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jueves, 11 de mayo de 2023

Lo de todos los días en Ratingen

 Un antivacunas provoca una explosión dantesca en un bloque de viviendas alemán

Joana Serra
La secuencia de los hechos es aún materia de investigación. Pero todo apunta a que un hombre de 57 años, con antecedentes por delitos menores pero conocido como seguidor de teorías conspiranoicas y movimientos antivacunas, provocó una explosión dantesca en su vivienda, en un bloque de 10 plantas. Ocurrió sobre las 11 de la mañana en la localidad de Ratingen, en un extrarradio del populoso "Land" de Renania del Norte-Westfalia. El mismo sospechoso abrió la puerta a los agentes policiales que acudieron a su viviena. Lo hicieron en una inspección que parecía de rutina, alertados por la sociedad arrendataria del edificio y ante los síntomas de que algo raro ocurría en ese departamente.
Inmediatamente se produjo una violenta detonación que provocó graves quemaduras tanto en dos agentes policiales que participaban en el operativo, así como en diez miembros del cuerpo de bomberos que acudieron al lugar tras la detonación.
El propio inquilino sufrió asimismo heridas de gravedad, no se sabe si debidas a la explosión o derivadas de su detención o forcejeo con los agentes. Tras la detonación se desplegó un notable operativo policial, incluidas fuerzas especiales, mientras se acordonaba toda la zona residencial.
Pero además de la explosión en sí misma o la conmoción general en los vecinos, las investigaciones en curso apuntan a un drama familiar, así como a la posibilidad de que su propio causante hubiera buscado deliberadamente atraerse al lugar a la policía.
Dentro de la vivienda, los agentes policiales encontraron un cadáver. Aparentemente no se trata de una víctima mortal de la detonación, sino de alguien que llevaba ya bastante tiempo muerto.
 Según el diario sensacionalista "Bild", el cuerpo hallado en el interior de la vivienda es el de la madre del causante de la detonación. Ambos vivían en ese departamento.
Dicho medio apunta asimismo a la tesis de la trampa policial. El inquilino en cuestión parecía poseído por las teorías conspiranoicas y aversión a las fuerzas policiales, a las que consideraba "cómplices" del sistema represor que había impuesto la vacunación obligatoria contra la covid.
El ministro del Interior del "Land", el más poblado del país y también entre los más afectados por las bolsas de pobreza y precariedad de Alemana, pidió no entrar en especulaciones y esperar el resultado de las investigaciones. "Me parece increíble que los agentes implicados en un operativo tengan que literalmente arriesgar sus vidas de esta manera. Es una locura inconcebible", afirmó Herbert Reul, el titular de Interior regional.
En términos parecidos se pronunció la ministra federal del gobierno de Olaf Scholz, la socialdemócrata Nancy Faeser: "Es inconconcible que un operativo de rutina pueda derivar en un suceso tan terrible", afirmó.

sábado, 6 de agosto de 2022

Precampaña de otoño

 


