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jueves, 30 de noviembre de 2023

Panorámica

Salario mínimo: Europa, entre la contención y subidas del 10%



Gemma Casadevall     Enric Bonet      Lucas Font / Berlín, París, Londres

El Gobierno inicia este jueves las negociaciones con patronal y sindicatos para definir cual será el salario mínimo interprofesional (SMI). El Ejecutivo español se debate entre unos empresarios que le reclaman incrementar este suelo salarial al mismo nivel que están subiendo el conjunto de los salarios, aunque ello suponga un aumento por debajo de la inflación. Mientras los sindicatos reclaman una sensibidad especial -y un mayor aumento- con este indicador que rige la nómina de unos tres millones de españoles. El pulso tanto dentro del diálogo social como en el seno del Gobierno parece servidor, a tenor de las tensiones que han relucido durante los últimos años entre el ala más conservadora del Ejecutivo y la más garantista para con los trabajadores. Y si bien en ocasiones Europa ha servido de faro a España para tomar una decisión, para este 2024 las locomotoras europeas aplican criterios dispares. 

Alemania: Choque dentro del Gobierno

Durante décadas no hubo en Alemania un salario mínimo interprofesional regulado. Correspondía a cada sector profesional implantar o no el suyo, con los previsibles desajustes o agravios comparativos para los trabajadores de la construcción y la hostelería. En 2015, bajo la gran coalición liderada por la conservadora Angela Merkel se introdujo por primera vez, por un monto de 8,5 euros la hora.

Fue un logro de sello claramente socialdemócrata, sus socios de coalición, que además incluía una regulación más o menos automática de acuerdo a los niveles de inflación, aunque a la práctica no se aplica de forma rigurosa. Se mantuvo estable sobre los 10 euros la hora en los años de la pandemia y pospandemia, para seguir su rumbo ascendente ya bajo el gobierno entre socialdemócratas, verdes y liberales de Olaf Scholz.

En octubre de 2022 escaló hasta los 12,85 euros y este 2023 terminará con 13,60 euros. Es decir, no ha habido tampoco la equiparación automática de acuerdo a la inflación, que en Alemania se situó en este periodo en una media del 6,2%. Hay que decir, sin embargo, que ésa es también la realidad de la inmensa mayoría de los asalariados alemanes, que ha visto reducirse su capacidad adquisitiva en prácticamente todos los sectores.

El próximo aumento debe producirse en octubre de 2024, en que alcanzará los 13,85 euros, según cálculos del Ministerio de Trabajo del socialdemócrata Hubertus Heil. La línea de contención del gasto de su colega de Finanzas, el liberal Christian Lindner, hace prever un duro forcejeo.

Francia: subida automática según el IPC

El salario mínimo en Francia aumenta de manera automática en función de la inflación. Desde su creación en 1950, este sueldo más bajo se ha regido por esta ley, que conlleva unas subidas equivalentes al aumento del Índice de Precios de Consumo (IPC). Este incremento se aplica a partir del 1 de enero cada año, pero también pueden haber subidas automáticas en la mitad del año en el caso de que la inflación supere el 2% en menos de 12 meses.

Por ejemplo, entre octubre de 2021 y agosto de 2022 hubo varios aumentos y el salario mínimo se incrementó un 5,6% durante ese periodo. La última subida tuvo lugar en mayo de este año (de un 2,22%).

Actualmente, el salario mínimo en el país vecino es de 1.747 euros brutos mensuales (1.383 euros netos). El Gobierno francés también dispone de la posibilidad de llevar a cabo incrementos superiores al porcentaje del IPC. Pero desde el 2012, ni el presidente François Hollande ni su sucesor Emmanuel Macron no quisieron impulsar estos coups de pouce (empujoncitos). Y se limitaron a aplicar los aumentos automáticos.

Subida superior al resto de salarios


Hasta 1983, el resto de los salarios en Francia también evolucionaban en función de la inflación. Pero el entonces presidente François Mitterrand suprimió esa correlación —actualmente vigente en países como Bélgica— en una de las decisiones icónicas del llamado “giro del rigor”, en que pasó de unas políticas económicas de corte keynesiano a otras con una orientación más neoliberal para hacer frente a la crisis de la inflación de ese momento. Los sindicatos franceses han pedido en los últimos años, sin éxito, el restablecimiento de esa medida.

Debido a su evolución paralela a la inflación, aquellos trabajadores que cobran el sueldo mínimo han sido de los que han sufrido una menor pérdida de poder adquisitivo en estos dos últimos años en Francia. En muchas otras profesiones con sueldos netos entre 1.500 y 2.500 —el salario mediano en el país vecino es de 2.100 euros—, las subidas resultaron inferiores al IPC. Una evolución salarial que no solo consolidó la falta de poder adquisitivo como la principal preocupación de los franceses, sino que también ha contribuido al crecimiento de un sentimiento de declive de las clases medias.

Reino Unido: Aumento por encima de los precios

La subida del salario mínimo en el Reino Unido, anunciada la semana pasada por el ministro de Finanzas, Jeremy Hunt, pretende dar un impulso sin precedentes a los trabajadores británicos. En su discurso de otoño ante el Parlamento, Hunt confirmó una subida del 10% para el próximo año, la más alta desde su implementación en 1999, que beneficiará a cerca de tres millones de trabajadores y que supondrá un incremento de las 10,42 libras actuales por hora trabajada a 11,44 libras a partir de abril de 2024. Este aumento se traduce en que un trabajador con un contrato de 170 horas mensuales no podrá cobrar menos de 1.944 libras al mes (2.245 euros).

El Ejecutivo británico ha reducido además la edad mínima para recibir el salario mínimo estándar, que pasará de los 23 años actuales a los 21 años a partir de abril. Hasta ahora, los jóvenes entre los 21 y los 23 años podían percibir una cantidad menor, de 10,18 libras por hora. El cambio supondrá un aumento del 12% en los salarios de los jóvenes en esta franja de edad, que verán sus salarios anuales incrementados en 2.300 libras anuales (2.657 euros). Hunt también ha anunciado aumentos salariales para los menores de 21 años, aunque en este caso la remuneración por hora trabajada se mantendrá por debajo del salario mínimo.

Con esta decisión, el Gobierno ha accedido a las recomendaciones de la Low Pay Commission (Comisión de Salarios Bajos), un organismo independiente creado para asesorar al Ejecutivo sobre el salario mínimo. Este organismo ya apuntó a la necesidad de aplicar fuertes aumentos para dar estabilidad a los trabajadores en un momento de “elevada incertidumbre económica y política”, según su presidente, Bryan Sanderson. La alta inflación de este año, superior al 7% según las previsiones, ha provocado un empobrecimiento de las familias británicas y un aumento de las dificultades para hacer frente a los precios de la energía y de los alimentos.

