Mostrando entradas con la etiqueta bce. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bce. Mostrar todas las entradas

miércoles, 29 de diciembre de 2021

De Jens a Joachim

 

Adiós a Jens Weidmann, el halcón alemán

Joana Serra

Jens Weidmann, el halcón anti-inflación, como se le identificaba en Alemania, se despide este 31 de diciembre como presidente del Bundesbank, diez años y unos meses después de haberse colocado al frente del banco central alemán. Anunció su retirada prematura en octubre, mientras se orquestaba el relevo del poder político entre la conservadora Angela Merkel y el socialdemócrata Olaf Scholz. El traspaso en Cancillería se producía entre dos representantes del centro político, aunque desde partidos distintos –la Unión Cristianodemócrata (CDU) y el Partido Socialdemócrata (SPD)--, de perfiles hasta continuistas, pese a representar el cambio político.

Weidmann, de 53 años, argumentó “razones personales” para su decisión, que se produce cinco años antes del fin de su segundo mandato y que se hará efectiva con la entrada en 2022. A su sucesor, Joachim Nagel, miembro del SPD, se le identifica como tan apegado a la estabilidad –obsesión nacional alemana-- como lo ha sido su antecesor. Pero el adiós de Weidmann marca el fin de una era, no solo por la línea del presidente saliente sino por la progresiva pérdida de poder del Bundesbank. Sigue siendo el puntal teórico del Banco Central Europeo (BCE) por representar al país dominante de la zona euro, aunque no logra marcar pautas frente a la línea Christine Lagarde.

Weidmann se despide con la inflación disparada a niveles que no se conocían en Alemania desde hace casi 30 años –un 5,2 % marcó en diciembre--. Lagarde insiste en verlo como una evolución temporal. Weidmann, defensor de la política monetaria restrictiva y crítico desde el minuto cero a los estímulos lanzados por el BCE, mandó su última advertencia este noviembre alertando de que la inflación por encima de los objetivos marcados como recomendables no era algo pasajero.

Tal vez a corto plazo deje su altísimo nivel actual, derivado de la escalada de precios de la energía. Pero claramente seguirá por encima del 3 %, advertía el jefe saliente del Bundesbank, para el que sigue vigente el objetivo marcado, no abolido, de que la inflación “debe rondar” el 2 %.

El Bundesbank mantuvo su condición de modelo para el BCE solo en los primeros diez años. Bajo (Mario) Draghi, como consecuencia de la crisis de la deuda y siguientes calamidades, el Consejo del BCE se apartó cada vez con más fuerza de la tradición del Bundesbank y se orientó hacia una política monetaria generosa que benefició a los países más endeudados de la zona euro. Al Bundesbank solo le quedaba el papel de eterno advertidor en el Consejo del BCE”, escribía el conservador diario “Neue Zürcher Zeitung”, al valorar el adiós de Weidmann.

¿Se cansó Weidmann de ejercer de mero “Pepito Grillo” frente a la generosidad de Lagarde? Y, si ése es el caso, ¿herederá con ello Nagel sus problemas pendientes?

Weidmann llegó a la jefatura del Bundesbank, en mayo de 2011, como el presidente más joven de la historia del instituto. Fue nombrado por Merkel, de quien Weidmann era persona de máxima confianza, pese a no militar en su partido, la CDU.

Merkel le había colocado al frente del departamento de Política Económica y Financiera de la Cancillería en 2006, un año después de su llegada al poder. Desde esta posición preparó para la entonces cancillersucesivas cumbres de la Unión Europea, del G7 y del G20, a algunas de cuyas rondas acudía como representante personal de la líder alemana.

Eran los años de los rescates europeos y también de las intervenciones sobre la banca nacional más afectada por la sacudida. Tenía al apóstol de la austeridad, Wolfgang Schäuble al frente del Ministerio de Finanzas alemanas. Sucedía en el cargo a Axel Weber, contrario a la compra de deuda del BCE para afrontar la crisis de la deuda soberana en la zona euro.

Se habría convertido en el sucesor de Draghi al frente del BCE, en 2019. Pero se impuso Lagarde. Ya entonces amagó con dimitir. Finalmente decidió mantenerse en el cargo, sea por no provocar un desgarro interno en el BCE o por esperar a cerrar su ciclo con Merkel, quien un año antes había anunciado su retirada como líder de la CDU y también que no optaría a otro mandato como canciller en las elecciones generales de 2021.

La pandemia y sus estragos económicos ha favorecido no solo que el BCE mantenga la línea de estímulos y tipos de interés mínimos, sino que además precipitó un abandono por parte de Alemania del dogma de la austeridad. El Ministerio de Finanzas pasó en 2017 del dominio del ahorrador y conservador Schäuble al socialdemócrata y algo más flexible Scholz, con rango de vicecanciller en la última gran coalición de Merkel. En 2020 Alemania aprobó el mayor presupuesto adicional de su historia, con 160.000 millones de euros. La potencia europea se despidió, por tiempo indeterminado, del objetivo del déficit cero dominante bajo Schäuble.

