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lunes, 11 de mayo de 2026

En La Haya con Delcy

Delcy Rodríguez defiende ante la CIJ la "titularidad venezolana" sobre el Esequibo y pide a Guyana volver al "diálogo directo"



La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, habla con los medios a su llegada este domingo al Aeropuerto Internacional de Ámsterdam-Schiphol. / PALACIO DE MIRAFLORES / EFE
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 Gemma Casadevall    La Haya11 MAY 2026 

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se personó este lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU, con sede en La Haya, encabezando la delegación que defiende la titularidad de su país sobre el Esequibo, región que forma parte de Guyana y cuya riqueza petrolera ha activado un conflicto territorial histórico. Desde la capital neerlandesa, la líder chavista reclamó de Guyana volver al "diálogo directo", en lugar de persistir en una demanda ante La Haya que ha derivado, a su parecer, en un "absurdo jurídico".

"Ninguna sentencia de esta Corte brindará una solución definitiva a la controversia territorial que sea aceptable para ambas partes”, afirmó, en español. La suya fue la última intervención por parte venezolana de la vista pública celebrada en la CIJ, al término de las argumentaciones de su equipo de juristas, alternativamente en inglés o francés. Persistir en la demanda ante esa Corte, dijo, pone a prueba "la buena fe" de las partes y lleva a "atrincherarse en posiciones alejadas de un arreglo práctico".

Guyana recurrió a la CIJ en 2018 con la intención de hacer valer como definitivo el laudo suscrito en 1899, que estableció las fronteras con Esequibo como parte de su territorio. Venezuela sostiene que debe respetarse el acuerdo suscrito en Ginebra en 1962, cuatro años antes de que Guyana accediese a la independencia.

El litigio territorial enfrenta a ambos países caribeños desde hace décadas. La presencia de Rodríguez elevó el nivel de la vista pública. Era el primer viaje fuera del Caribe de la presidenta venezolana, quien ascendió a ese puesto a principios de año tras la captura por Estados Unidos de Nicolás Maduro.

Hace unos días avanzó desde Caracas su propósito de viajar "al extranjero" a "defender Venezuela". De inmediato se relacionó este anuncio con las audiencias que se abrieron el pasado día 4 en La Haya y que, de acuerdo al calendario de la CIJ, terminaban este lunes.

Ante los 15 jueces de la CIJ, presidida por el japonés Yuji Iwasawa, la delegación venezolana recordó la historia de Esequibo, desde tiempos de la colonización española y de la británica, en el caso de Guyana, para tratar de desarmar la demanda presentada por el Gobierno de Georgetown ante La Haya. En disputa está la región fronteriza de Esequibo, que representa un 60% del territorio de Guyana.

Visita controvertida

Rodríguez aterrizó el domingo en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Ahí la esperaba el titular de Exteriores de su país, Yván Gil, quien hasta ahora había encabezado la delegación de su país ante la CIP.

Según la líder chavista, a la que desde la captura de Maduro reconoce como presidenta venezolana Donald Trump, "no hay duda de que el único titular de la Guayana Esequiba es Venezuela".

La presidenta está entre los 69 venezolanos sancionados desde 2018 por la Unión Europea (UE), aunque cuenta con una excepción por asistir a las vistas de la Corte de Naciones Unidas. Las sanciones europeas se sustentan en acusaciones que van de acciones contra la democracia y el Estado de Derecho a violaciones de derechos humanos, represión a los opositores al régimen y al conjunto de la sociedad civil.

Un conflicto territorial reavivado por el petróleo

El litigio ante la CIJ arranca de un laudo de 1899 que fijaba la frontera entre la entonces colonia británica y Venezuela. Caracas lo acató durante 60 años, hasta que en 1962 lo declaró nulo por considerarlo irregular. Reclama desde entonces Caracas un territorio que ocupa unos 160.000 kilómetros cuadrados, o dos tercios de Guyana.

Las autoridades de Guyana formalizaron en 2018 su demanda ante el máximo tribunal de las Naciones Unidas, cuya función principal es dirimir conflictos entre países por vía pacífica. Venezuela no reconoce su autoridad en este litigio territorial.

El conflicto territorial cobró virulencia a partir de 2015. Fue a raíz del descubrimiento de ExxonMobil de enormes yacimientos petrolíferos. A Guyana, independiente de 1966 y con apenas medio millón de habitantes, se le suponen las mayores reservas mundiales de crudo per cápita.

Maduro endureció ya el tono y las amenazas hacia la antigua colonia británica. Desde 2025 se han sucedido las denuncias del Gobierno de Georgetown contra ataques venezolanos en la frontera. Tras el relevo a favor de Rodríguez se han producido nuevo incidentes fronterizos y denuncias de Guyana. Caracas los ha rebatido y asegurado que se trata de montajes o escenificaciones por parte de Guyana.

A juicio de Caracas, el litigio debe dirimirse en una negociación directa y sin intervención de terceros. Su propósito es desvincular a la CIJ del proceso.

Visita de una presidenta "reconocida" por Trump

La asistencia de Rodríguez en el imponente Palacio de la Paz, construido en 1909 y que justo hace unas semanas acogió el 80 aniversario de la CIJ, supone una normalización explícita de su presencia a escala internacional. Rodríguez ya había representado a Venezuela en la cumbre entre la UE y América Latina de 2023, entonces en calidad de vicepresidenta de Maduro. Desde que alcanzó la presidencia, con el reconocimiento de Trump, solo ha salido al exterior para viajes a países caribeños vecinos, como Granada y Barbados.

El hecho de estar incluida en la lista de sancionados de la UE ha alimentado las críticas de la oposición española en contra de la invitación cursada por el Gobierno de Pedro Sánchez a Rodríguez para que acuda a la Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en noviembre en España. Su asistencia no será "diferente" a su desplazamiento ahora a Países Bajos, afirmó el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, desde Bruselas. "España no escoge quién está al frente de un gobierno", añadió el ministro.

martes, 5 de mayo de 2026

De librería en librería

Manuel Silva-Ferrer

Investigador en ciències polítiques i energia

"Ormuz ens ha agafat pel coll, ens ha dut a un escanyament global"


Acce­le­rarà la crisi de l’estret d’Ormuz l’adeu al petroli? L’esca­lada dels preus dels com­bus­ti­bles fòssils ha dis­pa­rat la demanda dels cot­xes elèctrics. La Comissió Euro­pea busca con­tra rellotge un rellançament de la tran­sició cap a una eco­no­mia verda. Ho fa, però, pocs mesos després d’haver escan­da­lit­zat els qui aspi­ra­ven a un relleu ràpid cap a les ener­gies netes, en aigua­lir el pla de posar fi a la venda de motors de com­bustió el 2035. Va ser, és clar, sota la pressió del sec­tor de l’auto­moció, espe­ci­al­ment l’ale­many.

L’agenda glo­bal ha fet un gir radi­cal arran del tan­ca­ment d’Ormuz. De cop, s’ha fet palesa la gran dependència del petroli i, al damunt, no es per­cep una solució ràpida al des­fici pro­vo­cat per la guerra llançada per Donald Trump i Ben­ja­min Neta­nyahu con­tra l’Iran.

Una cosa és bus­car la fi a l’era del petroli en ter­mes energètics i una altra, ima­gi­nar-se que, si és que s’acon­se­gueix, impli­carà també l’adeu al que Manuel Silva-Fer­rer ano­mena “la petro­cul­tura”. És a dir, la dependència del nos­tre dia a dia de l’excre­ment del dia­ble, terme per al petroli que remet als indígenes de Veneçuela, el país d’ori­gen d’aquest pro­fes­sor de filo­so­fia i expert en estu­dis de l’ener­gia, esta­blert a Berlín des de fa més de vint anys. El petroli és l’oxi­gen i la sang de països pro­duc­tors i expor­ta­dors, com ara Veneçuela, ens explica. Però el grau d’addicció glo­bal als seus deri­vats no per­met pen­sar en una fi d’aquesta era, sinó en la seva per­petuïtat.

