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sábado, 16 de febrero de 2008

Y Brasil cazó el Oso

"Tropa de Elite" logra el Oro en un Festival donde brilló cine iberoamericano
  
Gemma Casadevall

Berlín, 16 feb (EFE).- La película brasileño-argentina "Tropa de Elite", de Jose Padilha, ganó hoy el Oso de Oro de la Berlinale, un festival donde el cine latinoamericano brilló y en cuyo palmarés se advierte también el sello político del presidente del jurado, el griego Constantin Costa Gavras.
Padilha, con su film sobre la violencia y la corrupción policial en las favelas, se llevó lo máximo de Berlín, mientras que el mexicano Fernando Eimbcke, exponente de un cine más intimista, ganó el Premio Alfred Bauer y el de la crítica internacional, FIPRESCI.
El Oso de Oro es una "victoria" para todos los directores "comprometidos" de Brasil, dijo Padilha tras recibir el premio, mientras para el productor brasileño del film, Marcos Prado, "Tropa de Elite" es la película "más valiente del planeta".
El productor argentino de la cinta, Eduardo Constantino Jr, de Costa Films, aseguró a Efe tras la gala que todo el equipo está "muy contento" de haber ganado el máximo galardón de la Berlinale a pesar de contar una "historia tan trágica" como la de "Tropa de Elite".
Valoró el que la película haya generado "debate y polémica" y aseguró que es "lo más fiel posible a la realidad" de las favelas.
"Tropa de Elite" se adentra, cámara a cuestas, en la estrategia a lo "Rambo" de un cuerpo especial de la policía de Río. Lo cuenta desde la perspectiva policial, a partir de unos pocos miembros de esa tropa y con ocasión de los preparativos para la visita del Papa Juan Pablo II a unas favelas controladas por bandas de traficantes más armadas que esos "rambos" policiales.
El film de Eimbcke se sitúa en el polo opuesto: ritmo lento, hasta lentísimo, para seguir con pulso magistral a un muchacho de 16 años que recorre la ciudad en busca de un recambio de automóvil y mientras trata de superar el desgarro interior por la muerte de su padre.
Eimbcke acogió su premio con un sonoro: "Viva México". "El futuro del cine mexicano es espectacular...México es una realidad cinematográfica impactante", dijo el director ante la prensa, al término de la ceremonia en el Berlinale Palast.
La Berlinale recibió a Eimbcke como autor salido de su cantera, ya que hace unos años participó en su Talent Campus y él asumió desde el principio su papel de estandarte mexicano.
Los éxitos obtenidos por el cine latinoamericano en esta edición han confirmado una ley no escrita de la última década, según la cual los jóvenes realizadores iberoamericanos triunfan en la Berlinale.
"Uno se ve increíblemente bien como representante del cine mexicano de hoy", explicó, para recordar el impulso dado a su cinematografía por gente como Alfonso Cuarón, Carlos Reygadas o Alejandro González Iñarritu".
Otra producción mexicana, la película "Sleep Dealer", de Alex Rivera, ganó ayer el Premio Amnistía Internacional de la Berlinale.
Al margen del caso de Eimbcke, el "sello de identidad" de Costa Gavras se hizo notar en el Oro para Padilha, un film de impacto y se extendió a los restantes grandes premios.
El documental "Standart Operating Procedure", de Errol Morris, ganó el Oso de Plata o Gran Premio del Jurado, en lo que se considera la decisión más coherente del jurado de Costa Gavras.
El film, primer documental a competición en la historia de la Berlinale, reconstruye a través de las fotografías de torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib y también de testimonios de quienes las infligieron, el caso que escandalizó al mundo.
Al margen de la legítima intencionalidad de denuncia, la película fue recibida por la crítica como un producto fallido, más volcado en las declaraciones, y hasta justificaciones de los soldados torturadores que en las víctimas.
El Oso de Plata fue para Paul Thomas Anderson -que ganó el Oro en el 2000 por "Magnolia"- ahora con otra película de claro contenido político, "There Will Be Blood", sobre el nacimiento del capitalismo petrolero descarnado, corrupto y corruptor.
Costa Gavras solo aflojó las riendas de lo político en el reparto de premios a la mejor interpretación.
El Oso de Plata para la mejor actriz fue para Sally Hawkins, por "Happy-Go-Lucky", de Mike Leigh, una refrescante comedia que aligeró la Berlinale con su retrato de una alocada y algo enervante muchacha empeñada en irradiar felicidad como antídoto a la amargura.
El correspondiente al mejor actor fue para el iraní Reza Najie, el atribulado padre de familia y perseguidor de avestruces del film "Avaze Gonjeshk-ha" (Song Of Sparrows), de Majid Majidi.
Aparentemente, se trata de dos personajes en las antípodas: la londinense y colorida Poppy, el desempleado que se busca la vida sobre una motocicleta por Teherán. En ambos casos, sin embargo, representan el positivismo y la capacidad de esquivar la maldad. EFE gc/dm

viernes, 15 de febrero de 2008

Las sabrosas chicas Bolena

Scarlett y Natalie aportan sexy y Wadja visión histórica a esprint Berlinale
 
Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE).- Scarlett Johansson y Natalie Portman aportaron un tinte sexy a la tortuosa vida de las hermanas Bolena y el veterano Andrzej Wajda dio una lección de historia con "Katyn" en el esprint de la Berlinale, que mañana repartirá sus Osos.
"The other Boleyn Girl" y el film de Wajda, sobre la matanza de oficiales polacos por los soviéticos, llegaron a la Berlinale fuera de competición, pero con un potencial mediático superior a "Ballast" el film que cerró hoy el desfile de 21 aspirantes a premio.
Scarlett y Natalie, Mary y Ana Bolena, respectivamente, más Eric Bana, en el papel del rey Enrique VIII de Inglaterra que va teniendo hijos con una y otra, en detrimento de la genuina reina, Catalina -Ana Torrent-, fue un festín de guapos ideal para la alfombra roja.
"Uno se siente como un rey trabajando con ellas", sentenció Bana, en una de esas obviedades que se sueltan entre compañeros de rodaje, acentuada por su papel de monarca inglés al que sirven en bandeja dos opciones: Mary, un dulce rayo de sol, y Ana, un desafío.
Del melindro de la primera pasará a la provocación de Ana, que primero obliga al Rey a mandar de vuelta al campo a Mary, pese a que acaba de parir a un heredero, luego a deshacerse de Catalina -incapaz de dar a luz un varón- y finalmente a romper con Roma.
"Es una película de mujeres poderosas, cada una a su manera, que rompen los planes manipuladores impuestos por los hombres", resumió Portman. De embarazo en embarazo, de parto en parto, propio o ajeno, Ana fuerza el hilo de la intriga, hasta acabar decapitada.
El film de las Bolena recrea las leyes aún medievales de una monarquía que planifica con estrategia de razón de Estado a quién se coloca en la cama a un Rey y cómo se liquidan los problemas de sucesión si lo que viene al mundo es una hembra.
No hay lugar para sutilezas: a los Bolena no les importa entregar primero a una hija y luego a la siguiente, y así sucesivamente, a cambio de tener un descendiente en palacio.
Al primerizo, Justin Chadwick, le cayó el regalo de dirigir a ese trío, algo que el propio director dijo no explicarse totalmente: "Que los tres dijeran que sí entra en el terreno de la maravilla", explicó el realizador británico.
Chawick llevó a la alfombra roja su trío de ases, mientras Wajda impactaba con su recreación de un capítulo de la historia que instrumentalizaron primero los nazis y luego los soviéticos: la matanza de 22.000 oficiales polacos, con el ejército hitleriano invadiendo Polonia por el oeste y el soviético desde el este.
"El mando polaco estaba totalmente desorientado y no reaccionó. No sabía del pacto entre Hitler y Stalin y no consideró hasta que fue demasiado tarde la posibilidad de un golpe así", explicó Wajda.
Mientras los soviéticos apresaban a los oficiales, los recluían en Katyn y los mataban, uno a uno, de un disparo en la cabeza, los nazis enviaban a los campos de exterminio a intelectuales polacos.
"Es la historia de mujeres como mi madre, que durante años confiaron en el regreso del marido, mientras los soviéticos borraban pruebas de su matanza", explicó Wadja, cuyo padre murió en Katyn.
Viudas que esperan al marido, madres que creen ver al hijo en otro oficial que sí regresó, hermanas que luchan por colocar en la lápida la fecha exacta en que asesinaron a su hermano, lo que no cuadra con la versión del nuevo poder dominante, el soviético.
De todo esto se compone "Katyn", candidata a los Oscar como mejor film de habla no inglesa. "En tiempos del Telón de Acero fue imposible hacerla, luego pasaron años hasta que recopilé el material y las fuerzas", explicó.
Katyn sigue levantando recelos en la Rusia actual, de manera que la película no se estrenará allí hasta pasada la campaña electoral. Hasta la disolución de la Unión Soviética, Moscú sostuvo que los autores de la matanza fueron los nazis, mientras que la propaganda hitleriana instrumentalizó la tesis del horror soviético.
Entre ambas películas casi pasó desapercibida "Ballast", un magnífico drama familiar en el Mississippi, rodado por Lance Hammer. Un film que más de uno vio como candidato a Oso, si es que eso puede decirse en un festival de criterio tan variable como la Berlinale.
Hammer, premio a la dirección en Sundance por ese film, monta su historia sobre tres personajes -una madre, un hijo adolescente metido en bandas gansteriles- más el propietario y vecino de la casa donde viven. Un acto violento inicial desencadena el resurgir de viejos conflictos, alternados con los nuevos.
Es de esperar que el jurado que preside Constantin Costa Gavras no quedase cegado también por el toque sexy de Scarlett y Natalie y le quedara aún alguna fuerza para dedicarle la atención que merece. EFE gc/rz/dm

