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martes, 2 de junio de 2026

Frederiksen, a la tercera

Frederiksen sella una coalición de centro-izquierda a modo de "trébol de cuatro hojas"



Martin Lidegaard, líder del Partido Social Liberal; Pia Olsen Dyhr, del partido verde; la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen; y Lars Loekke Rasmussen, de los moderados / LISELOTTE SABROE / AFP

 Gemma Casadevall   Berlín02 JUN 2026 

Un ejecutivo más paritario, más ecologista, con rebajas fiscales y apoyos a la familia, firme en su compromiso con Ucrania y en la defensa del país, incluido el territorio autónomo de Groenlandia que codicia Donald Trump: estas son las líneas maestras de la nueva coalición de gobierno de Dinamarca liderada por la socialdemócrata Mette Frederiksen. Será su tercera legislatura seguida, lograda tras complejas negociaciones y cuyo resultado es un cuatripartito en minoría, que Frederiksen denomina "un trébol de cuatro hojas". Es decir, raro y portador de fortuna.

Para los jóvenes, habrá transporte público gratuito hasta los 22 años; para los pensionistas, mejoras en sus prestaciones; para el conjunto de la población, atención dental gratuita y un IVA reducido en los alimentos; para las empresas, rebaja en el impuesto a las sociedades. Y para la inmigración, un endurecimiento de las ya de por sí rígidas leyes del país nórdico.

Es una alianza de signo paritario, como se plasmó en la presentación por sus cuatro líderes: la socialdemócrata Frederiksen, la izquierdista Pia Olsen Dyhr, más el centrista Lars Lokke Rasmussen y el liberal Martin Lidegaard. Al experimentado Rasmussen, ministro de Exteriores saliente, se le atribuye el papel de árbitro. Pero el mando corresponde a Frederiksen, de 48 años y en el cargo desde 2019.

Dos intentos fallidos


La líder socialdemócrata ha necesitado 69 días para sellar su pacto, el plazo más largo de la historia de Dinamarca. En el camino hacia el acuerdo ha habido dos intentos fallidos: primero fracasó la propia Frederiksen, que tras unas semanas de consultas devolvió el encargo por falta de apoyos. La tarea pasó entonces al ministro de Defensa, el liberal Troels Lund Poulsen, que quedó aun más lejos aún del objetivo. A la tercera obtuvo Frederiksen el resultado anhelado.

A la primera ministra, una mujer que no suele prodigarse en emociones, se la veía radiante el lunes por la noche, tras notificar al rey Federico que había logrado un acuerdo. A la presentación del pacto, este martes, seguirá el miércoles la de su equipo ministerial.

El partido socialdemócrata fue el más votado en las generales el pasado 24 de marzo, pero cayó al mínimo histórico del 21,9% de los votos. De los 50 escaños que tenía pasó a 38. El cuatripartito entre Socialdemócratas, Moderados, el Partido Socialista Popular y el Radical Liberal sumará apenas 82 escaños. Contará con el apoyo de dos partidos de la izquierda ecologista. La tarta parlamentaria danesa está muy fragmentada, con 12 partidos para los 170 puestos de la Cámara.

Línea dura en migración y apuesta por el rearme

Frederiksen no se estrena como líder de un gobierno en minoría. En su primera legislatura comandó una alianza entre el bloque de izquierda sin mayoría. Fue una etapa rica en disensos, a la que siguió tras su reelección una coalición con los Moderados de Rasmussen y los liberales de Poulsen. Endureció así aún más su política migratoria, con líneas propias de formaciones derechistas. Se mantendrá en esa misma línea en su tercera legislatura. Lo mismo hará respecto al rearme, una posición compartida por el conjunto de países del ámbito nórdico y báltico europeos.

Su trébol de cuatro hojas danés deberá mantener también la fortaleza frente a la obsesión de Trump por Groenlandia. Frederiksen representa para sus compatriotas la firmeza frente al poderoso aliado transatlántico. Desde esta posición convocó elecciones anticipadas, en un momento en que los sondeos indicaban un repunte de popularidad. Logró una victoria mínima, pero suficiente para un tercer mandato.

lunes, 18 de mayo de 2026

Militarizando el ártico

Groenlandia insiste en el respeto a su soberanía ante el plan de Trump de abrir más bases en la isla ártica



El consulado de EEUU en Nuuk, la capital de Groenlandia. / JULIA WÄSCHENBACK / DPA / EUROPA PRESS
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 Gemma Casadevall    Berlín18 MAY 2026 

El enviado para Groenlandia de Donald Trump, Jeff Landry, ha abordado con el primer ministro de este territorio, Jean-Frederik Nielsen, y con su antecesor y actual ministro de Exteriores, Múte B. Egede, las aspiraciones de EEUU de abrir más bases militares en la isla ártica. La respuesta groenlandesa ha sido un sí a extender la cooperación militar, siempre que se respete su soberanía territorial.

"Estados Unidos y Groenlandia se necesitan mutuamente en materia de seguridad. Pero el futuro de Groenlandia nos pertenece a los groenlandeses", afirmó Egede a la radiotelevisión pública danesa DR, tras su reunión con Landry. "Podemos debatir sobre la cooperación militar, aunque debe hacerse respetando las fronteras de Groenlandia", añadió Nielsen. La reunión estuvo marcada por "el buen tono", dijo el líder groenlandés, para advertir a continuación de que "persiste el deseo de EEUU" de controlar la isla.

El emisario de Trump llegó el domingo a la isla ártica, el territorio autónomo del Reino de Dinamarca que codicia el presidente estadounidense. El motivo de su visita era participar en un foro empresarial, pese a que no estaba formalmente invitado. Pero ya la víspera se anunciaron sus reuniones con Nielsen y con su ministro de Exteriores. Landry fue designado como enviado para Groenlandia hace medio año, un nombramiento que entonces levantó ampollas porque no había sido consultado con las autoridades locales. Ahora, a su llegada a Nuuk, la capital groenlandesa, afirmó Landry que su propósito era "ganarse amigos", de acuerdo con el deseo de Trump. EEUU está determinado a ampliar sus bases militares en territorio groenlandés. Actualmente tiene la Pituffik, en el noroeste de la isla, pero aspira a disponer de otras tres en el sur para la supervisión de actividades submarinas.


Las negociaciones sobre el futuro de la isla entre EEUU, Dinamarca y Groenlandia, están en marcha y, según medios británicos, avanzan. Aparentemente no se han cerrado ya que Washington pretende que sean reconocidas como territorio soberano estadounidense. Es decir, un estatus parecido al de Ramstein, su mayor base en Europa con un contingente de unos 9.000 soldados.
Más bases a cambio de distensión

La formación de ese grupo de trabajo se decidió a principios de año. Fue tras cerrarse el momento álgido entre Copenhague, Nuuk y Washington, generado por la insistencia de Trump de hacerse con el control de la isla "por las buenas o por las malas". Es decir, sin descartar el uso de la fuerza militar. Argumentaba que Dinamarca había negligido la defensa ártica, lo que según Trump favorece el dominio de Rusia y China sobre la región.

Ello creó una situación inédita en la OTAN, porque implicaba la amenaza de agresión entre los miembros. Dinamarca logró el apoyo de varios aliados europeos, que se comprometieron a ampliar su presencia militar en la isla y enviaron equipos de exploración para eventuales maniobras conjuntas.

De la crispación con el aliado transatlántico se pasó a la distensión en cuanto Trump anunció un preacuerdo facilitado por el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, leal al presidente. Washington descartó una intervención militar, a cambio de ampliar sus bases. Es técnicamente fácil por el acuerdo de cooperación militar de 1951, actualizado en 2004. Pero topa con el asunto espinoso de la soberanía territorial.
Nubarrones daneses y europeos

Las negociaciones sobre Groenlandia coinciden con los anuncios de Washington de reducir en 5.000 soldados sus tropas en territorio alemán y de cancelar el envío de 4.000 militares adicionales a Polonia. El recorte de su contingente en Alemania, donde EEUU tiene unos 36.400 efectivos, coincide con sucesivos rifirrafes entre Trump y el canciller Friedrich Merz, quien enojó al gran aliado transatlántico al aseverar que Teherán estaba "humillando" a EEUU y aseguró que Washington no tiene una estrategia en la guerra lanzada contra Irán. Posteriormente el líder alemán afirmó que no recomendaría a sus hijos ir a estudiar a EEUU, dado el clima social que se vive en el país.


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Por parte danesa, la negociación sobre el territorio autónomo se produce en un momento de incertidumbre política. La primera ministra en funciones, la socialdemócrata Mette Frederiksen, no ha logrado cerrar un acuerdo de coalición para mantenerse en el cargo. Su bloque de centro-izquierda ganó las elecciones del pasado abril, pero sufrió una fuerte caída de votos. Tras semanas buscando infructuosamente socios, el encargo de formar gobierno ha pasado a su ministro de Defensa y líder liberal, Troels Lound Poulsen, para quien tampoco se vislumbra una mayoría parlamentaria

viernes, 27 de marzo de 2026

Las Feroe, de nuevo ante las urnas


La derecha se impone en las islas Feroe, con la socialdemocracia hundida en la tercera posición




Recuento de voto de las elecciones en las islas Feroe, este jueves en Torshavn. / ALVUR HARALDSEN / EFE
  Gemma Casadevall    Berlín27 MAR 2026 

El Partido Popular se ha impuesto como primera fuerza en las islas Feroe, territorio autónomo de Dinamarca, donde la socialdemocracia se ha hundido hasta caer en la tercera posición. Segun los datos de la Autoridad Electoral, los populares han obtenido un 26,7% de los votos, lo que supone un despegue de ocho puntos respecto a las anteriores autonómicas. Tendrá ocho de los 33 escaños de que consta el Logting, el Parlamento autonómico.

