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sábado, 11 de enero de 2025

Un gran sábado

La batalla campal ultra y el pulso por la cancillería dan el pistoletazo de salida a la campaña alemana



Manifestación contra el mitin del partido de ultraderecha AfD en el este de AlemaniaVer galería

Comienzan las manifestaciones contra el mitin del partido de ultraderecha AfD en el este de Alemania / AP_Jan Woitas
  Gemma Casadevall
Berlín 11 ENE 2025 

La ratificación de Olaf Scholz como aspirante socialdemócrata a la reelección, la apuesta de la oposición conservadora por la reactivación de una Alemania en recesión y la batalla campal entorno a un congreso ultra marcaron el pistoletazo de salida de la campaña electoral alemana. A seis semanas de los comicios generales, el canciller Scholz y su rival del bloque conservador, Friedrich Merz, defendieron sus propuestas en formatos ordenados, mientras la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) entronizaba a su líder Alice Weidel en un tumultuoso congreso, que arrancó con horas de retraso por los bloqueos de la llamada ‚resistencia antifascista‘.

Scholz, la moderación en pos del milagro

"Contra los radicalismos" y "por la experiencia frente a la reedición de fórmulas caducas": con estas recetas esenciales, más la defensa de la Alemania de hoy como país integrador, donde uno de cada cuatro ciudadanos tiene raíces extranjeras, se lanzó Olaf Scholz en busca del milagro. Es decir, su reelección como canciller, pese a que los sondeos le sitúan en tercera posición, tras el bloque de Merz y la AfD de Weidel. "Lo mejor para nuestro país es que Scholz siga como canciller", afirmó la líder del 'Land' de Mecklenburgo-Antepomerania Manuela Schwesig, ante el congreso orientado hacia los comicios del 23 de febrero. Ese es el ánimo que el SPD busca transmitir, frente a los "tiempos revueltos" que, recordó Scholz, vive el mundo. Sea por la guerra en Ucrania, por el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump o por el probable acceso al poder en Austria de los ultras, con el apoyo conservador.

Scholz logró su ratificación por amplísima mayoría, en voto a mano alzada, como representante de la moderación y de la experiencia de gobierno que no tiene Merz ni siquiera a escala regional. "Luchemos por la victoria", afirmó Scholz, quien en 2021 ascendió al poder tras dar la vuelta a los sondeos en contra. Entonces se le identificaba como la continuidad respecto a la conservadora Angela Merkel, de quien fue ministro de Finanzas. Ahora se presenta como la opción centrista frente a los recortes sociales que plantea Merz. A escala internacional, es un contrapeso frente a Trump y su asesor Elon Musk, el 'multimillonario ególatra' que apoya a la ultraderecha, según el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Lars Klingbeil.

La plana mayor socialdemócrata y sus ministros ratificaron su fe en la remontada en el congreso, donde transmitieron por videomensajes su apoyo al canciller líderes europeos, como el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez. Entre los delegados se respiraba cierto realismo: "No hablemos de milagro, sino de luchar por el mejor resultado posible para neutralizar la polarización", comentaba a este diario Franz Maget, veterano luchador y líder del SPD en Baviera, el ‚Land‘ más conservador del país.

Merz, estandarte de la reactivación económica

El giro de la derecha moderada austríaca, que de negar todo apoyo a los ultraderechistas ha pasado a negociar una coalición comandada por el radical Herbert Kickl, ha puesto a los conservadores alemanes a la defensiva. Merz, el más probable próximo canciller según los sondeos, jura día a día que con él no habrá una alianza semejante. "Doy mi palabra de que con nosotros no habrá ninguna cooperación, en ningún formato, con la derecha radical", ratificó, desde Hamburgo, donde su Unión Cristianodemócrata (CDU), celebrababa este sábado un cónclave para fijar su estrategia electoral, en paralelo al congreso del SPD.