El BCE “no debe atender solo a los riesgo de una deflación”, sino que no puede “perder de vista los peligros de la inflación”, argumentaba Weidmann en su carta de despedida al personal del Bundesbank. Era, a la vez, una forma de expresar su legado y una última andanada en defensa de la independencia de una política monetaria que, a su juicio, debía orientarse hacia la estabilidad y evitar ir a remolque de los mercados.

Su anunció de retirada le apartó de la última fase de la negociación del pacto de gobierno de Scholz con los verdes y los liberales. Nació un tripartito inédito en la historia de los gobiernos federales alemanes, que colocó en Finanzas al liberal Christian Lindner. Al ministro y al canciller les correspondió designar a Nagel, de 55 años.

Su cometido debe ser mantener a Alemania como “ancla de la estabilidad europea”, según Lindner. Al nuevo ministro y líder liberal se le identificó como un defensor del freno de la deuda más cercano a Schäuble que a Scholz, pero ha incorporado ya el término “flexibilizar” a su lenguaje. La cuarta ola de la pandemia azota a Alemania, a lo que se une el compromiso del tripartito de Scholz de impulsar la siguiente gran transformación de una potencia industrial necesitada de ponerse al día.

Es decir, despedirse de la tacañería inversora que marcó una larga fase de la “era Merkel”.

El ascenso de Nagel a la presidencia del Bundesbank es una especie de regreso a sus orígenes. Entre 2017 y 2020 pasó por el Banco de Desarrollo del Estado de la República Federal Alemana (KfW) y desde entonces era vicedirector de servicios bancarios del Banco de Pagos Internacionales (BPI). Pero había estado durante 17 años en distintos puestos directivos del banco central alemán, de los cuales seis en su presidencia. Representa, igual como le ocurre a Scholz respecto a Merkel, la continuidad y también el cambio de rumbo.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Voló el halcón

Weidmann deja el Bundesbank tras diez años de representar la crítica al BCE




JOANA SERRABerlín

Diez años después de convertirse en el presidente del Bundesbank más joven de la historia, Jens Weidmann anunció este miércoles que dejará su puesto al frente del banco central alemán. Será a finales de año y por «razones personales», según una explicación oficial que en Alemania ha llevado a recordar su posición crítica hacia la política monetaria del Banco Central Europeo (BCE).

«Estoy convencido de que diez años es un buen periodo para abrir un nuevo capítulo», escribió Weidmann, en un mensaje dirigido a sus colaboradores del banco central alemán, colgado en su página web y tras haber pedido formalmente al presidente del país, Frank-Walter Steinmeier, que le releve del cargo el próximo 31 de diciembre.

«El panorama en que operamos ha cambiado masivamente y las tareas del Bundesbank han crecido», prosigue en su comunicado. «Para mi fue importante hacer claramente audible la voz del Bundesbank, una voz orientada hacia la estabilidad», añadía. La palabra estabilidad, o la aspiración a defenderla, ha sido una especie de señal de identidad en la gestión de Weidmann, frente a quienes reclamaban flexibilidad.

En su mensaje agradece Weidmann explícitamente a la presidenta del BCE, Christine Lagarde, la «atmósfera constructiva y abierta, frente a las complejas discusiones de los últimos años» con que han trabajado juntos. El presidente del Bundesbank, quien accedió al puesto con 43 años en mayo 2011, ha representado la línea crítica frente a la línea monetaria más relajada del BCE. especialmente en lo que concierne al objetivo de la inflación. El repunte de precios actual es la principal preocupación en Alemania. En septiembre se superó el 4 %, su máximo nivel en veintiocho años, y se pronostica que para el conjunto del año la media esté en el 3 %.

De cara al futuro, Weidmann considera decisivo que el BCE «no solo mire de forma unilateral los riesgos de deflación, sino que no pierda de vista los riesgos de inflación», asevera.

El anuncio de Weidmann se produce en plena transición en Alemania hacia un nuevo gobierno, presumiblemente liderado por el socialdemócrata Olaf Scholz, ministro de Finanzas de la gran coalición saliente de Angela Merkel, y con Verdes y liberales como socios. El líder del Partido Liberal (FDP), Christian Lindner, defensor de la línea de austeridad y aspirante declarado a dirigir Finanzas, elogió la trayectoria de Weidmann y lanzó una advertencia hacia su sucesión: «Weidmann ha sido una voz fuerte en Europa. El FDP apuesta por la continuidad», afirmó, en una primera reacción, tras el inesperado anuncio de retirada.

