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domingo, 27 de julio de 2025

Joana vuelve a Bayreuth

Bayreuth convierte en un musical ‘light’ a los ‘Cantores’

Joana Serra

‘Los Maestros Cantores de Núrenberg’ es, en el conjunto de óperas de Richard Wagner, un raro ejemplo de pieza en que no se cruzan muertes crueles, dioses y héroes confrontados o dramáticos amores incentuosos. Es una pieza popular, poblada de personajes de carne y hueso, incluso un sencillo zapatero, Hans Sachs, además de dos músicos en disputa por ser reconocidos en el círculo de los ‘maestros’.
Tal vez esa sencillez fue lo que llevó a Adolf Hitler a verla como ópera perfecta para instrumentalizarla a favor de sus intereses -mostrar la maldad del judaísmo o la nobleza de su pueblo-. La convirtió en la pieza perfecta para esos años del Tercer Reich en que señoreó por la colina de Bayreuth, la ciudad de provincias bávara donde cada verano, el 25 de julio, abre el Festival Richard Wagner entre procesiones de wagnerianos de todo el mundo y desfile de la clase política alemana.

A punto de cumplirse los 150 años de la fundación del festival por el propio Wagner, en 1876, son muchas las versiones de los ‘Cantores’ que se han representado sobre la llamada Verde Colina. Épicas, irónicas o simplemente fieles reproductoras del original. Este año correspondió a un alemán, Matthias Davids, darle otra vuelta de tuerca a la pieza preferida por Hitler. Contaba con el italiano Daniele Fatti a la batuta. Y las voces de Georg Zeppenfeld, como el zapatero, Michael Nagy, el villano Beckmesser, Michael Spyres, su Walther von Stolzing, y Christina Nilsson, su Eva.
Pero probablemente para la historia del festival la imagen que primará para la posteridad es la de la enorme vaca inflable y voladora, con la que Davids corona su traca final: la competición entre el dogma o la innovación aplicada al canto, lo que adopta aires de festival de la canción o concurso televisivo en busca de la mejor voz. Es una explosión de color y personajes, desde duendes forestales a reinas de la belleza bávaras, además de un despliegue del siempre extraordinario coro de Bayreuth. El duelo por el trofeo acaba siendo lo de menos. Se imponen los colores, la vaca y la búsqueda de lo cómico.

El propósito de Davids, según sus explicaciones previas, es darle la vuelta a los ‘Cantores’, incluso hacer reir al público de Bayreuth, severísimo guardián de las esencias wagnerianas en lo que a la partitura se refiere. Pero al mismo tiempo muy acostumbrado ya a que se le tergiversen las puestas en escena. Lo consigue más o menos, a partir de una ópera que adopta formatos de musical pop. Al espléndido coro de Bayreuth, dirigido por Thomas Eitler-De Lint, se le puede pedir casi todo. Inclusive que dos de sus miembros se ‘disfracen’ de Angela Merkel, la excanciller cuya presencia en Bayreuth ha sido casi obligada incluso desde antes de alcanzar el poder. Ambas se marcarán unos pasos de baile junto a dos ‘falsos’ Thomas Gottschalk, un estridente presentador de shows televisivos alemán asimismo muy fiel al festival.

El problema es que un coro operístico, por espléndido que sea, no se mueve sobre el escenario como los danzantes de un musical. Davids les saca todo el partido posible. Pero no alcanza el nivel que se requeriría para convertir esa traca final en el festín cómico pretendido. El otro aspecto que perjudica al conjunto es el magnífico precedente marcado en 2017 en esa misma plaza por la versión de los ‘Cantores’ que estrenó Barrie Kosky. Su puesta en escena era un prodigio de ingenio y fina sátira. Trasladó a sus personajes a la biblioteca de los Wagner en la Wahnfried Haus, ahora convertida en casa-museo de la dinastía en Bayreuth. Y trasladó el concurso por la mejor voz de los procesos de Núremberg donde los aliados juzgaron a los jerarcas del Tercer Reich. Ese precedente, aún muy vivo en la memoria de Bayreuth, dejó muy alto el listón.

Los ‘Cantores’ de Davids y Gatti era el único estreno de la temporada. Y Bayreuth le dispensó una de sus ovaciones atronadoras, incluidas pataletas de ‘satisfacción’. Como suele ocurrir, se escucharon también algunos abucheos dirigidos al equipo responsable de la puesta en escena. El resto de la temporada estará ocupada por las reposiciones de ‘El Anillo del Nibelungo’ de Valentin Schwarz, con Simone Young a la batuta, el “Tristán” de Thorleifur Orn Arnarsson y Semzon Byschkow, el ‘Lohengrin’ de Yuval Sharon con Christian Thielemann y el ‘Parsifal’ de Jaz Scheib que dirige Pablo Heras-Casado. Son obras ya estrenadas en años anteriores, que en el caso del ‘Anillo’ recibieron en su momento sus abucheos. Han ido ganando adeptos desde entonces, incluso cuando algunas piezas no acaban de encajar -como las gafas de realidad virtual que Scheib incorporó al ‘Parsifal’ de Heras-Casado-. Al fin y al cabo, en Bayreuth lo que cuenta es la dirección musical. Heras-Casado, como el resto de maestros de la casa, es garantía de solidez por encima de las ocurrencias escénicas. A él correspondió el honor este año de dirigir el multitudinario concierto libre y gratuito que sirve de etapa previa a la inauguración de la temporada.

Las mayores emociones se reservan para el próximo año, el del 150 aniversario. La directora del festival y biznieta del compositor, Katharina Wagner, aspiraba a representar todas las piezas marcadas en vida por Richard Wagner para Bayreuth. Las dificultades presupuestarias obligan a recordar ambiciones. Pero habrá un nuevo ‘Anillo’ dirigido por Thielemann. Es el nombre máximo entre las batutas wagnerianas del momento y llegó a ser titular de Bayreuth hace unos años hasta que unas rencillas nunca aclaradas con Katharina terminaron con ese cargo. A la producción de la tetralogía se incorporarán elementos desarrollados por la Inteligencia Artificial (IA), algo que corresponde hacer a su director escénico, Marcus Lobbes. La otra sorpresa es el ‘Rienzi’, una pieza que Richard Wagner no incluyó en su repertorio para Bayreuth, pero que se representará excepcionalmente en 2026 con el pretexto del aniversario. Lo dirigirá Nathalie Stutzmann, otra directora ‘amiga’ de la casa.

Para los corrillos de Bayreuth, la presente temporada añadió otro estreno: el del actual canciller, Friedrich Merz, que por primera vez acudía al festival. En Alemania no es preceptiva la presencia de su líder en el tradicionalista festival bávaro. De hecho, durante décadas no asistió ninguno a la gala del estreno. La imagen de Hitler paseando por sus jardines pesaba demasiado en la memoria. Con Merkel cambiaron las cosas. Desde sus tiempos de líder en la oposición se convirtió en asistente leal a la casa. 
En sus 16 años en el poder no faltó casi nunca a la cita ni tampoco ha dejado de acudir, salvo excepciones, tras su retirada en 2021. Es una presencia querida en Bayreuth, a la que ahora Merz relegó en el palco a un segundo rango.
Ambos políticos pertenecen a la misma familia política conservadora, pero guardan distancias ideológicas y personales entre sí. De hecho, el derechista Merz quedó arrinconado y se apartó de la vanguardia política durante los casi 20 años en que la centrista Merkel dirigió su Unión Cristianodemócrata. Merz ocupa la cancillería desde el pasado mayo y se estrenó como asistente a Bayreuth. Merkel forma parte de la familia wagneriana, hasta el punto de colocarse alguna réplica de la veterana política como guiño a la asistencia en la traca final de los ‘Cantores.

lunes, 26 de agosto de 2024

Todos fuera

El atentado de Solingen reactiva el plan de deportaciones y da alas a la ultraderecha

