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lunes, 11 de mayo de 2026

En La Haya con Delcy

Delcy Rodríguez defiende ante la CIJ la "titularidad venezolana" sobre el Esequibo y pide a Guyana volver al "diálogo directo"



La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, habla con los medios a su llegada este domingo al Aeropuerto Internacional de Ámsterdam-Schiphol. / PALACIO DE MIRAFLORES / EFE
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 Gemma Casadevall    La Haya11 MAY 2026 

La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se personó este lunes ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de la ONU, con sede en La Haya, encabezando la delegación que defiende la titularidad de su país sobre el Esequibo, región que forma parte de Guyana y cuya riqueza petrolera ha activado un conflicto territorial histórico. Desde la capital neerlandesa, la líder chavista reclamó de Guyana volver al "diálogo directo", en lugar de persistir en una demanda ante La Haya que ha derivado, a su parecer, en un "absurdo jurídico".

"Ninguna sentencia de esta Corte brindará una solución definitiva a la controversia territorial que sea aceptable para ambas partes”, afirmó, en español. La suya fue la última intervención por parte venezolana de la vista pública celebrada en la CIJ, al término de las argumentaciones de su equipo de juristas, alternativamente en inglés o francés. Persistir en la demanda ante esa Corte, dijo, pone a prueba "la buena fe" de las partes y lleva a "atrincherarse en posiciones alejadas de un arreglo práctico".

Guyana recurrió a la CIJ en 2018 con la intención de hacer valer como definitivo el laudo suscrito en 1899, que estableció las fronteras con Esequibo como parte de su territorio. Venezuela sostiene que debe respetarse el acuerdo suscrito en Ginebra en 1962, cuatro años antes de que Guyana accediese a la independencia.

El litigio territorial enfrenta a ambos países caribeños desde hace décadas. La presencia de Rodríguez elevó el nivel de la vista pública. Era el primer viaje fuera del Caribe de la presidenta venezolana, quien ascendió a ese puesto a principios de año tras la captura por Estados Unidos de Nicolás Maduro.

Hace unos días avanzó desde Caracas su propósito de viajar "al extranjero" a "defender Venezuela". De inmediato se relacionó este anuncio con las audiencias que se abrieron el pasado día 4 en La Haya y que, de acuerdo al calendario de la CIJ, terminaban este lunes.

Ante los 15 jueces de la CIJ, presidida por el japonés Yuji Iwasawa, la delegación venezolana recordó la historia de Esequibo, desde tiempos de la colonización española y de la británica, en el caso de Guyana, para tratar de desarmar la demanda presentada por el Gobierno de Georgetown ante La Haya. En disputa está la región fronteriza de Esequibo, que representa un 60% del territorio de Guyana.

Visita controvertida

Rodríguez aterrizó el domingo en el aeropuerto de Ámsterdam-Schiphol. Ahí la esperaba el titular de Exteriores de su país, Yván Gil, quien hasta ahora había encabezado la delegación de su país ante la CIP.

Según la líder chavista, a la que desde la captura de Maduro reconoce como presidenta venezolana Donald Trump, "no hay duda de que el único titular de la Guayana Esequiba es Venezuela".

La presidenta está entre los 69 venezolanos sancionados desde 2018 por la Unión Europea (UE), aunque cuenta con una excepción por asistir a las vistas de la Corte de Naciones Unidas. Las sanciones europeas se sustentan en acusaciones que van de acciones contra la democracia y el Estado de Derecho a violaciones de derechos humanos, represión a los opositores al régimen y al conjunto de la sociedad civil.

Un conflicto territorial reavivado por el petróleo

El litigio ante la CIJ arranca de un laudo de 1899 que fijaba la frontera entre la entonces colonia británica y Venezuela. Caracas lo acató durante 60 años, hasta que en 1962 lo declaró nulo por considerarlo irregular. Reclama desde entonces Caracas un territorio que ocupa unos 160.000 kilómetros cuadrados, o dos tercios de Guyana.

Las autoridades de Guyana formalizaron en 2018 su demanda ante el máximo tribunal de las Naciones Unidas, cuya función principal es dirimir conflictos entre países por vía pacífica. Venezuela no reconoce su autoridad en este litigio territorial.

El conflicto territorial cobró virulencia a partir de 2015. Fue a raíz del descubrimiento de ExxonMobil de enormes yacimientos petrolíferos. A Guyana, independiente de 1966 y con apenas medio millón de habitantes, se le suponen las mayores reservas mundiales de crudo per cápita.

Maduro endureció ya el tono y las amenazas hacia la antigua colonia británica. Desde 2025 se han sucedido las denuncias del Gobierno de Georgetown contra ataques venezolanos en la frontera. Tras el relevo a favor de Rodríguez se han producido nuevo incidentes fronterizos y denuncias de Guyana. Caracas los ha rebatido y asegurado que se trata de montajes o escenificaciones por parte de Guyana.

A juicio de Caracas, el litigio debe dirimirse en una negociación directa y sin intervención de terceros. Su propósito es desvincular a la CIJ del proceso.

Visita de una presidenta "reconocida" por Trump

La asistencia de Rodríguez en el imponente Palacio de la Paz, construido en 1909 y que justo hace unas semanas acogió el 80 aniversario de la CIJ, supone una normalización explícita de su presencia a escala internacional. Rodríguez ya había representado a Venezuela en la cumbre entre la UE y América Latina de 2023, entonces en calidad de vicepresidenta de Maduro. Desde que alcanzó la presidencia, con el reconocimiento de Trump, solo ha salido al exterior para viajes a países caribeños vecinos, como Granada y Barbados.

El hecho de estar incluida en la lista de sancionados de la UE ha alimentado las críticas de la oposición española en contra de la invitación cursada por el Gobierno de Pedro Sánchez a Rodríguez para que acuda a la Cumbre Iberoamericana que tendrá lugar en noviembre en España. Su asistencia no será "diferente" a su desplazamiento ahora a Países Bajos, afirmó el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, desde Bruselas. "España no escoge quién está al frente de un gobierno", añadió el ministro.

lunes, 23 de febrero de 2026

Irresistible Rob


Países Bajos abre una etapa inédita con el antitrumpista Jetten al frente de un gobierno de minoría



El primer ministro saliente, Dick Schoof, y su sucesor, Rob Jettend, durante una ceremonia de entrega de poderes en el Treveszaal de La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026. / REMKO DE WAAL / EFE
  Gemma Casadevall   Berlín23 FEB 2026 

Países Bajos ha dejado atrás una etapa de dominio ultraderechista para dar paso al Gobierno en minoría liderado por Rob Jetten, representante del progresismo liberal, de 38 años, y el primer ministro más joven de la historia neerlandesa. En las elecciones generales del pasado noviembre logró para su partido, el D66, la posición de fuerza más votada, tras ganarse el voto joven y urbano como abanderado del antitrumpismo e identificado en lo personal con el colectivo LGTBIQ+ (forma pareja con el jugador de hockey argentino Nicolás Keenan).

La victoria del D66 dejó descolocada a la ultraderecha de Geert Wilders, admirador de Donald Trump. Jetten ha tardado tres meses en formar un tripartito entre su D66, la derecha liberal del VVD --el partido del ahora secretario general de la OTAN, Mark Rutte-- y los democristianos de CDA. Tendrá apenas 66 de los 150 escaños del Parlamento de La Haya, en un país que ha conocido todo tipo de coaliciones de gobierno, pero que no ha tenido un ejecutivo en minoría en más de 80 años.

A Jetten se le consideró un político 'robotizado', porque mostraba cierto anquilosamiento en intervenciones públicas. Pero en la campaña que llevó a su D66 a la posición de primera fuerza se desprendió de su rigidez para presentarse como un líder dinámico, atento a las preocupaciones de los neerlandeses y sobre todo al máximo quebradero de cabeza del ciudadano de a pie, como es la crisis de la vivienda.

Ya en la negociación de su alianza de gobierno ha tenido que aparcar algunos de sus proyectos estrella en aras de la austeridad. Impulsará asimismo una línea en política migratoria muy restrictiva, similar a la de Dinamarca bajo el mando de la socialdemócrata Mette Frederiksen.


El primer ministro Rob Jetten asiste a la primera reunión del gabinete con el nuevo gabinete en el Treveszaal del Ministerio de Asuntos Generales en La Haya, Países Bajos, el 23 de febrero de 2026. / REMKO DE WAAL / EFE
Aumento del gasto en Defensa

La gran diferencia respecto al partido de Wilders está en su línea proeuropea y a favor del apoyo a Ucrania. Su Gobierno se propone elevar el gasto en Defensa hasta el 3,5% del PIB. Está así en línea con el VVD de Rutte, el partido que ahora lidera Dilan Yesilgoz, la nueva ministra de Defensa.

Su gestión al frente del tripartito en minoría nace bajo de signo de importantes renuncias en el reparto de carteras. Ministerios clave, como Defensa y Finanzas, serán para el VVD, mientras que Exteriores y Política Migratoria han quedado bajo el dominio del CDA.

No tiene que temer a un PVV tan fuerte: varios diputados de Wilders se retiraron del recién constituido nuevo grupo parlamentario, hartos de las extravagancias de su único líder. Pero que el PVV esté debilitado no significa que se haya diluido ese espectro electoral, ya que han aparecido otras dos fuerzas pujantes de ese ámbito, JA21 y FVD.

En contra de Trump y de Netanyahu

Jetten se ha erigido en líder de un liberalismo progresista e inclusivo, en unos momentos en que los derechos de colectivos como el LGTBIQ+ tal vez no estén en peligro en Países Bajos, pero sí en otras partes del mundo occidental. En su campaña lanzó ataques frontales contra Trump, al que calificó de peligro a escala internacional, mientras que a Binyamín Netanyahu le ha llamado "criminal de guerra" por las matanzas de civiles en Gaza.

Ahora deberá rebajar el tono respecto al aliado transatlántico para no entrar en confrontación con sus socios del partido de Rutte, servidor dócil en la OTAN del presidente de EEUU.