Los ultras alemanes buscan el "voto del descontento" pro Putin
Joana Serra
"En otoño, cuando suba la factura del gas, veremos si se mantiene el apoyo a las sanciones contra Moscú", afirmaba en una entrevista con la televisión pública alemana ARD el presidente de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Tino Chrupalla. Hasta ahora, y pese a las múltiples alarmas ante una inflación disparada, un 70 % de los alemanes aprueba el apoyo a Ucrania, de acuerdo con un sondeo de ese medio.
Pero en octubre debe entrar en vigor la tasa introducida por la coalición entre socialdemócratas, verdes y liberales del canciller Olaf Scholz, en apoyo a las compañías en apuros, como UNIPER. Es decir, las proveedoras del gas ruso, afectadas por la reducción de los suministros de Gazprom a través del gaseoducto Nord Stream. Al consumidor le acarreará un coste adicional de entre 1,5 y 5 céntimos por Kwh, según cuál sea la evolución de los suministros que Rusia redujo ya a un 20 % de su capacidad.
En cálculos del canciller socialdemócrata y de su ministro de Economía y Protección del Clima, el verde Robert Habeck, la tasa significará "unos cientos de euros más" anuales en los hogares que cocinan, se duchan o usan calefacción a gas. Aproximadamente un 49,5 % del total de los hogares alemanes.
El apoyo a las sanciones actuales cederá a más tardar en noviembre, vaticina el líder de la AfD, uno de los partidos dichos "amigos" de Vladímir Putin entre la familia ultraderechista europea. Una cosa es no climatizar la piscina pública en verano, bajo temperaturas casi tórridas como las que se registran este año en Alemania. Otra, hacerlo en otoño o invierno, tras el cierre de la piscina al aire libre para pasar a la cubierta, donde además imperará la ducha fría.
Tampoco se encajará igual de bien el paseo de regreso a casa en bici con los monumentos y edificios públicos apagados en un país donde, en invierno, oscurece a las cuatro de la tarde.
Las imágenes del año anterior, con decenas de miles de manifestantes protestando contra las restricciones por la covid entre la Puerta de Brandeburgo y el barrio gubernamental berlinés pueden repetirse. No solo porque, como vaticina el ministro de Sanidad Karl Lauterbach, volverá a imponerse el uso de la mascarilla -ahora solo vigente en el transporte público- por la previsible siguiente ola de contagios. También por el nuevo descontento que empieza a formarse ya con la suma de tantas crisis.
En los momentos álgidos de la pandemia, las protestas contra las restricciones aunaron a movimientos antivacunas de todo tipo, con defensores de teorías de la conspiración, comerciantes afectados por el cierre de la vida pública o ciudadanos incomodados por éstas. La AfD era la única fuerza parlamentaria omnipresente en esas marchas.
El tripartito de Scholz teme los efectos de un nuevo "movimiento de protesta". Recientemente, en un acto público en Baviera, el verde Habeck tuvo que luchar por hacerse entender en medio de los abucheos de centenares de ciudadanos movilizados contra su presencia. Habeck es el político mejor valorado del país -muy por delante de Scholz, en persistente caída de popularidad-. Su partido avanzó a la segunda posición en las elecciones de Baviera de 2019, por detrás de la conservadora Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), la formación dominante en ese "Land" desde hace décadas. Ello no le evitó consignas hostiles similares al "Merkel muss weg" -"Merkel debe irse"- con que la ultraderecha persiguió a la líder conservadora en su última legislatura.
Habeck, como Scholz, ha reconocido que la vida diaria "será difícil" a partir del otoño para muchos ciudadanos. Alemania es un país próspero, porque su industria lo es. Pero 13 millones de personas -de los 82 millones de ciudadanos del país- viven en el umbral de la pobreza o la marginalidad, según datos recientes de la Oficina Federal de Estadística (Destatis). La crisis energética y la dependencia del gas ruso abocan a la primera economía a la recesión. En el segundo trimestre, se cayó en la fase del estancamiento, con un 0,0 % de crecimiento del producto interior bruto (PIB).
Habeck, como su correligionaria y ministra de Exteriores, Annalena Baerbock, se han preguntado en voz alta si, en una situación como la que se avecina, se mantendrá la "cohesión social". La ministra del Interior, la socialdemócrata Nancy Faeser, ha avanzado que se esperan "protestas radicalizadas".
La AfD es una formación debilitada electoralmente por los cismas entre sus corrientes dichas moderadas y las más cercanas al neonazismo. En las generales de 2021 quedó en un  10,3 %, frente al 12,6 % de 2017, el porcentaje que la catapultó como tercera fuerza al Parlamento (Bundestag). De líder de la oposición con la gran coalición de Angela Merkel pasó a la posición de quinta fuerza parlamentaria.
Acumula sanciones por el ingreso de donativos irregulares, de procedencia dudosa, y se la identifica como un partido "pro Putin" en el espectro parlamentario alemán. Sueña con la reactivación, a partir de aquello que mejor se dá al conjunto de las ultraderecha europea: capitalizar a su favor el descontento social.

martes, 15 de febrero de 2022

Una que nos ahorramos

El Oro de Honor virtual de Huppert y otros daños colaterales de una Berlinale bajo la covid

Gemma Casadevall

Berlín, 15 feb (EFE). La Berlinale ha sorteado con menos contratiempos que los temidos las restricciones impuestas por la covid, aunque finalmente el daño colateral más visible fue un Oso de Oro de Honor obligadamente virtual para la homenajeada del año, la actriz francesa Isabelle Huppert.

A Huppert se la esperaba para la gala especial de este martes, víspera del reparto de premios entre los dieciocho aspirantes de la sección oficial de la 72 edición del festival. Un inoportuno positivo de covid en la diva, notificado el lunes, derivó en su ausencia física en la capital alemana.


Se mantuvo la gala prevista en el Berlinale Palast, incluido el estreno de À propos de Joan. Al actor alemán Lars Eidinger, coprotagonista del filme junto a Huppert, se le asignó el cometido de pronunciar el discurso en honor a la actriz. La homenajeada asistió "a distancia", desde París, a la ceremonia, a la espera de un pronto reencuentro con Berlín, indicaron los codirectores del festival, Mariette Rissenbeek y Carlo Chatrian.

Huppert es "la actriz por excelencia, la actriz con la que crecimos, la persona que se nos viene de inmediato a la cabeza cuando se habla de una intérprete", afirmó Eidinger, quien en el filme interpreta a su pareja, un escritor unos veinte años más joven.

La película, dirigida por Laurent Larivière, coloca a Huppert en el papel de una exitosa editora, que recuerda su pasado entre Irlanda y Francia mientras conduce en una noche lluviosa.

Es una mujer segura de sí misma y algo altiva, de acuerdo a la línea habitual en Huppert. Junto al gran amor del pasado, habla al espectador del hijo o su relación con Eidinger. El filme discurre entre saltos en el tiempo, recuerdos o traumas antiguos, más lecciones aprendidas de todo ello.

De acuerdo a lo habitual en la Berlinale, además de la gala se había incluido en la Berlinale un ciclo con los papeles más destacados de la actriz, desde La Céremonie (1995), con protagonismo compartido con la igualmente malévola Sandrine Bonnaire y a las órdenes de Chabrol, a L'avenir (2016), de Mia Hansen-Love.