Joana Serra


La evidencia de que la matanza perpretrada por el autor confeso del atentado reivindicado por Estado Islámico (EI) en Solingen, en el oeste de Alemania, se habría evitado si se le hubiera expulsado, en el día previsto, a Bulgaria planea sobre una semana decisiva para el tablero político alemán. „Siento ira, rabia… Esto es terrorismo“, acertó a decir Olaf Scholz, sin perder su habitual sangre fría, desde el lugar donde el viernes un sirio de 26 años se lanzó a cuchilladas sobre la multitud concentrada en una fiesta popular. Tres muertos y varios heridos fue el balance de su ataque. Su autor había tomado un cuchillo del centro de refugiados donde residía, a unos 200 metros del lugar de la matanza, y salió a cumplir con su cometido como „soldado“ de EI: matar a cuanta gente le fuera posible. En medio dejó herido a otro refugiado iraní, Siavash Hosseini, quien cooperó como testigo en las más de 24 horas que distaron entre el atentado contra la „Fiesta de la Diversidad“ y el momento en que Issa al H se entregó a la policía.
Scholz acudió a Solingen no solo a expresar su rabia, sino también para comprometerse a agilizar el plan de expulsiones que había anunciado meses atrás. Acelerará asimismo su gobierno la prohibición de las armas blancas en la vía pública, anunciada por su ministra de Interior, Nancy Faeser, hace unas pocas semanas y ante el aumento de ataques de todo tipo con cuchillos o navajas.
Issa al H debería haber abandonado Alemania en junio del 2023. Llevaba entonces un año en Alemania, donde entró procedente de Bulgaria, país al que por tanto le correspondía hacerse cargo de su acogida. Esquivó la expulsión no estando en su centro en la fecha marcada para ir a recogerlo. Nadie más llamó a su puerta ni hubo una segunda cita. No se le reconocía un radicalismo ni había incurrido en delitos. Expiró así el plazo para su entrega a Bulgaria y se le concedió protección subsidiaria.
Si todo fue producto de una estrategia estudiada o simplemente ocurrió, es algo que deberá aclarar la investigación de la Fiscalía General. Lo mismo ocurre con la veracidad de la reivindicación de EI o el grado de vinculación a esa red terrorista, que suele reconocer como „propios“ atentados cometidos por jóvenes radicalizados o simples consumidores de sus canales de comunicación y propaganda.
Por lo pronto, Scholz tiene ante sí la papeleta de agilizar unas expulsiones que a menudo fracasan por la marea burocrática en que quedan sumergidas y los preceptos jurídicos, razones humanitarias o falta de acuerdo con terceros países donde deportarles. A finales de 2023 había en el país unas 230.000 personas con orden de abandonar Alemania, de las cuales se sabía de antemano que a 195.000 no se les podía expulsar por distintas razones. En el primer trimestre de 2024 se han ejecutado 6.300 órdenes de expulsión, según cifras recientes.
Scholz y las autoridades de Renania del Norte-Westfalia, el „Land“ donde está Solingen, han optado por mostrar cohesión, pese las diferencias políticas entre el canciller socialdemócrata y el primer ministro regional, Hendrik Würz, de la conservadora CDU. Al fin y al cabo, la tarea de llevar a cabo las deportaciones es competencia del „Land“.
En cambio, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) se frota las manos ante sus efectos en las elecciones que se celebran el próximo domingo en Turingia y Sajonia, en el este de país. Serán los primeros en la serie de comicios de este septiembre que pueden impulsar al radicalismo derechista al poder, tanto en esa mitad de Alemania como en la vecina Austria, donde el último domingo de septiembre se celebran comicios nacionales.

La posible victoria en el este alemán y luego la Austria es un objetivo al alcance de la mano de una ultraderecha centroeuropea ansiosa de nuevos hitos.
Los sondeos favorecian ya antes de la matanza de Solingen a la AfD, un partido no adscrito a las grandes familias europeas del populismo derechista por su radicalismo. Las mejores opciones para alcanzar su primera victoria regional en Alemania las tiene el líder de Turingia, Björn Höcke, cabecilla del ala más radical de AfD.
En Austria, aspira al puesto de canciller el jefe nacional del FPÖ, Herbert Kickl, superviviente de la última coalición de gobierno que lideró el conservador Sebastian Kurz y que se hundió en 2019 entre una acumulación de escándalos por corrupción.
Los sondeos situaban ya a la AfD en primera posición en Turingia, con un 30 % de los votos, siete más que los que se pronosticaba a la derecha moderada de la CDU. A los socialdemócratas de Scholz se les vaticina un nuevo mínimo histórico.
En Sajonia, el primer puesto está en disputa entre la AfD y la CDU. Se perfila asimismo un fuerte ascenso del populismo izquierdista de Sahra Wagenknecht, BSW, un partido que comparte con la AfD el discurso antimigratorio y el perfil de partido prorruso. A las elecciones en Sajonia y Turingia les seguirán las de Brandeburgo, el 22 de septiembre, donde también la AfD lidera la intención de voto.
Las regionales del este alemán tienen escaso peso demográfico en el conjunto de Alemania. Entre los tres estados federados suman algo más de 7,1 millones de electores, en un país con 60 millones de ciudadanos con derecho a voto. Pero el ascenso de la AfD, sumado a la irrupción de un nuevo partido populista con el potencial de la BSW, sacudirá el tablero político alemán.
En Alemania se cruzan los comentarios acerca de un posible fin prematuro de la coalición de Schloz, que acumula un sinfín de disensos presupuestarios y enemistades personales públicas. La convocatoria de las próximas elecciones generales está fijada para el 28 de septiembre de 2025.
Mientras que en Alemania se considera que el este podría darle la estocada final a la alianza de Scholz, en Austria se perfila un adiós a la coalición actual liderada por el conservador Karl Nehammer y con los verdes como aliados.
Al FPÖ de Kickl se le sitúa sobre el 29 o 30 %, hasta cinco puntos por delante tanto de conservadores como de socialdemócratas. A diferencia de la AfD alemana, sometida a un estricto cordón sanitario por el resto de los partidos parlamentarios, la derecha radical austríaca ha formado parte de sucesivas alianzas a escala nacional. Tiene además una posición de fuerza en la Eurocámara, tras formar junto con el húngaro Víktor Orbán y la francesa Marine Le Pen, entre otros, el nuevo grupo parlamentario de los llamados los „Patriotas para Europea“.
Kickl representa la revitalización del FPÖ, uno de los partidos más antiguos y consolidados entre las formaciones de ese espectro a escala europea, pero que parecía hundido tras la ruptura de coalición de 2019. El detonante fue el llamado „caso Ibiza“, cuando apareció un comprometedor video mostrando a su líder de entonces, Hans Christian Strache, trapicheando apoyos a su campaña con una mujer que se hacía pasar por la sobrina de un oligarca ruso.
Kickl se presenta ahora como el regenerador del partido, con un programa electoral de línea dura, que promulga la „remigración“ de ciudadanos extranjeros, el bloqueo a la reubicación de migrantes irregulares en su territorio y el cerrojo a nuevos solicitantes de asilo en su territorio. Propugna el retorno de Austria a la neutralidad política, se opone a su pertenencia a la UE y también a las entregas de armas y ayuda financiera a Ucrania

sábado, 24 de agosto de 2024

Un finde de agosto

Alarma por un acuchillamiento masivo con tres muertos, bajo sospecha de atentado terrorista