Los liberales se han situado en segunda posición, con un 21,5%, mientras que los socialdemócratas del actual presidente, Aksel V. Johannesen, han caído siete puntos y medio para quedar en el 18,9%, según la televisión pública del archipiélago, Krinvarp Foroya. Las posiciones siguientes corresponden a los Republicanos y el Partido del Progreso, socios en la coalición saliente, con un 17% y un 6% respectivamente.

Todo apunta a que el nuevo gobierno estará liderado por el conservador Beinir Johannesen, de 29 años y sobrino del presidente autonómico saliente. De lograr su objetivo, se convertirá en el presidente más joven de la historia de las Feroe. "Es fantástico. Es nuestro mejor resultados en 70 años", declaró el ganador, exultante, ante la televisión pública danesa DR.

Las Feroe, en el Atlántico norte, es un archipiélago formado por 18 islas. Tiene unos 55.000 habitantes, algo menos que los de Groenlandia, aunque repartidos en sus 1.399 kilómetros cuadrados frente a los dos millones de la inmensa isla ártica
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Dos citas con las urnas en una misma semana


La población de las Feroe es una minoría en el conjunto del Reino de Dinamarca, con cerca de seis millones de habitantes. Pero sus elecciones autonómicas despertaron notable interés en Copenhague. Habían sido convocadas por anticipado a causa de los disensos en la coalición saliente. Sus 39.700 electores fueron llamados a las urnas para unos comicios que se celebraron dos días después de las generales de Dinamarca, en que la socialdemocracia de la primera ministra, Mette Frederiksen, defendió su posición de primera fuerza, pero con un desplome histórico. La primera ministra en funciones ha invitado a las consultas previas a siete partidos, del total de 12 que tendrán escaños en el Parlamento sin contar los cuatro que se reparten entre Groenlandia y las Feroe. A los Moderados del ministro de Exteriores saliente, Lars Fokke Rasmussen, se le otorga un papel clave, por no pertenecer ni al bloque izquierdista de Frederiksen ni al conservador del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.

miércoles, 25 de marzo de 2026

Copenhague, el día después


Dinamarca: 5 claves de la amarga victoria de Mette Frederiksen



La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen. / MADS CLAUS RASMUSSEN / EFE
 Gemma Casadevall   Copenhague25 MAR 2026 

Las urnas dejaron este martes en Dinamarca un panorama complejo para la primera ministra, Mette Frederiksen. Su Partido Socialdemócrata se revalidó como fuerza más votada en las elecciones parlamentarias celebradas este martes, aunque con el peor resultado desde 1901. Obtuvo un 21,9% de los votos, más de 10 puntos por delante de la segunda formación, el Partido Socialista Popular (SF), con 11,6%, y 11 más que el primer clasificado del lado derechista, el Partido Liberal, con 10,2%, que a su vez cosechó su récord a la baja histórico. Pero eso no le garantiza el tercer mandato al que aspira. Frederiksen, a sus 48 años, ha demostrado que es una líder que no se arruga ni ante Donald Trump. Ahora deberá negociar a múltiples bandas después de recibir, este miércoles, el encargo de formar gobierno del rey Federico . Dinamarca, con seis millones de habitantes incluidos los de Groenlandia y las islas Feroe, se encamina a una formación de ejecutivo que podría ser prolongada y en la que se otorga un papel clave para el sexto clasificado, los Moderados, con un 7,7%. Es el partido del ex primer ministro y actual titular de Exteriores, Lars Fokke Rasmussen, un político astuto y tenaz, que se coloca en el fiel de la balanza entre los dos grandes bloques tradicionales, el rojo o izquierdista y el azul o derechista.

Romper el bloque


El bloque izquierdista, que está integrado por cinco partidos, tendrá 84 escaños, del total de 179 del Folketing (Parlamento danés), incluidos los cuatro que aportan Groenlandia y las islas Feroe. El socialdemócrata será el mayor grupo parlamentario, con 38 escaños, 12 menos que los actuales. El bloque azul, con seis partidos, tendrá 77 escaños. No son bloques monolíticos, sino con profundas diferencias e incluso hostilidades, sobre todo en el lado derechista. "No puedo estar feliz con este resultado. Pero estoy lista para asumir la responsabilidad de seguir siendo primera ministra por otros cuatro años", dijo Frederiksen, ya de madrugada, al comparecer ante su militancia en el Folketing. "Sumaos a nosotros. Estamos en el medio. No os quedeis en la esquina", fue el mensaje de Rasmussen, perseguido como ningún otro líder por las cámaras en la noche electoral danesa. Su apuesta se orienta hacia la incorporación de un cuarto miembro a la coalición entre socialdemócratas, liberales y moderados del gobierno saliente. La primera ministra tampoco se aferra a los bloques, como demostró al optar por la fórmula centrista para su segunda legislatura, tras haber gobernado con el apoyo de la izquierda en el primer mandato.

Tenaza a la política migratoria

Incluso si Frederiksen optara por un giro a la izquierda, con la complicidad del versátil Rasmussen, nada cambiará en la línea restrictiva migratoria de su gobierno. Su coalición saliente ha aplicado la fórmula de la tenaza, lo que ha llevado a una reducción drástica de la llegada de peticionarios de asilo --876 el año pasado, la cifra más baja en décadas--. Hay una reforma legal en ciernes por la que se expulsará del país a todo extranjero con delitos graves o condenas a partir de un año de cárcel. A escala europea, Frederiksen va de la mano de la italiana Giorgia Meloni en cuanto a política migratoria. Cuenta con un amplio consenso para seguir en esa línea y no solo por parte de formaciones derechistas. Las elecciones del martes dieron, además, un notable impulso a la ultraderechista Partido Popular Danés, al que se había dado por políticamente muerto, pero que se alzó con un 9,1%, apenas unas décimas por debajo de la Alianza Liberal que lidera la nueva estrella de la política danesa, Alex Vanopslagh, gran captador del voto joven.


Impuesto sobre el patrimonio o rebaja fiscal


Frederiksen prometió en campaña la reimplantación de un impuesto sobre el patrimonio, que afectaría a unos 20.000 daneses y con el que pretende financiar mejoras en la escuela pública. A esta promesa se ha atribuido el giro a la izquierda que marcó su campaña, con el que pretendió revertir o frenar la caída de electorado propio sufrida por los socialdemócratas en los últimos comicios europeos y municipales. Pero será también el gran escollo si acaba decantándose por buscar el apoyo del centrismo. Concretamente su ministro de Defensa, el líder liberal Troels Lund Poulsen, como el resto de formaciones similares se oponen frontalmente a la reimplantación de una tasa que fue abolida hace 30 años. El conjunto de partidos derechistas claman por rebajas fiscales, en un país donde las cargas impositivas sobre el ciudadano están entre las más altas de Europa.

Fidelidad atlantista y compromiso con Ucrania


La defensa de Groenlandia frente a los delirios expansionistas de Trump actuó de palanca a favor de Frederiksen y cohesionó al resto de la clase política danesa. Lo de "Groenlandia no está en venta" es una consigna compartida por todo el país, pero ello no significa que se haya roto la tradicional fe atlantista de Dinamarca o la apuesta por el rearme europeo que exige la Casa Blanca a los aliados europeos. No se esperan cambios en esa línea, ni tampoco en el compromiso con el apoyo a Ucrania. Bajo el Gobierno de Frederiksen, Kiev ha encontrado en Dinamarca uno de sus más firmes aliados. Entre Volodímir Zelenski y la primera ministra hay una sintonía tanto en lo personal como en los aportes militares del país nórdico a Kiev. El presupuesto militar de Dinamarca se ha disparado desde el inicio de la invasión rusa de Ucrania. Al menos ahí, sí se ha comportado como un alumno ejemplar de las exigencias de Trump, lo que se ha plasmado en macropedidos como el de los 27 cazas F-35 de fabricación estadounidense, pendiente de completarse entre este año y el próximo.


La fuerza del independentismo isleño


En el cómputo de los 179 diputados del Folketing se incluye los cuatro que corresponden a Groenlandia y a las islas Feroe, los dos territorios autónomos. Teóricamente podían haber inclinado la balanza en favor de uno u otro bloque. Pero finalmente los escaños de Groenlandia se repartieron entre el partido izquierdista IA y el derechista Naleraq, representante del independentismo por la vía rápida y al que se atribuyen cercanías trumpistas. Lo mismo ocurrió con los escaños de las Feroe. Los electores de este archipiélago con 56.000 habitantes del Atlántico Norte, a medio camino entre Dinamarca y Groenlandia, tienen el jueves otra cita con las urnas. Se celebran comicios autonómicos, del que se espera un fuerte impulso para el independentismo.

martes, 24 de marzo de 2026

Desde el Folketing

El bloque izquierdista de Mette Frederiksen gana las elecciones de Dinamarca, pero sufre una sangría de votos


Frederiksen saluda a votantes este martes en Copenhague BAGGER / EFE

 Gemma Casadevall   Copenhague24 MAR 2026

El bloque izquierdista de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha ganado las elecciones legislativas de Dinamarca, al sumar un 48 % de los votos, lo que supone 84 escaños del total de 179 del Folketing (Parlamento danés). La formación del próximo gobierno queda supeditada al apoyo de los Moderados, el partido centrista del ministro de Exteriores, Lars Lokke Rasmussen, que obtuvo el 7,7 % y está destinado a erigirse en árbitro de la nueva coalición de gobierno con sus 14 diputados.
Las primeras proyecciones al cierre de los locales de la televisión pública DR fueron recibidas en el Folkenting (Parlamento danés) con un silencio sepulcral, o incluso rostros de pánico, por la militancia del Partido Socialdemócrata de Frederiksen. Superaba al bloque conservador, que finalmente sumó un 44 % de los votos y tendrá 77 escaños. Pero para el partido de la jefa del gobierno es el peor resultado desde 1901.
Frederiksen logró defender la posición de primera fuerza, aunque su partido ha quedado muy debilitado respecto a los comicios de 2022. Escrutado casi el 100 % de los votos, obtuvo un 21,1 % de los votos, casi siete puntos por debajo de lo obtenido en los anteriores comicios legislativos.
La imagen de la victoria correspondió, por contra, al Partido Socialista Popular (SF) de Pia Olsen, que despega hasta el 11,5 % y arrebata la posición de segunda fuerza a los liberales del ministro de Defensa, Troels Lund Poulsen, un punto por debajo.
Los resultados reflejan un panorama muy fragmentado y descartan una reedición de la coalición centrista con la que Frederiksen ha gobernado en su segunda legislatura. Los liberales de Poulsen conservan la posición de primera fuerza del flanco derechista, frente al nuevo partido de Alex Vanopslagh, con un 9,4 %. Vanopalpslagh es un político ambicioso e identificable como ultraliberal, es muy activo en redes sociales y recluta el voto joven. El ultraderechista Partido Popular Danés, al que hasta hace poco se daba casi por políticamente muerto, remonta posiciones y se coloca sobre el 9 % de los votos.