La gala en honor a Huppert fue la plasmación más mediática de los daños colaterales de la pandemia sobre el festival. Rissenbeek y Chatrian habían asumido el desafío de volver a lo presencial, tras la edición estrictamente digital del año pasado, con la vida pública prácticamente cerrada en Alemania.

Este año, con un 75 % de la población alemana vacunada con la pauta completa y el 55 % con la dosis de refresco, se articuló un dispositivo bastante estricto, de acuerdo a los parámetros de las autoridades de Berlín.

Los representantes de los medios acreditados han tenido que presentar, además del certificado covid, un test diario negativo para poder acceder a cualquier pase o rueda de prensa, que además estaban sujetas a un registro previo.

En las inmediaciones del Berlinale Palast había varios puntos donde hacer el test de antígenos -gratis- y el dispositivo funcionó con bastante agilidad, lo mismo que el registro previo para obtener entradas de prensa.

Pero ello no ha evitado algunas molestias, especialmente en las primeras jornadas, hasta adquirir cierta práctica en el manejo de las correspondientes aplicaciones, etc.

Había que madrugar algo más de lo habitual para asegurarse la asistencia puntual al primer pase de prensa del día -a las 09.00 hora local (08.00 GMT)- y no dejarse llevar por los nervios a la espera del resultado del test.

Pero fuera de esas incomodidades, impaciencias y la incertidumbre ante el veredicto de los antígenos -un positivo implicaba quedar fuera para el resto del festival-, la Berlinale "bajo el covid" fue logísticamente fluida.

A las seis jornadas de competición, más la gala de los premios de mañana, seguirán cuatro días adicionales enteramente destinados a la venta de entradas al público.

A diferencia del festival de Cannes, la Berlinale pone a disposición del ciudadano localidades para todas sus secciones, a lo que debe su sello de identidad como certamen popular.

Para el público corriente, las reglas son algo más suaves: quien tiene la dosis de refresco queda liberado del test del día negativo.

El festival se abrió el jueves pasado, cuando en Alemania se marcaban a diario nuevos picos de incidencia, con 1.450 casos por siete días y 100 mil habitantes.

Desde hace tres días el índice va en descenso y el Gobierno considera que se ha dejado atrás la tónica ascendente.

sábado, 1 de enero de 2022

Reencuentro con Bea

 Francia anticipa «semanas difíciles» por ómicron


B. JUEZ / J. SERRAParís / Berlín

El presidente francés anticipó en su discurso de Año Nuevo que vienen «semanas difíciles» en la lucha contra la variante ómicron en Francia, aunque mostró su esperanza de que 2022 sea el año del fin de la pandemia de covid-19. «Las semanas que vienen serán difíciles, todos lo sabemos: el virus circula y circulará cada vez más», dijo Macron. El presidente advirtió de que, debido a lo contagiosa que es la variante ómicron, los franceses verán muchas de las actividades de la vida diaria «desorganizadas». Y aseguró que el Gobierno velará por «la continuidad de los servicios públicos y de la nación».

En la lucha contra el virus, Macron reiteró la importancia de la vacunación. E instó a los cinco millones de franceses no vacunados a ponerse la inyección contra el covid-19. Actualmente, 53 millones están totalmente vacunados y 24 millones han recibido la dosis de refuerzo. No obstante, lanzó un mensaje de optimismo sobre 2022 y los próximos años. El presidente galo confía en que 2022 sea «el año de salida de la epidemia».

El presidente recordó a los 123.000 fallecidos en Francia por covid-19 desde que comenzó la pandemia hace dos años y agradeció a médicos y enfermeros por su incansable combate contra el virus. Además, confirmó que, a pesar de la pandemia, las elecciones presidenciales de abril y las legislativas de junio tendrá lugar tal y como está previsto.

«Más rápidos que el virus»

En Berlín, el socialdemócrata Olaf Scholz se estrenó en el tradicional mensaje de Año Nuevo como canciller alemán. De pie y en traje oscurso, pero con un discurso muy parecido al que habría transmitido su predecesora, Angela Merkel. Pidió cohesión social, respeto y solidaridad frente a la pandemia. Y velocidad, en la lucha contra el virus.

Por primera vez en 16 años no era Merkel, con una de sus chaquetas en uno de sus colores preferidos y sentada ante su escritorio, quien se dirigía a la ciudadanía. Sin embargo, como todo lo que ha envuelto el relevo en el poder alemán, dominó la continuidad.

En su último mensaje, Merkel advirtió que se estaba ante un invierno duro. En esos momentos, Alemania estaba en máximos diarios de víctimas mortales –1.129, ese 31 de diciembre de 2020–. La esperanza estaba depositada en la primera vacuna europea, que además partía de Alemania y que había sido desarrollada por el matrimonio de científicos Ugur Sahin y Özlem Türeci, fundadores de BioNTech.

Un año después, Alemania vuelve a estar con la incidencia en alza, aunque sin esas dramáticas cifras de muertos. «Tenemos que ser más rápidos que el virus», insistió Scholz, en unos momentos en que media Europa está expuesta a caer bajo el dominio de ómicron.