Joana Serra

Mientras en Alemania se discute sobre cómo frenar el aumento de delitos, ataques mortales o atentados yihadistas con arma blanca, un acuchillamiento indiscriminado en una fiesta popular dejó tres muertos y ocho heridos, además de la sospecha de que un trasfondo terrorista. El ataque ocurrió en una concurrida fiesta popular de Solingen, la noche del viernes. Hasta el sábado, la única descripción que circulaba procedía del diario sensacionalista „Bild“, según el cual el atacante era un hombre joven, de complexión atlética, barba cerrada y „aspecto sureño“, lo que en Alemania se entiende como alguien de raíces no alemanas.
Las autoridades no facilitaron detalle alguno sobre el agresor, huido tras el ataque y al que un poderoso operativo policial trata de capturar. La explicación dada oficialmente es que son varias las „descripciones contradictorias“ surgidas de testigos presenciales.
Tampoco se han dado detalles personales del único detenido confirmado oficialmente hasta el sábado. Se trata de un muchacho de 15 años, bajo sospecha de haber sabido de los planes del atacante poco antes del atentado. La Fiscalía de Düsseldorf, a cuyo distrito está adscrito Solingen, no descarta un trasfondo terrorista, por ser ésta la tesis más sólida ante un ataque indiscriminado contra una multitud.
Supuestamente, dos mujeres escucharon cómo el joven detenido hablaba de esos planes con alguien poco antes de producirse el ataque. No se ha informado oficialmente de si era persona era el agresor, ya que eso es materia de la investigación. Las dos mujeres alertaron a la policía, tras lo cual se produjo la detención del adolescente por no haber denunciado esos planes.
El ataque ocurrió poco antes de las 21.40 del viernes, cuando la policía recibió varias alertas de los asistentes. En esos momentos actuaba un DJ llamado Topic, a quien se le indicó desde la organización que siguiera con su concierto para evitar que una reacción de pánico agravara la situación.
Minutos después, la organización anunció la suspensión del festejo popular, la llamada „Fiesta de la Diversidad“, con la que se conmemoraban los 650 años de la fundación de Solingen. El evento iba a recibir a lo largo de sus tres días de duración a unos 80.000 visitantes, principalmente de la región de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más populoso de Alemania.
La reconstrucción de lo ocurrido apuntaba a un atentado, no a un acto súbito de locura o de una reyerta o ajuste de cuentas. Las tres víctimas mortales son una mujer y dos hombres de entre 56 y 67 años. El ataque dejó además ocho heridos. Cinco de ellos se debatían el sábado entre la vida y la muerte. Los servicios de emergencia tuvieron que atender asimismo a otras personas por contusiones provocadas en medio de la confusión y bajo conmoción emocional.
El agresor logró huir entre la multitud. Se desplegó de inmediato un poderoso dispositivo policial, se acordonó todo el centro y empezaron a recabarse testimonios de las personas presentes.
El ministro del Interior del „Land“ renano, el conservador Herbert Reul, llegó al lugar esa misma noche y advirtió contra la difusión de „especulaciones“ en medios o redes sociales. La titular de Interior del gobierno central, la socialdemócrata Nancy Faeser, expresó asimismo su consternación. El canciller Olaf Scholz, aseveró que se actuará con toda contundencia y ratificó el plan de su gobierno para endurecer las leyes de armas, también cuchillos o navajas.
Justo hace unas semanas, la ministra Faeser había informado de que se estudia la prohibición del porte de armas blancas en la vía pública. Los delitos con cuchillos o navajas han escalado aceleradamente. En 2023 se llegó a la cifra de 9.000 personas heridas con arma blanca, un incremento interanual de cerca del 20 %.
Una prohibición no evitaría ataques planificados, como el de Solingen, admite Faeser y representantes del cuerpo policial. Pero sí reduciría el de peleas u otras situaciones que derivan en el uso de esa arma, de llevarla encima.
El ataque de Solingen se produce a una semana de las elecciones del domingo 1 de septiembre en dos estados del este de Alemania, Sajonia y Turingia, donde la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría dispararse a la posición de primera fuerza. Esta formación alerta en su campaña del aumento de la criminalidad, así como del yihadismo. Usa la estadística policial, que refleja cómo una alta proporción de estos delitos son cometidos por personas con raíces no alemanas. En base a ello reclama la expulsión acelerada de migrantes irregulares o de otros ciudadanos de raíces extranjeras que, según la AfD, constituyen „sociedades paralelas“ y no acatan las leyes y reglas de convivencia alemanas.
La ultraderecha se ampara asimismo en recientes casos de atentados perpetrados por extranjeros, como el cometido por un refugiado afgano en Mannheim, que asesinó a un policía a cuchilladas. También en la alarma generada en esta temporada estival, rica en conciertos al aire libre y, por tanto, donde la acción de un yihadista en solitario puede generar una tragedia.

martes, 20 de agosto de 2024

Éramos tan jóvenes

 El Supremo confirma la condena a una exsecretaria de 99 años por „complicidad“ con el nazismo

Joana Serra
El Tribunal Supremo alemán desestimó las alegaciones pre
sentadas por los abogados de Irmgard Furchner, una mujer de 99 años condenada a dos años de libertad vigilada por „complicidad“ en la muerte de 10.505 confinados en el campo de concentración nazi de Stutthof. Ella tenía por entonces 18 años, de modo que se le aplica una condena ajustada al régimen de menor de edad. Y el término complicidad se debe a que no hay cargos por implicación directa en esas muertes, sino por su trabajo como secretaria de ese campo de concentración en la Polonia ocupada, en la región de Gdanks.

„El asesinato no prescribe“, recordó la sentencia del Supremo. Y los cargos de complicidad en los crímenes del nazismo se consideran vigentes. La condena es más bien simbólica, puesto que no implican el ingreso en prisión de la procesada. Aunque hubiera tenido una sentencia mayor, tampoco se habría ejecutado debido a su avanzada edad.
La decisión del Supremo alemán pone fin a un juicio que se inició en 2021, cuando la fiscalía de Itzehoe presentó acusación formal por complicidad en las muertes de esos más de 10.500 presos confinados en Stutthof en el periodo en que Furchner trabajó ahí como secretaria. Es decir, entre junio de 1943 y abril de 1945. Llegó a ese puesto con 18 años y anteriormente había trabajado en una sucursal bancaria. Para sus abogados, su trabajo en el campo nazi era „neutral“, puesto que consistia en los tareas propios de una secretaria, correspondencia y actas incluidas. La justicia de Itzehoe, como ahora el Supremo, rechazan la „neutralidad“ de su cometido y la consideran parte del aparato nazi.
Stutthof era un campo de concentración, no de exterminio como Auschwitz, relativamente pequeño. Desde su construcción en 1939 a su cierre, en 1045, tuvo unos 110.000 presos, de los cuales 65.000 murieron principalmente debido a las pésimas condiciones de vida, enfermedades, hacinamiento o hambre.

Furchner llevó una vida más o menos tranquila tras el caída del nazismo. Se casó en la postguerra con un exoficial del campo. Se la requirió como testigo para quien había sido su jefe en Stutthof, el comandante Paul Werner Hoppe, condenado a ocho años de cárcel.
Tras su jubilación se retiró a un asilo de ancianos del extrarradio de Hamburgo, donde finalmente le alcanzó la acusación formal dirigida contra ella por la fiscalía de Itzehoe. Se amparaba esta acusación en el cargo de „complicidad“, una vía inexistente durante décadas, hasta que se creó ese precedente jurídico a raíz dl juicio contra el ucraniano John Demjanjuk, condenado en 2011 en Alemania por su implicación en la muerte de 28.000 presos de Sobibor, asimismo en la Polonia ocupada.
Demjanjuk había sido guarda „voluntario“ en Sobibor, emigró tras el fin de la II Guerra Mundial a Estados Unidos y ahí fue reconocido como víctima del nazismo. La justicia alemana reclamó su extradición y, tras agotar todos los recursos contra esta, acabó juzgado en Múnich y condenado a cinco años de cárcel. Nunca admitió su culpa y asistió al proceso en silencio, desde su silla de ruedas o en camilla. Murió en 2012 en una residencia de ancianos.