Negociaciones de final incierto


Se perfilan negociaciones largas y complejas. El factor clave serán los 14 escaños del partido de Rasmussen. Nada puede darse por garantizado. A favor de Frederiksen juegan su experiencia y su reputación de mujer fuerte ante cualquier crisis. Es una socialdemócrata de línea dura, que en política migratoria defiende posiciones más compatibles con la derecha que con su familia política. Ha demostrado en sus siete años en el poder un comportamiento casi camaleónico. La propia jefa del Gobierno, de 48 años, ha dejado claro en esta campaña que no se ceñirá a supuestas lealtades de bloque.
En la práctica ha demostrado con creces su versatilidad política. En su primera legislatura, de 2019 a 2022, gobernó respaldada por fuerzas izquierdistas; en la segunda, rechazó repetir esa fórmula, pese a que era posible, para formar una alianza de signo centrista con los Moderados del ex primer ministro Rasmussen y los liberales del titular de Defensa Poulsen.
Rasmussen está destinado a ser el árbitro de la futura coalición. Ha llegado a la cita con las urnas pletórico, derrochando cercanía y regalando salchichas fritas a decenas de ciudadanos, desde un puesto ambulante junto a la estación central de Copenhague. Poulsen, que nunca fue un político carismático, se había distanciado en la campaña de la línea de Frederiksen y sobre todo de la promesa de la líder socialdemócrata de reimplantar el impuesto sobre el patrimonio, suprimido hace unos 30 años.

Estrategia arriesgada

El giro izquierdista de Frederiksen ha sido una estrategia arriesgada en un país que tiene ya fuertes cargas fiscales. Con ella ha tratado de compensar algo su línea dura en política migratoria, de la que de todos modos no piensa apartarse. Su cercanía, incluso en lo personal, con la italiana Giorgia Meloni ha abierto grietas en su partido. La socialdemocracia danesa ha sufrido ya dos descalabros notables. Primero se derrumbó en las últimas elecciones europeas y luego en las municipales del pasado noviembre, donde perdió la alcaldía de Copenhague. Frederiksen entonó el mea culpa. Se lanzó tratar de recuperar terreno cedido a otras formaciones izquierdistas con sus promesas de destinar la tasa sobre el patrimonio a mejoras en la escuela pública, impulsar una reforma de las pensiones y otros aspectos que la separan, sobre todo, de formaciones del centro liberal.

Groenlandia, como factor clave electoral

El espectro parlamentario danés está muy fragmentado. Los 179 puestos de la Cámara se repartirán entre una docena de partidos, a los que se suman los dos que corresponden a Groenlandia y otros dos a las Islas Feroe, ambos territorios autónomos del Reino de Dinamarca. Los colegios groenlandeses cerraron cuatro horas más tarde, debido la diferencia horaria, lo que añadió suspense al conteo y su probable influencia en la correlación de fuerzas final.
La firmeza de Frederiksen en la defensa de Groenlandia frente a las ansias expansionistas de Donald Trump contribuyó, según los expertos, a frenar la sangría de electorado que venía sufriendo la socialdemocracia. El repunte en intención de voto reflejado a principios de año determinó a la primera ministra a avanzar los comicios, inicialmente previstos para otoño. Sus competencias como jefa del Gobierno incluyen la convocatoria de elecciones.
Finalmente, lo que ha pesado en la campaña han sido temas que inciden en el día a día de los daneses. A ello se sumó que las tensiones con Washington se relajaron, tras retirar Trump su amenaza de tomar “por las malas” el control de la isla. El cambio de dinámica del presidente estadounidense siguió al respaldo obtenido por Frederiksen entre sus principales aliados europeos y Canadá, que desplazaron equipos de oficiales a la isla ártica para una supuesta "misión exploratoria", preparatoria para unas eventuales maniobras militares.
Participaron en este operativo aliados tradicionalmente sumisos a los dictados de Estados Unidos, como Alemania. De pronto parecía que la fortaleza de Frederiksen se hubiera contagiado a otros países tan atlantistas como es la propia Dinamarca, pero que bajo el impacto de Trump sintieron traicionada su lealtad histórica a Washington.

Rasmussen, el salchichero de la estación

Dinamarca vota, aliena al 'factor Trump'

El futur de l’illa no ha estat un tema dominant en la campanya de Frederiksen cap a la reelecció per a un tercer mandat. Fa set anys que és al càrrec. En la primera legislatura va governar al capdavant d’un bloc esquerrà per passar al segon període a fer-ho amb partits centristes. Els seus socis actuals són els moderats del ministre d’Exteriors, Lars Lokke Rasmussen, i el liberal Troels Lund Poulsen, ministre de Defensa. Han estat tots tres uns rostres ben presents durant tota la crisi amb els Estats Units. Rasmussen, com a negociador amb Washington; Poulsen, com a cap de Defensa; Frederiksen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Mentre que la líder socialdemòcrata invertia el darrer dia de campanya amb més i més entrevistes a la televisió, el carismàtic Rasmussen repartia salsitxes entre adolescents davant l’estació central de Copenhaguen, amb el seu equip de campanya i un fort desplegament mediàtic.

Els socialdemòcrates arriben a la cita amb les urnes en primera posició, amb una intenció de vot estimada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Partit Socialista Popular (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels liberals de Poulsen. L’espectre parlamentari danès és molt fragmentat i hi ha una dotzena de partits que potencialment tindran representació al Folketing.La presència de Groenlàndia i les illes Fèroe al Folketing, el Parlament danès, és més aviat simbòlica. Dos diputats tenen cadascun d’aquests territoris autònoms del Regne de Dinamarca, entre el total de 179 escons de la cambra nacional danesa. El seu pes demogràfic és mínim –uns 56.000 habitants tant de les Fèroe com de Groenlàndia– i, fins fa poc, els seus diputats no acostumaven a incidir en la política nacional danesa.

La presència de Gro­enlàndia i les illes Fèroe al Folke­ting, el Par­la­ment danès, és més aviat simbòlica. Dos dipu­tats tenen cadas­cun d’aquests ter­ri­to­ris autònoms del Regne de Dina­marca, entre el total de 179 escons de la cam­bra naci­o­nal danesa. El seu pes demogràfic és mínim –uns 56.000 habi­tants tant de les Fèroe com de Gro­enlàndia– i, fins fa poc, els seus dipu­tats no acos­tu­ma­ven a inci­dir en la política naci­o­nal danesa.

En el cas de Gro­enlàndia, cap dels seus escons al Folke­ting cor­res­pon al par­tit del seu pre­si­dent autonòmic, el cen­trista Jens-Fre­de­rik Niel­sen. L’un per­tany al soci­a­lista Inuit Ataqa­ti­giit i l’altre a l’inde­pen­den­tisme rup­tu­rista de Nale­raq. Niel­sen va pujar al poder el 2025, després d’una victòria elec­to­ral con­tra pronòstic i mar­cada per la por als plans anne­xi­o­nis­tes de Donald Trump, obses­si­o­nat a pren­dre el con­trol sobre Gro­enlàndia. El par­tit de Niel­sen, Demok­ra­a­tit, aspira ara a obte­nir un dels escons a les elec­ci­ons par­la­mentàries d’avui a Dina­marca.

Gro­enlàndia, com les Fèroe, havia tin­gut fins ara poca rellevància tant en la política com en la vida pública danesa. A Copen­ha­guen, tots dos ter­ri­to­ris autonòmics com­par­tei­xen repre­sen­tació amb Islàndia dins l’ano­me­nat Nor­dat­lan­tens Brygge . És un espai de luxe, però silenciós, en un antic magat­zem por­tu­ari con­ver­tit en repre­sen­tació ins­ti­tu­ci­o­nal i sala d’expo­si­ci­ons. La seva acti­vi­tat és dis­creta, con­sa­grada a la pro­gra­mació de cicles cul­tu­rals entorn d’aques­tes anti­gues colònies dane­ses àrti­ques. Islàndia és com­ple­ta­ment inde­pen­dent, men­tre que Gro­enlàndia i les Fèroe són auto­no­mies amb una forta dependència econòmica del govern de Copen­ha­guen.

D’aquesta presència més aviat simbòlica en el dia a dia danès, Gro­enlàndia va pas­sar a ocu­par un lloc des­ta­cat a l’agenda glo­bal amb el retorn de Trump a la Casa Blanca. Les seves ame­na­ces de pren­dre per la força mili­tar un ter­ri­tori que és part del Regne de Dina­marca i, per tant, de l’OTAN, impli­ca­ven el perill d’una agressió entre mem­bres de l’Aliança Atlàntica. Una opció a pri­ori impen­sa­ble, si no fos que amb Trump ni la idea més foras­se­nyada queda del tot des­car­tada.

