al poder el 2025, després d’una victòria elec­to­ral con­tra pronòstic i mar­cada per la por als plans anne­xi­o­nis­tes de Donald Trump, obses­si­o­nat a pren­dre el con­trol sobre Gro­enlàndia. El par­tit de Niel­sen, Demok­ra­a­tit, aspira ara a obte­nir un dels escons a les elec­ci­ons par­la­mentàries d’avui a Dina­marca.

Gro­enlàndia, com les Fèroe, havia tin­gut fins ara poca rellevància tant en la política com en la vida pública danesa. A Copen­ha­guen, tots dos ter­ri­to­ris autonòmics com­par­tei­xen repre­sen­tació amb Islàndia dins l’ano­me­nat Nor­dat­lan­tens Brygge . És un espai de luxe, però silenciós, en un antic magat­zem por­tu­ari con­ver­tit en repre­sen­tació ins­ti­tu­ci­o­nal i sala d’expo­si­ci­ons. La seva acti­vi­tat és dis­creta, con­sa­grada a la pro­gra­mació de cicles cul­tu­rals entorn d’aques­tes anti­gues colònies dane­ses àrti­ques. Islàndia és com­ple­ta­ment inde­pen­dent, men­tre que Gro­enlàndia i les Fèroe són auto­no­mies amb una forta dependència econòmica del govern de Copen­ha­guen.

D’aquesta presència més aviat simbòlica en el dia a dia danès, Gro­enlàndia va pas­sar a ocu­par un lloc des­ta­cat a l’agenda glo­bal amb el retorn de Trump a la Casa Blanca. Les seves ame­na­ces de pren­dre per la força mili­tar un ter­ri­tori que és part del Regne de Dina­marca i, per tant, de l’OTAN, impli­ca­ven el perill d’una agressió entre mem­bres de l’Aliança Atlàntica. Una opció a pri­ori impen­sa­ble, si no fos que amb Trump ni la idea més foras­se­nyada queda del tot des­car­tada.

Aquest con­text és el que ha pre­ci­pi­tat la con­vo­catòria d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des, per decisió de la pri­mera minis­tra, la soci­al­demòcrata Mette Fre­de­rik­sen. És un avançament de pocs mesos, ja que es pre­ve­ien per a la tar­dor. Però la cap del govern, amb com­petències per con­vo­car elec­ci­ons, va con­si­de­rar oportú cele­brar-les ara. El seu par­tit soci­al­demòcrata havia tin­gut una forta cai­guda de vots en les últi­mes elec­ci­ons euro­pees. Al novem­bre va tenir un toc d’advertència encara més fort en per­dre l’alcal­dia de Copen­ha­guen, després de prop d’un segle de domini a la capi­tal.

A prin­ci­pis d’any els son­de­jos van reflec­tir una remun­tada, atribuïda a com Fre­de­rik­sen ha sabut plan­tar cara a Trump sense per­dre un dels senyals d’iden­ti­tat de Dina­marca com és la fe en l’atlan­tisme. Fre­de­rik­sen, que en política migratòria defensa línies com­pa­ra­bles a les del popu­lisme dretà de Gior­gia Meloni, està fer­ma­ment com­pro­mesa amb el rear­ma­ment euro­peu i l’aug­ment de la des­pesa en defensa que reclama Trump.

L’enfron­ta­ment amb el pre­si­dent dels Estats Units no és nou. Ja el 2019, en el pri­mer man­dat del repu­blicà a la Casa Blanca, Fre­de­rik­sen va res­pon­dre amb un no rotund als propòsits de Trump de com­prar Gro­enlàndia. D’aque­lla topada amb el líder de la super­potència ali­ada ha pas­sat aquest 2026, com a cap del govern d’un país de sis mili­ons d’habi­tants, a mobi­lit­zar socis euro­peus com Ale­ma­nya o els seus veïns nòrdics, a més del Canadà, fins a mate­ri­a­lit­zar un des­ple­ga­ment mili­tar a Gro­enlàndia coor­di­nat per Copen­ha­guen. Teòrica­ment era una missió explo­ratòria. Segons s’ha sabut aquests dies, va incloure el trans­port d’explo­sius per poder res­pon­dre, en cas de con­fron­tació amb l’exèrcit més poderós del món. Sem­bla que Copen­ha­guen, com els ser­veis secrets dels seus ali­ats, es van pren­dre seri­o­sa­ment l’amenaça de Trump d’obte­nir el con­trol de Gro­enlàndia com fos, amb l’argu­ment que Dina­marca n’ha negli­git la defensa i això afecta la segu­re­tat del EUA.

La situ­ació sem­blava indo­mi­na­ble a prin­ci­pis d’any. De sobte, al Fòrum Inter­na­ci­o­nal de Davos, Trump va desac­ti­var les aler­tes, en des­car­tar una ope­ració mili­tar i obrir la porta a nego­ci­a­ci­ons sobre el futur de l’illa entre les tres parts, Estats Units, Dina­marca i Gro­enlàndia, l’esta­tut d’auto­no­mia de la qual pre­veu des del 2009 el dret a l’auto­de­ter­mi­nació. Les ten­si­ons amb Was­hing­ton han aflui­xat i Gro­enlàndia torna a ocu­par un espai dis­cret en el dia a dia danès.

El futur de l’illa no ha estat un tema domi­nant en la cam­pa­nya de Fre­de­rik­sen cap a la ree­lecció per a un ter­cer man­dat. Fa set anys que és al càrrec. En la pri­mera legis­la­tura va gover­nar al cap­da­vant d’un bloc esquerrà per pas­sar al segon període a fer-ho amb par­tits cen­tris­tes. Els seus socis actu­als són els mode­rats del minis­tre d’Exte­ri­ors, Lars Lokke Ras­mus­sen, i el libe­ral Tro­els Lund Poul­sen, minis­tre de Defensa. Han estat tots tres uns ros­tres ben pre­sents durant tota la crisi amb els Estats Units. Ras­mus­sen, com a nego­ci­a­dor amb Was­hing­ton; Poul­sen, com a cap de Defensa; Fre­de­rik­sen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Men­tre que la líder soci­al­demòcrata inver­tia el dar­rer dia de cam­pa­nya amb més i més entre­vis­tes a la tele­visió, el carismàtic Ras­mus­sen repar­tia sal­sit­xes entre ado­les­cents davant l’estació cen­tral de Copen­ha­guen, amb el seu equip de cam­pa­nya i un fort des­ple­ga­ment mediàtic.

Els soci­al­demòcra­tes arri­ben a la cita amb les urnes en pri­mera posició, amb una intenció de vot esti­mada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Par­tit Soci­a­lista Popu­lar (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels libe­rals de Poul­sen. L’espec­tre par­la­men­tari danès és molt frag­men­tat i hi ha una dot­zena de par­tits que poten­ci­al­ment tin­dran repre­sen­tació al Folke­ting.

Les cons­tel·laci­ons pos­si­bles són múlti­ples i Fre­de­rik­sen té les millors car­tes per sor­tir-se amb la seva. Però no està clar si ree­di­tarà el bloc d’esquer­res del seu pri­mer man­dat o bus­carà de nou ali­ats cen­tris­tes. En tots dos casos, la figura clau és Ras­mus­sen, un polític amb molt de rodatge, ante­ces­sor de Fre­de­rik­sen com a cap de govern i, segons els son­deigs, el polític que pot decan­tar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran impres­cin­di­bles per a la for­mació del pro­per govern. A Poul­sen no se’l des­carta, però és molt impro­ba­ble que acon­se­gueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanops­lagh, líder ultra­li­be­ral molt actiu a les xar­xes.

La cam­pa­nya no ha estat domi­nada per Gro­enlàndia ni per la con­fron­tació amb Trump, sinó per la pro­mesa de Fre­de­rik­sen de reim­plan­tar l’impost sobre el patri­moni, supri­mit fa més de trenta anys. La fina­li­tat no seria com­prar més arma­ment, mal­grat la devoció de Fre­de­rik­sen per la des­pesa en defensa, sinó que es des­ti­na­ria a millo­res soci­als, com l’escola pública. En aquesta pro­mesa es per­cep un intent de la pri­mera minis­tra per atreure’s el bloc d’esquer­res, mal­grat que al mateix temps deixa clar que man­tindrà una política migratòria molt res­tric­tiva.