jueves, 14 de febrero de 2008

Cuando la denuncia rechina

Verdad o mentira de niños soldados en festival saturado de dramas infantiles
  
Gemma Casadevall

Berlín, 14 feb (EFE).- La película alemana "Feuerherz", centrada en una niña soldado de Eritrea y envuelta en la polémica sobre la veracidad de lo que se cuenta, centró la jornada de una Berlinale que entra en la recta final algo saturada de dramas infantiles.
La historia de una niña de diez años a la que su padre entrega al Movimiento de Liberación de Eritrea compartió jornada con el drama de una mujer, Kristin Scott Thomas, que pasó 15 años en la cárcel por el asesinato de su hijo y el film israelí "Restless", sobre una tormentosa relación paterno-filial entre Manhattan y Oriente Medio.
El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, había anunciado que el destino de los niños soldados y otros dramas de la infancia o sus secuelas serían tema preferente de esta Berlinale. Así fue.
El festival llegó a su penúltima jornada con cierta sobredosis de secuestros infantiles, pederastia, padres que no quieren o no saben querer a sus hijos y, ahora, niños soldado. Un tema demasiado serio como para lanzarse con verdades a medias o mediocridades.
"Feuerherz" -"Heart of fire"-, dirigida por Luigi Falorni, está basada en el best-seller autobiográfico del mismo título de Senait Mehari, una eritrea-alemana que sostiene haber sufrido ese destino.
El personaje del film es una niña, en los 80, que pasa de la seguridad de una escuela de misioneras en Asmara a un campo de entrenamiento del movimiento de liberación.
Sus dedos de niña no son capaces de recargar siquiera de munición las pesadas armas que se le entregan, pero ella se entrega a ello con pasión, decidida a ser como la jefa del grupo, Ma'azaa.
La niña a la que un padre prácticamente desconocido entregó a los soldados, acaba cruzando el desierto de Eritrea en dirección a Sudán, con el mismo vestido rosa con que dejó la escuela de la Misión.
"Es un tema tabú en Eritrea, pero es cierto: el movimiento de liberación empleó a niños soldados, está documentado", explicó Falorni, defendiendo la veracidad de lo que cuenta y distanciándose, como viene haciendo desde hace semanas, de las presuntas falsedades del libro, con el argumento de que lo tomó de base, nada más.
Mientras Falorni sostenía esto en la conferencia de prensa, ante el Berlinale Palast Abraham Mehrteab, portavoz de la escuela Tseba, repartía octavillas contra el film y el libro.
"Fui a la misma escuela que la autora y sé que la historia es falsa. Miente en todo, es una historia de las Mil y Una Noches para vender el libro. Eritrea no es Sierra Leona. Ahí no hubo niños soldado de diez años, menos en los 80", explicó a EFE Mehrteab.
Contra Mehari hay varias denuncias aún en curso, pero de momento la Justicia berlinesa le ha impuesto una multa de 9.000 euros.
Que Mehari mienta o no es materia de la Justicia. La veracidad de la existencia de niños soldados en esa época y en ese país sí es más problemático para Falorni. Como lo es asimismo el resultado del film.
Verdad o mentira en lo que respecta a la historia de Mehari, lo cierto es que cinematográficamente el film tampoco funciona.
Falorni, co-director con Byambasuren Davaa del documental "La historia del camello que llora", recurre a la frialdad, sin cargar tintas. La apuesta por el desapasionamiento es de agradecer, pero el resultado es que sus niños soldados parecen estar participando más en unas colonias de vacaciones que en una guerra.
La Berlinale recibió con frialdad a la segunda producción alemana a competición, tras "Kirschblüten" de Doris Dörrie.
Kristin Scott Thomas sí logró conmover con "Il y a longtemps que je t'aime", una película de Philippe Claudel, donde borda el papel de una mujer acabada de salir de la cárcel que nunca contó a nadie por qué mató a su hijo de seis años.
Scott Thomas soporta todo el peso de la película, de desarrollo intenso e impecable en todo momento, menos cuando llega la hora de revelar al espectador el secreto de la infanticida. Ni siquiera el talento de la protagonista logra salvar el film del hundimiento.
"Restless", de Amos Kollek, jugó la baza del desengaño israelí desde una doble perspectiva.
Por un lado, la de un judío de Manhattan, predicador ácrata y poeta de club nocturno, que fascina a su auditorio con recitales que oscilan de lo patriótico al antisemitimso. Por el otro, su hijo, un francotirador del ejército israelí al que sus superiores apartan del servicio porque consideran que entró en crisis. EFE gc/jcb/dm
 

miércoles, 13 de febrero de 2008

El mundo rural no conoce la mascota doméstica


La Argentina más agreste llega a la Berlinale con "La rabia"
 
Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- La Argentina más agreste llegó hoy a la Berlinale con "La rabia", una película deliberadamente dura de Albertina Carri, que transporta al mundo rural donde los animales no son tratados como mascotas domésticas y los seres humanos tampoco.
"Las personas que no vivimos en el campo tenemos una imagen idílica, contagiada de la fascinación por el paisaje. La realidad es mucho más dura, hay una naturalización de la violencia", afirmó la directora, consciente del impacto de algunas imágenes.
En el campo se escuchan más golpes, graznidos de aves o ladridos de perro que palabras. A las comadrejas se las mata metiéndolas en un saco, a golpes contra un árbol, y luego se las echa al río. La presencia humana se remite al rechinar de un ciclomotor o el chillido de una niña que no es muda, sino autista, pero a la que se trata como lo primero.
Este es el entorno de "La rabia", el cuarto largometraje de Carri, que se exhibió en la sección Panorama, la misma donde se mostró hace unos días "El café de los maestros", de Miguel Kohan.
"En el campo hay una violencia distinta a la ciudad. Es una violencia más intrínseca, más inconsciente. Una especie de animalidad. Algo parecido ocurre con el sexo", añadió la directora.
En "La rabia", los protagonistas no llevan coqueta lencería, sino calzoncillos deshilachados y el sexo da placer acompañado de sumisión.
Ello supone la confrontación entre dos machos predestinados a matarse uno al otro de un tiro. Para el muerto, sea quien sea, no habrá lágrimas. No cuadran con el entorno.
"Hay una rabia contagiosa, en la doble acepción de esa palabra: explosión de furia y enfermedad que se transmite, en este caso no entre los perros, sino de adultos hacia los menores", dijo Carri.
La película, rodada en Roque Pérez, provincia de Buenos Aires, gira en torno a dos niños -"la imagen de la vulnerabilidad"- y a esos dos machos, con una mujer en medio.
Sobre ellos planean los patronos, seres fantasmales sobre sus vidas. "El campo en la Argentina perteneció siempre a la oligarquía. Ahora ya no están ahí, son los patronos a los que no se ve, porque en realidad ni se pasan por sus posesiones", explicó la directora.
El trío protagonista adulto -Analia Couceyro, Javier Lorenzo y Víctor Hugo Carrizo- respira la animalidad que precisa el film, mientras que los niños -Nazarena Duerte y Gonzalo Pérez- aportan el toque de vulnerabilidad y rebeldía que precisaba Carri.
Una curiosidad es la presencia de Dalma Maradona, hija de Diego Armando, quien llegó al casting "por casualidad", ya que alguien en producción comentó que iba en busca de un papel y la directora la probó. "Encajó perfectamente en el papel de adolescente", añadió.
"La rabia" llegó a la Berlinale como película "no precisamente turística", como comentó anteriormente el director del festival, Dieter Kosslick, ya que no presenta a una Argentina espléndida.
"Para promocionar el turismo ya tenemos en Berlín la ITB (Bolsa Internacional del Turismo), un par de semanas más tarde. En la Berlinale estamos para otras cosas", ironizó Kosslick.
El cometido de un festival es mostrar lenguajes propios y en esa órbita se sitúa "La rabia". Panorama, sección nacida para mostrar cine de autor, fue el espacio destinado para esta película agreste.
"La rabia" llegó a la Berlinale precedida por la buena recepción que tuvieron anteriormente otros representantes del cine argentino.
Lucrecia Martel marcó la pauta en 2001 con "La ciénaga". En 2004 Daniel Burman se llevó el gran premio del jurado y el Oso de Plata al mejor actor -Daniel Hendler- con "El abrazo partido". Un año después vino el Premio Alfred Bauer para "El custodio", de Rodrigo Moreno, y en 2007 "El otro", de Ariel Rotter, repitió con el gran premio del jurado y la Plata para el actor Julio Chávez.
El film se anunció como continuadora de esta sólida generación y sus escenas más duras se encajaron sin aspavientos, ni siquiera cuando se degüella en vivo y destripa a un chancho. El campo es el campo, en Alemania o en Argentina, y tampoco hay abismos entre el entorno rural de Carri y el de Miguel Delibes o Carlos Saura.
"La rabia" se abre con la advertencia de que los animales que aparecen en el film han vivido y muerto en su hábitat. El hábitat berlinés no es más sensible que el de Buenos Aires. La pregunta en el ambiente era si tanta dureza no venía algo forzada por un premeditado interés en asustar al ser urbano. EFE gc/jcb/ibr

