Gemma Casadevall
Berlín, 18 jul (EFE).- El espionaje interno alemán se comprometió hoy a "enmendarse" tras destruir, por motivos no aclarados, actas sobre la trama neonazi que asesinó a nueve inmigrantes, y advirtió del peligro de un nuevo terrorismo ultraderechista en Alemania.
"Lo ocurrido es un fiasco que se investigará hasta el final y que comportará consecuencias, tanto personales como en nuestras estructuras", afirmó el ministro del Interior, Hans-Peter Friedrich, al presentar el informe del departamento de Protección de la Constitución (BVS), los servicios secretos de su ministerio.
Existe el temor a un "nuevo terrorismo", añadió, surgido de "imitadores" de la célula "Clandestinidad Nacionalsocialista" (NSU), un grupúsculo que actuó impunemente desde 1998 a 2011 y que alternó atracos a bancos con asesinatos de inmigrantes y de una policía.
La "criminalidad de trasfondo ultraderechista" va en aumento, alertó el ministro, y en su opinión discurre en paralelo a la caída de militancia en los partidos de ese espectro.
Tanto el Partido Nacional Democrático (NPD) y la Unión del Pueblo Alemán (DVU), las dos principales formaciones legales, pierden año a año militantes -en 2011 sumaban 22.400, un tercio menos que cinco años atrás-, mientras crece la actividad de la "subcultura" neonazi, sean los llamados "Autónomos Nacionalistas" o los "Inmortales".
El seguimiento de estos grupúsculos reviste "gran complejidad" y precisa de una reestructuración del espionaje "en todos sus estamentos y niveles", incluida la coordinación y cruce sistemático de datos con los cuerpos policiales, federales o de los "Länder", indicó.
La lucha contra el terrorismo islámico es la máxima prioridad, enfatizó Friedrich, en tanto que amenaza directa sobre la seguridad nacional e internacional, pero lo que ha acelerado la reforma fueron los flagrantes fallos ante una célula integrada por un trío de neonazis, que ha hundido en el descrédito al espionaje alemán, apuntó.
Friedrich compareció acompañado del presidente saliente de la BVS, Heinz Fromm, quien presentó la dimisión dos semanas atrás tras revelarse que su departamento destruyó actas sobre la trama neonazi, el pasado junio, al serle requerida toda la información por la comisión del Bundestag (cámara baja) que investiga el caso.
Los motivos que llevaron a esa destrucción están siendo investigados, explicó el ministro, ante la persistente pregunta de qué puede llevar a un funcionario -en ese caso, un jefe local- a meter en la trituradora unos expedientes de tan clara relevancia.
La destrucción de esas actas sigue a una cadena de "deslices" en el seguimiento de la célula, que resucitaron el viejo dicho izquierdista de que la policía alemana es ciega del ojo derecho.
La existencia del NSU saltó a la luz en noviembre de 2011, a raíz del suicidio en una autocaravana de dos de sus integrantes, Uwe Böhnhard y Uwe Mundlos, acosados por la policía tras un atraco.
Completaba la célula una mujer, Beate Zschäpe, quien se entregó a las autoridades tras volar por los aires la vivienda de Zwickau (en el este de Alemania) donde vivían los tres, que al parecer contaban con 13 cómplices.
La NSU actuaba desde 1998, cometió impunemente diez asesinatos -ocho comerciantes turcos, un griego y la agente policial- y alternó esos crímenes con atracos a bancos y atentados con bombas, sin que las fuerzas de seguridad cayeran sobre ellos.
Las actas destruidas hacían referencia a las actividades de neonazis en el estado de Turingia (este), donde tenía sus orígenes el trío, y al parecer contenían información obtenida a través de confidentes o infiltrados del espionaje.
El papel de tales confidentes y el supuesto de que pagándoles a ellos se estaba, indirectamente, financiando a los neonazis desató el temporal sobre Fromm, en el cargo desde hace doce años.
Fromm había capeado la primera ola de críticas al revelarse tardíamente la existencia del NSU, cuestión calificada entonces de "vergüenza" por la canciller alemana, Angela Merkel, pero la destrucción de las actas precipitó el relevo del cargo, que pasa a Hans-Georg Maaßen, experto en terrorismo y funcionario de Interior desde hace 21 años.
La despedida de Fromm y la incógnita sobre cómo enderezará la situación su sucesor centraron la presentación del informe anual, según el cual en 2011 se registraron en Alemania 16.142 delitos atribuibles a la ultraderecha -en 2010 fueron 15.905-, de los cuales 755 fueron actos violentos y el resto principalmente de propaganda.
Aumentaron a 260 las manifestaciones ultraderechistas -entre ellas las marchas nocturnas, antorcha en mano, de los llamados Inmortales- y también el número de ultraderechistas dispuestos a la violencia, unos 9.800, alrededor de 300 más que un año antes. EFE
gc/pdp
(foto) (audio)