Els qua­tre escons dels ter­ri­to­ris autònoms poden aca­bar sent deci­sius per des­fer un hipotètic empat. En aquest cas, el cen­tre d’atenció tor­na­ria no només cap a Gro­enlàndia, una mica més acos­tu­mada als impac­tes mediàtics glo­bals, sinó fins i tot a les molt més dis­cre­tes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més pro­per a Escòcia que no pas a Dina­marca, té aquesta set­mana dues cites elec­to­rals: a les par­la­men­ta­ries dane­ses d’aquest dimarts segui­ran, dijous vinent, les seves elec­ci­ons autonòmiques.

En el cas de Groenlàndia, cap dels seus escons al Folketing correspon al partit del seu president autonòmic, el centrista Jens-Frederik Nielsen. L’un pertany al socialista Inuit Ataqatigiit i l’altre a l’independentisme rupturista de Naleraq. Nielsen va pujar al poder el 2025, després d’una victòria electoral contra pronòstic i marcada per la por als plans annexionistes de Donald Trump, obsessionat a prendre el control sobre Groenlàndia. El partit de Nielsen, Demokraatit, aspira ara a obtenir un dels escons a les eleccions parlamentàries d’avui a Dinamarca.

Groenlàndia, com les Fèroe, havia tingut fins ara poca rellevància tant en la política com en la vida pública danesa. A Copenhaguen, tots dos territoris autonòmics comparteixen representació amb Islàndia dins l’anomenat Nordatlantens Brygge . És un espai de luxe, però silenciós, en un antic magatzem portuari convertit en representació institucional i sala d’exposicions. La seva activitat és discreta, consagrada a la programació de cicles culturals entorn d’aquestes antigues colònies daneses àrtiques. Islàndia és completament independent, mentre que Groenlàndia i les Fèroe són autonomies amb una forta dependència econòmica del govern de Copenhaguen.

D’aquesta presència més aviat simbòlica en el dia a dia danès, Groenlàndia va passar a ocupar un lloc destacat a l’agenda global amb el retorn de Trump a la Casa Blanca. Les seves amenaces de prendre per la força militar un territori que és part del Regne de Dinamarca i, per tant, de l’OTAN, implicaven el perill d’una agressió entre membres de l’Aliança Atlàntica. Una opció a priori impensable, si no fos que amb Trump ni la idea més forassenyada queda del tot descartada.

Aquest context és el que ha precipitat la convocatòria d’eleccions anticipades, per decisió de la primera ministra, la socialdemòcrata Mette Frederiksen. És un avançament de pocs mesos, ja que es preveien per a la tardor. Però la cap del govern, amb competències per convocar eleccions, va considerar oportú celebrar-les ara. El seu partit socialdemòcrata havia tingut una forta caiguda de vots en les últimes eleccions europees. Al novembre va tenir un toc d’advertència encara més fort en perdre l’alcaldia de Copenhaguen, després de prop d’un segle de domini a la capital.

A principis d’any els sondejos van reflectir una remuntada, atribuïda a com Frederiksen ha sabut plantar cara a Trump sense perdre un dels senyals d’identitat de Dinamarca com és la fe en l’atlantisme. Frederiksen, que en política migratòria defensa línies comparables a les del populisme dretà de Giorgia Meloni, està fermament compromesa amb el rearmament europeu i l’augment de la despesa en defensa que reclama Trump.

L’enfrontament amb el president dels Estats Units no és nou. Ja el 2019, en el primer mandat del republicà a la Casa Blanca, Frederiksen va respondre amb un no rotund als propòsits de Trump de comprar Groenlàndia. D’aquella topada amb el líder de la superpotència aliada ha passat aquest 2026, com a cap del govern d’un país de sis milions d’habitants, a mobilitzar socis europeus com Alemanya o els seus veïns nòrdics, a més del Canadà, fins a materialitzar un desplegament militar a Groenlàndia coordinat per Copenhaguen. Teòricament era una missió exploratòria. Segons s’ha sabut aquests dies, va incloure el transport d’explosius per poder respondre, en cas de confrontació amb l’exèrcit més poderós del món. Sembla que Copenhaguen, com els serveis secrets dels seus aliats, es van prendre seriosament l’amenaça de Trump d’obtenir el control de Groenlàndia com fos, amb l’argument que Dinamarca n’ha negligit la defensa i això afecta la seguretat del EUA.

La situació semblava indominable a principis d’any. De sobte, al Fòrum Internacional de Davos, Trump va desactivar les alertes, en descartar una operació militar i obrir la porta a negociacions sobre el futur de l’illa entre les tres parts, Estats Units, Dinamarca i Groenlàndia, l’estatut d’autonomia de la qual preveu des del 2009 el dret a l’autodeterminació. Les tensions amb Washington han afluixat i Groenlàndia torna a ocupar un espai discret en el dia a dia danès.

El futur de l’illa no ha estat un tema dominant en la campanya de Frederiksen cap a la reelecció per a un tercer mandat. Fa set anys que és al càrrec. En la primera legislatura va governar al capdavant d’un bloc esquerrà per passar al segon període a fer-ho amb partits centristes. Els seus socis actuals són els moderats del ministre d’Exteriors, Lars Lokke Rasmussen, i el liberal Troels Lund Poulsen, ministre de Defensa. Han estat tots tres uns rostres ben presents durant tota la crisi amb els Estats Units. Rasmussen, com a negociador amb Washington; Poulsen, com a cap de Defensa; Frederiksen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Mentre que la líder socialdemòcrata invertia el darrer dia de campanya amb més i més entrevistes a la televisió, el carismàtic Rasmussen repartia salsitxes entre adolescents davant l’estació central de Copenhaguen, amb el seu equip de campanya i un fort desplegament mediàtic.

Els socialdemòcrates arriben a la cita amb les urnes en primera posició, amb una intenció de vot estimada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Partit Socialista Popular (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels liberals de Poulsen. L’espectre parlamentari danès és molt fragmentat i hi ha una dotzena de partits que potencialment tindran representació al Folketing.

Les constel·lacions possibles són múltiples i Frederiksen té les millors cartes per sortir-se amb la seva. Però no està clar si reeditarà el bloc d’esquerres del seu primer mandat o buscarà de nou aliats centristes. En tots dos casos, la figura clau és Rasmussen, un polític amb molt de rodatge, antecessor de Frederiksen com a cap de govern i, segons els sondeigs, el polític que pot decantar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran imprescindibles per a la formació del proper govern. A Poulsen no se’l descarta, però és molt improbable que aconsegueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanopslagh, líder ultraliberal molt actiu a les xarxes.

La campanya no ha estat dominada per Groenlàndia ni per la confrontació amb Trump, sinó per la promesa de Frederiksen de reimplantar l’impost sobre el patrimoni, suprimit fa més de trenta anys. La finalitat no seria comprar més armament, malgrat la devoció de Frederiksen per la despesa en defensa, sinó que es destinaria a millores socials, com l’escola pública. En aquesta promesa es percep un intent de la primera ministra per atreure’s el bloc d’esquerres, malgrat que al mateix temps deixa clar que mantindrà una política migratòria molt restrictiva.

Els quatre escons dels territoris autònoms poden acabar sent decisius per desfer un hipotètic empat. En aquest cas, el centre d’atenció tornaria no només cap a Groenlàndia, una mica més acostumada als impactes mediàtics globals, sinó fins i tot a les molt més discretes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més proper a Escòcia que no pas a Dinamarca, té aquesta setmana dues cites electorals: a les parlamentaries daneses d’aquest dimarts seguiran, dijous vinent, les seves eleccions autonòmiques.