Su caso abrió la vía a otros juicios tardíos similares, principalmente contra alemanes que habían rehecho su vida sin mayores problemas tras la capitulación del Tercer Reich. Entre ellos, el de Oskar Gröning, llamado el „contable de Auschwitz“, ya que su trabajo consistió en registrar la incautación de bienes, equipaje y dinero de quienes llegaban deportados al que fue el mayor campo de exterminio nazi. Gröning sí reconoció su culpa y pidió perdón en su juicio. Fue condenado a cuatro años de cárcel, aunque no llegó a ingresar en prisión.
Teóricamente, el de Furchner podría ser el último proceso de estas características. Hay tres casos abiertos, pero es dudoso que no acaben, como otros, sobreseídos por falta de testigos o por la situación del acusado.
La cuestión de hasta qué punto tienen sentido esos procesos, largos, costosos y marcados por muchas interrupciones por enfermedad, además de alegaciones de sus abogados sosteniendo que no están en condiciones de seguir el juicio, marcan la llamada „justicia tardía“ emprendida por Alemania en los últimos años. Sin embargo, prima el precepto de que el asesinato no prescribe. Se consideran, además, una alerta contra la pretensión de enterrar en el olvido los crímenes del nazismo. Solo en Auschwitz se estima que fueron asesinados tres millones de personas, en su mayoría judíos.
En el caso de la exsecretaria del campo nazi difícilmente se puede alegar incapacidad física para responder ante la justicia: en 2021 protagonizó un aparatoso intento de fuga „in extremis“, al tomar un taxi desde la residencia de ancianos donde estaba hasta el centro de Hamburgo. Ahí se subió a un metro, para poco después acabar detenida. Ocurrió la mañana en la que se la esperaba en la audiencia de Itzehoe, para proceder a la apertura de la vista contra ella. Su frustrada huida ocupó titulares de la prensa nacional e internacional. Poco después compareció en la audiencia, debidamente custodiada por la policía, en silla de ruedas y tratando de ocultar su rostro tras unas gafas de sol y una mascarilla anti-covid.

lunes, 19 de agosto de 2024

Oído cocina

El döner, una disputada señal de identidad berlinesa

Joana Serra

Que el döner es el tentempié más esencialmente „berlinés“ que existe es algo que no le discuten ni siquiera los fanáticos de la currywurst, la salchicha en salsa picante y generalmente acompañada de „frites“ -patatas fritas- que sirven en cualquier „Imbiss“ o puesto de comida rápida alemán. La convivencia entre ambas fórmulas es armónica, como lo demuestra la estrecha vecindad entre sus respectivos bastiones o puntos de venta más populares de Berlín, el „Curry 36“ y el „Mustafas Kebab“. Ambos comparten una misma acera en Mehringdamm, una de las avenidas que atraviesan el multiétnico barrio de Kreuzberg. Y ambos están recomendados como puntos de visita obligada en todas las guías turísticas de la ciudad. Lo que implica tener que guardar considerables colas para hacerse con uno u otro bocado, a cualquier hora del día, de la noche o entrada la madrugada.
Al döner no le estorba el olor de la currywurst vecina ni tampoco hay quejas en sentido inverso. Pero desde hace cierto tiempo se habla en Berlín de la „guerra del döner“, tanto en lo que respecta a su precio como a la disputa que mantiene con el país del que es originario, Turquía.
Todo empezó con la pretensión de la llamada Federación Internacional del Döner, Udofed, de reclamar de Bruselas la denominación de „especialidad tradicional garantizada“ con criterios estrictos sobre sus ingredientes. Para el organismo con sede en Ankara no se puede servir bajo el nombre de döner cualquier tipo de carne cortada en finas lonchas desde un asador vertical giratorio, por mucho que el arte de cortarla le sirva al establecimiento de reclamo turístico. Tampoco que se la aderece con cualquier especia, a criterio del dueño del establecimiento.
La iniciativa turca hizo saltar las alarmas entre los germano-turcos. Es la comunidad de origen extranjero más populosa de Alemania, con más de 3,5 millones de ciudadanos, entre los ya nacionalizados como alemanes y los que conservan su pasaporte turco.
Frente a la pretensión de la Udofed de que el origen del döner se remonta al Imperio Otomano, lo que Ankara documenta en manuscritos datatos de 1546, la capital alemana reivindica que su inventor fue un tal Kadir Nurman. Es decir, uno de los migrantes turcos llegado con las oleadas de trabajadores extranjeros que recibió Alemania entre 1960 y 1970. Así consta en la web oficial de la ciudad-estado y capital alemana: „Kadir Nurman fue el primero en poner carne de ternera sobre pan chato en 1972. Inventó el döner kebab, la versión tan popular y adorada en Alemania”.
Supuestamente, a este „Gastarbeiter“ o „trabajador visitante“, como se llamó durante décadas a los migrantes turcos, griegos, italianos, portugueses o españoles, corresponde la autoría de la versión berlinesa del döner. Era una fórmula de comida económica y rápida, ya que se consumía de pie o sentado en el bordillo de la acera, como hacen ahora jóvenes y no tan jóvenes, berlineses o gente de paso.
La idea de Udofed atenta contra la soberanía berlinesa sobre esa señal de identidad y práctica modalidad de comida rápida que, además, se ha diversificado en múltiples variantes. Es decir, con carne de ternera, de pollo, de cordero o, por qué no, en formato vegano. El popular „Mustafá“ se anuncia ya como „kebab vegetal“. Entre las razones de su secreto del éxito están la versatilidad y la capacidad de adaptación.
La cuestión llegó al ámbito institucional de la mano del ministro de Agricultura y Consumo, Cem Özdemir, del partido de los Verdes, vegetariano y el político más destacado de la comunidad germano-turca alemana. „El döner forma parte de Alemania. Cada uno puede decidir cómo se prepara o se come“, afirmó Özdemir, nacido en Alemania pero hijo de un matrimonio de migrantes, quien en 1994 se convirtió en el primer diputado de origen turco del Bundestag (cámara baja del Parlamento). Para el ministro, más allá de problemas de identidad, la pretensión de Ankara es una afrenta o hasta un peligro para la supervivencia de estos establecimientos. En Alemania hay 18.000 puestos de döner, 1.600 de los cuales en Berlín. Se estima que solo Alemania copa el 80 % de ese mercado en toda la Unión Europea (UE).
Diversidad o lealtad a la fórmula original, ese es uno de los dilemas que rodea la „guerra del döner“. El otro gran problema es la explosión de precios, derivada de la masificación turística, la inflación y también las secuelas dejadas por la pandemia, cuando durante meses en Alemania solo quedaron abiertos los puestos de comida a pié, fueran „Imbiss“, Kebabs, pizzas, etc. El döner abandonó el territorio de los precios populares que lo catapultaron a la categoría de comida preferida por casi todos. Si hace un par de años, comerse un último döner de camino a casa tras una fiesta costaba unos 3,5 euros, o 5 en los barrios noctámbulos de copas, ahora se pagan unos 8 euros, incluso 10. De la inflación de 2022, cuando la crisis energética disparó los precios hasta un 10 % interanual, se regresó a niveles considerados razonables, sobre el 2,5 %. Pero, como en tantas otras cosas, lo que la inflación dispara en un momento dado ya no baja después, superado el repunte.
Al canciller Olaf Scholz se le ha apremiado a establecer un „tope“ al precio del döner. El jefe del tripartito del gobierno alemán, formado por socialdemócratas, verdes y liberales, suele encajar con un gesto de ironía esta pregunta reincidente, sea en foros de encuentro con sus ciudadanos o a través de su cuenta en instagram. „Vivimos en una economía de mercado. Los precios los marca la oferta y la demanda“, recordó recientemente a un adolescente, que le pedía un tope, por ley, entre los 3 y los 3,5 euros por unidad.

viernes, 16 de agosto de 2024

Descontrol

Berlín anuncia mano dura frente a los bloqueos de aeropuertos por activistas medioambientales

