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domingo, 12 de febrero de 2017

Relevo en Bellevue


Steinmeier, de la alta diplomacia a la presidencia por consenso

Gemma Casadevall


Berlín, 12 feb (EFE).- El socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier se convirtió hoy en presidente alemán en una candidatura de consenso y tras haber sido ministro de Asuntos Exteriores en las dos legislaturas en gran coalición que ha liderado Angela Merkel. 

Frank-Walter Steinmeier nach seiner Wahl zum Bundespräsidenten  | Bildquelle: dpa

Tres meses después de su designación como candidato al cargo por las filas conservadoras de la canciller y su Partido Socialdemócrata (SPD), Steinmeier fue elegido con la previsible abultada mayoría de la Asamblea Federal para un puesto de carácter representativo. 
Sucede al independiente, pastor protestante y disidente frente a la Alemania comunista Joachim Gauck, tras haber sido como titular de Exteriores uno de los políticos mejor valorados del país. 
De 61 años, cordial y a la vez serio, se ha reafirmado sobre todo en su segunda etapa como jefe de la diplomacia alemana como experto en situaciones de crisis e infatigable anfitrión de citas internacionales, con Ucrania como gran foco de atención. 
A finales de enero transfirió Exteriores al líder del SPD y vicecanciller Sigmar Gabriel, sin haber logrado la estabilización de ese conflicto pese a sus múltiples gestiones mediadoras entre Moscú y Kiev y en un contexto global enrarecido por la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. 
Como presidente deberá seguir ejerciendo de árbitro, ahora en un cargo al que se atribuye neutralidad y cierto carácter de autoridad moral, tras haber sido un ministro leal a Merkel, pese a haber sido su rival en las elecciones generales de 2009. 
Antes había sido una especie de hombre invisible al servicio del anterior canciller, su correligionario Gerhard Schröder, a cuya sombra ascendió a lo largo de 15 años de trabajo en común. 
Nacido el 5 de enero de 1956 en Detmold (centro del país), Steinmeier ingresó en el SPD en 1975, pero no hizo carrera en la formación hasta convertirse en 1991 en asesor de Schröder, por entonces primer ministro del "Land" de Baja Sajonia. 
Desde ese puesto pasó al de secretario de Estado de la Cancillería y en julio de 1999 pasó a ser jefe del departamento, un puesto clave, ya que dirige el gabinete del jefe del Gobierno. 
Fue desde esta discreta posición uno de los políticos más poderosos de la era Schröder, encargado de coordinar el conjunto de la política gubernamental y "organizador" de la Agenda 2010, el plan de reformas sociales del entonces canciller. 
Con la derrota electoral de su mentor en 2005, saltó al puesto de ministro de Exteriores de la gran coalición liderada por Merkel. 
Pocos le veían capaz de hacer olvidar a su antecesor, Joschka Fischer, el líder verde que revolucionó Exteriores. 
En lugar del talante rompedor de aquel se convirtió en el ministro perfecto para Merkel, ansiosa de mostrar una Alemania igual de poderosa que la de Schröder, pero menos arrogante y más conciliadora. 
Al cargo de Exteriores se sumó el de vicecanciller, en noviembre de 2007, por la dimisión de su correligionario y ministro de Trabajo, Franz Müntefering. 
A partir de ahí Steinmeier apretó el acelerador tanto respecto a Merkel como al entonces presidente del SPD, Kurt Beck, mucho más abierto hacia el ala izquierda del partido que él, adscrito al centrismo de Schröder. 
Beck habría sido el aspirante a recuperar el poder para el SPD en 2009, de no haber sido por el golpe de mano perpetrado a dúo por Steinmeier y Müntefering, asimismo hombre de Schröder. 
Arrinconó a Beck y asumió la lucha por la Cancillería, para acabar hundiendo al SPD en su récord a la baja en unas generales. 
Su partido quedó en la oposición, con Steinmeier como líder en el Bundestag (Parlamento), en una legislatura en la que Merkel recuperó como socio a su aliado natural, Partido Liberal (FDP). 
En las generales de 2013, los liberales quedaron degradados a la posición de extraparlamentarios, a lo que siguió la segunda gran coalición de Merkel, con Steinmeier de regreso en Exteriores. 
En lo privado, Steinmeier responde al perfil de solidez que tanto aprecian sus compatriotas: está casado desde 1995 con la jurista Elke Büdenbender, a la que hace siete años donó un riñón para un trasplante, y con la que tiene una hija. EFE 
gc/rz/cat



