Un antivacunas provoca una explosión dantesca en un bloque de viviendas alemán
jueves, 11 de mayo de 2023
Lo de todos los días en Ratingen
sábado, 6 de agosto de 2022
Precampaña de otoño
martes, 15 de febrero de 2022
Una que nos ahorramos
A Huppert se la esperaba para la gala especial de este martes, víspera del reparto de premios entre los dieciocho aspirantes de la sección oficial de la 72 edición del festival. Un inoportuno positivo de covid en la diva, notificado el lunes, derivó en su ausencia física en la capital alemana.
Se mantuvo la gala prevista en el Berlinale Palast, incluido el estreno de À propos de Joan. Al actor alemán Lars Eidinger, coprotagonista del filme junto a Huppert, se le asignó el cometido de pronunciar el discurso en honor a la actriz. La homenajeada asistió "a distancia", desde París, a la ceremonia, a la espera de un pronto reencuentro con Berlín, indicaron los codirectores del festival, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian.
Huppert es "la actriz por excelencia, la actriz con la que crecimos, la persona que se nos viene de inmediato a la cabeza cuando se habla de una intérprete", afirmó Eidinger, quien en el filme interpreta a su pareja, un escritor unos veinte años más joven.
La película, dirigida por Laurent Larivière, coloca a Huppert en el papel de una exitosa editora, que recuerda su pasado entre Irlanda y Francia mientras conduce en una noche lluviosa.
Es una mujer segura de sí misma y algo altiva, de acuerdo a la línea habitual en Huppert. Junto al gran amor del pasado, habla al espectador del hijo o su relación con Eidinger. El filme discurre entre saltos en el tiempo, recuerdos o traumas antiguos, más lecciones aprendidas de todo ello.
De acuerdo a lo habitual en la Berlinale, además de la gala se había incluido en la Berlinale un ciclo con los papeles más destacados de la actriz, desde La Céremonie (1995), con protagonismo compartido con la igualmente malévola Sandrine Bonnaire y a las órdenes de Chabrol, a L'avenir (2016), de Mia Hansen-Love.
La gala en honor a Huppert fue la plasmación más mediática de los daños colaterales de la pandemia sobre el festival. Rissenbeek y Chatrian habían asumido el desafío de volver a lo presencial, tras la edición estrictamente digital del año pasado, con la vida pública prácticamente cerrada en Alemania.
Este año, con un 75 % de la población alemana vacunada con la pauta completa y el 55 % con la dosis de refresco, se articuló un dispositivo bastante estricto, de acuerdo a los parámetros de las autoridades de Berlín.
Los representantes de los medios acreditados han tenido que presentar, además del certificado covid, un test diario negativo para poder acceder a cualquier pase o rueda de prensa, que además estaban sujetas a un registro previo.
En las inmediaciones del Berlinale Palast había varios puntos donde hacer el test de antígenos -gratis- y el dispositivo funcionó con bastante agilidad, lo mismo que el registro previo para obtener entradas de prensa.
Pero ello no ha evitado algunas molestias, especialmente en las primeras jornadas, hasta adquirir cierta práctica en el manejo de las correspondientes aplicaciones, etc.
Había que madrugar algo más de lo habitual para asegurarse la asistencia puntual al primer pase de prensa del día -a las 09.00 hora local (08.00 GMT)- y no dejarse llevar por los nervios a la espera del resultado del test.
Pero fuera de esas incomodidades, impaciencias y la incertidumbre ante el veredicto de los antígenos -un positivo implicaba quedar fuera para el resto del festival-, la Berlinale "bajo el covid" fue logísticamente fluida.
A las seis jornadas de competición, más la gala de los premios de mañana, seguirán cuatro días adicionales enteramente destinados a la venta de entradas al público.
A diferencia del festival de Cannes, la Berlinale pone a disposición del ciudadano localidades para todas sus secciones, a lo que debe su sello de identidad como certamen popular.
Para el público corriente, las reglas son algo más suaves: quien tiene la dosis de refresco queda liberado del test del día negativo.
El festival se abrió el jueves pasado, cuando en Alemania se marcaban a diario nuevos picos de incidencia, con 1.450 casos por siete días y 100 mil habitantes.
Desde hace tres días el índice va en descenso y el Gobierno considera que se ha dejado atrás la tónica ascendente.
sábado, 1 de enero de 2022
Reencuentro con Bea
Francia anticipa «semanas difíciles» por ómicron
El presidente francés anticipó en su discurso de Año Nuevo que vienen «semanas difíciles» en la lucha contra la variante ómicron en Francia, aunque mostró su esperanza de que 2022 sea el año del fin de la pandemia de covid-19. «Las semanas que vienen serán difíciles, todos lo sabemos: el virus circula y circulará cada vez más», dijo Macron. El presidente advirtió de que, debido a lo contagiosa que es la variante ómicron, los franceses verán muchas de las actividades de la vida diaria «desorganizadas». Y aseguró que el Gobierno velará por «la continuidad de los servicios públicos y de la nación».
En la lucha contra el virus, Macron reiteró la importancia de la vacunación. E instó a los cinco millones de franceses no vacunados a ponerse la inyección contra el covid-19. Actualmente, 53 millones están totalmente vacunados y 24 millones han recibido la dosis de refuerzo. No obstante, lanzó un mensaje de optimismo sobre 2022 y los próximos años. El presidente galo confía en que 2022 sea «el año de salida de la epidemia».