Si algo parece compartir con el actual secretario general de la Alianza, quien fue su jefe de Gobierno en sus dos años como ministro del Clima y Energía (2022-2024), es su capacidad para moverse con partidos muy distintos. Necesitará asimismo mucha cintura para buscar acuerdos y aliados parlamentarios para sacar adelante sus proyectos de gobierno.

Jetten tomó el relevo al primer ministro en funciones, el tecnócrata Dick Schoof, entre abrazos y risas. A Schoof se le veía aliviado, tras haber sostenido a un ejecutivo en funciones que quedó desencajado el pasado agosto por el abandono de los ministros del PVV. El hundimiento de esa coalición cerró una tumultuosa fase para Países Bajos, con un Gobierno dominado por Wilders, quien pese a no tener ningún puesto en el gabinete exacerbó los ánimos con exigencias impracticables.




viernes, 30 de enero de 2026

La sonrisa de Rob

Países Bajos apunta a un gobierno en minoría, confrontado a una ultraderecha diversificada



El líder de D66, Rob Jetten (centro) junto a la del VVD, Dilan Yesilgoz, y el de la CDA, Henri Bontenbal / KOEN VAN WEEL / EFE
 Gemma Casadevall     Berlín30 ENE 2026 

El líder liberal Rob Jetten, ganador contra pronóstico de las últimas elecciones legislativas de Países Bajos, presentó este viernes por fin su pacto de coalición con otros dos socios centristas, con los que deberá gobernar en minoría y buscar apoyos puntuales en el fragmentado Parlamento neerlandés. Su pacto contempla un fuerte incremento del gasto militar, cerrar las puertas a la inmigración irregular y recortar costes en sanidad y prestaciones sociales. Tendrá ante sí a una ultraderecha muy diversificada, repartida entre el 'trumpista' PVV de Geert Wilders, un grupo de diputados que se han escindido de ese partido y otras dos formaciones de ese espectro en auge.
El objetivo de Jetten, quien probablemente será el nuevo primer ministro, es limitar la llegada de solicitantes de asilo. Secunda las propuestas de otros países comunitarios para que se gestionen las solicitudes de asilo fuera del territorio de la UE. Y también sigue la línea dominante actual de la UE a favor del rearme, orientado hacia un reforzamiento de la identidad europea y la reducción de la dependencia respecto a Estados Unidos. Se plantea anclar por ley que se destine el 3,5% del PIB a gasto militar.
Los socios de gobierno de su partido, Demócratas 66 (D66), son los liberales de VVD, el partido que lideró el ahora secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y los democristianos de la CDA. Con este equipo sumará 66 escaños del total de 150 de la cámara neerlandesa. Le faltan 10 para lograr la mayoría necesaria. Su línea dura en materia migratoria y de recortes sociales le complicará la búsqueda de apoyo en el bloque entre izquierdistas y ecologistas que dirigió el veterano Frans Timmermanns, retirado tras su derrota electoral. A los abismos ideológicos se suman las trincheras abiertas en la negociación de la coalición, ya que el bloque progresista quedó descartado como potencial aliado por el VVD. Jetten acató el veto, aunque a regañadientes.

Relevo al trumpismo

Jetten se impuso en las elecciones celebradas el pasado octubre aupado por su imagen de líder joven y dinámico, frente al negativismo representado por Wilders. Su D66, un partido al que hasta la recta final ante los comicios no se le daban opciones de ganar, superó por la mínima ventaja al trumpismo del PVV, el partido dominante en la anterior alianza de gobierno. Esa coalición se hundió con la dimisión en bloque de los ministros del PVV, lo que precipitó las elecciones anticipadas.
Wilders confiaba en una nueva victoria en las urnas, pero se vio destronado. Meses después de su derrota, en su partido se ha originado una corriente de disidentes, hartos del histriónico Wilders. El PVV es, formalmente, un partido unipersonal, con Wilders como único representante. Siete de sus diputados han abandonado su grupo parlamentario aunque mantienen su escaño.
Eso abre teóricamente el arco de posibilidades de negociación para los futuros acuerdos puntuales que precisará Jetten. Los diputados disidentes no son menos radicales que el PVV, pero tal vez flexibilicen sus propuestas en aras de un protagonismo que hasta ahora se reservó a Wilders.

Negociación ardua

El pacto de coalición de Jetten lleva por título "Manos a la obra". Efectivamente, es mucho el trabajo que tiene ante sí este político liberal, de 38 años, que fue ministro de Medio Ambiente en el último ejecutivo de Rutte. Ganó las elecciones catapultado por su imagen de renovador, con un programa electoral que prometía luchar contra el gran quebradero de cabeza de los neerlandeses: la escasez de vivienda asequible.
Jetten ha tardado alrededor de tres meses en poder presentar un pacto de coalición y se espera, si nada se tuerce, que su equipo jure sus cargos el próximo 23 de febrero. Este largo periodo de negociación no es algo anómalo en los Países Bajos. El liberal Rutte tardó 299 días en formar su último ejecutivo. Entre la victoria electoral de Wilders, en 2023, y la formación del gobierno liderado por su partido con otros dos socios pasaron ocho meses.
Jetten se lanza así a la aventura de un gobierno en minoría, en un país con el voto muy fragmentado y con la incógnita de qué ocurrirá ahora con el PVV de Wilders. A la escisión de los siete diputados se suma el auge de otros dos partidos del espectro ultra, JA21 y FVD, que en los comicios de octubre crecieron en escaños y votos.

miércoles, 7 de enero de 2026

Colapso aéreo

Las grandes nevadas obligan a cancelar cientos de vuelos en Francia y Países Bajos 



Leticia FuentesGemma Casadevall   París/Berlín 07 ENE 2026 

La nieve y el hielo vuelven este miércoles a teñir París y gran parte del noroeste de Francia de blanco. Desde primera hora de la mañana, una tormenta de nieve ha caído sobre la capital francesa, obligando a sus ciudadanos a priorizar el teletrabajo a petición de la prefectura de la región de Ile-de-France. Países Bajos lleva asimismo varios días bajo intensas nevadas, con el aeropuerto internacional de Amsterdam colapsado y unos 800 vuelos anulados este miércoles, que se suman a los 400 de los días anteriores.
Las autoridades francesas se reunieron el martes por la tarde en un gabinete interministerial para ampliar el nivel 3 por "nieve y hielo" en 38 departamentos, incluida la capital gala. Además, recomendaron evitar desplazamientos innecesarios y fijaron el límite de velocidad a 70km/h para vehículos ligeros y para aquellos pesados de más de 3,5 toneladas que transporten mercancías o materiales peligrosos quedaba prohibida su circulación.
A pesar de las consignas, esta mañana la región de Ile-de-France se despertaba con importantes atascos de más de 950km. Como consecuencia, los autobuses públicos no ofrecerán servicio durante toda la jornada, al igual que algunas líneas de tren y metro que presentaron importantes incidencias.

Vuelos congelados


Los aeropuertos también se han visto afectados por la nevada. Desde medianoche, seis aeropuertos franceses, incluyendo el de Nantes, cerraron sus puertas. En el caso de los aeropuertos principales de París, como Orly y Charles de Gaulle, la actividad se ha visto reducida un 40%, obligando a cancelar decenas de vuelos.
Mientras una parte de la población se ha confinado en sus casas, otra ha aprovechado para disfrutar de esta inusual cantidad de nieve en París. Los más pequeños han jugado a lanzarse bolas de nieve en los patios de los colegios y en algunos parques que aún quedan abiertos, como la explanada de Los Inválidos, mientras que algunos adultos han intentado subir a Montmartre para descender las cuestas con esquís.
Los alcaldes de los barrios han recordado a los vecinos sus obligaciones como propietarios de mantener sus aceras y puertas de sus hogares libres de hielo para evitar accidentes. Pasadas las 10 de la mañana, Météo-France registró 6cm de nieve en París y 3cm en ciudades de la región del Loira, como Blois o Trappes.
La alerta naranja por nieve y hielo se mantendrá hasta jueves, y se espera que los termómetros no superen los 3 grados en París hasta el domingo.

"Situación excepcional"

El presidente del consejo departamental del Norte, Christian Poiret, ha calificado la situación vivida este miércoles de "excepcional". Para ilustrarlo, ha indicado que su departamento ha utilizado 5.000 de las 7.000 toneladas de sal que usa al año, "lo que demuestra claramente que nos encontramos en una situación excepcional", explicó para el medio BFM-TV.
La empresa de distribución eléctrica Enedis anunció este miércoles que 1.800 hogares franceses siguen sin electricidad. En concreto, 1.200 hogares en Charente-Maritime, principalmente en la costa, y otros 600 hogares en la región de Países del Loira.