gc/rz/cat:Firma    Berlín:Origen    688:NumPalabras  

martes, 15 de noviembre de 2016

Gauck II de Alemania


Merkel respon a l'era Trump amb un president de consens

lunes, 14 de noviembre de 2016

Steini

Merkel desactiva el pulso presidencial con Steinmeier en formato anti-Trump

Gemma Casadevall



Berlín, 14 nov (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, desactivó hoy el pulso por la Presidencia del país con el consenso logrado en su coalición para que el próximo jefe del Estado sea su ministro de Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier. 
"Mi partido ha aceptado mi propuesta", comunicó Merkel, quien calificó a su ministro de representante del "centro político", tan experimentado en política exterior como en asuntos internos, y una persona con quien ha mantenido una "estrecha colaboración" en dos legislaturas. 
"Es un candidato excelente", reconocido dentro y fuera del país, y su designación es una "señal de estabilidad" en tiempos de "convulsiones internacionales", resumió la canciller, en lo que en medios alemanes se interpretaba como un mensaje "anti-Trump". 
Steinmeier está en las antípodas del presidente electo de EEUU, Donald Trump, por su talante conciliador y por el consenso logrado para que suceda en la Presidencia al independiente Joachim Gauck, de 76 años, quien en junio anunció que renunciaba a su reelección. 
Dos reuniones entre los líderes de las formaciones coaligadas -la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel, la Unión Socialcristiana bávara (CSU) de Horst Seehofer y el Partido Socialdemócrata (SPD) del vicecanciller Sigmar Gabriel- dieron luz verde a la elección del ministro como candidato a futuro jefe del Estado. 
Steinmeier fue titular de Exteriores en la primera legislatura de Merkel (2005-2009) y repitió en la presente. Bajo el Gobierno del socialdemócrata Gerhard Schröder (1990-2005), fue ministro de la Cancillería y "organizador" del plan ambicioso de reformas sociales conocido como Agenda 2010. 
A ambas etapas se refirió la canciller al valorar su experiencia, en una breve comparecencia donde no aludió a los efectos que tendrá en su Gobierno el paso de Steinmeier a la Presidencia. 
Anteriormente, el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, había declinado aventurar quién será el nuevo titular de Exteriores con el argumento de que su designación corresponde "a los partidos". 
De regreso a Berlín, procedente de la conferencia de ministros de Exteriores de la UE, Steinmeier expresó su agradecimiento a los tres partidos y la "responsabilidad" con que asumía el encargo. 
Todo apunta a que logrará una mayoría más que holgada para su elección, el 12 de febrero de 2017, para un cargo representativo que no emana del voto popular, sino de la Asamblea Federal, integrada por los diputados del Bundestag y representantes de los estados ("Länder"). 
La CDU/CSU y el SPD suman 928 de los 1.260 puestos de la cámara, a los que podrían unirse 145 de los Verdes y 33 del Partido Liberal. 
Únicamente la Izquierda, con 94 puestos, y la derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD), con 27, mantienen su propósito de presentar sus propias candidaturas. 
La concesión que supone para Merkel ceder la Presidencia a un socialdemócrata evita a la canciller la búsqueda de un candidato propio, tras dos experiencias fallidas. 
El independiente Gauck accedió al cargo en 2012 tras la dimisión por sospechas de corrupción de Christian Wulff, quien había llegado a la Presidencia veinte meses antes a propuesta de Merkel. 
Era el segundo presidente consecutivo de la CDU que dejaba el puesto prematuramente, ya que su antecesor, Horst Köhler, había renunciado en 2010 por discrepancias con la canciller. 
Merkel optó por el consenso ahora, lo que quita asperezas al complejo año electoral que será 2017, marcado por la lucha por la Cancillería en las generales previstas para el mes septiembre. 
Merkel no ha definido si optará al que sería su cuarto mandato, en medio del cisma abierto con la CSU por la política de refugiados de la canciller. Los bávaros amenazan con no respaldarla, lo que rompería la práctica de hace décadas entre formaciones hermanadas. 
Para el socialdemócrata Gabriel, la designación de Steinmeier es una solución doblemente ventajosa, porque la propuesta fue suya y porque además se libra de un eventual rival interno en su aspiración por ser candidato a la Cancillería. 
Steinmeier ya fue el aspirante del SPD en las generales de 2009 y, pese a que entonces hundió a su partido en el peor resultado de su historia, no se descartaba que quisiera volver a intentarlo, por su notable popularidad entre los ciudadanos. 
En la gran coalición todo eran elogios hacia Steinmeier, aunque de puertas adentro -según el diario "Rheinische Post"- hubo al menos un descontento: Wolfgang Schäuble, ministro de Finanzas y teórico aspirante a la Presidencia de haberse atrevido la CDU a presentar una candidatura propia. EFE gc/ja

domingo, 13 de noviembre de 2016

El aburrido conocido

La gran coalición de Merkel busca un presidente de consenso sin asperezas electorales

Gemma Casadevall

Horst Seehofer (CSU), Bundeswirtschaftsminister Sigmar Gabriel (SPD) und Bundeskanzlerin Angela Merkel (CDU): Zur Flüchtlingskrise kam mit dem Brexit-Votum ein neues Problem hinzu

Berlín, 13 nov (EFE).- La coalición de la canciller alemana, Angela Merkel, busca un sucesor para el presidente del país, Joachim Gauck, capaz de limar asperezas a un año electoral complejo y ante el que no se ha decidido aún quién luchará por el auténtico centro de poder, la Cancillería. 
La decisión de Gauck, independiente y de 76 años, de no aspirar en 2017 a su reelección para un cargo que no decide el voto popular, sino la Asamblea Nacional, lanzó a las tres formaciones de Gobierno a tratar de zanjar la cuestión con el menor daño colateral posible. 
Merkel, líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU); su homólogo de la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, y el del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, se reunieron este domingo para tratar de consensuar un candidato idóneo. 
Partía como favorito el ministro de Asuntos Exteriores, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier, lo que habría sido una concesión al socio menor y, a la vez, habría dejado fuera a un eventual rival interno de Gabriel en la carrera por la Cancillería. 
Steinmeier ya se enfrentó a Merkel en las generales de 2009 y, aunque su SPD cayó entonces derrotado con el peor resultado de su historia, no estaba descartado que tratara de intentarlo de nuevo, dada su notable popularidad actual entre el electorado. 
Gabriel ha propuesto formalmente al titular de Exteriores como presidente, mientras que la CDU/CSU hasta ahora no ha formulado oficialmente una candidatura propia. 
El líder socialdemócrata -vicecanciller y ministro de Economía- dejó la reunión a los 50 minutos de su inicio, a lo que siguió una hora después la partida de Merkel y Seehofer. 
Para mañana se han convocado nuevas consultas, a escala de las ejecutivas de la CDU y la CSU por separado, a las que se trasladará lo abordado el domingo y, eventualmente, se adoptará una decisión. 
Las diferencias entre los coligados son tantas y tan abiertas, que en realidad lo único que sustenta la posibilidad de un acuerdo es el interés común por liquidar la cuestión. 
La elección del sucesor de Gauck tendrá lugar el 12 de febrero, fecha para la que se ha convocado a la Asamblea Federal, una cámara mixta que se reúne cada cinco años para elegir al presidente. 
Estará formada por 1.260 miembros: los 630 diputados del Bundestag, la cámara baja, más el mismo número de representantes de los "Länder", incluidos 27 puestos para la emergente nueva derecha radical de Alternativa para Alemania (AfD). 
El cargo de presidente de Alemania es eminentemente representativo, pero su elección se considera una ocasión para medir las fuerzas entre los partidos ante las generales de septiembre de 2017, en las que, al igual que el SPD, la CDU/CSU no ha definido quién será su candidato. 
Merkel, en el poder desde 2005, mantiene abierto si optará a la reelección para el que sería su cuarto mandato, lo que se atribuye a las tensiones entre las filas conservadores en torno a su liderazgo. 
La CSU ha amenazado incluso con presentar un candidato propio, por las diferencias con Merkel en la política de refugiados, lo que de ocurrir rompería la norma mantenida durante décadas por ambas formaciones de no competir entre sí. 
En ese contexto de desavenencias continuadas, la candidatura presidencial de Steinmeier ha topado con la obstrucción de la CSU. 
Lo mismo ha ocurrido aparentemente con la alternativa del primer ministro de Baden-Württemberg, el verde Winfried Kretschmann, cuyo nombre se barajó en los medios como "respaldado" por la canciller, pero que tampoco tenía el apoyo bávaro. 
En las quinielas suenan, por la CDU, los nombres del ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, y de la de Defensa, Ursula von der Leyen, lo que implicaría renunciar al consenso con el SPD. 
La reunión de hoy era el tercer intento de pactar un sucesor para Gauck, pastor protestante y disidente en tiempos de la Alemania comunista, quien accedió al cargo en 2012, tras la dimisión por sospechas de corrupción de Christian Wulff, el candidato que había llegado a la presidencia veinte meses antes, a propuesta de Merkel. 
Fue el segundo presidente consecutivo de la CDU que dejaba el puesto prematuramente, ya que el anterior, Horst Köhler, también renunció, en ese caso por disonancias con la canciller. EFE 
gc/fpa/ie 
(foto) (radio)

