domingo, 26 de septiembre de 2010
La buena Merkel de la gran coalición
Socialdemocracia alemana hace alarde de robustez un año después de su debacle
Gemma Casadevall
Berlín, 26 sep (EFE).- Los socialdemócratas alemanes hicieron hoy alarde de robustez, un año después de hundirse en las elecciones generales de 2010, y se lanzaron a desvelar "el rostro auténtico" de Angela Merkel, una canciller que, según ellos, sólo funcionó bien mientras les tuvieron como socios de gobierno.
En apenas un año de Gobierno de centro-derecha, Merkel ha mostrado al ciudadano "su auténtico rostro", al frente de unas filas "derechistas y sin conciencia social" y erigida en "canciller de los consorcios", afirmó el presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel, en el congreso extraordinario de la formación.
"Sólo fue una buena canciller mientras nosotros vigilábamos", ahora su cancillería es exponente del poder de los grupos de presión (lobies), siguió Gabriel ante sus 500 delegados, un año después de los comicios del 27 de septiembre de 2009, que dieron la victoria a Merkel y apearon al SPD de su puesto como socio en la gran coalición.
La convocatoria invitaba al balance y Gabriel aprovechó para resaltar los porcentajes que le son favorables: el SPD cayó entonces en su mínimo histórico -un 23 por ciento-, pero ahora los sondeos lo sitúan en el 30 por ciento.
Apuntalados en los Verdes, los socialdemócratas están en condiciones de recuperar la cancillería, según las estimaciones del Politbarometer de la televisión pública ZDF.
"El SPD está aquí de nuevo", proclamó, para relativizar proyecciones menos alentadoras para su formación, como la del instituto Forsa que apuntaba esta semana a un hipotético empate con los Verdes en 24 puntos, lo que trastocaría el tradicional reparto de papeles entre el socio mayor y el menor.
"Por supuesto nos alegramos del auge que dan algunos sondeos a los Verdes. Pero los sondeos son sondeos, no resultados", dijo, tras recordar que queda un largo trecho hasta las siguientes elecciones -previstas para 2013- y aventurar que para entonces se habrá "normalizado" la correlación de fuerzas, a favor del SPD.
Gabriel, en su discurso de una hora larga para un congreso de una jornada y sin margen para el debate -ese cometido queda para el próximo congreso regular, en 2011-, se concentró en insuflar optimismo y suavizar aristas internas.
Se distanció del miembro del SPD que más ha dado que hablar últimamente, ex asesor del Bundesbank, Thilo Sarrazin, autor de un libro de sello islamófobo que encabeza las listas de ventas en Alemania.
Abundó, luego, en las deficiencias de la política de integración que actúan de caldo de cultivo a esas peligrosas tesis.
Quitó hierro, asimismo, el progresivo rechazo en el SPD a la Agenda 2010 -o programa de recortes sociales implantado por el gobierno de Gerhard Schröder- y ensalzó, en cambio, como logro de la coalición roji-verde aquello que Merkel echó abajo: el cierre de las centrales atómicas en 2022, retrasado ahora al menos 12 años más.
El congreso, oficialmente convocado con ocasión del vigésimo aniversario del Tratado de Unidad -el 3 de octubre de 1990-, estuvo revestido por una euforia algo escenificada, puesto que ni hay elecciones inminentes ni, caso de haberlas, se puede evaluar a costa de quién actuaría la teórica efervescencia de los Verdes.
Sin embargo, a la socialdemocracia le vino como anillo al dedo para exhibir una recuperada solidez, mientras las filas de Merkel mostraban de nuevo las disonancias internas que han acompañado a la coalición de centro-derecha desde que se formó.
La canciller había convocado este domingo una reunión de coalición para aclarar, entre otras cosas, el monto futuro del subsidio a desempleados crónicos y sus hijos, en respuesta a una sentencia del Tribunal Constitucional de febrero, según la cual la regulación actual no garantiza el derecho a una existencia digna.
