Colombia: segunda ronda derechista Santos-Zuluaga, con un uribismo reforzado
Oscar Iván Zuluaga dio un zarpazo a las aspiraciones de reelección del presidente Juan Manuel Santos, en la primera vuelta de este 25 de mayo, aunque ello no significa que tenga la carrera ganada. Con el 99,9 % de los votos, el aspirante uribista se colocó como candidato más votado, con un 29,2 %, mientras que el presidente obtuvo un 25,6 %. Parece que el escándalo de los contactos de Zuluaga con el hacker que espió las negociaciones de las Farc no hizo mella en el electorado.
Una hora larga después de que Santos apareciera ante los suyos, rebosante de optimismo o al menos aparentando tenerlo y proclamando su confianza en la victoria el 15 de junio, Zuluaga lanzó su primera pulla en dirección al proceso de paz y dijo que no permitirá que éste “se comande desde La Habana”. Una alusión no solo al escenario de las negociaciones, sino al calificativo de “castrochavista” que Alvaro Uribe dedica a Santos por su acercamiento a Venezuela.
Santos debe ganarse ahora el apoyo de los que quedaron fuera: la conservadora Martha Lucía Ramírez, con un 15,5 %, la izquierdista Clara López con un 15,2 % y Enrique Peñalosa, de Alianza Verde, con un 8,3 %. De momento, Peñalosa, el gran derrotado, delegó la decisión a su equipo, mientras López lo dejaba también a manos de su partido.
A falta de un pronunciamiento claro, parece que hay cierto acuerdo tácito de respaldar al impulsor del proceso de paz con la guerrilla de las FARC frente al propósito del aspirante aupado por el expresidente Álvaro Uribe de derrumbarlo.
Un factor a tener en cuenta, sin embargo, fue el abstencionismo récord registrado en esa primera vuelta de las presidenciales: la participación se situó por debajo del 40 %. En Colombia se habla de abstención endémica, por situarse en el puesto 14 de los países con menor participación del mundo. Tras la campaña menos violenta, pero más sucia de su historia, marcada por la falta de definición programática, el colombiano dio así un nuevo toque de alerta al conjunto de la clase política. Una especie de “que se vayan todos” que no beneficia precisamente a la aspiración de Santos de ser reelegido.