Colapso del eje aéreo neerlandés de Schiphol

La situación es caótica en Schiphol, el principal aeropuerto de Ámsterdam, que actúa como gran eje aéreo neerlandés. Desde el lunes está paralizado el tráfico aéreo y miles de pasajeros están literalmente 'acampados' en sus terminales, a la espera de que se les reubique en otros vuelos. Entre el lunes y el martes se suspendieron ya más de 400 servicios y este miércoles se añadieron las cancelaciones de otros 800 vuelos con destino u origen en Schiphol.
A los pasajeros varados se les están ofreciendo camas de campaña, desayuno y agua, pero reina la incertidumbre acerca de cuándo se recuperará la normalidad. Los pronósticos son de temperaturas aún más bajas a partir del viernes, con mínimas nocturnas de -7 grados a partir del domingo.
Al colapso del tráfico aéreo se suman las restricciones ferroviarias. En prácticamente todo el país rige la alerta naranja, con capas de nieve o hielo de 10 centímetros de grosor. A partir del mediodía de este miércoles se han restricciones aún más severas en el tráfico ferroviario, mientras que se pide a la población que evite en lo posible todo desplazamiento.

sábado, 15 de noviembre de 2025

De Den Haag a la Sala 600

De Núremberg a La Haya: 80 años del juicio al nazismo que puso las bases del derecho internacional



Los principales acusados en el juicio de Núremberg. / Archivos Nacionales, College Park, MD, EEUU
 Gemma Casadevall   Núremberg / La Haya 15 NOV 2025 

"Hay un hilo conductor entre Núremberg y La Haya", afirma Gurgen Petrossian, experto en Derecho Internacional, desde la histórica Sala 600 donde el 20 de noviembre de 1945 arrancó el juicio del Tribunal Militar aliado contra 24 procesados, tres de ellos en ausencia, miembros de la cúpula del extinto Tercer Reich. "Aquí se aplicaron conceptos nuevos del derecho internacional moderno como crímenes contra la humanidad, crímenes de guerra, guerra de agresión… Se marcaron pautas de futuro al enjuiciar a jerarcas del nazismo, a su industria colaboradora, militares, civiles o médicos", prosigue Petrossian, de la Academia Internacional sobre los Principios de Núremberg.
El hilo conductor, entre los 700 kilómetros que separan Núremberg de La Haya discurre en doble dirección: en el Palacio de la Paz de La Haya, sede actual de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), se habían celebrado entre 1899 y 1907 dos Conferencias de Paz. En la segunda se aprobaron 14 convenios del Derecho de la Guerra clásico. Eran compromisos de mínimos, pero el objetivo era ya limitar el uso de la fuerza en conflictos armados.
La monstruosidad desplegada durante los 12 años de existencia del Tercer Reich y la devastación de Segunda Guerra Mundial, con 50 millones de muertos, precipitó la fórmulación de un derecho penal internacional moderno. Ante el Tribunal Militar formado por Estados Unidos, Francia, Reino Unido y la Unión Soviética respondían con rostro pétreo y provistos de auriculares para atender a la, entonces innovadora, interpretación simultánea figuras clave del aparato nazi como Herman Göring y Rudolf Hess, entre otros. El fiscal jefe, el juez estadounidense Robert H. Jackson, les imputaba crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y conspiración contra la paz. El término genocidio no estaba tipificado como crimen. Un jurista polaco, Rafael Lemkin, había iniciado la identificación jurídica del genocidio en 1944. Pero su definición tuvo que esperar hasta la Convención para la Prevención y Sanción del Genocidio de 1948. Es decir, dos años después de que Núremberg dictara sus 12 condenas de muerte, más 7 penas de prisión y 3 absoluciones, tras un total de 218 vistas. Once de los condenados fueron ahorcados el 16 de octubre de 1946; Göring se suicidó la víspera de su ejecución con una cápsula de cianuro.



Robert H. Jackson, fiscal jefe estadounidense. / Archivos Nacionales, College Park, MD, EEUU

"El concepto de genocidio es complejo. Establecerlo es muy difícil, es necesario demostrar una intencionalidad específica y clara de destruir a un grupo determinado. Hay que penetrar en el cerebro de quien lo perpetra", afirma Petrossian.
El cargo de genocidio no fue incluido en el juicio contra la cúpula nazi. El proceso se había abierto medio año después del suicidio en su búnker de Adolf Hitler y de la capitulación del Tercer Reich, el 8 de mayo de 1945. Su base jurídica era el Estatuto de Londres suscrito por los aliados en agosto. La acusación contaba con los datos de expertos y juristas que llevaban documentando los crímenes de guerra nazis desde 1943. "El derecho penal internacional reclama tiempo, y paciencia, de las víctimas", alerta Petrossian.
"Se entiende por genocidio el propósito deliberado de destruir un grupo por razones de nacionalidad, étnica, raza o religiosas. Se puede cometer matando a las personas de ese grupo o por otros medios, infligiéndoles daños serios físicos o mentales, sometiéndoles a condiciones infrahumanas, impidiéndoles tener hijos o arrebatándoles los suyos para transferirlos a otro grupo": así se define ese cargo en el acceso para visitantes de la Corte Penal Internacional (CPI), puntal del derecho internacional moderno junto con la CIJ. Ambas cortes tienen su sede en La Haya. La CIJ, máximo órgano judicial de la ONU, está alojada en el Palacio de la Paz, un hermoso edificio de ladrillo rojo propio de la arquitectura neerlandesa; la CPI se ubica en un enorme edificio de perfiles rectilíneo, casi en el extrarradio. Desde julio de 2002, se aplican desde ahí los principios del Estatuto de Roma de 1998, ratificado por 124 países. Que entre quienes no reconocen o ignoran su trabajo estén dos de las potencias que en 1945 juzgaron a los jerarcas del nazismo --Estados Unidos y la actual Rusia-- no es razón, según el jurista Petrossian, para tirar la toalla. "El derecho internacional pervive aunque no se implemente. Obliga a su cumplimiento a toda la comunidad internacional y a trabajar en la prevención del genocidio", afirma.



Vista de la sala 600 del Palacio de Justicia de Núremberg / FILIP SINGER / EFE

Del edificio de perfiles rectilíneos del CPI partió en 2023 la orden de detención contra el presidente ruso, Vladímir Putin. Hasta ahora ha sido desatendida por los países que ha visitado, incluidos suscriptores del Estatuto de Roma. Le siguió en 2024 la orden de detención contra el primer ministro israelí, Binyamín Netanhayu. Ello no ha impedido al líder de Israel (país que tampoco es suscriptor del CPI) reunirse en la Casa Blanca con Donald Trump ni ser recibido en Budapest por el primer ministro Viktor Orbán, quien desvinculó a su país de esa Corte antes de la visita.
En La Haya, pero en este caso en el Palacio de la Paz, se examina la demanda por genodicio contra Israel presentada en 2023 por Sudáfrica. La CIJ de la ONU ha emitido medidas cautelares para obligar a Netanyahu a "evitar actos de genocidio".
Hasta ahora, la justicia internacional ha reconocido tres genocidios: contra los tutsis en Ruanda, el de Srebenica en Bosnia, que ocupó al Tribunal Especial para la ex-Yugoslavia, y el de los vietnamitas y cham en Camboya.

De los aliados a la justicia tardía alemana

La Sala 600 recibe al visitante con una simulación virtual del proceso celebrado en 1945. En el piso superior hay una exposición sobre el primer juicio y los 12 que le sucedieron entre 1946 y 1949, con 177 acusados. La justicia aliada procesó a funcionarios, militares y miembros de las SS, médicos, abogados, banqueros y empresarios que engrasaron la maquinaria nazi. Núremberg, la ciudad que había elegido Hitler para los gigantomaníacos congresos del Partido Nacionalsocialista (NSDAP) entre 1933 y 1938, representa la "superación de ese pasado", según la directora del Memorial, Nina Lutz.


El presidente de la Corte Internacional de Justicia y otros jueces / REMKO DE WAAL / EFE

La tarea de impartir justicia correspondió primero al tribunal extranjero, en una Alemania ocupada militarmente por los aliados. El primer juicio al nazismo de la justicia alemana arrancó en 1963, instruido por el fiscal Fritz Bauer y conocido como el 'Proceso de Auschwitz'. Abrió la caja de los truenos a centenares de juicios en las décadas siguientes.
La condena en 2011 a John Demjanjuk, un ucraniano que sirvió como guarda en Sobibor, abrió la puerta a una serie de juicios por complicidad en crímenes del nazismo. Desde entonces han respondido ante tribunales nonagenarios y hasta centenarios, hombres o mujeres. "Núremberg revolucionó el derecho internacional porque introdujo el concepto de la responsabilidad individual", recuerda el jurista Petrossian. Para Alemania, el principio esencial es que el asesinato no prescribe.

lunes, 3 de noviembre de 2025

Un guapo holandés frente al racio checo

El optimismo de Países Bajos o el trumpismo de República Checa: la cara y la cruz de dos vuelcos electorales





El líder ultra checo Andrej Babis (centro), en la apertura de la legislatura en el Parlamento, este lunes. / MARTIN DIVISEK / EFE

 Gemma Casadevall
Berlín03 NOV 2025 

El triunfo en Países Bajos de un exministro liberal y ecologista, Rob Jetten, frente al regreso al poder en la República Checa del trumpista Andrej Babis son la cara y la cruz para el europeísmo del bloque comunitario. El único dominador común entre ambos vencedores en las urnas es que su triunfo arranca de un vuelco electoral en estos dos estados miembros de la UE y la OTAN. En el caso neerlandés, la victoria del progresista Jetten aparta del poder al islamófobo Geert Wilders, responsable del hundimiento de la coalición que dominó su ultraderechista Partido Liberal (PVV). En el caso checo, el retorno de Babis refuerza el derechismo populista del este europeo. Regresa, además, coaligado con una formación ultra y un tercer socio monotemático, defensor de los motores de combustión.

Las diferencias entre ambos líderes son abismales: Babis, de 71 años y millonario, ganó las parlamentarias checas de principios de octubre tras una campaña en que adoptó eslógans y hasta la gorra roja de Donald Trump; Jetten, de 38 años, abiertamente homosexual y líder de los Demócratas 66, se impuso contra pronóstico en las legislativas neerlandesas y será, si nada se tuerce, el próximo primer ministro de este socio fundacional de la UE.

Babis firmó este lunes en Praga el pacto de coalición entre su Acción de Ciudadanos Descontentos (ANO), la ultraderechista Libertad y Democracia Directa (SPD) y los llamados Motorizados Unidos. También este lunes, en La Haya se difundió el conteo final que confirmaba la victoria de Jetten en los comicios celebrados el miércoles de la semana pasada. Países Bajos vivió una noche y una madrugada electoral convulsas, en que la posición de fuerza más votada cambió varias veces de dueño, entre el PVV de Wilders y el D66 de Jetten. El viernes se dio por irreversible la victoria del progresismo liberal, pese a que faltaba computar el voto exterior. En Países Bajos la primera fuerza recibe tradicionalmente el encargo de tratar de formar gobierno. Jetten deberá negociar una coalición con al menos otros dos socios, ya que tendrá apenas 26 diputados -los mismos que Wilders-, en una cámara con 150 puestos.

