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martes, 30 de abril de 2024

En Stammheim

Los Ciudadanos del Reich planeaban formar 286 "brigadas patrióticas" para tomar el poder en Alemania



La policía alemana detiene al llamado Príncipe Reuss en una vivienda de Frankfurt el pasado 7 de diciembre de 2022 durante las redadas contra el grupo ultraderechista Ciudadanos del Reich. / Boris Roessler / AFP
  Gemma Casadevall, Stammheim (Stuttgart)

"La toma del Bundestag iba a ser el punto de arranque. En paralelo tramaban una red de brigadas de defensa patriótica, militarizadas y repartidas por todo el país", afirmó el fiscal Michael Klemm, en una pausa del proceso abierto este lunes en el complejo judicial y penitenciario de Stammhein, en el extrarradio de Stuttgart, contra el "brazo militar" de la conjura golpista de la ultraderecha que pretendió asaltar el poder en la Alemania de hoy. Al grupo de nueve acusados se les imputa pertenencia a organización terrorista como presuntos integrantes de los Ciudadanos del Reich, los 'Reichsbürger'.

La breve declaración ante los medios siguió a la larga lectura de la acusación contra los procesados. En ella se concreta en 286 el número contemplado de esas brigadas o "compañías patrióticas". Eran planes "notablemente avanzados", disponían de armas, explosivos y potencial acceso a un cuartel bávaro --a través de un exsoldado, miembro del grupo--. En varios puntos del país habían empezado a activarse estos grupos, como es el caso del 'Land' de Baden-Württemberg, del que Stuttgart es la capital. Entre los acusados preparados para prestar instrucción militar hay un exsoldado del cuerpo especial KSK.

En agosto de 2021 habían empezado a concretar sus planes para el "Día X", el de la toma del Reichstag, el histórico edificio sede del Parlamento federal. No sería como el conato de asalto llevado a cabo un año antes por unos 400 Reichsbürger, que fueron repelidos por la policía. Esta vez irían armados y estaban convencidos de que recibirían apoyos de la población, además de las "compañías de patriotas". Al asalto le seguiría la llamada "operación limpieza" para derogar la Alemania actual y restituir el Reich.

"El mayor problema para la seguridad nacional no provenía de ese hipotético asalto", admite la Fiscalía. Los Reichsbürger --con unos 23.000 miembros, según los servicios secretos-- no tienen las capacidades operativas ni la logística para socavar el orden constitucional alemán. “Pero su potencial desestabilizador es enorme”, considera la Fiscalía. Los Reichsbürger han dejado de ser un grupo marginal, alimentados por los movimientos antivacunas o contra el asilo, en medio de la efervescencia de la ultraderecha parlamentaria.

En sus filas hay miembros de Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza en intención de voto a escala nacional y único partido de ese espectro con escaños en el Bundestag. El más claro ejemplo de ello es la exjueza y diputada Birgit Malsack-Winkemann, detenida en la redada nacional llevada a cabo en diciembre de 2022, junto con el líder del grupo, el llamado Heinrich XIII o Príncipe Reuss. Todos ellos, como los procesados de Stammheim, están en prisión preventiva.

La estrategia de la defensa

La lectura de la acusación llevó unas dos horas, a lo que siguió una cascada de alegaciones de los abogados --unos 30 letrados-- pidiendo la suspensión del juicio. Su argumento común es la división del proceso contra 26 presuntos implicados en la trama golpista. Al de Stammheim seguirá el día 21 de mayo la apertura de la causa contra Heinrich XIII y demás "responsables políticos", más otro proceso en Múnich, ya en junio, contra el resto del grupo. Los abogados argumentaron que tal división generará conclusiones y hasta sentencias divergentes.

Hay suficientes precedentes de procesos con más de 25 acusados en Francia o Bélgica que garantizan su viabilidad, recordó el letrado. Y también la historia de Alemania ha conocido grandes procesos similares, desde los juicios de Nuremberg contra jerarcas nazis a los del terrorismo marxista de la Fracción del Ejército Rojo (RFA). El juez Andreas Singer, quien en esta primera vista exhibió dotes para dirigir la cuestión con cierta sorna, rechazó de un solo golpe todas las alegaciones, tal vez para demostrar que no caerá en maniobras dilatorias.
Nueve hombres y un delirio colectivo

Los procesados de Stammheim no son adolescentes confundidos, sino hombres adultos con edades que oscilan entre los 40 y los 60 años, en algunos casos padres de familia, no necesariamente identificables como neonazis. Comparecieron esposados, alguno se cubrió el rostro con un dossier mientras estaban las cámaras en la sala, lo que en Alemania solo se permite en los primeros minutos de cada vista. Otros intercambiaron saludos cómplices con simpatizantes presentes entre el público o sonrisas con familiares, a distancia de esos seguidores.

En el aire queda qué lleva a ciudadanos normales a enredarse en tramas golpistas de un movimiento que no reconoce a las autoridades, fuerzas de seguridad y fronteras actuales de Alemania. Se mostraron más disciplinados que los miembros del núcleo duro de la RAF --Andreas Baader, Ulrike Meinhof y Gudrun Ensslin, entre otros-- que fueron juzgados en la misma sala 1 de esa audiencia.

El proceso a la banda terrorista se abrió en mayo de 1975 y discurrió entre gritos de "cerdo fascista" y similares a los togados. Terminó en marzo de 1977 con tres condenas a cadena perpetua. Meinhof se había ahorcado durante el proceso en su celda; Baader, Ensslin y un tercer miembro, Jan-Carl Raspe, aparecieron asimismo en las suyas unos meses después de recibir sus sentencias, tras fracasar el secuestro aéreo de un comando palestino 'hermano' para exigir su liberación y la de otros presos.

lunes, 29 de abril de 2024

Entre Barcelona y Stuttgart

Alemania juzga a Ciudadanos del Reich en Stammheim, la cárcel maldita


La policía se prepara para desalojar a los manifestantes que intentan tomar el edificio del Reichstag, en la manifestación contra las restricciones del covid de agosto de 2020. / CHRISTIAN MANG REUTERS
Gemma Casadevall, Stuttgart 

Nada menos que en Stammheim, el complejo judicial donde se juzgó a los fundadores de la terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF), se abre este lunes el proceso al "brazo militar" de la conjura golpista de la ultraderecha que pretendió asaltar el poder en la Alemania de hoy. Son nueve los acusados, militantes de los Reichsbürger y seguidores del llamado Heinrich XIII o Príncipe Reuss. Los Reichsbürger, o Ciudadanos del Reich, son ultraderechistas que no reconocen las fronteras, el orden constitucional ni las autoridades alemanas. Durante años se les consideró un grupo algo estrafalario y marginal. Pero cobró eco mediático con los movimientos antivacunas y un amago de toma del Bundestag (Parlamento federal), en agosto de 2020. En el frustrado asalto participaron unas 400 personas, que fueron repelidas por la guardia de seguridad del edificio histórico del Reichstag.

Los servicios de espionaje alemanes estiman que actualmente hay 23.000 militantes en ese movimiento. Obviamente, no tienen el peso para doblegar el orden constitucional y las fuerzas de seguridad de la primera potencia europea. "No hay que caer en la ingenuidad de identificarlo como un grupo de viejos estrambóticos. La redada de 2022 mostró hasta qué punto pueden penetrar en nuestras instituciones", advierte a EL PERIÓDICO Lars Kemmnert, portavoz de la Audiencia de Stuttgart, a cuyo distrito pertenece Stammheim.

Se refiere a la redada en la que, en diciembre de 2022, fueron detenidos Heinrich XIII --el "príncipe Reuss"--, un hombre de negocios de Fránkfurt, la exjuez y diputada del Bundestag por la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) Birgit Malsack-Winkemann y otros 25 sospechosos. Tenían planes concretos para otro "asalto" al Bundestag, esta vez por la fuerza de las armas, incluido si ello implicaba causar víctimas mortales. Tenían acceso a un arsenal de armas.

