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viernes, 23 de octubre de 2020

Los minis crecen

 La pandèmia posa a prova el federalisme a Alemanya

Un minis­tre de Sani­tat, Jens Spahn, en qua­ran­tena després d’haver donat posi­tiu de Covid-19; una màxima de con­ta­gis dia­ris –11.287– que depassa els càlculs d’Angela Merkel, i Bavi­era, un land amb un clar sen­tit d’iden­ti­tat pròpia, que reclama del govern esta­tal mesu­res comu­nes. La pandèmia ha collat un país on, fins ara, s’havia con­tro­lat millor que en altres a Europa la corba dels con­ta­gis, i on les regi­ons més pròspe­res, com la bava­resa, defen­sa­ven amb fer­mesa el fede­ra­lisme.

Per la can­ce­llera, no hi ha dubte que el fede­ra­lisme “ha demos­trat els seus valors” també enmig de la pandèmia, mal­grat que a ella mateixa se li atri­bu­eixi una crisi d’auto­ri­tat. De cadas­cuna de les reu­ni­ons que ha man­tin­gut aquests mesos amb els líders regi­o­nals n’han sor­tit pau­tes de com­por­ta­ment comu­nes. Imme­di­a­ta­ment després, cada land ha tirat pel seu cantó, d’acord amb el seu cri­teri. Uns han implan­tat la pro­hi­bició d’allot­ja­ment als ciu­ta­dans pro­ce­dents de regi­ons de risc; d’altres no ho han fet; l’ús de la mas­ca­reta és o no obli­ga­tori al car­rer o a classe segons ho deci­deixi l’auto­ri­tat de torn. Al cap­da­vall, la imple­men­tació de les mesu­res que afec­ten la pandèmia cor­res­pon als poders regi­o­nals. El model fede­ra­lista ale­many, dis­se­nyat per impe­dir cen­tra­lis­mes forts, resis­teix. Però entre els ciu­ta­dans creix també l’ànsia d’eines comu­nes per fer front a un virus que no coneix límits ter­ri­to­ri­als.

Ni Merkel ni l’Ins­ti­tut Robert Koch (RKI), com­pe­tent en la matèria a Ale­ma­nya, volen modi­fi­car l’estratègia de l’acció ter­ri­to­rial dife­ren­ci­ada. Lot­har Wie­ler, el pre­si­dent del RKI, ha mar­cat com a cri­teri clau la incidència de 50 con­ta­gis per 100.000 habi­tants en una set­mana per reco­ma­nar mesu­res espe­ci­als.

La can­ce­llera s’hi sub­jecta, tot i que ella mateixa va adver­tir fa quinze dies que, d’acord amb els càlculs expo­nen­ci­als, si no s’atura la corba per Nadal hi haurà 19.200 con­ta­gis dia­ris. Les xifres d’ahir van dei­xar curt aquest càlcul. La mit­jana naci­o­nal és ara de 56,2 con­ta­gis set­ma­nals per 100.000 habi­tants, men­tre que fa quinze dies n’eren 20.

Dels 300 con­ta­gis dia­ris de juny s’havia pas­sat als 2.000 a l’agost. Al setem­bre eren 6.000 i a l’octu­bre s’han dis­pa­rat fins als 11.200 d’ahir. La defensa de l’acció ter­ri­to­rial es basa en el fet que al dis­tricte més afec­tat, la població bava­resa de Berch­tes­ga­den, la incidència set­ma­nal és de 296 con­ta­gis per 100.000 habi­tants, men­tre que a d’altres –com ara Sten­dal, a l’est–, s’està en els 4,6. A escala del land, Bavi­era té una mit­jana de 61,3 con­ta­gis, men­tre les regi­ons de l’est del país se situen en els 19. L’antic ter­ri­tori comu­nista, afec­tat pel des­po­bla­ment endèmic, sem­bla, de cop, el “gua­nya­dor” enmig de la crisi.

El líder bavarès, Markus Söder –a qui es veu com a pos­si­ble can­di­dat del bloc con­ser­va­dor per suc­ceir Merkel a la can­ce­lle­ria, en les elec­ci­ons de l’any vinent–, no afluixa.

Òbvi­a­ment no es pot con­fi­nar la població allà on la incidència és mínima. Però aspira que, amb nivells d’incidència sem­blants, s’apli­quin mesu­res sem­blants.

Ara mateix, el segon dis­tricte més afec­tat del país és el barri ber­linès de Neukölln, amb 214,6 con­ta­gis set­ma­nals per 100.000 habi­tants. A Berch­tes­ga­den han tan­cat esco­les i boti­gues i els seus habi­tants no poden sor­tir del ter­ri­tori si no és per cau­ses de força major.

A Neukölln no hi ha cap res­tricció espe­cial. Els resi­dents d’aquest barri de la capi­tal poden moure’s pràcti­ca­ment per tot el país, fora dels pocs llocs on ha pros­pe­rat –perquè ho han deci­dit les auto­ri­tats i no ho ha revo­cat la justícia– la pro­hi­bició d’allot­jar-se a qui vin­gui de zones de risc.

lunes, 25 de mayo de 2020

La madurez ciudadana, esa desconocida


Alemania busca atajar los síntomas de descontrol en su desescalada

Gemma Casadevall

Vatertag und Coronavirus: Wie sich die Bundesländer vorbereiten ...



Berlín, 25 may (EFE).- El gobierno alemán trata de contener la impaciencia de algunos "Länder", decididos a acelerar la desescalada confiando en la madurez ciudadana, pese a la alarma ante los brotes de contagios surgidos tras aliviarse las restricciones.
No atenerse a las normas en un restaurante o en un oficio religioso puede generar nuevos casos, como ocurrió en un comedor de Leer (centro) o en una comunidad baptista de Fráncfort (oeste), recordó hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert.
Catorce personas dieron positivo y más de un centenar quedaron en cuarentena por comer o estar en contacto con quien estuvo en ese restaurante, cuyo nombre "Alte Scheune" -"Viejo granero"- ocupaba hoy los informativos de televisiones públicas y privadas.
Asimismo, unos 107 fieles de una pequeña comunidad baptista de Fráncfort dieron positivo tras asistir a un oficio en ese centro de techos bajos y dimensiones al parecer insuficientes para garantizar el distanciamiento físico
"Querer ir demasiado rápido puede echar por tierra los progresos logrados en diez semanas", insistió el portavoz gubernamental, para recordar las llamadas a la prudencia de la canciller, Angela Merkel.
Alemania tiene ahora 9.100 pacientes activos de los 178.570 casos verificados por el Instituto Robert Koch (RKI) desde que se certificó el primer contagio con la COVID-19, el 27 de enero. La cifra de muertos está en 8.257; la de pacientes recuperados en 161.000 y el factor de reproducción de la infección en 0,89.
Pero en la ciudad-estado de Berlín se activó el semáforo rojo tras ascender ese factor al 1,3. Hace una semana reabrieron los restaurantes, teóricamente bajo estrictas normas -1,5 metros entre las mesas, se anotan los nombres de los comensales y en un mismo grupo no puede haber personas de más de dos hogares.
En la práctica las normas se diluyen, sea en restaurantes o, más aún, en los picnics repartidos en parques o márgenes de los canales berlineses, algunos con filas interminables de jóvenes sentados junto a la orilla, con su música, su bebida y su merienda.
Alemania, donde ni al principio se implantó un confinamiento de la población, lleva semanas reactivando gradualmente la vida comercial, escolar, de bares y restaurantes y, desde este lunes, también los hoteles.
En la calle no se aprecia ya apenas diferencia respecto a la "antigua normalidad", aunque siguen cerrados salas de conciertos, teatros y cines. Pero siguen habiendo impaciencias, máxime cuando el Gobierno se propone mantener la norma del distanciamiento físico hasta el 5 de julio.
EL ESTE SE REBELA
Varios "Länder" del este de Alemania, con bajos índices de contagio por coronavirus, han desafiado las llamadas a la prudencia de Merkel y se proponen una reactivación total de la vida pública.
Primero fue el "Land" de Turingia, el único del país que gobierna un representante de La Izquierda, Bodo Ramelow, quien ya el domingo anunció su propósito de levantar las restricciones casi totalmente. Le siguió este lunes Sajonia, cuyo Gobierno regional lidera el conservador Michael Kretschmer, con un planteamiento parecido.
Ramelow, al frente de un tripartito con socialdemócratas y verdes de mayoría precaria, ha topado ya con el rechazo de sus socios. Este lunes precisó que su propósito no es olvidarse de la prudencia, sino trasladar la cuestión a la responsabilidad individual.
No se trata de que la gente salga a "abrazarse y olvidarse de las normas", dijo Ramelow, sino de confiar en su madurez. Kretschmer sí cuenta con el apoyo de sus socios -socialdemócratas y verdes-, pero probablemente tendrá que vérselas con su correligionaria, Merkel.

