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sábado, 9 de febrero de 2013

Salvadnos de los salvadores


El haitiano Raoul Peck sacude con el despropósito de la ayuda humanitaria 

Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El director haitiano Raoul Peck sacudió hoy la Berlinale con su documental "Assistance mortelle", filmado tras el terremoto que dejó 250.000 muertos y un millón de damnificados en su país y en el que denuncia los despropósitos de la ayuda humanitaria.
"Por favor, salvémonos de quienes dicen que vienen a salvarnos", exclamó el realizador, sin acritud pero contundente, tras la proyección de su filme, recibido con fuertes ovaciones en su estreno en la sección Berlinale Special, fuera de concurso.
Rodado en Puerto Príncipe y otras zonas devastadas por el seísmo del 12 de enero de 2010, el documental se adentra en "la otra catástrofe que siguió a la catástrofe", en un país donde las viviendas de millón y medio de personas quedaron en ruinas.
"La comunidad internacional prometió miles de millones de dólares en ayuda humanitaria. En lugar de un auxilio controlado se vino sobre nosotros el caos, a veces por negli gencia, a veces por afán de hacer negocio con nuestra tragedia", sostuvo el director.


De la promesa de ayuda urgente, transparente y con implicación haitiana, se pasó a un despropósito de ONGs actuando en paralelo y en medio del despliegue mediático alrededor de la elite política internacional -como el expresidente de EEUU Bill Clinton- y estrellas comprometidas, desde Angelina Jolie a George Clooney.
Peck acudió con este documental a la Berlinale desde su posición de viejo amigo del festival, pues en 2002 fue miembro del y en 2005 compitió por los Osos con "Sometimes in april", sobre el genocidio ruandés de 1994.
Explicó que su propósito no es "dejar en evidencia a colegas, ONGs, ni otros estamentos comprometidos de corazón con la causa", sino incidir en la necesidad de replantearse lo que se entiende por ayuda humanitaria.
El cineasta, exministro de Cultura en Haití, se presentó como un ciudadano de mundo que ha vivido en África, Estados Unidos y Europa y alternó el creole de su país de origen con el francés, el inglés y el alemán -estudió cine en Alemania-.
"Haití también pasó su hora cero", explicó el cineasta, en alusión a cómo quedó Alemania tras la Segunda Guerra Mundial y la capitulación del Tercer Reich.
"Assistance mortelle" es un documento con el que pretende "disuadir" al espectador de hacer donativos irreflexivos a "cualquier ONG, por simple afán de bondad" o lo que califica de "ayudar por ayudar".
Con un formato estricto, sin concesiones al espectador, el filme recoge los argumentos tanto de los "sufridores" de la ayuda -haitianos comunes- como de quienes tratan de canalizarla honradamente, ya sean responsables de altos organismos o pequeñas organizaciones.
"Los haitianos somos en ese engranaje como piezas de un escenario que es el país más pobre del mundo", sobre el que de pronto llueve miles de millones de dólares, lo que no impide que cientos de miles de ellos sigan viviendo hoy bajo carpas de plástico.
Ejemplo de esta situación son escenas como las que muestra al responsable del departamento de Ingeniería haitiano dirigiendo las labores de sus cien empleados, descalzos sobre el lodazal de canalizaciones infestadas, a metros de cuatro cooperantes de una ONG protegidos de pies a cabeza con el mejor equipo.
Apenas cinco de las veinte grandes organizaciones que operaron en Haití presentaron "cuentas claras" de su gestión.
Para tareas prioritarias, como las labores de desescombro, no había dinero, pero sí lo hubo para invitar al país a políticos y periodistas de todo el mundo, dispuestos a relatar lo que la comunidad internacional "hacía con Haití", apunta Peck.
Los 99 minutos del documental son el resultado de 500 horas de película, rodadas en los dos años siguientes al seísmo y financiadas por varios canales de la televisión pública franco-alemana, Arte, entre otras ayudas. EFE
gc/cr


miércoles, 6 de abril de 2011

Tet Kalé

Martelly, de cantant del poble a president d'Haití

‘Sweet Micky' venç a les eleccions davant l'antiga primera dama, Manigat

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Michel Martelly, o Sweet Micky, el seu nom artístic, serà l'encarregat de tirar endavant la reconstrucció d'Haití, un dels països més pobres i políticament inestables del món. Quinze dies després de la relativament tranquil·la segona volta presidencial, el Consell Electoral Provisional el va donar guanyador, per un 67,57% de vots, respecte del 31,74% de l'antiga primera dama, Mirlande Manigat. És un resultat prou clar per fer callar els qui, ja durant el recompte, buscaven enterbolir els ànims haitians, sempre en tensió, amb denúncies de frau. No és, però, una garantia d'èxit, en un país que té hipotecada la seva imprescindible reconstrucció a un mínim d'estabilitat política que mai no ha viscut en els seus dos segles llargs com a república teòricament independent.
Ningú que passi per Port-au-Prince diria que el terratrèmol va ser fa un any i tres mesos. La capital és un paisatge de pedres i runa amuntegada davant edificis a trossos, com si el sisme en què van morir 316.000 haitians hagués passat abans-d'ahir i no el 12 gener del 2010. Unes 800.000 persones dormen en immensos campaments de lona i plàstic escampats per una ciutat on sembla que l'única elecció és triar entre la tenda i la runa. Cínicament, com comenten des dels voluntaris d'ONG fins a funcionaris de l'ONU, es diria que només s'han reconstruït els hotels de luxe i restaurants, la clientela dels quals no són els haitians.
Martelly, de 50 anys i conegut també com a Tet Kale –“cap rapat”, en crioll, la llengua oficial haitiana juntament amb el francès–, era no només el candidat del poble, sinó també el de l'Organització d'Estats Americans (OEA), que ha vetllat pels comicis. Inicialment, el consell electoral havia donat com a primer i segon candidats més votats a la primera volta Manigat i l'oficialista Jude Celestin. Va ser al recompte, “recomanat” per l'OEA amb una allau de denúncies de frau, que va col·locar Martelly en la cursa cap a la presidència i en va deixar fora Celestin.
A Martelly li correspondrà ara convèncer la comunitat internacional que ha arribat l'hora d'enviar els 5.300 milions de dòlars promesos. Una qüestió que dependrà, en part, del comportament dels altres actors polítics, de Manigat als “ressuscitats” expresidents Jean Claude-Devalier, Baby Doc, y Jean-Bertrand Aristide, tots dos de nou a l'illa.