Momentos cumbre del periodismo


Otto, el zombi gay, saca las tripas a la Berlinale
 
Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- Un zombi gay llamado Otto surgió de entre las tumbas y se posó en la Berlinale decidido a sacar las tripas a la multitud de seguidores de su artífice y alma mater, el director e icono del underground homosexual Bruce Labruce.
"Otto: or up with Dead People" es el título del film exhibido hoy en Panorama que arrastró a multitudes al cine. Los medios alemanes llevaban días anunciando el prodigio como la "película oculta" de la Berlinale y el concurrido colectivo gay de la ciudad reaccionó.
Se trata de lo que la crítica seria califica de "subproducto" o, más explícitamente, denominó "despropósito vomitivo" el programa cultural "Aspekte", de la televisión pública alemana.
Otto, el protagonista, es un zombi homosexual que sale de la tumba en un cementerio brandeburgués y se encamina en autostop hacia la capital, Berlín.
En el camino se comerá alguna víscera animal, pero en cuanto llega al corazón de Berlín empieza su festín de tripas humanas de gays que le salen al paso y que, cómo no, se transmutan en muertos vivientes.
Más que eso: el tal Otto recala en un casting de una gótica directora underground llamada Medea que prepara un film porno hecho a su medida, ya que trata de zombis gays.
La orgía está servida. Los zombies gays no hacen el amor por el conducto habitual, sino que la penetración se produce por las tripas. Las mismas vísceras que primero fueron exquisito manjar se convierten en orificio de placer para un film de sexo explícito.
Todo eso, con la omnipresencia de un Otto tambaleante, es lo que el director del festival, Dieter Kosslick, ha entendido adecuado para incluir en la sección Panorama, dedicada al cine de autor.
La expectación era enorme y la respuesta del público estuvo en consonancia. Para entrar en el pase de prensa y de profesionales del sector hubo más que codazos. Alguno parecía dispuesto a dejarse matar por acceder a la sala, mientras entre el público de a pie había escenas de prehisteria ante la posibilidad de quedarse fuera.
Otto, el zombi berlinés, parece predestinado a llevarse este año el Premio Teddy de la Berlinale, galardón que consiste en un osito y que se da al mejor film de contenido homosexual.
"Esto de mostrarnos a nosotros mismos devorándonos unos a otros no cuadra con lo que yo entiendo es defender el orgullo gay", decía Christopher Stein, uno de los asistentes que se salió a la mitad.
"Además, es aburrido", añadía este berlinés gay, para quien el film no cumple el mínimo del entretenimiento requerido.
Otto, el zombi berlinés, tuvo su estreno mundial en presencia de su director con la sala repleta y gente sentada por el suelo. Para las sesiones posteriores no quedan entradas y al parecer hay fuerte demanda para pasarlo por festivales de cine de horror o gay.
Labruce es un viejo conocido de la Berlinale. Parte de la crítica reclamaba de Kosslick un receso para dejar descansar a las vísceras. EFE gc/ih/ibr

No todos tenemos paciencia con las divas

Madonna colapsa la Berlinale e ignora la gran pregunta de por qué dirige

Gemma Casadevall

Berlín, 13 feb (EFE).- Madonna colapsó hoy totalmente la Berlinale, en su debut como directora del film "Filth and Wisdom", y provocó un despliegue mediático como no se recuerda en el Festival, para acabar dejando sin respuesta la gran pregunta de por qué se pasó a la dirección.
"No, esa pregunta es muy provocativa", contestó a una primera cuestión a ese respecto, en que se le sugería si, para una cantante de tanto éxito, no era muy arriesgado pasar a dirigir.
Parecida reacción tuvo a dos preguntas más, en que de nuevo se le preguntaba por su motivación para cambiar de profesión. "Siempre me han gustado los trabajos poco convencionales", fue lo único que se le arrancó, tras varios intentos.
"Estoy aquí únicamente como directora de cine", respondió, paradójicamente, a la cuestión de cómo de sentía en la Berlinale, un festival rendido hoy completamente a la diva del pop, a pesar de que su película se exhibía fuera de concurso.
Madonna compareció con una hora de retraso ante la prensa, custodiada por el bigotudo Eugene Hutz, muy en la estética de "macarra" del papel que representa en el film, un inmigrante ucraniano dotado de múltiples ideas para la supervivencia.
Junto a ambos estaban también las dos actrices principales, Vicky McClure y Holly Weston, ésta última con aspecto de una segunda Madonna, rubia y estática, pero con algunos años menos encima.
La Berlinale la recibió hoy ávida de ver desfilar a las estrellas por su alfombra roja, aunque sea del pop y no del celuloide.
Sin embargo, la conferencia de prensa resultó más esclarecedora por lo que se negó a responder que por aquello que sí dijo. Especialmente chocante resultó asimismo su insistencia en negarse a responder preguntas enlazadas.
No fue esa la única restricción impuesta por Madonna. La cantante, actriz y ahora directora posó solícita para los fotógrafos antes de entrar en la conferencia encaramada sobre sus altísimos zapatos negros, en vestido ceñido del mismo color y muy rubia, como siempre.
Sin embargo, se prohibió estrictamente tomar fotografías dentro de la sala, como si la diva, a punto de cumplir los 50, temiese el efecto de los flashes sobre su imagen mientras hablaba.
Pese a tales restricciones, la sala de prensa estallaba por las costuras una hora larga antes de comparecer ella ante los medios. Parte del gremio periodístico tuvo que seguirla por la transmisión en directo en la pantalla gigante de pie, en la calle, ante el Berlinale Palast. O por internet, con su portátil, en cualquier cafetería provista de conexión inalámbrica. EFE gc/nvm/ibr

martes, 12 de febrero de 2008

Un enervante mundo feliz


Mike Leigh refresca la Berlinale con un delicioso elogio a la felicidad
 
Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- El británico Mike Leigh refrescó hoy la Berlinale con "Happy-Go-Lucky", un elogio a la felicidad por mucho que las criaturas felices puedan enervar al resto del mundo, en una jornada compartida con el documental "Standard Operating Procedure", sobre las torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib.
"El mundo no es maravilloso, por eso es importante responder con optimismo al negativismo de la vida", afirmó Leigh sobre el mundo que retrata en su comedia, construida sobre una joven londinense empeñada en ser feliz incluso cuando le roban la bicicleta.
Poppy, interpretado por Sally Hawins, es esa muchacha inmune a la amargura que viste como vive, en colorines. El reverso de la moneda es Scott -Eddie Marsan-, un profesor de autoescuela torturado y "torturante", enfermo de su propia bilis interior.
Del cruce de ambos surge un film delicioso con escenas magistrales, como una clase de flamenco impartida por una sevillana que trata de inculcar a su alumnado el secreto del taconeo como arma para marcar el territorio, en la vida y en el amor.
"El flamenco es sexy, rabia, fuerza y pasión. Incluimos la escena mientras desarrollábamos el personaje porque pensamos que cuadraba en el esquema vital de Poppy, ahí la catapultamos", explicó Leigh.
"Poppy es una muchacha que ama la vida", resumió Hawins. El acierto de Leigh consiste en reflejarlo y a la vez demostrar que no es una "Party Girl" sin cerebro, sino un ser dotado de una enorme sensibilidad para captar traumas ajenos y dar respuestas adultas, cuando la situación lo requiere.
Leigh encandiló a la Berlinale con una película que se aparta de su estilo más social o dramático, como "Secretos y mentiras" (1996) o "El secreto de Vera Drake" (2004). "No es una película de seres blancos o negros, es una película con seres dominados por el lado oscuro o por el lado positivo, pero sin unilateralidad", dijo Leigh.
El mundo en colorines de Poppy arrancó risas y ovaciones, en una jornada marcada por el pase del film de Errol Morris, el primer documental a competición en la historia del festival.
Morris secciona en su película, con la meticulosidad de un médico forense, las fotografías que en 2003 sacudieron al mundo, en que se mostraba a soldados estadounidenses humillando y torturando a presos iraquíes y posando sonrientes junto a sus cuerpos.
Dispone de un material de excepción: los testimonios de sus protagonistas, como la soldado Lynndie England, la de la famosa fotografía con un preso atado como un perro, o su compañera Sabrina Harman, que sonreía haciendo la señal de la victoria.
Ambas cuentan a la cámara hasta el último detalle cómo y por qué fueron tomadas esas imágenes. England relata su experiencia en un ejército donde la mujer no puede mostrar flaquezas y explica que se dejó hacer esas fotos para impresionar a su novio, Charles Graner.
Morris plantea lo ocurrido en Abu Ghraib como parte de una "Standard Operating Procedure" -o sea, procedimiento habitual con presos iraquíes-, en que el acto de desnudar a los reclusos y hacerlos posar ante mujeres soldado era una forma de vejación sexual.
La cárcel iraquí, como otras instalaciones del ejército de EEUU en ese país, se levantó de acuerdo a un plan, y lo ocurrido no fue obra de un grupo de soldados, más o menos embrutecidos, sino que respondía a una estrategia concreta refrendada desde arriba, según la película.
El problema es que los 118 minutos de frío documental, en que se combinan el relato de sus testigos con las fotografías, más las escenas de ficción representando algunas torturas, no despiertan la empatía. Una autopsia puede establecer la causa de una muerte, pero no el móvil del asesino.
Completó la jornada "Bam Gua Nat" -"Day and Night"-, del coreano Hong Sangsoo. Como es habitual en la Berlinale con las películas asiáticas, se proyectó en la disuasoria sesión de las nueve de la mañana y sus 145 minutos no impulsaban a hacer el esfuerzo de madrugar.
Quienes cumplieron con su obligación se encontraron con un film algo hueco, pero agradable, sobre el diario de un coreano huido a París por un problema policial.
El hombre alterna las conversaciones nocturnas con su esposa, en Seúl, con largos paseos con una bolsa de plástico por un mundo que no le pertenece, donde ni se roza con los franceses y donde su único reducto son los compatriotas.
Pasan por él una sucesión de mujeres -de la propia a las que va conociendo-, todas coreanas, todas idénticas, todas mentirosillas, hasta que una de esas mentiras le hace volver a Seúl. EFE gc/jcb/ibr

lunes, 11 de febrero de 2008

El "Lake Tahoe" de Fernando

Eimbcke: "Uno se ve increíblemente bien representando al cine mexicano hoy"
 
