Mostrando entradas con la etiqueta macron. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta macron. Mostrar todas las entradas

viernes, 13 de marzo de 2026

"Non" + "Nein"

Macron y Merz rechazan el levantamiento de sanciones a Rusia: "es un error" y "la situación no lo justifica"



El presidente francés, Emmanuel Macron, estrecha la mano al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, en el Palacio del Elíseo en París, este viernes. / LUDOVIC MARIN / POOL / EFE

Leticia Fuentes        Gemma Casadevall

París / Berlín13 MAR 2026 

Varios líderes mundiales se manifestaron este viernes en contra del levantamiento de las sanciones a Rusia para aliviar el alza del precio del petróleo, entre ellos el francés Emmanuel Macron y el alemán Friedrich Merz, además del canadiense Mark Carney.
Macron recibió en el Palacio del Elíseo al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, quien desde hace días muestra signos de preocupación después de que el conflicto de Ucrania haya quedado eclipsado por las tensiones en Oriente Medio. El presidente francés insistió durante una comparecencia que "la situación no justifica en ninguna manera el levantamiento de sanciones" contra Rusia, y se mostró tajante ante la idea de que Moscú pueda pensar en una tregua económica por la guerra de Irán.
"El contexto de aumento de los precios del petróleo no debería llevarnos en absoluto a revisar nuestra política de sanciones hacia Rusia; esta es la postura que ha mantenido el G7, y obviamente es la postura de Francia y de Europa", explicó el jefe de Estado horas después de que EEUU diera luz verde a las compras de petróleo ruso que se encuentran en tránsito en el mar hasta el 11 de abril, en una medida temporal con la que busca contener la espiral alcista de los precios del crudo.
Sobre el apoyo a Ucrania, Macron volvió a insistir en que los europeos no se olvidan de este conflicto que ya dura cuatro años, recordando que "el compromiso del préstamo de 90.000 millones de euros de la Unión Europea se cumplirá". Hungría y Eslovaquia, los dos miembros de la UE con vínculos con el Kremlin, mantienen bloqueado este mecanismo de ayuda.
 
"El levantamiento de sanciones fortalecerá a Rusia"


Zelenski, quien le acompañaba en esta comparecencia, fue algo más crítico que su homólogo con la postura estadounidense sobre suavizar las sanciones a las ventas de petróleo ruso, criticando que esto fortalece a Moscú y "no contribuye a la paz" en Ucrania. "Esta única flexibilización por parte de Estados Unidos podría reportar a Rusia unos 10.000 millones de dólares para la guerra", añadió el presidente ucraniano.
Desde la base aérea noruega de Bardufoss, el canciller alemán expresó su "sorpresa" por la decisión de Estados Unidos de levantar temporalmente las sanciones al petróleo ruso y calificó de "equivocada" una medida que, dijo, beneficia a Rusia. "En el marco del G7 habíamos hablado de la cuestión con el presidente de Estados Unidos. Había una clara posición en contra por parte de seis miembros del grupo. Esta mañana nos encontramos con esa decisión del Gobierno estadounidense, que nos parece equivocada", afirmó.
En el mismo sentido se pronunciaron el primer ministro noruego, Jonas Gahr Store, y su homólogo canadiense en una comparencia conjunta con Merz tras visitar las maniobras de la OTAN ‘Cold Response’.
La guerra de Irán "está causando un fuerte impacto sobre nosotros", añadió Merz, pero es "un error" relajar las sanciones contra Moscú "independientemente de cuál sea el motivo". Los tres líderes ratificaron su compromiso con el apoyo a Ucrania. "No vamos a desviarnos de ello por la guerra en Irán", afirmó el canciller. Canadá mantendrá las medidas contra Rusia, afirmó asimismo Carney, quien aludió a los canales de comunicación que mantienen abiertos todos los miembros del G7 con Donald Trump y dijo que tratarían de utilizarlos para "convencerle" de revertir esa decisión.
Rusia, que pidió este viernes la retirada de más sanciones a su petróleo, es uno de los principales productores y considera que es "imposible" estabilizar el mercado mundial de la energía sin su crudo. "Vemos que Estados Unidos busca estabilizar los mercados energéticos, y en este punto, nuestros intereses coinciden", declaró el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, en una rueda de prensa diaria.

domingo, 1 de marzo de 2026

Fratelli

"Merzoni", la sombra de un eje germano-italiano sobre la UE



Friedrich Merz y Giorgia Meloni, en Roma. / ROBERTO MONALDO / AP




 Gemma Casadevall    Berlín01 MAR 2026 



¿Se impondrá un "Merzoni" capaz de tomarle el relevo al eje franco-alemán? Por el término "Merzoni" se entiende una alianza entre el canciller alemán, Friedrich Merz, y la jefa del Gobierno italiano, Giorgia Meloni. La sintonía personal entre ambos se plasmó en la cumbre germano-italiana celebrada a principios de año en Roma, a la que siguió un documento conjunto preparatorio para la siguiente cumbre de la UE. Es esta una práctica que hasta ahora se reservaba al eje París-Berlín, con el propósito de acudir con posiciones consensuadas ante el resto de líderes.

Es sabido que Merz y Emmanuel Macron no acaban de conectar, pese a sus socorridos pronunciamientos sobre la solidez de su motor europeo. El eje quedó ya bastante maltrecho en los tres años al frente del Gobierno alemán del socialdemócrata Olaf Scholz. El conservador Merz no ha logrado darle nuevo ímpetu en el año transcurrido desde su victoria electoral, en febrero de 2025. El disenso en torno al caza europeo de sexta generación (FCAS, por sus siglas en inglés), en que están implicados Francia, Alemania y España, pesa sobre la relación bilateral. El proyecto arrancó en 2017, con Angela Merkel en el poder, e incluye, además del avión, un sistema de drones interconectados. El deseo del grupo armamentístico francés Dassault de hacerse con el control del 80% del proyecto -y no del 30 % inicialmente pactado- mantiene en suspenso este proyecto estrella para la defensa europea.

La base del eje franco-alemán es el Tratado del Elíseo, firmado en 1963 entre Charles de Gaulle y Konrad Adenauer, puntal de la reconciliación entre dos países vecinos que llevaban siglos combatiéndose. Se mantuvo entre líderes a menudo de familias políticas distintas, con tándems como el que formaron el socialista François Mitterrand y el conservador Helmut Kohl. Legendarios fueron los que formó Angela Merkel con cuatro presidentes franceses -Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y Macron- Cuesta creer que ese motor europeo pueda quedar desplazado por una alianza entre la Unión Cristianodemócrata (CDU), el partido fundado por Adenauer, y los Fratelli d’Italia de Meloni, un partido postfascista.

Al margen de referencias históricas, el actual canciller parece atraído por una Meloni que ha roto la dinámica de los gobiernos efímeros italianos. Lleva tres años y medio en el poder y los sondeos apuntan a su reelección para 2027. A Macron le queda previsiblemente un año y medio en la presidencia.

El frágil cortafuegos alemán

A los Fratelli de Meloni y la CDU de Merz les une el pragmatismo de sus respectivos líderes. "Merz juega con fuego", explica a EL PERIÓDICO Franco Delle Donne, analista político de la Universidad Libre de Berlín y autor del libro 'Epidemia Ultra' (Península), donde analiza las corrientes ultraderechistas europeas y del resto del mundo. Acercarse a Meloni es peligroso para la CDU. Supone "abrir la puerta a algo que no le conviene", explica. Sería normalizar la relación con un partido postfascista, lo que no concuerda con el propósito de sostener a escala nacional el "brandmauer", o cortafuegos en alemán. Este cordón sanitario ha mantenido aislada a Alternativa para Alemania (AfD), la segunda fuerza política en el país desde los comicios de 2025 y la corriente más radical de la ultraderecha europea.

Dejar que cuaje esa alianza no solo es peligroso para la política interna alemana. Además "abriría el camino a la cohesión entre los conservadores y los ultras en el Parlamento europeo", advierte Darío Azzellini, investigador de la Universidad de Duisburg-Essen. Se reforzaría la mano tendida a Meloni por la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, y apuntalaría "el discurso antiinmigración y xenófobo" dentro del bloque comunitario, prosigue este investigador. Von der Leyen comparte con su compatriota Merz no solo la militancia en la CDU, sino también la cercanía personal hacia Meloni.

En juego está, añade Delle Donne, una "erosión del estado de Derecho" similar a la emprendida en Hungría por el ultranacionalista Víktor Orbán. En Italia se han producido ya cambios en el poder judicial para dar más peso al poder ejecutivo, por encima del legislativo. El discurso de Meloni se ha moderado desde que alcanzó el poder. Pero lo que cuenta "no son los discursos, sino las políticas" que aplica, explica el analista, sea en forma de una política migratoria aún más restrictiva, los ataques a los colectivos LGTBIQ+ o el no al aborto.

"Alemania ha estado muy callada frente a la política errática de Donald Trump. Meloni es, entre los líderes de los grandes países europeos, la que más firme sintonía exhibe con el presidente estadounidense", advierte Azzellini. Merz respondió a la llamada de Dinamarca a reforzar la presencia militar en Groenlandia, ante a los propósitos de Trump de hacerse con la isla ártica, territorio autónomo danés. En cambio, ni siquiera el afán expansionista del líder de la Casa Blanca contra otro aliado de la OTAN han apartado a Meloni de su sumisión a Trump.

¿Resistirá el viejo efe franco-alemán?

Merz dejó claro en la pasada Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) su fidelidad a la relación transatlántica. Es un pilar de la política alemana desde el fin de la II Guerra Mundial, pero abogó por reducir su relación de dependencia. "El orden mundial unipolar ha terminado y el liderazgo de EEUU está siendo desafiado (…) Nuestra tarea, como europeos y como alemanes, es reconocer esa realidad, reforzar Europa", afirmó ante la MSC. A la presente edición acudió como representante de EEUU su secretario de Estado, Marco Rubio. Su tono fue más moderado que el empleado un año atrás por el vicepresidente JD Vance, aunque los contenidos no han variado. Estados Unidos sigue contando con sus "mejores aliados", los europeos. Pero aspira a que estos compartan su rumbo en política migratoria, climática y social, dijo Rubio.

Merz exhibió en Múnich, una vez más, cohesión con Macron. Y confirmó que había entablado con el presidente francés "conversaciones sobre la disuasión nuclear europea", algo que, dijo, "ha llegado el momento de refundar".

Meloni y Merz comparten objetivos como la desburocratización, por ser un lastre para la actividad económica para dos países industrializados. También comparten la determinación de seguir apoyando a Ucrania y su compromiso inquebrantable con Israel, los que han llevado al extremo de esquivar tanto como han podido toda condena a la devastadora ofensiva en Gaza.
Disuasión nuclear

Pero si hay algo en lo que Roma no puede relevar a París es en la disuasión nuclear. Francia es la única potencia atómica de la UE desde que Reino Unido abandonó el bloque comunitario. Macron lleva desde 2020 ofreciendo a Alemania extender su "paraguas". Tanto la conservadora Angela Merkel como el socialdemócrata Olaf Scholz rehuyeron esa pretensión. Merz, en cambio, lo ve como relevante en el propósito de reducir su dependencia defensiva europea respecto a Estados Unidos.

