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domingo, 15 de mayo de 2022

Renania no perdona

Scholz topa en las urnas con la fortaleza conservadora y el auge verde

Gemma Casadevall 


Berlín, 15 may (EFE).- Las elecciones regionales del "Land" de Renania del Norte-Westfalia, el más poblado de Alemania, dieron un nuevo toque de advertencia al Partido Socialdemócrata (SPD) del canciller Olaf Scholz, que se topó con la fortaleza de los conservadores y el despegue de los Verdes.
La Unión Cristianodemócrata (CDU), partido que lidera la actual coalición regional con los liberales, obtuvo un 35,2 % de los votos, un ascenso de dos puntos respecto a los comicios de 2017, según las proyecciones de voto de la televisión pública alemana ZDF, una hora después del cierre de los locales.
El SPD de Scholz obtuvo un 27,7 %, tres puntos menos que en las anteriores regionales, lo que tal vez no es un gran descalabro, comparado con el hundimiento sufrido por el partido del canciller hace una semana en el pequeño estado de Schleswig Holstein, en que cayó a mínimos históricos.
Sin embargo, le aleja de la perspectiva de recuperar el dominio que tuvo en el pasado en este poderoso "Land", con 18 millones de ciudadanos y del que procede, además, el líder de la CDU, el derechista Friedrich Merz, jefe de la oposición en el Parlamento federal (Bundestag).
Los Verdes quedaron en tercera posición, con un 18 %, y son los vencedores morales de los comicios. No solo porque subieron casi 12 puntos respecto a las regionales de 2017, sino porque además serán un factor clave para la formación del siguiente gobierno, tal vez como socio menor de la CDU.
A los hasta ahora aliados de la CDU en ese "Land", el Partido Liberal (FDP), se les sitúa en el 5,5 %, medio punto por encima del listón mínimo para obtener escaños, un 5 %. Asimismo en la cuerda floja está la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), con un porcentaje parecido al liberal y después de haber quedado relegado a extraparlamentario en Schleswig Holstein.
El pulso por el puesto de jefe del gobierno estaba entre el conservador Hendrik Wüst y el socialdemócrata Thomas Kutschaty, quien fue ministro de Justicia del "Land" entre 2010 y 2017.
Ambos lucharon por ganar presencia, desde su posición compartida de políticos hasta hace poco escasamente conocidos por sus conciudadanos.
Wüst lleva apenas seis meses al frente del gobierno regional, al que accedió tras retirarse del puesto Armin Laschet, el derrotado candidato conservador a las últimas elecciones generales. El paso de Kutschaty por el departamento de Justicia fue más bien discreto.
 
FORTALEZA ECOLOGISTA FRENTE A DEBILIDAD LIBERAL
 
Las regionales renanas se presentaban como un pulso entre el SPD de Scholz, cinco meses después de llegar a la Cancillería, y la CDU que lidera desde diciembre Merz, exrival interno de la línea centrista que representó Angela Merkel.
Pero al margen de cuál acabe siendo la nueva constelación de gobierno regional, los comicios renanos confirmaron el alza de los Verdes. Ello se produce cuando dos de sus ministros en la coalición de Scholz -la de Exteriores Annalena Baerbock y el de Economía, Robert Habeck-, son ahora mismo los políticos mejor valorados del país.
A los liberales les ocurre exactamente lo contrario. Al pobre resultado obtenido en ese "Land" se suma la escasa popularidad de su líder y ministro de Finanzas en el tripartito de Scholz, Christian Lindner.

ETAPA REINA DEL AÑO ELECTORAL ALEMÁN

Unos 13 millones de electores estaban convocados a las urnas para elegir la nueva cámara regional del "Land" que, con 18 millones de habitantes, concentra casi una cuarta parte de la población alemana. Era la última y más dura etapa en el recorrido electoral del primer semestre del año.
La serie de elecciones se había abierto con una victoria inapelable del SPD en el Sarre, que apeó a la CDU del poder regional al obtener un 43,5 % y rompió así una racha de 22 años de dominio conservador en ese "Land", fronterizo con Francia.
A ese triunfo le siguió hace una semana el derrumbe sufrido por los socialdemócratas en Schleswig Holstein, junto a Dinamarca. La CDU, que ya lideraba el gobierno regional, obtuvo ahí 43,4 %, mientras que los Verdes se dispararon al 18,3 % y relegaron así al tercer puesto al SPD, que cayó al mínimo histórico del 16 %.
El electorado de Schleswig Holstein asestó además un fuerte golpe a la ultraderechista AfD, que por primera vez desde 2017 quedó fuera de una cámara regional, al obtener un 4,4 %. EFE
gc/amg
(foto) (audio) 

domingo, 23 de enero de 2022

2002

 Un congrés virtual ratifica com a president de la CDU el rival històric de Merkel