La sociedad alemana «no está dividida», aseguró Scholz, con el argumento de que «la inmensa mayoría» de los ciudadanos actúan con responsabilidad frente al covid. Sus deseos para 2022 se resumían en dos palabras: «respeto y solidaridad».

martes, 28 de diciembre de 2021

Silvestre ómicron

Alemanya no vol festes per celebrar el Cap d’Any, tampoc per als vacunats

Kreuzberg, a medias

 

Alemania limita la Nochevieja con la incidencia a la baja

J. SERRA | Berlín


Alemania no se fía de su nivel de incidencia, actualmente a la baja, ni quiere una explosión de contagios como los que sufren las vecinas Francia o Dinamarca, bajo el dominio de ómicron. El Gobierno federal y los poderes regionales dejaron festejar las Navidades sin mayores restricciones, en un país donde se por sí las reuniones familiares son en formato moderado. Pero sí cortaron por lo sano los festejos de Nochevieja, más proclives a botellones y batallas campales de pirotecnia para recibir el año, para seguir luego la fiesta.

Desde este martes quedaron prohibidas las reuniones de más de diez personas, si todas ellas están vacunadas, o entre los miembros de un hogar y dos invitados más, si entre ellos hay no inmunizados. Quien no podía presentar su pasaporte covid tenía ya cerrado desde hace semanas el acceso a comercios no esenciales, restaurantes, cines, teatros o piscinas públicas.

Con las nuevas restricciones se cierran para todos, inmunizados o no, las discotecas y bares de copas, salvo algunas excepciones en clubes bajo condiciones estrictas de higiene.

Las nuevas restricciones se mantendrán al menos hasta el 7 de enero, en que vuelven a reunirse el canciller Olaf Scholz y los líderes regionales. Para entonces podrá evaluarse la situación de la pandemia. La incidencia bajó a 215 casos por siete días y 100.000 habitantes -llegó a estar en 480 a finales de noviembre-. Pero se considera que los datos no serán fiables hasta entrado enero, dado que durante las festividades el cómputo de datos se ralentiza.

miércoles, 22 de diciembre de 2021

Navidad

 

Alemanya també endureix mesures

jueves, 16 de diciembre de 2021

El adiós

 

Y Merkel ya es excanciller

Gemma Casadevall

Berlín, 16 dic (EFE).- Alemania, pero también Europa, se despidieron este 2021 del liderazgo de Angela Merkel, una etapa de 16 años marcada por un estilo atípico de ejercer el poder, sacudida en su última etapa por la lucha contra la pandemia y que deja como asignatura pendiente de modernizar su país.
Merkel cumplió su compromiso de seguir en su puesto hasta la investidura de un sucesor. El 8 de diciembre la relevó el socialdemócrata Olaf Scholz, 5.860 días después de haberse convertido en la primera mujer que accedía a la Cancillería alemana. Era también la primera persona crecida en territorio comunista que lo lograba y la más joven entre sus antecesores, con 51 años.
Unas horas antes de la investidura de Scholz, Cancillería hacía público un comunicado sobre una última conversación entre Merkel con los líderes de EE.UU., Francia, Italia y el Reino Unido -Joe Biden, Emmanuel Macron, Mario Draghi y Boris Johnson- a propósito de los movimientos rusos junto a Ucrania.
El ucraniano es uno de los conflictos que no ha podido zanjar la líder que marcó la pauta en la crisis de la zona euro o ante la emergencia migratoria de 2015. A la primera de esas crisis respondió con la tenaza de la austeridad; a la segunda, manteniendo abiertas las fronteras a los refugiados cuando otros las cerraban.
La primera ola de la covid-19 la revalorizó como líder de referencia. La mostró como una política de formación científica y capacidad de análisis, mientras otros mandatarios daban bandazos. Pero ello no evitó a Alemania la furia de la segunda y la tercera olas; la cuarta sorprendió al país con cierto vacío de poder, entre una canciller en funciones y un sucesor que aún no funcionaba.
Su legado está por escribir, puesto que es la historia la que coloca a un político en su lugar. Pero parece indiscutible que esta líder, a la que tanto se criticó por lenta como por imparable, marcó un estilo de ejercer el poder, basado en el consenso y no en la confrontación.

LA LÍDER GLOBAL

Merkel no superó por diez días el récord de permanencia en el poder de Helmut Kohl (1982-1998). Dejó el cargo como la más longeva entre los líderes occidentales y a la que solo superó, en veteranía, uno de sus "ogros" internacionales, el ruso Vladímir Putin.
Representó al eje transtatlántico con cuatro líderes estadounidenses -George W. Bush, Barack Obama, Donald Trump y Biden- y al franco-alemán con cuatro franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarzoky, François Hollande y Macron-; cuidó las relaciones con cinco británicos -Tony Blair, Gordon Brown, David Cameron, Theresa May y Johnson- y con tres españoles -José Luis Rodríguez Zapatero, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez-.
La lista se eternizaría con Italia -ocho primeros ministros-. En su ronda de despedidas, a escala internacional o nacional, habrá acumulado más reconocimientos, títulos "honoris causa", premios o regalos de los que caben en ninguna estantería.