El punto fuerte de Merz, exrival histórico de Merkel entre los conservadores, es el compromisó de impulsar la recuperación de una Alemania "desballestada por el peor ministro de Economía de su historia", insiste. Alude así al verde Robert Habeck, titular de Economía en la coalición de Scholz, al que responsabilizan los conservadores de la recesión que atraviesa la potencia europea.

Para su reactivación, el programa de la CDU y su hermanada Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) proponen alivios fiscales para las empresas y también recortes en los subsidios básicos a los peticionarios de asilo. Forma parte esto último de su línea en política migratoria, que incluye las expulsiones en caliente en las fronteras para frenar la llegada de migrantes irregulares.

Weidel, la confrontación inmune a las mentiras


El contrapunto a las ordenadas reuniones de dos formaciones rivales, pero que se ha comprometido a una campaña limpia y sin insultos, eran las imágenes del poderoso operativo antidisturbios desplegado en Riesa, en Sajonia. El congreso de la AfD en esa ciudad sajona, feudo del neonazismo alemán, había concentrado desde la madrugada anterior a miles de manifestantes y militancia de la llamada ‚resistencia antifascista‘. La sarta de mentiras difundidas unos días antes por la candidata ultraderechista Weidel en su chat en X con Elon Musk, donde llegó a calificar de „comunista“ a Adolf Hitler, dio alas a las protestas de quienes quieren plantar cara a toda costa al ímpetu ultra.

Las imágenes de agentes antidisturbios con perros adiestrados, uno de ellos lanzando a su can sobre uno de los manifestantes que bloquearon los accesos al congreso, empezaron a circular por los medios desde primeras horas de la mañana. Los letreros de "no queremos nazis" se repartían por toda esa ciudad de provincias de 29.000 habitantes. El congreso empezó con retraso, lo que sirvió a Weidel, que asimismo tuvo dificultades para llegar al recinto, para presentarse como 'víctima'. Sostuvo, como suele hacer en sus intervenciones, que quienes les plantan cara son los auténticos "enemigos de la democracia" o "nazis vestidos de rojo"..

Son situaciones ritualizadas, tanto los bloqueos a sus congresos como la carta del victimismo, que esgrime la ultraderecha frente a los cortafuegos parlamentarios o las batallas campales que desata su presencia. Weidel fue ratificada como candidata por aclamación y sin fisuras, tras prometer que, de alcanzar el poder, echará abajo las torres eólicas y que el gas ruso volverá a llegar a Alemania por el Báltico.

jueves, 9 de enero de 2025

Elon, Alice y los algoritmos


Musk consuma su desafío en Alemania con un chat con la ultra Weidel sobre el "comunista" Hitler



La líder ultra Weidel se prepara para su entrevista con Elon Musk. / AP / KAY NIETFELD
  Gemma Casadevall
Berlín 09 ENE 2025 