Eclipsi total de l’excancellera

Ni un missatge de salutació als delegats, ni un esment a la seva figura per part del nou líder: l’absència d’Angela Merkel al congrés del seu partit va ser total. Un dia abans, Armin Laschet, el president sortint, havia aclarit que no volia ser presidenta honorària, el càrrec que va ocupar Helmut Kohl. Això no era cap sorpresa, ja que Merkel va deixar clar repetidament que no volia cap càrrec un cop retirada. Menys normal és que tampoc acceptés la invitació de Merz a un sopar dissabte, dissenyat per fer farina blana amb la líder històrica, tant a escala alemanya com europea.

sábado, 18 de diciembre de 2021

Mal día para Merkel

 

Els conservadors alemanys giren a la dreta amb Merz

martes, 2 de noviembre de 2021

Merz, el reincidente

La CDU cede a las bases el tercer intento por un relevo sólido a Merkel

Gemma Casadevall 





Berlín, 2 nov (EFE).- La Unión Cristianodemócrata alemana (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, cederá a la militancia la renovación de su presidencia, bajo el impacto de la derrota sufrida en las últimas electorales generales y en un tercer intento por dar con un liderazgo sólido.
Por primera vez en la historia del partido que dirigieron Konrad Adenauer, Helmut Kohl y Merkel, serán sus militantes -unos 405.000, según datos de 2020- los que elijan a su próximo jefe.
Se hará en un proceso algo complejo, según anunció el líder saliente, Armin Laschet, tras la reunión de la presidencia del partido. Incluirá dos rondas de votación y se cerrará con la ratificación en un congreso federal, el 21 y 22 de enero, ya que su estatutos fijan que la elección de la presidencia compete a los 1.001 delegados del partido -cifra emblemática en la CDU-.
No hay aspirantes oficiales, aunque si una lista oficiosa de cinco nombres, todos ellos hombres y de Renania del Norte-Westfalia, el "Land" más poblado del país y del que procede también Laschet.
Forman la lista de los reincidentes el rival histórico de Merkel, el derechista Friedrich Merz, el ministro de Sanidad, Jens Spahn, y el experto en política exterior Norbert Röttgen. Los tres intentaron ya, sin éxito, alcanzar la presidencia del partido.
Se atribuyen ambiciones al puesto al jefe del grupo parlamentario, Ralph Brinkhaus, y a Carsten Linnemann, quien se apuntó un primer éxito moral, al ver prosperar la consulta ante la militancia, de la que era defensor, frente a la opinión en contra del aparato del partido.
La victoria de la consulta, una fórmula inédita en la CDU, ganó la partida en la conferencia de jefes del partido de los 326 distritos electorales celebrada el pasado sábado. Una amplia mayoría de los representantes locales se pronunciaron por la implicación de las bases como fórmula regeneradora.
El centrista Laschet fue elegido nuevo jefe del partido en enero y, en marzo, se impuso también como candidato conjunto a la Cancillería del bloque conservador, que integran la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU).
La CDU/CSU se hundió en las elecciones generales del 26 de septiembre en un 24,1 %, su récord a la baja en unos comicios nacionales. Laschet asumió su responsabilidad como candidato y se ofreció a coordinar la renovación en pleno de la cúpula del partido.
Pero la crisis de la CDU procede de antes de la breve fase en la presidencia de este candidato. Su elección siguió a un largo pulso entre derechistas y centristas; representó un nuevo intento de relevo continuista, tras fracasar el representado por Annegret Kramp-Karrenbauer, asimismo leal a Merkel.
Kramp-Karrenbauer había asumido la presidencia en 2018 desde el puesto de secretaria general. Era la favorita para suceder a Merkel, quien dejó ese año la jefatura de una CDU debilitada por sucesivas derrotas regionales y anunció que tampoco optaría a otro mandato como canciller.
La teórica sucesora natural de Merkel tiró la toalla un año después, cuestionada en su liderazgo. Laschet tampoco logró consolidarse como jefe.
El nuevo relevo se plantea en varias fases. Primero deberán concretarse las candidaturas. Después se dará opción a los aspirantes a presentarse a las bases, sea en formato digital o en conferencias locales.
Entre mediados de diciembre y la primera quincena de enero se materializarán las votaciones, que serán por correo y en dos rondas de votaciones, salvo que no haya necesidad de desempate.
La idea es llegar al congreso con un único candidato, al que el congreso ratificará, y evitar con ello una nueva edición del pulso entre centrismo y derechismo que ha dominado la búsqueda del sucesor a Merkel.
 
