Studiogast, con Rosa Casals. Decepcionante balance de la visita de Benedicto a su país natal
"No somos de este mundo"
Benedicto XVI, visita oficial a Alemania (22-25.09.2011)
“La Iglesia en Alemania seguirá siendo una bendición para la comunidad católica en todo el mundo, si sigue fiel y unida a los seguidores de San Pedro y los apóstoles”, así clausuró Benedicto XVI, en misa oficiada ante 100.000 personas, su gira de cuatro días por país natal.
En un discurso ante un público selecto en el Konzerthaus de Friburgo, el Papa afirmó en tono autocrítico que la Iglesia se había orientado demasiado hacia lo mundano y se aferraba a organizaciones y a costumbres adquiridas con el tiempo. Esto debe cambiar:
“Tenemos que cambiar lo mundano de la Iglesia. Nosotros no somos de este mundo”, afirmó Benedicto XVI. Esto no significa, prosiguió, que se tenga que apartar del mundo sino que, por el contrario, debe orientarse hacia la protección de los seres humanos a “servirlos por amor”.
El acto de caridad, caritas, no puede dejarse en manos de organizaciones. Los más recientes escándalos –se refería a los escándalos por abuso sexual hacia menores en establecimientos católicos- no puede cubrir por entero la sustancia de la Iglesia, decía el Santo Padre.
Ningún impulso para el movimiento ecuménico
El Papa fue fiel a sí mismo: en su encuentro en Friburgo con los representantes de la Iglesia ortodoxa subrayó los puntos comunes con los católicos, algo que no hizo con la Iglesia protestante alemana, con quien habló en Erfurt acerca del movimiento ecuménico. Benedicto no dio ninguna pista de qué pasos piensa dar para que estas dos grandes confesiones se acerquen. “La fe verdadera no es objeto de negociación”, dijo el Papa. Esto no sólo decepcionó a los cristianos protestantes; también los católicos esperaban más.
Con todo, el reformador Martín Lutero fue un alabado como un hombre creyente que planteó las preguntas correctas a lo largo de su camino hacia Dios. Lejos está sin embargo de una rehabilitación del entonces monje católico quien en 1517, con su llamado a la libertad para los cristianos, dividió a la Iglesia. Así lo expresó Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. Roma no sabe todavía si participará en la celebración de los 500 años de la Reforma en 2017.
En un discurso ante un público selecto en el Konzerthaus de Friburgo, el Papa afirmó en tono autocrítico que la Iglesia se había orientado demasiado hacia lo mundano y se aferraba a organizaciones y a costumbres adquiridas con el tiempo. Esto debe cambiar:
“Tenemos que cambiar lo mundano de la Iglesia. Nosotros no somos de este mundo”, afirmó Benedicto XVI. Esto no significa, prosiguió, que se tenga que apartar del mundo sino que, por el contrario, debe orientarse hacia la protección de los seres humanos a “servirlos por amor”.
El acto de caridad, caritas, no puede dejarse en manos de organizaciones. Los más recientes escándalos –se refería a los escándalos por abuso sexual hacia menores en establecimientos católicos- no puede cubrir por entero la sustancia de la Iglesia, decía el Santo Padre.
En Friburgo (25.09)
Ningún impulso para el movimiento ecuménico
El Papa fue fiel a sí mismo: en su encuentro en Friburgo con los representantes de la Iglesia ortodoxa subrayó los puntos comunes con los católicos, algo que no hizo con la Iglesia protestante alemana, con quien habló en Erfurt acerca del movimiento ecuménico. Benedicto no dio ninguna pista de qué pasos piensa dar para que estas dos grandes confesiones se acerquen. “La fe verdadera no es objeto de negociación”, dijo el Papa. Esto no sólo decepcionó a los cristianos protestantes; también los católicos esperaban más.
Con todo, el reformador Martín Lutero fue un alabado como un hombre creyente que planteó las preguntas correctas a lo largo de su camino hacia Dios. Lejos está sin embargo de una rehabilitación del entonces monje católico quien en 1517, con su llamado a la libertad para los cristianos, dividió a la Iglesia. Así lo expresó Federico Lombardi, portavoz del Vaticano. Roma no sabe todavía si participará en la celebración de los 500 años de la Reforma en 2017.