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domingo, 13 de julio de 2025

Nubarrón veraniego

El presidente alemán alerta contra la 'politización de la justicia' ante el bloqueo a una jueza del TC



El canciller de Alemania, Friedrich Merz. / Kay Nietfeld/dpa

Gemma Casadevall
Berlín13 JUL 2025 19:39Actualizada 

“Un juez es un juez. No un representante de un partido político”, alertó el presidente alemán, Frank Walter Steinmeier, tras quedar bloqueada la elección de una jueza del Tribunal Constitucional propuesta por los socialdemócratas, por falta de acuerdo con el grupo conservador del canciller Friedrich Merz. Steinmeier consideró que con este bloqueo la coalición de Merz “se ha dañado a sí misma” y se ha evidenciado el peligro de una "politización” de la justicia y de su máxima instancia constitucional.

Steinmeier, originario del Partido Socialdemócrata aunque dejó en suspenso su militancia por la neutralidad inherente a su cargo, hizo estas declaraciones en una entrevista a la segunda cadena de la televisión pública, ZDF. Casi en paralelo, Merz admitía desde la primera cadena nacional, la ARD, que lo ocurrido en la votación "no es hermoso", aunque descartaba consecuencias en su coalición entre sus filas conservadoras y los socios socialdemócratas. “No es una crisis de gobierno ni una crisis de la democracia”, afirmó.

El detonante del conflicto, que estos días acapara los titulares en Alemania porque nunca se había dado esa situación en el país, fue el fracaso de la elección de la catedrática Frauke Brosius-Gersdorf para el TC. La votación quedó aplazada, al igual que la de otros dos jueces, ya que desde el grupo conservador se apreciaron rechazos hacia esta candidata.


El Constitucional alemán está integrado por 14 jueces, la mitad de los cuales son elegidos por la cámara baja, el Bundestag, y la otra mitad por la alta, o Bundesrat. Precisan el apoyo de dos tercios de la cámara, pero es una elección considerada de trámite.

El rechazo hacia Brosius-Gersdorf por parte de un grupo de diputados conservadores se atribuye a sus posiciones liberales respecto al aborto, entre otros asuntos. Asimismo, empezaron a difundirse informaciones sobre un presunto plagio en su tesis académica, lo que medios alemanes atribuyen a bulos para desprestigiarla.

Inicialmente, su candidatura había sido aceptada por el bloque conservador. Pero ante la votación surgieron los disensos, lo que es además un trastazo para el jefe del grupo parlamentario de Merz, Jens Spahn, ya que supuestamente no domina sus filas. Todo eso ocurre tres meses después de la elección de Merz como canciller, que rondó el fracaso por falta de votos procedentes de su propia coalición.

miércoles, 7 de mayo de 2025

Pistorius, el superviviente

Los seis ministros clave del nuevo Gobierno de Alemania para los objetivos de rearme, activación económica e inmigración



De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Katherina Reiche, Johann Wadephul, Alexander Dobrindt, Lars Klingbeil, Boris Pistorius y Bärbel Bas.


Gemma Casadevall

El líder conservador alemán Friedrich Merz se convirtió este martes, tras una accidentada votación, en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA) al frente de una coalición con los socialdemócratas. Será la quinta alianza de un gobierno nacional entre las dos formaciones que se han alternado el poder en la primera potencia europea. Repite el esquema de los ejecutivos que durante tres legislaturas lideró Angela Merkel, entonces de línea más centrista que el derechismo que ahora representa Merz.
A la Unión Cristianodemócrata (CDU) le corresponden siete ministerios, además de la cancillería, mientras que a su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) se le adjudican otros tres. Siete serán también los ministerios del Partido Socialdemócrata (SPD).
En la búsqueda de equilibrios, a la socialdemocracia le han correspondido tres ministerios clave: Finanzas, Defensa y Asuntos Sociales y Trabajo. Entre los adjudicados al bloque conservador destacan Exteriores, Economía e Interior.

Vicecancillería y Finanzas: Lars Klingbeil (SPD)


Klingbeil, de 47 años y copresidente del SPD desde 2021, fue el estratega que hace tres años y medio llevó a la victoria electoral a Olaf Scholz. Asumirá Finanzas, ministerio clave para gestionar las arcas públicas del Estado, y lo hará con una Alemania que, por fin, se ha desprendido del dogma de la austeridad para autorizar el gasto prácticamente ilimitado en Defensa e inversiones de hasta 100.000 millones de euros en la puesta al día de las infraestructuras del país.

Economía: Katherina Reiche (CDU)

Reichelt, de 51 años y de la Unión Cristianodemócrata (CDU), es la apuesta de Merz para relanzar la economía alemana, tras dos años en recesión y ante los pronósticos que auguran seguirá en la zona del estancamiento en el presente año. Su designación fue recibida con aplausos desde el ámbito económico, al que pertenece, puesto que entrará en el Gobierno desde la posición de jefa de la filial del gigante energético E.ON Westerenergie.

Asuntos Exteriores: Johann Wadephul

Wadephul, de 62 años, será el primer titular de Exteriores de la CDU desde hace seis décadas. Este ministerio ha correspondido tradicionalmente al socio menor, una práctica que ahora se rompe como un reflejo de la voluntad de Merz de llevar directamente su política exterior. Entre sus desafíos está buscar un equilibrio con EEUU, el gran aliado del que Alemania ya no puede fiarse, sea por el apoyo expreso de Donald Trump a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) o por sus amenazantes aranceles.

Defensa: Boris Pistorius

Pistorius, de 65 años y socialdemócrata, repite en el cargo tras haber tratado en la anterior legislatura de dar credibilidad al compromiso de Scholz con la 'Zeitenwende' --cambio de era-- en Defensa. A la invasión de Ucrania respondió Scholz con compromisos de solidaridad con Kiev, aunque lastrados por su lentitud en la toma de decisiones. Pistorius deberá plasmar en la realidad esa voluntad. Entre sus incógnitas inmediatas está si da luz verde a los misiles de largo alcance Taurus a Ucrania y si secundará la coalición de voluntarios del francés Emmanuel Macron y el británico Keir Starmer.

Interior: Alexander Dobrindt

Dobrindt, de 54 años y de la CSU bávara, de línea más derechista que su partido matriz, la CDU, le corresponderá llevar a la práctica la promesa de Merz de aplicar desde el primer día de su mandato medidas destinadas a una reducción drástica de la inmigración irregular. Algo que implicará las devoluciones en caliente en la frontera alemana. Polonia ya ha expresado su protesta ante este propósito que, según Varsovia, no puede aplicarse unilateralmente. La línea dura migratoria es parte de la estrategia de Merz para recuperar electorado perdido en dirección a la AfD.

Trabajo: Bärbel Bas


Bas, de 57 años y socialdemócrata, accede al ministerio de Asuntos Sociales y Trabajo tras haber sido en la anterior legislatura presidenta del Parlamento. Se caracterizó desde ese puesto por sus esfuerzos por mantener a raya a la AfD y neutralizar, sin caer en partidismos, sus arengas incendiarias. Ahora deberá luchar por llevar adelante la promesa socialdemócrata de elevar el salario mínimo interprofesional a 15 euros por hora trabajada --de los 12,85 euros actuales-- y evitar que el gasto en defensa o en inversiones implique recortes en el tejido social alemán.

martes, 6 de mayo de 2025

A por otra jornada histórica

 Alemanya busca el camí enmig del caos global

Sí, estem sor­pre­sos. El pre­si­dent [Donald] Trump està mos­trant unes reac­ci­ons impre­vi­si­bles i una hos­ti­li­tat cap a Europa que mai no ens hauríem ima­gi­nat. De [Vladímir] Putin coneixíem prou bé l’agres­si­vi­tat, però encara no sabem fins on arri­barà o si és insa­ci­a­ble”, adme­tia recent­ment Johann Wadep­hul, fins ara vice­pre­si­dent del bloc con­ser­va­dor del Par­la­ment ale­many i, a par­tir d’ara, minis­tre d’Afers Estran­gers. Prendrà pos­sessió del càrrec després que, en la sessió d’avui mateix, s’hagi con­su­mat l’elecció par­la­mentària de Fri­e­drich Merz com a nou can­ce­ller, amb els soci­al­demòcra­tes com a socis de coa­lició.

Wadep­hul feia aques­tes refle­xi­ons davant d’un grup de peri­o­dis­tes en una sessió par­la­mentària recent. En aquells moments, con­ser­va­dors i soci­al­demòcra­tes encara aca­ba­ven de polir el pacte de coa­lició que final­ment es va sig­nar dilluns pas­sat. Però el seu nom ja sonava com a titu­lar d’Afers Estran­gers. Serà el pri­mer cop en 60 anys que aquest minis­teri queda en mans d’un repre­sen­tant de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU), el par­tit de Merz. Fins ara, el lloc s’assig­nava al soci menor de coa­lició. És clar que Merz, repre­sen­tant dels cor­rents més dre­tans del seu par­tit, vol por­tar direc­ta­ment les rela­ci­ons inter­na­ci­o­nals, en un moment en què Ale­ma­nya està con­fron­tada a un nou desor­dre mun­dial, domi­nat per les pro­vo­ca­ci­ons dels EUA i Rússia.