Hem pas­sat en temps rècord de par­lar d’una tran­sició verda a haver d’assu­mir la nos­tra addició al petroli o als seus deri­vats. El deto­nant ha estat el tan­ca­ment d’Ormuz, que ens ha dei­xat tena­llats, amb les com­pa­nyies aèries supri­mint vols perquè pot­ser d’aquí a uns mesos no tin­drem que­rosè i el ciu­tadà patint, no només pel preu de la ben­zina, sinó fins i tot per les vacan­ces. No érem cons­ci­ents del nos­tre grau de dependència?
La majo­ria de gent no ho és. O no ho era. Ten­deix a iden­ti­fi­car el petroli amb el com­bus­ti­ble o l’ener­gia que pot gene­rar. De cop hem entès tots ple­gats que si ens tan­quen l’aixeta d’Ormuz, el que s’esca­nya va molt més enllà. En tan­car Ormuz ens van aga­far pel coll i la con­seqüència n’és l’esca­nya­ment glo­bal. Ens crèiem que estàvem aban­do­nant el petroli perquè vèiem cada cop més cot­xes elèctrics i pla­ques solars. El per­cen­tatge d’ener­gia pro­ce­dent de les reno­va­bles s’ha acos­tat en alguns països al que pro­du­ei­xen els com­bus­ti­bles fòssils o ho ha superat. Però, a la pràctica, no estem aban­do­nant res. El con­sum de petroli con­ti­nua crei­xent i la indústria del petroli insis­teix que cal inver­tir-hi per garan­tir el que neces­sita el pla­neta. Si parem el petroli, ens morim de gana, és l’advertència pro­ce­dent del tan­ca­ment d’Ormuz. No és que no puguem car­re­gar el cotxe a la gaso­li­nera. És que ens que­dem sense el fer­ti­lit­zant per al cafè de cada matí.
Sense el cafè, sense la roba que por­tem, sense el munt de reci­pi­ents de plàstic que porta cadas­cuna de les ama­ni­des pre­pa­ra­des que com­prem al súper. Estem embo­li­cats de cap a peus en petroli.
El com­bus­ti­ble és, per des­comp­tat, el lloc comú més fort quant a iden­ti­fi­cació social amb el petroli. Però el con­junt de la nos­tra vida social quo­ti­di­ana és total­ment depen­dent del petroli. Al segle ante­rior vam sal­tar d’un dia a dia vin­cu­lat a mate­ri­als que sem­bla­ven més rudi­men­ta­ris, com les fus­tes imper­fec­tes i les teles tei­xi­des a mà, a aquest món pre­sump­ta­ment net del plàstic, del metall polit, de la pin­tura, dels pig­ments i del lacat per­fecte. Tot això només és pos­si­ble amb el petroli. La pro­ducció en sèrie de pro­duc­tes idèntics ha estat pos­si­bi­li­tada per l’ener­gia barata del petroli i els seus deri­vats.
La cadira on estic asse­guda, el tint dels meus cabells, les meves saba­tes, la meva mot­xi­lla, la cre­ma­llera de la meva jaqueta...
…la tinta d’aquest lli­bre que tinc a la mà, l’ener­gia que s’ha uti­lit­zat per a la impressió. També els medi­ca­ments, no ho obli­dem. La petroquímica ali­menta bona part de la indústria far­macèutica.
És a dir, que la petro­cul­tura no està en perill d’extinció.
Ara per ara, no. És una font d’ener­gia, fins ara, barata, que ha estat lli­gada a l’expansió indus­trial des del segle pas­sat. Si com­pa­rem l’expansió indus­trial que ha vis­cut el món en els dar­rers cent anys amb el que van ser els 5.000 anys ante­ri­ors ens ado­nem de les seves dimen­si­ons i de com aquest desen­vo­lu­pa­ment a escala pla­netària està vin­cu­lat a la petro­cul­tura.
D’on ve el terme ‘excre­ment del dia­ble’?
Bé, és un terme iden­ti­fi­cat amb la lle­genda negra que va envol­tar el petroli en els seus orígens. Ara, els aspec­tes nega­tius es rela­ci­o­nen amb estralls ecològics. Molt abans, va reco­llir el terme excre­ment del dia­ble un inves­ti­ga­dor i polític veneçolà, Juan Pablo Pérez Alfonzo, ano­me­nat “el pare de la OPEP”, en un tre­ball titu­lat Hundiéndo­nos en el excre­mento del dia­blo (1976). L’ori­gen n’és la paraula mene, amb què indígenes de l’ori­ent veneçolà par­la­ven d’una substància negra, lle­fis­cosa i pudenta que allà no s’extreia del subsòl, sinó que bro­llava a la superfície. Pérez Alfonzo va aler­tar de les con­seqüències nega­ti­ves del petroli en la soci­e­tat, no en ter­mes ecològics, sinó de dependència. El pre­o­cu­pa­ven les con­seqüències nega­ti­ves en països que basen tota la seva eco­no­mia en el petroli, com hem vist dècades després a Veneçuela. En aquest cas, accen­tu­ada per la cor­rupció i per un règim nefast, no només en ter­mes ideològics, sinó de gestió. Si col·lapsa el petroli, col·lapsa el país sen­cer.
Tot i aques­tes imat­ges nega­ti­ves, el petroli ha gene­rat una cul­tura popu­lar afa­vo­ri­dora. Hem cres­cut veient pel·lícules i sèries de tele­visió on els camps de petroli són sinònim de pros­pe­ri­tat. Sor­geix el petroli, tot­hom queda empas­ti­fat d’aquesta substància negra, lle­fis­cosa i pudenta. Però és el moment de feli­ci­tat. Amb les reno­va­bles això no passa. Sem­bla que no ens molesta tant tenir una gaso­li­nera davant de casa, que també és prou lletja, com les pla­ques foto­vol­tai­ques al balcó del veí.
És un pro­blema d’iden­ti­fi­cació amb el que ens sem­bla còmode. La tran­sició energètica és per­ce­buda per molts ciu­ta­dans com un des­man­te­lla­ment del nos­tre món còmode. No et pre­o­cu­pis per la llum, que sem­pre n’hi haurà. No et pre­o­cu­pis pel cotxe, que segur que engega men­tre hi hagi gaso­lina. Les reno­va­bles impli­quen un cost, un esforç, el repte d’adap­tar-s’hi, l’aven­tura de la inno­vació tec­nològica. Des­ca­val­car del món de l’ener­gia fòssil s’iden­ti­fica, en l’ima­gi­nari d’una part encara impor­tant de la població, amb renun­ciar a qua­li­tat de vida.
Vol dir que som massa còmodes o que estem mal­cri­ats pel petroli?
Una mica de tot ple­gat. Por­tem més de cent anys vivint d’aquesta manera. No és fàcil convèncer tot­hom de no fer ser­vir el cotxe, d’aga­far el metro, de no iden­ti­fi­car el fet de tenir un o més cot­xes a cada família amb bon nivell de vida. Costa convèncer un euro­peu de classe mit­jana. Ha estat com­pli­cat implan­tar l’ús de la bici­cleta en ciu­tats com París. Ha cal­gut una pandèmia per començar a fer a ser­vir la bici per a la mobi­li­tat urbana diària.
Curi­o­sa­ment, con­ti­nua més estès l’ús de la bici­cleta als països d’hiverns llargs, on la gent està acos­tu­mada a afron­tar les inclemències del temps, com al nord d’Europa, que a la Medi­terrània, on teòrica­ment s’hi podria anar tot l’any.
Bé, no vol­dria asse­nya­lar ningú. Però no és només la bici­cleta. Explica-li a un medi­ter­rani que apa­gui o si més no abaixi l’aire con­di­ci­o­nat a l’estiu. O a un ale­many, que fins fa poc feia ser­vir el carbó, que redu­eixi a la mei­tat la cale­facció a l’hivern. Són hàbits, for­mes de vida molt con­so­li­da­des. Com des­mun­tes aques­tes addic­ci­ons?
Al marge d’aquests com­por­ta­ments soci­als tan arre­lats hi ha el fac­tor ecològic. L’argu­ment de la neu­tra­li­tat en emis­si­ons hau­ria de ser irre­fu­ta­ble per convèncer-nos d’accep­tar cer­tes renúncies.
Teòrica­ment, ho és. I també és el fac­tor que impulsa, ni que sigui a poc a poc, la tran­sició verda. Però aquí hem de reconèixer també que la migració cap a les ener­gies netes està gene­rant altres for­mes de mala gestió o d’extrac­ti­visme per­ju­di­cial. Pre­te­nem aban­do­nar el petroli a favor del cotxe elèctric però al mateix temps ens ado­nem que neces­si­tem les bate­ries de liti, i no només per als cot­xes, sinó també per als telèfons mòbils, l’ús dels quals, ja posats a par­lar-ne, és alta­ment con­ta­mi­nant en ter­mes d’emis­si­ons. També cal fora­dar la terra per extreure aquests mate­ri­als que ali­men­ten les nos­tres bate­ries. I tot això té un cost ecològic bru­tal. Un vehi­cle elèctric no genera emis­si­ons, però la seva pro­ducció i després el seu ús dei­xen pet­jada.
D’acord, assu­mim que no podem, de moment, pres­cin­dir del petroli. Però si més no tenim l’exem­ple de Noru­ega, un país que inver­teix els ingres­sos gene­rats per les expor­ta­ci­ons del gas i petroli en el benes­tar de la població, en forma del seu fons sobirà, i en el desen­vo­lu­pa­ment de les reno­va­bles per al con­sum intern d’ener­gia. És una excepció, quant a bona gestió del petroli?
Hi ha altres exem­ples de bona gestió. Fins i tot al món àrab. Qatar també inver­teix en reno­va­bles, però en par­lem poc en ter­mes afa­vo­ri­dors perquè els seus dèficits en drets fona­men­tals en tapen la part posi­tiva. Veneçuela podria haver estat també un exem­ple posi­tiu. Quan van començar les extrac­ci­ons vam tenir mig segle de gestió econòmica­ment avan­tat­josa, en el sen­tit que vam viure un crei­xe­ment econòmic i en qua­li­tat de vida que no havíem vis­cut en cinc-cents anys. Part del desen­vo­lu­pa­ment econòmic dels Estats Units es deu també al petroli. Cal anar amb compte, quan diem que el petroli és, alhora, l’oxi­gen i la sang de la nació. Veneçuela n’és un para­digma. El pro­blema de Veneçuela no és el petroli, sinó la mala gestió que se n’ha fet. Con­ti­nua gene­rant riquesa, però és un país mono­pro­duc­tor que ha basat tota la seva eco­no­mia en el petroli, fins que ha petat.
Veneçuela va obrir l’any amb la cap­tura de Nicolás Maduro pels Estats Units, els esforços de l’opo­si­tora i premi Nobel de la pau María Corina Mac­hado per gua­nyar-se Donald Trump i l’ascensió beneïda per la Casa Blanca de la cha­vista Delcy Rodríguez a la pre­sidència del país. De qui és ara mateix el petroli de Veneçuela?
Vivim en un règim tute­lat, ple de para­do­xes. Hi ha un règim tute­lat que aquests dies sor­tia a recla­mar una limi­tació de les san­ci­ons a l’Iran al país que el tutela. Tenim el mateix règim que durant vint-i-cinc anys ens ha des­tros­sat Veneçuela i que con­ti­nua saque­jant-la. La diferència és que ara ho fa amb la com­pli­ci­tat dels Estats Units, que actua com en temps dels vir­reis espa­nyols a l’Amèrica Lla­tina. Hi havia un vir­rei, la missió del qual era, sobre­tot, fer que els tri­buts arri­bes­sin a la corona.
Es pot rever­tir aquesta situ­ació?
A Trump, afor­tu­na­da­ment i per una qüestió d’edat, no li que­den dècades al poder. Els Estats Units, amb totes les seves imper­fec­ci­ons, són encara una democràcia. Fins i tot dins del Par­tit Repu­blicà hi ha una enorme resistència i grups forts inten­tant bre­gar per a una tran­sició democràtica a Veneçuela. Ara no s’entre­veu el final de tot ple­gat, però cada dia es debat sobre aquesta tran­sició, no només entre els demòcra­tes sinó també entre els repu­bli­cans. Jo soc molt cau­telós amb la situ­ació actual. Penso, però, que mal­grat tot estem millor que com estàvem el 2 de gener (el dia abans de la cap­tura de Maduro). Con­ti­nuem vivint sota un règim auto­ri­tari, ara tute­lat. Però s’han obert cer­tes com­por­tes i s’estan rellançant ini­ci­a­ti­ves.

