martes, 12 de febrero de 2013

Panahi, de nuevo ausente


La Berlinale reeditó su compromiso con los cineastas iraníes

Gemma Casadevall

Berlín, 12 feb (EFE).- La Berlinale brindó hoy su gran pantalla a los cineastas silenciados por Teherán a través de Jafar Panahi, uno de las 19 aspirantes al Oso de un festival que "reincide" año a año en las muestras de solidaridad hacia los cineastas iraníes.
"Pardé" (Closed Curtain), un filme dirigido por Panahi pese a los 20 años de inhabilitación a que está condenado en Teherán, llegó a la Berlinale entre gestiones in extremis del gobierno de Angela Merkel por lograr que el propio director acudiera a presentarlo.
Los intentos mediadores no tuvieron los efectos deseados, y el filme fue presentado en ausencia de su autor, mientras grupos de manifestantes protestaban ante el Berlinale Palast.
"Ich sollte hier sein!" (Yo debería estar aquí) era la frase estampada sobre fotos en tamaño natural de Panahi portadas por los manifestantes, alusiva a la prohibición de salir del país.
"Jafar Panahi es una persona que arriesga su vida para mostrar al mundo que Irán es tierra de grandes cineastas libres", afirmó la cineasta iraní Shirin Neshat, miembro del jurado del festival.
Panahi, Oso de Plata en 2006 con "Offside" y en 2011 miembro del jurado "en ausencia" de la Berlinale -estaba bajo arresto domiciliario-, no pudo acudir a defender su filme, y la tarea quedó para su codirector, Kamboziya Partovi, y la actriz Maryam Moghadam.
"Es una película rodada para romper el bloqueo y con la que pretendíamos plasmar lo que implica prohibir trabajar a un director", indicó Partovi, quien en "Pardé" se alterna con el propio Panahi en el papel del creador "silenciado".
La película arranca con un hombre, Partovi, que se refugia en una hermosa casa junto al mar, tras cubrir los grandes ventanales con gruesas cortinas para no ser visto desde el exterior.
No está solo, sino que le acompaña su perro, a los que el régimen sacrifica por considerarlos indignos.
Una noche llega a la casa una mujer, también huyendo de unos perseguidores que la acusan de haberse divertido y bebido en una fiesta.
Es la siguiente prohibición a que se alude, a lo que seguirán una serie de ensoñaciones del personaje de Partovi, a medio camino entre la realidad y la ficción, hasta que aparece en escena Panahi.
El director, y propietario de la casa, se moverá entre esos personajes a los que no ve, rodeado de carteles de sus películas y otros recuerdos, como el del Festival de Cine de Valladolid de 1997.
Le amenaza no solo el régimen, sino también la locura o la tentación del suicidio al que le invita la mujer, sea descorriendo las cortinas y poniéndole en peligro, sea adentrándose en el mar.
El director de la Berlinale, Dieter Kosslick, la incorporó al programa oficial de acuerdo a la dinámica emprendida a favor del cine iraní en el festival desde el inicio de su gestión, en 2001.
Kosslick llama "amigo" a Panahi desde que estuvo en Berlín en 2006 y recibió el Oso por su película sobre las muchachas que se disfrazan para poder entrar en un estadio de fútbol, cosa por supuesto también prohibida en Irán.
En 2011, el Oso de Oro fue para "Nader and Simin. A Separation", de Asghar Farhadi, mientras que en anteriores ediciones fueron a concurso filmes de Raffi Pitts, entre otros.
Además, paralelamente al festival se han celebrado, año tras año, a lo largo de esta "era Kosslick", debates sobre la situación del cine en Irán.
Entre las curiosidades que también se vieron en la gran pantalla de la Berlinale estuvo, en 2009, el filme fuera de concurso "Cartas a un presidente", del director checo Petr Lom, en torno al presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad.
El documental seguía al presidente a lo largo de una gira por tres provincias en 2007 y estaba salpicado de la lectura de cartas al mandatario por sus conciudadanos con los más variados mensajes. EFE
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