Wadep­hul, cons­ci­ent del paper com a cap de la diplomàcia ale­ma­nya, expres­sava encara la seva con­fiança en la nego­ci­ació amb els EUA, tant pel que fa als aran­zels de Trump com a la pers­pec­tiva que la Casa Blanca deixi Europa fora en la cerca d’un acord que aturi la guerra d’Ucraïna. Berlín no vol donar per tren­cat el fil transatlàntic que, des de la fi de la Segona Guerra Mun­dial, l’ha lli­gat amb Was­hing­ton. Sí que es per­ce­ben com irre­cu­pe­ra­bles a mitjà ter­mini els vin­cles amb Mos­cou. La línia de diàleg amb Rússia mar­cada en temps dels can­ce­llers Sch­midt, Kohl, Schröder i Merkel ha que­dat tallada. Olaf Scholz, ja excan­ce­ller, va mar­car el camí cap al rear­ma­ment tot just ence­tada la invasió d’Ucraïna. A Merz li cor­res­pondrà acti­var-lo, amb la des­pesa de Defensa alli­be­rada de limi­ta­ci­ons pres­su­postàries. Ale­ma­nya no només ha enter­rat el dogma de l’aus­te­ri­tat, sinó també la uto­pia de man­te­nir-se com a potència econòmica però poc mili­ta­rit­zada.

“Mai en tota la història de la República Fede­ral d’Ale­ma­nya la classe política no s’havia sen­tit tan aban­do­nada”, expli­cava a un grup de cor­res­pon­sals el direc­tor de la Soci­e­tat Ale­ma­nya de Política Exte­rior (DGAP), Tho­mas Kleine-Brock­hoff. Des de la der­rota del nazisme, l’Ale­ma­nya occi­den­tal s’havia sen­tit tute­lada pel germà gran transatlàntic, els Estats Units. L’altra mei­tat, l’ori­en­tal, va que­dar inte­grada en l’òrbita dels satèl·lits soviètics. Entre aquell any zero del 1945 i la guerra freda va que­dar clar, a ulls de l’Ale­ma­nya dita lliure, que els EUA serien l’aliat indis­cu­ti­ble. L’Ale­ma­nya del mira­cle es recons­truïa amb l’ajut del pla Mars­hall; la de l’est que­dava sot­mesa a la tena­lla de Mos­cou. Els gai­rebé 19 mili­ons d’habi­tants de la República Democràtica Ale­ma­nya (RDA) van pas­sar de la dic­ta­dura nazi a la comu­nista.

Ofen­siva soviètica i Nurem­berg
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La reu­ni­fi­cació ale­ma­nya, el 1990, va ser fruit de la nego­ci­ació a sis ban­des –els qua­tre ali­ats que van vèncer el nazisme més les dues Ale­ma­nyes–, en uns moments en què Mos­cou vivia el miratge de la peres­troika de Mikhaïl Gor­bat­xov. La nova Ale­ma­nya resul­tant va con­ti­nuar con­fi­ant ple­na­ment en l’eix transatlàntic, fins i tot en el pri­mer man­dat de Trump.

De cop, l’esquema de les ali­an­ces inqüesti­o­na­bles s’ha enfon­sat. Scholz va tren­car el fil amb Mos­cou arran de la invasió d’Ucraïna. Merz inten­tarà recon­duir la situ­ació amb els EUA. La seva línia política, molt més dre­tana que la d’Angela Merkel, pot ser que li faci­liti les coses amb Trump.

Si Merz acon­se­guirà o no sal­var la relació amb els EUA és una de les pre­gun­tes que es cre­uen en l’ani­ver­sari de la der­rota del nazisme. La capi­tu­lació del Ter­cer Reich es va sig­nar la nit del 8 de maig del 1945 a Karl­horst, una residència als afo­res de Berlín. Hit­ler s’havia suïcidat el 30 de maig al seu búnquer amb la seva dona, Eva Braun. A la mort del Führer hi va seguir una set­mana agònica. L’ordre del dic­ta­dor era no ren­dir-se. Qual­se­vol que sortís amb la ban­dera blanca podia morir afu­se­llat.

Les tro­pes soviètiques havien arri­bat als afo­res de la capi­tal del Reich el 16 d’abril. En aquells quinze dar­rers dies fins a la cai­guda de Berlín, el 2 de maig, es cal­cula que van morir encara uns 170.000 sol­dats. Els ali­ats occi­den­tals –els EUA, França i el Regne Unit– havien tras­pas­sat el Rin i van sig­nar un pri­mer docu­ment de capi­tu­lació el dia 7, a Reims. L’endemà, es va for­ma­lit­zar a Karls­horst la ren­dició incon­di­ci­o­nal en presència dels caps de l’exèrcit de terra, el de mar i el de l’aire de la Wehr­macht, l’exèrcit ale­many, i els cor­res­po­nents dels qua­tre ali­ats. Karl­horst, ara un museu més aviat dis­cret, va bullir d’acti­vi­tat aquell dia. Els repre­sen­tants dels EUA, França i el Regne Unit aca­ba­ven d’ater­rar a Tem­pel­hof, l’històric aero­port ber­linès. Els de la Unió Soviètica se sen­tien com a casa. Per part de l’Ale­ma­nya nazi, va sig­nar la ren­dició el coman­dant suprem de l’exèrcit de terra, Wil­helm Kei­tel. Qua­tre dies després, Kei­tel rebia tracte de pre­so­ner de guerra pels ali­ats. Va aca­bar con­dem­nat a mort i exe­cu­tat en els judi­cis de Nurem­berg, l’octu­bre del 1946.

Visi­tar la vila de Karl­horst ser­veix per pren­dre consciència del paper de l’exèrcit soviètic en el que ara es coneix a Ale­ma­nya com a Dia de l’Alli­be­ra­ment, no de la Capi­tu­lació. Del 60 mili­ons de morts que va dei­xar la guerra enge­gada per Hit­ler, 27 eren ciu­ta­dans de la Unió Soviètica. Els car­tells i expli­ca­ci­ons dins el museu i fora, on s’exhi­bei­xen uns quants tancs soviètics, són en ale­many, rus i, en ter­cer lloc, més petit, anglès. Per arri­bar a la bar­ri­ada perifèrica del museu, a l’antic sec­tor comu­nista, es passa per Trep­tow, on hi ha l’impres­si­o­nant monu­ment als sol­dats soviètics. La imatge domi­nant és una monu­men­tal escul­tura de 30 metres d’alçada, la del sol­dat amb una cri­a­tura en braços i una espasa que tra­vessa una creu gam­mada. És la peça prin­ci­pal del que en rea­li­tat és un cemen­tiri per a 8.000 sol­dats soviètics cai­guts en la dar­rera fase de la bata­lla de Berlín.

En temps de la divisió ale­ma­nya, Trep­tow rebia, cada ani­ver­sari de la capi­tu­lació, la visita de milers de ciu­ta­dans. La tra­dició es manté, però els últims anys hi ha hagut ten­si­ons entre grups de vete­rans rus­sos i ucraïnesos. Aquest any, s’ha exclòs la repre­sen­tació diplomàtica tant de Rússia com de Bie­lorússia de l’acte cen­tral de dijous al Par­la­ment. Es tem que Putin, des de Mos­cou, ins­tru­men­ta­litzi la der­rota del nazisme per glo­ri­fi­car el seu exèrcit.

Merz arriba al poder en un moment de con­fusió glo­bal. Els EUA han dei­xat de ser l’aliat de capçalera. De Rússia ja no se’n fiava ningú, però ara, al damunt, Mos­cou té el suport de par­tits teòrica­ment con­tra­na­tura repar­tits per tot Europa. Són les ultra­dre­tes pro­rus­ses, algu­nes en el poder, com ara l’hon­garès Fidesz de Víktor Orban. D’altres, com ara Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), que no paren de créixer fins i tot en un país on es pen­sava que s’havien fet bé els deu­res quant a memòria històrica.

No hi ha dub­tes sobre la seva peri­llo­si­tat. Els ser­veis secrets de l’Inte­rior van dei­xar clar en l’informe pre­sen­tat fa uns dies que és un par­tit sota “obser­vació” pel seu extre­misme. Teòrica­ment, això podria impul­sar una demanda d’il·lega­lit­zació davant del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­ci­o­nal. La cúpula d’AfD ha reac­ci­o­nat, com acos­tuma a fer, denun­ci­ant un setge anti­de­mocràtic. I aquest aliat que ja no es com­porta com a tal, els EUA, qua­li­fica de “tira­nia” l’informe con­tra el par­tit que, en plena cam­pa­nya elec­to­ral, va tenir el suport de Trump.

Merz haurà d’esforçar-se per apro­par-se a Emma­nuel Macron i reac­ti­var el tra­di­ci­o­nal eix franco-ale­many. Amb el Regne Unit fora de la Unió Euro­pea, l’única potència atòmica que hi ha al bloc comu­ni­tari és França. S’obre aquí la següent incògnita: què pas­sarà si aquest parai­gua euro­peu atòmic passa a mans del lepe­nisme en les pro­pe­res pre­si­den­ci­als fran­ce­ses? Són mol­tes les incer­te­ses en aquest nou desor­dre mun­dial. Sigui com sigui, el man­dat de Merz, sense experiència de govern, arrenca amb el com­promís de res­ca­tar Ale­ma­nya de l’actual paràlisi i d’assu­mir un nou paper a Europa, 80 anys després de la der­rota del nazisme.

Impecable Zapfenstreich y convulsa investidura

Merz se convierte en canciller de Alemania tras una accidentada elección que rozó el fracaso



Merz pierde contra pronóstico la primera votación para salir elegido canciller de Alemania

 Gemma Casadevall


El líder conservador alemán, Friedrich Merz, logró este martes convertirse en nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA), tras una votación en el Parlamento en la que rozó el fracaso al quedar en una primera vuelta por debajo de la mayoría requerida. Por primera vez en la historia de la RFA, fue necesario recurrir a una segunda vuelta, donde sí obtuvo el respaldo que precisaba: 325 votos, por encima de la mayoría de 316. En lugar del liderazgo fuerte que espera imprimir desde el arranque de su mandato, en su elección se plasmaron las fragilidades de la alianza de gobierno entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller saliente, Olaf Scholz, cuyo pacto se había sellado la víspera. Esta alianza nació de la voluntad compartida de mantener aislada a la ultraderecha de Alternativa para Alemania (AfD) y, a la vez, sustentarse en una mayoría suficiente para afrontar las tres grandes prioridades de Merz: el rearme, la reactivación económica y el endurecimiento de la política migratoria. Con su lema "Alemania ha vuelto", Merz se propone marcar pautas a escala europea e iniciar sus reformas en Alemania desde el minuto cero de su elección.