El presidente recordó a los 123.000 fallecidos en Francia por covid-19 desde que comenzó la pandemia hace dos años y agradeció a médicos y enfermeros por su incansable combate contra el virus. Además, confirmó que, a pesar de la pandemia, las elecciones presidenciales de abril y las legislativas de junio tendrá lugar tal y como está previsto.
«Más rápidos que el virus»
En Berlín, el socialdemócrata Olaf Scholz se estrenó en el tradicional mensaje de Año Nuevo como canciller alemán. De pie y en traje oscurso, pero con un discurso muy parecido al que habría transmitido su predecesora, Angela Merkel. Pidió cohesión social, respeto y solidaridad frente a la pandemia. Y velocidad, en la lucha contra el virus.
Por primera vez en 16 años no era Merkel, con una de sus chaquetas en uno de sus colores preferidos y sentada ante su escritorio, quien se dirigía a la ciudadanía. Sin embargo, como todo lo que ha envuelto el relevo en el poder alemán, dominó la continuidad.
En su último mensaje, Merkel advirtió que se estaba ante un invierno duro. En esos momentos, Alemania estaba en máximos diarios de víctimas mortales –1.129, ese 31 de diciembre de 2020–. La esperanza estaba depositada en la primera vacuna europea, que además partía de Alemania y que había sido desarrollada por el matrimonio de científicos Ugur Sahin y Özlem Türeci, fundadores de BioNTech.
Un año después, Alemania vuelve a estar con la incidencia en alza, aunque sin esas dramáticas cifras de muertos. «Tenemos que ser más rápidos que el virus», insistió Scholz, en unos momentos en que media Europa está expuesta a caer bajo el dominio de ómicron.
La sociedad alemana «no está dividida», aseguró Scholz, con el argumento de que «la inmensa mayoría» de los ciudadanos actúan con responsabilidad frente al covid. Sus deseos para 2022 se resumían en dos palabras: «respeto y solidaridad».
martes, 28 de diciembre de 2021
Silvestre ómicron
Alemanya no vol festes per celebrar el Cap d’Any, tampoc per als vacunats
El dia de Nadal es va passar a Alemanya sense gaires limitacions, si més no per a tots aquells que tenien el passaport covid. Però per Cap d’Any no hi haurà grans festes, ni privades ni en llocs públics. No es ballarà i s’ha prohibit la venda de focs artificials, una mena de senyal d’identitat per a Berlín, on se’n fan per rebre l’any escampats pels carrers de tota la capital, a més dels oficials a la Porta de Brandenburg. Tampoc no obriran les discoteques ni els bars de copes en tot el país.
Avui entren en vigor les noves restriccions per a tothom, vacunats o no vacunats. No hi pot haver reunions de més de deu persones, en el cas dels immunitzats, xifra que es redueix a dues per als qui no s’hagin vacunat. Aquesta darrera restricció als no vacunats no és nova, ja s’havia implantat en l’anterior reunió entre el govern federal, ara amb el canceller Olaf Scholz, i els poders regionals. El gran canvi és que ara les restriccions afecten també la resta. Ha quedat clar que no hi ha seguretat ni festa completa per a ningú i que amb òmicron no es pot jugar. Es redueix el risc de contagi i també el de patir-ne els efectes més greus. Però no desapareix.
Scholz i els líders dels lands van consensuar aquestes mesures –que ja s’apliquen en algunes regions del país, inclosos tocs de queda nocturns en alguns casos– la setmana abans de Nadal i quan la incidència anava a la baixa. Ara els nivells continuen estabilitzats a la baixa –222,7 contagis en set dies i per 100.000 habitants, ahir, contra els 316 d’una setmana abans–. Però l’Institut Robert Koch (RKI) de virologia insisteix que aquestes xifres s’han de relativitzar, ja que l’actualització de dades s’alenteix i es fan menys tests per les festes.
Vaccinar a tota màquina
La maquinària de vacunació s’ha accelerat. S’ha aconseguit aplicar 30 milions de dosis en sis setmanes. Però es deu principalment als que corren a buscar la dosi de reforç, conscients de les advertències que amb la pauta completa no n’hi ha prou per aturar òmicron. El percentatge de ciutadans amb la pauta completa puja només mil·limètricament –se situava diumenge en un 70,8%, alguna dècima més que fa una setmana–-, mentre que la dels que tenen la booster s’ha disparat fins al 30,8%.
La vacunació no s’ha aturat en les festes. Ni en els grans centres i hospitals ni tampoc en iniciatives paral·leles, cada cop més esteses per tot el país. A Duisburg, a l’oest, un neuròleg va protagonitzar una marató vacunadora de 81 hores entre la nit de Nadal i ahir, dilluns. Oferia la vacuna sense cita prèvia a qualsevol que es presentés a un hotel al costat de l’estació de tren. Que el virus no coneix treves nadalenques és el missatge enviat des de l’estament polític i el personal sanitari.
Kreuzberg, a medias
Alemania limita la Nochevieja con la incidencia a la baja
J. SERRA | Berlín
Alemania no se fía de su nivel de incidencia, actualmente a la baja, ni quiere una explosión de contagios como los que sufren las vecinas Francia o Dinamarca, bajo el dominio de ómicron. El Gobierno federal y los poderes regionales dejaron festejar las Navidades sin mayores restricciones, en un país donde se por sí las reuniones familiares son en formato moderado. Pero sí cortaron por lo sano los festejos de Nochevieja, más proclives a botellones y batallas campales de pirotecnia para recibir el año, para seguir luego la fiesta.
