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sábado, 1 de febrero de 2025

A los pies de Karl

Chemnitz, capital cultural bajo el cabezón de Marx



La cabeza de Marx / Gemma Casadevall



Gemma Casadevall
Chemnitz 01 FEB 2025 8:00

¿Se puede relanzar como capital cultural europea la que fue ciudad modélica del marxismo germano-oriental y ahora es bastión neonazi? ¿Y hacerlo sin caer en el siguiente estigma, el de capital del ‘woke’ institucional? Este es el desafío de Chemnitz, la ciudad del este alemán que bajo el régimen comunista se llamó Karl-Marx-Stadt y donde ahora la fuerza más votada es la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Su plataforma de lanzamiento es el título de ‘capital cultural europea’, que comparte con la eslovena-italiana Nova Gorica. Cuenta con un programa formado por 800 actos, conciertos, 'performances', exposiciones, fiestas en la calle o en sus clubes. También rinde culto a los tesoros almacenados por sus ciudadanos en su garaje-contenedor. Lo hace a través de una exposición fotográfica bautizada como ‘3000Garagen’, que se reparte por comercios de toda la ciudad y que recorre el polivalente microcosmos de unos contenedores donde el coche a menudo acaba desapareciendo entre objetos de todo tipo o se convierte en lugar donde merendar con los vecinos.

El sello de identidad indiscutible es el “Nischel”, como se apoda al ‘cabezón’ de Karl Marx, el busto de 7,1 metros de altura y 40 toneladas de peso que preside esta ciudad de provincias de Sajonia. “Marx es de todos. De los que celebramos aquí la capitalidad europea, de los que bailan fuera y de los que no celebran nada, pero nos abuchean”, comentaba el alcalde de Chemnitz, el socialdemócrata Sven Schulze, en el acto inaugural de su año. Que se sepa, el filósofo y autor de ‘El Capital’ nunca estuvo en Chemnitz. Pero las autoridades de la extinta Alemania comunista, o República Democrática Alemana (RDA), rebautizaron en 1953 la ciudad como Karl-Marx-Stadt y coronaron su centro urbano con la estatua. Ahí se quedó, cuando tras la reunificación alemana recuperó el nombre de Chemnitz.
Cien millones de euros

Es el punto obligado de visita de un programa que arrancó en el Palacio de la Ópera y siguió con un espectáculo luminotécnico a los pies del cabezón. Tiene un presupuesto de unos 100 millones de euros entre fondos públicos y patrocinadores. El propósito, además de divertirse, es llegar al ‘centro de la sociedad’, según sus organizadores, y dar visibilidad a proyectos relacionados con la integración y apoyo a las minorías, contra el racismo, la exclusión o la crisis climática.



Fiestas por la paz / Gemma Casadevall

El ‘Nischel’ apareció en la fiesta inaugural encorsetado entre vallas protectoras y un operativo policial formado por 1.500 agentes. Las calles adyacentes quedaron cortadas al tráfico y sus accesos se blindaron con bloques de hormigón. Se extremaron precauciones a raíz del ataque del pasado diciembre contra el mercadillo navideño de Magdeburgo, otra ciudad del este alemán, donde un psiquiatra saudí perturbado e islamófobo se lanzó con un SUV contra la multitud y dejó seis muertos y dos centenares de heridos.

Unas 80.000 visitantes desfilaron por una ciudad de 250.000 habitantes en su primer fin de semana de capitalidad. Acudió a Chemnitz el presidente del país, Frank Walter Steinmeier, y una amplia representación del gobierno alemán y del ‘Land” de Sajonia. Pero más allá del cordón policial en torno a los grandes actos se respiraba la realidad diaria de esa ciudad.

“No me llames neonazi, llámame nazi”, vociferaba un exaltado ultra, en medio de una manifestación convocada por el grupúsculo de extrema derecha Freie Sachsen, ‘Sajonia Libre’. Le jaleaban varios jóvenes como él, algunos con sudaderas de la marca ‘Thor Steinar’, proscrita en los estadios del este de país por aglutinar a 'hooligans' del espectro neonazi.

Manifestación de neonazis / Gemma Casadevall

Pantalla del desafío ultra

A la más radicalizada ultraderecha le queda corto el término neonazi. Van a los orígenes. Han normalizado el término ‘remigración’, hasta hace poco identificado con las deportaciones masivas en tiempos de Adolf Hitler y ahora parte de la campaña electoral de Alice Weidel, la candidata de la AfD a la cancillería. A pocas semanas de las elecciones generales del 23 de febrero, la AfD ocupa a escala nacional la segunda posición en los sondeos. El primer puesto le corresponde al líder del bloque conservador Friedrich Merz.
La AfD fue el partido más votado en Chemnitz en las elecciones europeas de 2024. A unos 200 metros del monumental cabezón de Karl Marx, una placa en el suelo recuerda una trágica madrugada de agosto de 2018. Todo empezó con una pelea por unos cigarrillos entre un cubano-alemán de 35 años, Daniel H., y un grupo de cuatro hombres, entre ellos un refugiado sirio y un iraquí. Daniel H. murió a cuchilladas.
Unas horas después circulaban por redes sociales mensajes llamando a ‘limpiar las calles’ de extranjeros. Hubo conatos de ‘cacerías humanas’ ultras sobre cualquier persona identificable como inmigrante. Las semanas siguientes, la estatua de Marx se convirtió en punto de confluencia entre manifestaciones de diverso signo y desfiles de los líderes más radicales de la AfD.
El año de capitalidad europea debe servir para liberar a Chemnitz de esos estigmas. Por el centro de la ciudad se escuchan músicas diversas, llamadas a la tolerancia y contra el racismo. Para la ultraderecha local, un despilfarro de fondos públicos al servicio de la ‘agenda woke’.

martes, 22 de octubre de 2024

Palabra de presidente


El presidente austríaco descarta a la ultraderecha, vencedora en las elecciones, para formar gobierno



El presidente austríaco, Alexander Van der Bellen, este martes en rueda de prensa. / MAX SLOVENCIK / DPA / EUROPA PRESS
 Gemma Casadevall

"El pueblo somos todos (...) Y para gobernar se necesita representar al menos al 50 % de los votos, no al 30 %. A Herbert Kickl le rechazan como aliado el resto de los partidos". Con estas palabras, el presidente austríaco, Alexander van der Bellen, justificó este martes el rechazo a encargar la formación del Gobierno al líder de la ultraderechista FPÖ, la fuerza más votada en las elecciones parlamentarias del 29 de septiembre, con casi un 29%.