LA AGENDA ALEMANA

A la investidura de Scholz asistió desde la tribuna de visitantes del Bundestag, ya que tampoco optó al escaño de diputada que, desde 1990, tuvo por Stralsund, la ciudad del este alemán donde arrancó su carrera tras la caída del muro de Berlín.
Desde esa tribuna recibió la ovación de los diputados, con excepción de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), el partido al que el espectro parlamentario mantiene aislado.
Su último año como canciller ha sido duro. No solo por la pandemia, sino también por las devastadoras inundaciones con más de 180 muertos en el oeste del país. La catástrofe hizo patente los estragos de la emergencia climática y recordó el incumplimiento alemán de los objetivos de reducción de emisiones.
Al tripartito de Scholz con verdes y liberales le corresponderá luchar contra la precariedad laboral dejada por la austeridad, demostrar ambición climática, poner al día su tejido industrial e impulsar la digitalización. La pandemia confrontó al gran socio europeo con situaciones impropias de un país rico -como la imposibilidad de practicar el teletrabajo o la escuela virtual-.
Al bloque conservador de Merkel le llegó el turno de encontrar un nuevo líder sólido, tras hundirse en su mínimo en unas elecciones nacionales -un 24,1 %-, con el centrista Armin Laschet como candidato.

LO PERSONAL

Circulan varias versiones sobre los planes de la excanciller, retirada con 67 años. Se asegura que acompañará a su esposo, el científico Joachim Sauer, profesor invitado en Turín. O que se instalará en Templin, la ciudad germano-oriental donde creció.
Mantiene una oficina en la avenida Bajo los Tilos berlinesa, la misma que tuvo Kohl. Su secretaria desde hace treinta años, Beate Baumann, avanzó que escribirá unas memorias políticas.
Baumann ha sido el puntal de la actividad de Merkel, junto con su asesora en comunicación, Eva Christiansen, o su exportavoz de Gobierno, Steffen Seibert. EFE      gc/jam/rml   

martes, 7 de diciembre de 2021

Lauterbach, cómo no

 

Scholz lliga un govern tripartit centrat en la covid

lunes, 6 de diciembre de 2021

Y ganó Lauterbach

Scholz completa un gobierno casi paritario y centrado en la pandemia

Gemma Casadevall

Berlín, 6 dic (EFE).- La nueva coalición de Gobierno alemana, bajo el liderazgo del socialdemócrata Olaf Scholz, será un equipo algo más joven que el último de la canciller saliente Angela Merkel, concentrada en la lucha contra la pandemia y casi paritario, al menos en el reparto de ministerios.
El pacto de coalición tiene el visto bueno de los partidos implicados. Los Verdes comunicaron este lunes el resultado de su consulta a las bases, que dieron el sí por un 86 % de los votos; el sábado, el congreso del Partido Socialdemócrata (SPD) lo respaldó con un 98,8 %, mientras que el domingo el Partido Liberal (FDP) lo hizo por un 92 %.
El pacto de gobierno quedó así listo para ser firmado mañana. Le seguirá el miércoles la investidura de Scholz en el Parlamento (Bundestag), donde el tripartito suma 416 de los 736 diputados. Se cerrará así la "era Angela Merkel", tras los 16 años en el poder de una mujer, crecida en el este, que en 2005 hizo ya historia con su llegada a la Cancillería.
El próximo gobierno no cumplirá el objetivo declarado de Scholz de lograr un reparto paritario de sus carteras. Habrán pesado sobre ello la pandemia, por un lado, y el hecho de que uno de los tres socios, los liberales, no compartían ese objetivo.
Scholz no dio hasta hoy la lista de los siete ministros, dos de los cuales se daban por seguros -Hubertus Heil, titular de Trabajo bajo Merkel, que seguirá en el cargo, y Wolfgang Schmidt, persona de confianza de Scholz, como ministro de la Cancillería.
Para lograr el objetivo de la paridad debería haber designado el SPD a cinco mujeres para los restantes ministerios y dejar fuera al experto en epidemiología Karl Lauterbach. Es una figura de referencia en la pandemia, defensor de la máxima cautela, de la vacunación obligatoria y objeto preferente de las hostilidades de los antivacunas.
Scholz hizo pesar la prioridad de la lucha contra la pandemia y optó por Lauterbach para Sanidad. "Nosotros hemos optado para nuestros siete ministerios por cuatro mujeres y tres hombres", afirmó Scholz, al dar a conocer la lista de sus titulares. Los Verdes tendrán tres mujeres y dos hombres, mientras que el FDP solo una ministra, por tres ministros.
Las ministras del SPD serán Christina Lambrecht, hasta ahora ministra de Justicia, que pasará a Defensa; en Interior estará Nancy Faeser y al frente del nuevo ministerio de la Vivienda se colocará Klara Geywitz, vicepresidenta del SPD. La última cartera de su competencia, Ayuda al Desarrollo, será para Svenja Schulze, hasta ahora en Medio Ambiente.
Con la designación de Lauterbach, Scholz reafirmó la prioridad de la lucha contra la pandemia. La semana pasada puso al general mayor Carsten Breuer al frente del equipo de crisis contra la covid que integrarán representantes de su gobierno, de los "Länder" y expertos.