RENOVACIÓN DE LIDERAZGO SOCIALDEMÓCRATA

Diciembre será un mes rico en renovaciones. No solo se prevé para ese mes, en torno al día 6, la elección de Olaf Scholz como nuevo canciller tras los 16 años de "era Merkel". Su Partido Socialdemócrata (SPD), el más votado en las elecciones con un 25,7 % de los votos, deberá elegir también nueva jefatura.
Su co-presidente Norbert Walter-Borjans, que ocupa el cargo desde 2019 junto con Saskia Esken, anunció hace unos días que no se presentará a la reelección en el congreso del partido, que se celebrará en la misma semana en que Scholz presumiblemente se convertirá en canciller coaligado con verdes y liberales. EFE
gc/jam/mji
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sábado, 16 de octubre de 2021

Armin y sus joviviejos

Las juventudes conservadores exhiben las grietas dejadas por la derrota de Laschet

Gemma Casadevall 


Berlín, 16 oct (EFE).- Las Juventudes del bloque conservador alemán -la Joven Unión- exhibieron hoy las grietas dejadas por la derrota electoral de Armin Laschet, en un congreso marcado por las ansias de renovación tras la era post Angela Merkel y la división sobre cómo encarrilarla.
Laschet asumió toda la responsabilidad de la "amarga derrota" sufrida en las elecciones del 26 de septiembre y llamó a "mirar hacia adelante", pero al mismo tiempo rechazó someter la renovación de la presidencia a una consulta entre las bases.
"No estamos en ruinas. No debemos convertirnos en un partido extravagante en la oposición", afirmó ante el congreso de la Joven Unión. Rechazaba así la imagen de partido en peligro de demolición empleada en ese mismo auditorio por Friedrich Merz, rival histórico de Merkel y eterno aspirante a presidir la Unión Cristianodemócrata (CDU), al que desbancó en enero Laschet.
También la iniciativa por vincular a una consulta la renovación de la presidencia en pleno de la CDU, que Laschet quiere dirigir por la vía clásica de un congreso federal. Recordó ahí que el Partido Socialdemócrata (SPD) sí sometió a sus bases la elección de su presidente para acabar decidiendo "por la puerta de atrás" que su candidato sería Olaf Scholz y no el dúo presidencial electo en 2018 -Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.
La Joven Unión acogió con aplausos a Laschet, especialmente cuando reconoció su responsabilidad en la derrota. Pero también los escuchó Merz con su demoledora imagen del partido.
Las juventudes del partido invitaron a su congreso a varios aspirantes a liderar la renovación, como el ministro de Sanidad, Jens Spahn, quien al igual que Merz intentó sin éxito alcanzar la presidencia.
Declinó acudir a la cita el líder bávaro, Markus Söder, quien en marzo pugnó contra Laschet por la candidatura. El presidente de la JU, Tilman Kuban, había abierto el congreso responsabilizando de la derrota a que el bloque se había comportado como un "corral de gallinas".

TRINCHERAS FRENTE A LA CALMA EN TORNO A SCHOLZ

Laschet lanzó otra pulla contra Scholz con la alusión a su designación como candidato desoyendo a sus bases. Lo cierto es que su rival socialdemócrata se encamina a la Cancillería, mientras los conservadores exhiben unas pugnas internas que se han recrudecido tras la derrota electoral, aunque vienen de lejos.
Scholz presentó este viernes un preacuerdo con los Verdes y los Liberales para abrir negociaciones formales de coalición entre pronunciamientos de los tres partidos implicados de espíritu constructivo.

LAS MUJERES RECLAMAN MÁS VOZ

Las juventudes conservadoras reclaman un papel protagonista. También lo hicieron a lo largo de esta semana destacadas mujeres del partido, que recordaron los retrocesos en cuanto equidad de género tanto en el Parlamento como en las estructuras de la CDU.
Apenas un 23,5 % de los escaños del grupo conservador del nuevo Bundestag (Parlamento) estarán ocupados por diputadas. El porcentaje entre los Verdes, La Izquierda del SPD está entre el 54 % -para los ecologistas- y el 41 % -para socialdemócratas-.
La vicepresidenta del grupo, Nadine Schön, debe su escaño a que la expresidenta del partido y ministra de Defensa, Annegret Kramp-Karrenbauer, renunció al suyo a favor de esa colega más joven. Kramp-Karrenbauer representó un intento de sucesión femenina a Merkel al ser elegida presidenta del partido en 2018, pero un año después tiró la toalla cuestionada en su liderazgo.
 