"Buenos días a todos", fue el simple saludo de apertura de la presidenta del Parlamento, la conservadora Julia Klöckner, cuando todo parecía apuntar a una sesión sin sobresaltos. Sin preámbulos, pasó casi inmediatamente a la votación de los diputados. Merz precisaba 316 votos para ser elegido en la primera vuelta y entre conservadores y socialdemócratas suman 328. Obtuvo 310 votos, de los 621 emitidos, lo que obligó a ir a una segunda vuelta. A la lectura del resultado siguió un silencio sepulcral en el hemiciclo. La cara de Klöckner reflejaba su nerviosismo y desconcierto. Se retiraron durante horas los grupos parlamentarios para consensuar cuándo se produciría esa segunda vuelta, lo que debía ocurrir en un plazo máximo de 14 días. Finalmente el jefe del grupo parlamentario conservador, Jens Spahn, informó de que la sesión se retomaba esa misma tarde. Los opositores Verdes y la Izquierda respaldaron esa opción, lo que les agradecieron las filas conservadoras. La segunda ronda fue una especie de 'fumata blanca' para Merz.

Un revés inédito

Su fracaso en la primera vuelta es más que un lamparón. Los nueve anteriores cancilleres federales precisaron solo de una ronda de votación. Destacaron, además, las ausencias de algunos diputados --630 componen la Cámara--. Se frustró así lo que habría sido elección impecable, a tono con lo que fue el proceso de formación de su alianza de gobierno. Han transcurrido 72 días desde las elecciones generales, frente al récord de 171 días que precisó Angela Merkel en su última legislatura. Los comicios del 23 de febrero dieron una clara victoria al bloque conservador de Merz, con ocho puntos de ventaja sobre la AfD y 12 sobre el SPD. Esa correlación de fuerzas se había movido ya a favor del radicalismo derechista, al que ahora los sondeos colocan empatado o incluso superando a los conservadores de Merz.

La formación de la alianza con los socialdemócratas discurrió sin indiscreciones ni filtraciones perturbadoras a los medios. Al SPD le correspondieron finalmente siete ministerios, entre ellos Finanzas y Defensa; es el mismo número que los de la CDU de Merz, aunque a estos se le añaden los tres de la CSU bávara, su partido hermano a escala regional.

Será un equipo marcado por rostros nuevos o incluso sin experiencia de gobierno, como es el caso de Merz y de su vicecanciller y ministro de Finanzas, el socialdemócrata Lars Klingbeil. Hay únicamente un superviviente del gobierno anterior, Boris Pistorius, quien repite como ministro de Defensa. Parece que esa inexperiencia les pasó factura, ya que la votación parlamentaria evidenció una falta de control sobre sus filas. Merz había ya errado el cálculo en cuanto al respaldo de sus propias filas, al no conseguir su apoyo cerrado al proyecto de ley recientemente presentado desde la oposición en materia migratoria.


La sombra de Merkel


El fracaso de la primera votación es otro revés en la carrera de obstáculos que marca la biografía de Merz. El líder conservador llevaba ya casi una decada y media apartado de las estructuras de su partido. El ascenso a la jefatura de la CDU de Merkel, en el 2000, y la llegada de esta al poder, en 2005, derivaron en un arrinconamiento político para Merz, representante de la línea más derechista, frente al centrismo de su poderosa rival interna. Se convirtió en líder de la CDU en diciembre de 2021, tras la retirada de Merkel, y fue designado candidato del bloque conservador con Scholz ya en el poder.

Merkel acudió esta vez a la tribuna de invitados del Bundestag, dentro del proceso de reconciliación entre ambos políticos. Solo asistió a la primera vuelta, la fallida para Merz. Luego se ausentó por razones de agenda, según explicaron fuentes de su oficina. Las distancias entre ambos políticos no son un secreto en Alemania. La propia Merkel no dudó en criticar a Merz cuando le pareció "imprudente" que éste no rehuyera el apoyo de la AfD en una reciente votación parlamentaria sobre política migratoria.

El propósito proclamado por Merz era ponerse inmediatamente en marcha. De acuerdo a la línea de sus predecesores, este miércoles viajará ya a Francia para reunirse con Emmanuel Macron, tras lo que seguirá ese mismo día a Polonia para entrevistarse ya como canciller con el primer ministro Donald Tusk. El jueves asistirá como canciller al 80 aniversario de la Capitulación del Tercer Reich.

El respeto a Scholz

El tropiezo de la primera votación era totalmente inesperado por los medios y por el estamento político. La víspera de la sesión parlamentaria, el aún canciller Olaf Scholz tuvo una despedida solemne con la ‘Zapfenstreich’ o toque de retreta, la ceremonia militar con que el ejército despide en Alemania a los presidentes, cancilleres y ministros de Defensa. Es un desfile nocturno a la luz de las antorchas que portan los soldados, en el Bendlerblock, sede del ministerio de defensa y también centro de documentación y homenaje a la resistencia contra Adolf Hitler.

Como es tradición, cada homenajeado elige varias piezas en la selección musical que interpreta la banda militar. Merkel escogió para su despedida del poder la música de la ex reina del punk alemán Nina Hagen, entre otras. Scholz se despidió entre el 'In my life' de The Beatles y 'Respect' de Aretha Franklin.

Respeto fue el término elegido para la campaña que le llevó al poder en 2021. Ese era también el sentimiento general de los presentes en la ceremonia, la plana mayor de la política alemana y de todos los órganos constitucionales, además del propio Merz.

El discurso de despedida se lo dispensó Boris Pistorius, que seguirá como ministro de Defensa. Pistorius recordó ahí cómo la legislatura de Scholz quedó marcada por el impacto, tres meses después de su llegada al poder, de la invasión de Ucrania por Rusia.

Además del respeto de su correligionario o de la canción de Franklin, a Scholz le despidió una cerrada ovación de todos los presentes en su toque de retreta. Esta ceremonia, que hasta hace pocos años topó con cierto repudio por su resonancias militaristas, se ha consolidado como una forma aceptada y bella de despedir a los cargos políticos tras el ejercicio del poder.  

domingo, 4 de mayo de 2025

Nunca es tarde


Merz, el regreso a Alemania de la derecha no 'merkeliana'




El líder de la CDU, Friedrich Merz, tras su discurso en el comité federal del partido del pasado lunes. / HANNIBAL HANSCHKE / EFE


Gemma Casadevall

Friedrich Merz, de 69 años y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) tras la retirada de Angela Merkel, alcanzará este martes el puesto que lleva anhelando desde hace más de 20 años: la cancillería alemana. Será el décimo canciller en la historia de la República Federal de Alemania (RFA) y el sexto del bloque conservador, que integran su partido y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU). Pero será también el primer jefe de un gobierno federal alemán que lidia con la pérdida de confianza respecto al gran aliado hasta ahora incondicional, Estados Unidos. La hostilidad hacia Europa de Donald Trump ha abierto una grieta en el eje transatlántico que hace poco parecía impensable. Mucho menos aún puede contar con Rusia. La guerra de agresión contra Ucrania aniquiló la línea del 'appaesement', o apaciguamiento, que practicó Merkel. Sí se espera de Merz que recomponga el eje franco-alemán, maltrecho por la falta de química entre Emmanuel Macron y Olaf Scholz, el frío canciller socialdemócrata que le traspasará el poder. También se espera una revitalización de las relaciones con el Reino Unido, pese a las barreras dejadas el Brexit.

Merz asumirá el cargo a dos días del 80 aniversario de la capitulación del Tercer Reich, con una Alemania inmersa en ese nudo de relaciones complejas o rotas, en el caso de Moscú, con las cuatro potencias aliadas que derrotaron al nazismo. Completa el panorama adverso la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), convertida en segunda fuerza a escala nacional, lo que ha echado por tierra la ilusión de que el país del partió el Holocausto se había blindado debidamente contra el neonazismo.

Nada está saliendo como probablemente imaginó Merz cuando en diciembre de 2021, tras varios tanteos, tomó por fin las riendas de la CDU. El socialdemócrata Scholz había ganado unos meses antes las elecciones, impulsado por su perfil de continuador de Merkel, pese a ser de familias políticas rivales. La jubilación política de Merkel permitió a Merz regresar a la vanguardia tras 12 años apartado de las estructuras del partido y como representante del ala más derechista y menos 'merkeliana'.

El arrinconamiento de Merkel

Ni Merz ni Merkel han tratado de disimular nunca sus diferencias. La CDU/CSU ganó las elecciones del pasado 23 de febrero prometiendo cerrar fronteras a la inmigración irregular y reconociendo como "error" la acogida de refugiados que defendió Merkel durante la gran crisis migratoria de 2015. Merz quiere revertir lo que califica de llegada descontrolada de inmigrantes y, en su camino hacia el poder, rompió un tabú al dejarse respaldar por la AfD en una moción parlamentaria para endurecer la política migratoria. Merkel, que no suele incidir en la política diaria, criticó sin tapujos ese voto cómplice.

Paradójicamente, Merz dirigirá ahora una coalición con los socialdemócratas, la constelación con la que Merkel gobernó en tres de sus cuatro legislaturas. No hay otra alianza posible que le dé la mayoría parlamentaria sin romper el cordón sanitario sobre la ultraderecha.