El Gobierno pretende reducir al máximo el número de trabajadores que perciben menos de dos tercios del salario medio en 2024, el umbral fijado para definir a las personas con “salarios bajos”. Un objetivo que cada vez está más cerca, según apuntó Hunt la semana pasada en su discurso en el Parlamento. “El salario mínimo nacional ha contribuido a reducir a la mitad el número de personas con salarios bajos desde 2010, garantizando que el trabajo siempre sea rentable”, afirmó entonces. El porcentaje de trabajadores con salarios bajos se ha reducido del 21,3% al 8,9% en los últimos 13 años.

El Ejecutivo ha advertido de que cualquier empresa que no cumpla con estos aumentos será sancionada por la agencia tributaria británica (HMRC). En junio de este año, más de 200 compañías fueron multadas con cerca de siete millones de libras y tuvieron que indemnizar a más de 63.000 trabajadores por incumplir la regulación en la última década.

jueves, 10 de agosto de 2023

No es país para viejos

 


Los jubilados alemanes, a por el minijob

Marina Ferrer

Los tiempos en que se identificaba a los jubilados alemanes con turismo de la tercera edad o residentes fijos del litoral español empezaron a quedar atrás. Cada vez son más los que con 67 años o más siguen trabajando, en un país donde no hay restricciones para hacerlo una vez alcanzada la edad para acceder a la jubilación. A los pensionistas actuales, al menos los que pasaron recientemente al retiro, se les ve ejerciendo de cajeros de supermercado, guardas de seguridad o servicios de limpieza, pero también como conductores de autobús. Cifras recientes del gobierno situaban en más de un millón el número de jubilados laboralmente activos, sin contar los profesionales autónomos, lo que significa un incremento de 200.000 respecto a 2015. Es una cifra en ascenso continuado, en un país que se estima llegará en 2035 a tener veinte millones de pensionistas –del total de 84,4 millones de ciudadanos de Alemania--. Las rentas se van equiparando año a año, pero quedan por debajo del nivel de inflación.

La pensión media que percibe un jubilado que haya cotizado un mínimo de 45 años está en 1.543 euros, lo que en el caso de las mujeres del este del país baja a 865 euros. Es decir, aproximadamente mil euros menos del sueldo medio neto de un trabajador. El gobierno del socialdemócrata Olaf Scholz ha implantado mejoras en las jubilaciones más bajas, de manera que quienes perciban menos del mínimo denominado existencial –450 euros al mes-- pueden solicitar complementos en forma de ayuda al pago del alquiler o por otros conceptos.

El caso es que ese millón de pensionistas laboralmente activos, algunos de ellos cumplidos los 85 años, tratan de complementar su jubilación a través de los llamados minijobs o empleos de baja remuneración. Es una fórmula establecida en 2003 bajo el canciller socialdemócrata Gerhard Schröder que tras sucesivas revisiones permite trabajar hasta 43,3 horas al mes por un máximo de 520 euros. Son más de seis millones de personas las empleadas en minijobs en Alemania. Para los más jóvenes, es una vía para acceder al mercado laboral; para los jubilados, una manera de mejorar su renta. Son, respectivamente, las dos franjas de población a las que reporta ciertas ventajas, mientras que los trabajadores sobre los 40 años el régimen de subempleo les condena a futuras pensiones de miseria.

Los dos grupos de población predestinados al minijob no logran, sin embargo, subsanar la falta de personal que, como otros países europeos, sufre Alemania. Según cálculos de la Agencia de Empleo, Alemania precisaría anualmente unos 400.000 trabajadores extranjeros. El gobierno de Scholz ha implantado una serie de medidas para atraerse a extracomunitarios. En paralelo, se trata de agilizar la integración de quienes llegados como refugiados. Aproximadamente la mitad del millón largo de peticionarios de asilo recibidos en 2015, año álgido de la crisis migratoria generada por la guerra civil de Siria, ya está trabajando. Uno de cada cuatro ucranianos llegados a Alemania desde el inicio de la invasión rusa, otro millón de personas, está ya trabajando o completando su formación profesional.

domingo, 7 de agosto de 2022

Dónde se escondieron todos

 Alemanya busca personal

miércoles, 22 de agosto de 2018

Good news are not news

Es busca refugiat qualificat

viernes, 22 de septiembre de 2017

La canciller y Frau Vogel

Una macroeconomia tacada per la precarietat     

Només una veu ha deixat la cancellera Angela Merkel sense respostes, en tota una campanya en què s’han multiplicat les entrevistes, els debats entre polítics i les oportunitats fins i tot d’esbroncar la cancellera, en els mítings de campanya a l’aire lliure. Va ser la veu de la senyora Petra Vogel, una dona de la neteja d’un hospital de Bochum, a l’oest del país, que després de 40 anys com a contribuent percebrà de jubilació una pensió de 654 euros.
Va ser en un programa de la televisió pública, on la líder conservadora va ser confrontada a les preguntes del ciutadà, entre les quals la de la senyora Vogel. “No puc canviar el sistema de pensions de cop”, va admetre la cancellera. “Què vol dir de cop? Que ho farà quan pugui?”, va insistir la senyora Vogel, indignada, sense por ni timidesa davant les càmeres de la televisió.
El “cara a cara” entre la senyora de la neteja de Bochum, una de les ciutats més empobrides del país, i Merkel, la dona més poderosa del món, va ser molt més il·lustratiu que el que havia mantingut dies enrere amb l’aspirant socialdemòcrata, Martin Schulz, sense cops baixos ni ensurts.
Aquesta no va ser l’única pregunta incòmoda del ciutadà a la líder. Els successius programes de “preguntes del ciutadà” han tret a la llum l’Alemanya real que sovint no es veu en l’esfera política ni en els balanços macroeconòmics de la superpotència europea. Merkel no va trobar una resposta a aquesta ciutadana, en bona part perquè no entra en el modus de comportament de la cancellera embolicar la veritat amb mentides piadoses.
Merkel ha recordat, en cadascun dels mítings que ha anat celebrant aquests dies, que l’atur s’ha rebaixat a la meitat des que va arribar al poder, el 2005, quan hi havia més de 5 milions d’aturats; ara en són 2,5 milions, el que suposa un 5,7 %. També ha presumit del dèficit zero que des de fa quatre anys registra Alemanya, com a exponent del principi de l’estabilitat pressupostària que aplica el seu ministre de Finances, Wolfgang Schäuble. O del rècord d’ocupació –43 milions de ciutadans, en un país de 82 milions d’habitants–, com a fonament de la solidesa futura.
Perill de marginalitat
Aquestes xifres no amaguen, però, que 8 milions de treballadors perceben sous mínims i que al land del Rin del Nord-Westfàlia, el més poblat del país, un 17 % de la població està en risc d’exclusió social. En aquest terme s’entén, a Alemanya, els qui viuen amb ingressos per sota del 60% de la mitjana del país. No es tracta de pobresa extrema, sinó de perill que hi ha de caure en la marginalitat.
La senyora Vogel –de qui en mitjans alemanys s’ha dit que és militant de l’Esquerra, el partit de la dissidència socialdemòcrata– no vol estar entre els vellets que busquen ampolles buides entre el contenidors d’escombraries després d’haver treballat tota la vida.
El sistema de minifeines, implantat en les reformes estructurals o Agenda 2010 en temps del canceller socialdemòcrata Gerhard Schröder, és la clau del rècord d’ocupació actual. També de les cotitzacions mínimes a la Seguretat Social, que es traduirà en jubilacions de misèria en el futur.
Merkel i el seu apòstol de l’estalvi, el ministre Schäuble, no només han castigat el conjunt de la zona euro amb la seva disciplina de l’austeritat. L’han aplicada a tot el país. Els alemanys són de mena estalviadora i ho han encaixat més o menys bé. Però les conseqüències de la contenció pressupostària i de l’obsessió pel dèficit zero, en un país amb superàvit exportador, es comencen a sentir. No només a les butxaques privades. També a escala de les infraestructures, teixit sanitari i telecomunicacions de la primera economia de la Unió Europea, on, malgrat tot, costa més trobar un wifi públic que funcioni que al Perú, com acostuma a dir, a cada míting, l’aspirant Schulz.