Las incógnitas del progresismo liberal

El D66 fue hasta ahora un partido bisagra para gobiernos neerlandeses de liderazgo socialdemócrata, conservador o liberal. Ahora le corresponderá negociar a bandas múltiples una alianza estable. Jetten es el rostro de la renovación de un partido que se identificó con hitos progresistas en cuanto a derechos individuales, desde el matrimonio igualitario a la eutanasia o el suicidio asistido. Ahora se ha enfocado hacia aspiraciones colectivas, como el acceso a la vivienda, la sanidad y el transporte eficiente y ecológico.

Jetten destila dinamismo y juventud, pero no es un recién llegado a la política. Fue ministro de Medio Ambiente y Clima en el último ejecutivo de Mark Rutte, entre 2012 y 2014. De su antiguo jefe de gobierno deberá copiar las dotes para fraguar mayorías entre socios a veces dispares. Su catálogo de potenciales aliados va del centrismo de CDA a los liberales de VVP, el partido que lideró Rutte, además de formaciones minoritarias también del centro. El derrotado progresismo más izquierdista de Frans Timmermans está teóricamente vetado como socio por el VVP. A la dimisión de Timmermans la misma noche electoral ha seguido el relevo a favor del verde Jesse Klaver, de 39 años y con un ímpetu regenerador similar al de Jetten.
Praga, contra Ucrania y el Pacto Verde

Babis firmó su pacto de coalición coincidiendo con la sesión constitutiva del Parlamento y determinado a recuperar la jefatura del gobierno que ejerció entre 2017 y 2021. Aspira a asumir su cargo antes de la pausa navideña. Se le pronostica una cohabitación compleja con el presidente, el europeísta Petr Pavel, contra el que Babis compitió, sin éxito, como candidato a la jefatura del Estado. Pavel puede vetar a ciertos ministros altamente controvertidos. En medios checos se han barajado los nombres de un negacionista climático para Medio Ambiente o de un agitador en Exteriores.

Babis fue ya un quebradero de cabeza para Bruselas en su anterior legislatura. Ahora su pacto de coalición, con un tripartito que suma 108 de los 200 escaños parlamentarios, incluye el rechazo a la implantación del euro, al Pacto Verde y al asilo, salvo casos muy excepcionales. No se han incluido en el texto, sin embargo, los aspectos más áridos, como la convocatoria de un referéndum para la salida de la OTAN y la UE o la deportación de ucranianos que pretendía el SPD.

Babis fortalecerá el bloque formado por el húngaro Viktor Orbán y el eslovaco Robert Fico, dos destacados aliados políticos Vladímir Putin en la UE y contrarios al apoyo a Ucrania. Con Orbán comparte Babis la adscripción el grupo Patriotas para Europa, la tercera fuerza actualmente de la Eurocámara, tras los populares y los socialdemócratas.

jueves, 30 de octubre de 2025

Las claves, con el empate aún coleando

Vuelco en Países Bajos: ¿qué aliados buscarán los Demócratas 66 de Jetten y por qué Wilders ha sido destronado?



Rob Jetten, líder de Demócratas 66, durante la noche electoral en Leiden. / PETER DEJONG / AP

Gemma Casadevall  La Haya30 OCT 2025 

Las elecciones parlamentarias de Países Bajos, precipitadas por el hundimiento de la coalición dominada por el trumpista Geert Wilders, marcan el probable regreso a la vía de un progresismo constructivo y moderado de este socio fundacional de la UE y aliado de la OTAN. El recuento de votos, con el 98,4 % escrutado, colocan al PVV de Wilders y los Demócratas 66 de Rob Jetten empatados en porcentajes y escaños --un 16,7% y 26 escaños para cada uno--. Son cifras idénticas, pero que para Wilders reflejan el fracaso de su proyecto político, tras el hito marcado en los comicios de noviembre de 2023 al obtener 23% y 37 diputados. En cambio, a Jetten le impulsan hacia el puesto de primer ministro: se disparó 10 puntos por encima de lo obtenido hace dos años y ganó 17 diputados más. Son resultados contra pronóstico, tras meses con Wilders liderando con claridad los sondeos. Se demuestra una vez más la volatilidad del voto neerlandés. El alza del progresismo liberal de Jetten estuvo acompañada de un crecimiento espectacular de los democristianos de CDA y la capacidad de resistencia de los liberales. Por contra, quedó hundido en el cuarto puesto el bloque izquierdista y verde del veterano Frans Timmermans.

Estas son las claves del vuelco en Países Bajos y de qué puede pasar a partir de ahora:

¿A quién representa Jetten?


Según los análisis del instituto Ipsos, el ascenso de D66 de Jetten se debió a su capacidad de reclutar votos en el resto de los partidos, desde los otros representantes del progresismo que es la alianza de Timmermans al centro o incluso la ultraderecha de Wilders. Jetten, de 38 años y ministro de Medio Ambiente en la última etapa como primer ministro de Mark Rutte, ha rescatado a su partido de la casi irrelevancia hasta lograr su mejor resultado histórico. Se le identifica con la regeneración, el dinamismo y el espíritu constructivo. También con un pragmatismo que aplica tanto a la búsqueda de propuestas contra la escasez de vivienda asequible, como a una política migratoria que en Países Bajos dejó atrás hace tiempo la línea de la acogida generosa. En lo privado representa además el modelo de sociedad abierta defendido por los neerlandeses: vive abiertamente su homosexualidad, lo que le coloca en el polo opuesto de la homofobia de Wilders y demás trumpismo europeo.

¿Qué aliados buscará para gobernar?

Los 26 escaños logrados por Jetten quedan muy por debajo de los 76 que precisa para dotarse de una mayoría estable en un Parlamento con 150 escaños. Su aliado natural o hasta "lógico", según sus propias palabras, es la alianza GroenLinks-PvdA de Timmermans. Pero no le bastan los 20 diputados logrados por este bloque. Buscará apoyos entre los democristianos de CDA, con 18 puestos, y los 22 procedentes de los liberales del VVD, el partido que lideró Rutte antes de convertirse en secretario general de la OTAN. Pero la actual jefa de los liberales, Dilan Yesilgöz, rechazó en campaña una eventual alianza que incluya a Timmermans. Son 15 los partidos con escaños en el nuevo Parlamento y muchas las constelaciones posibles en un país acostumbrado a experimentar con alianzas que parecían imposibles. A los neerlandeses no les asustan las transiciones largas con gobiernos en funciones en minoría, como el que mantiene con vida el primer ministro saliente, Dick Schoof. Rutte tardó 299 días hasta atar su último ejecutivo, mientras que entre la victoria de Wilders de 2023 y la formación de su alianza con tres socios pasaron ocho meses.

¿Por qué perdió ímpetu Wilders?


A Geert Wilders, con un largo recorrido como figura que marca pautas en la política neerlandesa, le traicionaron su carácter histriónico y sus ansias de dominio. Se había resignado a regañadientes a no tener cargos en el Gobierno de Schoof, por imperativo de sus socios centristas. Pero hundió a la coalición en el caos con exigencias no asumibles en materia migratoria. Demostró ser un líder de una ultraderecha insaciable que, de llegar al poder, se comporta como un actor incontrolable. El empate final con Jetten le deja herido, aunque sería prematuro darle por finiquitado. El siguiente riesgo del PVV es la aparición de otras dos fuerzas pujantes del espectro ultra, JA21 y FvD, ambas en el grupo de partidos que aumentaron escaños y porcentajes.

¿Qué significa el ascenso del progresismo neerlandés para Europa?


Los socialdemócratas y socialistas europeos no podrán cantar victoria a través de Timmermanns, que aspiraba a recuperar para su familia política el poder perdido en La Haya hace más de 20 años. Pero un regreso de Países Bajos al terreno de la moderación y el centro a través del progresismo liberal de Jetten allanará asperezas en el cada vez más crispado panorama político del bloque comunitario.

D66 es un partido comprometido con el apoyo a Ucrania, como se encargó de transmitir el propio Jetten la misma noche electoral, al catapultarse como vencedor moral de los comicios. "Kiev debe seguir contando con el apoyo europeo", afirmó. Wilders, como otros trumpistas, se propuso incluso desmantelar las ayudas a Ucrania, aunque mientras el PVV formó parte de la coalición relativizó su rechazo al apoyo a Kiev obligado por sus socios.

¿Qué significan estos comicios para los Patriotas de Orbán?

El grupo de los Patriotas para Europa, comandado por el ultranacionalista húngaro Viktor Orbán y con la francesa Marine Le Pen y el español Santiago Abascal entre sus filas, confiaba en que su afiliado Wilders defendería claramente su posición de primera fuerza. El empate les salva formalmente la papeleta. Pero el descalabro expresado en la fuerte caída porcentual y por escaños es difícil de disimular, incluso para el socorrido automatismo ultra de recurrir al victimismo como fuerza "bajo acoso". Orbán exhibe como propio cualquier triunfo de su familia política, como el logrado por el magnate Andrej Babis en las recientes elecciones checas. El líder húngaro, adorador de Donald Trump y amigo de Vladímir Putin, necesita reforzarse ante su propia campaña electoral. En abril de 2026 luchará por una reelección con los sondeos cuesta arriba. Babis presentará probablemente la próxima semana su pacto de coalición con dos aliados euroescépticos y antisistema. Wilders en cambio está descartado como socio, lo que reactiva de facto una especie de cordón sanitario que parecía suprimido en Países Bajos.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Tiovivo holandés


Países Bajos castiga al ultra Wilders y abre paso al rejuvenecido progresismo liberal de Demócratas 66





El líder del Partido por la Libertad (PVV), Geert Wilders, vota en un colegio electoral de La Haya, este miércoles. / KOEN VAN WEEL / EFE



Gemma Casadevall

La Haya29 OCT 2025 

El Partido de la Libertad (PVV), la ultraderecha islamófoba y euroscéptica de Geert Wilders, sufrió un fuerte descalabro en Países Bajos y quedó empatado tanto en votos como en escaños con el progresismo liberal de Demócratas 66 (D66), según datos oficiales, escrutados un 98,4 % de los votos. El D66, liderado por el exministro de Medio Ambiente Rob Jetten, de 38 años, se convirtió en el vencedor moral, ya que tendrá 26 escaños en la nueva cámara, 17 más de los que tenía. El partido de Wilders, por contra, pierde once diputados. Ambos partidos quedaron equiparados además en porcentajes, con un 16,7 % de los votos.