Gemma Casadevall

Berlín, 11 feb (EFE).- El director Fernando Eimbcke devolvió el cine mexicano a la sección a competición de la Berlinale con "Lake Tahoe", un film que la crítica internacional considera ya uno de los descubrimientos de ese festival, tras varios años de sequía en lo que respecta a México.
"Uno se ve increíblemente bien como representante del cine mexicano de hoy. Por supuesto que es una gran responsabilidad, pero también un orgullo que debo al impulso dado por gente como (Alfonso) Cuarón, (Carlos) Reygadas o (Alejandro) González Iñarritu", explicó Eimbcke, en entrevista con Efe.
De la escasez de anteriores Berlinales se pasó a tres filmes, ya que junto a Eimbke se exhiben "La frontera infinita", de Juan Manuel Sepúlveda, y "Sleep Dealer", de Alex Rivera, ambas en Panorama.
"Mis compañeros dieron el tirón, ahora nos beneficiamos todos. Aunque lo cierto es que creo que, incluso sin ese impulso o la confianza que me dio la Berlinale, mi película habría llegado tarde o temprano donde está, Europa", añadió, sin falsa modestia.
Eimbcke, a quien el festival berlinés presentó como un autor salido de su cantera porque hace unos años participó en su Talent Campus, aborda en "Lake Tahoe" la adolescencia, un tema recurrente en su anterior largometraje, "Temporada de patos".
"Es la etapa de tu vida que más te marca. De ahí surgen las principales relaciones que te acompañan parte de tu vida. También ahí se forja tu sentimiento distinto de la familia, la de los amigos, una especie de familia elegida", afirma.
El film de Eimbcke acompaña a un muchacho, Juan, de taller en taller, en busca de una pieza de recambio para el automóvil que acaba de estrellar contra un poste. En su recorrido se desgrana ante el espectador de una familia por la muerte del padre.
"Partí de una idea parecida al Principito, el solitario en busca del amigo. A ello se añadió la confluencia de dos experiencias propias, la mía y la de Paula Markovitch (la guionista), ya que ambos habíamos perdido a nuestros padres", dice Eimbcke.
Se trata de un tema autobiográfico, aunque sólo en parte, surgido del proceso de "enfrentarse a algo que llevaba tiempo mordiendo por dentro, pero también tomando distancia".
El Juan de 16 años, personaje interpretado por Diego Cataño, no es Eimbcke ni su guionista, sino "alguien nuevo surgido de dos experiencias a su vez distintas, pese al paralelismo".
"Lake Tahoe" es un film en que su director saca partido a su gusto por jugar con elementos mínimos, pero donde "todo está planeado, muy planeado, muy medido. Soy muy meticuloso".
Juan, el muchacho que ha perdido al padre, se verá confrontado no sólo a esa muerte, sino que además experimentará a través de un bebé que alguien le coloca en los brazos la idea de una vida nueva.
"Algo muere, algo nace. Esa es la idea. Y también otra manera de afrontar la relación padre-hijo, desde la perspectiva de quien hasta ese momento sólo ha sido hijo y que de pronto piensa que puede ser un buen padre", afirma el director, de 38 años.
Eimbcke recurre en su segundo largometraje a un "instrumento de expresión" que ya utilizó en "Temporada de patos": La pantalla fundida en negro en momentos de especial intensidad, donde el espectador deja de ver la acción, pero sigue escuchándola.
"Es casi una señal de identidad. A algunos les parecerá excesiva, a mí me gusta experimentar, pienso que el cine debe ser para eso, para expresarse y tomarse la libertad de experimentar", dice.
El escenario elegido -"no por mí, sino por mi camarógrafo, Alexis (Zabé)"- es Puerto Progreso, en Yucatán. "Yo quería hacerlo en Toluca, cerca del Distrito Federal, porque es una ciudad industrial, de paredes grandes, sórdido y agreste, que me venía bien a la idea".
Zabé impuso Puerto Progreso "y eso acentuó un aspecto para mí importante. La película habla de muerte, pero en realidad tiene mucha vida. Así es el lugar donde rodamos: paredes desgastadas, donde surge la vida, matorrales que asoman entre resquicios".
En ese entorno, entre el desgaste y la vida que surge entre carreteras agrietadas y cruces de caminos se desarrolla un film de 85 minutos y a ritmo lento.
"Es el ritmo de la hora de la siesta, de la cultura de la gente que se siente y observa. A alguno le parecerá que es el tópico del México donde nadie quiere trabajar. En realidad es otra forma de percibir el tiempo".
Eimbcke dedicó "tres o cuatro años" a hacer esa película y afirma ahora no tener un proyecto cuajado para su siguiente film. "Lo que más me gusta es el proceso de edición, porque ahí es donde ves si llegaste o no donde querías. Tal vez haga un documental, es ahí también donde se decide todo". EFE gc/ih/ibr

domingo, 10 de febrero de 2008

Salvando el pabellón Coixet

Penélope y Kingsley, un gran domingo para la alfombra roja  
 
Por Gemma Casadevall

Berlín, 10 feb (EFE).- La española Penélope Cruz y el británico Ben Kingsley brindaron hoy un gran domingo de cine sobre la alfombra roja de la Berlinale con "Elegy", de Isabel Coixet, una reflexión sobre un amor que nace moribundo porque surge del miedo a envejecer.
Espléndida y felina, Penélope, e impecable como siempre, Sir Kingsley, la pareja protagonista de Coixet dejó el festival con la gratificante sensación de haber entrado en la vía del gran cine, efecto al que contribuyó otro film a concurso, la iraní "Avaze Gonjeshk-Ha", de Majid Majidi.
"Elegy" reproduce una "inteligente y sutil forma", en palabras de Coixet, de reflejar la agonía que se plantea en la novela de Philip Roth "The Dying Animal", sobre la que está tejido el guión.
"Tuve la mejor pareja de baile que uno pueda tener para perder miedos a que algo pueda salir mal", apuntaló Penélope, en dirección a Kingsley, en un tono que iba más allá del piropeo habitual entre compañeros de rodaje. "Es un monstruo", resumió luego la actriz, respecto a un actor al que le cuadra perfectamente el título de Sir.
Fue un "trabajo intenso", dijo Kingsley, en pos de plasmar "nuestras "vulnerabilidades", en lo que el actor británico dijo haberse sentido "paulatinamente más seguro, respaldado por esas dos mujeres". O sea, Coixet y Cruz.
"Elegy" parte de una situación más que previsible: él es un profesor y crítico televisivo de literatura, acostumbrado a acostarse con una estudiante en cuanto acaba la relación docente, por eso de no meterse en líos.
Vive en un mundo de seres mimados, que conducen buenos autos, comen en buenos restaurantes y tienen, además, una novia de su edad estupenda, lo que no les impide ser infieles. Esta vez, la elegida será una muchacha de origen cubano, Consuela, o sea Penélope, lo que evidentemente deja de ser un caso más.
Si cada episodio amoroso era un intento de tomarse un antídoto contra la vejez, esta vez se genera el efecto contrario. Irse a la cama con una estudiante treinta años más joven significa empezar a contar desde el primer día cuándo se le irá con un hombre de su edad.
El cáustico profesor con respuestas rápidas para cualquier pregunta incómoda -matrimonio, fidelidad- queda incapacitado para la reacción y se convierte en un amante enfermo de celos.
Coixet, quien en 1994 estuvo en la Berlinale con "Cosas que nunca te dije" y en 2002 compitió con "Mi vida sin mi", regresó así con otro film rodado en inglés que exhibe maestría, además del cuerpo hermoso de Cruz, y apuntalado en el texto de Roth.
"Tuvo un contacto muy estrecho. Me llamó, el día antes de empezar a rodar, y me dijo que tuviera en cuenta que el cuerpo tiene más memoria que el cerebro", explicó Coixet.
En el cuerpo de Penélope empieza todo y ahí regresa también la atención, cuando la relación parecía haberse extinguido. "No es una película sobre la enfermedad, sino sobre la belleza y la pérdida de ello", explicó Coixet, sobre la inversión de los papeles que finalmente se genera, evidencia de que no todo se decide en función de los polos vejez-juventud.
"Elegy" compartió el primer domingo de la Berlinale con la iraní "Avaze Gonjeshk-Ha" -The Song of Sparrows", en inglés- un film que se mueve en la línea de la poética cinematográfica habitual en esa cinematografía.
Rodada en parte en el bullicioso Teherán, en parte en el campo, el film de Majidi refleja las vicisitudes de un padre de familia que pierde su empleo en una granja avícola por culpa de un avestruz indómito y que se busca la vida como taxista en moto en las calles de la capital.
Se trata de todo un ejercicio fotográfico, desde el filosófico y fotogénico movimiento del avestruz de su desespero a los múltiples pasajeros que le salen al paso, transporte de antenas de televisión o frigoríficos incluidos.
Tras la perfección estética se encuentra la filosofía del hombre confrontado a la tentación de vender su alma buena a la avaricia, de la que se libra gracias a un infortunado accidente, seguido del regreso al corral del bendito avestruz. EFE gc/sc

sábado, 9 de febrero de 2008

Un grandioso "Beacause the night"