lunes, 27 de abril de 2015

Aprendiendo a pronunciar Völkermord


Alemania empieza a revisar su papel en los genocidios, incluido el armenio


Gemma Casadevall

Berlín, 27 abr (EFE).- A punto de conmemorarse el 70 aniversario del fin del nazismo, Alemania empezó a revisar su responsabilidad en los genocidios del siglo XX, no ya en lo que concierne al Holocausto judío, sino al sufrido por los armenios bajo el Imperio otomano. 
El Parlamento federal (Bundestag) abordó el pasado viernes en primera lectura la resolución que reconoce el genocidio armenio, un día después de que el presidente del país, Joachim Gauck, avanzara en el uso de ese término y abordara, además, la parte de culpa alemana en la planificación de esas deportaciones. 
Ni la canciller Angela Merkel ni su ministro de Exteriores, Frank-Walter Steinmeier, ni ningún otro miembro de su Gobierno intervinieron en un debate con perfiles históricos, envuelto en el reto que llevaba implícita la postura presidencial, tanto hacia Ankara como hacia las propias filas de Merkel. 
El desafío había cobrado forma desde el momento en que Gauck aceptó asistir al oficio ecuménico, celebrado en la noche del jueves en la catedral de Berlín, organizado por las principales iglesias cristianas en ocasión del "centenario del genocidio a los armenios, arameos, asirios y griegos", como rezaba la invitación. 




La asistencia al acto implicaba, de facto, la aceptación de ese término y su anuncio precipitó un cruce de llamadas entre Cancillería, Exteriores y Presidencia, según la edición digital de "Der Spiegel". 
En paralelo, los grupos parlamentarios gubernamentales -conservadores y socialdemócratas- consensuaron a toda prisa una tímida declaración reconociendo el genocidio armenio. 
Gauck asistió, habló de genocidio y, además, se refirió a los "militares alemanes que planificaron y en parte llevaron a cabo las deportaciones", en las que murieron hasta 1,5 millones de armenios, además de decenas de miles de arameos, asirios y griegos. 
La diplomacia del Imperio alemán "ignoró" las matanzas de su aliado otomano, prosiguió, en unas deportaciones que ahora se ven como el precedente de los planes de exterminio masivo nazi. 
Gauck aludió a la orden de 1939 de Adolf Hitler, antes de la invasión de Polonia, de "enviar a la muerte sin piedad a hombres, mujeres y niños polacos", la línea extendida por el Tercer Reich en todo su ámbito hasta su capitulación, el 8 de mayo de 1945. 
El presidente alemán incluyó en su discurso esa frase consensuada a toda prisa entre los diputados gubernamentales, cuya aprobación por el Bundestag deberá materializarse en las próximas semanas. 
"El destino de los armenios es parte de la historia de exterminios masivos, limpiezas étnicas y deportaciones que marcaron tan terriblemente el siglo XX", era la frase que se escuchó en primera lectura en el debate del Bundestag. 
El portavoz gubernamental, Steffen Seibert rehusó comentar la declaración de Gauck, con el argumento de que no es cometido del Gobierno opinar sobre lo que dice el presidente. 
Las filas opositoras -Verdes y La Izquierda- tacharon por su lado de insuficiente la propuesta de resolución consensuada y apremiaron a incorporar la responsabilidad alemana en el texto final. 
La cautela gubernamental se enmarca en lo que ha sido su línea tradicional hacia Turquía, socio de la OTAN y lugar de origen de 3,5 millones de sus ciudadanos, la mayor comunidad inmigrante de Alemania. 
Más allá de lo que pueda implicar en las relaciones entre Berlín y Ankara, representantes de la comunidad germano-turca han advertido de que las palabras de Gauck han herido a su colectivo y aseguraron que un 80 % de sus miembros rechazan hablar de genocidio armenio. 
Los medios -de "Der Spiegel" a "Süddeutsche Zeitung"- elogiaron el discurso del presidente, al que una analista de la televisión pública ARD, Monika Wagener, encontró un pero: Alemania no se comporta mejor que Turquía en lo que respecta a sus genocidios en la era colonial. 
Wagener aludía a la asignatura pendiente de las matanzas infligidas a las etnias herero y nama en Namibia, entre 1904 y 1907, bajo Guillermo II, que Berlín no reconoce como genocidio. EFE 
gc/psh/cml

viernes, 17 de abril de 2015

Con un ángel en el bolsillo



Alemania recordó con solemnidad y emoción la tragedia del 4U9525



Gemma Casadevall

Colonia (Alemania), 17 abr (EFE).- Alemania recordó hoy con solemnidad y emoción a las víctimas del avión de Germanwings en un funeral de Estado donde, más que respuestas al detonante de la catástrofe, se brindó consuelo a los familiares y se homenajeó a los voluntarios que actuaron de "ángeles" en esa tragedia colectiva.
Ciento cincuenta velas idénticas junto al altar mayor de la catedral de Colonia presidieron la ceremonia ecuménica, una por cada víctima del siniestro, incluido el copiloto Andreas Lubitz, que presuntamente estrelló de modo intencionado el Airbus 320 que cubría el trayecto entre Barcelona y Düsseldorf el 24 de marzo.





"Fue una tragedia que nos desgarró el corazón, resultado de un acto sin sentido, pero que nos dejó una lección de solidaridad", resumió el presidente alemán, Joachim Gauck, expastor protestante y principal orador en un acto al que asistió la plana mayor de la política alemana, encabezada por la canciller Angela Merkel.
No hay palabras para describir el dolor inmenso que provocó "esa única persona, decidida a arrastrar a muchos otros a una muerte que buscaba para sí misma" y que "nos confronta con un acto de destrucción que nos aturde", prosiguió Gauck.
Como hizo la jefa del Gobierno de Renania del Norte-Westfalia, Hannelore Kraft, estado del que es capital Düsseldorf, el presidente alemán recordó a las víctimas españolas -un tercio del total- y de otra decena de nacionalidades, además de a las alemanas.
La cooperación con que actuaron "desde el primer minuto" y en medio de la "tragedia colectiva" Alemania, España y Francia fue un ejemplo "de los vínculos y valores" que representan a Europa, dijo el ministro español del Interior, Jorge Fernández Díaz, representante de España en la ceremonia.
"Las simples palabras son demasiado débiles para consolarles (...) Lo único que tal vez les ayude es la seguridad de que no están solos en estas horas de dolor", aseveró el cardenal de Colonia, Rainer Woelki, quien concelebró el oficio ecuménico con la presidenta de la Iglesia Evangélica en Westfalia, Annette Kurschus.
Las palabras de consuelo se mezclaron con las de agradecimiento a todos los voluntarios que participaron "al límite de sus fuerzas", dijo Kraft, tanto en las tareas de rescate en los Alpes franceses, como prestando auxilio a los familiares en el aeropuerto de Düsseldorf, en Barcelona o ahí donde se encontraban.
Más allá de los discursos, la solidaridad se plasmó en el interior de la catedral cuando decenas de voluntarios entraron en el templo, uniformados, arropando a los familiares, tomándoles de la mano hasta sus bancos y tratando de confortar a unas personas cuyos rostros estaban marcados por todas las lágrimas vertidas desde el 24 de marzo.
Entre los 500 familiares estaba también una delegación de la pequeña población de Haltern am See, en cuya escuela estudiaban dieciséis adolescentes que regresaban a casa de un intercambio con jóvenes de Llinars del Vallés (Barcelona). Ambos centros han expresado su intención de mantener el programa de intercambio, para superar juntos la tragedia.
A dos voluntarios, en representación del resto, les correspondió el gesto tal vez más emotivo de la ceremonia, al entregar a Gauck, a Kraft, a Fernández Díaz y también al presidente de Germanwings, Thomas Winkelmann, un sencillo ángel de madera.
Era una pieza pequeña que cada uno de los 1.400 asistentes al templo encontró en su asiento y que fue diseñada por el artista Jochen Leyendecker para simbolizar la esperanza y el apoyo a todas las víctimas.
También se recordó que, además de los pasajeros, en el vuelo murieron los seis miembros de la tripulación, entre ellos el copiloto presuntamente responsable.