La tercera fuerza del Parlamento, con 22 puestos, serán los liberales del VVD, el partido que dirigió hasta convertirse en secretario general de la OTAN Mark Rutte. Su líder actual es Dilan Yesilgöz, la única mujer entre los candidatos de los principales partidos . El gran derrotado de las elecciones parlamentarias neerlandesas fue, sin embargo, el bloque de la izquierda y verdes de Frans Timmermans, al que se auguraba un segundo o incluso primer puesto, pero quedó en la cuarta posición con 20 escaños.

La respuesta de este veterano político, exvicepresidente de la Comisión Europea (CE), fue anunciar su retirada como líder de su alianza, GroenLinks-PvdA, tras saltar las primeras proyecciones. "Es el momento de dejar paso a la nueva generación", dijo, entre ovaciones de sus seguidores concentrados en un antiguo silo de cereales de Rotterdam.

Las primeras proyecciones habían sido demoledoras para Wilders, al que se situaba de pronto por detrás de Jetten. Estaba de por sí descartado que pudiera liderar otro gobierno, incluso si hubiera defendido la posición de primera fuerza que alcanzó en noviembre de 2023. Las elecciones se celebraban por anticipado después de que Wilders hubiera pulverizado el pasado mes de junio la coalición de la que era fuerza dominante. Su comportamiento errático llevó al caos y finalmente al hundimiento a la coalición de gobierno capitaneada por el PVV, 11 meses después de su formación.

"Los neerlandeses han dicho adiós a la política del miedo y han elegido a fuerzas positivas", afirmó Jetten ante sus militantes. Su propósito es lograr un gobierno "estable", con "todas las fuerzas constructivas del centro". Jetten está en las antípodas de Wilders tanto en lo político como en lo personal. Aspira a catalizar un dinamismo constructivo, frente a la toxicidad del trumpista ultra. Vive abiertamente su homosexualidad, mientras que para Wilders solo hay dos sexos, hombre o mujer.

Wilders, por su parte, admitía su decepción por los resultados del PVV -"una pérdida importante", dijo-. Sigue siendo "uno de los más grandes del país", añadió, mientras advertía de que el resultado final podía aun mantenerlo como el más votado.
En busca de intrincadas mayorías

Se perfila un camino complejo para la formación de una nueva mayoría, en un Parlamento muy fragmentado con un total de 150 escaños. Entre D66 y el bloque de Timmermans sumarán 46 escaños y se necesitan 76 para alcanzar la mayoría. Al veto compartido por los grandes partidos a Wilders, se suma que algunas formaciones del centro descartaban opciones demasiado progresistas o dominadas por el izquierdismo.

Entre los partidos del centro a tantear por Jetten están los liberales de VVD, que parecían debilitados pera lograron el honroso tercer puesto. También celebraron un fuerte asecenso los democristianos de CDA, que dispararon sus espectativas hasta obtener 18 diputados, trece más de los que tenían.

La caída de Wilders ha ido paralela al crecimiento de otras dos formaciones del espectro ultra, los euroescépticos de Ja21 y la derecha radical de FvD, con 9 y 7 diputados, respectivamente.
Resultados contra pronóstico

El ascenso de D66 fue contra pronóstico. Hasta la víspera de las elecciones no se contaba con Jetten como aspirante a primer ministro. Pero ante la jornada electoral empezaron a circular nuevas estimaciones, inclusive la posibilidad de que Wilders quedase apeado como primera fuerza tras habérsele dado durante semanas como favorito. A Timmermans se le otorgaba el segundo puesto, como teórico aglutinador del voto joven y urbano. Finalmente fue Jetten quien se ganó a este puesto, aupado como representante de un dinamismo regenerador.

En las parlamentarias de noviembre de 2023, se alzó su PVV por primera vez en la historia como la fuerza más votada. Tardó luego ocho meses en ponerse de acuerdo con tres formaciones centristas, cuya condición fue que Wilders renunciara a estar en el Ejecutivo. Se consensuó que el puesto de primer ministro lo ocuparía el tecnócrata Dick Schoof, quien sigue en funciones con un equipo reducido desde que el propio Wilders retiró a sus cinco ministros.
Empate técnico en el último sondeo

La campaña se cerró la víspera de la jornada electoral con un debate televisado entre los candidatos de los principales partidos y un Wilders desencajado y nervioso. Repetía su mantra de que la culpa de la escasez de vivienda es de los tres millones de inmigrantes, según sus cuentas, llegados a Países Bajos en los últimos años.

Empezaron a cruzarse ya entonces nuevas estimaciones de voto, en que el PVV de Wilders estaba prácticamente empatado con los ecologistas y socialdemócratas de Timmermans, mientras subían las opciones de Jetten. Se desinflaron asimismo las opciones a un primer puesto para la derecha moderada de CDA, liderada por Henri Bontenbal. Y recuperaban terreno los liberales del VVD bajo el nuevo liderazgo de Yesilgöz.

Wilders aprovechó el momento de depositar su voto, en el Ayuntamiento de La Haya, para lanzar una última arenga por la victoria. Algo que, en rigor, no es anómalo en Países Bajos, donde incluso en la jornada electoral reparten los voluntarios de los partidos sus papeletas de propaganda. Había millones de indecisos potencialmente reclutables.

Con la sensación de que todas las posibilidades estaban abiertas había arrancado la jornada que, al caer en mitad de la semana, como es habitual en Países Bajos, discurrió con la normalidad propia de los comicios nacionales neerlandeses. Eran 13,4 millones de ciudadanos los convocados a las urnas. Los electores acudían a votar en puestos instalados en estaciones de tren, librerías, almacenes de bicicletas o ayuntamientos. Tenían ante sí una papeleta en formato 'sábana', con 25 partidos en liza, y el también tradicional lápiz rojo neerlandés habilitado en cada cabina para marcar su opción.

Crispación en familia


La polarización adopta en Países Bajos perfiles de disputa en familia. Es un país con un espectro parlamentario volátil y cambiante. En su década y media en el poder, el liberal Rutte experimentó todo tipo de constelaciones políticas y bordeó a menudo la ingobernabilidad. A la fracasada coalición con el PVV como partido dominante había precedido otro corto periodo, entre 2010 y 2012, entre , en que Rutte confió en Wilders como "aliado táctico". Acabaron enemistados para siempre. Varios de los candidatos en las presentes elecciones estaban avalados por anteriores experiencias de gobierno. En el caso del veterano Timmermans, fue ministro de Exteriores entre 2012 y 2014 en una gran coalición de Rutte. En el caso de Jetten, fue titular de Medio Ambiente en la última etapa con Rutte como primer ministro.

Toque de retreta para Frans


Elecciones en Países Bajos: Timmermans, la retirada del soldado leal del progresismo neerlandés y europeo



El líder de la lista GroenLinks-PvdA, Frans Timmermans, durante un debate de campaña. / SEM VAN DER WAL / EFE

Gemma Casadevall

La Haya29 OCT 2025 
Frans Timmermans es, para muchos neerlandeses, sinónimo de experiencia y serenidad en tiempos convulsos. Pero también se le identifica como un político castigado a ejercer de segundo de otro líder. Desde esta condición, que parece no estorbar al exvicepresidente de la Comisión Europea (CE) y candidato del bloque reformista en las elecciones parlamentarias de Países Bajos, aspiraba a recuperar para los socialistas el liderazgo de un gobierno en La Haya, por primera vez desde hace más de 20 años. Se le pronosticaba el segundo puesto en las parlamentarias neerlandesas, por detras del ultraderechista Geert Wilders, descartado por su toxicidad como socio de otro gobierno.
Pero nada ocurrió como pronosticaban los sondeos. Wilders quedó empatado en votos y escaños con el progresismo, pero no el que representa Timmermans, sino otro más joven y vigoroso, los Demócratas 66, Rob Jetten. "Es el momento de dejar paso a la nueva generación", reconoció Timmermans, al anunciar su dimisión como líder de la alianza GroenLinks-PvdA, una hora después del cierre de los colegios electorales.
Nada es fácil de predecir en el volátil panorama neerlandés, un país que ha experimentado con todo tipo de alianzas políticas. Tampoco que a Timmermans (Maastricht, 1961) iba a surgirle en la recta final un rival como Jetten. El líder de Demócratas 66, de 38 años, despuntó de pronto, como aglutinante del voto joven y del progresismo liberal. Demócratas 66, o D66, fue el partido originario de Timmermans, hasta que en 1990 ingresó en el laborismo neerlandés.
Timmermans se hace a un lado, tras haberse comportado en su carrera como un soldado leal para su familia política o como segundo de otros líderes. Fue ministro de Asuntos Exteriores entre 2012 y 2014, en el gobierno de gran coalición con el liberal Mark Rutte como jefe del Ejecutivo. Desde esa posición pasó a eurocomisario para convertirse en la mano derecha de Jean-Claude Juncker en la CE.
En 2019 fue designado candidato del Partido de los Socialistas y Socialdemócratas Europeos (PSE) para la presidencia de la CE. El puesto fue finalmente para la conservadora Ursula von der Leyen. Se quedó, de nuevo, con un premio de consolación, la vicepresidencia. La nueva presidenta le confió la defensa del Pacto Verde, lo que en esos tiempos parecía iba a ser el sello de identidad del mandato de Von der Leyen.