Les constel·lacions possibles són múltiples i Frederiksen té les millors cartes per sortir-se amb la seva. Però no està clar si reeditarà el bloc d’esquerres del seu primer mandat o buscarà de nou aliats centristes. En tots dos casos, la figura clau és Rasmussen, un polític amb molt de rodatge, antecessor de Frederiksen com a cap de govern i, segons els sondeigs, el polític que pot decantar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran imprescindibles per a la formació del proper govern. A Poulsen no se’l descarta, però és molt improbable que aconsegueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanopslagh, líder ultraliberal molt actiu a les xarxes.

La campanya no ha estat dominada per Groenlàndia ni per la confrontació amb Trump, sinó per la promesa de Frederiksen de reimplantar l’impost sobre el patrimoni, suprimit fa més de trenta anys. La finalitat no seria comprar més armament, malgrat la devoció de Frederiksen per la despesa en defensa, sinó que es destinaria a millores socials, com l’escola pública. En aquesta promesa es percep un intent de la primera ministra per atreure’s el bloc d’esquerres, malgrat que al mateix temps deixa clar que mantindrà una política migratòria molt restrictiva.

Els quatre escons dels territoris autònoms poden acabar sent decisius per desfer un hipotètic empat. En aquest cas, el centre d’atenció tornaria no només cap a Groenlàndia, una mica més acostumada als impactes mediàtics globals, sinó fins i tot a les molt més discretes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més proper a Escòcia que no pas a Dinamarca, té aquesta setmana dues cites electorals: a les parlamentaries daneses d’aquest dimarts seguiran, dijous vinent, les seves eleccions autonòmiques.

La batalla de Copenhague

Frederiksen busca su tercer mandato tras defender Groenlandia frente al expansionismo de Trump



La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, durante un acto del partido en esta campaña electoral. / LISELOTTE SABROE / AFP
  Gemma Casadevall    Copenhague24 MAR 2026

Dinamarca celebra este martes elecciones legislativas, convertida en exponente de cómo plantar cara a Donald Trump y marcar pautas en la UE pese a tener apenas seis millones de habitantes. El rostro de la resistencia a la Casa Blanca es su primera ministra, Mette Frederiksen, una socialdemócrata atípica, que en materia migratoria defiende posiciones más propias de la derecha populista que de su familia política.
Los comicios estaban previstos para otoño, pero Frederiksen decidió avanzarlos unos meses. La obsesión del presidente estadounidense por "hacerse" con Groenlandia, por las buenas o por las malas, ha sido un revés para este miembro de la OTAN y apóstol del rearme.
Tras siete años como jefa del Gobierno de Copenhague, Frederiksen busca la reelección abonada a su imagen de mujer fuerte. En su primer mandato, de 2019 a 2022, lideró una coalición izquierdista. En el segundo se decantó por una alianza centrista con los Moderados de su antecesor, el actual ministro de Exteriores Lars Lokke Rasmussen, y los liberales del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.
Los sondeos apuntan a que los socialdemócratas cederán terreno, pero defenderán su posición de primera fuerza, con algo más del 21% de los votos. Les seguirá el Partido Socialista Popular (SF), con un 13% y los liberales de Poulsen, algo por debajo. Frederiksen podría regresar a la fórmula del bloque de izquierdas, con el apoyo de Rasmussen. No se descarta una victoria del centrismo, en un panorama parlamentario muy fragmentado y en un país acostumbrado a constelaciones arriesgadas.

Del susto groenlandés al giro izquierdista


La defensa de Groenlandia, territorio autónomo danés, ha cohesionado a un país que de pronto cuestiona al gran socio transatlántico. Ni siquiera el reciente macropedido de 27 cazas F-35 estadounidenses ha apaciguado la voracidad de Trump, quien en su primer mandato en la Casa Blanca ya había pretendido "comprar" la isla ártica. La respuesta de Frederiksen, entonces y ahora, es el nuevo mantra nacional: Groenlandia no está en venta.
La líder danesa ya no se fía de Washington, sino de Canadá, Francia, Alemania y sus vecinos nórdicos, a los que en febrero movilizó para una misión militar exploratoria, destinada a futuras maniobras en Groenlandia. Trump retrocedió ante esta inédita resistencia aliada. Anunció un acuerdo a escala de la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y retiró su amenaza de nuevos aranceles a los países que respaldaron a Dinamarca. Según se ha sabido ahora, la movilización coordinada por Copenhague incluyó el transporte de plasma sanguíneo y explosivos para responder a una eventual agresión estadounidense.
Aunque la tensión con Washington se relajó, Frederiksen viene alertando de que Trump sigue pretendiendo hacerse con la isla. Groenlandia está muy presente en las mentes danesas, pero no ha sido un tema preferencial en esta campaña. Más destacado es el giro izquierdista de Frederiksen, tras la sangría de votos que ha sufrido por ese flanco. Las alertas socialdemócratas se dispararon en las municipales del pasado noviembre, cuando el partido de Frederiksen perdió la alcaldía de Copenhague tras 87 años de dominio en la capital. La ganadora fue la izquierda del SF.
El giro de la primera ministra no afectará ni la política exterior ni a su restrictiva línea migratoria. Pero se refleja en su promesa de implantar un impuesto sobre el patrimonio, cuyos ingresos se destinarán a políticas sociales. Poulsen rechaza categóricamente esa tasa.

Careo entre políticos muy rodados

Los debates de la campaña han adoptado un formato de casting entre Frederiksen y sus dos ministros, el todoterreno Rasmussen y el menos carismático Poulsen. Todos ellos son políticos con mucho rodaje. Al titular de Defensa le ha surgido un rival entre el flanco conservador, Alex Vanopslagh, calificable de ultraliberal e hiperactivo en redes sociales.
"En términos de competencia en situaciones de crisis, sus rivales están a millas por debajo (de Frederiksen)", afirma Kristina Birke Daniel, directora en los países nórdicos de la Fundación Friedrich Ebert, afín al Partido Socialdemócrata alemán. Alude así a la solidez de una líder que ha dirigido el país frente al coronavirus, la guerra de Ucrania o el expansionismo de Trump. Es una primera ministra "capaz de adaptarse a nuevas realidades", en un "panorama muy fragmentado que recuerda a las piezas de un Lego", añade la analista, en referencia a los famosos juegos de construcción de patente danesa. Rasmusen podría convertirse "en la pieza de oro" de Lego, ya que si él no se vislumbra una mayoría parlamentaria.

Los cuatro escaños autonómicos

La tensión con EEUU se ha relajado y se ha diluido también la cohesión política en la isla ártica. De la coalición de amplio espectro formada tras las elecciones autonómicas de 2025 se ha desmarcado uno de los socios, el socialdemócrata Siumut. El Gobierno del centrista Jens-Frederik Nielsen sigue teniendo una cómoda mayoría en el Parlamento autónomo. Pero se ha roto la unidad del independentismo moderado.
Groenlandia y el otro territorio autónomo danés, las islas Feroe, tienen cada uno dos escaños en el Folketing, el Parlamento danés. Si hay empate, los cuatro diputados de estos territorios autónomos pueden ser decisivos. "Los diputados de los territorios autónomos no suelen incidir en cuestiones nacionales danesas. Pero alguna vez su voto decantó la balanza", explica en una reunión virtual con periodistas extranjeros Heini Skorini, profesor asociado de Relaciones Internacionales de la Universidad de las Feroe. Los electores del archipiélago, con unos 56.000 habitantes --más o menos como Groenlandia-- tienen una doble cita electoral: el próximo jueves, dos días después de las parlamentarias danesas, están convocadas sus elecciones autonómicas.

jueves, 19 de marzo de 2026

Qué viene Trump

Dinamarca envió plasma sanguíneo y explosivos a Groenlandia para responder a una invasión de EEUU



