lunes, 14 de abril de 2014

Benita nos habla de Panamá


Panamá] La fórmula de la prosperidad empantanada por la “campaña sucia”


destc0017
“Los preceptos de los derechos humanos y el voto limpio son una cuestión de principios que se deben aplicar a todos los países. Y también a Panamá”, apuntaba Benita Ferrero-Waldner, presidenta de la Fundación UE-Latinoamérica y Caribe (EU-Lac), en conversación con Noticias Electorales, desde Berlín. Panamá responde sin duda a la “imagen de la solidez y el progreso”, apuntalada en un “poder económico enorme que irradia a toda América Latina, y muy especialmente a la Alianza del Pacífico”, prosiguió la responsable de esa organización con sede en Hamburgo, creada en 2011 para promover las relaciones entre la UE y América Latina-Caribe. “Hay mucho interés por estar ahí, Europa quiere estar ahí”, insiste, para abundar en el precepto de la “campaña limpia”, la elección transparente y el respeto a los derechos humanos “de todas las capas de la población”, como principio incuestionable ante las presidenciales del próximo 4 de mayo.
Ferrero-Waldner declina entrar en detalles. Austriaca de origen y actualmente con domicilio fijo en Madrid, la presidenta de EU-Lac lleva media vida en el ámbito de la alta diplomacia. En los 90 fue jefa de protocolo de la ONU bajo Boutros Boutros-Ghali como secretario general; luego ministra de Exteriores de su Austria natal (de 2000 a 2004); de ahí pasó a eurocomisaria de Relaciones Exteriores, primero, y de Comercio después, con José Manuel Durao Barroso (2004 a 2010); ahora está al frente de esa institución europea, con anclaje latinoamericano. “No debo entrar en detalles, respecto a Panamá ni respecto a otros países de la región. No es ese nuestro cometido”, subraya. Para insistir luego en el “enorme papel” que desempeña Panamá en la región y la importancia de que el proceso electoral se desarrolle bajo el precepto de la limpieza.
Panamá, ese país cuya imagen está ligada a las grandes infraestructuras y el canal, cuya capital acaba de inaugurar el primer metro de Centroamérica y que firma un Acuerdo de Libre Comercio tras otro -el último, con México- ofrece una imagen ambivalente hacia Europa. Panamá tal vez no sea un destino turístico prioritario, pero ha sacado un enorme partido de la palabra “conectividad” y varias aerolíneas europeas usan su moderno aeropuerto como enlace hacia unos 80 destinos de América Latina-, como recordaba su viceministro de Turismo, Ernesto Orillac, en una reciente visita a Berlín.
De Europa procede un buen porcentaje de los 20 millones de viajeros anuales en tránsito por su aeropuerto internacional -gente de negocios o turistas-. También de Europa proceden muchos de los grandes inversores en sus infraestructuras -y, con ellos, algunos de los mayores quebraderos de cabeza, como el reciente conflicto por los costes de la ampliación del canal entre la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) y el consorcio Grupo Unido por el Canal (GUP), liderado por la española Sacyr. Otros de esos consorcios están ligados a escándalos de corrupción que sacuden al país en plena campaña, como los presuntos sobornos pagados por la italiana Finmeccanica a autoridades panameñas.
Mucha infraestructura, mucho capital movilizando adjudicaciones de obras con perfiles gigantomaníacos, mientras las situaciones de pobreza asoman a escasa distancia de esos símbolos de prosperidad que irradian a toda América Latina, como recordaba Ferrero-Waldner.
Irradiar prosperidad no lo es todo. A las puertas de las presidenciales del 4 de mayo, tercera etapa del calendario electoral de América Latina este 2014, tras El Salvador y Costa Rica, las noticias que trascienden hacia Europa no son precisamente de limpieza ni desarrollo. “No somos un país pobre, sino un país con mucha gente pobre”, declaraba Christine Göllner, de la Cámara de Comercio Alemano-Panameña, a la televisión pública internacional Deutsche Welle, en ocasión del Foro Económico Mundial de Latinoamérica, celebrado a principios de abril.
El porcentaje de población bajo el umbral de la pobreza alcanza ya el 28 % en ese próspero y crecientemente desigual país centroamericano, recordaba Göllner, mientras se suceden las advertencias contra la campaña electoral sucia.
Tanto el Tribunal Electoral como la iglesia panameña e incluso algunos canales de televisión han instado a los candidato a bajar el tono de la campaña, ya que se han dado unos niveles de agresividad y descalificación personal que analistas locales han tachados de insólitos y alarmantes en el país, puesto que abundan en una creciente conflictividad social. “Los múltiples escándalos relacionados con los costes de proyectos infraestructurales, los casos de corrupción y la cercanía del estamento político con el tráfico de drogas contribuyen al descontento de la población”, destacaba un reciente artículo sobre la elección panameña de la Fundación Konrad Adenauer, cercana a la Unión Cristianodemócrata (CDU) que preside la canciller Angela Merkel.
La campaña entra en su recta final con el oficialista José Domingo Arias, de Cambio Democrático (CD), liderando los sondeos, pero con ventaja menguantes sobre Juan Carlos Navarro, del Partido Revolucionario Democrático (PRD) y con el vicepresidente del país, Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, como tercero en discordia.
Los debates entre esos tres principales candidatos -del total de siete- se suceden, pero quien acapara presencia mediática es el presidente titular, Ricardo Martinelli, hiperactivo en twitter y, además, empeñado en incluir a su esposa, Marta Linares, como compañera de fórmula de Arias, por encima de las demandas de inconstitucionalidad que ello ha generado.
El despliegue de publicidad roza lo invasivo, en las calles y en los medios; la acritud y hostilidad supera con creces los niveles de anteriores campañas, con un Martinelli que sigue omnipresente, pese a las advertencias de las autoridades electorales. La ética, los principios y la campaña limpia tendrán que esperar, mientras el porcentaje oficial de pobreza avanza.
Los 2,4 millones de electores panameños están convocados a las urnas el primer domingo de mayo, para elegir al sucesor de Martinelli, su vicepresidente o vicepresidenta, así como los 71 diputados de la Asamblea Nacional, los 20 del Parlacen (Parlamento Centroamericano) y 77 alcaldes, además de concejales y representantes de corregimiento.
info2casadevall