Perfil


Parlant de “petrocultura”

Parlar de petroli amb Manuel Silva-Ferrer és fer-ho de llibres, de cinema i de tot allò que remet a la “petrocultura”. També de política, tot i que prefereix no fer pronòstics agosarats “vista la imprevisibilitat que ens envolta”. La conversa arrenca a Andenbuch, la llibreria pionera a Berlín per a títols en castellà al barri multiètnic de Kreuzberg, i acaba en una altra llibreria, la Bücherbogen de la benestant Savignyplatz. Nascut a Caracas i resident a Berlín des de fa més de dues dècades, Silva-Ferrer és llicenciat en ciències de la comunicació a la Universitat Central de Veneçuela i doctorat en filosofia i estudis d’Amèrica Llatina a la Freie Universität de Berlín. Dirigeix la revista Trópico Absoluto, centrada en la cultura i la política veneçolanes. A Andenbuch va presentar Paisajes del subsuelo. Mapas y pliegues de las culturas de petróleo en la Venezuela del siglo XX, una obra col·lectiva de 400 pàgines de la qual és l’editor i que li ha costat sis anys veure publicada. “Els autors són part de la diàspora acadèmica. Gent com jo, que vam marxar fa dècades, i d’altres que ho han fet més recentment, quan la crisi es va posar més i més dura. Alguns, quan ja no els quedava res, no van sortir de manera organitzada o en avió, sinó caminant”, explica. Trobar un editor no va ser fàcil, fins que va topar amb l’editorial berlinesa De Gruyter, que l’ha publicat a la col·lecció Subatlantic. Latin American, Caribbean and Luso-African Ecologies. “És un bon moment per parlar de Veneçuela, i de petroli”, diu.

viernes, 16 de enero de 2026

Vergüenza afortunadamente ajena

Indignación en Noruega por la decisión de María Corina Machado de entregar la medalla del Nobel a Trump



María Corina Machado dice que le ofreció a Trump la medalla del Nobel de la Paz Lucía Feijoo Viera
 Gemma Casadevall    Berlín16 ENE 2026
 
Un Nobel de la Paz no puede "revocarse, compartirse ni transferirse", había recordado el Instituto Nobel Noruego, la víspera del encuentro en la Casa Blanca entre Donald Trump y María Corina Machado. "Los Estatutos del Nobel no imponen restricciones sobre lo que haga el galardonado con la medalla, el diploma o el premio en metálico (...) Independientemente de lo que ocurra con la medalla, el diploma o el premio, es el galardonado origal quien quedará registrado para la historia como su destinatario", precisó este viernes la institución, en medio del alud de críticas ante el 'regalo' a Trump por parte de la líder opositora venezolana.
La explicación del Instituto Nobel era previsible, puesto que así consta en sus Estatutos. El laureado es "libre de conservarlos, venderlos o donarlos". La decisión de Machado tampoco era una sorpresa. A Trump le había dedicado ya Machado el prestigioso galardón, en octubre, al conocerse que era la destinataria del Nobel de la Paz 2025, el premio que codicia el mandatario.
La fotografía difundida por Casa Blanca con Machado entregándole a Trump de la medalla del Nobel, enmarcada en dorado, ha desatado la indignación en Noruega. Se produce en un momento álgido, con Washington desafiando a Groenlandia y a Dinamarca, gran aliado de Oslo.
De "patética" ha calificado la decisión de Machado la analista Janne Haalans Matlary, desde la televisión pública noruega NRK. "En un mundo en que todo se puede comprar o vender, no debería extrañarnos que eso ocurra también con el Nobel de la Paz", escribe el columnista de ese medio Sigurd Falkenberg Mikkelsen, quien recuerda que conceder el galardón a Machado fue ya polémico. La líder opositora califica a Trump de aliado desde antes de la intervención en su país y lo ha ratificado después reiteradamente. Ahora va "a la desesperada" para ganarse el favor de la Casa Blanca, que se decanta por la presidenta Delcy Rodríguez.

Apropiación "absurda"

Las críticas se suceden entre partidos y políticos. "Que reciba la medalla no significa que haya ganado el premio", recuerda la exministra de Defensa y de Exteriores, la conservadora Ine Eriksen Søreide. Desde el co-gubernamental Partido Centrista se critica que Trump se "apropie" del regalo y desde la Izquierda Socialista, aliado del Gobierno del socialdemócrata Jonas Gahr Store, se califica lo ocurrido de "absurdo".
El Partido Rojo, también aliado externo del Gobierno, considera que el Comité Nobel debe reformarse. "Que la medalla cuelgue de la oficina de Trump se debe a la decisión del Comité Nobel", según el portavoz del partido, Bjornar Moxnes. Sus cinco miembros son designados por el Parlamento noruego. Deberían, en cambio, ser elegidos por sus méritos y cualificación, apunta Moxnes.

jueves, 11 de diciembre de 2025

En nombre de Donald

Machado i la línia fina entre l’aliança i la complicitat amb Trump



Gemma C. Serra

Es pot estar “tre­ba­llant estre­ta­ment” amb un govern que parla d’envair el teu país, però sense ser còmplice de les pèrdues huma­nes que pot com­por­tar aquesta inter­venció mili­tar? Per a María Corina Mac­hado, la líder de l’opo­sició veneçolana i premi Nobel de la pau 2025, aquesta mena d’exer­cici equi­li­brista és pos­si­ble. També ho és reconèixer Donald Trump com un aliat, amb qui com­par­teix l’objec­tiu de pro­vo­car l’enfon­sa­ment del règim de Nicolás Maduro, però que apa­rent­ment no en coneix els detalls o l’agenda.

Mac­hado va acon­se­guir final­ment el seu propòsit d’arri­bar a Oslo, encara que amb un retard con­si­de­ra­ble i quan ja havia estat la seva filla, Ana Corina Sosa, l’encar­re­gada de rebre en nom de la mare el guardó, a més de pro­nun­ciar-ne el dis­curs d’agraïment a la ins­ti­tució fun­dada per Alfred Nobel. 

La mit­ja­nit de dime­cres a dijous, unes quan­tes hores després de cloure’s la cerimònia, va començar a cir­cu­lar per les xar­xes de l’opo­sició veneçolana la notícia que aca­bava d’ater­rar, per fi, a l’aero­port d’Oslo. Dues hores i mitja més tard, de mati­nada, sor­tia Mac­hado al balcó del Grand Hotel de la capi­tal noru­ega, entre un esclat d’eufòria tant per part dels qui hi feien guàrdia, prin­ci­pal­ment veneçolans, com de la mateixa Mac­hado. Es posava així fi als 16 mesos de clan­des­ti­ni­tat i, sobre­tot, es pale­sava que ni tan sols la tena­lla de Maduro pot tenir-ho tot con­tro­lat.

Al matí següent, ja més serena, feliç, però amb ros­tre can­sat, Mac­hado ofe­ria dues con­ferències de premsa segui­des, la pri­mera orga­nit­zada pel govern de Noru­ega i la segona pel Comitè Nobel. No va donar detalls de com havia acon­se­guit sor­tir del seu país ni encara menys, lògica­ment, de com s’ho pensa fer per tor­nar-hi, ja que insis­teix que no vol que­dar-se a l’exili. Però sí que va expli­car que havia comp­tat amb “ajut” dels Estats Units.

Els enig­mes entorn aquest viatge dona­ran segu­ra­ment per a mol­tes ver­si­ons dife­rents o pel·licu­le­res. Durant els dos dies pre­ce­dents, cada cop que el Comitè Nobel comu­ni­cava nove­tats entorn de la pre­mi­ada era per infor­mar que se sus­pe­nia algun apar­tat del pro­grama perquè no havia acon­se­guit arri­bar. També s’insis­tia, com ho feia l’entorn opo­si­tor, que tenia la volun­tat ferma d’arri­bar a Oslo.

