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viernes, 27 de octubre de 2023

Panorámica: de los 400.000 casos de abusos en España a Ratzinger, el encubridor

Alemania

En Alemania, el primer análisis con datos exhaustivos sobre la dimensión de los abusos sexuales de menores en la iglesia católica procedió de la Conferencia Episcopal, que encargó un estudio independiente ante el goteo de escándalos en diferentes diócesis. Ese informe, publicado en 2019, cifró en 1.670 el número de religiosos que desde 1946 habían abusado sexualmente de unos 3.677 menores. Posteriormente se han abierto las actas de sucesivas diócesis y salieron a relucir casos de encubrimiento o ocultación de pruebas por parte de obispos como el de Colonia, Rainer Maria Woelki.

El escándalo alcanzó la gestión de Joseph Ratzinger en sus tiempos de arzobispo de Múnich-Freising, décadas antes de ponerse al frente de la Congregación de la Fe y convertirse luego en papa Benedicto XVI. Se reveló el caso del capellán Peter H, quien fue trasladado a su diócesis en 1980, tras haber abusado de una treintena de menores. Ratzinger aprobó el traslado sin informar al Vaticano. Al capellán se le confiaron tareas de asesor espiritual de menores, donde presuntamente hubo nuevos abusos.

La sospecha de encubrimiento persiguió a Benedicto XVI hasta su muerte, como papa emérito, en 2022. Recientes revelaciones atestiguan que supo de esos abusos. Uno de los afectados reclama 350.000 euros de indemnización a los herederos legales de papa alemán. Gemma Casadevall

viernes, 21 de enero de 2022

El otro emérito

 L’escàndol de la pederàstia esquitxa Ratzinger

domingo, 25 de septiembre de 2011

A velocidad vaticana



Studiogast, con Rosa Casals. Decepcionante balance de la visita de Benedicto a su país natal





"No somos de este mundo"

 Cada vez son más las personas que abandonan el catolicismo en Alemania. Y el Santo Padre fue severo con ellas. No se trata de problemas estructurales, sino de falta de fe. Aquí, un balance de su gira.
Benedicto XVI, visita oficial a Alemania (22-25.09.2011)
“La Iglesia en Alemania seguirá siendo una bendición para la comunidad católica en todo el mundo, si sigue fiel y unida a los seguidores de San Pedro y los apóstoles”, así clausuró Benedicto XVI, en misa oficiada ante 100.000 personas, su gira de cuatro días por país natal.
En un discurso ante un público selecto en el Konzerthaus de Friburgo, el Papa afirmó en tono autocrítico que la Iglesia se había orientado demasiado hacia lo mundano y se aferraba a organizaciones y a costumbres adquiridas con el tiempo. Esto debe cambiar:
“Tenemos que cambiar lo mundano de la Iglesia. Nosotros no somos de este mundo”, afirmó Benedicto XVI. Esto no significa, prosiguió, que se tenga que apartar del mundo sino que, por el contrario, debe orientarse hacia la protección de los seres humanos a “servirlos por amor”.
El acto de caridad, caritas, no puede dejarse en manos de organizaciones. Los más recientes escándalos –se refería a los escándalos por abuso sexual hacia menores en establecimientos católicos- no puede cubrir por entero la sustancia de la Iglesia, decía el Santo Padre.

  
En Friburgo (25.09)

Ningún impulso para el movimiento ecuménico


El Papa fue fiel a sí mismo: en su encuentro en Friburgo con los representantes de la Iglesia ortodoxa subrayó los puntos comunes con los católicos, algo que no hizo con la Iglesia protestante alemana, con quien habló en Erfurt acerca del movimiento ecuménico. Benedicto no dio ninguna pista de qué pasos piensa dar para que estas dos grandes confesiones se acerquen. “La fe verdadera no es objeto de negociación”, dijo el Papa. Esto no sólo decepcionó a los cristianos protestantes; también los católicos esperaban más.
Con todo, el reformador Martín Lutero fue un alabado como un hombre creyente que planteó las preguntas correctas a lo largo de su camino hacia Dios. Lejos está sin embargo de una rehabilitación del entonces monje católico quien en 1517, con su llamado a la libertad para los cristianos, dividió a la Iglesia. Así lo expresó  Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. Roma no sabe todavía si participará en la celebración de los 500 años de la Reforma en 2017. 

