lunes, 9 de diciembre de 2013

A Angie no se le escapa ni un dedo


Merkel, pendiente del voto enemigo 

Gemma Casadevall


Berlín, 9 dic (EFE).- La canciller alemana, Angela Merkel, quedó hoy pendiente del voto de la militancia socialdemócrata a una gran coalición, tras lograr el respaldo cerrado de sus filas a un pacto de gobierno cuyo reto es que a "Alemania y a sus ciudadanos les vaya en 2017 mejor que hoy".
La convención de la Unión Cristianodemócrata (CDU) respaldó por abrumadora mayoría -apenas dos abstenciones- el pacto de coalición suscrito a finales de noviembre entre Merkel y los líderes la Unión Socialcristiana de Baviera (CSU), Horst Seehofer, y del Partido Socialdemócrata (SPD), Sigmar Gabriel.
Los 181 delegados de la canciller dieron un sí más que claro al pacto, pese a que en el debate previo a la votación se escucharon voces disonantes -de sus jóvenes generaciones y del llamado Consejo Económico- a las concesiones hechas al SPD.
"Ganamos las elecciones el 22 de septiembre, pero ahora tenemos que poder gobernar", dijo Merkel, para recordar que, pese al 41,5 % de los votos obtenido y sus victorias en 236 del total de 299 distritos, no les quedó otra que buscar un socio para garantizar un gobierno estable.
Todo apunta a que ese aliado será el SPD, siempre que sus 474.000 militantes den su aprobación en la consulta vinculante ya en marcha, cuyos resultados se darán a conocer el 14 de diciembre, a tres días de la fecha prevista para la investidura de Merkel.
La cúpula del SPD convocó el referéndum para curarse en salud, después de que la primera experiencia de gobierno bajo Merkel, de 2005 a 2009, se saldara con una dura sangría de electorado.
La votación de los 181 delegados de la CDU se consideraba un trámite para Merkel, quien ejerce un dominio casi monolítico sobre el partido que preside desde 2000.
Ante la convención desgranó, uno a uno, los puntos más difíciles de asumir por sus filas del pacto, logrado tras casi tres meses de negociaciones y a costa de "compromisos asumibles".
Buscó el consenso con el SPD y con los Verdes, recordó, hasta decantarse por los primeros, consciente de que su deseo habría sido seguir en coalición con sus socios naturales, los liberales, lo que resultó imposible por quedar éstos sin escaños.
La línea de su política europea no se alterará -"no habrá ni eurobonos ni colectivización de la deuda", enfatizó- y Alemania continuará mostrando "solidaridad" sólo si ésta va acompañada de "sentido de responsabilidad compartido" por sus socios de la UE.
Entre los puntos más "difíciles", pero "asumibles", que la CDU aceptó Merkel citó la implantación de un salario mínimo interprofesional, una "condición irrenunciable" del SPD, así como la apertura de la doble nacionalidad para los hijos de inmigrantes nacidos en Alemania desde 1990.
No aceptó, en cambio, ni una subida de impuestos ni nada que "altere" la "solidez financiera de Alemania", dijo Merkel, ya que el objetivo debe ser que para el final de la legislatura al ciudadano y al país "les vaya mejor que hoy".
Merkel respondía así a un manifiesto suscrito por miembros de las juventudes de la CDU, en el que mostraban su preocupación por los efectos de las concesiones al SPD en la generación futura.
Se trata de recelos aislados en la CDU, pero la canciller quería darles respuesta en la convención, tal vez alertada por lo que le ocurrió al socialdemócrata Gabriel con las juventudes del SPD, los "Juso", el pasado fin de semana.
El congreso de los "Juso" dio un no rotundo a la gran coalición, tras un encendido discurso de Gabriel pidiendo el sí y en medio de la gira de la cúpula del SPD por todo el país para lograr el visto bueno de la militancia al pacto de gobierno.
El ambiente entre los "Juso" estaba enrarecido, tras saberse que algunos militantes contrarios a la gran coalición habían recibido llamadas intimidatorias supuestamente desde la central del SPD.
Se estima que más de un 40 % de los afiliados del SPD ya han votado, el doble del quórum mínimo del 20 % para ser vinculante.
El no de los "Juso" -un 10 % del total de la militancia del SPD- supuestamente no es representativo del sentir global de la militancia, pero la expectación ante la consulta es grande.
Se trata del primer referéndum vinculante de estas proporciones a un pacto de gobierno, lo que indirectamente da a ese colectivo una segunda oportunidad para definir el futuro gobierno de Alemania, tras las elecciones generales de septiembre. EFE
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