Desde este martes quedaron prohibidas las reuniones de más de diez personas, si todas ellas están vacunadas, o entre los miembros de un hogar y dos invitados más, si entre ellos hay no inmunizados. Quien no podía presentar su pasaporte covid tenía ya cerrado desde hace semanas el acceso a comercios no esenciales, restaurantes, cines, teatros o piscinas públicas.
Con las nuevas restricciones se cierran para todos, inmunizados o no, las discotecas y bares de copas, salvo algunas excepciones en clubes bajo condiciones estrictas de higiene.
Las nuevas restricciones se mantendrán al menos hasta el 7 de enero, en que vuelven a reunirse el canciller Olaf Scholz y los líderes regionales. Para entonces podrá evaluarse la situación de la pandemia. La incidencia bajó a 215 casos por siete días y 100.000 habitantes -llegó a estar en 480 a finales de noviembre-. Pero se considera que los datos no serán fiables hasta entrado enero, dado que durante las festividades el cómputo de datos se ralentiza.
miércoles, 22 de diciembre de 2021
Navidad
Alemanya també endureix mesures
Ni reunions de més de deu persones, ni futbol amb públic, ni discoteques, concerts o ballades: no hi haurà noves restriccions en el pont de Nadal, però a partir del 28 de desembre a Alemanya es limitaran els contactes, també entre els vacunats. “Les mesures adoptades aquestes setmanes han donat resultat. Però a la quarta pandèmia seguirà la cinquena i aquesta estarà dominada per l’òmicron”, va advertir Olaf Scholz, després de consensuar amb els líders regionals la següent tongada de restriccions.
Alemanya ha aconseguit, efectivament, frenar els nous contagis a còpia de deixar fora de restaurants, bars, botigues, cinemes o piscines els no vacunats. Tot això, però, no garanteix que es mantingui aquesta tendència positiva, ja que tot indica que l’òmicron serà la dominant d’aquí a unes setmanes. I contra aquesta agressiva variant, amb molta més capacitat de contagi, no n’hi ha prou amb la vacuna. Cal anar a la tercera dosi, única via per tenir “una certa protecció”, va advertir Scholz.
La variant òmicron ha trencat el Nadal a bona part d’Europa. El món nòrdic està espantat davant d’una variant que ja és la dominant a Dinamarca –un 44 % dels nous casos ja són de la variant òmicron–. La incidència danesa és la més alta de tota la UE, amb 2.036 casos per 100.000 habitants i 14 dies, segons les dades del Centre Europeu de Prevenció i Control de Malalties (ECDC). Noruega li va al darrere, amb 1.401, seguida de Finlàndia, amb 507, i Suècia, amb 386.
Eren països on pràcticament s’havien aixecat totes les restriccions cap al setembre, però que ara han tornat a posar la barrera. Fins i tot a Suècia, país on en la primera onada de la pandèmia van optar per la línia menys restrictiva, s’han començat a limitar aforaments i s’ha tancat l’oci nocturn. El nou govern de la socialdemòcrata Magdalena Andersson no vol patir com ho va fer el seu antecessor, Stefan Löfven, que de les recomanacions de “comportaments responsables” va passar a veure com el seu país s’enfonsava en una taxa de mortalitat tres cops superior a la danesa o que multiplicava per set les de Finlàndia i Noruega.
Els països nòrdics, com tampoc no ho ha fet Alemanya, no han entrat en l’òrbita dels confinaments durs com van fer aquestes setmanes passades Àustria o els Països Baixos. Primer van intentar mantenir obert l’oci nocturn, la vida comercial i la restauració per a qui presentés el passaport covid. Després han passat progressivament a limitar-los o prohibir ballar, però deixant certa activitat “asseguda” dins aquests locals.
L’atenció, a Alemanya, està centrada en el socialdemòcrata Karl Lauterbach, el nou ministre de Sanitat. Scholz va optar per col·locar al capdavant del ministeri ara per ara amb més risc un epidemiòleg que, abans d’arribar al govern, era una figura omnipresent en les tertúlies televisives i les xarxes socials com a representant de la màxima cautela contra la covid-19.
Quan va assumir el càrrec, a principis de desembre, feia ja unes quantes setmanes que a Alemanya se sentia un cert buit de poder, entre una Angela Merkel en funcions i un Scholz que encara no estava operatiu. Els contagis es van disparar en aquestes setmanes decisives, en què no es decidia pràcticament res.
Scholz es va estrenar amb mesures més aviat tímides, però que van aconseguir contenir els nous contagis. Es van ampliar les restriccions als no vacunats, que van quedar materialment fora de la vida comercial, cultural, bars i restaurants. Dels 484 casos en set dies per 100.000 habitants es va baixar a l’actual nivell dels 306. En paral·lel es va activar la vacunació, fins arribar a la taxa actual dels 70,4% de la població amb la pauta completa i el 32,6% amb la dosi de reforç.