Joana Serra
Este 15 de agosto fueron cuatro los aeropuertos alemanes afectados por las acciones del activismo medioambiental de la llamada Letze Generation, „Última Generación“. Tuvieron una resonancia menor en el tráfico aéreo, porque se produjeron de madrugada o a primeras horas de la mañana en los aeródromos Berlín, Colonia/Bonn, Núremberg y Stuttgart y los protagonizaron grupos asimismo reducidos de activistas, que fueron rápidamente desalojados por las fuerzas de seguridad.
Pero el gobierno alemán ha advertido de que se actuará con contundencia ante unos delitos que no pueden considerarse „menores“, porque afectan a la seguridad aérea en unos momentos de máxima movilidad y actividad turística. El 15 de agosto no es festivo en toda Alemania -aunque sí en Baviera- ni tampoco una fecha tradicional para el retorno con el fin de las vacaciones. Pero como el resto del mes hay una gran afluencia de pasajeros que emprenden vacaciones o regresan de éstas.
„Son acciones criminales estúpidas“, afirmó la ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, a través de su cuenta en X. Los activistas medioambientales buscan „el caos“ y arriesgan no solo sus propias vidas, sino las de muchas otras personas, principalmente pasajeros.
Su departamento se propone atajar la cuestión con un endurecimiento de las penas previstas. Las acciones del activismo medioambiental en instalaciones sensibles como los aeropuertos son consideradas „alteraciones graves del orden público“ y podrán ser castigadas con penas de hasta dos años de cárcel, inclusive si se trata de tentativas que no llegan a materializarse por la rápida acción de las fuerzas policiales. Hasta ahora, los bloqueos o actos de protesta sobre las pistas de los aeropuertos acarreaban detenciones preventivas y sanciones. La nueva regulación impulsada por Faeser superó la aprobación en Consejo de Ministros, pero debe completar el trámite parlamentario.
Al margen de las medidas impulsadas por la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz, las acciones del movimiento de la „Ultima Generación“ han puesto de relieve las lagunas de seguridad en esas instalaciones. Este jueves, fueron apenas entre dos y siete los activistas que penetraron en cada uno de los recintos de los cuatro aeropuertos.
Lo lograron simplemente rompiendo o practicamendo un agujero en una de las vallas, teóricamente vigiladas día y noche. Y no trataron de alcanzar las pistas de aterrizaje o despegue, sino que se quedaron en zonas adyacentes. Con ello pretendían subrayar el carácter pacífico de sus acciones, cuyo propósito es lograr el abandono de los combustibles fósiles hasta el 2030. Su impacto en el tráfico aéreo no adquirió las dimensiones de lo ocurrido unas semanas atrás en el aeropuerto de Fránkfurt, donde durante horas se suspendió toda la actividad y llegaron a cancelarse unos 400 vuelos -es decir, más de una cuarta parte de los programados ese día-.
El ministerio del Interior emprendió negociaciones con los responsables de los principales aeropuertos para lograr de éstos un mayor compromiso con su seguridad a través de personal privado. Las empresas gestoras rechazan estas propuestas, con el argumento de que estas acciones tienen su origen en protestas sociales, medioambientales o políticas que exceden a sus dominios. Reclaman del gobierno mayores inversiones y recursos en materia de videovigilancia, vallas y resto de equipamientos precisos para estas infraestructuras esenciales.

miércoles, 14 de agosto de 2024

El otro Volodímir Z.


La justicia refrenda la sospecha de una „trama ucraniana“ tras el sabotaje al Nord-Stream

Joana Serra

La sospecha de una trama ucraniana tras los sabotajes que destruyeron el gasoducto germano-ruso Nord Stream tomó de nuevo fuerza, al revelarse que la justicia alemana emitió el pasado junio una orden de detención contra un ucraniano identificado como Volodímir Z., según una investigación periodística. La orden de detención, de la que no se informó oficialmente en su momento, la cursó el Fiscal general alemán, Jens Rommel, y se transmitió a las autoridades polacas. Supuestamente, el sospechoso residía en una localidad al oeste de Varsovia. Hasta ahora no se ha procedido a su detención y se supone que el sospechoso ha salido ya de Polonia, tal vez de regreso a Ucrania.
Estas informaciones, difundidas por la televisión pública ARD, el diario „Süddeutsche Zeitung“ y el semanario „Die Zeit“, refrendan la teoría sobre esa implicación ucraniana que hace aproximadamente un año filtraron medios estadounidenses, fundamentados en los servicios de espionaje de EE.UU.
Concretamente, a Volodímir Z se le sitúa junto a otros dos compatriotas, entre ellos una mujer, en el equipo de buceadores que en septiembre de 2022 partió en un yate denominado „Andrómeda“ por aguas del Báltico. Esta embarcación fue registrada ya por la policía alemana unos meses después de las explosiones que destruyeron tres de los cuatro conductos submarinos del gasoducto. Con esa acción quedó completamente inutilizable una infraestructura energética que desde la entrada en servicio del Nord Stream 1, en 2011, había transportado gas ruso directamente a través del Báltico hasta el norte de Alemania. A este primer gasoducto siguió el Nord Stream, que empezó a construirse unos años después y que nunca llegó a entrar en servicio.
La invasión rusa de Ucrania, en febrero de 2022, dio la estocada final a un proyecto contra el que siempre había mostrado su rechazo Ucrania. Kiev reclamó su suspensión reiteradamente ante sucesivos gobiernos de Berlín -desde tiempos del socialdemócrata Gerhard Schröder, impulsor del proyecto, a la conservadora Angela Merkel y hasta llegar al actual canciller Olaf Scholz-. A ese rechazo se sumó el de Washington y de algunos socios de la UE, que lo veían como un peligro porque incrementaba la dependencia europea del gas ruso. Alemania, sin embargo, lo defendía por intereses económicos, ya que permitía acceder a gas barato ruso.
En los primeros meses tras el inicio de la invasión, Moscú cerró el grifo del Nord Stream 1, después la Alemania de Scholz diera un giro radical a su política exterior y de defensa y empezara a suministrar armas a Kiev. El Nord Stream había completado por entonces su construcción pero no llegó a entrar en servicio, a modo de respuesta del ejecutivo de Berlín a la guerra de agresión rusa. Seis meses después, las explosiones submarinas en aguas del Báltico convirtieron en irreversibles esas decisiones.
La revelaciones de la televisión y las publicaciones alemanas complican no solo a la Fiscalía del país, que nunca informó oficialmente sobre sus investigaciones en torno a la „trama ucraniana“, sino también a Polonia, que aparentemente ignoró o no actuó para detener al sospechoso.
A Volodímir Z. se le ha identificado, según esas informaciones periodísticas, como un buceador profesional y presunto ocupante de un coche que transportó a varias personas, incluido él mismo, al „Andrómeda“. Hay otros dos sospechosos también ucranianos y también miembros de una escuela de buceo que presuntamente se embarcaron en el „Andrómeda“. De acuerdo con esas teorías, el yate navegó hasta aguas danesas y suecas, los puntos donde se colocaron e hicieron estallar los explosivos. En un registro de la policía alemana se hallaron restos de explosivos en la embarcación, que había sido alquilada en una empresa con sede en Polonia con pasaportes falsos.
Un portavoz del gobierno de Scholz, Wolfgang Büchner, rechazó que esas revelaciones puedan afectar las relaciones con Kiev. Ucrania, por su parte, ha negado desde el principio cualquier vinculación de agentes de sus servicios de espionaje o del ejército en el sabotaje.

viernes, 9 de agosto de 2024

Daniel, Anne-Sophie y el diluvio



Berlín vibró bajo un Barenboim minimalista bajo la lluvia
Joana Serra

El maestro Daniel Barenboim ya no dirige de pie, sino sentado. Tampoco incluye a Richard Wagner en su programa. Y, encima, tenía ante sí a unos 12.000 asistentes, en buena parte empapados. Una hora antes del inicio de su concierto en la Waldbühne berlinesa, el Auditorio del Bosque, empezaron a caer rachas de lluvia, por momentos en cascada. Para los que no acudieron convenientemente equipados la mejor opción era adquirir uno de los impermeables de plástico -a 4 euros- en la entrada del recinto.

Pero el genio de Barenboim y la devoción que se le dispensa en Berlín se impusieron sobre los infortunios. El maestro argentino-israelí, director general honorífico de la Staatsoper Unter den Linden berlinesa, cumplió con su visita de todos los veranos a la Waldbühne, el popular auditorio al aire libre junto al Olympiastadion de la capital alemana. Le acompañaba otra virtuosa, la violinista alemana Anne-Sophie Mutter. Y tenía ante sí a los 78 músicos de la orquesta Divan Este-Oeste, llegados de Oriente Medio y otros lugares del mundo para la ocasión.

Las piezas elegidas estaban diseñadas para el lucimiento inicial de Mutter. La primera parte la ocupó el Concierto para Violín op. 77 de Johannes Brahms. Le siguió tras la pausa la Gran Sinfonía de Franz Schubert, ya sin la solista. Mutter, enfundada en uno de sus trajes característicos con escote palabra de honor, en tono fucsia, demostró una vez más sus dotes musicales e hipnóticas sobre el escenario. A sus 61 años, es aún la mujer hermosa que, en su adolescencia, encandiló a Herbert von Karajan. Tras la pausa, ya sin el panorama de paraguas extendidos e impermeables, porque cesó la lluvia e incluso amagó con aparecer un arco iris, el concierto era ya dominio absoluto de Barenboim y sus músicos.