Un chat entre dos amigos, con risitas cómplices, sosteniendo que Adolf Hitler fue "comunista" y que el antisemitismo es territorio "de la izquierda": con este tipo de distorsiones y mentiras, se desarrolló el esperado chat en X Space entre el magnate Elon Musk y la líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. Es decir, el único partido que, para el asesor del presidente electo Donald Trump, puede "salvar a Alemania", actualmente en segunda posición en intención de voto ante las elecciones generales del próximo 23 de febrero.
El chat tuvo un pico de audiencia sobre los 210.000 seguidores, en formato audio e íntegramente en inglés, más orientado hacia Estados Unidos que a Alemania. De antemano había levantado ampollas entre el espectro parlamentario germano, en Bruselas y en París. Los contenidos de la conversación rozaron lo insoportable, por las dimensiones de la capacidad de tergiversación de ambos, pero sobre todo por su potencial impacto en la campaña, en manos del dueño de X y Space.
"Honestamente, la AfD es el único partido que protege a los judíos en Alemania", aseguraba Alice Weidel, tras esquivar preguntas sobre la situación en Israel -"es muy complicado", dijo-, mostrar comprensión hacia Benjamin Netanyahu y su admiración hacia Donald Trump. Musk le refrendaba su respaldo y aprovechaba algún que otro hueco para hablar de aliens, de Marte y del universo.
El chat en Space X se desarrolló de acuerdo a lo esperado, entre dos manipuladores desatados y dispuestos a dar la vuelta a la historia tanto de Alemania como a los objetivos de la ultraderecha europea que respalda Musk. Weidel arremetió contra Angela Merkel, a la que responsabiliza de la "descontrolada invasión" migratoria llegada a Alemania, del sistema educativo a su juicio nefasto y también del adiós a la energía atómica. Al Gobierno del canciller Olaf Scholz apenas se refirió, tal vez por puro menosprecio o porque consideró que la última figura política de relevancia en Alemania a la que se conoce en EEUU es Merkel. Dibujó una Alemania colapsada por la burocracia, donde los jóvenes no pueden aprender nada y donde se "tira el dinero por la ventana" para atender a la migración.
Los tentáculos de Musk en la campaña alemana
"Solo la AfD puede salvar Alemania", con esta frase, referida a la AfD, Musk empezó a azuzar la campaña electoral hace unas semanas, a través de una columna publicada por el poderoso grupo mediático Axel Springer. El líder del bloque conservador, Friedrich Merz, al que los sondeos ven como próximo canciller, lo catalogó de "injerencia" sin precedentes, por proceder del asesor designado por Trump.
El Gobierno alemán trató de responder con serenidad al provocador apoyo de Musk al partido que representa, como parte de la derecha radical europea, al trumpismo continental y, a la vez, con fuertes vínculos con el Kremlin. Mientras su ministro de Economía y candidato de los Verdes, Robert Habeck, calificaba de "intolerables" los manejos del magnate, Scholz aseguraba que lo mejor era tomarlos "con calma". Habeck, además, ha instado a Musk a revelar sus algoritmos, para calibrar su capacidad para manipular una campaña electoral.
El canciller y candidato socialdemócrata ha capeado con sangre fría los insultos de Musk, que le ha calificado de "loco". En realidad, el más agraviado fue el conservador Merz, ya que Musk colocó su columna de apoyo a la AfD en el dominical del diario 'Die Welt'. Es decir, un medio del grupo Springer, que desde tiempos del canciller Helmut Kohl fue territorio amigo a la derecha que ahora dirige Merz.
El estupor ante el apoyo de Musk a la AfD han ido más allá de Alemania. Desde la UE se ha criticado la injerencia del aliado de Trump. Más categórico fue el presidente francés, Emmanuel Macron, que acusó al sudafricano de integrar una "internacional reaccionaria".

sábado, 7 de diciembre de 2024

Depredadora Alice


Los ultras alemanes se lanzan a por la Cancillería comandados por la Weidel más tóxica



La candidata de la formación ultra Alternativa por Alemania (AfD), Alice Weidel, en una rueda de prensa en Berlín, este sábado. / CLEMENS BILAN / Efe / Epa
Gemma Casadevall

"Éramos un país próspero, con una industria puntera, ahora a Alemania se la desprecia a escala internacional (…) Dejaron entrar a millones de migrantes irregulares, entre ellos delincuentes, violadores y asesinos (…) El Estado devora las libertades de los empresarios y del ciudadano": con consignas como esta se lanzó a la lucha por la Cancillería alemana Alice Weidel, la líder de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). "Es un día histórico. Once años después de su creación, la AfD tiene su primera candidata a la Cancillería", aseguró el copresidente del partido, Tino Chrupalla, tras anunciar que la cúpula había designado por unanimidad a Weidel como candidata para las elecciones anticipadas del 23 de febrero.

Es una candidatura sin perspectivas. La AfD ocupa la segunda posición en intención de voto, con un 18%, pero el resto del espectro parlamentario la rechaza como aliada. Está categóricamente descartada también por el líder del bloque conservador opositor, Friedrich Merz, al que se le pronostica el primer puesto con un 33% de los votos.

