martes, 2 de junio de 2015

Banderas al viento y la pitada del Camp Nou



El G6 reflejó la difícil búsqueda de un consenso en torno al drama de los refugiados

Gemma Casadevall


Moritzburg (Alemania), 2 jun (EFE).- El G6, el grupo de los seis países más poblados de la UE, reflejó hoy la compleja búsqueda de un consenso a escala comunitaria en materia de refugiados, al no lograr más que compromisos de buenas intenciones tras dos días de reuniones centradas en el drama humanitario en aguas del Mediterráneo. 
"No se ha logrado un consenso y la búsqueda de éste se perfila larga", admitió el ministro alemán de Interior, Thomas de Maizière, anfitrión de la cita informal con sus colegas de Francia, el Reino Unido, Italia, Polonia y España en el castillo alemán de Moritzburg, junto a Dresde (este del país). 
El G6 no es una institución con capacidad decisiva, pero sí un "relevante foro" para abordar esa cuestión, recordó en un aparte con los medios el titular español, Jorge Fernández Díaz, dado el peso de esos países en la Unión Europea (UE), su relevancia en la acogida de refugiados y el hecho de que en la cita estaba presente la Comisión Europea (CE). 
El anfitrión invitó a Moritzburg al comisario europeo de Inmigración y Asuntos Internos, Dimitris Avramopoulos, quien ya en la apertura de la reunión, el lunes, se enfrentó a una enmienda conjunta de Francia y Alemania contra su plan. 
Sobre la mesa estaba la controvertida propuesta elaborada por Bruselas, según la cual entre los dos grandes países de la UE (Alemania y Francia), más España, asumirían la mitad de los 40.000 peticionarios de asilo llegados en los últimos meses a las costas de Italia y Grecia o rescatados en alta mar. 


De Maizière destacó, entre los "profundos disensos" existentes entre estos tres países y la CE, que el plan elaborado por Bruselas no contempla "suficientemente" el esfuerzo ya realizado por esos Estados miembros en la acogida de refugiados. 
El ministro alemán reclamó que se diferencie entre los refugiados que llegan a Europa en busca de protección por sufrir persecución política o proceder de regiones en conflicto, como Siria, y los que huyen de la miseria en sus países. 
"Hay que distinguir entre los solicitantes con perspectivas de que se les reconozca el derecho de asilo de los que probablemente serán rechazados", indicó el ministro. 
A las reticencias del eje franco-alemán se sumaban las de España, cuyo ministro de Interior insistió en la necesidad de atajar las causas que motivan esas olas de inmigración masivas, al tiempo que reiteraba el rechazo de su Gobierno a la implantación de cuotas. 
Fernández Díaz recordó el enorme peso que ya sufre su país, en tanto que frontera exterior de la UE, y lamentó que el plan de la CE no contemple debidamente los esfuerzos que realizan España y otros Estados miembros para la acogida de refugiados. 
Berlín, que no rechaza de plano la implantación de cuotas pero sí la distribución planteada por la CE, insiste en implicar en mayor medida al resto de los miembros comunitarios -lo que no gusta al Reino Unido, admitió De Maizière- y en los términos de "voluntariedad" y "solidaridad". 
Por parte de la CE, el comisario griego trató de encontrar un mensaje positivo y destacó la voluntad compartida de atajar el drama humanitario a escala de la UE, bajo el precepto de la responsabilidad compartida entre todos sus miembros. 
Entre los seis grandes de la UE no hubo acercamiento y las perspectivas son aún más complejas a escala de los veintiocho Estados comunitarios. 
"No estamos siquiera cerca de un compromiso", reconocía De Maizière en alusión a las siguientes citas, ya con capacidad decisoria, para el plan de la CE: primero, a nivel de ministros de Exteriores, el 16 de junio en Luxemburgo, y luego de los líderes de la UE, el día 25 en Bruselas. 
La CE había lanzado su plan en respuesta a las demandas de Berlín de repartir la acogida de refugiados entre todos los miembros y tal vez no contaba con una enmienda conjunta del motor franco-alemán. 
De Maizière se esforzó al cierre en lanzar alguna señal positiva, repitiendo la palabra "solidaridad" del eurocomisario, pero sin disimular las enormes diferencias entre las perspectivas de los Veintiocho, con regulaciones nacionales también muy diversificadas. 
La propuesta de la CE, así como la lucha contra las mafias de la inmigración, centraron las reuniones del G6, a cuyas deliberaciones se sumaron hoy en la segunda jornada la nueva fiscal general de Estados Unidos, Loretta Lynch, y el responsable del Departamento estadounidense de Seguridad Nacional, Jeh Johnson. 
En presencia de los interlocutores estadounidenses se abordaron asimismo en esta segunda jornada cuestiones como la lucha contra el yihadismo, el ciberespionaje y el crimen organizado. EFE 
gc/acm 
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Y, de trasfondo, la pitada que no puede quedar impune 


Moritzburg (Alemania), 2 jun (EFE).- La pitada al himno español registrada en la final de la Copa del Rey entre el Barcelona y el Athletic de Bilbao fue, según el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, una "incitación al odio" que no debe "quedar impune". 
"No cabe la menor duda de que fue una incitación al odio", indicó el ministro en declaraciones a los medios españoles durante la reunión de titulares de Interior de G6 -Alemania, Francia, Italia, Reino Unido, Polonia y España- en el castillo de Moritzburg, respecto a lo ocurrido en el Camp Nou, el pasado sábado. 
La Comisión Antiviolencia anunció ayer que remitirá los hechos a la Fiscalía General del Estado para que estudie si son constitutivos de delito; según el ministro, de acuerdo con la ley, tales actitudes no son tipificadas como delito, pero sí merecen sanciones de tipo administrativo. 
Lo sucedido fue "un escarnio contra el jefe del Estado y el himno nacional", añadió Fernández Díaz, que además "ofendió" a millones de españoles. 
"Hay millones de españoles, entre los que humildemente me incluyo, que nos sentimos profundamente dolidos ante esa actuación contra el rey y contra el himno", insistió el ministro. 
Fernández Díaz rechazó asimismo la actitud de "ciertos dirigentes políticos catalanes", que se han manifestado en contra de adoptar cualquier tipo de acción tras los incidentes o que "pretenden que no se castiguen esas acciones". 
"Yo les hago la siguiente reflexión: cómo se sentirían si se produjera una acción similar contra el himno de Cataluña o contra el himno del País Vasco", argumentó el titular de Interior, quien aventuró que, en ese caso, "y con razón", se sentirían profundamente dolidos y humillados. 
A su juicio, "hay algunos que tienen la piel muy fina, especialmente entre los políticos catalanes", ya que "ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga en el propio" 
El ministro aseguró, por lo demás, que tales actitudes "no pueden quedar impunes" y recordó que tal como se sanciona en los estadios -"lo que me parece muy bien"- actitudes racistas o insultos por cuestiones de religión o etnia se debe actuar también contra "las ofensas a los símbolos de España", algo que, insistió, "humilla a millones de españoles". 
Fernández Díaz abogó por que este tipo de acciones sean "desterradas" de la sociedad española y que prime el "respeto al otro". EFE 
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