Però l’Institut Rober Koch (RKI), coincidint amb la reunió dels poders polítics, advertia ahir mateix que tot això no serà suficient si no hi ha una restricció de contactes dràstica i immediata. I la Comissió de Vacunació Permanent, Stiko, adscrita al RKI, recomanava la dosi de reforç al cap de tres mesos d’haver rebut la pauta completa, en comptes dels sis mesos que ara es preveia. Contra l’òmicron no n’hi ha prou amb la pauta completa, sinó que cal la de reforç, sigui de Moderna o de BioNTech/Pfizer.
jueves, 16 de diciembre de 2021
El adiós
Y Merkel ya es excanciller Gemma Casadevall Berlín, 16 dic (EFE).- Alemania, pero también Europa, se despidieron este 2021 del liderazgo de Angela Merkel, una etapa de 16 años marcada por un estilo atípico de ejercer el poder, sacudida en su última etapa por la lucha contra la pandemia y que deja como asignatura pendiente de modernizar su país. Merkel cumplió su compromiso de seguir en su puesto hasta la investidura de un sucesor. El 8 de diciembre la relevó el socialdemócrata Olaf Scholz, 5.860 días después de haberse convertido en la primera mujer que accedía a la Cancillería alemana. Era también la primera persona crecida en territorio comunista que lo lograba y la más joven entre sus antecesores, con 51 años. Unas horas antes de la investidura de Scholz, Cancillería hacía público un comunicado sobre una última conversación entre Merkel con los líderes de EE.UU., Francia, Italia y el Reino Unido -Joe Biden, Emmanuel Macron, Mario Draghi y Boris Johnson- a propósito de los movimientos rusos junto a Ucrania. El ucraniano es uno de los conflictos que no ha podido zanjar la líder que marcó la pauta en la crisis de la zona euro o ante la emergencia migratoria de 2015. A la primera de esas crisis respondió con la tenaza de la austeridad; a la segunda, manteniendo abiertas las fronteras a los refugiados cuando otros las cerraban. La primera ola de la covid-19 la revalorizó como líder de referencia. La mostró como una política de formación científica y capacidad de análisis, mientras otros mandatarios daban bandazos. Pero ello no evitó a Alemania la furia de la segunda y la tercera olas; la cuarta sorprendió al país con cierto vacío de poder, entre una canciller en funciones y un sucesor que aún no funcionaba. Su legado está por escribir, puesto que es la historia la que coloca a un político en su lugar. Pero parece indiscutible que esta líder, a la que tanto se criticó por lenta como por imparable, marcó un estilo de ejercer el poder, basado en el consenso y no en la confrontación. LA LÍDER GLOBAL Merkel no superó por diez días el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl (1982-1998). Dejó el cargo como la más longeva entre los líderes occidentales y a la que solo superó, en veteranía, uno de sus "ogros" internacionales, el ruso Vladímir Putin. Representó al eje transtatlántico con cuatro líderes estadounidenses -George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden- y al franco-alemán con cuatro franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarzoky, François Hollande y Macron-; cuidó las relaciones con cinco británicos -Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Johnson- y con tres españoles -José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez-. La lista se eternizaría con Italia -ocho primeros ministros-. En su ronda de despedidas, a escala internacional o nacional, habrá acumulado más reconocimientos, títulos "honoris causa", premios o regalos de los que caben en ninguna estantería. LA AGENDA ALEMANA A la investidura de Scholz asistió desde la tribuna de visitantes del Bundestag, ya que tampoco optó al escaño de diputada que, desde 1990, tuvo por Stralsund, la ciudad del este alemán donde arrancó su carrera tras la caída del muro de Berlín. Desde esa tribuna recibió la ovación de los diputados, con excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que el espectro parlamentario mantiene aislado. Su último año como canciller ha sido duro. No solo por la pandemia, sino también por las devastadoras inundaciones con más de 180 muertos en el oeste del país. La catástrofe hizo patente los estragos de la emergencia climática y recordó el incumplimiento alemán de los objetivos de reducción de emisiones. Al tripartito de Scholz con verdes y liberales le corresponderá luchar contra la precariedad laboral dejada por la austeridad, demostrar ambición climática, poner al día su tejido industrial e impulsar la digitalización. La pandemia confrontó al gran socio europeo con situaciones impropias de un país rico -como la imposibilidad de practicar el teletrabajo o la escuela virtual-. Al bloque conservador de Merkel le llegó el turno de encontrar un nuevo líder sólido, tras hundirse en su mínimo en unas elecciones nacionales -un 24,1 %-, con el centrista Armin Laschet como candidato. LO PERSONAL Circulan varias versiones sobre los planes de la excanciller, retirada con 67 años. Se asegura que acompañará a su esposo, el científico Joachim Sauer, profesor invitado en Turín. O que se instalará en Templin, la ciudad germano-oriental donde creció. Mantiene una oficina en la avenida Bajo los Tilos berlinesa, la misma que tuvo Kohl. Su secretaria desde hace treinta años, Beate Baumann, avanzó que escribirá unas memorias políticas. Baumann ha sido el puntal de la actividad de Merkel, junto con su asesora en comunicación, Eva Christiansen, o su exportavoz de Gobierno, Steffen Seibert. EFE gc/jam/rml | |
martes, 7 de diciembre de 2021
Lauterbach, cómo no
Scholz lliga un govern tripartit centrat en la covid
Olaf Scholz ocuparà la cancelleria que deixa Angela Merkel des de la posició de continuador de l’última gran coalició i, alhora, necessitat d’aplicar dinamisme a un país que es comporta com un paquiderm. El líder socialdemòcrata, encara vicecanceller de Merkel, va donar ahir el primer –encara que silenciós– cop de puny damunt la taula en nomenar el seu ministre de Sanitat. Karl Lauterbach, expert epidemiòleg, fins ara rostre omnipresent a les tertúlies televisives, serà el pròxim titular de Sanitat.