A Heinrich XIII, de 73 años, se le reservaba el papel de nuevo jefe del Reich, mientras que la diputada asumiría Justicia y las negociaciones con aliados internacionales para la reinstauración del Reich. Para el movimiento ultraderechista siguen vigentes las fronteras del Reich alemán (1871-1945). Desprecian las pactadas por los aliados que en 1945 derrotaron al nazismo: Francia, Reino Unido, Estados Unidos y la entonces República Soviética.

Formaban parte del grupo un soldado del cuerpo especial de élite del ejército KSK, así como un policía. Entre los procesados de Stammheim está el hombre que disparó con su semiautomática contra los agentes e hirió a dos ellos al ser detenido.

El estigma de la RAF

El de Stammheim, un enorme complejo en el extrarradio de Stuttgart, será el primero de los procesos contra la trama golpista. Le seguirán, el 21 de mayo, otro en Fránkurt, con los cabecillas del grupo, y un tercero en Múnich, en junio. Cada tribunal asume de forma independiente su parte, de modo que pueden surgir conclusiones divergentes. Sólo para el de Stammheim, se desplegarán nueve jueces y 22 abogados. Los procesados asistirán al juicio tras cristales blindados y se comunicarán con micrófonos con sus abogados. El sumario ocupa unos 400.000 folios, repartidos entre 700 archivos.

Que a Stammheim le corresponda el llamado "brazo militar" del golpismo ultra remite para la memoria colectiva alemana a los tiempos del terrorismo anticapitalista de la RAF, la banda que fundaron Ulrike Meinhof y Andreas Baader. Había surgido de las revueltas de 1968 y que hasta su autodisolución, en 1998, dejó 34 muertos y 200 heridos.

El complejo de Stammheim albergó la cárcel de alta seguridad, cuya planta número siete se habilitó para los presos de la RAF. También ahí aparecieron muertos Meinhof y Baader, más otros dos miembros de la banda, Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe. En mayo de 1976 se ahorcó Meinhof con una toalla de las rejas de la celda 719. Estaba algo aislada del grupo, tras haber compartido con el resto el histórico y mediático inicio del proceso. Meinhof murió sin escuchar sentencia. A Baader, Ensslin y Raspe, condenados ya a cadena perpetua, se les halló muertos un año y medio después, el 18 de octubre de 1977. La segunda generación de la RAF mantenía por entonces secuestrado al presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer. Exigían la liberación de los presos. En paralelo, un comando palestino hermanado“había secuestrado un avión de Lufthansa procedente de Mallorca. La madrugada del 18 de octubre, el cuerpo especial GSG9 alemán puso fin al secuestro aéreo en Mogadiscio (Somalia). Horas después aparecieron muertos Baader, Ensslin y Raspe. Una cuarta miembro del grupo, Irmgard Möller, sobrevivió. El cadáver del jefe de la patronal fue hallado un día después en el maletero de un Audi.

Durante décadas circularon diversas teorías sobre esas muertes. La superviviente Möller habló de "asesinato de Estado". Actualmente se da por aceptado que los presos habían accedido a armas a través de abogados u otros cómplices y que pactaron su suicidio colectivo ante el fracaso del secuestro aéreo, del que se enteraron por la radio.

miércoles, 11 de abril de 2018

Del "a por ellos" mediático a la radicalización de la revuelta


Berlín expone las tres balas de Dutschke, el atentado que encendió el mayo del 68 alemán

Gemma Casadevall

Berlín, 11 abr (EFE).- El Archivo Histórico de la Policía de Berlín expone las tres balas que hace hoy exactamente 50 años disparó un neonazi al líder estudiantil Rudi Dutschke, el atentado que encendió las revueltas del mayo de 1968 alemán. 
Los proyectiles que el 11 de abril de 1968 impactaron en la cabeza de Dutschke han devuelto la atención a ese archivo, instalado en el interior de la comisaría central del antiguo aeropuerto de Tempelhof. 

Bildergebnis für dutschke

Un lugar poco frecuentado, de acceso gratuito al público, que requiere entregar el carné de identidad y acreditarse como "visitante" para poder asomarse a sus vitrinas, donde se exhiben desde uniformes policiales bajo el nazismo hasta material inculpatorio de casos destacados, tanto de delincuencia común como políticos. 
A esos objetos se suman ahora los retorcidos proyectiles de aquel atentado, cuya existencia desconocía la viuda del líder, Gretchen Klotz-Dutschke, quien hace unos días se mostró sorprendida de que fueran a exponerse ahora. 
Las balas las disparó un obrero ultraderechista, Josef Bachmann, de 23 años, quien se acercó a Dutschke cuando éste iba a una farmacia, le dirigió la frase "Tu, cerdo comunista" y disparó. 
Dutschke tenía entonces 28 años y era el más carismático líder estudiantil, con una oratoria que electrizaba a sus seguidores y capaz de llenar los auditorios universitarios de Berlín con sus proclamas anticapitalistas y contra la guerra de Vietnam. 
El atentado lo dejó malherido y exaltó los ánimos de los universitarios, ya encrespados tras la muerte unos meses antes de otro estudiante, Benno Ohnesorg, por disparos de la policía tras una manifestación contra la visita del sah de Persia. 
Se tomó como "instigador intelectual" del atentado al grupo mediático Springer, editor del popular diario "Bild", por haber creado una atmósfera hostil al movimiento estudiantil y llamado incluso a "parar" a los que consideraba caóticos agitadores. 
Dutschke era para ese medio el exponente del antiamericanismo irreflexivo y cómplice de Moscú, algo que en el Berlín de la Guerra Fría partido por el Muro era para muchos ciudadanos una aberración. 
Al atentado siguió una tumultuosa asamblea universitaria y una marcha de miles jóvenes hasta la sede de Springer, que derivó en lanzamiento de piedras y cócteles molotov, conato de asalto a la editorial e incendio de furgonetas de reparto de sus rotativas. 
En esa marcha confluían muchas formas de expresar la indignación o la rabia. Entre sus integrantes estaban desde el periodista Stefan Aust, ahora director del diario conservador "Die Welt", hasta su colega Ulrike Meinhof, quien dos años después fundó junto con Andreas Baader la banda terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF). 
Dutschke murió a los 39 años, en la Nochebuena de 1979, ahogado en su bañera tras sufrir un ataque epiléptico, consecuencia de las lesiones cerebrales que le causó el atentado. 
En junio de 1968 había abandonado Berlín con su esposa Gretchen, empezando una lenta recuperación fuera de Alemania hasta aprender de nuevo a hablar, leer y a recuperar su movilidad, entre Londres, Italia e Irlanda, hasta fijar su residencia en Dinamarca, donde falleció. 
Su atacante, Bachmann, se había suicidado nueve años antes en su celda, al envolverse la cabeza en una bolsa de plástico, tras varios intentos fallidos de quitarse la vida. 
En 2008, tras un largo litigio con el grupo mediático y una consulta ciudadana, las autoridades berlinesas accedieron a poner el nombre de Dutschke a un tramo de la calle donde tiene su sede Springer. 
En la esquina en que cayó el líder universitario se celebró hoy una pequeña ceremonia, con asistencia de la viuda y varios de sus hijos, así como políticos de La Izquierda y Los Verdes, en memoria del icono del 68 alemán. EFE 
gc/nl/si 
(foto)