El resto de las formaciones lo rehúsan por las dudas que plantea en cuanto al respeto al Estado de derecho y la separación de poderes, por sus posiciones antieuropeas y porque su cercanía a Vladímir Putin afecta a la seguridad nacional, afirmó el presidente. Consideran que la cooperación con otros servicios secretos aliados quedaría "sensiblemente limitada" en caso de que Kickl accediera a la cancillería, concluyó Van der Bellen.

"Encargo la formación del gobierno al líder de la segunda fuerza, Karl Nehammer, al que he pedido que inicie de inmediato negociaciones con los socialdemócratas", prosiguió el presidente. El ÖPV del canciller Nehammer obtuvo un 26% de los votos, lo que implicó una caída de más de 11 puntos, mientras que la ultraderecha de Kickl se disparó 12 puntos por encima de sus resultados anteriores. Los socialdemócratas quedaron en tercera posición con un 21%. Los posibles futuros coaligados sumarán 92 escaños, uno por encima de la mayoría.

Van der Bellen, originario de los Verdes pero formalmente independiente, avanzó la noche electoral que solo encargaría la formación de gobierno a quien tuviera el respaldo de una mayoría parlamentaria. Kickl también advirtió entonces que hacerlo a favor de Nehammer sería favorecer una "coalición de los perdedores". El presidente austríaco emplazó a todas las formaciones a negociar entre ellas en busca de la mayoría e inició asimismo consultas con todos los líderes. El resultado es el encargo a Nehammer, a dos días de la sesión constituyente del nuevo Parlamento nacional, donde por primera vez el FPÖ tendrá mayor grupo parlamentario.

Posiciones inamovibles

Las posiciones de unos y otros en estas semanas han sido inamovibles. Nehammer ha ratificado que no entrará en un gobierno liderado por Kickl, lo mismo que socialdemócratas, verdes y liberales de NEOS. El líder ultraderechista ha calificado este cortafuegos de "antidemocrático", pero tampoco ha presentado la opción de hacerse a un lado en busca de un consenso. No ha seguido ahí el precedente marcado en Países Bajos por Geert Wilders, líder del ultraderechista Partido de la Libertad (PVV), la fuerza más votada en los comicios celebrados hace un año. Ante el rechazo de sus virtuales aliados, Wilders renunció a cualquier puesto en el Gobierno, pero a cambio su partido se ha convertido en la fuerza dominante del Ejecutivo que dirige el independiente Dick Schoof.

El FPÖ de Kickl logró su victoria con una campaña basada en su propósito de hacer de Austria una "fortaleza" contra la inmigración irregular y de suspender el derecho al asilo. Es un partido prorruso, euroescéptico y xenófobo, que comparte grupo parlamentario en la Eurocámara con el ultranacionalista húngaro Viktor Orbán, el mejor aliado de Putin dentro de la Unión Europea (UE).

lunes, 26 de agosto de 2024

A la desesperada

Scholz promete acelerar las deportaciones tras los fallos revelados por el atentado de Solingen



El canciller alemán, Olaf Scholz, durante la visita que ha realizado este lunes a Solingen. / HENNING KAISER / AP
 Gemma Casadevall

"Fue terrorismo, terrorismo contra todos nosotros (…) Siento ira y rabia hacia los islamistas. Algo así no puede volver a ocurrir", aseguró este lunes el canciller alemán, Olaf Scholz, desde la plaza de Solingen donde el pasado viernes tres personas murieron apuñaladas por un presunto 'soldado' de Estado Islámico (EI). Que alguien como el autor confeso del atentado, un sirio de 26 años, siguiera en el país tras frustrarse su expulsión es una de las cosas que no deben volver a suceder. En primer lugar, porque esas personas seguirían vivas. En segundo, porque el caso de Assi al H. refleja el cúmulo de obstáculos burocráticos, errores o negligencias que complican el plan anunciado hace meses por Scholz para las "deportaciones a gran escala" de refugiados radicalizados, migrantes irregulares que cometan delitos graves o los que no cumplen los requisitos para poder quedarse en el país.
Assi al H. está en prisión desde el domingo "por orden de la Fiscalía General", recordó Scholz. La justicia actuará "con rigor" sobre él.