viernes, 17 de julio de 2015


El BCE rebaixa la pressió


Mario Draghi va enviar ahir dos balons d'oxigen a Atenes: d'una banda, amb l'anunci d'un augment dels màxim de crèdits d'emergència als bancs grecs i, de l'altra, en considerar la possibilitat d'una quitança al deute de Grècia. El Banc Central Europeu (BCE) veu “canvis positius”, va dir el seu president, en la situació de Grècia i, per tant, estima que es donen les condicions necessàries per augmentar la liquiditat en 900 milions d'euros –és a dir, fins a 89.500 milions d'euros. En definitiva, poca cosa però l'important és el missatge que hi ha al darrere d'aquest posicionament.
Dilluns passat Grècia va entrar en la segona setmana de corralito, mentre el BCE no es decidia a apujar el nivell dels ajuts d'emergència. Això implicava una mena d'escanyament a foc lent de la liquiditat del país. A la tempestuosa sessió del Parlament d'Atenes, la nit de dimecres a dijous, amb un Alexis Tsipras lluitant desesperadament contra el rebuig de les pròpies files a les condicions pactades a Brussel·les va seguir aquest missatge de certa benevolència de Draghi. Tsipras va aconseguir dels seus diputats l'objectiu immediat –el sí a unes mesures que, com admet ell mateix, rebutja– i la resposta del BCE era una mena de premi de consol.
No es va quedar aquí el president del BCE, que va haver de reconèixer que la decisió d'apujar el crèdit no havia estat adoptada per unanimitat, sinó per una majoria de dos terços. Draghi també es va mostrar convençut que Grècia seguirà a la zona euro i, al damunt, va posar-se al costat de les recents recomanacions del Fons Monetari Internacional (FMI), segons les quals Grècia necessita una quitança.
Tot indica que el BCE rebrà el proper 20 de juliol el pagament que Atenes ha de fer per respondre a les seves obligacions amb la institució. Es a dir, un total de 4.200 milions d'euros, entre els bons que deu i els interessos. També, va dir Draghi, es parteix de la base que pagarà els 2.000 milions que deu al FMI. “Atenes ha de mostrar voluntat i capacitat per a complir el compromís assumit”, va dir Draghi, en un missatge que combinava l'advertència amb la confiança.
A Berlín, les paraules del president del BCE s'interpretaven com un cop directe en direcció a l'home identificat amb l'austeritat i la duresa, el ministre de Finances d'Angela Merkel, Wolfgang Schäuble. L'home fort del govern alemany no sembla penedit de les tensions que ha provocat a Europa i dins la coalició alemanya, amb la seva proposta del Grexit temporal per cinc anys o el no taxatiu a reestructurar el deute. Ahir mateix, Schäuble insistia des de la ràdio pública en la necessitat de mantenir oberta la via d'aquest pla B per cinc anys, i també en el rebuig a la quitança. Des de les files socialdemòcrates, soci de govern de Merkel, el cap del seu grup parlamentari, Thomas Oppermann, instava Schäuble a deixar de banda aquesta estratègia i a caminar tots plegats en la mateixa direcció.
De la mateixa manera que Tsipras va demanar el sí a contracor al seu Parlament, Schäuble haurà de parlar avui dels “beneficis” de negociar un nou paquet de rescat, d'acord al pactat entre Atenes i els seus socis de l'eurozona. El ministre de Finances ha de comparèixer aquest divendres davant el Bundestag (la cambra baixa) per aconseguir el vistiplau a l'inici de les negociacions del tercer paquet.
No estarà sol en les seves recances: fins un centenar dels 311 diputats conservadors rebutjaran la proposta o s'abstindran. No hi ha perill que guanyi el no, ja que entre els conservadors i els socialdemòcrates sumen un 80% dels 631 escons.
A contracor o no, al final s'imposarà la disciplina.
Si Schäuble acata, encara que assenyala des de la tribuna allò que no li agrada, també aprovaran el rescat el gruix dels diputats del Bundestag. Al capdavall, així ha estat fins ara en
cadascun dels paquets de rescat a Grècia que tan poc satisfan Alemanya, primer contribuent en tot el que té a veure amb Europa.

domingo, 5 de abril de 2015

Pobrecito euro

Euro feble, Alemanya forta



No és cap secret que la feblesa de l'euro afavoreix les exportacions i que, en aquest sentit, el gran beneficiari de la persistent situació de debilitat de la moneda europea respecte al dòlar ha de ser el país l'economia del qual depèn fonamentalment de les exportacions, és a dir, Alemanya.
Un cop més, la línia del Banc Europeu Central (BCE) actua a favor dels rics, diuen els malpensats. El programa de compra de deute públic i corporatiu, engegat per Mario Draghi a l'inici d'aquest any per mirar de reconduir la inflació als nivells desitjats –una mica per sota del 2%–, de moment no ha tingut grans efectes en les economies dites perifèriques. En canvi, Alemanya i altres dels grans socis resulten afavorits de les operacions del BCE.
A això s'hi afegeix que, també des que va començar l'any, l'euro s'ha anat afeblint en direcció a l'anomenada paritat envers el dòlar –un horitzó que fa uns mesos semblava llunyà i que ja es veu com a lògic–. Fa un any, l'euro encara estava a 1,39 dòlars. Sis mesos després, se situava en els 1,29. I ara per ara ja està a la línia dels 1,09 dòlars, després d'una mínima recuperació respecte als seus mínims històrics. La Reserva Federal dels Estats Units ha començat el viratge cap a la pujada dels tipus d'interès, mentre que el BCE de Draghi persisteix en els mínims i la injecció de liquiditat. És l'escenari perfecte perquè Alemanya continuï acumulant màxims històrics.
El 2014 es va tancar amb un superàvit rècord en la balança comercial de 216.900 milions d'euros, després que les exportacions alemanys van assolir la marca dels 1,133 bilions d'euros. En termes globals, les exportacions germàniques van augmentar un 3,7% respecte a l'any anterior, mentre que les importacions ho van fer un 2,0%. En tots dos casos, es va tractar de màxims històrics.

