domingo, 30 de agosto de 2009
Los "Länder" complican el esprint electoral
Los "Länder" golpean a CDU de Merkel y refuerzan al SPD a un mes de generales
Gemma Casadevall
Berlín, 30 ago (EFE).- Los cristianodemócratas de la canciller Angela Merkel sufrieron hoy, a un mes de las generales, una dura caída de votos en los últimos "Länder" donde tenía mayoría absoluta, que coloca a la socialdemocracia de Frank-Walter Steinmeier ante la tentación de romper el tabú de aliarse con La Izquierda, nacida de su disidencia.
Cuando parecía que la carrera a la reelección iba a ser un paseo para Merkel, con quince puntos sobre el ministro de Exteriores Steinmeier en los sondeos, las elecciones de este domingo en el Sarre (oeste del país) y Turingia y Sajonia (en el este) hicieron replantearse el guión del esprint a la cancillería.
La Unión Cristianodemócrata (CDU) de Merkel cayó trece puntos en el Sarre -del 47,5 de 2004 al 34,5 por ciento-, más o menos lo mismo que en Turingia, y quedó así apeada de la mayoría absoluta que mantenía ahí. En Sajonia, el tercer estado en liza, cedió un punto más, lo que asimismo la obliga a buscar un aliado.
El Partido Socialdemócrata (SPD) no tendría, en rigor, razones para alzar las campanas al vuelo, puesto que asimismo cedió puntos, aunque para Steinmeier los regionales de hoy fueron "una clara señal" ante las elecciones del 27 de septiembre.
Mientras el secretario general de la CDU, Ronald Pofalla, admitía que se habían saldado con "dolorosas pérdidas", Steinmeier afirmaba que con ello quedó claro que el mandato del votante no es favorable a una coalición entre conservadores y liberales.
Una alianza entre la CDU y el Partido Liberal (FDP) es justamente lo que los sondeos apuntan como constelación más probable tras las generales de septiembre, lo que equivaldría al relevo de Steinmeier como segundo del gobierno por el líder liberal Guido Westerwelle.
Steinmeier lleva semanas insistiendo en que no escucha los sondeos, sino las urnas, y hoy éstas le insuflaron brío.
Los vencedores morales de las elecciones no fueron ni la CDU ni el SPD, sino el FDP -que aumentó resultados en los tres "Länder"-, los Verdes -que también crecieron- y sobre todo La Izquierda, hipotético aliado del SPD, si asume el riesgo.
La CDU se mantuvo como primera fuerza, pero no tiene garantizado que siga gobernando ni en el Sarre ni en Turingia, de forjarse un bloque de izquierdas.
Esta posibilidad puede verse como un peligro para Steinmeier o una apuesta de futuro del SPD, en caída de votos desde la derrota de Gerdhard Schröder frente a la entonces aspirante Merkel, en 2005.
La Izquierda aglutina en sus filas a los pos comunistas del este de Alemania y a la disidencia socialdemócrata, Oskar Lafontaine, quien en 1999 sacudió al SPD con su doble dimisión como presidente del partido y ministro de Schröder, en desacuerdo con su línea.
En los últimos años La Izquierda se ha consolidado como segunda fuerza en todo el este del país y ganado terreno en el oeste, alimentada en buena parte por el voto de protesta contra los recortes sociales imprimidos por las reformas de Schröder.
El ímpetu de La Izquierda se hizo especialmente notorio en el Sarre, donde de fuerza extraparlamentaria pasó al 21,3 por ciento, sólo tres por debajo del SPD.
En el este, la formación de Lafontaine y el pos comunista Gregor Gysi es ya segunda fuerza, por debajo de la CDU y con porcentajes que dejan en evidencia al SPD: un 21 por ciento, en Turingia, frente al 10 por ciento de los socialdemócratas.
El líder del SPD en el Sarre, Heiko Maas, tiene la posibilidad de arrebatarle el estado a la CDU, si se atreve a romper el tabú de formar una alianza en el oeste con un partido de raíz pos comunista.
En Turingia, el SPD puede asimismo estar en el gobierno, aunque relegado a socio menor de La Izquierda, otra novedad peligrosa.
Steinmeier descarta una alianza con La Izquierda a escala federal, por diferencias abismales en política exterior, pero ha dado carta blanca a sus líderes de los "Länder".
Con ello tiene asegurado el reproche de Merkel de que todo voto al SPD es un refuerzo para La Izquierda, el heredero del régimen que levantó el Muro y en cuyo territorio ella creció. EFE
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