OTRAS GRIETAS A ESCALA REGIONAL

En 2018, cuando Merkel se retiró de la jefatura del partido y anunció que no optaría a otro mandato como canciller, su bloque conservador estaba debilitado por varias dolorosas derrotas a escala regional. Los sucesivos relevos -con Kramp-Karrenbauer y luego con Laschet- no han paliado esa situación.
El año electoral alemán se abrió con dos golpes para la CDU en el "Land" de Renania Palatinado (oeste) y en el de Baden Württemberg (sur). En el primero fue reelegida la socialdemócrata Malu Dreyer y en el segundo el verde Winfried Kretschmann.
Coincidiendo con las generales de septiembre se celebraban comicios regionales en la ciudad-estado de Berlín y en Mecklenburgo-Antepomerania (este). En la capital se impuso el SPD, encabezado por Franziska Giffey y en Mecklenburgo-Antepomerania ganó la asimismo socialdemócrata Manuela Schwesig. EFE  gc/pi 

Vuelve Joana

 El socialdemócrata Scholz encarrila su coalición con liberales y verde

El socialdemócrata Olaf Scholz dio un paso más en dirección a suceder a la conservadora Angela Merkel en la Cancillería alemana, al lograr el pre-acuerdo de Verdes y Liberales para iniciar negoaciones y formar una alianza de Gobierno.

«Los tres partidos estamos de acuerdo en la necesidad de impulsar la renovación de Alemania y de afrontar la modernización industrial que precisa Alemania», afirmó Scholz, en una comparecencia ante los medios junto a los líderes verdes, Annalena Baerbock y Robert Habeck, así como el liberal Christian Lindner, y los dos co-presidentes del Partido Socialdemócrata (SPD), Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.

La imagen del conjunto era de cohesión total, renovación y de espíritu constructivo, según destacaron todos ellos en sus sucesivas intervenciones. Especialmente explícito fue Lindner, al afirmar que las rondas de sondeo previas, hasta este viernes, habían mostrado un «espíritu constructivo» y «un nuevo estilo», respetuoso con la confidencialidad. Con ello quiso marcar las distancias respecto a lo ocurrido en 2017, cuando su Partido Liberal (FDP) abandonó súbitamente la mesa de negociación. Se hundió con ello el propósito de Merkel de ponerse al frente de una inédita coalición, a escala federal, entre conservadores, liberales y verdes. El SPD de Scholz fue la fuerza más votada en las elecciones generales del pasado 26 de septiembre, con un 25,7 %. Los conservadores, liderados por el candidato Armin Laschet, se hundieron en su récord a la baja en unos comicios nacionales, con un 24,1 %. Los Verdes, por contra, saltaron a su mejor resultado histórico, con un 14,8 %, mientras que los liberales quedaron en un 11,5 %.

La coalición «semáforo» –como se conoce en Alemania a una alianza entre SPD, ecologistas y liberales, partidos identificados con los colores rojo, verde y amarillo- era así la constelación más viable, aunque no se descartaba un tripartito equivalente, pero liderado por los conservadores de Laschet.

Pese a que matemáticamente es la fórmula más factible y también la preferida por los electores alemanes, según las encuestas de opinión, no se puede dar por hecho que acabe fructificando. El dirección del SPD dio ya su visto bueno al inicio de conversaciones horas después la comparecencia de Scholz. Los Verdes deberán hacerlo en un congreso de formato reducido este domingo y los liberales el lunes, aunque en una reunión interna.

Los puntos esenciales del preacuerdo van del objetivo de construir anualmente 400.000 viviendas –100.000 de las cuales, subvencionadas-, a la aceleración del adiós al carbón para 2030. Hay una clara apuesta por una transición energética ecológica, un compromiso de subir el salario mínimo interprofesional --que pasaría de los 9,6 a los 12 euros por hora-- y también de no subir impuestos ni implantar nuevas tasas. Esto último era una de las grandes promesas preelectorales de los liberales, cuyo líder, Lindner, aspira a convertirse en ministro de Finanzas. No consta, en cambio, la implantación de un límite general de velocidad en carreteras y autopistas, como reclaman los verdes y buena parte de la opinión pública.