jueves, 22 de septiembre de 2011

Ratzinger nos visita


El Berlín antidogma coreó a Ratzinger que no es bienvenido en Alemania de hoy
 
Gemma Casadevall


Berlín, 22 sep (EFE).- Diputados de la oposición, homosexuales, víctimas de abusos sexuales en escuelas religiosas y católicos críticos desfilaron hoy por Berlín bajo la consigna del "Keine Macht den Dogmen" -"Ningún poder a los dogmas"-, con ocasión de la primera visita de Joseph Ratzinger, como papa, a la capital de su país natal.
Un camión con remolque equipado con potente megafonía abrió paso a la marcha, la mayor de las seis convocadas contra el discurso en el Parlamento (Bundestag) de Benedicto XVI, primer papa de la historia que hablaba ante ese hemiciclo.
Una veintena de diputados -entre el centenar de parlamentarios socialdemócratas, verdes y de la Izquierda que boicoteó el discurso por considerar que rompe el principio de neutralidad religiosa- se mezcló con la festiva marcha multicolor, integrada por unos 15.000 manifestantes de toda edad y motivación.
"Estamos contra la falsa moral sexual vaticana", comentó a Efe Wiltrud Schenk, de 65 años y disfrazada de preservativo color lila.
"Las disculpas protocolarias no borrarán los 14 años de abusos sexuales sufridos como monaguillo", apuntaba Eckhard O., de 62 años, junto a una pancarta denunciando las violaciones en orfanatos.
"¿A quién cree que le está hablando Ratzinger en el Bundestag?", preguntaba, a gritos, Markus, estudiante de teología en la Universidad Humbolt, de 25 años, tratando de hacerse entender entre la megafonía y las distintas proclamas de los manifestantes.
"Pocos entre los de por sí minoritarios diputados católicos que tiene delante podrían comulgar de sus manos, porque el vaticanismo radical los excluye del sacramento", argumentaba el joven.
Las reivindicaciones no se limitaron a la calle de un Berlín cuyo porcentaje de católicos es del 9,3 % y cuya "religión" mayoritaria es la aconfesionalidad.
El primero de los anfitriones de Ratzinger, el presidente Christian Wulff, católico casado en segundas nupcias y, por tanto, excluido de los sacramentos, había reclamado en su discurso ante el papa el fin de esa disciplina excluyente.
Otro anfitrión, el alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, socialdemócrata, católico y homosexual, habría estado entre los manifestantes, según sus propias palabras, de no habérselo impedido los deberes de su cargo.
La canciller Angela Merkel, hija de un pastor protestante, había lanzado una llamada, el día anterior, en un acto de la Unión Cristianodemócrata (CDU), a la apertura religiosa.
Mientras Merkel, Wulff y Wowereit escuchaban a Ratzinger en el Bundestag, la marcha en la calle se movía a ritmo de una gran muñeca de cartón-piedra, representando una tiránica monja abusadora.
Al final de la manifestación, dos religiosas -de seglar- del movimiento católico "Wir sind die Kirche" -"Nosotros somos la Iglesia"- expresaban su decepción por la falta de avances en el movimiento ecuménico, seis años después de la elección de Ratzinger.
"No debería extrañarnos que haya más apóstatas que bautismos", argumentaba Christa Eichinger, algo apabullada por el bullicio, pero decidida a seguir entre la amalgama de colectivos.
Casi 500 años después de que otro alemán, Lutero, clavara en la iglesia de Wittenberg, el 31 de octubre de 1517, sus tesis, origen de la reforma protestante, los católicos críticos exigen "menos contactos rituales con el protestantismo" y un mayor impulso al ecumenismo.
"Ich bin katholisch, Und das ist gut so" -"Soy católico. Y está bien así"-, rezaba la camiseta de un muchacho, homosexual, jugando con la frase "Ich bin schwul und das ist gut so" que catapultó a Wowereit, en 2001, aún como candidato, a la alcaldía.
"El papa llegó quejándose de la creciente indiferencia religiosa. No es justo. Debería interpretar esta manifestación como prueba de respeto, al menos nosotros no le ignoramos", decía James, un transexual americano maquillado hasta las cejas a lo Freddy Mercury.
Menos respetuosa y con semblantes agresivos avanzaba una columna del llamado "Bloque negro" berlinés -izquierda radical violenta-, ante la mirada nerviosa de un poderoso contingente policial.
La marcha discurrió por un Berlín convertido en un fenomenal atasco, también por barrios algo alejados como Kreuzberg y Neuköln, de abultada población inmigrante musulmana, donde está la nunciatura en la que pernoctará hoy el papa, para seguir mañana a Erfurt (este).
"No tengo absolutamente nada contra vuestro papa. Pero podría al menos romper ese precepto y dormir en el (hotel) Adlon, como toda visita de Estado", lamentaba Ahmed, vecino del barrio, las escuelas de cuyos hijos cerraron hoy por razones de seguridad papal. EFE
gc/jcb/si
(foto) (vídeo)