- 654 euros de jubilació cobrarà Petra Vogel després d’haver cotitzat 40 anys a la Seguretat Social.
- 2,5 milions d’aturats hi ha actualment a Alemanya, mentre que el 2005 n’hi havia 5 milions.
- 17 per cent de la població del Rin del Nord-Westfàlia està en risc d’exclusió social.
- 8 milions de treballadors a Alemanya perceben sous mínims.

viernes, 4 de julio de 2014

El gran día de Andrea

Merkel, contra la precarietat

Primer es va flexibilitzar un mercat laboral que “malcriava” –segons es deia– el ciutadà; ara s'ha buscat remei a una creixent precarització que condemnava vuit milions de ciutadans a treballar amb sous de misèria en la primera economia de la Unió Europea (UE). Aquests són dos dels aspectes que envolten la implantació del salari mínim interprofessional, aprovat ahir pel Bundestag (Parlament federal) per 535 vots a favor, cinc en contra i 61 abstencions. És a dir, pràcticament el suport tancat de la gran coalició d'Angela Merkel, més els verds, amb algun vot rebel marginal. I les abstencions de l'esquerra, que ni tan sols en aquest cas es va atrevir a trencar la disciplina de no donar suport a res que vingui del govern.

A partir del 2015, cap treballador no guanyarà menys de 8,5 euros l'hora a Alemanya. Almenys sobre el paper, i amb un parell d'excepcions: els aturats crònics que tornin al món laboral, en els sis primers mesos de contracte, i els menors de 18 anys que no hagin acabat la formació o que estiguin en pràctiques.

Alemanya s'incorpora així al club dels 21 membres de la UE que tenen un sou mínim interprofessional, per llei. Ho fa des de la seva posició de país amb un mercat laboral que és l'enveja de molts socis –un 6,5% d'atur–, però amb una població laboralment activa, part de la qual sembla condemnada a jubilacions de misèria si no es corregeixen a temps algunes trampes amagades en el bon expedient del seu mercat laboral.



La implantació del sou mínim interprofessional ha estat fruit d'una llarga batalla, en què el gran protagonista actiu no ha estat el bloc conservador de la cancellera, sinó els seus socis actuals, els socialdemòcrates. L'encarregada de posar fil a l'agulla d'aquest sou mínim ha estat la ministra d'Ocupació, la socialdemòcrata Andrea Nahles, que qualificava ahir d'“històrica” l'aprovació del seu projecte de llei. Una garantia de pau social i un remei contra la precarietat, va dir.

Condició irrenunciable

El seu partit havia convertit la introducció d'aquesta mesura a Alemanya en condició irrenunciable per entrar a formar govern amb Merkel, després d'una victòria electoral conservadora, el setembre del 2013, que va deixar la cancellera prop de la majoria absoluta, però amb la necessitat de pactar amb un futur soci. No va aconseguir acostar-se prou als verds, de manera que el resultat va ser la gran coalició amb els antics rivals entre les forces majoritàries.

El Partit Socialdemòcrata (SPD) va començar a negociar la coalició, l'any passat, amb la bandera del salari mínim, que alguns experts veien com una amenaça per a la bona salut del mercat laboral. Es va sortir amb la seva –malgrat les opinions contràries dels conservadors, aliats dels experts– i va començar, també, a introduir-hi algunes “excepcions” –la més dolorosa, la que afecta aturats crònics– a canvi d'aquest sí gairebé rodó en la votació d'ahir.
Merkel no volia el salari mínim, però l'ha acabat acceptant com gairebé tots els seus diputats, potser perquè se sap beneficiada per un nou factor psicològic: la precarietat laboral que ara creix a l'Alemanya teòricament pròspera no va arrencar amb la seva gestió de govern, el 2005.
Va ser cosa del seu antecessor socialdemòcrata, Gerhard Schröder, impulsor d'una reforma laboral i un programa de reformes estructurals que van enfonsar l'SPD en una sagnia d'electors que encara dura. Es diu que Alemanya va sortir blindada contra la crisi, gràcies a les retallades socials i laborals aprovades pel govern de Schröder quan ningú no parlava de crisi a la zona euro. Però una cosa és salvar la macroeconomia i l'altra, el que passa amb l'economia domèstica.
De la reforma laboral del govern socialdemòcrata-verd impulsada per Schröder en la seva segona legislatura (2002-2005), en va sorgir l'imperi de les minifeines, dels subsidis d'atur minvants i del treball precari.