lunes, 22 de diciembre de 2008

El otro Helmut

Helmut Schmidt cumple los 90 convertido en icono de firmeza ante las crisis


Gemma Casadevall

Berlín, 22 dic (EFE).- El ex canciller alemán Helmut Schmidt cumple mañana 90 años, convertido en fenómeno mediático y en símbolo de político firme que se crece en situaciones de crisis, como las que sacudieron sus ocho años como jefe de Gobierno, de 1974 a 1982.
"Justamente en los tiempos que corren, con la crisis económica y financiera global, recuerdan muchos en Alemania con respeto y admiración a Schmidt", apunta en un mensaje de felicitación a "Der Spiegel", su correligionario y ex-canciller Gerhard Schröder.
Si a su predecesor Willy Brandt, se le recuerda como el visionario que se abrió a la "Ostpolitik", y su sucesor Helmut Kohl, como el canciller de la reunificación alemana, Schmidt será recordado por una palabra: "liderazgo", apunta Schröder.
El último canciller socialdemócrata, derrotado por Angela Merkel en 2005, no se limita con ello a felicitar al veterano político, sino que lanza una pulla a la actual jefa de Gobierno, a la que se ha achacado timidez para abordar la actual crisis económica.
Fuera de la doble intención de esa frase, Schröder abunda en su elogio en lo que estos días ha sido la tónica dominante en los perfiles que los medios han dedicado a Schmidt.
"Der Spiegel" se adelantó hace un par de semanas, al dedicarle su portada y calificarle de "icono de fortaleza". Otro semanario, "Die Zeit" -del que Schmidt es co-editor desde 1983- le consagró dos especiales y el resto de grandes medios no se quedaron atrás.
En todas esas evocaciones se destaca que Schmidt tuvo su "debut" como político que se crece ante las dificultades en las devastadoras inundaciones de 1962, siendo senador de Hamburgo. A posteriori se vio en su gestión un preámbulo de lo que, quince años después, sería su prueba más dura: el llamado "Otoño alemán", en 1977.
La organización terrorista Fracción del Ejército Rojo (RAF) había secuestrado al jefe de la patronal, Hans Martin Schleyer, para forzar la liberación de sus presos históricos, Andreas Baader y Gudrun Ennslin, entre otros.
Poco después, un comando palestino secuestró un avión de Lufthansa y lo desvió a Mogadiscio. También exigían la libertad de los presos de la RAF, pero Schmidt no cedió y la policía de elite alemana tomó al asalto el avión en la capital somalí y liberó a los rehenes.
Horas más tarde Schleyer fue asesinado de un disparo y luego aparecieron muertos en sus celdas los presos de la RAF.
Schmidt no cedió al chantaje e impuso la responsabilidad de Estado por encima de los sentimientos personales.
El capítulo del "Otoño de 1977" marcó su paso por Cancillería, que asumió al dimitir Brandt por el escándalo de espionaje en su entorno.
En 1980, tras la crisis de 1977, ganó en las urnas con Franz Josef Strauss como rival. En 1982 fue apeado del poder por un voto de censura del "otro" Helmut, el conservador Kohl.
La renacida fascinación por el veterano político se debe no sólo a la crisis actual, sino también al hecho de haber alcanzado los 90 como mente "en activo".
Desde que se retiró ha publicado una treintena de libros y el último, sus memorias "Ausser Dienst" (Fuera de servicio), está en el primer puesto de las listas de ventas desde hace semanas y las de su esposa, Loki, también con 90 años, ocupan la quinta posición.
Los Schmidt estarían en la cresta de la ola, si no fuera porque el estado de salud de ella no da para muchas alegrías. En atención a eso Schmidt no quiere más celebración mañana que una cena íntima, con algún matrimonio amigo.
El regalo que espera recibir es una rosa de Loki, la mujer con quien se casó en 1942, sirviendo él en el Ejército de Hitler.
Con ella forma uno de esos matrimonios entre seres que a lo largo de los años se han convertido en clónicos, inclusive en su condición de fumadores empedernidos. EFE
gc/umj/cr

viernes, 19 de diciembre de 2008

Navidad en casa



Ultimo preso de la RAF sale libre en Navidad tras 26 años de cárcel





Gemma Casadevall
Berlín, 19 dic (EFE).- El último cabecilla preso de la organización terrorista alemana Fracción del Ejército Rojo (RAF), Christian Klar, salió hoy en libertad, tras casi 26 años en prisión y atendiendo a que la justicia considera que ya no entraña peligro para la sociedad.
Un mes después de que la Audiencia Territorial de Stuttgart (sur de Alemania) dictaminase su puesta en libertad y poco antes de comenzar las festividades navideñas, Klar, de 56 años, abandonó discretamente la penitenciaría de Bruchsal.
La puesta en libertad estaba prevista para el 3 de enero de 2009, cuando hubiera cumplido los 26 años de cárcel establecidos en una sentencia de 1998, según la cual no podría ser liberado antes de ese periodo por la grave culpabilidad de sus crímenes.
Klar fue detenido en 1982 tras años de persecución policial y condenado en 1985 a cadena perpetua por nueve asesinatos, once intentos de asesinato e implicación en prácticamente todas las acciones de la segunda generación de la RAF, incluidas las del denominado "Otoño alemán" de 1977.
A esa etapa, la más mortífera de la banda, corresponden los asesinatos del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, del fiscal general Siegfried Buback y del banquero Jürgen Ponto.
De acuerdo a la práctica judicial alemana, los condenados a cadena perpetua son excarcelados tras pasar entre 22 y 26 años de prisión, a no ser que se considere son aún un peligro para la sociedad.
La decisión de liberar a Klar fue defendida en su momento por la ministra de Justicia, Brigitte Zypries, quien recordó que se ajusta exactamente a lo contemplado por la ley. El hijo del asesinado Schleyer, Jörg Schleyer, comentó que incluso un miembro de la RAF está acogido a los "beneficios del Estado de Derecho".
"No hay diferencia entre un terrorista y un criminal común, no importa su brutalidad", dijo el hijo de la víctima de la RAF.
Klar era el último cabecilla aún en prisión de la banda, extinguida tras su autodisolución mediante un comunicado en 1998, tras casi tres décadas de atentados que costaron la vida a unas treinta personas.
Su liberación se produce año y medio después de la de Brigitte Mohnhaupt, líder con él de la segunda generación de la RAF y mientras sigue en la cárcel una última ex-miembro, Birgit Hogefeld, representante de la tercera etapa de la banda.
Klar, quien este 2008 tuvo 14 permisos de salida de los que regresó puntualmente, seguirá cinco años en libertad condicional.
La RAF fue fundada en los años 70 por Andreas Baader y Ulrike Meinhof, un atracador de bancos, él, y una periodista de izquierdas, ella, como reacción a la guerra de Vietnam y contra el "sistema imperialista".
La segunda generación surgió tras el encarcelamiento de Meinhof, Baader, la novia de éste, Gudrun Ensslin, y el asimismo histórico Jan-Carl Raspe, en la prisión de alta seguridad de Stammheim.
Su capítulo más negro fue el secuestro y muerte de Schleyer, con el que pretendían exigir la liberación de Baader, Ensslin y Raspe.
Schleyer fue asesinado de tres disparos en la nuca, después de que un grupo de elite alemán pusiera fin al secuestro en Somalia de un avión de Lufthansa, en poder de un comando palestino que exigía también la liberación de los presos de la RAF. Baader, Ensslin y Raspe aparecieron muertos tras esa acción en sus celdas.
Klar había presentado dos peticiones de indulto, sin éxito: en 2003 al entonces presidente del país, el socialdemócrata Johannes Rau; y en 2007, al actual presidente, el conservador Horst Köhler.
En su primera petición expresó su "comprensión" por los sentimientos de los familiares de las víctimas y su "pesar" por el dolor infligido. Sin embargo, los familiares consideran que ello no es pedir perdón y que tampoco lo hizo de forma colectiva la RAF.
Los allegados siguen reclamando, además, saber quién fue el asesino material de sus víctimas. La organización consideró todos sus actos "acciones colectivas" y nunca reveló su autoría material, lo que unido a ciertas chapuzas policiales hace que muchos de sus crímenes sigan sin esclarecer.
A Mohnhaupt la persiguió al salir de la cárcel el acoso mediático y algunos medios publicaron dónde vivía y trabajaba. Klar tiene una oferta del director general de la Berliner Ensemble, Claus Peymann, para hacer unas prácticas en ese teatro, fundado por Bertolt Brecht.
Su abogado insistió hoy que no habrá apariciones públicas. En el aire persiste aún el revuelo que se generó en 2007 a raíz de un mensaje de saludo de Klar en un congreso en memoria de Rosa Luxemburgo, en que expresaba su anhelo de que se consume la "derrota del capitalismo". EFE
gc/jcb/ir
(con foto)

lunes, 24 de noviembre de 2008

Christian, 26 años después

Último cabecilla de la RAF saldrá libre tras 26 años de cárcel


Gemma Casadevall
 
 