Aquest con­text és el que ha pre­ci­pi­tat la con­vo­catòria d’elec­ci­ons anti­ci­pa­des, per decisió de la pri­mera minis­tra, la soci­al­demòcrata Mette Fre­de­rik­sen. És un avançament de pocs mesos, ja que es pre­ve­ien per a la tar­dor. Però la cap del govern, amb com­petències per con­vo­car elec­ci­ons, va con­si­de­rar oportú cele­brar-les ara. El seu par­tit soci­al­demòcrata havia tin­gut una forta cai­guda de vots en les últi­mes elec­ci­ons euro­pees. Al novem­bre va tenir un toc d’advertència encara més fort en per­dre l’alcal­dia de Copen­ha­guen, després de prop d’un segle de domini a la capi­tal.

A prin­ci­pis d’any els son­de­jos van reflec­tir una remun­tada, atribuïda a com Fre­de­rik­sen ha sabut plan­tar cara a Trump sense per­dre un dels senyals d’iden­ti­tat de Dina­marca com és la fe en l’atlan­tisme. Fre­de­rik­sen, que en política migratòria defensa línies com­pa­ra­bles a les del popu­lisme dretà de Gior­gia Meloni, està fer­ma­ment com­pro­mesa amb el rear­ma­ment euro­peu i l’aug­ment de la des­pesa en defensa que reclama Trump.

L’enfron­ta­ment amb el pre­si­dent dels Estats Units no és nou. Ja el 2019, en el pri­mer man­dat del repu­blicà a la Casa Blanca, Fre­de­rik­sen va res­pon­dre amb un no rotund als propòsits de Trump de com­prar Gro­enlàndia. D’aque­lla topada amb el líder de la super­potència ali­ada ha pas­sat aquest 2026, com a cap del govern d’un país de sis mili­ons d’habi­tants, a mobi­lit­zar socis euro­peus com Ale­ma­nya o els seus veïns nòrdics, a més del Canadà, fins a mate­ri­a­lit­zar un des­ple­ga­ment mili­tar a Gro­enlàndia coor­di­nat per Copen­ha­guen. Teòrica­ment era una missió explo­ratòria. Segons s’ha sabut aquests dies, va incloure el trans­port d’explo­sius per poder res­pon­dre, en cas de con­fron­tació amb l’exèrcit més poderós del món. Sem­bla que Copen­ha­guen, com els ser­veis secrets dels seus ali­ats, es van pren­dre seri­o­sa­ment l’amenaça de Trump d’obte­nir el con­trol de Gro­enlàndia com fos, amb l’argu­ment que Dina­marca n’ha negli­git la defensa i això afecta la segu­re­tat del EUA.

La situ­ació sem­blava indo­mi­na­ble a prin­ci­pis d’any. De sobte, al Fòrum Inter­na­ci­o­nal de Davos, Trump va desac­ti­var les aler­tes, en des­car­tar una ope­ració mili­tar i obrir la porta a nego­ci­a­ci­ons sobre el futur de l’illa entre les tres parts, Estats Units, Dina­marca i Gro­enlàndia, l’esta­tut d’auto­no­mia de la qual pre­veu des del 2009 el dret a l’auto­de­ter­mi­nació. Les ten­si­ons amb Was­hing­ton han aflui­xat i Gro­enlàndia torna a ocu­par un espai dis­cret en el dia a dia danès.

El futur de l’illa no ha estat un tema domi­nant en la cam­pa­nya de Fre­de­rik­sen cap a la ree­lecció per a un ter­cer man­dat. Fa set anys que és al càrrec. En la pri­mera legis­la­tura va gover­nar al cap­da­vant d’un bloc esquerrà per pas­sar al segon període a fer-ho amb par­tits cen­tris­tes. Els seus socis actu­als són els mode­rats del minis­tre d’Exte­ri­ors, Lars Lokke Ras­mus­sen, i el libe­ral Tro­els Lund Poul­sen, minis­tre de Defensa. Han estat tots tres uns ros­tres ben pre­sents durant tota la crisi amb els Estats Units. Ras­mus­sen, com a nego­ci­a­dor amb Was­hing­ton; Poul­sen, com a cap de Defensa; Fre­de­rik­sen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Men­tre que la líder soci­al­demòcrata inver­tia el dar­rer dia de cam­pa­nya amb més i més entre­vis­tes a la tele­visió, el carismàtic Ras­mus­sen repar­tia sal­sit­xes entre ado­les­cents davant l’estació cen­tral de Copen­ha­guen, amb el seu equip de cam­pa­nya i un fort des­ple­ga­ment mediàtic.

Els soci­al­demòcra­tes arri­ben a la cita amb les urnes en pri­mera posició, amb una intenció de vot esti­mada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Par­tit Soci­a­lista Popu­lar (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels libe­rals de Poul­sen. L’espec­tre par­la­men­tari danès és molt frag­men­tat i hi ha una dot­zena de par­tits que poten­ci­al­ment tin­dran repre­sen­tació al Folke­ting.

Les cons­tel·laci­ons pos­si­bles són múlti­ples i Fre­de­rik­sen té les millors car­tes per sor­tir-se amb la seva. Però no està clar si ree­di­tarà el bloc d’esquer­res del seu pri­mer man­dat o bus­carà de nou ali­ats cen­tris­tes. En tots dos casos, la figura clau és Ras­mus­sen, un polític amb molt de rodatge, ante­ces­sor de Fre­de­rik­sen com a cap de govern i, segons els son­deigs, el polític que pot decan­tar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran impres­cin­di­bles per a la for­mació del pro­per govern. A Poul­sen no se’l des­carta, però és molt impro­ba­ble que acon­se­gueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanops­lagh, líder ultra­li­be­ral molt actiu a les xar­xes.

La cam­pa­nya no ha estat domi­nada per Gro­enlàndia ni per la con­fron­tació amb Trump, sinó per la pro­mesa de Fre­de­rik­sen de reim­plan­tar l’impost sobre el patri­moni, supri­mit fa més de trenta anys. La fina­li­tat no seria com­prar més arma­ment, mal­grat la devoció de Fre­de­rik­sen per la des­pesa en defensa, sinó que es des­ti­na­ria a millo­res soci­als, com l’escola pública. En aquesta pro­mesa es per­cep un intent de la pri­mera minis­tra per atreure’s el bloc d’esquer­res, mal­grat que al mateix temps deixa clar que man­tindrà una política migratòria molt res­tric­tiva.

Els qua­tre escons dels ter­ri­to­ris autònoms poden aca­bar sent deci­sius per des­fer un hipotètic empat. En aquest cas, el cen­tre d’atenció tor­na­ria no només cap a Gro­enlàndia, una mica més acos­tu­mada als impac­tes mediàtics glo­bals, sinó fins i tot a les molt més dis­cre­tes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més pro­per a Escòcia que no pas a Dina­marca, té aquesta set­mana dues cites elec­to­rals: a les par­la­men­ta­ries dane­ses d’aquest dimarts segui­ran, dijous vinent, les seves elec­ci­ons autonòmiques.

En el cas de Groenlàndia, cap dels seus escons al Folketing correspon al partit del seu president autonòmic, el centrista Jens-Frederik Nielsen. L’un pertany al socialista Inuit Ataqatigiit i l’altre a l’independentisme rupturista de Naleraq. Nielsen va pujar al poder el 2025, després d’una victòria electoral contra pronòstic i marcada per la por als plans annexionistes de Donald Trump, obsessionat a prendre el control sobre Groenlàndia. El partit de Nielsen, Demokraatit, aspira ara a obtenir un dels escons a les eleccions parlamentàries d’avui a Dinamarca.

Groenlàndia, com les Fèroe, havia tingut fins ara poca rellevància tant en la política com en la vida pública danesa. A Copenhaguen, tots dos territoris autonòmics comparteixen representació amb Islàndia dins l’anomenat Nordatlantens Brygge . És un espai de luxe, però silenciós, en un antic magatzem portuari convertit en representació institucional i sala d’exposicions. La seva activitat és discreta, consagrada a la programació de cicles culturals entorn d’aquestes antigues colònies daneses àrtiques. Islàndia és completament independent, mentre que Groenlàndia i les Fèroe són autonomies amb una forta dependència econòmica del govern de Copenhaguen.

D’aquesta presència més aviat simbòlica en el dia a dia danès, Groenlàndia va passar a ocupar un lloc destacat a l’agenda global amb el retorn de Trump a la Casa Blanca. Les seves amenaces de prendre per la força militar un territori que és part del Regne de Dinamarca i, per tant, de l’OTAN, implicaven el perill d’una agressió entre membres de l’Aliança Atlàntica. Una opció a priori impensable, si no fos que amb Trump ni la idea més forassenyada queda del tot descartada.

Aquest context és el que ha precipitat la convocatòria d’eleccions anticipades, per decisió de la primera ministra, la socialdemòcrata Mette Frederiksen. És un avançament de pocs mesos, ja que es preveien per a la tardor. Però la cap del govern, amb competències per convocar eleccions, va considerar oportú celebrar-les ara. El seu partit socialdemòcrata havia tingut una forta caiguda de vots en les últimes eleccions europees. Al novembre va tenir un toc d’advertència encara més fort en perdre l’alcaldia de Copenhaguen, després de prop d’un segle de domini a la capital.

A principis d’any els sondejos van reflectir una remuntada, atribuïda a com Frederiksen ha sabut plantar cara a Trump sense perdre un dels senyals d’identitat de Dinamarca com és la fe en l’atlantisme. Frederiksen, que en política migratòria defensa línies comparables a les del populisme dretà de Giorgia Meloni, està fermament compromesa amb el rearmament europeu i l’augment de la despesa en defensa que reclama Trump.

L’enfrontament amb el president dels Estats Units no és nou. Ja el 2019, en el primer mandat del republicà a la Casa Blanca, Frederiksen va respondre amb un no rotund als propòsits de Trump de comprar Groenlàndia. D’aquella topada amb el líder de la superpotència aliada ha passat aquest 2026, com a cap del govern d’un país de sis milions d’habitants, a mobilitzar socis europeus com Alemanya o els seus veïns nòrdics, a més del Canadà, fins a materialitzar un desplegament militar a Groenlàndia coordinat per Copenhaguen. Teòricament era una missió exploratòria. Segons s’ha sabut aquests dies, va incloure el transport d’explosius per poder respondre, en cas de confrontació amb l’exèrcit més poderós del món. Sembla que Copenhaguen, com els serveis secrets dels seus aliats, es van prendre seriosament l’amenaça de Trump d’obtenir el control de Groenlàndia com fos, amb l’argument que Dinamarca n’ha negligit la defensa i això afecta la seguretat del EUA.