Winkelmann acudió a la catedral acompañado por Carsten Spohr, el presidente de Lufthansa, la compañía matriz de Germanwings, y por la cúpula de la empresa, mientras unos 1.500 empleados de la aerolínea seguían en directo el acto desde la central en Fráncfort.
Dentro del templo, el acceso estuvo restringido a los invitados, los voluntarios y los representantes de las principales instituciones y partidos políticos del país.
En la plaza junto a la catedral, centenares de ciudadanos siguieron la ceremonia a través de dos pantallas gigantes, mientras que varias cadenas de televisión, públicas o privadas, lo transmitieron para todo el país. EFE
gc/nl/ja
(vídeo) (audio) (foto)

lunes, 19 de marzo de 2012

Qué hermoso domingo

Alemanya es regenera des de l'Est amb Gauck a la presidència


La potència europea té, amb la cancellera i el nou president, un nucli dur que ha crescut sota el comunisme

L'elecció és fruit del consens enmig del descrèdit del càrrec


Angela Merkel accepta que l'oposició l'hagués proposat






Sis anys i mig després que Angela Merkel, crescuda a l'Alemanya comunista, arribés a la cancelleria, l'Assemblea Federal de Berlín va escollir ahir per 991 vots a favor d'un total de 1.228 vots vàlids Joachim Gauck, exdissident de l'Est, com a president del país. “Quin diumenge més bonic”, van ser les seves primeres paraules després de l'elecció, i tot seguit va recordar que fa 22 anys, un altre 18 de març, va participar, amb 50 anys, en les primeres eleccions lliures de la seva vida. Era el 18 de març de 1990, cinc mesos després de la caiguda del mur de Berlín i ja iniciat el procés de reunificació que va significar la dissolució de la República Democràtica Alemanya (RDA). Gauck hi participava com a votant i com a candidat de la plataforma Aliança 90. “Des d'aleshores, no he deixat passar ni una elecció”, va afegir, després de recordar el significat de la democràcia en un país que ha viscut dues dictadures seguides –la nazi i la comunista.
El seu primer discurs va deixar commogut el ple del Bundestag amplificat quant a escons –l'Assemblea Federal està formada pels seus 620 diputats més el mateix nombre de delegats dels lands– i necessitat d'una figura poderosa per revitalitzar el càrrec. Gauck hi arriba després de dues presidències fallides –la de Horst Köhler, de la Unió Cristianodemòcrata (CDU), que va dimitir el 2010 per defensar la missió a l'Afganistan amb interessos econòmics, i la de Christian Wulff, del mateix partit, que va plegar fa un mes i mig entre escàndols de corrupció.
Gauck, independent, es presentava per segon cop a l'elecció, ara com a candidat consensuat entre socialdemòcrates i Verds i el govern de Merkel. La cancellera se l'ha hagut d'empassar, després del fracàs dels dos presidents seguits que van arribar al càrrec a proposta seva. Ho va fer amb el seu estil característic: com si no hagués ni sentit ni llegit res de tot el que aquests dies s'ha dit i s'ha escrit sobre el dany que Wulff ha causat al càrrec. La presidència alemanya és, sobretot, un càrrec representatiu i actua d'autoritat moral. Köhler, exdirector de l'FMI, no tenia aquest perfil, i Wulff s'ha retirat amb la fiscalia escorcollant-li la casa.
Gauck assumeix el càrrec, a més, en un moment de reestructuració en les forces democràtiques. Els grans partits, la CDU de Merkel i els socialdemòcrates, viuen en situació d'erosió d'electorat; als liberals, els socis de la cancellera, se'ls pronostica que quedaran degradats a extraparlamentaris i, en canvi, el Partit Pirata, representant de la llibertat a internet, ja es veu amb escons al Bundestag.
Diumenge hi ha eleccions al land del Sarre; seguiran, al maig, les de Slesvig-Holstein i Rin del Nord-Westfàlia. En totes es preveu un enfonsament dels liberals i, mentrestant, la pirateria puja. Una mena d'assaig general del que es veurà en les legislatives del 2013.

 



Un lluitador contra la impunitat



Joachim Gauck, nascut a Rostock el gener de 1940, tenia poc més de cinc anys quan el seu pare, capità de la marina, va desaparèixer deportat a un gulag de Sibèria. En va trigar cinc més a tornar-lo a veure. Un fet que va més enllà del detall biogràfic i explica el perquè de la seva lluita contra la impunitat després d'una dictadura. Volia ser periodista, però va acabar com a pastor protestant en territori comunista i, com altres homes d'Església, va passar a la dissidència. Amb la caiguda del mur li va venir l'encàrrec de la seva vida: posar-se al capdavant dels arxius de l'Stasi, la policia política que va martiritzar i espiar la intimitat dels 16 milions de ciutadans de l'Alemanya comunista. Durant deu anys va fer la seva feina, impecablement i amb equilibri. Es tractava d'obrir a la consulta aquells arxius sense entrar en la cacera de bruixes. El seu departament va passar a ser conegut, senzillament, com a “administració Gauck”. I ell va esdevenir una de les personalitats més reconegudes del país. L'únic partit del Bundestag que no li ha donat el vot ha estat l'Esquerra, formació d'arrels postcomunistes que presentava com a alternativa una caçanazis, Beate Klarsfeld, de 73 anys. Una altra lluitadora contra la impunitat, en el seu cas contra els crims del nazisme.
Darrera actualització ( Dilluns, 19 de març del 2012 02:00 )