Mac­hado, de 58 anys, és una dona llui­ta­dora, per­se­ve­rant i valenta. Ho va demos­trar un cop més amb aquest viatge tan arris­cat. No només per la logística en sí, sinó perquè a més coin­ci­deix en un moment en què molts veneçolans, fins i tot de l’opo­sició, però més mode­rada, es posen les mans al cap amb un Trump que ataca per aire embar­ca­ci­ons supo­sa­da­ment del nar­cotràfic. Fins ara son gai­rebé 90 els veneçolans morts en aques­tes ope­ra­ci­ons. 

La idea que d’aquests atacs es passi a una invasió o inter­venció mili­tar fa que orga­nit­za­ci­ons esquer­ra­nes i ONG paci­fis­tes denunciïn un Nobel de la pau que pre­mia una dona valenta i llui­ta­dora, però que no retro­ce­deix per por a la paraula mort. “Al meu país hi ha tota una gene­ració de joves que no han cone­gut la democràcia i que estan dis­po­sats a donar la vida per alli­be­rar-lo”, va asse­gu­rar Mac­hado, en la segona con­ferència de premsa. És a dir, la que orga­nit­zava el Comitè Nobel, repre­sen­tant d’uns guar­dons des­ti­nats a pre­miar el com­promís polític, indi­vi­dual o col·lec­tiu per la pau.






De impecable blanco y sin dormir

María Corina Machado: "Sí, trabajamos de manera ardua con el Gobierno de Trump"



Corina Machado dice que Venezuela ya fue invadida/ EFE

 Gemma Casadevall    Oslo11 DIC 2025 

"Sí, trabajamos de manera ardua con el Gobierno de EEUU", pero "no estamos involucrados en las decisiones y operaciones relacionadas con la seguridad nacional de un país extranjero". Con estas dos frases trató de saldar María Corina Machado las insistentes preguntas sobre sus vínculos con Donald Trump o sus planes de intervención en Venezuela. Era la primera aparición pública de la líder de la oposición desde el inicio del año. No llevaba ni 24 horas en Oslo, adonde llegó la madrugada siguiente a la ceremonia en que se le concedía el Premio Nobel de la Paz. Si logró salir de su país fue con "el apoyo del Gobierno de Estados Unidos", aclaró, en relación a la siguiente gran incógnita sobre cómo consiguió romper el cerco de Nicolás Maduro. Pero tampoco ahí reveló los detalles sobre el itinerario o métodos a los que recurrió ni precisó cuándo se plantea regresar a Venezuela, más allá de insistir en su determinación a hacerlo. Su propósito es "devolver a los venezolanos" el Nobel que, a su parecer, corresponde a sus compatriotas.
"Desconozco si Estados Unidos tiene un ultimátum. Nosotros iremos hasta el final", respondió la líder de la oposición venezolana, a la cuestión de si Trump ha impuesto a Maduro un plazo para su 'salida' de Venezuela. Machado compareció ante los medios en Oslo irradiando optimismo, esperanza, determinación y energía, pero evitando concretar sus planes o la agenda con que la oposición, y el presidente electo Edmundo González Urrutia, quieren conseguir el adiós al régimen opresor de Maduro.
"Tengo la esperanza de que Venezuela volverá a ser libre, volverá a ser un faro de esperanza y de democracia", afirmó. "Algún día seré capaz de explicarles mi experiencia", dijo, en relación a las incertidumbres creadas por un viaje que finalmente consumó, aunque con retraso, por lo que fue su hija, Ana Corina Sosa, quien pronunció su discurso de recepción del premio.
Teóricamente salió Machado de Venezuela por vía marítima, hasta la isla neerlandesa de Curazao. Al menos esta es la versión más consistente difundida desde Estados Unidos. Más allá de estas incógnitas, sobre Machado pesa la pregunta de si respalda una eventual invasión militar como la que parece estar dispuesto a lanzar Trump. Esquivó la cuestión hablando de una Venezuela que, en realidad, ya está invadida: "Mi país ya ha sido invadido en múltiples formas. Tenemos agentes rusos, tenemos agentes iraníes, grupos terroristas como Hizbulá y Hamás que operan libremente con el beneplácito del régimen", enumeró. "Tenemos a la guerrilla colombiana, a los cárteles de la droga y que no solo están involucrados en el narcotráfico, sino también en la trata de personas y en redes de prostitución", añadió.
Aludía así al que ha sido el argumento de Trump para justificar sus ataques contra barcas presuntamente del narcotráfico, que han causado hasta ahora cerca de 90 muertos. Es necesario, dijo Machado, "cortar el flujo" de financiación que percibe el régimen.

Reencuentros políticos y privados

La presencia de Machado en Oslo quedó envuelta en una oleada de emociones, abrazos y también de reencuentros, desde lo más personal a lo político. "Llevaba semanas pensando en este momento, en quién sería la primera persona que abrazaría, cuál de mis hijos. O tal vez a los tres. Ha sido uno de los momentos más espirituales de mi vida", aseguro, en relación al momento en que pudo abrazar de nuevo a los suyos, lo que no ocurría desde hacía dos años.
Su avión había aterrizado en el aeropuerto de Oslo pasada la medianoche. Apenas dos horas y media después aparecía Machado en el balcón del Grand Hotel, saludaba desde ahí a las decenas de personas que le esperaban en la calle y a continuación bajaba a abrazar y besar a desconocidos, familiares o compañeros opositores, sin distinción, entre descargas emocionales y banderas venezolanas.
Sus primeras declaraciones, ya más serena, se habían producido a la mañana siguiente, en un breve encuentro con los medios junto al primer ministro noruego, Jonas Gahr Store. El jefe del Gobierno de Oslo, del Partido Laborista, le prometió todo su apoyo, además de recordar a los millones de ciudadanos que forman la diáspora venezolana.
La agenda de Machado se había iniciado a primera hora, con una visita al Parlamento noruego. De ahí pasó a su encuentro con el primer ministro Store. Ya sobre el mediodía se recuperó la conferencia de prensa inicialmente prevista para la víspera de la ceremonia del Nobel, pero que fue suspendida porque no había logrado llegar a Oslo.
Fue ahí donde se produjo el siguiente reencuentro, en este caso con el idioma español, tras sus anteriores declaraciones junto al primer ministro noruego en inglés. "Todos sabemos que éste (el premio Nobel) ha sido un reconocimiento para todos nosotros, para millones de venezolanos. Mi deber era venir a recoger este premio para llevarlo de vuelta a Venezuela. Sé que muy pronto estaré de vuelta. Nuestra generación entera pasará a la posteridad", aseguró, en ese primer mensaje en español.
De blanco impecable, sonriente y radiante, su rostro reflejaba no solo la emoción, sino también el cansancio tras su complejo viaje a Oslo, más sus 16 meses de clandestinidad o tal vez las dos décadas largas de confrontación, primero con Hugo Chávez y luego con Maduro.
Reiteró ahí su propósito de regresar a Venezuela, aunque sin concretar cuándo. "No depende de la salida o no del régimen", respondió, a la pregunta de si se podía plantear volver en las condiciones actuales y ante las presiones del Gobierno de Maduro, que la califica de "terrorista".

Divergencia de opiniones

En la segunda y más larga comparecencia ante los medios, estuvo Machado acompañada del presidente del Comité Nobel, Jorgen Watne Frydnes. "No hay paz con opresión", reiteró este, como había hecho el día anterior en la ceremonia del Nobel.
"Venezuela atraviesa uno de los periodos de represión más dura de su historia". "Eso es lo que ocurre cuando la democracia colapsa", resumió Frydnes.
Hay coincidencia, a derecha e izquierda, sobre el cambio radical que representa en el pulso entre la oposición y el chavismo el Nobel de la Paz para Machado y el hecho de que lograra salir del país. Este giro se produce, sin embargo, en un momento álgido, por la determinación expresada por Trump de intervenir en Venezuela y el hecho de que Machado no solo no ha rechazado esa opción, sino que más bien parece respaldarla. Junto a las muestras de devoción hacia Machado y lo que representa, Oslo fue asimismo estos días escenario de protestas de movimientos pacifistas e izquierdistas, principalmente noruegos, contra lo que consideran un "Premio Nobel manchado de sangre".

Es ella: María Corina, en la madrugada noruega

María Corina Machado rompe el cerco y llega a Oslo de madrugada



María Corina Machado reaparece en Oslo tras más de un año de clandestinidad

 Gemma Casadevall     Oslo11 DIC 2025 

Pasada la medianoche, la líder opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, aterrizó en Oslo, tras más de un año en la clandestinidad y casi 12 horas después de que su hija, Ana Corina Sosa, recogiera en su nombre el preciado galardón instituido por Alfred Nobel. Ya entrada la madrugada, sobre las 02.30, salió a saludar desde el balcón del Grand Hotel de Oslo a las decenas de personas que la esperaban; bajó a continuación a la calle, se acercó hasta los ahí congregados, entre abrazos, besos y gritos de "Venezuela libre!", cantó el himno nacional de su país, ignoró el cordón de seguridad y hasta se dejó hacer alguna selfie entre los presentes.

Las vallas de protección y el anhelo de los organizadores noruegos por tratar de hacer que ese primer encuentro se produjera la mañana siguiente se estrellaron en el entusiasmo tanto de Machado como de sus seguidores y su familia, ansiosos por abrazarla. El esperado reencuentro se produjo dos días después de lo inicialmente previsto, en los que había crecido la incertidumbre sobre si lograría la Premio Nobel de la Paz su propósito de romper el cerco impuesto por el régimen de Nicolás Maduro.

La noticia de que efectivamente Machado estaba ya en Oslo la dio el director del Comité Nobel noruego, Jørgen Watne Frydnes, al informar al filo de la medianoche de su llegada al aeropuerto de la capital noruega. El interior del Grand Hotel se había convertido para entonces, de nuevo, en un hervidero de medios y personas del entorno de Machado que esperaban poder verla esa misma madrugada.