A LA ESPERA DE LA CITA CON LA CANCILLER


La gran coalición postergó la sesión prevista este lunes del llamado "gabinete corona" o equipo gubernamental que se reúne una o dos veces por semana para abordar posibles medidas ante la pandemia. La situación no está "madura" para adoptar decisiones, dijo Seibert, ante insistentes preguntas acerca del caso de Turingia.
La sesión tendrá lugar el miércoles, día en que, además, Merkel tenía programada de antemano una reunión con los líderes de los "Länder" del este. La salida en solitario de Ramelow da a esa cita una relevancia mayor.
Hasta ahora, cada fase de relajación de las restricciones por la pandemia ha sido consensuada entre el Gobierno federal y los poderes regionales, a los que compete implementar esas medidas.
En la práctica, eso ha implicado variaciones notables en cuanto a calendario, ritmo y rigurosidad en la aplicación, de acuerdo a las reglas del federalismo alemán. "Cada 'Land' actúa de acuerdo a sus criterios y especificidades", recordó hoy Seibert. EFE
gc/jam/dm
(foto)

lunes, 4 de mayo de 2020

Siempre le quedará Söder


La cautela de Merkel frente a los "Länder, la justicia y la economía

Gemma Casadevall


Berlín, 4 may (EFE).- El plan de la canciller alemana, Angela Merkel, para una reactivación ordenada de la vida pública empieza a topar con la impaciencia de los poderes regionales, las presiones de la industria y algunas decisiones judiciales, generadoras de excepciones en las restricciones impuestas contra la COVID-19.
Lo único que este lunes arrancó de forma parecida en toda Alemania fue la reapertura de las peluquerías. Tras seis semanas de cierre, los locales abrieron bajo estrictas normas de higiene, con cita previa y evitando la concentración de clientela en su interior.
El regreso a la escuela, en cambio, depende de las disposiciones de cada "Land" -la educación es, de por sí, competencia de los poderes regionales-. En algunas regiones empezaron una semana atrás los exámenes de secundaria; en otros hay clases regulares desde hoy para alumnos que entrarán en secundaria o a otro nivel superior.


Zwischenbilanz: Corona-Krise: Merkel berät mit Ministerpräsidenten ...



LAS DESVIACIONES REGIONALES



La canciller y los poderes regionales acordaron hace quince días la reapertura de los comercios de hasta 800 metros cuadrados. Pero en Turingia y Sajonia-Anhalt, dos estados del este con bajo nivel de contagios, abrieron este lunes todo tipo de superficies comerciales. La misma decisión adoptó Renania-Palatinado, fronterizo con Francia.
Asimismo en Sajonia-Anhalt se rompió la norma nacional que prohíbe toda reunión de más de dos personas o gente que conviva, para ampliarse el permiso a cinco personas.
"Seguimos una ruta común, aunque con desviaciones regionales", afirmó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, confrontado de nuevo al término "Flickenteppich" -o alfombra hecha de parches- que se aplica a lo que, para algunos, son desajustes del federalismo.
El objetivo de Merkel es seguir una "estrategia coordinada", para una "cautelosa reactivación", añadió la fuente gubernamental.
No toda Alemania impuso al mismo tiempo el uso de la mascarilla en el transporte público o los comercios. La multa al infractor va de los 150 euros de Baviera a la ausencia de sanción en Berlín. Pero sí se logró implantar, en cascada, esta medida de protección.
"A nuestro país le ha ido hasta ahora mejor que a otros. No lo pondremos en peligro", insistió Seibert. Alemania es el sexto país del mundo en contagios -tras EEUU, España, Italia, Reino Unido y Francia-, con un índice de mortalidad mucho más moderada.
Hasta hoy, el Instituto Robert Koch (RKI), competente en la materia, verificó 163.175 contagios, con 6.692 víctimas mortales y 132.700 pacientes recuperados.
La próxima reunión de Merkel con los "Länder", el miércoles, se centrará en la apertura de guarderías, la siguiente fase de la actividad escolar y deportes -en especial, la reanudación de la Bundesliga-. Pero en algunos "Länder" se prepara ya la reactivación de la hostelería y el sector turístico.
La región más impaciente es Renania del Norte-Westfalia pese a ser la segunda en contagios del país. La próspera Baviera, la más afectada por la pandemia, sigue la vía prudente de Merkel.



LOS DERECHOS FUNDAMENTALES Y LA COVID-19


No son los "Länder" los únicos responsables de que los tropiezos de la línea de Merkel con la práctica. La justicia ha abierto la puerta a otro tipo de desviaciones, no regionales.
El Tribunal Constitucional alemán (TC) respondió a principios de abril a dos demandas de grupos minoritarios recordando que no puede haber un veto general al derecho a la manifestación. La sentencia posibilitó la convocatoria de reuniones en formato minoritario y guardando los 1,5 metros de distancia. En las manifestaciones del Primero de Mayo saltaron por los aires en Berlín y Hamburgo estas normas.
También correspondió a la justicia pronunciarse acerca de la prohibición de los oficios religiosos. La primera demanda -presentada en Semana Santa por ultraconservadores católicos- no prosperó. Ahora el TC levantó el veto total al rezo colectivo, a demanda de una comunidad musulmana ante del Ramadán.
El tribunal administrativo de Baviera obligó a sus autoridades a modificar la regulación para los comercios mayores de 800 metros cuadrados; el KaDeWe, los más históricos grandes almacenes de Berlín, lograron asimismo el derecho a la apertura en tribunales.



LA INDUSTRIA CLAMA ACTIVIDAD



El tercer brazo contra la desescalada pausada es la industria, amparada en los efectos de la pandemia en la economía alemana. El desempleo subió en abril al 5,8 % en abril -un aumento interanual del 0,9 %-. A ese dato se unen las 751.000 empresas que han solicitado reducción de jornada para 10,1 millones de trabajadores.
La jornada reducida evitará despidos masivos, argumenta el gobierno, que prevé para este 2020 la mayor recesión de su historia reciente: 6,3 % de contracción del Producto Interior Bruto (PIB).
Para la Federación de la Industria Alemana (BDI) no hay más curvas de contagios a analizar. "Cada semana de parálisis cuesta miles de millones a las empresas", advertía estos días su presidente, Dieter Kempf. EFE
gc/jam/fpa
(foto)


domingo, 15 de octubre de 2017

Weil, weil...


Elecciones den Baja Sajonia rompe la racha de derrotas del SPD y complican a Merkel

Gemma Casadevall

Berlín, 15 oct (EFE).- El Partido Socialdemócrata (SPD) alemán de Martin Schulz logró hoy romper su racha de derrotas electorales al imponerse en los comicios regionales de Baja Sajonia (centro), tres semanas después de las elecciones generales que dieron la victoria al bloque conservador de la canciller Angela Merkel. 