A Barenboim (Buenos Aires, 1942) se le aplaudiría en Berlín aunque no pudiera tomar la batuta. Es una instancia moral y un ciudadano ilustre, virtuoso en lo musical y comprometido con la paz en Oriente Medio. No habló sobre el escenario, pero dejó su mensaje a través de una declaración suscrita por su orquesta y difundida en las dos pantallas gigantes: „Llamamos a los actores locales y a la comunidad internacional a romper la escalada de violencia con un alto el fuego duradero, el regreso de todos los rehenes y la liberación de quienes mantenidos ilegalmente prisioneros“. Este doble mensaje, en dirección a los israelíes retenidos por Hamás desde el 7 de octubre del año pasado y a los derechos de Palestina, cuadra con el compromiso vital reconocido en Barenboim, desde siempre, no solo bajo el impacto de la guerra en Gaza.

Que el maestro apenas puede ya dirigir, si no es sentado y ante un repertorio „sosegado“, es algo que en Berlín se tiene asumido. En 2022 saltaron las alarmas, tras la cancelación de varios conciertos, entre ellos el estreno de un „Anillo del Nibelungo“ de su adorado Wagner. El propio Barenboim confirmó poco después que sufría una afección neurológica grave. Se mantuvo aún formalmente al frente de la Staatsoper Unter den Linden, la ópera nacional berlinesa que dirigía desde 1992. Pero hace unos meses le relevó Christian Thielemann, el otro gran maestro del universo wagneriano.
La orquesta Divan Este-Oeste, fundada en 1999 por Barenboim y el intelectual palestino Edward Said, es uno de sus „proyectos del alma“. Nació con el propósito de agrupar a músicos Oriente Medio y ha encontrado su continuidad en la Academia Barenboim-Said, inaugurada en 2016 y que tiene su sede en un edificio vecino a la Staatsoper. Ahí está también la sala Pierre Boulez, diseñada por el arquitecto Frank Gehry, donde se forma a jóvenes árabes e israelíes. Su apertura como centro de un concepto de formación global, en que además de música se imparte filosofía e historia, es uno de los regalos que Barenboim ha dejado a Berlín, su ciudad de adopción.

Este virtuoso, que con siete años dio su primer concierto en Buenos Aires, parece determinado a demostrar que no abandonará el escenario mientras las fuerzas le acompañen. Al centro de la Waldbühne le llevó casi de la mano, a pasos cortos, Anne-Sophie Mutter. Al final del concierto, se anunciaba su siguiente cita para la Waldbühne, en agosto del año 2025 y con el pianista Lang Lang. Las entradas ya están a la venta, como lo están las que ofrecerá en otoño en su sala Pierre Boulez con los músicos de su Academia. Por si quedaban dudas, hubo incluso un bis al cierre del concierto, con un „Scherzo“ de Felix Mendelssohn Bartholdy.

jueves, 8 de agosto de 2024

Doblete Swift

Austria alerta del peligro de atentado ante concentraciones de fans de Swift u otras estrellas

Joana Serra

La detención el miércoles de tres jóvenes, de 19, 17 años y 15 años, sospechosos de preparar un atentado suicida contra un concierto de Taylor Swift en Viena, ha revelado el peligro creciente de una matanza atribuible al terrorismo islámico sobre concentraciones de fans de grandes estrellas. Es decir, incluidas las multitudes de jóvenes sin entrada que convierten las inmediaciones del lugar donde actuán sus ídolos en fiestas alternativas.
Esta es una de las conclusiones a las que han llegado las autoridades austríacas a raíz de la confesión del principal sospechoso, el de 19 años. Entre el material encontrado en el registro domiciliario en su casa había propaganda del radicalismo islámico y substancias químicas, cables y detonadores; había recabado información en las redes para fabricar artefactos explosivos; había colgado un juramento de „lealtad“ a Estado Islámico (EI) y estaba dispuesto a morir a cambio de perpetrar „un baño de sangre“.
Su objetivo era uno de los tres conciertos programados en la gira de Swift en Viena, desde este jueves al sábado. No tenía entrada para esas galas, que iban a sumar nos 170.000 asistentes. Pero su presunto cómplice de 17 años trabajaba en una empresa de seguridad privada relacionada con el concierto. Supuestamente pensaba mezclarse con los fans a la entrada del recinto. O, tal vez, entre los 20.000 asistentes que se estima iban a seguir a su ídolo en las fiestas paralelas que se han popularizado en otros países europeos en este verano, como en Alemania. Estas citas alternativas llegan a concentrar a miles de „swifties“, como se les denomina, en lugares cercanos a los estadios donde se celebran.
„Evitamos una gran tragedia“, aseguró el ministro del Interior austríaco, Gerhard Karner, en una conferencia de prensa ofrecida este jueves, tras anunciarse el miércoles por la noche la cancelación de los tres conciertos de Swift. Pocas horas antes de suspenderse esas citas -por decisión de los organizadores de la gira- se había comunicado la detención de los dos sospechosos.
De la confesión del mayor de ellos se informó este jueves, en una rueda de prensa en que Karner alertó del „peligro creciente“ que se cierne sobre grandes eventos que concentran a multitudes de jóvenes. También aludió a los disturbios que vienen sucediéndose en Inglaterra tras morir apuñaladas tres niñas que asistían a una fiesta con música de Swift. El autor del asesinato es un joven de 17 años, nacido en Inglaterra pero con orígenes ruandeses. De la conmoción por esas muertes se ha pasado a los disturbios ultraderechistas alimentados por las redes de desinformación y entre mensajes racistas contra la inmigración irregular.
La alerta en Austria y la determinación de sus autoridades, de acuerdo con los organizadores, de evitar que del „peligro abstracto“, como lo calificó el portavoz de Interior, Frany Ruf, se pasara a un baño de sangre, se produce a casi dos meses de la celebración de elecciones parlamentarias en el país alpino. El ultraderechista FPÖ podría convertirse en esos comicios en la primera fuerza a escala nacional.
Los conciertos de Swift en Viena iban a celebrarse en el Ernst Happel Stadion vienés. Los organizadores de la gira de la superestrella han anunciado que devolverán el importe de las entradas, que se habían agotado, porque no prevén programar nuevos conciertos sustitutorios en la capital austríaca. Según la agenda de la gira de Swift, sus próximas citas con sus fans serán del jueves al sábado de la semana siguiente, en el legendario estadio Wembley de Londres.

miércoles, 7 de agosto de 2024

Una para sucesos x dos

Al menos dos muertos y tres personas atrapadas tras desplomarse un hotel en Alemania



Al menos dos muertos y ocho heridos en el derrumbe de un hotel en Alemania

Gemma Casadevall   Berlín 07 AGO 2024 

Al menos dos personas han muerto y tres continúan atrapadas bajo los escombros tras derrumbarse parcialmente un hotel ubicado en la localidad de Krov, en el estado de Renania-Palatinado, en el oeste de Alemania y a unos 100 kilómetros al oeste de Frankfurt.

"Varias personas pudieron salir del edificio por su propio pie y están siendo atendidas por los servicios de emergencia y las autoridades", ha indicado la Policía alemana.

El portavoz del centro de operaciones de emergencias del distrito, Jorg Teusch, ha afirmado que probablemente las tres personas que siguen atrapadas "estén gravemente heridas" y ha lamentado que rescatarlas "será muy difícil". "Toda la estructura del edificio es como un castillo de naipes", ha aseverado, al tiempo que ha explicado que se están instalando micrófonos para poder hablar con las víctimas.

Previamente, las autoridades han informado de que al menos cuatro personas han logrado ser rescatadas, entre ellas un niño de dos años. Además, los vecinos de edificios adyacentes han sido evacuados por motivos de seguridad. Se estima que unas catorce personas se encontraban en el hotel en el momento en que se produjo el incidente.