sábado, 9 de octubre de 2021

Siguiente transición

Los conservadores se enredan tras su derrota en un nuevo pulso sucesorio

Gemma Casadevall






Berlín, 9 oct (EFE).- La derrota electoral del conservador Armin Laschet ha precipitado otro pulso interno en el bloque que dirigió Angela Merkel y que sigue sin encontrar un liderazgo fuerte, a punto de materializarse la retirada de esta como canciller.
Las imágenes de la "gira de la despedida" de Merkel -del Vaticano, el jueves, a Israel, este fin de semana, y de ahí a España, Bélgica y Turquía, en los próximos días- contrastan con la situación de la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido que presidió desde el 2000 a 2018.
Laschet hundió al bloque conservador -integrado por la CDU y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU)- en su mínimo histórico, un 24,1 %. Del desafío de tratar de liderar un tripartito con verdes y liberales pasó el jueves a mostrar su disposición a dejar la presidencia del partido.
Pero dejó sin aclarar su hoja de ruta. El lunes se reúne de nuevo la presidencia de la CDU para trazar ese camino o dejar que Laschet lo haga.
Podría ser a través de un congreso federal del partido, presumiblemente en diciembre; a través de una presidencia de consenso para evitar más divisiones internas; o incluso por la fórmula de una inédita consulta a las bases.
Un eterno aspirante y enemigo histórico de Merkel, el derechista Friedrich Merz, dice no estar dispuesto a otro duelo público -tras haber perdido los dos últimos enfrementamientos sucesorios; sí podría intentarlo el ministro de Sanidad, Jens Spahn, que ya luchó por la jefatura; y Norbert Röttgen, otro derrotado en anteriores rondas.
Desde el partido han surgido voces llamando al consenso. Pero es difícil imaginarse quién puede representarlo, después de tres años de pulso entre derechistas y centristas, agravado por la CSU del ambicioso Markus Söder, el líder bávaro que compitió con Laschet por la candidatura a los comicios del pasado 26 de septiembre.

TANTEOS TRIPARTITOS Y PELEA CONSERVADORA

El panorama en la CDU no solo contrasta con la canciller despidiéndose de aliados preferentes o estratégicos. Este lunes, mientras se reúna la presidencia de la CDU, socialdemócratas, verdes y liberales tantearán de nuevo cómo armar una coalición de gobierno.
El socialdemócrata Olaf Scholz, cuyo partido fue el más votado con un 25,7 %, compagina la negociación con su puesto de vicecanciller y ministro de Finanzas saliente. Verdes y liberales buscan vías de acuerdo desde posiciones históricamente antagónicas, pero dispuestos a representar la renovación.
La CDU/CSU está enredada en un pulso sucesorio que Merkel quiso dirigir por una vía ordenada, pero que se frustró. La decisión de retirarse la anunció en 2018, tras sucesivas derrotas a escala regional y debilitada por el trabajoso armado de su última gran coalición, que le llevó seis meses formar.
El primer intento de sucesión ordenada lo protagonizó su leal secretaria general de la CDU, Annegret Kramp-Karrenbauer. Al año de acceder a la jefatura del partido tiró la toalla, cuestionada en su liderazgo.
Se reabrió la pelea sucesoria recién iniciado 2020, dificultada por sucesivos aplazamientos, con la vida pública cerrada por la pandemia y mucho ruido de sables. Merkel había puesto fecha a su retirada -tras las elecciones de 2021- y el nerviosismo aumentaba.
Merkel seguirá en su puesto hasta que asuma el siguiente canciller; todo apunta a que será Scholz. Un 63 % de los alemanes prefiere un tripartito dirigido por el SPD, frente al 24 % que se pronuncia por los conservadores, según un sondeo de la televisión pública ARD.
 
EL PURGATORIO TRAS 16 AÑOS EN EL PODER

Las urnas dejaron al SPD con una ventaja ajustada sobre la CDU/CSU. Pero Scholz superó siempre con creces a Laschet en cuanto a valoración frente al elector, que le veía más capacitado y experimentado para suceder a Merkel.
Al margen de los errores de Laschet, también juega una baza la situación en que queda el partido tras un liderazgo prolongado y fuerte, como el representado por Merkel o anteriormente por Helmut Kohl.
El patriarca conservador dejó el poder en 1998 tras 16 años -Merkel rebasará su marca si sigue en su puesto el 17 de diciembre-. Tras el paso a la oposición estalló el escándalo de las cuentas secretas del partido bajo la "era Kohl".
Merkel asumió en 2000 la jefatura de un partido hundido en el descrédito. Muchos de sus hombres fuertes consideraron entonces que sería una líder de transición hasta salir del purgatorio. EFE
gc/jac




jueves, 30 de septiembre de 2021

El futuro en una selfie

Verds i liberals prenen la iniciativa com a socis clau del nou govern alemany

miércoles, 29 de septiembre de 2021

Armin no se baja (aún)

La CDU es debat entre resignar-se a l’oposició i lluitar pel poder

martes, 28 de septiembre de 2021

Los tres podios de Olaf


Alemanya busca canceller per a l’era post-Merkel



Res en el ros­tre o les parau­les d’Olaf Scholz indi­cava eufòria, mal­grat que el seu Par­tit Soci­al­demòcrata (SPD) va ser final­ment el més votat –i amb un marge més digne del que sem­blava– i mal­grat que, a més de les elec­ci­ons gene­rals, s’havia apun­tat la victòria en la lluita per l’alcal­dia de la ciu­tat estat i capi­tal, Berlín, i també al land de Meck­len­burg-Pomerània Occi­den­tal, les altres dues con­vo­catòries a les urnes de diu­menge.

