martes, 29 de septiembre de 2009
Merkel y sus hombres
Merkel busca el equilibrio entre liberales del FDP y los bávaros de la CSU
Gemma Casadevall
Berlín, 29 sep (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, se puso hoy en la tarea de lidiar entre sus futuros socios liberales y la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU) -partido hermanado a la CDU-, en busca de un balance entre la realidad y las promesas de rebajas fiscales, abierta ya la puja por el reparto de ministerios.
Por mucho que Merkel hable siempre de la Unión como si se tratara de un único partido, hoy mismo los "hermanos" bávaros dejaron claro que pelearán por no quedar diluidos como un apéndice de la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller.
Inmediatamente después de la primera reunión tras las generales del domingo entre Merkel y el presidente de la formación bávara, Horst Seehofer, de la que ambos salieron mostrando total cohesión, saltó el ministro "estrella" de la CSU, el titular de Economía Karl-Theodor zu Guttenberg, reivindicando su porción en el pastel.
"Creo que puedo aportar algo en cuanto a competencia en materia económica, mi tarea en los últimos meses", declaró Guttenberg, para incidir a continuación en el hecho de que para el reparto de ministerios cuentan tres partidos diferenciados -CDU, CSU y FDP-.
La mera insistencia en una obviedad política en Alemania -la CDU/CSU forman grupo parlamentario conjunto desde 1949, pero son dos partidos distintos con sus respectivas cúpulas, sólo que la CSU se presenta únicamente en Baviera- refleja el nerviosismo bávaro.
La caída de la CDU/CSU al 33,8 por ciento -1,4 menos que en 2005 y su peor resultado desde los años 50- se debió fundamentalmente al bajón del partido bávaro al 42 por ciento, algo insólito en una formación con tradición de hegemónica.
El trasvase fue claramente en beneficio del FDP y ello acentuó la tensión entre la formación que lidera Guido Westerwelle y la de Seehofer, quien además es un secreto a voces que no traga al político liberal y virtual nuevo vicecanciller de Merkel.
Bávaros y liberales entraron en competencia en campaña, con sus promesas de acelerar las rebajas fiscales, mientras la canciller no quiere comprometerse en calendarios. La situación económica no da margen para hacerlo, so riesgo de romper el equilibrio social, dice.
El FDP convirtió en caballo de batalla las rebajas impositivas y la simplificación del sistema fiscal alemán. Propone regular el IRPF en tres tipos únicos -15 por ciento para niveles de ingresos de 20.000 euros anuales, 25 por ciento hasta los 50.000 euros y 35 por ciento a partir de ese nivel-.
La Unión propone un descenso del tipo mínimo del 14 al 12 por ciento, mientras que dejaría el máximo en su nivel vigente del 42 por ciento, sólo que en lugar de aplicarse a partir de los 52.000 euros anuales, como ahora, se haría a partir de los 60.000.
Al margen de la necesidad de buscar el consenso entre los respectivos conceptos, lo que Merkel necesita es frenar el ímpetu con que Westerwelle -y también la CSU- pretenden llevarlo a cabo.
Ya ayer, en su primera conferencia de prensa tras su victoria del domingo, la canciller no quiso sujetar a un calendario sus planes, que insiste serán graduales a lo largo de la próxima legislatura.
Las fricciones entre las prisas de unos y la moderación de otros no atañen sólo al IRPF, sino también a los planes del FDP de rebajar cargas impositivas a las empresas y las herencias.
Merkel apela al objetivo prioritario de la consolidación presupuestaria. No quiere que la apresuren, ni en cuanto a esto ni en las negociaciones para el futuro gobierno. Ayer lanzó la fecha del 9 de noviembre, como tope máximo, lo que entra en los márgenes usuales en Alemania para este tipo de procesos de negociación.
Los encuentros mantenidos ayer y hoy, con Westerwelle y Seehofer, respectivamente, son calificados de primeros contactos, pero las negociaciones en serio, sobre contenidos y reparto de carteras, se inician oficialmente la próxima semana.
Westerwelle puja por Exteriores, a pesar de que hasta ahora se ha movido en el ámbito financiero, de acuerdo a la regla no escrita de que ese ministerio corresponde al socio menor.
De acuerdo a la tradición, al FDP le corresponderían tres o cuatro carteras más, mientras que a la CSU se le reservarían otras tres. El bajón en las urnas para los bávaros puede actuar en detrimento del partido hermanado a Merkel. Tal vez no en cuanto al reparto cuantitativo, pero sí en el cualitativo. EFE
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