Instrumentalización ultraderechista

Junto al impacto causado por su atentado, están sus repercusiones políticas a una semana de la serie de elecciones regionales del este en que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) podría alzarse como fuerza más votada, por primera vez en su historia. En Turingia, el 'Land' donde se da por segura la victoria de la AfD, empezó a extenderse el lema "Höcke o Solingen". Aluden a su líder, Björn Höcke, cabecilla del ala radical de la AfD y aspirante a alcanzar el poder en su feudo.
El socialdemócrata Scholz compareció en Solingen acompañado del primer ministro de Renania del Norte-Westfalia (RNW), Hendrik Wüst, de la Unión Cristianodemócrata (CDU). Exhibieron así sentido de Estado ante una tragedia en la que cada estamento político tiene su parte de culpa. El Gobierno de Scholz, porque sigue sin avanzar hacia las expulsiones a gran escala. El de Wüst, porque los fallos que facilitaron a Assi al H. seguir en el país ocurrieron bajo la competencia de las autoridades de su región. El autor confeso del atentado ingresó como refugiado en Alemania en 2022 procedente de Bulgaria. Tenía fecha para procederse a su entrega a las autoridades búlgaras, pero se las arregló para no estar localizable ese día en su centro de acogida. No hubo una segunda citación y meses más tarde se le concedió la protección subsidiaria.
Así de fácil se puede esquivar en Alemania una orden de expulsión, clama ahora la AfD. Tanto desde el tripartito entre socialdemócratas, verdes y liberales de Scholz como desde el bloque conservador se recuerda que no hay soluciones fáciles a problemas complejos, como pretenden los ultras. En 2023 se practicaron 16.430 expulsiones, un aumento respecto a las 12.945 de 2022. Para el presente año se prevé otro incremento, esta vez del 30 % --en el primer trimestre sumaron ya 6.300--. El total de personas que deberían abandonar Alemania se estima en 243.000, aunque un 80% de ellas probablemente permanecerán en situación de 'toleradas' por razones humanitarias u otros motivos. Las deportaciones "a gran escala" previstas por Scholz quedarían sobre las 50.000. Nada que ver con el objetivo de "remigración" de millones de ciudadanos de origen extranjero que busca el neonazismo.
Tampoco es practicable el plan del jefe de la oposición conservadora, Friedrich Merz, de no admitir a más sirios ni afganos. Merz lanzó esta propuesta el domingo, tras la detención de Assis al H. Poco después se le recordó desde la CDU del 'Land' de RNW que no es jurídicamente posible y que contraviene tanto la Convención de Ginebra sobre Asilo como la Constitución alemana. En Alemania viven cerca de un millón de sirios, mayoritariamente llegados desde la crisis de refugiados de 2015, además de medio millón de afganos.

La lección de Solingen

En medio de la conmoción por el atentado del viernes, en Solingen han dominado las muestras de dolor por las víctimas pero también las alertas contra la ultraderecha. A una convocatoria de las juventudes de la AfD acudieron el domingo unas 30 personas, a las que les salieron al paso centenares de contra manifestantes.
Solingen no es el este de Alemania. Es una ciudad traumatizada por el atentado racista cometido en 1993. Cinco turcas, entre ellas tres niñas de 12, 9 y 5 años, murieron mientras dormían en el incendio de una vivienda provocado por cuatro neonazis, tres de ellos adolescentes. El nombre de la ciudad seguía asociado a esa tragedia, a la que se ha sumado ahora el atentado reivindicado por EI.

domingo, 25 de agosto de 2024

Del Solingen de los Genc al Solingen de Issa

La Fiscalía decreta prisión para el autor del atentado de Solingen 


El autor confeso del atentado de Solingen es trasladado en helicóptero a Karlsruhe para ser interrogado por el fiscal general. / ULI DECK / DPA / AP
 Gemma Casadevall

La Fiscalía General alemana decretó el ingreso en prisión del sirio de 26 años que se ha confesado autor del atentado terrorista a cuchilladas de Solingen, mientras se investigan sus vínculos con el Estado Islámico (EI), la red yihadista que anoche se atribuyó la autoría. El detenido había entrado en Alemania en 2022 y quedó el sábado detenido como presunto autor del ataque a cuchilladas contra una fiesta popular en que murieron tres personas y quedaron heridas otras ocho, cinco de las cuales de gravedad.
Se sospecha que su propósito era “matar al mayor número posible de personas que, desde su perspectiva, son infieles”. Con ese objetivo, apuntó con su cuchillo y lo clavó "directamente al cuello, a la espalda y al pecho" de los asistentes la llamada "Fiesta de la Diversidad", según un comunicado de la Fiscalía. Anteriormente se había avanzado que la investigación está "analizando intensamente" su participación en el atentado.
Al detenido se le investiga por los presuntos delitos de asesinato triple, intento de asesinato múltiple y militancia en EI. Ha sido identificado por los medios alemanes como Issa al H., recibía protección subsidiaria desde 2023 por proceder de una región en guerra. Las autoridades no tenían hasta ahora indicios de comportamientos radicales o conexiones con el yihadismo.
Según el semanario "Der Spiegel", el sospechoso debería haber sido entregado en junio 2023 a Bulgaria, país por el que ingresó en territorio de la UE y al que correspondía su acogida por el Acuerdo de Dublín. Las autoridades búlgaras dieron luz verde, pero cuando iba procederse a su entrega desapareció de su centro de refugiados. Expiró el plazo previsto para su expulsión y obtuvo la protección subsidiaria.
Estas informaciones comprometen a las autoridades de Interior, por sus reiteradas promesas de agilizar los procesos de expulsión, especialmente de refugiados radicalizados. En el primer trimestre del año se ejecutaron 6.300 expulsiones, un aumento de un tercio a efectos interanuales. Pero es una cifra baja, siendo que hay 243.000 órdenes de expulsión. La gran mayoría no son viables por razones humanitarias, burocráticas o porque el país receptor los rechaza. Desde la oposición conservadora se ha instado al gobierno del canciller Olaf Scholz a detener de inmediato la acogida de refugiados sirios y afganos.
Scholz acudirá este lunes a Solingen, donde durante este domingo se han sucedido las concentraciones en recuerdo de las víctimas. En el ataque murieron dos hombres de 67 y 56 años, así como una mujer también de 56 años, todos ellos de la región de Renania del Norte-Westfalia, donde se encuentra Solingen. Las cinco personas que quedaron heridas de gravedad están ya fuera de peligro.
El sensacionalista diario 'Bild' afirma que, antes de lanzarse a cuchilladas sobre la multitud concentrada en la "Fiesta de la Diversidad", había gritado 'Allah Akbar' (Alá es grande), según declaró un testigo presencial a la policía.
El atentado se produjo la noche del viernes y a la mañana siguiente se detuvo a un adolescente de 15 años y procedente de Kirguistán, residente en una casa de acogida. Se le imputa no haber denunciado los planes del atentado. Dos mujeres alertaron a la policía de que el joven se había encontrado poco antes del ataque con su autor, quien le contó sus propósitos. Un comando del cuerpo especial de la policía SEK irrumpió horas después en otro centro de refugiados, donde se localizó el arma, un cuchillo de cocina, según el diario "Bild", y se detuvo como posible testigo a otro sirio.