Patti Smith habló, cantó y llamó a movilizarse "porque la música no basta"
 
Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- Patti Smith se convirtió hoy en heroína de la Berlinale, donde ofreció un improvisado mini-concierto en directo, guitarra al hombro, y desde donde llamó a movilizarse por la paz, "porque en la situación actual la música protesta no basta".
Cercana y a la vez diva, la cantante estadounidense protagonizó una sabrosa conferencia de prensa para presentar "Dream of Life", el documental que lleva como estandarte desde hace once años. En la rueda de prensa, Smith demostró tener tiempo y capacidad para todo, así como que ella no cabe en una etiqueta.
"Es cosa de periodistas vagos llamarme reina del punk o del punk-rock. Yo siempre estuve más allá de las etiquetas, las que sean. Empecé antes que el rock, soy además fotógrafa, poeta, amo muchas músicas, también el "Parsifal" de Wagner", explicó.
Pacifista de por vida, o así se define, Patti Smith convirtió la plataforma de la Berlinale en tribuna política para asegurar que, a pesar de no tener definido su candidato para las elecciones de EEUU -"tienen que trabajar aún para convencerme"-, sí sabe "el mal que ha hecho (el presidente George W.) Bush en Irak".
"En la situación mundial como la actual, la canción protesta no es suficiente. Hay que pasar a la acción. Con boicots, con marchas pacifistas, de muchas maneras. La poesía es inspiradora, pero nada más", afirmó.
Patti Smith no se limitó a hablar. También se escenificó a sí misma, jugando a fotografiar al despliegue de prensa con una vieja cámara de fotos, poniéndose y quitándose las gafas de sol o incluso cantando, sin más aditamento que su voz, una estrofa del "Because the night".
Luego, ya para cerrar, se colocó la guitarra y cantó entera "My Blakeen Year", como regalo a sus muchos seguidores que a buen seguro no irán al concierto berlinés, paralelo al festival.
En medio, tuvo asimismo tiempo para hacer lo debido: hablar del filme que la ha llevado a la Berlinale, proyectado en la sección Panorama.
Se trata de una película nacida de varias experiencias dolorosas, la muerte de su padre y de su esposo, en 1995. "Tenía que recuperar fuerzas, volver al escenario, luchar por mis dos hijos. Y necesitaba nuevas y buenas fotografías".
Fue así, a través de un amigo, como entró en contacto con Steven Sebring, el cámara que además de fotografiarla la ha seguido durante once años hasta compactarlo todo en el documental de 109 minutos presentado en el festival.
"Es un documental íntimo. Nos hicimos amigos de inmediato, conectamos y este es el resultado", explicó Sebring.
Muchas imágenes en blanco y negro, preferentemente, y más intimidad que escenas de concierto: eso es lo que busca el documental, que incluye, según confesaron Smith y Sebring, alguna "escena robada", como una fugaz aparición de Bob Dylan.
"Sencillamente, no estábamos autorizados a grabarlo. El se dio cuenta, pero hizo como que no", explicó la cantante, quien en la Berlinale evidenció hasta qué punto es capaz de aceptar y regalar cercanías, sin traicionar a la diva que lleva dentro.
Para sus días en Berlín tiene en agenda no sólo la presentación del filme y su concierto paralelo, sino también hacer algo que le gusta: visitar la tumba de Bertolt Brecht.
"Me gustan los cementerios y las tumbas. Siempre que puedo los visito. Sean de poetas cercanos, como Rimbaud o Brecht, sean de conocidos. En los cementerios no veo muerte, sino vida. La de aquellos que me acompañaron y acompañan", explicó. EFE gc/chs

Mucho minimalismo


Mexicano Eimbcke convenció como exponente cine latinoamericano con voz propia
 
Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El mexicano Fernando Eimbcke convenció a la Berlinale con "Lake Tahoe", exponente del cine latinoamericano con voz propia, en una jornada en que México estuvo presente además como escenario de "Julia", un recital de Tilda Swinton como alcohólica.
"Es una película nacida de un proceso doloroso, la muerte de mi padre, en que me di cuenta de cómo el tiempo corre de otra manera", explicó Eimbcke, director que en su segundo largometraje se consagra como estilista de su "gusto por trabajar con elementos mínimos".
Tales mínimos son esencialmente un muchacho, Juan, en busca de una pieza de recambio del automóvil que acaba de estrellar contra un poste, entre talleres cerrados o mecánicos absortos en la desgana.
Cruces de carretera estáticos, en cámara fija, combinados con fundidos en negro -"me di cuenta que a ellos corresponde lo más importante del film", dijo Eimbcke- forman parte de esos "mínimos".
Trabajar entre escaseces no significa, en Eimbcke, falta de miniciosidad. Nada en los 85 minutos del film es casual, todo responde al empeño de reflejar cómo cada uno transporta su dolor.
La mano de la madre asomando tras la cortina de la bañera, fumando, llorando y rodeada de álbumes familiares, bastan a Eimbcke para reflejar el desgarro de esa mujer. Para la proyección en el cine del barrio de una película de Bruce Lee recurre a otro mínimo preferente: la pantalla en negro, con los ruidos de kung-fu fondo.
Eimbcke regresó así a la Berlinale que conoció unos años atrás, como invitado del Talent Campus, taller para jóvenes talentos, donde se forjó su "Temporada de patos", el primer largometraje.
Rodada en Puerto Progreso, Yucatán, "Lake Tahoe" acudió a la Berlinale defendida por el director y por sus actores Diego Cataño, el protagonista, junto a Juan Carlos Lara y Daniela Valentine.
"Aprendí mucho haciendo el personaje. Trabajar en la película me ayudó a crecer", dijo Cataño, intérprete ya en "Temporada de patos".
"Lake Tahoe" no sale del reducto por momentos precario y anclado en el tiempo lento de Puerto Progreso, mientras que el México que refleja "Julia", de Erick Zonca, es escenario de una persecución policial disparada de ritmo y dramatismo.
El tema de la película es de difícil manejo: una mujer que fue hermosa, al borde del derrumbe físico por el alcohol -papel que le viene como anillo al dedo a Swinton- y convertida en secuestradora y maltratadora de un niño de ocho años, de madre mexicana.
Kate del Castillo, fuera de sus orígenes telenovelesco, es la madre que le encarga el secuestro de su niño, del que le han quitado la custodia por lo mismo que se lo quitarían a Swinton, de tenerlos.
Se conocen de las sesiones de alcohólicos anónimos y en la tarea no las una empatía alguna, sino que cada una ve en la otra un vehículo: ganar dinero y recuperar al niño, respectivamente.
A Zonca se le escapan de las manos cuestiones como credibilidad -como reprochó en la conferencia de prensa algún medio mexicano- y Swinton va salvando escenas, decidida a ganarse el Oscar.
"No sé por qué se insiste en decir que es un 'remake' de la 'Gloria' de John Cassavetes. No es cierto, no lo pretendimos nunca", enfatizó Swinton, sin demasiado éxito en sus ansias de convencer.
México fue un común denominador en "Lake Tahoe" y "Julia", mientras que la película de Swinton y la tercera a competición, "Gardens of the night", de Damian Harris, compartían algo de temática: secuestros infantiles.
La película de Harris, en que John Malkovich desempeña un pequeño papel, arranca del secuestro de una preciosa niña rubia camino de la escuela y deriva en los bajos fondos de la prostitución y la droga.
A la parte de la infancia se le da un tratamiento "light", puesto que el tema de la pederastia es suficientemente duro como para no necesitar planos extremos.
Cuando entran en la adolescencia, Harris apuesta por una pareja de preciosidades, Gillian Jacobs y Evan Ross. Un dúo de caras bonitas -blanca y rubia, ella, negro, él-, más creíble para un anuncio de moda juvenil que para representar a quienes, a esas alturas, deberían estar al menos ajados por la droga. EFE gc/sc 