LA PERSPECTIVA VERDE Y LA LIBERAL

La lucha contra la pandemia es "lo primerísimo", coincidió la co-presidenta de los Verdes, Annalena Baerbock, designada ministra de Asuntos Exteriores y, con 40 años, la más joven miembro del próximo gobierno, junto con su correligionaria Anne Spiegel, de su misma edad y futura titular del Ministerio de Familia, Mujer y Juventud.
La media de edad estará en los 50,2 años, uno por debajo de la correspondiente a la gran coalición de Merkel al asumir sus tareas, en 2017.
Baerbock quiere marcar su propia línea a Exteriores, un departamento que desde hace décadas se mueve por el mismo patrón -europeísmo, fidelidad al eje franco-alemán y al transatlántico-. No se prevén rupturas, pero sí posiciones más críticas respecto a China o Rusia.
Su compañero en la co-presidencia verde, Robert Habeck, marcará sus propias pautas al frente del superministerio de Economía y Clima. Será el nuevo vicecanciller, la posición que ocupó Scholz con Merkel.
Agricultura será para Cem Özdemir, quien en 1994 marcó un hito al convertirse en el primer diputado de origen turco en el Bundestag. Cierra la lista de ministros verdes Steffi Lemke, en Medio Ambiente.
El tercer miembro de la alianza es el FDP -obtuvo un 11,5 % en las generales, frente al 14,8 % de los Verdes y el 25,7 % del SPD-. Pero le corresponde una cartera clave, Finanzas, que asume su líder, Christian Lindner, defensor del freno de la deuda.
A los liberales les corresponderán asimismo Transportes y Digitalización, que ocupará el secretario general, Volker Wissing, mientras que en Justicia estará Marco Buschmann. Reservan un ministerio a una mujer, Bettina Stark-Watzinger, para Educación. EFE   gc/egw/ie

viernes, 3 de diciembre de 2021

Lauterbach, un problema matemático

Scholz, ante el dilema de la paridad

Gemma Casadevall


Berlín, 3 dic (EFE).- El socialdemócrata Olaf Scholz entra mañana en la recta final hasta su investidura como canciller, el próximo miércoles, con la prevista ratificación de su pacto de coalición por parte de su partido y de sus futuros socios, verdes y liberales, y la incógnita de quién asumirá la cartera de Sanidad.
Al Partido Socialdemócrata (SPD) le corresponde el primer turno para dar el visto bueno al acuerdo negociado en su ronda final entre Scholz, los copresidentes verdes -Robert Habeck y Annalena Baerbock- y el líder del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, junto a su secretario general, Volker Wissing.
Lo hará en un congreso con voto telemático este sábado. Le seguirá el domingo el FDP en un formato similar, tras lo cual el lunes los Verdes comunicarán el resultado de la consulta entre sus 125.000 militantes.
La ratificación de los tres socios aún virtuales, una constelación inédita a escala de un gobierno federal alemán, es el penúltimo capítulo hasta el relevo en el poder. Éste se materializará con la sesión de investidura, prevista para el miércoles, en el Bundestag (Parlamento), donde el tripartito suma 416 del total de 736 escaños.
"El miércoles terminará la etapa en la Cancillería de Angela Merkel. A partir de ahí, como ha anunciado reiteradamente, se retirará de la actividad política", respondió hoy el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, a la pregunta sobre los planes futuros o posible agenda pública de la líder.
Ese día habrá cumplido 5.860 días en el cargo -diez menos que el patriarca conservador Helmut Kohl, récord de permanencia en el poder en la Alemania actual-. Seibert, con once años cumplidos como portavoz, no reveló tampoco cuáles son sus propios planes tras el fin, ya inminente, de la "era Merkel".

SANIDAD, LA ÚLTIMA INCÓGNITA

El reparto de carteras se conoce: seis para el SPD, cinco para los Verdes -entre ellos el superministerio de Economía y Clima, para Habeck, además del de Asuntos Exteriores, para Baerbock-, y cuatro para el FDP -encabezados por Finanzas, para Lindner, defensor del techo de deuda.
Los liberales nunca favorecieron la cuota femenina: están en la franja baja en cuanto a representación de mujeres en el Bundestag, con un 23,9 % de escaños ocupados por diputadas; el furgón de cola lo ocupa la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un 13 % de parlamentarias.
En la asignación de sus carteras tampoco buscaron la paridad, sino que tres de sus cuatro ministerios estarán ocupados por hombres -Finanzas, Justicia y Transportes-.
Los Verdes, partido con la máxima cuota de escaños femeninos, un 59 %, compensó algo ese desequilibrio al asignar tres de sus cinco carteras a mujeres -Exteriores, Medioambiente y el Ministerio de la Mujer, Familia y Juventud.
Pero ni así evitan a Scholz el probablemente mayor dilema ante la formación de su equipo. Su puesto como jefe de gobierno obviamente no está en discusión. Tampoco hay dudas respecto al de ministro adscrito a la Cancillería, un cargo adicional a los seis que les corresponden, que será para Wolfgang Schmidt, persona de confianza desde que era alcalde-gobernador de Hamburgo, antes de convertirse en vicecanciller de Merkel.
Se da por hecho, asimismo, que seguirá al frente de Trabajo y Asuntos Sociales Hubertus Heil, puntal de los logros de sello socialdemócrata en la pasada legislatura y también del objetivo de subir el salario mínimo interprofesional de sus 9,5 euros actuales a 12, incluido en el pacto de coalición.
A Scholz no le queda margen si aspira a la paridad en lo que respecta a Sanidad. Para muchos compatriotas, la persona ideal es Karl Lauterbach, experto en la materia y omnipresente en los medios desde que estalló la pandemia.
Cada uno de sus pronósticos, advertencias y recomendaciones sobre las pautas a seguir se ha cumplido. Defiende la máxima cautela, en línea con lo que ha sido la gestión de Merkel, quien deja el puesto sin haber podido atajar la última de las grandes crisis de sus 16 años como canciller.
Los Verdes y los liberales asignaron sus ministerios tras presentar su pacto de coalición. Scholz, quien asignó ya la jefatura del equipo de crisis contra la covid al general mayor Carsten Breuer, se guarda su lista y no la dará a conocer, según ha asegurado, hasta la semana próxima. EFE  gc/egw/jac