Ropa manchada de sangre

El presunto autor se entregó a una patrulla policial poco antes de la medianoche de sábado a domingo. Llevaba la ropa sucia y manchada de sangre, ya que supuestamente había permanecido más de 24 horas oculto en un patio.
El atentado de Solingen ha sacudido Alemania en medio de la alarma creada por el incremento de los delitos, agresiones y ataques con arma blanca. El Gobierno de Scholz había anunciado ya un plan para prohibir su porte en la vía pública, mientras desde la oposición conservadora se reclama más contundencia en la expulsión de refugiados u otros migrantes irregulares que hayan delinquido o radicalizado.
Todo esto ocurre a una semana de las elecciones regionales en dos estados del este del país, Turingia y Sajonia, donde los sondeos apuntan a que la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), defensora de la vía más dura contra el asilo y las expulsiones masivas de los irregulares, quedará en primera posición.
Para Solingen, la matanza del viernes es otro trauma, que sigue al impacto por los atentados racistas de 1993. Cinco mujeres turcas murieron entre las llamas, en un ataque incendiario contra su casa perpetrado por cuatro neonazis. Para muchos alemanes, el nombre de Solingen sigue remitiendo hasta ahora al que por entonces fue el peor atentado racista de la Alemania moderna.

jueves, 11 de enero de 2024

La espinosa vía de Karlsruhe

Un plan para expulsar a millones de extranjeros compromete a los ultras alemanes



Gemma Casadevall

¿Se puede ilegalizar en Alemania un partido con propósitos claramente tóxicos y anticonstitucionales, incluida la derogación del orden democrático? La respuesta es sí, aunque los requisitos para lograrlo son muy estrictos y el precio político, en caso de fracaso, muy alto. Así se demostró en 2017, cuando tras años de debates y complejos procesos, el Tribunal Constitucional decidió no ilegalizar el Partido Nacional Democrático (NPD), por entonces el principal aglutinante de neonazis del país. La corte estimó que, pese a sus objetivos, no tenía capacidad para socavar el orden constitucional. El NPD tenía por entonces 6.000 militantes y ningún escaño a escala nacional o en las cámaras regionales.

La pregunta en torno a una eventual ilegalización alcanza ahora a Alternativa para Alemania (AfD), con 78 escaños en el Bundestag (Parlamento) y representación en 14 de los 16 estados federados, además de ocupar el segundo puesto en intención de voto a escala nacional, solo superado por el bloque de la oposición conservadora. El partido está bajo observación de los servicios secretos de Interior en tres de sus bastiones del este alemán, donde se le califica de claramente extremista.

Unas revelaciones del medio periodístico de investigación Correctiv ha brindado ahora nuevos argumentos a los partidarios de la ilegalización. En un amplio reportaje se describe con todo lujo de detalles y cierto aire de película de suspense una reunión conspirativa en una villa de Potsdam, ciudad vecina a Berlín, entre radicales alemanes y austríacos. En ella participaron al menos un exdiputado de la AfD, Roland Hartwig, ahora asesor de la líder del partido, Alice Weidel, así como el jefe del movimiento identitario austríaco IBÖ, Martin Sellner, entre otros neonazis y algún empresario. También acudieron algunos miembros de la llamada Unión de Valores, una corriente interna de la oposición conservadora que predica el acercamiento a la AfD.

Dos millones de expulsiones

En la reunión se abordó un plan de "remigración", consistente en la expulsión en dirección a África de dos millones de personas, entre solicitantes de asilo, otros extranjeros e incluso personas con ciudadanía alemana pero consideradas "no integradas" en su sociedad.

A esas informaciones han seguido un cúmulo de condenas del conjunto del espectro parlamentario, así como sucesivas declaraciones de la dirección de la AfD distanciándose del encuentro o explicando que no eran ellos los convocantes. No han desmentido, sin embargo, la asistencia ni del asesor de Weidel ni de otros cargos regionales del partido, cuyos nombres constan en el listado publicado por Correctiv.

AfD es una formación en auge que según los sondeos podría convertirse en primera fuerza en las regionales que se celebrarán en otoño en el este del país. De momento la comprometedora reunión ha animado un debate en torno a la "oportunidad" de iniciar ahora un proceso de ilegalización. La decisión para partidos con estructuras nacionales puede emanar en Alemania del Tribunal Constitucional y debe estar respaldada por una petición procedente del Gobierno o del Parlamento.

lunes, 31 de enero de 2022

Meuthen, el bueno

 