Encuentro con la familia

En una improvisada comparecencia ante la prensa, Frydnes aseguró en ese momento que Machado no iba a dirigirse esa misma noche a los presentes, sino que se retiraría para reunirse en primer lugar con sus familiares. Junto a Ana Corina se encuentran en la capital noruega la madre de la líder opositora, Corina Parisca, así como su hijo Ricardo y otros familiares, amigos y representantes de la oposición venezolana, como Leopoldo López.

“Ha sido un día maravilloso. Muchas gracias a todos”, dijo Frydnes, para añadir a continuación que el jueves se concretaría el programa de la primera jornada de Machado en Oslo. La intención, según se había informado previamente, es que visite el Parlamento noruego y se reúna con el primer ministro del país, Jonas Gahr Store, tras lo cual tendrá lugar la conferencia de prensa que inicialmente se había previsto celebrar la víspera de la ceremonia del Nobel.

Frydnes trataba de convencer así a los congregados de esperar al día siguiente, mientras que desde el entorno de Machado se aseguraba que sí haría acto de presencia y saludaría a quienes la estaban esperando esa misma madrugada. Efectivamente, Machado no esperó tampoco al jueves, sino que se acercó a los presentes, mientras se desbordaban las emociones en una noche no tan gélida como suele ocurrir en diciembre en Noruega. Se produjo el ansiado abrazo con su hija, protagonista de la ceremonia del Nobel, primero en el interior del hotel y luego ya en la calle, en una celebración compartida entre su entorno más privado, incluida su madre, en silla de ruedas, y quienes habían quedado esperando, de guardia, ante el hotel.

La propia Machado había difundido un mensaje horas antes, aun rumbo a Oslo, expresando su deseo de poder abrazar a su familia y sus hijos, a quienes no ha visto en dos años, recalcó, pero también de encontrarse con sus compatriotas que se habían desplazado a Oslo para recibirla.

Primera intervención en público

La presencia de Machado en la capital noruega era su primera intervención en público desde principios de año. En su nombre había recogido el Nobel de la Paz en el Ayuntamiento de Oslo su hija Ana Corina, a quien correspondió también pronunciar el discurso de aceptación, mientras se seguía esperando la llegada de su madre.

Fue asimismo su hija, acompañada de su hermano Ricardo, quien había salido a saludar varias horas después de la ceremonia, desde ese mismo balcón del Grand Hotel, a los cientos de ciudadanos, principalmente venezolanos, pero también noruegos, que participaron en la tradicional procesión con antorchas con que se homenajea cada año, desde hace décadas, al recién galardonado.

En el discurso ante el Ayuntamiento de Oslo, Machado había expresado, por boca de su hija, su agradecimiento al pueblo venezolano y también "a los líderes del mundo que nos acompañan y defienden". "Venezuela volverá a respirar. Abriremos las puertas de las cárceles y veremos salir al sol a miles de inocentes que fueron encarcelados injustamente", aseguró. Por parte del Comité noruego, Frydnes instó al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, a aceptar los resultados electorales de 2024, a renunciar a su cargo y a sentar las bases "para una transición pacífica a la democracia", de acuerdo "a la voluntad del pueblo venezolano".

miércoles, 10 de diciembre de 2025

"¿Vendrá María Corina?"

 La Nobel de la Pau absent més present

Gemma C. Serra, Oslo

“¿Vendrá María Corina?” era, des de dimarts al ves­pre, la frase més escol­tada a Oslo. Espe­ci­al­ment al Grand Hotel, el lloc on acos­tu­men a allot­jar-se els gua­nya­dors del premi Nobel, els seus fami­li­ars, l’entorn polític i, per des­comp­tat, els mit­jans de comu­ni­cació. També s’escol­tava pels car­rers de la capi­tal noru­ega, on s’havien arri­bat milers de veneçolans pro­ce­dents de mig Europa i fins i tot de Miami. “Mi corazón me dice a ratos que vendrá. Luego lo des­carto. Salir de Vene­zu­ela es muy peli­groso para María Corina, pero vol­ver ahí si sale de donde está sería impo­si­ble para ella. Y no piensa exi­li­arse”, expli­cava María, una veneçolana resi­dent a Osnabrück, a Ale­ma­nya, i de visita a Oslo amb una amiga ale­ma­nya. Totes dues s’havien plan­tat el dia abans al Grand Hotel amb l’espe­rança de veure arri­bar la líder de l’opo­sició. Totes dues eren el matí de dime­cres amb la ban­dera de Veneçuela, davant l’ajun­ta­ment de la capi­tal noru­ega, el lloc on des de sem­pre té lloc la cerimònia del Nobel de la pau.
María Corina Mac­hado, en la clan­des­ti­ni­tat des de fa setze mesos, havia d’arri­bar a Oslo dimarts, per al que hau­ria estat la pri­mera apa­rició pública des del gener del 2025. Però pri­mer es va ajor­nar “unes hores”’ la con­ferència de premsa pre­vista, que final­ment es va sus­pen­dre perquè no havia pogut arri­bar a Oslo. A pri­mera hora del matí de dime­cres, el direc­tor de l’Ins­ti­tut Nobel, Kris­tian Berg Harp­viken, infor­mava que no seria tam­poc a la cerimònia, perquè con­ti­nu­ava sense haver pogut arri­bar a Oslo. Qui lle­gi­ria el seu dis­curs, en anglès, seria la seva filla, Ana Corina Sosa. Dei­xava, però, la porta oberta a una visita, pot­ser al ves­pre, pot­ser l’endemà, ja que segons la mateixa Mac­hado estava de viatge cap a Noru­ega.
A l’hora mar­cada, d’acord amb el pro­to­col, entra­ven a la sala gran de l’ajun­ta­ment els repre­sen­tants del Comitè Nobel, amb el seu pre­si­dent, Jor­gen Watne Fryd­nes, acom­pa­nyant la filla de l’home­nat­jada. Minuts després ho feien el rei Harald i la reina Sònia, seguits de l’hereu, Haakon, i la seva esposa, Mette Marit.
Entre el cen­te­nar de con­vi­dats hi eren uns quants líders de la dreta a l’Amèrica Lla­tina, entre ells, el pre­si­dent argentí, Javier Milei. I també Edmundo Gutiérrez Urru­tia, el can­di­dat que va enfron­tar-se a Nicolás Maduro en les pre­si­den­ci­als del 2024, ja que Mac­hado estava inha­bi­li­tada, i que ara és a l’exili espa­nyol. Va ser el gua­nya­dor d’aque­lles elec­ci­ons, segons les actes acon­se­gui­des per l’opo­sició i refer­ma­des per dife­rents esta­ments inter­na­ci­o­nals, amb un 67% dels vots. Maduro es va donar per ree­le­git i va enge­gar una de les seves ope­ra­ci­ons repres­so­res con­tra els qui sos­te­nien el con­trari.
María Corina no va poder lle­gir el seu dis­curs a Oslo. En lloc seu va fer-ho la seva filla, resi­dent a Nova York. L’absència de la pre­mi­ada amb el Nobel donava encara més força al mis­satge con­tra la repressió del règim cha­vista que repre­senta Maduro. Res no il·lus­tra millor la duresa d’una dic­ta­dura que el fet d’impe­dir sor­tir o entrar del país a qui s’hi oposa i resis­teix, com ha estat fent Mac­hado des de fa més de vint anys. María Corina és el símbol, la veu i el ros­tre de l’opo­sició veneçolana que, segons alguns, repre­senta la via més radi­cal, la que busca la sor­tida de Maduro i que no defuig l’aliança amb Donald Trump.
“Per­me­teu-me retre home­natge als nos­tres herois, als nos­tres pre­sos polítics […] I també als líders del món que ens acom­pa­nyen”, deia María Mac­hado, per boca de la seva filla. En uns moments en què el món assis­teix als anun­cis dia­ris de Trump d’una inter­venció mili­tar a Veneçuela o que s’ataca per aire les supo­sa­des bar­ques del nar­cotràfic, sen­tir la Casa Blanca com una ali­ada es pot inter­pre­tar com legi­ti­mar les morts de com­pa­tri­o­tes. “Si volem democràcia, hem d’estar dis­po­sats a llui­tar per la lli­ber­tat”, va lle­gir Ana Corina.
La cerimònia va discórrer amb la solem­ni­tat i pun­tu­a­li­tat acos­tu­ma­des en aquests pre­mis cen­te­na­ris. Al car­rer i a la sala con­ti­nu­ava la pre­gunta: vindrà María Corina? Quan? El mateix Comitè Nobel havia difós un mis­satge de la líder opo­si­tora on asse­gu­rava, de nou, que era camí d’Oslo. “Espe­ra­mos tenerla aquí en unas horas”, deia la seva filla. Segons totes dues, més una ter­cera dona Mac­hado, Corina Parisca, la mare de María Corina, també pre­sent a Oslo, fa dos anys que no es veuen. Noru­ega era el punt de tro­bada per una abraçada que apa­rent­ment ningú no sabia ben bé quan es pro­duirà.

