lunes, 26 de mayo de 2014

El casting del observador

Colombia] Rondando al observador

Foto gemma 6
“La abstención es el tema“, responde sin vacilar Gerardo de Icaza, director del Departamento de Cooperación y Observación Electoral de la OEA,  a la pregunta de cuál fue el principal “problema” detectado en Colombia, en la primera vuelta de las elecciones  del domingo 25 de mayo. La respuesta inmediata a esta periodista se produce en un breve encuentro, previo a la presentación de las conclusiones por parte del director de la misión, el expresidente costaricense José María Figueres, y mientras los medios colombianos hacen sus análisis y pronósticos sobre las tres semanas que quedan hasta la segunda vuelta, entre el presidente Juan Manuel Santos y el aspirante uribista Oscar Iván Zuluaga.
Fue una elección tranquila, sin complicaciones ni graves incidentes, prosigue, para declinar de inmediato hacer más comentarios, puesto que de acuerdo a la práctica de la organización esa tarea corresponde al jefe de la misión.
Poco después, el exmandatario costarricense pasa a detallar ante los medios, desde el Hotel Embassy de Bogotá, dichas conclusiones, que de acuerdo al manual diplomático arrancan con la felicitación al país anfitrión, Colombia. En esta ocasión, con un argumento de peso: fueron las elecciones más “pacíficas y distendidas” que se recuerdan –lo que implica el agradecimiento explícito a las autoridades y uniformados,  así como una mención a que las guerrillas –FARC y ELN- respetaron el alto el fuego.
Tras los agradecimientos, las alertas o, en terminología OEA, recomendaciones: a la totalidad de las fuerzas políticas implicadas en la segunda vuelta se pide un “esfuerzo nacional” para combatir la abstención, reflejo del “desencanto de la ciudadanía”, apunta. No es lo único a mejorar –también se echó de menos la presencia de testigos de los partidos en los centros de votación, entre otros aspectos-. Pero sí es el denominador o preocupación coincidente expresada por las distintas misiones de observación presentes en esa ronda electoral –OEA, Unasur, Uniore y MOE-Colombia-, en distintos encuentros mantenidos por Noticias Electorales con sus representantes, de visita a sus cuarteles generales de distintos hoteles de Bogotá.
Colombia, país donde el voto es un derecho y no un deber, fue a más en su tradición abstencionista y bajó del 44 % de participación de las presidenciales de 2010 –que ganó Santos- a rozar apenas el 40 %. El 59,9 % de los ciudadanos con derecho a voto no lo ejercieron, lo que supone la cifra más alta de abstención de las últimas cinco presidenciales del país.
El secretario de Asuntos Políticos de la OEA, Kevin Casas-Zamora, relaciona, en su comparecencia con Figueres ante los medios, la denominada abstención endémica con la modalidad de voto voluntario de Colombia.
“Nosotros no hacemos valoraciones políticas, respetamos la decisión soberana de los colombianos y el resultado de sus elecciones”, responde Casas-Zamora, a la pregunta de esta periodista de si tras esa fuerte abstención está también el hecho de que en Colombia la lucha por la presidencia se dirime entre dos derechas –la de Santos y la uribista-. En otros países de voto voluntario, como Venezuela, se alcanza una alta participación, en ese caso atribuida a la fuerte polarización, argumentó la periodista.
La –de nuevo- diplomática respuesta de Casas-Zamora se parece bastante a la de Carlos M. Ljubetic y Luis Alberto Mauro, ambos  miembros del Tribunal Superior Electoral de Paraguay e integrantes de la misión de Unasur. “Nosotros desarrollamos una labor de observación técnica, no política o politizada”, responde Ljubetic, en un encuentro con Noticias Electorales, esta vez en el hotel Radisson Royal. Se trata de la octava misión de estas características de la organización, que ha desplegado 37 observadores por nueve departamentos de Colombia. Sigue una metodología de trabajo similar a la OEA, que desplegó unos 60 observadores en esta primera ronda colombiana. A Unasur se la suele tachar de organización “dominada” por el bloque de países izquierdistas, lo mismo que a la OEA se la etiqueta de “dirigida” por Estados Unidos –donde tiene su sede. La misión de Unasur en Colombia está liderada por la excanciller paraguaya Leila Theresa Rachid Lichi.
“Paraguay dirige la misión por decisión en asamblea de los cancilleres de Unasur”, afirma Ljubetic, para quien en ello no intervienen razones de “afinidad política” entre los gobiernos del país observador y el observado -ambos de derechas-.
“La abstención en Colombia es endémica”, apunta su colega Luis Alberto Mauro, que reproduce así el calificativo más extendido para la baja participación en el país y también por su colega de la OEA.
“Falta una competitividad auténtica, por ser derecha contra derecha; hay un desapego creciente del ciudadano hacia la democracia, una desilusión por tantos procesos de paz con la guerrilla que fracasaron… Y contienda sucia, qué duda cabe”, responde a la periodista Jaime José Bestard, ministro del TSJE paraguayo, pero integrado en Uniore, una misión de dinámica distinta a la de Unasur y OEA. Sus siglas responden a Unión Interamericana de Organismos Electorales y está formada por representantes de las autoridades electorales de cada uno de sus países miembros. No realiza un despliegue “de campo” como Unasur o OEA, sino una labor explícitamente técnica, entre expertos.
La estructura de la autoridad electoral colombiana es “algo compleja”, explica Bestard a Noticias Electorales, asimismo desde el Radisson. Es decir, está articulada bajo una estructura piramidal, en cuya cúspide están el Consejo Nacional Electoral (CNE) y la Registraduría Nacional, que se reparten labores tanto de tutela del proceso electoral como judicial. “Es una estructura que no contribuye a generar confianza”, apunta Bestard.
OEA, Unasur y Uniore, cada una con sus peculiaridades, coinciden en el diagnóstico: el problema más preocupante, a corto o medio plazo, es la abstención. Para MOE-Colombia, organización que desplegó a 4.100 observadores nacionales y 150 voluntarios internacionales, sí está claro que entre los motivos que impulsan a la abstención está la confrontación derecha-derecha representada por Santos y Zuluaga. “Cuando hay polarización el ciudadano siente que su voto puede marcar la diferencia”, apunta Alejandra Barrios, directora de la MOE.
“No, no fui a votar. Estamos cansados de dar nuestro voto a un caradura o a otro caradura”, expresaba Samuel Ferraro Alaba, uno de tantos colombianos que no fueron a votar el domingo. En la primera ronda sí había otras opciones, le hace ver la periodista. “Sí, pero todos sabíamos que al final queda el caradura contra el caradura. El malo contra el malísimo”, insiste el ciudadano, en cierto modo orgulloso de sentirse parte de la mayoría.
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