Gemma Casadevall
Berlín, 31 jul (efe).- Las elecciones presidenciales de Turquía empezaron hoy para 1,4 millones de turcos de Alemania, convocados para la primera experiencia de voto exterior en ese país, que se materializa en lugares como el Olympiastadion de Berlín donde Jesse Owen humilló a Adolf Hitler.
Del viernes al domingo -y de 06.00 GMT a 15.00 GMT-, el recinto deportivo berlinés estará presidido por banderas rojas con la media luna y su acceso reservado a electores germanos-turcos, convocados a unos comicios en que el primer ministro Recep Tayyip Erdogan aspira a alcanzar la presidencia.
Es una votación por adelantado -la elección en Turquía será el 10 de agosto-, la primera vez que la presidencia se define por sufragio ciudadano y también la primera experiencia de voto exterior en Turquía, con 2,9 millones de electores en el extranjero, la mitad de los cuales en Alemania.
El voto por este procedimiento es posible en siete ciudades alemanas -como Fráncfort, Múnich, Düsseldorf, como grandes núcleos urbanos junto a la capital-, de los cuales 140.000 están convocados a hacerlo en el Olympiastadion berlinés.
"Está bien que se nos deje votar sin tener que viajar a Turquía. Pero tal vez no deberían hacernos ir al culo del mundo", comentó a Efe, Hatice Cedryc, de 42 años y peluquera en el barrio de Neukölln, un distrito berlinés con alto porcentaje de población inmigrante.
El Olypiastadion, estadio titular del Hertha berlinés queda casi en el extrarradio, en una zona poco poblada y únicamente visitada estos días por turistas, a falta de partidos de la Bundesliga.
Hatice acude a votar con su hermana menor, Celine, de 25 años, estudiante de Biología. Lleva también a su hija de cinco, más su madre -Mevlude-, su suegro -Güray- y dos primos sobre los veinte años, éstos últimos ya nacionalizados y con pasaporte alemán.
"Mi familia es una especie de microcosmos de los llamados ciudadanos con trasfondo inmigrante", dice la peluquera, con la melena al aire como su madre, mientras que su hermana menor va cubierta con el pañuelo islámico y los dos primos visten como cualquier berlinés de su generación.
Tanto Hatice como Celine son nacidas en Hannover, donde llegaron sus padres en los 60 con un contrato de trabajo, y conocen Turquía por sus vacaciones. Hasta ahora no adoptaron la nacionalidad alemana -"demasiado papeleo", explica- y quieren votar en esos comicios "ya que no podemos hacerlo aquí, en Alemania".
Siguen la política turca a través de los medios, a propósito del reciente mitin de Erdogan en Alemania o el especial informativo sobre las presidenciales emitido ayer por el canal público ZDF.
En el programa se aludía a los deficits de Turquía en materia de derechos humanos y libertad de prensa, pero también se identificaba a Erdogan con la pujanza económica del país.
Al lado del primer ministro y líder del islamista Partido Justicia y Desarrollo (AKP) quedaba algo desdibujado el retrato del candidato de la oposición, Ekmeleddin Ihsanoglu, un académico de 70 surgido del consenso entre socialdemócratas y nacionalistas.
"Erdogan es la Turquía del pasado. La nuestra es la de quienes protestaron contra la destrucción de una zona verde para meter un centro comercial o contra la corrupción de Erdogan", dice uno de los muchachos, que admite no recordar el nombre del opositor.
El joven no votará, pero acompaña a su familia al estadio identificado con las cuatro medallas de oro de Owen, hijo de un esclavo de Alabama, en las Olimpiadas del Tercer Reich. O, más cercano, con la final del Mundial 2006 entre Francia y Italia y el famoso cabezazo de Zinedine Zidane a Marco Marterazzi.
Los guardas de seguridad del recinto dejan pasar a los dos jóvenes, pese a no tener pasaporte turco, pero siguen a rajatabla la norma de negar cortesmente el acceso a turistas o a medios, a los que sólo se permitió hacerlo antes de arrancar la votación, para una conferencia de prensa con el cónsul Ahmet Basar Sen.
Este proceder ha merecido críticas de los medios, que lo consideran un hermetismo impropio de una democracia, mientras las autoridades alemanas argumentan que el Estado turco ha organizado la votación y alquilado los estadios o pabellones donde se celebra. En total hay 498 urnas repartidas por los centros de votación de Alemania, de los cuales partirán hacia Turquía actas y papeletas, a tiempo para ser computadas por la autoridad electoral turca. EFE
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