Ana Corina, el rostro de la espera

María Corina Machado agradece el Nobel de la Paz: "Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad"




La hija de Corina Machado recoge el Premio Nobel de la Paz en Oslo en ausencia de su madre /Europa Press

 Gemma Casadevall    Oslo 10 DIC 2025 8:15

"El pueblo venezolano no se rinde (…) Permítanme rendir homenaje a los héroes, a nuestros presos políticos (…) y a los líderes del mundo que nos acompañaron y defendieron nuestra causa": con estas palabras, leídas por su hija Ana Corina Sosa, la opositora venezolana María Corina Machado agradeció la entrega del Premio Nobel de la Paz 2025. Fue en ausencia ya que, según recordó en su discurso, lleva 16 meses en la clandestinidad. Es decir, prácticamente todo el tiempo transcurrido desde que Edmundo González Urrutia --"un diplomático sereno y valiente"-- ganó, estando ella inhabilitada como candidata, las elecciones presidenciales frente a Nicolás Maduro "con el 67% de los votos", relató. Fue una victoria que, lejos de ser reconocida por el derrotado, desató la ira de un régimen acostumbrado a "desmantelar la democracia". "La riqueza petrolera no se usó para liberar, sino para someter", dijo, frase que podía interpretarse como alusión a Noruega, una potencia petrolera y democracia avanzada que basa su bienestar precisamente en el fondo soberano nutrido de la riqueza generada por el crudo.
"La dictadura respondió aplicando el terror. 2.500 personas fueron secuestradas, desaparecidas o torturadas. Marcaron sus casas, tomaron a familias enteras como rehenes (…) A más de 220 adolescentes detenidos tras las elecciones les torturaron", recordó Machado, por boca de su hija, quien también proclamó solemne: "Si queremos tener democracia, debemos estar dispuestos a luchar por la libertad".


La hija de María Corina Machado: "Todos sabemos que regresará a Venezuela muy pronto"

La ausencia de la líder venezolana, a quien según Ana Corina se espera en Oslo "en unas horas" pero finalmente no participó en la procesión de antorchas ni en el banquete de gala, acentuó la emoción en el acto del Ayuntamiento de Oslo, al que acudieron cuatro líderes derechistas latinoamericanos --el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, el paraguayo Santiago Peña y ecuatoriano Daniel Noboa-- y que presidían, como hacen todos los años, los reyes Harald y Sonia. El monarca noruego, de 87 años, avanzó con dificultades hasta su puesto presidencial, de acuerdo al protocolo marcado en esa ceremonia centenaria.
A los líderes de América Latina aludió presumiblemente Machado en su discurso, al mencionar a quienes acompañan la lucha de tantos venezolanos. Pero también podía interpretarse, por extensión, como un recuerdo a Donald Trump, el presidente estadounidense que quería para sí el Nobel de la Paz y al que Machado ha calificado sin reparos como su aliado.

Del modelo de democracia al descalabro chavista


Fue un discurso equilibrado e inteligente, en el que recorrió la historia de Venezuela y la suya personal y de su familia. Recordó cómo su país pasó de tener "una democracia que se convirtió en la más estable de América Latina" a caer en manos del "cabecilla de un golpe militar contra la democracias". "Muchos pensaron que el carisma podía sustituir al Estado de derecho", añadió. En el discurso no se mencionó con sus nombres ni a los dos rostros de la dictadura que denunciaba Machado --Hugo Chávez, representante del carisma, y su sucesor, Nicolás Maduro--, como tampoco se hizo con esos líderes que sí la arropan. Especialmente controvertido habría sido hacerlo con Trump, cuya supuesta ofensiva contra el narcotráfico en el Caribe le ha llevado ordenar que se ataque a barcas venezolanas, mientras amenaza con una intervención militar para forzar la 'salida' de Maduro. Esta afinidad o cercanía hacia Trump, un líder que no duda en deportar o matar a venezolanos, es el principal reproche que dirige a Machado incluso parte de sus compatriotas en la oposición, sea la de su propio país o en la diáspora.
Fue una ceremonia emotiva, especialmente al tomar la palabra Ana Corina Sosa, de 34 años y residente en Nueva York, en nombre de su madre, de 58 y en paradero desconocido. En posición destacada la escuchaba Corina Parisca, su abuela, sentada junto a González Urrutia. Cerró el acto la pianista venezolana Gabriela Montero interpretando 'Mi querencia', por deseo expreso de Machado.

Camino al abrazo con los suyos

El presidente del Comité del Nobel, Jörgen Watne Frydnes, había abierto la ronda de discursos mencionando, con nombres y apellidos, tanto a algunos represaliados por el régimen chavista como a González Urrutia, a quien se refirió como "el presidente electo" de Venezuela. Recordó los "dilemas con el diálogo" que tuvieron anteriores premiados con el Nobel, como el polaco Lech Walesa y el sudafricano Nelson Mandela. Y expresó el total apoyo a la oposición democrática venezolana, en la persona de Machado, así como el repudio hacia la "fuerza bruta" representada por Maduro. "María Corina Machado fue la candidata presidencial de la oposición y la voz unificadora de la esperanza", dijo, para equipar su ejemplo de coraje con el que dieron "otros que no se rindieron", como Andréi Sájarov o Mandela.
Por encima de todos los méritos y emociones, sobre la gran sala del Ayuntamiento de Oslo pesaba la pregunta de cuándo acudiría la premiada a la capital noruega. El martes estuvo marcado por las expectativas depositadas en una conferencia de prensa con Machado que primero se aplazó y finalmente se suspendió. Para la entrega del premio en ausencia, presidida por una gran fotografía de la homenajeada, circulaba ya por Oslo el audio difundido por la organización del Nobel, donde Machado anunciaba su visita: "Y por eso estoy muy feliz y muy feliz de decir que no llegaré en el momento de la ceremonia, pero iré a Oslo (...). Sé que hay cientos de venezolanos de diferentes partes del mundo que pudieron llegar a tu ciudad, que están ahora mismo en Oslo, al igual que mi familia, mi equipo, tantos colegas. (...) Podré abrazar a mi familia y a mis hijos que no he visto en dos años, y a tantos venezolanos y noruegos que sé que comparten nuestro esfuerzo. Muchas gracias y nos veremos pronto".

El Grand Hotel, epicentro opositor

El Gran Hotel de Oslo había ejercido desde la víspera de enorme sala espera y punto de reencuentro del entorno de Machado. Tras la ceremonia, se pobló de muchos rostros de la oposición venezolana, como Leopoldo López y su esposa, Lilian Tintori. A la hija de Machado le correspondió salir a saludar desde el balcón, en nombre de su madre, ante la tradicional procesión de antorchas nocturnas con que en Oslo se saluda al premiado con el Nobel. Centenares de venezolanos procedentes de distintas partes de Europa se juntaron en el lugar, con banderas nacionales y coreando el nombre de María Corina y la palabra "libertad".
Hasta bien entrada la noche se quedaron ahí, montando guardia, decenas de ciudadanos. La llegada de María Corina Machado se demoraba, mientras desde la televisión pública NRK se afirmaba que su hija estimaba que se reuniría con ella, por fin, pasada la medianoche.
El itinerario seguía siendo una incógnita y múltiples. Según el diario 'The Wall Street Journal', Machado había partido de Venezuela por vía marítima hacia la isla caribeña de Curazao. Se espera que este jueves se produzca la esperada conferencia de prensa de Machado en Oslo, junto con el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store.
El de la Paz es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo. La ceremonia del de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tiene lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de su fundador, Alfred Nobel, en 1896. El galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.

En ausencia

A María Corina Machado se la espera en Oslo, aunque no asistirá a la entrega del Nobel de la Paz



La líder opositora venezolana María Corina Machado (Archivo) / VENTE VENEZUELA - Archivo

Gemma Casadevall   Oslo10 DIC 2025 

Finalmente no será María Corina Machado quien reciba el diploma y la medalla acreditativos del Premio Nobel de la Paz, en la entrega del galardón del Ayuntamiento de Oslo. Lo hará su hija Ana Corina Sosa, a quien corresponderá asimismo pronunciar el discurso ante la solemne ceremonia, presidida por los reyes Harald y Sonia de Noruega, y con varios dirigentes derechistas latiamericnos entre el centenar de invitados. La noticia de su ausencia saltó a primera hora de la mañana, cuando centenares de escolares noruegos estaban ya camino al acto organizado en su honor por la ONG ‘Save the Children’, al aire libre, entre el Ayuntamiento y el Museo Nobel.

"Lamentablemente no está en Noruega. Y no hablará desde el escenario, cuando empiece la ceremonia", informó el director del Instituto Nobel, Kristian Berg Harpviken, desde la televisión pública noruega NRK. La ausencia de la opositora venezolana ya había empezado a tomar cuerpo el martes. Primero se aplazó su prevista conferencia de prensa a un horario indeterminado. Poco después se dio por cancelado. Se mantenían las expectativas de verla en la ceremonia. Y, de hecho, no está descartado que aparezca en algún momento por la capital noruega, tal vez el jueves, en que inicialmente se había previsto una visita de Machado al Parlamento noruego. "Lamentablemente no llegará a tiempo a la ceremonia y demás ceremonias. Pero festejaremos su llegada, cuando se produza", aseguró Harpviken, con la ceremonia a punto de empezar, a través de NRK.

A Machado, de 58 años y en la clandestinidad desde mediados de 2024, se la esperaba en Oslo pese a todas las dificultades imaginables, derivadas del acoso que el régimen de Nicolás Maduro ejerce sobre ella y sobre el conjunto de la oposición. El Grand Hotel de la capital noruega, lugar donde tradicionalmente se alojan los premiados y sus allegados, además de invitados ilustres, se había convertido en punto de encuentro de varias generaciones de ‘mujeres Machado'. Ahí estaban tanto la hija como la madre de la galardonada, Corina Parisca, además de otros miembros de su familia.