Bildergebnis für niedersachsen wahl 2017 spd


Por primera vez desde 1998, el SPD se convirtió en primera fuerza en ese "Land" (estado federado), de 6,1 millones de electores e identificado con las grandes ferias industriales, al obtener un 37,1 % de los votos, según las proyecciones de la televisión alemana ZDF. 
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel quedó en segundo lugar, con un 34,3 %, un revés para la canciller ante el arranque la próxima semana de los contactos formales para la formación de su próximo Gobierno, negociaciones que de antemano se percibían complejas. 
La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) mostró por primera vez síntomas de debilitamiento, ya que logró acceder a otra cámara regional -la número 14, del total de 16 "Länder" del país- pero con un resultado modesto, un 6 %. 
Este porcentaje contrasta con el 12,6 % que alcanzó en las generales del pasado 24 de septiembre y que convirtió a esta formación, fundada en 2013, en la primera de su espectro con escaños en el Bundestag (cámara baja) desde los años 50. 
A la euforia ultraderechista siguió, al día siguiente de la elección, la decisión de su presidenta, Frauke Petry, de abandonar el partido para fundar otra formación menos radicalizada, lo que podría haber hecho mella ya en su electorado. 
Con estos resultados, aún provisionales, el SPD de Baja Sajonia no podrá reeditar su coalición con los Verdes, que quedaron en un 8,5 %, por lo que probablemente tendrá que recurrir a un tripartito con el Partido Liberal (FDP), que obtuvo un 7,5 %. 
Los comicios se celebraban por anticipado, tras haber perdido su mayoría la coalición que formaban socialdemócratas y verdes, a raíz del paso de una diputada ecologista a las filas de la CDU, una decisión con aires de intriga política que tal vez no encajó bien el electorado conservador. 
Al margen de los efectos regionales de los comicios, la victoria del SPD en Baja Sajonia, el "land" del excanciller socialdemócrata Gerhard Schröder, alivia la situación de Schulz, presionado por sus filas tras la racha de derrotas que ha encajado el partido desde que asumió su dirección, a principios de año. 
"Es un gran día para el SPD", proclamó Schulz, desde la sede del partido en Berlín, arropado por la plana mayor socialdemócrata, en una imagen de triunfo electoral inédita bajo su liderazgo. 
Era su última oportunidad de lograr una victoria en las urnas este 2017, después de las tres derrotas consecutivas sufridas ante la CDU en otras tantas regionales, en la primera mitad del año, rematadas por su hundimiento en las generales. 
En las legislativas, celebradas el pasado 24 de septiembre, la CDU que preside Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) obtuvieron la victoria con un 32,9 %, lo que significó un retroceso del 8,5 % respecto a 2013. 
Los socialdemócratas cayeron en su récord histórico a la baja, un 20,5 %, tras lo cual Schulz descartó reeditar otra gran coalición, como las que lideró Merkel en su primera legislatura -de 2005 a 2009- y en la pasada -desde 2013 a la actualidad-. 
Esta negativa aboca a la canciller a negociar la formación de un tripartito con los Verdes y el FDP, fórmula inédita a escala federal y que en Alemania se denomina "Jamaica" por corresponder los colores identificativos de esos partidos con la bandera de ese país. 
Se trata de una constelación arriesgada, tanto por la rivalidad tradicional entre los dos socios minoritarios, como por la antipatía que se profesan los ecologistas y la derechista CSU bávara. 
Es la única opción que tiene Merkel para lograr una mayoría matemáticamente sólida, aunque sin garantías de estabilidad política, dadas las diferencias entre sus socios. 
El nuevo Bundestag se constituirá el 24 de octubre y se estima que la formación del nuevo Gobierno podría demorarse hasta navidades o principios de 2018. EFE 
gc/agf 
(foto) (audio)

domingo, 17 de abril de 2016

Colores y sabores de la nueva ensaladera alemana


Los "Länder" alemanes ensayan exóticas coaliciones: kiwi, kenia, semáforo


Gemma Casadevall

Berlín, 17 abr (EFE).- La erosión de electorado en los grandes partidos y la irrupción de nuevas formaciones ha precipitado a los "Länder" alemanes a explorar coaliciones de Gobierno identificadas con nombres exóticos -kiwi, kenia o semáforo-, en busca de mayorías estables. 
La gran coalición de la canciller Angela Merkel -la Unión Cristianodemócrata (CDU), la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) y el Partido Socialdemócrata (SPD)- no pasa por su mejor momento, pese a aglutinar el 75 % de los escaños la cámara baja (Bundestag). 
A la tensión persistente por la crisis migratoria, en que la CSU ha presionado sin tapujos a Merkel para que frene la llegada de refugiados, se sumó ahora el rechazo del SPD al visto bueno dado por la canciller a la apertura de un proceso contra un humorista por injurias al presidente turco Recep Tayyip Erdogan. 
En paralelo a esos disensos a escala federal, se suceden las negociaciones de coalición en tres "Länder" alemanes -Renania Palatinado, Sajonia Anhalt y Baden-Württemberg-, donde los comicios regionales del pasado marzo dejaron panoramas inéditos en el país. 
El auge de Alternativa para Alemania (AfD), una formación de raíz euroescéptica que adoptó ahora tintes xenófobos, desbarató el reparto tradicional entre los grandes bloques -CDU/CSU y SPD- y sus eventuales socios menores -Verdes, Izquierda o liberales-. 
Tres años después de su fundación, y sin escaños en el Bundestag, la AfD se disparó al 24 % en Sajonia-Anhalt, donde se erigió en segunda fuerza, mientras que en Renania Palatinado y Baden-Württemberg obtuvo un 15 y un 12 %, respectivamente. 
El desgaste sufrido tanto por la CDU como por el SPD y el auge del AfD fue el denominador común en esos "Länder", de tejido político muy distinto entre sí. 
En Baden-Württemberg se dio el caso de que Los Verdes superaron a la CDU, cuatro años después de lograr el hito de colocar a uno de los suyos -Winfried Kretschmann- al frente de ese gobierno regional, respaldado entonces por el SPD como socio menor. 
Si eso fue ya una sacudida, ya que invirtió el esquema clásico de alianzas roji-verdes para dar el liderazgo al ecologismo, ahora todo apunta a que Kretschmann liderará el próximo gobierno con la CDU como socio menor. 
A esa constelación se la llama ya coalición "kiwi" -Verde con pepitas negras-, alusivo al dominio ecopacifista sobre la CDU, tradicionalmente identificada con el color negro. 
La segunda e innovadora constelación a explorar recibe el nombre de "Kenia", por los colores negro, rojo y verde de la bandera de ese país, que corresponden a la CDU, el SPD y, de nuevo, los Verdes. 
El pre-acuerdo entre esas tres formaciones para Sajonia-Anhalt quedó cerrado esta semana, como solución a la situación creada por el auge del AfD y a la imposibilidad de reeditar una gran coalición. 
La tercera fórmula es la llamada coalición semáforo -SPD, Verdes y liberales, a los que se identifica con el amarillo- para Renania Palatinado, hasta ahora con un Gobierno roji-verdes. 
Este tripartito no es tan innovador como la fórmula "kiwi" o "kenia", puesto que hubo otros tanteos precedentes a escala de los "Länder". 
Que ahora reviva, sin embargo, ilustra la capacidad de adaptación de los partidos alemanes, en aras de dar con mayorías estables en un país alérgico a gobiernos en minoría, inclusive en los "Länder". 
Los tanteos que se dan a escala regional se interpretan en Alemania como ensayos para futuros gobiernos federales, siempre que las diferencias entre los socios no sean abismales, por ejemplo, en materia de Exteriores -algo que no frena una coalición regional, por no entrar en sus competencias-. 
A falta de un año y medio para el fin de la actual legislatura, y en medio del deterioro de la gran coalición de Merkel, el líder de los Verdes, Cem Özdemir, lanzó este fin de semana una primera señal en dirección a las generales de 2017. 
Özdemir, de raíces turcas, identificado con el ala pragmática del partido y originario de Baden-Württemberg, como Kretschmann, aspira a ser el cabeza de lista verde para el próximo año. 
Su condición de moderado daría alas a otra modalidad de coalición inexplorada, a escala federal, como es la alianza CDU-Verdes, para la que aún no se acuñó un nombre. EFE gc/msr