Berlín, 24 nov (EFE).- El último cabecilla de la Fracción del Ejército Rojo (RAF), Christian Klar, saldrá en libertad el próximo 3 de enero, cuando cumpla 26 años de cárcel.
La Audiencia Territorial de Stuttgart (sur de Alemania) anunció hoy la puesta en libertad de Klar, de 56 años, después de que tanto la Fiscalía federal como la dirección de la penitenciaría de Bruchsal así lo aconsejaran, en atención a su "evolución positiva".
La puesta en libertad se hará efectiva el 3 de enero de 2009, en cuanto cumpla los 26 años de cárcel, en respuesta a una sentencia de 1998, según la cual no podría ser liberado antes de ese periodo por la grave culpabilidad de sus crímenes.
Klar, que en el último año tuvo 14 permisos de salida de los que regresó siempre "puntualmente", seguirá cinco años en libertad condicional.
El reo está considerado el último cabecilla en prisión de la RAF, la banda fundada por Andreas Baader y Ulrike Meinhof en los años 70 como reacción, entre otros, a la guerra de Vietnam y el "sistema imperialista", que hasta su disolución en 1998 causó 30 víctimas mortales.
Klar estuvo implicado en todos los atentados de la segunda generación de la RAF, la etapa más sangrienta, a la que corresponden los asesinatos del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, del fiscal general Siegfried Buback y del banquero Jürgen Ponto.
Detenido en noviembre de 1982 tras años de persecución, fue condenado en abril de 1985 a cadena perpetua por nueve asesinatos y once intentos de asesinato.
La mayoría de sus acciones son las conocidas como el "Otoño alemán" de 1977 y el capítulo más negro fue el secuestro de Schleyer para exigir la liberación de Baader, su novia Gudrun Ensslin y Jan-Carl Raspe, otro histórico de la RAF.
Los tres reos aparecieron muertos en su celda, después de que un grupo del cuerpo de elite alemán tomara en Mogadiscio un avión de Lufthansa secuestrado por un comando palestino que asimismo exigía la liberación de los presos. La respuesta fue el asesinato de Schleyer.
Klar fue condenado como cabecilla de la segunda generación, que dirigió junto con Brigitte Mohnhaupt. Hasta ahora se desconoce la autoría de sus atentados, puesto que la organización consideró todos sus actos "acciones colectivas". Al silencio de la RAF se sumaron varias chapuzas en las investigaciones, asimismo por esclarecer.
Mohnhaupt salió de la cárcel en 2007. Klar vio denegadas dos solicitudes de indulto: la primera, en 2003, por el entonces presidente del país, Johannes Rau, socialdemócrata; la segunda, en 2007, por el actual presidente, el conservador Horst Köhler.
Klar había expresado en esa primera petición su "comprensión" por los sentimientos de los familiares de las víctimas y expresado su "pesar" por el dolor infligido a éstos.
Los allegados de los fallecidos, como el hijo del fiscal Michael Buback, consideran que ello no equivale a pedir perdón -como no lo hizo la RAF, en su comunicado de disolución- y exigen saber quién fue el asesino o asesina material de, en este caso, su padre.
Mohnhaupt salió en 2007, Klar lo hará en 2009, mientras seguirá en prisión una última presa de la RAF, Birgit Hogefeld, de 52 años y en la cárcel desde 1993.
Hogefeld, detenida en el operativo policial de Bad Kleinen en que murieron su correligionario Wolfgang Grams y un policía, perteneció a la tercera generación de la RAF, en cuya cuenta está el asesinato del presidente del Deutsche Bank, Alfred Herrhausen.
A Mohnhaupt la persiguió al salir de la cárcel el acoso mediático y algunos medios publicaron dónde vivía y que trabajaba en un taller de componentes de automóviles.
Klar tiene una oferta del director general de la Berliner Ensemble, Claus Peymann, para hacer unas prácticas en ese teatro, fundado por Bertolt Brecht.
El reo ha anunciado que no hará apariciones ni declaraciones públicas. Tiene sus razones: en 2007, justo tras su segunda petición de indulto, se generó un gran revuelo al salir a relucir su mensaje de saludo a un congreso en memoria de Rosa Luxemburgo, en que expresaba su anhelo de que se consume la "derrota del capitalismo".EFE
gc/ih/ig
(audio)

lunes, 28 de abril de 2008


Nostálgicos y "renegados" evocan el 68 alemán, desde la liberación a la RAF
 
Gemma Casadevall

Berlín, 28 abr (EFE).- La intelectualidad alemana evoca en el 40 aniversario del Mayo del 68 las peculiaridades de la revolución en su país, sea desde la visión nostálgica por un movimiento liberador o del distanciamiento ante una radicalización de la que nació el terrorismo de la RAF.
Para el escritor Peter Schneider, autor del libro "Rebellion und Wahn. Mein 68" -"Rebelión y locura. Mi 68"-, el Mayo alemán fue la ruptura "liberadora" con los "corsés totalitarios del pasado".
Otro compañero generacional, el historiador Götz Aly, difiere de esa imagen en su provocador libro titulado "Unser Kampf" -"Nuestra lucha"-, en alusión tanto al combate como a "Mein Kampf" de Hitler.
Para Aly, el 68 alemán no rompió con nada, menos aún con el pasado nazi, sino que sus seguidores escondieron la cabeza bajo el ala y se lanzaron a defender revoluciones y dictaduras ajenas.
"Hubo cierta confusión respecto a ideales revolucionarios", asevera Schneider, en un encuentro con medios extranjeros. "Pero esa es una visión parcial. Hay gran interés en enterrar el 68 por parte de los 'anti-revolución'. Lo cierto es que ahí nació la emancipación, no sólo la femenina".
Entre los "anti-revolucionarios" incluye este escritor tanto a George W. Bush o Nicolas Sarkozy como a ciertos "renegados" -o sea Aly. "De no haber sido por el 68, ni (Angela) Merkel habría llegado a canciller, ni Sarzoky podría permitirse una vida amorosa como la suya, impensable en tiempos de De Gaulle".
La liberación sexual, la emancipación y el antiamericanismo "sano" -"el que distingue entre el gobierno y el pueblo estadounidense", precisa Schneider- serían para este escritor logros de la revuelta.
Aly quita hierro a esos avances y argumenta que eso hubiera pasado sí o sí. El 68 fue, sostiene, un efecto tardío del "veneno dejado" por el nazismo, mezclado con una idealización de dictadores lejanos de izquierda, sea Fidel Castro, Mao Tse Tung o Ho Chi Ming.
En este punto coinciden ambos autores: en Alemania, la revuelta fue menos "festiva" que la vecina francesa -"los franceses saben manejarse mejor con las revoluciones", resume Aly.
Las protestas estudiantiles se encendieron en Alemania en el 67 y se saldaron ya entonces con una víctima mortal, el estudiante Benno Ohnesorg, quien recibió un tiro en la cabeza en una manifestación contra la visita del Sha de Persia.
De Berlín y Fráncfort, los dos "ejes" del movimiento estudiantil, se extendieron las protestas a todo el país. Ya en el 68, el líder estudiantil Rudi Dutschke fue víctima de un atentado, que le dejó graves secuelas a consecuencia de las que murió once años después.
El atentado contra Dutschke marcó otro hito y derivó en un asalto de la sede del grupo Springer, editor del diario "Bild", al que los estudiantes consideraban enemigo número uno de su revuelta e instigador intelectual del ataque, por sus arengas contra su líder.
Del antifascismo, anticapitalismo y antiimperialismo inicial se pasó a una radicalización que, en el caso de unos cuantos, como la comprometida articulista Ulrike Meinhof, generó el paso a la lucha armada y la creación de la Fracción del Ejército Rojo (RAF).
La banda terrorista nació cuando se apagó la llama del Mayo del 68 en lo que Aly califica de "descarrilamiento ideológico" de Meinhof, mujer que en el 68 era aún "una de nosotros".
Por grave "descarrilamiento ideológico", rayano a lo patológico, entiende Schneider el caso de Horst Mahler, asimismo ex agitador entre barricadas en el 68, luego miembro de la RAF y ahora militante y abogado del ultraderechista Partido Nacional Democrático (NPD).
Casos como el de Mahler parecerían apuntalar la tesis de Aly, en cuyo libro algunos ven un mero interés provocador comercial. Para Schneider, por encima de "ejemplos extremos" persiste la aparición de una generación contestataria que sacudió el postnazismo alemán.
Las protestas surgieron en la llamada "era Adenauer", primer canciller de la República Federal de Alemania (RFA) en cuyo gobierno, sostiene Aly, había aún mucho "viejo nazi".
El provocador historiador insiste en que los estudiantes de entonces eran principalmente hijos de esos nazis, que en realidad no buscaron la confrontación con el pasado ni la verdad, porque les era demasiado cercana y la rechazaban.
Schneider ve en esa explicación una "falacia" de alguien que busca "la propia exculpación". Según él, Aly estuvo entre los que no preguntaron y sus propósitos investigadores del pasado nazi -a los que dedicó varios libros- aparecieron mucho más tarde, en los 80. EFE
gc/rz/msc/ibr