Lanzar a Weidel como candidata a la Cancillería es un desafío, que sirve de pantalla difusora para un partido que nació como formación euroescéptica y que ha mutado al radicalismo xenófobo. A causa de su extremismo está aislada del resto de la extrema derecha europea, tanto el grupo de los Conservadores y Reformistas de la italiana Giorgia Meloni como los Patriotas por Europa del húngaro Víktor Orbán, la francesa Marine Le Pen y el neerlandés Geert Wilders. Pero para Weidel, su partido está destinado a devolver "las libertades y la prosperidad a Alemania y a los ciudadanos alemanes".

Weidel, líder de la AfD desde 2017, pasa de puntillas sobre ciertas contradicciones personales, como el hecho de comandar un partido homófobo viviendo ella abiertamente su homosexualidad -"forma parte mi esfera privada (...) no dejaré que se inmiscuyan en ellas absurdidades y políticas de género", respondió, en la rueda de prensa donde lanzó su candidatura-. O como el hecho de definirse como patriota pero residir en Suiza -"tengo doble residencia y ahí vive mi familia", afirmó, respecto a su mujer y las hijas que comparte con esta-.

Iniciativa tardía para su prohibición

La nominación de Weidel deberá ser ratificada por el congreso de la AfD del próximo 11 de enero. Su anunció concentró a un par de centenares de manifestantes ante la sede del partido, en un desabrido barrio del extrarradio berlinés. Ahí hicieron oír sus protestas las llamadas Abuelas contra la Ultraderecha", colectivos LGTBI y grupos que reclaman la prohibición de inmediata del partido.

"Sí, actuamos tarde. Pero nos mueve la convicción de que debe solicitarse la prohibición de un partido en cuyo interior hay posiciones rayanas al nazismo", explicó a este diario Marcus Wanderwitz, diputado del bloque conservador de Merz, en un encuentro con medios extranjeros. Wanderwitz ha impulsado una iniciativa para solicitar la prohibición de la AfD al Tribunal Constitucional. Respaldan su petición casi 150 diputados de prácticamente todo el espectro del Bundestag (cámara baja), con un total de 736 escaños. Aspira a que se vote su propuesta dentro de la presente legislatura. En caso de que no sea posible, considera‚ técnicamente fácil recuperarlo a la siguiente. "No importa quién lidere el próximo gobierno. La AfD le combatirá igual, porque su objetivo es destruir el orden democrático", asegura.

Los obstáculos para una prohibición son "altos, pero no insuperables", explica. En la historia de la República Federal de Alemania (RFA) solo prosperaron las ilegalizaciones del Partido Comunista y del sucesor del NSDAP nazi, ambas en los años 50. En cambio, fracasó la del neonazi Partido Nacional Democrático (NPD), en 2017, por considerar el TC que era demasiado minoritario para poner en peligro el orden constitucional.

La AfD sí tiene ahora fuerza suficiente, por sus escaños en el Bundestag y en las cámaras regionales. Ha avanzado además hacia un radicalismo extremo, según Wanderwitz. "Hay muchos (Björn) Höcke en su interior", apunta el diputado, en alusión al cabecilla más extremista y líder en el 'land' de Turingia, donde la AfD fue primera fuerza en los últimos comicios regionales. „Están en disposición de ejercer el bloqueo parlamentario", recordó, en alusión a la cláusula por la que un partido que supere el 30% de los votos puede vetar leyes que precisan la aprobación por una mayoría de dos tercios de la cámara.

Wanderwitz no se presentará a las próximas generales por su estado, Sajonia. Tanto él como su mujer, la asimismo diputada conservadora Yvone Magwas, vienen sufriendo las amenazas de la ultraderecha hasta su ámbito familiar. En su decisión ha influido aparentemente el poco respaldo recibido desde su partido y especialmente por parte de su líder, Merz. "Hemos luchado muchos años. Ahora les corresponde a otros tomarnos el relevo", afirma.