domingo, 18 de marzo de 2012

Ni soltero ni casado



Gemma Casadevall

Berlín, 18 mar (EFE).- Joachim Gauck, un mediático ex disidente y luchador contra la impunidad, se convirtió hoy en presidente alemán con el desafío de restablecer el prestigio de un puesto maltrecho tras las dimisiones consecutivas de sus antecesores Horst Köhler y Christian Wulff, ambos propuestos por Angela Merkel.
Gauck fue elegido undécimo presidente de la República Federal de Alemania (RFA) como candidato de consenso entre la coalición de la canciller y la oposición socialdemócrata-verde, un mes después de la retirada de Wulff en medio de escándalos de corrupción y amiguismo.
Será el primer presidente de la RFA nacido en la Alemania comunista y el primero que llega al cargo como independiente, veintiún meses después de haber sido derrotado por Wulff en su primer intento por acceder al máximo cargo institucional del país.
Elocuente y locuaz, sin miedo a lo políticamente incorrecto, se espera de él una revalorización del cargo presidencial, de carácter representativo y con aire de autoridad moral, en crisis de credibilidad tras la dimisión de Köhler en 2010 -al relacionar la misión en Afganistán con intereses económicos- y la de Wulff, ahora.
La biografía de Gauck es la de un pastor protestante y teólogo heterodoxo llegado casi por casualidad a la elite, con 72 años y ni casado ni soltero, ya que vive en relación de pareja con la periodista Daniela Schadt pero no se ha divorciado de su esposa.
Comparte con Merkel -hija de un pastor protestante- el hecho de haber crecido bajo el régimen comunista y también que ambos fueron descubiertos durante la reunificación por el entonces canciller Helmut Kohl en su búsqueda de "talentos" del este.
Gauck saltó a la palestra el 3 de octubre de 1990, día en que la República Democrática Alemana (RDA) dejó de existir, al ser elegido por el Parlamento federal para hacerse cargo de la custodia de los archivos de la Stasi, la temida policía política germano-oriental.
Nacido en enero de 1940 e hijo de un capitán de la Wehrmacht (fuerzas armadas de la Alemania nazi) que durante años "desapareció", engullido en un campo soviético de Siberia, estudió teología y ejerció en una parroquia de su ciudad natal, Rostock.
Desde esta posición asumió papeles destacados en la disidencia de la RDA y participó activamente, como buena parte de la gente de la iglesia en esa mitad del país, en la oposición al comunismo.
Gauck fue uno de los miembros fundacionales del llamado Nuevo Foro, movimiento nacido con la revolución pacífica que en 1989 precipitó la caída del Muro de Berlín.
De ese año de transición hasta la disolución de la RDA data su etapa como diputado de la Alianza-90, aglutinante del ecopacifismo entre la disidencia germano-oriental.
Kohl le colocó al frente de la oficina tutelar de los archivos de la Stasi, cargo al que imprimió su carácter, hasta el punto de que se conoció a la institución simplemente por su apellido, como "Oficina o Administración Gauck".
Bajo su mandato se abrieron a consulta pública los archivos de la Stasi, formados por 112 kilómetros de actas, 39 millones de archivos, 1,4 millones de fotos, 164.000 grabaciones y 7.800 disquetes.
Una tarea delicada, que implicaba la lucha contra la impunidad tras la dictadura comunista y que implicaba poner bajo la lupa a decenas de miles de ciudadanos, incluidos cargos públicos e intelectuales, que actuaron como confidentes de la Stasi.
Gauck ejerció la tarea sin revanchismo hasta que dejó el puesto en 2000, tras dos mandatos improrrogables, y acrecentó luego su popularidad con su paso por la televisión pública como moderador.
Desde esta especie de tranquila retaguardia fue llamado en 2010 por socialdemócratas y verdes como candidato alternativo a Wulff.
Ya entonces se reprochó a Merkel no haber sabido dar con el hombre idóneo, lo que se evidenció con las tres vueltas de votación que precisó el oficialista hasta imponerse al de la oposición.
Merkel ha aceptado a Gauck a regañadientes como candidato de consenso, lo que ha tenido tono capitulación para una canciller poco acostumbrada a perder una partida pero con suficiente sangre fría para capearla.
Su único enemigo político conocido es La Izquierda, formación de raíces poscomunistas, algunos de cuyos líderes y base electoral sufrieron los efectos del trabajo de la "Administración Gauck". EFE
gc/jcb/ik

El hombre perfecto

Studiogast, con Jesús Marín, sobre la elección de Gauck









El ex pastor protestante Joachim Gauck fue elegido nuevo presidente de Alemania al lograr una histórica mayoría del 80 por ciento de los votos en la Asamblea Federal en Berlín.
Símbolo de la lucha por la libertad en la extinta Alemania comunista (RDA), independiente y con amplio apoyo popular, el político de 72 años recibió 991 votos de los 1.232 emitidos.
Gauck concentró el apoyo de la Unión Cristianodemócrata (CDU) de Angela Merkel, de sus socios liberales (FDP) y de las dos principales fuerzas de la oposición, socialdemócratas (SPD) y Verdes.
Tras recibir una ovación de pie y aceptar oficialmente el cargo, se convirtió en el undécimo presidente alemán desde el fin de la Segunda Guerra. Sucede así a Christian Wulff, forzado a renunciar el mes pasado por un escándalo de presunta corrupción tras sólo 20 meses en la presidencia.

Joachim Gauck makes a speech after he was elected German president at Germany's Federal Assembly in Berlin, March 18, 2012. German lawmakers elected Joachim Gauck, a former Lutheran pastor and human rights activist from communist East Germany, as president of the European Union's largest country on Sunday by a large majority in a first round of voting. REUTERS/Thomas Peter (GERMANY - Tags: POLITICS ELECTIONS) Su primer discurso en calidad de presidente alemán.

"¡Qué hermoso domingo!",

fueron las primeras palabras de Gauck. En un breve y emotivo discurso, el nuevo mandatario recordó la primera vez que votó en unas elecciones libres hace exactamente 22 años, el
18 de marzo de 1990, cuando los 12,4 millones de ciudadanos de la RDA acudieron las urnas tras 26 años de dictadura.
"Nunca olvidaré esa elección", señaló. "Tuve que esperar demasiado tiempo para poder participar. Sentí la felicidad de la liberación, pero también de la responsabilidad".
Gauck admitió que "sin duda" no podrá cumplir "con todas las expectativas" depositadas en él. "Pero puedo prometer una cosa: que digo 'sí' con toda mi fuerza y con todo mi corazón a la responsabilidad que hoy me entregan".

Merkel felicita a Gauck.

Gauck ya había sido candidato del SPD y los Verdes en la elección de 2010, pero perdió entonces contra Wulff, apoyado por Merkel. Con su llegada ahora a la jefatura de Estado, la mayor potencia europea tendrá por primera vez un presidente y una canciller procedentes de la RDA.
Joachim Gauck receives flowers from Chancellor Angela Merkel after he was elected German president at Germany's Federal Assembly in Berlin, March 18, 2012. German lawmakers elected Joachim Gauck, a former Lutheran pastor and human rights activist from communist East Germany, as president of the European Union's largest country on Sunday by a large majority in a first round of voting. REUTERS/Thomas Peter (GERMANY - Tags: POLITICS ELECTIONS)Gauck asumirá como primer desafío restaurar la confianza de los ciudadanos en la figura presidencial. El prestigio del cargo, que tiene atribuciones sobre todo protocolares, quedó dañado por las traumáticas renuncias de Wulff y de su antecesor, Horst Köhler.
"Me soprendió la cantidad de gente que me alentó para aceptar este cargo y su diversidad", destacó hoy.
La Asamblea Federal había quedado inaugurada a mediodía por el presidente del Parlamento, Norbert Lammert, que lanzó un claro mensaje de los desafíos que afronta Gauck: "La democracia precisa confianza. Se basa sobre todo en la confianza de sus representantes".