viernes, 5 de diciembre de 2014

Que viene Bodo


La Izquierda alemana conquista un "Land" al frente de un tripartito inédito

Gemma Casadevall

Berlín, 5 dic (EFE).- El estado de Turingia se convirtió hoy en el primero en Alemania con un Gobierno liderado por La Izquierda, un hito para una formación de raíces poscomunistas que ha puesto fin a 24 años de dominio regional de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel. 
Bodo Ramelow, de 58 años, nacido en el oeste y representante del ala moderada de La Izquierda, fue elegido jefe de Gobierno de ese "land" (estado) del antiguo territorio comunista, al frente de un tripartito inédito en Alemania, ya que se apuntala en el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes como socios menores. 



Fue una victoria muy ajustada -46 votos, frente a 44 en contra y uno nulo- en la segunda ronda de votaciones de la cámara regional, a la que siguió un conciliador discurso de Ramelow llamando a la cooperación y pidiendo disculpas, en nombre del partido, a las víctimas del régimen de la República Democrática Alemana (RDA). 
Su elección había estado precedida por críticas de la canciller Merkel y del presidente, Joachim Gauck -ambos originarios del este-, reflejo de los recelos que muchos alemanes sienten aún hacia una formación que sigue estigmatizada como heredera del régimen que levantó el muro de Berlín. 
En el caso de la canciller, junto a los lastres del pasado pesó probablemente el hecho de que la CDU perdió un "land" cuyos Gobiernos había liderado desde la reunificación de Alemania (1990) y que, pese a haberse defendido como primera fuerza en las últimas elecciones regionales, quedó apeada por el tripartito opositor. 
El factor determinante en ese relevo no fueron los resultados de la CDU o La Izquierda -en ambos casos, con leves ganancias respecto a 2009- ni el descalabro del SPD -con un récord histórico a la baja- sino la irrupción de la euroescéptica Alternativa para Alemania (AfD), que de la nada saltó al 10,6 %. 
En rigor, para la CDU la auténtica pesadilla no era la victoria de La Izquierda, sino la alternativa de verse luchando por imponer un candidato propio respaldado por los euroescépticos y contando con algún voto desertor en el tripartito. 
A corto y medio plazo -y de cara a Europa- tal constelación era más peligrosa, por mucho que el nuevo tripartito abra la espita a un bloque "anti-Merkel" a escala federal. 
La matemática electoral daría una mayoría a una alianza liderada por el SPD, con los Verdes y la Izquierda, frente al formato de gran coalición entre conservadores y socialdemócratas que lidera Merkel. 
Esa posibilidad solo existe en el plano teórico, que las cúpulas del SPD y los Verdes descartan a escala federal por el abismo que les separan de La Izquierda en política exterior y fiscal. 
Las jerarquías ponen énfasis en excluir esa variante, pero desde las alas izquierdistas del SPD y los Verdes surgen pronunciamientos en sentido contrario, mientras desde las filas de Merkel se lanzan alertas contra el tripartito, sea quien sea quien lo lidere. 
Ramelow tiene ante sí el desafío no solo de gobernar con una mayoría muy precaria, sino además de demostrar que La Izquierda es un partido fiable y sensato, por mucho que en sus filas haya aún reductos de la "vieja guardia" y de la izquierda radical de hoy. 
Su perfil -moderado y crecido en el oeste- parece predestinarle a completar el trabajo emprendido por el carismático Gregor Gysi, el artífice de la revitalización izquierdista tras la caída del muro en 1989. 
A Gysi le correspondió sacar adelante el postcomunismo, al que el resto del espectro parlamentario trató de arrinconar en los años siguientes a la reunificación y que debía los pocos escaños que obtenía a las victorias absolutas en sus bastiones del este. 
De esa situación pasó a una lenta consolidación de resultados y a convertirse en socio de Gobierno minoritario en sucesivos estados del este del país, incluida la ciudad-estado de Berlín, donde Gysi fue responsable de Economía del 2000 al 2002. 
Gysi articuló asimismo la fusión de los poscomunistas con la disidencia que el exlíder del SPD Oskar Lafontaine arrastró consigo al abandonar la jefatura del partido y su puesto en el Gobierno del canciller Gerhard Schröder, descontento con su línea centrista. 
Con esa fórmula, La Izquierda ganó terreno en el oeste y alcanzó su posición actual de primera fuerza de la oposición en el Bundestag (cámara baja). EFE 
gc/ja

martes, 3 de diciembre de 2013

Länder contra neonazis



La ultraderecha alemana afronta proceso de ilegalización como sucesora del nazismo 

Gemma Casadevall


Berlín, 3 dic (EFE).- El ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD) afronta desde hoy un proceso de ilegalización, apuntalado en los paralelismos ideológicos con el nazismo de la que es la principal formación de ese espectro en la Alemania de hoy.
Con apenas 6.000 militantes, los fondos públicos bloqueados a causa de sus irregularidades contables y con resultados electorales mínimos -un 1,3 % en las generales del pasado septiembre-, el NPD es una rémora del partido nazi de Adolf Hitler.
Así lo presenta al menos la demanda que formalizó hoy ante el Tribunal Constitucional (TC) la Cámara alta (Bundesrat), diez años después del fracaso de un primer proceso, entonces respaldado además por la cámara baja (Bundestag) y el gobierno federal.
Los "Länder" (estados federados) apoyan su demanda en apartados del programa del NPD, en que se defienden tesis como "Alemania para los alemanes" y se "lamenta" la extranjerización del país atribuida a la inmigración.
A ello se unen declaraciones xenófobas y antisemitas en mítines o actos semiclandestinos de sus miembros, muchos de los cuales tienen un amplio historial delictivo por negación del Holocausto -delito que en Alemania conlleva penas de cárcel-, agitación y actos violentos.
La demanda considera que tanto su ideología como su militancia atentan contra los principios de un Estado democrático, persiguen metas anticonstitucionales y defienden, en sus revistas o mítines, cuestiones como la deportación forzosa de los extranjeros.
Representan la versión más agresiva de la xenofobia y su militancia se extiende por todas las capas sociales y en todo el país, aunque públicamente sean más presentes en la mitad Este de Alemania, donde el desempleo casi dobla al resto del país.
Los "Länder" optaron por lanzar esta segunda iniciativa tras el escándalo en torno a Clandestinidad Nacionalsocialista (NSU), una célula integrada por tres neonazis, que durante una década asesinó impunemente a nueve inmigrantes en varios puntos del país.
La existencia de ese grupúsculo salió a relucir en 2011 a raíz del suicidio de dos de sus miembros -acosados por la policía tras un atraco-, a lo que siguió un proceso por terrorismo contra la superviviente del grupo, Beate Zschäpe.