Merz llega a la cancillería sin experiencia de gobierno ni siquiera a escala regional, lo que en Alemania es inusual, y sin que se le reconozcan dotes para el consenso, el sello de identidad de Merkel. Se propone activar el rearme y sobre todo la economía, tras dos años en recesión y con 2025 apuntando al estancamiento. Tendrá que buscar consensos entre su ideario liberal, la defensa de las privatizaciones o los recortes y el contrapeso representado por su vicecanciller y ministro de Finanzas, el presidente de los socialdemócratas, Lars Klingbeil.

Pedigrí conservador

La línea divisoria entre su derechismo y el centrismo de Merkel está clara. Pero nadie le cuestiona a Merz su arraigo en la CDU, partido al que llegó décadas antes de que lo hiciera Merkel. Nacido en 1955 en Brilon, en el populoso 'land' de Renania del Norte-Westfalia, ingresó en las juventudes de la CDU en 1972. Empezó a despuntar como brillante rejuvenecedor de la línea del canciller Helmut Kohl y se convirtió en eurodiputado en 1989. De la Eurocámara pasó Merz en 1994 al Parlamento federal. Pero tras estallar el escándalo de las cuentas secretas de la 'era Kohl' se produjo el primer choque con Merkel, quien había ingresado unos pocos años antes como joven promesa procedente del este del país y había alcanzado ya la jefatura del partido tras llamar a "emanciparse" del patriarca.

El pulso entre ambos tuvo dos picos: primero, en 2002, cuando una conjura entre varios barones del partido y otros machos alfa forzaron a Merkel a renunciar a ser la candidata del bloque en las elecciones generales. La designación recayó en el bávaro Edmund Stoiber, que perdió ante Gerhard Schröder. Merkel reclamó luego el puesto de líder de la oposición parlamentaria, lo que Merz encajó de mala gana. Unos años después, con Merkel ya en la cancillería al frente de su primera gran coalición con los socialdemócratas, Merz se retiró como diputado para pasar a la empresa pública.

Cómo convertirse en millonario

A esta etapa debe Merz el otro rasgo esencial de su biografía: el de millonario y orgulloso propietario del jet privado que gusta pilotar. Su paso por sucesivos consejos de administración incluye el cargo de presidente en Alemania del fondo de inversión BlackRock. Ello hace que muchos de sus compatriotas le identifiquen con la voracidad neoliberal. Otros consideran que tales conocimientos le dan ventaja para relanzar la economía o para buscar afinidades con Trump, con quien comparte la afición al golf.

El próximo martes, cuando asuma su cargo, tendrá en la tribuna de invitados a Merkel. Pese a no haber asistido a ningún congreso de a CDU desde su retirada, la excancillera parece dispuesta ahora a buscar el reencuentro con su partido.

La otra mujer que, en lo privado, marca la biografía de Merz es su esposa, Charlotte. Llevan casados 44 años, tienen tres hijos y siguen mostrándose como un matrimonio bien conjuntado, inclusive cuando saltan a la pista de baile.

domingo, 27 de abril de 2025

En capilla

Compás de espera: los 4 dilemas de la CDU y el SPD



Friedrich Merz. / Michael Kappeler/dpa

 Gemma Casadevall

El líder de los conservadores alemanes, Friedrich Merz, espera obtener entre el lunes y el miércoles la luz verde definitiva al pacto de Gobierno que le convertirá en el nuevo canciller de la República Federal de Alemania (RFA). Necesita para ello la ratificación tanto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), su partido, como de los socialdemócratas del canciller saliente, Olaf Scholz.
Será, de materializarse, la quinta alianza entre los dos partidos que se han alternado el poder en Alemania desde la fundación de la RFA. La CDU debe dar luz verde este lunes, en un congreso de formato reducido, a un pacto cuyos puntos fuertes son el rearme, la reactivación económica y la línea dura migratoria. Las bases del Partido Socialdemócrata (SPD) tienen hasta la medianoche del miércoles para darle o no su respaldo, en una consulta entre sus 358.000 militantes. La futura alianza confronta a ambos bandos dilemas, en medio de la erosión precipitada por el auge de una ultraderecha que, según los sondeos, podría ser la primera fuerza, de convocarse nuevas elecciones. A continuación, los principales desafíos.

¿Dinamizará Merz el motor alemán y europeo?

La Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), hermanada a la CDU, no se anduvo con rodeos y ratificó sin debates el pacto de coalición al día siguiente de anunciarse el acuerdo entre los partidos implicados. Pero Merz necesita exhibir cohesión y liderazgo en la CDU. Han discurrido seis meses desde el hundimiento de la coalición de Scholz con verdes y liberales y dos desde las elecciones que ganó la CDU/CSU con ocho puntos de ventaja sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD).
De esa situación se ha pasado al empate en los sondeos, con tendencia alcista para los ultras. Una parte del bloque conservador anima a 'normalizar' las relaciones con la AfD como oposición parlamentaria. Merz se propone dar un giro más derechista a su partido y recuperar base electoral absorbida por los ultras. Se presenta como el líder que Alemania y Europa necesitan frente a la deriva de EEUU con Donald Trump. Si nada se tuerce, se someterá a la elección parlamentaria como canciller el 6 de mayo. Sus primeros pasos, inmediatamente después, se orientarán hacia la restauración del eje franco-alemán, maltrecho por la falta de química entre Emmanuel Macron y Scholz. Polonia, su otro gran vecino europeo, será su siguiente objetivo.

¿Cómo organizar el rearme alemán sin olvidarse de Ucrania?


Antes aún de tener listo su pacto de coalición, Merz había dado marcha atrás en una de sus promesas en campaña y accedió a liberar el gasto en defensa del sacrosanto freno a la deuda. Con ello se pretende poner al día al Ejército de un país que durante décadas mimó su poderío económico pero se comportó con timidez en lo militar. Scholz había dado un primer paso en 2022, recién iniciada la invasión rusa de Ucrania, con la llamada ‘Zeitenwende’ -tiempos de cambio-.
Se creó un fondo especial de 100.000 millones de euros en Defensa. Alemania se convirtió en el primer contribuyente europeo a la ayuda militar a Ucrania, incluidos sus sistemas de defensa ‘Patriot’. Pero el Ejército propio sigue en mantillas. "Alemania necesita tantos ‘Taunus’ como sea posible. Y los necesitamos para nosotros", afirmó hace unos días el líder de la CSU bávara, Markus Söder, en alusión a los misiles balísticos con capacidad de alcanzar objetivos a 500 kilómetros. Scholz se negó a suministrar este armamento a Kiev, ante el temor de que eso convirtiera a Alemania en parte del conflicto. Merz, quien reprochó a Scholz esta actitud, no aclara ahora si como canciller dará luz verde a su entrega a Ucrania.

¿Se encamina la socialdemocracia a su enésima crisis?


El Partido Socialdemócrata (SPD) entrará previsiblemente en su siguiente coalición bajo liderazgo conservador, la quinta tras una fugaz experiencia entre 1966 y 1969 y las tres de la ‘era Angela Merkel', degradado a tercera fuerza parlamentaria. Se mantendrá así como partido con responsabilidad de Gobierno, tras los tres años de legislatura fallida de Scholz con los verdes y los liberales. Esta posición no le garantiza precisamente una regeneración. Del 40 % de los votos que obtuvo en 1998, en la primera victoria de Gerhard Schröder, había caído al 34 % en 2005 con el ascenso de Merkel al poder para bajar luego al 23 % y al 20 % en las legislaturas siguientes. Scholz accedió a la cancillería con un 25 %.
Pero en las elecciones del 23 de febrero cayó a su mínimo histórico, un 16,4 %. La crisis del SPD no se mide únicamente en su caída de votos, sino también por su búsqueda desesperada de remedios en la cúpula: desde 2002, con Schröder en el poder, el SPD ha conocido diez relevos en su presidencia. Scholz se retirará como canciller para pasar a diputado raso. El hombre fuerte del SPD actual no es ninguno de los dos co-presidentes, Lars Kingbeil y Saskia Esken, sino el ministro de Defensa, Boris Pistorius, quien previsiblemente repetirá en el cargo.

¿Salvará el SPD su sello en lo laboral y social?


La línea dura en materia migratoria será un hueso difícil de roer para muchos socialdemócratas, aunque hay consenso en cuanto a la voluntad de reducir la inmigración irregular. Pero desde las filas conservadores se empezaron ya a matizar los objetivos pactados en cuanto al aumento del salario mínimo interprofesional -de los 12,8 euros actuales por hora trabajada a los 15 euros-, así como a mejoras en las jubilaciones y ayudas a la familia. Es decir, los caballos de batalla del SPD y los aspectos en los que quieren defender su sello para actuar de dique de contención frente a los temidos recordes en una Alemania que, según todos los pronósticos, seguirá sin levantar cabeza. La primera economía europea cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Y para 2025 se espera un crecimiento nulo -0,0 % del PIB, según últimos los pronósticos del agónico Gobierno saliente de Scholz. La culpa ahora ya no es la crisis energética, sino los aranceles de Donald Trump.

martes, 15 de abril de 2025

La hora de las bases


El SPD suplica a sus bases el apoyo a un ambiguo pacto de gobierno con la CDU de Merz




El canciller alemán, el socialdemócrata Olaf Scholz, en un acto del partido. / MARIJAN MURAT / DPA / AP



Gemma Casadevall


¿Cómo convencer a una joven llegada a Alemania como refugiada de que dé su voto a un pacto de coalición que acelerará las expulsiones? O a un antibelicista de que dé al visto bueno al gasto ilimitado en defensa. O a un militante de base a que asuma la "normalización" de la ultraderecha. Dilemas como estos planean sobre la consulta abierta este martes entre los casi 360.000 militantes del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller saliente, Olaf Scholz. De ellos depende la ratificación del pacto para una coalición liderada por el derechista Friedrich Merz.