Condenados a entenderse

L'any electoral “sorpresa”


Alemanya tria un nou president després de l'escàndol de Wulff

 

Merkel defensa com a seu l'independent Gauck, consensuat amb l'oposició

 

Les presidencials obren una roda de comicis complexos per a la cancellera


L'home consensuat entre l'oposició socialdemòcrata-verda i el govern d'Angela Merkel és Joachim Gauck, un exdissident de l'Alemanya comunista, independent i de 72 anys. L'elecció es dóna per assegurada, però això no impedeix que es tracti d'una victòria amb trampa. Gauck, pastor protestant com el pare de Merkel i crescut a l'est com ella, va ser derrotat 17 mesos enrere per Wulff. Ara es presenta com a alternativa sòlida als dos homes que Merkel va col·locar a la presidència. D'una banda, Horst Köhler, que va renunciar al càrrec el 2009 per haver relacionat la missió a l'Afganistan amb els interessos econòmics alemanys. De l'altra, Wulff, exrival intern de Merkel a qui la cancellera va col·locar a la presidència per resoldre per la via ràpida la vacant –una mena de “patada cap a amunt”–, enfonsat ara pels escàndols d'amiguisme.
Gauck ha de netejar el Palau de Bellevue, la seva seu, i aportar solidesa al front d'un càrrec més simbòlic que executiu. Es tracta, sobretot, d'encetar el to en els discursos solemnes, siguin actes d'Estat programats o precipitats per situacions d'emergència, a més d'examinar i signar, si correspon, les lleis dictades pel Parlament. Ningú no dubta de la capacitat d'aquest teòleg a qui Helmut Kohl va posar al capdavant de la custòdia dels arxius de la Stasi –la policia política de l'Alemanya comunista– un cop enterrat el règim de l'Est. Gauck és home de gran carisma, a qui només temen certs líders de l'Esquerra –la força política d'arrels postcomunistes– per la feina feta en l'administració dels papers de la Stasi. L'elecció té, però, un caire de capitulació per a Merkel, que s'ha hagut d'empassar Gauck com a home fet a la mida d'un càrrec necessitat d'urgent rehabilitació. Fora d'aquesta votació, en què el poble “mira” però no va a les urnes, a Merkel l'esperen dos mesos de sotragades, aquest cop per elecció directa. La setmana vinent hi ha comicis anticipats al Sarre, un land a tocar de França on fa uns mesos es va trencar l'anomenada “coalició Jamaica” –integrada per la CDU de Merkel, els Verds i els lliberals–. L'exòtic nom li venia dels colors representatius d'aquests partits –negre, verd i groc–, com els de la bandera jamaicana. La ruptura va venir dels lliberals, els socis de Merkel, i han estat també aquests els causants de la fi prematura de la legislatura a Renània del Nord-Westfalia, el land més poblat del país.
Tots dos estats elegiran nova cambra entre el 25 de març i mig maig, mes en què també se celebren comicis a Schleswig-Holstein, fronterer amb Dinamarca, l'única elecció de l'any regular. El denominador comú amb les altres dues és que, segons els pronòstics, totes tres acabaran amb els lliberals degradats a extraparlamentaris –que estaran així fora de 8 dels 16 länder alemanys–. Les enquestes apunten que aquest serà també el seu destí després de les generals del 2013. Si Merkel esgotarà la legislatura amb aquests socis dependrà, pot ser, de la seva reconeguda sang freda.
17
mesos
enrere Joachim Gauck, l'home consensuat ara per govern i oposició per ser el nou president d'Alemanya, va ser derrotat per Christian Wulff per ocupar el càrrec

viernes, 16 de marzo de 2012

La inesperada media maratón electoral de Merkel



Gemma Casadevall

Berlín, 16 mar (EFE).- La Asamblea Federal alemana se reúne este domingo para elegir al nuevo presidente, una votación que se prevé ganará cómodamente Joachim Gauck, un carismático ex disidente nacido en la Alemania comunista, que abrirá un año electoral inesperadamente movido para las filas de la canciller Angela Merkel.
Gauck, candidato consensuado de la coalición gubernamental y la oposición socialdemócrata-verde, tiene sobre el papel el respaldo de 1.100 de los 1.240 puestos de la Asamblea, integrada por los 620 diputados del Bundestag (cámara baja), más el mismo número de representantes designados por los "Länder".
La alternativa es Beate Klarsfeld, representante como Gauck de la lucha contra la impunidad, en su caso por su labor como cazanazis -como Klaus Barbie, el Carnicero de Lyon, a cuya captura en Bolivia, en 1983, contribuyó-. La respaldan los 124 puestos de La Izquierda, única formación del Bundestag que no apoya a Gauck.
Hay un tercer candidato, el revisionista de la ultraderecha Olaf Rose, quien entre otras cosas sostiene que Rudolf Hess, lugarteniente de Adolf Hitler, no se suicidó a los 93 años en la cárcel berlinesa de Spandau, sino que fue asesinado por los aliados.
A Rose se le vaticinan los tres votos que tiene la ultraderecha, por sus escaños en cámaras regionales, y su candidatura se encuadra en la norma de ese reducto radical de defender una opción propia.
Todo apunta a un domingo radiante para Gauck, cuyo cometido es regenerar la presidencia, cargo representativo en Alemania con carácter de autoridad moral, ahora en entredicho tras la dimisión bajo sospechas de corrupción de su antecesor, Christian Wulff.
La elección sucede un mes después de la retirada de Wulff, el político cristianodemócrata al que Merkel colocó en la presidencia en junio de 2010, para cubrir la vacante de otro correligionario, Horst Köhler, a su vez dimitido tras justificar la misión en Afganistán con los intereses económicos de Alemania.
Tras dos presidencias fallidas, ambas detentadas por candidatos de Merkel, a la canciller no le quedó otra que aceptar a Gauck, un independiente que ya trató de acceder al cargo en 2010, apoyado por socialdemócratas y verdes, y que fue derrotado por Wulff.
Ya entonces se consideró a Gauck un hombre hecho a la medida para un cargo para el que se requiere cierto talante de "padre de la nación", pero Wulff se impuso con los votos de la coalición.
De 72 años y pastor protestante, Gauck está destinado ahora a convertirse en el primer presidente del país nacido bajo la Alemania comunista, dos décadas largas después de la reunificación (1990).
Fue en ese proceso de unificación cuando saltó a la vanguardia política, al recibir el encargo del canciller Helmut Kohl de dirigir la autoridad destinada a la custodia y apertura a la consulta de las actas de la Stasi, la policía política germano-oriental.
Igual como a Klarsfeld se la conoce como la mujer que en 1968 abofeteó al canciller Kurt Georg Kiesinger, en el Bundestag, al grito de "¡Nazi, nazi!", Gauck debe su reputación a su trabajo al frente de ese departamento, que dirigió diez años.
Hizo su tarea de forma impecable y sin espíritu revanchista, lo que le granjeó una gran popularidad y un único enemigo político conocido -La Izquierda, partido con fuerte presencia poscomunista-.
Su elección corresponde a la Asamblea Federal, a lo que sucederán tres comicios.
El domingo 25 de marzo se celebran elecciones en el "Land" del Sarre (fronterizo con Francia), después de la ruptura de la alianza entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), los liberales y los Verdes, conocida como "coalición Jamaica" -por los colores identificativos de los tres partidos, idénticos a la bandera de ese país-.
Ya en mayo se celebrarán comicios anticipados en Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado de Alemania, cuya cámara se disolvió esta semana al no lograr su gobierno de minoría socialdemócrata-verde la aprobación de los presupuestos.
También en mayo se celebran regionales en Schleswig-Holstein, fronterizo con Dinamarca y gobernado por una coalición entre CDU y liberales, como la de Merkel a escala federal.
Se prevé que cada uno de esos comicios dé una nueva estocada a los liberales, que se verán degradados a extraparlamentarios.
De ser así, el socio de Merkel quedaría ya fuera de 8 del total de 16 cámaras regionales del país. Algo parecido se le vaticina para las generales, previstas para 2013, lo que deja a la canciller sujeta a un socio agónico. EFE
gc/jcb/pq