La Willy-Brandt-Haus, la seu del par­tit, era plena a ves­sar d’equips de tele­visió, premsa escrita i “aplau­di­dors” en repre­sen­tació de la militància. Però Scholz, amb fama d’avor­rit i sense que sem­bli que això el pre­o­cupi, es va limi­tar a insis­tir en la seva volun­tat de ser el següent can­ce­ller, i el propòsit és acon­se­guir-ho amb Els Verds i els libe­rals com a socis.

L’endemà de les elec­ci­ons es va escam­par el rumor que el seu rival con­ser­va­dor, Armin Lasc­het, es des­di­ria de la seva pre­tensió de ser ell el can­ce­ller. L’avan­tatge de l’SPD no és insu­pe­ra­ble –25,7% per als de Scholz ver­sus 24,1% per als de Lasc­het–. La situ­ació psi­cològica sí que és, però, molt dife­rent. Els soci­al­demòcra­tes han tren­cat la tendència a la baixa i tor­nen a gua­nyar elec­ci­ons.

Els con­ser­va­dors han cai­gut a mínims històrics, fet que no es pot atri­buir només a una mala gestió o imatge de Lasc­het. Aquest rècord a la baixa a escala fede­ral va pre­ce­dit dels que va regis­trar al març en els comi­cis regi­o­nals de Renània-Pala­ti­nat i Baden-Württem­berg, a l’oest i al sud del país. Scholz és el favo­rit. Però pre­ci­sa­ment la feblesa en què ha que­dat Lasc­het és el que porta aquest líder tren­cat a pre­sen­tar resistència. Des de Bavi­era es van sen­tir ahir les pri­me­res veus que dema­na­ven el cap de Lasc­het. La Unió Soci­al­cris­ti­ana bava­resa (CSU), el par­tit ager­ma­nat de la Unió Cris­ti­a­no­demòcrata (CDU) de Lasc­het, es tor­nava a com­por­tar com un rival.

Però el can­di­dat con­ser­va­dor no es va fer enrere. Men­tre no aban­doni la lluita per la can­ce­lle­ria, con­ti­nua dem­peus. I Lasc­het acos­tuma a sor­tir-se amb la seva, com va demos­trar en impo­sar-se al bavarès Markus Söder en la lluita per la desig­nació com a can­di­dat. Els par­tits grans, cada cop més petits, recla­men aquesta mena de dret natu­ral a ser el següent can­ce­ller.

Des dels petits, cada cop més enva­len­tits, ja es tre­ba­lla pen­sant en la futura con­dició de socis de govern. Els Verds, amb un 14,8%, el seu màxim històric, i el Par­tit Libe­ral (FDP), esta­bi­lit­zat en un 11,5%, volen començar a par­lar entre ells per mirar amb qui els interessa anar. Una situ­ació inversa a la tra­di­ci­o­nal, en què són els ano­me­nats majo­ri­ta­ris els que van a bus­car els ali­ats que neces­si­ten.

“Semàfor” o “Jamaica”

La pri­mera opció, des del punt de vista matemàtic, és l’ano­me­nada coa­lició “semàfor” –ver­mell, groc i verd–, els colors iden­ti­fi­ca­tius de l’SPD, l’FDP i els eco­lo­gis­tes. La segona seria la bate­jada com a “Jamaica” –negre, groc i verd–, els colors de la ban­dera d’aquest país i de la CDU-CSU, libe­rals i eco­lo­gis­tes. Tot­hom sap que, si tot falla, queda la “groko” –Grosse Koa­li­tion, ‘gran coa­lició’–. Però ningú no en vol ni sen­tir a par­lar. De moment.

lunes, 27 de septiembre de 2021

Scholz cumplió

 

Continua la baralla



Com acos­tuma a pas­sar quan no hi ha una majo­ria clara, el resul­tat de la nit elec­to­ral pre­sen­tava un pano­rama sem­blant al del dia abans, quan encara estàvem en cam­pa­nya: tant Olaf Scholz com Armin Lasc­het recla­ma­ven per al seu par­tit l’encàrrec de for­mar el següent govern. Scholz, des de la posició d’una soci­al­de­mocràcia que ja no arros­sega el següent rècord a la baixa, sinó que puja. Lasc­het, des de la del líder que ha sal­vat els mobles, però al cap­da­vant d’un par­tit que ha regis­trat una cai­guda de vots sag­nant.