Fuerzas de defensa de Dinamarca desplegadas en Groenlandia. / SIMON ELBECK / AFP

  Gemma Casadevall    Berlín19 MAR 2026 

El Gobierno de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, llegó a temer que Donald Trump materializara su amenaza de tomar por la fuerza Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, e hizo transportar a la isla ártica reservas de plasma sanguíneo y explosivos, para volar carreteras y pistas de aterrizaje en caso de una intervención militar. La radiotelevisión pública danesa DR ha difundido estas informaciones, que coinciden con la recta final de la campaña por las elecciones legislativas del próximo día 24, en que Groenlandia juega un papel muy destacado.
El propósito del Ejecutivo de Copenhague era responder a un eventual aterrizaje de aviones militares con soldados estadounidenses en la isla ártica y también atender a posibles heridos, en caso de una eventual escalada bélica. DR remite sus informaciones a fuentes del Gobierno, altos cargos militares y servicios secretos daneses y de sus principales aliados europeos. La operación se realizó en un momento álgido en las relaciones entre Dinamarca y Estados Unidos, cuando Trump amenazó con tomar la isla "por las buenas o por las malas" y no descartó una intervención militar.
Dinamarca recabó en ese momento apoyos de sus principales aliados occidentales, que respondieron reforzando su presencia militar en Groenlandia o enviando misiones exploratorias de contingentes reducidos de técnicos y oficiales, pero destinadas a preparar el terreno a futuras maniobras militares. Respondieron a esta petición países como Alemania, Francia, Canadá, Finlandia y Suecia, entre otros aliados, en una operación formalmente coordinada por Dinamarca y al margen de la OTAN.
Según DR, el Gobierno danés empezó a elaborar ese plan poco después del regreso a la Casa Blanca de Trump. En su primer mandato como presidente de EEUU, Trump había expresado su voluntad de hacerse con la isla. De la oferta de "compra", que Frederiksen rechazó, pasó en su segundo mandato a amenazar con tomarla por la fuerza.
La tensión llegó a crispar hasta extremos inéditos la relación transatlántica. Finalmente, desde el Foro Internacional de Davos, el propio Trump anunció un acuerdo, por mediación del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Consistía en la ampliación de la presencia de soldados y bases estadounidenses en la isla, así como en una mayor implicación de los aliados en la defensa de Groenlandia. Trump ha sustentado sus pretensiones de anexión de la isla ártica en que, a su parecer, Dinamarca ha negligido durante décadas su defensa, lo que implica un peligro para la seguridad de EEUU.
Groenlandia se ha convertido en tema central de la política danesa. Ha cohesionado a ciudadanos daneses y groenlandeses, que comparten el lema de que "Groenlandia no se vende". La cuestión planea sobre las elecciones anticipadas convocadas por Frederiksen, que tienen lugar unos meses antes del fin regular de la legislatura. La primera ministra y líder socialdemócrata lidera actualmente una coalición con el Partido Moderado, del ministro de Exteriores Lars Lokke Rasmussen, y los liberales del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.

sábado, 14 de febrero de 2026

Llega Pedro

Sánchez alerta contra un rearme nuclear ante una MSC volcada en la defensa


 Gemma Casadevall    Múnich14 FEB 2026 

"Humildemente les pido a las grandes potencias que detengan el rearme nuclear", instó el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ante una Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) volcada en el nuevo papel de una Europa reforzada en materia defensiva y donde el eje franco-alemán habla ya de nuevos conceptos para la disuasión nuclear. El líder español llamó así a las potencias nucleares a sentarse a negociar y firmar un nuevo acuerdo START, que garantice la continuidad del que acaba de vencer e impida una nueva carrera armamentística. La apuesta desde la UE debe ser la creación de un Ejército europeo --"y no dentro de diez años, sino ahora", afirmó--, para concluir que el rearme que ahora precisa el mundo es "el moral".
Sánchez lanzó esta llamada en una intervención ante la MSC, previa al debate que mantuvo a continuación con la líder danesa, Mette Frederiksen, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, ambos abanderados del rearme europeo y del reforzamiento del flanco este de la OTAN. Frederiksen, miembro de la familia socialdemócrata como Sánchez, alertó de que, pese a que el presidente Donald Trump descarta ahora el uso de la fuerza militar para hacerse con Groenlandia, persiste en su deseo de hacerse con el control de la isla ártica, territorio autónomo danés.

Groenlandia, anhelo persistente de Trump


"¿Pasó la crisis? No, esa crisis no ha pasado. El deseo de Trump sigue siendo el mismo. Y nosotros, el Reino de Dinamarca, estamos en desacuerdo con ese objetivo", afirmó Frederiksen, respecto al conflicto surgido entre su país y Estados Unidos por el propósito del líder de la superpotencia estadounidense de anexionarse la isla. El apoyo cerrado del conjunto de países europeos a Dinamarca ha limado asperezas, a lo que siguió el anuncio de Trump en Davos descartando el uso de la fuerza militar. La activación de la misión de la OTAN ‘Centinela Ártico’ ha contribuido a tranquilizar los ánimos de Trump, que acusaba a Dinamarca de negligir la defensa de la isla ártica. "Estamos de acuerdo en que tenemos que hacer todos más, a escala colectiva, en su defensa. El Ártico es muy grande. Y éste es el siglo del Ártico", explicó Frederiksen.
El conservador Stubb, a quien se atribuyen cercanías personales y políticas con Trump, consideró que el cerrado apoyo europeo a Dinamarca ha tenido efectos positivos. "El resultado de lo que ocurrió en Davos y lo que hemos visto con Groenlandia es una presencia más fuerte de la OTAN en el Ártico. Creo que lo hemos hecho bastante bien", aseguró. Reflejo de ello, dijo, serán las maniobras que arrancarán la próxima semana en Noruega y Finlandia, con cerca de 25.000 soldados, 5.000 de ellos estadounidenses. El presidente finlandés recordó asimismo que la apuesta de su país por la inversión en defensa es anterior al ingreso acelerado en la OTAN, precipitado por la invasión rusa de Ucrania. "Nuestro objetivo es ser proveedores de seguridad, no consumidores de seguridad", afirmó, en relación a las altas inversiones en materia militar de su país.

Integridad territorial sin dobles raseros

"La integridad territorial merece todo nuestro respeto", aseguró Sánchez, quien ratificó todo el apoyo de su Gobierno, como del resto de los socios europeos, a Dinamarca. Explicó, asimismo, que España asume sus responsabilidades con la OTAN y con sus socios europeos, lo que se demuestra, dijo, con el hecho de que ha triplicado la inversión en Defensa y duplicado los efectivos de soldados españoles en misiones de la Alianza.
En relación con el respeto a la integridad territorial, indicó que ahí no pueden aceptarse dobles raseros: "Tenemos que defender estos valores también desde la perspectiva del flanco sur. Defendemos la integridad territorial de Ucrania, pero también la de Gaza, la de Cisjordania".
Sánchez se erigió así en "voz" del flanco sur, en una MSC cuyo máximo protagonismo había recaído en Alemania, no solo por ser el país anfitrión, sino también por el giro que ha dado esta potencia europea en cuanto al gasto en defensa. El canciller Friedrich Merz insistió ante la MSC en su objetivo de dotar al país del ejército convencional más fuerte de Europa. Confirmó además las negociaciones entabladas en torno a la disuación nuclear con el presidente francés, Emmanuel Macron, en tanto que líder del único país miembro de la UE con armas atómicas propias.
Para Sánchez, una Europa fuerte es garantía de "avance hacia la estabilidad y la paz global". "No entiendo por qué se nos ve como una amenaza", añadió, en alusión a quienes en Estados Unidos miran a la UE como una amenaza y quieran verla "más fragmentada".
La segunda jornada de la MSC, a la que asisten 60 jefes de Estado o de gobierno más una treintena de ministros de un centenar de países, estuvo marcada por la intervención del secretario de Estado de EEUU Marco Rubio. Su discurso fue acogido con alivio por la mayoría de los presentes. Estuvo lejos de las arengas antieuropeas lanzadas el año anterior por el vicepresidente JD Vance. "No es cierto que busquemos separarnos de Europa. Queremos una Alianza y una Europa fuertes (…) Los europeos siempre serán nuestros mejores amigos (...) Pero debemos combatir juntos a quienes buscan destruir nuestra civilización"..., aseguró Rubio. El secretario de Estado habló desde la perspectiva de una Casa Blanca que no excluye a Europa, aunque aspira a que se oriente hacia sus mismos objetivos.

martes, 3 de febrero de 2026

Groenlandia existe


Kallas aboga por una nueva política europea para el Ártico en plena tensión con EEUU por Groenlandia




Kallas dice que es hora de crear una nueva política de la UE para el Ártico

Gemma Casadevall    Berlín03 FEB 2026
 
Las tensiones entre Estados Unidos, por un lado, y Dinamarca y Groenlandia, por el otro, han disminuido y eso "nos alivia a todos", aseguró la alta representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, Kaja Kallas, en el foro 'Arctic Frontiers' de Noruega. Pero "no hay claridad" acerca de cómo evolucionará la situación o "cuándo surgirá la siguiente disputa", añadió. Sí hay claridad, dijo, en que la integridad territorial es una línea roja que no puede "vulnerarse" y que toda decisión sobre el futuro de la isla ártica corresponde a los groenlandeses.

