“Lo que ocurrió en Venezuela no tiene cabida en El Salvador”
El canciller salvadoreño, Jaime Miranda, visitó Berlín en un alto en los preparativos para la transición “del Frente al Frente” -es decir, del presidente saliente Mauricio Funes a su vicepresidente Salvador Sánchez Cerén. Acudió a participar en un foro de la ONU sobre “Cooperación Responsable para la Era Post-2015” y para reunirse con su homólogo de la primera economía europea, el socialdemócrata Frank-Walter Steinmeier.
Apenas una semana después de que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) proclamara vencedor al Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN) por 50,10 %, frente al 49,9 % para ARENA, la primera pregunta es obvia:
Gemma Casadevall: El FMLN ganó por la mínima y el derechista Norman Quijano recurrió al resultado. ¿Temen en El Salvador una situación parecida a la venezolana, sin tregua desde que Nicolás Maduro se proclamó vencedor por escaso margen sobre Henrique Capriles?
Jaime Miranda: Lo ocurrido en Venezuela no tiene cabida en El Salvador. Venezuela tiene sus propios mecanismos, en mitad del periodo presidencial tuvo también sus referéndum. Nosotros hemos tenido en 22 años -desde el fin de la guerra civil- para acá 12 eventos electorales, de los cuales cinco fueron elecciones presidenciales y siete han sido elecciones de consejos municipales y legislativas. A lo largo de nuestras elecciones hemos visto de todo, resultados muy estrechos. Una vez la alcaldía de San Salvador se decidió por 44 votos. Y no pasó nada. Podemos decir con mucho orgullo que sobre ellos fuimos construyendo las instituciones, los mecanismos y las leyes.
G.C.: Sí se produjo, sin embargo, algo similar a Venezuela, como en otros países de América Latina, en que tras los comicios el candidato que resultó no electo marca o quiere marcar la agenda postelectoral, en el sentido de que denuncia fraude y presenta una impugnación tras otra.
J.M.: Como decía un amigo mío, hay demasiadas elecciones reñidas, eso es cierto. En Honduras la hubo, hasta que (el expresidente Manuel) Zelaya acabó acatando. En Venezuela hay otra situación. Lo importante, para nosotros, es que eso no ocurrirá en El Salvador. Aquí, nuestra legislación es muy clara: en la segunda vuelta se gana por un voto. El actual código electoral fue aprobado por todos los partidos en 2013. Nuestro país tiene dos partidos fuertes, el Frente y ARENA, que se han enfrentado durante 22 años en las urnas, con ideas y planteamiento muy dispares, pero también hay ideas comunes. Lo sabio está en dar con esas partes comunes. El presidente electo Sánchez Cerén hizo un llamado al otro partido tras su proclamación. Se ha reunido con los agentes sociales y con los empresarios.
G.C.: Es cierto que el comportamiento de su autoridad electoral fue también distinto al caso venezolano. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) salvadoreño optó por proceder al recuento de votos, antes de proclamar ganador a Sánchez Cerén, visto el estrecho margen a su favor.
J.M.: Fue impecable, sí. Y, además, se hizo acompañar en todo el proceso electoral y escrutinio por los principales organismos multilaterales de observación -ONU. OEA, UE. Operamos con absoluta transparencia Nuestro proceso electoral tiene muchos candados. Cualquier voto se lee a la vista de todos antes de levantar actas. La autoridad en las mesas la ejercen los propios partidos, unos y otros, todo es absolutamente transparente.
G.C.: En esta fase de transición, Usted acude a Alemania, en una visita de trabajo corta, donde será recibido por el ministro alemán de Asuntos Exteriores ¿Por qué Alemania?
J.M.: Alemania es, en el contexto europeo, un país clave en nuestras relaciones exteriores y de cooperación. El otro es España, por supuesto. Con Alemania mantenemos relaciones bilaterales muy estrechas, además de las establecidas a escala de Centroamérica con la Unión Europea. Alemania siempre ha apoyado nuestros procesos internos, independientemente del color de nuestro gobierno.
G.C.: Y a escala americana, cuál será la línea de trabajo de la política exterior salvadoreña bajo el exguerrillero Sánchez-Cerén.
J.M: Será la línea de continuidad respecto a la del presidente Mauricio Funes: la línea de la independencia total, no determinada por ningún país. Con Estados Unidos tenemos un muy importante aliado. También lo somos de Venezuela y de Cuba. Los ejes de nuestra política exterior son el respeto y la independencia, la no injerencia. A lo largo de los últimos cinco años cimentamos una política exterior más nuestra, más propia.
G.C.: ¿No temen verse obligados a tomar partido, en medio de las tensiones venezolanas?
J.M.: Nunca esteremos de acuerdo si se vulnera la institucionalidad democrática de un país. Pero por supuesto no nos vamos a meter en problemas de otros países. Tenemos que aceptar sus reglas y sus formas. Y, respecto a Venezuela, hacemos votos para que sus problemas se solucionen y logren un camino de entendimiento. Como nosotros lo hicimos. Hace 22 años estábamos en una guerra civil interna muy fuerte, que logramos solventar sobre el diálogo y la negociación. Eso es lo que nosotros fomentamos. Nos pronunciamos por el diálogo interno para solventar los problemas de cada país.
G.C.: La asunción de Sánchez Cerén será el 1 de junio. ¿Habrá también continuidad en los cargos de su departamento, en el canciller?
J.M.: Eso no lo decido yo, sino el presidente electo. Yo solo sé que debo volver a casa cuanto antes para participar en los preparativos de la asunción Tenemos mucho trabajo ahí. Veremos.