La fi de l’era Angela Merkel es pre­senta amarga per als con­ser­va­dors. La CDU/CSU ha cai­gut més de vuit punts res­pecte al 32,9% obtin­gut el 2017. El per­cen­tatge d’ales­ho­res va obli­gar la can­ce­llera a nego­ciar una nova gran coa­lició des d’una posició de feblesa, que ni tan sols l’encara més greu enfon­sa­ment soci­al­demòcrata –un 20,5%, fa qua­tre anys– podria alleu­ge­rir.


Ara es tro­ben en posició inversa. Els soci­al­demòcra­tes han remun­tat i els con­ser­va­dors han cai­gut a un mínim que fa pocs anys hau­ria sem­blat impos­si­ble.


També això és part del lle­gat de Merkel. La líder del con­sens, acos­tu­mada a sor­tir-se amb la seva a escala glo­bal i euro­pea, no va acon­se­guir un suc­ces­sor a mida. Lasc­het va con­ver­tir-se en can­di­dat després de mol­tes bara­lles inter­nes. Ja en cam­pa­nya no ha gua­nyat en cre­di­bi­li­tat, ans al con­trari.


És cert que Merkel ha arri­bat a la fi del seu man­dat molt ben valo­rada. Sigui perquè s’ho mereix o perquè se l’ha sobre­va­lo­rat, ho dirà la pers­pec­tiva del temps. De moment, i mal­grat els elo­gis gene­ra­lit­zats entre els comen­ta­ris­tes polítics, espe­ci­al­ment des de fora d’Ale­ma­nya, al país es té la sen­sació que el “sis­tema Merkel” està esgo­tat.

Men­tre l’Europa del sud ha acon­se­guit, a poc a poc, alli­be­rar-se de la tena­lla de l’aus­te­ri­tat impo­sada des de Berlín, Ale­ma­nya con­ti­nua com­por­tant-se com un país indus­tri­al­ment ric, però que viu com si fos pobre. La pandèmia va reva­lo­rar Merkel com la líder sòlida en uns moments en què ningú sabia on aga­far-se. L’ha afa­vo­rit la com­pa­ració amb la medi­o­cri­tat o les negligències d’altres líders inter­na­ci­o­nals. Però al mateix temps les res­tric­ci­ons i els can­vis en la vida diària impo­sats per la Covid-19 van dei­xar al des­co­bert els dèficits infra­es­truc­tu­rals d’un país gover­nat durant aquests setze anys per un bloc con­ser­va­dor obses­si­o­nat pel crei­xe­ment econòmic i l’expor­tació, men­tre el ciu­tadà con­ti­nua bara­llant-se amb una xarxa d’inter­net anti­quada i un sec­tor ter­ci­ari impropi d’una potència indus­tri­a­lit­zada.

Merkel dei­xarà el poder després d’haver reco­ne­gut que Ale­ma­nya no ha estat a l’altura dels com­pro­mi­sos climàtics adqui­rits, l’altra qüestió que ha impa­ci­en­tat el ciu­tadà i molt espe­ci­al­ment la gene­ració més jove. Les bones parau­les i l’espe­rit de con­sens no ama­guen l’immo­bi­lisme i la falta d’impul­sos envi­ats per la seva gran coa­lició tant dins del país com a Europa. Ha estat una Mutti (‘mama’, com se l’ano­mena) que ens ha estal­viat mals pit­jors o fins i tot l’infern, però que no ens ha dei­xat bellu­gar.

Són molts els ale­manys que es volen eman­ci­par d’aquesta Mutti. I Europa neces­sita una Ale­ma­nya dinàmica, valenta, que no alen­teixi deci­si­ons, que no tri­gui mesos a tenir un nou govern i que, encara que sigui de tant en tant, aporti visi­ons.

