jueves, 14 de noviembre de 2013

La socialdemocracia y su peor enemigo


El SPD reelege a su líder, comprometido a no "vender el alma" a Merkel

Gemma Casadevall

Leipzig (Alemania), 14 nov (EFE).- El Partido Socialdemócrata alemán (SPD) reeligió hoy como líder a Sigmar Gabriel, comprometido a no vender "el alma" de la formación a Angela Merkel, en plenas negociaciones de coalición y bajo la incógnita de si la militancia dará su visto bueno a una nueva alianza con la canciller.
El congreso federal del SPD dio un respaldo más bien tímido a Gabriel -un 83,6 % de los votos de los delegados-, tras un discurso de tono autocrítico después de la derrota electoral frente a Merkel y ante la necesidad del líder de ganarse la aprobación de los suyos para poder acceder a la vicecancillería que teóricamente le correspondería ocupar.
"No habrá compromisos tibios" a cambio de compartir el poder, afirmó Gabriel en el congreso que celebra el partido en Leipzig casi dos meses después de las generales, en que su partido quedó en un 25,7 % de los votos, frente al 41,5 % de los conservadores de Merkel.
Fue el segundo peor resultado del SPD en unos comicios generales -el récord fue el de 2009, con un 23 %-, al que siguió hoy el porcentaje más bajo de respaldo a un presidente del partido desde el 80 % obtenido por Gerhard Schröder en 2003.



En esa situación de debilidad -pérdida de electorado y flaco espaldarazo al líder- afrontará Gabriel el desafío de reeditar la gran coalición que lideró Merkel en su primera legislatura con los socialdemócratas.
La cúpula del SPD ha condicionado el sí al pacto de gobierno a una consulta entre su militancia -473.000 afiliados-, visto que la anterior experiencia en esa fórmula de gobierno precipitó al partido a una caída de electorado de la que no se ha recuperado.
Gabriel optó por la cautela ante los 800 delegados. Admitió que no se puede esperar que Merkel "se convierta de pronto en una socialdemócrata", ni que "lo que fue nuestro programa electoral sea el nuevo pacto de gobierno".
Pero prometió que no abandonará sus "condiciones irrenunciables", entre las que el SPD sitúa lo que fue su gran caballo de batalla electoral: la implantación de un salario mínimo interprofesional contra la creciente precariedad laboral.
Gabriel apeló al espíritu de Willy Brandt -de cuyo nacimiento se cumple estos días el centenario- y tuvo palabras de autocrítica ante una caída de electorado que arranca de la segunda legislatura del ultimo canciller socialdemócrata, Gerhard Schöder.
"Hay división entre quienes piensan que a la Agenda 2010 debe ahora Alemania su sólida posición, en medio de la crisis" y quienes creen que el SPD "traicionó su ideario", dijo en referencia al programa de reformas estructurales aprobado por Schröeder, que implicó recortes sociales y una dura reforma laboral.
De formar una gran coalición, el objetivo es ser el "correctivo" que devuelva a Alemania a la línea de la justicia social, defendió en un congreso en que se percibía el nerviosismo ante el no descartable rechazo de la militancia al pacto que negocia la cúpula.
El congreso se había abierto entre diversas llamadas contra una nueva gran coalición que dejaría a la oposición muy debilitada en un Parlamento donde, numéricamente, un bloque integrado entre el SPD, los Verdes y la Izquierda tendría la mayoría frente a Merkel.
La secretaria general, Andrea Nahles, animó a una "participación viva y abierta" tanto ante el debate sobre la gran coalición como ante la posibilidad de romper un tabú y aliarse con La Izquierda, aglutinante de la disidencia del SPD y los postcomunistas.
La cúpula del SPD no se plantea esa alianza para la actual legislatura, sino a partir de 2017, lo que se interpreta como un mensaje a la militancia de que no se trata de resignarse a ser indefinidamente el socio menor de una gran coalición.
La consulta a los afiliados es una "muestra de compromiso democrático", dijo Gabriel sobre un proceso que implicará un importante esfuerzo logístico y económico -se calcula que costará un millón de euros-.
Las negociaciones de coalición avanzan a trompicones, entre disensos en materia laboral, fiscal y plena equiparación de los derechos de los homosexuales, entre otros.
De consensuarse un pacto y salvarse el último escollo, la consulta, se procedería a la investidura de Merkel, que lideraría su tercera legislatura, previsiblemente con Gabriel como vicecanciller. EFE
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