viernes, 8 de febrero de 2008

Chupa de cuero, una espléndida sonrisa


Shah Ruhk Khan, un lindo intruso de Bollywood en la Berlinale
  
Gemma Casadevall

Berlín, 8 feb (EFE).- El actor indio Shah Ruhk Khan, la máxima estrella de Bollywood, encandiló hoy a su paso por la Berlinale con un derroche de sonrisas para acompañar "Om Shanti Om", una película típica de su género y por tanto una intrusa en un festival de cine.
"Llevo 17 años en esto, pero por primera vez en mi vida me siento un actor de verdad", saludó el actor, enfundado en una chaqueta de cuero y metiéndose en el bolsillo frase a frase a la prensa del festival, generalmente hostil hacia lo que se consideran subgéneros.
"Las películas indias son así: ruidosas y de colorines, porque así somos también nosotros, ruidosos, tanto cuando nos reímos como cuando lloramos", añadió, respecto a la singular estética, acústica y coreografía de los musicales de Bollywood.
Estridente es "Om Shanti Om", una superproducción de cerca de tres horas, en la que Khan hace de todo: de ingenuo actorcillo sin fortuna, de estrella consagrada al amor de la fama, de papá, de supermán, de héroe enamorado y de vengador de la amada traicionada.
Para ello, nada como la reencarnación, algo tan asumido en la cultura india como, al decir de Khan, las películas de Bollywood.
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm
Para ello, nada como la reencarnación, algo tan asumido en la cultura india como, al decir de Khan, las películas de Bollywood.
"Es la evasión pura para la gente sencilla. La única manera de acceder a un mundo feliz, como en sueños", afirmó el actor.
Khan no se plantea siquiera, dijo, la posibilidad de pasar a la auténtica fábrica de sueños, Hollywood.
"Eso no es para mi. Mi inglés no es suficientemente bueno y además tampoco encajaría con algunos papeles de exótico, porque no sé bailar la salsa", dijo, desatando a cada uno de sus teóricos alardes de modestia sonrisas y aplausos.
Khan no aspira a Hollywood, sino a seguir en la India: "Si al final de mi carrera puedo llegar a decir que efectivamente he contribuido a acercar mi país al resto del mundo, me doy por satisfecho", afirmó.
"Om Shanti Om" se exhibía fuera de concurso, en la sección Panorama Special, y acudió a la Berlinale como una apuesta personal de su director, Dieter Kosslick.
Desde hacía unas semanas, el director del festival iba cacareando que Khan es la única estrella del mundo con mil millones de aficionados, decenas de miles de los cuales habían emprendido viaje a Berlín en autocar, desde Nueva Delhi.
Fue una de las bromas más repetidas por Kosslick antes de la Berlinale que ayer abrió sus puertas, pero de alguna manera parece que cuajó entre el público.
La crítica más severa ignoró el pase de "Om Shanti Om" y su proyección en la Berlinale tuvo un carácter anecdótico.
A escala popular, fue un éxito total, puesto que las entradas a disposición del público quedaron agotadas a los seis minutos de abrirse la taquilla.
Adolescentes berlinesas que habían madrugado para hacerse con su entrada quedaron defraudadas y lloraban ante las cámaras de los reporteros de televisión.
Muchas de ellas siguieron hoy en directo, desde la pantalla gigante ante el Berlinale Palast, la conferencia de prensa en que Khan revalidó el título del más lindo de Bollywood. EFE gc/rz/dm

Demoníaco petrolero

Grandioso Day-Lewis abre desfile a por los Osos encarnando al mal


Gemma Casadevall
Berlín, 8 feb (EFE).- La película "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, acaparó la primera jornada a competición de la Berlinale, apuntalada en un grandioso Daniel Day-Lewis encarnando la maldad del capitalismo petrolero y otros diablos de este mundo.
Anderson, Oso de Oro por "Magnolia" en el 2000, dejó claro que lo suyo no es la falsa modestia: "Por supuesto esperamos todos los Oscar, incluso aquellos para los que no somos candidatos", dijo el director, bromeando con sus ocho designaciones a estatuilla.
"The Will Be Blood", principal rival del "No Country For Old Men" de los hermanos Cohen en la carrera por los Oscar, tampoco entra en el concepto de lo modesto. Day-Lewis no escatima en interpretación, sino que personifica hasta lo demoníaco su papel de hombre que casi se deja la vida perforando pozos de petróleo y a quien por tanto no interesa la integridad de la ajena.
"A veces cuesta lo suyo, pero con Anderson uno acaba encontrando el camino para explicar lo que quiere", dijo el actor, quien en Berlín demostró que no sólo arriesga en la interpretación, sino también en el atuendo: una llamativa camisa blanca y negra, con grandes flores rojas estampadas.
"Hacer un film es como perforar un pozo petrolífero. Uno no sabe si saldrá algo, pero sigue perforando, como si le fuera la vida en ello", dijo el director.
"There Will Be Blood" refleja un capitalismo petrolero que el único principio al que atiende es al de embaucar al hombre del campo y comprarle la tierra a precio de prado de perdices para extraer oro negro. Lo importante es sentir un océano de petróleo bajo sus pies, el resto es material de desecho.
Un negocio que sólo puede funciona desde la absoluta falta de escrúpulos y que florece si se pacta con el diablo. Es decir, el fanatismo religioso, encarnado en la película por la Iglesia de la Tercera Revelación aunque podría ser también cualquier otro fundamentalismo engatusador.
La película de Anderson reposa sobre la espalda poderosa de Day-Lewis, a su vez viejo conocido de la Berlinale, que en 1993 tuvo también su Oso de Oro por "En nombre del padre" de Jim Sheridam.
"Por favor, borren de su cerebro todo lo que han leído o escuchado de mi", dijo, ante el alud de preguntas sobre cómo preparaba sus impactantes interpretaciones.
A su lado, Paul Dano, asimismo magnífico en su papel de diabólico predicador, trataba de explicar qué se siente como co-protagonista con Day-Lewis: "Siempre trata uno de prepararse al máximo. Más aquí, donde era imposible no sentir que se quedó uno corto".
"There Will Be Blood" y Day-Lewis eran el plato fuerte de la primera jornada a competición en una Berlinale que ayer tuvo un poderoso arranque con los Rolling Stones de "Shine a Ligh", fuera de concurso.
Sus compañeras de jornada -entre las 21 que compiten por los Osos- apenas han podido darle réplica.
Por un lado, "Zou You" -"In love we trust", en inglés-, del chino Wang Xiaoshuai, que parte del dilema de una pareja que dejó de serlo hace años pero que ahora se ve en la tarea de tener que procrear de nuevo para dar con el donante idóneo para su hija enferma.
Por el otro, la finlandesa "Musta Jaa" -"Black Ice"-, de Petri Kotwica, que acudía al festival anunciado como un film alejado del estilo de los hermanos Kaurismäki, Aki y Mikka.
La primera sorprendió, por su estilo occidentalizado y por abordar un tema complejo, con seriedad y sin lloriqueos, que parte de una situación difícil, al borde de lo imposible, y va resolviéndose de buena manera.
La segunda dejó la sensación de que, al margen de la elección de dos buenas actrices -Outi Maenpaa y Ria Kataja- el film no reunía los mínimos para ir a un festival, menos a competición.
El hilo argumental arranca de un triángulo amoroso sin más misterios, que cae en lo grotesco escena a escena, como si el guionista realmente fuera improvisando qué hacer al siguiente plano antes de decidirse por el punto final. EFE gc/rz/agf

jueves, 7 de febrero de 2008

Bailando con Mick

Rolling Stones y Bollywood para el arranque de la Berlinale más bailable


Gemma Casadevall
Berlín, 7 feb (EFE).- La Berlinale arranca mañana más movida y bailable que nunca con los Rolling Stones, a los que seguirá el bullicio de Bollywood, el rock de Patti Smith y la música Neil Young, salpicando un desfile de veintiún aspirantes a los Osos que traerá la presencia de Penélope Cruz.
"Elegy", la película dirigida por Isabel Coixet con Cruz y Ben Kingsley como protagonista masculino, es un exponente de cine en que se mezclan "sexo y poder, erótica y muerte", según el programa del festival, y también una de las que más público arrastrará al cine.
Así lo avanza el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, en entrevista hoy al popular diario "Bild", donde afirma que "por supuesto" hay máxima demanda para ver a Stones, seguido del de Young y "Elegy", sin olvidar al popular Bollywood.
Kosslick quería un arranque con garra y se lo aseguró al prometer la presencia de los Stones defendiendo "Shine a Light", la película dirigida por Martin Scorsese que inaugura el 58 Festival de Cine.
El documental se exhibe fuera de concurso, como también "CSNY Dejâ vu", sobre Young, y "Dream of Life", donde la cámara sigue a Patti Smith a lo largo de once años. También a exhibición irá "Filth and Wisdom", debut de Madonna como directora, que según Kosslick se "auto-invitó" mediante una postal para presentarse en Berlín.
Otro gran revuelo mediático espera Kosslick para la proyección de "Om Shanti Om", con la presencia de la superestrella de Bollywood Shah Rukh Khan, único actor del mundo que, al decir de Kosslick, tiene mil millones de seguidores.
Los berlineses entendieron el chiste y agotaron en seis minutos cronometrados las entradas para ver la producción india, revalidando así la fama del festival como el más popular del mundo, ya que pone a disposición del público de a pie 220.000 localidades.
Otra cosa es cómo se tome la crítica severa tanta incursión al espectáculo. Hasta ahora, en sus entrevistas, Kosslick, que se confiesa "viejo rockero", ha hablado más de los Stones que de las veintiún películas que lucharán por los Osos, la esencia del festival.
Preside el jurado el realizador griego Constantin "Costa" Gavras, custodiado por la actriz francesa Sandrine Bonnaire. La selección de concursantes va de "Elegy" al documental "Standard Operating Procedure", sobre las torturas a iraquíes en Abu Ghraib.
Es la primera vez que se incluye en Berlín un documental a concurso, lo que no significa que sea el único film político. El gran tema del festival será, según Kosslick, el destino de los niños soldado y la delincuencia juvenil.
La brasileño-argentina "Tropa de elite", de José Padilha, incide en la lucha de las favelas, mientras que "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke, sigue a un muchacho de dieciséis años confrontado con la realidad de la vida tras la muerte de su padre.
Estados Unidos compite con "Ballast", de Lance Hammer, un retrato de familia sobre un trasfondo de droga y violencia, así como "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, con Daniel Day-Lewis, otro plato fuerte en la sección a competición.
"Gardens of the Night", con John Malkovich y dirigida por Damian Harris, completa la ronda de cine estadounidense a concurso.
Europa acude comandada por tres películas francesas: "Il y a longtems que je t'aime", de Philippe Claudel, con Kristin Scott Thomas; "Julia", de Erick Zonca, y "Lady Jane", de Robert Guédiguian, así como la británica "Happy Go Lucky", de Mike Leigh.
Del anfitrión alemán compiten "Feuerherz", de Luigi Faloni -un drama sobre niños soldados-, y "Kirschblüten-Hanami", de Doris Dorrie, mientras que Italia estará con "Caos calmo", de Antonello Grimaldi.
Irán concurre con "Avaze Gonjeshk-ha" -"The song of Sparronws", en inglés-, de Majid Majidi, y Finlandia lo hace con "Mustra Jaa", de Petri Kotwica.
Completan la lista la israelí "Restless", de Amos Kollek; la china "Sparrow", de Johnnie To; la japonesa "Kabei", de Yoji Yamada; "Zuo You" (In Love We Trust) del chino Wang Xiaoshuai, y la coreana "Bam gua Nat" -"Nigt and Day"-, de Hong Sangsoo.
Kosslick complementa esas cintas con varias películas fuera de competición e incluidas en la sección oficial, que le garantizan otro desfile de estrellas sobre la alfombra roja.
Scarlett Johansson y Natalie Portman presentarán "The Other Boleyn Girl", de Justin Chadwic, mientras que cerrará el festival "Be Kind Rewind", de Michel Gondry, con Jack Black y Mia Farrow.
Por confirmar está la visita de Julia Roberts, al frente de "Fireflies in the Garden", de Dennis Lee. EFE gc/jcb/msc/ac