Punts en contra


Bildergebnis für autos deutschland



Els grans enemics de la bona salut exportadora alemanya –les sancions a Rússia, gran soci comercial d'Alemanya cap a l'est, o la retracció compradora d'altres socis de la zona euro, els primers destinataris dels productes “made in Germany”– no s'han traduït, per ara, en cap fre a aquesta embranzida.
Els efectes dels anomenats grans riscos de la situació geopolítica mundial –Ucraïna, principalment– han estat més minsos del que es va arribar a témer. I, a més, Alemanya va compensar amb escreix la retracció de les exportacions dins la zona euro amb el creixement d'un 10% experimentat entre els membres de la UE, però fora de l'àmbit de la moneda única.
No es pronostiquen canvis de tendència pel que fa a Alemanya. L'anomenada locomotora europea va enregistrar el 2014 un creixement del seu PIB de l'1,6 %, una dècima més del que s'havia previst en els anteriors pronòstics i mentre la majoria dels seus socis patien els efectes de l'encongiment.
Aquest nivells d'expansió van superar no només les previsions de l'equip de govern d'Angela Merkel sinó també les previsions del Bundesbank –el banc central alemany– i la majoria dels experts, que oscil·laven entre l'1,2% i l'1,4%.
Per al 2015 els pronòstics de creixement del govern se situen en nivells semblants –entre un 1,3% i un 1,5%–, sempre que es mantinguin les coordenades actuals de l'euro barat i la caiguda dels preus del combustible.
Els grans perdedors de la caiguda de l'euro són, és clar, els països importadors i els turistes, d'acord amb la lògica inversa del que afavoreix als països exportadors.


El nuvolot del sobreescalfament


Els riscos segons alguns analistes en el cas que aquesta situació s'enquisti van més enllà els efectes en les butxaques dels turistes europeus –entre ells, els alemanys, campions mundials de l'esperit viatger– que viatgin a la zona dòlar. Existeix el perill global que l'euro s'enfonsi de cop, sobretot si es produeix una altra situació de crisi interna, com podria ser la temuda sortida de Grècia–Grexit– que en alguns cercles s'ha arribat a veure imparable. En aquest cas, els efectes en les economies europees serien molt pitjors que un fre a l'impuls exportador d'Alemanya. L'Institut d'Estudis Econòmics de Kiel (IfW), un dels grans oracles del país, va advertir del perill de sobreescalfament de l'economia alemanya com a resultat de les bones condicions de crèdits actuals per a les empreses i la situació de boom conjuntural.

Hores baixes per al «‘made in Germany'»


Angela Merkel examina un xip d'última generació en la fira Cebit de Hannover Foto: CARSTEN KOALL / AFP.
1
La catàstrofe provocada pel copilot de Germanwings Andreas Lubitz es va tenyir d'un punt d'incredulitat arreu del món. Costava de vincular un horror d'aquestes dimensions amb un vaixell insígnia de l'eficiència alemanya, Lufthansa. A part de la sacsejada mundial i l'horror pels deliris destructius d'aquest jove alemany de 27 anys, aparentment impecable, la companyia aèria líder de la primera potència europea, membre de l'elitista Star Alliance, feia mesos que tenia titulars negatius als mitjans del país.
Fa unes setmanes el seu col·lectiu de 5.400 pilots havia trasbalsat els plans d'uns 250.000 passatgers, amb la seva vaga número dotze en menys d'un any. Van ser quatre dies seguits d'aturada, amb uns 1.800 viatges cancel·lats, però sense imatges de caos en els aeroports. Lufthansa havia posat en marxa una operació impressionant d'atenció telefònica, per correu electrònic o internet al passatger, destinada, com a mínim, a estalviar-li el viatge a la terminal mentre es buscaven alternatives al viatge frustrat.
L'eficàcia de la companyia a l'hora de pal·liar aquests danys col·laterals no treu, però, que a Alemanya ja no sigui cap secret per a ningú que Lufthansa ja no és el que era. El seu president, Carten Spohr, ha estat un rostre omnipresent aquests dies de la tragèdia, en conferències de premsa a Barcelona i a Düsseldorf –els aeroports de sortida i de destinació del vol 4U9525–, i a Frankfurt –la seu de la companyia–, i als Alps –el lloc de la catàstrofe–. Abans de la tragèdia, però, Spohr ja representava aquesta Lufthansa en hores baixes. Era un vaixell insígnia, obligat a retallar rutes nacionals i europees i passar-les a les filials de baix cost –Germanwings i Eurowings–, i a obrir el mercat del llarg recorregut a aquestes dues germanes pobres. Era un vaixell insígnia que anava d'un conflicte laboral al següent, amb una plantilla que es resisteix a l'equiparació per sota amb els parents pobres.
La guerra per abaratir costos en l'espai aeri és brutal, també en la casa matriu. Spohr no s'ha cansat de repetir que a Lufthansa mai no s'ha estalviat ni s'estalviarà en seguretat. Que la responsabilitat per les 150 víctimes caigui en un llop solitari era, enmig de tot, el menys dolent entre els escenaris possibles de l'horror.
Lufthansa viu un procés de reestructuració interna que no és exclusiu d'aquesta companyia sinó que afecta altres àmbits del “made in Germany” fins al punt que als alemanys els estranya menys que a la resta del món les coses que passen a casa seva.

