viernes, 12 de febrero de 2010

Con gorro de lana, el termo y la silla plegable


Puerta de Brandeburgo descorrió el telón a versión más íntegra de Metrópolis
 
Gemma Casadevall
 
Berlín, 12 feb (EFE).- La Puerta de Brandeburgo descorrió hoy el telón para una proyección al aire libre del mítico filme "Metrópolis" en su versión más íntegra, gracias a la copia hallada hace dos años en el Museo del Cine de Buenos Aires, la más parecida hasta ahora a la que estrenó Fritz Lang en 1927.
El diario "Süddeutsche Zeitung" repartió bolsas de palomitas de maíz entre los asistentes, los berlineses mejor preparados acudieron con sillas plegables, termos de café caliente y mantas, y los restantes ciudadanos o visitantes concentrados -un par de miles- se arroparon como pudieron para la larga proyección, 147 minutos.

La idea de proyectar "Metrópolis" en pleno mes de febrero -el más frío en años, además- fue del director de la Berlinale, Dieter Kosslick, quien consideró que la Puerta de Brandeburgo concentra un millón de personas, la Noche de Fin de Año, también podía atraer un par de miles para la ocasión.
Así fue, de acuerdo a lo previsto, y a la hora marcada -19.00 GMT- se descorrió el telón concebido por la artista coreana Christina Kim, en material reciclable, frente al emblemático lugar.
En lugar de procederse de inmediato a la proyección, como algunos esperaban, siguieron hasta cuatro repeticiones de un cortometraje recordando los 60 años de historia de la Berlinale, festival nacido como escaparate de propaganda cinematográfica del sector occidental, en 1951.
"Lo encajamos con disciplina prusiana", comentaba Martha Holger, una jubilada berlinesa, dispuesta, de entrada, a aguantar la proyección en su integridad, aunque algo inquieta ante la repetición de esas imágenes, más mensajes de felicitación por el cumpleaños de ilustres del cine -entre ellos, el director español Pedro Almodóvar, la actriz británica Tilda Swinton y el italiano Roberto Benigni-.
Finalmente apareció el mítico y visionario film de Lang, en su versión más larga jamás vista en décadas, que se estrenaba asimismo paralelamente en el Friedrichstadtpalast de Berlín y la Ópera de Fráncfort, aunque en ese caso para respectivos auditorios convenientemente sentados en sus butacas.
Acompañada en vivo por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Berlín, desde el Friedrichstadpalast, la proyección al aire libre era un complemento ciudadano con que Kosslick y el alcalde-gobernador Klaus-Wowereit quisieron dar rango ciudadano al evento.
La nueva versión fue reconstruida en una ardua tarea que duró año y medio a partir de la copia hallada en Buenos Aires en 2008, y dura 25 minutos más que la edición de esta parábola futurista sobre la represión obrera conocida hasta ahora.
"Bueno, tal vez acabaremos agradeciendo la versión algo más corta", bromeaba la animosa "prusiana", viendo que la proyección, además, empezaba con más de media hora de retraso y caía una suave, pero persistente nevada sobre la Pariser Platz. EFE
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