Voto joven y urbano

Renunció Timmermans a seguir en Bruselas en 2023 para tomar las riendas de la lista conjunta entre socialistas y verdes, GroenLinks-PvdA. Su propósito era conquistar la jefatura de un gobierno que el progresismo neerlandés no ha ocupado desde tiempos de Wim Kok, en el poder entre 1994 y 2002. Obtuvo el segundo lugar y tuvo que ver cómo el representante del trumpismo islamófobo lograba "convencer" a los socios centristas que precisaba para hacer del PVV la fuerza dominante del nuevo Gobierno.
En su nueva campaña electoral, Timmermans se había orientado hacia el voto joven y urbano. Planteó soluciones a la crisis de la vivienda que atenaza a jóvenes y a familias de bajos ingresos. Y buscó líneas convincentes para conciliar la necesidad de construir rápido con compromisos medioambientales irrenunciables.
Timmermans es enemigo declarado del populismo derechista. Desde su puesto de eurocomisario bajo Juncker impulsó sucesivos expedientes contra Hungría y Polonia por sus respectivas derivas autoritarias. El ultranacionalista húngaro Viktor Orbán no se lo ha perdonado. Si hay algo que sí parece descartable en Países Bajos es una cooperación entre Timmermans y Wilders, miembro de los Patriotas para Europa, el grupo de Orbán, la francesa Marine Le Pen y el español Santiago Abascal, entre otros.

El ocaso de Geert


Elecciones en Países Bajos: Wilders, el trumpista dinamitador del poder




El líder del Partido por la Libertad (PVV), Geert Wilders, durante la cumbre de Patriotas, el pasado 8 de febrero en Madrid. / RICARDO RUBIO / EUROPA PRESS


Gemma Casadevall

La Haya29 OCT 2025 

Geert Wilders, de 62 años y con dos décadas en el Parlamento neerlandés, buscaba este miércoles su segunda victoria consecutiva en unas elecciones parlamentarias neerlandesas. En lugar de eso, su Partido de la Libertad (PVV) perdió hasta once escaños, de los 37 que tuvo, y quedó empatado con el vigoroso progresismo de la izquierda liberal de Rob Jetten. Un revés para Wilders y para el conjunto de los 'Patriotas para Europa', el grupo del ultranacionalista húngaro Víktor Orbán.
Incluso de haberse mantenido en primer posición en solitario, las posibilidades del PVV de tocar el poder eran más bien remotas. A Wilders se debió el fin prematuro de la legislatura, el pasado junio, al retirar a los cinco ministros de su Partido de la Libertad (PVV) de una coalición en la que fue la fuerza dominante. Sonaba descabellado pensar que el resto del espectro derechista no había salido escarmentado. Wilders estaba formalmente fuera de esa alianza, por el veto de sus coaligados a darle un puesto en el Gobierno. Pero fulminar una coalición "desde dentro" y pretender seguir siendo imprescindible para la política de Países Bajos no era aparentemente incompatible para este trumpista que practica la islamofobia sin complejos.
Wilders (Venlo, 1963) es el único líder del PVV, un partido unipersonal que fundó en 2006 tras dejar las filas liberales. Se le conoce como "el trumpista neerlandés", aunque los orígenes políticos de este viejo zorro de la ultraderecha europea son anteriores al primer acceso del republicano a la Casa Blanca. El apodo se le asigna por su parentesco ideológico con los devotos de Donald Trump que son los Patriotas para Europa de Orbán. A la cercanía política se suma su carácter histriónico y la melena rubia platino, tan asociada a su imagen como el tupé anaranjado de Trump.
Hace casi dos años, en noviembre de 2023, logró una primera victoria contra pronóstico. Elevó al PVV al puesto de fuerza más votada en unas elecciones parlamentarias neerlandesas. Obtuvo 37 escaños, del total de 150 de la Cámara de La Haya. Se hizo en primero lugar una selfie de autobombo con sus diputados, para negociar a continuación una alianza de gobierno con tres socios.
Aspiraba a acceder al puesto jefe de Gobierno que ocupó durante 14 años el liberal Mark Rutte. Era una revancha hacia el avezado político neerlandés, quien entre 2010 y 2012 le convirtió en aliado de uno de sus ejecutivos. Aquella asociación estalló tanto en lo político como en lo humano. Wilders y Rutte se despidieron como enemigos encarnizados. Wilders y su partido quedaron durante años descartados en los múltiples ejercicios de equilibrismo con los que Rutte se mantuvo en el poder, antes de convertirse en secretario general de la OTAN.
A la victoria de Wilders de 2023 siguió una coalición de la que el PVV llevaría las riendas, aunque la jefatura del Gobierno quedó en manos del tecnocrata Dick Schoop. Sus socios vetaron su presencia en el Gabinete, lo que Wilders encajó como un sacrificio mas bien formal. Desde el minuto cero, Wilders manejó desde fuera el Gobierno.

La línea dura elevada a lo impracticable

Los 11 meses que aguantó la coalición de Schoop fueron exponente de unas exigencias insostenibles incluso en estos tiempos de línea dura mayoritaria a escala europea. La bandera de este ultraderechista furibundo, hijo de un neerlandés y una mujer de origen indonesio, es la batalla contra el Islam, la inmigración, el asilo y la lucha contra el cambio climático. Ha moderado algo su discurso. Ha aparcado algunas de sus obsesiones pasadas, como el cierre de las mezquitas o la prohibición del Corán. Pero mantiene el cerrojo a una inmigración que, en su ideario, amenaza a la sociedad abierta neerlandesa. Una sociedad abierta en la que, para Wilders, solo caben dos sexos, hombre o mujer. A su islamofobia ha incorporado la fidelidad hacia Israel.
Es el político más amenazado de un país que en dos ocasiones ha vivido los asesinatos de dos enemigos del Islam: el líder ultraderechista Pim Fortuyn, en 2002, y el cineasta Theodoor van Gogh, dos años después. En la presente campaña, suspendió temporalmente algunos actos, incluido un debate televisado, por amenazas consideradas reales, pero sin consecuencias.

La ensaladera electoral neerlandesa

Países Bajos vuelve a las urnas en unas elecciones precipitadas por la voracidad del ultra Geert Wilders



De izquierda a derecha, los candidatos a las elecciones de Países Bajos Frans Timmermans (GroenLinks-PvdA), Eddy van Hijum (NSC), Rob Jetten (D66), Geert Wilders (PVV), Dilan Yesilgoz (VVD) y Henri Bontenbal (CDA), durante un debate televisivo. / REMKO DE WAAL / EFE
La Haya29 OCT 2025 

Apoyar a una ultraderecha que ve el país "a punto de reventar" por la inmigración o confiar el Gobierno en quienes buscan soluciones a la escasez de vivienda o la crisis climática: este es el escenario político de los 13,4 millones de electores de Países Bajos convocados este miércoles a las urnas para elegir su nuevo Parlamento. Son elecciones anticipadas, tras el hundimiento de la coalición dominada por la ultraderecha de Geert Wilders. Todo apunta a que el siguiente Ejecutivo no lo liderará quien conquiste más votos, sino quien logre la segunda posición.

Los sondeos pronostican una victoria en votos para el trumpista e islamófobo Wilders y su PVV, una formación muy arraigada entre la familia ultra neerlandesa y europea. Sería su segundo triunfo consecutivo tras haber logrado en noviembre de 2023 el puesto de fuerza más votada por primera vez en su historia. Pero parece descartado que logre los socios necesarios para gobernar. Difícilmente podrá convencer a otras fuerzas de la derecha, tras haber pulverizado el gobierno que comandó el PVV durante 11 meses.

El beneficiado por esta situación será tal vez quien quede segundo. Una posición que hasta la recta final de la campaña estaba en disputa entre los democristianos de CDA y el bloque de socialdemócratas y verdes del veterano Frans Timmermans, GroenLinks-PvdA. Otra formación del centro progresista, Demócratas 66, ha despegado en los sondeos a última hora, mientras que los liberales del VVD, el partido que lideró en el pasado Mark Rutte, está algo debilitada después de haber sustentado la coalición ahora fracasada.

El PVV de Wilders se ha mantenido en toda la campaña en primera posición, pero su ventaja ha ido rebajándose hacia el final. Se le estima una horquilla de entre 26 y 29 diputados, frente a los 37 que logró en 2023. A la CDA, al progresismo de Timmermans y a Demócratas 66 se les pronostican entre 22 y 26 escaños. El fragmentado Parlamento de La Haya está integrado por 150 diputados, repartidos ahora entre 15 formaciones. Son muchas las constelaciones políticas en liza. Hay una nueva 'estrella' entre el radicalismo derechista, JA21, en pugna por su espacio político.

Ha sido una campaña relativamente tranquila, sin grandes mítines, pero sí movilizaciones ilustrativas del grado de división ciudadana: más de 250.000 personas salieron a la calle en Ámsterdam en solidaridad con Palestina --opción que representa a Timmermans--; otra manifestación en contra del asilo, y por tanto favorable a Wilders, puso patas arriba la habitualmente tranquila capital, La Haya. Hubo amenazas calificadas de reales por la policía contra Wilders, que canceló un debate pero luego reanudó su campaña. También se produjo un amago de intimidación en una entrevista televisiva contra Timmermans, sin consecuencias.

El desafío del radicalismo derechista

Parece contradictorio que pueda lograr de nuevo el primer puesto alguien como Wilders, quien en sus 20 años en el Parlamento ha fulminado dos coaliciones de las que formaba parte. Primero fue en sus tiempos de aliado de uno de los gobiernos de Rutte, en 2012. El pasado junio amplificó su desafío al forzar la retirada de sus cinco ministros en un gobierno a cuyo frente se había colocado al tecnócrata Dick Schoof, ya que sus coaligados habían vetado la presencia de Wilders en el Ejecutivo. Pero en la órbita global de la antipolítica proliferan este tipo de escenarios.