Ha estat una decisió difícil, perquè implicava trencar un primer objectiu declarat: Scholz s’havia compromès a tenir un govern paritari, amb tantes dones como homes en càrrecs ministerials. Per fer-ho hauria hagut de deixar fora Lauterbach. Als socialdemòcrates els toquen set ministeris, cinc als Verds i quatre als liberals, segons el pacte de coalició. Els Verds n’havien repartit tres a dones i dos a homes, mentre que els liberals només han deixar un dels seus càrrecs per a una ministra. Perquè sortissin els números, Scholz hauria hagut de donar cinc ministeris a dones. Però tenia dues carteres ja adjudicades: Treball, per a Hubertus Heil, un ministre molt ben rodat amb Merkel, i el Ministeri de la Cancelleria, per al seu home de confiança, Wolfgang Schmidt.
Renunciar a Lauterbach hauria estat un començament feble, en un moment en què la pandèmia torna a ser la principal preocupació del ciutadà. Totes les advertències de Lauterbach, fins ara en format tertúlies, s’han complert. La quarta onada de contagis torna a estar fora de control, malgrat que a l’estiu el ministre de Sanitat sortint, Jens Spahn, descartava una situació semblant a la de l’any passat.
Spahn, que va arribar a aspirar a succeir Merkel com a líder conservador, deixarà el càrrec amb incidències màximes –430 contagis en set dies per 100.000 habitants-- i sense que ningú no gosi posar la mà al foc sobre confinaments futurs. De rebutjar la vacuna obligatòria, com feia el conjunt de les forces parlamentàries alemanyes, s’ha passat a planificar com posar-la en marxa. També aquí Lauterbach va avançar-se en el pronòstic segons el qual amb la voluntarietat no n’hi hauria prou.
Lauterbach és l’home del moment. De veure’l cada dos per tres per televisió es passarà a tenir-lo al ministeri més compromès del moment. Abans de la seva designació, els Verds ja havien donat el sí al pacte de coalició. El sí va guanyar en la consulta a la militància per un 86%. Els socialdemòcrates li havien donat el vistiplau dissabte amb un 98,8%, mentre que el Partit Liberal (FDP) el va avalar diumenge amb un 92%.
Merkel, un adeu sense rècord
Fins fa poc, semblava possible que Merkel deixés el poder amb un rècord matemàtic, el de permanència en el càrrec que té el patriarca conservador Helmut Kohl, que va ocupar la cancelleria 5.870 dies, entre l’1 d’octubre del 1982 i el 28 d’octubre del 1998. Merkel en complirà 5.860 demà, dia de la investidura de Scholz. Les negociacions entre socialdemòcrates, Verds i liberals han estat disciplinades, d’acord amb el calendari previst. Quan es van obrir formalment, es van marcar l’objectiu de la investidura per a aquesta setmana de desembre. I s’ha complert. Les raons del calendari van més enllà de l’interès per veure Merkel encara més històrica del que ja és. Allargar artificialment el seu mandat deu dies volia dir que Scholz no aniria a la cimera europea del 17 de desembre com a canceller. O que la verda Annalena Baerbock no s’estrenaria com a ministra d’Afers Estrangers divendres, al G-7.
lunes, 6 de diciembre de 2021
Y ganó Lauterbach
Scholz completa un gobierno casi paritario y centrado en la pandemia
Gemma Casadevall
Berlín, 6 dic (EFE).- La nueva coalición de Gobierno alemana, bajo el liderazgo del socialdemócrata Olaf Scholz, será un equipo algo más joven que el último de la canciller saliente Angela Merkel, concentrada en la lucha contra la pandemia y casi paritario, al menos en el reparto de ministerios.
El pacto de coalición tiene el visto bueno de los partidos implicados. Los Verdes comunicaron este lunes el resultado de su consulta a las bases, que dieron el sí por un 86 % de los votos; el sábado, el congreso del Partido Socialdemócrata (SPD) lo respaldó con un 98,8 %, mientras que el domingo el Partido Liberal (FDP) lo hizo por un 92 %.
El pacto de gobierno quedó así listo para ser firmado mañana. Le seguirá el miércoles la investidura de Scholz en el Parlamento (Bundestag), donde el tripartito suma 416 de los 736 diputados. Se cerrará así la "era Angela Merkel", tras los 16 años en el poder de una mujer, crecida en el este, que en 2005 hizo ya historia con su llegada a la Cancillería.
El próximo gobierno no cumplirá el objetivo declarado de Scholz de lograr un reparto paritario de sus carteras. Habrán pesado sobre ello la pandemia, por un lado, y el hecho de que uno de los tres socios, los liberales, no compartían ese objetivo.
Scholz no dio hasta hoy la lista de los siete ministros, dos de los cuales se daban por seguros -Hubertus Heil, titular de Trabajo bajo Merkel, que seguirá en el cargo, y Wolfgang Schmidt, persona de confianza de Scholz, como ministro de la Cancillería.
