Gemma Casadevall
De vez en cuando viene bien que se nos recuerde que las revoluciones ya existían antes que facebook y twitter. No vaya a ser que alguien aplique el negacionismo a la historia de las revueltas del pueblo y difunda en alguna red social que la Revolución Francesa, la de Octubre y la que derivó en la caída el Muro de Berlín son un infundio. Cómo iba a salir todo ese clamor humano a la calle si por entonces no se mandaban sms convocando.
Lo mismo con los museos. Lo del paseo virtual por google es entretenido, pero no olvidemos los orígenes. En la Alte Nationalgalerie berlinesa se conjuga lo uno con lo otro. Por un lado, se estrenó como miembro de pleno derecho del www.googleartproject.com; por el otro, consagra su exposición estacional al banquero Wagener, algo así como el fundador de la casa.
Para quien no se haya aventurado aún a la excursión ratonera por el www.googleartproject.com, se trata, como el link indica, de recorridos virtuales por quince museos punteros de todo el mundo -es decir, del Rijsmuseum de Amsterdam y los Uffizi de Florencia a nuestros Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza-, entre los que Alemania está representada por la Alte Nationalgalerie y la Gemäldegalerie. La visita incluye fachadas, pasillos y documentación, más 170 piezas a punta de ratón, por supuesto las más celebradas. Muy ilustrador.
Para adentrarse un poco más a lo que realmente albergan las paredes de la Nationalgalerie, en la Isla de los Museos de la capital alemana, conviene rebovinar y asomarse a la colección que Joachim Heinrich Wegener regaló al rey de Prusia, en 1811. Fueron 262 cuadros, que primero se exhibieron en la Academia de las Bellas Artes de Berlín, puesto que por entonces ni siquiera existía la Alte Nationalgalerie ni el complejo museístico de su Isla. Quince años después pasaron a convertirse en el fondo inaugural del museo.
La exposición sirve para reflexionar sobre el camino recorrido desde la donación originaria del mecenas y banquero hasta el cómputo actual de más de mil obras de arte, de aproximadamente la mitad de artistas. Es, para la Fundación del Patrimonio Prusiano, una forma de rendir tributo a los mecenas privados generadores de pinacotecas y museos de arte contemporáneo berlineses. Es decir, los banqueros e industriales que vistieron con sus colecciones la Alte y la Neue Nationalgalerie, más el Museo Berggruen y la Hamburger Bahnhof, pongamos por caso.
La Nationalgalerie nació de la donación del banquero Wegener, 150 años atrás. La Hamburguer Bahnhof debe buena parte de su fondo a otro mecenas más reciente, Friedrich Christian Flick, nieto del industrial y gran suministrador de armas al Tercer Reich Friedrich Flick. Al legado Flick debe Berlín unas 2.000 piezas depositadas en ese museo. Pero como no se trata sólo de lo que se tiene, más o menos a perpetuidad, sino de lo que se expone, en la Bahnhof confluyen estos meses con el legado Flick varias muestras temporales: la de videoinstalaciones procedentes del coleccionista, galerista y artista Mike Steiner; más los dibujos de Else Lasker-Schüler.
La de Steiner, Live to Tape, es un compendio de obra diversa de Marina Abramovic, Jochen Gerz, Lil Picard, Ben Vautier, etc, a modo de panorámica de producciones realizadas entre 1972 y 1985 y acompañadas de una retrospectiva de Cory Arcangel de nuevo cuño, titulada Here comes everybody. El núcleo de la parte dedicada a Arcangel corresponde a A couple thousand short films about Glenn Gould, una amalgama de 1.100 imágenes, trabajadas a ritmo de software por Arcangel sobre variaciones de Johannes Sebastian Bach. Mucha videoinstalación, mucho youtube, mucha estética soundtrack y videojuego, tras la que se recomienda el bálsamo de los dibujos de Else Lasker-Schüler, en la misma casa. Se trata de dibujos que ilustraron, entre otras, la revista Der Sturm -La tempestad-, órgano de la vanguardia arremolinada en 1910 bajo ese concepto, parte de la cual, como la propia Lasker-Schüler, abandonaron Alemania pasados los años de bohemia y huyendo del nazismo, en 1933. Primero a Suiza,
asilo de banqueros como fue su padre; luego a Jerusalén.
Más bálsamos para el alma: una visita a la Villa Max Liebermann, junto al espléndido lago del Wannsee, ahora con la exposición temporal de cuadros del autor judío pintados a orillas del Mar del Norte holandés. La casa del pintor, expropiada en 1940 por los nazis, merece con creces la excursión al Wannsee, el plácido lugar donde Hitler planeó el exterminio de los judíos. De camino hacia ese lago, en la vecina Potsdam, tenemos ya casi saliendo de Berlín la casita de té de Ai Weiwei, el disidente y artista chino semiadoptado por la escena artística alemana. Se trata de la misma casa icono realizada por Ai en 2009, hecha con 3.000 kilos de té prensado, convertidos en los 378 cubos y 54 prismas que forman la construcción de 180 x 120 x 180 cm, instalada ahora entre los muebles clásicos y objetos tradicionales chinos del Museo de Arte Asiático.
Y quien no quiera tanto bálsamo ni tanto aroma de infusión, que se acerque a Frankfurt. Ahí está el Städel, casi a punto de reestrenarse -en otoño- tras años de cierre por obras y con una exposición más que ambiciosa en sus espacios expositores habilitados para la transición. “Cronología de los cuadros. Las obras del Städel del XIV al XXI”, se llama la muestra, compuesta por 300 piezas que van de Jan van Eyck a Gerhard Richter. Si todo esto es lo que nos ofrece el Städel en obras, imaginémonos -y pre-saboreemos- lo que llegará a dar de si su reinauguración, en unos pocos meses.
También en Frankfurt, la Schirm Kuntshalle, del mismo sello que el Städel, celebra su 25 cumpleaños entre teléfonos con auricular en forma de langosta y guantes de piel prohibitivos para activistas antipeleteros. Surreale Dinge -Cosas surreales-, se llama la exposición, compuesta por ingenios conocidos, esculturas y otros objetos de Dalí, Man Ray, Duchamp y Magritte, por ejemplo.
¿Queda espacio?. Si es así, un par de líneas más entonces para los Cuadros de una época, la retrospectiva que dedica a Gerhard Richter el Bucerius Kunts Forum de Hamburgo. Una cincuentena de piezas, aperitivo de las exposiciones que preparan para los próximos meses la Tate Gallery de Londres, el Pompidou de París y la Nationalgalerie de Berlín, en ocasión del 80 cumpleaños del artista, en febrero de 2012. Obras de alto contenido político -entre otros, la mirada de Richter sobre la muerte en sus celdas de los terroristas fundacionales de la RAF, Gudrun Ensslin, Andreas Baader y Jan-Carl Raspe, o al asesinato de John F. Kennedy-, alternados con motoras y anuncios de viajes a destinos exóticos. 