La ultradreta d’Alemanya opta per la radicalització

El submarí presidencial

Alternativa per Alemanya (AfD) viu de la provocació. També allà on no té res a pelar, com és el cas de la reelecció de Frank-Walter Steinmeier com a president del país, arribat al càrrec el 2017 com a candidat de consens entre el seu Partit Socialdemòcrata i el bloc conservador de l’aleshores cancellera Angela Merkel.
L’elecció correspon a l’Assemblea Federal, una cambra mixta amb diputats del Bundestag (cambra baixa) i delegats del Bundesrat (cambra alta), amb 1.472 membres. Alternativa per Alemanya hi té 152 vots. Steinmeier té el suport de la coalició del canceller Olaf Scholz entre socialdemòcrates, verds, liberals i de l’oposició conservadora. Però l’AfD va decidir proposar com a aspirant propi Max Otte, cap de la Unió de Valors, un corrent dretà dins de la Unió Cristianodemòcrata (CDU). Un enemic intern de temps passats de Merkel i una provocació per al nou líder del partit, el dretà Friedrich Merz, que s’ha compromès a no tolerar cap apropament cap a l’AfD i a expulsar del partit a qui ho intenti.
La Unió Cristianodemòcrata ha suspès de militància Otte i li ha obert un procés d’expulsió. Això no podrà evitar, però, que l’elecció de Steinmeier, el 13 de febrer, serveixi de retruc de pantalla al submarí ultra del bloc conservador.

viernes, 29 de enero de 2021

El mal vecino

Condemnat el neonazi assassí del defensor de l’asil

jueves, 28 de enero de 2021

De un tiro, en la terraza de casa


Cadena perpetua para el neonazi asesino del político defensor del asilo

Gemma Casadevall 


Berlín, 28 ene (EFE).- Alemania condenó hoy a cadena perpetua al neonazi que, en 2019, asesinó de un tiro en la cabeza a un político conservador, acosado y amenazado de muerte desde la ultraderecha por defender la línea migratoria de la canciller Angela Merkel.
Stephan Ernst, de 47 años, fue declarado culpable por la Audiencia Territorial de Fráncfort del asesinato, por motivos ultraderechistas y en grado de máxima gravedad, de Walter Lübcke, de la Unión Cristianodemócrata (CDU).
Su muerte sacudió entonces al conjunto del espectro parlamentario alemán y reveló la vulnerabilidad de los políticos de rango medio o local ante la instigación al odio y la violencia ultraderechista.
La precisión del máximo grado implica que no puede contar con una revisión o conmutación automática a los 15 años de prisión, como ocurre en la práctica en el país; sí puede acceder, sin embargo, a programas destinados a su reintegración social. La decisión al respecto corresponderá a un proceso posterior, según la sentencia.
El asimismo procesado Markus H., al que la fiscalía acusaba de complicidad, fue condenado a una pena de un año y seis meses de libertad vigilada por un cargo de violación de las leyes de armas, al haber proporcionado a Ernst la pistola con que mató al político. La fiscalía anunció un recurso contra esa sentencia, que le libra de la prisión.
El juicio contra Ernst, de 47 años, se celebró bajo fuertes medidas de seguridad por la gravedad del caso, a lo que se sumaban las restricciones derivadas de la pandemia.
Fue, además, un proceso de alto voltaje emocional. La viuda del político y sus dos hijos tuvieron una intervención directa como acusación particular en las 44 vistas que duró el juicio. La familia aspiraba a que se descartara una futura conmutación de la condena, así como una pena de prisión para su cómplice.
Ernst expresó sucesivamente a la viuda y resto de la familia su arrepentimiento. Se confesó asimismo autor del asesinato, cometido la noche del 1 al 2 de junio de 2019, en que entró en la casa de Lübcke, al que encontró en la terraza de su casa y, apenas sin cruzar palabra, mató de un tiro en la cabeza.
Ofreció, sin embargo, hasta tres versiones distintas de los detalles de esa noche. Pasó de implicar directamente a Markus H. en los hechos a sostener que lo cometió en solitario.
La muerte de Lübcke sucedió justo cuando parecía haberse rebajado la tensión en torno a la línea de Merkel respecto a la acogida de refugiados. Para entonces había descendido ya sustancialmente la llegada de asilados al país.
Lübcke presidía el consejo del distrito de Kassel (oeste del país) y se había destacado por su defensa de la línea de Merkel ya durante la crisis migratoria de 2015, lo que le puso en el objetivo del neonazismo local.
La propia canciller se había visto sometida a fuertes tensiones internas por haber mantenido las fronteras del país abiertas, en un año en que Alemania acabó recibiendo cerca de un millón de peticionarios de asilo.
En un acto público, en plena crisis, Lübcke se dirigió a quienes cuestionaban el derecho de asilo y llegó a decir que quien no respaldara la ayuda humanitaria haría bien en abandonar el país. En la sala se escucharon fuertes abucheos; a esas protestas siguieron meses de amenazas de muerte y acoso por distintos canales.
Ernst concentró en él su odio, según reconoció en el juicio. Junto con su cómplice, Markus H., llevaba años activo entre los ambientes de la extrema derecha. Había desfilado en marchas neonazis y también pasado a la acción directa: en 2016, hirió de gravedad con un cuchillo un refugiado sirio, cargo por el que se le imputaba intento de asesinato.

EL CALDO DE CULTIVO DE LA ULTRADERECHA PARLAMENTARIA
Ernst y su compañero de banquillo estaban fichados como peligrosos neonazis, pero no organizados. Tras el asesinato a Lübcke fueron muchas las voces en el Parlamento alemán (Bundestag) que apuntaron a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), como creadora del caldo de cultivo e instigadora a ese odio.
AfD se convirtió en 2017 en el primer partido ultraderechista con escaños en el Bundestag desde los años 50. Su principal baza electoral fue el voto de protesta contra la llegada de refugiados y el discurso xenófobo.
Las elecciones generales de ese año la colocaron como tercera fuerza del país y se erigió en primera de la oposición parlamentaria al formarse la gran coalición con los socialdemócratas de Merkel.
Para la CDU, el asesinato de Lübcke marcó un punto de inflexión. En cada uno de los sucesivos congresos del partido se ha recordado su muerte, así como la necesidad de marcar distancias -y no cooperar a ninguna escala- con la AfD.
Los opositores Verdes y la Izquierda, así como los co-gobernamentales socialdemócratas, llevaban ya años denunciando agresiones e intimidación sistemática sobre políticos de sus filas, especialmente notorios ahí donde la AfD tiene sus bastiones. EFE
gc/jam/ig/psh