Se estima que en territorio comunitario hay un centenar de bombas atómicas estadounidenses, parte de ellas en la base de Büchel, en el oeste de Alemania. Lo que actualmente se discute entre París y Berlín es cómo reforzar el brazo atómico europeo.

Macron esgrime su papel como única potencia atómica de la UE. Merz insiste en que su propósito es dotar a su país “del mayor ejército convencional de Europa”, pero descarta traspasar la línea roja del armamento nuclear propio.



















---














viernes, 21 de noviembre de 2025

A muchas manos


Zelenski, sobre el plan de Trump: "Ucrania se enfrenta a una decisión muy difícil, perder su dignidad o arriesgarse a perder un socio clave"




Gemma CasadevallLaura Puig

Berlín / Barcelona 21 NOV 2025 

El plan de paz presentado este jueves por Estados Unidos a Ucrania para poner fin a la invasión a gran escala iniciada por Rusia hace más de tres años, un plan que según lo revelado por medios estadounidense se habría pergeñado en secreto con Moscú, ha caído en Kiev como un mazazo. Así se ha podido deducir este viernes de las palabras del presidente Volodímir Zelenski en un discurso a la nación: "Ucrania se enfrenta a una decisión muy difícil: perder su dignidad o arriesgarse a perder un socio clave, o 28 puntos difíciles o un invierno extremadamente complicado".

Como viene haciendo tras la monumental bronca sufrida en el Despacho Oval en su primera reunión con Donald Trump, el pasado 28 de febrero, Zelenski ha medido mucho sus palabras y se ha mostrado dispuesto a trabajar "con serenidad con EEUU" y a buscar "soluciones de forma constructiva", pero el malestar era evidente. El presidente ucraniano ha considerado que se trata de "uno de los momentos más difíciles" de la historia de su país y ha subrayado la "enorme presión" bajo la que se encuentra.

El plan de 28 puntos, inspirado en el documento para establecer el alto el fuego en Gaza, traspasa varias líneas rojas de Ucrania, como la cuestión territorial, pues establece que el país eslavo se retire de las zonas del Donbás que aún controla y que reduzca el tamaño de sus fuerzas armadas hasta 600.000 soldados.


Ultimátum de Trump

Trump quiere que Zelenski firme el plan antes de Acción de Gracias, el próximo 27 de noviembre, y así lo ha dicho en una entrevista con Fox News Radio. "El jueves es el día, nos parece un momento adecuado", ha afirmado en esas declaraciones, en las que ha sugerido que podría aceptar una prórroga para ultimar detalles.

Unas horas después, en la Casa Blanca, en una comparecencia ante la prensa tras mantener una reunión con Zohran Mamdani, una periodista le ha trasladado a Trump las declaraciones de Zelenski sobre el plan y entonces el presidente ha preguntado "¿No le ha gustado?". Cuando la reportera le ha respondido que "no está claro" el mandatario ha replicado: "Le va a tener que gustar y, si no le gusta, van a tener que seguir luchando", informa Idoya Noain.

Trump también ha dado a entender que podría retirar el apoyo a Zelenski si no acepta el plan, que incluye la cesión de territorio. "En algún momento va a tener que aceptar algo", ha dicho el republicano, ratificando una idea que ya había publicado 'The Washington Post'. Trump también ha recordado que ya "hace no mucho" le dijo a Zelenski en la Casa Blanca: "no tienes las cartas".

Rusia, por su parte, ha confirmado haber recibido también la propuesta de la Casa Blanca. En una reunión telemática con miembros del Consejo de Seguridad ruso, Vladímir Putin ha explicado que el plan ha llegado a través de los "canales de comunicación existentes con la Administración estadounidense" y ha destacado que puede servir de base para un arreglo pacífico "definitivo". No obstante, ha considerado que es necesario "un análisis exhaustivo de todos los detalles".
Inquietud en las capitales europeas

La hoja de ruta trazada por Washington preocupa mucho en las capitales europeas. Los líderes de la Unión Europea (UE) se reunirán en los márgenes de la cumbre del G20 para discutir los detalles del plan de paz de Trump para Ucrania. Lo han anunciado el presidente del Consejo Europeo, António Costa, y la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, en una publicación en redes sociales en la que han reiterado su apoyo a Kiev desde que comenzó la invasión rusa. Lo han hecho después de una conversación telefónica con el presidente ucraniano para ponerse al día sobre los últimos acontecimientos. "Desde el primer día, Europa ha apoyado a Ucrania frente a la agresión rusa", han dicho ambos presidentes, añadiendo que han trabajado para lograr una paz "justa y duradera" para el país, pero que esta pasa por incluir a Kiev en las conversaciones, informa Beatriz Ríos.

Rechazo europeo a un ejército reducido ucraniano

Berlín, París y Londres han comunicado igualmente su inquietud por un plan de paz que no ha sido consensuado, ni siquiera consultado, con Europa. "Todo acuerdo que afecte a los países europeos, a la Unión Europea o a la OTAN precisa de la aprobación de los socios europeos y del consenso entre los aliados", ha advertido un comunicado difundido por el Gobierno de Berlín, tras una videollamada mantenida entre los líderes alemán, francés y británico, más Zelenski. Los cuatro jefes de Estado o de Gobierno --Friedrich Merz, Emmanuel Macron y Keir Starmer, además del ucraniano-- han rechazado una reducción del Ejército ucraniano, de los actuales 800.000 efectivos a los 600.000 propuestos en el plan.

"La línea de contacto (línea del frente) debe ser el punto de partida para un acuerdo y el Ejército ucraniano debe seguir teniendo capacidad para una defensa efectiva de la soberanía de Ucrania", ha añadido el comunicado de la Cancillería alemana, aludiendo a un apartado clave del plan de 28 puntos. Los líderes europeos "saludan los esfuerzos de Estados Unidos por poner fin a la guerra" y "la disposición a ofrecer garantías de seguridad a Ucrania". Pero hacen hincapié en que el objetivo debe ser una "paz sólida y duradera".

Berlín, París y Londres han expresado una vez más su respaldo a Kiev, pero también su determinación a que no se den pasos que puedan perjudicar su defensa. Este espíritu fue el que llevó el pasado agosto a estos líderes, más la presidenta de la Comisión Europea (CE), Ursula von der Leyen, a acompañar a Zelenski en su viaje al encuentro con Trump, en unos momentos álgidos para el presidente ucraniano.

Rechazo entre el flanco este

Merz, Macron y Starmer se han erigido en los últimos meses en punta de lanza entre los aliados occidentales de Zelenski. La iniciativa de estos tres grandes aliados europeos de Ucrania se produce mientras otros miembros del flanco este de la OTAN, como Noruega, han expresado su rechazo al plan de Trump.

De "injusto" ha calificado el ministro de Asuntos Exteriores noruego, Espen Barth Eide, que se pretenda de Ucrania una renuncia a parte de su territorio a favor de Rusia. "Un alto el fuego no puede tener su punto de partida en exigencias inaceptables de Rusia. La paz debe basarse en el derecho internacional y el respecto a la integridad territorial", según el Gobierno de este país extracomunitario, socio de la OTAN y con 197 kilómetros de frontera con Rusia.

"Cualquier decisión que afecta a Polonia debe ser adoptada por los polacos. Si se habla de negociaciones sobre Ucrania, no puede dejarse al margen a Ucrania", ha advertido por su parte el primer ministro polaco, Donald Tusk, a través de X. Este mismo viernes, Tusk había reiterado su acusación de "terrorismo de Estado" contra Rusia, por el sabotaje a una línea férrea en territorio polaco, clave para los suministros a Ucrania, del que Varsovia responsabiliza a Moscú.

Te puede interesar


Polonia mantiene la línea de la máxima prevención hacia Rusia, lo que ahora se acrecentó a raíz de este sabotaje, cuyos autores materiales son, según Varsovia, dos ucranianos al servicio del Kremlin. Varsovia ha activado la llamada operación Horizonte, con el despliegue de 10.000 soldados que vigilarán estructuras críticas y vías de transporte.

martes, 18 de noviembre de 2025

El socorrido eje

Merz y Macron lanzan al eje a por la soberanía digital europea 



El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron/ FILIP SINGER / EFE
 Gemma Casadevall   Berlín18 NOV 2025
 
"Debemos ser capaces de defendernos por nosotros mismos de los ciberataques", advirtió el canciller alemán, Friedrich Merz. La "protección de la salud mental de nuestros niños y adolescentes depende de una soberanía digital europea", según el presidente francés, Emmanuel Macron.
A la conquista de una soberanía propia, frente al actual dominio de China y de Estados Unidos de ese ámbito, se consagrará el eje franco-alemán, según los líderes del motor tradicional europeo. Está en juego, prosiguió Merz "la protección de datos sensibles", ahora flutuantes en 'nubes' ajenas. "Europa no puede seguir siendo cliente" de gigantes globales ajenos, en palabras del canciller alemán, en unos tiempos en que los "desplazamiento tectónicos" ha convertido a Europa en un testigo de "rivalidades endémicas" entre Estados Unidos y China.
El desafío y los objetivos de Berlín y París están claros. Como también lo está que dotar a Europa de la independencia tecnológica deseada implica invertir. "La soberanía digital es cara, pero más caro sale depender de otros", resumió el líder alemán. Su Gobierno destinará en la presente legislatura 18.000 millones de euros al desarrollo de tecnologías digitales innovadoras, recordó Merz. Hoy por hoy, la primera potencia europea anda regazada respecto a otros socios europeos en cuanto a digitalización, tanto en el ámbito público como en el privado y en el sanitario. De este paquete debe esperarse esencialmente una puesta al día. El impulso decisivo debe proceder, admitió Merz, de la industria. El papel del estamento político, a escala nacional o de la Unión Europea, se centra en lograr la desburocratización y lo que el canciller calificó de "simplificación radical" de las normativas a escala del bloque comunitario. "Para que los europeos podamos ser competitivos necesitamos regulaciones ágiles, además de tecnologías innovadoras", afirmó Macron. Solo así "seremos capaces de defendernos de factores hostiles extraterritoriales", según el presidente francés.