"Por supuesto tomamos en serio las preocupaciones de cualquier aliado respecto a su seguridad. Y buscamos respuestas conjuntas a ello", afirmó por su parte el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. Aludió así al argumento esgrimido por Donald Trump, según el cual hacerse con el control de Groenlandia es una cuestión de "seguridad nacional" para su país.

"El mundo ha cambiado y en ninguna otra parte se siente tanto ese cambio como en la región ártica", según Kallas. Las tensiones en torno a Groenlandia han hecho que la isla ya no sea "una esquina olvidada del mundo", sino un "actor principal de la política global". Para la jefa de la diplomacia europea, "es hora de que la UE cree una nueva política para el Ártico", en coordinación con la extracomunitaria Noruega, Canadá e Islandia.

El foro 'Arctic Frontiers' es el exponente del nuevo papel geopolítico de Groenlandia. La reunión, que se celebra en la ciudad noruega de Tromso, coincide con un momento de distensión, tras anunciar Trump que, contrariamente a lo que había asegurado, no pretenderá anexionarse la isla por la fuerza militar. Tampoco impondrá nuevos aranceles a los aliados que participen en las misiones militares que convocó Dinamarca en los momentos más álgidos en las tensiones transatlánticas.

Pero ni Groenlandia ni el Gobierno danés de Mette Frederiksen bajan la guardia. El presidente autonómico de la isla, Jens-Frederik Nielsen, recordó el lunes, en una sesión extraordinaria del Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, que el deseo anexionista de Trump "continua vigente". El líder de la Casa Blanca ya lanzó en 2019, durante su primer mandato, una "oferta de compra" sobre Groenlandia, que rechazó categóricamente Frederiksen. El objetivo de controlar la isla es una de las obsesiones de la actual legislatura.

Cohesión y revaloración del liderazgo político

Las pretensiones de Trump han generado un sentimiento de cohesión entre daneses y groenlandeses inédito en las relaciones no siempre armoniosas entre el Reino de Dinamarca y su antigua colonia. Pero también han dejado una "sensación de incertidumbre" en la población, recordó Nielsen.

No solo han crecido los sentimientos de unidad o de incertidumbre como fruto de las tensiones entre una isla con 57.000 habitantes y la superpotencia estadounidense. También lo ha hecho la popularidad de sus actores políticos principales. Frederiksen, socialdemócrata y jefa del Gobierno danés desde 2019, ha revalorizado su imagen de líder firme que no se deja intimidar. Se ha disparado también la popularidad del ministro de Exteriores, el conservador Lars Lokke Rasmussen, quien ha llevado las riendas de las negociaciones entre su gobierno y la Casa Blanca. Es un político acostumbrado a medirse con líderes, como hizo en su anterior etapa como jefe del Gobierno danés.

El centrista Nielsen, quien ganó contra pronóstico las elecciones groenlandesas del año pasado, ha hecho un rodaje ‘express’ al frente de una coalición de amplio espectro. Es el tándem perfecto para Frederiksen, con quien comparte al 100% la consigna de que Groenlandia no se vende. A la titular de Exteriores groenlandesa, Vivien Motzfeld, la aclaman sus compatriotas como alguien que no se ha amilanado cuando le ha representado ante la Casa Blanca, pese al escaso peso que, hasta ahora, había tenido Groenlandia a escala global.

jueves, 29 de enero de 2026

Grieta transatlántica

Merz clama por una Europa "no subordinada" a Trump



El canciller alemán, Friedrich Merz, este jueves en el Bundestag. / BERND VON JUTRCZENKA / AP
 Gemma Casadevall   Berlín29 ENE 2026 

Renovadas amenazas de aranceles por parte de Donald Trump y menosprecio hacia el papel de los aliados europeos en Afganistán, una dura misión que se cobró la vida de 59 soldados alemanes: la agresividad del presidente de Estados Unidos parece haber hecho mella finalmente en uno de sus aliados transatlánticos más sumisos, Alemania. Su canciller, el conservador Friedrich Merz, declarado atlantista, reclama ahora de Europa que demuestre haber aprendido las lecciones de las últimas semanas o meses para mostrar un "nuevo sentido de identidad" y confianza en sí misma. Soplan "vientos rudos" procedentes de las superpotencias, advirtió en una declaración de Gobierno ante el Bundestag (Parlamento federal). Europa debe ser capaz de hablar "con el lenguaje de la política del poder".
No fue una declaración de Gobierno de rutina, como las que ofrece el canciller antes de toda cumbre de la UE. Era una intervención fuera de programa, centrada en política exterior y dirigida implícitamente a Estados Unidos. Buena parte de la Cámara, desde los socios de coalición socialdemócrata a los opositores verdes e Izquierda, comparten las críticas al país norteamericano aunque con distintos grados de virulencia. La excepción fue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en intención de voto a escala nacional, que criticó al Ejecutivo de Merz por haberse negado a entrar en la Junta de Paz propulsada por Trump en Davos.
Europa "seguirá tendiendo la mano a EEUU", "pero no como subordinados", afirmó el canciller. El Viejo Continente ha mostrado determinación ante las amenazas de anexión de Groenlandia por parte de Trump y también su capacidad para abrirse a nuevos mercados y aliados, añadió. Aludió ahí al tratado de libre comercio de la UE con Mercosur y al suscrito con la India.
Europa es una "alternativa a los imperialismos y autocracias", dijo, en un tono que recordaba a los que suele emplear el presidente francés, Emmanuel Macron. Sorprende, sin embargo, en boca de un jefe de Gobierno alemán cuando implican críticas a Estados Unidos.
A la unidad europea mostrada frente a los propósitos anexionistas de Groenlandia, territorio autónomo danés, siguió la renuncia de Trump a su amenaza de nuevos aranceles a aquellos países que participaron en las misiones exploratorias coordinadas por Dinamarca en la isla ártica. También a que, de pronto, descartase el presidente de EEUU el uso de la fuerza militar para hacerse con el control de la isla. "Hemos dejado claro que somos capaces de defendernos, si es necesario, de quien pretenda hacer política contra Europa a través de aranceles", aseveró Merz.
Europa debe alcanzar la soberanía en materia de defensa y tecnológica, lo que implica inversiones masivas en esos ámbitos, avanzó Merz. Sus alusiones más o menos directas a Trump alcanzaron el lenguaje de lo explícito al recordar a los 59 soldados alemanes caídos en atentados o combates en Afganistán, una misión larga y dura nacida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Los ultras, refugio parlamentario de Trump