martes, 21 de julio de 2020

El Breivik de Halle

Alemania juzga al neonazi que planeó una matanza en Yom Kipur

Gemma Casadevall

Prozess zu Anschlag in Halle: Das Fanal - taz.de

Berlín, 21 jul (EFE).- Alemania abrió hoy el juicio contra un neonazi, autor confeso del ataque a una sinagoga y un tiroteo que dejó dos muertos, y al que se imputa terrorismo ultraderechista por haber intentado causar una matanza en suelo alemán el día de Yom Kipur.
Esposado de pies y manos y entre un dispositivo de seguridad reforzado tras un intento de fuga, Stephan Balliet compareció ante la audiencia de Magdeburgo (este) para responder por un ataque que desató las alarmas sobre el persistente fanatismo antisemita.
Que el pasado 9 de octubre la ciudad de Halle no se convirtiera en escenario de un baño de sangre entre la comunidad judía se debió a que la puerta del templo no cedió a los veinte disparos que realizó desde su exterior de Balliet, de acuerdo a la Fiscalía.
El acusado había salido ese día de casa de su padre en un traje paramilitar y equipado con una vídeo-cámara en su casco, dispuesto a transmitir en directo su matanza. Llevaba explosivos, armas largas y un artefacto de fabricación casera; su propósito era "causar el mayor número posible de muertos judíos", según la acusación.
En el interior de la sinagoga estaban congregados 52 fieles para la fiesta judía. Frustrado su propósito de derribar la puerta, lanzó sus explosivos al patio interior por encima de la valla.
En la misma calle disparó y mató a una mujer de 40 años que se encontraba cerca del templo; luego entró en un local cercano de comida rápida turca, abrió fuego indiscriminadamente y provocó su segunda víctima mortal, un cliente de 20 años.
En su huida dejó varios heridos, incluido un policía. Fue detenido tres horas después de haber salido de su casa.
También en el local turco su intención había sido causar el máximo número de muertos posible, según el pliego del Fiscal general, Peter Frank. Había dejado un manifiesto, donde dejó claro su plan de perpetrar una matanza "de dimensión global" y de transmitirla a través de su cámara de vídeo.
En la primera jornada del juicio, Balliet admitió que su propósito era asesinar al máximo número de personas que no fueran de origen alemán. Tras intentar entrar en la sinagoga, sufrió, en sus palabras, un "cortocircuito" y disparó sobre su primera víctimas "porque si no lo hubiera hecho, todos se hubieran reído de mí".
Balliet, según la investigación, seguía el modelo de Anders Breivik, el noruego que en julio de 2011 asesinó a 77 personas en su doble atentado en el centro de Oslo y en un campamento de las juventudes socialdemócratas la isla de Utoya.
Breivik, ultraderechista y fundamentalista católico, pretendía atacar el modelo de sociedad multicultural; Balliet dirigió su fanatismo hacia los judíos, primero, y al local turco, después.
FALLOS DE SEGURIDAD
La Fiscalía imputa a Balliet doble asesinato, intento de asesinato múltiple, lesiones físicas e incitación a la violencia. Actuó, según la acusación, movido su fanatismo "antisemita, racista y xenófobo" y pretendía "socavar el orden democrático" del país.
El juicio se celebra en Magdeburgo por disponer de mejores condiciones de aforo y seguridad que en Halle, a unos 90 kilómetros.
El proceso se desarrollará bajo estrictas medidas higiénicas, según los parámetros por la pandemia del coronavirus. En el exterior, grupos de manifestantes denunciaban, con banderas israelíes, el antisemitismo presente en la Alemania actual.
Estos dispositivos suceden a los reproches sobre las autoridades por la falta de protección al templo en pleno Yom Kipur y en una parte del país donde la ultraderecha es especialmente fuerte, tanto la parlamentaria -Alternativa para Alemania (AfD) es la segunda fuerza del "Land", Sajonia Anhalt- como la de grupos neonazis.
A eso siguió un intento de fuga de la cárcel, el pasado 30 de mayo, al burlar la vigilancia y trepar por el muro de la prisión. No logró su objetivo, pero el mero hecho de haber estado a punto de saltar una valla de 3,4 metros causó un notable revuelo.
UN GOLPE A LA COMUNIDAD JUDÍA
El ataque causó estupor entre una clase política que considera un logro la refundación de una sólida comunidad judía en el país donde se perpetró el Holocausto. El Consejo Central de los Judíos de Alemania celebró estos días el 70 aniversario de su creación, en 1950, cinco años después de la derrota del Tercer Reich.
Es un colectivo en crecimiento: tiene 100.000 miembros, lo que significa que ha triplicado su número respecto a 1990.
El Gobierno federal ha velado por esa refundación, que considera un ejemplo de reconciliación tras la monstruosidad del nazismo. Da a Israel trato de socio preferencial y observa la norma de la máxima prudencia ante cualquier crítica a su gobierno actual.
"Esperamos que el acusado sea castigado con toda la fuerza de la ley", declaró el presidente del Consejo Central de los Judíos, Josef Schuster. La sociedad alemana debe "plantar cara al odio xenófobo", añadió, ante la apertura del juicio.
gc-cph/fp