Daños colaterales de la guerra arancelaria

La situación actual de dependencia lastra a sectores esenciales para la economía alemana, como se demostró recientemente con los transtornos ocasionados por la falta de suministros de chips en los grandes consorcios de la automoción germana. El problema se originó tras asumir el control de la empresa de microprocesadores Nexperia el Gobierno de Países Bajos, donde se encuentra esa firma propiedad de la compañía china Wingtech. El origen del conflicto es la guerra arancelaria entre China y Estados Unidos, con daños colaterales sobre el conjunto del sector. Volkswagen, entre otras compañías, tuvieron que emplearse en la búsqueda acelerada de alternativas a los suministros chinos.
Para evitar cuellos de botella hay que superar la actual dependencia de la tecnología china y estadounidense. Este es el objetivo de la llamaba Cumbre por la Soberanía Digital Europea, con Merz y Macron como impulsores, y la asistencia de representantes de todo el bloque comunitario. Sobre la cita planeaba la preocupación por qué pasará si, de pronto, Estados Unidos y China, cierran su interruptor. De la noche a la mañana, el iPhone o la telefonía Android, el servidor de Microsoft o el ChatGPT nos dejarían en el limbo, resumía la televisión pública alemana ARD.
Por parte de España acudió a la cumbre el ministro para la Transformación Digital y la Función Pública, Óscar López, quien destacó la consonancia de su Gobierno con los planteamientos del conjunto del bloque comunitario. "Sabemos que las grandes tecnológicas son norteamericanas. Sabemos que hay un modelo chino en desarrollo. Tenemos que encontrar un modelo europeo", afirmó López, en un aparte de la cumbre, en declaraciones a Efe.

viernes, 3 de octubre de 2025

35 añitos ya

Merz y Macron claman por el rearme europeo frente al 'eje de las autocracias'


Emmanuel Macron besa a Friedrich Merz (derecha) en el día de la reunificación alemana. / EFE
 Gemma Casadevall    Berlín03 OCT 2025 

La defensa de Europa frente al “eje de las autocracias”, en palabras de Friedrich Merz, y la advertencia contra falsos “nacionalismos o patriotismo basados en el odio al otro”, por parte de Emmanuel Macron, marcaron el 35 aniversario del Tratado de Unidad de Alemania. “Celebrar la unidad alemana es celebrar la unidad europea”, aseguró el líder francés, orador invitado al acto. Incidió a continuación en que "la seguridad europea está en juego” por la guerra híbrida, las campañas de desinformación o los drones procedentes de Rusia. “Tras 80 años en paz, Europa entró en una era de confrontación. Pero responde unida”, sentenció.
Mientras Macron incidía en la “fragilidad” a que se sienten expuestos los jóvenes o al azote de los populismos, Merz se centró en las amenazas “internas y externas” para la UE. Aludió asimismo a la polarización por el avance de la ultraderecha. La reunificación no se ha cerrado, ya que persisten “diferencias” entre el este y el oeste del país, admitió. La respuesta debe ser "avanzar hacia una nueva unidad”.
El Día de Unidad se celebró este año en el ‘land’ del Sarre, fronterizo con Francia, de acuerdo al turno rotatorio entre los 16 estados federados alemanes. Ello justificó la intervención de Macron, fervorosamente ovacionado por los asistentes. Pero no evitó que planeara la sensación de que s festeja el dominio del oeste sobre el este.

La espina de Merkel

“Yo estimo y valoro a Macron (…) Pero tal vez habría sido mejor invitar al 35 aniversario de la unidad a un representante del este de Alemania o del este de Europa”, dijo la excancillera Angela Merkel, en una entrevista con la televisión pública ZDF. Tocó así la fibra de muchos. Su llegada al poder, en 2005, marcó un hito por ser la primera persona crecida en el Este que alcanzaba la cancillería. En sus 16 años como cancillera coincidió, entre 2012 y 2017, con un exdisidente de la RDA, Joachim Gauck, como presidente del país. Merkel había entrado en política tras la caída del Muro, apadrinada por el ‘canciller de la reunificación’, Helmut Kohl. Gauck, pastor protestante, estuvo entre quienes se enfrentaron al régimen germano-oriental.
Lo cierto es que, 35 años después, hay un eclipse casi total de representantes del este en la plana mayor de la política alemana. La alusión de Merkel a Macron -con quien se llevó tan bien como con sus tres antecesores Jacques Chirac, Nicolas Sarkozy y François Hollande- incluía dos mensajes: el eje franco-alemán está algo maltrecho y habría sido más oportuno invitar a un líder del Este.

La extinción de un país, una economía y una identidad

El 3 de octubre de 1990 dejó de existir la República Democrática Alemana (RDA) por la entrada en vigor del Tratado de Unidad. Su territorio y sus 16 millones de habitantes quedaron integrados en la República Federal de Alemania (RFA), tras una negociación rápida entre Kohl, la agónica RDA y las potencias que derrotaron al nazismo -Reino Unido, Estados Unidos, Unión Soviética y Francia-. No había pasado ni un año desde la caída del Muro de Berlín. Kohl venció la resistencia de Margareth Thatcher y del francés François Mitterrand, temerosos del surgimiento de una Gran Alemania. El soviético Mijail Gorbachov se comportó como el mejor aliado de Kohl.
Fue una transición modélica, por lo pacífica. Pero en su anhelo por acelerar el proceso, Kohl incurrió en lo que hoy se contempla como un error. Introdujo de la noche a la mañana el capitalismo en el marasmo económico de la RDA, que adoptó el marco occidental con una tasa de cambio del 1:1. En lugar de reflotar su tejido empresarial, adjudicó a una sociedad fiduciaria, la Treuhand, la privatización de 8.500 empresas. Casi la mitad acabaron finiquitadas y cerca de dos millones de ciudadanos pasaron al paro.
Del pleno empleo comunista se cayó a unos niveles de paro en el este que doblaban a los del oeste. Los abismos entre las jubilaciones y sueldos del este y el oeste han ido descendiendo con los años. Tras la hazaña política hay un coste de la reunificación estimado en unos dos billones de euros. El término ‘Ostalgie’, o ‘nostalgia del Este’ ha quedado acuñado como sinónimo de frustración de quienes se sienten ‘ciudadanos de segunda’ o echan de menos sus señas de identidad, desde objetos cotidianos o pepinillos en vinagre de su antigua marca favorita a, incluso, el himno de la RDA.
Los ‘paisajes florecientes’ prometidos por Kohl no se dieron en los primeros años. Ello favoreció al poscomunismo del Partido del Socialismo Democrático (PDS), reconvertido en La Izquierda tras su fusión de la disidencia socialdemócrata de Oskar Lafontaine. Fracasaron todos los intentos por arrinconarlos, desde Kohl a Merkel o Merz.
Mucho peor ha sido la irrupción como fuerza parlamentaria, en 2017, de la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Su empuje se extiende por todo el país. Pero en el antiguo territorio comunista alcanza porcentajes que rondan el 40%. Solo un férreo cordón sanitario hace que, hasta ahora, la AfD no haya alcanzado el poder ni a escala regional.
El balance, sin embargo, no es tan lúgubre como podría parecer. Un 91 % de los alemanes considera 'correcta' la decisión de reunificar el país, según una encuesta de la ZDF. Un porcentaje que sube al 92 % en el oeste y queda en el 90 % en el este.

Liderazgo europeo como asignatura pendiente

La Gran Alemania que temieron Thatcher o Mitterrand no apareció. La Alemania resultante de la unidad es la primera economía de la UE y también su mayor potencia demográfica. Impuso el dogma de la austeridad durante la crisis del euro bajo Merkel. Sin embargo, sigue moviéndose con timidez en política exterior o se limita a seguir las pautas de Washington.
La gran apuesta de Merz es el rearme, propulsado por el expansionismo de Vladímir Putin. Pero dos años consecutivos en recesión, más el estancamiento actual, lastran los planes de la coalición entre su bloque conservador y los socios socialdemócratas. El temor a que el rearme se pague con recortes sociales da brío a la AfD, un partido que, por una parte, representa el trumpismo y, por otra, la línea prorrusa o contraria a la ayuda a Ucrania.

domingo, 17 de agosto de 2025

No estás solo

Von der Leyen, Merz, Macron, Starmer y otros líderes europeos 'custodiarán' a Zelenski en su encuentro con Trump




 Gemma Casadevall   Berlín17 AGO 2025
 
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y otros líderes europeos, como el alemán Friedrich Merz, el francés Emmanuel Macron, la italiana Giorgia Meloni y el británico Keir Starmer, así como el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, viajarán a Washington este lunes junto al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, para reunirse con el presidente estadounidense, Donald Trump. "Desde el inicio de la brutal invasión rusa hemos apoyado a Ucrania (...) Seguiremos haciéndolo hasta que se consiga una paz justa y duradera", afirmó von der Leyen, en una comparecencia junto a Zelenski y tras confirmarse el viaje compartido entre los principales aliados europeos de Kiev. Alemania, Francia, Reino Unido, Polonia, Finlandia e Italia se han erigido en una especie 'punta de lanza' europea en apoyo de Ucrania, en representación de la llamada Coalición de Voluntarios, el grupo integrado por una treintena de aliados occidentales de Kiev, entre ellos España, que mantuvieron este domingo una nueva videoconferencia preparatoria para el viaje a Washington.
Von der Leyen insistió en su comparencia con Zelenski en los puntos esenciales, desde la perspectiva europea, de cara a una futura negociación entre Trump, Zelenski y Rusia: que las fronteras no pueden "modificarse por la fuerza", que no pueden abordarse cuestiones territoriales "sin Ucrania" y que no pueden abrirse tales negociaciones "mientras sigan habiendo muertes". Las armas deben callar, sea por la vía del alto el fuego o de un acuerdo de paz rápido, dijo Von der Leyen, en relación a la fórmula que ahora propugna el presidente de EEUU. Es decir, el acuerdo de paz.
"Necesitamos negociaciones serias y su fundamento son las líneas actuales del frente", afirmó por su parte Zelenski. Añadió el presidente ucraniano que, pese a la oferta lanzada por sus aliados europeos para 'facilitar' una negociación entre él mismo, con Trump y Vladímir Putin, hasta ahora "no hay señal alguna de que Rusia quiera participar en una cumbre trilateral".
Para Macron, el objetivo compartido es evitar una 'Capitulación' de Ucrania: "Putin no quiere paz, creo que quiere la capitulación de Ucrania", afirmó el líder francés, en una declaración desde París.