Equipaments impropis

Els desgavells són constants, sobretot als grans projectes públics. El més impactant de tots també té a veure amb el tràfic aeri i és l'escàndol pels ajornaments successius en l'obertura del nou aeroport de Berlín, que acumula cinc anys d'endarreriments sobre la inauguració inicialment prevista i encara no té data d'obertura programada.
Els berlinesos continuen usant els vells aeroports de Tegel i Schönefeld sense fer gaire escarafalls, i els visitants estrangers fan cara d'incredulitat amb relació a unes terminals impròpies d'una capital d'Alemanya que tot ho domina.
Els exemples de sobrecostos i mala gestió es reparteixen per tot el país. La nova estació ferroviària de Stuttgart i l'auditori d'Hamburg són més exemples de grans projectes encallats. Pitjor va ser, però, el cas del tren d'alta velocitat Transrapid, que mai no es va arribar a estrenar a Alemanya.

lunes, 23 de marzo de 2015

Mediática dispareja

Tsipras, a la cova del llop alemany




Merkel i Tsipras parlant en una trobada informal a Brussel·les el febrer passat Foto: ACN.
Alexis Tsipras, l'esquerrà i primer ministre grec, finalment a la cancelleria d'Angela Merkel, la líder identificada com a representació física del Diktatalemany: aquest és l'escenari més esperat, en el context polític de la zona euro, des que Syriza va guanyar les eleccions a Grècia, al gener passat, després d'una campanya enfocada contra Alemanya, com a font de tots els mals de la Grècia rescatada, però amb un deute impagable.
Dos mesos després d'aquella victòria, i uns pocs dies després de la trobada a Brussel·les entre Tsipras i els grans de la UE, el primer ministre grec es trobarà de nou avui amb la cancellera, aquest cop sense la presència de tercers –com el president de la Comissió Europea, Jean-Claude Juncker, o el president francès, François Hollande– que li puguin fer de para-xocs.
Serà un escenari amb molts factors de risc. D'una banda, les incògnites sobre el deute grec i el paquet de reformes estructurals que el ministre de Finances grec, Iannis Varufakis, prepara a Atenes per mirar d'acontentar tothom: el ciutadà grec i els socis europeus de qui depenen les injeccions de liquiditat que necessita Grècia. De l'altra, les reparacions de guerra que Atenes espera de Berlín des de la postguerra i que, fins ara, han anat quedant bloquejades en diferents acords, dels anys 60 fins a la reunificació alemanya, que Grècia no dóna per concloents i Alemanya sí.
A aquests fronts s'hi afegeixen la desconfiança mútua i el foc creuat entre els mitjans grecs i els
alemanys, que han convertit Merkel en l'enemic número u del ciutadà, d'una banda, i Grècia en la butxaca sense fons del contribuent alemany, de l'altra.

I, un altre element de risc, la por de la família conservadora europea que un èxit postelectoral de Grècia, en el sentit d'un alleujament de la seva crisi, pugui precipitar altres victòries agermanades entre l'esquerra europea.
És, sens dubte, casualitat que la primera visita de Tsipras a Berlín sigui l'endemà de les eleccions andaluses, primer capítol de l'any electoral a l'Estat espanyol que ha de conduir a les generals en què Rajoy es jugarà la reelecció. Serà difícil que a la conferència de premsa de Tsipras amb Merkel puguisuggerir-se aquesta qüestió. Però la simple imatge del líder de Syriza somrient mentre saluda Merkel serà susceptible d'interpretacions postelectorals intencionades.
També serà difícil, però no descartable, que Merkel obri la mà en la qüestió de les reparacions de guerra. Evidentment, no en format de reconeixement d'indemnitzacions multimilionàries per les víctimes individuals i les destrosses col·lectives de l'ocupació, però, potser, un reconeixement moral o algun gest d'acostament entorn del crèdit que els nazis van arrencar a Grècia, com a “despeses d'ocupació”. Un crèdit que va servir al Tercer Reich per pagar-se no només l'ocupació d'aquest país, sinó també les campanyes als Balcans i a l'Àfrica. Si Atenes ha de fer front als crèdits presents, Alemanya no pot deixar sense pagar els del passat, apunten ara polítics i experts alemanys.