La situació semblava indominable a principis d’any. De sobte, al Fòrum Internacional de Davos, Trump va desactivar les alertes, en descartar una operació militar i obrir la porta a negociacions sobre el futur de l’illa entre les tres parts, Estats Units, Dinamarca i Groenlàndia, l’estatut d’autonomia de la qual preveu des del 2009 el dret a l’autodeterminació. Les tensions amb Washington han afluixat i Groenlàndia torna a ocupar un espai discret en el dia a dia danès.

El futur de l’illa no ha estat un tema dominant en la campanya de Frederiksen cap a la reelecció per a un tercer mandat. Fa set anys que és al càrrec. En la primera legislatura va governar al capdavant d’un bloc esquerrà per passar al segon període a fer-ho amb partits centristes. Els seus socis actuals són els moderats del ministre d’Exteriors, Lars Lokke Rasmussen, i el liberal Troels Lund Poulsen, ministre de Defensa. Han estat tots tres uns rostres ben presents durant tota la crisi amb els Estats Units. Rasmussen, com a negociador amb Washington; Poulsen, com a cap de Defensa; Frederiksen, com la dona forta que no recula ni davant Trump. Mentre que la líder socialdemòcrata invertia el darrer dia de campanya amb més i més entrevistes a la televisió, el carismàtic Rasmussen repartia salsitxes entre adolescents davant l’estació central de Copenhaguen, amb el seu equip de campanya i un fort desplegament mediàtic.

Els socialdemòcrates arriben a la cita amb les urnes en primera posició, amb una intenció de vot estimada en el 21%. Com a segona força es col·loca el Partit Socialista Popular (SF), amb un 13% dels vots, seguit dels liberals de Poulsen. L’espectre parlamentari danès és molt fragmentat i hi ha una dotzena de partits que potencialment tindran representació al Folketing.

Les constel·lacions possibles són múltiples i Frederiksen té les millors cartes per sortir-se amb la seva. Però no està clar si reeditarà el bloc d’esquerres del seu primer mandat o buscarà de nou aliats centristes. En tots dos casos, la figura clau és Rasmussen, un polític amb molt de rodatge, antecessor de Frederiksen com a cap de govern i, segons els sondeigs, el polític que pot decantar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran imprescindibles per a la formació del proper govern. A Poulsen no se’l descarta, però és molt improbable que aconsegueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanopslagh, líder ultraliberal molt actiu a les xarxes.

La campanya no ha estat dominada per Groenlàndia ni per la confrontació amb Trump, sinó per la promesa de Frederiksen de reimplantar l’impost sobre el patrimoni, suprimit fa més de trenta anys. La finalitat no seria comprar més armament, malgrat la devoció de Frederiksen per la despesa en defensa, sinó que es destinaria a millores socials, com l’escola pública. En aquesta promesa es percep un intent de la primera ministra per atreure’s el bloc d’esquerres, malgrat que al mateix temps deixa clar que mantindrà una política migratòria molt restrictiva.

Els quatre escons dels territoris autònoms poden acabar sent decisius per desfer un hipotètic empat. En aquest cas, el centre d’atenció tornaria no només cap a Groenlàndia, una mica més acostumada als impactes mediàtics globals, sinó fins i tot a les molt més discretes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més proper a Escòcia que no pas a Dinamarca, té aquesta setmana dues cites electorals: a les parlamentaries daneses d’aquest dimarts seguiran, dijous vinent, les seves eleccions autonòmiques.

Les constel·lacions possibles són múltiples i Frederiksen té les millors cartes per sortir-se amb la seva. Però no està clar si reeditarà el bloc d’esquerres del seu primer mandat o buscarà de nou aliats centristes. En tots dos casos, la figura clau és Rasmussen, un polític amb molt de rodatge, antecessor de Frederiksen com a cap de govern i, segons els sondeigs, el polític que pot decantar la balança cap a una o altra opció. Els seus escons seran imprescindibles per a la formació del proper govern. A Poulsen no se’l descarta, però és molt improbable que aconsegueixi un relleu al poder. Té un rival en el seu mateix bloc, Alex Vanopslagh, líder ultraliberal molt actiu a les xarxes.

La campanya no ha estat dominada per Groenlàndia ni per la confrontació amb Trump, sinó per la promesa de Frederiksen de reimplantar l’impost sobre el patrimoni, suprimit fa més de trenta anys. La finalitat no seria comprar més armament, malgrat la devoció de Frederiksen per la despesa en defensa, sinó que es destinaria a millores socials, com l’escola pública. En aquesta promesa es percep un intent de la primera ministra per atreure’s el bloc d’esquerres, malgrat que al mateix temps deixa clar que mantindrà una política migratòria molt restrictiva.

Els quatre escons dels territoris autònoms poden acabar sent decisius per desfer un hipotètic empat. En aquest cas, el centre d’atenció tornaria no només cap a Groenlàndia, una mica més acostumada als impactes mediàtics globals, sinó fins i tot a les molt més discretes illes Fèroe. Aquest arxipèlag, més proper a Escòcia que no pas a Dinamarca, té aquesta setmana dues cites electorals: a les parlamentaries daneses d’aquest dimarts seguiran, dijous vinent, les seves eleccions autonòmiques.

La batalla de Copenhague

Frederiksen busca su tercer mandato tras defender Groenlandia frente al expansionismo de Trump



La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, durante un acto del partido en esta campaña electoral. / LISELOTTE SABROE / AFP
  Gemma Casadevall    Copenhague24 MAR 2026

Dinamarca celebra este martes elecciones legislativas, convertida en exponente de cómo plantar cara a Donald Trump y marcar pautas en la UE pese a tener apenas seis millones de habitantes. El rostro de la resistencia a la Casa Blanca es su primera ministra, Mette Frederiksen, una socialdemócrata atípica, que en materia migratoria defiende posiciones más propias de la derecha populista que de su familia política.
Los comicios estaban previstos para otoño, pero Frederiksen decidió avanzarlos unos meses. La obsesión del presidente estadounidense por "hacerse" con Groenlandia, por las buenas o por las malas, ha sido un revés para este miembro de la OTAN y apóstol del rearme.
Tras siete años como jefa del Gobierno de Copenhague, Frederiksen busca la reelección abonada a su imagen de mujer fuerte. En su primer mandato, de 2019 a 2022, lideró una coalición izquierdista. En el segundo se decantó por una alianza centrista con los Moderados de su antecesor, el actual ministro de Exteriores Lars Lokke Rasmussen, y los liberales del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.
Los sondeos apuntan a que los socialdemócratas cederán terreno, pero defenderán su posición de primera fuerza, con algo más del 21% de los votos. Les seguirá el Partido Socialista Popular (SF), con un 13% y los liberales de Poulsen, algo por debajo. Frederiksen podría regresar a la fórmula del bloque de izquierdas, con el apoyo de Rasmussen. No se descarta una victoria del centrismo, en un panorama parlamentario muy fragmentado y en un país acostumbrado a constelaciones arriesgadas.

Del susto groenlandés al giro izquierdista


La defensa de Groenlandia, territorio autónomo danés, ha cohesionado a un país que de pronto cuestiona al gran socio transatlántico. Ni siquiera el reciente macropedido de 27 cazas F-35 estadounidenses ha apaciguado la voracidad de Trump, quien en su primer mandato en la Casa Blanca ya había pretendido "comprar" la isla ártica. La respuesta de Frederiksen, entonces y ahora, es el nuevo mantra nacional: Groenlandia no está en venta.
La líder danesa ya no se fía de Washington, sino de Canadá, Francia, Alemania y sus vecinos nórdicos, a los que en febrero movilizó para una misión militar exploratoria, destinada a futuras maniobras en Groenlandia. Trump retrocedió ante esta inédita resistencia aliada. Anunció un acuerdo a escala de la OTAN para reforzar la seguridad en el Ártico y retiró su amenaza de nuevos aranceles a los países que respaldaron a Dinamarca. Según se ha sabido ahora, la movilización coordinada por Copenhague incluyó el transporte de plasma sanguíneo y explosivos para responder a una eventual agresión estadounidense.
Aunque la tensión con Washington se relajó, Frederiksen viene alertando de que Trump sigue pretendiendo hacerse con la isla. Groenlandia está muy presente en las mentes danesas, pero no ha sido un tema preferencial en esta campaña. Más destacado es el giro izquierdista de Frederiksen, tras la sangría de votos que ha sufrido por ese flanco. Las alertas socialdemócratas se dispararon en las municipales del pasado noviembre, cuando el partido de Frederiksen perdió la alcaldía de Copenhague tras 87 años de dominio en la capital. La ganadora fue la izquierda del SF.
El giro de la primera ministra no afectará ni la política exterior ni a su restrictiva línea migratoria. Pero se refleja en su promesa de implantar un impuesto sobre el patrimonio, cuyos ingresos se destinarán a políticas sociales. Poulsen rechaza categóricamente esa tasa.

Careo entre políticos muy rodados

Los debates de la campaña han adoptado un formato de casting entre Frederiksen y sus dos ministros, el todoterreno Rasmussen y el menos carismático Poulsen. Todos ellos son políticos con mucho rodaje. Al titular de Defensa le ha surgido un rival entre el flanco conservador, Alex Vanopslagh, calificable de ultraliberal e hiperactivo en redes sociales.
"En términos de competencia en situaciones de crisis, sus rivales están a millas por debajo (de Frederiksen)", afirma Kristina Birke Daniel, directora en los países nórdicos de la Fundación Friedrich Ebert, afín al Partido Socialdemócrata alemán. Alude así a la solidez de una líder que ha dirigido el país frente al coronavirus, la guerra de Ucrania o el expansionismo de Trump. Es una primera ministra "capaz de adaptarse a nuevas realidades", en un "panorama muy fragmentado que recuerda a las piezas de un Lego", añade la analista, en referencia a los famosos juegos de construcción de patente danesa. Rasmusen podría convertirse "en la pieza de oro" de Lego, ya que si él no se vislumbra una mayoría parlamentaria.