Merz reprochó a los Verdes y a la Izquierda el voto 'cómplice' de sus eurodiputados con la ultraderecha en el Parlamento Europeo y en contra del acuerdo de libre comercio con Mercosur, lo que puede ralentizar su proceso de ratificación. Desde la formación ecologista se criticó que Merz haya tardado tanto en responder a las críticas de la Casa Blanca contra Europa. En parecidos términos se pronunció La Izquierda.
La excepción fue AfD, que como buena parte de la ultraderecha europea oscila entre el trumpismo y la cercanía con Moscú. La presidenta de la AfD, Alice Weidel, usó su habitual tono apocalíptico para culpar a Merz de la debilidad económica alemana. Le afeó no haber aceptado la invitación a integrarse en la Junta de Paz. Es decir, el gremio impulsado por Trump como alternativa a la ONU y del que forman parte destacados autócratas y admiradores del presidente de Estados Unidos.

jueves, 22 de enero de 2026

Milagro en Davos

Los principales puntos del preacuerdo sobre Groenlandia anunciado por Trump



Trump sobre el acuerdo de Groenlandia: "Consigue todo lo que queríamos, incluyendo la seguridad nacional e internacional reales"
 Gemma Casadevall    Berlín22 ENE 2026 

Se sabe poco de lo acordado entre Donald Trump y su leal secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pero al menos se ha distendido un conflicto inédito, por su virulencia, entre los socios europeos de la Alianza Atlántica --más Canadá-- y la Casa Blanca. Dinamarca asegura haber estado en la negociación de un preacuerdo que tiene aún muchas aristas por definir. Afecta tanto a su condición de aliado fiel de la OTAN, como a Estado miembro de la UE y la Alianza del que depende del territorio autónomo de Groenlandia. 
En las amplísimas competencias de la isla ártica, incluido el derecho a la autodeterminación, no entra ni la política exterior ni sobre todo defensa. En medios alemanes como el semanario 'Der Spiegel' han empezado a circular ya unos teóricos puntales en los que el Gobierno del canciller Friedrich Merz –presente en Davos-- ha hecho valer también su influencia.

Una presencia militar extensible


Uno de esos puntos clave es el acuerdo militar entre Dinamarca y Estados Unidos de 1951. La defensa de Groenlandia había quedado bajo la tutela de Estados Unidos durante la ocupación nazi del país nórdico, uno de los argumentos que suele esgrimir Donald Trump para reclamar ahora su derecho al control sobre la isla. El acuerdo fue suscrito tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y daba ya por entonces a Washington un amplio margen para desplegar soldados y ampliar las bases en Groenlandia. En la primera fase de la Guerra Fría, EEUU llegó a tener decenas de miles soldados en la isla. Pero en las décadas siguientes fue traspasando bases y equipamientos a Dinamarca. Actualmente su contingente está formado por apenas 200 soldados en su única base militar espacial, Pituffik, antes conocida como Thule por ser el nombre de su puerto.

Una actualización de ese acuerdo, como la que se hizo en 2004, le daría prácticamente carta blanca para extender esas bases. Tanto Copenhague como Nuuk, la capital groenlandesa, llevan meses mostrando su disposición a estrechar su cooperación militar con Washington. EEUU contempla el despliegue de la llamada 'Cúpula Dorada' o escudo antimisiles en el que Trump quiere invertir 175.000 millones de dólares. Su objetivo es, según el presidente, proteger al conjunto de la región ártica de China y Rusia. El preacuerdo incluye también el compromiso de los aliados europeos de la OTAN en reforzar la seguridad ártica.


Control inversor y recursos naturales


Más complejo que el despliegue de escudo o el reforzamiento de la presencia militar europea, que asimismo anhelan tanto Copenhague como Nuuk, se perfila la ambición estadounidense de controlar las inversiones y recursos naturales de Groenlandia. El estatuto de autonomía otorga a la isla no solo el derecho a la autodeterminación, sino también las competencias sobre la gestión de sus recursos. El propósito declarado de Trump es impedir que la competencia china y rusa accedan a los tesoroes ocultos en tierras raras y minerales. Su extracción es compleja y sobre todo cara, ya que hay que perforar en un subsuelo gélido. Los beneficios son hipotéticos y basados en evaluaciones. Groenlandia no tiene las capacidades técnicas ni económicas para asumir grandes proyectos. Sucesivas iniciativas extranjeras por explotar sus recursos mineros se han estrellado por los obstáculos o incluso vetos impuestos desde el poder político autonómico.

Implicación aliada en la defensa ártica

A la renuncia por parte de Trump al uso de la fuerza militar, anunciada en su discurso de Davos, siguió la retirada de la amenaza de imponer nuevos aranceles a los aliados europeos que estos días pasados participaron en los misiones de exploración en la isla: Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido, además de Dinamarca. Copenhague había invitado a sus aliados europeos a aumentar su presencia militar en la isla, con vistas a unas futuras maniobras con esos socios de la OTAN, aunque probablemente no bajo mando formal de la Alianza. La respuesta de europea fue positiva. Consistió en desplegar algo más de una treintena de oficiales, técnicos, expertos u observadores, que a los pocos días, de acuerdo a lo previsto, se retiraron. Pero el impacto mediático fue mayúsculo. El preacuerdo convierte esa implicación de los aliados europeos, que Trump interpretó como una afrenta, en interés compartido por Washington.

Renuncia a aranceles


La respuesta de Trump a la llegada de los oficiales europeos al aeropuerto de Nuuk, seguida del compromiso de sumarse a la misión de otros países, fue sacar a colación la amenaza de aranceles, una de sus armas disuasorias preferidas desde que regresó a la Casa Blanca. Con el anuncio de su retirada se quitaron aristas a la cumbre extraordinaria de la UE convocada de urgencia para este jueves. Francia había invocado incluso al uso del instrumento anticoerción o 'bazooka comercial'. Imponer "nuevos aranceles socavaría las relaciones transatlánticas", afirmó el canciller Friedrich Merz desde Davos, visiblemente aliviado, en la primera intervención de la mañana tras el anuncio de Trump, la víspera. La alerta europea sigue en pie. Si Trump no cumple la palabra dada la noche anterior, "la respuesta de Europa sería unida, tranquila, mesurada y firme", según Merz.

Trump y su chico de los recados, Rutte

Dinamarca avisa de que la OTAN no tiene mandato sobre Groenlandia



El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, y la de Dinamarca, Mette Frederiksen / EFE

 Gemma Casadevall   Berlín22 ENE 2026 

"La OTAN conoce perfectamente la posición del Reino de Dinamarca (…) Y solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre un futuro que atañe a Dinamarca y a Groenlandia". Con estas dos frases, plasmadas en un comunicado, salió al paso la jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen, a las múltiples incógnitas que dejáron sobre Davos el preacuerdo anunciado el miércoles por Donald Trump. Para el presidente de Estados Unidos, es un preacuerdo materializado en una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, un soldado más que fiel a los dictados de la Casa Blanca. Para Frederiksen, un proceso coordinado. La primera ministra danesa, una socialdemócrata de perfil duro que ha demostrado reiteradamente no dejarse intimidar por Trump, se reunió estos días pasados con Rutte. Volvió a hablar con él tras el encuentro de Davos entre el presidente y su secretario general, según afirma. Que no haya habido delegación danesa en la cumbre suiza no significa que haya quedado al margen de ese preacuerdo.
"Podemos negociar en lo político. Sobre seguridad, inversiones y economía. Pero la soberanía no es negociable", enfatiza Frederiksen. Dinamarca, país profundamente atlantista y apóstol del rearme europeo, está "en estrecho diálogo" con la OTAN, según su jefa del Gobierno. Copenhague lleva tiempo comprometida con la seguridad del Ártico, lo que para Trump incluye su sistema antimisiles 'Golden Dome' o 'Cúpula Dorada', uno de los puntales de ese preacuerdo.
Que Copenhague no va a dejarse manejar por los superpoderosos lo dejó claro ayer el ministro de Exteriores --y ex primer ministro-- Lars Lokke Rasmussen, poco después de que Trump sorprendiera al mundo con su anuncio. El día "terminó mejor que como había empezado", explicó Rasmussen, puesto que el presidente descartó el uso de la fuerza para hacerse con Groenlandia. Pero persiste Trump en su intención de conseguir el control sobre la isla, lo que significa que "el problema no ha desaparecido".