Pura fibra

Incombustible Jagger eleva la Berlinale a la pura "Satisfaction"


Gemma Casadevall
Berlín, 7 feb (EFE).- Los Rolling Stones elevaron la Berlinale al firmamento del rock con "Shine A Light", el documental de Martin Scorsese que abrió hoy la 58 edición del Festival de Cine y que traduce en cine la pura "Satisfaction" del incombustible Mick Jagger.
Abrir la Berlinale siempre es un privilegio para el film elegido y en esta ocasión lo fue mucho más para los presentes y por partida doble: nunca se filmaron tan bien las arrugas más vivas del rock y, encima, los dioses Stones desfilaron en pleno por la alfombra roja.
"Los Stones eran mi objeto del deseo, fueron la música de mi vida", declaró Scorsese ante la prensa, en calidad de comandante de una banda a la que la Berlinale recibió con la pasión de una masa de "groupies" (fans que persiguen a sus ídolos musicales de ciudad en ciudad).
"Es un honor para nosotros estar aquí. Es la primera vez que un documental musical abre un festival así. Nuestro agradecimiento al director, Dieter Kosslick", saludó Jagger, caballero y carismático como en el film, sólo que sentado y sin dar brincos.
Los Stones desembarcaron haciendo alarde de buenas maneras y con caras de buenos chicos. Conciliadores, incluso con quienes reprochaban que una película no tiene la fuerza de un concierto.
"No es un concierto, es un film", resumió Jagger, mientras Keith Richard sentenciaba que lo grandioso de todo fue no notar el despliegue de cámaras organizado por el equipo de Scorsese.
"Tratamos de estar lo más cerca posible de un concierto sin llegar a ser un incordio", enfatizó Scorsese.
"Shine a Light" no es ni un concierto filmado ni un documental al uso, tejido con las piezas más emblemáticas de la banda salpicadas por declaraciones de sus héroes. Es un film con un lenguaje propio, en el que Scorsese sabe dar a cada plano un toque mágico.
La cámara recorre cada arruga, vena, arteria y fibra de Jagger, convertido en una categoría humana propia ante la que sólo cabe la pregunta de cómo puede sobrevivir a sus conciertos.
Keith Richards, con su permanente aspecto de acabar de caer del cocotero; Ronnie Wood, alter-ego o imitación del anterior, y el monosilábico Charlie Watts, incapaz de hilar una frase completa, son sus comparsas en un universo con Jagger como único astro rey. Ese mismo cometido cumplieron ante la prensa de la Berlinale.
El núcleo de las imágenes salen de un concierto exclusivo -2.800 plazas- en el Beacon Theater de Nueva York, en 2006, con el ex-presidente Bill Clinton en el papel de "telonero" de los Stones, presentando la actuación como una gala contra el cambio climático.
Un par de toques maestros de Scorsese retratan la ironía del conjunto. Desde Richard saludando cortesmente a la madre de Hillary Clinton, a las niñas bien, apelotonadas ante el escenario, rendidas a cada brinco de las caderas de alfeñique de Jagger.
En el mismo tono se intercala un dúo con Christina Aguilera, aguantando el empaque de Jagger sobre unos tacones "alámbricos" de equilibrio imposible, o el mismo Scorsese, preguntándose si es cierto que el líder de los Stones puede arder si se le coloca bajo los focos.
Con la periodicidad justa para no aburrir ni romper las piezas, Scorsese incorpora impagables escenas de archivo, con Jagger o Richard jovencitos y explicando a ciertos guardianes de la moral que no son anarquistas drogadictos.
Por momentos, el espectador se siente ante el concierto como amputado en su butaca, envidioso de las niñas que sacan fotos con el móvil al dios Stone. Luego se consuela ante la evidencia de que está ante un lenguaje distinto, el cine, y que en un concierto jamás ha estado tan cerca de cada requiebro de piel de Jagger.
En directo o de archivo, "Shine A Light" muestra a un Jagger sexy como nunca. Tanto en los primeros años de la banda, cuando suelta casi mesiánico que a los 60 piensa seguir en lo mismo, y también superadas ya todas esas décadas.
Jagger se exhibe como el órgano vital que es, mientras Richard muestra maltrechos bíceps y antebrazos, por los que habrán pasado muchas cosas, pero no precisamente fibra.
La constelación de los Stones, al completo, Scorsese y el producto final, "Shine A Light", convirtió la apertura de la Berlinale en acontecimiento histórico.
Un privilegio también para el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, que desde luego no tendrá que explicar a qué viene colocar un documental musical para abrir un festival de cine, por supuesto fuera de concurso. Por pura "Satisfaction". EFE gc/jcb/agf

miércoles, 6 de febrero de 2008

Rompedora Latinoamérica


Brasil, Argentina y México dominan presencia hispana en Berlinale





Gemma Casadevall
Berlín, 6 feb (EFE).- El cine brasileño, argentino y mexicano domina la representación de películas latinoamericanas de la Berlinale, con exponentes de filmes rompedores de esquemas y bajo la tutela del doblemente "oscarizado" Gustavo Santaolalla.
Dos producciones latinoamericanas, la brasileño-argentina "Tropa de Elite", de Jose Padihla, y la mexicana "Lake Tahoe", de Fernando Eimbcke, lucharán por los Osos del festival de cine, que se inaugura mañana con "Shine a Light", el documental de Martin Scorsese con los Rolling Stones.
"Tropa de elite", basada en el libro del mismo título de Luis Edoardo Soares y sobre el trasfondo del contingente desplegado en una visita papal en 1997, se mete en las favelas de Rio de Janeiro y retrata una estrategia policial que no retrocede ante la tortura y otros procedimientos ilegales.



La película de Eimbke, un director de la "cantera" de la Berlinale que un par de años atrás estuvo en su Talent Campus, sigue con su cámara a un muchacho de 16 años, en busca de un recambio para un automóvil y bajo el impacto de la muerte de su padre.
La sección oficial del festival incluye otros dos títulos procedentes de Latinoamérica, en el apartado cortometrajes: la argentina "Nadie", de Belén Blanco, y la brasileña "Dreznica", de Anna Azevedo, que va fuera de concurso.
Panorama, la sección en la que Madonna debuta como directora con "Filth and Wisdom", traerá "La rabia" de Albertina Carri, otro exponente de cine rompedor de moldes procedente de Argentina, una cinematografía mimada por el director del festival, Dieter Kosslick.
El máximo responsable del festival se ha deshecho en elogios hacia el film, de la misma manera que ha calificado de "satisfacción personal" el hecho de contar con la presencia de Santaolalla en su calidad de productor.
El compositor argentino, ganador de dos Óscar por "Brokeback Mountain" (2005) y "Babel" (2006), acudirá a la Berlinale acompañando la película "El café de los maestros", dirigida por Miguel Kohan.
El film, un documental que recorre algunos de los grandes del tango, viene avalado por otro viejo conocido del festival, el director brasileño Walter Salles, ganador del Oso de Oro en 1998 por "Central do Brasil", de la que es co-productor junto a Santaolalla.
El film de Kohan irá en la sección Panorama, donde asimismo se proyecta la co-producción brasileño-francesa-uruguaya "Maré, nossa história de amor", de Lucia Murat; la mexicano-estadounidense "Sleep Dealer", de Alex Rivera; y la brasileña "Ta", de Felipe Sholl.
Otro exponente del cine mexicano, "La frontera infinita" de Juan Manuel Sepúlveda, se proyectará en la sección Forum, donde asimismo se ha incluido la costarricense "El camino", de Ishtar Yasir Gutiérrez.
El apartado "Generation", dedicado al cine infantil y juvenil, incluirá tres títulos brasileños: "Mutum" de Sandra Kogut; "Cidade dos Homens" de Paulo Morelli, y "Café com Leite" de Daniel Ribeiro.
La presencia latinoamericana se extenderá este año a la sección retrospectiva, consagrada al director español Luis Buñuel y su amplia filmografía, con cerca de cuarenta de filmes, donde por supuesto se recordará su etapa mexicana. EFE gc/jcb/msc/cat