Baño de realidad

 

Alemanya s’afegeix a la vacunació obligatòria


La vacu­nació obli­gatòria, una línia ver­me­lla fins fa ben poc per a tot l’espec­tre par­la­men­tari ale­many, serà a mitjà ter­mini –és a dir, al febrer– un fet, amb el sí vir­tual d’Angela Merkel. Després de set­ma­nes de sen­sació de buit de poder, la can­ce­llera sor­tint i el seu suc­ces­sor, Olaf Scholz, van acor­dar-ho en una reunió amb els líders regi­o­nals, la dar­rera amb Merkel al poder.

Hi ha massa “lla­cu­nes de no immu­nit­zats”, va adme­tre Merkel. La taxa de ciu­ta­dans amb la pauta com­pleta de vacu­nació és del 68,8%. Hi ha 30 mili­ons de dosis per admi­nis­trar fins a finals d’any. Però la fúria de la quarta onada de con­ta­gis i la vari­ant sud-afri­cana fan neces­sari recórrer a l’ins­tru­ment que ja es dis­po­sen a acti­var veïns com ara Àustria. La vacu­nació obli­gatòria tri­garà uns mesos. La dar­rera reunió de Merkel amb els líders regi­o­nals, més Scholz, va ser­vir, a més, per con­sen­suar uns pro­to­cols d’actu­ació imme­di­ata, com el tan­ca­ment de l’oci noc­turn quan se superi la incidència set­ma­nal de 350 casos per 100.000 habi­tants –ara mateix la incidència set­ma­nal és de 438 casos–. O limi­tar l’accés al comerç no essen­cial als vacu­nats.

Scholz, que pre­vi­si­ble­ment serà inves­tit dime­cres vinent, va assu­mir així el lide­ratge de la bata­lla con­tra la covid, una crisi que Merkel no ha pogut vèncer. Ja ha desig­nat com a cap del nou equip de crisi el gene­ral Cars­ten Bre­uer, tot i que encara no se sap qui serà el seu titu­lar de Sani­tat. Demà, el seu Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) ha de rati­fi­car el pacte de coa­lició i diu­menge s’espera que ho faci el Par­tit Libe­ral (FDP) de Chris­tian Lind­ner, el falcó del fre del deute, que serà minis­tre de Finan­ces. L’endemà, dilluns, s’espera el vis­ti­plau d’Els Verds, que tin­dran el super­mi­nis­teri d’Eco­no­mia i Clima, per al copre­si­dent Robert Habeck, i el d’Afers Estran­gers, per a Anna­lena Baer­bock.

Merkel pas­sarà a ser excan­ce­llera. No haurà batut el rècord de per­manència en el poder de Hel­mut Kohl per deu dies –s’hi hau­ria hagut d’estar fins al 17 de desem­bre–. Però és clar que no li cal tam­poc un rècord estadístic per ser històrica.

Ahir al ves­pre, Merkel va tenir el seu comiat mili­tar amb música de Nina Hagen. Com mana la tra­dició, als can­ce­llers –com als pre­si­dents, els minis­tres de Defensa i els màxims càrrecs mili­tars– se’ls aco­mi­ada amb la Zap­fens­treich, el toc de reti­rada. Una marxa noc­turna, amb sol­dats des­fi­lant amb tor­xes, que ve de temps prus­si­ans i que sem­pre aixeca una mica de con­trovèrsia, perquè també va adop­tar-la Adolf Hit­ler.

