sábado, 9 de febrero de 2008

Mucho minimalismo


Mexicano Eimbcke convenció como exponente cine latinoamericano con voz propia
 
Gemma Casadevall

Berlín, 9 feb (EFE).- El mexicano Fernando Eimbcke convenció a la Berlinale con "Lake Tahoe", exponente del cine latinoamericano con voz propia, en una jornada en que México estuvo presente además como escenario de "Julia", un recital de Tilda Swinton como alcohólica.
"Es una película nacida de un proceso doloroso, la muerte de mi padre, en que me di cuenta de cómo el tiempo corre de otra manera", explicó Eimbcke, director que en su segundo largometraje se consagra como estilista de su "gusto por trabajar con elementos mínimos".
Tales mínimos son esencialmente un muchacho, Juan, en busca de una pieza de recambio del automóvil que acaba de estrellar contra un poste, entre talleres cerrados o mecánicos absortos en la desgana.
Cruces de carretera estáticos, en cámara fija, combinados con fundidos en negro -"me di cuenta que a ellos corresponde lo más importante del film", dijo Eimbcke- forman parte de esos "mínimos".
Trabajar entre escaseces no significa, en Eimbcke, falta de miniciosidad. Nada en los 85 minutos del film es casual, todo responde al empeño de reflejar cómo cada uno transporta su dolor.
La mano de la madre asomando tras la cortina de la bañera, fumando, llorando y rodeada de álbumes familiares, bastan a Eimbcke para reflejar el desgarro de esa mujer. Para la proyección en el cine del barrio de una película de Bruce Lee recurre a otro mínimo preferente: la pantalla en negro, con los ruidos de kung-fu fondo.
Eimbcke regresó así a la Berlinale que conoció unos años atrás, como invitado del Talent Campus, taller para jóvenes talentos, donde se forjó su "Temporada de patos", el primer largometraje.
Rodada en Puerto Progreso, Yucatán, "Lake Tahoe" acudió a la Berlinale defendida por el director y por sus actores Diego Cataño, el protagonista, junto a Juan Carlos Lara y Daniela Valentine.
"Aprendí mucho haciendo el personaje. Trabajar en la película me ayudó a crecer", dijo Cataño, intérprete ya en "Temporada de patos".
"Lake Tahoe" no sale del reducto por momentos precario y anclado en el tiempo lento de Puerto Progreso, mientras que el México que refleja "Julia", de Erick Zonca, es escenario de una persecución policial disparada de ritmo y dramatismo.
El tema de la película es de difícil manejo: una mujer que fue hermosa, al borde del derrumbe físico por el alcohol -papel que le viene como anillo al dedo a Swinton- y convertida en secuestradora y maltratadora de un niño de ocho años, de madre mexicana.
Kate del Castillo, fuera de sus orígenes telenovelesco, es la madre que le encarga el secuestro de su niño, del que le han quitado la custodia por lo mismo que se lo quitarían a Swinton, de tenerlos.
Se conocen de las sesiones de alcohólicos anónimos y en la tarea no las una empatía alguna, sino que cada una ve en la otra un vehículo: ganar dinero y recuperar al niño, respectivamente.
A Zonca se le escapan de las manos cuestiones como credibilidad -como reprochó en la conferencia de prensa algún medio mexicano- y Swinton va salvando escenas, decidida a ganarse el Oscar.
"No sé por qué se insiste en decir que es un 'remake' de la 'Gloria' de John Cassavetes. No es cierto, no lo pretendimos nunca", enfatizó Swinton, sin demasiado éxito en sus ansias de convencer.
México fue un común denominador en "Lake Tahoe" y "Julia", mientras que la película de Swinton y la tercera a competición, "Gardens of the night", de Damian Harris, compartían algo de temática: secuestros infantiles.
La película de Harris, en que John Malkovich desempeña un pequeño papel, arranca del secuestro de una preciosa niña rubia camino de la escuela y deriva en los bajos fondos de la prostitución y la droga.
A la parte de la infancia se le da un tratamiento "light", puesto que el tema de la pederastia es suficientemente duro como para no necesitar planos extremos.
Cuando entran en la adolescencia, Harris apuesta por una pareja de preciosidades, Gillian Jacobs y Evan Ross. Un dúo de caras bonitas -blanca y rubia, ella, negro, él-, más creíble para un anuncio de moda juvenil que para representar a quienes, a esas alturas, deberían estar al menos ajados por la droga. EFE gc/sc