Wilders dedicó los 11 meses de vida de la coalición a estorbar desde dentro y demostrar que su voracidad antiinmigración es insaciable. El Gobierno de Schoof arrancó con un programa que recrudecía la política migratoria, de por sí dura desde los últimos tiempos de Rutte en el poder. Ni eso contentó al insaciable líder del PVV, que exigía más y más medidas reconocibles como no aplicables por sus socios.

Schoof sigue como primer ministro en funciones al frente de un Ejecutivo con solo dos socios, los liberales y el partido de los campesinos BBB, que suman una veintena de escaños. No está claro cuánto tiempo deberá continuar en esas condiciones, en un país acostumbrado a transiciones entorpecidas por la debilidad política.

Países Bajos, socio fundacional de la UE y miembro de la OTAN, seguirá bajo la influencia del PVV, actor de peso en la política neerlandesa aunque quede en la oposición. Wilders forma parte de los Patriotas por Europa del ultranacionalista húngaro Viktor Orbán. Es un grupo acostumbrado a capitalizar como hito compartido cualquier éxito electoral. Lo celebran, incluso si no logran formar un gobierno, como le ocurrió al austríaco Herbert Kickl, en la oposición tras haber conquistado el primer lugar en los comicios del país alpino de septiembre del año pasado.

Timmermans o el nuevo centrismo

Las opciones para un giro frente a la antipolítica de Wilders están entre el veterano Timmermans, de 64 años y exvicepresidente de la Comisión Europea, o Henri Bontenbal, un político de 43 años que había reclutado el voto perdido por los liberales desde que Rutte dejó la política neerlandesa para convertise en secretario general de la OTAN. Demócratas 66 podría dar la sorpresa.

Timmermans es la gran esperanza para la familia de los socialistas y socialdemócratas europeos. A escala neerlandesa, ha integrado en su bloque a los verdes, apoyado en la labor que desempeñó desde Bruselas en la lucha contra el cambio climático. A esa apuesta se suman sus promesas de movilizar fondos para la construcción de vivienda. Como en el resto de Europa, la escasez de pisos a precios asumibles es el principal quebradero de cabeza. La derecha de Bontenbal cuestiona la viabilidad de los planes del progresismo neerlandés.

El gran problema de Timmermans es que está descartado por ciertos partidos del centro, que lo consideran demasiado izquierdista. A la derecha de Bontenbal la aúpa su incremento espectacular en intención de voto. Son las terceras elecciones parlamentarias en cinco años, en un país que ha probado ya muchas alianzas, incluido el experimento con Wilders llevando las riendas de un gobierno del que no formaba parte.

lunes, 27 de octubre de 2025

Explorando La Haya


Els Països Baixos tornen a les urnes sota el domini de l’ultradretà Wilders




Gemma C. Serra - Berlín


Se sor­tirà amb la seva Geert Wil­ders, el trum­pista i islamòfob neer­landès que ja va gua­nyar les elec­ci­ons ante­ri­ors en aquest mem­bre fun­da­ci­o­nal de la Unió Euro­pea? Els son­de­jos asse­nya­len una nova victòria en les legis­la­ti­ves d’aquest dime­cres del seu Par­tit per la Lliber­tat (PVV).

En els comi­cis ante­ri­ors, del novem­bre del 2023, el par­tit de Wil­ders ja va ser el més votat. Es va col·locar, per pri­mer cop, com la força domi­nant en un govern naci­o­nal als Països Bai­xos. Wil­ders va haver de renun­ciar a tenir un càrrec en la coa­lició per impo­sició dels socis vir­tu­als. Que l’aliança entre ultres i dre­tes més mode­ra­des, amb el tecnòcrata Dick Schoof com a cap del govern, acabés ful­mi­nada el mes de juny pas­sat per l’aban­do­na­ment en bloc dels minis­tres de Wil­ders no sem­bla moles­tar l’elec­tor.

El PVV ha per­dut empenta en les dar­re­res set­ma­nes, segons les enques­tes. Però obtindrà un 20% i tindrà entre 31 i 35 escons, per sota dels 37 actu­als. Costa de creure, però, que trobi de nou ali­ats polítics per bas­tir una majo­ria al Par­la­ment de la Haia, amb 150 escons. Els seus antics socis deuen haver que­dar escal­dats després d’aquesta legis­la­tura esquer­dada, amb un Wil­ders que manava des de fora i que exi­gia mesu­res cada cop menys assu­mi­bles per a la resta de l’equip.


La segona posició està en joc entre la dreta mode­rada de CDA, que tindrà entre 22 i 26 escons, i el bloc del veterà Frans Tim­mer­mans, l’aliança entre esquer­res i verds Gro­en­Links-PvdA. Molt més avall hi ha el libe­ral VVD, el par­tit que va encapçalar l’actual secre­tari gene­ral de l’OTAN, Mark Rutte, i que sota el nou lide­ratge de Dilan Yesilgöz podria caure per sota dels 15 escons. Hi ha una altra for­mació de la dreta xenòfoba en crei­xe­ment, la JA21. Però encara que acon­seguís el màxim de 13 escons que se li pro­nos­ti­quen no donarà a Wil­ders la majo­ria que busca. Queda un ampli ven­tall de peti­tes for­ma­ci­ons, que tam­poc no ofe­rei­xen pers­pec­ti­ves d’una coa­lició esta­ble.

La situ­ació no és tan estra­nya per als neer­lan­de­sos. Rutte, en els seus gai­rebé catorze anys com a pri­mer minis­tre, va tei­xir les coa­li­ci­ons més com­ple­xes pos­si­bles, fins i tot amb Wil­ders com a aliat, i va supor­tar tran­si­ci­ons llarguíssi­mes al cap­da­vant de governs en fun­ci­ons. Schoof con­ti­nua com a cap de govern, igual­ment en fun­ci­ons, des de l’enfon­sa­ment de la coa­lició, amb una coa­lició que, a més de la fugida del PVV, va patir l’aban­do­na­ment d’un altre soci, el cen­trista NSC. Ha con­ti­nuat tots aquests mesos i pro­ba­ble­ment n’hagi d’aguan­tar algun més en el seu for­mat de govern “reduït” que només repre­senta 32 escons al Par­la­ment.

Les difi­cul­tats per lli­gar un nou govern es pro­du­ei­xen en un moment de gran tensió política. La poli­cia ha reforçat la pro­tecció sobre l’esquerrà Tim­mer­manns, exvi­ce­pre­si­dent de la Comissió Euro­pea, arran d’un epi­sodi d’inti­mi­dació e n directe men­tre era entre­vis­tat. Sobre Wil­ders hi havia ame­na­ces d’una cèl·lula islàmica a Bèlgica.

La pola­rit­zació es palesa al car­rer i en la gestió del govern. Ams­ter­dam va viure fa unes set­ma­nes una mani­fes­tació pro­pa­les­tina amb unes 250.000 per­so­nes. Uns mesos abans, el govern dretà de Schoof havia estat entre els socis de la UE con­tra­ris a les san­ci­ons con­tra Israel. Una altra mani­fes­tació, aquesta de caire ultra i con­tra l’asil, va aca­bar en alda­rulls i trom­pa­des con­tra el dis­po­si­tiu anti­a­va­lots.

Wil­ders no és un nou­vin­gut a la família dels radi­cals. El seu par­tit, el PVV, és una força molt arre­lada en el pano­rama polític neer­landès i euro­peu. Des de fa dues dècades repre­senta la isla­mofòbia sense com­ple­xos. Demana el tan­ca­ment de les mes­qui­tes i l’adeu a l’asil. S’ha inte­grat, a més, al grup dels Patri­o­tes per Europa fun­dat pel pri­mer minis­tre hon­garès, Vik­tor Orbán, on també hi ha la fran­cesa Marine Le Pen i l’espa­nyol San­ti­ago Abas­cal. Qual­se­vol tri­omf elec­to­ral d’un mem­bre d’aquesta família és cele­brat com a èxit comú, fins i tot si que­den fora del govern per falta d’ali­ats, com l’austríac Her­bert Kickl. Tenen molt recent la victòria a la República Txeca d’Andrej Babis, que actu­al­ment nego­cia la for­mació d’una aliança de govern amb altres ultres i anti­sis­tema. Ara volen arro­do­nir aquests èxits amb una nova victòria de Wil­ders. La següent gran cam­pa­nya serà pro­ba­ble­ment a França. O pot­ser la lluita per la ree­lecció el 2026 d’Orbán, l’amic estratègic tant de Donald Trump com de Vladímir Putin.

Wil­der va acon­se­guir en les par­la­mentàries del 2023 els millors resul­tats de la seva història i un lloc domi­nant en la coa­lició per al seu par­tit. Abans d’aquesta experiència, havia estat soci de govern amb Rutte, entre el 2010 i el 2012. En van sor­tir escar­men­ta­des les dues ban­des, fins al punt que Rutte el va vetar com a aliat en els governs següents. Dos anys enrere, Wil­ders es va resig­nar a no entrar per­so­nal­ment al govern. Però va mar­car les pau­tes des de l’inici de la legis­la­tura amb un endu­ri­ment de la política migratòria, en un país que, amb Rutte al poder, ja havia dei­xat enrere la línia de l’aco­llida amb què s’havia iden­ti­fi­cat abans els Països Bai­xos.

Quan li va sem­blar oportú, va fer miques la coa­lició. A par­tir d’aquí, va ence­tar una cam­pa­nya basada en mesu­res com­par­ti­des per tot el trum­pisme euro­peu, des del vet al burca fins a la pro­hi­bició dels movi­ments Antifa.

miércoles, 22 de octubre de 2025

La Haya versus Israel

La Corte Internacional de Justicia recuerda a Israel su "obligación" de facilitar la labor de la UNRWA, agencia vetada por Netanyahu



Los jueces de la Corte Internacional de Justicia leen su opinión sobre las obligaciones de Israel de garantizar la llegada de ayuda humanitaria a los territorios ocupados palestinos, este miércoles en La Haya. / PETER DEJONG / AP



Gemma Casadevall

Berlín22 OCT 2025 

La Corte Internacional de Justicia (CIJ) lanzó este miertcoles el siguiente aviso a Israel al dictaminar que como "fuerza ocupante" tiene la "obligación" de facilitar las actividades de la agencia de la ONU para los refugiados palestinos (UNRWA, por sus siglas en inglés). Estableció, asimismo, que la parte israelí no ha podido "fundamentar" que entre el personal de esa agencia humanitaria hay miembros de Hamás, como sostuvo el Gobierno de Binyamín Netanyahu al vetar sus actividades. Y señaló que el bloqueo de los convoyes de ayuda "durante periodos prolongados" ha tenido "consecuencias catastróficas" para la población gazatí. Israel no puede "utilizar el hambre de la población civil como método de guerra", concluyó la CIJ, máximo tribunal de la ONU.