Viaje colectivo tras la humillante visita de febrero

Zelenski agradeció a sus aliados un apoyo que se plasmará en un formato inédito, con el acompañamiento físico por parte de sus principales aliados europeos. Tras la mediática cita de Alaska, en que Trump tendió a alfombra roja a Putin y puso fin de facto al aislamiento del líder del Kremlin, hay una voluntad más que explícita por parte europea de no dejar solo a Zelenski. En el aire está aún la humillación a que se vio expuesto en su visita a la Casa Blanca del pasado febrero.
En su visita compartida a Washington, los líderes europeos, más von der Leyen y Rutte, esperan que les informe Trump directamente, y no por vías virtuales, de los contenidos de su encuentro con Putin. Según el goteo informativo posterior, al líder del Kremlin reclamó el control de la región de Donbás, el este de Ucrania parcialmente ocupado por sus tropas, a cambio de congelar la línea del frente actual en el sur. Kiev, hasta ahora, ha descartado toda cesión territorial.
Que Zelenski no iría solo a Washington empezó a vislumbrarse el sábado, al convocar Merz, Macron y Starmer una nueva ronda de videoconferencias para este domingo. Von der Leyen fue la primera en anunciar que viajaría con él a su encuentro con Trump, a lo que siguieron comunicados en cascada de Berlín, París, Helsinki, Roma y Londres sumándose al viaje. En este grupo forma un papel clave el presidente finlandés, Alexander Stubb, quien mantiene con Trump una relación de gran cordialidad, y representa la línea del máximo compromiso con Ucrania entre los países del flanco este de la OTAN.
También entre los líderes que, hasta ahora, han estado en buena sintonía con el imprevisible presidente estadounidense se encuentra Merz. "Por parte alemana, hay un gran interés en lograr un rápido acuerdo de paz", afirmó en un comunicado el portavoz de Merz, Stefan Kornelius. Las condiciones para ello, de acuerdo a la fuente gubernamental alemana, son las garantías de seguridad para Ucrania y para el conjunto de Europa y el apoyo a Kiev para "defenderse de agresiones rusas".
Merz, quien el pasado miércoles recibió a Zelenski en Berlín para participar juntos en la videoconferencia entre líderes europeos previa al encuentro entre Trump y Putin, ha reaccionado con moderado optimismo a lo que dio de sí la reunión en Alaska. En declaraciones a la televisión pública alemana ARD, el canciller consideró que un acuerdo de paz rápido puede ser incluso mejor que un alto el fuego". La italiana Giorgia Meloni, como el británico Keir Starmer, están asimismo entre los que mayor 'agradecimiento' han mostrado a los esfuerzos de Trump, mientras que Macron ha insistido en que debe mantenerse la presión sobre Rusia.

miércoles, 13 de agosto de 2025

El convoy de Volodímir

Zelenski logra del careo virtual con Trump la garantía de que no habrá negociación territorial "sin Ucrania"



El canciller Friedrich Merz recibe al presidente Volodímir Zelenski, en Berlín/ EFE


Gemma Casadevall,  Beatriz Ríos   Berlin/Bruselas13 AGO 2025 10:08

En Alaska no se decidirán sacrificios territoriales para Kiev ya que no puede haber negociación al respecto "a espaldas de Ucrania". Y la prioridad de Donald Trump en su reunión del viernes con Vladímir Putin debe ser "lograr un alto el fuego": esos son los puntos esenciales del careo virtual mantenido entre Volodímir Zelenski, desde Berlín y arropado por sus aliados europeos, y el presidente de Estados Unidos, a dos días de su cita con el líder del Kremlin.

"Le deseamos éxito a Trump el viernes (...) Pero los intereses de seguridad de Europa y de Ucrania deben ser garantizados en (la cita de) Alaska", aseguró el canciller alemán, Friedrich Merz, convocante de la videoconferencia a la que Zelenski asistió presencialmente desde la capital alemana. Ucrania debe quedar incluida en toda negociación de paz, coincidieron, en su comparecencia tras su conversación con Trump. "Si no hay movimiento por parte rusa, la respuesta será un aumento de la presión sobre Moscú", aseguró Merz, quien recordó que son ya 18 los paquetes de sanciones adoptados contra Rusia a raíz de la invasión de Ucrania. "Las sanciones ayudan mucho, afectan a la industria de Rusia", apuntó Zelenski. "Ellos tienen tres veces más artillería que nosotros, pero también tres veces más bajas que nosotros", añadió.

Cinco son, según Merz, los puntos planteados por los europeos a Trump: Ucrania debe estar en la mesa de negociación, el alto el fuego es prioritario, las fronteras no pueden moverse por la fuerza, Kiev debe obtener garantías de seguridad a largo plazo y, de no lograrse avances en Alaska, se aumentará la presión sobre Moscú.

Casi en paralelo a la comparecencia de Zelenski en Berlín, el presidente francés, Emmanuel Macron, y el del Consejo Europeo, António Costa, ambos en Francia, daban algunos detalles más de lo abordado con Trump: el presidente de EEUU tratará de lograr una reunión a tres bandas, en la que participe también Zelenski, en un país neutral en Europa, afirmó Macron. El republicano se comprometió, además, a mantener informados a los aliados.

Macron justificó la ausencia europea en Alaska en que se trata de una reunión bilateral entre Rusia y Estados Unidos "para calmar el ambiente". Pero "es importante que si se abordan cuestiones que afectan a nuestra seguridad, haya una coordinación con nosotros como europeos", añadió el presidente francés.

Cohesión europea

Con la visita de Zelenski en Berlín, respaldado virtualmente por los líderes de Francia, Reino Unido, Polonia, Finlandia e Italia, Europa escenificó su cohesión ante la cita de los superpoderosos. Merz había sumado a su iniciativa a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y al secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Está claro que "la pelota está en el tejado de Putin", afirmó Rutte, mientras que Von der Leyen destacó la cohesión mostrada una vez más por Europa ante una guerra "en su territorio".

Al plato fuerte de la videoconferencia con Trump, le siguió otra ronda de consulta con líderes de la llamada "coalición de voluntarios", los aliados occidentales de Ucrania, entre ellos España. El propósito de esta coreografía de rondas, como se la ha llamado en Berlín, estaba fijado de antemano: frenar cualquier tentación por parte del presidente de EEUU de pactar con Putin el futuro de Ucrania.

Zelenski había redoblado en los últimos días sus esfuerzos diplomáticos ante sus aliados europeos con notable éxito. Solo Hungría se desmembró de la declaración del lunes de los líderes de la UE, recordando que, de acuerdo al derecho internacional, las fronteras no pueden moverse por la fuerza. Que el primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, boicoteara el documento no causó mayor extrañeza, dada su condición de aliado dentro de la UE del Kremlin. Se redefinió el documento como declaración de los 26, prescindiendo del obstáculo habitual llamado Orbán.

Punta de lanza alemana

Merz, convocante de la videoconferencia, tomó para la ocasión las riendas del trío que forma desde su llegada al poder, el pasado mayo, con el francés Macron y el británico Keir Starmer. Alemania es el primer suministrador europeo de armas, ayuda humanitaria y financiera a Ucrania. Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala y hasta abril de 2025, Berlín ha entregado armamento por valor de 28.000 millones de euros a Kiev.

En los últimos meses ha habido un giro a escala europea a favor no de los envíos de material propio, sino de la financiación para la adquisición de armas por parte de Kiev. Desde febrero de 2022, Europa ha financiado contratos de la parte ucraniana por unos 35.000 millones de euros, unos 4.000 millones más que los asumidos por Washington, según datos del Instituto de Economía Mundial de Kiel (norte de Alemania).

Este protagonismo creciente europeo ha discurrido en paralelo a las exigencias de EEUU de un mayor gasto en defensa. También ha influido que Washington haya cerrado esta vía de ayuda o apoyo financiero a Kiev con Trump en la Casa Blanca.

Debilidad interna de Merz

Para el canciller alemán, impulsor del careo virtual entre Trump y Zelenski, la cita actuó de bálsamo en medio de su cuestionamiento interno. Se cumplen 100 días de su investidura, pero su coalición no está para fiestas. En su bloque conservador hubo un amago de revuelta contra su decisión de suspender los suministros de armas a Israel susceptibles de ser usados en Gaza. Los socios socialdemócratas respaldan ese embargo, pero son muchos sus disensos en materia de recortes sociales.

Los sondeos reflejan una debilidad inusitada en tan corto espacio de tiempo. Hoy por hoy, la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) disputaría incluso el primer puesto al bloque conservador. Desde el sensacionalista diario 'Bild' y demás medios de poderoso grupo Springer se acribilla a diario a Merz, sea por su decisión sobre Israel o por los rifirrafes de su coalición. Springer, en el pasado afín a los conservadores, se comportaba ya con el socialdemócrata Olaf Scholz en el poder como un brazo mediático de la ultraderecha. Con el relevo a favor de Merz ha incluso acrecentado su línea del acoso a la coalición gobernante.

miércoles, 23 de julio de 2025

Regreso a la Villa Borsig

Merz y Macron buscan un acuerdo sobre el futuro caza europeo



El canciller Friedrich Merz y el presidente Emmanuel Macron, en Berlín / CLEMENS BILAN / EFE

Gemma Casadevall, Berlín 23 JUL 2025

El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, se emplazaron a buscar un acuerdo en torno al nuevo caza europeo de sexta generación, un proyecto compartido entre Francia, Alemania y España, en la cuerda floja por las pretensiones galas de asumir hasta un 80 % de su fabricación. “Es un proyecto común en el que llevamos largo tiempo trabajando”, afirmó Merz, en su mensaje de saludo al líder francés, en alusión al Futuro Sistema Aéreo de Combate (FCAS, por sus siglas en inglés). “Es un programa muy importante para los dos”, le respondió Macron, firmemente comprometido como su anfitrión alemán con el rearme europeo.
Del FCAS depende la construcción del caza que debe ser la respuesta europea a sus equivalentes de Estados Unidos o los que está desarrollando China. Está planteado como el sucesor de los Eurofighter y los Rafale franceses, pero las aspiraciones del fabricante francés Dassault por asumir una mayor participación de la inicialmente prevista ha puesto en entredicho su construcción.

Disputa por las condiciones

Berlín no está dispuesto a aceptar cambios en las condiciones previamente contempladas, recordó horas antes del encuentro entre ambos líderes el portavoz de Merz, Stefan Kornelius. Reiteró con ello unas declaraciones recientes del propio canciller, quien preguntado por la cuestión mostró su rechazo ante un posible ‘cambio de términos’ por parte francesa.
Es el enésimo disenso que planea sobre un proyecto que, según Kornelius, de facto está ‘paralizado’. La cuestión ocupa desde hace unas semanas a medios franceses y alemanes. Acaparó expectativas en una cita dicha de rutina entre Macron y Merz, probablemente los dos líderes europeos con una secuencia más fluida de encuentros, sean consultas intergubernamentales, reuniones de trabajo o apartes bilaterales en foros internacionales. La reunión de este miércoles es preparatoria para la cumbre bilateral de finales de agosto en Toulon, Francia. Había sido etiquetada como de ‘informal’, por lo que no era imprescindible acompañarla de una rueda de prensa. Bastó con una declaración antes de iniciar la reunión, sin turno de preguntas.
Esta opción se contempló en medios alemanes como una estrategia para evitar preguntas incómodas en un momento en que el eje, pese a los múltiples intentos de reactivarlo, acumula más disensos que coincidencias. El encuentro, calificado de "informal", tenía lugar en la hermosa Villa Borsig, en las afueras de Berlín, y consistía en una cena definida como de trabajo. La Villa Borsig es la residencia oficial reservada por Exteriores para las visitas de alto rango o que requieren grandes operativos de seguridad.
Uno de los disensos ya clásicos para el eje es el que mantienen París y Berlín sobre el acuerdo de libre comercio entre la UE y Mercosur. Merz, como su antecesor, el socialdemócrata Olaf Scholz, aspira a cerrarlo cuanto antes, algo que Macron lleva obstaculizando porque, a su parecer, contraría los intereses del campo francés. Para Alemania, era ya éste un asunto de sumo interés, a lo que se añadió ahora la necesidad imperiosa de abrir, consolidar o facilitar la operatividad comercial con otros mercados, ante la amenaza de que Donald Trump materialice sus aranceles. Merz insiste en la vía del diálogo o, mientras sea posible, no radicalizar una guerra comercial con su socio estadounidense. Macron es partidario de una respuesta contundente europea, en caso de que el presidente de EEUU salga por la tangente y se desmarque de las vías equilibradas que busca Bruselas.

jueves, 8 de mayo de 2025

Visita a Karlshorst

80 años del fin de la Segunda Guerra Mundial: ¿Qué unió a las potencias aliadas contra Hitler y hacia dónde han evolucionado?