Para lograr el objetivo de la paridad debería haber designado el SPD a cinco mujeres para los restantes ministerios y dejar fuera al experto en epidemiología Karl Lauterbach. Es una figura de referencia en la pandemia, defensor de la máxima cautela, de la vacunación obligatoria y objeto preferente de las hostilidades de los antivacunas.
Scholz hizo pesar la prioridad de la lucha contra la pandemia y optó por Lauterbach para Sanidad. "Nosotros hemos optado para nuestros siete ministerios por cuatro mujeres y tres hombres", afirmó Scholz, al dar a conocer la lista de sus titulares. Los Verdes tendrán tres mujeres y dos hombres, mientras que el FDP solo una ministra, por tres ministros.
Las ministras del SPD serán Christina Lambrecht, hasta ahora ministra de Justicia, que pasará a Defensa; en Interior estará Nancy Faeser y al frente del nuevo ministerio de la Vivienda se colocará Klara Geywitz, vicepresidenta del SPD. La última cartera de su competencia, Ayuda al Desarrollo, será para Svenja Schulze, hasta ahora en Medio Ambiente.
Con la designación de Lauterbach, Scholz reafirmó la prioridad de la lucha contra la pandemia. La semana pasada puso al general mayor Carsten Breuer al frente del equipo de crisis contra la covid que integrarán representantes de su gobierno, de los "Länder" y expertos.
LA PERSPECTIVA VERDE Y LA LIBERAL
La lucha contra la pandemia es "lo primerísimo", coincidió la co-presidenta de los Verdes, Annalena Baerbock, designada ministra de Asuntos Exteriores y, con 40 años, la más joven miembro del próximo gobierno, junto con su correligionaria Anne Spiegel, de su misma edad y futura titular del Ministerio de Familia, Mujer y Juventud.
La media de edad estará en los 50,2 años, uno por debajo de la correspondiente a la gran coalición de Merkel al asumir sus tareas, en 2017.
Baerbock quiere marcar su propia línea a Exteriores, un departamento que desde hace décadas se mueve por el mismo patrón -europeísmo, fidelidad al eje franco-alemán y al transatlántico-. No se prevén rupturas, pero sí posiciones más críticas respecto a China o Rusia.
Su compañero en la co-presidencia verde, Robert Habeck, marcará sus propias pautas al frente del superministerio de Economía y Clima. Será el nuevo vicecanciller, la posición que ocupó Scholz con Merkel.
Agricultura será para Cem Özdemir, quien en 1994 marcó un hito al convertirse en el primer diputado de origen turco en el Bundestag. Cierra la lista de ministros verdes Steffi Lemke, en Medio Ambiente.
El tercer miembro de la alianza es el FDP -obtuvo un 11,5 % en las generales, frente al 14,8 % de los Verdes y el 25,7 % del SPD-. Pero le corresponde una cartera clave, Finanzas, que asume su líder, Christian Lindner, defensor del freno de la deuda.
A los liberales les corresponderán asimismo Transportes y Digitalización, que ocupará el secretario general, Volker Wissing, mientras que en Justicia estará Marco Buschmann. Reservan un ministerio a una mujer, Bettina Stark-Watzinger, para Educación. EFE gc/egw/ie
viernes, 3 de diciembre de 2021
Lauterbach, un problema matemático
Scholz, ante el dilema de la paridad
Gemma Casadevall
Berlín, 3 dic (EFE).- El socialdemócrata Olaf Scholz entra mañana en la recta final hasta su investidura como canciller, el próximo miércoles, con la prevista ratificación de su pacto de coalición por parte de su partido y de sus futuros socios, verdes y liberales, y la incógnita de quién asumirá la cartera de Sanidad. Al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponde el primer turno para dar el visto bueno al acuerdo negociado en su ronda final entre Scholz, los copresidentes verdes -Robert Habeck y Annalena Baerbock- y el líder del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, junto a su secretario general, Volker Wissing. Lo hará en un congreso con voto telemático este sábado. Le seguirá el domingo el FDP en un formato similar, tras lo cual el lunes los Verdes comunicarán el resultado de la consulta entre sus 125.000 militantes. La ratificación de los tres socios aún virtuales, una constelación inédita a escala de un gobierno federal alemán, es el penúltimo capítulo hasta el relevo en el poder. Éste se materializará con la sesión de investidura, prevista para el miércoles, en el Bundestag (Parlamento), donde el tripartito suma 416 del total de 736 escaños. "El miércoles terminará la etapa en la Cancillería de Angela Merkel. A partir de ahí, como ha anunciado reiteradamente, se retirará de la actividad política", respondió hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, a la pregunta sobre los planes futuros o posible agenda pública de la líder. Ese día habrá cumplido 5.860 días en el cargo -diez menos que el patriarca conservador Helmut Kohl, récord de permanencia en el poder en la Alemania actual-. Seibert, con once años cumplidos como portavoz, no reveló tampoco cuáles son sus propios planes tras el fin, ya inminente, de la "era Merkel". SANIDAD, LA ÚLTIMA INCÓGNITA El reparto de carteras se conoce: seis para el