La medida afecta a unos 6,5 millones de perceptores y desde hace días se filtraron en los medios diversos montos y un duro regateo interno: de 20 a 10 euros, para acabar con el anuncio de acuerdo de mínimos (5 euros mensuales para un subsidio total de 364 euros).
Exactamente lo que precisan las fuerzas de la oposición -SPD, Verdes e Izquierda- para afirmar que la coalición de Merkel no se entiende ni entre sí y que la recuperación económica aumenta los beneficios para la gran industria, pero olvida al ciudadano. EFE
gc/pdp
sábado, 25 de septiembre de 2010
Sacando escurrido pecho
La socialdemocracia alemana, en busca de remedios a la erosión del electorado
Gemma Casadevall
Berlín, 25 sep (EFE).- El Partido Socialdemócrata Alemán (SPD) celebra mañana un congreso extraordinario en Berlín, un año después de la debacle sufrida en las elecciones generales que le apearon de la condición de socio en la coalición de Angela Merkel y mientras busca un remedio a la progresiva erosión de su electorado.
Los comicios del 27 de septiembre de 2009 hundieron al SPD en el peor resultado de su historia -un 23 por ciento- y, un año después, la formación de los ex cancilleres Willy Brandt y Helmut Schmidt se ve acosada en los sondeos por la emergencia del que fue su socio menor en el gobierno de Gerhard Schröder, los Verdes.
"Un año después de esa debacle se impone trabajar para recuperar la autoconfianza", declaró hoy la secretaria general del SPD, Andrea Nahles, ante la reunión de la Ejecutiva previa al congreso.
Al SPD que ahora lidera Sigmar Gabriel -ex apadrinado de Schröder y presidente del partido desde hace diez meses- no le sirve de consuelo la pérdida del apoyo del electorado también en las filas de Merkel.
El último "Politbarometer" de la televisión pública ZDF -el más fiable del país- situó el apoyo a las filas de Merkel -la Unión Cristianodemócrata más la Unión Socialcristiana de Baviera, CDU/CSU- en un 31 por ciento y al Partido Liberal (FDP) en un cinco por ciento, lo que deja a la coalición muy por debajo de la mayoría.
El SPD está en situación de perseguidor, con un 30 por ciento. Pero Gabriel no puede lanzar las campanas al vuelo ante el declive del adversario, por mucho que sobre éste planee el fantasma de la irrupción de un nuevo partido más a la derecha, a imagen del populismo ultraconservador de otros países europeos.
Hoy por hoy, en Alemania, la única formación emergente son los Verdes y asimismo sigue arrebatándole electorado la Izquierda, aglutinante del postcomunismo y disidencia socialdemócrata.
De celebrarse elecciones este domingo, los ecopacifistas obtendrían un 19 por ciento, según el mencionado barómetro político, mientras que otro sondeo semanal, realizado por el instituto demoscópico Forsa, los equiparaba al SPD, con un 24 por ciento para cada uno de los teóricos socios naturales.
En esa situación, Gabriel se ha lanzado en pos de la recuperación del apoyo del electorado con un doble lenguaje que, en medios alemanes, se calificaba estos días de oportunista.
Por un lado, conminando a los inmigrantes a mostrar voluntad de integración, un guiño al electorado afín al ex asesor del Bundesbank Thilo Sarrazin, miembro del SPD y autor de un best-seller que pronostica la islamización y desintegración de Alemania.
Por el otro, marchando en la gran manifestación antinuclear, una semana atrás, por Berlín, en contra del aplazamiento del cierre de las centrales atómicas aprobado por la actual coalición de Merkel y para reclamar que se someta la cuestión a un referéndum.
El congreso de mañana, una semana antes del vigésimo aniversario de la entrada en vigor del Tratado de Unidad, el 3 de octubre de 1990, estará centrado en la intervención de Gabriel y sus postulados en materia económica, fiscal y también política de integración.
Se espera, asimismo, un claro pronunciamiento de Gabriel reivindicando para el SPD el puesto de líder como primera fuerza de la oposición.
Será un evento para el que se han programado apenas seis horas de duración, centrado en el discurso del líder y preparatorio del siguiente congreso federal, en otoño de 2011. EFE
gc/ah
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