"Si no sale adelante, iremos a nuevas elecciones", argumenta la copresidenta del SPD, Saskia Esken, cuyo puesto se ve en la cuerda floja por representar al ala más izquierdista del partido. "Tenemos que actuar con responsabilidad hacia el país", apunta el otro copresidente, Lars Klingbeil, quien supuestamente será el vicecanciller y titular de Finanzas en esa coalición.

El arranque de la consulta, que se prolongará hasta el día 29, estuvo precedida por una conferencia híbrida, presencial y virtual, con la presencia de Esken, Klingbeil, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, y otros rostros de peso en el SPD. Scholz, quien sigue como canciller en funciones, se mantiene al margen del debate. Tras la elección de su sucesor pasará a ser diputado raso por su distrito de Potsdam

El tono de la cúpula es de súplica. Las posturas de los militantes presentes en la sala, expresadas desde sedes de distrito o a través del chat no son tranquilizadoras. Hibba Kauser, una joven de origen paquistaní crecida en un albergue para refugiados, ve imposible dar su voto a un acuerdo que, dice, "atenta" contra sus "principios". Coincide con el rechazo cerrado al pacto de los Jusos, las Juventudes del SPD. A punto estuvo de ser devuelta a su país, con tres años, de no haberlo evitado un abogado materialmente en el último minuto. Sostiene que el pacto parece "inspirado" en Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza nacional desde las elecciones del pasado 23 de febrero. No solo porque pone el acento en la aceleración de las deportaciones, sino porque alargará los plazos para adquirir la nacionalidad alemana. Por no hablar, recuerda, del anhelo de Merz de hacer revocable la adquisición de la doble nacionalidad. Algo que hasta ahora solo se contempla para casos extremos como terrorismo.

Rearme y normalización de la ultraderecha

Las intervenciones reflejan las dudas acerca del rearme, cuyo máximo impulsor ha sido en la pasada legislatura Pistorius, el ministro más popular de Scholz. El respaldo a Ucrania no se rebate. Pero despierta recelos la carta blanca que se da al gasto en defensa. O el objetivo de reimplantar un servicio militar teóricamente voluntario, sin que quede claro cómo se motivará a los jóvenes a apuntarse, cuando el peligro a una guerra dejó de ser algo abstracto.
Todo pacto de coalición es un documento "de intenciones", explica Klingbeil. "No se asumirán gastos imposibles", insiste, desde su posición de posible titular de Finanzas.

Pero las ambigüedades no emanan únicamente del pacto. El propio Merz se ha dedicado en los últimos días a relativizar muchos apartados. No está claro cuándo aumentará a 15 euros por hora el salario mínimo interprofesional, la gran promesa del SPD. Tampoco en qué quedará la "normalización" de la AfD. Merz ha insistido en que con él se mantendrá el cordón sanitario en torno a ese partido. Pero un miembro de la cúpula de su Unión Cristianodemócrata (CDU) y eterno aspirante a presidirla, Jens Spahn, predica que debe darse a la ultraderecha el mismo trato que al resto de la oposición. "Es intolerable equiparlos con los Verdes, que han sido socios sensatos de gobierno, o a La Izquierda, que salvaron la democracia en el este", opina Johan, desde la oficina del distrito berlinés de Tempelhof-Schöneberg. Alude así a los ecologistas, aliados del SPD tanto con Gerhard Schröder en la cancillería como con Scholz, y también a La Izquierda, determinante para dejar a la AfD aislada incluso en sus bastiones.

Últimos pasos hasta el relevo en el poder


Klingbeil enumera entre los logros de la negociación del pacto que al SPD se le adjudiquen siete ministerios. Es decir, uno más que en la última gran coalición con Angela Merkel y pese a su debilidad, tras haberse hundido en los últimos comicios al mínimo histórico del 16,4% de los votos.

La baza principal para lograr el apoyo de las bases es la perspectiva de otras elecciones anticipadas. Según los expertos, solo favorecerían a la AfD, actualmente casi empatada en los sondeos con el bloque conservador.

Hasta ahora, las consultas a un pacto de coalición siempre obtuvieron el respaldo de las bases de la SPD, incluso cuando hubo rechazo de los Jusos. Pero Merz representa una línea más derechista y compleja de aceptar que el centrismo de Merkel.

La hoja de ruta hasta la elección de Merz como canciller está milimetrada. El 28 de abril, la CDU debe ratificar el pacto en un congreso. Al día siguiente se cierra la votación entre las bases del SPD, que necesita una participación del 20% para ser vinculante. El 6 de mayo, Merz se someterá al voto del Parlamento. Salvo contratiempos, el 8 de mayo asistirá como canciller al 80 aniversario del Día de la Liberación o de la Capitulación del III Reich.

viernes, 11 de abril de 2025

La pequeña gran coalición

 Merz o com frenar el trumpisme

El nou govern d’Ale­ma­nya ha de fer front, no només a una política aran­zelària agres­siva i veri­nosa per a una potència expor­ta­dora, sinó també a la impre­vi­si­bi­li­tat d’unes mesu­res dràsti­ques que s’acti­ven o es desac­ti­ven d’un dia per l’altre”, adver­tia Tors­ten Sch­midt, cap de l’Ins­ti­tut Leib­niz d’Inves­ti­ga­ci­ons Econòmiques, RWI, l’endemà que els con­ser­va­dors de Fri­e­drich Merz i els soci­al­demòcra­tes del can­ce­ller en fun­ci­ons Olaf Scholz pre­sen­tes­sin el seu pacte de coa­lició. El mis­satge del cap del RWI es produïa en la com­pa­rei­xença con­junta dels prin­ci­pals ins­ti­tuts ale­manys, on es va pre­sen­tar una nova cor­recció a la baixa dels pronòstics per a l’evo­lució del PIB ale­many. La pri­mera eco­no­mia euro­pea acu­mula dos anys seguits en recessió i, segons els ins­ti­tuts, en el millor dels casos tindrà un crei­xe­ment mínim aquest 2025: un 0,1%, en comp­tes del 0,8% que cal­cu­la­ven a la tar­dor.

El pro­tec­ci­o­nisme radi­cal de Donald Trump és el gran ene­mic per a la pri­o­ri­tat decla­rada del futur govern de Merz, la reac­ti­vació econòmica. A l’altra forma de trum­pisme, les ultra­dre­tes euro­pees ali­a­des de l’his­triònic pre­si­dent dels Estats Units, se la vol man­te­nir aïllada i com­ba­tre cor­re­gint allò que, segons Merz, ali­menta la frus­tració de molts ciu­ta­dans. Ale­ma­nya ha de dei­xar de ser el país pre­fe­rent d’aco­llida d’una migració irre­gu­lar des­con­tro­lada, segons el pre­vi­si­ble nou can­ce­ller d’Ale­ma­nya. Per raons de segu­re­tat i pels cos­tos que, diu Merz, gene­ren a l’Estat.

Sis set­ma­nes després de la victòria elec­to­ral de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata i la seva ager­ma­nada Unió Soci­al­cris­ti­ana de Bavi­era (CDU/CSU), Merz va poder pre­sen­tar aquest dime­cres un pacte de govern amb els soci­al­demòcra­tes. El pri­mer que salta a la vista és que no se l’hau­ria d’ano­me­nar “gran coa­lició”. Aquest era el terme amb què es van conèixer fins ara les ali­an­ces entre els par­tits dits majo­ri­ta­ris. El pro­blema, però, és que ja no ho són. La nova coa­lició no la for­ma­ran el pri­mer i el segon grup del Par­la­ment. La segona força par­la­mentària és, des dels comi­cis del 23 de febrer, la ultra­dre­tana Alter­na­tiva per Ale­ma­nya (AfD), on s’agru­pen tant el neo­na­zisme com el trum­pisme ale­many. En aques­tes sis set­ma­nes, i men­tre Merz nego­ci­ava la coa­lició, els son­de­jos han situat els ultres en línia ascen­dent i pràcti­ca­ment empa­tats amb la CDU-CSU. Els soci­al­demòcra­tes con­ti­nuen enfon­sats al ter­cer lloc.

El pacte de Merz busca un equi­li­bri entre els socis, que en rea­li­tat són tres. La CDU tindrà set minis­tres, la CSU bava­resa n’assu­mirà tres y els soci­al­demòcra­tes set més. A l’agres­siva política aran­zelària de Trump vol res­pon­dre el futur can­ce­ller amb la con­signa del Ger­many is back (“Ale­ma­nya ha tor­nat”) com va res­pon­dre a una pre­gunta en anglès en pre­sen­tar el seu pacte. No va acla­rir, però, com s’ho farà, en aquest con­text d’incer­te­ses glo­bals que, com diuen els experts, són el gran ene­mic per pla­ni­fi­car estratègies i inver­si­ons. Merz, que podria ser ele­git can­ce­ller pel Par­la­ment els pròxims 6 o 7 de maig, té al seu favor un ins­tru­ment nou: l’esmena cons­ti­tu­ci­o­nal que va pros­pe­rar fa unes set­ma­nes i que va alli­be­rar del fre al deute la des­pesa en defensa, a més d’un fons de mig bilió d’euros per a infra­es­truc­tu­res. Això impli­carà unes pos­si­bi­li­tats d’endeu­ta­ment pràcti­ca­ment il·limi­ta­des per al rear­ma­ment i ajud a Ucraïna, la lluita con­tra els cibe­ra­tacs i l’espi­o­natge. També per­metrà la posada al dia d’unes infra­es­truc­tu­res esmorteïdes i l’impuls a la digi­ta­lit­zació, l’altra assig­na­tura pen­dent d’Ale­ma­nya.