jueves, 19 de marzo de 2015

Dulce hogar para Draghi


L'euro estrena casa enmig del caos



Barricada feta amb foc en la protesta anticapitalista d'ahir davant la nova seu del BCE Foto: KAI PFAFFENBACH / REUTERS.
1
Uns dos-cents ferits –entre policies i manifestants–, cotxes privats o policials convertits en cendres, contenidors incendiats i una violència que va tirar per terra les previsions de les autoritats de Frankfurt: aquest era el panorama de la capital financera continental, el matí programat per a la inauguració de la nova seu del Banc Central Europeu (BCE). Un edifici marcat per dues torres imponents, que ha costat 1.300 milions d'euros –el doble del previst– i que en lloc de simbolitzar la solidesa de la moneda única representa, si més no per a les desenes de milers de manifestants arribats de tot Europa, l'austericidi i la dictadura del capital sobre el ciutadà.
És clar que no és el moment més dolç del BCE, amb l'euro en condicions de feblesa persistent i amb la paraula “Grexit” –sortida de Grècia de l'euro– planant sobre la zona euro.
La seu del BCE, al districte est de Frankfurt, funciona de fet des de fa prop d'un any, però a Mario Draghi, el president del BCE, li va correspondre fer-ne la inauguració oficial en aquestes circumstàncies adverses. Blockocupy havia convocat l'esquerra de bona part d'Europa a expressar el seu rebuig al BCE. Molt abans de les 11.30, hora de la cerimònia inaugural de Draghi, els governadors dels bancs centrals europeus i la resta de l'aparell de la zona euro, Frankfurt era un camp de batalla.
Grups de manifestants van començar a actuar i els antidisturbis tampoc no es van fer esperar. Van començar les càrregues gairebé de matinada, mentre els bombers demanaven per Twitter que, com a mínim, se'ls deixés fer la feina.
Com si no estigués prou clar que el BCE i el carrer viuen en mons paral·lels, Draghi va procedir a la seva cerimònia amb el seu rostre impassible de sempre. Va agrair els esforços policials per protegir la nova “casa de l'euro”, i va defensar tot seguit que el culpable de la crisi no és el BCE. “Hi ha qui pensa, com alguns manifestants, que el problema és que fem poc. Altres creuen, com les formacions populistes, que fem massa i que s'han de renacionalitzar les polítiques econòmiques”, deia Draghi.
Força imprevista
A l'expressió violenta del rebuig cap al BCE van seguir hores de certa tranquil·litat, mentre els portaveus de Blockocupy –entre ells, l'eurodiputat de Podem Miguel Urbán– es distanciaven dels radicals, potser espantats pels estralls causats. El moviment anticapitalista feia mesos que preparava la convocatòria, que volia acolorida i sorollosa, però pacífica. Que hi hauria radicals antisistema barrejats amb els manifestant, es preveia. Però no que aconseguirien imposar-se al poderós contingent policial desplegat a Frankfurt.
Poc després va començar la manifestació, que va aplegar més de 20.000 persones. Mentrestant, la policia reforçava els seus dispositius per fer front a una possible nova escalada de violència, la nit de dimecres a dijous.