El céntrico hotel, en el corazón de Oslo, fue el punto de concentración también de los líderes latinoamericanos que acudieron a para ‘arropar’ a Machado, como el presidente argentino, Javier Milei, y sus homólogos panameño, José Raúl Mulino, mientras se esperaba al paraguayo Santiago Peña y al ecuatoriano Daniel Noboa. A medida que crecía la incertidumbre se empezaron a barajar también los nombres de quienes podían ser los encargados de hablar en la entrega, lo que podía recaer en su hija o tal vez en Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las últimas presidenciales, en 2024, tras quedar inhabilitada la propia Machado.

Oslo había sido ya la víspera de la ceremonia un espejo tanto de las esperanzas de muchos venezolanos que aspiran a la ‘salida’ de Maduro, como de la polémica por la concesión a Machado del Nobel de la Paz. De “explosivo” se calificó desde la televisión pública, NRK, la elección para el galardón de una líder opositora que no se ha distanciado explícitamente de las operaciones militares de Donald Trump en el Caribe, teóricamente para combatir el narcotráfico, de los anunciados planes de intervención de la Casa Blanca o de las muertes desde el aire de presuntos traficantes venezolanos.

"No entra en la idea de María Corina el exilio", descartó ante El Periódico Magalli Meda, exjefa de campaña de Machado. Si salir de Venezuela era arriesgado, más lo sería regresar luego, añadió, lo que podía interpretarse como una explicación de su ausencia. "Este Nobel es de todos los venezolanos. Ha puesto nuestra lucha y las esperanzas de nuestros compatriotas, en casa o en la diáspora, en el foco internacional", añadió.

Mientras en el Grand Hotel se respiraba emoción o hasta devoción por Machado, en las calles de Oslo discurrió ya el martes una marcha de protesta convocada por organizaciones noruegas en contra del Nobel a la opositora venezolana. Para la Asociación Noruega de la Paz, una de las convocantes, el premio instituido por Alfred Nobel debe destinarse a alguien que represente el diálogo y la busqueda pacífica de la paz.

En desacuerdo con el premio para Machado está también el Consejo de la Paz noruego, que desde hace décadas organiza la procesión nocturna con antorchas que, tras la ceremonia, desfila ante el Grand Hotel para homenajear al galardonado. Este año se ha desvinculado de esa marcha, cuya organización ha asumido la diáspora venezolana y a la que se esperan centenares de participantes.

Precedentes de entregas 'en ausencia'

La ausencia de Machado en la ceremonia de Oslo es sin duda un golpe para muchos venezolanos y refleja, por otro lado, la polémica por la elección del Comité Nobel. Pero no es la primera vez en la historia de los prestigiosos galardones que la ceremonia tiene lugar en ausencia del premiado por imperativo de un régimen determinado. Entre los casos más recientes están el del chino Liu Xiaobo, Nobel de la Paz de 2010, del bielorruso Ales Bialiatski, premiado en 2022 y de la iraní Narges Mohammadi, en 2023.

El Nobel de la Paz no solo busca premiar el compromiso con una causa justa determinada, sino también los peligros, represión y acoso que afrontan quienes se resisten a regímenes totalitarios. Es el único entre los galardones de la 'familia Nobel' que se entrega en Oslo, por designio de su fundador, mientras que la ceremonia correspondientes a los de Literatura, Física, Química, Medicina y Economía tienen lugar en Estocolmo. La fecha elegida, el 10 de diciembre, es la del aniversario de la muerte de Alfred Nobel. El prestigioso galardón está dotado con 1 millón de euros, 1,2 millones de dólares.

martes, 9 de diciembre de 2025

Larga espera

Suspense ante el Nobel de la Paz: María Corina Machado cancela su rueda de prensa en Oslo



Gemma Casadevall   Oslo09 DIC 2025 

"La propia María Corina Machado ha declarado previamente en entrevistas lo difícil que será viajar a Oslo. En este momento, no podemos facilitar más información sobre cuándo y cómo llegará a la ceremonia de entrega del premio Nobel de la Paz". Con esta frase, el portavoz del Instituto Nobel, Erik Aasheim, dio por cancelado el que habría sido el primer acto presencial de la líder de la oposición venezolana desde enero de 2025. A Machado se la esperaba en Oslo para la conferencia de prensa que tradicionalmente ofrece el ganador, la víspera de recibir el galardón. Primero se indicó que no se produciría a la hora prevista, las 13.00 horas. Horas después se comunicó que no acontecería en este día.

La expectación ante la asistencia de Machado era ya enorme. Con la cancelación de ese primer encuentro con los medios creció el suspense acerca de la ceremonia de entrega que, desde hace décadas, se celebra en el Ayuntamiento de Oslo el 10 de diciembre, aniversario de la muerte de Alfred Nobel, el fundador de los premios. Es una ceremonia solemne, presidida por los reyes noruegos, Harald V y Sonia, los príncipes herederos Haakon y Mette-Mari, y con centenares de invitados, entre ellos el presidente argentino, Javier Milei, junto con otros líderes derechistas latinoamericanos.

Machado vive en la clandestinidad desde mediados del año pasado, acosada por el régimen de Nicolás Maduro. Hasta el sábado pasado, desde el Instituto Nobel se había evitado confirmar su asistencia. Ante las insistentes preguntas de los medios, sus representantes respondían que "confiaban" en que sí viajaría a Oslo. El sábado, por fin, el mismo Aasheim confirmó a varias agencias que se la esperaba para la ceremonia, que según el programa previsto estará precedida por un acto con niños, organizado por la ONG Save The Children.

A Machado no se la ha visto más que en formato virtual desde enero de 2025. El misterio en torno a su viaje se ha justificado con el argumento de que toda filtración sobre su paradero o itinerario podía poner en peligro su seguridad.

Salir de Venezuela


A las múltiples incertidumbres en torno al viaje, se han sumado finalmente las dificultades para salir de Venezuela. Las principales aerolíneas internacionales han suspendido sus vuelos con destino y origen a Caracas, ante la hipotética intervención de Estados Unidos que viene anunciando Donald Trump.

El Grand Hotel de Oslo, lugar donde tradicionalmente se hospedan los premiados y donde se les agasaja tras recibir el premio con un desfile nocturno de antorchas, era el martes un hervidero de representantes de medios, políticos invitados a la ceremonia y decenas de venezolanos llegados de otros países europeos.

"Que esté aquí es el deseo compartido de todos. María Corina también lo desea (...) Pero quién sabe si podrá producirse su desplazamiento", comentaba, al entrar en el hotel, el exalcalde de Caracas, Antonio Ledezma.

En Oslo se encontraban ya la madre de la homenajeada, Corina Parisca, su hija Ana Corina, y una hermana, Clara Machado, entre otros familiares de la líder opositora. Asimismo llegó a la capital noruega Milei, junto con otros líderes derechistas dispuestos a arropar a Machado ante un premio que algunos dirigentes de este espectro político sienten, en cierto modo, como algo propio.

Han anunciado su asistencia a la ceremonia el presidente paraguayo, Santiago Peña, el de Panamá, José Raúl Mulino, así como el de Ecuador, Daniel Noboa. También estará ahí el líder de la oposición venezolana Edmundo González Urrutia, el candidato que se enfrentó a Maduro en las presidenciales de 2024, tras quedar inhabilitada Machado para presentar su candidatura. Los líderes latinoamericanos serán recibidos el mismo miércoles en audiencia por el rey Harald, según informó la casa real noruega. Se prevén asimismo encuentros bilaterales con el jefe del gobierno del país nórdico, Jonas Gahr Store.
Mensaje de hostilidad de Caracas

Desde Caracas, el ministro del Interior y segundo de Maduro, Diosdado Cabello, ha calificado el Nobel de la Paz a Machado como una ‘subasta’. Relaciona el premio a Machado con los contactos de esta con Trump, al que la líder de la oposición califica sin tapujos de su mejor aliado para poner fin al chavismo.

Para Cabello, el cometido de Europa y, más concretamente, de la Corte Penal Internacional, debería centrarse en los ataques letales de Washington sobre lanchas que Trump vincula al narcotráfico en el Caribe. Cabello se ha permitido ironizar sobre el paradero de Machado, que dice desconocer, para insinuar que salió de Venezuela hace tiempo, del mismo modo que González Urrutia se exilió a España mientras Maduro se daba por vencedor de las elecciones de julio de 2024.

Del cóctel en Caracas de 2013 a Oslo

El largo camino de María Corina Machado en busca de la 'salida' para Venezuela



María Corina Machado, en una intervención por videoconferencia. / PAOLO AGUILAR / EFE
 Gemma Casadevall    Oslo 09 DIC 2025 

"Se roban todas las reclamaciones contra el fraude e irregularidades electorales. Tienen el Consejo Nacional Electoral secuestrado. Inhabilitan o se llevan presos a nuestros líderes. No nos queda otra opción que la 'salida'. Del chavismo y de Nicolás Maduro". Con esta alusión a la 'salida', entonces un término ambiguo, recibía María Corina Machado en 2013 a un grupo de periodistas extranjeros --entre ellos, esta corresponsal--, en el más que abundante cóctel ofrecido en una hermosa residencia caraqueña por el director del diario 'El Nacional', Miguel Otero. Era la víspera electoral, cuando teóricamente rige la ley seca en Venezuela. Al día siguiente se celebraban las primeras presidenciales con Nicolás Maduro como candidato. Hugo Chávez había fallecido el mes anterior. El candidato de la opositora Mesa de Unidad (MUD) volvía a ser Henrique Capriles, quien ya se había enfrentado en las urnas en la última elección de Chávez.
Machado (Caracas, 1967), hija de un empresario expropiado por el chavismo, ingeniera e implicada en la reinserción de niños en riesgo de exclusión social, era una líder atractiva y elocuente. El término 'salida' se barajaba ya por una parte de la oposición, escindida entre los más radicales, los moderados y los que tanteaban vías de diálogo. Las hostilidades entre las distintas corrientes de la oposición había jugado a favor del régimen en tiempos de Chávez.
Capriles quedó cerca de imponerse en las urnas. Más cerca que nunca. Pero esa cercanía no les servía para avanzar hacia la 'salida'. En la década siguiente fueron otros varios hombres los que comandaron a la oposición, escindida ahora entre los partidarios del boicot a las urnas y lo que seguían intentándolo. Irrumpió el carismático líder de Voluntad Popular Leopoldo López, cuya esposa, Lilian Tintori, se erigió en su voz en los años que pasó en la prisión militar de Ramo Verde, luego bajo arresto domiciliario, hasta que se exilió a España. Las esperanzas de muchos se depositaron, ya en 2019, en el presidente del Parlamento Juan Guaidó, de Voluntad Popular, que logró el reconocimiento de la comunidad internacional como 'presidente interino' o 'legítimo'. Fue un reconocimiento simbólico, que no conllevó una 'salida'.