martes, 29 de enero de 2008

Rock y estrellas

Una Berlinale "rockera", con los Stones, Madonna y Penélope Cruz


Gemma Casadevall
Berlín, 29 ene (EFE).- La 58 edición de la Berlinale será más "rockera" que nunca, con los Rolling Stones abriendo el festival, y con un despliegue de estrellas sobre la alfombra roja que va de Penélope Cruz a Scarlett Johansson y Madonna, sin olvidar el cine político en pos de los Osos.
El director del festival, Dieter Kosslick, eligió al realizador griego Constantin "Costa" Gavras para presidir el jurado, "como gran maestro de cine político", recordó hoy el máximo responsable de la Berlinale al presentar el programa al completo del certamen.
El director de "Missing" (1982), la actriz francesa Sandrine Bonnaire y los restantes seis miembros del jurado tendrán ante sí veintiún filmes a concurso, como "Elegy", de la española Isabel Coixet y con Penélope Cruz, o el documental "Standard Operating Procedure", de Errol Morris, sobre las torturas a presos iraquíes en Abu Ghraib.
"Es la primera vez que tenemos un documental a concurso. Es un film que nos dejó clavados en la butaca", explicó Kosslick.
La presencia de Costa Gavras no implica Oso de Oro asegurado para lo político, sin más, matizó el director del festival. Pero sí dejó claro que en la Berlinale se incidirá en cuestiones como los niños soldado, las bandas de delincuencia juvenil y los niños de la calle.
Inaugurarán el festival, el próximo día 7, los Stones, con el documental sobre la banda dirigido por Martin Scorsese "Shine a Light", que se exhibe fuera de concurso. Al arranque rockero seguirán, también fuera de concurso, otro documental sobre Patti Smith, sin olvidar a Madonna, quien debuta como directora con "Filth and Wisdom".
Tanta exhibición musical no eclipsará la esencia del festival -los filmes a concurso-, asegura Kosslick, quien afirmó estar seguro de tener "todos los componentes" para ofrecer una selección del cine actual, en todas sus variantes.
Luchando por los Osos estarán, junto a Coixet y Morris, la brasileño-argentina "Tropa de elite", de José Padilha, y "Lake Tahoe", del mexicano Fernando Eimbcke, exponentes del cine latinoamericano "rompedor de esquemas", en palabras de Kosslick.
Por parte estadounidense compiten asimismo "Ballast", de Lance Hammer, "There Will Be Blood", de Paul Thomas Anderson, con Daniel Day-Lewis -a quien también se espera en la Berlinale- y "Gardens of the Night", de Damian Harris.
De Europa acudirán las francesas "Il y a longtems que je t'aime", de Philippe Claudel y con Kristin Scott Thomas; "Julia", de Erick Zonca, y "Lady Jane", de Robert Guédiguian, así como la británica "Happy Go Lucky", de Mike Leigh, que compite por primera vez en el festival tras vencer en otras ediciones de Cannes y Venecia.
Los anfitriones alemanes tendrán dos aspirantes, "Feuerherz", de Luigi Faloni, y "Kirschblüten-Hanami", de Doris Dorrie, mientras que Italia estará con "Caos calmo", de Antonello Grimaldi.
Irán compite con "Avaze Gonjeshk-ha" -"The song of Sparronws", en inglés-, de Majid Majidi, y Finlandia lo hace con "Mustra Jaa", de Petri Kotwica, "un film apartado de la imagen de finlandeses alcoholizados y deprimidos de Kaurismäki", dijo Kosslick.
Completan la lista la israelí "Restless", de Amos Kollek; la china "Sparrow", de Johnnie To; la japonesa "Kabei", de Yoji Yamada; "Zuo You" (In Love We Trust), del chino Wang Xiaoshuai, y la coreana "Bam gua Nat" ("Night and Day"), de Hong Sangsoo.
Buena parte del contingente de estrellas vendrá en filmes fuera de concurso. Empezando por los Stones -"que si no ocurre algo irremediable estarán aquí", prometió Kosslick- y hasta llegar al cierre de la Berlinale, el día 17, como "Be Kind Rewind", de Michel Gondry, con Jack Black y Mia Farrow.
Scarlett Johansson acudirá acompañada de Natalie Portman a presentar "The Other Boleyn Girl", de Justin Chadwick, mientras que aún por concretar está la visita de Julia Roberts, al frente de "Fireflies in the Garden", de Dennis Lee.
Dieciocho de las concursantes son estreno mundial, según Kosslick, como también es "innovador" que en una retrospectiva haya, paradójicamente, un título nuevo.
Se trata de la dedicada a Luis Buñuel, con cerca de cuarenta películas de todas sus etapas -española, mexicana y francesa-, que complementa "El último guión", de Javier Espada, presentada por su hijo, Juan Luis Buñuel, y quien fue el guionista de algunas de sus más importantes películas, Jean-Claude Carrière.
El homenajeado del año será el director italiano Francesco Rosi, quien recibirá un Oso de Oro honorífico. Entre los invitados "especiales" estará asimismo el cocinero español Ferrán Adriá, estrella de la sección dedicada al cine y la gastronomía. EFE gc/nvm/msc/ibr

jueves, 25 de octubre de 2007

Le chien en la Bnale


Berlinale se rendirá al genio de Buñuel con una retrospectiva de toda su obra
 
Gemma Casadevall


Berlín, 25 oct (EFE).- La 58 edición del Festival de Cine de Berlín, la Berlinale, rendirá homenaje al director Luis Buñuel con una retrospectiva de toda su obra que se plantea como la más exhaustiva de las mostradas hasta ahora en un certamen internacional sobre el genio aragonés.
El ciclo, aún en fase de preparación pero que se pretende abarque una cuarentena de títulos, ocupará toda la trayectoria de Buñuel (1900-1983), tanto en España como en México o Francia, explicó a Efe el responsable de la retrospectiva, Rainer Rother.
Ello significa que no sólo se recorrerá su obra como realizador, sino también sus trabajos como ayudante de dirección, guionista, productor, director de grandes divas y explorador de "un nuevo lenguaje cinematográfico".
Con todo se pretende brindar una panorámica de su "compleja personalidad de genio renovador del cine", en palabras de Rother, caracterizada tanto por su "individualismo extremo" como por el componente político y social.
De los inicios y confrontación con la España franquista, censura incluida, el debut francés, los años posteriores entre España, Estados Unidos y la larga y prolífica etapa mexicana, hasta el retorno a Europa, ya como autor reconocido internacionalmente, con fama de subversivo y hasta blasfemo, para ciertos ámbitos de la Iglesia Católica.
La Berlinale se sumará así al culto a un cineasta "de grandeza inclasificable", "inventor del surrealismo cinematográfico" y que convirtió en genialidad su "visión sarcástica de la burguesía europea", según explicó el responsable de organizar la amplia retrospectiva que ofrecerá la Berlinale.
"Buñuel pertenece a la vanguardia artística del siglo XX e inventó un nuevo lenguaje cinematográfico", destacó el director de la Berlinale, Dieter Kosslick, en el comunicado con que el certamen berlinés anunció hoy la retrospectiva.
Se espera ofrecer unos cuarenta títulos, avanzó Rother, tanto los filmados en España como en México o en Francia, para lo que se ha buscado la colaboración de las filmotecas de estos tres países, más las existentes en Alemania.
La lista de títulos que la dirección de la Berlinale considera "imprescindibles" en la filmografía del director va de "Un perro andaluz" (1929) o "La edad de oro" (1930) a "Viridiana" (1961), "El ángel exterminador" (1962), "Belle de jour" (1966), "El fantasma de la libertad" (1974) y, por supuesto, su último film, "Ese oscuro objeto del deseo" (1977).
Es decir, tanto la impactante imagen de la hoja de afeitar rasgando transversalmente el ojo como las obsesiones sexuales de un director al que han homenajeado prácticamente todos los festivales del mundo, pero al que le faltaba aún el tributo en mayúsculas de la Berlinale, el certamen que tradicionalmente abre la temporada cinematográfica en el mundo.
Además de la retrospectiva consagrada en exclusiva al genio aragonés, la Berlinale 2008 incluirá sesiones de debate, conferencias y una gala en homenaje al realizador, para la que se cuenta contar con invitados especiales, aún por concretar.
La dirección del Festival de Cine berlinés destacó en su comunicado el papel desempeñado por Buñuel como director de grandes divas del cine, como Catherine Deneuve ("Belle de jour" y "Tristana"), Jeanne Moreau ("Diario de una camarera") y Silvia Pinal ("Viridiana", "El ángel exterminador" y "Simón del desierto").
Buñuel concurrió en una ocasión en la sección a concurso de la Berlinale: en 1969, con "La vía láctea", película que regresó a ese festival en 2002 en una retrospectiva dedicada entonces a recorrer grandes títulos de la historia del cine. EFE gc/jcb/ibr