jueves, 12 de marzo de 2015

El pasado que no nos abandona


Las reclamaciones griegas a Alemania, algo más que una provocación de Syriza

Gemma Casadevall

Berlín, 12 mar (EFE).- El Gobierno de Angela Merkel reaccionó a la reclamación griega de reparaciones de guerra afirmando que el capítulo está cerrado y apremiando a Atenas a centrarse en sus problemas del presente, pero las exigencias pesan sobre Berlín desde mucho antes de la llegada al poder de Syriza. 
"Alemania es muy consciente de su responsabilidad histórica hacia las víctimas del nazismo. Pero el apartado de las reparaciones está jurídica y políticamente cerrado", afirmó el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, horas después de que el Parlamento griego aprobara crear una comisión para plantear sus exigencias. 
La frase del portavoz tenía un aire ritual, idéntico al repetido en las últimas semanas desde la primera reclamación del primer ministro Alexis Tsipras, en cuanto asumió el cargo, y ahora respaldada de forma unánime por la cámara ateniense. 
Hay que dejar de lado los "debates emocionales" y mirar hacia adelante, añadió el portavoz alemán de Finanzas, Martin Jäger, en alusión a las negociaciones iniciadas el 11 de marzo en Bruselas para desbloquear el último tramo del rescate griego, mientras Seibert declinaba comentar la amenaza de Atenas de expropiar bienes alemanes en Grecia. 
El tono de Tsipras hacia Berlín puede ser distinto, pero sus reclamaciones e incluso los potenciales objetos a expropiar -el Instituto Goethe o el Colegio Alemán- no lo son. 
Gobiernos más afines a Berlín, como el del conservador Andonis Samarás, ya las presentaron, también a escala internacional, y la respuesta fue similar a la de Seibert: Alemania ya cumplió con las víctimas del nazismo en virtud de sucesivos acuerdos, desde los años 50 a la actualidad. 
El portavoz de la Cancillería ha repetido una y otra vez su explicación oficial, mientras los periodistas, alemanes y extranjeros, no se conformaban con lo rutinario y preguntaban por qué no se aborda esa cuestión aunque sea tardíamente, como se hizo con los esclavos del nazismo, cuyas indemnizaciones quedaron fijadas en 2000. 
Desde la postguerra y hasta 2013 Alemania ha pagado -según datos del ministerio de Finanzas- 71.000 millones de euros a países que sufrieron la ocupación nazi, al Estado de Israel, a los trabajadores forzosos que el nazismo entregó a su empresariado "amigo" o en concepto de rentas a los confinados en los guetos y otros colectivos. 
Cuando Berlín afirma que ya "cumplió" con Grecia, se remite a los Acuerdos de Londres de 1953 -y sucesivos apéndices siguientes o compromisos globales- con un total de doce países occidentales. 
A Grecia, uno de los países más duramente castigados por la ocupación nazi, le correspondieron 115 millones de marcos (alrededor de 58 millones de euros), mientras que las reparaciones propiamente dichas quedaron en suspenso a la espera de un tratado de paz formal que no se firmó nunca. 
Tras la capitulación del Tercer Reich, Alemania quedó dividida y ocupada por las cuatro potencias aliadas vencedoras: Estados Unidos, Unión Soviética, Reino Unido y Francia. 
En lugar de un acuerdo de paz, en 1990 se suscribió el llamado "Tratado 2 + 4" entre las dos Alemanias y las cuatro potencias aludidas, que posibilitó la reunificación alemana, a lo que siguió la llamada Carta de París con los restantes aliados. 
Grecia se limitó a "tomar en consideración" los términos consensuados, sin llegar ni a presentar alegación ni a suscribirlos, lo que ha generado las sucesivas reclamaciones de Atenas, que hasta ahora nunca prosperaron o toparon con el "no" de Berlín. 
La más fundamentada reclamación griega se centra en el crédito que el Tercer Reich forzó a Atenas a concederle durante la ocupación, de 476 millones de marcos del Reich, y cuyo valor actual estima Grecia en entre 7.000 y 11.000 millones de euros. 
A ese crédito se suman las reparaciones por las masacres nazis -como los centenares de civiles ejecutados por la Wehrmacht en 1944 en Dístomo, a 200 kilómetros de Atenas- y los estragos causados en las infraestructuras, que algunos calculan en 162.000 millones de euros, aproximadamente la mitad de la deuda helena actual. 
Este segundo aspecto tiene pocos visos de prosperar, mientras que el relativo al crédito forzado podría tener más perspectivas de éxito traducido en unos 3.500 millones de euros, según las estimaciones a la baja expresadas por el Gobierno alemán, en respuesta a una interpelación grupo parlamentario La Izquierda del año pasado. EFE 
gc/nl/psh/gd

viernes, 27 de febrero de 2015

Corderitos


Alemania da luz verde a la prórroga griega como un mal menor para el Eurogrupo

Gemma Casadevall

Berlín, 27 feb (EFE).- El Parlamento alemán -Bundestag- dio hoy luz verde por abultada mayoría a la prórroga a las ayudas a Grecia, tras un debate que reflejó los recelos en las filas de Angela Merkel hacia Atenas y donde primó la consideración de que ese tiempo adicional que se da a Atenas es un mal menor para el Eurogrupo.
La propuesta a favor de la prórroga, defendida por el gran defensor de la austeridad y ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, obtuvo 542 votos a favor -procedentes tanto de la coalición de gobierno como de la oposición- frente a 32 en contra y 13 abstenciones -el llamado voto rebelde conservador-.



Por primera vez, en lo que ha sido la historia de las votaciones en el Bundestag a los programas de rescate a Grecia, hubo un apoyo cerrado de los opositores La Izquierda y Los Verdes, mientras que el reducto rebelde procedió de la Unión Cristianodemócrata de Merkel y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CDU/CSU).
El plenario se había abierto con una intervención de Schäuble, quien sintetizó su propia desconfianza hacia el Gobierno liderado por Syriza y el rechazo de esa disidencia interna en su frase inicial: "Entiendo que para nadie es fácil aprobar esa prórroga".
No se trata de nuevas ayudas, insistió el ministro, sino de aprobar una prórroga de cuatro meses para que pueda concluir "con éxito" el programa en curso y que se apuntala en el compromiso expreso del nuevo Gobierno griego a respetar "y cumplir sus términos".
Schäuble aludió al resultado electoral que colocó a Syriza en el poder -"el pueblo griego se pronunció claramente"- y al precepto democrático del respeto a ese voto, para aludir a continuación a las discusiones generadas, "antes y después de los comicios", hasta que se llegó al acuerdo entre Atenas y el Eurogrupo.
Al margen de la intervención del ministro, el debate estuvo marcado por las expresiones de desconfianza hacia el ministro griego de Finanzas, Yanis Varufakis, procedentes de la CDU/CSU, pero también del cogubernamental Partido Socialdemócrata (SPD).
Hubo así intervenciones -de quienes anunciaron el no y también de quienes iban a respaldarla por el principio del "mal menor"- en las que se mezclaron las acusaciones de populismo hacia el nuevo Gobierno de Atenas con expresiones que reflejaban una desconfianza endémica hacia las posibilidades de Grecia de responder a sus compromisos.
También estuvo muy presente, en repetidas alusiones de los parlamentarios, la campaña lanzada por el popular diario "Bild", en la que se invita a los lectores a enviar sus selfis con un "no" a las ayudas a Grecia.
La iniciativa del tabloide fue criticada por la Asociación de la Prensa, que la calificó de difamatoria hacia el ciudadano griego -al que se califica de "codicioso", sin más-, y fue asimismo esgrimida por La Izquierda y Los Verdes como exponente del populismo emanado de un medio tradicionalmente afín a la CDU.
Se sucedieron así las confrontaciones entre las filas gubernamentales y la oposición -a destacar ahí los esfuerzos de ecuanimidad de los Verdes, que criticaron también una caricatura publicada por la revista de Syriza con Schäuble en uniforme nazi-.
Pero, por encima a la aprobación de esa prórroga o los rechazos políticamente correctos a la campaña de "Bild", se evidenció la desconfianza extendida entre las filas gubernamentales hacia las posibilidades reales de Grecia de hacer frente a su situación.
No solo se cuestionó cómo afrontará Atenas su financiación hasta que se hagan efectivos los desembolsos del Eurogrupo -a finales de abril-, sino también la posibilidad de que acabe necesitándose un nuevo rescate, en junio, lo que en medios alemanes se da por seguro y que se calcula ascenderá a 20.000 millones de euros.
Desde 2010 se han destinado a los distintos paquetes de ayuda a Grecia un total de 240.000 millones de euros, de los cuales 55.000 millones procedieron de Alemania.
Ahora llegó el momento de que Atenas "empiece a cumplir", fue una de las frases recurrente del debate, en distintos oradores de la CDU, la CSU y el SPD.
La votación de hoy era uno de los pasos a superar por la prórroga griega, tras obtener la aprobación del Eurogrupo, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), ya que en Alemania, como en otros países de la UE, tales decisiones deben someterse al voto del Parlamento. EFE
gc/ah