Toque de atención groenlandés


El conflicto con la superpotencia estadounidense ha activado una especie de orgullo groenlandés hasta hace poco desconocido entre la población de esa inmensa isla ártica, con 57.000 habitantes por 2,1 millones de kilómetros cuadrados de superficie, un 80% de los cuales bajo hielo. La OTAN no puede negociar ningún acuerdo con Trump sin contar con ese territorio autónomo danés, afirmó Aaja Chemnitz, una de las dos diputadas que representan a la isla en el Parlamento danés, que cuenta con un total de 179 escaños.
"De ninguna manera tiene la OTAN un mandato para negociar sobre Groenlandia", enfatizó. Chemnitz representa al partido izquierdista Inuit Araqatigiit, socio de la coalición del presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen. Por encima de los agravios históricos o incluso presentes que ha sufrido la población groenlandesa por parte de Dinamarca, Nielsen y Frederiksen se han abonado a la cohesión frente a los propósitos anexionistas de Trump. El lema compartido es que Groenlandia no se vende.

miércoles, 21 de enero de 2026

Al súper de Nuuk

Groenlandia envía a sus ciudadanos una lista básica para "resistir"



Una groenlandesa acude a recibir a la ministra de Exteriores Vivian Motzfeldt / MADS CLAUS RASMUSSEN / EFE
 Gemma Casadevall   Berlín21 ENE 2026 

El Gobierno autonómico de Groenlandia ha elaborado una lista de productos básicos para la superviviencia durante cinco días de sus ciudadanos --57.000 habitantes, para un territorio de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, un 80 % de los cuales bajo hielo--. Está contenido en un folleto, titulado "Preparado para la crisis. Preparado para cinco días" y ha sido presentado este miércoles en Nuuk, la capital groenlandesa. Recuerda a los que repartió el Gobierno de Finlandia entre su población, en medio de la alarma ciudadana ante una eventual agresión por parte de su poderoso vecino, Rusia, tras la invasión de Ucrania.

La lista es relativamente larga: tres litros de agua por persona y día, alimentos no perecederos y de fácil preparación, armas de caza, munición e instrumentos de pesca, así como material sanitario para primeros auxilios, papel higiénico, mantas, linternas, baterías, velas y cerillas, dinero en metálico, además de tarjetas de crédito a mano, un 'power bank' para el teléfono móvil, estufas de queroseno y un generador de emergencia. También se pide disponer de un transistor a pilas y un listado con los teléfonos esenciales de familiares y servicios básicos ciudadanos. Se dan además una serie de consejos para atender a circunstancias específicas de cada hogar, en caso de tener niños, ancianos o personas necesitadas de especial atención.

"El folleto 'Preparado para la crisis' ha sido elaborado para reforzar la seguridad de la población y para garantizar que la protección civil es aún más fuerte", indicó el Ministerio de Pesa, Caza y Agricultura en un comunicado, según recoge la radiotelevisión pública groenlandesa, KNR. Se insiste así en los consejos que el Gobierno de Dinamarca ha venido distribuyendo entre sus ciudadanos desde junio de 2024 y que se han ido reeditando, revisando o adaptando a necesidades específicas, en este caso de la población de ese territorio autónomo danés. Prevé situaciones de emergencia de diversa índole, incluidos los frecuentes apagones que sufre la isla.

Cautela sin alarmismos


El Gobierno de Nuuk trata de responder sin alarmismos, pero con mensajes claro a las pretensiones de Donald Trump de hacerse con el control de la isla. El martes, víspera de la intervención del presidente estadounidense en Davos, el presidente autonómico, el centrista Jens-Frederik Nielsen, llamó ya a sus conciudadanos a "estar preparados" para todas las eventualidades. "No es probable que se vaya a recurrir a la fuerza militar. Pero tampoco se puede excluir, puesto que así lo ha hecho la otra parte", afirmó Nielsen, centrista y moderado, en alusión a sucesivas declaraciones de Trump en que no excluía la opción militar.

"Hay que estar preparado para todas las posibilidades", añadió. Su antecesor en la presidencia autonómica, y actualmente socio de coalición, el izquierdista Múte B. Egede, explicó que Groenlandia debe prepararse para soportar una "mayor presión" por parte de Estados Unidos.

El Gobierno de Nielsen está integrado por una coalición de amplio espectro, incluido el independentismo moderado. Los preparativos para esa situación de emergencia se articulan coordinadamente entre fuerzas policiales, el llamado Comando Ártico del Ejército danés, así como poderes locales y ministerios.

Nielsen defiende la necesidad de cooperar tanto con Dinamarca como con los aliados europeos de la OTAN y de la UE que han incrementado, como ha hecho Copenhague, su presencia militar en la isla ártica. Se trata de misiones de exploración, preparatorias para unas posibles maniobras coordinadas por Dinamarca. La jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen, aspira a que la OTAN tenga una presencia permanente en la isla, a imagen de la que despliega la Alianza en el Báltico.

El 'no' de Copenhague a Trump

Mientras en Groenlandia se aceleran los preparativos prácticos para esa eventual "situación de emergencia", en Copenhague se respondió ya con un 'no' al imperativo de Trump de iniciar "negociaciones inmediatas" para la adquisición de la isla por parte de Estados Unidos.

"Lo que pretende Donald Trump no puede ser", zanjó el ministro de Exteriores danés, Lokke Rasmussen, tras una reunión del comité de Exteriores del Parlamento danés. "No se pueden iniciar negociaciones basadas en la renuncia de principios fundamentales, como la integridad territorial. No lo haremos", añadió.


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Recordó Rasmussen asimismo que en la reunión mantenida la semana pasada en Washington entre los titulares de Exteriores de EEUU, Dinamarca y Groenlandia se acordó la creación de un grupo de trabajo para abordar las "preocupaciónes de seguridad" de Washington, no para negociar una adquisición de la isla.

martes, 20 de enero de 2026

Boicot?

Diputados alemanes plantean un boicot al Mundial de fútbol de EEUU por las amenazas de Trump a la UE



El capitán de la selección alemana de fútbol, Joshua Kimmich. / RONALD WITTEK / EFE

 Gemma Casadevall    Berlín20 ENE 2026 

"Si se cumplen las amenazas respecto a Groenlandia y si se entra en una guerra comercial contra la Unión Europea (UE), me parece impensable que los europeos participemos en el Mundial", respondió el experto en política de seguridad de la CDU alemana, Roderich Kiesewetter, al diario 'Augsburger Allgemeine'. Con el pronunciamiento de este diputado, una voz de peso en el partido del canciller Friedrich Merz, el debate en torno a un boicot al Mundial de fútbol de EEUU, en respuesta al amenazante Donald Trump, ya no es solo un asunto de la oposición izquierdista, sino que se ha extendido al Gobierno de Berlín.
A los argumentos derivados de las amenazas de anexión de la isla ártica, territorio autónomo de Dinamarca y socio de la OTAN, se suman los procedentes del Partido Socialdemócrata, socio en la coalición de Merz, relativos a la seguridad del aficionado. "No está para nada clado bajo qué condiciones se disputarán los partidos", afirmó la diputada socialdemócrata Aydan Özoguz a ese mismo medio.
La decisión sobre si participar o boicotear el Mundial no compete al estamento político, sino al deportivo, recordaron fuentes gubernamentales a la agencia de noticias AFP. En el caso del fútbol, a la Federación Alemana (DFB). A la complejidad política de adoptar tal decisión, hasta hace poco impensable ante el gran aliado transatlántico, se suma la dificultad técnica derivada del hecho de que el Mundial se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio en tres países, Estados Unidos, México y Canadá.