jueves, 8 de marzo de 2012

El gran momento de la vuvuzela


Wulff se despide perseguido por el escándalo y la vuvuzela

Gemma Casadevall

Berlín, 8 mar (EFE).- El expresidente alemán Christian Wulff se despidió hoy con un toque de retreta militar, salpicado desde la calle por el fragor de atronadoras "vuvuzelas", en protesta por el escándalo de corrupción que persigue al dimitido político y que ha hecho mella en la credibilidad del primer cargo del país.
La marcha nocturna de soldados con antorchas adoptó así perfiles casi humillantes, más que de honor, en la que Wulff se vio arropado por Angela Merkel -la canciller y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lo colocó en la presidencia en junio de 2010- y por unos dos centenares de invitados.
Mientras en el patio del Palacio de Bellevue, la sede presidencial, Wulff y su esposa Bettina aparentaban aplomo, de la calle llegaba el retumbar de las trompetas de plástico arquetípicas del Mundial de Sudáfrica 2010, entre otro tipo de bocinazos, procedentes unos 250 ciudadanos convocados por internet.
Dentro del palacio, en la recepción a puerta cerrada, Wulff agradeció la asistencia de los presentes, admitió que cuando accedió al cargo nunca imaginó que lo dejaría prematuramente "y de esta forma" y dijo que afrontaba la nueva etapa que se abre en su vida "con curiosidad".
La protesta de la calle -ruidosa, pero pacífica- no era el único lamparón a la ceremonia, datada en el siglo XVI y de por sí tradicionalmente odiada por la izquierda y el ecopacifismo alemán.
El ritual venía envuelto en una especie de boicot, no declarado, por parte de los cuatro antecesores vivos de Wulff, todos ellos de las filas de la actual coalición de Merkel.
El ahora expresidente presentó la dimisión el 17 de febrero, tras tres meses salpicados por revelaciones sobre regalos de empresarios "amigos" -siendo jefe de Gobierno del "Land" (estado federado) de Baja Sajonia- más intentos de intimidación de Wulff a los medios para evitar que el caso saliera a la luz.
Lejos de buscar un adiós discreto, Wulff insistió tanto en su derecho a su despedida militar como en una pensión vitalicia -200.000 euros al año- y seguir disfrutando de su automóvil oficial y oficina.
Unos 160 de los 369 invitados declinaron asistir, incluidos los cuatro últimos expresidentes -sus correligionarios Horst Köhler, Roman Herzog y Richard von Weizsäcker, más el liberal Walter Scheel- así como el presidente del Tribunal Constitucional, Andreas Vosskuhle, y algunos representantes del estamento militar.
Tampoco acudieron numerosos embajadores -como el de las vecinas Francia y Polonia- y algún ministro de Merkel, mientras que la oposición boicoteó el acto en bloque.
Las sospechas de corrupción, más el hecho de que Wulff se aferre a privilegios, dominó el ambiente de toque de retreta, reservado a despedir a presidentes, cancilleres y ministros de Defensa.
Wulff hizo asimismo uso del derecho a elegir las piezas a interpretar por la banda militar y optó por el "Himno a la Alegría", de Beethoven, y "Over the Rainbow", del filme "El mago de Oz".
El político, de 52 años, se convirtió en 2010 en el presidente más joven de la historia de la República Federal de Alemania.
Merkel creyó encontrar en él un rápido relevo a Köhler -quien dimitió tras relacionar la misión en Afganistán con los intereses económicos de Alemania- y, además, la oportunidad de "empujar hacia arriba" a quien fue eterno rival interno suyo.
Apenas un 15 % de sus conciudadanos le ven con posibilidades ahora de volver a la palestra política, pasado un tiempo depurador.
Pero más allá del futuro de Wulff, su caso ha hecho mella en la credibilidad del cargo de jefe de Estado, que en Alemania es de carácter representativo, pero que va revestido de autoridad moral.
Un 80 % de los alemanes es partidario de que el presidente sea elegido por sufragio y no por la Asamblea Federal, integrada por los 620 los diputados del Bundestag (cámara baja) y el mismo número de delegados de los "Länder".
Según una encuesta del instituto demoscópico YouGov, un 44 % estima que la actuación de Wulff ha provocado daños irreparables en la figura del presidente de Alemania.
La elección de su sucesor tendrá lugar el 18 de marzo, para lo que se cuenta con una cómoda victoria de Joachim Gauck, disidente en tiempos de la extinta Alemania comunista, rival de Wulff en 2010 y que ahora se presenta como candidato consensuado entre el Gobierno de Merkel y la oposición socialdemócrata-verde.
La única fuerza de la oposición parlamentaria que no le respalda es La Izquierda, que designó para el cargo a Beate Klarsfeld, luchadora antifascista y cazanazis que contribuyó a la captura en Bolivia en 1983 del exjefe de la Gestapo en la Francia ocupada Klaus Barbie, "el carnicero de Lyon". EFE
gc/acm
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jueves, 1 de marzo de 2012

Multiversionada

Relleu a la cúpula de l'Estat

 

Una caçanazis repta Gauck


L'Esquerra presenta Beate Klarsfeld com a candidata a la presidència

 

La presència d'una lluitadora antifeixista anima la cursa a la successió de Wulff, tot i que la nova aspirant té molt poques possibilitats