martes, 26 de noviembre de 2024

Armando el puzzle electoral

SPD y CDU y el objetivo de pescar en el caladero extremista



Gemma Casadevall

Quince días después del colapso de la coalición de Olaf Scholz, Alemania ya ha fijado quienes los candidatos de los principales partidos para los comicios anticipados del 23 de febrero próximo. A tres de ellos se les identifica como del centro político: el socialdemócrata Scholz, el líder del bloque conservador Friedrich Merz o el verde Robert Habeck. Frente a ellos, dos líderes del extremismo parlamentario, la ultraderechista Alice Weidel y la izquierda populista de Sahra Wagenknecht.
La lucha de Merz, el próximo canciller según los sondeos, no se orienta tanto a recuperar votos del centrismo que representó Angela Merkel. Su estrategia incluye recuperar al electorado antiasilo. El rechazo de Scholz a entregar sus misiles Taurus a Ucrania o su disposición a dialogar con Vladímir Putin apunta a un afán por atraerse al electorado contrario a los suministros de armas a Kiev, sea por temor a Moscú o por un nuevo pacifismo.

Scholz, a por un muy improbable segundo mandato

El canciller fue designado este lunes por unanimidad de su cúpula como candidato del Partido Socialdemócrata (SPD). Se buscó así dar una imagen de cohesión, algo forzada. Su popular ministro de Defensa, Boris Pistorius, había renunciado la semana pasada a ser él quien liderase la socialdemocracia. Los sondeos apuntaban a un mayor respaldo para el vital ministro frente al apático canciller: un 60% de los ciudadanos veían a Pistorius más apto que a Scholz para buscar la remontada. Con su renuncia, se zanjó un dilema interno que dañaba al partidp. Pero pese a la exhibición de unidad, el SPD sigue clavado en una intención de voto del 15%.
Scholz se sitúa entre los aliados occidentales que exasperan a Volodímir Zelenski con su lentitud en la toma de decisiones. Alemania es el segundo contribuyente tras EEUU a la ayuda a Kiev, con un volumen de 7.100 millones de euros solo este 2024. Pero tardó lo suyo en dar luz verde al envío de sus tanques Leopard, a sus sistemas de defensa áerea Patriot o IRIS. Ahora Scholz se ha enrocado en el rechazo a entregar los misiles de largo alcance Taurus. Contraría así la opinión tanto a Kiev o sus principales aliados occidentales, como a la oposición conservadora y a sus socios verdes, su único puntal en el Gobierno, tras romper con el tercer socio, los liberales. "Haremos todo lo necesario para impedir que la guerra escale a un conflicto entre la OTAN y Rusia", insistió, tras su designación.
Su reciente conversación con Vladímir Putin fue inoportuna a ojos de Francia y otros aliados, porque además poco después el Kremlin anunció la ampliación de la "doctrina rusa" nuclear. Con ello se situó Scholz en un mayor radio de aceptabilidad entre los votantes de la agónica izquierda tradicional y del revitalizado izquierdismo de Wagenknecht. Entre esta nueva izquierda y la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), identificable como prorrusa, representan casi el 50% de los votos en las regionales del este alemán.

Merz, el virtual ganador desmarcado del centrismo



El líder de la CDU, Friedrich Merz, en una sesión en el Busdestag. / CLEMENS BILAN / EFE

"Es ilusorio imaginar que todo se resuelve rechazando a los inmigrantes en la frontera", aseguró estos días la excancillera Angela Merkel, en una entrevista con el semanario 'Der Spiegel', ante el lanzamiento de sus memorias 'Freiheit' ('Libertad'). Criticaba con ello el plan de expulsiones en caliente que defiende el actual líder del bloque conservador, Friedrich Merz, rival histórico de la excanciller. Merkel sigue defendiendo su decisión de mantener las fronteras abiertas durante la crisis migratoria de 2015. Pero esa decisión dio alas a la por entonces recién fundada AfD, ahora catapultada a la segunda posición en intención de voto.
La intención de voto del bloque de Merz está en un 33%, mientras que a la AfD se la sitúa rondando el 19%. La apuesta por las expulsiones del líder de la derecha dicha moderada se produce cuando en toda Europa la ultraderecha está marcando pautas en política migratoria. Hay ahí una búsqueda del voto que se escapó hacia la ultraderecha. Una diferencia marca, sin embargo, la distancias entre el bloque conservador de Merz y otras derechas europeas: en Alemania se mantiene el cordón sanitario contra la AfD. Así fue con la centrista Merkel en el poder; así sigue siendo con el derechista Merz en plena carrera hacia la Cancillería.