viernes, 6 de febrero de 2015

No hay fiestas con Schäuble


La gira de Varufakis topa amb el mur alemany



Un ciutadà amb una pancarta (‘La gent per sobre dels mercats. Nosaltres canviem Europa'), ahir, a Atenes Foto: K.T. / REUTERS.
1
Una rebuda amable, per part de l'amfitrió, i un somriure menys triomfal que fins ara, per part de l'hoste: aquesta va ser la imatge d'ahir a Berlín, on va tenir lloc la primera trobada entre el govern de Grècia, que vol replantejar el seu deute, i l'Alemanya d'Angela Merkel, que insisteix en la imperiosa necessitat de complir els compromisos adquirits.
La trobada no va ser entre els caps dels respectius governs –el líder de l'esquerrana Syriza, Alexis Tsipras, i la cancellera Merkel–, sinó entre els seus ministres de Finances. D'una banda, Iannis Varufakis, l'home de moda aquests dies a Europa, aparentment segur del seu poder de convicció. De l'altra, Wolfgang Schäuble, l'home fort de Merkel, anomenat al seu país “el poder en cadira de rodes” i exponent de l'esperit de superació, des que el 1991 un pertorbat li va disparar en un acte de campanya.
Era una escenografia perfecta per a dos perfils polítics que representen, en el fons i la forma, posicions confrontades. “Estem d'acord que no estem d'acord”, va resumir finalment, en anglès, Schäuble, amb el to d'ironia que el caracteritza i sense mostrar ni un gest d'impaciència. Per Varufakis sí que hi havia un punt d'acord, si més no, a comunicar, ja que persisteix l'interès de tots dos a continuar escoltant-se i negociar. L'objectiu immediat del ministre grec no és una quita, retardar o reestructurar el deute. Segons va explicar, pretén obtenir un programa pont fins al maig, mentre es pacta un nou contracte per a Grècia. Tots dos es van esforçar a mantenir un to respectuós, malgrat les diferències i malgrat el cop d'efecte del Banc Central Europeu (BCE) la nit anterior, quan l'entitat va emetre un comunicat segons el qual deixaria d'acceptar bons grecs.
La resposta a aquesta decisió no es va fer esperar i Atenes vivia ahir una manifestació ciutadana sota el lema No sucumbirem al xantatge. Mentrestant, Tsipras alertava en seu parlamentària que “Grècia no acceptarà ordres”.


El BCE escanya però no ofega


El Banc Central Europeu (BCE) va posar la Borsa d'Atenes en situació d'emergència, en comunicar dimecres a la nit que en breu deixaria d'acceptar bons grecs com a garantia en les seves operacions de refinançament. El primer ministre grec, Alexis Tsipras, intentava calmar les aigües unes hores després, en assegurar que els dipòsits dels bancs grecs estan absolutament garantits, mentre des dels sectors financers del país es volia treure importància a la situació i s'assegurava que es tractava d'un mer “mecanisme ja previst”. La coincidència entre el comunicat del BCE i la visita de Varufakis a Frankfurt donava encara més dramatisme a la situació, com si finalment es posés en evidència que no hi havia acord possible entre els estaments de la troica –representada pel BCE– i Atenes. Tanmateix, el diari alemany Die Welt filtrava ahir que s'havia acordat augmentar fins a 60.000 milions els préstecs que poden demanar els bancs grecs i que el regulador europeu manté contacte amb els bancs per conèixer les seves necessitats de liquiditat.