Els soci­al­demòcra­tes assu­mi­ran Defensa i Finan­ces. També els cor­res­pondrà Tre­ball, des d’on pen­sen llui­tar con­tra las reta­lla­des soci­als i per una rebaixa fis­cal als ingres­sos bai­xos i mit­jans.

L’altra peça fona­men­tal en l’engra­natge és Inte­rior, però cor­res­pondrà a la CSU bava­resa. A aquest minis­teri per­tany el con­trol de les fron­te­res i la immi­gració irre­gu­lar. Merz va gua­nyar les elec­ci­ons amb pro­pos­tes de línia dura, com les devo­lu­ci­ons en calent. També ha promès acce­le­rar les expul­si­ons a ter­cers països dits segurs o als seus llocs d’ori­gen, en el cas d’afga­ne­sos o siri­ans. El pacte pre­veu la supressió o res­tricció a casos excep­ci­o­nals del rea­gru­pa­ment fami­liar per a refu­gi­ats que per­ce­ben pro­tecció sub­sidiària –és a dir, els qui han estat rebut­jats, però no poden ser expul­sats per raons huma­nitàries–. I també una reducció dels sub­si­dis als refu­gi­ats que no mos­trin “moti­vació” per tre­ba­llar.

És un canvi de para­digma res­pecte a l’ano­me­nada “cul­tura d’aco­llida” que va repre­sen­tar Angela Merkel davant suc­ces­si­ves cri­sis migratòries i mal­grat les pres­si­ons del seu bloc con­ser­va­dor perquè tanqués fron­te­res. L’excan­ce­llera, ene­miga interna de Merz, con­si­dera ara “cor­recte” el propòsit de retor­nar els immi­grants irre­gu­lars al país per on hagin ingres­sat a Ale­ma­nya. Sem­pre que, adver­teix, es faci d’acord amb “els veïns euro­peus” afec­tats.

miércoles, 9 de abril de 2025

Casi canciller

Conservadores y socialdemócratas cierran el pacto que convertirá a Merz en canciller



El líder de la CDU y probable nuevo canciller alemán, Friedrich Merz. / CLEMENS BILAN / EFE
 Gemma Casadevall

El bloque conservador de Friedrich Merz, el previsible nuevo canciller de Alemania, confirmó este miércoles que ha alcanzado un pacto de gobierno con los socialdemócratas, seis semanas después de las elecciones nacionales del pasado 23 de febrero. Los términos del acuerdo serán presentados por los líderes de los tres partidos implicados, la Unión Cristianodemócrata de Merz y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU) de Markus Söder, más el Partido Socialdemócrata (SPD) de Lars Kingbeil.
La última ronda negociadora ha sido maratoniana. El acuerdo se había dado casi por cerrado a última hora del martes. Sin embargo, al filo de la medianoche se despidieron las delegaciones respectivas sin anunciar nada para emplazarse a una nueva ronda, este donde limar los "detalles".
Merz tardará aún algunas semanas en ser elegido canciller por el Bundestag (Parlamento alemán). El pacto debe ser ratificado por cada uno de los partidos, lo que en el caso de los socialdemócratas implica someterlo a una votación entre las bases. La CDU lo hará en un congreso que podría tener lugar a finales de abril, mientras que la CSU bávara debe determinar aún la fórmula de validación.
No es un proceso demasiado largo, desde la perspectiva alemana. En otras ocasiones, entre unos comicios nacionales y la elección parlamentaria han pasado tres o hasta seis meses, como ocurrió con Angela Merkel en su última legislatura en gran coalición. No hay vacío de poder, se explica, porque el anterior gobierno sigue en funciones. Pero nada ahora mismo es como siempre. Hay gran nerviosismo entre el ámbito económico, que reclama un plan de acción ante los previsibles estragos que causarán los aranceles de Donald Trump en una potencia exportadora como Alemania. La primera economía europea cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Este 2025 puede ser de nuevo dramático, según avanzan algunos medios a la espera de que los grandes institutos económicos del país actualicen sus pronósticos coyunturales.

Rearme e inmigración

Tampoco pueden esperar otros asuntos apremiantes para el conjunto de Europa, como son el rearme o la política migratoria. Merz logró la aprobación por el Parlamento saliente de una enmienda constitucional para liberar defensa de las restricciones del freno a la deuda y también para activar un paquete de medio billón de euros destinado a las infraestructuras alemanas. Pero habrá que esperar hasta que se traduzcan en proyectos de ley y superen el trámite parlamentario.
A todo esto, a la CDU/CSU le saltaron las alertas procedentes de la demoscopia. A Merz le reprochan desde sus filas haber traicionado su promesa de respetar el freno a la deuda. Las urnas le dieron el 23 de febrero casi 10 puntos de ventaja sobre la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Ahora la impaciencia por ese tiempo muerto de transición o la decepción por las teóricas concesiones a los socialdemócratas le sitúan empatado en los sondeos con la derecha radical. El SPD quedó debilitado al caer a la tercera posición en los comicios nacionales, pero Merz les necesita sí o sí para asegurarse una mayoría parlamentaria y, a la vez, mantener el cordón sanitario sobre los ultras.

martes, 8 de abril de 2025

Entrando en la recta del sprint

Conservadores y socialdemócratas han alcanzado un pacto de Gobierno


El jefe del grupo parlamentario de la CDU/CSU, Thorsten Frei. / EFE

Gemma Casadevall 
El bloque conservador de Friedrich Merz y el Partido Socialdemócrata (SPD) lograron este martes un acuerdo para formar una coalición de Gobierno en Alemania, según informaciones de la televisión privada 'NTV'. Se espera que el pacto de coalición este listo para ser presentado este miércoles, añaden por su parte las dos cadenas nacionales de la pública, ARD y ZDF, aunque advierten de que quedan por concretarse sus detalles finales.
Las negociaciones entre el bloque de Merz, integrado por la Unión Cristianodemócrata y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU), y los socialdemócratas se aceleraron esta semana, entre fuertes presiones del ámbito económico y ante la alarma creada en los mercados por los aranceles de Donald Trump. Ni Merz ni sus virtuales socios del SPD, el partido del canciller en funciones Olaf Scholz, podían permitirse más demoras en una Alemania a la que se reclama, también desde Europa, liderazgo. La primera potencia europea cerró 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. La activación de economía es el principal objetivo de Merz, ganador de las elecciones celebradas el pasado 23 de febrero.
Scholz convocó el lunes a Merz y al presidente del SPD, Lars Klingbeil, a una reunión de urgencia en Cancillería, en pleno desplome bursátil y mientras desde el ámbito económico se apremiaba al político a actuar. Los aranceles de Trump pueden suponer una caída del 15 % en las exportaciones de Alemania, según admitió el lunes el ministro de Finanzas en funciones, Jörg Kukies.
Mientras Scholz analizaba la situación con su previsible sucesor, lo Verdes, socios de gobierno saliente, reclamaban la convocatoria de una sesión del Parlamento esta misma semana centrada en la búsqueda de soluciones ante los previsibles estragos que causarán los aranceles en esa potencia exportadora.
El bloque conservador de Merz ganó las elecciones del pasado 23 de febrero, pero precisa a los socialdemócratas como socios. Es la única constelación política que le dará una mayoría estable y, a la vez, aislará a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Las presiones sobre Merz desde su propio partido son inmensas. Las encuestas sitúan a la AfD casi empatada con el bloque de Merz. Hace un mes, los conservadores les aventajaban en diez puntos.
Las negociaciones de coalición se iniciaron hace cuatro semanas y la idea del líder conservador era someterse a su elección como canciller el 23 de abril. Este plan parece difícil de cumplir. El pacto debe ser refrendado por los tres partidos implicados, CDU, CSU y SPD. En el caso de los socialdemócratas, debe someterse incluso al voto de sus bases.

jueves, 7 de noviembre de 2024

Recolocando piezas

¿Qué ha pasado en el Gobierno de Alemania? Las claves de la ruptura de la coalición de Scholz



El canciller alemán, Olaf Scholz, en un acto este jueves en Berlín. / CARSTEN KOALL / DPA / AP

 Gemma Casadevall

El canciller Olaf Scholz ha dado por finiquitado su inmanejable tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales para emprender el camino a las elecciones anticipadas. El primer paso fue la destitución el miércoles de su ministro de Finanzas, el liberal Christian Lindner, quien se negó a levantar el freno a la deuda que, a juicio del canciller, atenaza a una Alemania en recesión y compromete la ayuda a Ucrania. Scholz dedicó a su ya ex socio reproches inusuales en la política alemana, desde "incompetente" a "irresponsable" y "egoísta". El objetivo ahora es la convocatoria de comicios anticipados, con la oposición conservadora en primer lugar en intención de voto, la ultraderecha pujante y pocas opciones de su reelección. Es difícil que logre revertir esa tendencia, aunque en 2021 sí alcanzó el poder en una victoria contra pronóstico.

La agenda del canciller en funciones


El propósito de Scholz es aferrarse a sus aún fieles socios, los Verdes del ministro de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, y de la titular de Exteriores, Annalena Baerbock. Será un Gobierno en minoría, en una Alemania obsesionada por la estabilidad. A Lindner le sustituirá en Finanzas el secretario de Estado en la Cancillería, Jörg Kukies, persona de confianza de Scholz. Se plantea aún lograr la postergada aprobación de los presupuestos del Estado y someterse a un voto de confianza el 15 de enero, con intención de perderlo, para pedir la disolución del Parlamento y la convocatoria de elecciones a finales de marzo al presidente Frank-Walter Steinmeier, originario del Partido Socialdemócrata (SPD). "El fin de una coalición no es el fin del mundo", declaró Steinmeier este jueves, ansioso de aportar algo de calma a la situación. No hay dudas acerca del voto de confianza, la pregunta es cuándo.