miércoles, 21 de septiembre de 2011

"Bild" sí espera al Papa

Berlín espera a Ratzinger con gestos de protesta, también del ámbito católico
 
Gemma Casadevall

Berlín, 21 sep (EFE).- El Berlín católico y el aconfesional aguardan la primera visita de Joseph Ratzinger como papa a la capital alemana con gestos de protesta, desde la manifestación contra su discurso ante el Bundestag (Parlamento) a la convocatoria de oficios paralelos por parte del sector crítico del catolicismo.
Una reproducción de la portada del 20 de abril de 2005 del diario "Bild" con la frase "Wir sind Papst" -"Nosotros somos papa"-, estampada en formato gigante en la fachada del rotativo más leído de Europa saluda la visita de Benedicto XVI a su país natal.
El mensaje eufórico, que retoma el titular del día siguiente de su elección como sucesor de Karol Wojtyla, contrasta con las críticas previstas al discurso que pronunciará en el Parlamento, por considerarse que rompe el principio de neutralidad religiosa de la casa.
Ya en 2005, su proclamación fue recibida con decepción por parte del ámbito católico germano, que hubiera preferido que la "fumata bianca" hubiera anunciado como nuevo papa a un representante de su ala modernizadora, como el entonces presidente de la Conferencia Episcopal, el cardenal Karl Lehmann.
"Millones de católicos separados y casados de nuevo, así como millones de personas de otros grupos, esperan del papa un mensaje liberador", afirmaba al semanario "Die Zeit", el presidente alemán, Christian Wulff, católico practicante casado en segundas nupcias.
Wulff será el encargado de recibir mañana a Ratzinger, como ocurre en cualquier otro jefe de Estado de visita oficial en la capital alemana. Otro católico, el recién reelegido alcalde-gobernador de Berlín, Klaus Wowereit, socialdemócrata homosexual declarado, actuará asimismo de anfitrión de Benedicto XVI en la alcaldía.
El presidente alemán aludía en sus declaraciones a "Die Zeit" al hecho de que la Iglesia católica sigue negando la comunión -y el resto de sacramentos- a los divorciados que se vuelven a casar.
Wowereit, por su parte, ha expresado estos días sus simpatías por la manifestación de mañana y lamentado no poder participar, debido a sus obligaciones de anfitrión. Sí estarán en la marcha algunos del centenar de diputados de la oposición socialdemócrata, verdes y La Izquierda que boicotearán la sesión del Bundestag.
La concentración, convocada por colectivos homosexuales y movimientos laicistas y a la que se esperan unos 15.000 asistentes, es uno de los actos de protesta que salpicarán la visita del papa, junto con otros de la izquierda radical y diversos grupos.
Asimismo celebrarán oficios religiosos paralelos movimientos católicos críticos como -"Wir sind die Kirche" (Nosotros somos Iglesia)-, mientras que una parroquia evangélica ha anunciado su disposición a "prestar" su templo a dos párrocos homosexuales católicos suspendidos de servicio por el Vaticano.
Dicha parroquia evangélica, St. Thomas, está justamente en Kreuzberg, el barrio multiétnico por excelencia de la capital, donde Benedicto XVI pernoctará por estar en él la nunciatura berlinesa.
Entre el vecindario de Kreuzberg, con alta concentración de población inmigrante y donde encuentra la mayor mezquita de Berlín, se ha acogido como una afrenta los cortes de tráfico y restricciones derivadas de los dispositivos de seguridad del papa.
Fuera de las especificidades de ese distrito, en Berlín la población católica es minoría -un 9,3 %, sólo levemente superior al 9 % de la musulmana y muy por debajo del 30,18 % de media del país.
La Iglesia dominante es, desde tiempos de la Reforma, la evangélica, a lo que se une el periodo de aconfesionalidad que practicó la República Democrática Alemana (RDA) en el este del país.
Ratzinger tiene ante sí una compleja misión pastoral en su tercera visita a Alemania, tras el multitudinario recibimiento que tuvo en Colonia, unos meses después de suceder a Wojtyla y en ocasión del Congreso Mundial de la Juventud, o un año después, al visitar su Baviera natal, el "Land" (estado federado) más católico de Alemania. EFE
gc/rz/jac
(foto) (vídeo)