jueves, 13 de junio de 2013

Un 17 de junio, como los de hoy


Alemania evoca la revuelta que sofocaron los tanques soviéticos

Gemma Casadevall 


Berlín, 13 jun (EFE).- El Parlamento alemán evocará mañana el 60 aniversario del levantamiento del 17 de junio de 1953, la primera gran revuelta obrera contra la Alemania comunista, considerada el inicio de lo que fue un largo camino hasta la reunificación. 
Lo que empezó como una protesta de operarios de la construcción fue el primer grito de libertad de una población que no podía creer que "a la dictadura nacionalsocialista podía seguirle otro régimen autoritario", resumía estos días Volker Kauder, jefe del grupo conservador en el Parlamento alemán (Bundestag). 
De la protesta sectorial contra las duras condiciones laborales de la República Democrática Alemana (RDA) por las calles de Berlín se pasó a marchas por más de 700 ciudades, hasta alcanzarse la cifra del millón de personas que, teórica o no, figura inscrita en los libros de historia. 
Fueron cinco días de revuelta, que acabó sofocada por los tanques soviéticos con un balance de más de un centenar de muertos y decenas de miles de detenidos. 
No fue, sin embargo, una derrota, sino el exponente del "ansia de libertad", que "no iban a aplacar ni la cínicamente llamada 'policía del pueblo' germano-oriental ni los tanques de Moscú", prosiguió Kauder, en un acto previo del grupo conservador, esta semana. 
"La RDA atribuyó la movilización a la propaganda lanzada desde RIAS, la radio del sector americano", recordó en un aparte Lutz Rackow, por entonces un redactor de 21 años del diario "Der Morgen". 
El detonante no fueron las transmisiones de esa emisora relatando en directo las marchas con el trasfondo de los disparos, "con fuego real", según Rackow. 
"Fue el despertar de los que habíamos dejado de creer en el ideal de un comunismo limpio y puro y nos topamos con la segunda dictadura", indicó el exreportero, ahora un enérgico jubilado. 
Con o sin apoyo propagandístico, la revuelta fue más allá de los límites de la capital, se extendió por todos los rincones de la RDA y movilizó a todas las capas sociales. 
Ya no era una revuelta obrera, sino una revuelta social y el inicio del camino hacia la unificación, que, según Kauder, entró en una nueva dimensión de lo "inimaginable" el 3 de agosto de 1961, cuando Berlín amaneció atravesado por los cimientos del Muro. 
La revuelta del 17 de junio de 1953, apenas ocho años después de la derrota del Tercer Reich, fue el levantamiento de toda la ciudadanía e hizo temblar al régimen germano-oriental. 
"Desde el momento en que sacaron los tanques soviéticos quedó claro, para los que se resistían a creerlo, que la RDA no era un Estado soberano, sino un apéndice de Moscú. Eso siguió siendo luego, hasta la caída del Muro", señaló Rackow. 
La fecha del 17 de junio quedó relegada en la nómina de hitos de los historia alemana y acabó imponiendo la de la caída del Muro -el 9 de noviembre de 1989- como inicio del proceso que culminó con el Tratado de Unidad, el 3 de octubre de 1990. 
En tiempos de la división, en territorio de la República Federal de Alemania (RFA) el 17 de junio fue fiesta nacional y ese es el nombre con que se bautizó la avenida que cruza el Tiergarten, hasta la Puerta de Brandeburgo, desde el sector oeste. 
El nombre persiste, pero el recuerdo de la revuelta solo se saca a colación cuando coincide con aniversarios "redondos". 
En la RDA se difamó a sus héroes, a los que se tachó de "agentes fascistas", apuntó Roland Jahn, actual responsable de la tutela de los archivos de la Stasi, la policía política germano-oriental. 
Del lado occidental siempre se contempló la fecha con mala consciencia, ya que -tal como ocurrió ante la construcción del Muro- las otras tres potencias que ocupaban Berlín (Estados Unidos, Reino Unido y Francia) no actuaron. 
"Moscú sacó los tanques, el mundo libre no intervino. Esto parece una especie de historia interminable, común a muchas revueltas", concluyó Rackow. EFE 
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