42 milions d'actius, l'altre miracle

Alemanya no només té una taxa d'atur baixa –un 6,5%, que es tradueix en 2,8 milions de persones sense feina–, sinó també un rècord de població laboralment activa: 42 milions de persones, aproximadament la meitat de la població del país. Les caixes de pensions estan plenes i això va afavorir una altra decisió que la ministra d'Ocupació socialdemòcrata, Andrea Nahles, encaixava en el seu concepte de justícia social: a partir de l'1 de juliol, va quedar oberta la porta de la jubilació als 63 per als que han cotitzat durant un mínim de 45 anys –és a dir, inclòs el còmput dels anys dedicats als estudis superiors–. Això no atura l'augment progressiu de l'edat de jubilació, que passarà dels 65 anys actuals als 67 el 2030, sosté Nahles. És un tribut a la generació de jubilats actual, que l'Alemanya dels 42 milions de treballadors es pot permetre.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Por un salario mínimo, como mínimo


La lluita alemanya



La primera economia europea s'adreça amb unes quantes dècades de retard, però decidida, a una de les reivindicacions més clàssiques de l'òrbita sindical: la implantació d'un salari mínim interprofessional. No per imposicions dels sindicats, en hores baixes a Alemanya com a altres països europeus, sinó perquè així ho ha propiciat l'aritmètica postelectoral: la Unió Cristianodemòcrata (CDU) d'Angela Merkel i els seus agermanats socis bavaresos de la Unió Socialcristiana (CSU) es van quedar sense els seus aliats naturals, el Partit Liberal (FDP), fora del nou Parlament resultant de les eleccions generals del setembre.
Tot apunta a una gran coalició amb el Partit Socialdemòcrata (SPD), d'acord al model amb què va governar la cancellera al seu primer mandat –del 2005 a 2009–. Amb una diferència, però, respecte a aquella: l'hipotètic soci de govern ha imposat com a condició sine qua non per acompanyar de nou Merkel la implantació d'un salari mínim. El límit per sota del qual no s'ha de treballar a Alemanya han de ser els 8,5 euros l'hora, diu l'SPD. És a dir, fins a tres euros més del que ara mateix cobren perruquers i perruqueres, dependents, cambrers, subempleats de call centers i tot allò que envolta l'àmbit difús del sector serveis, a més d'alguns reductes de la construcció.

Eine geplante Lohnuntergrenze für alle Branchen ohne Tarifverträge soll sich an dem Mindestlohn der Zeitarbeit orientieren (Quelle: dpa)

L'SPD va convertir la batalla dels 8,5 euros l'hora –a tot el país, inclòs l'est o antic territori comunista, on els sous són encara un 15% més baixos que a l'oest, dues dècades llargues després de la reunificació nacional– en la bandera de la seva campanya electoral. Tot i que va quedar molt per sota de la CDU/CSU –41,5 per cent davant del 25,7 per cent– es veu amb forces per imposar-se, vist que Merkel el necessita com a soci en un Parlament on no té aliats naturals, ja que les altres dues formacions amb escons són els Verds i l'Esquerra.
Necessita Alemanya un salari mínim interprofessional? “Nein, Danke!” –“No, gràcies!”– diu la patronal, la gran indústria i els exsocis liberals, ara defenestrats a la posició d'extraparlamentaris. “El salari mínim interprofessional és una eina contranatura en una economia forta, d'efectes destructors en el sanejat mercat laboral alemany”, deia uns dies enrere el ministre d'Economia sortint –i encara en funcions, fins la formació del nou govern–, Philipp Rösler.

L'amenaça de l'economia 

Amb una taxa d'atur del 6,5 %, i el més baix índex de desocupació juvenil de tota la UE, la implantació d'aquests teòrics mínims amenaça la creació de nous llocs de feina, apuntava Rösler, president de l'FDP. La implantació d'un sou mínim per llei farà expandir la feina en negre, un verí per a la recaptació fiscal, afegia. Els liberals van frenar durant tota la legislatura passada les propostes de la ministra de Treball, Ursula von der Leyen, de la CDU, per introduir uns mínims salarials (no per a totes les branques, però sí a escala sectorial). Ara només els resta assistir des de la barrera a les negociacions de coalició, mentre Alemanya s'endinsa en el club dels, fins ara, 21 països de la Unió Europea on hi ha aquest mínim salarial establert per llei.

L'arribada de Merkel

Molt ha canviat en el mercat laboral alemany de la primera gran coalició de la cancellera ençà. Merkel va assumir el poder el 2005 amb un rècord històric d'aturats –uns cinc milions–, però ja amb senyals de “brots verds” sanejadors, a causa del programa de retallades socials impulsat pel seu antecessor, el socialdemòcrata Gerhard Schröder. El programa duia el nom d'Agenda 2010, que, a part de costar-li el càrrec a Schröder i una sangria d'electorat a l'SPD que encara cou, va fer baixar la xifra d'aturats fins als actuals 2,8 milions. El preu d'aquests brots verds ha estat la creixent precarietat laboral o el que s'anomena “nova pobresa alemanya”, que uns anys enrere es creia impossible a la primera economia europea.

miércoles, 9 de octubre de 2013

Atrapados en Erfurt


















Informe a cámara, para efe. Con José Vicente a la cámara.

http://www.youtube.com/watch?v=T9NK8e3PMdw

Berlín, 9 oct (EFE).- Parte de un grupo 128 jóvenes españoles que llegó en las últimas semanas a Alemania para comenzar un periodo de formación en empresas germanas ha comenzado ya a firmar sus contratos tras días de incertidumbre, al no ser recibidos por sus empleadores a la llegada al país.
Fuentes de la Embajada española en Berlín confirmaron a Efe que 37 de los afectados ya han suscrito sus contratos de prácticas, la Asociación de Empresarios de Hostelería de Erfurt (en el estado federado de Turingia) se ha comprometido a contratar a ochenta y las Cámaras de Oficios y de Comercio de la ciudad se ocuparán del resto.
Según estas fuentes, una treintena de los jóvenes llegó a Erfurt en septiembre y el grueso del grupo lo hizo hace dos semanas, en el marco del programa suscrito por los Ministerios de Empleo de España y de Alemania para impulsar la denominada formación profesional dual.
Todos participaban en el "Programa de movilidad de Erfurt", organizado por la Cámara de Oficios de la ciudad, que había encargado a una empresa intermediaria la gestión de sus contratos.
Fue esta empresa la que, al parecer, falló en el proceso y cuando los jóvenes llegaron a Alemania no encontraron lo prometido, ni contrato, ni alojamiento.
La semana pasada se desplazó a Erfurt el consejero de Empleo de la Embajada, Ángel de Goya, y la directora general de Empleo de Castilla-La Mancha, Esther Baos, -80 de los jóvenes proceden de esa comunidad autónoma- y comenzaron a solucionar el problema, empezando por el alojamiento del grupo.
Algunos de ellos, apuntan las fuentes consultadas, habían sido ya expulsados de las residencias o pensiones en las que se alojaban a la espera de que encontrar una salida a su situación.
Fuentes de la Embajada destacan la colaboración prestada en todo momento por la Asociación de Empresarios de Hostelería de Erfurt y el Ministerio de Economía regional de Turingia para solucionar lo más pronto posible el cas
La mayor parte del grupo se especializará en el área de la hostelería, pero también se firmarán contratos de formación vinculados a la electrónica, la mecánica o la geriatría, entre otros campos.
Hasta el momento, según fuentes de la Embajada española en Berlín, sólo se habían detectado problemas puntuales con este tipo de acuerdos de formación, enmarcados en el programa de movilidad profesional para extranjeros menores de 25 años puesto en marcha por Alemania.
Según sus cifras, en ese programa participan en estos momentos alrededor de 1.500 jóvenes y dos tercios de ellos son españoles. EFE
nl

domingo, 25 de agosto de 2013

Necesito vacaciones

Merkel: part de la solució?