Vacío institucional

Sí atañe al Ejecutivo de Merz la decisión de un eventual boicot diplomático, lo que significa que ningún miembro del Gobierno acude a los partidos de su selección en un país determinado. Es decir, que no hay representante institucional en el estadio, honor que suele corresponder al titular de Interior --en cuyas competencias entra el deporte--, al canciller o al presidente del país.
Ya en el Mundial de Qatar se barajó este posible boicot diplomático, ante las denuncias del acoso que sufre el colectivo LGTBIQ+ en ese país, donde la homosexualidad está prohibida. Finalmente acompañó a la selección alemana la entonces ministra de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser.
"Viajar a Estados Unidos puede ser complejo. Será difícil que se puedan disputar partidos en paz cuando en paralelo discurren amenazas contra Europa", apuntó la diputada socialdemócrata Özuguz.
Desde el partido Los Verdes, como desde la asimismo opositora La Izquierda, se clama por desaconsejar al menos a los aficionados viajar a EEUU. Se recuerda ahí el caso de la mujer asesinada en Minnesota por la policía antiinmigración ICE.

domingo, 18 de enero de 2026

Planmässig

Alemania retira a sus soldados de Groenlandia, de acuerdo a lo previsto para su misión exploratoria



Soldados alemanes toman un avión este domingo, de regreso de Groenlandia. / ALESSANDRO RAMPAZZO

 Gemma Casadevall    Berlín18 ENE 2026 

El equipo de 15 oficiales alemanes de la misión exploratoria en Groenlandia ha abandonado este domingo la isla ártica en dirección a Copenhague, tras dar por completado su cometido. "La exploración terminó de acuerdo a lo previsto y sus resultados se analizarán en Alemania", ha informado un portavoz del comando, según recoge la agencia Reuters. "La misión no se ha interrumpido. La exploración ha discurrido de acuerdo a los objetivos marcados", añade esta fuente.
El equipo de militares alemanes había llegado a la isla ártica el viernes, como parte de la misión coordinada por Dinamarca y en la que intervienen otros grupos de oficiales procedentes de Francia, Suecia, Noruega y Finlandia, entre otros aliados europeos. El propósito de este despliegue es evaluar la situación en la isla de cara a unas hipotéticas futuras maniobras.
El gobierno danés anunció un aumento de su presencia militar de la isla, en coordinación con aliados europeos de la OTAN y coincidiendo con la reunión en Washington entre los titulares de Exteriores de EEUU, Dinamarca y Groenlandia. La reunión terminó sin otro acuerdo que la decisión de crear un grupo de trabajo para abordar la situación.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantiene su propósito de anexionarse la isla ártica. Tanto Dinamarca como el territorio autónomo groenlandés rechazan cualquier propuesta de 'adquisión' de la isla.
La retirada de los soldados alemanes se produce un día después de que Trump amenazara con aranceles a los países que desplazaron militares a Groenlandia. Esta coincidencia hizo que inicialmente se interpretara en algunos medios alemanes como una reacción a las presiones del presidente de EEUU.
Casi en paralelo a las especulaciones sobre un vínculo entre la retirada y los aranceles, el gobierno del canciller Friedrich Merz difundió el comunicado, suscrito por los ocho socios europeos que han enviado sus oficiales a Groenlandia, en que ratifican su "plena solidaridad" con Dinamarca. Señala el texto que el operativo militar no es una "amenaza para nadie" y destaca que, en tanto que miembros de la OTAN, "estamos comprometidos con el fortalecimiento de la seguridad del Ártico".
En el operativo coordinado por Dinamarca, denominado "Arctic Endurance", participan en total una treintena de militares de Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y Reino Unido, además de daneses.
Las últimas maniobras de amplio espectro realizadas por aliados de la OTAN en Groenlandia tuvieron lugar el pasado septiembre. Participaron en ellas unos 550 soldados de cuatro países miembros de la Alianza --Francia, Noruega, Suecia y Alemania--, además de Dinamarca.

sábado, 17 de enero de 2026

Dinamarca como mal menor

Daneses y groenlandeses salen a la calle contra los planes de Trump


Copenhague clama contra Trump y defiende que Groenlandia no está en venta  PI STUDIO
 Gemma Casadevall    Berlín17 ENE 2026 

Dinamarca vivió este sábado una jornada de movilización sin precedentes, con manifestaciones en grandes y pequeñas ciudades del país, en contra de los planes de Donald Trump de anexionarse Groenlandia. La convocatoria se hizo extensiva a la isla ártica, de acuerdo a la consigna compartida por daneses y groenlandeses de que ese territorio autónomo del Reino de Dinamarca no está en venta y de que pretender hacerse con su control por la fuerza militar sería una agresión contra un aliado de la OTAN.

La bandera roja y blanca de la isla se ha erigido en el nuevo símbolo de un 'orgullo' groenlandés, crecido por la respuesta conjunta desde sus respectivas capitales, Copenhague y Nuuk. Es la expresión de la voluntad de no amilanarse ante la superpotencia estadounidense.

Al presidente autónomo de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, se le recibió con el clamor de "Kalaallit Nunaat, Kalaallit pigaat" ("Groenlandia es de los groenlandeses"), un grito que asimismo se escuchó por las calle de las principales ciudades danesas.

"Groenlandia no está sola. Este ese el mensaje de todos los daneses en esta jornada", afirmó el alcalde de Aarhus, Anders Winnerskjold, desde esta ciudad vecina a Copenhague, en una concentración donde el protagonismo fue para las banderas groenlandesas, por encima de las danesas. Desde la capital, su alcaldesa Sisse Marie Welling, reiteró lo que viene siendo el eslogan más común -"Groenlandia no está en venta"-, ante unos 15.000 ciudadanos, incluidos miembros de la comunidad groenlandesa, algunos de ellos con los trajes típicos de la isla.

La televisión pública danesa DR transmitía en paralelo escenas y declaraciones similares desde Copenhague, Aarhus y Odense, las tres principales ciudades de Dinamarca donde estaban convocadas marchas de rechazo a los planes de Trump. Entre los manifestantes dominaban tanto los símbolos nacionales como las pancartas de repudio a las pretensiones de la Casa Blanca sobre la isla. El grito de "Make America Go Away" --o "Haz que Estados Unidos se marche", parafraseando el "Make America great again" de Trump- se hizo especialmente audible al finalizar la marcha ante la embajada estadounidense.

Crispación

Los ánimos están crispados, especialmente ante los pronunciamientos del presidente o del subjefe del gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, quien ha menospreciado las capacidades de Dinamarca, con sus seis millones de habitantes, o de su ejército, para defender la isla ártica de un presunto acoso por parte de China o Rusia.

Las marchas en Dinamarca arrancaron sobre el mediodía, hora danesa. En Nuuk, la capital groenlandesa, discurrieron a primera hora de la tarde, en el horario de la isla ártica. Las imágenes de unas y otras eran muy parecidas, dominadas por mares ondeantes de banderas groenlandesas.

Entre el jueves y este fin de semana están llegando a su territorio los grupos de oficiales de Alemania, Suecia, Finlandia, Países Bajos, Noruega y Francia, entre otros aliados europeos, que han respondido a la llamada de Dinamarca de aumentar su presencia militar en la isla. Son operaciones en formato reducido, cuyo objetivo es realizar labores de reconocimiento para unas futuras maniobras previsiblemente por parte de estos miembros de la OTAN, aunque no bajo un mandato de la Alianza Atlántica.

El ánimo de daneses y groenlandeses es exhibir una cohesión que, hasta ahora, no era tan usual. La pequeña comunidad inuit, el pueblo originario de Groenlandia, vive mayoritariamente en condiciones de marginalidad en Copenhague. Son muchos los agravios históricos, propios de la era colonial, que ha sufrido la población groenlandesa -actualmente, unos 57.000 habitantes- y también las humillaciones que persisten en el presente para su estigmatizada comunidad en Copenhague y otras ciudades danesas, con unos 17.000 residentes.

A escala política, el peso de Groenlandia ha sido hasta ahora escaso en Dinamarca. Su representación en el Parlamento danés es de apenas dos escaños, del total de 179 puestos de diputados. Desde 2009, el estatuto de autonomía reconoce a Groenlandia el derecho a la autodeterminación. Pero no tiene competencias ni en Exteriores ni en Defensa, sino que estas corresponden al gobierno de Copenhague.