SPD, cinco para los Verdes -entre ellos el superministerio de Economía y Clima, para Habeck, además del de Asuntos Exteriores, para Baerbock-, y cuatro para el FDP -encabezados por Finanzas, para Lindner, defensor del techo de deuda. Los liberales nunca favorecieron la cuota femenina: están en la franja baja en cuanto a representación de mujeres en el Bundestag, con un 23,9 % de escaños ocupados por diputadas; el furgón de cola lo ocupa la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 13 % de parlamentarias. En la asignación de sus carteras tampoco buscaron la paridad, sino que tres de sus cuatro ministerios estarán ocupados por hombres -Finanzas, Justicia y Transportes-. Los Verdes, partido con la máxima cuota de escaños femeninos, un 59 %, compensó algo ese desequilibrio al asignar tres de sus cinco carteras a mujeres -Exteriores, Medioambiente y el Ministerio de la Mujer, Familia y Juventud. Pero ni así evitan a Scholz el probablemente mayor dilema ante la formación de su equipo. Su puesto como jefe de gobierno obviamente no está en discusión. Tampoco hay dudas respecto al de ministro adscrito a la Cancillería, un cargo adicional a los seis que les corresponden, que será para Wolfgang Schmidt, persona de confianza desde que era alcalde-gobernador de Hamburgo, antes de convertirse en vicecanciller de Merkel. Se da por hecho, asimismo, que seguirá al frente de Trabajo y Asuntos Sociales Hubertus Heil, puntal de los logros de sello socialdemócrata en la pasada legislatura y también del objetivo de subir el salario mínimo interprofesional de sus 9,5 euros actuales a 12, incluido en el pacto de coalición. A Scholz no le queda margen si aspira a la paridad en lo que respecta a Sanidad. Para muchos compatriotas, la persona ideal es Karl Lauterbach, experto en la materia y omnipresente en los medios desde que estalló la pandemia. Cada uno de sus pronósticos, advertencias y recomendaciones sobre las pautas a seguir se ha cumplido. Defiende la máxima cautela, en línea con lo que ha sido la gestión de Merkel, quien deja el puesto sin haber podido atajar la última de las grandes crisis de sus 16 años como canciller. Los Verdes y los liberales asignaron sus ministerios tras presentar su pacto de coalición. Scholz, quien asignó ya la jefatura del equipo de crisis contra la covid al general mayor Carsten Breuer, se guarda su lista y no la dará a conocer, según ha asegurado, hasta la semana próxima. EFE gc/egw/jac | |
Baño de realidad
Alemanya s’afegeix a la vacunació obligatòria
La vacunació obligatòria, una línia vermella fins fa ben poc per a tot l’espectre parlamentari alemany, serà a mitjà termini –és a dir, al febrer– un fet, amb el sí virtual d’Angela Merkel. Després de setmanes de sensació de buit de poder, la cancellera sortint i el seu successor, Olaf Scholz, van acordar-ho en una reunió amb els líders regionals, la darrera amb Merkel al poder.
Hi ha massa “llacunes de no immunitzats”, va admetre Merkel. La taxa de ciutadans amb la pauta completa de vacunació és del 68,8%. Hi ha 30 milions de dosis per administrar fins a finals d’any. Però la fúria de la quarta onada de contagis i la variant sud-africana fan necessari recórrer a l’instrument que ja es disposen a activar veïns com ara Àustria. La vacunació obligatòria trigarà uns mesos. La darrera reunió de Merkel amb els líders regionals, més Scholz, va servir, a més, per consensuar uns protocols d’actuació immediata, com el tancament de l’oci nocturn quan se superi la incidència setmanal de 350 casos per 100.000 habitants –ara mateix la incidència setmanal és de 438 casos–. O limitar l’accés al comerç no essencial als vacunats.
Scholz, que previsiblement serà investit dimecres vinent, va assumir així el lideratge de la batalla contra la covid, una crisi que Merkel no ha pogut vèncer. Ja ha designat com a cap del nou equip de crisi el general Carsten Breuer, tot i que encara no se sap qui serà el seu titular de Sanitat. Demà, el seu Partit Socialdemòcrata (SPD) ha de ratificar el pacte de coalició i diumenge s’espera que ho faci el Partit Liberal (FDP) de Christian Lindner, el falcó del fre del deute, que serà ministre de Finances. L’endemà, dilluns, s’espera el vistiplau d’Els Verds, que tindran el superministeri d’Economia i Clima, per al copresident Robert Habeck, i el d’Afers Estrangers, per a Annalena Baerbock.
Merkel passarà a ser excancellera. No haurà batut el rècord de permanència en el poder de Helmut Kohl per deu dies –s’hi hauria hagut d’estar fins al 17 de desembre–. Però és clar que no li cal tampoc un rècord estadístic per ser històrica.
Ahir al vespre, Merkel va tenir el seu comiat militar amb música de Nina Hagen. Com mana la tradició, als cancellers –com als presidents, els ministres de Defensa i els màxims càrrecs militars– se’ls acomiada amb la Zapfenstreich, el toc de retirada. Una marxa nocturna, amb soldats desfilant amb torxes, que ve de temps prussians i que sempre aixeca una mica de controvèrsia, perquè també va adoptar-la Adolf Hitler.