Habeck, el nuevo centrismo verde



El ministro de Economía, Robert Habeck / LARISSA SCHWEDES / DPA / EUROPA PRESS

Los Verdes alemanes dejaron atrás el pacifismo de sus orígenes. Con la guerra de agresión sobre Ucrania, el vicecanciller y ministro de Economía, Robert Habeck, ha ido siempre dos pasos por delante de Scholz en lo que al apoyo a Kiev se refiere. Ya como candidato del partido ecologista sostiene que, de seguir su partido en el próximo gobierno, apoyará el envío de los Taurus a Kiev. Habeck ha tenido una deriva errática respecto a Gaza, acorde con el dominante pánico alemán a toda crítica Israel. Pero en lo que concierne a Ucrania no ha tenido dudas. El compromiso con Israel y el miedo a que toda condena a Binyamín Netanyahu sea tachada de antisemitismo ha apartado a los Verdes del voto joven, su razón de ser en sus orígenes. Ahora que maduró, o envejeció, ha ganado apoyos como representante del "ecologismo sensato", como le gusta definirse a Habeck. El líder de los verdes se presenta como un candidato 'cercano', que habla al votante desde la mesa de la cocina de su casa o de la de otros ciudadanos. Trata de romper la imagen de los Verdes como partido de 'acadèmicos' y gente de estudios superiores, ajenos a los problemas reales del resto de la población.
La intención de voto sitúa al partido de Habeck y de la ministra de Asuntos Exteriores, Annalena Baerbock, en un casi empate con el SPD de Scholz. Hasta ahora, los conservadores han descartado a los verdes como futuros socios. El argumento de Merz no es solo ideológico: castiga a Habeck con el calificativo de "peor ministro de Economía" de la historia del país. Alemania cerrará 2024 en recesión, por segundo año consecutivo. Habeck argumenta que se debe a la crisis precipitada con la guerra en Ucrania. Recuerda que Alemania cultivó durante décadas la dependencia energética de Rusia, sea bajo Merkel o el socialdemócrata Gerhard Schröder.

Weidel y Wagenknecht, los dos rostros del extremismo



La líder de Alternativa para Alemania (AfD), Alice Weidel. / FILIP SINGER / EFE

La única mujer entre las primeras posiciones de los sondeos es la ultraderechista Alice Weidel, copresidenta de la AfD. No tiene opciones a la Cancillería, pese a ocupar la segunda posición en intención de voto, puesto que el resto del espectro político la descarta como socia. Pero el auge de su formación ha marcado ya la agenda, tanto en la política migratoria como respecto a Ucrania. Basa su campaña en la denuncia del cortafuegos como un "mecanismo antidemocrático" y se erige en el estandarte de lo que califica de auténtico pacifismo. Es decir, la paz entre Moscú y Kiev, bajo una perspectiva similar a la del Kremlin.



La dirigente de la izquierda populista alemana Sahra Wagenknecht. / CLEMENS BILAN / EFE

El otro rostro de mujer es el de Sahra Wagenknecht, en última posición entre las formaciones que quedarán por encima del 5%. Su posición respecto a la política migratoria es restrictiva, sin llegar al radicalismo de la AfD. En el este de Alemania es ya un partido clave para lograr mayorías esquivando a la AfD. Ese es el caso de Turingia, el 'land' donde la ultraderecha quedó en primera posición, pero donde finalmente ha prosperado un gobierno entre conservadores, socialdemócratas y el partido de Wagenknecht. El pacto fue posible tras imponer la formación izquierdista un párrafo, obviamente simbólico porque un 'land' no tiene competencias en Exteriores, contra el estacionamiento de misiles estadounidenses en Alemania.