Los jefes de la delegación alemana, el general Hans-Jürgen Stumpff, el mariscal de campo y jefe de estado mayor alemán, Wilhelm Keitel, y el almirante Hans-Georg von Friedeburg, antes de firmar la capitulación, el 8 de mayo de 1945 en el distrito berlinés de Karlshorst. / AFP


Gemma Casadevall
Berlín08 MAY 2025 

El 8 de mayo de 1945, sobre el mediodía, aterrizaron en el aeropuerto de Tempelhof, en el casco urbano de Berlín, altos cargos militares de los tres aliados occidentales, EEUU, Reino Unido y Francia. En la devastada capital del Reich les esperaba el general soviético Gueorgui Zhúkov, cuyos soldados habían izado ya la bandera de la hoz y el martillo sobre el Reichstag. Las comitivas atravesaron Berlín hasta llegar a Karlshorst, la villa periférica donde tuvo lugar la histórica firma de la Capitulación del Tercer Reich. Fue una ceremonia de tres cuartos de hora, entre brindis de vodka o champán, según atestigua el actual museo de Karlshorst. Ahí se exhiben, además de viejos tanques rusos, el documento de la rendición incondicional de la Wehrmacht, el Ejército nazi. El día anterior hubo un acto similar en la ciudad francesa de Reims. Pero Moscú insistió en que debía formalizarse en presencia de los militares de máximo rango del país derrotado y en Karslhorst, un antiguo casino de los oficiales nazis que en los estertores de la guerra se había convertido en su cuartel general. Por parte alemana estampó su firma el mariscal Wilhelm Keitel, condenado a muerte un año después en Núremberg.
La derrota del Tercer Reich llevaba meses sentenciada. Las tropas soviéticas habían entrado en Alemania en enero. El 16 de abril habían alcanzado las afueras Berlín; algo más al sur, en Sajonia, se produjo el 25 de ese mismo mes el primer encuentro entre los aliados soviéticos y los estadounidenses. Adolf Hitler y su mujer, Eva Braun, se habían suicidado ya en su búnker el día 30, lo mismo que harían a continuación el ministro de la Propaganda, Joseph Goebbels, y su esposa Magda, tras envenenar a sus seis hijos. El 2 mayo, el general Helmuth Weidling informó a los berlineses de que el Führer les había dejado en la estacada y proclamó la rendición de la capital. La cita de Karlshorst era, para Moscú, una forma de documentar ante el país derrotado y ante los aliados el papel del Ejército Rojo en lo que en Alemania se conoce hoy por Día de la Liberación.



Hitler y Goebbels durante un paseo por el Obersalzberg en junio de 1943 / ARCHIVO

La Unión Soviética había sido la última potencia que se sumó a la alianza contra el nazismo. Hitler había firmado en 1939 el pacto de no agresión con Josef Stalin. Que ambos dictadores estuvieran en las antípodas ideológicas no les había impedido repartirse la Europa del este. Al Führer le convenía la neutralidad soviética para invadir Polonia. El pacto se hundió en junio de 1941, cuando Hitler sobreestimó sus capacidades y atacó la Unión Soviética. A partir de ahí fueron cuatro las potencias aliadas contra el nazismo. El coloso comunista unía fuerzas a la democracia estadounidense, la república francesa y el imperio británico. El 8 de mayo de 1945 se cerró una guerra que dejó 60 millones de muertos, 27 millones de los cuales ciudadanos soviéticos.

EEUU y Rusia, dos imperialismos hemisféricos


Por primera vez en su historia, Alemania recuerda la fecha de la Capitulación o de la Liberación con un sentimiento de abandono por parte del país que durante décadas fue su aliado incondicional, Estados Unidos. Nunca se fió de la Unión Soviética ni de su heredera, Rusia. La desconfianza hacia Moscú arranca incluso de mucho antes, como evidencia un mapa con las poblaciones donde hubo conatos de rendición alemana antes de la firma de Karlshorst. "Casi todos se produjeron en el sur, a medida que avanzaban los aliados estadounidenses por Baviera, o por Francia o incluso por el norte, con los británicos. Se dieron muy pocos casos en el este", explica la jefa del departamento de Memoria Histórica de Berlín, Maria Bering, desde el Museo de la Resistencia contra Hitler. La población sentía pavor ante el avance del Ejército Rojo. Los bombardeos de los aliados británicos o estadounidenses cesaron con la rendición. Pero lo que siguió al 8 de mayo no era percibido como una liberación. Ni ese día ni los siguientes. Unas 860.000 mujeres o niñas fueron violadas, en su mayoría en lo que fue el sector soviético. Se abrió la veda al saqueo. A partir de 1949, con la fundación de la República Democrática Alemana (RDA), los ciudadanos germano-orientales asistieron desde lejos al milagro de una Alemania occidental que resurgía de sus cenizas. La posguerra quedó marcada por las imágenes de los soviéticos desmantelando y llevándose hasta las vías del tren del territorio bajo su dominio, mientras en el Berlín occidental, bajo el bloqueo soviético de 1948, la aviación estadounidense socorría a la población con el fenomenal puente aéreo de los 'Rosinenbomber', o bombardeos de las golosinas, como se les apodó, porque además de medicinas y alimentos lanzaban chucherías para los niños.




El presidente de EEUU, Trump, desvela nuevos aranceles en el llamado Día de la Liberación / Kent Nishimura / EFE

"En Alemania asistimos atónitos a la convivencia y voracidad de dos imperialismos hemisféricos, el que ya conocíamos de Rusia y el nuevo generado por la Administración de Donald Trump, que no sabemos hasta dónde llegará", observa el director de la Sociedad Alemania de Política Exterior (DGAP), Thomas Kleine-Brockhoff. 

Las ansias expansionistas del presidente estadounidense se plasman no solo en lo geográfico, con sus pretensiones sobre Groenlandia o el Canal de Panamá, sino también en lo político. Su entorno apoya sin tapujos a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD), segunda fuerza a escala nacional, en la que convergen corrientes neonazis y vínculos con la Rusia de Vladímir Putin.

El maltrecho eje franco-alemán y las secuelas del Brexit


Mientras Moscú convertía en país satélite la RDA y Estados Unidos ejercía un dominio 'blando' sobre la Alemania occidental, Francia y Reino Unido se olvidaron pronto de su papel como potencias tutelares sobre el país derrotado. Berlín pasó de la división primera en cuatro sectores a la partición traumática del Muro, desde su construcción, en 1961 a su caída, en 1989. Para la Alemania occidental, que Francia pasara de ser un enemigo histórico al puntal de la Unión Europea, por el llamado eje franco-alemán, es motivo de orgullo o ejemplo de superación del pasado monstruoso nazi. Que ese eje esté algo atascado se considera superable.

Hay suficientes ejemplos de duos emblemáticos, desde Konrad Adenauer y Charles de Gaulle a Helmut Kohl con François Mitterrand, hasta a los de Angela Merkel con Nicolas Sarkozy o Emmanuel Macron. Del nuevo canciller, Friedrich Merz, se espera mejor sintonía que la que han tenido Olaf Scholz y Emmanuel Macron.

Alemania se ha comportado durante décadas como una potencia tímida y ahorradora en Defensa, que se ha respaldado en el paraguas atómico francés o las bases estadounidenses en su territorio. Entre los compromisos inapelables de Merz está el rearme, ya iniciado bajo Scholz a raíz de la invasión de Ucrania. Pero en Alemania no se habla de romper el gran tabú que sería ascender a potencia atómica. El hecho de que el Reino Unido bajo Keir Starmer esté acercándose a Europea, pese al Brexit, facilita que Alemania no se vea en la necesidad de abordar qué ocurrirá con el paraguas si a Macron le sucede el lepenismo.




miércoles, 7 de mayo de 2025

Berlín-París-Varsovia-Berlín

Macron y Merz proclaman un "nuevo arranque" centrado en el rearme



El canciller alemán, Friedrich Merz, y el presidente francés, Emmanuel Macron, durante su encuentro de este miércoles en París. / LUDOVIC MARIN / POOL / AP

Gemma Casadevall

"Crearemos un nuevo Consejo de Defensa (franco-alemán) que impulse las inversiones y el rearme", aseguró el presidente francés, Emmanuel Macron, ante el recién elegido canciller alemán, Friedrich Merz. "Los europeos no podemos prescindir de Estados Unidos. Pero está claro que debemos aumentar nuestro gasto en defensa. Y eso es lo que vamos a hacer", añadió Merz este miércoles desde París, menos de 24 horas después de asumir el cargo. Las prioridades compartidas son, en palabras del líder francés, "la soberanía, la política de seguridad y la competitividad europeas".
Más allá de esta esperada o previsible declaración de intereses, Merz no dio pistas claras sobre sus planes inmediatos, especialmente en lo que se refiere a Ucrania. Alemania está dispuesta a "implicarse" en el control de un alto el fuego entre Rusia y Ucrania, en caso de que se consiga, aseguró. Pero para plantearse la participación de sus soldados en una misión en territorio ucraniano debe producirse una "tregua duradera", algo que depende fundamentalmente, añadió, de la voluntad de Rusia de poner fin conflicto.