martes, 22 de abril de 2008

Los abuelos del antisistema



Wolfgang Fritz Haug: „Al 68 es van trencat tots els dics de contenció“


Gemma C. Serra

El Maig del 68 alemany va compartir amb el francès el neguit d’alliberament i també de divertir-se en la protesta. Però, a diferència del parisenc, la revolta va tenir dos màrtirs: Benno Ohnesorg, estudiant berlinés mort per la policia en una manifestació contra el Sha de Pèrsia, i Rudi Dutschke, màxim líder de la revolta, mort l’any 1979 a conseqüència de l’atemtpat patit l’abril del 68. Aquests dos fets van tenyir d’amargor la revolta, especialment a Berlín, la ciutat partida pel Mur. Wolfgang Fritz Haug (Esslingen, 1936), fundador de la revista filosòfico-política „Das Argument“, diferencia com va ser la revolta al Frankfurt d’Adorno i al Berlín de Dutschke i recorda les dificultats de ser marxista en un país escindit per la Guerra Freda.

-Pregunta: la revolta alemanya, ho era contra el sistema, en general, o contra la generació dels pares, la de l’Alemanya destrossada pel nazisme i la guerra.
-Resposta: Bé, primer de tot, m’agradaria deixar clar que l’any 68 és més que res un símbol. Tan important com parlar de la revolta ho és parlar dels preparatius per a la revolta. En el nostre cas, ens hem de remuntar a finals del 50. Es diu que s’havia acabat amb el feixisme, però molts dels membres del govern de Konrad Adenauer eren antics nazis. I es parlava de tenir armament nuclear a la Bundeswehr. En aquest context es va formar el primer moviment antinuclear, allà va néixer la nostra revista, „Das Argument“, l’any 1959. Nou anys després, el que havia estat una revista nascuda en un grup antinuclear havia esdevingut una revista político-social que tocava tots els temes que per als estudiants d’aleshores tenien una significació. Des de les teories sobre el feixisme, fins a tercer món, sexualitat, medis de comunicació, manipulació. Quan el moviment estudiantil va esdevenir un moviment social hi havia ja un cercle que n’havia preparet el terreny, si més no en l’aspecte teòric. El 68 va ser un any simbòlic, marcat pels esclats de París, però rera el qual hi havia una preparació. No només a Europa, també als Estats Units.

P.- L’esclat aquí va ser la mort de Ohnesorg. Allà es va veure clar que no tot era festa, hi havia un mort.

R.- Sí, però hi havia com a mínim un precedent violent. L’any 1965 hi havia hagut els primers esclats de violència que van prendre la policia totalment per sorpresa. Va ser amb motiu de la visita de (Moise Kapenda) Tschembé,  el corrupte polític congoleny i assassí de (Patrice) Lumumba, el primer ministre de la República Democràtica del Congo independent. El govern el va rebre amb honors i els estudiants es van revoltar. Va ser una primera manifestació en forma de revolta social, que d’alguna manera copiava models dels Estats Units. No van caure del cel, havíem copiat esquemas de l’altre cantó del món. Hi havia una bona comunicació del món universitari berlinés amb Marcuse. Dos anys després, 1967, el desencadenant va ser la visita del dictador imposats per la CIA a Teherán, el Sha de Pèrsia. El Sha visitava Berlin i de nou era rebut amb honors. Perquè pogués anar tranquil a l’òpera la policia va establir un cordó de protecció. Hi va haver una manifestació, un jove estudiant va morir a trets de la policia. I aquí es van trencar tots els dics de contenció.

P.- Vostè era a Berlín, aleshores. Com ho va viure?

R.- Jo era assistent a la Universitat, en Filosofia, tenia el meu primer cotxe, un Opel Kadett blau, i a l’antena hi vaig penjar una cinta negra en senyal de dol per aquell estudiant. Anava conduint i de cop un taxi em talla i se’m para al davant, em va amenaçar. Va ser un xoc, per un home jove acabat de doctorar, com jo, que se’t pari un taxista i et digui: „Per què no estudies de debó“ o „Per qué no marxes a l’est?“. Així ens veia la resta de la societat.

P.- Aquesta seria una de les diferències respecte França, el trencament social. Potser això fa que la revolta francesa tingués una vessant més festiva, a més de reivindicativa.

R.- Evidentment, els francesos ens havien robat tot el protagonisme perquè ho van escenificar prou bé. França es el país d’Europa que inicia les revolucions. Per aprendre com funcionen les revolucions s’ha aprendre francés, ells en són els dominants. Nosaltres, els alemanys, ho som per les guerres que hem desencadenat. A França, de fa segles, es desenvolupen els moviments polítics més importants. Quan dic que ens van robar el protagonisme és, evidentment, irònic, perquè van dur a terme un moviment extraordinari. Aqui no hi va haver una revolta treballadora, però el cert és que un any després d’això hi havia, segons una enquesta, més joves treballadors que coneguessin el nom de Rudi Dutschke que el del canceller. Alguna cosa havia passat, ni que fos amb cert retràs.

P.- Vostè va formar part del grup dels teòrics, no dels activistes.

R.- Tenia més de treinta anys, potser no encaixava ben bé dins el moviment que tenia com a lema: „No confiis en ningú per damunt dels 30 anys“. Era realment un moviment per a joves. Va ser un gran moviment anarquista, no d’acord al model de l’anarcosindicalisme espanyol, sinó més aviat en forma de gran happening o aixecament de milers i milers de joves, molts d’ells de classe mitja burgesa, que van esdevenir públic i actors d’un gran esdeveniment. No hi havia una gran experiència històrica, sinó més aviat una disposició a demanar-se amb força creixent en quina mena de societat estem vivint. „Das Argument“ va sortir amb una tirada de 700 exemplars i al 1969 havia arribat als 25.000. A finals del 70 vam tornar a la realitat en aquesta mena de publicacions, uns 2.000 exemplars. Així vam continuar.