Las prisas de la oposición conservadora

"La coalición de Scholz no murió ayer, sino en febrero de 2022 (…)", sentenció el líder del bloque conservador, Friedrich Merz, recordando los disensos que la han marcado desde sus inicios y se acentuaron tras la invasión rusa de Ucrania. Según su plan, Scholz debe someterse la semana próxima al voto de confianza y posibilitar elecciones anticipadas en enero. El bloque conservador, integrado por la Unión Cristianodemócrata y la Unión Socialcristiana bávara (CDU/CSU) designó ya a Merz hace semanas como candidato a la Cancillería. Ni los socialdemócratas de Scholz ni los Verdes de Habeck han formalizado a los suyos. Pese a su superioridad en los sondeos, la CDU/CSU no tiene la mayoría precisa para hacer prosperar un voto de censura que finiquite por la vía rápida la legislatura. Para tenerla deberían apoyarse en la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), lo que implicaría romper el cortafuegos aún vigente en el país.

La liquidación de los liberales


A la destitución de Christian Lindner siguió el abandono de otros ministros del Partido Liberal (FDP), con una excepción: la de Völker Wissing, titular de Transportes y Digitalización. Wissing decidió abandonar el partido del que ha sido secretario general y miembro de presidencia. Es un síntoma más de la situación en que queda el FDP, partido que durante décadas fue socio 'bisagra' en sucesivos gobiernos, bajo liderazgo conservador o socialdemócrata, y que ahora se asoma a la irrelevancia. Los sondeos lo sitúan por debajo del 5% de votos, mínimo para obtener escaños. "He sufrido personalmente con la situación", aseguró Lindner este jueves, que sumó más reproches en dirección a Scholz en su despedida como socio, en un tono que iba de lo doliente al lavado público de trapos sucios.

El radicalismo de derechas y de izquierdas

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) de Alice Weidel secunda al bloque conservador en su plan de acelerar la liquidación de la legislatura. Está instalada en la segunda posición en intención de voto, tras la CDU/CSU de Merz, pero un eventual repunte de Scholz en los sondeos la apearía de esta situación. La victoria de Donald Trump la favorece, como a otros partidos de la derecha radical europea, que se consideran hermanados con el presidente electo. Ve reforzado su mantra de que el cortafuegos es antidemocrático, especialmente tras haber logrado en las pasadas elecciones regionales del este posiciones de primera o segunda fuerza. Al populismo de izquierdas de Sahra Wagenknecht, tan prorruso como la AfD, el hundimiento de la coalición la ha sorprendido mientras negociaba su ascenso al poder a escala regional en el este, como pieza clave para evitar a los ultras de la AfD y posibilitar nuevas mayorías.

Los precedentes


Cuatro fueron los cancilleres que recurrieron antes al voto de confianza del Bundestag, la Cámaba baja, sea para seguir adelante o con el propósito de precipitar el fin de la legislatura. El primero fue el socialdemócrata Willy Brandt, en 1972, que acabó ratificado en las urnas y con el mejor resultado de su historia. Le siguió su correligionario y sucesor, Helmut Schmidt, en 1982, quien resultó victorioso, aunque cayó ese mismo año por un voto de censura impulsado por el conservador Helmut Kohl.También este pidió poco después la confianza de la Cámara para obtener su ratificación de las urnas, que logró. El precedente inmediato de Scholz fue la decisión de 2005 del socialdemócrata Gerhard Schröder, apremiado por lastimosas derrotas regionales. Perdió la partida frente a la líder de la oposición, Angela Merkel, que ascendió al poder al frente de su primera gran coalición, con la derrotada socialdemocracia como aliada. Esta podría acabar siendo también la única la opción sólida para Merz, de mantener el cortafuegos contra la AfD.

jueves, 7 de marzo de 2024

Nuestra Ursula

Von der Leyen, lanzada a por un segundo mandato en la CE



Ursula von der Leyen, presidenta de la CE, en el congreso del PPE celebrado en Bucarest. / BLOOMBERG
Gemma Casadevall

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, salió este jueves lanzada a por su segundo mandato como candidata del Partido Popular Europeo (PPE), que según los sondeos defenderá su posición de primera fuerza en los comicios del bloque comunitario del próximo junio. Logró su designación como candidata de los populares por 400 votos, frente a 89 en contra, en el congreso celebrado este miércoles y jueves en Bucarest.
Prácticamente, el único objetivo de la cita era mostrar cohesión en torno a la candidata y aprobar un programa electoral de 25 páginas. En materia migratoria apunta a una especie de 'modelo Ruanda', en alusión a la fórmula británica basada en acuerdos con terceros países considerados "seguros" para frenar a la inmigración irregular o devolver ahí a los solicitantes rechazados-. Es un guiño al electorado más derechista, pese a las distancias que dicen mantener respecto a la ultraderecha.
"Nosotros representamos los valores europeos frente al desafío de los populismos, nacionalismos y demagogos aparecidos entre la extrema derecha o la extrema izquierda (...). Son fuerzas que pisotean nuestros valores, de nombres distintos pero con el mismo propósito, que es la destrucción de nuestra Europa", proclamó Von der Leyen. Entre estos "enemigos" están los "amigos de (Vladímir) Putin", añadió, en dirección a la extrema derecha cercana o que actúa incluso como aliada del líder del Kremlin.

Distancia con la extrema derecha

Marcar la línea divisoria respecto a la extrema derecha será uno de los puntales de su campaña, como lo será la apuesta por el rearme y la Defensa europeos, además del compromiso con Ucrania.
Presumiblemente pasará de puntillas por el Pacto Verde, que de proyecto "estrella" en su primer mandato ha pasado a convertirse en eje de las protestas del campo europeo. Su idea de transición ha quedado enterrada por varios líderes europeos y por el presidente del PPE, el asimismo alemán Manfred Weber.
Desde su puesto en la presidencia de la Comisión ha ido abandonando Von der Leyen la vía centrista, en parte porque esa es la realidad también entre muchos de los 80 partidos integrados en el PPE. El congreso de Bucarest sirvió, además de para proclamarla como candidata única, de escaparate de las distintas corrientes entre los populares europeos y de la creciente presencia de los que abandonaron ya el cordón sanitario contra la ultraderecha.
Hablaron ante los delegados líderes en la oposición, como el español Alberto Núñez Feijóo, cuyo Partido Popular gobierna con Vox en comunidades autónomas y ayuntamientos. También lo hizo el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, que gobierna con los ultraderechistas Verdaderos Finlandeses, y su homólogo en Suecia, Ulf Kristersson, al frente de una coalición en minoría que depende del apoyo externo de los radicales Demócratas Suecos. Por Forza Italia intervino Antonio Tajani, ministro de Exteriores y segundo en el Gobierno de la ultraderechista Giorgia Meloni.
Ejemplos de lo contrario fueron el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, quien ha dejado atrás la era de dominio del ultranacionalista Ley y Justicia (PiS) al frente de una coalición con el centro y la izquierda moderada. O el austríaco Kerl Nehammer, quien gobierna con los Verdes, pero tiene por delante un complejo año electoral, ya que a las europeas seguirán en otoño los comicios nacionales.

Búsqueda de equilibrios

Von der Leyen logró la elección como presidenta de la Comisión Europoea en 2019 con apoyos del grupo socialista y de los centristas-liberales. Los sondeos coinciden en que el PPE defenderá su posición de primera fuerza en la Eurocámara, con unos 180 escaños del total de 720.
Al grupo de socialistas y socialdemócratas se les pronostica el segundo puesto con unos 140 diputados. Y la lucha por el tercer puesto está entre las dos familias de la ultraderecha o populismo derechista: Identidad y Democracia, en el que están integrados el partido de la francesa Marine Le Pen, la Liga del italiano Matteo Salvini y Alternativa para Alemania (AfD); y Conservadores y Reformistas, el grupo del español Vox, del partido de Meloni en Italia y del PiS ahora opositor en Polonia. El centro-liberal o Renew está en quinta posición.
Depender del apoyo de la AfD sería altamente tóxico para el bloque conservador del que es originaria Von der Leyen. La CDU/CSU descarta toda cooperación con los ultras a escala nacional o regional. Va en primera posición en intención de voto, pero la extrema derecha le disputa el liderazgo en el este del país. En septiembre hay tres comicios regionales en esa mitad de Alemania y los ánimos conservadores están divididos entre los defensores del cordón implantado con Merkel y los defensores de "abrirse" al diálogo.

Superviviente de la "era Merkel"

De Von der Leyen se dijo durante un tiempo que sería la sucesora para Angela Merkel al frente de la familia conservadora alemana. Ese plan no prosperó --como tampoco lo hicieron otros amagos de sucesión centrista--. En realidad, la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que dirigió Merkel durante 18 años, ha dado la espalda al centrismo que representó la ahora excanciller. Lleva las riendas de la formación el antiguo rival interno de Merkel, Friedrich Merz, tan derechista como el líder de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Markus Söder. Esa es también la línea del bávaro Weber, el líder del PPE.
Von der Leyen es la única superviviente en posiciones de poder identificable con la era Merkel, de quien fue ministra de la Familia, del Trabajo y finalmente Defensa, puesto del que saltó en 2019 a la CE.
Su biografía política no conoce otro partido que la CDU, al que perteneció su padre, primer ministro del 'Land' de Baja Sajonia entre1976-1990. Nació en Bruselas, lo que la ayuda a presentarse como "predestinada al europeísmo", además del hecho de dominar el inglés y el francés, junto a su alemán nativo, y hablar con cierta soltura el español y algo de italiano. En lo personal representa asimismo la estabilidad: está casada desde 1986 con el médico e industrial Heiko von der Leyen, es madre de siete hijos y abuela.

miércoles, 6 de marzo de 2024

El capo Manfred en su salsa


Los populares europeos apuestan por endurecer la política migratoria y reforzar la cooperación con "terceros países"




El líder del PPE, Manfred Weber, durante la apertura del congreso que los conservadores celebran en Bucarest hasta este jueves. / ANDERI PUGNOVISCHI / BLOOMBERG


Gemma Casadevall

El Partido Popular Europeo (PPE) apunta a una línea dura en inmigración y, a la vez, pretende postularse como "cortafuegos" frente a la ultraderecha, con Ursula von der Leyen como líder absoluta ante las elecciones europeas del próximo mes de junio. Su objetivo es lograr un segundo mandato para su candidata como presidenta de la Comisión Europea (CE) y dominar con ello las políticas comunitarias, incluido el capítulo de Defensa. "Somos la única familia política capaz de frenar a la ultraderecha", afirmó este miércoles en Budapest el presidente del PPE, el alemán Manfred Weber, al abrir el congreso que deberá coronar a su compatriota y correligionaria como cabeza de lista para los comicios de junio.