Los cuatro escaños autonómicos

La tensión con EEUU se ha relajado y se ha diluido también la cohesión política en la isla ártica. De la coalición de amplio espectro formada tras las elecciones autonómicas de 2025 se ha desmarcado uno de los socios, el socialdemócrata Siumut. El Gobierno del centrista Jens-Frederik Nielsen sigue teniendo una cómoda mayoría en el Parlamento autónomo. Pero se ha roto la unidad del independentismo moderado.
Groenlandia y el otro territorio autónomo danés, las islas Feroe, tienen cada uno dos escaños en el Folketing, el Parlamento danés. Si hay empate, los cuatro diputados de estos territorios autónomos pueden ser decisivos. "Los diputados de los territorios autónomos no suelen incidir en cuestiones nacionales danesas. Pero alguna vez su voto decantó la balanza", explica en una reunión virtual con periodistas extranjeros Heini Skorini, profesor asociado de Relaciones Internacionales de la Universidad de las Feroe. Los electores del archipiélago, con unos 56.000 habitantes --más o menos como Groenlandia-- tienen una doble cita electoral: el próximo jueves, dos días después de las parlamentarias danesas, están convocadas sus elecciones autonómicas.

jueves, 19 de marzo de 2026

Qué viene Trump

Dinamarca envió plasma sanguíneo y explosivos a Groenlandia para responder a una invasión de EEUU



Fuerzas de defensa de Dinamarca desplegadas en Groenlandia. / SIMON ELBECK / AFP

  Gemma Casadevall    Berlín19 MAR 2026 

El Gobierno de la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, llegó a temer que Donald Trump materializara su amenaza de tomar por la fuerza Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, e hizo transportar a la isla ártica reservas de plasma sanguíneo y explosivos, para volar carreteras y pistas de aterrizaje en caso de una intervención militar. La radiotelevisión pública danesa DR ha difundido estas informaciones, que coinciden con la recta final de la campaña por las elecciones legislativas del próximo día 24, en que Groenlandia juega un papel muy destacado.
El propósito del Ejecutivo de Copenhague era responder a un eventual aterrizaje de aviones militares con soldados estadounidenses en la isla ártica y también atender a posibles heridos, en caso de una eventual escalada bélica. DR remite sus informaciones a fuentes del Gobierno, altos cargos militares y servicios secretos daneses y de sus principales aliados europeos. La operación se realizó en un momento álgido en las relaciones entre Dinamarca y Estados Unidos, cuando Trump amenazó con tomar la isla "por las buenas o por las malas" y no descartó una intervención militar.
Dinamarca recabó en ese momento apoyos de sus principales aliados occidentales, que respondieron reforzando su presencia militar en Groenlandia o enviando misiones exploratorias de contingentes reducidos de técnicos y oficiales, pero destinadas a preparar el terreno a futuras maniobras militares. Respondieron a esta petición países como Alemania, Francia, Canadá, Finlandia y Suecia, entre otros aliados, en una operación formalmente coordinada por Dinamarca y al margen de la OTAN.
Según DR, el Gobierno danés empezó a elaborar ese plan poco después del regreso a la Casa Blanca de Trump. En su primer mandato como presidente de EEUU, Trump había expresado su voluntad de hacerse con la isla. De la oferta de "compra", que Frederiksen rechazó, pasó en su segundo mandato a amenazar con tomarla por la fuerza.
La tensión llegó a crispar hasta extremos inéditos la relación transatlántica. Finalmente, desde el Foro Internacional de Davos, el propio Trump anunció un acuerdo, por mediación del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Consistía en la ampliación de la presencia de soldados y bases estadounidenses en la isla, así como en una mayor implicación de los aliados en la defensa de Groenlandia. Trump ha sustentado sus pretensiones de anexión de la isla ártica en que, a su parecer, Dinamarca ha negligido durante décadas su defensa, lo que implica un peligro para la seguridad de EEUU.
Groenlandia se ha convertido en tema central de la política danesa. Ha cohesionado a ciudadanos daneses y groenlandeses, que comparten el lema de que "Groenlandia no se vende". La cuestión planea sobre las elecciones anticipadas convocadas por Frederiksen, que tienen lugar unos meses antes del fin regular de la legislatura. La primera ministra y líder socialdemócrata lidera actualmente una coalición con el Partido Moderado, del ministro de Exteriores Lars Lokke Rasmussen, y los liberales del titular de Defensa, Troels Lund Poulsen.

martes, 3 de febrero de 2026

Groenlandia existe


Kallas aboga por una nueva política europea para el Ártico en plena tensión con EEUU por Groenlandia




Kallas dice que es hora de crear una nueva política de la UE para el Ártico

Gemma Casadevall    Berlín03 FEB 2026
 
Las tensiones entre Estados Unidos, por un lado, y Dinamarca y Groenlandia, por el otro, han disminuido y eso "nos alivia a todos", aseguró la alta representante de Política Exterior y Seguridad de la UE, Kaja Kallas, en el foro 'Arctic Frontiers' de Noruega. Pero "no hay claridad" acerca de cómo evolucionará la situación o "cuándo surgirá la siguiente disputa", añadió. Sí hay claridad, dijo, en que la integridad territorial es una línea roja que no puede "vulnerarse" y que toda decisión sobre el futuro de la isla ártica corresponde a los groenlandeses.

"Por supuesto tomamos en serio las preocupaciones de cualquier aliado respecto a su seguridad. Y buscamos respuestas conjuntas a ello", afirmó por su parte el ministro de Exteriores noruego, Espen Barth Eide. Aludió así al argumento esgrimido por Donald Trump, según el cual hacerse con el control de Groenlandia es una cuestión de "seguridad nacional" para su país.

"El mundo ha cambiado y en ninguna otra parte se siente tanto ese cambio como en la región ártica", según Kallas. Las tensiones en torno a Groenlandia han hecho que la isla ya no sea "una esquina olvidada del mundo", sino un "actor principal de la política global". Para la jefa de la diplomacia europea, "es hora de que la UE cree una nueva política para el Ártico", en coordinación con la extracomunitaria Noruega, Canadá e Islandia.

El foro 'Arctic Frontiers' es el exponente del nuevo papel geopolítico de Groenlandia. La reunión, que se celebra en la ciudad noruega de Tromso, coincide con un momento de distensión, tras anunciar Trump que, contrariamente a lo que había asegurado, no pretenderá anexionarse la isla por la fuerza militar. Tampoco impondrá nuevos aranceles a los aliados que participen en las misiones militares que convocó Dinamarca en los momentos más álgidos en las tensiones transatlánticas.

Pero ni Groenlandia ni el Gobierno danés de Mette Frederiksen bajan la guardia. El presidente autonómico de la isla, Jens-Frederik Nielsen, recordó el lunes, en una sesión extraordinaria del Inatsisartut, el Parlamento groenlandés, que el deseo anexionista de Trump "continua vigente". El líder de la Casa Blanca ya lanzó en 2019, durante su primer mandato, una "oferta de compra" sobre Groenlandia, que rechazó categóricamente Frederiksen. El objetivo de controlar la isla es una de las obsesiones de la actual legislatura.

Cohesión y revaloración del liderazgo político

Las pretensiones de Trump han generado un sentimiento de cohesión entre daneses y groenlandeses inédito en las relaciones no siempre armoniosas entre el Reino de Dinamarca y su antigua colonia. Pero también han dejado una "sensación de incertidumbre" en la población, recordó Nielsen.

No solo han crecido los sentimientos de unidad o de incertidumbre como fruto de las tensiones entre una isla con 57.000 habitantes y la superpotencia estadounidense. También lo ha hecho la popularidad de sus actores políticos principales. Frederiksen, socialdemócrata y jefa del Gobierno danés desde 2019, ha revalorizado su imagen de líder firme que no se deja intimidar. Se ha disparado también la popularidad del ministro de Exteriores, el conservador Lars Lokke Rasmussen, quien ha llevado las riendas de las negociaciones entre su gobierno y la Casa Blanca. Es un político acostumbrado a medirse con líderes, como hizo en su anterior etapa como jefe del Gobierno danés.