Inhabilitación política


Diez años después de la muerte de Chávez, en 2023, parecía llegado el momento de que fuera Machado quien liderara la lucha desde las urnas. En 2014 había hecho campaña con López y Antonio Ledezma, en lo que se llamó Unidad Democrática. Su objetivo era forzar la 'salida' de Maduro por la fuerza de la calle. Fueron semanas de movilizaciones, reprimidas sangrientamente. Machado fue procesada por instigación a la violencia. Se le prohibió salir del país y quedó inhabilitada políticamente.
Estaba determinada a ser la candidata del antichavismo. Se inscribió en la primarias de 2023 y arrasó: obtuvo el apoyo de un 92,3% de los votos. Pero el Supremo anuló esa votación. Se la inhabilitó por otros 15 años. Cedió el puesto a otra mujer, la historiadora Corina Yoris. Pero tampoco ésta pudo inscribirse. El cometido pasó así a Edmundo González Urrutia, el candidato opositor que, según Machado, obtuvo la victoria con un 70% de los votos. Maduro y su solícita autoridad electoral no reconocen ese triunfo, pero tampoco mostraron las actas.
La vía de las urnas parece exhausta para muchos venezolanos. Pero algo cambió para los defensores de la 'salida' con la llegada al poder de Donald Trump. Machado recibirá este miércoles el Nobel de la Paz que el presidente estadounidense quería para sí. Inteligente y valiente, lo primero que hizo al escuchar su nombre en el anuncio del Nobel fue agradecer a Trump su apoyo. El hombre más poderoso de la tierra, por su parte, se mostró cuando menos conforme con la decisión.

La vía de Trump


Machado abona la vía con la que Trump pretende forzar la 'salida' de Maduro. Respalda la intervención militar que el presidente de EUU dice estar dispuesto a lanzar sobre Venezuela. No se revuelve contra los bombardeos ordenados por el republicano contra barcazas con venezolanos presuntamente dedicados al narcotráfico, incluida la presunta ejecución de quienes sobreviven. Tampoco contra las deportaciones de venezolanos ordenadas por Trump o el trato racista con que el presidente se refiere a sus compatriotas. Cuando pronuncia el nombre de Trump es en términos de agradecimiento.
A Machado la espera en Oslo un Nobel de la Paz, cuyo último galardonado latinoamericano fue el presidente colombiano Juan Manual Santos, en 2016. En su caso, por el acuerdo de paz entre el Estado colombiano y la guerrilla de las FARC. Fue una decisión arriesgada del Comité Nobel: el anuncio del premio a Santos saltó cuatro días después de ganar el 'no' en el referéndum con el que presidente aspiraba a legitimar su acuerdo. El premio de Oslo debía entenderse como un impulso a buscar cómo implementarlo, pese al voto en contra de los colombianos.

viernes, 21 de octubre de 2016

Revocatorio, sí o sí



https://www.dw.com/es/cuadriga-venezuela-hacia-una-crisis-imprevisible/av-36106451

Cuadriga - Venezuela: ¿hacia una crisis imprevisible?

Del 26 al 28 de octubre la oposición debe recolectar 4 millones de firmas, en la segunda fase para pedir el referendo revocatorio. Su objetivo es que el CNE llame a la consulta este año. El gobierno intenta retrasar todo lo posible el proceso.

   



domingo, 9 de octubre de 2016

No llegan de Siria. Vienen de Venezuela


La frontera del no


 Colòmbia i Veneçuela es debaten entre el no a l'acord de Santos amb les FARC i els obstacles al referèndum revocatori de Maduro

 El resultat del plebiscit de fa una setmana i la crisi a Caracas deixen la regió en una complexa indefinició


“Aquí tenen el senyor Santa, el pare de la Gran Colòmbia que el president Santos volia regalar a les FARC”, diu Richard Emérito davant de la casa natal del general Francisco de Paula Santander, a Villa del Rosario. Porta al taxi compartit –“són dos mil pesitos[menys d'un euro] per cada un”– quatre passatgers que ha recollit en una cantonada de la cèntrica Quinta Avenida de Cúcuta, la capital del departament del Norte de Santander, i que deixarà a La Parada, punt fronterer amb Veneçuela. “El general Santander va ser el puntal de la Gran Colòmbia amb Bolívar i l'autor de la constitució del 1957 que ara es volien carregar. Per sort vam dir no”, diu, amb orgull, el taxista local. Les dates no concorden –el general va néixer el 1792 i hauria tingut 162 anys l'any d'aquella reforma constitucional colombiana del segle passat–, però Richard no vol reflexionar sobre una de les simplificacions sorgides de l'anomenat mentidero uribista, l'aparell propagandístic de l'expresident Álvaro Uribe, impulsor de la campanya del no que va guanyar per la mínima la consulta sobre l'acord amb les FARC de diumenge passat. 
Tampoc no veu clar per què, si va imposar-se el no, cal renegociar un acord. La història del senyor Santa, el general que va combatre els conquistadors espanyols, deixa freds dos dels passatgers, Óscar i Mercedes, dos veneçolans, que tornen de Cúcuta a La Parada amb les bosses carregades del que han comprat. “Pasta de dents, desodorant, un xampú suau, blau, que em va molt bé... a més d'arròs, farina i coses que em demanen a casa”, explica Óscar, un dibuixant gràfic de 32 anys. És la seva primera experiència en això de passar a Colòmbia a comprar i està nerviós per si li posaran inconvenients quan creuï el pont internacional Simón Bolívar que connecta La Parada, al cantó colombià, amb San Antonio, a Veneçuela. Mercedes, de 45 anys i perruquera, el tranquil·litza. “No, no hi ha cap problema si no és que pretens acaparar productes comprats als supermercats de la Quinta o la Sexta Avenida de Cúcuta, o dels venedors de La Parada, per revendre'ls a l'altra banda. És la quarta vegada que travessa a peu els 315 metres del pont des que van reobrir la frontera –va estar un any tancada, per ordre del president Nicolás Maduro– a la recerca de productes bàsics. S'han conegut al supermercat i han pujat junts al mateix taxi. “Ja voldríem nosaltres que se'ns convoqués a les urnes”, diu en to respectuós, però irònic, Mercedes, una mica farta de les queixes del colombià sobre el plebiscit. Es refereix òbviament als obstacles de l'aparell veneçolà per impedir el referèndum revocatori de Maduro aquest 2016, impulsat per l'opositora Mesa de Unidad Democrática (MUD) veneçolana. “Si no se celebra aquest any se celebrarà el següent. I si tampoc no els el deixen fer, doncs tenen les presidencials d'aquí un parell d'anys, no? Una mica de paciència. Nosaltres fa 52 anys que estem en guerra”, diu el taxista.“Vostès no passen gana, tenen metges i medecines”, li discuteix Mercedes. Els pocs quilòmetres que separen Villa del Rosario, l'últim nucli urbà abans de La Parada, de la frontera es converteixen en una discussió entre el taxista colombià i la perruquera veneçolana, que mira d'explicar-li que si no hi ha revocatori aquest any no es poden precipitar eleccions anticipades al seu país, ja que fins i tot si guanyés el sí a la destitució de Maduro assumiria el càrrec el seu vicepresident. Que la gent del seu país no pot esperar més i que no tothom pot perdre dotze hores de camí –viu a Maracaibo– i un jornal per creuar la frontera i anar a comprar a Colòmbia.

“Vostès es pensen que Santos és un colomet de la pau. Però és un falcó que va a la seva. A tots ens hauria anat millor si hagués estat lleial al seu país”, insisteix Richard. Recorda que l'actual president va ser ministre de Defensa d'Uribe i, aleshores, responsable del cas dels falsos positivos, uns 3.000 civils assassinats per militars, als quals aquests presentaven com a guerrillers morts en combat perquè a canvi d'aquestes morts accedien a privilegis o eren ascendits. “El colomet de la pau hauria fet bé de completar aquella feina, en comptes de vendre la pàtria a les FARC”, insisteix, ja a La Parada.
Mercedes i Óscar baixen del taxi sense escoltar-lo. S'endinsen a peu pel pont fronterer i es perden entre milers d'altres veneçolans, mentre desenes de joves, colombians o veneçolans, s'ofereixen a portar-los els paquets que han comprat per dos mil pesitos més –o el seu equivalent en pesos bolivarians, que vol dir un feix de bitllets de la devaluadíssima moneda veneçolana.