Por primera vez en la Alemania moderna se aplicó el término terrorismo a la ultraderecha en un caso manchado por las múltiples negligencias en la investigación policial, que además sacó a la luz los vínculos del NPD con éste y otros grupos.
El NPD está aquejado de una caída de militancia desde hace años, lo mismo que su hermanada Unión del Pueblo Alemán (DVU), mientras proliferan otras 200 "camaraderías" u organizaciones locales, con unos 25.000 militantes catalogados como potencialmente violentos.
El propósito de los estados federados es ahogar financieramente al NPD, que pese a no haber obtenido nunca escaños en el Bundestag percibe financiación pública por los puestos que sí tiene en dos cámaras regionales, más algunas corporaciones municipales.
Hace unas semanas les fueron bloqueados esos fondos por impago de sanciones e irregularidades, pero solo una ilegalización implicará el cerrojo definitivo a la financiación pública de un partido cuya mera existencia avergüenza a Alemania.
Es un proceso complejo, como lo mostró el fracaso de la demanda anterior, que tras largas deliberaciones fue rechazada por el Constitucional al basarse en confidentes policiales, pagados los servicios de seguridad a cambio de presuntas filtraciones.
Los "Länder" fundamentan la demanda en los paralelismos con el partido nazi, cuyo sucesor, el SRP, fue ilegalizado en la década de los años 50 del siglo pasado.
Ése es el único precedente de ilegalización de un partido en la República Federal de Alemania (RFA), además de la del Partido Comunista de Alemania (KPD), asimismo en la posguerra.
El riesgo al fracaso ha llevado tanto al Bundestag como al gobierno de Angela Merkel a inhibirse de respaldar la demanda del Bundesrat.
La canciller adoptó esta decisión en la pasada legislatura, al frente de una coalición de centro-derecha, y no se espera un cambio en la próxima, previsiblemente con los socialdemócratas.
Pese a ello, su Ejecutivo ha expresado su deseo de que prospere la demanda ante el TC, único órgano facultado en Alemania para prohibir un partido a escala nacional. EFE
gc/nl/jac

(foto) (radio)

miércoles, 6 de febrero de 2013

Pobres "Länder" ricos

 

Els ‘Länder' rics recorren al Constitucional


Els contribuents nets impulsen una demanda que diuen que és “en defensa pròpia



Els dos länder prototípics de la prosperitat alemanya, Baviera i Hessen, van posar ahir en marxa allò que des de feia temps era només una amenaça reiterada: la demanda al Tribunal Constitucional contra la distribució de càrregues del fons de finançament federal, la bossa comuna entre els setze länder alemanys d'on surten les compensacions financeres als estats federats anomenats pobres.

Pel cap del govern de Hessen, el conservador Volker Bouffier, es tracta d'un “acte en defensa pròpia”, atès que les aportacions al fons de compensació pugen any rere any i que els perceptors no recuperen embranzida, sinó que cada cop demanen més.
El seu col·lega de Baviera, Horst Seehofer, també conservador, va afegir en la presentació conjunta de la demanda que el seu land ha arribat “al límit del que pot suportar”. Tots dos caps del govern lideren una coalició amb els liberals –la mateixa constel·lació que l'aliança de govern d'Angela Merkel a escala federal–. I són dos dels tres contribuents nets a la bossa comuna, juntament amb Baden-Württemberg, el tercer land adscrit a la prosperitat econòmica, on governa una aliança liderada pels Verds amb els socialdemòcrates.
Baden-Württemberg no s'ha afegit a la demanda comuna, que considera insolidària, tot i que també aspira a aconseguir que es renegociïn les càrregues del fons de compensació, els termes actuals del qual expiren el 2019.
El 2012, Baviera va aportar a la bossa comuna 3.900 milions, Hessen en va pagar 1.330 i Baden-Württemberg, 2.690. El principal perceptor d'aquestes injeccions va ser la ciutat estat de Berlín, amb 3.300 milions. És a dir, gairebé la meitat del total.
Les aportacions a la capital no han eixugat la seva situació deficitària –indiquen els demandants–, sinó que creixen any rere any. Berlín és una mena de calaix sense fons, amb unes despeses en infraestructures immenses, entre les quals les derivades de les obres del futur aeroport internacional, l'obertura del qual acumula quatre anys de retards i ha quedat ara ajornada sine die entre un munt d'escàndols de mala gestió. La gran indústria es concentra al sud, a Baviera i Baden-Württemberg, mentre que el món financer i banquer ho fa a Frankfurt, a l'estat de Hessen.
Els demandants reclamen una redistribució de les partides que percep Berlín procedents del pressupost general de l'Estat, com a capital alemanya. És a dir, que l'estat pagui més i els länder menys.
La demanda al Constitucional es preveu de llarg recorregut, ja que es calcula que la sentència no arribarà abans del 2014. Mentrestant, els no querellants –Baden-Württemberg– es mantenen en la via de la negociació.

martes, 22 de enero de 2013

Angie tropieza

 

Merkel descobreix els límits de la popularitat



Amb la popularitat no n'hi ha prou, ni tan sols després de set anys de lideratge indiscutit. La cancellera Angela Merkel va topar diumenge amb els límits dels seus superpoders, justament davant la resurrecció del que podia haver estat el cadàver polític de les eleccions a la Baixa Saxònia: el seu soci liberal. Unes setmanes enrere, al Partit Liberal (FDP) del seu ministre d'Economia i vicecanceller, Philipp Rösler, se li pronosticaven resultats propis de forces marginals, entre un 2% i un 3%, que l'haurien deixat sense escons i, pitjor encara, haurien desfermat les necrològiques avançades de cara a les generals del setembre vinent.

Merkel es va posar les piles. En el congrés de la seva Unió Cristianodemòcrata (CDU), al desembre a Hannover, va fer una mena de declaració de fidelitat a l'FDP que va estranyar als mitjans de comunicació alemanys. Era un pronunciament ferm i sense embuts a favor de la repetició de l'actual coalició de govern amb l'FDP de Rösler, amb l'argument que aquest ha estat el millor govern que ha tingut Alemanya des de la reunificació (1990). Ho va dir ja encetada la campanya de la Baixa Saxònia, i ho va repetir en una declaració al Parlament. Aquest ha estat un dels seus eixos en els mítings del land, governat fins ara per una coalició entre la seva CDU i l'FDP.
Ahir, l'endemà de la derrota –per un escó– de la seva coalició al land, Merkel va canviar el discurs. La CDU lluitarà per la seva victòria, no per donar suport als seus aliats, va dir, com si ja estigués convidant altres partits –per exemple, els Verds– a ser els socis de la seva hipotètica tercera legislatura. O als socialdemòcrates a tornar al format de gran coalició amb què es va estrenar el 2005.
Merkel sap ara que popularitat no equival a superpoders. Per exemple, superpoders per fer ressuscitar un mort polític, l'FDP, que de la situació de teòrica misèria va passar al 9,9% gràcies, segons diuen, als vots “deixats” per la CDU. El transvasament d'electors va ser tan evident que vol deixar de fer préstecs. L'FDP no té la cursa guanyada, raó per la qual ahir mateix, en comptes de llançar coets, va decidir repartir competències i enviar un veterà, Rainer Brüderle, a lluitar per les generals. Ningú, ni l'FDP, no es creu que Rösler hagi salvat el partit, per més que el deixin continuar de líder nominal. Merkel, mentrestant, es reforçarà. En els vuit mesos que li queden de legislatura, sap que haurà d'afrontar el bloqueig continu de l'oposició a la cambra alta. Acaba de perdre un altre land i d'encaixar la desena pèrdua de vots en unes regionals –de les catorze que hi ha hagut des que és cancellera–. A partir d'ara, lluitarà per la seva pròpia reelecció, i no la de ningú més.

lunes, 21 de enero de 2013

Angie está triste


La derrota lanza a Merkel a luchar contra todos, incluidos sus socios

Gemma Casadevall

Berlín, 21 ene (EFE).- La derrota electoral de Angela Merkel en los comicios de Baja Sajonia aboca a la canciller alemana a luchar contra todos, incluidos sus socios, ante la evidencia de que su popularidad no le garantizará la reelección en los próximos comicios generales.
Fue una derrota "triste" y "amarga", admitió hoy la canciller, después de que su coalición perdiera ayer en ese estado federado ante la alianza socialdemócrata-verde, lo que deja a su Gobierno sin capacidad operativa en la cámara alta del Parlamento (Bundesrat), a merced de la oposición.
La diferencia entre la victoria o el fracaso se definió por un solo escaño, que finalmente se fue a la oposición tras horas de incertidumbre, ya que ambos bloques quedaron en empate técnico, con un 46 % de los apoyos.

