miércoles, 6 de marzo de 2013

Murió Hugo (II)

Hugo Chávez  

Gemma Casadevall

Para el Journal de la DW, a las 02.00 hora alemana, en directo, tres horas y unos minutos dspués del anuncio de la muerte por Nicolás Maduro.

 Con Carolina Chinoy y Carol Guerrero
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La incertidumbre que dejó Chávez

No todos lo lloran en Venezuela, pero nadie respira aliviado tras la muerte del presidente Hugo Chávez (1954-2013). Los opacos escenarios que ese vacío conjura generan desazón hasta entre sus enemigos más enconados.
No es de extrañar que a muchos venezolanos los embarguen sentimientos encontrados tras el fallecimiento de Hugo Chávez (1954-2013). “¿Por qué lloro por un presidente?”, se preguntarán algunos de sus más fieles partidarios, conscientes de que el jefe de Estado no es más que un funcionario público, en el sentido más amplio de la palabra, mientras los que fantaseaban desde hace meses con la muerte del caudillo buscan –en vano– revivir la sensación de alivio que el breve derrocamiento de Chávez les dio en abril de 2002.
¿Por qué? Porque, para bien o para mal, el de Hugo Chávez no es un nombre más en la lista de mandatarios venezolanos. Los tres lustros que pasó en la presidencia lo convirtieron en una suerte de figura paternal a los ojos de un amplio sector de la población que agradece el accidentado pero medible proceso de inclusión social impulsado por el militar. Al mismo tiempo, su carisma y su exacerbamiento de la democracia plebiscitaria le permitieron acaparar enormes cuotas de poder y asumir virtualmente las riendas de todas las instituciones públicas.