miércoles, 30 de abril de 2014

Panamá, con el mando a distancia

[Panamá] El largo brazo de Martinelli

destc0022Qué tan largo es el brazo de Ricardo Martinelli y qué tan bien tejidos mantiene los hilos del poder el multimillonario presidente de Panamá: éstas son las dos cuestiones que se ciernen sobre la elección del domingo 4 mayo en este país centroamericano, identificado como paradigma de grandes infraestructuras en una región donde ésta no es precisamente la nota dominante. Para Martinelli, el gran desafío es mantener en el poder a su partido, Cambio Democrático (CD), algo que no ha logrado en Panamá nadie en las cuatro presidenciales precedentes. El artífice material de esta -teórica- hazaña no puede ser él, porque la Constitución no permite su reelección por otros cinco años. Por tanto busca la continuidad a través de su sobrino político y candidato del partido, José Domingo Arias, y más aún de su esposa y compañera de fórmula, Marta Linares, aspirante a la vicepresidencia.
El concepto de sucesión conyugal tiene ya unos cuantos precedentes como para asustar a nadie. Por supuesto ha regalado argumentos a la oposición y alimentado demandas de anticonstitucionalidad. Más allá del “factor First Lady”, si algo ha trascendido de esta campaña más allá de las fronteras panameñas han sido las advertencias del presidente del Tribunal Electoral, Erasmo Pinilla, contra la andanada de descalificativos y agresividad verbal que ha empañado el proceso electoral. Falta de ética y hostilidad en términos que no se recordaban en el país han dominado la campaña que se cierra este primero de mayo.
A la imagen de prosperidad económica que defiende el presidente titular le surgieron unos cuantos lamparones -principalmente, la pobreza-, visibles incluso desde el otro lado del Atlántico donde están algunos de los grandes inversores europeos del país. El escaparate de bonanza económica panameña en medio del valle de lágrimas, conflictos e inseguridad que ofrecen algunos vecinos -Honduras, El Salvador y, del otro lado, Venezuela- no es suficiente como para dar por buena la gestión de Martinelli, por mucho que el presidente saliente se presente como el artífice de un milagro económico, cuantificado en los 15.000 millones de dólares que su gobierno ha invertido en una sola legislatura en infraestructuras. En apenas cinco años, su gobierno ha hecho más que todos sus antecesores juntos en medio siglo, suele decir Martinell, un auténtico depredador de presencia mediática, aunque no pueda postularse como candidato a la reelección.
Panamá entró en la recta final hasta los comicios con un Martinelli omnipresente, físicamente o a través de su hiperactiva cuenta en Twitter. Por si eso no bastara, reforzó al discreto candidato del CD con su esposa. Una apuesta poco sutil, por supuesto. Pero quién está por sutilezas en un país donde, en plena campaña, se inauguró con aires de fiesta nacional -o hasta canonización, por usar símiles recientes- el metro de Ciudad de Panamá. El primero de Centroamérica, como se ha repetido hasta el abuso, colofón de esa ingente labor infraestructural de Martinelli y que, por si algún guiño nos faltaba, es gratuito para el usuario en la fase de arranque.
Arias, el ministro de Obras Públicas, 50 años, casado y con tres hijos, ha entrado en la recta final con ventaja menguante sobre los dos rivales con opciones. Por un lado, el vicepresidente Juan Carlos Varela, del Partido Panameñista, igualmente sobre los 50 y padre de tres hijos, que acusa a Martinelli de corrupción. Por el otro, el exalcalde Juan Carlos Navarro, 52 años, también padre de tres hijos y líder del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Tres compañeros generacionales, que comparten una buena preparación para la presidencia -incluidos estudios en EE.UU., en de los casos-, así como el hecho de haber estado hasta ahora a la sombra de Martinelli -sea como opositores, sea como apadrinado del presidente-.
No hay un pronóstico claro para el desenlace de la elección, cuyo vencedor se decide por mayoría simple. Recientes sondeos daban a Arias un 35 %, frente al 32 % para Varela y el 30 % para Navarro. Los escándalos de corrupción han sacudido los cinco años de legislatura de Martinelli, en muchos casos procedentes de sus grandes socios e inversores europeos.
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Es difícil predecir qué va a pesar más en el ánimo del elector. La imagen de prosperidad en medio del valle de lágrimas regional o la implacable pobreza que aflora en Panamá y que apenas puede disimular ya el impresionante paisaje de grandes infraestructuras. El despliegue publicitario fue invasivo, casi tanto como la acritud y hostilidad entre los candidatos. De acuerdo a la práctica del país, al Tribunal Electoral de Pinilla le compete tomar las riendas del operativo policial -15.000 agentes- para velar por la seguridad en los comicios. Junto a los 71 diputados de la Asamblea Nacional, los casi 2,5 millones de electores panameños están convocados a elegir a 20 miembros del Parlamento Centroamericano, 77 alcaldes, 648 representantes de corregimiento y siete concejales.