El centrista Nielsen, quien ganó contra pronóstico las elecciones groenlandesas del año pasado, ha hecho un rodaje ‘express’ al frente de una coalición de amplio espectro. Es el tándem perfecto para Frederiksen, con quien comparte al 100% la consigna de que Groenlandia no se vende. A la titular de Exteriores groenlandesa, Vivien Motzfeld, la aclaman sus compatriotas como alguien que no se ha amilanado cuando le ha representado ante la Casa Blanca, pese al escaso peso que, hasta ahora, había tenido Groenlandia a escala global.

jueves, 29 de enero de 2026

Grieta transatlántica

Merz clama por una Europa "no subordinada" a Trump



El canciller alemán, Friedrich Merz, este jueves en el Bundestag. / BERND VON JUTRCZENKA / AP
 Gemma Casadevall   Berlín29 ENE 2026 

Renovadas amenazas de aranceles por parte de Donald Trump y menosprecio hacia el papel de los aliados europeos en Afganistán, una dura misión que se cobró la vida de 59 soldados alemanes: la agresividad del presidente de Estados Unidos parece haber hecho mella finalmente en uno de sus aliados transatlánticos más sumisos, Alemania. Su canciller, el conservador Friedrich Merz, declarado atlantista, reclama ahora de Europa que demuestre haber aprendido las lecciones de las últimas semanas o meses para mostrar un "nuevo sentido de identidad" y confianza en sí misma. Soplan "vientos rudos" procedentes de las superpotencias, advirtió en una declaración de Gobierno ante el Bundestag (Parlamento federal). Europa debe ser capaz de hablar "con el lenguaje de la política del poder".
No fue una declaración de Gobierno de rutina, como las que ofrece el canciller antes de toda cumbre de la UE. Era una intervención fuera de programa, centrada en política exterior y dirigida implícitamente a Estados Unidos. Buena parte de la Cámara, desde los socios de coalición socialdemócrata a los opositores verdes e Izquierda, comparten las críticas al país norteamericano aunque con distintos grados de virulencia. La excepción fue la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en intención de voto a escala nacional, que criticó al Ejecutivo de Merz por haberse negado a entrar en la Junta de Paz propulsada por Trump en Davos.
Europa "seguirá tendiendo la mano a EEUU", "pero no como subordinados", afirmó el canciller. El Viejo Continente ha mostrado determinación ante las amenazas de anexión de Groenlandia por parte de Trump y también su capacidad para abrirse a nuevos mercados y aliados, añadió. Aludió ahí al tratado de libre comercio de la UE con Mercosur y al suscrito con la India.
Europa es una "alternativa a los imperialismos y autocracias", dijo, en un tono que recordaba a los que suele emplear el presidente francés, Emmanuel Macron. Sorprende, sin embargo, en boca de un jefe de Gobierno alemán cuando implican críticas a Estados Unidos.
A la unidad europea mostrada frente a los propósitos anexionistas de Groenlandia, territorio autónomo danés, siguió la renuncia de Trump a su amenaza de nuevos aranceles a aquellos países que participaron en las misiones exploratorias coordinadas por Dinamarca en la isla ártica. También a que, de pronto, descartase el presidente de EEUU el uso de la fuerza militar para hacerse con el control de la isla. "Hemos dejado claro que somos capaces de defendernos, si es necesario, de quien pretenda hacer política contra Europa a través de aranceles", aseveró Merz.
Europa debe alcanzar la soberanía en materia de defensa y tecnológica, lo que implica inversiones masivas en esos ámbitos, avanzó Merz. Sus alusiones más o menos directas a Trump alcanzaron el lenguaje de lo explícito al recordar a los 59 soldados alemanes caídos en atentados o combates en Afganistán, una misión larga y dura nacida tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 contra Estados Unidos.

Los ultras, refugio parlamentario de Trump


Merz reprochó a los Verdes y a la Izquierda el voto 'cómplice' de sus eurodiputados con la ultraderecha en el Parlamento Europeo y en contra del acuerdo de libre comercio con Mercosur, lo que puede ralentizar su proceso de ratificación. Desde la formación ecologista se criticó que Merz haya tardado tanto en responder a las críticas de la Casa Blanca contra Europa. En parecidos términos se pronunció La Izquierda.
La excepción fue AfD, que como buena parte de la ultraderecha europea oscila entre el trumpismo y la cercanía con Moscú. La presidenta de la AfD, Alice Weidel, usó su habitual tono apocalíptico para culpar a Merz de la debilidad económica alemana. Le afeó no haber aceptado la invitación a integrarse en la Junta de Paz. Es decir, el gremio impulsado por Trump como alternativa a la ONU y del que forman parte destacados autócratas y admiradores del presidente de Estados Unidos.

jueves, 22 de enero de 2026

Milagro en Davos

Los principales puntos del preacuerdo sobre Groenlandia anunciado por Trump



Trump sobre el acuerdo de Groenlandia: "Consigue todo lo que queríamos, incluyendo la seguridad nacional e internacional reales"
 Gemma Casadevall    Berlín22 ENE 2026 

Se sabe poco de lo acordado entre Donald Trump y su leal secretario general de la OTAN, Mark Rutte, pero al menos se ha distendido un conflicto inédito, por su virulencia, entre los socios europeos de la Alianza Atlántica --más Canadá-- y la Casa Blanca. Dinamarca asegura haber estado en la negociación de un preacuerdo que tiene aún muchas aristas por definir. Afecta tanto a su condición de aliado fiel de la OTAN, como a Estado miembro de la UE y la Alianza del que depende del territorio autónomo de Groenlandia. 
En las amplísimas competencias de la isla ártica, incluido el derecho a la autodeterminación, no entra ni la política exterior ni sobre todo defensa. En medios alemanes como el semanario 'Der Spiegel' han empezado a circular ya unos teóricos puntales en los que el Gobierno del canciller Friedrich Merz –presente en Davos-- ha hecho valer también su influencia.

Una presencia militar extensible


Uno de esos puntos clave es el acuerdo militar entre Dinamarca y Estados Unidos de 1951. La defensa de Groenlandia había quedado bajo la tutela de Estados Unidos durante la ocupación nazi del país nórdico, uno de los argumentos que suele esgrimir Donald Trump para reclamar ahora su derecho al control sobre la isla. El acuerdo fue suscrito tras el fin de la Segunda Guerra Mundial y daba ya por entonces a Washington un amplio margen para desplegar soldados y ampliar las bases en Groenlandia. En la primera fase de la Guerra Fría, EEUU llegó a tener decenas de miles soldados en la isla. Pero en las décadas siguientes fue traspasando bases y equipamientos a Dinamarca. Actualmente su contingente está formado por apenas 200 soldados en su única base militar espacial, Pituffik, antes conocida como Thule por ser el nombre de su puerto.

Una actualización de ese acuerdo, como la que se hizo en 2004, le daría prácticamente carta blanca para extender esas bases. Tanto Copenhague como Nuuk, la capital groenlandesa, llevan meses mostrando su disposición a estrechar su cooperación militar con Washington. EEUU contempla el despliegue de la llamada 'Cúpula Dorada' o escudo antimisiles en el que Trump quiere invertir 175.000 millones de dólares. Su objetivo es, según el presidente, proteger al conjunto de la región ártica de China y Rusia. El preacuerdo incluye también el compromiso de los aliados europeos de la OTAN en reforzar la seguridad ártica.


Control inversor y recursos naturales


Más complejo que el despliegue de escudo o el reforzamiento de la presencia militar europea, que asimismo anhelan tanto Copenhague como Nuuk, se perfila la ambición estadounidense de controlar las inversiones y recursos naturales de Groenlandia. El estatuto de autonomía otorga a la isla no solo el derecho a la autodeterminación, sino también las competencias sobre la gestión de sus recursos. El propósito declarado de Trump es impedir que la competencia china y rusa accedan a los tesoroes ocultos en tierras raras y minerales. Su extracción es compleja y sobre todo cara, ya que hay que perforar en un subsuelo gélido. Los beneficios son hipotéticos y basados en evaluaciones. Groenlandia no tiene las capacidades técnicas ni económicas para asumir grandes proyectos. Sucesivas iniciativas extranjeras por explotar sus recursos mineros se han estrellado por los obstáculos o incluso vetos impuestos desde el poder político autonómico.

Implicación aliada en la defensa ártica

A la renuncia por parte de Trump al uso de la fuerza militar, anunciada en su discurso de Davos, siguió la retirada de la amenaza de imponer nuevos aranceles a los aliados europeos que estos días pasados participaron en los misiones de exploración en la isla: Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia, Países Bajos y Reino Unido, además de Dinamarca. Copenhague había invitado a sus aliados europeos a aumentar su presencia militar en la isla, con vistas a unas futuras maniobras con esos socios de la OTAN, aunque probablemente no bajo mando formal de la Alianza. La respuesta de europea fue positiva. Consistió en desplegar algo más de una treintena de oficiales, técnicos, expertos u observadores, que a los pocos días, de acuerdo a lo previsto, se retiraron. Pero el impacto mediático fue mayúsculo. El preacuerdo convierte esa implicación de los aliados europeos, que Trump interpretó como una afrenta, en interés compartido por Washington.

Renuncia a aranceles


La respuesta de Trump a la llegada de los oficiales europeos al aeropuerto de Nuuk, seguida del compromiso de sumarse a la misión de otros países, fue sacar a colación la amenaza de aranceles, una de sus armas disuasorias preferidas desde que regresó a la Casa Blanca. Con el anuncio de su retirada se quitaron aristas a la cumbre extraordinaria de la UE convocada de urgencia para este jueves. Francia había invocado incluso al uso del instrumento anticoerción o 'bazooka comercial'. Imponer "nuevos aranceles socavaría las relaciones transatlánticas", afirmó el canciller Friedrich Merz desde Davos, visiblemente aliviado, en la primera intervención de la mañana tras el anuncio de Trump, la víspera. La alerta europea sigue en pie. Si Trump no cumple la palabra dada la noche anterior, "la respuesta de Europa sería unida, tranquila, mesurada y firme", según Merz.

Trump y su chico de los recados, Rutte

Dinamarca avisa de que la OTAN no tiene mandato sobre Groenlandia



El primer ministro de Groenlandia, Jens Frederik Nielsen, y la de Dinamarca, Mette Frederiksen / EFE

 Gemma Casadevall   Berlín22 ENE 2026 

"La OTAN conoce perfectamente la posición del Reino de Dinamarca (…) Y solo Dinamarca y Groenlandia pueden decidir sobre un futuro que atañe a Dinamarca y a Groenlandia". Con estas dos frases, plasmadas en un comunicado, salió al paso la jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen, a las múltiples incógnitas que dejáron sobre Davos el preacuerdo anunciado el miércoles por Donald Trump. Para el presidente de Estados Unidos, es un preacuerdo materializado en una reunión con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, un soldado más que fiel a los dictados de la Casa Blanca. Para Frederiksen, un proceso coordinado. La primera ministra danesa, una socialdemócrata de perfil duro que ha demostrado reiteradamente no dejarse intimidar por Trump, se reunió estos días pasados con Rutte. Volvió a hablar con él tras el encuentro de Davos entre el presidente y su secretario general, según afirma. Que no haya habido delegación danesa en la cumbre suiza no significa que haya quedado al margen de ese preacuerdo.
"Podemos negociar en lo político. Sobre seguridad, inversiones y economía. Pero la soberanía no es negociable", enfatiza Frederiksen. Dinamarca, país profundamente atlantista y apóstol del rearme europeo, está "en estrecho diálogo" con la OTAN, según su jefa del Gobierno. Copenhague lleva tiempo comprometida con la seguridad del Ártico, lo que para Trump incluye su sistema antimisiles 'Golden Dome' o 'Cúpula Dorada', uno de los puntales de ese preacuerdo.
Que Copenhague no va a dejarse manejar por los superpoderosos lo dejó claro ayer el ministro de Exteriores --y ex primer ministro-- Lars Lokke Rasmussen, poco después de que Trump sorprendiera al mundo con su anuncio. El día "terminó mejor que como había empezado", explicó Rasmussen, puesto que el presidente descartó el uso de la fuerza para hacerse con Groenlandia. Pero persiste Trump en su intención de conseguir el control sobre la isla, lo que significa que "el problema no ha desaparecido".