Poniendo orden

Alemania reestructura su tablero político mientras busca el nuevo canciller

Gemma Casadevall





Berlín, 27 sep (EFE).- El resultado electoral en Alemania ha alterado el tablero del país de mayor peso político y demográfico de Europa, al que compete ahora reflexionar sobre su liderazgo tras el periodo bajo el signo del consenso de una Angela Merkel en retirada.
El puntal de la política exterior alemana sigue siendo la fidelidad "a una Europa fuerte" y las "buenas relaciones transatlánticas", indicó hoy el socialdemócrata, Olaf Scholz, sin cantar aún victoria.
Su Partido Socialdemócrata (SPD) fue la fuerza más votada, con un 25,7 %, y además subió 5,2 puntos respecto a 2017. Pero su ventaja es en términos porcentuales discreta, ya que el bloque conservador CDU-CSU de Armin Laschet se quedó en el 24,1 %.
Mientras Scholz lidera un partido en repentino ascenso, a Laschet le ocurre lo contrario. Su bloque cayó 8,9 puntos respecto a 2017, hasta quedar en un porcentaje inimaginable en la formación de Konrad Adenauer, Helmut Kohl o Merkel.
Ni de Scholz ni de Laschet se esperan giros respecto a las líneas maestras de la política exterior marcadas desde Adenauer. Pero si algo más de visión o ambición, tras el liderazgo de pasos cortos y consenso de Merkel.
 
UN SPD QUE SALE DE MÍNIMOS

Scholz representa el ascenso tras dos décadas de ir de un récord a la baja al siguiente. El candidato y aspirante a canciller evita todo signo triunfalista, inclusive en este día después de una noche electoral que empezó en empate y acabó en despegue.
Ello responde no solo a su carácter -se le suele tachar de aburrido-, sino a la prudencia tal vez adquirida en sus cuatro años de vicecanciller junto a la cautelosa Merkel.
El SPD podía festejar este lunes su resultado en las generales, además de su victoria en las regionales celebradas también ayer en Berlín y en el "Land" de Mecklenburgo-Antepomerania (este).
Scholz podría convertirse en el noveno canciller de la República Federal de Alemania (RFA); Berlín tendrá su primera alcaldesa, la socialdemócrata Franziska Giffey, y en el "land" del este fue reelegida con un 40 % su correligionaria Manuela Schweig. Pero el cambio de registro hacia la euforia aún deberá esperar.

HORAS AMARGAS CONSERVADORAS

Laschet arrastró a su partido al peor resultado de su historia. Pero no todo puede atribuirse a la designación como candidato de un líder poco convincente.
De la sucesión ordenada que quiso organizar Merkel al anunciar su retirada, en 2018, se pasó un primer fracaso de la "elegida" -la leal Annegret Kramp-Karrenbauer, incapaz de ejercer como líder- y luego a una pelea de gallos entre sus alas centrista y derechista.
La CSU bávara pasó de dudar de Laschet a aparentar que cerraba filas en torno al candidato. Merkel, de querer mantenerse neutral a entrar en el último momento en campaña para evitar el hundimiento.
El año electoral alemán había empezado mal para la CDU en los "Länder" de Renania Palatinado y Baden-Württemberg. Laschet llevaba apenas dos meses al frente de la CDU.

VERDES Y LIBERALES, NI TAN LEJOS

El día después amaneció con Scholz y Laschet disputándose la cancillería y los Verdes y el Partido Liberal (FDP) convertidos en piezas claves de ambos para lograrlo. De rivales, en tanto que respectivos aliados "naturales" del SPD o la CDU/CSU, pasaron a buscar caminos de acercamiento por cuenta propia.
Los Verdes sacaron su máximo histórico -un 14,8-, pero por debajo de las expectativas de marzo, cuando los sondeos colocaron a Annalena Baerbock rumbo a la Cancillería.
Baerbock y el copresidente del partido, Robert Habeck, representan a la línea pragmática de los verdes. La ausencia del ala más izquierdista facilitará el diálogo con el partido apodado "de los sueldos altos", por su cercanía con el mundo empresarial.

LA ULTRADERECHA, ESTANCADA Y PELIGROSA

La ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) quedó en un 10,3 %, dos puntos menos que en 2017, cuando se convirtieron en la primera fuerza de su espectro con escaños en el Bundestag.
Están descartados como socios en cualquier coalición. Pero sigue siendo un partido efervescente en el este del país, en dos de cuyos estados -Turingia y Sajonia- defendieron su posición de primera fuerza, por encima del 20 %.

LA IZQUIERDA, SALVADA IN EXTREMIS

El único partido que aceptó de forma totalmente sincera su derrota fue La Izquierda, que se habría quedado fuera del Parlamento con un 4,9, de no ser por las tres victorias de distritos que le dan acceso a la cámara incluso quedando por debajo del mínimo del 5 %.
"Es un golpe muy duro. Hubo factores externos, pero tenemos que replantearnos el futuro", afirmó Janine Wissler, candidata y líder del partido.
Por "factores externos" se refería a la campaña desde la CDU/CSU contra un hipotético tripartito con SPD y Verdes, ya que Scholz no descartó lo que para los conservadores era "un peligroso componente postcomunista" al frente a la primera potencia europa. EFE
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(foto)

domingo, 26 de septiembre de 2021

A las 18.01

Mobilitzats fins al final