1
Un cas clar de fracàs de les elits, portava per títol un article recent del filòsof alemany Jürgen Habermas publicat a Der Spiegel, amb aires de balanç de la gestió d'Angela Merkel. El govern de la cancellera “assetja els països del sud” amb reformes sagnants, però es nega a assumir la responsabilitat de les conseqüències de la seva política en temps de crisi, continuava. Habermas, premi Príncep d'Astúries de Ciències Socials, fa deu anys, és moltes coses, menys amic de Merkel.
La crítica a la política d'austeritat com a dogma que representa la cancellera l'han convertit en estrella de cites com el Congrés Mundial de Filosofia, celebrat aquest estiu a Atenes, on es fica el públic a la butxaca com l'alemany a les antípodes d'una cancellera que per als grecs és la pell del dimoni, fins i tot –o sobretot– si és cert que es “resigna” a donar el vistiplau a un tercer rescat.
Un filòsof no cal que sàpiga d'economia, pensen molts dels qui llegeixen Der Spiegel –i escriuen comentaris al seu article, no sempre respectuosos–. Però també és cert que Habermas no està sol.
Són molts els qui responsabilitzen Merkel de totes les plagues bíbliques que han caigut sobre els països del sud amb la crisi de la zona euro.
És cert que, tal com diu la cancellera, s'ha aconseguit impedir l'enfonsament de la zona euro. S'ha actuat, de vegades in extremis i potser massa tard, però no s'ha deixat caure cap dels socis “en problemes”. Alemanya ha demostrat que és “solidària”, recorda la cancellera a cadascun dels mítings per on passa aquests dies, en la seva cursa per a la reelecció als comicis del 22 de setembre. Tot apunta que efectivament aconseguirà la victòria que necessita per encetar la seva tercera legislatura.
Serà amb la seva defensa de l'Alemanya solidària, que no es deixa prendre el pèl, diu, i que exigeix reformes a canvi dels rescats. És a dir, retallades.
Dos rescats, fins ara, a Grècia –per un volum de 240.000 milions d'euros–; un a Irlanda –per 85.000 milions–; un altre a Portugal –78.000 milions; el de Xipre –10.000 milions–, i el rescat bancari a Espanya –40.000 milions d'ajuts directes– han canviat les regles del joc del que s'entenia com a societat del benestar europea. En total, 453.000 milions invertits en el rescat de cinc estats. No han aconseguit, en canvi, frenar el problema més greu del continent: l'atur, especialment el que pateixen Grècia o Espanya.
El drama grec
Grècia ha hagut d'acceptar unes retallades salarials, una reducció del seu funcionariat i un augment de la pressió fiscal que deu anys enrere haurien semblat impensables. Arrossega, però, un índex d'atur del 27,6% –un 64,9% en el cas dels joves– que creix mes a mes.
Irlanda i Portugal van haver d'acceptar també condicions sagnants, mentre que a Xipre es va trencar el tabú de les garanties sobre els dipòsits dels estalviadors, per molt que finalment s'alleugerís la norma per por a trencar la baralla. El preu del rescat bancari espanyol, finalment, està contingut en 32 condicions i una supervisió bancària que no acaba de prendre forma.
La macroeconomia europea potser se'n sortirà. Si més no, això permet fer pensar les dades de creixement del segon trimestre, que per primer cop en un any i mig no eren de recessió, sinó que apuntaven un creixement del 0,3%, gràcies al 0,7% alemany i al 0,5% francès. Fins i tot Portugal comença a créixer. El teixit social i laboral de la zona euro, però, no es recuperarà dels sacrificis que se li han imposat, a canvi dels rescats.
Merkel va ser, a la seva primera legislatura en gran coalició amb els socialdemòcrates –de 2005 a 2009–, la política més poderosa, però també més admirada de la UE. A la segona legislatura va poder triar, consolidada pels resultats electorals, i va optar pels liberals com a socis de la seva Unió Cristianodemòcrata, més la Unió Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU). En encetar el segon mandat, es va advertir que allà es veuria el rostre autèntic de Merkel.
Ara, a punt d'anar a la reelecció, la cancellera ha suavitzat una mica els perfils de dona de ferro gràcies a aquests símptomes de recuperació. Els sondeigs li pronostiquen una victòria clara, amb la incògnita de si podrà o no comptar amb els afeblits liberals. Els grecs ja tremolen, enmig dels rumors que apunten a un tercer rescat, acompanyat de més contrapartides, a canvi del vistiplau de Merkel.

Euroescepticisme, ‘nein, danke'



La cancellera no vol ni sentir parlar de nous paquets per a l'eurozona si més no fins després de les eleccions. Ni parlar-ne de noves pors sobre el contribuent de la primera economia de la UE. L'estratègia funciona i amplifica el poc èxit dels euroescèptics de l'Alternativa per Alemanya (AfD). Es tracta d'un reducte electoral sorgit a la dreta de les dretes, que practica l'euroegoisme. Primer volia la dissolució de l'eurozona. Després, que se'n sortís Alemanya. Ara ha modificat el seu receptari amb propostes com modificar de dalt a baix els tractats europeus per incorporar una clàusula de retirada voluntària dels països amb problemes. Com ara Espanya. Res d'expulsions, sinó afavorir que marxessin voluntàriament per sanejar-se devaluant la moneda. Posats a reformar, també s'obriria la porta que hi entressin les regions viables.

martes, 30 de julio de 2013

Asomándose al ocaso

Gozar de Wagner y reírse de Castorf

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 30 jul (EFE).- El "Ocaso de los dioses" cerrará mañana el ciclo de estrenos de Festival de Bayreuth, a modo de última etapa para disfrutar de Richard Wagner dirigido por Kirill Petrenko y de reirse o indignarse con un "Anillo del Nibelungo" de Frank Castorf que va de lo lascivo a lo grotesco. 