Soberanía europea anclada la OTAN


El compromiso con Ucrania, la necesidad de avanzar hacia una "soberanía defensiva de Europa", sin desvincularse de la OTAN y el compromiso de París y Berlín de aumentar su gasto en defensa fueron los ejes del primer encuentro entre ambos líderes. Pero ni la presencia de Macron logró sacar a Merz de su indefinición en torno al envío a Ucrania de los misiles de largo alcance Taurus que anhela Kiev. El canciller, que en su campaña electoral criticó el rechazo a esos suministros de su antecesor, Olaf Scholz, pasó a una actitud ambigua tras su victoria y mientras negociaba la coalición entre su bloque conservador y los socialdemócratas. Un día después de su llegada al poder, no concretó nada al respecto.
Sí avanzó su propósito es mantener "pronto" una conversación telefónica con el presidente Donald Trump, así como de viajar "próximamente" a Ucrania. No prevé, sin embargo, un primer encuentro personal con el presidente de EEUU hasta la cumbre de la OTAN en La Haya, que tendrá lugar a finales de junio.
Macron y Merz plasmaron en París el propósito de revitalizar su eje, tras la falta de química que caracterizó la relación entre Scholz y Macron y los disensos respecto a Ucrania. El ya excanciller representó la línea del compromiso y la solidaridad hacia Ucrania, trasladada a lo real en el hecho de que Alemania ha sido el mayor contribuyente de la UE a la ayuda militar a Kiev. Pero su lentitud en la toma de decisiones hizo que se viera a Berlín como un lastre frente al dinamismo galo.
Que el nuevo Gobierno haya heredado de la coalición de Scholz a un único superviviente, el ministro de Defensa, Boris Pistorius, no dificulta el nuevo arranque, sino al contrario. Pistorius fue ya en la anterior legislatura un factor dinamizador que compensaba algo el anquilosamiento de Scholz.

Advertencias a EEUU


Merz enfatizó una y otra vez ante Macron que Europa no puede renunciar al poderoso aliado transatlántico. Pero en lo doméstico había dejado claro ya la víspera que no tolerará provocaciones del entorno de Trump y, más concretamente, apoyos a la ultraderecha alemana. En su primera entrevista ante la televisión pública ZDF, pocas horas después de su elección como canciller, marcó las distancias respecto a Washington en cuestiones de política nacional.
"Me gustaría invitar y animar al Gobierno de Estados Unidos a no incidir en la política interna alemana y a inhibirse de comentarios sobre sus partidos políticos", afirmó Merz. La alusión se dirigía tanto al apoyo expreso del vicepresidente J.D. Vance a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) como al comentario del secretario de Estado, Marco Rubio, que calificó de "tiranía" el informe de los servicios secretos germanos calificando a ese partido de "extremista".

El hueso migratorio con Polonia

La visita a París como primer destino en el exterior de un canciller electo forma parte del protocolo alemán. La siguiente estación obligada es Varsovia, y a ser posible en la misma jornada, inmediatamente después de pasar por París.
En Varsovia se esperaba a Merz con las armas algo más afiladas que en Francia. El primer ministro, Donald Tusk, ha advertido que no aceptará el propósito alemán de practicar las devoluciones en caliente o de incrementar los controles fronterizos. Merz convirtió ese plan en caballo de batalla de su campaña electoral. Es parte de su compromiso electoral de reducir la llegada de inmigración irregular y de acelerar las deportaciones de los que están en el país a la espera de ser expulsados. Tras su victoria en las urnas empezó a relativizar sus planes y explicitó que se implementarán "en consenso" con sus socios europeos.
Es difícil que consiga de Polonia un acuerdo bilateral parecido al existente entre Francia y España, al que suele aludir como modelo a seguir entre Alemania y Polonia. El liberal Tusk aspira a una victoria en las próximas elecciones presidenciales de su correligionario, el alcalde de Varsovia Rafal Trzaskoswki. Es su gran apuesta para acabar con la compleja etapa de cohabitación de su europeísta Plataforma Cívica con el ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS), representado por el presidente Andrzej Duda. La nueva jefatura del Estado se decidirá entre la primera vuelta de las presidenciales, el 18 mayo, y la previsible ronda de desempate, el 1 de junio. El candidato liberal aventaja ligeramente en las encuestas al aspirante que respalda el PiS, Karol Nawrocki. En materia migratoria, la posición de los liberales polacos es casi tan dura como la de las formaciones ultraderechistas del país.
En la comparecencia conjunta tras su reunión, Tusk insistió en que la prioridad absoluta de Polonia es la protección de las fronteras exteriores de la UE, especialmente las de su país con Bielorrusia, a través de las cuales Rusia lleva a cabo lo que Varsovia califica de 'guerra híbrida'. El primer ministro polaco reclamó de Merz apoyo para el reforzamiento de estas fronteras exteriores. Y apuntó a que los controles en la frontera compartida con Polonia que Merz quiere ampliar solo llevarán al caos en el tránsito de personas y mercancías.

martes, 18 de marzo de 2025

Rearme franco-alemán

Macron y Scholz garantizan el mantenimiento del apoyo a Ucrania


El presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Olaf Scholz, durante su encuentro este martes en Berlín. / MICHAEL KAPPELER / AP
 Gemma Casadevall, 18 MAR 2025 20:32

Europa no va a dejar de apoyar militarmente a Ucrania en unos momentos en que, además, se están incrementando los ataques de Rusia al país agredido: este fue el mensaje conjunto del presidente francés, Emmanuel Macron, y del canciller alemán, Olaf Scholz, en una reunión de trabajo teóricamente de cortesía o despedida entre ambos líderes, representantes del tradicional eje Berlín-París, pero que ha coincidido con la conversación telefónica entre Vladímir Putin y Donald Trump.
"El apoyo de Estados Unidos ha sido fundamental para Ucrania", afirmó el canciller saliente, en una comparecencia conjunta con Macron, tras la reunión en la cancillería. "El papel de Europa es seguir apoyando a Ucrania", insistió por su parte el líder francés. Alemania ha sido en los tres años de guerra de Ucrania el segundo contribuyente en apoyo militar a Kiev, tras Estados Unidos.
La reunión entre ambos representantes del eje franco-alemán se produjo además apenas unas horas después de que el Parlamento germano aprobara por una mayoría de dos tercios de la Cámara la enmienda en la Constitución que liberará al gasto en defensa de la potencia europea del llamado freno a la deuda. Macron elogió explícitamente esa decisión, fruto de un pacto entre el bloque conservador, aún en la oposición, y los socialdemócratas y verdes, los socios de la coalición saliente de Scholz.
El presidente francés incluyó en su visita a la capital alemana una reunión con el líder conservador, Friedrich Merz, cuyo bloque se impuso en las pasadas elecciones generales alemanas y que previsiblemente será elegido nuevo canciller de Alemania a finales de abril.

"Paz duradera y justa"

"La suspensión de los ataques a las infraestructuras puede ser un primer paso. Pero a este primer paso deben seguirle otros para posibilitar la paz duradera y justa que precisa Ucrania", dijo Scholz, en alusión al compromiso expresado por Putin ante Trump de un alto el fuego parcial, por 30 días y básicamente para instalaciones energéticas. No puede haber, sin embargo, ningún tipo de decisión "sin tener en cuenta a Ucrania o por encima de Ucrania", añadió el líder alemán.
Al margen del mantenimiento del apoyo a Kiev, ambos líderes se declararon expectantes ante el plan de rearme a escala del bloque comunitario que este miércoles debe concretar la Comisión Europea y del que este martes Ursula von der Leyen ha avanzado algunos detalles, como las compras conjuntas o el impulso de la industria de defensa de los Veintisiete.
Es fundamental que Europa logre "movilizar los recursos necesarios" y "agilizar los instrumentos precisos" para lograr aumentar su producción de munición y armas, dijo Scholz. El plan de Bruselas debe contemplar asimismo una "reducción de las barreras burocráticas" que actualmente lastran ese objetivo.

jueves, 12 de diciembre de 2024

Donald toma carrerilla

Macron y Tusk exhiben su eje pro-Ucrania



El presidente francés, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, este jueves en Varsovia. / MARCIN OBARA / EFE
Gemma Casadevall

"No, no estamos planificando desplegar tropas en Ucrania tras un alto el fuego", aseguró este jueves el primer ministro polaco, Donald Tusk, ante el presidente francés, Emmanuel Macron, tras un encuentro bilateral en que ambos exhibieron su apoyo al país eslavo. "No va a haber una paz en Ucrania sin contar con Ucrania", afirmó el líder francés. Su visita a Varsovia se sabía que iba a ser rápida, pero sobre el terreno se recortó a la categoría de relámpago. Tras su llegada a la capital polaca se difundió que Macron regresaría antes de lo previsto a París para anunciar el nombre de su nuevo primer ministro.
Sobre la reunión entre el líder francés y el polaco pesaban informaciones sobre hipotéticos planes para desplegar hasta 40.000 soldados en territorio ucraniano una vez se consolide un alto el fuego. El propio Macron había insinuado esa posibilidad el pasado febrero, al no descartar un envío de tropas terrestres. Desde Berlín, en una reunión con los ministros de Exteriores de Alemania, España, Francia, Reino Unido, Polonia e Italia, la nueva jefa de la diplomacia europea, la estonia Kaja Kallas, rebajó asimismo expectativas sobre tal despliegue: "Lo primero que tiene que producirse en la paz. Después podremos empezar a hablar de tropas de paz", afirmó.
La comparecencia en Varsovia de Macron y Tusk fue breve y sin turno de preguntas. "Polonia es el país clave en la ayuda a Ucrania, asume altos costes y lo hace con plena convicción", afirmó Tusk. Polonia destina un 4,1% de su PIB a defensa, lo que la sitúa por encima de la mayoría de sus socios europeos. Dobla la partida de Alemania, país del que su canciller, Olaf Scholz, suele recordar que es el segundo contribuyente a la ayuda militar a Ucrania tras Estados Unidos.

Semestre europeísta a cargo de Tusk

La cita con Macron en Varsovia seguía a unas declaraciones de Tusk, a principios de semana, en que apuntaba a un inicio de negociaciones de paz este mismo invierno. Polonia asumirá a fines de año la presidencia de turno del Consejo Europeo y tomará así el relevo a Hungría. El semestre húngaro ha estado caracterizado por constantes desafíos a Bruselas del ultranacionalista Víktor Orbán, el más poderoso aliado europeo de Vladímir Putin. Recién inaugurado su semestre, el primer ministro húngaro acudió a Moscú para reunirse con el presidente ruso. Del europeísta Tusk se espera un giro en apoyo a Ucrania, en consonancia con el compromiso de Varsovia con Kiev y con los reconocidos temores históricos y presentes de Polonia hacia Rusia.
Tusk está llevando a cabo una intensa agenda con los países bálticos y los nórdicos, asimismo representantes del máximo compromiso hacia Kiev. En esas gestiones ha incluido Tusk a Reino Unido y a Francia, pero no a Alemania. En Berlín se ha interpretado esta decisión como una afrenta a Scholz, en parte atribuida a la negativa del canciller a entregar a Kiev los misiles de largo alcance Taurus. El líder alemán está aislado en esa cuestión tanto respecto a la oposición del bloque conservador como a sus socios Verdes, que sí darían luz verde a los misiles alemanes. Tiene a su favor, sin embargo, a la opinión pública de su país, mayoritariamente en contra del envío de los Taurus por considerarse que ello convertiría a Alemania en objetivo preferencial de una hipotética represalia del Kremlin. El radio de acción de esos misiles es de 500 kilómetros, por lo que podrían alcanzar la región de Moscú desde territorio ucraniano.