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Merkel advirtió a la oposición contra la "tentación" de usar su mayoría en la cámara alta -donde las filas gubernamentales controlarán ahora apenas 15 de los 60 votos existente- para el "bloqueo sistemático" de sus leyes en lo que queda de legislatura.
"La situación económica es frágil" y hay que seguir trabajando en "defensa de la solidez del mercado laboral" alemán, dijo Merkel, por lo que no cabe entrar en situación de precampaña permanente hasta la celebración de unos comicios previstos para septiembre.
Las advertencias de la canciller no se limitaron al bloque opositor, que en paralelo a su intervención lanzaba las campanas al vuelo en lo que se refiere a las opciones de un relevo en el poder, tras dos legislaturas con Merkel al frente de la Cancillería.
La jefa del Gobierno lanzó también un mensaje a sus socios en esta legislatura, el Partido Liberal (FDP), al asegurar que su Unión Cristianodemócrata (CDU) luchará por su propia victoria, no por la de los aliados.
"Va a ser una lucha por el Bundestag (cámara baja) en la que cada uno luchará por sus propios votos", afirmó la canciller, en alusión al trasvase de sufragios de sus filas hacia el FDP en las elecciones del domingo.
La CDU obtuvo ayer un 36 % de los votos, seis puntos y medio menos que en las regionales de 2008, mientras que el FDP logró un 9,9 %, la sorpresa de la jornada, puesto que los sondeos le auguraban, incluso, que se convertiría en extraparlamentario.
El líder del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, sentenció que la victoria de su bloque, pese al empate, demuestra que "al final ganan los buenos" y explicó la "milagrosa recuperación liberal" en la "transfusión de votos" de la CDU al FDP.
El candidato para las elecciones generales de Los Verdes, Jürgen Trittin, usó un término menos clínico para referirse a la resurrección del agónico FDP y habló de "servicio de votos a domicilio".
Los liberales, por su parte, aparecían hoy tras la sorpresa de la víspera con una solución salomónica: el ministro de Economía y vicecanciller, Philipp Rösler, seguirá como líder del partido, pero la lucha por las generales correrá a cargo de Rainer Brüderle.
Con ello pretenden zanjar la persistente crisis en torno a Rösler, de escaso carisma, y enviar al frente electoral a un veterano que representa los buenos tiempos de una formación clásica que ha integrado 17 de los 22 gobiernos federales del país.
Merkel marcó claramente las distancias frente a un socio al que los sondeos sitúan, de cara a las generales, en porcentajes marginales -entre un 3 y un 4 % de los apoyos- y tras comprobar que contribuir a su saneamiento le sale caro a su formación.
El bloque opositor también dio muestras de haber escuchado al elector: Peer Steinbrück, ministro de Finanzas en la primera legislatura de Merkel y ahora aspirante del SPD a la cancillería, prometió la misma noche electoral "vigilar" más lo que dice.
Steinbrück dio mucho que hablar las pasadas semanas, al tachar de "escaso" el sueldo asignado a un canciller en Alemania (220.000 euros al año), lo que unido a sus cuantiosos extras como conferenciante no cuadra con el perfil de un socialdemócrata.
Mientras los dos bloques extraían conclusiones, los que quedaron sin escaños trataban de sacar fuerzas de flaqueza.
Los Piratas, que obtuvieron un 2,1 % de los votos, afirmaban que quedar fuera de Baja Sajonia no es el fin de mundo, por mucho que los analistas den por desarmada a esta formación de nuevo cuño defensora de la libertad en internet.
Sí se cuenta con que defienda sus escaños La Izquierda, lo que no implica que pueda contribuir a decantar un eventual empate, puesto que están descartados como socio por ambos bloques. EFE
gc/jcb/acm
(foto) (audio)

domingo, 20 de enero de 2013

Imparable?

 

Merkel pretén garantir la reelecció a la Baixa Saxònia



Els comicis en aquest land obren la cursa cap a les generals del setembre



Els socis de la cancellera, al llindar de l'abisme




La Baixa Saxònia, el land alemany d'on el 1998 va sortir catapultat cap a la cancelleria el socialdemòcrata Gerhard Schröder, podria ser avui la llançadora d'Angela Merkel cap als comicis generals del setembre vinent, apuntalada en la seva espectacular popularitat després de dues legislatures. Aquest és, si més no, el propòsit de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), el partit de la cancellera, el qual, segons els sondejos, es mantindrà clarament com a primera força al land, però també podria perdre el poder per culpa de la feblesa dels liberals, els seus socis. Aquesta és, també, la correlació de forces que es pronostica, a escala federal, per a les generals.
Des de principi d'any, la fortalesa de la CDU, i en especial de la cancellera, creix i creix en les enquestes, en proporció inversa a la caiguda dels seus considerats aliats naturals. Fins a un 41% vaticinen els últims sondejos per al partit de Merkel a la Baixa Saxònia. Més de deu punts per damunt del seu principal rival, el Partit Socialdemòcrata (SPD).
El problema per a la CDU és que l'FDP és a la corda fluixa del 5%, el llindar mínim per obtenir escons. Els Verds, en canvi, se situen en un còmode 13% que possibilitaria a l'SPD una còmoda aliança. Tot depèn, doncs, del que faci el soci petit.
La CDU i la mateixa Merkel s'han mobilitzat com poques vegades es recorda en uns comicis regionals per tal de captar fins al darrer vot dels indecisos. Disposen d'un aliat a contracor de l'interessat, el candidat de l'SPD a les generals, Peer Steinbrück. La seva popularitat està sota mínims des que se li va acudir “reflexionar” en veu alta que el sou de la cancellera –220.000 euros l'any– és proporcionalment minso, vista la feina que fa.
Aquesta inoportuna reflexió de qui lluita per la cancelleria des d'un partit dit d'esquerres pot haver estat el granet de sorra que decanti la balança del desempat cap a les files de la CDU i de Merkel. Un mes enrere es donava per fet que una aliança entre socialdemòcrates i verds trauria del poder, a la Baixa Saxònia, l'actual coalició entre la CDU i l'FDP. Des que Steinbrück va obrir la boca, es pronostica un 46% a tots dos fronts, amb un lleu avantatge per a la popularíssima Merkel.
L'SPD, fins ara, fa pinya a l'entorn del seu candidat. En canvi, el vicecanceller i ministre d'Economia, Philipp Rösler, tremola: les seves hores com a president de l'FDP estan comptades. Entre els seus coreligionaris hi ha pànic i se'n reclama el relleu a la direcció, quedi o no quedi per damunt del 5% a la Baixa Saxònia.