P.- A més d’un teòric vostè era marxista, una cosa una mica estranya en un país partit pel Teló d’Acer.

R.- A Alemanya ser marxista no era el més corrent del món, sobretot a l’oest. La generació anterior de marxistes havia estat assassinada als camps de concentració, pensi que els nazis van matar uns 150.000 treballadors políticament compromesos. I els supervivents que van tornar tenien un pensament polític que no encaixava amb  els temps que corrien. Era difícil improvisar una nova generació de marxistes. El pare tornava de la guerra després de passar per un camp de presoners i la mare era l’encarregada de pujar els fills. Aquest va ser el model típic alemany de posguerra. La mare treballa, el pare en canvi torna fracassat, sense autoritat davant els fills, i  després d’haver aprés uns models de disciplina que no tenen res a veure amb la societat actual. No podíem aprendre d’aquella generació. Vam haver de recórrer als llibres i altres testimonis. He esmentat Marcuse, però a més vam muntar una organització formada per set branques estudiantils o sindicals on convidàvem intel.lectuals d’arréu del mon. Es van formar dos grups, els estudiosos i els qui van passar a la il.legalitat, perquè la democràcia se’ls feia petita. Ells volien anar directament a la guerrilla.

-Va ser també el gèrmen per a organitzacións terroristes.

-La RAF va ser la més coneguda, però no l’única. Ulrike Meinhof va ser per a mi mena de mare política. Era una persona molt diferent als seus companys homes dins l’organització, que mantenien una mena de rivalitat entre ells. Meinhof era una persona molt maternal, encara noto un corrent de calidesa quan penso en ella que no quadra amb la seva trajectòria posterior. Al marge de Meinhof, el cas és que jo em vaig fer marxista com a reacció a aquella branca il.legal. Volia una resposta científica a la pregunta de per què no funciona bé aquesta societat.Volia investigar en la història de la classe treballadora i la seva revolució. Vaig estudiar Marx per poder argumentar per què és errat refugiar-se en la il.legalitat. Va sorgir un triangle de neomarxismes entre Berlin, Frankfurt i Marburg.

P.- Berlin i Frankfurt van ser dues capitals ben diferenciades del Maig del 68.

R.- Frànkfurt estava totalment agrupada entorn Adorno, el revolucionari teòric. Allà estava també Habermas, aleshores un marxista. Adorno tenia un concepte esotètic del marxisme o més aviat un postmarxisme, marcat per l’experiència apresa dels dos grans totalitarismes, el soviètic i l’americà. Per Adorno, l’american way of life era una perspectiva totalitarista. Hi veia dos descarrillaments: el de la burgesia i el del proletariat. A aixó se sumava que ell era jueu, emigrant, cosa que a Alemanya no deixa de ser perillós. Adorno va marcar l’ambient de Frànkfurt amb la seva teoria a mig camí entre Marx, Hegel i Freud. No va ser una casualitat que la seva influència inicial degenerés en confrontació amb els més radicals. Va ser precisament a Frànfkurt on les estudiants se li van plantar ensenyant els pits, por provocar-lo.

P.- A Frankfurt hi va haver aquesta mena de „happening“ revolucionari, alternat amb la teoria mentre que a Berlín li va correspondre la part dels atemtpats, els morts.

R.- A Berlin la confrontació amb la realitat era constant. De la divisió després de la guerra en els seus quatre sectors s’havia passat a la construcció del Mur (l’any 1961). Molts berlinesos havien perdut la fe en els aliats americans. Malgrat tot, hi havia un intercanvi intel.lectual continu, si el volies. Vaig arribar a Berlin el 66 amb certes idees romàntiques i vaig anar al teatre, a l’altra cantó. Els estudiants de l’oest sí podíem passar a l’est, amb visats d’un dia. A la inversa això no funcionava. Vaig anar al teatre i vaig veure Brecht, va ser una aparició, vaig quedar enlluernat.

P.- Què el va enlluernar i què va rebutjar, del que va veure a l’altre canto del Mur.

R.- A Alemanya, el comunisme té molt a veure amb el SED (ministeri de Seguretat de la República Democràtica Alemanya, la RDA). L’únic que puc dir és que l’experiència d’un jove intel.lectual com jo a la RDA va ser abominable. Va ser la mort espiritual. Alguns es van quedar en aquest rebuig, però nosaltres ens vam ficar a estudiar la història per comprovar que la RDA era el fracàs de tot intent democràtic. Per a nosaltres era inacceptable, però ho criticàvem des de la perspectiva marxista. He publicat a molts paỉsos d’arreu del món, però a la RDA era persona non grata. Ara sóc membre del partit L’Esquerra –fusió de poscomunistes de l’Est i dissidència socialdemòcrata-. N’estic molt content, perquè l’existència d’aquest partit vol dir que s’ha superat l’estigma de la RDA.

P.- També és membre d’Attac. Creu possible una nueva revolta, sigui a la França de Nikolas Sarkozy o a l’Alemanya d’Angela Merkel?

R.- Una cosa així passa cada cent anys. Falta molt de temps i a més no es donen les condicions. Perquè esclati un pantà primer ha d’estar ple a vessar, s’hi ha de generar dins un onada d’energia incontenible i aquesta ha de trobar-se tancades totes les portes. No té res a veure amb ells, Sarkozy o Merkel. El problema és que el pantà té possibilitats de sortida, l’energia que es genera dins el pantà té vies de sortida. Per tant no hi ha una necessitat d’esclatar.

lunes, 21 de abril de 2008

La taz contra Bild


Berlín tendrá una calle llamada Rudi Dutschke, icono del Mayo del 68 alemán
 
Gemma Casadevall

Berlín, 21 abr (EFE).- Berlín tendrá una calle dedicada a Rudi Dutschke, el líder estudiantil del Mayo del 68 alemán que murió en 1979 por las secuelas que le dejó un atentado que sufrió en ese año revolucionario.
El Tribunal Administrativo de Berlín rechazó hoy el recurso de un colectivo, que incluye el grupo Springer, editor del diario "Bild", en contra de la iniciativa para poner el nombre del héroe de la revuelta al tramo de calle donde tiene su sede ese rotativo, considerado en su tiempo instigador intelectual del atentado.
El líder del 68 alemán resultó gravemente herido el 11 de abril de 1968, tras recibir tres disparos de un desconocido, un obrero al que se atribuyeron tendencias ultraderechistas y que actuó por odio al líder estudiantil.
La decisión del Tribunal se produce menos de un mes después de que se conmemorara el 40 aniversario del atentado contra ese líder y mientras se evoca en todo el mundo el Mayo del 68, nacido en Francia y con ramificaciones en Alemania, Estados Unidos y otros lugares.
La audiencia puso así fin a un largo litigio, surgido después de que las autoridades del distrito decidieran el cambio de nombre de esa calle -actualmente, Kochstrasse-. No hace ni un mes, se trasladó a la sede de Springer la redacción central de "Bild", durante décadas ubicada en Hamburgo.
Springer y otros colectivos trataron de bloquear el cambio de nombre ante distintas instancias judiciales e incluso se llegó a convocar una consulta popular en el distrito, que se saldó con el voto a favor de honrar la memoria de Dutschke.
Dutschke fue abordado por su agresor cuando salía de la sede de la Organización de Estudiantes Socialistas, en una calle céntrica de Berlín oeste. Primero le preguntó si era efectivamente Rudi Dutschke y al responder éste que sí le disparó a bocajarro.
El líder estudiantil sobrevivió al atentado, pero murió once años después en Dinamarca a consecuencia de las lesiones cerebrales que le dejaron los disparos.
La agresión activó los ánimos de los estudiantes, ya de por sí encendidos después de la muerte en 1967 de otro estudiante, Benno Ohnesorg, en ese caso por disparos de la policía durante una manifestación contra la visita del Sha de Persia.
Rápidamente se tomó como "instigador intelectual" del atentado al grupo Springer, por haber creado una atmósfera explosiva en contra del movimiento estudiantil.
Tras una asamblea, en el aula magna de la Universidad Libre de Berlín, centenares de estudiantes marcharon hasta la sede del Grupo Springer, lanzaron piedras contra las ventanas del edificio, incendiaron camiones y furgonetas de reparto de "Bild" y otros periódicos del grupo.
"Bild" había dedicado incendiarios titulares contra las protestas estudiantiles y su líder, abundando así en el ánimo de buena parte de la población berlinesa, que veía en las protestas contra la guerra de Vietnam una "traición" a los aliados estadounidenses.
Berlín estaba entonces aún bajo la conmoción de la construcción, en 1961, del Muro que cimentó lo que desde el fin de la II Guerra Mundial había sido una partición precaria, con alambradas, entre los sectores occidental y oriental.
Cualquier acción anti-estadounidense se interpretaba como un apoyo implícito al comunismo y al bloque soviético, responsable de la división de la ciudad.
Poco antes del atentado, por Berlín discurrió una manifestación en que se proclamó a Dutschke y a sus seguidores "enemigos" de los berlineses, a los que se "aconsejaba" irse al otro lado del Muro a ver la realidad del socialismo.
Dutschke ha pasado a ser en las décadas posteriores una especie de "mártir" del 68 alemán, que fue más virulento que el francés, con esas dos víctimas mortales.
En la calle que llevará su nombre se encuentra la sede de otro periódico, "Die Tageszeitung" -"Taz"-, órgano del ecopacifismo alemán y "animador" de la iniciativa que ha culminado con la victoria a favor del héroe estudiantil.
Se trata de una batalla "David contra Goliath", del periódico más leído de Europa frente a un medio minoritario. EFE
gc/jcb/agf