Visita a Kiev

El propósito oficial de la visita de Macron a Varsovia era informar a Tusk de la reciente reunión en París con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y el presidente electo de EEUU, Donald Trump. Tusk, por su parte, ha anunciado una próxima visita a Kiev. Con ello ha plasmado el primer ministro polaco su propósito de marcar las líneas europeas en la nueva fase que se abrirá con el regreso al poder de Trump. En su campaña electoral, el presidente electo criticó la ayuda militar de Estados Unidos a Kiev y llegó a decir que, una vez en el poder, pondrá fin a esa guerra en 24 horas. Zelenski, mientras tanto, ha suavizado algo su rechazo a cualquier fórmula de paz que implique sacrificar territorios. Se estima que desde el inicio de la invasión rusa han muerto unos 43.000 soldados ucranianos y otros 370.000 han resultado heridos, lo que implica un desgaste casi insostenible para Kiev.

viernes, 18 de octubre de 2024

Sopita de letras con el iaio


EEUU y Europa apremian a Israel a "buscar la paz" en Gaza, pese a admitir que no será fácil



Keir Starmer, Joe Biden, Olaf Scholz y Emmanuel Macron, durante su encuentro de este viernes en Berlín. / MARKUS SCHREIBER / AP

Gemma Casadevall
Berlín 18 OCT 2024

Estados Unidos y Alemania, los máximos y más incondicionales aliados de Israel a escala internacional, apremiaron este viernes a Binyamín Netanyahu a "buscar la paz" tras la muerte del líder de Hamás, Yahya Sinwar, en un ataque en Gaza. Una paz que, para el canciller alemán, Olaf Scholz, implica "un alto el fuego para Gaza y la liberación de los rehenes de Hamás" y que para el presidente Joe Biden incluye evitar la siguiente "escalada" en Líbano. Al llamamiento de Biden y Scholz se sumaron más tarde el primer ministro británico, Keir Starmer, y el presidente francés, Emmanuel Macron.

"Es el momento de la justicia", aseguró Biden, tras confirmar Israel la muerte de quien se considera el cerebro del asalto y toma de rehenes por parte de Hamás del 7 de octubre del año pasado. "Tenía en sus manos la sangre de estadounidenses, israelíes, palestinos, alemanes... Hagamos de este momento un camino hacia la paz y para un futuro mejor para Gaza". Para Scholz, la desaparición de Sinwar abre "perspectivas concretas" para buscar el ansiado alto el fuego, que debe ir acompañado de una solución para el Líbano. El Gobierno alemán está desplegando "esfuerzos diplomáticos" en esa dirección, consciente de que "la población del Líbano, como la del norte de Israel", tienen derecho a una "existencia en paz".

La comparecencia de ambos líderes era el punto central de la visita oficial de Biden a Berlín, pero no se permitieron preguntas a los medios. Posteriormente, en declaraciones a medios antes de emprender el vuelo de regreso a Estados Unidos, Biden admitió que la búsqueda de esa paz en Gaza es "más dificil" que trabajar en un alto el fuego en Líbano, según la agencia Reuters. También dijo saber cómo y cuándo se producirá la reacción de Israel a los ataques de Irán, aunque declinó concretar esas informaciones.


Posteriormente, se sumaron a la cita bilateral Macron y Starmer, que abundaron en la necesidad de una tregua en Oriente Próximo. "Lo que hace falta ahora es un alto el fuego en Gaza, la liberación incondicional de los rehenes, el acceso inmediato de la ayuda humanitaria a Gaza y regresar a la senda de la solución de los dos estados como única vía para la paz y la seguridad a largo plazo", aseveró Starmer

El presidente estadounidense había aprovechado su comparecencia con Scholz para expresar su agradecimiento a Alemania por "luchar contra el antisemitismo" y "alzarse" contra las fuerzas antisistema emergentes. Ambos líderes ratificaron su apoyo a Ucrania "todo el tiempo que sea preciso", como dijo Scholz. La frase viene siendo el mantra del canciller desde el inicio de la invasión rusa. Suele acompañarla, como hizo ante Biden, de la advertencia de que la OTAN "no debe convertirse en parte de una guerra que sería devastadora". Es decir, que no puede haber un ingreso de Ucrania en la Alianza mientras sigue en guerra. Alemania es el segundo contribuyente, tras EEUU, en ayuda militar y financiera a Kiev, pero ello no evita que se critique la lentitud en la toma de decisiones a Scholz.
Una visita reducida a mínimos

Ucrania junto a la guerra en Gaza fueron los dos ejes de la reunión siguiente, también en Berlín, de Biden y Scholz con Starmer y Macron. Los cuatro líderes programaron ese encuentro tras confirmarse la visita relámpago de Biden a Berlín. No incluyeron en el programa declaraciones conjuntas, sino únicamente citas para la prensa gráfica. Según fuentes del Gobierno alemán, los cuatro líderes abordaron cómo incrementar el apoyo militar, económico y humanitario a Kiev, así como el uso de los activos incautados a bienes estatales rusos.

El viaje del presidente estadounidense a Berlín se produce una semana después de que cancelara, por la emergencia ante el país del huracán 'Milton', la que habría sido una visita de Estado por parte Biden. La agenda quedó así reducida a una jornada, este viernes. Se suspendió además la cumbre del Grupo de Contacto para Ucrania en la base militar estadounidense de Ramstein, en el suroeste de Alemania, inicialmente programada para el sábado pasado. A la cita habían anunciado su asistencia unos 20 líderes y altos representantes de los aliados occidentales, así como el presidente Volodímir Zelenski. La siguiente reunión en Ramstein será en noviembre, aunque no está claro si Biden acudirá físicamente o la seguirá de modo virtual.

Biden fue recibido con honores militares por el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, quien le impuso la Gran Cruz de la Orden del Mérito, la máxima distinción de la República Federal de Alemania. Steinmeier destacó en su discurso, además de la solidez del eje transatlántico, que Biden representa la "decencia política". La frase se interpretó en Berlín como alusiva al aspirante a regresar a la Casa Blanca, Donald Trump, que representa lo contrario. En Berlín, las preferencias del estamento político se decantan claramente por la vicepresidenta y candidata demócrata, Kamala Harris, aunque se esquivan pronunciamiento explícitos porque la norma es mostrar neutralidad, sobre todo a escala presidencial.

La visita de Biden será probablemente la última a Alemania antes de las elecciones en EEUU. Pese a su formato minimalista, estuvo acompañada del habitual despliegue de un aparatoso dispositivo de seguridad que colapsó la circulación entre el palacio de Bellevue, la sede de Steinmeier, la cancillería de Scholz y el hotel donde pernoctó Biden. El cordón de seguridad se extendió por todos los lugares donde iba a circular 'La Bestia', como se llama al vehículo blindado de Biden, e incluyó restricciones más que notables en la estación central de ferrocarriles, desde la tarde del jueves hasta la medianoche de viernes a sábado.

lunes, 8 de julio de 2024

Macron la salvó

Europa recibe con alivio la derrota de Le Pen en Francia


Celebración en la plaza de la República de París de la victoria de la izquierda / JULIEN MATTIA / DPA


Silvia Martínez, Gemma Casadevall, Irene Savio, Lucas Font

Europa respira más tranquila tras la victoria de la coalición de izquierdas en las elecciones legistativas de Francia de este domingo. "Nunca comentamos los resultados de las elecciones nacionales así que no tenemos comentarios que hacer", ha respondido este lunes el portavoz de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a la petición de una valoración sobre los resultados. Pese a esta falta de pronunciamiento oficial, en Bruselas han recibido con enorme alivio el veredicto de las urnas y el hecho de que la ultraderecha de Marine Le Pen y Jordan Bardella no haya conseguido su objetivo de lograr una mayoría suficiente que permita a su formación, Reagrupamiento Nacional, formar gobierno. Aún así, se percibe con gran preocupación el nuevo escenario político francés, mucho más fragmentado que nunca, y sin una mayoría clara que podría derivar en una difícil cohabitación política en la que es la segunda economía más grande de la UE, informa SILVIA MARTINEZ.

El mensaje más elocuente pronunciado el mismo domingo, tras la segunda vuelta, llegó desde Varsovia por boca del primer ministro de Polonia y expresidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. "En París entusiasmo, en Moscú decepción, en Kiev alivio. Suficiente para ser feliz en Varsovia", decía el conservador polaco en su cuenta de la red X.
"Esta noche, mis amigos y camaradas socialistas franceses demuestran que es posible detener a la extrema derecha uniendo a la izquierda. Los resultados son claros: al colocar al Nuevo Frente Popular a la cabeza de los escaños de la Asamblea Nacional, el pueblo francés se movilizó para defender la República de los peligros que la esperaban. Un momento histórico para Francia y para Europa", ha reivindicado la presidenta de los socialistas en la Eurocámara, Iratxe García. "Viva la República", celebra la copresidenta de los Verdes en la Eurocámara, Terry Reintke.

Alemania

El canciller alemán, Olaf Scholz, se ha declarado "notablemente aliviado" porque se ha evitado lo que habría sido un "gran desafío", de haberse visto forzado Emmanuel Macron a cohabitar con un gobierno de la ultraderecha. Espera ahora el canciller que el siguiente paso sean una "negociación constructiva" para la formación del siguiente gobierno en París. En esa frase hay una invitación indirecta a Macron a tomar ejemplo de Alemania, donde lo habitual es negociar coaliciones complejas incluso entre socios nada afines, algo que hasta ahora no se había dado en el sistema presidencialista francés.

La discreta reacción de Scholz de este lunes contrasta con la "gran preocupación" que había expresado unos días antes ante el avance de la ultraderecha en Francia, Países Bajos y otros aliados europeos, entre ellos varios socios escandinavos. Del canciller trascendió además una frase, pronunciada en una reunión Partido Socialdemócrata (SPD), en que se confesaba "deprimido" ante un posible gobierno dominado por Le Pen.

Berlín temblaba por la estabilidad del eje franco-alemán, aunque oficialmente Scholz insistía en que, pasara lo que pasara, el interlocutor seguiría siendo el presidente Macron.

El eje franco-alemán parece salvado, pero persiste cierto miedo a Jean-Luc Mélenchon. El líder de La Francia Insumisa asumió de inmediato como propia la victoria del Nuevo Frente Popular. Se considera improbable que acabe siendo el primer ministro, ya que tanto Macron como los socialistas franceses lo rechazan. Pero tampoco puede darse aún por descartado.