LA XIFRA

46 per cent preveuen els sondejos tant per a la coalició de Merkel com per a l'aliança entre socialdemòcrates i verds.

sábado, 19 de enero de 2013

Cuenta atrás


Baja Sajonia abre el año electoral con Merkel orientada hacia la reelección

Gemma Casadevall

Berlín, 19 ene (EFE).- Los 6,1 millones de electores del "Land" alemán de Baja Sajonia (centro del país) están convocados mañana a las urnas, en unos comicios regionales de relevancia capital ante las generales previstas para septiembre, en las que la canciller Angela Merkel aspira a su reelección.
Los partidos políticos desplazaron a ese estado federado a sus "primeras espadas" en la recta final de la campaña, encabezados por una Merkel muy presente en los mítines de su correligionario y jefe del gobierno regional, David McAllister.
Parece que la movilización de Merkel ha surtido efecto, ya que los últimos sondeos muestran una notable recuperación de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller y sus aliados del Partido Liberal (FDP), a los que durante semanas se dio por derrotados.
Las encuestas muestran ahora un reñido empate a 46 % entre la coalición de centro-derecha de McAllister -la misma constelación de Merkel a escala federal- y su alternativa formada por el Partido Socialdemócrata (SPD) y Los Verdes.
No se cuenta con que entren en la cámara regional ni Los Piratas -fuerza de nuevo cuño emergente, un año atrás, ahora de pronto desinflada- ni La Izquierda, que de todos modos no contaban como posibles aliados de un tripartido, de uno u otro signo.
Todo puede depender de los resultados del FDP, a los que los sondeos colocan en la cuerda floja del 5 %, el mínimo para obtener escaños.
La situación de los liberales es dramática, puesto que las encuestas les pronostican asimismo resultados bajo ese mínimo en las generales, lo que dejaría a la CDU sin su aliado natural.
La popularidad de Merkel, en alza tras dos legislaturas, no garantizan ni a McAllister, ni a la canciller la reelección, en ambos casos como efecto secundario de la debilidad liberal.
Se da por hecho que, incluso si el FDP salva la cara en Baja Sajonia, los días del ministro de Economía y vicecanciller, Philipp Rösler, al frente de la formación están contados, puesto que en los últimos días se ha desatado una lucha interna por defenestrarlo.
Rösler asumió la presidencia liberal hace un año, con la misión de dar la vuelta a la mala racha electoral del partido -de la que entonces se responsabilizaba a su predecesor en el cargo, el ministro de Asuntos Exteriores, Guido Westerwelle.
El FDP no solo no ha conseguido remontar, sino que ha agudizado su crisis, lo que ha disparado el pánico por la supervivencia en un partido que ha integrado 17 de los 22 gobiernos federales del país, con figuras de peso como Hans-Dietrich Genscher o Walter Scheel.
A la coalición de Merkel le ha surgido en la recta final de campaña un aliado atípico: la impopularidad del candidato del SPD a la cancillería, Peer Steinbrück, lo que indirectamente ha rebajado las opciones a un relevo en el poder en Baja Sajonia.
El líder socialdemócrata en el "Land", Stephan Weil, se ha visto custodiado en campaña por nombres de peso del partido, como el excanciller Gerhard Schröder y el presidente del SPD, Sigmar Gabriel.
Ambos fueron jefes de Gobierno en ese "Land", antes de saltar a la esfera federal, y, en el caso de Schröder su presencia en campaña se debió, además, a que su esposa Doris Schröder-Kopf es candidata en un distrito.
A Steinbrück se le ha visto poco en mítines, lo que en los medios alemanes se relaciona con sus inoportunas declaraciones tachando de "bajo" el sueldo de la canciller -220.000 euros anuales-.
El aspirante, y ministro de Finanzas en la primera legislatura de Merkel, fue elegido candidato del SPD pese a que no respondía al perfil que se espera de un político de izquierdas -es el diputado del Bundestag que más extras acumula por conferencias en foros económicos y puestos en la empresa privada-.
Su progresiva impopularidad le sitúa en una posición tan difícil como a Rösler, en lo que al liderazgo del FDP se refiere, por lo que uno y otro se juegan mucho en Baja Sajonia. EFE

gc/mcd

viernes, 18 de enero de 2013

Angie y Mac, Mac y Angie



Los comicios de Baja Sajonia abren reñido pulso electoral entre Merkel y la oposición

Gemma Casadevall

Berlín, 18 ene (EFE).- Los partidos alemanes cerraron hoy su campaña para los comicios del domingo en el "Land" de Baja Sajonia, el primer y reñido pulso electoral del año entre las filas de la canciller Angela Merkel y la oposición, ante las generales previstas para septiembre.
Hasta hace unas semanas, los sondeos apuntaban a una derrota de la Unión Cristianodemócrata (CDU) y sus socios del Partido Liberal (FDP), la coalición que gobierna en ese estado del norte de Alemania y la misma constelación que lidera Merkel a escala federal.
Tal paralelismo da a los comicios rango de barómetro nacional, en el arranque de un año en que Merkel aspira a la reelección tras dos legislaturas, en su mejor momento de popularidad, pero sin garantías de continuidad a causa de la debilidad de su socio.
Las filas de Merkel han recuperado posiciones en la recta final, apuntaladas por una canciller muy presente de principio a fin de la campaña, mientras que el Partido Socialdemócrata (SPD), ha "escondido" a su candidato a las generales, Peer Steinbrück.
A Steinbrück le ocurre lo contrario que a la canciller: semana a semana cae el aprecio de la ciudadanía hacia un político que fue proclamado candidato del SPD, en diciembre, pese a su reputación de ser el diputado que más extras percibe de todo el Bundestag por sus conferencias en foros económicos o asesorías en la empresa privada.
A ello se unieron unas inoportunas -e inexplicables, en un política experimentado- declaraciones tachando de bajo el sueldo de la canciller, lo que desató un huracán de críticas sobre él.
Los sondeos apuntan ahora a un práctico empate entre la coalición CDU-FDP o la alternativa SPD-Verdes, ambos con un 46%. Todo puede depender de si los liberales entran en la nueva cámara regional, ya que están en la cuerda floja del 5% mínimo para obtener escaños.
Los paralelismos entre los comicios regionales y las generales son muchos y van de lo personal a la situación de los partidos.
El primer ministro de Baja Sajonia, David McAllister, se ha ganado el aprecio de la ciudadanía y convertido omnipresente su eslogan de campaña -"I'm a Mac", en alusión a su origen escocés.
Accedió al poder en 2010, no por la vía de las urnas sino para relevar a su correligionario Christian Wulff, que se convirtió en presidente del país a propuesta de Merkel.
El escándalo en torno a Wulff, que dimitió como presidente un año y medio después entre sospechas de corrupción, no han minado el perfil de McAllister como un político dinámico de 42 años al que incluso se califica de nuevo "príncipe heredero" de Merkel.
A McAllister le puede fallar el socio, lo mismo que puede ocurrirle a Merkel en las generales, en cuyo caso de poco le habrá valido su superioridad en cuanto claro aprecio ciudadano.
Mientras la canciller ha custodiado a McAllister en toda la campaña, el SPD ha preferido limitar las apariciones de Steinbrück en los mítines de su aspirante regional, Stephan Weil.
Los estrategas del partido han recuperado a Gerhard Schröder, quien antes que canciller fue primer ministro del "Land" y que, además, secundó en esta campaña a su esposa, Doris Schröder-Kopf, candidata de un distrito del "Land".
La campaña del SPD se ha visto así animada por el matrimonio Schröder -la pareja más mediática, de acuerdo al patrón de EEU, que ha pasado por la cancillería alemana-, así como el presidente del partido y también exprimer ministro del "Land", Sigmar Gabriel.
De los resultados de Baja Sajonia puede depender tanto el futuro de Steinbrück como del líder del FDP, el ministro de Economía, Philipp Rösler.
En las filas liberales ha cundido el pánico ante la posibilidad de quedar fuera de esa cámara regional y se da por hecho que, de ser así, Rösler dejará la presidencia del partido.
Rösler asumió el puesto hace un año con el cometido de remediar la caída persistente de popularidad -lo que entonces se atribuía al entonces líder, el ministro de Exteriores Guido Westerwelle-.
Lejos de conseguirlo, el FDP ha ido de revés en revés y los sondeos apuntan ahora a que en las generales quedarán claramente por debajo del 5 % mínimo y, por tanto, relegados a extraparlamentarios.
Mientras las filas de Merkel y la oposición mantienen su pulso por el poder, los partidos minoritarios temen por la supervivencia.
Los sondeos sitúan por debajo del 5 % a Los Piratas, formación sin otro contenido político que la libertad en internet, que irrumpió con fuerza en la cámara regional de Berlín y luego siguió la buena racha en otros "Länder", pero que ahora parece desinflada.
Tampoco se pronostican escaños para La Izquierda, aunque en ese caso los malos augurios solo atañen a las regionales del domingo, por lo que se ahorran un poco conveniente paralelismo. EFE

gc/jcb/mcd

miércoles, 16 de mayo de 2012

Responsabilidad compartida


Merkel i Hollande es fan coresponsables de Grècia


París anuncia a Berlín que té la intenció de reprendre la iniciativa de crear eurobons