El templo wagneriano se divirtió lo suyo anoche abucheando las ocurrencias de Castorf en "Sigfrido", al que arma con una kalashnikov que por supuesto acabará disparando y convierte luego en funcionario de Correos que alimenta a cocodrilos copulantes. 
La rabieta del tradicionalismo estaba tan justificada como la ovación cerrada al magistral Petrenko y los solistas -Lance Ryan, un atlético Sigfrido; Wolfgang Koch, el Wotan degradado a santo bebedor; Nadine Weissmann, una Erda prostituida-. 
"Tener el mejor teatro del mundo para interpretar el "Anillo", las mejores voces wagnerianas del momento y una escenografía prodigiosa para ofrecer algo tan poco inspirado da que pensar", opinaba Michael Mayer, un bávaro de la Sociedad Amigos de Bayreuth y uno de los 5.000 donantes del festival de todo el mundo. 
La opinión de Mayer era de las más comedidas, en medio de voces anónimas que, entre copas de champán, consideraban que podía darse mejor uso a la kalashnikov de Sigfrido que los cartuchos de fogueo. 
"Así es Bayreuth. Colocas la mejor escenografía del mundo y a los viejos se les indigesta lo que comieron en la pausa porque suenan dos disparos", opinaba en cambio Dieter Wunsiedel, joven wagneriano tan asiduo al festival como los "amigos" de Bayreuth. 
La obsesión de Castorf por seguir con la cámara de vídeo a los solistas estorba a unos y gusta a quienes lo ven como la oportunidad de asistir como nunca al cuerpo a cuerpo, sea un primer plano de presunto sexo oral callejero, de Erda a Wotan, o al dios engullendo espaguetis y vino o fumando mientras canta. 
Castorf lleva la tetralogía de los mitos germánicos, sus ansias de poder, avaricia, traición, amor y deseos al motel-gasolinera del "Oro del Rin" y las Mount Rushmure con los cráneos de Marx, Lenin, Stalin y Mao supliendo a los presidentes de EE.UU., en "Sigfrido". 

Pasó asimismo por una torre petrolera de Baku, en "La Valkiria" y por la Alexanderplatz donde Sigfrido escarba entre la basura, a la espera de que el "Ocaso" derive en Wall Street. 
Entre dioses, nibelungos, enanos y valkírias convertidos en matones, prostitutas y otros elementos de mal vivir circula un personaje que no entona ni una sola nota: el propietario del motel, primero, y el camarero que emborracha a Wotan, después. 
Se trata de Patric Seibert, asistente de dirección y auténtico hallazgo para muchos, tal vez la mejor creación de este "Anillo". 
Seibert tiene un nutrido club de admiradores entre el público de Bayreuth, aunque ello no allanará el camino a Castorf ante el previsible chaparrón, mañana, cuando deberá dar la cara y saludar, después de no haberlo hecho en las tres piezas anteriores. 
Otro foco de atención es la canciller Angela Merkel, que exhibió sonrisa y traje de gala en la apertura de la temporada, para sumergirse después en su característica discreción en el "Anillo". 
A Merkel se la detecta apenas en los entreactos, en cuanto se ve apostado a un guardaespaldas ante la escalera que lleva a los servicios de las damas, a lo que seguirá la imagen de la canciller dando las gracias y dejando unas monedas en el plato. 
El resto del tiempo está en su palco o en la terraza de la Silvener Lounge, donde se la vislumbra charlando con algún solista. 
Bayreuther Festspiele - SiegfriedSeguir a la canciller o al intruso sobre el escenario que no canta, son diversiones añadidas al privilegio de asistir a un estreno etiquetado de histórico en Bayreuth. 
Es el único teatro del mundo construido a medida para las óperas de Wagner, el único donde la orquesta toca desde un foso oculto que difunde cada nota a la butaca del espectador y el único donde se representa única y exclusivamente al genio. 
El estreno de Castorf es, en resumen, el plato fuerte del Año Wagner, en que confluyen el bicentenario de su nacimiento, en Leipzig y el 130 aniversario de su muerte, en Venecia. EFE 
gc/cat 

Bayreuth, una ciudad como tantas otras

Gemma Casadevall

Bayreuth (Alemania), 31 jul (EFE).- A Bayreuth, ciudad wagneriana por excelencia, no solo acuden adoradores de Richard Wagner de todo el mundo sino también españoles en busca de trabajo, una situación común en toda Alemania por mucho que lograrlo no siempre es fácil.
También puede toparse uno con españoles en busca de trabajo como Jacob Gisbert, un logopeda valenciano de 30 años, o Borja Barrado, de San Sebastián, con 27 años y estudios de gestión comercial.
Ni uno ni otro se lamenta de su situación: "Esto es el paraíso, se resuelva o no la crisis quiero seguir viviendo aquí", dice Jacob.
Ambos llegaron hace unos meses y ambos lo hicieron siguiendo a sus respectivas novias, dos universitarias alemanas en Bayreuth.
"No emigramos solo por la crisis, teníamos la inquietud de salir. Pero está claro que no se puede pensar en regresar a España, con cero posibilidades de encontrar empleo", explicó a EFE Borja, junto a su amigo, en una cervecería de Bayreuth.
No es oro todo lo que reluce en el mercado laboral alemán, aquejado de una creciente precarización y donde ocho millones de personas trabajan con sueldos mínimos. Pero su índice de desempleo -un 6,6 %- está muy por debajo del español -27 %- y la tasa de los jóvenes sin trabajo es la más baja de la UE.
Los dos españoles siguen cursos de integración subvencionados por el "Land" de Baviera, orientados a extranjeros no comunitarios, ya que son preceptivos para obtener permiso de residencia.
Los españoles no los precisan por ser ciudadanos de la UE, pero ahí aprenden gratis alemán. "Venir a buscar trabajo aquí sin dominar el idioma es tirarse a la piscina", advierte Jacob.
Las perspectivas de este valenciano, que percibe un subsidio de desempleo en Alemania, se centran en una normativa según la cual cada escuela primaria alemana tendrá un logopeda el próximo curso.
Su compañero donostiarra, sin subsidio pero con un "miniempleo" -cinco horas, tres días por semana- en un restaurante italiano, lo ve más complejo: "No podemos entrar en los programas de formación profesional, porque ya hicimos nuestra capacitación".
Borja alude a los acuerdos entre los gobiernos de Berlín y Madrid para fomentar el acceso de jóvenes españoles al sistema dual, que combina la parte teórica con la formación profesional en empresas. Alemania pretende cubrir su déficit de mano de obra cualificada y contribuir a la lucha contra el desempleo juvenil.
Baviera, "Land" identificado con la fortaleza económica, ha firmado un acuerdo con 39 empresas para que españoles de 18 a 35 años inicien su capacitación en septiembre. Ésta no es, sin embargo, la situación de otros españoles, como los de Bayreuth, que están en lo que Jacob califica de una encrucijada "querida".
Está en Bayreuth porque ahí estudia su novia Jana economía sanitaria, mientras que Karen, la chica de Borja, cursa desarrollo en África, punto fuerte de la universidad de esa ciudad.
Son muchas las coincidencias, como el apoyo de sus familias a la decisión de salir a buscar trabajo. "A mi madre no le da pena. Le da rabia, vernos obligados a buscar trabajo fuera", resume Borja.
No tienen entradas para ir al Festival de la Verde Colina, donde se estrenó una provocadora versión del "Anillo del Nibelungo" dirigida por Frank Castorf y con Kirill Petrenko a la batuta.
"Hay lista de espera de cinco o diez años para conseguir una. Pero tal vez lo intentemos espontáneamente porque dicen que a media temporada hay cancelaciones", explica, en buen español, Jana.
Los dos "emigrados por amor", como se definen, se reconocen poco amantes de Wagner. Pero les gustaría tener ocasión de descubrir el misterio que, año a año, lleva a miles de fanáticos de peregrinaje a Bayreuth, para el festival más wagneriano del mundo. EFE