"No incidimos en cuestiones de política interna de otro país", respondió el portavoz de Scholz, Steffen Hebestreit, ante sobre la reconocida aversión de Mélenchon hacia Alemania. En Berlín se recuerda su panfleto titulado 'El veneno alemán', en que acusa a ese país de "imponer su voluntad" al resto de la UE. Ya en lo personal, Mélenchon ha ido más allá que Le Pen en su hostilidad hacia Alemania. "Nadie quiere ser alemán. Son más pobres, mueren antes y no tienen hijos", llegó a asegurar hace unos años. GEMMA CASADEVALL

Italia


Alivio de la izquierda y el centro, silencio del Gobierno de Giorgia Meloni. Así puede resumirse, a grandes rasgos, el impacto en Italia de la victoria del Nuevo Frente Popular en Francia. En particular, la líder del Partido Demócrata italiano, Elly Schlein, ha calificado el resultado de "extraordinario". "Es posible ganar a la derecha", ha añadido. "¡Se lo dedicamos a Meloni y (al líder de la Liga, Matteo) Salvini! ¡Gran resultado rojo-verde del NFP!", ha exclamado Angelo Bonelli, diputado de la alianza Izquierda y Verdes (AVS, por sus siglas en italiano). "El pueblo francés ha premiado a los que nunca han dudado en apostar por la paz, los derechos sociales y la tutela de los más débiles", ha añadido Giuseppe Conte, el jefe del Movimiento 5 Estrellas (M5S).

Unas palabras que reflejan la interpretación, en clave nacional, que la oposición ha querido dar al inesperado resultado electoral francés. De ahí también las palabras más sosegadas de los centristas de Acción, Carlo Calenda, y de Italia Viva, Matteo Renzi. "Es muy positivo haber bloqueado a Le Pen. Es bueno para la estabilidad de Macron. Pero formar Gobierno y gobernar no será fácil", ha considerado Calenda. "El centro reformador ha sido decisivo hoy en Francia como en el Reino Unido hace días. Una señal de esperanza para la política europea. Macron ha ganado la primera batalla", ha coincidido Renzi.

La sorpresa y el alivio también se han mezclado, sin embargo, con una nueva polémica por la decisión de la televisión pública RAI de no transmitir en directo los resultados electorales en Francia, y emitir en su lugar un festival cultural que el domingo se llevó a cabo en Pomezia, cerca de Roma. "La RAI esconde la derrota de Le Pen", titulaba esta mañana el diario italiano 'La Repubblica'. Esto después de que la situación fuera denunciada por el PD y diversas asociaciones de periodistas. "Se ha tocado fondo", consideraron. IRENE SAVIO

Reino Unido

El resultado electoral en Francia ha tenido pocas reacciones en la política británica, todavía inmersa en la resaca de las elecciones generales del pasado jueves. Ni el nuevo primer ministro, Keir Starmer, ni su antecesor en el cargo, Rishi Sunak, han valorado públicamente los resultados de los comicios, ni tampoco lo ha hecho el líder del partido de derecha populista Reform UK, Nigel Farage. Entre los miembros del Parlamento, destaca la reacción de la colider de los Verdes, Carla Denyer, quien ha calificado como "inquietante" el apoyo recibido por la extrema derecha, pero ha valorado como un "alivio" los esfuerzos para aislar a la formación de Le Pen.

viernes, 5 de julio de 2024

Lo que queda del eje

Berlín teme una estocada al eje si gana Le Pen 



El presidente Emmanuel Macron y el primer ministro Olaf Scholz, en Berlín el pasado 28 de mayo.

Gemma Casadevall

"Contemplo con preocupación la segunda ronda de las parlamentarias francesas, tras lo que estamos viendo en los Países Bajos y lo que ya vimos en dos países escandinavos", afirmó el canciller alemán, Olaf Scholz, este viernes ante los medios. Llevaba varios días dando respuestas menos concretas a la pregunta de qué pasará con el eje franco-alemán si las urnas dan a Marine Le Pen las llaves del poder. La agencia de noticias DPA citaba una frase de Scholz, pronunciada en una reunión del Partido Socialdemócrata (SPD), más incisiva de lo que le permite su norma de no incidir en la política interna de otros países: "La situación en Francia es deprimente. Cruzo los dedos y espero que Francia, un país que amo y aprecio, evite un gobierno liderado por la extrema derecha".
A Scholz le persigue la pregunta de si el maltrecho eje franco-alemán sobrevivirá a una victoria de Reagrupamiento Nacional desde que el partido de Le Pen se alzó con el primer puesto en la primera vuelta. El canciller se aferra públicamente a que, en caso de cohabitación entre Emmanuel Macron y un primer ministro ultraderechista, su interlocutor seguirá siendo el presidente. Las relaciones bilaterales se trazan entre el canciller y el presidente. En el parlamentarismo alemán, la jefatura del Estado la ejerce un presidente con funciones representativas. Por razones de protocolo, corresponde al presidente, actualmente Frank-Walter Steinmeier, recibir a otro jefe de Estado, pero las decisiones políticas competen al canciller.
Los amplísimos poderes que tiene Macron son mayores que los de un canciller federal. Pero, por encima de las diferencias entre el parlamentarismo alemán y el presidencialismo francés, las consultas intergubernamentales entre ambos socios europeos incluyen a los ministros de uno y otro país. En caso de un Gobierno de Jordan Bardella, el Ejecutivo de Berlín "cohabitaría" con la ultraderecha francesa.
Las relaciones con gobiernos ultras dejaron de ser tabú en Alemania cuando se trata de socios extranjeros. A la ultraderechista italiana Giorgia Meloni la recibe Scholz con total cordialidad. Con el Gobierno neerlandés, ahora bajo liderazgo de la extrema derecha, será aún más fácil, puesto que su primer ministro no es Geert Wilders, sino el tecnócrata Dick Schoof. En lista de espera está Austria, donde se pronostica una victoria de la extrema derecha en las parlamentarias del próximo septiembre.

Puntal del orden establecido europeo

Entre el robotizado Scholz y el efectista Macron no ha funcionado la química, pero ambos se han esforzado en disimularlo. El eje se apoya en la dinámica bilateral establecida desde tiempos de Konrad Adenauer y Charles de Gaulle. La perpetuaron sucesivos tándems, desde el cristianodemócrata Helmut Kohl y el socialista François Mitterrand al socialdemócrata Gerhard Schröder y el conservador Jacques Chirac. Su máxima expresión, por lo extensa, fue bajo Angela Merkel y sus cuatro presidentes --Chirac, Nicolas Sarkozy, François Hollande y finalmente Macron--. Se consolidó así un eje entre dos países que de enemigos en guerra pasaron a aliados y que acuden a las cumbres en Bruselas con líneas consensuadas.
Cuesta imaginar que el eje pueda sostenerse con un Macron crepuscular y cohabitando con la ultraderecha. "Estamos seguros de que, independientemente de quién gane la segunda ronda electoral francesa, seguiremos adelante con nuestro trabajo con el presidente", insistió el canciller hace unos días, desde Varsovia. En esa línea se incluyó también su anfitrión, el primer ministro polaco, Donald Tusk, quien dijo confiar en el mantenimiento del Triángulo de Weimar, formado por Francia, Alemania y Polonia. El liberal Tusk regresó al poder en Varsovia tras ganar las elecciones de 2023 y puso fin así a ocho años de dominio del ultranacionalista partido Ley y Justicia (PiS). Su regreso fue saludado en Bruselas, en Berlín y en París como el fin de la pesadilla de la confrontación persistente marcada por ese periodo de liderazgo ultra en Varsovia.

viernes, 28 de junio de 2024

Buscando aliados

Los ultras alemanes se reorganizan con la mirada puesta en Francia



Tino Chrupalla y Alice Weidel, líderes de Alternativa por Alemania, celebran los resultados en las recientes elecciones europeas. / FILIP SINGER / EFE



Gemma Casadevall
Berlín 28 JUN 2024 16:40

La decisión de Emmanuel Macron de convocar elecciones anticipadas en Francia no solo descolocó a muchos franceses, sino también a la ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD). Tenían programado un congreso federal diseñado para exhibirse como segunda fuerza a escala nacional y avanzar hacia la victoria que se le vaticina en las regionales del próximo septiembre en el este del país. En las elecciones europeas rozó el 16 % de los votos, algo menos de lo calculado unos meses atrás, pero escalaron a la segunda posición, solo superados por el bloque conservador. Era un hito para un partido al que excluyen, por su radicalismo neonazi, las hasta ahora dos grandes familias de la ultraderecha europea: Conservadores y Reformistas (ECR), el grupo de la italiana Giorgia Meloni, del español Vox o del polaco Ley y Justicia (PiS), así como Identidad y Democracia (ID), el de la francesa Marine Le Pen.

El congreso que se abre este sábado la AfD en Essen, en el oeste de Alemania, ha quedado de pronto marcado por lo que ocurra en Francia y la formación de la nueva Eurocámara. La presidenta del partido, Alice Weidel, ha dejado caer en sucesivas entrevistas que están en busca de "nuevos aliados", puesto que es pública su enemistad incluso personal con Le Pen. No descarta reintegrarse en ID, si la líder francesa levanta su veto, o que el ultranacionalista húngaro, Víktor Orbán, les abra la puerta a un nuevo grupo, aun por definir.

Uno de los puntos a debatir por los 600 delegados de la AfD en los dos días de congreso era cómo "sellar" su adiós al ID. Su futuro agrupamiento en la Eurocámara es incierto. Una filtración periodística del semanario 'Der Spiegel' aseguraba hace unos días que Weidel busca socios para un tercer grupo en la Eurocámara, que se llamaría "Los Soberanistas" y en el que podría integrarse "Se acabó la Fiesta", de Alvise Pérez.

Weidel ha echado balones fuera y excluido como socios a representantes de "nacionalismos extranjeros, contrarios a los intereses de la AfD", sin concretar a quién se refiere. La teórica reunión que, según 'Der Spiegel', debía celebrarse el pasado jueves para formalizar el nuevo grupo no tuvo lugar. Pero sí hubo "contactos" entre distintos partidos o potenciales aliados, según la plataforma 'Politico', del grupo mediático Springer.

Protestas y fútbol

A los 600 delegados que acudan al pabellón de Essen, la ciudad donde discurre el congreso, les esperan una veintena de manifestaciones y actos de protesta que, según los convocantes, podrían alcanzar los 45.000 participantes. Las fuerzas policiales han preparado el mayor dispositivo de seguridad que se recuerda en la ciudad. Por si faltaban factores de riesgo, en Dortmund, otra ciudad de la región, tiene lugar este sábado el partido de octavos de final de la Eurocopa entre Alemania y Dinamarca, lo que movilizará a decenas de miles de aficionados hasta la región de Renania de Norte-Westfalia, bastión futbolero del país.

Weidel buscará su reelección junto a su compañero en la presidencia bicéfala, Tino Chrupalla. No está invitado como delegado quien fue su cabeza de lista en las europeas, Maxilimian Krah, convertido en un proscrito dentro del propio partido por haber blanqueado a las SS hitlerianas desde un medio italiano. Aparentemente, fue la gota que colmó el vaso de la francesa Le Pen y lo que determinó a la cúpula de la AfD a excluirlo como eurodiputado propio en la nueva Eurocámara.

Sobre Krah y el segundo en la lista de la AfD a las europeas, Petr Bystron, pesan sospechas de servir tanto a Moscú como a China. El jueves hubo un nuevo registro en el domicilio de Bystron, mientras se investiga el presunto cobro de sobornos procedentes de Rusia.