Toque de atención groenlandés


El conflicto con la superpotencia estadounidense ha activado una especie de orgullo groenlandés hasta hace poco desconocido entre la población de esa inmensa isla ártica, con 57.000 habitantes por 2,1 millones de kilómetros cuadrados de superficie, un 80% de los cuales bajo hielo. La OTAN no puede negociar ningún acuerdo con Trump sin contar con ese territorio autónomo danés, afirmó Aaja Chemnitz, una de las dos diputadas que representan a la isla en el Parlamento danés, que cuenta con un total de 179 escaños.
"De ninguna manera tiene la OTAN un mandato para negociar sobre Groenlandia", enfatizó. Chemnitz representa al partido izquierdista Inuit Araqatigiit, socio de la coalición del presidente autonómico Jens-Frederik Nielsen. Por encima de los agravios históricos o incluso presentes que ha sufrido la población groenlandesa por parte de Dinamarca, Nielsen y Frederiksen se han abonado a la cohesión frente a los propósitos anexionistas de Trump. El lema compartido es que Groenlandia no se vende.

miércoles, 21 de enero de 2026

Al súper de Nuuk

Groenlandia envía a sus ciudadanos una lista básica para "resistir"



Una groenlandesa acude a recibir a la ministra de Exteriores Vivian Motzfeldt / MADS CLAUS RASMUSSEN / EFE
 Gemma Casadevall   Berlín21 ENE 2026 

El Gobierno autonómico de Groenlandia ha elaborado una lista de productos básicos para la superviviencia durante cinco días de sus ciudadanos --57.000 habitantes, para un territorio de 2,1 millones de kilómetros cuadrados, un 80 % de los cuales bajo hielo--. Está contenido en un folleto, titulado "Preparado para la crisis. Preparado para cinco días" y ha sido presentado este miércoles en Nuuk, la capital groenlandesa. Recuerda a los que repartió el Gobierno de Finlandia entre su población, en medio de la alarma ciudadana ante una eventual agresión por parte de su poderoso vecino, Rusia, tras la invasión de Ucrania.

La lista es relativamente larga: tres litros de agua por persona y día, alimentos no perecederos y de fácil preparación, armas de caza, munición e instrumentos de pesca, así como material sanitario para primeros auxilios, papel higiénico, mantas, linternas, baterías, velas y cerillas, dinero en metálico, además de tarjetas de crédito a mano, un 'power bank' para el teléfono móvil, estufas de queroseno y un generador de emergencia. También se pide disponer de un transistor a pilas y un listado con los teléfonos esenciales de familiares y servicios básicos ciudadanos. Se dan además una serie de consejos para atender a circunstancias específicas de cada hogar, en caso de tener niños, ancianos o personas necesitadas de especial atención.

"El folleto 'Preparado para la crisis' ha sido elaborado para reforzar la seguridad de la población y para garantizar que la protección civil es aún más fuerte", indicó el Ministerio de Pesa, Caza y Agricultura en un comunicado, según recoge la radiotelevisión pública groenlandesa, KNR. Se insiste así en los consejos que el Gobierno de Dinamarca ha venido distribuyendo entre sus ciudadanos desde junio de 2024 y que se han ido reeditando, revisando o adaptando a necesidades específicas, en este caso de la población de ese territorio autónomo danés. Prevé situaciones de emergencia de diversa índole, incluidos los frecuentes apagones que sufre la isla.

Cautela sin alarmismos


El Gobierno de Nuuk trata de responder sin alarmismos, pero con mensajes claro a las pretensiones de Donald Trump de hacerse con el control de la isla. El martes, víspera de la intervención del presidente estadounidense en Davos, el presidente autonómico, el centrista Jens-Frederik Nielsen, llamó ya a sus conciudadanos a "estar preparados" para todas las eventualidades. "No es probable que se vaya a recurrir a la fuerza militar. Pero tampoco se puede excluir, puesto que así lo ha hecho la otra parte", afirmó Nielsen, centrista y moderado, en alusión a sucesivas declaraciones de Trump en que no excluía la opción militar.

"Hay que estar preparado para todas las posibilidades", añadió. Su antecesor en la presidencia autonómica, y actualmente socio de coalición, el izquierdista Múte B. Egede, explicó que Groenlandia debe prepararse para soportar una "mayor presión" por parte de Estados Unidos.

El Gobierno de Nielsen está integrado por una coalición de amplio espectro, incluido el independentismo moderado. Los preparativos para esa situación de emergencia se articulan coordinadamente entre fuerzas policiales, el llamado Comando Ártico del Ejército danés, así como poderes locales y ministerios.

Nielsen defiende la necesidad de cooperar tanto con Dinamarca como con los aliados europeos de la OTAN y de la UE que han incrementado, como ha hecho Copenhague, su presencia militar en la isla ártica. Se trata de misiones de exploración, preparatorias para unas posibles maniobras coordinadas por Dinamarca. La jefa del Gobierno danés, Mette Frederiksen, aspira a que la OTAN tenga una presencia permanente en la isla, a imagen de la que despliega la Alianza en el Báltico.

El 'no' de Copenhague a Trump

Mientras en Groenlandia se aceleran los preparativos prácticos para esa eventual "situación de emergencia", en Copenhague se respondió ya con un 'no' al imperativo de Trump de iniciar "negociaciones inmediatas" para la adquisición de la isla por parte de Estados Unidos.

"Lo que pretende Donald Trump no puede ser", zanjó el ministro de Exteriores danés, Lokke Rasmussen, tras una reunión del comité de Exteriores del Parlamento danés. "No se pueden iniciar negociaciones basadas en la renuncia de principios fundamentales, como la integridad territorial. No lo haremos", añadió.


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Recordó Rasmussen asimismo que en la reunión mantenida la semana pasada en Washington entre los titulares de Exteriores de EEUU, Dinamarca y Groenlandia se acordó la creación de un grupo de trabajo para abordar las "preocupaciónes de seguridad" de Washington, no para negociar una adquisición de la isla.

martes, 20 de enero de 2026

Boicot?

Diputados alemanes plantean un boicot al Mundial de fútbol de EEUU por las amenazas de Trump a la UE



El capitán de la selección alemana de fútbol, Joshua Kimmich. / RONALD WITTEK / EFE

 Gemma Casadevall    Berlín20 ENE 2026 

"Si se cumplen las amenazas respecto a Groenlandia y si se entra en una guerra comercial contra la Unión Europea (UE), me parece impensable que los europeos participemos en el Mundial", respondió el experto en política de seguridad de la CDU alemana, Roderich Kiesewetter, al diario 'Augsburger Allgemeine'. Con el pronunciamiento de este diputado, una voz de peso en el partido del canciller Friedrich Merz, el debate en torno a un boicot al Mundial de fútbol de EEUU, en respuesta al amenazante Donald Trump, ya no es solo un asunto de la oposición izquierdista, sino que se ha extendido al Gobierno de Berlín.
A los argumentos derivados de las amenazas de anexión de la isla ártica, territorio autónomo de Dinamarca y socio de la OTAN, se suman los procedentes del Partido Socialdemócrata, socio en la coalición de Merz, relativos a la seguridad del aficionado. "No está para nada clado bajo qué condiciones se disputarán los partidos", afirmó la diputada socialdemócrata Aydan Özoguz a ese mismo medio.
La decisión sobre si participar o boicotear el Mundial no compete al estamento político, sino al deportivo, recordaron fuentes gubernamentales a la agencia de noticias AFP. En el caso del fútbol, a la Federación Alemana (DFB). A la complejidad política de adoptar tal decisión, hasta hace poco impensable ante el gran aliado transatlántico, se suma la dificultad técnica derivada del hecho de que el Mundial se celebrará entre el 11 de junio y el 19 de julio en tres países, Estados Unidos, México y Canadá.

Vacío institucional

Sí atañe al Ejecutivo de Merz la decisión de un eventual boicot diplomático, lo que significa que ningún miembro del Gobierno acude a los partidos de su selección en un país determinado. Es decir, que no hay representante institucional en el estadio, honor que suele corresponder al titular de Interior --en cuyas competencias entra el deporte--, al canciller o al presidente del país.
Ya en el Mundial de Qatar se barajó este posible boicot diplomático, ante las denuncias del acoso que sufre el colectivo LGTBIQ+ en ese país, donde la homosexualidad está prohibida. Finalmente acompañó a la selección alemana la entonces ministra de Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser.
"Viajar a Estados Unidos puede ser complejo. Será difícil que se puedan disputar partidos en paz cuando en paralelo discurren amenazas contra Europa", apuntó la diputada socialdemócrata Özuguz.
Desde el partido Los Verdes, como desde la asimismo opositora La Izquierda, se clama por desaconsejar al menos a los aficionados viajar a EEUU. Se recuerda ahí el caso de la mujer asesinada en Minnesota por la policía antiinmigración ICE.