A més de les marxes militars i de l’himne nacional, cada destinatari de la cerimònia té dret a triar un parell de cançons. Gerhard Schröder va triar en el seu comiat, el 2005, el My way. Merkel, tres peces: el Du hast den Farbfilm vergessen, de la reina del punk Nina Hagen; Für mich soll’s rote Rosen regnen, de la gran dama de la cançó alemanya Hildegard Knef, i un himne religiós del segle XVIII, Grosse Gott, wir loben dich.
jueves, 2 de diciembre de 2021
Última mutación de Merkel
Alemania impone la vacuna obligatoria ante la «laguna de no inmunizados»
Alemania se plegó a la evidencia de que la lucha contra la covid no se ganará mientras existan «lagunas de no inmunizados» –en palabras de la canciller saliente, Angela Merkel- como las que persisten en ese país. Deberá imponerse la vacunación obligatoria. Se hará, previsiblemente, en febrero. Y, de sentarse aún Merkel como diputada en el Bundestag (Parlamento), su voto sería a favor de esa imposición. La canciller, quien como el resto de su bloque conservador y sus socios de coalición socialdemócratas habían defendido siempre la voluntariedad de la vacuna, admitió así un giro que hasta hace poco parecía impensable. Merkel se retirará del poder previsiblemente la próxima semana y no ocupará ningún escaño parlamentario. Pero dejó constancia de cuál sería su hipotético voto, tras su última reunión con los líderes regionales y su previsto sucesor, el socialdemócrata Olaf Scholz.
La vacuna será obligatoria en un país donde la tasa de ciudadanos con la pauta completa está en el 68,8 % --por debajo de España o Portugal, entre otros socios europeos. Sus autoridades se plantean administrar 30 millones de dosis –entre primeras, segundas o de refresco-- en lo que queda de año. Pero hasta que esto ocurra y hasta que entre en vigor la obligatoriedad de vacunarse pasarán demasiadas semanas. La incidencia por siete días y 100.000 habitantes ha descendido levemente en los últimos días, tras meses de ascenso continuado. Sigue, sin embargo, en niveles muy altos, con 439,2 casos a escala nacional y por encima de los 1.100 en los distritos del este más afectados.
Se necesitan medidas de alcance nacional y aplicación inmediata, coincidieron la canciller saliente y su sucesor. Hasta ahora, regían severas restricciones a escala regional, tanto en el este como en Baviera. La última reunión dirigida por Merkel sirvió para consensuar protocolos unitarios, como el cierre del ocio nocturno a partir de niveles de incidencia superiores a los 350 casos semanales. El acceso a comercios no esenciales quedará restringido en todo el país a los vacunados o sanados. Y se limitarán las reuniones entre no vacunados a personas de un mismo núcleo de convivencia u otras dos de otro núcleo.
Scholz asumió así, de facto, las riendas de la batalla contra la covid, una crisis que Merkel no ha podido dejar zanjada. La canciller, que a lo largo de sus 16 años en el poder ha afrontado tantas otras crisis, desde la del euro a la de los refugiados, dejará el cargo en el peor momento de la pandemia para Alemania. Si en la primera ola se la revalorizó como una líder de formación científica –es doctora en Ciencias Físicas- que sabía trasladar a sus ciudadanos conceptos complejos que otros mandatarios no acertaban a entender, en la segunda y la tercera Alemania se vio castigada por picos de muertos y contagios, que solo descendieron tras meses de cierre de la vida pública.
La cuarta ola ha caído con toda su virulencia en la primera potencia europea en medio del relevo político. Las autoridades alemanas respondieron durante semanas con medidas tibias, mientras la vecina Austria y otros socios aplicaban confinamientos o avanzaban hacia la vacunación obligatoria.
A Merkel, canciller aún en funciones, se le reprochó de nuevo lo que ha sido una constante en su ejercicio del poder –las reacciones tardías--. Y a Scholz, haber estado demasiado concentrado en la negociación de su coalición con verdes y liberales, en lugar de ponerse al frente ya de la gestión, desde su posición de vicecanciller del ejecutivo saliente.
El relevo formal del poder se demorará aún unos días. La fecha prevista para la investidura de Scholz es el próximo miércoles. Antes de ello, el sábado, su Partido Socialdemócrata (SPD) deberá ratificar el pacto de coalición. Le seguirá el domingo el Partido Liberal (FDP), en un formato parecido, del que su líder, Christian Lindner, halcón defensor del freno de la deuda, saldrá formalmente designado como ministro de Finanzas.
Ya el lunes, los Verdes darán a conocer el resultado de su consulta entre las bases, con su co-presidente Robert Habeck como futuro superministro de Economía y del Clima, y su compañera de cúpula bicéfala, Annalena Baerbock, como titular de Asuntos Exteriores.
Scholz designó ya esta semana al jefe del equipo de crisis contra la covid, el general mayor Carsten Creuer. Pero le falta presentar la lista de los seis ministros que corresponden a su partido. El más complejo es el de Sanidad, para el que se ha barajado insistentemente a Karl Lauterbach, experto de referencia en toda la crisis de la pandemia para los ciudadanos alemanes. En su contra habla el objetivo de presentar un equipo paritario entre hombres y mujeres. De las seis plazas que debe designar el SPD, tres están fijadas –la de Scholz, la de su ministro de la Cancillería, para su hombre de confianza Wolfgang Schmidt, y la de Trabajo, para su titular saliente, Hubertus Heil-. A Scholz no le queda ya más margen para otro hombre, si se ciñe al objetivo de la paridad.