"Europeísmo, Estado de derecho y defensa de Ucrania" son, según Weber, las tres líneas maestras de su programa electoral, que deberá plasmarse en forma de manifiesto en el congreso, que se cierra este jueves.

El propósito común es oficializar la candidatura de Von der Leyen, de 65 años, que fue ministra de Defensa bajo la excancillera Angela Merkel y se situó al frente de la Comisión en 2019. Entre sus planes, de conseguir el segundo mandato, está la creación de un nuevo comisario para Defensa. Su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) la designaron como cabeza de lista a los comicios europeos el pasado febrero. No hay ninguna otra candidatura ni dudas sobre sus posibilidades de conseguirlo: los sondeos apuntan a una victoria conservadora en las elecciones del próximo junio. Lo único que está en cuestión es si Von der Leyen se ceñirá en ese aún hipotético segundo mandato a la norma del cordón sanitario en torno a la ultraderecha --como hacen los conservadores alemanes tanto a escala nacional como regional-- o si se abrirá a la cooperación con estos, de acuerdo a la práctica de otras formaciones del grupo, como el Partido Popular español.

Contra la "inmigración descontrolada"


El manifiesto elaborado ante el congreso de Bucarest establece un endurecimiento del control sobre la inmigración en Europa y una extensión de la cooperación con terceros países. También plantea reforzar las dotaciones de la agencia europea Frontex. Según la propuesta, los demandantes de asilo deberán presentar su solicitud en territorio extracomunitario, lo que teóricamente debe garantizar el derecho de asilo a las personas vulnerables y necesitadas de protección. Entre los objetivos están "detener la inmigración incontrolada" que, según el PPE, satura las posibilidades de acogida de la UE.

Aboga el texto por un "giro fundamental" en la legislación europea que respete y garantice el derecho al asilo, sin que el solicitante pueda "elegir el país de destino". Quien entre en territorio comunitario por vías irregulares podrá ser transferido a uno de esos terceros países considerados seguros para tramitar ahí su solicitud. Habrá unas "cuotas anuales humanitarias" para su distribución entre los estados miembros, mientras que se impedirá "de manera efectiva" la migración irregular.

El texto se presentó en la primera jornada ante los 2.000 delegados de 44 países que acuden al congreso de Bucarest, entre ellos el presidente del PP español, Alberto Núnez Feijóo, y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso.

Von der Leyen representa, como su partido, la línea intermedia entre la familia de los conservadores europeos. La CDU alemana ha dado un giro a la derecha desde la retirada de la centrista Merkel del poder y el relevo al frente del partido a favor de quien fue su rival interno, Friedrich Merz. Sin embargo, rechaza toda cooperación a escala regional o nacional con la ultraderecha. Actualmente, el bloque conservador lidera los sondeos de intención de voto a escala nacional alemana.

Weber está asimismo identificado con las corrientes más derechistas de esa família política, aunque se precia de haber dejado fuera del PPE a partidos ultranacionalistas como el Fidesz del húngaro Víktor Orbán, que se apeó del grupo en 2021.

lunes, 19 de febrero de 2024

Incombustible Ursula


Von der Leyen vuela hacia un segundo mandato casi garantizado




La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la presentación de su candidatura, este lunes en Berlín. / MARKUS SCHREIBER / AP
Gemma Casadevall

La frase "Europa es mi hogar" con la que Ursula von der Leyen oficializó este lunes su candidatura como líder de los conservadores alemanes en las próximas elecciones europeas y, por extensión, su propósito de lograr un segundo mandato como presidenta de la Comisión Europea (CE) era casi una obviedad. Tampoco fue una sorpresa la designación formal de su partido, la Unión Cristianodemócrata (CDU), puesto que llevaba semanas avanzándose, tanto en medios alemanes como desde Bruselas, que así iba a ser. La propia Von der Leyen no tuvo reparos en comentar, el pasado fin de semana en la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC), que de ser elegida para un segundo mandado propondrá que se cree la figura de un comisario europeo de Defensa.

Todo estaba preparado para su designación y es altamente improbable que no consiga su objetivo. Cuenta con el respaldo no solo de la CDU, sino también de su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), el partido del 'patrón' de los populares europeos, Manfred Weber. Se da por hecho que obtendrá el apoyo cerrado del Partido Popular Europeo (PPE) en el congreso de esa familia política europea, que tendrá lugar el próximo marzo. Y todos los sondeos apuntan, asimismo, que los conservadores serán los ganadores de las elecciones europeas del próximo junio.

Nada puede fallar en la agenda marcada por Von der Leyen. Su candidatura supone, además, un espaldarazo a escala nacional para la CDU/CSU, el bloque conservador alemán, la primera formación en intención de voto a escala nacional. Se les sitúa en torno al 30% de los votos, más de 10 puntos por encima de sus perseguidores, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), y hasta 15 por delante del Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz. A diferencia de otros partidos europeos del PPE, el bloque conservador alemán mantiene aún la línea marcada en tiempos de Angela Merkel de rechazar toda cooperación con la ultraderecha.

Más inversión en seguridad

La andanada de Von der Leyen a favor de dotar a la CE de un comisario de Defensa encajaba en el consenso expresado en la MSC de Múnich sobre la necesidad de que Europa invierta más en su seguridad, que asuma las riendas --en lugar de confiarlo todo al socio transatlántico, EEUU-- y también de mantener o hasta incrementar el apoyo a Ucrania. El discurso en torno al rearme europeo no es nuevo. Pero la frase debió rechinar en los oídos del alto representante de la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, quien en otra intervención dentro del foro muniqués consideró que el bloque comunitario tiene los "instrumentos precisos" para tomarse en serio de una vez la Defensa. No es el primer encontronazo entre la conservadora Von der Leyen y el socialista Borrell, quien recientemente ya afeó a la presidenta de la CE que pretendiera marcar pautas en Exteriores. Fue a raíz del rápido postulamiento de la política alemana a favor de Israel en la guerra sobre Gaza. Es algo que encaja con la línea de su país de la "solidaridad incondicional" hacia Israel, pero no con la línea de Borrell.

Von der Leyen puede contar con la cohesión total de la familia conservadora, pero sus inicios en el cargo estuvieron rodeados de tropiezos. En 2019 fue propuesta para la presidencia de la CE como segunda opción, tras fracasar en el intento su rival interno, Manfred Weber. El perfil del bávaro era demasiado conservador incluso para la entonces canciller Merkel. También para el presidente francés, Emmanuel Macron. Von der Leyen fue la ganadora del bloqueo a Weber y se convirtió así en jefa de una macroorganización con 32.000 empleados, que debe lidiar en busca de consensos, una tarea en la que copió el estilo de su correligionaria y entonces jefa de partido, Merkel.

Cuestionada en Defensa

Cuando alcanzó su primer mandato estaba en un momento frágil. Nacida en Bruselas en 1958, hija del político conservador Ernst Albrecht --quien fue primer ministro del 'Land' de Baja Sajonia-- y madre de siete hijos, había sido considerada favorita para suceder algún día a Merkel, de quien fue ministra de la Familia y luego de Defensa. De sucesora potencial eterna pasó a ver cómo se requería para el puesto a Annegret Kramp-Karrenbauer, quien finalmente tampoco cuajó. Su primera designación como candidata a la presidencia de la CE fue una especie de regalo para la política, quien en su última fase al frente del Ministerio de Defensa estuvo duramente cuestionada. No solo no fue capaz de llevar adelante la imperiosa necesidad de poner al día las fuerzas armadas alemanas --tarea que le ha correspondido hacer ahora al equipo de Scholz--, sino que encima se vio salpicada por una serie de escándalos en los contratos con asesores de su ministerio. Por momentos pareció incluso que iba a dimitir. Su tabla de salvación fue el bloqueo a Weber.

Fue duramente criticada en la primera fase de su gestión como presidenta de la CE, mientras toda Europa buscaba ansiosamente remedios a la pandemia del coronavirus. La CE reaccionó tarde y mal al gran desafió de adquirir y gestionar las vacunas. Pero finalmente logró enmendar la situación. Con su segunda gran crisis --la invasión de Ucrania-- tuvo mejor fortuna: se alineó de inmediato a favor de la solidaridad, la ayuda humanitaria y los suministros de armas a Kiev. Su apoyo al presidente Volodímir Zelenski la ha redimido de errores anteriores.

Cuando alude a que Europa es su hogar y patria política no se remite solo a su lugar de nacimiento, Bruselas, sino al hecho de que domina las lenguas dominantes en el bloque comunitario. Puede saltar sin dificultad de su alemán natal al inglés y el francés, además de hablar un correcto español.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Sahra, el enigma perfecto

 

Fragmentació perillosa a Alemanya