A més de les mar­xes mili­tars i de l’himne naci­o­nal, cada des­ti­na­tari de la cerimònia té dret a triar un parell de cançons. Ger­hard Schröder va triar en el seu comiat, el 2005, el My way. Merkel, tres peces: el Du hast den Farb­film ver­ges­sen, de la reina del punk Nina Hagen; Für mich soll’s rote Rosen reg­nen, de la gran dama de la cançó ale­ma­nya Hil­de­gard Knef, i un himne religiós del segle XVIII, Grosse Gott, wir loben dich.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Última mutación de Merkel

 Alemania impone la vacuna obligatoria ante la «laguna de no inmunizados»

Joana Serra, Corresponsal en Berlín

Alemania se plegó a la evidencia de que la lucha contra la covid no se ganará mientras existan «lagunas de no inmunizados» –en palabras de la canciller saliente, Angela Merkel- como las que persisten en ese país. Deberá imponerse la vacunación obligatoria. Se hará, previsiblemente, en febrero. Y, de sentarse aún Merkel como diputada en el Bundestag (Parlamento), su voto sería a favor de esa imposición. La canciller, quien como el resto de su bloque conservador y sus socios de coalición socialdemócratas habían defendido siempre la voluntariedad de la vacuna, admitió así un giro que hasta hace poco parecía impensable. Merkel se retirará del poder previsiblemente la próxima semana y no ocupará ningún escaño parlamentario. Pero dejó constancia de cuál sería su hipotético voto, tras su última reunión con los líderes regionales y su previsto sucesor, el socialdemócrata Olaf Scholz.

La vacuna será obligatoria en un país donde la tasa de ciudadanos con la pauta completa está en el 68,8 % --por debajo de España o Portugal, entre otros socios europeos. Sus autoridades se plantean administrar 30 millones de dosis –entre primeras, segundas o de refresco-- en lo que queda de año. Pero hasta que esto ocurra y hasta que entre en vigor la obligatoriedad de vacunarse pasarán demasiadas semanas. La incidencia por siete días y 100.000 habitantes ha descendido levemente en los últimos días, tras meses de ascenso continuado. Sigue, sin embargo, en niveles muy altos, con 439,2 casos a escala nacional y por encima de los 1.100 en los distritos del este más afectados.

Se necesitan medidas de alcance nacional y aplicación inmediata, coincidieron la canciller saliente y su sucesor. Hasta ahora, regían severas restricciones a escala regional, tanto en el este como en Baviera. La última reunión dirigida por Merkel sirvió para consensuar protocolos unitarios, como el cierre del ocio nocturno a partir de niveles de incidencia superiores a los 350 casos semanales. El acceso a comercios no esenciales quedará restringido en todo el país a los vacunados o sanados. Y se limitarán las reuniones entre no vacunados a personas de un mismo núcleo de convivencia u otras dos de otro núcleo.

Scholz asumió así, de facto, las riendas de la batalla contra la covid, una crisis que Merkel no ha podido dejar zanjada. La canciller, que a lo largo de sus 16 años en el poder ha afrontado tantas otras crisis, desde la del euro a la de los refugiados, dejará el cargo en el peor momento de la pandemia para Alemania. Si en la primera ola se la revalorizó como una líder de formación científica –es doctora en Ciencias Físicas- que sabía trasladar a sus ciudadanos conceptos complejos que otros mandatarios no acertaban a entender, en la segunda y la tercera Alemania se vio castigada por picos de muertos y contagios, que solo descendieron tras meses de cierre de la vida pública.

La cuarta ola ha caído con toda su virulencia en la primera potencia europea en medio del relevo político. Las autoridades alemanas respondieron durante semanas con medidas tibias, mientras la vecina Austria y otros socios aplicaban confinamientos o avanzaban hacia la vacunación obligatoria.

A Merkel, canciller aún en funciones, se le reprochó de nuevo lo que ha sido una constante en su ejercicio del poder –las reacciones tardías--. Y a Scholz, haber estado demasiado concentrado en la negociación de su coalición con verdes y liberales, en lugar de ponerse al frente ya de la gestión, desde su posición de vicecanciller del ejecutivo saliente.

El relevo formal del poder se demorará aún unos días. La fecha prevista para la investidura de Scholz es el próximo miércoles. Antes de ello, el sábado, su Partido Socialdemócrata (SPD) deberá ratificar el pacto de coalición. Le seguirá el domingo el Partido Liberal (FDP), en un formato parecido, del que su líder, Christian Lindner, halcón defensor del freno de la deuda, saldrá formalmente designado como ministro de Finanzas.

Ya el lunes, los Verdes darán a conocer el resultado de su consulta entre las bases, con su co-presidente Robert Habeck como futuro superministro de Economía y del Clima, y su compañera de cúpula bicéfala, Annalena Baerbock, como titular de Asuntos Exteriores.

Scholz designó ya esta semana al jefe del equipo de crisis contra la covid, el general mayor Carsten Creuer. Pero le falta presentar la lista de los seis ministros que corresponden a su partido. El más complejo es el de Sanidad, para el que se ha barajado insistentemente a Karl Lauterbach, experto de referencia en toda la crisis de la pandemia para los ciudadanos alemanes. En su contra habla el objetivo de presentar un equipo paritario entre hombres y mujeres. De las seis plazas que debe designar el SPD, tres están fijadas –la de Scholz, la de su ministro de la Cancillería, para su hombre de confianza Wolfgang Schmidt, y la de Trabajo, para su titular saliente, Hubertus Heil-. A Scholz no le queda ya más margen para otro hombre, si se ciñe al objetivo de la paridad.