Derrumbe de un hotel en Alemania deja dos muertos y un dramático rescate

Joana Serra


Al menos dos muertos, un hombre y una mujer, dejó el derrumbe parcial de un hotel de la localidad alemana de Kröv, en el suroeste de Alemania. El siniestro ocurrió poco antes de la medianoche pasada, a lo que siguió una dramática búsqueda de supervivientes entre las personas que quedaron sepultadas entre los escombros.
Cinco de las personas atrapadas, entre ellas un niño de dos años y su madre, pudieron ser rescatadas unas horas después de hundirse el establecimiento, instalado en un edificio del siglo XVII que había sido acondicionado como hotel hace unos cuarenta años. Según fuentes policiales, el rescate fue facilitado por las comunicación a través del teléfono móvil establecida desde poco después del derrumbe con las personas atrapadas, varias de ellas miembros de una misma familia que se alojaba en el hotel.
Kröv es una pequeña localidad de 2.000 habitantes en el corazón de la región vinícola del río Mosela. Atrae turismo esencialmente familiar con establecimientos como el afectado, de tres estrellas y con 16 habitaciones, según la información de su página web.
En el operativo de rescate participan unos 250 efectivos, que además han acordonado varias casas vecinas por temor a que resulten afectadas por el siniestro. Se trata asimismo de apuntalar el resto del hotel afectado mientras prosigue la búsqueda de supervivientes.
En el momento de producirse el derrumbe se estima que dormían en el edificio 16 personas. Aproximadamente la mitad pudo ponerse a salvo por su propio pie, mientras que las ocho restantes quedaron atrapadas, dos de las cuales murieron de forma inmediata a consecuencia del derrumbe.

jueves, 1 de agosto de 2024

Encantado de haberse conocido

Alemania se moviliza contra Sellner, el ideólogo ultra austríaco de la „remigración“ masiva

Joana Serra
Primero fueron unos centenares de berlineses, protestando hace unas semanas por el extrarradio de la capital alemana contra un acto del activista y neonazi austríaco Martin Sellner. Para la siguiente „presentación“ del libro de este líder del movimiento identitario, a principios de esta semana, fueron ya 3.500 los manifestantes que salieron a las calles de Marburg, incluido su alcalde, el socialdemócrata Thomas Spies. Desfilaron por tres lugares frecuentados por los radicales de derechas de esa ciudad universitaria, cercana a Fránkfurt. En ninguno de ellos localizaron a Sellner, quien finalmente había desplazado su cita a otra localidad vecina para evitar encontronazos.
A Sellner, de 35 años y aspecto juvenil, se le conocía en los ambientes izquierdistas y entre periodistas conocedores de la ultraderecha como un destacado cabecilla de los identitarios austríacos. Adquirió ahora relevancia en toda Alemania a raíz del encuentro conspirativo celebrado el pasado noviembre en Potsdam, la capital de Brandeburgo, el „land“ que rodea Berlín. Neonazis y miembros del ultraderechista partido Alternativa para Alemania (AfD) hablaron de un plan para expulsar a millones de extranjeros, incluidos ciudadanos con nacionalidad germana, pero de origen no alemán.
Sellner es un ideólogo de la propuesta de „Remigración“ masiva. Es decir, de forzar a esas personas a volver a su lugar de origen o deportarlos a terceros países. Lo denomina un plan de „intercambio“, que incluiría desplazar a un país africano a entre dos o tres millones de personas. Va más allá del „Plan Ruanda“ del anterior gobierno británico del primer ministro Rishi Sunak -y desarticulado por su sucesor, el laborista Keir Starmer-, consistente en expulsar a migrantes irregulares. Contempla esa posibilidad para ciudadanos con residencia fija y nacionalidad adquirida amparado únicamente en cuestiones racistas.
La cita en Potsdam fue revelada por el portal de periodismo investigativo „Correctiv“ y levantó un fuerte revuelo en Alemania, con manifestaciones multitudinarias contra la AfD. Entre los asistentes a la reunión había dos miembros de ese partido, entre ellos un asesor de su presidenta, Alice Weidel. La cúpula de la AfD trató de distanciarse del encuentro y explicó que se trataba de un asunto privado, mientras Weidel se deshacía a toda prisa de sus servicios. Fue un lamparón más en la credibilidad de este partido radicalizado, al que el resto de la extrema derecha europea ha aislado. Está excluido como miembro por dos grandes grupos del derechismo radical en la Eurocámara, los Conservadores y Reformistas de la italiana Giorgia Meloni y los Patriotas por Europa del húngaro Viktor Orban y la francesa Marine Le Pen. Pero esta situación no parece hacer mella en su electorado. En las pasadas elecciones europeas se alzó como segunda fuerza, solo superada por el bloque de la oposición conservadora. En septiembre espera conquistar el primer puesto en los comicios regionales que tendrán lugar en el este de Alemania. Su cabecilla más destacado en esta parte del país es Björn Höcker, líder del „Land“ de Turingia y representante del ala más radicalizada dentro de la AfD.
La ultraderecha austriaca aspira asimismo a ver a su principal partido, la FPÖ, convertido en primera fuerza en las elecciones nacionales que tendrán lugar asimismo en septiembre. Los pronósticos apuntan a una victoria de su líder, Herbert Kickl, y al hundimiento de la actual coalición entre conservadores y verdes.
Sellner convoca las presentaciones de su libro de forma casi clandestina. Los llamados colectivos antifascistas se dedican a difundirlos por sus redes sociales en cuanto se revela su siguiente reunión. El activista identitario juega al ratón y al gato con ellos: por una parte difunde provocadoramente en su cuenta en X -con 73.800 seguidores- selfies y vídeos de sus „paseos“ por Marburg, conduciendo su auto, vestido con vistosas camisas estampadas y luciendo gafas de sol; por el otro, trata de despistar a sus perseguidores.
Logró que la justicia derogara la prohibición de ingresar en Alemania -vigente, en cambio para Reino Unidos o Estados Unidos-. Y anuncia su presencia en actos asimismo semiclandestinos, como un „picnic“ entre afines a la revista „Compact“, órgano del neonazismo alemán, recientemente prohibido por la ministra del Interior, Nancy Faeser.