La dona es diu Beate Klarsfeld. Ara té 73 anys –onze mesos més que el seu rival, Joachim Gauck–, parla amb accent francès perquè viu a París i ha viscut més fora d'Alemanya que al seu país natal. Es defineix com a lluitadora antifeixista –com part de les bases de l'Esquerra– i sap que la seva candidatura contra Gauck, l'aspirant consensuat entre el govern d'Angela Merkel i l'oposició socialdemòcrata-verda, és essencialment simbòlica.
Klarsfeld, a més de la famosa bufetada al canceller, ha fet unes quantes coses més a la seva vida. Va recórrer l'Amèrica Llatina de les dictadures no tan llunyanes a la recerca dels nazis fugits del seu país. La seva peça més destacada va ser Klaus Barbie, el carnisser de Lió, a qui gràcies a la seva feina es va localitzar a Bolívia i extradir a França.
És una “amiga declarada d'Israel”, quant al dret a l'existència com a estat del país nascut després de l'horror de l'Holocaust. I viu a França, amb doble nacionalitat, alemanya i francesa, irrenunciable, segons va dir ahir, en la seva presentació oficial, si és que arriba a la presidència. Les possibilitats són més aviat minses. El candidat de l'oficialisme –és a dir, pactat entre Merkel i l'oposició socialdemòcrata-verda– tindrà teòricament
el suport dels 1.115 vots del total de 1.240 escons de l'Assemblea Federal, que haurà d'escollir el nou president, el dia 18 de març.
Gauck no és exactament el candidat de Merkel, sinó el personatge que s'ha hagut d'empassar la cancellera, després del ridícul de dos presidents seguits dimitits entre escàndols, tots dos presentats per ella. Primer va ser Horst Köhler, que va deixar el càrrec el 2010 per haver relacionat la missió a l'Afganistan amb els interessos alemanys. Ara fa una setmana i mitja va dimitir el seu successor, Christian Wulff, entre sospites
de corrupció i amiguisme.
Merkel s'ha empassat Gauck, un pastor protestant, com el pare de la cancellera, a qui Helmut Kohl va col·locar al front de la custòdia de les actes de l'Stasi el 1991. Tots dos són “talents descoberts” pel patriarca conservador, però Merkel no el volia. Senzillament, perquè dos anys enrere va ser l'home que va designar l'oposició per deixar en evidència que Wulff no era la millor opció.
El temps ha donat la raó als
qui aleshores veien ja Gauck com l'home que necessitava el càrrec, representatiu i amb caire d'autoritat moral. Serà difícil que hi hagi una segona oportunitat per a la caçanazis. A Klarsfeld l'ha designada l'Esquerra, partit encara estigmatitzat per les seves arrels postcomunistes. El règim que va combatre, com a dissident, Gauck.

miércoles, 29 de febrero de 2012

Impunidad contra impunidad


Una cazanazis reta al ex-disidente Gauck en lucha por la presidencia alemana
 
Gemma Casadevall

Berlín, 29 feb (EFE).- La cazanazis Beate Klarsfeld, que participó en la captura de Klaus Barbie, "El Carnicero de Lyon", se presentó hoy como aspirante de la Izquierda a la presidencia de Alemania frente al candidato de consenso de los partidos mayoritarios, Joachim Gauck, disidente contra el régimen comunista
Klarsfeld, de 73 años y conocida en Alemania por la bofetada que le propinó en 1968 al entonces canciller Kurt Georg Kiesinger, en plena sesión del Bundestag al grito de "nazi, nazi", abrió su campaña a la presidencia definiéndose como "luchadora antifascista" y consciente de que parte como perdedora.
"Siempre defendí posiciones complejas y con pocos recursos. Y pese a todo logré algunos objetivos", apuntó Klarsfeld, quien recordó que su rastreo de antiguos nazis discurrió tanto por su Alemania natal como por algunas dictaduras latinoamericanas -de Bolivia al Uruguay de Alfredo Stroessner o el Chile de Augusto Pinochet-.
Su labor en Bolivia contribuyó a la detención y extradición a Francia de Barbie, "El Carnicero de Lyon", en 1983. Mientras que la bofetada a Kiesinger le costó una condena a cuatro meses de cárcel -luego conmutada por libertad vigilada-, su acción como cazanazis fue reconocida con varias condecoraciones, en Israel y Francia.
Ha vivido media vida entre estos países, actualmente reside en París, tiene doble nacionalidad gala y alemana -"que pienso mantener, si llego a la presidencia"- y habla con un marcado acento francés.
Su presentación, dos días después de ser designada por La Izquierda, estuvo envuelta en un fuerte despliegue mediático, pese a que esa formación cuenta con 125 votos de los 1.240 que tendrá la Asamblea Federal que elegirá al nuevo presidente, el 18 de marzo.
La carrera parece sentenciada a favor de Gauck, el candidato consensuado entre la coalición de la canciller Angela Merkel y las dos principales fuerzas de la oposición, socialdemócratas y verdes.
"Tras dos dimisiones, a Merkel no le ha quedado otra que aceptar al candidato que rechazó", recordó Gysi, la más carismática figura de La Izquierda, respecto a la "singular carrera" que ha llevado a este ex disidente a su designación como candidato de consenso.
Gauck, independiente como Klarsfeld, luchó en junio de 2010 por la presidencia como rival de Christian Wulff, respaldado por Merkel, tras la dimisión de su correligionario Horst Köhler por relacionar la misión en Afganistán con los intereses económicos de Alemania.
Wulff dimitió hace una semana y media, tras dos meses largos de escándalo por sospechas de corrupción, a lo que siguió un duro tira y afloja en la coalición hasta que Merkel aceptó a Gauck.
"Tenemos algunos puntos biográficos en común, es cierto. Los dos hemos luchado contra la impunidad y los crímenes del pasado. Yo, los del fascismo; Gauck, los del comunismo", dijo Klarsfeld respecto a Gauck, once meses más joven que ella.
Ambos representan a la generación de "luchadores" de la posguerra alemana: ella, desenmascarando pasados nazis, dentro y fuera de su país natal; él, como pastor protestante y disidente, en tiempos de la Alemania comunista, y al frente de la custodia de las actas de la policía política de la RDA, la Stasi, tras la caída del Muro (1989).
Gauck es el candidato consensuado entre las principales fuerzas parlamentarias, excepto la Izquierda. Ello remite a los recelos de sus bases poscomunistas y al propio Gysi, quien durante años luchó contra las sospechas de haber sido confidente de la Stasi, fundamentadas en las actas que tutelaba Gauck.
La carrera entre el candidato consensuado y Klarsfeld parece sentenciada por el desequilibrio de fuerzas que apuntalan a uno y otro, a lo que se une el fuerte carisma del primero.
A Gauck, elocuente y popular, se le consideraba ya la figura idónea para el cargo -representativo, pero con áurea de autoridad moral- cuando fue derrotado por Wulff.
Klarsfeld se mostró insegura en su presentación y con claras lagunas de conocimiento respecto a la política actual de Alemania, país donde no vive, incluida la vida interna de La Izquierda, lo que la obligó a buscar con la mirada a Gysi, antes de responder a cualquier pregunta en su primera gran sesión mediática. EFE
gc/jcb/jc
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