La audiencia de la Corte, la primera desde el alto el fuego en Gaza, se había abierto con una declaración del juez japonés Yuyi Iwasawa declarándose competente para dictaminar sobre las obligaciones de Israel sobre los territorios palestinos. Rechazó a continuación el argumento israelí de que con ello la CIJ incurría en "abuso o instrumentalización" de un proceso judicial internacional.

El pronunciamiento de la CIJ siguió a la audiencia del pasado mes de abril, en que representantes de unos 40 países y organizaciones abordaron ante esa corte las responsabilidades de Israel para posibilitar la presencia y actividad de las agencias de ayuda humanitaria.

Israel vetó la presencia de la UNRWA tras vincular a varios de sus empleados con las matanzas y toma de rehenes de Hamás del 7 de octubre de 2023. Desde la ONU se advirtió de antemano que no se puede bloquear la acción de estos agentes sin más, además de recordar la ilegalidad de la ocupación de los territorios palestinos.

Israel sostenía que la cooperación con la UNRWA implica un grave riesgo sobre su seguridad. La ONU se comprometió a investigar la acusación contra los miembros de su equipo y despidió a nueve de ellos. Pero el Gobierno de Netanyahu no se dio por satisfecho y bloqueó de facto la labor de la UNRWA tanto en Gaza como en la Cisjordania ocupada.

Varias delegaciones presentes en la audiencia de abril, entre ellas Sudáfrica, habían calificado de "insustituible" la labor de la UNRWA. España, como Colombia y otros países latinoamericanos, respaldaron este parecer. Miles de niños sufren los estragos de la malnutrición, mientras un centenar de ONG reclamaban poder entrar en Gaza con suministros de ayuda.

El doble frente jurídico sobre Israel

La Haya se ha convertido en los años de devastadora ofensiva sobre Gaza en epicentro de causas judiciales contra Israel en un contexto de creciente presiones internacionales sobre Netanyahu. Ya en diciembre de 2023, Sudáfrica presentó su demanda acusando a Israel de genocidio. La Corte respondió con medidas cautelares y el apremio a Netanyahu a “evitar cualquier acto de genocidio”.

El dictamen de este miércoles es el tercero de la CIJ relativo a Israel. Anteriormente concluyó que los asentamientos violan el derecho internacional y calificó de "ilegal" la presencia permanente de Israel en Palestina.

Sus pronunciamientos no son jurídicamente vinculantes, pero tienen gran peso político. Incluso tras la liberación de los últimos rehenes y de centenares de presos palestinos, las agencias de ayuda humanitaria han denunciado que los convoyes que Israel permite entrar em Gaza son insuficientes.

A los pronunciamientos de la CIJ se han sumado las decisiones de la Corte Penal Internacional (CPI), asimismo con sede en esa ciudad holandesa. La principal de ellas fue la orden de detención emitida contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y lesa humanidad en Gaza.

Las órdenes de arresto sí son vinculantes para los países miembros, entre los que no se encuentran Israel ni tampoco Estados Unidos o Rusia. La orden de la CIJ no impidió el pasado abril al primer ministro húngaro, Viktor Orbán, recibir con honores militares Netanyahu. Fue una manifiesta expresión de apoyo al líder israelí y de desprecio hacia la CPI. Unas horas antes de la llegada a Budapest de su invitado, el Gobierno de Orbán había anunciado su retirada del Estatuto de Roma, por el que se creó la CPI.

sábado, 18 de octubre de 2025

Todos con Frans


El progresismo europeo arropa al neerlandés Timmermans, en una campaña cuesta arriba contra la ultraderecha



El líder del partido GroenLinks-PvdA, Frans Timmermans junto a Yulia Navalnaya, esposa de Alexei Navalny, en el congreso de los socialistas europeos, este sábado en Amsterdam / Efe


Gemma Casadevall

Berlín18 OCT 2025 

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, y el conjunto de la familia socialista europea arroparon a su correligionario neerlandés, Frans Timmermans, ante una recta final de las elecciones en Países Bajos que se presenta cuesta arriba frente a la ultraderecha de Geert Wilders. “Eres figura de referencia para el progresismo europeo”, en "un contexto que nos confronta con la ultraderecha” y ante el que no se puede dar “ni un paso atrás”, sentenció Sánchez en dirección a Timmermans y ante los 250 delegados del congreso del Partido de los Socialistas Europeos (PSE). La "derecha convencional se ha rendido", se ha convertido en "satélite" de una ultraderecha que avanza a base de "bulos y mentiras", añadió Sánchez. De seguir por esa vía, acabará "en sus fauces", sentenció el líder español desde la ciudad neerlandesa.

La cita del progresismo europeo se celebraba estratégicamente en Amsterdam, a once días de las parlamentarias en los Países Bajos. “Los problemas complejos tienen soluciones fáciles como sostienen los populismos”, advirtió Timmermans, tras destacar el “coraje y las respuestas” ofrecidas por el PSOE en España, ante asuntos acuciantes como la violencia de género o el acceso a la vivienda. El lema del congreso era una llamada a la “Movilización Progresista”. A ese espíritu apeló Tiemmermans en pos de la victoria el 29 de octubre de su bloque de la izquierda ecologista GroenLinks-Pvda.

Las elecciones neerlandesas siguen a las celebradas en septiembre en la República Checa, que ganó el populista Andrej Babis. Esa victoria amplía la influencia del trumpismo representado por los ‘Patriotas por Europa’, el grupo capitaneado por el húngaro Víktor Orbán y con la francesa Marine Le Pen entre sus miembros, además del Vox de Santiago Abascal y el propio Wilders.

Sánchez representa en el PES el contrapeso progresista frente al dominio de los populares en el Parlamento Europeo y la esperanza de recuperación de posiciones de liderazgo. Fue recibido a su llegada a Amsterdam, la noche anterior, como exponente del “liderazgo que necesita Europa”. Su intervención ante los delegados del PES era el plato fuerte de un congreso en que habían intervenido, entre otros, el presidente del Consejo Europeo, António Costa.

Timmermans tiene ante sí un duro final de campaña. Los sondeos dan como vencedor al ultraderechista Wilders. En las anteriores parlamentarias, en 2023, el PVV de Wilders ya fue la fuerza más votada. Su partido se convirtió así, por primera vez en su historia, en la fuerza dominante del gobierno de La Haya. Wilders tuvo que renunciar a ocupar un puesto en el nuevo gobierno, una coalición derechista, ya que sus socios vetaron su presencia. Pero ha manejado desde fuera el ejecutivo, que el pasado junio colapsó por la dimisión de cinco ministros del PVV, lo que precipitó la convocatoria de elecciones.

Países Bajos y Suecia como objetivos

El veterano Timmermanns, exvicepresidente de la Comisión Europea (CE), tiene ante sí el desafío de conseguir el mejor resultado posible p ara su bloque izquierdista. El siguiente reto para el progresismo europeo, en 2026, será recuperar el poder en uno de sus bastiones tradicionales, Suecia.

La ex primera ministra sueca, Magdalena Andersson, llamó también desde Amsterdam a luchar por la victoria. Los sondeos colocan a su partido en el primer lugar de intención de voto. Ser la fuerza más votada, sin embargo, no le garantiza recuperar el poder. En las elecciones de 2022, los socialdemócratas lograron el primer puesto, pero quien se convirtió en primer ministro fue el conservador Ulf Kristersson, quien gobierna al frente de una coalición de derechas con el apoyo externo de la ultraderecha. El congreso del PES reelegió como presidente a otro peso pesado de esa familia política, el exprimer ministro sueco Stefan Löfven, antecesor de Andersson en el gobierno de Estocolmo y representante de los buenos tiempos para la socialdemocracia nórdica.

La Barcelona de Collboni y el azote del populismo

La delegación española dominó desde la primera jornada hasta su cierre del congreso del PES. España es el único entre los principales socios de la UE con un gobierno liderado por los socialistas, la segunda fuerza en el bloque comunitario tras los populares. El otro socio destacable con un gobierno socialdemócrata es Dinamarca, pero su líder, Mette Frederiksen, ausente en el congreso, defiende una línea dura en materia migratoria muy cercana a los conservadores.

Asimismo gobernada por los socialdemócratas está Noruega. Pero en su calidad de país extracomunitario, Noruega no puede paliar la pérdida de peso del PES en la Eurocámara. Completa el mapa de gobiernos del PES en el bloque comunitario Malta. El congreso de Amsterdam expulsó de su familia política, entre fuertes ovaciones, al eslovaco SMER, el partido del populista prorruso Robert Fico.

Sánchez acudió a Amsterdam al frente de una poderosa delegación española. Ahí estuvieron, además de la presidenta de los socialistas en la Eurocámara, Iratxe García, la vicepresidenta de la CE, Teresa Ribera, el portavoz en el Congreso español, Patxi López, así como el presidente de la Generalitat catalana, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni.

En la primera jornada del congreso Collboni incidió en la necesidad facilitar el acceso a la vivienda, actualmente el gran problema de muchos ciudadanos y un caldo de cultivo que la ultraderecha instrumentaliza a su favor. Sintetizó así una situación compartida por muchas grandes ciudades europeas, desde la propia Amsterdam a Berlín, Barcelona o Madrid.