sábado, 27 de julio de 2024

A falta de techno, Thielemann

Berlín se vuelca en el „rave“, señal de identidad al aire libre

Joana Serra


Miles de berlineses y visitantes sentados en el suelo o en sillas plegables, disfrutando el concierto dirigido por Christian Thielemann en la gran esplanada junto a la Staatsoper Unter den Linden. O grupos de jóvenes bailando en cualquier calle peatonal, junto al canal o a orillas del río Spree, armados con un equipo musical mínimo. Como cada año, Berlín sale en pos de la música al aire libre, y gratuita, incluso si el verano discurre de diluvio en diluvio, como en este 2024. Lo hace tanto para escuchar la „Alpensinfonie“ de Richard Strauss y la apertura del „Tannhäuser“ wagneriano, como para bailar techno entre amigos.
Son distintas formas de expresar la pasión por la música al aire libre. Salvo que llueva, los márgenes del Spree se convierten en pista de baile improvisada para aficionados al tango y el parque ciudadano que es el antiguo aeropuerto de Tempelhof acoge parejas danzantes al son del rock-and-roll.
Los clásicos arrastran a un público de toda edad, condición y nacionalidad, máxime si quien dirige es el maestro Thielemann, el sucesor de Daniel Barenboim al frente de la ópera nacional del antiguo sector este. El concierto gratuito, de la serie „Oper für alle“ -“Ópera para todos“-, concentra cada verano a unas 20.000 personas en formato de pícnic multitudinario sobre la céntrica Bebelplatz, con la Universidad Humboldt al fondo.
Cada uno celebra el reencuentro estival con la música al aire libre a su manera. Pero destaca entre tan variado panorama la resurrección del techno, un movimiento al que algunos dieron prematuramente por agónico y que tendrá su gran cita en agosto con el „Rave the Planet“.
La música electrónica parecía que no levantaría ya cabeza desde que las restricciones por la pandemia obligaron a cerrar durante meses sus templos más emblemáticos -como las discotecas Tresor o Berghain-. Pero la determinación de las autoridades berlinesas de inscribir la „Technokultur“ como patrimonio cultural inmaterial de la UNESCO ha revitalizado el fenómeno musical e imán turístico que es la música electrónica.
Se vuelve así a la senda marcada en los 90, cuando el techno alemán se erigió en emblema del Berlín joven, liberado del traumático muro que encorsetó durante décadas el sector occidental de la ciudad partida. Creció en las catacumbas de las discotecas y otros locales más o menos legalizados. Y alcanzó proporciones multitudinarias en cuanto escapó al aire libre, para ofrecer lo que durante años fue la mayor fiesta del tecno del mundo: la Loveparede. La caravana del amor y su desfile de enormes camiones-caravana equipados con atronadora megafonía alcanzó a finales de los 90 la cifra mágica -y, como suele ocurrir, nunca verificada- del millón de cuerpos danzantes. Berlín había encontrado su nueva identidad en un evento que atrajo a los mejores DJ del mundo y al que se accedía gratuitamente. El factor negativo es que dejaba tras de si toneladas de basura y protestas de grupos ecologistas o vecinos por el impacto en la flora y la fauna del Tiergarten, el espléndido pulmón verde por cuyos alrededores transcurría.
La Loveparade tuvo sus años de gloria. Luego entró en decadencia y se trasladó a provincias. Su estocada fue la tragedia en que derivó la edición de 2010, cuando 21 muchachos murieron aprisionados al desatarse el pánico en el único acceso a su recinto, en la deficitaria ciudad de Duisburgo.
Más de una década después de la catástrofe, Berlín recuperó el espíritu de la Loveparade. Lo hizo a través de un sucesor de dimensiones menos descomunales: el „Rave The Planet“, la fiesta en la calle que el año pasado recibió a 200.000 visitantes.
La capital alemana retumbó de nuevo bajo el impacto de la música electrónica, en un evento con apoyo institucional. La recogida de basura no es únicamente cuestión de los organizadores, sino de los servicios municipales. Está registrada como „manifestación política y cultural“, lo que le brinda cobertura en cuanto a seguridad.
Este año no tendrá lugar en julio, el mes que menos riesgo de lluvia, sino el 17 de agosto. La razón de este desplazamiento a la segunda quincena de un mes en que en Berlín empieza a olerse el otoño es que en el mes anterior la „Avenida del 17 de Junio“ estuvo ocupada por la „zona del aficionado“ de la Eurocopa.
Durante las cuatro semanas del torneo, la gran arteria ciudadana que atraviesa el Tiergarten fue un paisaje de pantallas gigantes y puestos de comida para la afición en el tramo que va de la Columna de la Victoria hasta la emblemática la Puerta de Brandeburgo. Pasaron por ahí millones de seres asimismo ansiosos de fiesta, con el fútbol como astro rey y también un amplio programa musical, en las jornadas sin partido. También ahí se sufrieron algunas intermitencias debidas al gran enemigo de todo evento al aire libre: la lluvia, en ocasiones en forma de tormentas torrenciales. La Roja conquistó el espacio con su fútbol alegre, joven y vencedor; a la sensacional victoria de los de Lamine Yamal, Dani Olmo, Nico Williams, Marc Cucurella y Mikel Oyarzábal seguirá en unas semanas el gran „rave“ berlinés.

viernes, 26 de julio de 2024

Un Tristán todo tristesse


„Tristán“ abre entre ovaciones y abucheos un Bayreuth escindido entre tradicionalismo y renovación
Joana Serra
La temporada del Festival Richard Wagner de Bayreuth se abrió el jueves con un „Tristán e Isolda“ que cosechó ovaciones para sus voces y su batuta, pero que repartió abucheos sin comtemplaciones para el concepto escénico del islandés Thorleifur Örn Arnarsson. El público wagneriano se rindió sin escisiones al duo protagonista, formado por el austríaco Andreas Schager y la finlandesa Camilla Nylund. Más vigorosos aún fueron los aplausos al maestro Semyon Bychkov, originario de Rusia pero con nacionalidad estadounidense, que llevó al éxtasis a los presentes con una interpretación fiel y precisa de la música del genio alemán.


Las iras, en forma de abucheos casi unánimes, se dirigieron al concepto escénico desarrollado por el director islandés, apoyado en el dramaturgo suizo Andri Hardmeier. El público de Bayreuth está acostumbrado a apuestas ambiciosas, incluso controvertidas, como el „Anillo del Nibelungo“ en formato de serial „Netflix“ que se repondrá en los próximos días, obra de Valentin Schwarz. O, más aún, el creativo y divertido „Tannhäuser“ de Tobias Kratzer, que se exhibe esta temporada por última vez en el festival bávaro, y que da la vuelta al mito para trastocarlo en un irónico desfile entre „drags queen“. En lugar de eso, el „Tristán“ estrenado este jueves es un espectáculo estático y sin brillo, donde el amot trágico entre Tristán e Isolda con alguna „licencia“ argumental. Salen ganando las voces, que pueden concentrarse en lo suyo; pero no hay tensión dramático, sino inmovilismo.
Örn Arnarsson, director afianzado entre escenarios alemanes, avanzó en los días previos a la apertura que se había inspirado en su Islandia natal y que su propósito era presentar una versión interna del desarrollo anímico de Tristán, al que relaciona con la palabra „tristeza“. El resultado fue demasiado frío para el espectador que acude a Bayreuth en busca de prodigios escénicos, además de voces y batutas magistrales, lo que en ese festival se da por consabido.
La temporada del evento bávaro se inauguró con malestar de trasfondo por unas declaraciones de la ministra de Cultura, la ecologista Claudia Roth, instando a sus responsables a renovarse y abrir el repertorio a otros compositores. Eso se consideró como un ataque frontal a la directora del festival y biznieta del genio fundacional, Katharina Wagner. Está al frente de la tradicionalista empresa desde 2008, cuando se retiró su padre tras más de medio siglo en su dirección, Wolfgang Wagner. Tras una primera fase de dirección bicéfala con su hermanastra Eva Pasquier-Wagner, asumió en solitario toda la responsabilidad del festival y creó la figura del director musical titular, un honor que recayó en Christian Thielemann. La relación entre directora y maestro fue compleja, hasta rozar la ruptura pública. Thielemann lleva dos años sin aparecer por Bayreuth, lo que duele especialmente por ser la mejor batuta alemana para Wagner. Pero ahora Katharina anunció su regreso, como director invitado, el próximo año.
Lo que considera la ministra Roth como necesario para revitalizar el festival no es la designación de batutas prestigiosas, sino que deje de programarse únicamente a Wagner, como viene haciéndose desde que el compositor inauguró el primer festival, en 1876.
Baviera ha encajado estas reclamaciones como una blasfemia y un intrusismo comandado desde Berlín, lo que en el próspero „Land“ del sur alemán siempre significa hostilidad. Que la titular de Cultura sea originaria de Baviera no la libra de las críticas. Roth fue abucheada a su llegada para la gala inaugural, pese a ser visitante asidua al festival desde mucho antes de convertirse en miembro del gobierno del canciller Olaf Scholz, en 2021.
El triunfo de Katharina Wagner en esta temporada o lo que apuntala su consideración de que se puede innovar sin renunciar al culto a su bisabuelo, es el hecho de que tres de los cinco maestros programados este año son mujeres. A la francesa Nathalie Stutzman, que dirigirá el „Tannhäuser“, y la ucraniana Oksana Lyniv, al frente del „Holandés Errante“, se une la incorporación de la australiana Simone Young, a la que se ha confiado „El anillo del Nibelungo“-.
Por parte masculina, junto al aclamado Bychkov, titular de la Filarmónica de la República Checa, vuelve esta temporada a Bayreuth el español Pablo Herás-Casado al frente de la reposición del „Parsifal“ con que abrió la temporada el año pasado. Katharina Wagner ha anunciado además que Herás-Casado asumirá además el desafío de dirigir en su festival, para la edición de 2028, el nuevo „Anillo“, lo que es sin duda el siguiente gran acontecimiento en el universo de los „devotos“ wagnerianos de Bayreuth.