martes, 14 de enero de 2020

El vecino que te quiere mal

El acoso ultra desata la alarma y amagos de autodefensa en Alemania

Gemma Casadevall

Berlín, 14 ene (EFE).- Los ataques y situaciones de acoso de la ultraderecha a políticos locales alemanes han desatado la alerta en el país e incluso los intentos de pasar a la autodefensa por parte de los afectados, como respuesta a su indefensión.
Los políticos amenazados deben contar con la "pertinente protección de las fuerzas de seguridad", afirmó hoy la ministra de Defensa y líder de la Unión Cristiademócrata (CDU), Annegret Kramp-Karrenbauer, en declaraciones a la prensa.
Pasar a la "autodefensa" o a "armarse" para hacer frente a ello "no es el camino correcto", añadió la política, sucesora de la canciller Angela Merkel al frente de los conservadores alemanes. Con ello aludió al caso del alcalde de Kamp Lintfort (oeste), Christoph Landscheidt, quien ha pedido licencia de armas porque dice temer por su vida y la de su familia.
Landscheidt, socialdemócrata y alcalde de esa población de Renania del Norte-Westfalia, recibe amenazas desde que el año pasado, en la campaña por las elecciones europeas, ordenó descolgar los carteles electorales de un minoritario partido ultraderechista.

Der Tatverdächtige Stephan E. gab in seinem zurückgezogenen Geständnis an, die Tat bereits vor Jahren erwogen zu haben.


DE LAS AMENAZAS AL ASESINATO

Las intimidaciones a políticos locales han ido en aumento desde 2015, el año en que Alemania recibió un millón de refugiados. De las situaciones de acoso, amenazas o agresiones se saltó a otra dimensión del peligro con el asesinato de Walter Lübcke, un político local de la CDU y jefe de distrito en el estado de Hesse (oeste).
Lübcke, quien había sido reiteradamente amenazado por la ultraderecha, murió de un disparo en la cabeza el año pasado. Un neonazi de 45 años se confesó autor del ataque, para posteriormente retirar esa declaración y afirmar que el autor del disparo fue un cómplice, con quien había acudido a la casa del político.
El asesinato de Lübcke sumió a la CDU en la conmoción y desató todas las alertas en el país. Las amenazas a ese político se sucedían desde 2015, cuando en un acto público apeló a los principios cristianos en defensa de los refugiados y desafió, entre abucheos, a quien no estuviera de acuerdo a "marcharse de Alemania".

AUTORES MATERIALES E INSTIGADORES AL ODIO

Desde el bloque conservador como desde sus socios socialdemócratas y opositores Verdes e Izquierda se responsabiliza a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) del clima de odio creciente hacia los cargos públicos.
La AfD es la tercera fuerza del Bundestag (Parlamento federal), con escaños en todos los "Länder" y especialmente arraigada en el este del país, donde se dispara a resultados sobre el 27 %. Está descartada como aliada por el resto del espectro parlamentario y convierte cada uno de sus mitines electorales o incluso intervenciones en la cámara baja en escenario de sus arengas contra sus adversarios políticos.
El presunto autor del asesinato de Lübcke estaba fichado como ultraderechista violento, aunque no se le sometía a vigilancia policial continuada. Tanto él como su supuesto cómplice eran asiduos de manifestaciones ultras, incluida la AfD.

LA VULNERABILIDAD DEL ALCALDE Y VECINO

La situación de indefensión de los políticos locales es especialmente patente en poblaciones pequeñas. Entre los casos destacados estuvo el del alcalde de Altena (oeste), quien fue atacado con un cuchillo por un vecino contrario a la llegada de refugiados a esa localidad.
Otro alcalde, el de Tröglitz (este), dimitió tras semanas de acoso neonazi a su vivienda familiar en protesta por la construcción de un albergue, que acabó siendo pasto de las llamas antes de su apertura.
Y en el ámbito de las grandes ciudades, la alcaldesa de Colonia, Henriette Reker, asimismo comprometida con la acogida de refugiados, estuvo varios días en coma inducido tras recibir varias cuchilladas de un ultraderechista.
Las intimidaciones no se limitan al ámbito municipal, sino también a diputados del Bundestag (Parlamento federal). La vicepresidenta de la cámara baja por La Izquierda, Petra Pau, lleva años sometida a amenazas, mientras que el exlider de los Verdes, Cem Özdemir, de origen turco, vive permanentemente bajo protección policial.
La custodia policial a los políticos de rango federal es relativamente común. Proteger a los políticos locales es un desafío mucho mayor, ya que éstos viven a menudo en directa vecindad con los ultraderechistas. EFE
gc/egw/ah

martes, 18 de julio de 2017

Festival de verano

Una macrofesta de neonazis posa en evidència Alemanya



El calendari de macrofestes d’estiu, a Alemanya, va incorporar aquest any un concert amb un títol més que eloquent: Rock contra l’estrangerització. Contra la seva celebració, el cap de setmana passat, s’havien mobilitzat alguns veïns de Themar, un poblet de l’est d’Alemanya d’uns 3.000 habitants, que havien intentat sense èxit aconseguir que es prohibís mitjançant la presentació d’un recurs.

Es calculava que podien concentrar-s’hi més de 5.000 ultradretans i s’hi havia preparat un dispositiu policial d’un miler d’efectius. Suficients, segons les autoritats, per mantenir el control i vigilar que no s’hi exhibissin símbols anticonstitucionals. Finalment s’hi van presentar 6.000 ultradretans, que no van provocar aldarulls “destacables”, segons constava en l’informe policial posterior.

La situació va estar “en tot moment sota control”, va explicar també el responsable d’Interior del land de Turíngia, Holger Poppenhäger, després d’agrair la tasca dels policies.