sábado, 13 de julio de 2013

Bajo mínimos en la primera economía



La nueva precariedad alemana reactiva la lucha por el salario mínimo 

Gemma Casadevall

Berlín, 13 jul (EFE).- La oposición alemana ha desenterrado la lucha por la implantación de un salario mínimo, una asignatura pendiente en la primera economía de la Unión Europea (UE), donde uno de cada cuatro trabajadores percibe sueldos bajos o muy bajos.
Alemania es uno de los pocos países de la UE donde no rige un salario mínimo interprofesional, recordaba esta semana Peer Steinbrück, exministro de Finanzas y aspirante a la cancillería por el Partido Socialdemócrata (SPD).
Unos ocho millones de ciudadanos trabajan con sueldos mínimos, apuntaba la líder de los Verdes para las próximas generales, Katrin Göring-Eckard, en relación a la realidad laboral de Alemania, donde en algunos sectores se percibe incluso menos de 5 euros por hora.
Steinbrück y Göring-Eckard se comprometieron a implantar un salario mínimo de 8,5 euros por hora, si ganan los comicios del 22 de septiembre y de convertir a Alemania así en el país número 22 dentro de la UE que contempla esa histórica reivindicación sindical. 
El compromiso quedó incluido en el cómputo de promesas de la precampaña, al tiempo que se recordaba que el propio Steinbrück no luchó por ella siendo ministro de Finanzas de la primera legislatura de Angela Merkel, entonces al frente de una gran coalición.
La situación de Alemania es distinta a la de entonces, argumenta el principal rival de la canciller en las generales, cuya eventual coalición con los verdes está en los últimos sondeos unos 7 puntos por debajo de la alianza de centro-derecha de Merkel.
Merkel llegó a la Cancillería en 2005 al frente de una gran coalición, con cerca de cinco millones de desempleados, aunque con una reforma laboral en marcha, implantada por su predecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder en coalición con los Verdes.
De los cinco millones de 2005 se bajó a los actuales 2,8 millones, pero con un alto grado de precarización laboral, debida en parte a la implantación de fórmulas de trabajo a tiempo parcial, aún con Schröder, y a una pérdida del poder adquisitivo, ya con Merkel.
La reclamación ahora de un salario interprofesional va más allá de los electoralismos y, de hecho, desde la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel se plantea la introducción de unos sueldos mínimos -aunque no modo general, sino por sectores-, ante la alarmante situación que reflejan las cifras oficiales.
Uno de cada cinco alemanes vive en condiciones de pobreza o está al borde de la marginalidad social, según recientes datos difundidos de la oficina federal de Estadística (DESTATIS).
Se estima que un 20 % de la población alemana no está en condiciones de pagar el alquiler ni otras cuentas o no puede permitirse al menos una comida completa cada dos días.
Esta situación afecta a unos 16 millones de personas, apunta ese estamento, que marca como nivel de ingresos -por núcleo familiar- por debajo de los cuales se está amenazado de vivir en la pobreza o al borde de la marginalidad en 952 euros mensuales.
Se calcula, asimismo, que un 40 % de los trabajadores alemanes a jornada completa ha visto reducido en los últimos diez años su poder adquisitivo por la llamada "progresión fría", que hace que un aumento salarial quede engullido por la inflación.
El cómputo de trabajadores a sueldos bajos o muy bajos ha crecido en diez años, con un incremento de 2,3 millones -hasta alcanzar los ocho millones actuales- entre 2002 a 2012, de acuerdo a un estudio del Instituto para el Trabajo y la Cualificación de la Universidad de Duisburgo-Essen.
Pese a que en Alemania no hay un salario mínimo establecido, se considera que por debajo de los 9,15 euros se entra en esa franja de los sueldos bajos o muy bajos.
Entre esa bolsa de 8 millones de personas con salarios mínimos, unos 4,1 millones cobran menos de 7 euros la hora; 2,5 millones menos de 6 euros la hora y 1,4 millones menos de 5 euros la hora.
Se trata de una precarización creciente y poco perceptible, a primera vista, por los subsidios complementarios que percibe parte de esa población.
Sus efectos a medio y largo plazo pueden ser dramáticos, en tanto que esa franja social queda condenada a jubilaciones de pobreza, advertía el estudio de Duisburgo-Essen.
Cerca de 1,3 millones de trabajadores alemanes recurren a subsidios sociales adicionales, dado que sus sueldos no alcanzan para vivir. Son ciudadanos con sueldos ligeramente por encima de los 800 euros y hasta 950 que reciben la denominada ayuda "Hartz IV" para redondear ingresos. EFE
gc/mcd

jueves, 4 de julio de 2013

Éramos tan jóvenes

Merkel marca el full de ruta contra l'atur juvenil



Mobilitat geogràfica i professional dels treballadors, a més de crèdit per a les pimes, claus per a la creació d'ocupació


Alemanya s'obre que cada estat apliqui la política que cregui més adient per crear feina