sábado, 19 de abril de 2008

La Baader Meinhof, compactada

Mitos y misterios alimentan "culto" a la RAF, 10 años tras su disolución
 
Gemma Casadevall

Berlín, 19 abr (EFE).- La Fracción del Ejército Rojo (RAF) se disolvió hace ahora 10 años, pero persiste un halo de misterio sobre la autoría de sus asesinatos y protagonistas que alimenta cierto culto en torno a la más mortífera banda terrorista de Alemania.
Un lacónico comunicado difundido el 20 de abril de 1998 daba por "terminado el proyecto", atribuía esa decisión a un "nosotros", sin más explicaciones, y dio carpetazo al historial de la RAF, la banda armada fundada por Ulrike Meinhof y Andreas Baader en los 70 para luchar contra el sistema, también en abstracto.
En casi tres décadas de existencia, la RAF perpetró 34 asesinatos y su época más cruenta fue en el denominado "otoño alemán" de 1977, con Meinhof, Baader y la novia de éste y cofundadora de la banda, Gudrun Ensslin, ya en la cárcel.
A la segunda generación de la RAF correspondió el protagonismo de esa etapa, que puso en jaque al Gobierno del canciller Helmut Schmidt con una ola de atentados, más el secuestro por un comando palestino del avión "Landshut", en Somalia, tras cuyo asalto aparecieron muertos Baader y Ensslin en la cárcel de Stammheim.
La líder de esa época, Brigitte Mohnhaupt salió en libertad en 2007, tras dos décadas y media en prisión. Entre rejas siguen dos últimos ex miembros, Christian Klar, a quien se denegó el indulto por unas declaraciones en las que no se arrepentía del pasado, y Birgit Hogefeld, cabecilla de la tercera generación.
Mientras Klar fue compañero generacional de Mohnhaupt, Hogefeld fue detenida en 1992, en una emboscada policial en la estación ferroviaria de Bad Kleinen, donde cayeron su compañero, Wolfgang Grams, y un agente del cuerpo especial antiterrorista GSG-9.
Fueron las dos últimas víctimas mortales a cuenta de la banda, a lo que siguió, un año después, una declaración en la que renunciaba a los "ataques contra altos representantes de la economía y la política".
Luego vino el silencio y finalmente el texto que significó de facto su disolución. En esa última declaración se reconocía el "fracaso del proyecto" y se admitía como error no haber llevado a cabo un proceso político y social paralelo a la lucha armada.
El parco comunicado no incluía dos aspectos que echan de menos los familiares de sus víctimas: ni arrepentimiento ni confesión de autoría de los atentados.
La viuda del presidente de la patronal, Hanns Martin Schleyer, Waltrude Schleyer, murió el pasado marzo sin haber escuchado la palabra de perdón de los asesinos de su esposo que ella reclamó como paso previo a la liberación de los últimos presos de la RAF.
Michael Buback, hijo del fiscal federal Siegfried Buback, asesinado el 7 abril de 1977 junto a su guardaespaldas y su chófer, aún exige el nombre de los autores de ese atentado.
Como todas las acciones de la RAF, el atentado se consideró de "autoría colectiva". Ni hubo ni habrá confesión individual, de la misma manera que los comunicados se firmaban como colectivo.
El anonimato, tanto de los crímenes como de las decisiones de la organización, han acrecentado el mito en torno a la RAF.
De su etapa fundacional quedaron numerosas leyendas, como que Meinhof, periodista comprometida e inteligente, abandonó a su esposo y sus hijas gemelas presa del "amour fou" por Baader.
El triángulo de pasiones imposibles y celos entre Baader, Meinhof y Ensslin ha alimentado filmes y libros, mientras que otros, como la última biógrafa de la terrorista, Jutta Ditfurth, trató de desmontar la tesis de la boba enamorada y afirmó que era lesbiana.
A las contradicciones sentimentales de Meinhof y Baader se sumaron la tragedia y reproches de las gemelas abandonadas por su madre, Regine y Bettina, así como el episodio del arriesgado rescate organizado por su padre, cuando ella se las llevó a un campamento palestino.
La historia de la RAF arranca, para algunos, en el momento en que Meinhof liberó en 1970 en una audaz acción a Baader, al que se había detenido tras un atraco en unos grandes almacenes.
Para otros, como el historiador Götz Aly, su germen está en Mayo del 68. Meinhof era entonces una comprometida articulista de la revista "Konkret". EFE
gc/jcb/tcr
 