La primera trobada entre Angela Merkel i François Hollande tenia un guió preescrit de recerca de consens i els dos líders es van afanyar a complir-lo: “Tots dos volem que Grècia es quedi a l'euro”, va dir la cancellera, que va insistia en el fet que tots dos trobaran, en tot cas, “bones solucions”. Mentrestant, el president francès assentia i es reiterava en la seva exigència que el pacte fiscal de la UE es vegi enriquit amb mesures per fomentar el creixement. Hollande, que va haver de tornar a París perquè l'avió en què viatjava rumb a Berlín va rebre l'impacte d'un llamp, va demanar que a la cimera informal de la UE del 23 de maig es parli també de la iniciativa per a la creació dels eurobons, una mesura que Merkel sempre ha rebutjat categòricament.
En la primera encaixada de mans, els dos caps d'estat van fer evident que el futur de Grècia dins la zona euro –i de la zona euro com a tal– és una “responsabilitat compartida” per l'eix Berlín-París, ja que la moneda única és garantia, segons la cancellera, de pau i estabilitat.
Les diferències existeixen, segons va admetre Merkel, però “de vegades sembla que hi hagi més interès a destacar les divergències que les coincidències”, va continuar, en el seu característic estil conciliador. Tant la cancellera com el nou president francès estan “compromesos” en la recerca d'un consens. Merkel va recordar que la moneda única “ja no és només un projecte monetari, sinó també polític”.
Merkel i Hollande van enllestir amb una roda de premsa conjunta de poc més de vint minuts el gran moment del primer contacte, el mateix dia en què el socialista accedia al càrrec. Les diferències de parer són conegudes –la defensa de l'austeritat, de Merkel; la via del creixement, del nou president francès–. Però la tempesta grega obliga Berlín i París a concentrar-se en el consens. Hollande va destacar que les relacions entre Alemanya i França són “estretes, equilibrades i de respecte mutu” i va afirmar que “tenen la voluntat de treballar units”.
La cancellera, però, s'enfronta a una situació política interna i externa delicada. La desfeta electoral, el cap de setmana passat, de la Unió Cristianodemòcrata (CDU) de Merkel a Renània del Nord-Westfàlia, acompanyada d'un impuls contundent dels socialdemòcrates en aquest land, el més poblat del país, ha carregat d'energia les bateries de l'oposició. Hores abans de l'arribada d'Hollande a Berlín, el president del Partit Socialdemòcrata (SPD), Sigmar Gabriel, va presentar un programa alternatiu a la via de l'austeritat defensada per la cancellera.

lunes, 14 de mayo de 2012

Esperando a Oskar


El auge pirata empieza a cobrarse víctimas: La Izquierda (análisis)

Gemma Casadevall

Berlín, 14 may (EFE).- El auge de Los Piratas, partido de nuevo cuño que ayer logró escaños en su cuarto estado, Renania del Norte-Westfalia, ha empezado a erosionar a otras formaciones y se ha cobrado su primera víctima, La Izquierda, durante años depositaria del voto de protesta.
Los Piratas entrarán en la cámara renana al lograr un 7,8 % de los votos en el "Land" más populoso de Alemania, lo que consolida la efervescencia de una formación que el pasado otoño se alzó con sus primeros escaños, en la ciudad-estado de Berlín, con un 8,9 % de sufragios.
El buen arranque se atribuyó a su teórica condición de partido generacional, con electorado joven y urbano, fanático de la libertad en internet -de la que son defensores- y con escaso perfil político, ya que su indefinición programática es su segunda gran característica.
El 7,4 % alcanzado en marzo en el Sarre, estado del oeste del país sin grandes concentraciones urbanas, desbarató esta consideración, a lo que siguió un 8,2 % hace una semana en Schleswig-Holstein -un pequeño estado junto a la frontera danesa- y ahora el resultado de Renania del Norte-Westfalia.
Los comicios de ayer, últimos del año electoral alemán, dieron un mazazo a la Unión Cristianodemócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel, que obtuvo un 26,3 % de los votos y quedó sepultada en su récord a la baja en ese estado, mientras que dispararon al Partido Socialdemócrata (SPD) al 39,1 %.
Al margen de la consolidación para el SPD en ese estado, donde ahora podrá gobernar en holgada mayoría con los Verdes, los comicios dieron otro revés a La Izquierda, aglutinante de la disidencia socialdemócrata y el postcomunismo.
"Los Piratas es la única formación que se nutre de electorado de todo el resto del arco parlamentario, con especial fuerza de aquellos que están más debilitados", señaló Volker Kronenberg, director del Instituto de Ciencia Política de la Universidad de Bonn, en un encuentro con corresponsales extranjeros en Berlín.
El ascenso de la formación se cebó primero con el Partido Liberal (FDP), socio de Merkel en Berlín, que en Schleswig-Holstein y en Renania del Norte-Westfalia se recuperó con un 6,3 % y un 8,6 % de los votos, tras meses con resultados propios de partido marginal.
La revitalización liberal se debe a dos líderes regionales -Wolfgang Kubicki y Christian Lindner, respectivamente-, representantes de la línea crítica al líder del FDP y ministro de Economía de Merkel, además de vicecanciller, Philipp Rösler.
"En los próximos meses se verá si ello refuerza o mina el liderazgo de Rösler", apuntó el analista, según el cual el FDP fue, durante meses, otra fuente de "nutrición" para los Piratas.
Ahora le llegó al turno a La Izquierda, formación que ya en los comicios regionales de Berlín experimentó una sacudida -bajó del 13,4 al 11,7 %-, especialmente elocuente por ser la mitad este de la capital uno de los feudos tradicionales del voto postcomunista.
En el Sarre, estado de su líder más carismático, el expresidente del SPD Oskar Lafontaine, cayó del 21,3 al 16,1 %.
Peor le fueron las cosas a La Izquierda en Schleswig-Holstein, donde del 6,0 % bajó al 2,2 %, y se quedó sin escaños, lo mismo que en Renania del Norte-Westfalia, al descender del 5,6 al 2,6 %. "En la caída de La Izquierda coinciden la crisis de liderazgo y la erosión del voto de protesta", afirmó el politólogo.
La Izquierda nació como fusión del Partido del Socialismo Democrático (PDS) y la disidencia socialdemócrata de Lafontaine.
Con esa fusión el nuevo partido abandonó el reducto de formación "regional" del este del país -el territorio de la extinta República Democrática Alemana (RDA)- para lograr sus primeros escaños en el oeste.
Tras años en ascenso, ahora está sin liderazgo claro, a la espera de que Lafontaine -que regresó a la palestra en las elecciones del Sarre, tras pasar a la retaguardia por un cáncer- se pronuncie sobre si asume su liderazgo para tratar de revitalizarla.
En esas condiciones, es la formación más vulnerable al impacto de Los Piratas, nuevos capitalizadores de una forma de voto de protesta o alternativo que anteriormente representó La Izquierda. EFE