La cancellera Angela Merkel va posar ahir fil a l'agulla en la lluita contra l'atur juvenil, que reconeix com “un problema que pressiona” tot Europa, però que considera que no es pot resoldre amb més i més diners, sinó amb mesures que cadascun dels països afectats haurà d'adoptar. Cal marcar-se un “full de ruta”, va dir la cap del govern alemany, al final de la Conferència per a l'Ocupació Jove, que, convocada per ella mateixa, va aplegar a Berlín els líders de divuit estats membres de la UE –incloent-hi Mariano Rajoy–, els ministres de Treball dels Vint-i-vuit i els responsables dels departaments d'Ocupació de cadascun dels països.
L'expectació per aquesta cimera paral·lela –a la de la setmana passada a Brussel·les– era enorme. I també les conclusions precuinades dels qui havien avançat que tot plegat seria un xou electoral de Merkel –en situació de precampanya per a les generals del 22 de setembre.
En la conferència de premsa final amb el francès François Hollande –a més de la presidenta de Lituània, Dalia Gribauskaite, que estrenava la presidència de torn de la UE–, Merkel es va esforçar per presentar xifres, a més de fulls de ruta que, com tothom sap, acostumen a no portar enlloc. A la resta de líders, ministres i caps d'Ocupació se'ls va deixar posar a la foto de família –alguns no s'hi van ni quedar, com Rajoy–. La xifra més clara de Merkel són els 6.000 milions anuals que es destinaran, en tres anys –és a dir, 18.000 milions–, a una línia de crèdits per a la petita i mitjana empresa que generi llocs de feina als joves. Una manera d'ajudar els dos capítols més amargants de la crisi –la falta de crèdit per als emprenedors i la manca de feina per als joves–. La finestreta on demanar-ho serà el Banc Europeu d'Inversions (BEI), l'eina implicada en els ajustos a les pimes. Merkel ja no parla dels famosos 6.000 milions d'euros pactats a la UE, a repartir entre tots, sinó de 8.000 –perquè hi preveu un serrell fins ara no assignat–. No suposa una gran millora en un volum que l'oposició socialdemòcrata del seu país va considerar “homeopàtic”.
Flexibilitat juvenil
I, per si de cas, queda també un altre petit serrell dels 18.000 milions de fons europeus del període pressupostari anterior, no assignats, una part a concretar dels quals es podria destinar a l'atur. Fora d'això, el terme més sonat va ser el de mobilitat, aplicat en una doble direcció: els joves han d'estar disposats a moure's del seu país i de l'àmbit laboral per al qual havien estudiat, si més no fins que afluixi el càstig de l'atur. I l'anomenat Erasmus plus, o programa de beques engrandit.
El concepte de Merkel es concentra, però, en una idea: Europa pateix com un sol cor les conseqüències de l'atur. Però la solució no pot venir d'Europa, sinó de les polítiques i reformes que hi apliqui cada un dels estats, i va donar així per bones les bonificacions a la contractació que prepara Rajoy
.

sábado, 29 de junio de 2013

Milagroso dual

Alemania exhibe fortaleza laboral basada en un sistema "made in germany"

Gemma Casadevall 

Berlín, 29 jun (EFE).- El Gobierno alemán ha convocado la próxima semana a sus socios europeos, para buscar soluciones al desempleo juvenil y trasladarles su experiencia con la formación dual, factor clave de la fortaleza de Alemania, anclado en su tejido industrial. 
La cita será el miércoles, con los acuerdos de la última cumbre de la Unión Europea (UE) aún candentes, como lo fue la advertencia de la canciller Angela Merkel de que Alemania no puede dar trabajo a todos los jóvenes desempleados -casi seis millones- de Europa. 
Fue una cumbre definida como "de pequeños pasos", cuya cifra más visible -6.000 millones de euros para la lucha contra el desempleo juvenil, de los presupuestos de la UE para 2014-2020- fue tachada de dosis "homeopática" por la oposición socialdemócrata alemana. 
El próximo día 3, en Berlín, Merkel y su ministra de Trabajo, Ursula von der Leyen, pretenden mostrar de nuevo su compromiso en la tarea compartida de buscar soluciones con la denominada Conferencia para el Empleo Juvenil, con amplia asistencia de líderes de la UE. 
A la reunión se espera a los presidentes de la CE, José Manuel Durao Barroso, del Consejo Europeo, Herman Van Rompuy, del gobierno español, Mariano Rajoy, y francés, François Hollande. 
Por parte de Berlín, se ha insistido que el objetivo de la reunión es "intercambiar" y "trasladar" experiencias, especialmente en lo que concierne a los éxitos en la lucha contra el desempleo desde el marasmo laboral que dejó la reunificación a la actualidad. 
El equipo de Merkel suele exhibir entre sus grandes logros la reducción de las cifras de desempleados, que del récord histórico de casi cinco millones que tenía Alemania a principios de 2005, año en que llegó al poder la canciller, bajó a los actuales 2,8 millones. 
Parte de ese éxito se atribuye a la Agenda 2010 o reformas estructurales de su antecesor, el socialdemócrata Gerhard Schröder, y el reverso de la medalla es la precarización del mercado laboral -ocho millones de personas trabajan a sueldos mínimos-. 
Pero, por encima de aspectos coyunturales o menos positivos se da por mayoritariamente aceptado que la clave de la buena salud laboral germana es el sistema de formación dual, que combina la capacitación laboral con las prácticas en empresas. 
Es una fórmula "anclada en el tejido empresarial alemán desde hace siglos", recordaba estos días el secretario ejecutivo de la Asociación de Cámaras de Comercio e Industria Alemana (DIHK), Achim Dercks, en un encuentro con medios extranjeros. 
El sistema se aplica en prácticamente todos los sectores de la formación profesional, de los grandes consorcios de la automoción y la metalurgia a la pequeña empresa, comercio e incluso pedagogía escolar, hasta un total de 350 especializaciones. 
No tiene "fecha de nacimiento" conocida, explicaba Dercks, sino que es una tradición secular que sitúa el aprendizaje práctico en centros de trabajo y se considera se consolidó como parte inherente del sistema laboral alemán a principios del siglo pasado. 
"No es trasladable o exportable, tal cual, a países como España, Portugal o Grecia, sin un tejido industrial parecido al alemán, ni tampoco a Italia, más desarrollada en ese sentido", prosiguió. 
Alemania, potencia exportadora, no pretende "exportar" tal cual esa experiencia, como hace con los electrodomésticos, automóviles o tecnología "Made in Germany", sino ver cómo implementarla en las realidades económicas, laborales y sociales de sus socios. 
Hacia ese cometido se orienta la cita en Cancillería, que sigue a otras iniciativas bilaterales con socios europeos, redobladas ante un paro juvenil que castiga de forma desigual a la zona euro -del 62 % de Grecia o el 56 % de España al 7,5 % de Alemania-. 
En esta órbita se situó el memorándum firmado en mayo entre la ministra von der Leyen y su homóloga española, Fátima Báñez, que permitirá a unos 5.000 jóvenes españoles recibir formación dual o acceder a un empleo para personal cualificado en Alemania. 
Son medidas puntuales, en medio de la advertencia de Merkel de que no puede esperarse de Alemania que dé empleo a todos los jóvenes europeos, por encima de las alertas de los expertos a la elite de la UE del polvorín social que eso implica. 
La cita en Cancillería tiene, a escala doméstica, una lectura electoral, con Merkel lanzada a la carrera por la reelección y exhibiendo fortaleza en el contexto de desempleo que atenaza a sus socios. EFE