martes, 20 de noviembre de 2007

Ulrike, ese amor


La biógrafa de Meinhof desmonta el mito de la boba enamorada de Baader
 
Gemma Casadevall

Berlín, 20 nov (EFE).- Una nueva biografía de Ulrike Meinhof da la vuelta al mito tejido sobre la fundadora de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) como el de la burguesa que se pasó a la lucha armada patéticamente enamorada del "macho" Andreas Baader para ser arrinconada por la organización terrorista antes de ahorcarse en su celda.
"Se han dicho y repetido muchas bobadas sobre Meinhof. Yo trabajé seis años sobre su pista, visité los sitios donde vivió y entrevisté a gente que la conoció. Me llevé muchas sorpresas: su gran amor fue una mujer", afirmó hoy la autora del libro y activista de izquierdas Jutta Ditfurth.
""Ulrike Meinhof. Die Biografie", publicado por la prestigiosa editorial Ullstein, pretende desentrañar el camino que llevó a una mujer casada de 35 años y madre de dos gemelas a fundar, junto con un delincuente común, la que fue la banda armada más mortífera de la República Federal de Alemania (RFA).
Es decir, cómo del activismo antinuclear y contra la guerra de Vietnam pasó a lo que ahora se llama terrorismo -"término que hoy se aplica a casi todo, pero que hace décadas ni estaba tipificado como delito, puesto que se les juzgó como organización criminal", dice.
Ditfurth, ex-miembro de los Verdes y ahora adscrita a la "izquierda extraparlamentaria no dogmática", afirma haber dado en estos seis años, "metida en la vida que ella vivió", con la mujer a la que amó: "Sabíamos que Ulrike amó a hombres y mujeres, ahora sé que su gran amor fue una compañera de escuela, Maria".
También halló documentos hasta ahora inexplorados por otros biógrafos de Meinhof, como las actas del programa aliado de desnazificación, que rompen la leyenda de que su personaje nació, en 1934, en el seno de "una modélica familia cristiana. "Muchos de sus familiares fueron fervientes nazis", como su padre, que ingresó en el partido en 1933.
Pero ni la influencia del "anticapitalismo universitario" de su generación ni lo vivido en su familia basta para explicar el paso a la lucha armada, admite Difturth. "Hay que atender a un marco más amplio", explica.
En ese marco jugaron un papel importante tanto la "falsa estructura conyugal" pequeño-burguesa de Meinhof y su esposo, Klaus Rainer Röhl, como su radicalización política, que finalmente le llevó a entrar en contacto con el grupo de Baader.
"Una de las grandes mentiras es la que la describe como una tonta que se enamoró patéticamente de Baader y se dejó embaucar por su grupo", explica Ditfurth.
Meinhof era entonces una periodista de izquierdas y él un atracador de medio pelo apenas politizado. Ella lo sacó a punta de pistola del presidio y esa es la fecha que se da por "funcional" de lo que primero se conoció como banda Baader-Meinhof, dice la autora al referirse a la espectacular acción del 14 de mayo de 1970 que llevó a la liberación de Baader.
"No fue un arranque espontáneo e ingenuo. Ella estaba ya muy implicada en el grupo y preparó muy minuciosamente su paso a la clandestinidad", afirma la autora.
Tampoco es cierto, dice, el retrato que se ha hecho de ella como una "mala madre", que arrancó a sus gemelas del cómodo domicilio familiar para llevarlas a un campo palestino, del que a su vez fueron liberadas en una "operación rescate" organizada por el padre.
"Meinhof no hubiera hecho tal cosa de no haber sido porque a su paso a la clandestinidad siguió la pérdida de la custodia de las niñas. Sólo trató de recuperarlas, nunca pensó en serio en meterlas en un orfelinato jordano, como se ha dicho", afirma.
Puestos a romper mitos, niega asimismo el más extendido sobre Meinhof: que cuando se colgó en su celda, en mayo de 1976, había sido abandonada por una banda para la que siempre fue una sólo una pequeño-burguesa.
"La fiscalía contribuyó a extender esa imagen distorsionada, amparada en unas cartas entre ella y Gudrun Ensslin (la novia de Baader), claramente antagónicas", dice la autora.
La disputa interna entre ambas presas de la cárcel de alta seguridad de Stammheim existió y fue sangrante, admite. Pero esas cartas eran de varios meses antes de su muerte. Entretanto, habían superado sus diferencias y Meinhof había recuperado su puesto en el "núcleo duro" del Ejército Rojo.
Puestos a mentir, también se mintió sobre el supuesto tumor cerebral que se detectó en su autopsia, en que se fundamentó un desajuste de personalidad. "Era una mujer cerebralmente sana. Lo que se encontró era un coágulo, desarrollado en su embarazo, que como máximo le ocasionó cefaleas", afirma Ditfurth, sin esconder su empatía con su biografiada. EFE gc/ih/ir

martes, 4 de septiembre de 2007

De Stammheim a Somalia


"Otoño de 1977", herida sin cerrar para la fiscalía y las víctimas de la RAF
 
Gemma Casadevall

Berlín, 4 sep (EFE).- El denominado "otoño alemán" de 1977, la etapa más mortífera de la Fracción del Ejército Rojo (RAF) de la que se cumplen ahora 30 años, es una herida sin cerrar tanto para la Justicia como para las víctimas de la extinta banda terrorista.
"Nunca asumí que el Estado sacrificase a mi marido", afirmaba estos días Waltrude Schleyer, viuda del presidente de la patronal alemana, Hanns Martin Schleyer, secuestrado el 5 de septiembre de 1977 por la RAF y asesinado cinco semanas más tarde.
Schleyer fue hallado el 19 de octubre en el maletero de un coche con varios disparos en la cabeza, después de que un comando de elite asaltase el avión de Lufthansa "Landshut", secuestrado por un grupo palestino afín a la RAF para forzar la liberación de sus presos.
Pocas horas después del asalto del avión en Somalia, habían aparecido muertos en sus celdas de la cárcel de alta seguridad de Stammheim dos de los fundadores de la banda, Andreas Baader y Gudrun Ensslin, junto a un tercer miembro de su generación, Jan Carl-Raspe.
Fue el capítulo más duro de los ocho años en la Cancillería del socialdemócrata Helmut Schmidt, quien a su vez admitía hace unos días, en una entrevista con el semanario "Die Zeit", que se sentía "hundido en la culpa" ante la viuda de esa víctima de la RAF.
El Estado no cede ante el chantaje terrorista, fue entonces el principio rector de Schmidt. Para la viuda del presidente de la patronal se trató de una decisión que "debí aceptar, pero que nunca llegaré a entender", explica ahora, a sus 91 años.
Más allá del respeto a la razón de Estado, para la viuda Schleyer hay aún otra herida abierta: los asesinos de su esposo jamás pidieron perdón.
"Hasta hoy, los asesinos no se dirigieron ni a mi, ni a mi hijo con una palabra de perdón. No dejéis en libertad a los asesinos de su marido", reclamó la viuda Schleyer.
La banda fundada en 1970 por Ulricke Meinhof, Andreas Baader y la novia de éste, Gudrun Ensslin, se disolvió en 1998 con un lacónico comunicado tras dejar un cómputo de 34 víctimas mortales en dos décadas y media de actividad.
Este año fueron puestas en libertad dos de sus últimas presas, la primera de ellas la cabecilla en el "otoño de 1977", Brigitte Mohnhaupt, de 57 años, condenada a cadena perpetua quíntuple por su participación en el caso de Schleyer y otras acciones de la RAF.
A su liberación, en marzo, siguió este verano la de Eva Sybille Haule, de 53 años, quien tomó el relevo generacional a Mohnhaupt hasta que cayó detenida y fue condenada en 1988 a 15 años de cárcel por un frustrado atentado con bomba en 1984 contra el centro de formación de la OTAN en Oberammergau.
Sigue en prisión Christian Klar, de 54 años, compañero generacional de Mohnhaupt a quien el presidente del país, Horst Koehler, negó la petición de indulto.
También cumple condena Birgit Hogefeld, de 51 años, detenida en 1993 en la localidad germano oriental de Bad Kleinen, tras un tiroteo en la estación de ferrocarril en el que fallecieron su compañero Wolfgang Grams y un agente de la fuerza antiterrorista GSG-9, la última víctima mortal de la RAF.
El agente del GSG-9 cerró la lista de los 34 muertos por la banda Baader-Meinhof, pero el sumario sobre algunos de los casos, incluidos algunos asesinatos que precedieron al "otoño de 1977", no se ha cerrado aún para la justicia.
El pasado abril la fiscalía federal reabrió el caso del fiscal Siegfried Buback, asesinado treinta años atrás, por sospechar que su autor material está en libertad.
Un ex miembro de la RAF, Peter Jürgen Boock, desmanteló ante la revista "Der Spiegel" la teoría de que su ex compañero de armas Stefan Wisniewski fue quien asesinó a Buback.
Wisniewski cumplió ya veinte años de prisión por su participación en el secuestro de Schleyer, pero hasta entonces no se le había implicado en el caso de Buback.
Este lunes mismo, la Justicia amplió el nuevo sumario contra este ex miembro de la RAF, de 54 años, por sospecha de participación en un atentado fallido contra la fiscalía federal, también en el mortífero año de 1977, un asunto que desveló en su último numero el semanario "Der Spiegel".
La historia de la banda terrorista sigue abierta para las víctimas, para la Justicia y, más intermitentemente, para los medios. EFE gc/jcb/mcd