El ministre es permetia fer esment dels aldarulls causats per un miler de radicals d’esquerra o antisistema a Hamburg, en les protestes contra la cimera del G-20 en aquesta ciutat. I va concloure que la policia va saber estar a l’altura de la situació, malgrat la “sobrecàrrega” de feina que els va venir al damunt amb la trobada dels líders de les potències industrials i dels països emergents els passats dies 7 i 8. Per protegir la cita dels poderosos a Hamburg, amb 1,7 milions d’habitants, s’havia establert un dispositiu amb 19.000 agents arribats de tot Alemanya.

Si l’autorització de la macrofesta a Themar havia estat ja qüestionada i motiu de queixes dels veïns, les explicacions posteriors van irritar a escala nacional. En paral·lel, a més, van començar a difondre’s imatges a les xarxes socials de grups neonazis amb el braç alçat i fent el crit hitlerià –més o menys identificable com Sieg Heil o, si més no, Heil–. La simbologia neonazi hi havia estat més que present.

Tant la policia com el ministre van haver d’explicar que no tenien constància d’aquests fets i van demanar la “col·laboració” ciutadana dels qui tinguessin aquestes imatges per poder investigar el cas i tractar d’identificar-ne els participants.

El primer ministre del land, Bodo Ramelow, de l’Esquerra, va reaccionar demanant una reforma del dret de reunió per prohibir actes com aquests, en lloc d’autoritzar-los si es considera que entren en el dret de la llibertat d’expressió.

Les festes neonazis són un fenomen creixent –223 concerts es van registrar el 2016, segons xifres d’Interior, uns 25 més que l’any anterior. L’est d’Alemanya, com Turíngia, és territori propici per a la ultradreta. Però fins ara no s’havia produït una macrofesta d’aquestes dimensions. En tot el país s’estima que hi ha uns 15.000 neonazis. Que en un poblet n’hi apareguessin 6.000 fa pensar que n’hi havia d’altres països europeus. I que els serveis secrets van badar en la vigilància d’aquests col·lectius.




LA XIFRA

domingo, 5 de marzo de 2017

Con Frauke no alcanza


Els ultres perden empenta


domingo, 22 de enero de 2017

Surfeando con Donald


La ultradreta europea fa seva l'embranzida de Trump




“Estem vivint el final d'un món i el naixement d'un altre”, va pronosticar la líder del Front National (FN) francès, Marine Le Pen, estrella del congrés dels partits ultradretans europeus, de cop agermanats en territori alemany (a Coblença), amb Angela Merkel com a enemic comú i Donald Trump com a heroi compartit. “És la primavera dels patriotes”, havia assegurat el seu col·lega holandès Geert Wilders davant uns 3.000 assistents a aquesta mena d'acte fundacional oficiós, amb participació de representants italians i d'altres parts d'Europa, celebrat en una sala polivalent de la ciutat de Coblença i amb Frauke Petry, líder d'Alternativa per Alemanya (AfD) com a amfitriona.

La convocatòria, un dia després de la investidura de Trump, tenia un objectiu més que evident: aprofitar l'embranzida del ja president dels Estats Units per les seves pròpies campanyes electorals. Wilders és el primer de la llista, ja que a Holanda se celebren legislatives al març. El seu Partit de la Llibertat (PVV) té tots els números per esdevenir el més votat, segons els sondejos. Que es confirmi una primera victòria ultradretana aquest any electoral europeu inflaria encara més els populismes continentals. Però és sobretot Le Pen en qui es dipositen les esperances d'aquest espectre polític. Si arribés a imposar-se en les presidencials franceses d'abril, seria una estocada a l'eix Berlín-París d'efectes molt més durs, fins i tot, que el Brexit dur de la britànica Theresa May.

“El 2017 és l'any del despertar dels pobles”, va dir Le Pen, per dedicar-se, tot seguit, a atacar l'acollida de refugiats de Merkel –“una catàstrofe diària”, en paraules seves–, com si la cancellera alemanya fos la seva rival autèntica i no els conservadors o socialistes francesos.

A Petry se li va reservar un paper més aviat modest. No només perquè la cita amb les generals alemanyes queda una mica mes lluny –el 24 de setembre–, sinó també perquè els pronòstics situen l'AfD en tercer o quart lloc. És clar que seria una fita per a la ultradreta alemanya, que fins ara mai no ha aconseguit escons al Parlament federal. Però, de moment, no té el potencial “destructiu” d'una Marine Le Pen.

La cita a Coblença tenia el seu punt conflictiu per a Alternativa per Alemanya, ja que dins el partit hi ha fraccions que rebutgen agermanar-se amb Le Pen. És una de les moltes escissions internes d'aquest nou partit alemany, en què a la mateixa Petry li va tocar “distanciar-se”, aquests darrers dies, d'un dels seus companys més radicals –Jörg Höcke, captador dels vots neonazis–, a qui es va acudir titllar de “vergonya” el monument a Berlín als milions de víctimes de l'Holocaust nazi.

Trencant la neutralitat

Uns 5.000 manifestants van protestar a Coblença contra la ultradreta, de què el congrés se celebrava entre enormes mesures de seguretat i exclusió de mitjans “enemics”, per decisió dels convocants, molt a l'estil d'un Donald Trump. Entre els qui protestaven hi havia el vicecanceller i lider socialdemòcrata Sigmar Gabriel, possible rival d'Angela Merkel en les generals de setembre. “Qui s'adorm en democràcia pot despertar-se en una dictadura”, va dir Gabriel, ministre d'Economia, que ja el dia abans havia trencat la neutralitat del seu govern per criticar el proteccionisme de Trump. Gabriel no era ahir en les protestes com a vicecanceller, sinó com a líder socialdemòcrata. La propera setmana, se n'espera la designació com a candidat socialdemòcrata a les generals. Va haver d'escoltar escridassades de manifestants esquerrans, descontents amb la seva autoinvitació electoralista.